En términos de coflictos las cosas pueden evolucionar hacia una cierta estabilidad mundial y una cierta localización y aislamiento de los mismos
Las Fuerzas Armadas españolas llevan veinte años participando en operaciones militares diversas a nivel internacional, la mayoría de ellas cumpliendo funciones humanitarias, bajo el mandato de las Naciones Unidas o en función de los acuerdos con la OTAN o la propia Unión Europea. Desgraciadamente ha habido víctimas y es difícil justificar su sacrifico y el de sus familias. A pesar de todo ello una inmensa mayoría de los españoles vivos no han sufrido el impacto de la guerra, ni dificultades económicas graves, ni conflictos políticos de importancia. Una extensión de este periodo sin limitación de fecha sería aceptable para todos sobre todo si resolvemos y corregimos la lacra del terrorismo y conseguimos parar la deriva centrífuga y desintegradora a la que nos llevan algunos nacionalismos. La reciente crisis económica y la reactivación de ciertos nacionalismos en España hacen que no sea tan positivo como hace unos meses parecía el escenario tendencial que comentamos
Los procesos evolutivos de nuestras sociedades han desembocado en el mundo complejo y lleno de riesgos de nuestros días. La crisis económica ha venido a complicar todo y debemos reconocer la responsabilidad en su advenimiento del neoliberalismo excesivo, la euforia capitalista más extrema, incluida la especulación financiera sin control, la desregulación y privatización sin límites. Sin olvidarnos, claro está, de la contribución de ideas sociales excesivamente utópicas y alejadas de la realidad, progresismos sin fundamento, olvido de las responsabilidades más básicas, disminución de los valores relacionados con la voluntad y el esfuerzo, hedonismo, relativismo, debilidad de los políticos y pensamientos débiles diversos, entre otros fenómenos de nuestros días.
El panorama general de partida es, como consecuencia de lo dicho, paradójico. Los hombres sabemos cómo entenderlos y tenemos todos los instrumentos para conseguirlo, pero nos enfrentamos continuamente y creamos con ello situaciones de alto riesgo para toda la humanidad.
Los procesos evolutivos de nuestras sociedades han desembocado en el mundo complejo y lleno de riesgos de nuestros días. La crisis económica ha venido a complicar todo y debemos reconocer la responsabilidad en su advenimiento del neoliberalismo excesivo, la euforia capitalista más extrema, incluida la especulación financiera sin control, la desregulación y privatización sin límites. Sin olvidarnos, claro está, de la contribución de ideas sociales excesivamente utópicas y alejadas de la realidad, progresismos sin fundamento, olvido de las responsabilidades más básicas, disminución de los valores relacionados con la voluntad y el esfuerzo, hedonismo, relativismo, debilidad de los políticos y pensamientos débiles diversos, entre otros fenómenos de nuestros días.
El panorama general de partida es, como consecuencia de lo dicho, paradójico. Los hombres sabemos cómo entenderlos y tenemos todos los instrumentos para conseguirlo, pero nos enfrentamos continuamente y creamos con ello situaciones de alto riesgo para toda la humanidad.
Lo ideológico ocupa un lugar primordial en nuestro mundo. Indicar lo que puede ser este componente de la sociedad humana en el futuro previsible que diseñamos es asimismo fundamental.
En línea con las explicaciones que he comenzado a dar en la entrega anterior relacionadas con el futuro tendencial de nuestro mundo, hoy sabemos bien que aunque otras ideas conflictivas suplantan a lo ideológico (marxismo-leninismo, por más señas), en conjunto, el mundo tiene menos problemas graves de entendimiento. Nunca las Naciones Unidas han tenido más miembros activos, nunca como ahora una mayoría de países mundiales se adscriben a la democracia y a la economía de mercado y nunca como en estos tiempos todos quieren participar en el comercio internacional y en el desarrollo. La mejora creciente de muchos países en este terreno, incluidos muchos países africanos, y la aparición de nuevas potencias económicas contribuirán a que este proceso continúe. Es verdad que sobre todas esas cuestiones se abren dudas y surgen infinidad de sugerencias de cambio, pero la impresión es que los hombres tenemos más confianza que en otras épocas en la posibilidad de llegar a acuerdos sobre esas cuestiones a través de la negociación, la cesión mutua y pacto.
