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Resultados del primer estudio a gran escala sobre experiencias cercanas a la muerte

La investigación AWARE, iniciada en 2008, analizó a 2.060 pacientes en muerte clínica por paro cardiaco, de 15 hospitales de países distintos


En 2008, un equipo de científicos de la Universidad de Southampton, en el Reino Unido, inició el primer estudio a gran escala de las llamadas “experiencias cercanas a la muerte”. Ahora se publican sus resultados, obtenidos del análisis de 2.060 pacientes en muerte clínica (por paro cardiaco) que fueron atendidos en 15 hospitales de diversos países. La investigación señala, entre otras cosas, que la conciencia parece darse durante un período de tres minutos tras la pérdida de latido, a pesar de que se considera que el cerebro deja de funcionar tras 20 ó 30 segundos de haberse producido la parada cardiaca. Por Yaiza Martínez.


Yaiza Martínez
Escritora, periodista, y Directora de Tendencias21. Saber más del autor



Imagen: Sergey Galushko. Fuente: PhotoXpress.
Imagen: Sergey Galushko. Fuente: PhotoXpress.
En 2008, un equipo de científicos de la Universidad de Southampton, en el Reino Unido, inició el primer estudio a gran escala de las llamadas “experiencias cercanas a la muerte” o ECM, que son percepciones del entorno narradas por personas que han estado a punto de morir o que han pasado por una muerte clínica, y han sobrevivido.

Estas percepciones son conocidas gracias a testimonios de pacientes. En nuestros tiempos, las técnicas de reanimación cardiaca han ayudado a que el número de testimonios de este tipo aumente.

La investigación, bautizada entonces como AWARE, fue realizada en centros hospitalarios del Reino Unido, de Norteamérica y de Europa con pacientes al borde de la muerte, y que fueron posteriormente reanimados. Ahora, se acaban de publicar sus resultados en la revista Resuscitation. El estudio ha durado cuatro años y ha abarcado 2.060 casos de muerte clínica por paro cardiaco en 15 hospitales distintos.

Hallazgos realizados

Entre sus descubrimientos, los científicos han destacado los siguientes en un comunicado de la Universidad de Southampton. En primer lugar, que los temas relativos a la experiencia de la muerte parecen ser mucho más amplios de lo que hasta ahora se había contemplado, pues van más allá de las ECM.

Por otra parte, se ha constatado que, en algunos casos de paro cardíaco, los recuerdos de conciencia visual compatibles con las llamadas experiencias extracorporales o extracorpóreas (sensación de estar flotando proyectado fuera del cuerpo) pueden corresponderse con hechos o situaciones reales.

Los científicos señalan que esta circunstancia podría darse en un porcentaje más alto de pacientes del registrado, pues muchos de estos pierden sus recuerdos tras la resucitación, por el efecto, sobre los circuitos de la memoria, de lesiones cerebrales o de la sedación.

Asimismo, los investigadores afirman que términos científicos ampliamente utilizados para describir este tipo de situaciones –como los ya mencionados “experiencias cercanas a la muerte” o “experiencias extracorpóreas”- podrían no ser suficientes para describir la verdadera experiencia de morir y su diversidad.

Además, señalan que los estudios futuros a este respecto deberían centrarse en situaciones de paro cardíaco, biológicamente sinónimas de muerte, en lugar de en otros estados médicos a veces mal definidos como "cercanos a la muerte".

Concluyen que los resultados obtenidos confirman que la muerte amerita una investigación seria y sin prejuicios, que permita comprenderla mejor como “proceso”. "Contrariamente a lo que se cree, la muerte no es un momento específico sino un proceso potencialmente reversible, que ocurre después de cualquier enfermedad o accidente grave hace que el corazón, los pulmones y el cerebro dejen de funcionar”, explica el Dr. Sam Parnia, autor principal del estudio.

Parnia es profesor asistente de medicina de cuidados críticos en la Universidad Estatal de Nueva York, donde dirige el proyecto de investigación "Resurrección" (Resuscitation Research) y es miembro de la unidad de medicina pulmonar y cuidados críticos de la Universidad de Cornell en Nueva York. Es conocido por ser un destacado experto en la investigación de las experiencias cercanas a la muerte.

Estudios previos

Hasta la fecha, los estudios objetivos sobre las experiencias cercanas a la muerte habían sido limitados.

Algunos, llevados a cabo por investigadores independientes, habían revelado que entre el 10 y el 20% de las personas con parada cardiorrespiratoria y muerte clínica presentan, en ese periodo, procesos mentales estructurados, capacidad de razonar e, incluso, recuerdos detallados de la situación en la que se encontraba su cuerpo, de su entorno o de las personas que intentaron reanimarlos.

