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Pasar más de cinco minutos pensando a solas es una experiencia terrible para mucha gente

Algunos prefieren una descarga eléctrica a seguir con la 'tortura', revela un estudio


Pasar entre seis y quince minutos pensando, en soledad, sin ninguna distracción, es una experiencia terrible para mucha gente. Así lo han comprobado científicos estadounidenses, que han observado a estudiantes universitarios, agricultores y parroquianos de una iglesia en una situación así. Unos cuantos de ellos, incluso, preferían recibir una descargar eléctrica que seguir con la 'tortura'.




Pasar un rato sin hablar con nadie, sin oír música o sin revisar el 'smartphone' resulta muy complicado para mucha gente. Imagen: Janet Wall. Fuente: PhotoXpress.
Pasar un rato sin hablar con nadie, sin oír música o sin revisar el 'smartphone' resulta muy complicado para mucha gente. Imagen: Janet Wall. Fuente: PhotoXpress.
El número de viajeros cabizbajos del transporte público que fijan la vista en la pantalla de su smartphone anticipa el resultado de un estudio publicado ayer en Science: la mayoría de la gente se siente incómoda si tiene que pasar entre seis y quince minutos en una habitación sin distracciones, ni móvil, música o libros, solo con la mente y los pensamientos propios.

Investigadores de la Universidad de Virginia y Harvard (EE.UU.) han llegado a esta conclusión después de realizar varios experimentos, primero en un grupo de 413 estudiantes universitarios y, después, en un conjunto de 118 voluntarios de entre 18 y 77 años, seleccionados en un mercado de agricultores y en una iglesia.

“Sorprendentemente, no hemos encontrado correlaciones significativas entre el disfrute del tiempo para pensar y la edad o el uso de los teléfonos inteligentes”, indica a Sinc David Reinhard, uno de los autores, de la Universidad de Virginia.

Por su parte, Timothy D. Wilson, autor principal del estudio e investigador en la misma institución que Reinhard, explica que el uso de los aparatos electrónicos como los smartphones no ha acentuado esta fronemofobia –miedo a pensar– en soledad sino que, probablemente, “estos dispositivos son solo la respuesta de la gente a la necesidad de tener siempre algo que hacer”.

Así, la mayoría de participantes declaró que durante el tiempo de aislamiento no se sintieron cómodos, fueron incapaces de concentrarse o sus mentes se distrajeron. Incluso, cuando el experimento se trasladó a sus casas, los voluntarios siguieron sin sentirse a gusto y un tercio de ellos confesó haber caído en la tentación de escuchar música o usar el teléfono móvil.

Pensar o descargas

Los científicos del trabajo, titulado Solamente piénsalo: Los desafíos de la mente desocupada (Just think: The challenges of the disengaged mind), fueron un paso más allá y plantearon a los conejillos de indias la posibilidad de dejar el rincón de pensar antes de tiempo si se sometían a una pequeña descarga eléctrica. Ante esta perspectiva, un 67% de los hombres y un 25% de las mujeres prefirió el castigo a la tortura de permanecer en una habitación en soledad y aislamiento.

En otra fase del estudio, el azar asignó a los participantes una de dos categorías. En una de ellas, los individuos debían hacer lo mismo que habían estado haciendo, es decir, pensar en soledad. El otro grupo, en cambio, debía pasar el mismo tiempo realizando una actividad como leer o escuchar música a solas. Este segundo grupo declaró haberse divertido y concentrado más.

Motivos biológicos

“Creemos que la mente humana ha evolucionado para estar implicada en el mundo”, sostiene Reinhard. “A pesar de que tenemos la capacidad de desconectar mentalmente y centrarnos solo en nuestros pensamientos", continúa, "por lo general, no solemos hacerlo con mucha frecuencia o durante períodos largos de tiempo”.

De hecho, según se cuenta en el trabajo, otros expertos han realizado varias encuestas que revelan que los estadounidenses pasan la gran parte de su tiempo libre viendo la televisión, socializando o leyendo en lugar de relajarse y pensar.

“Todo el mundo disfruta soñando despierto o fantaseando a veces, pero los pensamientos de este tipo suelen ser más agradables cuando son espontáneos y no cuando se fuerzan”, declara Wilson.

Por último, para incitar a la cavilación del lector, el estudio cita uno de los poemas de John Milton: “La mente es tu propio lugar y en sí misma puede hacer un cielo del infierno y un infierno del cielo”.

Referencia bibliográfica:

Timothy D. Wilson, David A. Reinhard, Erin C. Westgate, Daniel T. Gilbert, Nicole Ellerbeck, Cheryl Hahn, Casey L. Brown, Adi Shaked. 5" target="_blank">Just think: The challenges of the disengaged mind. Science (2014). DOI: 10.1126/science.1250830

Viernes, 4 de Julio 2014
SINC/T21
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