La “Revolución” en el sentido dado a este término en los siglos XVIII, XIX y XX, es un concepto en desuso en lo relativo a política, economía y sociedad El TINA (There is no alternative) de Margaret Thatcher, quizá con menos connotaciones conservadoras, parece haber sido aceptado por una mayoría de las gentes de este planeta. No tanto desde luego en cuanto a no cambiar, a no innovar, a no arreglar lo incorrecto, a no corregir los errores, a no perfeccionar la democracia, a no permitir las injusticias, a no erradicar la pobreza, y en general a no tratar de mejorar el mundo, sino en cuanto a cambiar para bien de forma continuada y progresiva en un mundo unido, libre, responsable, solidario, democrático y participativo. Para esto no hay, ciertamente, alternativa, y así parecen entenderlo cada vez más habitantes de este planeta.
Existen indicios, en resumen, sobre la adscripción de cada vez más gentes en nuestro mundo al realismo y la congruencia, sobre su inclinación a la búsqueda de soluciones de forma más pragmática, y sobre su tendencia hacia la colaboración como la mejor forma de solucionar los problemas generales que afectan a todos.
Es verdad que existen grandes grupos promoviendo la confrontación y el terrorismo y grupos anti-sistema cada vez más numerosos, pero ninguno de esos fenómenos parece tener la envergadura de las confrontaciones ideológicas de otras épocas al menos por el momento..
Los movimientos ideológicos de corte trasnochado como los propuestos hoy por Venezuela, Cuba y otros países, tampoco parecen poder afectar a una marcha del mundo hacia un mayor orden y gobernabilidad.
En cuanto a países o personalidades (políticos, dirigentes) tóxicos, como los constituidos por Alemania y Hitler o la Unión Soviética y Stalin de otras épocas, tampoco ahora se identifican casos de tanta peligrosidad. La Rusia de Putin puede que sea la más alarmante, pero no parece ni siquiera acercarse a los casos históricos mencionados. El Irán de Mahmud Ahmadineyad podría ser otro caso a reseñar pero tampoco da la impresión de poder representar un problema mundial sin solución. Hugo Chávez y sus acólitos, por último, no llegan a tener el peso necesario para afectar a la marcha general de nuestras sociedades. Sólo Osama bin Laden o más certeramente, el movimiento, o red, múltiple, viscosa y cambiante que Al Qaida representa, podría tener la capacidad de crear problemas graves o muy graves en el mundo.
En relación con estos casos de personalidades determinadas con gran impacto en la marcha de la humanidad hay historiadores y analistas que les dan gran importancia. El mundo podía haber evolucionado de forma diferente si no hubiera existido, por ejemplo, una figura como Karl Marx en el siglo XIX y lo mismo se podría decir del siglo XX sin personajes como Hitler, Stalin o Mao. Que figuras básicamente equivocadas, totalitarias y mesiánicas como esas no vuelvan a surgir es fundamental para un mundo democrático, justo y ordenado, aunque no estemos protegidos de ellas y su aparición, hoy por hoy, resulta imprevisible.
Desde 1991 el mundo ha evolucionado positivamente en muchos aspectos, entre ellos el económico, hasta el punto de que hace menos de un año las perspectivas eran brillantes y la estabilidad y el crecimiento continuado parecían estar asegurados. Se hablaba incluso de la posibilidad de haber eliminado los ciclos económicos que periódicamente ha afectado a nuestras economías.
