La economía mundial debe iniciar un "U Turn" pero nadie sabe cómo puede hacerlo. Hay poca creatividad en la ciencia social que llamamos Economía y la que hay no es ni entendida ni seguida por los políticos y por la sociedad. Puede que sea, en parte al menos, porque nos encerramos en ideologías trasnochadas y en modelos caducos que actúan como prisiones del pensamiento y de la acción. La insistencia en el keynesianismo para salir de la crisis es un ejemplo de ello.
Personalmente creo que hay que dejar de hablar de consenso keynesiano y de keynesianismo. Como muchas otras cosas del pasado y como muchos marcos ideológicos a los que los hombres nos aferramos, son ellas y ellos los que nos impiden tener la creatividad necesaria para encontrar soluciones en un mundo muy diferente al de otras épocas. Los marcos de referencia del pasado y las teorías estereotipadas pueden actuar como prisiones para el pensamiento y la acción.
El keynesianismo no es hoy la respuesta a nada y no podemos ni siquiera aplicarlo. Por un lado mientras persistan los déficits presupuestarios y los desequilibrios financieros actuales y mientras formemos parte del Euro, no podemos hablar de otra política fiscal que no sea la de reducción de gastos y austeridad.
Por otro, el keynesianismo funcionó mientras vivíamos en un mundo en el que los dos desequilibrios posibles eran el desempleo y la inflación y ambos eran incompatibles: o había desempleo o había inflación. El primero se reequilibraba con aumento de la demanda global y el segundo con la disminución de dicha demanda. Dejó de funcionar en la década de los 70 del siglo pasado cuando la inflación no era de demanda sino de costes y producida en concreto por el aumento espectacular de los precios del petróleo. Se produjo entonces desempleo e inflación a la vez y hubo que olvidarse de Keynes. Ahora, para sorpresa de Keynes si volviera a la vida, tenemos una situación nueva caracterizada por la coexistencia del alto desempleo y la baja inflación.
Podría intentarse el aumento de la demanda global sobre todo a través del aumento de las exportaciones pero para ello, en términos macroeconómicos, tendríamos que devaluar nuestra moneda lo cual no es posible porque no es nuestra, es de toda Europa y no podemos actuar sobre ella nosotros solos. Tampoco podemos actuar sobre los tipos de interés aunque estos, como sabemos, están muy bajos hoy y no representan ningún problema.
En otras palabras, el keynesianismo no tiene ningún sentido en la actualidad y hablar de consenso keynesiano está fuera de lugar, dicho sea con mucho respeto hacia los keynesianos y nuevos keynesianos.
Rizando el rizo se podría pensar en una actuación supuestamente keynesiana, aunque yo no la llamaría así, a nivel de la Comunidad Europea, para lo cual, por ejemplo, se podría relajar el objetivo de mantener los déficits nacionales por debajo del 3 % y llevarlos, quizás, al 6 %. El problema que tendríamos entonces, probablemente, es que la inversión pública puede no servir para nada si no hay demanda para las infraestructuras o servicios creados con dicha inversión. El panorama español de aeropuertos cerrados, líneas de ferrocarril sin pasajeros, autopistas sin tráfico y universidades públicas sin alumnos, debe hacernos pensar antes de gastar los caudales públicos.
No debemos olvidarnos tampoco de que la inversión sigue sin producirse a pesar de los bajos tipos de interés dominantes.
En una palabra, necesitaríamos en todo caso una nueva fórmula, un nuevo Keynes distinto al anterior o una nueva teoría económica. Todo eso puede estar actualmente en gestación.
El keynesianismo no es hoy la respuesta a nada y no podemos ni siquiera aplicarlo. Por un lado mientras persistan los déficits presupuestarios y los desequilibrios financieros actuales y mientras formemos parte del Euro, no podemos hablar de otra política fiscal que no sea la de reducción de gastos y austeridad.
Por otro, el keynesianismo funcionó mientras vivíamos en un mundo en el que los dos desequilibrios posibles eran el desempleo y la inflación y ambos eran incompatibles: o había desempleo o había inflación. El primero se reequilibraba con aumento de la demanda global y el segundo con la disminución de dicha demanda. Dejó de funcionar en la década de los 70 del siglo pasado cuando la inflación no era de demanda sino de costes y producida en concreto por el aumento espectacular de los precios del petróleo. Se produjo entonces desempleo e inflación a la vez y hubo que olvidarse de Keynes. Ahora, para sorpresa de Keynes si volviera a la vida, tenemos una situación nueva caracterizada por la coexistencia del alto desempleo y la baja inflación.
Podría intentarse el aumento de la demanda global sobre todo a través del aumento de las exportaciones pero para ello, en términos macroeconómicos, tendríamos que devaluar nuestra moneda lo cual no es posible porque no es nuestra, es de toda Europa y no podemos actuar sobre ella nosotros solos. Tampoco podemos actuar sobre los tipos de interés aunque estos, como sabemos, están muy bajos hoy y no representan ningún problema.
En otras palabras, el keynesianismo no tiene ningún sentido en la actualidad y hablar de consenso keynesiano está fuera de lugar, dicho sea con mucho respeto hacia los keynesianos y nuevos keynesianos.
Rizando el rizo se podría pensar en una actuación supuestamente keynesiana, aunque yo no la llamaría así, a nivel de la Comunidad Europea, para lo cual, por ejemplo, se podría relajar el objetivo de mantener los déficits nacionales por debajo del 3 % y llevarlos, quizás, al 6 %. El problema que tendríamos entonces, probablemente, es que la inversión pública puede no servir para nada si no hay demanda para las infraestructuras o servicios creados con dicha inversión. El panorama español de aeropuertos cerrados, líneas de ferrocarril sin pasajeros, autopistas sin tráfico y universidades públicas sin alumnos, debe hacernos pensar antes de gastar los caudales públicos.
No debemos olvidarnos tampoco de que la inversión sigue sin producirse a pesar de los bajos tipos de interés dominantes.
En una palabra, necesitaríamos en todo caso una nueva fórmula, un nuevo Keynes distinto al anterior o una nueva teoría económica. Todo eso puede estar actualmente en gestación.
Europa no acaba de tomar las medidas adecuadas para salir de la crisis. Esta es una de las primeras conclusiones que están sacando los expertos de la cumbre europea de la semana pasada. Se apuntan líneas de actuación pero no se adoptan los compromisos necesarios para ponerlas en marcha. Se imponen, por otra parte, las políticas impulsadas por Alemania a las que Francia se une como comparsa, pero sigue mateniéndose el principo de que todo el esfuerzo lo sigan haciendo los países que no cumplen los objetivos de convergencia por sus propios medios. El Euro puede resultar una entelequia al final no porque Europa no sea una zona de moneda única óptima, sino porque políticamente no hay voluntad de unión. Nadie quiere ser verdaderamente europeo y mucho menos los dos países que deberían impulsar la UE: Alemania y Francia.
A pesar de todo ello España no tiene más remedio que colaborar con Bruselas y con los países de la UE. Además, por supuesto, de intentar por sus propios medios reencontrar el equilibrio marcado por los objetivos de convergencia y resolver sus problemas de desempleo y bajo crecimiento con actuaciones de corte microeconómico y, por supuesto, con medidas liberalizadoras de la economía.
El nuevo gobierno español debe colaborar con los gobiernos de otros países de la zona Euro a que las medidas de estabilización del Euro y de salida de la crisis financiera funcionen. Debe en ese sentido ser una pieza engrasada del nuevo gobierno económico europeo. Debe ser inteligente y flexible para que la pérdida de soberanía que se avecina redunde en posibilidades de evolución y de mejora de nuestro país.
Adaptarse bien a la nueva Europa es uno de los retos más grandes que tendrá España y su gobierno en los próximos doce meses.
Otro reto, en parte relacionado con la solución de los problemas financieros, presupuestarios y de deuda, es el de conseguir reorientar el denominado Estado de las Autonomías en el que vivimos actualmente. O se encuentra equilibrio y armonía y se restablece la unidad de mercado y la coordinación en esa forma de organización política del país o la unión nacional seguirá deteriorándose.
Los nacionalismos rampantes son otro de los grandes retos para el nuevo gobierno, sobre todo cuando, como está ocurriendo ahora, determinadas comunidades hacen oídos sordos a los postulados constitucionales, se saltan a la torera los dictámenes de la justicia y toman decisiones de todo tipo al margen de la política nacional común.
Proyectos de alcance nacional son absolutamente necesarios así como actuaciones centrípetas de todo tipo que se opongan a las centrífugas, también de todo tipo, desarrolladas en los últimos años.
Igual que una Europa fuerte y unida necesitamos en la UE, y especialmente en la Euro Zona, unos países también fuertes y unidos que colaboren todos en un mercado único homogéneo y armónico. La diversidad europea no cabe duda de que puede representar riqueza cultural, creatividad y posibilidades múltiples, pero siempre que sepamos todos encauzarla y mantenerla no cediendo nunca en lo que tiene que unirnos y darnos dinamismo y fuerza.
La posibilidad contraria de que Europa se descomponga es clara y para ello sólo hace falta que la moneda única falle. Sin una UE fuerte y sin el Euro, el destino de Europa es la recuperación de los reinos de taifas medievales y, quizás, un feudalismo del siglo XXI, que duraría muy poco, por cierto, ante la fuerza de China, India o Brasil.
Contribuir a evitar ese futuro tenebroso debe ser también uno de los cometidos del nuevo gobierno.
Pero otros retos de similar calibre, o incluso superior, son los relacionados con los problemas internos de alto desempleo, bajo crecimiento, hundimiento del consumo, disminución de la inversión y baja entrada en el país del capital internacional.
¿Qué hacer en esas circunstancias?
Dos frentes de actuación resultan claros a corto plazo. Uno es de carácter europeo y otro de carácter nacional.
El primero consiste en disminuir las tensiones derivadas de la deuda pública y los problemas financieros a través de las políticas europeas a las que ya hemos hecho referencia y a través de la austeridad nacional.
El segundo se tiene que concentrar en disminuir el desempleo, incrementar la actividad empresarial, aumentar las exportaciones, conseguir que las grandes multinacionales españolas que se han dedicado a invertir en el extranjero en los últimos años vuelvan a hacerlo en España, y, por último, atraer de nuevo al capital internacional.
Puesto que nada de eso es fácil el nuevo gobierno español debe lanzar algún programa nacional similar al “New Deal”, a una “economía de guerra” o a una “movilización general”. Debe, no cambiar o reformar nuestro país, sino transformarlo de arriba a abajo. Transformación es la palabra clave.
Debe contar con la colaboración y el esfuerzo de todos para lo cual tiene que encontrar grandes proyectos, formular objetivos atractivos y adoptar estrategias inteligentes.
La actuación general debe ser más de carácter micro que macro y liberalizadora de mercados, iniciativas y potencialidades, más que reguladora y limitadora.
Si se mira bien la actividad de crear riqueza de la mano de autónomos, emprendedores y empresas de todo tipo, no se debe basar exclusivamente en la existencia de capital público que la ponga en marcha, más bien requiere indicar el camino y abrir las puertas para que el emprendimiento tenga lugar y la producción de bienes y servicios se haga realidad. La economía es una bomba de agua que hay que cebar y tal fenómeno puede llevarse a cabo de diversas maneras.
El aumento de la productividad y de la competitividad es también algo que se puede obtener sin dinero público previo. Michael Porter, el gran gurú de la competitividad, nos enseño hace ya bastantes años que ser más competitivos devaluando la moneda es un truco peligroso. Hay que hacerse competitivos moderando los precios, aumentando la productividad, trabajando más y siendo más responsables en todo.
A ese esfuerzo nacional todos estamos llamados y todos debemos estar dispuestos a colaborar, pero los que más tienen deberían colaborar proporcionalmente, y en estos tiempos de escasez de liquidez los que más dinero tengan deberían ser los primeros en ponerlo a disposición del verdadero crecimiento.
Adaptarse bien a la nueva Europa es uno de los retos más grandes que tendrá España y su gobierno en los próximos doce meses.
Otro reto, en parte relacionado con la solución de los problemas financieros, presupuestarios y de deuda, es el de conseguir reorientar el denominado Estado de las Autonomías en el que vivimos actualmente. O se encuentra equilibrio y armonía y se restablece la unidad de mercado y la coordinación en esa forma de organización política del país o la unión nacional seguirá deteriorándose.
Los nacionalismos rampantes son otro de los grandes retos para el nuevo gobierno, sobre todo cuando, como está ocurriendo ahora, determinadas comunidades hacen oídos sordos a los postulados constitucionales, se saltan a la torera los dictámenes de la justicia y toman decisiones de todo tipo al margen de la política nacional común.
Proyectos de alcance nacional son absolutamente necesarios así como actuaciones centrípetas de todo tipo que se opongan a las centrífugas, también de todo tipo, desarrolladas en los últimos años.