Por otra parte, en 2001, una investigación médica realizada en hospitales holandeses con 344 pacientes que habían sufrido la muerte clínica por efecto de crisis cardíacas estableció que el 18% de ellos recordaba haber vivido experiencias mientras su cuerpo estaba sin vida.

Asimismo, en su libro Near Death Experiences of Hospitalized Intensive Care Patients, a Five Year Clinical Study, Penny Sartori, una enfermera de cuidados intensivo del hospital Singleton del País de Gales, describió en 2008 los resultados que obtuvo, durante cinco años de estudio del fenómeno de las ECM. También psiquiatras como Elisabeth Kübler-Ross o George Ritchie han investigado el tema.

AWARE va más allá: porcentajes

Pero el proyecto AWARE va más allá de todas estas investigaciones, por su extensión. En porcentajes, reveló que un 39% de los pacientes analizados que sobrevivieron a un paro cardiaco y pudieron someterse a entrevistas estructuradas describían una percepción de conciencia durante el evento, pero curiosamente no tenían ningún recuerdo explícito de los acontecimientos.

Este hecho, según Parnia “sugiere que más gente tendría actividad mental inicialmente (en esa circunstancia), pero que no lo recuerdan tras su recuperación”, por las razones antes explicadas (lesiones cerebrales o el efecto de la sedación).

Entre los que sí informaron de una percepción de conciencia concreta y completaron todas las entrevistas posteriormente, el 46% señaló haber experimentado una amplia gama de recuerdos mentales en relación con la muerte, no siempre compatibles con el término “ECM” comúnmente utilizado. Entre esas experiencias, había algunas de miedo y persecución.

Solo un 9% de estos individuos contó experiencias compatibles con el término ECM y un 2% compatibles con el concepto de “experiencias extracorpóreas”, con recuerdos explícitos de "haber visto" y "escuchado" los acontecimientos que les rodeaban mientras estaban clínicamente muertos.

Uno de estos últimos casos fue validado mediante la utilización de estímulos auditivos durante el paro cardiaco. Además, los recuerdos detallados de percepción visual que contaron los pacientes fueron consistentes, según verificaciones realizadas, con los eventos acaecidos en realidad.

Un dato curioso que comenta Parnia es que, en todos estos pacientes, la conciencia pareció darse durante un período de tres minutos tras la pérdida de latido, a pesar de que se considera que el cerebro deja normalmente de funcionar tras 20 ó 30 segundos de haberse producido la parada cardiaca; y de que no se reactiva de nuevo hasta que el corazón se ha puesto otra vez en marcha.

La muerte y la tecnología

Al estado de muerte clínica lo sigue un periodo de tiempo, de entre unos segundos y una hora aproximadamente, en el que los esfuerzos médicos pueden conseguir revertir el proceso de la muerte.

Conocer lo que las personas experimentan durante la muerte clínica supone una oportunidad única de comprensión del proceso humano de la muerte, explicó Parnia al inicio de su proyecto de investigación, en 2008.

El estudio AWARE ha usado para tratar de caracterizar este proceso una sofisticada tecnología de análisis del cerebro y la conciencia humanos, durante las paradas cardiorrespiratorias.

Asimismo, ha examinado la capacidad de “ver” y “oír” durante el estado de muerte clínica (de ahí la prueba auditiva antes mencionada; también se usaron imágenes aleatoriamente generadas, que se ocultaron para poder ser vistas sólo desde arriba, en caso de que los pacientes pudieran percibir sus cuerpos desde “fuera”, en las experiencias extracorpóreas). La investigación fue completada con tests psicológicos y técnicas de registro de la actividad cerebral.

En general, las sensaciones de siempre relatadas por pacientes que han superado la muerte clínica (como abandonar el cuerpo, levitar, miedo extremo, serenidad total, seguridad, calidez, absoluta disolución o la visión de una gran luz al final del túnel o de seres –que, según las creencias de cada individuo suelen identificarse con Dios, los ángeles, familiares fallecidos, etc.-) han hecho que se le dé al proceso de morir una perspectiva espiritual e incluso paranormal. El estudio AWARE ha tratado de aportar una respuesta científica a este respecto.

Referencia bibliográfica:

Parnia S, et al. AWARE—AWAreness during REsuscitation—A prospective study. Resuscitation (2014). DOI: 10.1016/j.resuscitation.2014.09.004.


Miércoles, 8 de Octubre 2014
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Nota



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1.Publicado por JOSÉ GÓMEZ. el 08/10/2014 22:47
Estos tipos creen saber más que el propio Sócrates. Hay que recomendarles el diálogo de Fedón o del alma. Hasta la fecha nadie ha podido demostrar lo contrario de lo que dijo el buen Sócrates.

