Recomendar este blog Notificar al moderador

Blog futurista de Tendencias21


PROSPECTIVA


Bitácora

16 Diciembre 2007
Prospectiva de las Ideas (III)
Otro conocido conferenciante y autor, neurobiólogo en este caso, se explayó, como es frecuente hoy, en que el hombre era pura biología y que nada podía surgir en él que no fuera biológico. Era monista acérrimo, por supuesto, en relación con el alma y el mundo de los qualias, llegando a decir, incluso, que el último científico dualista había muerto no sé cuantos años atrás.

Mi argumentación en este caso no fue para desmentirlo, ya que a mí también me cuesta trabajo defender el dualismo tal como surgió de Descartes (es decir, la existencia de dos órdenes de naturaleza distinta en el hombre: el físico y el espiritual), sino para tratar de superar esa visión estrecha del hombre (pura biología) y abrir posibilidades a un ser sometido a la evolución que seguramente terminará siendo muy diferente de lo que es hoy.

Ante las observaciones de algún participante asiático sobre los niños y videntes, frecuentes en India, por ejemplo, con capacidades de comunicación a distancia, visión precisa del futuro, curación de enfermedades y otros poderes, el conferenciante insistió en que no existe nada entre unos hombres y otros y que la comunicación y la interrelación sólo puede realizarse a través de la voz, el tacto y los otros sentidos del hombre, bien conocidos y explicados.

Mi intervención sobre el tema se refirió a tres cuestiones. Una, la ya indicada de que el hombre como ser viviente y pensante puede cambiar mucho en el futuro, sobre todo ahora que está adquiriendo la capacidad de actuar sobre su propia naturaleza. Otra, consistente en recodar que cuando a Bertrand Russell, el gran filósofo inglés, que tantas veces en su vida se refirió a Dios para explicar honestamente sus razones para no creer en su existencia, le preguntaron ya próximo a morir que cual sería su reacción si después de la muerte se encontraba cara a cara con Dios, dijo que simplemente le diría: “perdón Señor. pero no nos diste suficientes indicaciones de tu existencia”.

Y la tercera, por último, algo más complicada, tuvo que ver con las ondas electromagnéticas, ese fenómeno físico espectacular descubierto y explicado por la labor sucesiva de Hans Christian Oersted (1777-1851), su descubridor; Michael Faraday (1791-1867) y Joseph Henry (1777-1878) que hicieron importantes aportaciones teóricas y prácticas; James Clerke Maxwell (1831-1879), que formuló la teoría del “campo electromagnético”; y Heinrich Hertz (1857-1894), que demostró las teorías de Maxwell y descubrió, de hecho, las “ondas electromagnéticas” u “ondas hertzianas”.

Autores diversos pero especialmente Lawrence W. Fagg en su libro Electromagnetism and the Sacred, han hecho aportaciones destacadas en el sentido de considerar al electromagnetismo como la frontera entre lo material y lo espiritual y como un claro indicio de Dios y de su naturaleza ubicua.

En esta época en la que tanto se está avanzando en el conocimiento del cerebro, sus funciones y su funcionamiento, sabemos con precisión que lo que se mueve por las sinapsis cerebrales que unen el axón de una neurona con la dentrita de otra cercana, son ondas electromagnéticas, similares en todos los sentidos a las que se encuentran por doquier en nuestro mundo y que el hombre ha aprendido a generar y a utilizar en múltiples y sorprendentes cometidos.

El alma, ese ente en el que no se cree hoy, ha sido situado por algunos autores, en extremo imaginativos, en el conjunto de ondas hertzianas que circundan nuestras cabezas.

No pretendo moverme en ese terreno fantasioso en el que nos es posible demostrar nada, sólo decir que el hombre puede descubrir con el tiempo el funcionamiento profundo de las ondas electromagnéticas que su cerebro produce. Y, eventualmente, emplearlas para la comunicación y actuación a distancia, para la predicción del futuro, para la curación de enfermedades y para otros, aparentes “milagros”. Serán así más fáciles de explicar fenómenos históricos como la venida del Espíritu Santo a los apóstoles, la caída de Pablo del caballo y su conversión y otros.

Eso no será todavía, ni mucho menos, la demostración de la existencia de Dios, pero sí que se trataría, si llega a ocurrir, de la aparición de un hombre muy distinto al actual que seguramente generaría ideas e interpretaciones sobre su mundo radicalmente distintas a las hoy conocidas. Esas ideas, probablemente, darían lugar a unas tecnologías, una economías y una sociedades muy distintas a las que hemos conocido hasta ahora.

