El número de países fracasados ha aumentado en los últimos años
Es ésta una cuestión que preocupa enormemente a las grandes potencias mundiales, a las instituciones de gobierno mundial como la ONU o alianzas militares como la OTAN. Hay países que están fracasando como tales por problemas de diverso tipo muchos de ellos internos. Los casos de Somalia y otros países africanos son paradigmáticos pero existen otros en distintas partes del mundo cuya evolución despierta gran interés y preocupación.
México, por ejemplo, ha sido colocado recientemente en una lista de países con peligro de descomposición nacional, aunque los terribles problemas del narcotráfico por los que el país atraviesa son serios y parecen amenazar en ocasiones a sus gobiernos democráticos. El país, como es lógico, ha protestado con fuerza ante tal hecho y el asunto no llegará a ningún sitio.
El hecho sin embargo puede considerarse como sintomático y hay una lista considerable de países que se enfrentan a graves problemas de fracaso como tales. Los nacionalismos, etnicismos y nuevos tribalismos están entre las causas más claras de estos fenómenos.
No es nada por lo que en España se deban encender señales de alerta, pero tampoco es un tema para olvidarse de él ya que hay regiones y comunidades en los que el Estado-- entendido como Administración central -- apenas existe o tiene una presencia y un papel mínimo.
México, por ejemplo, ha sido colocado recientemente en una lista de países con peligro de descomposición nacional, aunque los terribles problemas del narcotráfico por los que el país atraviesa son serios y parecen amenazar en ocasiones a sus gobiernos democráticos. El país, como es lógico, ha protestado con fuerza ante tal hecho y el asunto no llegará a ningún sitio.
El hecho sin embargo puede considerarse como sintomático y hay una lista considerable de países que se enfrentan a graves problemas de fracaso como tales. Los nacionalismos, etnicismos y nuevos tribalismos están entre las causas más claras de estos fenómenos.
No es nada por lo que en España se deban encender señales de alerta, pero tampoco es un tema para olvidarse de él ya que hay regiones y comunidades en los que el Estado-- entendido como Administración central -- apenas existe o tiene una presencia y un papel mínimo.
Adolfo Castilla
Redactado por Adolfo Castilla el Domingo 31 Enero 2010 a las 22:22
La presencia de fuerzas armadas españolas en distintos puntos mundiales es cada vez más frecuente
La sociedad española tiene que acostumbrarse y prepararse para las diversas intervenciones de las FAS en cualquier parte del mundo. Esto no debe interpretarse como un problema a solucionar sino como un hecho al que hay que hacer frente. En la actualidad nuestro país tiene varias misiones activas en el extranjero: en el Líbano con 1.070 personas, en Kosovo con 550 personas, en Bosnia y Herzegovina con 250 personas y en Afganistán con 690 personas. Esto hace un total de 2.560 personas permanentemente desplegadas. En diciembre de 2006, el Gobierno de España acordó mantener en 3.000 el número máximo de soldados desplegados en estas intervenciones. Actualmente la cifra oficialmente permitida rebasa las 7.000 personas.
Las Fuerzas Armadas Españolas, también han participado en los últimos años en otras misiones, sobre todo humanitarias y de observación: en Albania en 1999, Mozambique, en marzo de 2000, Macedonia en 2001; Haití en 2004, e Indonesia, en 2005. En 2006, España participó en Darfur (Sudán) con el envío de observadores y en República Democrática del Congo.
Las Fuerzas Armadas Españolas, tras la retirada del servicio militar obligatorio, cuentan con un número relativamente reducido de 132.000 personas (79.127 de tropa y marinería (dato del 12/01/07) y 48.000 oficiales y suboficiales).
Recientemente España ha anunciado la retirada de sus tropas de Kosovo, pero al mismo tiempo se ha comprometido a aumentar las tropas españolas destinadas en Afganistán. Su participación en la vigilancia contra la piratería de Somalia ha aumentado recientemente con el envío de tropas.
España pertenece a la OTAN desde 1982 y lo ratificó en referéndum en 1986. Las condiciones fueron la reducción de bases aéreas y militares de utilización conjunta ubicadas en España desde 1953, año en que se firmaran los primeros acuerdos con EE. UU. desde la Segunda Guerra Mundial, y la no integración en el aparato militar de la Alianza Atlántica. Ambas siguen sin cumplirse del todo. Desde la llegada de la democracia, el contacto directo con naciones democráticas, la progresiva introducción de España en los asuntos internacionales, la profesionalización del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, junto con el esfuerzo económico realizado, han hecho que las Fuerzas Armadas españolas hayan mejorado considerablemente.
El presupuesto de Defensa del año 2008, de acuerdo con el informe anual de la OTAN, es de 12.771 millones de euros.
Es previsible en el futuro la participación en misiones militares bajo la supervisión de la Unión Europea (UE). Debe recordarse a este respecto la existencia desde 1948 de la Unión Europea Occidental (UEO), una organización de defensa y seguridad del ámbito europeo formada por los estados miembros de la UE y los miembros europeos de la OTAN.
A pesar de que la UEO contaba con una estructura propia bien definida, la creciente importancia de la OTAN, establecida en 1949, impidió que la UEO actuara de forma independiente quedando relegada a un segundo término.