Igual que una Europa fuerte y unida necesitamos en la UE, y especialmente en la Euro Zona, unos países también fuertes y unidos que colaboren todos en un mercado único homogéneo y armónico. La diversidad europea no cabe duda de que puede representar riqueza cultural, creatividad y posibilidades múltiples, pero siempre que sepamos todos encauzarla y mantenerla no cediendo nunca en lo que tiene que unirnos y darnos dinamismo y fuerza.
La posibilidad contraria de que Europa se descomponga es clara y para ello sólo hace falta que la moneda única falle. Sin una UE fuerte y sin el Euro, el destino de Europa es la recuperación de los reinos de taifas medievales y, quizás, un feudalismo del siglo XXI, que duraría muy poco, por cierto, ante la fuerza de China, India o Brasil.
Contribuir a evitar ese futuro tenebroso debe ser también uno de los cometidos del nuevo gobierno.
Pero otros retos de similar calibre, o incluso superior, son los relacionados con los problemas internos de alto desempleo, bajo crecimiento, hundimiento del consumo, disminución de la inversión y baja entrada en el país del capital internacional.
¿Qué hacer en esas circunstancias?
Dos frentes de actuación resultan claros a corto plazo. Uno es de carácter europeo y otro de carácter nacional.
El primero consiste en disminuir las tensiones derivadas de la deuda pública y los problemas financieros a través de las políticas europeas a las que ya hemos hecho referencia y a través de la austeridad nacional.
El segundo se tiene que concentrar en disminuir el desempleo, incrementar la actividad empresarial, aumentar las exportaciones, conseguir que las grandes multinacionales españolas que se han dedicado a invertir en el extranjero en los últimos años vuelvan a hacerlo en España, y, por último, atraer de nuevo al capital internacional.
Puesto que nada de eso es fácil el nuevo gobierno español debe lanzar algún programa nacional similar al “New Deal”, a una “economía de guerra” o a una “movilización general”. Debe, no cambiar o reformar nuestro país, sino transformarlo de arriba a abajo. Transformación es la palabra clave.
Debe contar con la colaboración y el esfuerzo de todos para lo cual tiene que encontrar grandes proyectos, formular objetivos atractivos y adoptar estrategias inteligentes.
La actuación general debe ser más de carácter micro que macro y liberalizadora de mercados, iniciativas y potencialidades, más que reguladora y limitadora.
Si se mira bien la actividad de crear riqueza de la mano de autónomos, emprendedores y empresas de todo tipo, no se debe basar exclusivamente en la existencia de capital público que la ponga en marcha, más bien requiere indicar el camino y abrir las puertas para que el emprendimiento tenga lugar y la producción de bienes y servicios se haga realidad. La economía es una bomba de agua que hay que cebar y tal fenómeno puede llevarse a cabo de diversas maneras.
El aumento de la productividad y de la competitividad es también algo que se puede obtener sin dinero público previo. Michael Porter, el gran gurú de la competitividad, nos enseño hace ya bastantes años que ser más competitivos devaluando la moneda es un truco peligroso. Hay que hacerse competitivos moderando los precios, aumentando la productividad, trabajando más y siendo más responsables en todo.
A ese esfuerzo nacional todos estamos llamados y todos debemos estar dispuestos a colaborar, pero los que más tienen deberían colaborar proporcionalmente, y en estos tiempos de escasez de liquidez los que más dinero tengan deberían ser los primeros en ponerlo a disposición del verdadero crecimiento.
La crisis actual, como se ha dicho insistentemente, es una crisis de los países desarrollados, centrada con bastante precisión en la Unión Europea, y muy ligada a la Economía Financiera que hemos creado todos en el mundo. En el caso de Europa tiene mucho que ver con el Euro y su estabilidad y las actuaciones son especialmente urgentes en esta zona del mundo. Llevamos ya cuatro años sin actuar o poniendo sólo "paños calientes" sobre las heridas. Es hora de que salga algo más efectivo de las reuniones de los dirigentes europeos además de austeridad y de cumplir los objetivos de la moneda única. Alcanzar dichos objetivos es importante pero, ¿qué hacemos con el crecimiento y el desempleo mientras lo conseguimos?. ¿No es demasiado defícil querer requilibrar las economías de los países periféricos sin poder acudir al tipo de cambio, a los tipos de interés, a las transferencias financieras que son necesarias dentro de una moneda única, a los movimientos de la mano de obra y otros recursos, y, especialmente, a la política fiscal común y a otros instrumentos imprescindibles en una zona óptima de moneda única?. ¿Qué hacemos con la dificultad más grande de muchos países europeos radicada en su crónicos déficits de las balanzas de pagos?
No hay duda después de lo dicho de que el próximo año puede ser altamente conflictivo y, diríamos, que peligroso. Siempre que en el mundo se han dado circunstancias como las actuales en las que se combinan el bajo crecimiento con el alto desempleo, los altos déficits presupuestarios y las elevadas deudas públicas con la falta de liquidez en los sistemas financieros, los elevados déficits de las balanzas de pagos con desequilibrios estructurales que impiden la competitividad y dudas de todo tipo relacionadas con la validez del sistema económico, las políticas de actuación y el papel de los políticos, algo no convencional ha tenido lugar en el mundo.
A todo ello se une, en lo que se refiere a Europa, la existencia de una situación tan especial como la derivada de una moneda única que necesita estabilidad sin que existan mecanismos europeos para conseguirla, otros que el cumplimiento en cada país de las condiciones de convergencia.
Amén de una economía financiera enormemente tóxica en las condiciones actuales de elevadas deudas soberanas cuya regulación y reforma nadie se atreve a abordar.
Por no hablar de los retos globales que acosan a Europa y a los Estados Unidos deducidos de la fuerza de las economías emergentes, del desplazamiento del centro de gravedad de la economía mundial a otras latitudes y de la desaparición de la hegemonía mundial existente hasta ahora.
Da hasta miedo pensar en los grandes problemas actuales y en las pocas alternativas de actuación existentes.
Desde el punto de vista de medidas posibles todas están cantadas en lo relativo a la UE que son, por cierto, las más urgentes a nivel mundial. Se relacionan con una actuación común en la zona Euro. Muchos economistas se han referido a ellas y parece que los recientes acuerdos de la cumbre en defensa del Euro celebrada en Bruselas van en la dirección que dichas medidas indican. Se refieren a un gobierno europeo único al menos en términos económicos y financieros; a una política fiscal común; a una continuación de las medidas de austeridad y ajuste; a reformas estructurales y transformaciones en diversos países; a un nuevo papel del BCE; y, sobre todo, a la creación y emisión de Eurobonos, medida, esta última, no aprobada en Bruselas pero que se tendrá que abrir camino muy pronto.
Momentos importantes serán en 2012 las reuniones mensuales de los primeros ministros europeos anunciadas y la coordinación económica que surja de ellas.
Cabría esperar que si tal coordinación se produjera pronto fueran posibles políticas de actuación europeas dirigidas a impulsar el crecimiento y reducir el desempleo. Las medidas de tipo financiero son necesarias pero no son suficientes. Europa necesita recobrar peso económico, empresarial y tecnológico en el mundo y algo habrá que hacer para conseguirlo.
A todo ello se une, en lo que se refiere a Europa, la existencia de una situación tan especial como la derivada de una moneda única que necesita estabilidad sin que existan mecanismos europeos para conseguirla, otros que el cumplimiento en cada país de las condiciones de convergencia.
Amén de una economía financiera enormemente tóxica en las condiciones actuales de elevadas deudas soberanas cuya regulación y reforma nadie se atreve a abordar.
Por no hablar de los retos globales que acosan a Europa y a los Estados Unidos deducidos de la fuerza de las economías emergentes, del desplazamiento del centro de gravedad de la economía mundial a otras latitudes y de la desaparición de la hegemonía mundial existente hasta ahora.
Da hasta miedo pensar en los grandes problemas actuales y en las pocas alternativas de actuación existentes.
Desde el punto de vista de medidas posibles todas están cantadas en lo relativo a la UE que son, por cierto, las más urgentes a nivel mundial. Se relacionan con una actuación común en la zona Euro. Muchos economistas se han referido a ellas y parece que los recientes acuerdos de la cumbre en defensa del Euro celebrada en Bruselas van en la dirección que dichas medidas indican. Se refieren a un gobierno europeo único al menos en términos económicos y financieros; a una política fiscal común; a una continuación de las medidas de austeridad y ajuste; a reformas estructurales y transformaciones en diversos países; a un nuevo papel del BCE; y, sobre todo, a la creación y emisión de Eurobonos, medida, esta última, no aprobada en Bruselas pero que se tendrá que abrir camino muy pronto.
Momentos importantes serán en 2012 las reuniones mensuales de los primeros ministros europeos anunciadas y la coordinación económica que surja de ellas.
Cabría esperar que si tal coordinación se produjera pronto fueran posibles políticas de actuación europeas dirigidas a impulsar el crecimiento y reducir el desempleo. Las medidas de tipo financiero son necesarias pero no son suficientes. Europa necesita recobrar peso económico, empresarial y tecnológico en el mundo y algo habrá que hacer para conseguirlo.
Con un poco de retraso me refiero en este post a las predicciones para la economía mundial del Proyecto LINK de las Naciones Unidas presentadas en la reunión semestral de este proyecto celebrada en Nueva York del 24 al 26 de octubre pasado. Aunque el post estaba hecho en borrador desde últimos de noviembre lo he actualizado con acontecimientos posteriores y he hecho especial referencia a lo que cabe esperar en términos económicos para el inmediato 2012.
Desde el punto de vista económico el año 2012 aparece ante nosotros, los españoles, como uno más de los años perdidos en la pira funeraria en que se está convirtiendo, sobre todo para Europa, la crisis financiera actual.
Muchas empresas y empresarios en España lo dan ya, antes de que comience, por un año en blanco en relación con la economía, el crecimiento y la creación de empleo. Prefieren, de hecho, concentrarse en el 2013 y tratar de salvar los restos del naufragio.
En lo que tiene que ver con el mundo en su conjunto, las predicciones económicas semestrales que hacen una tras otra diversas instituciones internacionales han ido empeorando paulatinamente.
La primera de ellas, en un ciclo que se repite cada semestre, fue la del Fondo Monetario Internacional de septiembre de este año; la segunda la del Proyecto LINK de las Naciones Unidas, presentada en la reunión celebrada en Nueva York del 24 al 26 de octubre; la tercera la de la Comisión Europea de 6 de noviembre; y la cuarta, y última, la de la OCDE de 28 de noviembre.
Todas esas predicciones han sido utilizadas para preparar este post, con particular referencia a la reunión del Proyecto LINK a la que tuve el gusto de asistir como miembro que soy de dicho proyecto. Adicionalmente, y junto a varias otras predicciones de instituciones varias, he utilizado las del CEPREDE (Centro Español de Predicción Económica) presentadas en la reunión semestral de este grupo celebrada en Toledo durante los días 24 y 25 de noviembre pasado, a la que, por cierto, también asistí. Por si no lo he dicho antes de ahora indico que fui co-fundaor de este centro a primeros de los años 80. Desde entonces lleva haciendo predicciones y reuniones semestrales para empresas e instituciones diversas sin discontinuidad.
En lo que se refiere al mundo en su conjunto lo más destacado es que se confirma el “double dip” o evolución del crecimiento mundial en forma de W. El producto mundial bruto, como bien se sabe, mostró unas tasas de crecimiento relativamente altas en los años 2006 (4,1 %) y 2007 (4,0 %). En 2008, con el problema de las hipotecas subprime ya en marcha y con la crisis de algunos bancos en los Estados Unidos, el crecimiento mundial bajó al 1,4 %, y en el 2009 se hundió fuertemente con una tasa negativa del - 2,3 %.
En el 2010 se produjo una recuperación espectacular del 4,0 % pero muy pronto surgieron dudas sobre la sostenibilidad de este alto ratio. A lo largo de 2011, de hecho, las perspectivas se han ido mostrando cada vez más negativas y a finales de octubre ya se sabía con claridad que el crecimiento mundial se iba a situar en una tasa del 2,8 % como máximo, con claras posibilidades de que fuera inferior.
Más negativo que ese dato resultaba la predicción para 2012 y siguientes discutida en Nueva York, la cual, en su alternativa más baja, anunciaba un crecimiento mundial de sólo el 0, 6 % con posibilidades de que en zonas como la UE se produjera una recesión (tasa negativa de crecimiento), aunque fuera muy suave.
Este último pronóstico es el que ha sido confirmado por la OCDE con particular referencia a los países que forman parte de esta institución. En palabras de su Economista Jefe, Pier Carlo Padoan, la recuperación que comenzó en 2010 se ha venido abajo, la economía mundial se ha deteriorado mucho en los últimos meses, y, en los dos próximos años, la economía de los Estados Unidos tendrá un bajo crecimiento, la UE entrará en una suave recesión en algunos trimestres próximos (- 1.0 % en el Q4 de 2011 y - 0.4 % en el Q1 de 2012) y Japón volverá a tasas muy débiles de crecimiento anual.
