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PROSPECTIVA

El diseño inteligente en su versión seria y positiva


“Complementarity” y “Entanglement” (VI): el diseño inteligente
El diseño inteligente es presentado y utilizado por Goswami en el libro que comentamos en términos de igualdad con el evolucionismo moderno. Es en esto muy parecido al libro también reciente del científico español afincado en los Estados Unidos Francisco Ayala, Darwin y el Diseño Inteligente. Creacionismo, Cristianismo y Evolución (Alianza Editorial). Con la diferencia de que este segundo trata de reconciliar ciencia y religión con referencia a las creencias cristianas occidentales, en las que Dios es un ser cercano, lleno de amor, misericordia y sabiduría, y el primero se centra más en unir el diseño inteligente a la evolución y en dar un sentido a la Biología materialista actual utilizando para ello la religiosidad oriental en la que Dios es más una consciencia universal.

Los dos, pero sobre todo el primero, se esfuerzan en no confundir el creacionismo con el diseño inteligente, aunque para muchos las dos interpretaciones son lo mismo y sólo constituyen un esfuerzo por revivir a Dios. El creacionismo es la postura intransigente de algunos grupos religiosos que siguiendo al Génesis del Antiguo Testamento, sostienen con rotundidad que Dios creó el mundo y todas las especies biológicas en seis días hace seis mil años y que por tanto la evolución no existe.

El diseño inteligente es, o puede ser, otra cosa. Goswami revisa el principio antrópico en sus dos versiones débil y fuerte y recuerda que muchos astrónomos y astrofísicos se adhieren a él en la actualidad. Si recuerdo con precisión, la versión débil formula que el mundo que conocemos y la vida sobre nuestro planeta es tan improbable y está sometida a condiciones tan volátiles que para que dicho mundo exista y se mantenga debe haber un diseñador y un propósito. La fuerte establece que puesto que el hombre es el único ser que percibe y es consciente de nuestro mundo todo ha sido hecho en función del hombre y de la vida consciente que representa. Hay por tanto según esto, un propósito en la evolución y una flecha, de hecho. La flecha que marca la complejificación y la entropía positiva que la concienciación (o conscienciación) supone.

Pero quizá el objetivo más importante que Goswami se propone en su libro es el de dotar a la Biología actual, materialista y reduccionista, de una lógica y un asidero más sólido que el determinismo newtoniano en el que parece encontrarse. Tal asidero es para él la Física Cuántica y sus principios de “indeterminación y de elección por parte de una consciencia cósmica”.

Insiste en su obra en que la Biología sigue siendo determinista cuando la Física ha dejado de serlo de una forma estricta, ha dejado espacio para la elección consciente y no rechaza la existencia de un diseñador y de un propósito en el universo.

La verdad es que en este sentido a muchos nos parece, en efecto, que la Biología nunca llegará a nada en su proyecto de explicar la vida, los sentimientos, la razón, la inteligencia y, en definitiva, la consciencia, de forma mecánica y determinista. Es muy probable que termine explicando muy bien el comportamiento de los caballos, las vacas y todo el mundo vivo constituido por figuras que forman parte del paisaje. Pero el hombre no es una figura del paisaje, más bien actúa sobre él y lo cambia, así como sobre sí mismo y, posiblemente, sobre su propia evolución. La explicación de lo que somos los hombres es una tarea harto difícil dada la complejidad de la vida en general y del cerebro humano en particular. Cuando menos exigirá, seguramente, muchísimo tiempo. Cuando se llegue a explicar algo de lo que somos, de cómo sentimos y de cómo razonamos, es muy probable que ya seamos otra cosa.
Adolfo Castilla

Esfuerzos adicionales para imponer el materialismo y determinismo genético


“Complementarity” y “Entanglement” (V): materialismo y determinismo genético
Goswami explica que para que esta idea materialista se impusiera ha habido que desmantelar tres interpretaciones paralelas a ella sobre nuestro mudo.

Una, la idea de propósito, causas finales o teleología, según la cual tenemos un destino final y algo más que la química y la física guía nuestra evolución. Por cierto que los biólogos utilizan el término análogo de teleonomía queriendo explicar con ello que el propósito no es real sino aparente.

Dos, el lamarckismo, relacionado con la herencia de los caracteres adquiridos que fue formulado por Jean Baptiste de Monet, señor de Lamarck, cuarenta años antes que el darwinismo y que se relaciona hoy con las ideas organísmicas en general. La creación de los órganos y sus especificidad a partir de las misma células es algo no resuelto, como muchas otras cosas, en el evolucionismo actual.