España en concreto, lleva casi treinta años de estabilidad democrática, desarrollo y crecimiento económico, progreso y adquisición de relevancia mundial. No ha sufrido en ese periodo guerras civiles como las del siglo XIX o la de los años 36 a 39 del XX, de ese periodo han contribuido beneficiosamente a su equilibrio y avance Tampoco no ha participado en guerras abiertas con otros países ni se ha enfrentado a grandes crisis ni a dificultades de excesivo calado. Su incorporación a la Unión Europea, su adopción del Euro, su incorporación a la OTAN y otros hechos relevantes de ese periodo han contribuido beneficiosamente a su equilibrio y avance. Ha sufrido en ese tiempo el flagelo de los ataques terroristas. El de ETA con gran continuidad y número importante de víctimas, y el yihadista con actos tan terribles como el del 11 de marzo de 2004, pero en conjunto y siendo muy relativistas, el porcentaje de población afectado ha sido bajo y la estabilidad general no se ha resentido demasiado.
La “Revolución” en el sentido dado a este término en los siglos XVIII, XIX y XX, es un concepto en desuso en lo relativo a política, economía y sociedad El TINA (There is no alternative) de Margaret Thatcher, quizá con menos connotaciones conservadoras, parece haber sido aceptado por una mayoría de las gentes de este planeta. No tanto desde luego en cuanto a no cambiar, a no innovar, a no arreglar lo incorrecto, a no corregir los errores, a no perfeccionar la democracia, a no permitir las injusticias, a no erradicar la pobreza, y en general a no tratar de mejorar el mundo, sino en cuanto a cambiar para bien de forma continuada y progresiva en un mundo unido, libre, responsable, solidario, democrático y participativo. Para esto no hay, ciertamente, alternativa, y así parecen entenderlo cada vez más habitantes de este planeta.
Existen indicios, en resumen, sobre la adscripción de cada vez más gentes en nuestro mundo al realismo y la congruencia, sobre su inclinación a la búsqueda de soluciones de forma más pragmática, y sobre su tendencia hacia la colaboración como la mejor forma de solucionar los problemas generales que afectan a todos.
Es verdad que existen grandes grupos promoviendo la confrontación y el terrorismo y grupos anti-sistema cada vez más numerosos, pero ninguno de esos fenómenos parece tener la envergadura de las confrontaciones ideológicas de otras épocas al menos por el momento..
Los movimientos ideológicos de corte trasnochado como los propuestos hoy por Venezuela, Cuba y otros países, tampoco parecen poder afectar a una marcha del mundo hacia un mayor orden y gobernabilidad.
En cuanto a países o personalidades (políticos, dirigentes) tóxicos, como los constituidos por Alemania y Hitler o la Unión Soviética y Stalin de otras épocas, tampoco ahora se identifican casos de tanta peligrosidad. La Rusia de Putin puede que sea la más alarmante, pero no parece ni siquiera acercarse a los casos históricos mencionados. El Irán de Mahmud Ahmadineyad podría ser otro caso a reseñar pero tampoco da la impresión de poder representar un problema mundial sin solución. Hugo Chávez y sus acólitos, por último, no llegan a tener el peso necesario para afectar a la marcha general de nuestras sociedades. Sólo Osama bin Laden o más certeramente, el movimiento, o red, múltiple, viscosa y cambiante que Al Qaida representa, podría tener la capacidad de crear problemas graves o muy graves en el mundo.
En relación con estos casos de personalidades determinadas con gran impacto en la marcha de la humanidad hay historiadores y analistas que les dan gran importancia. El mundo podía haber evolucionado de forma diferente si no hubiera existido, por ejemplo, una figura como Karl Marx en el siglo XIX y lo mismo se podría decir del siglo XX sin personajes como Hitler, Stalin o Mao. Que figuras básicamente equivocadas, totalitarias y mesiánicas como esas no vuelvan a surgir es fundamental para un mundo democrático, justo y ordenado, aunque no estemos protegidos de ellas y su aparición, hoy por hoy, resulta imprevisible.