Las predicciones de esta organización para el presente y los dos próximos años son:
---------------------- 2011 2012 2013
Estados Unidos------- 1,7 2,0 2,5
Zona Euro------------- 1,6 0,2 1,4
Japón----------------- -0,3 2,0 1,6
Total OCDE----------- 1,9 1,6 2,3
Para evaluar la magnitud del deterioro de la situación económica, sobre todo en Europa, sólo hay que mirar a las predicciones dadas por las Naciones Unidas un mes antes que la OCDE. Fueron las siguientes:
------------------------ 2011 2012 2013
Unión Europea--------- 1,6 0,7 1,7
Es decir, nada menos que 5 décimas por debajo de las predicciones del LINK para el crecimiento de 2012 en predicciones hechas con aproximadamente un mes de diferencia, según la OCDE.
Aunque también conviene recordar que el escenario alternativo más negativo presentado en Nueva York para Europa era todavía peor.
------------------------- 2011 2012 2013
Unión Europea--------- 1,61 -1,5 1,0
Esa evolución de los países que más pesan en la economía mundial augura una bajada en los crecimientos de las economías emergentes de Asia y América, las cuales, por cierto, han estado creciendo a ritmos muy elevados. Seguirán creciendo bien en los próximos años pero a tasas más moderadas.
El comercio mundial se verá afectado, especialmente en 2012, pero mantendrá una relativa estabilidad, demostrando este hecho que la crisis actual está bastante localizada en los países desarrollados. Las cifras de crecimiento para esta variable son: 6,7 % para 2011, 4,8 % para 2012 y 7,1 % para 2013.
El desempleo está en niveles muy altos y se mantendrá así durante los próximos años, con aumentos adicionales en algunos países. El desempleo de larga duración seguirá siendo una característica de estos tiempos.
Muchas empresas y empresarios en España lo dan ya, antes de que comience, por un año en blanco en relación con la economía, el crecimiento y la creación de empleo. Prefieren, de hecho, concentrarse en el 2013 y tratar de salvar los restos del naufragio.
En lo que tiene que ver con el mundo en su conjunto, las predicciones económicas semestrales que hacen una tras otra diversas instituciones internacionales han ido empeorando paulatinamente.
La primera de ellas, en un ciclo que se repite cada semestre, fue la del Fondo Monetario Internacional de septiembre de este año; la segunda la del Proyecto LINK de las Naciones Unidas, presentada en la reunión celebrada en Nueva York del 24 al 26 de octubre; la tercera la de la Comisión Europea de 6 de noviembre; y la cuarta, y última, la de la OCDE de 28 de noviembre.
Todas esas predicciones han sido utilizadas para preparar este post, con particular referencia a la reunión del Proyecto LINK a la que tuve el gusto de asistir como miembro que soy de dicho proyecto. Adicionalmente, y junto a varias otras predicciones de instituciones varias, he utilizado las del CEPREDE (Centro Español de Predicción Económica) presentadas en la reunión semestral de este grupo celebrada en Toledo durante los días 24 y 25 de noviembre pasado, a la que, por cierto, también asistí. Por si no lo he dicho antes de ahora indico que fui co-fundaor de este centro a primeros de los años 80. Desde entonces lleva haciendo predicciones y reuniones semestrales para empresas e instituciones diversas sin discontinuidad.
En lo que se refiere al mundo en su conjunto lo más destacado es que se confirma el “double dip” o evolución del crecimiento mundial en forma de W. El producto mundial bruto, como bien se sabe, mostró unas tasas de crecimiento relativamente altas en los años 2006 (4,1 %) y 2007 (4,0 %). En 2008, con el problema de las hipotecas subprime ya en marcha y con la crisis de algunos bancos en los Estados Unidos, el crecimiento mundial bajó al 1,4 %, y en el 2009 se hundió fuertemente con una tasa negativa del - 2,3 %.
En el 2010 se produjo una recuperación espectacular del 4,0 % pero muy pronto surgieron dudas sobre la sostenibilidad de este alto ratio. A lo largo de 2011, de hecho, las perspectivas se han ido mostrando cada vez más negativas y a finales de octubre ya se sabía con claridad que el crecimiento mundial se iba a situar en una tasa del 2,8 % como máximo, con claras posibilidades de que fuera inferior.
Más negativo que ese dato resultaba la predicción para 2012 y siguientes discutida en Nueva York, la cual, en su alternativa más baja, anunciaba un crecimiento mundial de sólo el 0, 6 % con posibilidades de que en zonas como la UE se produjera una recesión (tasa negativa de crecimiento), aunque fuera muy suave.
Este último pronóstico es el que ha sido confirmado por la OCDE con particular referencia a los países que forman parte de esta institución. En palabras de su Economista Jefe, Pier Carlo Padoan, la recuperación que comenzó en 2010 se ha venido abajo, la economía mundial se ha deteriorado mucho en los últimos meses, y, en los dos próximos años, la economía de los Estados Unidos tendrá un bajo crecimiento, la UE entrará en una suave recesión en algunos trimestres próximos (- 1.0 % en el Q4 de 2011 y - 0.4 % en el Q1 de 2012) y Japón volverá a tasas muy débiles de crecimiento anual.
Las predicciones de esta organización para el presente y los dos próximos años son:
---------------------- 2011 2012 2013
Estados Unidos------- 1,7 2,0 2,5
Zona Euro------------- 1,6 0,2 1,4
Japón----------------- -0,3 2,0 1,6
Total OCDE----------- 1,9 1,6 2,3
Para evaluar la magnitud del deterioro de la situación económica, sobre todo en Europa, sólo hay que mirar a las predicciones dadas por las Naciones Unidas un mes antes que la OCDE. Fueron las siguientes:
------------------------ 2011 2012 2013
Unión Europea--------- 1,6 0,7 1,7
Es decir, nada menos que 5 décimas por debajo de las predicciones del LINK para el crecimiento de 2012 en predicciones hechas con aproximadamente un mes de diferencia, según la OCDE.
Aunque también conviene recordar que el escenario alternativo más negativo presentado en Nueva York para Europa era todavía peor.
------------------------- 2011 2012 2013
Unión Europea--------- 1,61 -1,5 1,0
Esa evolución de los países que más pesan en la economía mundial augura una bajada en los crecimientos de las economías emergentes de Asia y América, las cuales, por cierto, han estado creciendo a ritmos muy elevados. Seguirán creciendo bien en los próximos años pero a tasas más moderadas.
El comercio mundial se verá afectado, especialmente en 2012, pero mantendrá una relativa estabilidad, demostrando este hecho que la crisis actual está bastante localizada en los países desarrollados. Las cifras de crecimiento para esta variable son: 6,7 % para 2011, 4,8 % para 2012 y 7,1 % para 2013.
El desempleo está en niveles muy altos y se mantendrá así durante los próximos años, con aumentos adicionales en algunos países. El desempleo de larga duración seguirá siendo una característica de estos tiempos.
El Proyecto LINK fue creado por Lawrence R. Klein, Premio Nobel de Economía de 1980, a mediados de los años 60. La idea fue interconectar los modelos econométricos de un número importante de paises y regiones de todo el mundo para hacer un modelo capaz de hacer predicciones para el conjunto del mundo. La interconexión se hace a través de la matriz de exportaciones e importaciones de unos paises con otros, enriquecida con matrices de flujos de capitales y otros mecanismos de interconexión de la económica mundial. Klein tiene ahora 91 años, y aunque sigue trabajando y con una mente privilegiada, dificultades de movimiento le impiden asistir a las reuniones y dirigir el Proyecto, cosa que ha venido haciendo hasta hace unos tres años.
Larry Klein fue mi profesor en el Departamento de Economía de la Universidad de Pennsylvania y en la Wharton School de dicha Universidad. He colaborado con él durante toda mi vida, entre otras cosas como miembro del Proyecto LINK desde hace más de 25 años y como miembro de su Comité Directivo desde hace más de 15. Dedico éste y los próximos posts a proporcionar información de lo tratado en la reunión de Nueva York. Es una ocasión única para completar lo indicado en los últimos posts sobre la crisis financiera y la marcha de la economía mundial.
Esta semana asisto en NY a la reunión indicada en el epígrafe. Es una gran oportunidad para saber lo que nos espera en términos económicos a corto y medio plazo al mundo en su conjunto y a sus diversos países y regiones así como para oir la opinión de expertos de todo el mundo en relación con la crisis financiera que nos afecta.
Incluyo a continuación el programa de la conferencia y anuncio resúmenes y comentarios sobre lo tratado. La confrencia inaugural fue impartida el lunes día 24 por Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía de 2001.
United Nations
Department of Economic and Social Affairs
Project LINK
UN DESA Expert Group Meeting on the World Economy
(LINK Project)
October 24-26, 2011
The Beekman Tower Hotel, New York
PROGRAMME
(20 October 2011)
Monday, October 24, 2011
9:30 – 11:15 Opening and welcome followed by Keynote address
Aftershocks of the global financial crisis and the way forward Location: United Nations Headquarters – ECOSOC Chamber North Lawn Building (1st Avenue and 46th Street, visitors entrance)
Chairs: H.E. Mr. Abulkalam Abdul Momen, Chair of the Second Committee, and H.E. Mr. Lazarous Kapambwe, President of the Economic and Social Council
Moderator: Rob Vos, UN-DESA Speaker: Joseph E. Stiglitz, Columbia University
General discussion
11:15 – 12:00 Relocate to Beekman Tower Hotel
Location: 3 Mitchell Place (Near 1st Avenue and 49th Street)
12:00 – 13:00 World Economic Outlook
Chair: Peter Pauly
Presentations:
Rob Vos, UN-DESA
Mitali Das, IMF
13:00 – 14:15 Lunch
14:15 – 15:45 World Economic Outlook, continued
Chair: Peter Pauly
Theo van Rensburg, World Bank
Lead Discussants:
Adrian Cooper, Oxford Economics
David Turner, OECD
Moazam Mahmood, ILO
General discussion
2 of 4
15:45 – 16:00 Coffee/tea break
16:00 – 17:30 Global outlook for commodity markets and international tourism
Chair: Byron Gangnes
Agricultural Commodities
Patrick Westhoff, University of Missouri-ColumbiaOil
Robert Kaufmann, Boston University
Prospects for international tourism
John Kester, UNWTO
General Discussion
F. Gerard Adams Remembered
Byron Gangnes, University of Hawaii
Tuesday October 25, 2011
9:30- 11:15 Regional Outlook: Developed Regions
Chair: Delia Nilles
United States
Hung-Yi Li , UN-DESA
Japan
Kanemi Ban, Osaka University
Europe
Dawn Holland, NIESR, London
Each lead presentation is followed by comments from LINK country experts
11:15–11:30 Coffee/tea break
11:30–13:00 Regional Outlook (continued): Developing and Economies in Transition
Chair: Pingfan Hong
Africa
Adam B. Elhiraika, UN-ECA
Latin America and the Caribbean
Sandra Manuelito, UN-ECLAC
3 of 4
Western Asia
Abdallah Al Dardari, UN-ESCWA
Each lead presentation is followed by comments from LINK country experts
13:00–14:15 Lunch
14:15–15:45 The global debt crisis (cont.)
Chair : Manuel Montes
“Can fiscal union resolve the euro crisis?”
Iain Begg, London School of Economics
“Long-term debt issues”
David Turner, OECD , Paris
15:45–16:00 Coffee/tea break
16:00–17:30 The global debt crisis (cont.)
Chair : Roberto Mariano
“Modelling the sovereign debt crisis in Europe”
Dawn Holland, Simon Kirby, and Ali Orazgani , NIESR , London
“The Greek financial crisis: growing imbalances and sovereign spreads”
Heather D, Gibson, Stephen G. Hall and George S. Tavlas, Bank of Greece, Athens and University of Leicester
“Finance and jobs: implications for unemployment dynamics of financial sector development and reform”
Ekkehard Ernst, ILO , Geneva
Wednesday, October 26, 2011
9:30-11:15 International economic policy issues
Chair: Stephen Hall
“Domestic and foreign debt – global projections to 2050”
John Perkins, NIEIR , Melbourne
“Measuring policies, institutions and development in a multispeed world”
Sudip Ranjan Basu, UNCTAD, Geneva
“The relation among trader positions and oil prices: going beyond causal order”
Robert Kaufmann, Boston University
11:15–11:30 Coffee/tea break
4 of 4
11:30–13:00 Regional Outlook (continued): Developing and Economies in Transition
Chair: Eustaquio Reis
East Asia and South Asia
Ingo Pitterle, UN-DESA
CIS and other economies in transition
Robert C. Shelburne, UN-ECE
Each lead presentation is followed by comments from
LINK country experts
13:00–14:15 Lunch
14:15–15:45 International economic policy issues / global modelling
Chair: Charlotte Du Toit
“The super cycles in commodity prices since the mid-nineteenth century”
Jose Antonio Ocampo and Bilge Erten, Columbia University and UN-DESA, New York
“The latest development in the UN World Economic Forecasting Modelling”
Hung-Yi Li and Clive Altshuler, UN-DESA
“The impact of the Internet on economic growth and productivity: a research proposal”
Adrian Cooper, Oxford Economics
15:45-16:00 Closing session
Incluyo a continuación el programa de la conferencia y anuncio resúmenes y comentarios sobre lo tratado. La confrencia inaugural fue impartida el lunes día 24 por Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía de 2001.