Lamark sugirió que la adaptación al medio de los seres vivos se produce hacia atrás, es decir que los condicionantes medioambientales actúan al final sobre nuestros componentes hereditarios. Esto no encaja con el evolucionismo actual en el que la herencia se transmite solo en una dirección, pasa del ADN a las proteínas a través de ARN y de ahí la información contenida en los genes desencadena todo el proceso de la vida.

Y tres, todo lo relacionado con la energía vital, tratado desde antiguo por los vitalistas, en el que el concepto de élan vital, acuñado por el filósofo francés Henrí Bergson, resultaba fundamental. Goswami recuerda, alrededor de este tema, que antes de la aparición de la Biología Molecular el vitalismo era muy popular entre los biólogos. Dada su conexión con el dualismo, es decir, la existencia de dos sustancias totalmente distintas, la material y la espiritual, y teniendo en cuenta la pérdida de actualidad de este último concepto, no es extraño que la vida para una mayoría de biólogos actuales no sea otra cosa que una interconexión fisico-química.

Crítica ampliamente en este sentido el olvido de los biólogos de los fenómenos psicológicos profundos y su desconocimiento de la psicología transpersonal, mencionando prácticas de curación de enfermedades orientales como la ayurveda y occidentales como la homeopatía. Y, mucho más importante, hace referencia a científicos especializados en la complejidad, entre los que hay bastantes biólogos, para los que la vida surge de la autorganización, que va mucho más allá de los fenómenos biológicos moleculares. Cita también a Humberto Maturana y otros biólogos teóricos, para los cuales la célula viva tiene la capacidad de saber o ser consciente de información específica.
Adolfo Castilla

Bitácora

3votos
21 Septiembre 2009

Amit Goswami, un autor muy creativo. Comentarios al hilo de la lectura de su libro "Evolución Creativa"


“Complementarity” y “Entanglement” (IV)
Muchas más hipótesis de este tipo he descubierto en un libro increíble por la variedad y riqueza de los temas tratados y por la creatividad de las ideas expuestas leído este verano. Se trata de Evolución Creativa: La física cuántica reconcilia al darwinismo y el diseño inteligente (la esfera de los libros) de Amit Goswami, autor muy prolífico, Doctor en Física Nuclear por la Universidad de Calcuta y profesor emérito de la Universidad de Oregón en la que impartió clases desde 1968 hasta el 2003.

El libro tiene varios objetivos. Uno de ellos, recogido en su título, es el de poner juntos al darwinismo en sus diversas formas y a la idea del diseño inteligente. Se argumenta con insistencia que estas teorías sobre el hombre y su mundo no son contradictorias sino complementarias, utilizándose para ello profusamente a la Mecánica Cuántica.

Analiza el autor las lagunas del darwinismo inicial, al que con propiedad habría que llamar teoría de la selección natural, y el neodarwinismo o teoría de evolución completa a la que una mayoría de biólogos parecen adscribirse hoy. A esta última teoría se ha llegado de la mano de los avances en biología molecular y de los descubrimientos relacionados con el ADN y la genética en general a partir de 1950. En su formulación han tenido un papel destacado, entre muchos otros, los propios Francis Crick y James Watson descubridores, como bien se sabe, de la estructura helicoidal del ADN y padres de la Biología Molecular. No se debe olvidar a este respecto el libro del primero de estos autores, La búsqueda científica del alma (Debate. Pensamiento), de 1990, en el que propuso el “estudio experimental de la consciencia de un modo serio y deliberado”.

También y con una actitud muy beligerante Richard Dawkins ha contribuido a esa interpretación materialista y evolutiva desde los genes y mediante simples procesos físicos y químicos de la Biología actual. Este autor es el padre del determinismo genético explicado en su conocido libro El gen egoísta, publicado en 1976, en el que se aventura que la evolución está dirigida simplemente por la necesidad de los genes de sobrevivir. Se ha enfrentado abiertamente al creacionismo, particularmente en su libro El relojero ciego, cosa que habría que valorar positivamente, pero ha dado pasos de un activismo ateo quizá excesivo para un científico con El espejismo de Dios, publicado en 2007 y con sus campañas públicas y anuncios contra la idea de Dios. Los ateos, como bien sabemos, tienen tanta fe o más que los creyentes, y por eso tratan siempre de hacer proselitismo.

Muchos otros biólogos se han decantado por la misma interpretación materialista que comentamos. Cabe destacar entre ellos a Gerald Edelman, Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1972, tanto por sus aportaciones científicas como por su labor de divulgación recogida en obras muy conocidas.

