Continúo ahora cumpliendo la promesa que hice en la primera nota de esta serie publicada el 31 de octubre pasado, relativa a informar sobre algunos de los debates surgidos en la conferencia sbre "Evolución Humana. en busca de nuestras raices antrópicas", celebrada en Madrid del 5 al 8 de septiembre de 2007.
El mundo de las ideas, el razonamiento y la lógica, ese otro mundo en el que los hombres habitamos, a veces muy cálidamente, no es tan estático e inalterable como con frecuencia creemos. Es verdad que de la lectura de los griegos es fácil sacar la conclusión de que todo, absolutamente todo, en materia de ideas y pensamiento, fue inventado por ellos y que nada excesivamente novedosos ha surgido después bajo la luz del sol. Pero no es cierto, las ideas avanzan con la humanidad y cambian de forma considerable, especialmente a causa de los conocimientos que vamos adquiriendo sobre nosotros mismos y sobre nuestro mundo y de las interpretaciones que generamos sobre lo que somos y lo que hacemos en esta vida.
El hombre como animal pensante, por otro lado, tampoco es algo tan cerrado y acabado como muchos pretenden, especialmente muchos científicos. Más bien, el hombre es un proyecto abierto en continua evolución sobre el que es peligroso hacer previsiones si no están muy bien argumentadas y si no tienen en cuenta ese carácter evolutivo.
En la conferencia indicada en la primera nota de esta serie, dedicada analizar la situación actual del principio antrópico (sobre lo que hablaremos un poco más adelante) tuvimos algunos ejemplos del error, bastante común entre los hombres, de analizar con la lógica e ideas de hoy lo que otros pensaron hace muchos años y de pontificar sobre lo que el hombre es sin caer en la cuenta de lo que puede llegar a ser.
En cuanto a lo primero hubo un conferenciante, gran lógico, profesor de una reconocida universidad y destacado investigador, que refiriéndose a Platón lo ridiculizó por falta de lógica en uno de sus escritos al decir que, “si uno sabe algo uno sabe todo y que por ello, una de dos, o uno lo sabe todo o uno no sabe nada”.
Le argumenté en el coloquio que para mí la frase de Platón estaba llena de sentido si uno se ponía al nivel del pensamiento de la época, cuando los hombres, y Platón en particular, estaban adquiriendo lo que llamamos racionalidad. Es muy probable que Platón quisiera decir que cuando uno aprende a pensar y razonar en un caso concreto está en condiciones de aprender y razonar en todos los casos, y, como consecuencia, o uno sabe cómo razonar y puede saber de todo o no sabe y no puede saber de nada. La sabiduría entonces estaba relacionada, no lo olvidemos, sólo con saber utilizar la mente. No se la relacionaba todavía con los conocimientos formales de nuestros días, relativos muchos de ellos a las ciencias físicas y a las ciencias de la naturaleza.
Parece mentira pero el conferenciante estaba analizando con la lógica de hoy lo que Platón dijo, nada menos que entre los siglos V y IV antes de Cristo que es cuando vivió.
(Foto arriba: FreeFoto.com)
El mundo de las ideas, el razonamiento y la lógica, ese otro mundo en el que los hombres habitamos, a veces muy cálidamente, no es tan estático e inalterable como con frecuencia creemos. Es verdad que de la lectura de los griegos es fácil sacar la conclusión de que todo, absolutamente todo, en materia de ideas y pensamiento, fue inventado por ellos y que nada excesivamente novedosos ha surgido después bajo la luz del sol. Pero no es cierto, las ideas avanzan con la humanidad y cambian de forma considerable, especialmente a causa de los conocimientos que vamos adquiriendo sobre nosotros mismos y sobre nuestro mundo y de las interpretaciones que generamos sobre lo que somos y lo que hacemos en esta vida.
El hombre como animal pensante, por otro lado, tampoco es algo tan cerrado y acabado como muchos pretenden, especialmente muchos científicos. Más bien, el hombre es un proyecto abierto en continua evolución sobre el que es peligroso hacer previsiones si no están muy bien argumentadas y si no tienen en cuenta ese carácter evolutivo.
En la conferencia indicada en la primera nota de esta serie, dedicada analizar la situación actual del principio antrópico (sobre lo que hablaremos un poco más adelante) tuvimos algunos ejemplos del error, bastante común entre los hombres, de analizar con la lógica e ideas de hoy lo que otros pensaron hace muchos años y de pontificar sobre lo que el hombre es sin caer en la cuenta de lo que puede llegar a ser.
En cuanto a lo primero hubo un conferenciante, gran lógico, profesor de una reconocida universidad y destacado investigador, que refiriéndose a Platón lo ridiculizó por falta de lógica en uno de sus escritos al decir que, “si uno sabe algo uno sabe todo y que por ello, una de dos, o uno lo sabe todo o uno no sabe nada”.
Le argumenté en el coloquio que para mí la frase de Platón estaba llena de sentido si uno se ponía al nivel del pensamiento de la época, cuando los hombres, y Platón en particular, estaban adquiriendo lo que llamamos racionalidad. Es muy probable que Platón quisiera decir que cuando uno aprende a pensar y razonar en un caso concreto está en condiciones de aprender y razonar en todos los casos, y, como consecuencia, o uno sabe cómo razonar y puede saber de todo o no sabe y no puede saber de nada. La sabiduría entonces estaba relacionada, no lo olvidemos, sólo con saber utilizar la mente. No se la relacionaba todavía con los conocimientos formales de nuestros días, relativos muchos de ellos a las ciencias físicas y a las ciencias de la naturaleza.
Parece mentira pero el conferenciante estaba analizando con la lógica de hoy lo que Platón dijo, nada menos que entre los siglos V y IV antes de Cristo que es cuando vivió.
(Foto arriba: FreeFoto.com)
Adolfo Castilla
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Adolfo Castilla
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN,
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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