United Nations
Department of Economic and Social Affairs
Project LINK
UN DESA Expert Group Meeting on the World Economy
(LINK Project)
October 24-26, 2011
The Beekman Tower Hotel, New York
PROGRAMME
(20 October 2011)
Monday, October 24, 2011
9:30 – 11:15 Opening and welcome followed by Keynote address
Aftershocks of the global financial crisis and the way forward Location: United Nations Headquarters – ECOSOC Chamber North Lawn Building (1st Avenue and 46th Street, visitors entrance)
Chairs: H.E. Mr. Abulkalam Abdul Momen, Chair of the Second Committee, and H.E. Mr. Lazarous Kapambwe, President of the Economic and Social Council
Moderator: Rob Vos, UN-DESA Speaker: Joseph E. Stiglitz, Columbia University
General discussion
11:15 – 12:00 Relocate to Beekman Tower Hotel
Location: 3 Mitchell Place (Near 1st Avenue and 49th Street)
12:00 – 13:00 World Economic Outlook
Chair: Peter Pauly
Presentations:
Rob Vos, UN-DESA
Mitali Das, IMF
13:00 – 14:15 Lunch
14:15 – 15:45 World Economic Outlook, continued
Chair: Peter Pauly
Theo van Rensburg, World Bank
Lead Discussants:
Adrian Cooper, Oxford Economics
David Turner, OECD
Moazam Mahmood, ILO
General discussion
2 of 4
15:45 – 16:00 Coffee/tea break
16:00 – 17:30 Global outlook for commodity markets and international tourism
Chair: Byron Gangnes
Agricultural Commodities
Patrick Westhoff, University of Missouri-ColumbiaOil
Robert Kaufmann, Boston University
Prospects for international tourism
John Kester, UNWTO
General Discussion
F. Gerard Adams Remembered
Byron Gangnes, University of Hawaii
Tuesday October 25, 2011
9:30- 11:15 Regional Outlook: Developed Regions
Chair: Delia Nilles
United States
Hung-Yi Li , UN-DESA
Japan
Kanemi Ban, Osaka University
Europe
Dawn Holland, NIESR, London
Each lead presentation is followed by comments from LINK country experts
11:15–11:30 Coffee/tea break
11:30–13:00 Regional Outlook (continued): Developing and Economies in Transition
Chair: Pingfan Hong
Africa
Adam B. Elhiraika, UN-ECA
Latin America and the Caribbean
Sandra Manuelito, UN-ECLAC
3 of 4
Western Asia
Abdallah Al Dardari, UN-ESCWA
Each lead presentation is followed by comments from LINK country experts
13:00–14:15 Lunch
14:15–15:45 The global debt crisis (cont.)
Chair : Manuel Montes
“Can fiscal union resolve the euro crisis?”
Iain Begg, London School of Economics
“Long-term debt issues”
David Turner, OECD , Paris
15:45–16:00 Coffee/tea break
16:00–17:30 The global debt crisis (cont.)
Chair : Roberto Mariano
“Modelling the sovereign debt crisis in Europe”
Dawn Holland, Simon Kirby, and Ali Orazgani , NIESR , London
“The Greek financial crisis: growing imbalances and sovereign spreads”
Heather D, Gibson, Stephen G. Hall and George S. Tavlas, Bank of Greece, Athens and University of Leicester
“Finance and jobs: implications for unemployment dynamics of financial sector development and reform”
Ekkehard Ernst, ILO , Geneva
Wednesday, October 26, 2011
9:30-11:15 International economic policy issues
Chair: Stephen Hall
“Domestic and foreign debt – global projections to 2050”
John Perkins, NIEIR , Melbourne
“Measuring policies, institutions and development in a multispeed world”
Sudip Ranjan Basu, UNCTAD, Geneva
“The relation among trader positions and oil prices: going beyond causal order”
Robert Kaufmann, Boston University
11:15–11:30 Coffee/tea break
4 of 4
11:30–13:00 Regional Outlook (continued): Developing and Economies in Transition
Chair: Eustaquio Reis
East Asia and South Asia
Ingo Pitterle, UN-DESA
CIS and other economies in transition
Robert C. Shelburne, UN-ECE
Each lead presentation is followed by comments from
LINK country experts
13:00–14:15 Lunch
14:15–15:45 International economic policy issues / global modelling
Chair: Charlotte Du Toit
“The super cycles in commodity prices since the mid-nineteenth century”
Jose Antonio Ocampo and Bilge Erten, Columbia University and UN-DESA, New York
“The latest development in the UN World Economic Forecasting Modelling”
Hung-Yi Li and Clive Altshuler, UN-DESA
“The impact of the Internet on economic growth and productivity: a research proposal”
Adrian Cooper, Oxford Economics
15:45-16:00 Closing session
Terminamos los tres posts dedicados a los Hedge Funds y a los derivados finacieros con unas breves explicaciones sobre estos últimos. Hemos intercalado entre lo dicho sobre estos dos temas, sobre los fondos de inversión y sobre la evolución de los mercados de valores a nivel mundial, algunas consideraciones críticas y algunos comentarios sobre los efectos negativos de la dinámica creada en dichos mercados en los últimos veinte o treinta años. Todavía nos queda hacer sugerencias más profundas sobre las razones por las que la economía financiera desarrollada en el mundo es negativa para el conjunto de la economía y sobre las causas que han transformado en algo malo lo imaginado e inventado como bueno.
(Es continuación del post anterior)
Los derivados financieros y los crediticios son productos o instrumentos del mundo de la bolsa y las finanzas complicados de entender por los no expertos en ellos y mucho más por los no inversores en valores y por los no involucrados profesionalmente en temas de financiación. Se puede repetir un poco como papagayo lo que se encuentra en Internet y en manuales diversos especializados en el tema, pero la comprensión profunda de lo que son y la de su funcionamiento es un asunto bastante complicado. Lo es de por sí, pero, muy especialmente, porque la inventiva de las personas trabajando en este terreno es impresionante y cada día surgen nuevas y más variadas formas de utilización.
Yo mismo no soy un experto en estas cuestiones y reconozco que me estoy metiendo en ellas quizás con mucha candidez e ingenuidad, con lo que el resultado no será muy brillante. Lo hago porque lo considero una obligación para un prospectivista. Nuestra función es saber algo sobre hacía donde va el mundo y sobre el futuro que nos espera y no podemos desistir de entender todo lo que está a nuestro alrededor.
No hay nada en la actualidad más importante en esa dirección que saber cómo saldremos de la crisis, cuánto tiempo nos llevará y qué pasará en los próximos años con el crecimiento, el desempleo y el nivel de vida de las personas. También, y muy especialmente, cómo evolucionarán todas las construcciones sociales y políticas que hemos puesto en marcha en los últimos años. Entre estas últimas, el llamado Estado de las Autonomías, en el caso de España; la Unión Europea y el Euro como moneda única, en el caso de Europa en su conjunto; y el nuevo equilibrio mundial, el papel del G-20 y el funcionamiento de un mundo sin países hegemónicos, en el planeta en que habitamos. Todas ellas están hoy en peligro debido a la crisis financiera mundial.
Si nos atenemos a lo que dicen muchos autores actuales, la crisis financiera y económica en la que estamos es capaz de crearnos complicaciones de altísima envergadura, exactamente como pasó en la Gran Depresión del 29, de la que se salió en realidad a través de un conflicto mundial de increíbles proporciones.
¿Pueden unos instrumentos técnicos tan insignificantes como los derivados crediticios y financieros llevarnos a circunstancias tan graves?. La respuesta parece ser que no, y si hay alguna responsabilidad que asignar habría que hacerlo no a los instrumentos sino a las personas que los utilizan. En cualquier caso conviene estar alerta y actuar a tiempo.
Los derivados, como su nombre indica, se derivan de, o se apoyan en, un producto original subyacente. Son productos financieros cuyo valor se basa en el de otro activo existente previamente. Una persona puede tener, por ejemplo, una opción de compra de una tonelada de arroz a un año vista por un precio determinado acordado y cerrado. Es lo que se llamaría un futuro o una opción de futuro sobre el arroz en un determinado mercado en el que tal producto se comercialice. Si el precio acordado es de 100 Euros y el arroz vale en la fecha acordada más de ese precio, el que tiene la opción, es decir el comprador, obtiene una ganancia al quedarse con la tonelada de arroz; si vale menos, el que gana es el que concedió la opción, es decir el vendedor.
La opción de compra a un precio cerrado es un producto nuevo el cual puede a su vez ser comercializado, es decir, pasar de unas manos a otras. La tonelada de arroz es el producto subyacente y la opción de compra de dicha tonelada a un año vista es el producto derivado o simplemente el derivado.
Como se puede fácilmente entender, la forma básica del producto nuevo es un contrato escrito y firmado entre las dos partes que intervienen: el vendedor o emisor de la opción y el comprador o receptor de la misma. Sobre un producto tangible, real y físico como es el arroz, se ha generado un producto intangible como es el contrato de futuros. Este proceso antiguo, simple y correcto, es el que en los últimos tiempos se ha transformado en un infierno de la mano de los especuladores financieros.
Aunque sobre un producto tangible sólo puede y debe crearse un producto intangible, en el maremágnum de la economía financiera actual los intangibles han dado lugar a otros intangibles y a otros y a otros, en una espiral sin límites.
Se puede adelantar que en el caso del arroz indicado, el vendedor puede usar el contrato de venta a un año firmado con un comprador para obtener un crédito de una entidad bancaria. Dicho crédito podría interpretarse como un derivado de segundo nivel. Asimismo el tomador de la opción, o comprador, podría desear no correr riesgos y contratar un seguro sobre la diferencia de precio que pudiera producirse en la fecha de madurez del contrato. El seguro constituiría otro derivado financiero adicional.
El caso de la opción de compra futura del arroz es un derivado muy antiguo utilizado ya en el siglo XVIII en el Japón, según se puede ver en (1). Es posible que la espiral de derivados no ocurriera en ese caso histórico, peo sí se ha tenido lugar en la economía financiera de los últimos treinta años, y no tanto en el comercio de materias primas como en el de operaciones diversas con bonos, acciones, créditos y otros activos financieros.
Los derivados pueden ser de muy variados. Según el tipo de derivado los hay: de intercambio o permuta financiera (swaps en inglés); contratos de futuros, forwards o contratos de compraventa a plazos; opciones, incluidas los “warrants”; y contratos de diferencia.
Según los activos subyacentes los hay de: tipos de interés, acciones, divisas, bonos y de riesgo crediticio. Estos últimos constituyen un grupo propio de derivados al que se suele denominar “Derivados de Crédito” o “Derivados Crediticios”. Fueron en gran manera los responsables de la crisis de las hipotecas sub-primea del 2007 y han contribuido a la crisis financiera actual y a la confusión y el desorden que prevalecen en el sistema financiero mundial.
Llevando la clasificación a sus últimas consecuencias se podrían mencionar también a los derivados no financieros, basados en los mercados de materias primas, productos agrícolas, energía y otros.
En cuanto a la finalidad los hay de: negociación o especulación sobre el precio del producto subyacente; de cobertura, o disminución de riesgo; y de arbitraje de precios.
Hay muchos Derivados Financieros/Crediticios diferentes, pero los más conocidos y usados son los siguientes: CDS (“Credit Default Swap”), CDO (“Collateral Debt Obligations”), CLN (“Credit Linked Notes”), TRS (“Total Return Swaps”), CFD (“Contract for Differences”) y EDS (“Equity Default Swap”), entre otros.
______________________________________________
(1) http://en.wikipedia.org/wiki/Derivative_(finance)
Los derivados financieros y los crediticios son productos o instrumentos del mundo de la bolsa y las finanzas complicados de entender por los no expertos en ellos y mucho más por los no inversores en valores y por los no involucrados profesionalmente en temas de financiación. Se puede repetir un poco como papagayo lo que se encuentra en Internet y en manuales diversos especializados en el tema, pero la comprensión profunda de lo que son y la de su funcionamiento es un asunto bastante complicado. Lo es de por sí, pero, muy especialmente, porque la inventiva de las personas trabajando en este terreno es impresionante y cada día surgen nuevas y más variadas formas de utilización.
