Para que la gestión cambie debe cambiar la enseñanaza, y para saber cómo hacer esto último debemos "aprender del futuro"
Los acuerdos de Bolonía proponen una homogeneización de los estudios universitarios en toda la Unión Europea que básicamente se fundamenta en la existencia de tres ciclos: el de graduado el de master y el de doctorado.
España ha decidido hacer oficiales los títulos graduados de master con lo que todas las escuelas de negocios deben pertenecer o formar parte de una universidad.
En cuanto a la orientación de los estudios de MBA en sí y de otros masters impartidos por las escuelas de negocios tradicionales no hay grande cambios ya que dichas escuelas, sobre todo las de prestigio, funcionaban ya con carácter de estudios graduados y se alineaban con los programas y métodos de las grandes escuela internacionales.
Existe no obstante el tema general del perfeccionamiento de los estudios empresariales para hacerlos más útiles a las empresas. En este sentido, la aplicación de los conocimientos económicos a la gestión y administración de empresas es un viejo tema sobre el que no hay -- ni probablemente pueda haber-- normas ni reglas definitivas. Por un lado, aunque la empresa y su actividad forma parte de lo que llamamos economía o, conjunto de actividades, procesos y fenómenos económicos, el fundamento de la gestión no es en absoluto la ciencia económica. Manejar con eficacia a hombres, máquinas y otros recursos varios que confluyen en la empresa exige unas habilidades y competencias especiales pocas de ellas relacionadas con los conocimientos económicos. Por otro, y a diferencia de lo que ocurre en el mundo de la teoría económica y del análisis económico en general, en la gestión, no existen leyes ni reglas del estilo de las que existen en la teoría económica. Lo que en una empresa funciona en otra falla, lo que da resultado durante algún tiempo deja de hacerlo en una época posterior y un buen directivo bajo determinadas circunstancias, puede resultar un desastre bajo otras distintas.
Se ha dicho desde siempre que manejar empresas tiene más de arte que de ciencia y es muy probable que así sea. La ciencia, por recordar una interpretación parcial y esquemática -- pero correcta desde un punto de vista epistemológico -- es identificar lo que hay de común en fenómenos diversos y utilizarlo para elaborar teorías y formular leyes y, el arte, determinar lo que hay de específico y único en cada uno de dichos fenómenos y utilizarlo para su comprensión y su manejo. En lo concerniente a la gestión todas las empresas son únicas y todas necesitan actuaciones únicas.
Hablar de la enseñanza en el terreno de la gestión empresarial es entrar en un terreno de reflexión enormemente vasto en el que hay además de la cuestión indicada, relativa a la naturaleza de la gestión, otras de enorme importancia. Está por ejemplo, el papel de los estudios formales que preparan a los gerentes o administradores, los cuales dejan mucho que desear -- no solamente en nuestro país -- como acertadamente ha puesto de manifiesto Henry Mintzberg en una de sus más recientes obras, Managers, not MBAs publicada en español como Directivos, no MBAs. Mintzberg (2005)
Con bastante frecuencia las universidades y las escuelas de negocios proporcionan sólo erudición y racionalidad parcial (la racionalidad aportada por ciertos autores, ciertos textos y ciertas concepciones), siendo un hecho claro que la primera no tiene utilidad alguna en la empresa y la segunda más bien poca. Sobre todo si se da por buena la apreciación de un gran empresario como Andy Grove, el antiguo Chairman de Intel, al decir que en la “empresa sólo sobreviven los paranoicos”.
Afortunadamente, aunque con muchos años de retraso, las universidades europeas están aprendiendo hoy que además de erudición y racionalidad tienen que proporcionar a sus estudiantes, competencias, habilidades, especialización y experiencia, algo que las hará muy distintas a lo que son actualmente.
También y por mencionar otra cuestión muy candente en nuestro días, está la de “las incertidumbres del saber” al que se refieren muchos autores actuales y al que Immanuel Wallerstein ha dedicado un reciente y notable libro. Wallerstein (2004)
El desmantelamiento de la mecánica Newtoniana y las interpretaciones deterministas de nuestro mundo de ella surgidas, junto con el postmodernismo, el pensamiento débil, el deconstruccionismo y otros movimientos actuales, han hecho tambalearse a los cimientos del saber de todas las materias, ya sean las ciencias naturales, las ciencias sociales o las humanidades. Con la particularidad de que quizás las más afectadas sean justo las del medio. El mundo social es incierto y azaroso y aunque el científico social lo ha sabido siempre, no ha estado dispuesto a abandonar la ilusión de la existencia de leyes, reglas y explicaciones válidas para todos los casos, de forma similar a como se creía que ocurría en la física.