Actualmente se plantea que la UE, que pretende tener competencias en seguridad y defensa gracias a su segundo pilar, acabe absorbiendo a la UEO, puesto que todos los países que forman parte de ésta última pertenecen a su vez a la UE y su actividad, además, ha sido casi nula durante todos sus años de existencia.
Durante algún tiempo, en el marco del Tratado de Ámsterdam, se le dio un papel integral a la UEO para dotar a la UE de una capacidad de defensa, pero esa situación está cambiando. El 13 de noviembre de 2000, el Consejo de Ministros de la UEO se reunió en Marsella y acordó iniciar la transferencia de sus competencias a la Unión Europea, en virtud del desarrollo en la UE de estructura de política exterior y seguridad común (PESC) y de una política europea de seguridad y defensa (PESD).
Las Fuerzas Armadas Españolas, también han participado en los últimos años en otras misiones, sobre todo humanitarias y de observación: en Albania en 1999, Mozambique, en marzo de 2000, Macedonia en 2001; Haití en 2004, e Indonesia, en 2005. En 2006, España participó en Darfur (Sudán) con el envío de observadores y en República Democrática del Congo.
Las Fuerzas Armadas Españolas, tras la retirada del servicio militar obligatorio, cuentan con un número relativamente reducido de 132.000 personas (79.127 de tropa y marinería (dato del 12/01/07) y 48.000 oficiales y suboficiales).
Recientemente España ha anunciado la retirada de sus tropas de Kosovo, pero al mismo tiempo se ha comprometido a aumentar las tropas españolas destinadas en Afganistán. Su participación en la vigilancia contra la piratería de Somalia ha aumentado recientemente con el envío de tropas.
España pertenece a la OTAN desde 1982 y lo ratificó en referéndum en 1986. Las condiciones fueron la reducción de bases aéreas y militares de utilización conjunta ubicadas en España desde 1953, año en que se firmaran los primeros acuerdos con EE. UU. desde la Segunda Guerra Mundial, y la no integración en el aparato militar de la Alianza Atlántica. Ambas siguen sin cumplirse del todo. Desde la llegada de la democracia, el contacto directo con naciones democráticas, la progresiva introducción de España en los asuntos internacionales, la profesionalización del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, junto con el esfuerzo económico realizado, han hecho que las Fuerzas Armadas españolas hayan mejorado considerablemente.
El presupuesto de Defensa del año 2008, de acuerdo con el informe anual de la OTAN, es de 12.771 millones de euros.
Es previsible en el futuro la participación en misiones militares bajo la supervisión de la Unión Europea (UE). Debe recordarse a este respecto la existencia desde 1948 de la Unión Europea Occidental (UEO), una organización de defensa y seguridad del ámbito europeo formada por los estados miembros de la UE y los miembros europeos de la OTAN.
A pesar de que la UEO contaba con una estructura propia bien definida, la creciente importancia de la OTAN, establecida en 1949, impidió que la UEO actuara de forma independiente quedando relegada a un segundo término.
Actualmente se plantea que la UE, que pretende tener competencias en seguridad y defensa gracias a su segundo pilar, acabe absorbiendo a la UEO, puesto que todos los países que forman parte de ésta última pertenecen a su vez a la UE y su actividad, además, ha sido casi nula durante todos sus años de existencia.
Durante algún tiempo, en el marco del Tratado de Ámsterdam, se le dio un papel integral a la UEO para dotar a la UE de una capacidad de defensa, pero esa situación está cambiando. El 13 de noviembre de 2000, el Consejo de Ministros de la UEO se reunió en Marsella y acordó iniciar la transferencia de sus competencias a la Unión Europea, en virtud del desarrollo en la UE de estructura de política exterior y seguridad común (PESC) y de una política europea de seguridad y defensa (PESD).
Adolfo Castilla
Redactado por Adolfo Castilla el Domingo 31 Enero 2010 a las 22:20
Se sigue relacionando problemas que pueden afectar a la seguridad de un país como España
Además de los problemas y fuentes de conflictos mencionados debemos ser conscientes de que todo lo que afecte a la Unión Europea afecta y afectará de una forma u otra a España. La UE en la actualidad adolece de falta de definición de un proyecto político común. Está estancada en su evolución y enfrascada en complicados problemas derivados del fuerte sentido de soberanía nacional de algunos países, de su excesivo y rápido crecimiento en cuanto a número de países miembros y de las diferencias tan elevadas existentes en esos países en cuanto a desarrollo, solidez democrática y estabilidad política. Si la UE es una entidad supra-nacional, que se ocupa de la política exterior y la defensa en nombre de sus miembros, probablemente la UE ya ha alcanzado sus límites razonables de expansión. La incorporación de Turquía, Ucrania y el Cáucaso, y no digamos de algún otro país de África del Norte, estaría fuera de lugar. En caso de seguir esa dirección la UE se convertiría pronto en la “fortaleza Europa” y los gastos de defensa y de mantenimiento de esa gran unidad de países constituirían una parte sustancial de los presupuestos y de las preocupaciones generales.