Daniel Dennet, John Searle, los esposos Churhland y otros neuro-filósofos han contribuido también de forma destacada al mismo objetivo. El primero de ellos con su voluminoso libro La peligrosa idea de Darwin. Evolución y significados de la vida (Galaxia de Gutenberg) ha hecho más sólido el camino materialista de la Biología.
Adolfo Castilla

Bitácora

3votos
21 Septiembre 2009

El origen de algunas ideas y palabras


“Complementarity” y “Entanglement” (III)
Ninguno de estos términos es nuevo en sentido estricto. “Complementariedad”, por ejemplo, hunde sus raíces en las obras de Baruch Spinoza (1632-1677), Gottfried Leibniz (1646-1716), Carl Gustav Jung (1875-1961) y más modernamente en las del filósofo austriaco Herbert Feigl (1902-1988). El también filósofo y psicólogo americano William James (1842-1910) lo usó en su obra para describir las presencia de diferentes personalidades en una misma persona y de él parece haberlo tomado el gran físico danés Niels Bohr (1885-1962) para aplicarlo a los fenómenos cuánticos ya mencionados. (Ver Harald Walach: “The complementary model of brain-body relationship”. Medical Hypotheses (2005) 65, 380-388)

La idea del “enredo cuántico” fue también ampliamente discutida en los años 30, por Erwin Schrödinger (1887-1961), entre otros, al tratar el principio de incertidumbre de Heisenberg y la llamada “Interpretación de Copenhague”. Fue, incluso, objeto de un experimento teórico diseñado por Einstein, Podolsky y Rosen, conocido en física cuántica como “EPR paradox”. Con él quisieron los tres autores mencionados oponerse a la idea de entanglement y argumentar en contra de la mecánica cuántica a la que no consideraban una teoría física completa.

Son términos y conceptos, por otra parte, absolutamente comunes en las facultades de Física, y que forman parte del argot de cualquiera de los estudiantes de esos centros. Hay, asimismo, multitud de trabajos en revistas especializadas y tesis doctorales de todo tipo que se refieren a ellos.

Es decir, que no se puede caer en el error de creer que son nuevos porque de pronto algunos de nosotros los descubramos. Es bastante nuevo, sin embrago, el fenómeno de emplear estos términos y conceptos en terrenos totalmente alejados de su lugar natural. Lo cuántico, lo complejo, lo caótico y todos los términos de estas áreas de actividad están pasando a una velocidad de vértigo al mundo corriente y todas las ciencias sociales se están impregnando de ellos.

En ocasiones no se sabe si dicho traspaso tiene sentido. Algunos nos sorprendemos mucho al ver con qué facilidad se emplean en Ciencias de la Educación y en otras ciencias sociales términos y conceptos que en principio sólo se han detectado en fenómenos del mundo subatómico. A este aspecto me referí en los debates con Harald Walach mantenidos en las conferencias mencionadas anteriormente. Le indiqué que muchas de sus ideas serían tachadas como no científicas, y me contestó que era cierto, sólo constituían hipótesis de trabajo que el mundo científico tendría que confirmar.
Adolfo Castilla

Bitácora

4votos
19 Septiembre 2009

La física cuántica se está difundiendo en nuestra sociedad a través de términos llenos de contenido


“Complementarity” y “Entanglement” (II)
En esta ocasión me refiero a otros dos términos populares hoy fuera del mundo científico que los vio nacer. Son “complementariedad” y “enredo”, o “interrelación”, que puestos en inglés hemos utilizado como título de estas nuevas aportaciones. Los dos, por cierto, ampliamente tratados en las últimas conferencias impartidas en el nuevo ciclo de la Cátedra Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia Comillas dedicado al “Origen de la Razón”.

Uno de los primeros conferenciantes de este nuevo ciclo actualmente en marcha, Harald Walach, investigador del Samueli Institute for Information Biology del Hospital de la Universidad de Friburgo, se refirió ampliamente a ellos en sus intervenciones. Informó de los resultados de sus reflexiones e investigaciones sobre estos modelos de interpretación de nuestro mundo en cuanto a las relaciones mente-cerebro en medicina.

El concepto de complementariedad tal como se utiliza hoy día en sentido científico procede de la mecánica cuántica y hace referencia a aspectos de un sistema cuántico que no pueden ser medidos simultáneamente por ser altamente incompatibles. Es decir, son características de un sistema totalmente distintas entre sí que sin embargo resultan necesarias para describir el sistema en su conjunto. El famoso comportamiento de las partículas subatómicas alternativamente como ondas o como cuerpos sería un ejemplo de ello. Se puede medir en dichas partículas su posición o su momento pero no las dos cosas a la vez dada la naturaleza radicalmente distinta de esas manifestaciones.