2.Publicado por CachiBrasil el 12/10/2014 23:39
Me parece de máximo interés que se desarrollen y profundicen investigaciones de estas situaciones, llamadas CEM y también "casi muerte", es decir, experiencias cercanas a la muerte, o de casi muerte, negándose a llamarlas directamente de muerte, partiendo del axioma de la existencia de la muerte como fin permanente de la vida como única forma de existencia, confundiendo, creo yo, al ente con el ser y negando dogmáticamente la posibilidad de la trascendencia.
Estos estudios no son muy nuevos, sino que vienen de muchos años atrás, existiendo excelentes libros publicados al respecto, entre los que menciono a "Vida después de la vida", si no me equivoco de Raymond Burd, o nombre parecido. Todas estas experiencias tienen claros elementos en común: Una revisión casi instantanea de toda la vida anterior, incluyendo pensamientos, emociones y acciones; la visión de un tunel con una muy clara luz en el final, donde, en acuerdo con las creencias del "muerto" aparecen las imágenes de los dioses o guías espirituales seguidos en vida y también de seres humanos con los que estuvieron ligados por un muy profundo afecto. En muchos casos, también, se recibe el mensaje de que todavía no llegó su momento, a pesar del profundo deseo del implicado en seguir adelante y no volver a la vida cotidiana. Entre las consecuencias de estas experiencias límites podemos contar la completa terminación del miedo a la muerte, por el hecho de ya no creer más en ella como el fin. Otra consecuencia que fue observable es una clara modificación de conducta en el sentido de la imposibilidad de ejercer violencia sobre otros seres humanos o seres vivos.
"No hay sentido en la vida si todo termina con la muerte" es la frase clave del libro eje espiritual de las enseñanzas de Silo, partido recientemente en el 2010 y cuya obra completa puede encontrarse en el site www.silo.net.

3.Publicado por Cornelio González el 13/10/2014 15:37

A este respecto y en la página 34 y siguientes de mi obra virtual ¿Hombre=Cosmos?, los lectores pueden encontrar el Capítulo 3: El Hombre Cósmico: ¿microondas cósmicas + microondas orgánicas? y cuyo resumen expresa lo siguiente:

¿Existe para el HOMBRE un “software” cósmico que lo TOTALIZE en UNO? La respuesta puede estar oculta en las leyes físicas que permiten las comunicaciones electromagnéticas. Toda comunicación de este tipo necesita dos tipos de onda: una onda portadora de la información y otra onda que la modula es decir que “esculpe” a la onda portadora dándole la “forma” específica de todos y cada uno de los mensajes informáticos. La relación matemática entre las frecuencias de una y otra debe ser “armónica”, es decir que la frecuencia de la onda que modula deber ser siempre un submúltiplo de la frecuencia de la onda portadora. El sentido de esta condición es permitirle a la onda moduladora “ensamblarse” perfectamente a la onda portadora con muy pequeños cambios “armónicos” en su frecuencia. Pero son precisamente esas pequeñísimas alteraciones en la frecuencia de la onda moduladora lo que le permite “codificar” el mensaje sobre la “topografía” de la onda portadora, la cual, una vez codificada y viajando al 0.9999999...∞ de la velocidad de la luz c= 1, se irradia hacia el espacio circundante.

Ahora bien, el físico Herberth Fröhlich descubrió en 1968 que (cito a Roger Penrose en su libro: Las Sombras de la Mente): “...debería haber efectos vibracionales dentro de las células activas, que resonarían con la radiación electromagnética de microondas, a 10¹¹ hertzios (Hz), como resultado de un fenómeno de coherencia cuántica biológica. En lugar de necesitar una temperatura baja, los efectos aparecen a partir de la existencia de una gran energía de impulso metabólico. Existe ahora alguna evidencia observacional respetable en muchos sistemas biológicos, precisamente para el tipo de efecto que Fröhlich había predicho”.

Mi propuesta entonces tiene mucha lógica: la radiación de fondo cósmico de los 3˚ Kelvin es también una radiación de microondas de 10¹¹ Hz, cuya principal característica es que cubre a la TOTALIDAD del Universo. Ahora bien, si el “hardware” metabólico de nuestras células también produce microondas de 10¹¹ Hz pero que varían en su frecuencia por efectos tan dispares como el tipo de alimentación, ausencia o presencia de azúcar en la sangre, o lo que es más determinante: por el estrés emocional del diario vivir que induce microvariaciones infinitas en el particular metabolismo celular de cada uno de nosotros, con la consecuente microvariación, también infinita, en las frecuencias de emisión celulares, no es entonces para nada descartable la posibilidad de que nuestras microondas celulares, de modo involuntario, automáticamente se conviertan en moduladoras “ondas “armónicas” que como bosón-(par: fermión-antifermión) y para la eternidad, “graben” a la “cinta-onda” portadora que cubre a la TOTALIDAD UNIFICADA del Cosmos, con nuestro gradiente de conciencia, y con la impronta de nuestra personalidad, (con nuestras moduladoras microondas celulares “que resonarían con la radiación electromagnética de microondas, a 10¹¹ hertzios” como, con propiedad, expresa Roger Penrose).

