Cuando hace varios años se comenzó a hablar del hombre post-humano y del post-humanismo, como ya se ha dicho, se hizo por parte de grupos extraños guiados por el secretismo y la iniciación. Eran una especie de sectas que creían tener en sus manos claves sobre el futuro del hombre, difíciles de entender por el conjunto de los mortales. Hoy se habla del tema abiertamente y existen cada vez más libros y publicaciones sobre la materia de científicos y pensadores plenamente reconocidos e integrados en la sociedad. El tema de un hombre generado in vitro, mejorado genéticamente, biónico, e incluso, clonado, se trata con naturalidad, ya sea para oponerse a ello o para defenderlo. Como siempre ocurre con la tecnología, las espadas están en alto y con frecuencia se hace uso del viejo aserto: “la tecnología es siempre neutral y lo que puede ser bueno o malo es su aplicación”.
El tema en esta ocasión no está nada claro y así lo demuestran las limitaciones adoptadas cada vez por más países, en cuanto a la prohibición de investigaciones y experimentos sobre ciertas materias; por ejemplo: las investigaciones sobre células madre y sobre la clonación humana.
Eso en cuanto a las investigaciones propiamente genéticas y biomoleculares, pero existe además la biónica --inicialmente la ciencia que trata de aplicar las soluciones de los seres vivos a la ingeniería mecánica-- y hoy generalizada a la incorporación de tecnología en forma diversa a la fisiología del hombre. Es un tema antiguo porque como tal biónica se podrían considerar las ortopedias e implantes de otras épocas, los cuales pueden sufrir ahora cambios cualitativos considerables al basarse en: los microchips y la tecnología digital en general, la interrelación del ordenador con el cerebro humano y la nanotecnología. También es este terreno hay preocupación en la sociedad y disposición a no permitir cualquier cosa.
De todo ello se nos puede venir encima un mundo ya descrito con tintes sombríos, según el hombre actual, en la visionaria obra de Aldous Huxley, Brave New World, publicado en 1932. Un libro cargado de lógica en cuanto a las leyes de la evolución, formuladas inicialmente por Charles Darwin, y aceptadas generalizadamente. Leyes, por cierto, hoy corregidas importantemente por algunos expertos en cuanto a la no aceptación de la escasez, la lucha por la supervivencia y la fuerza del más apto, como reglas rectoras de la evolución. Más bien, defienden hoy algunos expertos, el salto adelante de nuestra especie, y la aparición de nuevos especímenes, se produce por la simbiosis o unión de lo esencial de dos formas de vida distintas. Esos saltos, por otra parte, no se producen linealmente, sino en forma de pulso o, “catástrofe”.
En pura lógica, por tanto, y sin entrar de lleno en las interioridades de la genética, da la impresión de que la humanidad puede estar a las puertas de un nuevo salto evolutivo basado en las posibilidades de manipulación de sus genes y en las de la simbiosis hombre-máquina.
El tema en esta ocasión no está nada claro y así lo demuestran las limitaciones adoptadas cada vez por más países, en cuanto a la prohibición de investigaciones y experimentos sobre ciertas materias; por ejemplo: las investigaciones sobre células madre y sobre la clonación humana.
Eso en cuanto a las investigaciones propiamente genéticas y biomoleculares, pero existe además la biónica --inicialmente la ciencia que trata de aplicar las soluciones de los seres vivos a la ingeniería mecánica-- y hoy generalizada a la incorporación de tecnología en forma diversa a la fisiología del hombre. Es un tema antiguo porque como tal biónica se podrían considerar las ortopedias e implantes de otras épocas, los cuales pueden sufrir ahora cambios cualitativos considerables al basarse en: los microchips y la tecnología digital en general, la interrelación del ordenador con el cerebro humano y la nanotecnología. También es este terreno hay preocupación en la sociedad y disposición a no permitir cualquier cosa.
De todo ello se nos puede venir encima un mundo ya descrito con tintes sombríos, según el hombre actual, en la visionaria obra de Aldous Huxley, Brave New World, publicado en 1932. Un libro cargado de lógica en cuanto a las leyes de la evolución, formuladas inicialmente por Charles Darwin, y aceptadas generalizadamente. Leyes, por cierto, hoy corregidas importantemente por algunos expertos en cuanto a la no aceptación de la escasez, la lucha por la supervivencia y la fuerza del más apto, como reglas rectoras de la evolución. Más bien, defienden hoy algunos expertos, el salto adelante de nuestra especie, y la aparición de nuevos especímenes, se produce por la simbiosis o unión de lo esencial de dos formas de vida distintas. Esos saltos, por otra parte, no se producen linealmente, sino en forma de pulso o, “catástrofe”.
En pura lógica, por tanto, y sin entrar de lleno en las interioridades de la genética, da la impresión de que la humanidad puede estar a las puertas de un nuevo salto evolutivo basado en las posibilidades de manipulación de sus genes y en las de la simbiosis hombre-máquina.