La UE puede alternativamente considerarse como un gran mercado y un sistema fácil y organizado de interacción entre países, pero su tamaño no tendría límite en este caso, cualquier nación vecina podría ser candidato a entrar en ella, bajo ciertas condiciones. Europa seguiría siendo atractiva, y la pertenencia al club sería el objetivo de los gobiernos de nuestra periferia, con el resultado de que ese atractivo habría de diluirse en algún momento.
Esta dicotomía entre expandirse en el sentido territorial vs. profundizarse política e institucionalmente va a concentrar mucha de la discusión política acerca de la UE en los próximos años, pudiendo ocurrir que los beneficios derivados de la pertenencia de nuestro país a esta unión de estados no resulten tan importantes como lo han sido hasta ahora.
La UE puede alternativamente considerarse como un gran mercado y un sistema fácil y organizado de interacción entre países, pero su tamaño no tendría límite en este caso, cualquier nación vecina podría ser candidato a entrar en ella, bajo ciertas condiciones. Europa seguiría siendo atractiva, y la pertenencia al club sería el objetivo de los gobiernos de nuestra periferia, con el resultado de que ese atractivo habría de diluirse en algún momento.
Esta dicotomía entre expandirse en el sentido territorial vs. profundizarse política e institucionalmente va a concentrar mucha de la discusión política acerca de la UE en los próximos años, pudiendo ocurrir que los beneficios derivados de la pertenencia de nuestro país a esta unión de estados no resulten tan importantes como lo han sido hasta ahora.
Adolfo Castilla
Redactado por Adolfo Castilla el Domingo 31 Enero 2010 a las 22:19
Vuelta a regímenes populistas y totalitarios
Otra fuente de problemas para el país la constituiría la tendencia ya visible en Sudamérica hacia regímenes autoritarios, a menudo con componentes comunistas e indigenistas y tendencias populistas (Procesos sobre los que no hay nada que decir si son adoptados democráticamente). Tanto por la amenaza que supone para nuestros intereses económicos como por otros motivos diversos resultan peligrosos. Para empezar harían retroceder a esas naciones en términos de derechos humanos, libertad y prosperidad. Las inversiones españolas, inferiores en esa área sólo a las de los EEUU, se verían frenadas, incluso nacionalizadas, y aunque estos problemas llevan resolviéndose desde hace mucho tiempo por cauces políticos, no dejarían de significar dificultades importantes para el país en direcciones muy diversas, ya sean las pérdidas económicas, la desaparición de mercados libres en los que expandirse la emigración y muchos otros
Adolfo Castilla
Redactado por Adolfo Castilla el Domingo 31 Enero 2010 a las 22:16
Se recuerda que se están analizando los problemas actuales que pueden afectar a la seguridad de nuestro país en particular y del mundo en general
Otra fuente de preocupación la constituye la posibilidad de inestabilidad política de países como Marruecos o Argelia, vecinos y socios económicos cuya estabilidad política, económica y social es tan importante para nosotros como la propia. Si dichos países cayeran, por ejemplo, en manos de fundamentalistas islámicos los problemas serían graves para nosotros. Las relaciones sería difíciles y nuestras importaciones de gas y petróleo se verían, probablemente, severamente afectadas Los emigrantes de esa zona se multiplicarían, tratando de huir de un regímenes donde todo queda subordinado a la religión. Tal acontecimiento instalaría también en nuestra puerta unas entidades políticas que reclamarían la propiedad sobre una buena parte de España. Las reclamaciones serían en todo caso mucho más directas en relación con nuestras ciudades fronterizas de Ceuta y Melilla y tal vez, Canarias.
Adolfo Castilla
Redactado por Adolfo Castilla el Domingo 27 Diciembre 2009 a las 14:16
En esta y otras entregas que siguen se abrevia el análisis de los temas tratados. Se trata prácticamente de relacionar los grandes problemas que nos afectan idicando algunas de sus caracteísticas básicas
En la actualidad hay una fuerte preocupación mundial por el cambio climático, aunque conviene advertir que los científicos no se ponen de acuerdo sobre esta cuestión por lo que habría que considerar tanto el escenario que lo asume como el contrario en el que tal cambio no se verifica. Es una preocupación genuina de las gentes de todo el mundo hasta tal punto que diversos estudios prospectivos actuales lo consideran como “driver” o guía conductora de la opinión mundial y de la actitud de las personas. España sufre de escasez de agua, lo que está ya hoy contribuyendo a envenenar las relaciones entre regiones. La mitad sud-oriental tiene menos agua de la que necesita para sostener su floreciente agricultura intensiva, así como las necesidades de las superpobladas comunidades de la costa. En su parte más extrema la desertificación es ya muy apreciable. Existen diversos proyectos y realidades de trasvases desde cuencas más abundantes, generalmente con la oposición local, pero no es suficiente. Sistemas de presión osmótica inversa están ya en uso, pero son caros, consumiendo preciosa energía. En resumen, el problema del agua estaba ya presente entre nosotros antes de que el debate sobre el cambio climático se hiciera popular. Si éste último se produce como se anuncia la situación del país no puede sino empeorar.
El otro posible escenario del calentamiento de nuestro planeta lleva consigo otras consecuencias además de la escasez de agua. No se tiene todavía gran seguridad sobre lo que está ocurriendo y lo que puede ocurrir, pero no parece haber dudas de que las temperaturas en promedio están creciendo, el dióxido de carbono aumentando y las corrientes marinas alterando su curso natural. Pero la razón por la cual las consecuencias a largo plazo para la vida humana son muy difíciles de predecir es que las matemáticas implicadas – fractales y caóticas - son muy complejas, y los modelos consiguientes por tanto de escasa fiabilidad.