Yo mismo no soy un experto en estas cuestiones y reconozco que me estoy metiendo en ellas quizás con mucha candidez e ingenuidad, con lo que el resultado no será muy brillante. Lo hago porque lo considero una obligación para un prospectivista. Nuestra función es saber algo sobre hacía donde va el mundo y sobre el futuro que nos espera y no podemos desistir de entender todo lo que está a nuestro alrededor.
No hay nada en la actualidad más importante en esa dirección que saber cómo saldremos de la crisis, cuánto tiempo nos llevará y qué pasará en los próximos años con el crecimiento, el desempleo y el nivel de vida de las personas. También, y muy especialmente, cómo evolucionarán todas las construcciones sociales y políticas que hemos puesto en marcha en los últimos años. Entre estas últimas, el llamado Estado de las Autonomías, en el caso de España; la Unión Europea y el Euro como moneda única, en el caso de Europa en su conjunto; y el nuevo equilibrio mundial, el papel del G-20 y el funcionamiento de un mundo sin países hegemónicos, en el planeta en que habitamos. Todas ellas están hoy en peligro debido a la crisis financiera mundial.
Si nos atenemos a lo que dicen muchos autores actuales, la crisis financiera y económica en la que estamos es capaz de crearnos complicaciones de altísima envergadura, exactamente como pasó en la Gran Depresión del 29, de la que se salió en realidad a través de un conflicto mundial de increíbles proporciones.
¿Pueden unos instrumentos técnicos tan insignificantes como los derivados crediticios y financieros llevarnos a circunstancias tan graves?. La respuesta parece ser que no, y si hay alguna responsabilidad que asignar habría que hacerlo no a los instrumentos sino a las personas que los utilizan. En cualquier caso conviene estar alerta y actuar a tiempo.
Los derivados, como su nombre indica, se derivan de, o se apoyan en, un producto original subyacente. Son productos financieros cuyo valor se basa en el de otro activo existente previamente. Una persona puede tener, por ejemplo, una opción de compra de una tonelada de arroz a un año vista por un precio determinado acordado y cerrado. Es lo que se llamaría un futuro o una opción de futuro sobre el arroz en un determinado mercado en el que tal producto se comercialice. Si el precio acordado es de 100 Euros y el arroz vale en la fecha acordada más de ese precio, el que tiene la opción, es decir el comprador, obtiene una ganancia al quedarse con la tonelada de arroz; si vale menos, el que gana es el que concedió la opción, es decir el vendedor.
La opción de compra a un precio cerrado es un producto nuevo el cual puede a su vez ser comercializado, es decir, pasar de unas manos a otras. La tonelada de arroz es el producto subyacente y la opción de compra de dicha tonelada a un año vista es el producto derivado o simplemente el derivado.
Como se puede fácilmente entender, la forma básica del producto nuevo es un contrato escrito y firmado entre las dos partes que intervienen: el vendedor o emisor de la opción y el comprador o receptor de la misma. Sobre un producto tangible, real y físico como es el arroz, se ha generado un producto intangible como es el contrato de futuros. Este proceso antiguo, simple y correcto, es el que en los últimos tiempos se ha transformado en un infierno de la mano de los especuladores financieros.
Aunque sobre un producto tangible sólo puede y debe crearse un producto intangible, en el maremágnum de la economía financiera actual los intangibles han dado lugar a otros intangibles y a otros y a otros, en una espiral sin límites.
Se puede adelantar que en el caso del arroz indicado, el vendedor puede usar el contrato de venta a un año firmado con un comprador para obtener un crédito de una entidad bancaria. Dicho crédito podría interpretarse como un derivado de segundo nivel. Asimismo el tomador de la opción, o comprador, podría desear no correr riesgos y contratar un seguro sobre la diferencia de precio que pudiera producirse en la fecha de madurez del contrato. El seguro constituiría otro derivado financiero adicional.
El caso de la opción de compra futura del arroz es un derivado muy antiguo utilizado ya en el siglo XVIII en el Japón, según se puede ver en (1). Es posible que la espiral de derivados no ocurriera en ese caso histórico, peo sí se ha tenido lugar en la economía financiera de los últimos treinta años, y no tanto en el comercio de materias primas como en el de operaciones diversas con bonos, acciones, créditos y otros activos financieros.
Los derivados pueden ser de muy variados. Según el tipo de derivado los hay: de intercambio o permuta financiera (swaps en inglés); contratos de futuros, forwards o contratos de compraventa a plazos; opciones, incluidas los “warrants”; y contratos de diferencia.
Según los activos subyacentes los hay de: tipos de interés, acciones, divisas, bonos y de riesgo crediticio. Estos últimos constituyen un grupo propio de derivados al que se suele denominar “Derivados de Crédito” o “Derivados Crediticios”. Fueron en gran manera los responsables de la crisis de las hipotecas sub-primea del 2007 y han contribuido a la crisis financiera actual y a la confusión y el desorden que prevalecen en el sistema financiero mundial.
Llevando la clasificación a sus últimas consecuencias se podrían mencionar también a los derivados no financieros, basados en los mercados de materias primas, productos agrícolas, energía y otros.
En cuanto a la finalidad los hay de: negociación o especulación sobre el precio del producto subyacente; de cobertura, o disminución de riesgo; y de arbitraje de precios.
Hay muchos Derivados Financieros/Crediticios diferentes, pero los más conocidos y usados son los siguientes: CDS (“Credit Default Swap”), CDO (“Collateral Debt Obligations”), CLN (“Credit Linked Notes”), TRS (“Total Return Swaps”), CFD (“Contract for Differences”) y EDS (“Equity Default Swap”), entre otros.
______________________________________________
(1) http://en.wikipedia.org/wiki/Derivative_(finance)
Los "Hedge Funds" que nacieron como fondos mutuos más seguros y más rentables que los fondos normales han terminando siendo fondos de altos riesgos muy peligrosos para el conjunto de los inversores, para las bolsas y para la economía. Los derivados, usados masivamente por esos fondos, surgieron también como instrumentos financieros destinados a disminuir el risgo de los inversores. Al igual que aquellos su exagerado uso, la falta de regulación sobre ellos y la opacidad permitida en su funcionamiento los han transformado en algo enormemente pernicioso para todos.
(Es contiunuación del post anterior)
Hoy se cree que los “Hedge Funds” a través de la utilización masiva de los derivados financieros y crediticios y a través de prácticas especulativas diversas -- por no decir perversas --, de dudosa legalidad por supuesto, e incontrolables de hecho, se han transformado en monstruos que pueden devorar al propio sistema financiero.
La introducción de nuevos instrumentos especulativos ha ido tan deprisa que ningún regulador ha podido seguirlos hasta ahora, a parte de la laxitud legal intencionada en países como los Estados Unidos en la que se ha mantenido a estos monstruos.
Seguramente no ha habido acuerdo tácito entre los propietarios de los Hedge Funds y el Gobierno norteamericano, pero da la impresión de que bajo presidencias como la de George W. Bush ha existido algo así como una negociación virtual en los siguientes términos: “déjennos ustedes libertad de acción y generaremos tal dinámica económica que todo el dinero del mundo se vendrá hacía los Estados Unidos”. Y así ha sido en parte.
Como muy bien dice Michael E. Lewitt en el libro que estamos utilizando como referencia, uno de los cambios más espectaculares de los últimos treinta años ha sido la transformación de la economía americana de ser exportadora de bienes y servicios a ser exportadora de dólares y de productos financieros diversos con particular relevancia de los derivados. Ha tenido para ello la aquiescencia de China, Japón y los países árabes productores de petróleo.
En un post anterior hemos hablado de “droga” para referirnos a los derivados financieros y es verdad que uno se imagina a veces a los especuladores financieros como distribuidores de droga dura. Venden el placer enorme de que el dinero produzca más dinero sin límites y sin riesgos. A esa oferta responde todo el mundo con avidez y entusiasmo.
No les importa, por otra parte, a dichos especuladores, el mal que pueden llegar a producir y no tienen sentido en realidad de lo que es legal y de lo que no lo es. Sobre estas cuestiones hemos visto en los últimos tiempos muchos programas de TV, vídeos humorísticos e incluso películas serias como “Inside Job”, pero no sabemos si servirán de algo.
Fenómenos como el de Bernard Madoff Investment Securities que fue un fraude masivo y por tanto un delito puro y duro, no se entenderían sin esa drogadicción al “flujo constante de beneficios y riesgo mínimo”, junto al apalancamiento y a la deuda, que se ha extendido por el mundo.
Lo de la titulización de las hipotecas sub-prime, que parece que nos afectó menos a los españoles, forma parte de esa misma cultura consistente en hacer que el dinero produzca dinero de una manera continua sin preocuparnos además de cómo es eso posible.
Lo grave del asunto es que de esa cultura participan los bancos y las instituciones financieras más serias que existen hoy. En el caso concreto de los grandes bancos españoles involucrados en el asunto Madoff, por ejemplo, lo que nos turba a todos, a pesar de que reaccionaran resarciendo en parte a sus inversores, es que hayan caído en la “droga”. Da un poco de miedo ya que es como si todos, absolutamente todos en el mundo, termináramos siendo adictos a la cocaína y a otras drogas duras.
A nadie le importa ya ser corrupto, incluidos los grandes bancos, tan activos hoy en la Economía Financiera, en los Fondos de Inversión y en los derivados de todo tipo, los cuales si no delincuentes son con frecuencia grandes transgresores de normas y leyes.
Charles Ferguson, el director de Inside Job, ha dicho que su película trata sobre “la sistemática corrupción de los Estados Unidos por la industria de servicios financieros y las consecuencias de dicha corrupción”.
A pesar de estas últimas consideraciones un poco contrarias a la calma que creo que hay que tener para tratar de la crisis financiera y sus consecuencias, al hecho de que se está creando una predisposición a criticar a los componentes del sistema financiero sin distinción y a la postura adoptada por muchos de considerar que todo el mundo es malísimo en dicho sistema, debemos indicar que no es así.
En posts anteriores hemos hecho referencia al artículo de Warren Buffet en el New York Times del 14 de agosto pasado en el que pedía al presidente Obama más impuestos para los ricos. Es impresionante cómo habla en dicho artículo de sus camaradas los mega-ricos. Dice que son gente muy decente, que aman a América y agradecen enormemente las oportunidades que el país les ha dado, que dan mucho dinero a proyectos sociales y que muchos han prometido dedicar una gran parte de sus fortunas a la filantropía. Él desde luego lo ha hecho y sigue haciéndolo.
Muchos de nosotros, por otra parte, tenemos amigos y familiares trabajando en puestos directivos en bancos, brokers y fondos de inversión, y nos consta lo nobles, decentes y honorables que son. Alguno de ellos me ha explicado en estos días la concepción inicial de los instrumentos financieros de los que estamos hablando, incluidos los derivados sobre los que diremos algo más en el post que sigue, y la forma cómo se emplean en una mayoría de casos, y desde luego hay muy poco que objetar en cuanto a su utilidad y conveniencia.
Esto es muy importante para analizar con mente fría los problemas económicos y financieros actuales, sus causas y sus remedios. No creo que el camino para ello sea el de los “Indignaos”, los 15-M y los “profesores seráficos” que los promueven, por muy buenas intenciones que tengan.
No se pueden solucionar los problemas que nos afectan desde fuera del sitema. Hya que hacerlo desde dentro y sabiendo que todos participamos en la introducción en nuestro mundo de innovaciones y cambios que después puede fallar. Debemos, eso sí, controlar, regular y corregir. Coas que no parece se hayan hecho en relación con los Hedge Funds y los drivados financieros y crediticios.
(Continúa en el siguiente post)
Hoy se cree que los “Hedge Funds” a través de la utilización masiva de los derivados financieros y crediticios y a través de prácticas especulativas diversas -- por no decir perversas --, de dudosa legalidad por supuesto, e incontrolables de hecho, se han transformado en monstruos que pueden devorar al propio sistema financiero.
La introducción de nuevos instrumentos especulativos ha ido tan deprisa que ningún regulador ha podido seguirlos hasta ahora, a parte de la laxitud legal intencionada en países como los Estados Unidos en la que se ha mantenido a estos monstruos.
Seguramente no ha habido acuerdo tácito entre los propietarios de los Hedge Funds y el Gobierno norteamericano, pero da la impresión de que bajo presidencias como la de George W. Bush ha existido algo así como una negociación virtual en los siguientes términos: “déjennos ustedes libertad de acción y generaremos tal dinámica económica que todo el dinero del mundo se vendrá hacía los Estados Unidos”. Y así ha sido en parte.
Como muy bien dice Michael E. Lewitt en el libro que estamos utilizando como referencia, uno de los cambios más espectaculares de los últimos treinta años ha sido la transformación de la economía americana de ser exportadora de bienes y servicios a ser exportadora de dólares y de productos financieros diversos con particular relevancia de los derivados. Ha tenido para ello la aquiescencia de China, Japón y los países árabes productores de petróleo.