La última, por fin, se refiere al mundo abigarrado, complejo, excesivo y desde luego endogámico, en el que ha caído lo académico, en contraste con el mundo ligero, simple y a veces simplista, por decirlo todo, en el que se desenvuelve la empresa. Jack Welch...presidente durante veinte años de General Electric, nombrado el ejecutivo más brillante y efectivo del siglo XX por las revistas especializadas en la empresa, lo deja claro en sus libros, ya sea el primero después de su jubilación, nª 1 del ranking del New York Times, Hablando Claro, o el segundo, Winning, publicado en español en 2005. Welch (2002) y Welch (2005)
España ha decidido hacer oficiales los títulos graduados de master con lo que todas las escuelas de negocios deben pertenecer o formar parte de una universidad.
En cuanto a la orientación de los estudios de MBA en sí y de otros masters impartidos por las escuelas de negocios tradicionales no hay grande cambios ya que dichas escuelas, sobre todo las de prestigio, funcionaban ya con carácter de estudios graduados y se alineaban con los programas y métodos de las grandes escuela internacionales.
Existe no obstante el tema general del perfeccionamiento de los estudios empresariales para hacerlos más útiles a las empresas. En este sentido, la aplicación de los conocimientos económicos a la gestión y administración de empresas es un viejo tema sobre el que no hay -- ni probablemente pueda haber-- normas ni reglas definitivas. Por un lado, aunque la empresa y su actividad forma parte de lo que llamamos economía o, conjunto de actividades, procesos y fenómenos económicos, el fundamento de la gestión no es en absoluto la ciencia económica. Manejar con eficacia a hombres, máquinas y otros recursos varios que confluyen en la empresa exige unas habilidades y competencias especiales pocas de ellas relacionadas con los conocimientos económicos. Por otro, y a diferencia de lo que ocurre en el mundo de la teoría económica y del análisis económico en general, en la gestión, no existen leyes ni reglas del estilo de las que existen en la teoría económica. Lo que en una empresa funciona en otra falla, lo que da resultado durante algún tiempo deja de hacerlo en una época posterior y un buen directivo bajo determinadas circunstancias, puede resultar un desastre bajo otras distintas.
Se ha dicho desde siempre que manejar empresas tiene más de arte que de ciencia y es muy probable que así sea. La ciencia, por recordar una interpretación parcial y esquemática -- pero correcta desde un punto de vista epistemológico -- es identificar lo que hay de común en fenómenos diversos y utilizarlo para elaborar teorías y formular leyes y, el arte, determinar lo que hay de específico y único en cada uno de dichos fenómenos y utilizarlo para su comprensión y su manejo. En lo concerniente a la gestión todas las empresas son únicas y todas necesitan actuaciones únicas.
Hablar de la enseñanza en el terreno de la gestión empresarial es entrar en un terreno de reflexión enormemente vasto en el que hay además de la cuestión indicada, relativa a la naturaleza de la gestión, otras de enorme importancia. Está por ejemplo, el papel de los estudios formales que preparan a los gerentes o administradores, los cuales dejan mucho que desear -- no solamente en nuestro país -- como acertadamente ha puesto de manifiesto Henry Mintzberg en una de sus más recientes obras, Managers, not MBAs publicada en español como Directivos, no MBAs. Mintzberg (2005)
Con bastante frecuencia las universidades y las escuelas de negocios proporcionan sólo erudición y racionalidad parcial (la racionalidad aportada por ciertos autores, ciertos textos y ciertas concepciones), siendo un hecho claro que la primera no tiene utilidad alguna en la empresa y la segunda más bien poca. Sobre todo si se da por buena la apreciación de un gran empresario como Andy Grove, el antiguo Chairman de Intel, al decir que en la “empresa sólo sobreviven los paranoicos”.
Afortunadamente, aunque con muchos años de retraso, las universidades europeas están aprendiendo hoy que además de erudición y racionalidad tienen que proporcionar a sus estudiantes, competencias, habilidades, especialización y experiencia, algo que las hará muy distintas a lo que son actualmente.