El otro posible escenario del calentamiento de nuestro planeta lleva consigo otras consecuencias además de la escasez de agua. No se tiene todavía gran seguridad sobre lo que está ocurriendo y lo que puede ocurrir, pero no parece haber dudas de que las temperaturas en promedio están creciendo, el dióxido de carbono aumentando y las corrientes marinas alterando su curso natural. Pero la razón por la cual las consecuencias a largo plazo para la vida humana son muy difíciles de predecir es que las matemáticas implicadas – fractales y caóticas - son muy complejas, y los modelos consiguientes por tanto de escasa fiabilidad.
Adolfo Castilla
Redactado por Adolfo Castilla el Domingo 27 Diciembre 2009 a las 13:52
Seguimos analizando algunos de los fenómenos actales que afectan a la seguridad del país
El terrorismo es un fenómeno causante de conflictos y generador claro de inseguridad. Hay terrorismos específicos como los de carácter nacionalista activos en países muy variados, pero el terrorismo de mayor importancia y alcance es el denominado terrorismo yihadista salafista. Para el mundo en su conjunto todos los terrorismos son preocupantes pero el yihadista, a veces denominado entre nosotros como “terrorismo internacional” para no adscribirlo a algo como el Islam, constituye una amenaza seria, hecha realidad como se sabe, con ataques tan crueles como los del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, el del 11 de marzo de 2004 en Madrid y el del 7 de julio del 2005 en Londres, así como con numerosos atentados anteriores y posteriores que tuvieron como objetivo, hoteles e intereses turísticos (Bombay), embajadas y acuartelamientos americanos en distintos puntos del mundo.
Dentro de ese panorama España se siente especialmente amenazada por el terrorismo yihadista por tres motivos fundamentales: uno, por haber sido señalada como objetivo de los ataques terroristas desde mediados de los 90 y mucho más directamente desde cinco meses antes del atentado del 11-M al convertirla el mismo Osama ben Laden en blanco declarado a través de un comunicado ampliamente difundido en la prensa de todo el mundo; dos, por haber sido incluida una parte de España en los objetivos de liberación territorial de pretendidos antiguos territorios históricos musulmanes por Ayman al Zawahiri, subalterno preeminente de Ben Laden; y tres, por existir un contencioso larvado entre España y Marruecos en relación con las ciudades españolas de Ceuta y Melilla y más ligeramente con el archipiélago de las Canarias, que han hecho suyo las organizaciones terroristas.
España sufre además de terrorismos internos, especialmente el procedente de la organización terrorista vasca ETA que constituye una amenaza clara para la sociedad en su conjunto y para el Estado. La lucha contra esta organización está en manos de la policía y las fuerzas del orden público, pero las Fuerzas Armadas Españolas (FAS) han sido objeto de sus ataques en distintas épocas de su largo periodo de existencia.
Dentro de los riesgos procedentes del terrorismo habría que incluir también el tema de la proliferación, con especial referencia a las armas de destrucción masiva, incluyendo las químicas, las biológicas y, quizás en el futuro si la proliferación nuclear continúa, las nucleares. Aunque Rafael Calduch, un experto en estos temas, explica tras analizar diversos informes internacionales: “que atendiendo al tipo de violencia empleada en los atentados terroristas, tanto domésticos como internacionales, se aprecia un claro dominio del uso de bombas y explosivos, seguido de los ataques armados, generalmente indiscriminados contra la población civil, demostrándose con ello la incapacidad de los grupos terroristas para desencadenar la escalada hacia la violencia armada y el conflicto bélico, junto con su voluntad de magnificar su violencia mediante un alto grado de victimización que asegure su difusión mediática”.
La piratería, por último, es otro de los tipos de violencia a los que España se está viendo sometida. Hasta hace poco los incidentes parecían reducirse al ámbito del Estrecho de Malaca, pero ha comenzado a surgir en otros lugares como las bocas del Amazonas, el Golfo de Guinea y el Cuerno de África. Todo hace suponer que veremos un incremento en el número y gravedad de estos incidentes, así como de las áreas afectadas. La razón es simple: embarcaciones neumáticas, motores fuera borda, fusiles de asalto y lanzagranadas son abundantes y baratos en el mercado internacional, y eso es todo lo que se necesita para establecer un lucrativo negocio de piratería desde el punto de vista material. Las condiciones políticas y el personal deseoso de ganarse la vida de ese modo los proporcionan la multitud de estados fallidos – y los consecuentes “mares fallidos” – que el desorden mundial está produciendo.
Los intereses españoles han sido ya afectados por este fenómeno y nuestras fuerzas armadas han intervenido e intervienen en la actualidad en su eliminación De momento parece que la piratería puede ser un problema relativamente fácil de resolver, pero no es descartable que crezca y se extienda a otras regiones, igual que el crimen organizado y las mafias.