El pasado año el Extropy Institute ha cesado sus actividades por decisión de su Consejo de Administración, con lo que la única institución actualmente en marcha internacionalmente es la World Transhumanism Association, institución creada en 1998 por los filósofos Nick Bostrom y David Pearce. En su página Web puede leerse las dos definiciones de transhumanismo que siguen:
“El movimiento intelectual y cultural que afirma la posibilidad y deseabilidad de una mejora fundamental de la condición humana mediante la racionalidad aplicada, especialmente a través del desarrollo y la utilización de tecnologías para eliminar el envejecimiento y mejorar de forma importante las capacidades intelectuales, físicas y sicológicas del hombre.
“El estudio de las ramificaciones, promesas y peligros potenciales de las tecnologías que nos permitirán vencer las principales limitaciones humanas, y los estudios relacionados con materias éticas involucradas en el desarrollo y uso de sales tecnologías”
El hombre posthumano será la culminación del transhumanismo pero no hay unanimidad en el alcance de lo que supone esa evolución o transformación. Una aspecto básico tiene que ver con si a tal hombre podrá llamársele humano o no. Para algunos será un nuevo ser que permanecerá siendo humano pero que habrá transcendido su naturaleza actual. Para otros, lo que llamamos “natural” y humano es una limitación que habrá que superar pronto si se quieren liberar todas las posibilidades de los avances científicos y tecnológicos del presente siglo.
Tres posturas básicas podrían ser identificadas. La de los amantes extremos de la artificialidad y del mundo no natural. La de los temerosos de lo que se nos puede venir encima y abogan por el control riguroso de las tecnologías NBIC. Y las de los que apoyan su desarrollo confiando en un uso adecuado de las tecnologías en cuestión. Tres libros publicados en los últimos años del presente siglo reflejan cada una de estas posturas: Dyaz, Antonio (1999), la primera; Fukuyama, Francis (2002), la segunda; y Stock, Gregory (2002)., la tercera.
“El movimiento intelectual y cultural que afirma la posibilidad y deseabilidad de una mejora fundamental de la condición humana mediante la racionalidad aplicada, especialmente a través del desarrollo y la utilización de tecnologías para eliminar el envejecimiento y mejorar de forma importante las capacidades intelectuales, físicas y sicológicas del hombre.
“El estudio de las ramificaciones, promesas y peligros potenciales de las tecnologías que nos permitirán vencer las principales limitaciones humanas, y los estudios relacionados con materias éticas involucradas en el desarrollo y uso de sales tecnologías”
El hombre posthumano será la culminación del transhumanismo pero no hay unanimidad en el alcance de lo que supone esa evolución o transformación. Una aspecto básico tiene que ver con si a tal hombre podrá llamársele humano o no. Para algunos será un nuevo ser que permanecerá siendo humano pero que habrá transcendido su naturaleza actual. Para otros, lo que llamamos “natural” y humano es una limitación que habrá que superar pronto si se quieren liberar todas las posibilidades de los avances científicos y tecnológicos del presente siglo.
Tres posturas básicas podrían ser identificadas. La de los amantes extremos de la artificialidad y del mundo no natural. La de los temerosos de lo que se nos puede venir encima y abogan por el control riguroso de las tecnologías NBIC. Y las de los que apoyan su desarrollo confiando en un uso adecuado de las tecnologías en cuestión. Tres libros publicados en los últimos años del presente siglo reflejan cada una de estas posturas: Dyaz, Antonio (1999), la primera; Fukuyama, Francis (2002), la segunda; y Stock, Gregory (2002)., la tercera.
En cualquier caso el debate está en la calle y el movimiento transhumanista gana fuerza a diario, a pesar de cierta impresión de secta esotérica que sus actividades generan todavía. La historia de este movimiento comienza, como se ha dicho anteriormente en este blog, en la década de los 60 del siglo pasado y viene de la mano de un futurista como F. M. Esfandiary, que para esa época, y consecuente con sus ideas, había cambiado su nombre al de FM-2030. Era un profesor avalado por sus cursos relacionados con “los nuevos conceptos de lo humano” en la New School for Social Research de la ciudad de Nueva York. Todo comenzó por la identificación de personas interesadas en la posibilidad de trascender la naturaleza humana mediante la adopción de tecnologías, estilos de vida y concepciones relacionadas con la transición a un poshumanismo o transhumanismo. . La propia palabra es una abreviación de “transitory human”
En los años 70 hubo varias publicaciones sobre estas cuestiones de futuristas y divulgadores --más que de científicos serios-- entre ellas algunas del propio FM-2030. A final de los 80, por otra parte, el filósofo Max More creó el llamado Extropy Institute, y publicó su trabajo “Principles of Extropy”, y un poco más adelante, “Transhumanism: a futurist philosophy”. En estos trabajos aparece la primera definición formal de Transhumanismo:
“Transhumanismo es una clase de filosofía que busca guiarnos hacia una condición posthumana. El transhumanismo comparte muchos elementos con el humanismo, incluyendo el respeto por la racionalidad y la ciencia, el compromiso con el progreso y la valoración de humana de la existencia del hombre. El transhumanismo se diferencia del humanismo en el reconocimiento y anticipación de alteraciones radicales en la naturaleza del hombre y en las posibilidades abiertas a nuestra vidas por diversas tecnologías y conocimientos científicos avanzados.”