También y por mencionar otra cuestión muy candente en nuestro días, está la de “las incertidumbres del saber” al que se refieren muchos autores actuales y al que Immanuel Wallerstein ha dedicado un reciente y notable libro. Wallerstein (2004)
El desmantelamiento de la mecánica Newtoniana y las interpretaciones deterministas de nuestro mundo de ella surgidas, junto con el postmodernismo, el pensamiento débil, el deconstruccionismo y otros movimientos actuales, han hecho tambalearse a los cimientos del saber de todas las materias, ya sean las ciencias naturales, las ciencias sociales o las humanidades. Con la particularidad de que quizás las más afectadas sean justo las del medio. El mundo social es incierto y azaroso y aunque el científico social lo ha sabido siempre, no ha estado dispuesto a abandonar la ilusión de la existencia de leyes, reglas y explicaciones válidas para todos los casos, de forma similar a como se creía que ocurría en la física.
La última, por fin, se refiere al mundo abigarrado, complejo, excesivo y desde luego endogámico, en el que ha caído lo académico, en contraste con el mundo ligero, simple y a veces simplista, por decirlo todo, en el que se desenvuelve la empresa. Jack Welch...presidente durante veinte años de General Electric, nombrado el ejecutivo más brillante y efectivo del siglo XX por las revistas especializadas en la empresa, lo deja claro en sus libros, ya sea el primero después de su jubilación, nª 1 del ranking del New York Times, Hablando Claro, o el segundo, Winning, publicado en español en 2005. Welch (2002) y Welch (2005)
La esencia de la empresa es el management, para que cambie aquella debe evolucionar éste
Como se ha indicado anteriormente el cambio es permanente en las sociedades creadas por el hombre y continua la sensación de estar siempre ante grandes transformaciones. En la actualidad, no obstante, hay multitud de indicios objetivos para creer que el futuro de la humanidad puede ser muy distinto a lo vivido hasta ahora.
Los cambios tecnológicos en los que el hombre se adentra parecen de más envergadura que los de épocas anteriores, entre otras cosas porque parte de ellos están relacionados, no con la transformación de mundo físico en el que habitamos, sino con la naturaleza del hombre mismo y con sus capacidades diversas incluidas las cognitivas.
Las TIC, en la actualidad y en los próximos años, condicionan y condicionarán más la gestión en general y las técnicas diversas en ella empleadas.
Las amenazas sobre el medio ambiente en el que la humanidad vive y los riesgos reales de nuestros sistemas productivos, está creando preocupaciones y responsabilidades nuevas que afectan a las empresas y a la manera de llevarlas.
La ética y la deontología se están abriendo camino en nuestro mundo, ya que ni los poderes públicos ni las empresas, por más privadas que sean, pueden evadirse en un mundo y una economía globalizados de responsabilidades sociales diversas.
Los avances en la gestión propiamente dicha, son enormes en los últimos años y se fundamentan en avances del conocimiento en áreas tan variadas como la psicología, las ciencias cognitivas e, incuso, las neurociencias.
Las economías y las empresas del futuro pueden ser muy diferentes de las actuales y la forma de llevarlas radicalmente distinta a la que hemos vivido desde que el management científico y la ciencia de la administración surgió en el mundo, a caballo de los siglos XIX y XX.
Muchos autores conocidos del mundo de la gestión llevan años ocupándose del tema específico de la dirección y administración del futuro. El reciente libro de Gary Hamel, The Future of Management, es sólo un ejemplo de lo que muchos otros autores conocidos han reflexionado y están reflexionando sobre esta cuestión.
.A grandes rasgos se podrían establecer cinco grandes áreas de cambio en la gestión del futuro:
A.- Avances en la dirección de empresas propiamente dichas. Nuevas aportaciones en los temas básicos de, dirección, organización, toma de decisiones, comportamiento directivo, aprendizaje organizacional, habilidades directivas, etc…
B.- Gestión de la Tecnología. Gestión en la Sociedad de la Información. Importancia de las TIC
C.- Ética, Responsabilidad Social Corporativa
D.- Sostenibilidad, cambio climático y ecología en general
E.- Las nuevas revoluciones científicas y tecnológicas (entre ellas la convergencia NBIC). Nuevas economías, nuevas empresas y nuevos conocimientos de gestión para desenvolverse en ellas.