Dentro de ese panorama España se siente especialmente amenazada por el terrorismo yihadista por tres motivos fundamentales: uno, por haber sido señalada como objetivo de los ataques terroristas desde mediados de los 90 y mucho más directamente desde cinco meses antes del atentado del 11-M al convertirla el mismo Osama ben Laden en blanco declarado a través de un comunicado ampliamente difundido en la prensa de todo el mundo; dos, por haber sido incluida una parte de España en los objetivos de liberación territorial de pretendidos antiguos territorios históricos musulmanes por Ayman al Zawahiri, subalterno preeminente de Ben Laden; y tres, por existir un contencioso larvado entre España y Marruecos en relación con las ciudades españolas de Ceuta y Melilla y más ligeramente con el archipiélago de las Canarias, que han hecho suyo las organizaciones terroristas.
España sufre además de terrorismos internos, especialmente el procedente de la organización terrorista vasca ETA que constituye una amenaza clara para la sociedad en su conjunto y para el Estado. La lucha contra esta organización está en manos de la policía y las fuerzas del orden público, pero las Fuerzas Armadas Españolas (FAS) han sido objeto de sus ataques en distintas épocas de su largo periodo de existencia.
Dentro de los riesgos procedentes del terrorismo habría que incluir también el tema de la proliferación, con especial referencia a las armas de destrucción masiva, incluyendo las químicas, las biológicas y, quizás en el futuro si la proliferación nuclear continúa, las nucleares. Aunque Rafael Calduch, un experto en estos temas, explica tras analizar diversos informes internacionales: “que atendiendo al tipo de violencia empleada en los atentados terroristas, tanto domésticos como internacionales, se aprecia un claro dominio del uso de bombas y explosivos, seguido de los ataques armados, generalmente indiscriminados contra la población civil, demostrándose con ello la incapacidad de los grupos terroristas para desencadenar la escalada hacia la violencia armada y el conflicto bélico, junto con su voluntad de magnificar su violencia mediante un alto grado de victimización que asegure su difusión mediática”.
La piratería, por último, es otro de los tipos de violencia a los que España se está viendo sometida. Hasta hace poco los incidentes parecían reducirse al ámbito del Estrecho de Malaca, pero ha comenzado a surgir en otros lugares como las bocas del Amazonas, el Golfo de Guinea y el Cuerno de África. Todo hace suponer que veremos un incremento en el número y gravedad de estos incidentes, así como de las áreas afectadas. La razón es simple: embarcaciones neumáticas, motores fuera borda, fusiles de asalto y lanzagranadas son abundantes y baratos en el mercado internacional, y eso es todo lo que se necesita para establecer un lucrativo negocio de piratería desde el punto de vista material. Las condiciones políticas y el personal deseoso de ganarse la vida de ese modo los proporcionan la multitud de estados fallidos – y los consecuentes “mares fallidos” – que el desorden mundial está produciendo.
Los intereses españoles han sido ya afectados por este fenómeno y nuestras fuerzas armadas han intervenido e intervienen en la actualidad en su eliminación De momento parece que la piratería puede ser un problema relativamente fácil de resolver, pero no es descartable que crezca y se extienda a otras regiones, igual que el crimen organizado y las mafias.
Adolfo Castilla
Redactado por Adolfo Castilla el Viernes 25 Diciembre 2009 a las 21:11
La dependencia energética española del exterior crece por encima de la media europea y se sitúa en la actualidad más arriba del 85 %
La dependencia de la Europa de los 25 está en algo más del 56 %. El motivo fundamental de tal dependencia no es tanto el consumo, que aumenta moderadamente, sino la producción nacional que cae continuamente, incluida la de origen nuclear.
No parece posible que en este terreno se produzcan cambios rápidos. “Cisnes negros”, según el término acuñado por Nassim Taleb en el libro de ese título, son ciertamente posibles, como ocurrió en 1974 con el descubrimiento de los yacimientos de petróleo del Mar del Norte que enriquecieron repentinamente al Reino Unido y Noruega, pero podemos asumir que la distribución de combustibles fósiles es bien conocida hoy y no ha de variar sustancialmente en el futuro.
Hay una serie de fenómenos en marcha, en cualquier caso, que afectan y afectarán a nuestro país. Por ejemplo los siguientes:
• La mayor parte de los depósitos de petróleo y gas están en áreas inamistosas para occidente, y deseosas de usar el control de la producción y sus precios como arma con fines políticos o ideológicos. Como consecuencia hay una tendencia al uso de otras fuentes de energía menos sujetas a control hostil.
• Hay una creciente preocupación por la salud de la atmósfera y los mares, pues nadie razonable duda sobre el hecho de que están siendo perjudicados por el uso de combustibles fósiles, que liberan en la atmósfera gases formados con un carbono que fue fijado en forma de fitoplancton y zooplancton hace millones de años en un proceso que hizo la tierra habitable para los animales superiores, y de los que la atmósfera y los océanos no pueden absorber sino la mitad. Como consecuencia hay una presión hacia el uso de fuentes de energía limpias.
• Los combustibles fósiles no sólo son “sucios”, sino también ineficientes, o ciertamente menos eficientes que otras fuentes de energía, tales como las células de combustible que consumen hidrógeno. Por lo tanto los combustibles fósiles están siendo desplazados en favor de medios energéticos más modernos.
.