En los años 70 hubo varias publicaciones sobre estas cuestiones de futuristas y divulgadores --más que de científicos serios-- entre ellas algunas del propio FM-2030. A final de los 80, por otra parte, el filósofo Max More creó el llamado Extropy Institute, y publicó su trabajo “Principles of Extropy”, y un poco más adelante, “Transhumanism: a futurist philosophy”. En estos trabajos aparece la primera definición formal de Transhumanismo:
“Transhumanismo es una clase de filosofía que busca guiarnos hacia una condición posthumana. El transhumanismo comparte muchos elementos con el humanismo, incluyendo el respeto por la racionalidad y la ciencia, el compromiso con el progreso y la valoración de humana de la existencia del hombre. El transhumanismo se diferencia del humanismo en el reconocimiento y anticipación de alteraciones radicales en la naturaleza del hombre y en las posibilidades abiertas a nuestra vidas por diversas tecnologías y conocimientos científicos avanzados.”
En cualquier caso el debate está en la calle y el movimiento transhumanista gana fuerza a diario, a pesar de cierta impresión de secta esotérica que sus actividades generan todavía. La historia de este movimiento comienza, como se ha dicho anteriormente en este trabajo, en la década de los 60 del siglo pasado y viene de la mano de un futurista como F. M. Esfandiary, que para esa época, y consecuente con sus ideas, había cambiado su nombre al de FM-2030. Era un profesor avalado por sus cursos relacionados con “los nuevos conceptos de lo humano” en la New School for Social Research de la ciudad de Nueva York. Todo comenzó por la identificación de personas interesadas en la posibilidad de trascender la naturaleza humana mediante la adopción de tecnologías, estilos de vida y concepciones relacionadas con la transición a un poshumanismo o transhumanismo. . La propia palabra es una abreviación de “transitory human”
En los años 70 hubo varias publicaciones sobre estas cuestiones de futuristas y divulgadores --más que de científicos serios-- entre ellas algunas del propio FM-2030. A final de los 80, por otra parte, el filósofo Max More creó el llamado Extropy Institute, y publicó su trabajo “Principles of Extropy”, y un poco más adelante, “Transhumanism: a futurist philosophy”. En estos trabajos aparece la primera definición formal de Transhumanismo:
“Transhumanismo es una clase de filosofía que busca guiarnos hacia una condición posthumana. El transhumanismo comparte muchos elementos con el humanismo, incluyendo el respeto por la racionalidad y la ciencia, el compromiso con el progreso y la valoración de humana de la existencia del hombre. El transhumanismo se diferencia del humanismo en el reconocimiento y anticipación de alteraciones radicales en la naturaleza del hombre y en las posibilidades abiertas a nuestra vidas por diversas tecnologías y conocimientos científicos avanzados.”
En los años 70 hubo varias publicaciones sobre estas cuestiones de futuristas y divulgadores --más que de científicos serios-- entre ellas algunas del propio FM-2030. A final de los 80, por otra parte, el filósofo Max More creó el llamado Extropy Institute, y publicó su trabajo “Principles of Extropy”, y un poco más adelante, “Transhumanism: a futurist philosophy”. En estos trabajos aparece la primera definición formal de Transhumanismo:
“Transhumanismo es una clase de filosofía que busca guiarnos hacia una condición posthumana. El transhumanismo comparte muchos elementos con el humanismo, incluyendo el respeto por la racionalidad y la ciencia, el compromiso con el progreso y la valoración de humana de la existencia del hombre. El transhumanismo se diferencia del humanismo en el reconocimiento y anticipación de alteraciones radicales en la naturaleza del hombre y en las posibilidades abiertas a nuestra vidas por diversas tecnologías y conocimientos científicos avanzados.”
La cuestión por tanto es, si el hombre actual puede evolucionar hacia algo distinto a lo que llamamos “posthumano”, si tal posibilidad está cercana y, si es así, en qué consistirá tal evolución. Tratar este tema en profundidad trasciende de forma importante este blog, aunque a ello hayamos venido refiriéndonos desde el principio de estas notas. Sin pretender agotar el tema, ni profundizar en él, algunos comentarios adicionales pueden ser útiles.
El hombre posthumano es visto por los más extremistas como una especie distinta a la humana. Será producto en parte de la evolución iniciada por el hombre a través de las tecnologías NBIC, pero resultado final de una ruptura en el proceso de evolución en el que las máquinas habrán tomado el control. Se trata de una visión un poco fantástica de las cosas, muy usada en el mundo de la ciencia ficción, pero muy improbable, sobre todo si el futuro al que nos referimos es el abarcado por el presente siglo.