Ahora bien, mientras vivimos en carne y hueso la terrenal experiencia, solo “grabamos” en la onda portadora, pero después de morir ingresaremos al interior de la ya “grabada” portadora “cinta-onda” de los 3˚Kelvin e interactuaremos con nuestros propios actos, esculpidos en ella como una doble impresión de mutuos reflejos especulares, gobernados por la(s): desequilibrada termodinámica de emisión en tanto que fermión-antifermión y/o equilibrada termodinámica de absorción en tanto que bosón, intrínseca(s) ambas a la naturaleza de la radiaciónde fondo cósmica de los 3º Kelvin. La consciencia así obtenida, ‒ si es que en verdad hemos logrado, con sabiduría equilibrar↔desequilibrar nuestra experiencia vital ‒, se habrá transformado ya en una auténtica SUPERCONSCIENCIA, termodinámicamente equilibrada↔desequilibrada en y por las leyes físicas propias de la UNITARIA TOTALIDAD Cósmica y por ello, eterna e infinita.

El sendero investigativo y científico que nos queda por recorrer para corroborar esto, es largo y estará lleno de obstáculos; pero me queda una duda amable lector: ¿he podido sembrar en usted ésta profunda inquietud?

4.Publicado por Antonio el 29/10/2014 17:03
Buen resumen, pero recomiendo la lectura completa del artículo que es de "libre acceso". La verdad es que las investigaciones científicas sobre este campo de las Experiencias Cercanas a la Muerte (NDEs) no son nada nuevas. Comenzaron en la década de los setenta del pasado siglo y se cuentan por cientos los trabajos publicados. Hay que decir que en la inmensa mayoría de ellos se admite sin tapujos aunque dentro de la prudencia habitual del lenguaje académico, que la opción más científica es sin duda admitir la " independencia" de la conciencia respecto al cerebro y que este seria mas bien una "interfaz" entre el mundo "físico" y el "extra físico". Existen teorías muy bien fundamentadas al respecto y en el marco de la física cuántica que serían complejas de explicar aquí (algunas se han tratado en este mismo espacio web en el pasado). El caso es que me resulta difícil entender que pese a todo el enorme peso de las evidencias al respecto, a las que viene a sumarse este magnifico trabajo intercontinental, a día de hoy todavía sean tratados de pseudocientíficos los investigadores que defienden un concepto " no materialista-reduccionista" de la conciencia. Y que sin embargo, aquellos que sostienen lo contrario, es decir que la conciencia está producida por el cerebro, sean amparados por la ciencia oficial, pese a que a día de hoy NO EXISTE ni una sola evidencia científica que permita afirma tal cosa.
En fin, felicidades a la autora de esta entrada y al espacio web, que sigo habitualmente y que da cabida a todo tipo de informaciones serias por distintas que puedan ser en sus planteamientos.
Un cordial saludo

5.Publicado por Fabian KESLER el 25/03/2016 08:09
Bueno, esperaba con cierta ansiedad este resultado...y ...nada. Nada en concreto, que permita afirmar o mínimamente probar algo que trascienda. Habrá que conformarse con lo único tangible y palpable: Vivimos entre dos nadas, el antes y el después de nuestra vida. Como decía Nietsche morir es dormir sin sueños. Démonos cuenta que nada cierra ni tiene sentido de lo que se pretende forzar. Además, en el muy supuesto caso de una conciencia independiente del cerebro...sería autónoma, es decir, anda vagando todo el día por allí?..pero si no tiene sentidos no puede ni ver ni oir ni tocar, entonces que quedaria? estar consciente en uan oscuridad y silencio total? Ni siquiera sí se ve interesante..de hecho creo que si eso es lo que quedara (cosa completamente improbable por cierto) la verdad no se ve muy interesante. Saludos.

6.Publicado por Joel Vasquez el 23/08/2016 21:24
Vivimos en un espacio de 3 dimensiones y tiempo de 1 dimensión (Procesamos energía); el proceso de morir es dirigir la atención al interior del i-fotón ó cuanto unificado, espacio de 1 dimensión y tiempo de 3 dimensiones. (Procesamos simetría).
Ésta idea explica el BIG-BANG y más.

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