Aparte de otras tendencias de cambio y circunstancias del entorno general de la empresa que también tendrán que ser tenidas en cuenta, entre ellas:
Inmigración
Desarrollo económico
Tercer mundo
Mundo multipolar
Soberanía tecnológica
Conflictos
Reflexionar sobre ellas es fundamental para toda institución dedicada a la enseñanza, la investigación y la actuación en general en el mundo de la economía, la empresa
Todo proyecto de prospectiva comienza siempre por una evaluación de la situación actual
La fuerte crisis económica en la que entramos en estas fechas, la cual está contagiando a otras dimensiones del hombre y de sus sociedades o, demostrando quizás, que la crisis está en realidad en las ideas, ideologías, concepciones y valores compartidos por nuestras sociedades, viene a superponerse a tendencias y problemas ya mencionados en el punto 2) de la entrega anterior. En efecto, la sostenibilidad de nuestro mundo, el cambio climático, la responsabilidad social, la ética, las nuevas revoluciones científicas y tecnológicas, las nuevas economías, las nuevas empresas etc…, constituyen hoy temas de atención y preocupación para todos los habitantes del planeta. Una masa crítica de la sociedad parece estar dispuesta a construir un mundo en el que las actuaciones de todos estén limitadas por la consideración y el respeto a esos temas. Si tal cosa llegara a ser verdad generalizadamente el mundo del futuro sería bastante distinto al actual y grandes cambios tendrían que producirse en multitud de instituciones, entre ellas, las empresas y los centros de educación superior relacionadas con ellas. Aunque el cambio en nuestro mundo es continuo y en cualquier época hay razones para decir que las cosas cambiarán mucho en el futuro, nunca como ahora ha existido tanto consenso en cuanto a estar a las puertas de grandes trasformaciones y en cuanto a la necesidad de actuar para conseguir que los cambios se produzcan en la dirección correcta.
Algunas de nuestras dificultades actuales se achacan a lo más básico de nuestro sistema de producción y consumo, y hay voces poderosas hoy clamando por la necesidad de cambiar los fundamentos de nuestro mundo con especial referencia a lo más importante de todo lo que nos ha traído hasta aquí, es decir: capitalismo, economía de mercado, avance tecnológico continuo, crecimiento económico permanente, emprendimiento, liberalismo y democracia representativa. A algunas de esas voces es mejor no prestarle atención pues se apoyan en viejas y desacreditadas ideologías que siempre han estado ahí como rumor de fondo y que utilizan ahora con insistencia el “ya te lo había dicho yo” clásico. A otras, sólidas y serias, que creen en la libertad individual y saben que en lo político, económico y social, somos producto de un proceso pragmático de prueba y error del que una mayoría de personas salimos beneficiadas, es muy necesario oírlas y tenerlas en cuenta. Sin duda el mundo puede cambiar a algo mejor y no se debe tener reservas en cuanto a que “otro mundo es posible”, pero es necesario enfrentarse a ello con racionalidad, capacidad de reflexión y objetividad.. No es fácil encontrar alternativas radicales al mecanismo de mercado y a una forma de vida basada en la producción, la distribución, el intercambio y el consumo, aunque no hay razones tampoco para excluir el perfeccionamiento y la mejora de ese mecanismo..
En el ambiente generalizado de revisionismo y crítica en el que nos desenvolvemos y nos adentramos, algunos de los ataques más ácidos van dirigidos a la empresa, a los empresarios y directivos y a las escuelas de negocios en las que estos se forman. La componente financiera de la crisis, con esa exagerada economía del dinero y de la inversión especulativa, de la que los países más avanzados han hecho fuerte uso en los últimos años, está siendo atacada en la actualidad y las escuelas de negocios son acusadas de haber encauzado el talento de muchos hacía la ingeniería financiera, la especulación sin limite y el riesgo sin información (moral hazard).
Algunas de nuestras dificultades actuales se achacan a lo más básico de nuestro sistema de producción y consumo, y hay voces poderosas hoy clamando por la necesidad de cambiar los fundamentos de nuestro mundo con especial referencia a lo más importante de todo lo que nos ha traído hasta aquí, es decir: capitalismo, economía de mercado, avance tecnológico continuo, crecimiento económico permanente, emprendimiento, liberalismo y democracia representativa. A algunas de esas voces es mejor no prestarle atención pues se apoyan en viejas y desacreditadas ideologías que siempre han estado ahí como rumor de fondo y que utilizan ahora con insistencia el “ya te lo había dicho yo” clásico. A otras, sólidas y serias, que creen en la libertad individual y saben que en lo político, económico y social, somos producto de un proceso pragmático de prueba y error del que una mayoría de personas salimos beneficiadas, es muy necesario oírlas y tenerlas en cuenta. Sin duda el mundo puede cambiar a algo mejor y no se debe tener reservas en cuanto a que “otro mundo es posible”, pero es necesario enfrentarse a ello con racionalidad, capacidad de reflexión y objetividad.. No es fácil encontrar alternativas radicales al mecanismo de mercado y a una forma de vida basada en la producción, la distribución, el intercambio y el consumo, aunque no hay razones tampoco para excluir el perfeccionamiento y la mejora de ese mecanismo..