Otras versiones del hombre posthumano resultan más probables. Se trataría de un hombre mejorado en sus características actuales corporales y mentales. Un hombre sin enfermedades genéticas, con otras enfermedades rápidamente curadas y con una esperanza de vida considerablemente aumentada. Adicionalmente, un hombre dotado de órganos (artificiales o naturales) mucho más poderosos que los actuales y poseedor, sobre todo, de un cerebro manifiestamente enriquecido en comparación con el más privilegiado cerebro del presente. Tanto por la implantación de microchips como por el efecto de nanobots circulando por su sangre y, por supuesto, por el efecto de una biotecnología que permitirá actuar sobre los genes y la transmisión esencial que llevan consigo. Una biología ayudada por la nanotecnología y por la inteligencia artificial que permitirá no sólo la clonación del ADN, sino quizás, la propia clonación humana.
Hay muchos a los que repugna esa posibilidad de un hombre modificado en sus características naturales, pero hay otros que lo consideran inevitable, sobre todo si se tiene en cuenta que las nuevas tecnologías pueden tener impactos positivos sobre la salud y la vida en general.
No habría mucho problema en admitir el desarrollo y uso de las NBICs en lo que se refiere a sus aspectos positivos, el problema está en que, según advierten muchos científicos, los peligros de la manipulación de la fisiología del hombre son enormes. La posibilidad de crear monstruos es cierta y las contingencias negativas relacionadas con los nanobots, la inteligencia artificial aplicada al cerebro y las múltiples simbiosis hombre-máquina posibles, muy probables.
El hombre posthumano es visto por los más extremistas como una especie distinta a la humana. Será producto en parte de la evolución iniciada por el hombre a través de las tecnologías NBIC, pero resultado final de una ruptura en el proceso de evolución en el que las máquinas habrán tomado el control. Se trata de una visión un poco fantástica de las cosas, muy usada en el mundo de la ciencia ficción, pero muy improbable, sobre todo si el futuro al que nos referimos es el abarcado por el presente siglo.
Otras versiones del hombre posthumano resultan más probables. Se trataría de un hombre mejorado en sus características actuales corporales y mentales. Un hombre sin enfermedades genéticas, con otras enfermedades rápidamente curadas y con una esperanza de vida considerablemente aumentada. Adicionalmente, un hombre dotado de órganos (artificiales o naturales) mucho más poderosos que los actuales y poseedor, sobre todo, de un cerebro manifiestamente enriquecido en comparación con el más privilegiado cerebro del presente. Tanto por la implantación de microchips como por el efecto de nanobots circulando por su sangre y, por supuesto, por el efecto de una biotecnología que permitirá actuar sobre los genes y la transmisión esencial que llevan consigo. Una biología ayudada por la nanotecnología y por la inteligencia artificial que permitirá no sólo la clonación del ADN, sino quizás, la propia clonación humana.
Hay muchos a los que repugna esa posibilidad de un hombre modificado en sus características naturales, pero hay otros que lo consideran inevitable, sobre todo si se tiene en cuenta que las nuevas tecnologías pueden tener impactos positivos sobre la salud y la vida en general.
No habría mucho problema en admitir el desarrollo y uso de las NBICs en lo que se refiere a sus aspectos positivos, el problema está en que, según advierten muchos científicos, los peligros de la manipulación de la fisiología del hombre son enormes. La posibilidad de crear monstruos es cierta y las contingencias negativas relacionadas con los nanobots, la inteligencia artificial aplicada al cerebro y las múltiples simbiosis hombre-máquina posibles, muy probables.
Parece por lo dicho hasta ahora que los cambios tecnológicos en marcha alrededor de la infotecnolgía, biotecnología, nanotecnología y cognotecnología, tienen calado y potencial suficiente como para cambiar profundamente lo que somos los hombres y lo que son nuestra economía y nuestra sociedad. Algunos autores, los menos, ven esas tecnologías como algo gradual en nuestro mundo que aportarán nuevos productos y servicios, nuevas formas de hacer las cosas y quizás nuevas economías, similares a las ya ocurridas en diversas épocas de la historia de la humanidad, sin ningún otro alcance.
Otros autores, los más, creen que los cambios serán más radicales que los vistos hasta ahora en la historia de la tecnología. El hombre, en efecto, mediante el uso de la tecnología, ha transformado en su “beneficio”, dicho sea entre comillas, el mundo natural en el que habita, ha manipulado y consumido los recursos disponibles en ese mundo, ha vencido las distancias, la comunicación, la limitada capacidad de cálculo y de memoria de su cerebro y muchas otras deficiencias de su entorno y de él mismo. Ahora está a las puertas de transformar y manipular su propio cuerpo y su propio cerebro, mucho más de lo que ha hecho hasta ahora. Lo permitirán, como se viene diciendo en este blog, las tecnologías que forman parte de la convergencia NBIC.
Supone una significativa cortedad de miras la interpretación de que dichas tecnologías son como otras anteriores, y una manifiesta simplificación, analizar exclusivamente las industrias convencionales que van a ser afectadas por ellas. Lo que hay detrás de dichas tecnologías es mucho más importante: se trata de que el hombre puede crear la vida, manipularla y transformarla, con el hombre mismo como objetivo a cambiar y a mejorar.