Desde 1991 el mundo ha evolucionado positivamente en muchos aspectos, entre ellos el económico, hasta el punto de que hace menos de un año las perspectivas eran brillantes y la estabilidad y el crecimiento continuado parecían estar asegurados. Se hablaba incluso de la posibilidad de haber eliminado los ciclos económicos que periódicamente ha afectado a nuestras economías.
España en concreto, lleva casi treinta años de estabilidad democrática, desarrollo y crecimiento económico, progreso y adquisición de relevancia mundial. No ha sufrido en ese periodo guerras civiles como las del siglo XIX o la de los años 36 a 39 del XX, de ese periodo han contribuido beneficiosamente a su equilibrio y avance Tampoco no ha participado en guerras abiertas con otros países ni se ha enfrentado a grandes crisis ni a dificultades de excesivo calado. Su incorporación a la Unión Europea, su adopción del Euro, su incorporación a la OTAN y otros hechos relevantes de ese periodo han contribuido beneficiosamente a su equilibrio y avance. Ha sufrido en ese tiempo el flagelo de los ataques terroristas. El de ETA con gran continuidad y número importante de víctimas, y el yihadista con actos tan terribles como el del 11 de marzo de 2004, pero en conjunto y siendo muy relativistas, el porcentaje de población afectado ha sido bajo y la estabilidad general no se ha resentido demasiado.
Las tendencias identificadas en el estudio de refrencia realizado por el autor, que utilizamos aquí, permiten establecer un futuro tendencial, lógico o más probable. Se comienza haciendo consideraciones generales relacionadas con tal futuro.
Determinar el futuro más probable -- o futuro tendencial -- de nuestro mundo es una tarea harto complicada. La abundancia y diversidad de tendencias, muchas de ellas contradictorias unas con otras, hacen difícil el ejercicio de imaginar dicho futuro. Nuestro mundo se nos presenta hoy con características caóticas, aunque los hombres están aprendiendo con rapidez a enfrentarse a tales situaciones. Algunos autores hablan incluso de mundo confuso o de situación confusa, cosa, por cierto, bastante incorrecta y que puede desalentarnos. Las cosas -- el mundo real, el medio ambiente de todo tipo que nos rodea -- pueden ser complejas, enrevesadas y complicadas, pero no serán nunca confusas, ya que esto último es un atributo exclusivo, o característica, de la mente humana. Las cosas reales nunca pueden ser confusas y en cuanto a nuestra mente, dedicamos estudios como el presente a conseguir el objetivo de evitar la confusión.
Buscamos claridad respecto al futuro que nos espera y las tendencias y otras dinámicas de cambio estudiadas permiten establecer un proceso de evolución probable de nuestras sociedades y un escenario inercial o tendencial sobre ellas mismas y su contexto hacia el que nos dirigimos.
Lo primero a destacar es que nuestro mundo, a pesar de su pasado reciente de conflictos y enfrentamientos y de su presente amenazante y problemático, tiende a una cierta estabilidad y convergencia. Aunque a veces de la impresión de que no avanzamos en organización y gobierno mundial, de que los conflictos y enfrentamientos de todo tipo, incluidos los armados, permanecen, de que los grandes problemas como el subdesarrollo y la pobreza continúan siendo graves, de que la tecnología no avanza lo suficiente para solucionar todos nuestros problemas, de que los sistemas económicos y políticos establecidos no funcionan adecuadamente, etc…, es difícil no reconocer que el mundo en su conjunto ha avanzado de forma considerable en lo que podría denominarse: equilibrio, entendimiento y orden.
Algunos no aceptarán esta apreciación, especialmente ahora que nos enfrentamos a una gran crisis económica, a problemas de enorme alcance de carácter medioambiental y a conflictos diversos de gran envergadura, pero nuestro mundo parece no tener comparación con el del recientemente pasado siglo XX. No sólo las dos guerras mundiales que asolaron el planeta en ese siglo son una muestra de su conflictividad excesiva sino la propia Guerra Fría bajo la que vivimos casi 45 años (de 1947 a 1991) fue una época considerablemente más grave que la actual. La simple lectura del libro de Bertrand Russell Has Man a Future?, escrito en julio de 1961 en plena Guerra Fría y justo en el momento de la gran confrontación de Kennedy y Kruschov por los misiles instalados en Cuba, puede servir para darnos cuenta de lo crítico de la situación mundial en aquella época.