En un post anterior hemos hablado de “droga” para referirnos a los derivados financieros y es verdad que uno se imagina a veces a los especuladores financieros como distribuidores de droga dura. Venden el placer enorme de que el dinero produzca más dinero sin límites y sin riesgos. A esa oferta responde todo el mundo con avidez y entusiasmo.
No les importa, por otra parte, a dichos especuladores, el mal que pueden llegar a producir y no tienen sentido en realidad de lo que es legal y de lo que no lo es. Sobre estas cuestiones hemos visto en los últimos tiempos muchos programas de TV, vídeos humorísticos e incluso películas serias como “Inside Job”, pero no sabemos si servirán de algo.
Fenómenos como el de Bernard Madoff Investment Securities que fue un fraude masivo y por tanto un delito puro y duro, no se entenderían sin esa drogadicción al “flujo constante de beneficios y riesgo mínimo”, junto al apalancamiento y a la deuda, que se ha extendido por el mundo.
Lo de la titulización de las hipotecas sub-prime, que parece que nos afectó menos a los españoles, forma parte de esa misma cultura consistente en hacer que el dinero produzca dinero de una manera continua sin preocuparnos además de cómo es eso posible.
Lo grave del asunto es que de esa cultura participan los bancos y las instituciones financieras más serias que existen hoy. En el caso concreto de los grandes bancos españoles involucrados en el asunto Madoff, por ejemplo, lo que nos turba a todos, a pesar de que reaccionaran resarciendo en parte a sus inversores, es que hayan caído en la “droga”. Da un poco de miedo ya que es como si todos, absolutamente todos en el mundo, termináramos siendo adictos a la cocaína y a otras drogas duras.
A nadie le importa ya ser corrupto, incluidos los grandes bancos, tan activos hoy en la Economía Financiera, en los Fondos de Inversión y en los derivados de todo tipo, los cuales si no delincuentes son con frecuencia grandes transgresores de normas y leyes.
Charles Ferguson, el director de Inside Job, ha dicho que su película trata sobre “la sistemática corrupción de los Estados Unidos por la industria de servicios financieros y las consecuencias de dicha corrupción”.
A pesar de estas últimas consideraciones un poco contrarias a la calma que creo que hay que tener para tratar de la crisis financiera y sus consecuencias, al hecho de que se está creando una predisposición a criticar a los componentes del sistema financiero sin distinción y a la postura adoptada por muchos de considerar que todo el mundo es malísimo en dicho sistema, debemos indicar que no es así.
En posts anteriores hemos hecho referencia al artículo de Warren Buffet en el New York Times del 14 de agosto pasado en el que pedía al presidente Obama más impuestos para los ricos. Es impresionante cómo habla en dicho artículo de sus camaradas los mega-ricos. Dice que son gente muy decente, que aman a América y agradecen enormemente las oportunidades que el país les ha dado, que dan mucho dinero a proyectos sociales y que muchos han prometido dedicar una gran parte de sus fortunas a la filantropía. Él desde luego lo ha hecho y sigue haciéndolo.
Muchos de nosotros, por otra parte, tenemos amigos y familiares trabajando en puestos directivos en bancos, brokers y fondos de inversión, y nos consta lo nobles, decentes y honorables que son. Alguno de ellos me ha explicado en estos días la concepción inicial de los instrumentos financieros de los que estamos hablando, incluidos los derivados sobre los que diremos algo más en el post que sigue, y la forma cómo se emplean en una mayoría de casos, y desde luego hay muy poco que objetar en cuanto a su utilidad y conveniencia.
Esto es muy importante para analizar con mente fría los problemas económicos y financieros actuales, sus causas y sus remedios. No creo que el camino para ello sea el de los “Indignaos”, los 15-M y los “profesores seráficos” que los promueven, por muy buenas intenciones que tengan.
No se pueden solucionar los problemas que nos afectan desde fuera del sitema. Hya que hacerlo desde dentro y sabiendo que todos participamos en la introducción en nuestro mundo de innovaciones y cambios que después puede fallar. Debemos, eso sí, controlar, regular y corregir. Coas que no parece se hayan hecho en relación con los Hedge Funds y los drivados financieros y crediticios.
(Continúa en el siguiente post)
Se dedica el presente post a dar unas breves explicaciones sobre los "Hedge Funds" y los llamados derivados financieros. Son instrumentos del mundo de la bolsa y de la inversión en valores en general muy populares hoy y muy presentes en las noticias diarias y en gran parte de la literatura económica y financiera que se publica en nuestros días. Son por unaninimidad de todos "los malos de la película" en relación con la crisis financiera actual. Lo fueron en la debacle de las hipotecas sub-prime de 2007 y en la crisis bancaria de 2008 y lo siguen siendo en la economía fInaciera especulativa en la que seguimos viviendo.
“Hedge” es una palabra inglesa común que significa: seto o valla de separación y protección en el caso de una vivienda, utilizada como sustantivo; cercar, utilizada como verbo transitivo; y dar rodeos o escaparse por la tangente, como verbo intransitivo. En los Estados Unidos es empleada como nombre para designar a los arbustos que establecen los límites de una vivienda unifamiliar con jardín y como verbo es bastante corriente su uso por los políticos, por ejemplo para buscar una salida alternativa (puerta de escape) cuando hacen alguna declaración o promesa.
En economía y finanzas suele utilizarse con el sentido de cubrir o compensar.
La denominación “Hedge Funds” es usada en el mundo de las inversiones con el significado de “Fondos de Cobertura”. Con el tiempo, curiosamente, han adquirido también los sentidos de “Fondos de Inversión Libre”, “Fondos de Inversión Alternativa” y, la más especial, de “Fondos de Alto Riesgo”. Algunos se refieren a ellos, incluso, como los “fondos de la gente rica”.
Los “Hedge Funds” son una modalidad de Fondos de Inversión cuyo origen se sitúa en los años 40 y 50 del siglo pasado cuando los Fondos de Inversión Mutuos, diríamos que normales, se hicieron muy populares en EE. UU. El primer Hedge Fund, según se puede ver en Internet (1) y que por tanto, todos mencionamos y repetimos, fue creado por el sociólogo y periodista financiero Alfred Winslow Jones (1901 – 1989) en 1949.
Lo que se le ocurrió a este australiano emigrado a Norteamérica a los 4 años con su familia, que se graduó en Harvard, hizo un doctorado en Columbia y se trasformó en un experto en finanzas y en bolsa, fue muy simple. Para neutralizar los movimientos del mercado de valores en su conjunto y disminuir el riesgo de una inversión, decidió equilibrar su cartera comprando a largo plazo activos que esperaba que subieran y vendiendo a corto plazo activos que esperaba que bajaran. Alfred W. Jones fue un hombre innovador y aportó también las ideas de invertir con apalancamiento, compartir el riesgo y pagar honorarios según los resultados obtenidos. Dijo que su fondo estaba “hedged”, es decir, cercado, separado, asegurado o protegido del conjunto de la bolsa en cuanto a la forma cómo manejaba su exposición al riesgo.
Se adelantó así, en lo relativo a la diversificación de carteras para disminuir el riesgo, a la labor del economista Harry Markowitz (1927- ) que ganó el Premio Nobel de Economía de 1990 compartido con Merton H. Miller (1923-2000) y William F. Sharpe (1934- ). Premio concedido, no obstante, más que a la labor puntual de Markowitz sobre la llamada “Portfolio Theory” y sus dos teoremas (sobre la frontera eficiente y sobre la selección de carteras), y a las de los otros dos galardonados, al hecho de que las finanzas, o la Economía Financiera, habían llegado a ser muy importantes para el mundo en esa época.
Con toda la atención que se ha prestado históricamente a la disminución del riesgo, parece mentira hoy que un instrumento pensado para ello y para asegurar los resultados obtenidos en la bolsa para una cartera de valores, como los Hedge Funds, hayan terminando siendo algo que introduce volatilidad, turbulencia y riesgo.
Los Hedge Funds se describen hoy como fondos llevados de forma muy agresiva que utilizan estrategias muy sofisticadas y que, a diferencia de los fondos mutuos que sólo invierten en acciones y bonos y supuestamente a largo plazo, comercian e invierten en todo tipo de actividades. Lo hacen a largo, y a corto, en la bolsa y “over the counter” (OTC), y en todo tipo de ciclos de las bolsas, tanto al alza como a la baja, con el objetivo de obtener altos resultados positivos bajo cualquier circunstancia por la que pasen los mercados de valores.
A ello contribuye el hecho de ser fondos -- mayoritariamente norteamericanos, por cierto -- con una legislación muy permisiva que al no estar abiertos al público en general no están controlados por nadie y tienen una elevada opacidad. NI las autoridades, ni instituciones diversas de las bolsas, ni los medios de comunicación, ni siquiera los propios inversores, conocen con detalle lo que estos fondos hacen.
Tienen la característica además, de que los responsables de su gestión están fuertemente involucrados en las ganancias a través de unos porcentajes sobre las mismas muy elevados. Es decir, por pura dinámica deducida de cómo están concebidos, se transforman en una espiral de beneficios movida por la avaricia y la codicia en la que los límites entre lo legal y lo ilegal desparecen.
Utilizan mucho los derivados crediticios y los financieros, lo que hace muy difícil saber de dónde vienen las órdenes de venta cuando las bolsas bajan y el precio al que se hacen las operaciones. En el libro de Michael E. Lewit, mencionado en un post anterior, “La muerte del capital”, se dice lo siguiente en relación con la crisis financiera de 2008 que estuvo a punto de destruir el sistema financiero mundial:
“Lo que no fue evidente para los observadores del mercado (en particular los medios de comunicación) es que la presión de venta se generaba en el universo paralelo de los mercados de derivados crediticios, completamente opacos, sin regulación alguna, y cuyos precios se ocultaban, en su mayoría, tanto a los medios como al público. El descubrimiento de los precios se convirtió en algo equivalente a lanzar dardos en la oscuridad, porque no había puntos de referencia para medir el valor. La causa es que los tradicionales puntos de referencia – los precios de los instrumentos crediticios en efectivo – estaban siendo impulsados por los precios en la sombra de sus derivados, en mercados ocultos regidos por fórmulas matemáticas que tenían poca o ninguna relación con el mundo real, donde se producían las transacciones y actuaban seres humanos de carne y hueso”. (Página 223).
_____________________________________________
(1) http://en.wikipedia.org/wiki/Hedge_fund
(Continúa en el siguiente post)
En economía y finanzas suele utilizarse con el sentido de cubrir o compensar.
La denominación “Hedge Funds” es usada en el mundo de las inversiones con el significado de “Fondos de Cobertura”. Con el tiempo, curiosamente, han adquirido también los sentidos de “Fondos de Inversión Libre”, “Fondos de Inversión Alternativa” y, la más especial, de “Fondos de Alto Riesgo”. Algunos se refieren a ellos, incluso, como los “fondos de la gente rica”.
Los “Hedge Funds” son una modalidad de Fondos de Inversión cuyo origen se sitúa en los años 40 y 50 del siglo pasado cuando los Fondos de Inversión Mutuos, diríamos que normales, se hicieron muy populares en EE. UU. El primer Hedge Fund, según se puede ver en Internet (1) y que por tanto, todos mencionamos y repetimos, fue creado por el sociólogo y periodista financiero Alfred Winslow Jones (1901 – 1989) en 1949.
Lo que se le ocurrió a este australiano emigrado a Norteamérica a los 4 años con su familia, que se graduó en Harvard, hizo un doctorado en Columbia y se trasformó en un experto en finanzas y en bolsa, fue muy simple. Para neutralizar los movimientos del mercado de valores en su conjunto y disminuir el riesgo de una inversión, decidió equilibrar su cartera comprando a largo plazo activos que esperaba que subieran y vendiendo a corto plazo activos que esperaba que bajaran. Alfred W. Jones fue un hombre innovador y aportó también las ideas de invertir con apalancamiento, compartir el riesgo y pagar honorarios según los resultados obtenidos. Dijo que su fondo estaba “hedged”, es decir, cercado, separado, asegurado o protegido del conjunto de la bolsa en cuanto a la forma cómo manejaba su exposición al riesgo.
Se adelantó así, en lo relativo a la diversificación de carteras para disminuir el riesgo, a la labor del economista Harry Markowitz (1927- ) que ganó el Premio Nobel de Economía de 1990 compartido con Merton H. Miller (1923-2000) y William F. Sharpe (1934- ). Premio concedido, no obstante, más que a la labor puntual de Markowitz sobre la llamada “Portfolio Theory” y sus dos teoremas (sobre la frontera eficiente y sobre la selección de carteras), y a las de los otros dos galardonados, al hecho de que las finanzas, o la Economía Financiera, habían llegado a ser muy importantes para el mundo en esa época.
Con toda la atención que se ha prestado históricamente a la disminución del riesgo, parece mentira hoy que un instrumento pensado para ello y para asegurar los resultados obtenidos en la bolsa para una cartera de valores, como los Hedge Funds, hayan terminando siendo algo que introduce volatilidad, turbulencia y riesgo.
