Continuamos en este post resumiendo algunos aspectos de las interpretaciones y explicaciones de la Escuela Austríaca de Economía. Nos referimos ahora al individualismo profundo en el que creen y al subjetivismo que consideran existe en todas las decisiones humanas. También se recoge brevemente la importancia que dan a la acción y la interpretación de la economía como un proceso, más que como un estado final. Estado, cuyas características son siempre difíciles de predecir.
Ludwig von Mises
(Continuación del post anteriror)
Los economistas austríacos ( o mejor dicho, los economistas que siguen las directrices de la Escuela Austríaca de Economía) son partidarios a muerte del Patrón Oro y enemigos, desde luego, del nacionalismo monetario y de los tipos de cambio flexibles. Es curioso pero en ello basa Huerta de Soto su apoyo al Euro en su "paper" “En defensa del Euro: un enfoque austríaco” (2). Considera al Euro una aproximación al Patrón Oro y aunque no es para él la solución óptima cree que es una buena solución para eliminar el nacionalismo monetario de los países europeos, para impulsar el rigor presupuestario en dichos países, para introducir reformas tendentes a mejorar la competitividad y para “poner coto a los abusos del Estado del Bienestar y de la demagogia política”.
NI que decir tiene que consideran al intervencionismo estatal como “mal mayor” sin paliativos y recelan de la visión macroeconómica de la economía. Son enemigos frontales del keynesianismo y también del monetarismo y sus secuelas. No creen ni en la Sociedad del Bienestar, ni en los sindicatos ni, por extensión, en todo aquello que coaccione la libertad económica, la desregulación, la flexibilización de precios y mercados y la reducción del gasto público.
A un nivel más básico creen en el individualismo y consideran a la Economía como el estudio de la acción humana con sentido de propósito. El libro la “Acción Humana” de Ludwig von Mises, publicado por primera vez en 1949, es muy notable y algunos hemos bebido y bebemos continuamente de su contenido. Introduce en él lo que llama Praxeología, es decir, un área de conocimientos, o ciencia, cuyo objeto es la praxis y a la que pertenece la Economía y otras ciencias sociales. Los que creemos profundamente en las acciones de los hombres encontramos muy atractivo lo que dijeron en este sentido los primeros economistas austríacos.
Creen asimismo en el subjetivismo metodológico, es decir, en que las decisiones y las actuaciones de los individuos se basan en una escala de valor propia y única de cada individuo sólo conocida por él mismo. Esto está muy unido a la tradición de la Escuela Austríaca. Para ellos los valores individuales, los planes, las expectativas y el propio entendimiento de la realidad es todo subjetivo.
No creen por tanto en las matemáticas y la estadística aplicadas a la economía. Los procesos económicos sólo necesitan ser entendidos lógicamente y las matemáticas no pueden ser aplicadas a ellos entre otras cosas porque dichos procesos cambian continuamente. En esto se diferenciaron fuertemente de los anglosajones desde el principio.
No creen en los estados finales de los fenómenos económicos sino en los procesos que llevan a ellos. Los costes y los beneficios son subjetivos y sólo los individuos pueden decidir qué acciones son eficientes o ineficientes, lo que hace por otra parte que estas variables no resulten mesurables. No es que los individuos no cuenten en sus planes con los planes y las expectativas de otros sino que la ocurrencia conjunta de miles de planes basados en la subjetividad de cada individuo nunca puede arrojar un resultado predecible. Creen en el equilibrio del mercado pero como algo siempre en movimiento, es decir, que el proceso hacia el equilibrio es un proceso de aprendizaje y de cambio continuo de expectativas, lo que lleva, por cierto, al cambio del equilibrio mismo.
(Continúa en el siguiente post)
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(2) Universidad Rey Juan Carlos
Los economistas austríacos ( o mejor dicho, los economistas que siguen las directrices de la Escuela Austríaca de Economía) son partidarios a muerte del Patrón Oro y enemigos, desde luego, del nacionalismo monetario y de los tipos de cambio flexibles. Es curioso pero en ello basa Huerta de Soto su apoyo al Euro en su "paper" “En defensa del Euro: un enfoque austríaco” (2). Considera al Euro una aproximación al Patrón Oro y aunque no es para él la solución óptima cree que es una buena solución para eliminar el nacionalismo monetario de los países europeos, para impulsar el rigor presupuestario en dichos países, para introducir reformas tendentes a mejorar la competitividad y para “poner coto a los abusos del Estado del Bienestar y de la demagogia política”.
NI que decir tiene que consideran al intervencionismo estatal como “mal mayor” sin paliativos y recelan de la visión macroeconómica de la economía. Son enemigos frontales del keynesianismo y también del monetarismo y sus secuelas. No creen ni en la Sociedad del Bienestar, ni en los sindicatos ni, por extensión, en todo aquello que coaccione la libertad económica, la desregulación, la flexibilización de precios y mercados y la reducción del gasto público.
A un nivel más básico creen en el individualismo y consideran a la Economía como el estudio de la acción humana con sentido de propósito. El libro la “Acción Humana” de Ludwig von Mises, publicado por primera vez en 1949, es muy notable y algunos hemos bebido y bebemos continuamente de su contenido. Introduce en él lo que llama Praxeología, es decir, un área de conocimientos, o ciencia, cuyo objeto es la praxis y a la que pertenece la Economía y otras ciencias sociales. Los que creemos profundamente en las acciones de los hombres encontramos muy atractivo lo que dijeron en este sentido los primeros economistas austríacos.
Creen asimismo en el subjetivismo metodológico, es decir, en que las decisiones y las actuaciones de los individuos se basan en una escala de valor propia y única de cada individuo sólo conocida por él mismo. Esto está muy unido a la tradición de la Escuela Austríaca. Para ellos los valores individuales, los planes, las expectativas y el propio entendimiento de la realidad es todo subjetivo.
No creen por tanto en las matemáticas y la estadística aplicadas a la economía. Los procesos económicos sólo necesitan ser entendidos lógicamente y las matemáticas no pueden ser aplicadas a ellos entre otras cosas porque dichos procesos cambian continuamente. En esto se diferenciaron fuertemente de los anglosajones desde el principio.
No creen en los estados finales de los fenómenos económicos sino en los procesos que llevan a ellos. Los costes y los beneficios son subjetivos y sólo los individuos pueden decidir qué acciones son eficientes o ineficientes, lo que hace por otra parte que estas variables no resulten mesurables. No es que los individuos no cuenten en sus planes con los planes y las expectativas de otros sino que la ocurrencia conjunta de miles de planes basados en la subjetividad de cada individuo nunca puede arrojar un resultado predecible. Creen en el equilibrio del mercado pero como algo siempre en movimiento, es decir, que el proceso hacia el equilibrio es un proceso de aprendizaje y de cambio continuo de expectativas, lo que lleva, por cierto, al cambio del equilibrio mismo.
(Continúa en el siguiente post)
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(2) Universidad Rey Juan Carlos
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Adolfo Castilla
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN,
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850
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