• Brasil, Rusia, India y China (los BRIC), especialmente los dos últimos, y otras economías emergentes, están absorbiendo la producción mundial de petróleo, provocando su escasez y subiendo o haciendo subir sus precios. Ello nos empuja a los españoles en particular hacia fuentes de energía más baratas y menos disputadas.
La cuestión es cuáles serán esas fuentes de energía, más accesibles, limpias, eficientes y baratas que España necesita. Si olvidamos la nuclear que supone altos riesgos, exige altas inversiones y requiere recursos naturales abundantes, entre ellos agua, la solución podría estar en las energías eólica y solar. España es la segunda nación en el mundo en energía eólica, detrás de Alemania y por delante de los EEUU, con unos 10.000 Mw, el 17% de la producción mundial de esta energía. Pero ello significa solamente alrededor del 10% del consumo total de energía en España, completando a un 50% procedente del petróleo, 1.500.000 barriles diarios, gas natural el 20% y el resto de procedencia nuclear, carbón e hidráulica.
Las perspectivas hoy son de un aumento muy elevado de las fuentes limpias de energía en los próximos años hasta tal punto que dichas energías pueden llegar a cubrir, sin reducirlo, el incremento general del consumo. La dependencia energética será, no obstante, elevada y seguiremos usando fuentes “sucias”. Como consecuencia de ello los gasoductos seguirán cruzando el Estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán, y los petroleros seguirán atracando a nuestros puertos trayendo crudo a nuestras refinerías, después de haber cargado en puertos no muy amistosos, pagado precios extravagantes y corriendo riesgos y peligros en mares difíciles y aguas conflictivas. Asegurar nuestros suministros es hoy un asunto extremadamente importante para el país y lo será, seguramente más, en el futuro. Los peligros representados por el terrorismo, el fallo y colapso de algunos de los países de procedencia de los productos energéticos, las guerrillas locales, la piratería y otros, son altos y tenderán a aumentar.
No parece posible que en este terreno se produzcan cambios rápidos. “Cisnes negros”, según el término acuñado por Nassim Taleb en el libro de ese título, son ciertamente posibles, como ocurrió en 1974 con el descubrimiento de los yacimientos de petróleo del Mar del Norte que enriquecieron repentinamente al Reino Unido y Noruega, pero podemos asumir que la distribución de combustibles fósiles es bien conocida hoy y no ha de variar sustancialmente en el futuro.
Hay una serie de fenómenos en marcha, en cualquier caso, que afectan y afectarán a nuestro país. Por ejemplo los siguientes:
• La mayor parte de los depósitos de petróleo y gas están en áreas inamistosas para occidente, y deseosas de usar el control de la producción y sus precios como arma con fines políticos o ideológicos. Como consecuencia hay una tendencia al uso de otras fuentes de energía menos sujetas a control hostil.
• Hay una creciente preocupación por la salud de la atmósfera y los mares, pues nadie razonable duda sobre el hecho de que están siendo perjudicados por el uso de combustibles fósiles, que liberan en la atmósfera gases formados con un carbono que fue fijado en forma de fitoplancton y zooplancton hace millones de años en un proceso que hizo la tierra habitable para los animales superiores, y de los que la atmósfera y los océanos no pueden absorber sino la mitad. Como consecuencia hay una presión hacia el uso de fuentes de energía limpias.
• Los combustibles fósiles no sólo son “sucios”, sino también ineficientes, o ciertamente menos eficientes que otras fuentes de energía, tales como las células de combustible que consumen hidrógeno. Por lo tanto los combustibles fósiles están siendo desplazados en favor de medios energéticos más modernos.
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• Brasil, Rusia, India y China (los BRIC), especialmente los dos últimos, y otras economías emergentes, están absorbiendo la producción mundial de petróleo, provocando su escasez y subiendo o haciendo subir sus precios. Ello nos empuja a los españoles en particular hacia fuentes de energía más baratas y menos disputadas.
La cuestión es cuáles serán esas fuentes de energía, más accesibles, limpias, eficientes y baratas que España necesita. Si olvidamos la nuclear que supone altos riesgos, exige altas inversiones y requiere recursos naturales abundantes, entre ellos agua, la solución podría estar en las energías eólica y solar. España es la segunda nación en el mundo en energía eólica, detrás de Alemania y por delante de los EEUU, con unos 10.000 Mw, el 17% de la producción mundial de esta energía. Pero ello significa solamente alrededor del 10% del consumo total de energía en España, completando a un 50% procedente del petróleo, 1.500.000 barriles diarios, gas natural el 20% y el resto de procedencia nuclear, carbón e hidráulica.
Las perspectivas hoy son de un aumento muy elevado de las fuentes limpias de energía en los próximos años hasta tal punto que dichas energías pueden llegar a cubrir, sin reducirlo, el incremento general del consumo. La dependencia energética será, no obstante, elevada y seguiremos usando fuentes “sucias”. Como consecuencia de ello los gasoductos seguirán cruzando el Estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán, y los petroleros seguirán atracando a nuestros puertos trayendo crudo a nuestras refinerías, después de haber cargado en puertos no muy amistosos, pagado precios extravagantes y corriendo riesgos y peligros en mares difíciles y aguas conflictivas. Asegurar nuestros suministros es hoy un asunto extremadamente importante para el país y lo será, seguramente más, en el futuro. Los peligros representados por el terrorismo, el fallo y colapso de algunos de los países de procedencia de los productos energéticos, las guerrillas locales, la piratería y otros, son altos y tenderán a aumentar.