En el ambiente generalizado de revisionismo y crítica en el que nos desenvolvemos y nos adentramos, algunos de los ataques más ácidos van dirigidos a la empresa, a los empresarios y directivos y a las escuelas de negocios en las que estos se forman. La componente financiera de la crisis, con esa exagerada economía del dinero y de la inversión especulativa, de la que los países más avanzados han hecho fuerte uso en los últimos años, está siendo atacada en la actualidad y las escuelas de negocios son acusadas de haber encauzado el talento de muchos hacía la ingeniería financiera, la especulación sin limite y el riesgo sin información (moral hazard).
Algunas ideas para un proyecto de prospectiva
Aunque llevo bastante tiempo trabajando en este proyecto y existe una serie de publicaciones previas relacionadas con él, justo ahora se entra en una etapa de formalización y finalización. Se ha planteado de hecho con varias instituciones españolas la realización del trabajo en cuestión y es mi intención someter a debate algunas ideas y recoger opiniones sobre el tema en su conjunto.
El trabajo a llevar a cabo debe interpretarse como un ejercicio de prospectiva sobre la empresa y su gestión. Se trata de reflexionar y conjeturar sobre lo que puede ser el mundo del futuro para las empresas, los empresarios, los directivos y los administradores que se ocuparán de ellas. Todo esfuerzo de esa naturaleza debe estar siempre orientado a tomar decisiones y actuar en el presente, por eso es muy importante indicar que los resultados obtenidos estarán al servicio de la formación superior necesaria en el terreno de la empresa y al servicio de la empresa misma, su organización y su gestión. Las dos instituciones patrocinadoras serán responsables de la aplicación de las conclusiones obtenidas y de hecho ponen en marcha este proyecto porque necesitan los resultados de un estudio de este tipo para adelantarse a los cambios previstos y trabajar y actuar con excelencia.
El mundo actual, junto con las tendencias identificadas y otros componentes definidores de la realidad, debe ser siempre el punto de partida de cualquier estudio prospectivo. Por lo que se refiere a nuestro país (España) y al entorno mundial en el que nos desenvolvemos, tres circunstancias presentes son consideradas como relevantes: a) la actual crisis económica y sus impactos; b) fenómenos diversos tales como las nuevas revoluciones científicas y tecnológicas, la ética y la responsabilidad corporativa, la sostenibilidad, las nuevas economías, las nuevas empresas y la nueva gestión que preocupan hoy a la humanidad; y c) la revolución de los conocimientos, crisis de la educación y cambios ya en marcha en este terreno como los que suponen la adopción en toda Europa de los acuerdos de Bolonia.
El trabajo a llevar a cabo debe interpretarse como un ejercicio de prospectiva sobre la empresa y su gestión. Se trata de reflexionar y conjeturar sobre lo que puede ser el mundo del futuro para las empresas, los empresarios, los directivos y los administradores que se ocuparán de ellas. Todo esfuerzo de esa naturaleza debe estar siempre orientado a tomar decisiones y actuar en el presente, por eso es muy importante indicar que los resultados obtenidos estarán al servicio de la formación superior necesaria en el terreno de la empresa y al servicio de la empresa misma, su organización y su gestión. Las dos instituciones patrocinadoras serán responsables de la aplicación de las conclusiones obtenidas y de hecho ponen en marcha este proyecto porque necesitan los resultados de un estudio de este tipo para adelantarse a los cambios previstos y trabajar y actuar con excelencia.
El mundo actual, junto con las tendencias identificadas y otros componentes definidores de la realidad, debe ser siempre el punto de partida de cualquier estudio prospectivo. Por lo que se refiere a nuestro país (España) y al entorno mundial en el que nos desenvolvemos, tres circunstancias presentes son consideradas como relevantes: a) la actual crisis económica y sus impactos; b) fenómenos diversos tales como las nuevas revoluciones científicas y tecnológicas, la ética y la responsabilidad corporativa, la sostenibilidad, las nuevas economías, las nuevas empresas y la nueva gestión que preocupan hoy a la humanidad; y c) la revolución de los conocimientos, crisis de la educación y cambios ya en marcha en este terreno como los que suponen la adopción en toda Europa de los acuerdos de Bolonia.
Editado por
Adolfo Castilla
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN,
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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