Da la impresión de que el hombre no tendrá más remedio que explorar el mundo exterior a nuestro planeta y seguramente colonizarlo, por insólito y complejo que eso pueda parecer hoy. Para conseguirlo, necesitará mejorar su cuerpo y su mente. Las estrellas serán colonizadas por sucesores del homo sapiens actual, el cual, según la interpretación utilizada, será una nueva especie de base humana, heredera de lo que somos hoy, o algo radicalmente distinto
Independientemente de qué industrias puedan verse afectadas, sobre lo cual, y por cierto, hay multitud de trabajos en los países más avanzados, lo que necesita ser estudiado y pensado es lo que hay verdaderamente detrás de la capacidad que está adquiriendo el hombre de manipular las materias, inorgánica, orgánica y gris. Si todas las materias van a poder ser transformadas, la verdad es, como se ha dicho anteriormente, que el mundo puede casi comenzar desde cero de nuevo. Hasta una nueva Génesis es posible, como indican algunos autores.
Otros autores, los más, creen que los cambios serán más radicales que los vistos hasta ahora en la historia de la tecnología. El hombre, en efecto, mediante el uso de la tecnología, ha transformado en su “beneficio”, dicho sea entre comillas, el mundo natural en el que habita, ha manipulado y consumido los recursos disponibles en ese mundo, ha vencido las distancias, la comunicación, la limitada capacidad de cálculo y de memoria de su cerebro y muchas otras deficiencias de su entorno y de él mismo. Ahora está a las puertas de transformar y manipular su propio cuerpo y su propio cerebro, mucho más de lo que ha hecho hasta ahora. Lo permitirán, como se viene diciendo en este blog, las tecnologías que forman parte de la convergencia NBIC.
Supone una significativa cortedad de miras la interpretación de que dichas tecnologías son como otras anteriores, y una manifiesta simplificación, analizar exclusivamente las industrias convencionales que van a ser afectadas por ellas. Lo que hay detrás de dichas tecnologías es mucho más importante: se trata de que el hombre puede crear la vida, manipularla y transformarla, con el hombre mismo como objetivo a cambiar y a mejorar.
Da la impresión de que el hombre no tendrá más remedio que explorar el mundo exterior a nuestro planeta y seguramente colonizarlo, por insólito y complejo que eso pueda parecer hoy. Para conseguirlo, necesitará mejorar su cuerpo y su mente. Las estrellas serán colonizadas por sucesores del homo sapiens actual, el cual, según la interpretación utilizada, será una nueva especie de base humana, heredera de lo que somos hoy, o algo radicalmente distinto
Independientemente de qué industrias puedan verse afectadas, sobre lo cual, y por cierto, hay multitud de trabajos en los países más avanzados, lo que necesita ser estudiado y pensado es lo que hay verdaderamente detrás de la capacidad que está adquiriendo el hombre de manipular las materias, inorgánica, orgánica y gris. Si todas las materias van a poder ser transformadas, la verdad es, como se ha dicho anteriormente, que el mundo puede casi comenzar desde cero de nuevo. Hasta una nueva Génesis es posible, como indican algunos autores.
Impactos
La simulación de las capacidades del cerebro humano y su potenciación es el fenómeno culminante de la convergencia NBIC. Los impactos previsibles de una posible “ultra-inteligencia” humana conseguida a través de los cambios fisiólogos traídos consigo por la biotecnología, la nanotecnología y la revolución en las ciencias del conocimiento, no son impactos aislados procedentes de este área de actividad, sino impactos globales. Para cuando la ultra-inteligencia sea una realidad y se pueda mejorar sistemáticamente la capacidad intelectual del hombre, muchas otras cosas habrán cambiado en nuestro mundo.
Algunas consecuencias directamente ligadas a la inteligencia, pueden relacionarse aquí, no obstante:
-- Inteligencia en general e inteligencia militar en particular. Es un terreno en el que la IA lleva mucho tiempo aplicándose con éxito. Una inteligencia artificial avanzada, combinada con una inteligencia humana aumentada pude proporcionar resultados impresionantes.
-- Exploración del espacio con satélites artificiales y naves no tripuladas. Cada vez existirán más posibilidades para la actuación inteligente del hombre a distancia.
-- Medicina. El diagnóstico, la cirugía y el tratamiento de cualquier enfermedad se realiza hoy mediante el uso de sistemas inteligentes que cada vez lo serán más.
-- La ciencia, las matemáticas y la educación de las mismas están siendo afectadas ya hoy por sistemas inteligentes diversos.
-- Los negocios y las finazas se benefician ya hoy de sistemas inteligentes avanzados.
-- La fabricación, cada vez más robotizada, y los robots mismos, serán de unas características hoy difíciles de imaginar.
-- El lenguaje y los idiomas dejarán de ser un problema para el mundo. La traducción automática y simultaneas de de un idioma a otro será una realidad total.
-- El ocio y el entretenimiento serán también objeto de la inteligencia mejorada. La realidad virtual, por ejemplo, será de uso diario masivo.
En resumen y refiriéndonos al conjunto de los impactos, nada quedará sin influencia en nuestro mundo:
-- El cuerpo humano: nueva forma de comer, rediseño del aparato digestivo, sangre programada, corazón sustituible, órganos artificiales, cerebro humano rediseñado y mejorado artificialmente, hombres que serán en realidad cyborgs. Es decir: Homo sapiens v. 1.0 + NBIC = Homo sapiens v. 2.0.