Adolfo Castilla
Redactado por Adolfo Castilla el Lunes 14 Diciembre 2009 a las 19:19
España presenta rasgos, problemas y dificultades relacionados con la seguridad y defensa de sus intereses de carácter internacional al ser un país occidental, desarrollado, perteneciente a la Unión Europea, miembro de La ONU, y formar parte de la Alianza Atlántica, además de tener acuerdos y compromisos diversos con un número elevado de países
Pero, existen otras cuestiones más específicas y cercanas a las que ha de prestarse atención. Alguna se deriva de su situación geográfica en la frontera sur de Europa y de su carácter fronterizo también en términos de cultura y civilización y en términos de desarrollo económico. Otros de su excesiva dependencia energética del exterior del país, y de su clima mediterráneo en gran parte, pero extremo en algunas zonas y con frecuentes sequías. A continuación se describen algunas consecuencias destacadas de estas circunstancias.
Inmigración
España sufre en la actualidad y desde hace varios años una fuerte presión migratoria. Una parte importante es de origen africano, y aunque su destino final sea en muchos casos otros países de Europa, España está en el camino hacia ellos y no es un mal sitio para probar fortuna en cuanto a encontrar trabajo y buscar asentamiento. La frontera entre España y Marruecos separa la mayor diferencia en renta per cápita del mundo. El producto interior bruto per cápita en términos de paridad de poder adquisitivo (PPP) es de unos 31.300 dólares; mientras que el de Marruecos es de sólo 4.100 dólares, casi ocho veces menos. Como comparación, la misma cifra para los Estados Unidos es de 3,5 veces la de Méjico, es decir la mitad que la diferencia hispano-marroquí. Un simple cálculo aritmético nos dirá que para que Marruecos alcance a España en veinte años debe crecer alrededor del 11% anual por encima del crecimiento español, sea éste el que sea entre el 0% y, por ejemplo, el 3%. Como bien sabemos crecimiento continuado del 11 al 14% es algo inédito y decididamente difícil. Incluso China, actual ejemplo de crecimiento económico alto y continuado en el tiempo, crece alrededor de lo que se considera un asombroso 10% anual, y ciertamente nadie apuesta porque dure veinte años.
España, por otra parte, no es la nación más rica de la Unión Europea, de hecho se encuentra ligeramente por debajo de la media europea por países, y Marruecos no es ni remotamente la más pobre de las naciones africanas, realmente es la séptima de un continente de 53 estados. La atracción que sienten las masas más pobres de África por tanto es ejercida por Europa en su conjunto, con la particularidad de que España es una de las entradas naturales de los africanos a Europa, por lo que el país se enfrenta a dificultades añadidas. Las previsiones son que el flujo migratorio de las masas más pobres de África hacia Europa continuará durante más de una generación.
Un África superpoblada, con una distribución demográfica enormemente abultada en las edades jóvenes, que es previsible permanezca o incluso se acentúe con los nuevos planes de vacunación y otras mejoras sanitarias reductoras de la mortalidad infantil, cercana geográficamente a una Europa rica, que asu vez tiene una distribución demográfica hinchada por arriba a causa de la baja tasa de natalidad y excelentes sistemas de salud pública, continuará llenando de emigrantes el Estrecho de Gibraltar y las aguas de Canarias.
Pero no son los africanos los únicos inmigrantes en España, bien sea como puente hacia el corazón de Europa o como destino final. Los sudamericanos son incluso más numerosos que los africanos hoy en España. El relativo boom económico vivido por el país en los últimos diez años y las diferencias en riqueza son los principales factores impulsores de ese proceso, pero en este caso hay un componente como el idioma que hace a España atractiva por sí misma, comparada con Europa central.
Inmigración
España sufre en la actualidad y desde hace varios años una fuerte presión migratoria. Una parte importante es de origen africano, y aunque su destino final sea en muchos casos otros países de Europa, España está en el camino hacia ellos y no es un mal sitio para probar fortuna en cuanto a encontrar trabajo y buscar asentamiento. La frontera entre España y Marruecos separa la mayor diferencia en renta per cápita del mundo. El producto interior bruto per cápita en términos de paridad de poder adquisitivo (PPP) es de unos 31.300 dólares; mientras que el de Marruecos es de sólo 4.100 dólares, casi ocho veces menos. Como comparación, la misma cifra para los Estados Unidos es de 3,5 veces la de Méjico, es decir la mitad que la diferencia hispano-marroquí. Un simple cálculo aritmético nos dirá que para que Marruecos alcance a España en veinte años debe crecer alrededor del 11% anual por encima del crecimiento español, sea éste el que sea entre el 0% y, por ejemplo, el 3%. Como bien sabemos crecimiento continuado del 11 al 14% es algo inédito y decididamente difícil. Incluso China, actual ejemplo de crecimiento económico alto y continuado en el tiempo, crece alrededor de lo que se considera un asombroso 10% anual, y ciertamente nadie apuesta porque dure veinte años.