Hacia final de ese siglo los hombres dieron un paso de realismo y coherencia. La Perestroika, iniciada en 1985, y la disolución de la Unión Soviética, acontecida en 1991, llevaron a la idea de que sólo había un camino para la humanidad en el que todos deberíamos converger. El enfrentamiento ideológico que había sido la fuerza impulsora de la mencionada Guerra Fría, desapareció de un plumazo, o al menos así se interpretó en la mayor parte de los países, incluidos los más implicados
Buscamos claridad respecto al futuro que nos espera y las tendencias y otras dinámicas de cambio estudiadas permiten establecer un proceso de evolución probable de nuestras sociedades y un escenario inercial o tendencial sobre ellas mismas y su contexto hacia el que nos dirigimos.
Lo primero a destacar es que nuestro mundo, a pesar de su pasado reciente de conflictos y enfrentamientos y de su presente amenazante y problemático, tiende a una cierta estabilidad y convergencia. Aunque a veces de la impresión de que no avanzamos en organización y gobierno mundial, de que los conflictos y enfrentamientos de todo tipo, incluidos los armados, permanecen, de que los grandes problemas como el subdesarrollo y la pobreza continúan siendo graves, de que la tecnología no avanza lo suficiente para solucionar todos nuestros problemas, de que los sistemas económicos y políticos establecidos no funcionan adecuadamente, etc…, es difícil no reconocer que el mundo en su conjunto ha avanzado de forma considerable en lo que podría denominarse: equilibrio, entendimiento y orden.
Algunos no aceptarán esta apreciación, especialmente ahora que nos enfrentamos a una gran crisis económica, a problemas de enorme alcance de carácter medioambiental y a conflictos diversos de gran envergadura, pero nuestro mundo parece no tener comparación con el del recientemente pasado siglo XX. No sólo las dos guerras mundiales que asolaron el planeta en ese siglo son una muestra de su conflictividad excesiva sino la propia Guerra Fría bajo la que vivimos casi 45 años (de 1947 a 1991) fue una época considerablemente más grave que la actual. La simple lectura del libro de Bertrand Russell Has Man a Future?, escrito en julio de 1961 en plena Guerra Fría y justo en el momento de la gran confrontación de Kennedy y Kruschov por los misiles instalados en Cuba, puede servir para darnos cuenta de lo crítico de la situación mundial en aquella época.
Hacia final de ese siglo los hombres dieron un paso de realismo y coherencia. La Perestroika, iniciada en 1985, y la disolución de la Unión Soviética, acontecida en 1991, llevaron a la idea de que sólo había un camino para la humanidad en el que todos deberíamos converger. El enfrentamiento ideológico que había sido la fuerza impulsora de la mencionada Guerra Fría, desapareció de un plumazo, o al menos así se interpretó en la mayor parte de los países, incluidos los más implicados
Se continua aquí con consideraciones prospectivas obtenidas de un informe general realizado por el autor el pasado año. Hasta la entrega 189 de este blog del 15 de marzo de 2010, se habían resumido las tendencias de todo tipo identificadas. A partir de ahora se informará sobre otras partes del estudio. Antes se informa sobre tendencias especiales identificadas también en la labor de campo realizada a las que hemos llamado dinámicas de cambio
Se recogen en este apartado algunas tendencias a las que hemos llamado dinámicas de cambio y a las que alternativamente se les podría llamar direcciones de cambio, fuerzas de cambio o megatendencias. Se trata de grandes transformaciones en el sentir de las gentes y en sus interpretaciones sobre el mundo en que habitamos muy unidas a las nuevas tecnologías y a los avances tecnológicos en general. Uno de los primeros esfuerzos en esta línea fue realizado en los primeros años 80 por John Naisbitt en su libro Megatrends Identificó entonces las siguientes diez megatendencias o direcciones de cambio:
(1) Paso de una Sociedad Industrial a una Sociedad de la Información.