Los Hedge Funds se describen hoy como fondos llevados de forma muy agresiva que utilizan estrategias muy sofisticadas y que, a diferencia de los fondos mutuos que sólo invierten en acciones y bonos y supuestamente a largo plazo, comercian e invierten en todo tipo de actividades. Lo hacen a largo, y a corto, en la bolsa y “over the counter” (OTC), y en todo tipo de ciclos de las bolsas, tanto al alza como a la baja, con el objetivo de obtener altos resultados positivos bajo cualquier circunstancia por la que pasen los mercados de valores.
A ello contribuye el hecho de ser fondos -- mayoritariamente norteamericanos, por cierto -- con una legislación muy permisiva que al no estar abiertos al público en general no están controlados por nadie y tienen una elevada opacidad. NI las autoridades, ni instituciones diversas de las bolsas, ni los medios de comunicación, ni siquiera los propios inversores, conocen con detalle lo que estos fondos hacen.
Tienen la característica además, de que los responsables de su gestión están fuertemente involucrados en las ganancias a través de unos porcentajes sobre las mismas muy elevados. Es decir, por pura dinámica deducida de cómo están concebidos, se transforman en una espiral de beneficios movida por la avaricia y la codicia en la que los límites entre lo legal y lo ilegal desparecen.
Utilizan mucho los derivados crediticios y los financieros, lo que hace muy difícil saber de dónde vienen las órdenes de venta cuando las bolsas bajan y el precio al que se hacen las operaciones. En el libro de Michael E. Lewit, mencionado en un post anterior, “La muerte del capital”, se dice lo siguiente en relación con la crisis financiera de 2008 que estuvo a punto de destruir el sistema financiero mundial:
“Lo que no fue evidente para los observadores del mercado (en particular los medios de comunicación) es que la presión de venta se generaba en el universo paralelo de los mercados de derivados crediticios, completamente opacos, sin regulación alguna, y cuyos precios se ocultaban, en su mayoría, tanto a los medios como al público. El descubrimiento de los precios se convirtió en algo equivalente a lanzar dardos en la oscuridad, porque no había puntos de referencia para medir el valor. La causa es que los tradicionales puntos de referencia – los precios de los instrumentos crediticios en efectivo – estaban siendo impulsados por los precios en la sombra de sus derivados, en mercados ocultos regidos por fórmulas matemáticas que tenían poca o ninguna relación con el mundo real, donde se producían las transacciones y actuaban seres humanos de carne y hueso”. (Página 223).
_____________________________________________
(1) http://en.wikipedia.org/wiki/Hedge_fund
(Continúa en el siguiente post)
De los fondos de inversión mutuos, que se supone invierten sólo en bonos y acciones y sólo a largo plazo, con lo que prestan un gran favor a las empresas y a la economía, surgieron en su momento los "Hedge Funds", que invierten de forma agresiva y especulativa en todo lo que se les pone por delante . Dichos instrumentos, junto con los derivados finacieros, de los que también hablaremos más adelante, han contribuido a lo que se conoce como "financiarización" de la economía. Es lo que nosotros venimos llamando Economía Finaciera, la cual ha generado en parte la ilusión de que todos podemos vivir de los bancos, de la bolsa y de las finanzas. Cuando en realidad sólo viven de ellos los que ya son ricos.
(Es continuación del post anterior)
Los Fondos de Inversión son las grandes empresas de nuestro tiempo pero a diferencia de las empresas industriales que proporcionaban mucho empleo, adquirían muchos productos a otras empresas, creaban mucho valor añadido y tenían un alto coeficiente multiplicador, los fondos aportan muy poco al conjunto de la economía de un país. En general, obtienen altos márgenes con muy pocas personas empleadas, no adquieren nada a otras empresas ni dan trabajo externo y todo su valor añadido es, como decimos, en forma de margen, sobre el que además se suelen pagar pocos impuestos.
La mayoría de los grandes fondos, por otra parte, son internacionales y mueven sus inversiones de unas bolsas a otras con toda libertad. El “sudden stop” (1), fenómeno del que tenemos previsto decir algo en este blog más adelante, ha afectado enormemente en sentido negativo a la marcha económica de los países en vías de desarrollo en el pasado reciente y está afectando ahora a la de los países desarrollados.
Se supone que las bolsas y los fondos de inversión deberían ser complementarios de la producción física (productos y servicios) pero eso es lo curioso de la actividad económica de nuestros días en muchos países desarrollados: la industria disminuye y desaparece y la actividad de la bolsa aumenta. Con el consiguiente incremento de la volatilidad que ha hecho, por ejemplo, que estemos bajo mínimos en todas las bolsas mundiales a finales de agosto de 2011, cuando esto se escribe.
¿Sobre qué se fundamenta este fenómeno?. Parece que sobre la globalización de la economía, sobre los movimientos especulativos del capital mundial, sobre el apalancamiento de todo el mundo y sobre la impresionante deuda acumulada. Es lo que se ha dado en llamar la “financiarización” de la economía.
Pero los Fondos, como decimos, son instrumentos legales bendecidos por todos los países y muy bienvenidos por todas las bolsas cuando invierten en ellas.
¿Cuál es el problema entonces?. Hay por supuesto varios problemas pero de momento mencionaremos sólo algunos de ellos, en particular que:
1) una actividad que gira sobre sí misma cómo es la compra de acciones para que los precios de estas suban o la venta para que bajen y que se olvida de las actividad real de las empresas y de sus circunstancias, es decir, una actividad que no añade valor o que el valor que añade es bajo, ficticio o especulativo, no tiene más remedio que ser algo no excesivamente bueno y que lleve sin remisión a burbujas y estallidos;
2) aunque todos los inversores y todos los Fondos de Inversión actuaran como dice Warren Buffet que él actúa, es decir, invirtiendo a largo plazo, y haciéndolo en compañías con proyectos sólidos, bien gestionadas y varias otras cosas más que suenan muy bien, el efecto multiplicador sobre la economía de estas inversiones es incomparablemente menor que el de las inversiones físicas de otras épocas; basta para ello revisar las propias cifras dadas por Buffet en su artículo mencionado en el post anterior para comprobar lo ridículo que resulta utilizar sólo 21 personas para ganar del orden de 40 millones de dólares anuales;
3) es una economía que no crea puestos de trabajo para personas no cualificadas;
4) es una economía que prácticamente sólo crea riqueza para los que ya la tienen;
5) las condiciones fiscales establecidas por los países para estos fondos son tan favorables que cualquier individuo, familia o grupo empresarial, si tiene hoy dinero en abundancia, no se le ocurrirá nunca, ni por asomo, crear una empresa manufacturera ni de otro tipo más o menos relacionado con lo físico, con la mano de obra y con las infraestructuras, a todos lo que se les ocurre hoy es crear un Fondo de Inversión;
6) ningún político es capaz, además, de cambiar el status de los Fondos de Inversión, especialmente los llamados "Hedge Funds", porque todos tienen miedo a que los inversores huyan a otros mercados como explica muy bien Michael E. Lewitt en su reciente libro “La muerte del capital” (2);
y 7) a los bancos, instituciones centrales de este mundo, que han perdido todo norte y todo horizonte y que además manejan muchos de los fondos, les interesa incomparablemente más invertir en bolsa y en bonos del tesoro que prestar dinero a las medianas y pequeñas empresas, con lo que se han transformado en lo que son hoy, “instituciones para no dar créditos”.
Todo eso es a lo que ha dado lugar un instrumento en principio inocente como los Fondos de Inversión sobre el que, como decimos, nadie se atreve a actuar.
Y todavía no hemos llegado a los instrumentos más sanguinarios de todos: los “Hedge Funds”, que son Fondos de Inversión especiales; y tampoco a los derivados financieros, manejados masivamente por dichos “Funds”.
_________________________________________________________
(1) http://en.wikipedia.org/wiki/Sudden_stop_(economics). Tema del que es un gran especialista el economista mexicano afincado en los Estados Unidos, Guillermo A. Calvo.
(2) Michael E. Lewitt, “La Muerte del Capital”. La Esfera de los Libros, Madrid 2011.
Los Fondos de Inversión son las grandes empresas de nuestro tiempo pero a diferencia de las empresas industriales que proporcionaban mucho empleo, adquirían muchos productos a otras empresas, creaban mucho valor añadido y tenían un alto coeficiente multiplicador, los fondos aportan muy poco al conjunto de la economía de un país. En general, obtienen altos márgenes con muy pocas personas empleadas, no adquieren nada a otras empresas ni dan trabajo externo y todo su valor añadido es, como decimos, en forma de margen, sobre el que además se suelen pagar pocos impuestos.
La mayoría de los grandes fondos, por otra parte, son internacionales y mueven sus inversiones de unas bolsas a otras con toda libertad. El “sudden stop” (1), fenómeno del que tenemos previsto decir algo en este blog más adelante, ha afectado enormemente en sentido negativo a la marcha económica de los países en vías de desarrollo en el pasado reciente y está afectando ahora a la de los países desarrollados.
Se supone que las bolsas y los fondos de inversión deberían ser complementarios de la producción física (productos y servicios) pero eso es lo curioso de la actividad económica de nuestros días en muchos países desarrollados: la industria disminuye y desaparece y la actividad de la bolsa aumenta. Con el consiguiente incremento de la volatilidad que ha hecho, por ejemplo, que estemos bajo mínimos en todas las bolsas mundiales a finales de agosto de 2011, cuando esto se escribe.
¿Sobre qué se fundamenta este fenómeno?. Parece que sobre la globalización de la economía, sobre los movimientos especulativos del capital mundial, sobre el apalancamiento de todo el mundo y sobre la impresionante deuda acumulada. Es lo que se ha dado en llamar la “financiarización” de la economía.
Pero los Fondos, como decimos, son instrumentos legales bendecidos por todos los países y muy bienvenidos por todas las bolsas cuando invierten en ellas.
¿Cuál es el problema entonces?. Hay por supuesto varios problemas pero de momento mencionaremos sólo algunos de ellos, en particular que:
1) una actividad que gira sobre sí misma cómo es la compra de acciones para que los precios de estas suban o la venta para que bajen y que se olvida de las actividad real de las empresas y de sus circunstancias, es decir, una actividad que no añade valor o que el valor que añade es bajo, ficticio o especulativo, no tiene más remedio que ser algo no excesivamente bueno y que lleve sin remisión a burbujas y estallidos;
2) aunque todos los inversores y todos los Fondos de Inversión actuaran como dice Warren Buffet que él actúa, es decir, invirtiendo a largo plazo, y haciéndolo en compañías con proyectos sólidos, bien gestionadas y varias otras cosas más que suenan muy bien, el efecto multiplicador sobre la economía de estas inversiones es incomparablemente menor que el de las inversiones físicas de otras épocas; basta para ello revisar las propias cifras dadas por Buffet en su artículo mencionado en el post anterior para comprobar lo ridículo que resulta utilizar sólo 21 personas para ganar del orden de 40 millones de dólares anuales;
3) es una economía que no crea puestos de trabajo para personas no cualificadas;
4) es una economía que prácticamente sólo crea riqueza para los que ya la tienen;
5) las condiciones fiscales establecidas por los países para estos fondos son tan favorables que cualquier individuo, familia o grupo empresarial, si tiene hoy dinero en abundancia, no se le ocurrirá nunca, ni por asomo, crear una empresa manufacturera ni de otro tipo más o menos relacionado con lo físico, con la mano de obra y con las infraestructuras, a todos lo que se les ocurre hoy es crear un Fondo de Inversión;
6) ningún político es capaz, además, de cambiar el status de los Fondos de Inversión, especialmente los llamados "Hedge Funds", porque todos tienen miedo a que los inversores huyan a otros mercados como explica muy bien Michael E. Lewitt en su reciente libro “La muerte del capital” (2);
y 7) a los bancos, instituciones centrales de este mundo, que han perdido todo norte y todo horizonte y que además manejan muchos de los fondos, les interesa incomparablemente más invertir en bolsa y en bonos del tesoro que prestar dinero a las medianas y pequeñas empresas, con lo que se han transformado en lo que son hoy, “instituciones para no dar créditos”.
Todo eso es a lo que ha dado lugar un instrumento en principio inocente como los Fondos de Inversión sobre el que, como decimos, nadie se atreve a actuar.
Y todavía no hemos llegado a los instrumentos más sanguinarios de todos: los “Hedge Funds”, que son Fondos de Inversión especiales; y tampoco a los derivados financieros, manejados masivamente por dichos “Funds”.
_________________________________________________________
(1) http://en.wikipedia.org/wiki/Sudden_stop_(economics). Tema del que es un gran especialista el economista mexicano afincado en los Estados Unidos, Guillermo A. Calvo.
(2) Michael E. Lewitt, “La Muerte del Capital”. La Esfera de los Libros, Madrid 2011.