España, por otra parte, no es la nación más rica de la Unión Europea, de hecho se encuentra ligeramente por debajo de la media europea por países, y Marruecos no es ni remotamente la más pobre de las naciones africanas, realmente es la séptima de un continente de 53 estados. La atracción que sienten las masas más pobres de África por tanto es ejercida por Europa en su conjunto, con la particularidad de que España es una de las entradas naturales de los africanos a Europa, por lo que el país se enfrenta a dificultades añadidas. Las previsiones son que el flujo migratorio de las masas más pobres de África hacia Europa continuará durante más de una generación.
Un África superpoblada, con una distribución demográfica enormemente abultada en las edades jóvenes, que es previsible permanezca o incluso se acentúe con los nuevos planes de vacunación y otras mejoras sanitarias reductoras de la mortalidad infantil, cercana geográficamente a una Europa rica, que asu vez tiene una distribución demográfica hinchada por arriba a causa de la baja tasa de natalidad y excelentes sistemas de salud pública, continuará llenando de emigrantes el Estrecho de Gibraltar y las aguas de Canarias.
Pero no son los africanos los únicos inmigrantes en España, bien sea como puente hacia el corazón de Europa o como destino final. Los sudamericanos son incluso más numerosos que los africanos hoy en España. El relativo boom económico vivido por el país en los últimos diez años y las diferencias en riqueza son los principales factores impulsores de ese proceso, pero en este caso hay un componente como el idioma que hace a España atractiva por sí misma, comparada con Europa central.
Adolfo Castilla
Redactado por Adolfo Castilla el Lunes 14 Diciembre 2009 a las 19:10
En cualquier dirección que uno mire en la actualidad sólo se ven conflictos, problemas y situaciones peligrosas para nuesto mundo y su habitantes
No sabemos todavía el alcance de la crisis y aunque es cierto que hoy existen más instituciones reguladoras y de intervención económica que las que había en el 29 y se ha producido una reacción generalizada y coordinada de una mayoría de países en pro de la recuperación económica y el equilibrio de los mercados, no se pueden descartar, como decimos, graves problemas para el mundo, especialmente para el mundo occidental. Una elemental prudencia debería llevar a los países occidentales a ser muy cautelosos y a estar preparados para acontecimientos diversos de gran envergadura para los que precisaremos prestar atención primordial al tipo de formación requerida por las personas situadas al frente de nuestras sociedades y organizaciones y máximos exponentes en la toma de decisiones que afectan al conjunto. Sin caer en hipérbole, podemos afirmar que del buen criterio con que se adopten las decisiones oportunas –y de la eficacia con la que se implanten- puede depender nuestra propia supervivencia.
Pero aunque la recuperación económica se produjera en un corto plazo de tiempo y un cierto equilibrio vuelva a la economía mundial, los problemas a los que el mundo se enfrenta no desaparecerán con ello. Antes del desencadenamiento de la crisis los problemas de todo tipo se acumulaban y lo normal será que una mayoría de ellos continúen presentes e incluso se agraven. Las acciones terroristas y los conflictos armados regionales, por ejemplo, posiblemente aumenten a la vez que disminuyan los presupuestos militares de los países occidentales y quizá la capacidad de actuación de sus Fuerzas Armadas.
En resumen, un mundo más convulso que estable, más conflictivo que pacífico, más peligroso que seguro, o como acuñó el sociólogo alemán Ulrich Beck hace unos años, una “sociedad del riesgo”.
Puede verse así o considerar que todos los problemas anteriores, u otros posibles, serían normales y han existido siempre en nuestro mundo. Sería, utilizando una frase americana un tanto peculiar, decir algo así como que “los perros tienen pulgas y los hombres problemas”.
Junto a ello y para no poner énfasis sólo en lo negativo habría que mencionar el hecho de que en determinados aspectos España ha vivido desde hace más de treinta años una época más positiva que negativa. Ha sido un tiempo de estabilidad democrática, progreso económico con altibajos pero con tendencia al crecimiento continuado a largo plazo, ascenso a niveles destacados de competencia económica mundial, pertenencia a la Unión Europea, participación en la moneda única y en instituciones diversas de gobierno mundial y, en definitiva, normalización en lo relacionado con su lugar en el mundo como octavo o noveno país más desarrollado.
En términos económicos nuestro país ocupa efectivamente entre el octavo y undécimo (según el informe y el año a que se haga referencia) lugar del mundo. Es además el quinto país del UE por volumen económico. En cuanto a renta per cápita el país está muy cerca de la media europea. Por lo que se refiere al Índice de Desarrollo Humano ocupamos el décimo tercer lugar de acuerdo con el informe más reciente, habiendo ocupado en años anteriores lugares más destacados.
El progreso ha sido evidente desde la incorporación de España a la UE, y mucho más desde la adopción del Euro como moneda única europea. La economía española se ha internacionalizado de una manera espectacular, existiendo hoy un número importante de empresas multinacionales de base española. La inversión directa internacional de dichas empresas ha sido hasta ahora muy elevada, ocupando en ese aspecto el segundo lugar mundial después de los Estados Unidos.
Adolfo Castilla
Redactado por Adolfo Castilla el Lunes 7 Diciembre 2009 a las 19:58
Editado por
Adolfo Castilla
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN,
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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