(2) Paso de una tecnología forzada a ser utilizada a una tecnología usada cuando y donde la gente desee.
(3) Paso de una economía local a una economía global.
(4) Del corto plazo al largo plazo
(5) De la centralización a la descentralización
(6) De la ayuda recibida de los gobiernos y otras instituciones a la auto-ayuda
(7) De la democracia representativa a la democracia participativa
(8) De la jerarquía a las redes
(9) Del predominio del norte a predominio del sur.
(10) De ver las cosas bajo el prisma de dos opciones a verlas bajo el prisma de opciones múltiples.
Gran parte de estas direcciones se han establecido plenamente en nuestro mundo y han contribuido al desarrollo de las sociedades en las que vivimos: La mayoría siguen estando vigentes en nuestros días, aunque Naisbitt y sus colaboradores las actualizan periódicamente. En el año 2000 publicó una nueva versión de su primer trabajo en colaboración con Patricia Aburdene. La lista de direcciones de cambio fue actualizada de la siguiente forma:
o Florecimiento de la economía global
o Renacimiento de las artes
o Emergencia del socialismo de mercado
o Estilos de vida globales y culturas nacionalistas
o La privatización del Estado de Bienestar
o El ascenso de las orillas del Pacífico
o El resurgir del liderazgo femenino
o La era de la Biología
o El resurgir religiosos ante el Nuevo Milenio
o El triunfo del individualismo
Con la misma intención de identificar grandes fuerzas de cambio se publicó en los Estados Unidos en el año 2006 la obra Powerful Times. Rising to the Challenge of Our Uncertain World, el cual recoge siete nuevas dinámicas de cambio de gran importancia:
Dinámicas de Cambio
1.- La claridad de ideas y el disparate
El mundo se está haciendo más claro y más transparente como consecuencia de la
revolución de la información y los conocimientos, pero al mismo tiempo
asistiremos a una explosión de temor y de confusión con abundancia de teorías
raras y falsedades
2.- Lo secular y lo sagrado
Creciente tensión entre los modelos seculares y convencionales de sociedad,
gobiernos y negocios y movimientos fundamentalistas y grupos no convencionales
3.- Poder y vulnerabilidad
A medida que se vaya produciendo un nuevo orden mundial será necesaria la
aparición fuertes nuevos poderes, los cuales serán al mismo tiempo
muy vulnerables por existir una tendencia hacia un mundo multipolar y por
aumentar los ataques de todo tipo al orden establecido
4.- La aceleración de la tecnología y su rechazo
Las nuevas revoluciones tecnológicas que serán radicales y afectarán a aspectos
muy delicados del hombre, como su fisiología y su cerebro, crearán movimientos
de aceptación y de rechazo enfrentados unos con otros
5.- Las economías intangibles y las físicas
El paso de una era industrial a una postindustrial llevará consigo la evolución
hacia economías de lo intangible y lo científico esperándose dificultades crecientes
en la pérdida de importancia relativa de lo físico y en la transición propiamente
dicha de unas economías a otras y de unas sociedades a otras
6.- La prosperidad y el declive
La globalización y el crecimiento económico generado por las nuevas revoluciones
tecnológicas producirán riqueza y oportunidades pero al mismo tiempo
determinados países y regiones pueden descolgarse de estos procesos y mantenerse
en la pobreza y declinar. Las brechas, fracturas e incluso bifurcaciones serán
posibles en nuestro mundo
7.- Las personas y el planeta
La protección del medio ambiente, el sobrecalentamiento y el cambio climático
serán objeto de atención por parte de todos los habitantes del planeta quienes
aprenderán a evitar los efectos negativos de esos procesos. Entenderán
además que nuestro planeta tiene sus propias leyes de funcionamiento y es
autónomo, por lo que tendremos que acoplarnos y adaptarnos a ellas.
