Diversas enfermedades
Asimismo, existen varias investigaciones que vinculan la contaminación por mercurio con diversas enfermedades neurológicas, como el Alzheimer, o de otros tipos, como la diabetes. Además, el mercurio puede provocar pérdida de inteligencia, empobrecimiento de la capacidad de habla, y pérdida de atención y de habilidad en el procesamiento de información.
Estas investigaciones señalan que el mercurio resulta tóxico para el organismo humano, aunque en unas formas es más tóxico que en otras. Dependiendo de factores como la edad a la que nos vemos expuestos a ser contaminados por este metal, la forma en que nos contaminamos y el metabolismo de cada persona y sus defensas biológicas pueden desarrollarse o no diferentes patologías.
Según la
UNEP, sólo en 1995 se lanzaron a la atmósfera desde diferentes fuentes (naturales y artificiales) 5.500 toneladas de mercurio. La U.S. Environmental Protection Agency's
EPA ha advertido además que los productos químicos lanzados a la atmósfera atraviesan la piel humana causando diversas enfermedades. La contaminación por mercurio supone la principal amenaza, ya que se asemeja a las sustancias radioactivas que quedan después de una guerra atómica, capaces de atravesar cualquier cosa.
La
Physicians for Social Responsibility su parte señala que alrededor de 100 millones de norteamericanos, más de un tercio de la población estadounidense, sufre algún tipo de enfermedad crónica como el asma, la diabetes, el cáncer, la artritis o cardiopatías como consecuencia del contacto con sustancias químicas que contienen mercurio y que contribuyen al debilitamiento del sistema inmunológico.
La UE, océanos contaminados
En Europa, la organización
Oceana ha advertido a la UE que los elevados niveles de mercurio que llegan a los océanos están contaminando gravemente a muchos organismos marinos. Diversas autoridades sanitarias han advertido sobre el peligro de consumir grandes cantidades de determinados pescados, como el tiburón, el blanquito o el pez espada.
Asimismo, Oceana señala que mientras que en países como Estados Unidos y Reino Unido la información sobre la contaminación por mercurio está al alcance de los ciudadanos, en España la información llega sólo a través de los médicos.
La elevada contaminación del mar por mercurio tiene uno de sus principales focos de emisión en la industria de cloro-álcali. Según datos de Oceana, unas 60 plantas repartidas entre la UE y EE.UU. emiten anualmente a la atmósfera más de 22 toneladas de este metal pesado, que afecta a la vida marina en niveles muy preocupantes, incluyendo especies destinadas al consumo humano.