-- El cerebro y la mente.
-- Extensión de la vida.
-- La transformación de la experiencia no biológica
-- La educación y el aprendizaje.
-- El trabajo.
-- Las guerras.
-- El juego.
-- El espacio como destino de la humanidad.
(Foto arriba: FreeFoto.com)
La simulación de las capacidades del cerebro humano y su potenciación es el fenómeno culminante de la convergencia NBIC. Los impactos previsibles de una posible “ultra-inteligencia” humana conseguida a través de los cambios fisiólogos traídos consigo por la biotecnología, la nanotecnología y la revolución en las ciencias del conocimiento, no son impactos aislados procedentes de este área de actividad, sino impactos globales. Para cuando la ultra-inteligencia sea una realidad y se pueda mejorar sistemáticamente la capacidad intelectual del hombre, muchas otras cosas habrán cambiado en nuestro mundo.
Algunas consecuencias directamente ligadas a la inteligencia, pueden relacionarse aquí, no obstante:
-- Inteligencia en general e inteligencia militar en particular. Es un terreno en el que la IA lleva mucho tiempo aplicándose con éxito. Una inteligencia artificial avanzada, combinada con una inteligencia humana aumentada pude proporcionar resultados impresionantes.
-- Exploración del espacio con satélites artificiales y naves no tripuladas. Cada vez existirán más posibilidades para la actuación inteligente del hombre a distancia.
-- Medicina. El diagnóstico, la cirugía y el tratamiento de cualquier enfermedad se realiza hoy mediante el uso de sistemas inteligentes que cada vez lo serán más.
-- La ciencia, las matemáticas y la educación de las mismas están siendo afectadas ya hoy por sistemas inteligentes diversos.
-- Los negocios y las finazas se benefician ya hoy de sistemas inteligentes avanzados.
-- La fabricación, cada vez más robotizada, y los robots mismos, serán de unas características hoy difíciles de imaginar.
-- El lenguaje y los idiomas dejarán de ser un problema para el mundo. La traducción automática y simultaneas de de un idioma a otro será una realidad total.
-- El ocio y el entretenimiento serán también objeto de la inteligencia mejorada. La realidad virtual, por ejemplo, será de uso diario masivo.
En resumen y refiriéndonos al conjunto de los impactos, nada quedará sin influencia en nuestro mundo:
-- El cuerpo humano: nueva forma de comer, rediseño del aparato digestivo, sangre programada, corazón sustituible, órganos artificiales, cerebro humano rediseñado y mejorado artificialmente, hombres que serán en realidad cyborgs. Es decir: Homo sapiens v. 1.0 + NBIC = Homo sapiens v. 2.0.
-- El cerebro y la mente.
-- Extensión de la vida.
-- La transformación de la experiencia no biológica
-- La educación y el aprendizaje.
-- El trabajo.
-- Las guerras.
-- El juego.
-- El espacio como destino de la humanidad.
(Foto arriba: FreeFoto.com)
Desde los años 70 la investigación en todas la materias constitutivas de la Ciencia Cognitiva ha sido impresionante, mereciedo la pena destacar las aportaciones llevadas a cabo en el terreno de la Psicología, la Filosofía y la Inteligencia Artificial. A ellas hay que unir los avances en la neurociencia, con particular referencia al estudio de las bases biológicas del conocimiento, área en la que destacaron en los años finales de los 70 y todos los 80 los chilenos Humberto Maturana (1928- ) y, sobre todo, Francisco Varela (1946-2001).
IAF y MNT
Los filósofos, biólogos, sicólogos y otros especialistas de las ciencias cognitivas están “acosando” y explicando la última frontera de lo que somos, radicada en la mente. El asalto definitivo a la materia gris vendrá de la mano de la ingeniería inversa del cerebro y a través de ello vendrá la mejora de la capacidad mental de los humanos. Intervendrán en ello de forma destacada los avances en biotecnología y en nanotecnología, pero será la Inteligencia Artificial la que llevará la voz cantante. De hecho, y según Kurzweil, será la Inteligencia Artificial Fuerte (IAF), en colaboración estrecha con la nanotecnología, la que permitirá, primero, identificar todos los mecanismos de funcionamiento del cerebro y, posteriormente, reproducirlos y mejorarlos a través de la mencionada IAF. Serán las dos últimas tecnologías – nanotecnología y IAF-- avanzando en paralelo, las que permitirán la fase final del viaje fantástico a realizar por el hombre en el presente siglo, permitido por la gran convergencia tecnológica de que venimos hablando. La primera, a través de la llamada MNT (Micro and Nano Technology), que estará totalmente desarrollada hacia el año 2025, y la segunda (IAF) que verá su culminación como tecnología en el 2029. En realidad la IAF realizará una aproximación máxima al cerebro y al proceso de pensar, la nanotecnología permitirá descifrar los últimos aspectos de este órgano y de su principal actividad y la IAF, de nuevo, terminará el trabajo.