La pasión de todo el mundo por invertir en bolsa y conseguir "ganar dinero con el dinero" es lo que está detrás de la Economía Financiera actual. Los fondos de inversión, a su vez, están detrás de esa pasión y de esa economía. Es probale que sea algo similar a otras pasiones, euforias y burbujas de la historia, como el ferrocarril, el petróleo y la electricidad del siglo XIX, y el automóvil, el transporte aéreo, las telecomunicaciones y los medios de comunicación del XX. El gran problema es que la nueva economía tiene bajos coeficientes multiplcadores y requiere mucha menos mano de obra que las anteriores "economías", y además, ninguna con baja cualificación. El elevado desempleo, por tanto, parece ser una característica de dicha economía.
(Es continuación del post anterior)
El primer Fondo de Inversión como fondo mutuo se creó en los Estados Unidos en 1924. Fue el “Massachusetts Investors Trust”, el cual consiguió tener en poco tiempo 200 socios y más de 390.000 dólares de la época en activos. Según puede verse en fuentes diversas (1), la crisis del 29 supuso un parón de este instrumento de inversión pero justo después de dicha crisis se regularon y se sometieron a una serie de leyes que los perfeccionaron, introdujeron normas que aumentaron la confianza de los inversores y les dieron importancia y popularidad.
En 1960 los fondos de inversión llegaron en los Estados Unidos a unos 270, con más de 48 mil millones de dólares en activos. Para 2007 ya había en aquel país 8.015 fondos asociados al ICI (Investment Company Institute) con más de 12.300 mil millones de dólares de activos. Y en 2008 el valor de todos los fondos de inversión mundiales superaba la asombrosa cifra de 26 billones (españoles, es decir 26 millones de millones) de dólares.
En España los fondos de inversión no llegaron hasta los años 80 del siglo pasado y teniendo en cuenta lo tradicionalistas y poco apegados a las innovaciones que somos, no tuvieron mucho éxito al principio. Hubo que esperar a la introducción de ciertos cambios en el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas en 1991 y a la posterior creación de las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV), como sociedades anónimas de ciertas características, para que se produjera un fuerte despegue de estos instrumentos de inversión. Como se sabe, estas compañías tienen unas condiciones fiscales muy favorables al considerarse las inversiones que llevan a cabo como inversiones a largo plazo y diferirse el pago de impuestos. Anualmente sólo pagan, de hecho, el 1 % de sus ganancias (2).
Todos los fondos son gestionados por equipos profesionales como corresponde a cualquier otra empresa que es lo que en realidad son, con lo que la inversión en acciones y bonos, básicamente, para sacar altas rentabilidades, se transforma en una tarea similar a la de las empresas manufactureras, comerciales o de cualquier otro tipo.
El fondo suele ser una empresa o estar asociado a una, la cual con frecuencia no paga intereses, al distribuirse todos los beneficios entre las empresas participantes.
A pesar de las limitadas alternativas de inversión que existen en las bolsas, Fondos de Inversión hay muchísimos y de muy diverso tipo, entre otras cosas porque los mercados de valores se ha liberalizado y globalizado y todo el mundo puede invertir en todo el mundo.
Tampoco se puede estar en contra de estos instrumentos tan populares hoy entre toda clase de inversores, grandes y pequeños, no ya porque muchos de estos últimos tienen allí su ahorros y confían en ellos para tener una jubilación decente, sino porque como hemos dicho anteriormente, la actividad de la bolsa es una parte importante de la economía mundial actual. Si se ponen juntos todo lo que constituye el sector financiero de un país, con las bolsas, los bancos, las empresas de capital riesgo, financieras extrabancarias, fondos de inversión, tarjetas de crédito y todo tipo de instituciones relacionadas con actividades de financiación, no es extraño llegar a cifras que supongan casi 1/3 del PIB de un país. La cantidad de personas dedicadas a trabajar en este hipersector es muy superior al total de personas trabajando en la Industria en su totalidad en cualquier país desarrollado actual. A esto es a lo que expresamente llamamos “Economía Financiera” como comparación con la “Economía Industrial” de la que procedemos o con la “Economía de la Información” hacia la que vamos.
Como diversas innovaciones anteriores la Economía Financiera ha sido útil a la humanidad, especialmente a lo largo del siglo XX en el que se ha desarrollado con fuerza a pesar de ser sus raíces mucho más antiguas. Al principio como complemento de la Economía Industrial que ocupó una parte importante de dicho siglo y más adelante con vida propia y autonomía respecto de la economía productiva tradicional. Esto último parece que no puede tener continuidad en muchos países a la vez, sobre todo si, como ocurre en muchos de dichos países, se destruye al mismo tiempo, e irreversiblemente, la actividad económica real, la que emplea a muchas personas, la que invierte en plantas, equipos e infraestructuras, la que genera y usa tecnología, la que crea nuevos productos y nuevos servicios y la que, como consecuencia de todo ello, tiene un efecto multiplicador importante sobre el conjunto de la economía.
La Economía Financiera como la estamos viviendo en los últimos años es una economía de intangibles y la verdad es que no podemos vivir todos del intercambio de tales bienes. Pueden vivir de ello y de hecho viven, países como Suiza y otros pequeños países catalogados como paraísos fiscales, pero no una generalidad de los países del mundo. Al menos eso es lo que parece. Sería magnífico desde luego que pudiéramos vivir todos de los bancos como ocurre en Suiza o en Bermuda, por ejemplo. Como le decía uno al otro de los dos magníficos cómicos Faemino y Cansado en uno de sus programas en televisión hace años, “yo no sé por no podré tener yo un puesto de trabajo normal como todo el mundo en la Caja de Ahorros”.
A pesar de que la Economía Financiera ha surgido espontáneamente entre nosotros, como tantas otras cosas, su expansión sin límite y el abuso de ella ha introducido en el mundo un número importante de hábitos muy negativos, como la especulación, el endeudamiento elevado y continuo, el apalancamiento, la desregulación, la opacidad, la falta de ética, la codicia generalizada y varios otros.
_________________________________________________
(1) http://www.bolsaone.net/manuales/fondos-inversion/historia/
(2) http://www.fondosmutuos.info/historia.htm
(Continúa en el siguiente post)
El primer Fondo de Inversión como fondo mutuo se creó en los Estados Unidos en 1924. Fue el “Massachusetts Investors Trust”, el cual consiguió tener en poco tiempo 200 socios y más de 390.000 dólares de la época en activos. Según puede verse en fuentes diversas (1), la crisis del 29 supuso un parón de este instrumento de inversión pero justo después de dicha crisis se regularon y se sometieron a una serie de leyes que los perfeccionaron, introdujeron normas que aumentaron la confianza de los inversores y les dieron importancia y popularidad.
En 1960 los fondos de inversión llegaron en los Estados Unidos a unos 270, con más de 48 mil millones de dólares en activos. Para 2007 ya había en aquel país 8.015 fondos asociados al ICI (Investment Company Institute) con más de 12.300 mil millones de dólares de activos. Y en 2008 el valor de todos los fondos de inversión mundiales superaba la asombrosa cifra de 26 billones (españoles, es decir 26 millones de millones) de dólares.
En España los fondos de inversión no llegaron hasta los años 80 del siglo pasado y teniendo en cuenta lo tradicionalistas y poco apegados a las innovaciones que somos, no tuvieron mucho éxito al principio. Hubo que esperar a la introducción de ciertos cambios en el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas en 1991 y a la posterior creación de las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV), como sociedades anónimas de ciertas características, para que se produjera un fuerte despegue de estos instrumentos de inversión. Como se sabe, estas compañías tienen unas condiciones fiscales muy favorables al considerarse las inversiones que llevan a cabo como inversiones a largo plazo y diferirse el pago de impuestos. Anualmente sólo pagan, de hecho, el 1 % de sus ganancias (2).
Todos los fondos son gestionados por equipos profesionales como corresponde a cualquier otra empresa que es lo que en realidad son, con lo que la inversión en acciones y bonos, básicamente, para sacar altas rentabilidades, se transforma en una tarea similar a la de las empresas manufactureras, comerciales o de cualquier otro tipo.
El fondo suele ser una empresa o estar asociado a una, la cual con frecuencia no paga intereses, al distribuirse todos los beneficios entre las empresas participantes.
A pesar de las limitadas alternativas de inversión que existen en las bolsas, Fondos de Inversión hay muchísimos y de muy diverso tipo, entre otras cosas porque los mercados de valores se ha liberalizado y globalizado y todo el mundo puede invertir en todo el mundo.
Tampoco se puede estar en contra de estos instrumentos tan populares hoy entre toda clase de inversores, grandes y pequeños, no ya porque muchos de estos últimos tienen allí su ahorros y confían en ellos para tener una jubilación decente, sino porque como hemos dicho anteriormente, la actividad de la bolsa es una parte importante de la economía mundial actual. Si se ponen juntos todo lo que constituye el sector financiero de un país, con las bolsas, los bancos, las empresas de capital riesgo, financieras extrabancarias, fondos de inversión, tarjetas de crédito y todo tipo de instituciones relacionadas con actividades de financiación, no es extraño llegar a cifras que supongan casi 1/3 del PIB de un país. La cantidad de personas dedicadas a trabajar en este hipersector es muy superior al total de personas trabajando en la Industria en su totalidad en cualquier país desarrollado actual. A esto es a lo que expresamente llamamos “Economía Financiera” como comparación con la “Economía Industrial” de la que procedemos o con la “Economía de la Información” hacia la que vamos.
Como diversas innovaciones anteriores la Economía Financiera ha sido útil a la humanidad, especialmente a lo largo del siglo XX en el que se ha desarrollado con fuerza a pesar de ser sus raíces mucho más antiguas. Al principio como complemento de la Economía Industrial que ocupó una parte importante de dicho siglo y más adelante con vida propia y autonomía respecto de la economía productiva tradicional. Esto último parece que no puede tener continuidad en muchos países a la vez, sobre todo si, como ocurre en muchos de dichos países, se destruye al mismo tiempo, e irreversiblemente, la actividad económica real, la que emplea a muchas personas, la que invierte en plantas, equipos e infraestructuras, la que genera y usa tecnología, la que crea nuevos productos y nuevos servicios y la que, como consecuencia de todo ello, tiene un efecto multiplicador importante sobre el conjunto de la economía.
La Economía Financiera como la estamos viviendo en los últimos años es una economía de intangibles y la verdad es que no podemos vivir todos del intercambio de tales bienes. Pueden vivir de ello y de hecho viven, países como Suiza y otros pequeños países catalogados como paraísos fiscales, pero no una generalidad de los países del mundo. Al menos eso es lo que parece. Sería magnífico desde luego que pudiéramos vivir todos de los bancos como ocurre en Suiza o en Bermuda, por ejemplo. Como le decía uno al otro de los dos magníficos cómicos Faemino y Cansado en uno de sus programas en televisión hace años, “yo no sé por no podré tener yo un puesto de trabajo normal como todo el mundo en la Caja de Ahorros”.
A pesar de que la Economía Financiera ha surgido espontáneamente entre nosotros, como tantas otras cosas, su expansión sin límite y el abuso de ella ha introducido en el mundo un número importante de hábitos muy negativos, como la especulación, el endeudamiento elevado y continuo, el apalancamiento, la desregulación, la opacidad, la falta de ética, la codicia generalizada y varios otros.
_________________________________________________
(1) http://www.bolsaone.net/manuales/fondos-inversion/historia/
(2) http://www.fondosmutuos.info/historia.htm
(Continúa en el siguiente post)
Editado por
Adolfo Castilla
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN,
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
Secciones
Últimos apuntes
Archivo
Tendencias21
-
Crean una aplicación de Facebook que evalúa la inteligencia visual de los usuarios
Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado una aplicación web para evaluar, a través de la red social Facebook, la inteligencia visual d...09/02/2012 17:03 -
Entrenar la potencia muscular mejora la capacidad funcional y la calidad de vida de las personas mayores
Los estudios, realizados por investigadores de la UPNA y universidades de Portugal y Brasil, han sido publicados en la revista Experimental GerontologyFuente...09/02/2012 15:44 -
Estados Unidos-UE | Los elogios de Obama ante la visita de Monti
“Italia está tomando medidas dignas de admiración”. El día en que el primer ministro italiano Mario Monti realiza su primera visita oficial a Washington, L...09/02/2012 14:56 -
Traumatólogos tinerfeños diseñan instrumental quirúrgico más pequeño para implantar prótesis de rodilla
Cirujanos procedentes de Portugal han visitado los quirófanos del Hospital Universitario Ntra. Sra. de Candelaria, en Tenerife, para comprobar la eficacia de este innovador diseño, más pequeño, co...09/02/2012 14:31 -
Alemania | Las exportaciones en la cumbre, pero por poco tiempo
“Alemania exporta más que nunca”, se felicita Süddeutsche Zeitung. A pesar de la crisis, “la economía alemana exportó bienes por más de...09/02/2012 14:30
Blog Prospectiva de Tendencias21
Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850
Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850