Walach, al igual que muchos otros autores, utilizan el concepto para el estudio de la consciencia humana en sus relaciones con el cuerpo. Se inclina en este sentido por un modelo biopsicológico en el que están presentes la materia y la psicología como dos componentes de un mismo sistema. Frente al dualismo que distingue dos componentes en nuestro mundo, la materia y el espíritu, y que tan rudamente ha sido criticado y prácticamente eliminado de nuestras explicaciones, este autor se inclina por una posición de monismo-neutral en la que consciencia y el cuerpo o la materia y la mente son dos aspectos de un mismo sistema. Los dos emergen con características mutuamente exclusivas a partir de un cierto nivel de complejidad en la evolución de dicho sistema.

Enredo, el otro término que comentamos, suele denominarse en sentido científico como “enredo cuántico” (quantum entanglement) o también como “conexión cuántica no-local” (quantum no-local connection). Hace referencia al hecho comprobado en física de que cuando dos partículas surgen de la radiación o colisión de otras suelen tener características opuestas y se mantienen conectadas aunque se separen en el espacio físico.

Entanglement se emplea en mecánica cuántica para referirse a las relaciones que se producen entre partes de un sistema cuántico separadas físicamente sin existencia de ningún tipo de señales entre ellas. Diversas experiencias empíricas han permitido comprobar que partes distintas de un sistema actuaban como si cada una de ellas conociera (supiera) el comportamiento de la otra.
Adolfo Castilla

Bitácora

4votos
19 Septiembre 2009

A vueltas con las palabras y las ideas. Las palabras y los conceptos que encierran como portadores de futuro


“Complementarity” y “Entanglement” (I)
En una aportación anterior a este Blog se hablaba de una potencial “prospectiva de las ideas” según la cual las grandes interpretaciones sobre nuestro mundo y sobre lo que los hombres hacemos en él se adelantan y condicionan lo que terminamos produciendo en términos tecnológicos, económicos y sociales. El caso de la física newtoniana, como nueva concepción -- en su momento -- de nuestro mundo y como nuevo conjunto de leyes que lo rigen surgida en siglo XVII ha sido históricamente uno de los casos más conocidos y más estudiados. La difusión de ese nuevo modelo explicativo del universo en la sociedad fue un largo proceso que terminó cambiando la mentalidad de la humanidad. El mundo mecánico deducido de esta interpretación del mundo con claras relaciones causa-efecto y un latente determinismo en todo lo físico ha constituido hasta no hace mucho tiempo el esquema mental básico de muchos hombres.

Posteriormente, en otra entrega de este Blog, se aludió a un número de términos (palabras), muchos de ellos de origen científico, que se están haciendo populares en nuestros días y que pueden muy bien marcar el perfil ideológico del Siglo XXI. Uno de ellos es “Emergencia”, concepto muy tratado ya en Tendencias21, especialmente en su sección de “Tendencias de las Religiones”. Varios autores han tratado el tema, entre ellos, Ignacio Núñez de Castro, Guillermo Armengol, Javier Monserrat y Javier Leach.

Por “emergencia” se entiende en términos científicos el fenómeno identificado en los sistemas complejos de acuerdo con el cual dichos sistemas producen (o dan lugar a) algo nuevo (propiedad o sustancia), a través de de la interacción múltiple de sus componentes, no reducible a las propiedades o procesos de dichos componentes. La consciencia sería en este sentido un fenómeno emergente del cerebro, siendo en ese terreno de las relaciones mente-cerebro en el que más se está aplicando.

El emergentismo es hoy una doctrina que da preeminencia a la consciencia sobre la materia. Constituye la base central del monismo-idealista y ha sido presentada como una alternativa al dualismo (Núñez de Castro) y como una vía humanista a la ciencia (Armengol).

Su historia es antigua citándose entre sus defensores a Aristóteles (384 AC- 322 AC), John Stuart Mill (1806- 1873), Julian Huxley (1887-1975) y muy especialmente a G.H. Lewes (1817-1878), filósofo y crítico literario inglés que acuñó la palabra “emergent” en el sentido que aquí se usa.

La emergencia está siendo utilizada en muchas otras áreas de actividad. Hoy por ejemplo hay quien piensa que las redes actuales en ordenador e Internet en general darán lugar a fenómenos, ideas sociales y procesos económicos distintos a los actuales y, probablemente, radicalmente novedosos
Adolfo Castilla


Editado por
Adolfo Castilla
Adolfo Castilla
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN,
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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