Si queremos, por tanto, hacer una reflexión prospectiva sobre el futuro de la humanidad y conjeturar sobre lo que puede ocurrir en nuestro mundo a medio y largo plazo, debemos tener en cuenta dos cuestiones importantes: una, que las ideas e interpretaciones del hombre del futuro sobre él mismo y su mundo no pueden ser las mismas que dicho hombre posee hoy; y dos, que el hombre él mismo, especialmente ahora a las puertas de una nueva revolución basada en la biotecnología, la nanotecnología y la cognotecnología, no será ni física, ni fisiológicamente el hombre que conocemos.

Al conferenciante mencionado le indiqué que entre un hombre y otro a la hora de comunicarse e interactuar. no hay fantasmas, pero es probable que existan infinidad de ondas hertzianas.

(Foto arriba: FreeFoto.com)

Adolfo Castilla

Bitácora

Bitácora

16 Diciembre 2007
Prospectiva de las Ideas (II)
Continúo ahora cumpliendo la promesa que hice en la primera nota de esta serie publicada el 31 de octubre pasado, relativa a informar sobre algunos de los debates surgidos en la conferencia sbre "Evolución Humana. en busca de nuestras raices antrópicas", celebrada en Madrid del 5 al 8 de septiembre de 2007.

El mundo de las ideas, el razonamiento y la lógica, ese otro mundo en el que los hombres habitamos, a veces muy cálidamente, no es tan estático e inalterable como con frecuencia creemos. Es verdad que de la lectura de los griegos es fácil sacar la conclusión de que todo, absolutamente todo, en materia de ideas y pensamiento, fue inventado por ellos y que nada excesivamente novedosos ha surgido después bajo la luz del sol. Pero no es cierto, las ideas avanzan con la humanidad y cambian de forma considerable, especialmente a causa de los conocimientos que vamos adquiriendo sobre nosotros mismos y sobre nuestro mundo y de las interpretaciones que generamos sobre lo que somos y lo que hacemos en esta vida.

El hombre como animal pensante, por otro lado, tampoco es algo tan cerrado y acabado como muchos pretenden, especialmente muchos científicos. Más bien, el hombre es un proyecto abierto en continua evolución sobre el que es peligroso hacer previsiones si no están muy bien argumentadas y si no tienen en cuenta ese carácter evolutivo.

En la conferencia indicada en la primera nota de esta serie, dedicada analizar la situación actual del principio antrópico (sobre lo que hablaremos un poco más adelante) tuvimos algunos ejemplos del error, bastante común entre los hombres, de analizar con la lógica e ideas de hoy lo que otros pensaron hace muchos años y de pontificar sobre lo que el hombre es sin caer en la cuenta de lo que puede llegar a ser.

En cuanto a lo primero hubo un conferenciante, gran lógico, profesor de una reconocida universidad y destacado investigador, que refiriéndose a Platón lo ridiculizó por falta de lógica en uno de sus escritos al decir que, “si uno sabe algo uno sabe todo y que por ello, una de dos, o uno lo sabe todo o uno no sabe nada”.

Le argumenté en el coloquio que para mí la frase de Platón estaba llena de sentido si uno se ponía al nivel del pensamiento de la época, cuando los hombres, y Platón en particular, estaban adquiriendo lo que llamamos racionalidad. Es muy probable que Platón quisiera decir que cuando uno aprende a pensar y razonar en un caso concreto está en condiciones de aprender y razonar en todos los casos, y, como consecuencia, o uno sabe cómo razonar y puede saber de todo o no sabe y no puede saber de nada. La sabiduría entonces estaba relacionada, no lo olvidemos, sólo con saber utilizar la mente. No se la relacionaba todavía con los conocimientos formales de nuestros días, relativos muchos de ellos a las ciencias físicas y a las ciencias de la naturaleza.

Parece mentira pero el conferenciante estaba analizando con la lógica de hoy lo que Platón dijo, nada menos que entre los siglos V y IV antes de Cristo que es cuando vivió.

(Foto arriba: FreeFoto.com)
Adolfo Castilla

Bitácora



Facebook | © icondock.com
Twitter | © icondock.com
LinkedIn | © icondock.com
Rss | © icondock.com
Google+ | © icondock.com

Editado por
Adolfo Castilla
Adolfo Castilla
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN,
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.






RSS ATOM RSS comment PODCAST Mobile


Compartir este sitio