No habrá límite para la Inteligencia Artificial, aunque mucha gente tiene la impresión que esta materia se ha quedado estancada en los “Sistemas Experto” o en alguna etapa posterior. Nada hay más lejos de la realidad y en muchos libros sobre la materia, incluidos los de Kurzweil, se puede ver su avance espectacular. Las redes bayesianas, los modelos de Markov, las redes neuronales, los algoritmos genéticos, la investigación recursiva, y otras aplicaciones, embebidas hoy en los programas de ordenador nos muestran unas capacidades de cálculo, almacenamiento, combinación, coordinación y otras habilidades de los ordenadores destacadamente superiores a las humanas. No somos muy conscientes de ello pero la Inteligencia Artificial nos rodea por todas partes y controla nuestro mundo. Hoy por hoy a nuestro servicio y bajo nuestro estricto control.
El objetivo es que la IAF supere a la inteligencia humana, pero, al mismo tiempo, que dicha superación esté al servicio del hombre especialmente en cuanto a la mejora y potenciación de su capacidad natural o biológica de pensar. La ultra-inteligencia, necesaria para un mudo radicalmente distinto al actual, será una realidad dentro de este siglo.
(Foto arriba: FreeFoto.com)
IAF y MNT
Los filósofos, biólogos, sicólogos y otros especialistas de las ciencias cognitivas están “acosando” y explicando la última frontera de lo que somos, radicada en la mente. El asalto definitivo a la materia gris vendrá de la mano de la ingeniería inversa del cerebro y a través de ello vendrá la mejora de la capacidad mental de los humanos. Intervendrán en ello de forma destacada los avances en biotecnología y en nanotecnología, pero será la Inteligencia Artificial la que llevará la voz cantante. De hecho, y según Kurzweil, será la Inteligencia Artificial Fuerte (IAF), en colaboración estrecha con la nanotecnología, la que permitirá, primero, identificar todos los mecanismos de funcionamiento del cerebro y, posteriormente, reproducirlos y mejorarlos a través de la mencionada IAF. Serán las dos últimas tecnologías – nanotecnología y IAF-- avanzando en paralelo, las que permitirán la fase final del viaje fantástico a realizar por el hombre en el presente siglo, permitido por la gran convergencia tecnológica de que venimos hablando. La primera, a través de la llamada MNT (Micro and Nano Technology), que estará totalmente desarrollada hacia el año 2025, y la segunda (IAF) que verá su culminación como tecnología en el 2029. En realidad la IAF realizará una aproximación máxima al cerebro y al proceso de pensar, la nanotecnología permitirá descifrar los últimos aspectos de este órgano y de su principal actividad y la IAF, de nuevo, terminará el trabajo.
No habrá límite para la Inteligencia Artificial, aunque mucha gente tiene la impresión que esta materia se ha quedado estancada en los “Sistemas Experto” o en alguna etapa posterior. Nada hay más lejos de la realidad y en muchos libros sobre la materia, incluidos los de Kurzweil, se puede ver su avance espectacular. Las redes bayesianas, los modelos de Markov, las redes neuronales, los algoritmos genéticos, la investigación recursiva, y otras aplicaciones, embebidas hoy en los programas de ordenador nos muestran unas capacidades de cálculo, almacenamiento, combinación, coordinación y otras habilidades de los ordenadores destacadamente superiores a las humanas. No somos muy conscientes de ello pero la Inteligencia Artificial nos rodea por todas partes y controla nuestro mundo. Hoy por hoy a nuestro servicio y bajo nuestro estricto control.
El objetivo es que la IAF supere a la inteligencia humana, pero, al mismo tiempo, que dicha superación esté al servicio del hombre especialmente en cuanto a la mejora y potenciación de su capacidad natural o biológica de pensar. La ultra-inteligencia, necesaria para un mudo radicalmente distinto al actual, será una realidad dentro de este siglo.