(1) Paso de una Sociedad Industrial a una Sociedad de la Información.
(2) Paso de una tecnología forzada a ser utilizada a una tecnología usada cuando y donde la gente desee.
(3) Paso de una economía local a una economía global.
(4) Del corto plazo al largo plazo
(5) De la centralización a la descentralización
(6) De la ayuda recibida de los gobiernos y otras instituciones a la auto-ayuda
(7) De la democracia representativa a la democracia participativa
(8) De la jerarquía a las redes
(9) Del predominio del norte a predominio del sur.
(10) De ver las cosas bajo el prisma de dos opciones a verlas bajo el prisma de opciones múltiples.
Gran parte de estas direcciones se han establecido plenamente en nuestro mundo y han contribuido al desarrollo de las sociedades en las que vivimos: La mayoría siguen estando vigentes en nuestros días, aunque Naisbitt y sus colaboradores las actualizan periódicamente. En el año 2000 publicó una nueva versión de su primer trabajo en colaboración con Patricia Aburdene. La lista de direcciones de cambio fue actualizada de la siguiente forma:
o Florecimiento de la economía global
o Renacimiento de las artes
o Emergencia del socialismo de mercado
o Estilos de vida globales y culturas nacionalistas
o La privatización del Estado de Bienestar
o El ascenso de las orillas del Pacífico
o El resurgir del liderazgo femenino
o La era de la Biología
o El resurgir religiosos ante el Nuevo Milenio
o El triunfo del individualismo
Con la misma intención de identificar grandes fuerzas de cambio se publicó en los Estados Unidos en el año 2006 la obra Powerful Times. Rising to the Challenge of Our Uncertain World, el cual recoge siete nuevas dinámicas de cambio de gran importancia:
Dinámicas de Cambio
1.- La claridad de ideas y el disparate
El mundo se está haciendo más claro y más transparente como consecuencia de la
revolución de la información y los conocimientos, pero al mismo tiempo
asistiremos a una explosión de temor y de confusión con abundancia de teorías
raras y falsedades
2.- Lo secular y lo sagrado
Creciente tensión entre los modelos seculares y convencionales de sociedad,
gobiernos y negocios y movimientos fundamentalistas y grupos no convencionales
3.- Poder y vulnerabilidad
A medida que se vaya produciendo un nuevo orden mundial será necesaria la
aparición fuertes nuevos poderes, los cuales serán al mismo tiempo
muy vulnerables por existir una tendencia hacia un mundo multipolar y por
aumentar los ataques de todo tipo al orden establecido
4.- La aceleración de la tecnología y su rechazo
Las nuevas revoluciones tecnológicas que serán radicales y afectarán a aspectos
muy delicados del hombre, como su fisiología y su cerebro, crearán movimientos
de aceptación y de rechazo enfrentados unos con otros
5.- Las economías intangibles y las físicas
El paso de una era industrial a una postindustrial llevará consigo la evolución
hacia economías de lo intangible y lo científico esperándose dificultades crecientes
en la pérdida de importancia relativa de lo físico y en la transición propiamente
dicha de unas economías a otras y de unas sociedades a otras
6.- La prosperidad y el declive
La globalización y el crecimiento económico generado por las nuevas revoluciones
tecnológicas producirán riqueza y oportunidades pero al mismo tiempo
determinados países y regiones pueden descolgarse de estos procesos y mantenerse
en la pobreza y declinar. Las brechas, fracturas e incluso bifurcaciones serán
posibles en nuestro mundo
7.- Las personas y el planeta
La protección del medio ambiente, el sobrecalentamiento y el cambio climático
serán objeto de atención por parte de todos los habitantes del planeta quienes
aprenderán a evitar los efectos negativos de esos procesos. Entenderán
además que nuestro planeta tiene sus propias leyes de funcionamiento y es
autónomo, por lo que tendremos que acoplarnos y adaptarnos a ellas.
Editado por
Adolfo Castilla
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN,
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850
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