Nueve de cada diez ejecutivos son adictos a los teléfonos inteligentes

Facilitan el trabajo, pero rompen la frontera con la vida privada y perjudican las reuniones de empresa


Un estudio de la MIT Sloan School ha puesto de manifiesto que el uso de “teléfonos inteligentes”, como las famosas BlackBerry, produce dependencia a nueve de cada diez ejecutivos que las usan. Pese a reconocer esta dependencia y a percibir que el uso de estos teléfonos rompe la frágil barrera entre la vida privada y la laboral, los ejecutivos que participaron en el estudio consideran que su uso tiene más ventajas que inconvenientes. Por Paul D. Morales.



Los teléfonos inteligentes producen adicción entre los ejecutivos, según un estudio llevado ha cabo por la MIT Sloan School para descubrir las implicaciones de las BlackBerries y otros "teléfonos inteligentes" para individuos y organizaciones, del que la escuela de negocios informa en un artículo.

Las famosas BlackBerry y otros “teléfonos inteligentes” parecidos están teniendo un tremendo impacto en el modo en que los ejecutivos trabajan y, al mismo tiempo, están repercutiendo en el “paisaje” de las empresas, afectando a la disponibilidad de los empleados, a las interacciones personales o variando la noción de “tiempo libre” que se tenía hasta ahora, ha descubierto este estudio.

Una BlackBerry es un dispositivo que empezó a comercializarse en 1999 y que admite correo electrónico, telefonía móvil, SMS, navegación web y otros servicios de información inalámbricos. En la actualidad, es muy común ver a ejecutivos de todos los sectores apoyarse en ellas para realizar mejor su trabajo al estar comunicados constantemente tanto con sus clientes como con sus empresas.

El estudio llevado a cabo por las profesoras del MIT Sloan, Wanda Orlikowski y JoAnne Yates ha puesto de manifiesto la constante atracción y la conexión que los empleados tienen respecto a estos teléfonos inteligentes.

El estudio consistió en observar durante varios meses el uso de estos dispositivos en una prestigiosa empresa de valores bursátiles norteamericana. Esta empresa proporcionó a todos sus empleados una BlackBerry con la idea de compensar la balanza entre vida privada y trabajo, así como propiciar la autonomía de sus empleados, tan importante en el trabajo bursátil, donde se requiere una interacción constante vía e-mail.

Idealmente, los empleados podrían trabajar más eficientemente permitiéndoles un acceso constante a su cuenta de correo electrónico y a otras fuentes de información y comunicación.

Ratos perdidos

La posibilidad de trabajar en los ratos perdidos, como esperando a clientes, en la cola de supermercado, permitiría resolver los asuntos pendientes más rápidamente y usar el tiempo restante en cosas más provechosas o, simplemente, en tiempo libre.

Pero la investigación del MIT Sloan demostró que esas buenas intenciones estaban muy lejos de la realidad. Así, la mayoría de los trabajadores encuestados reconoció abiertamente que se llevaban la BlackBerry siempre con ellos y que consultaban el correo electrónico de sus trabajos incluso durante el fin de semana.

Nueve de cada diez empleados describían su comportamiento como “compulsión”, confesando su imposibilidad para dejar de chequear el dispositivo y confirmando que la fina línea que divide la vida familiar y la vida laboral era transgredida por su culpa.

Los efectos en la dinámica de grupo fueron igual de devastadores. Todos los empleados de esta empresa sabían que aquellos compañeros que tenían este teléfono estaban disponibles y podían tener acceso a su correo electrónico siempre. De esta manera, se generó la creencia de que cualquiera debería estar disponible siempre para sus compañeros, las 24 horas del día e incluso los fines de semana.

¿Dónde estás?

También quedaron patentes estos problemas incluso cuando los empleados tenían que interactuar dentro de la propia empresa. En muchas ocasiones, se interactuaba mucho más con este dispositivo que con los propios compañeros, con la consiguiente pérdida de información importante, en las reuniones, por ejemplo.

En un esfuerzo por terminar con esas distracciones, la empresa se vio obligada a limitar o prohibir su uso durante las reuniones internas porque los ejecutivos, en vez de prestar atención, revisaban constantemente su correo electrónico.

Contentos con su adicción

Aunque este estudio se centró sobre todo en una firma de un sector específico, según sus autoras, los patrones de comportamiento detectados se pueden encontrar sin dificultad en otro tipo de empresas.

Los investigadores del MIT Sloan pidieron a los empleados una evaluación general del uso de las BlackBerries en su empresa. Sorprendentemente, reconocieron por un lado que se sentían perjudicados porque la frontera entre trabajo y vida laboral se había difuminado. Pero por otro lado, manifestaron que los beneficios de la utilización de este dispositivo eran más que las desventajas, y que se sentían contentos con su “adicción”.



Sábado, 12 de Mayo 2007
Paul D. Morales
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