(Foto arriba: FreeFoto.com)
Durante siglos el estudio de la inteligencia y del conocimiento correspondió a los filósofos, pero en el siglo XIX los psicólogos entraron con fuerza en este campo de la mano de Wilhelm Wundt (1832-1920), fisiólogo y psicólogo alemán considerado el padre de la psicología experimental y de la psicología cognitiva. A largo de varias décadas los psicólogos tuvieron mucho que decir sobre la materia, hasta el punto de que en un momento determinado a principios del siglo XX, y de la mano del psicólogo americano, John B. Watson (1878-1958), el behaviorismo o conductismo monopolizó en gran manera el esfuerzo investigador en este terreno. Esta escuela negó prácticamente la existencia de la mente, y consideró que la conciencia, la introspección y otras actividades mentales, no eran objeto de conocimiento científico. B. F. Skinner y otros psicólogos llevaron este enfoque a sus últimas consecuencias, pero a partir de 1956 las cosas cambiaron de forma importante. Tres acontecimientos trajeron consigo nuevos enfoques. George Miller (1920-) psicólogo americano, profesor en las universidades de Princeton, Rockfeller University, MIT y Harvard, investigó sobre las limitaciones del pensamiento humano, especialmente en términos de memoria, y sugirió la posibilidad de un almacenamiento externo de la información necesaria para el hombre, proponiendo una serie de representaciones y procedimientos de codificación y decodificación de la información. No hay que olvidar al respecto que los ordenadores eran todavía en esa época incipientes y engorrosas máquinas de cálculo muy poco difundidas. El segundo se apoyó en la rápida evolución de los ordenadores y el desarrollo del software, hechos que permitieron que un reducido grupo de investigadores de diversos campos formado inicialmente por John McCarthy( 1927- ), Marvin Minsky (1927- ), Allen Newell (1927-1992) y Herbert Simon (1916-2001), crearan el área de actividad conocida como Inteligencia Artificial. El tercero, por último, fue la labor de Noam Chonsky (1927- ), también en esos años, rechazando las hipótesis de los behavioristas en relación con el lenguaje como hábito aprendido por la repetición y proponiendo una explicación de la comprensión del lenguaje basada en la existencia de reglas gramaticales mentales. El nombre en sí de Cognitive Science se debe a Christopher Longuet-Higgins quien lo acuñó en 1973 al comentar el famoso Lighthill report sobre Inteligencia Artificial. En los 70 se constituyó la ya mencionada Cognitive Science Society y comenzó a publicarse la revista Cognitive Science. Estos hechos, según la Stanford Encyclopedia of Philosophy y otras fuentes, constituyen el origen de la Ciencia Cognitiva como tal. Terreno en el que en España tenemos a algún que otro destacado especialista y divulgador como el filósofo José Antonio Marina, quien en su libro Teoría de la inteligencia creadora, da una lección magistral sobre el tema.
Impactos
La nanotecnología a diferencia de la biología es, eso, una tecnología, es decir, algo relacionado con cómo hacer cosas. Su misión no es explicar cómo son las cosas, sino ayudar a transformarlas. Su aplicación es automática si se consigue perfeccionarla lo suficiente, y en su aspecto más esencial, si se consigue crearla con resultados prácticos al nivel nano recogido por su nombre. Los avances están siendo espectaculares, pudiéndose hablar de múltiples mejoras en las tres materias de constituyen nuestro mundo y de cuatro grandes impactos básicos:
Entre las mejoras se pueden mencionar las siguientes:
Energía fotovoltaica. Haciendo bajar el coste de los paneles entre 10 y 100 veces
Producción de hidrógeno. Mayor eficiencia en la obtención del hidrógeno del
agua con el apoyo de la luz solar
Almacenamiento del hidrógeno
Fuel Cells. Reducción espectacular de los costes y aumento de la eficiencia
Mejora en múltiples aspectos de los vehículos y de su consumo de energía.
Producción de energía a través de nanobots e inteligencia artificial
Nuevos materiales
Y en cuanto a las cuatro impactos básicos.
Mejora del medio ambiente
Uso avanzado en temas de salud en unión estrecha con la biotecnología
Uso avanzado en la creación de la “ultra-inteligencia”, en relación estrecha con el
ordenador y la Inteligencia Artificial Fuerte
Actuación contra el envejecimiento.
La nanotecnología no creará ella misma una Nueva Economía, pero activará y llevará a sus últimas consecuencias la g-Ecnomy, potenciará el proceso de Singularidad de Kurzweil y acelerará la llegada de la cognotecnología y de la “ultra-inteligencia”.
(Foto arriba: FreeFoto.com)
La nanotecnología a diferencia de la biología es, eso, una tecnología, es decir, algo relacionado con cómo hacer cosas. Su misión no es explicar cómo son las cosas, sino ayudar a transformarlas. Su aplicación es automática si se consigue perfeccionarla lo suficiente, y en su aspecto más esencial, si se consigue crearla con resultados prácticos al nivel nano recogido por su nombre. Los avances están siendo espectaculares, pudiéndose hablar de múltiples mejoras en las tres materias de constituyen nuestro mundo y de cuatro grandes impactos básicos:
Entre las mejoras se pueden mencionar las siguientes:
Energía fotovoltaica. Haciendo bajar el coste de los paneles entre 10 y 100 veces
Producción de hidrógeno. Mayor eficiencia en la obtención del hidrógeno del
agua con el apoyo de la luz solar
Almacenamiento del hidrógeno
Fuel Cells. Reducción espectacular de los costes y aumento de la eficiencia
Mejora en múltiples aspectos de los vehículos y de su consumo de energía.
Producción de energía a través de nanobots e inteligencia artificial
Nuevos materiales
Y en cuanto a las cuatro impactos básicos.
Mejora del medio ambiente
Uso avanzado en temas de salud en unión estrecha con la biotecnología
Uso avanzado en la creación de la “ultra-inteligencia”, en relación estrecha con el
ordenador y la Inteligencia Artificial Fuerte
Actuación contra el envejecimiento.
La nanotecnología no creará ella misma una Nueva Economía, pero activará y llevará a sus últimas consecuencias la g-Ecnomy, potenciará el proceso de Singularidad de Kurzweil y acelerará la llegada de la cognotecnología y de la “ultra-inteligencia”.
(Foto arriba: FreeFoto.com)
Editado por
Adolfo Castilla
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN,
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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