Tendencias 21
Universidad Comillas




Secularización de la sociedad occidental, ¿dónde se operó el cambio?

Estudios sociológicos señalan que la mayoría de los europeos se sitúan en la duda


En el debate filosófico, el hecho de la secularización se entiende como equivalente de la progresiva erosión de los fundamentos teológico-metafísicos que impregnaban toda la realidad cultural de las sociedades antiguas. El desarrollo de la sociedad europea occidental se podría entender como un progresivo proceso de secularización, donde se daría una creciente racionalización y mundanización de la sociedad. Los estudios sociológicos, sin embargo, están poniendo de relieve que no es la indiferencia lo que crece en Europa, sino que, más bien, la situación en la que parecen situarse la mayoría de los europeos es la de la duda. ¿Dónde se ha operado el cambio crucial? Por Juan Jesús Cañete Olmedo.



Este artículo debe ponerse en relación con otro publicado en Tendencias21. Secularización e incertidumbre deben ponerse en relación. Aunque el profesor Diego Bermejo, ya citado en ese otro artículo, ha tratado este asunto, antes de centrar directamente el tema de nuestra reflexión, debemos explicar qué entendemos por secularización en el contexto de los fenómenos sociológicos que presenta la sociedad actual. Un diálogo constructivo con Diego Bermejo, una discusión sobre incertidumbre y secularización, será sin duda iluminador a este respecto para el lector.

Qué se entiende por secularización

En el ámbito ético o político, se utiliza este término para significar la pérdida de los tradicionales modelos de valor y autoridad. Hablamos un fenómeno sociocultural de gran amplitud que se dio a partir de la reforma protestante y que consistió en la ruptura del monopolio de la interpretación religiosa de la sociedad.

En el debate filosófico, aparece como sinónimo de la progresiva erosión de los fundamentos teológico-metafísicos que impregnaban toda la realidad cultural. El desarrollo de la sociedad europea occidental se podría entender como un progresivo proceso de secularización, donde se daría una creciente racionalización y mundanización de la sociedad. El proceso iría de la mano de un creciente desencanto del mundo que culminaría con el eclipse total de lo divino.

La religión dejaría de ser el centro de producción de ofertas de sentido, las relaciones sociales dejarían de pivotar sobre ella, siendo ocupado su lugar por otros ámbitos, principalmente el económico [MARRAMAO, J. M., Cielo y Tierra. Genealogía de la secularización, Paidós, Barcelona 1998]

El resultado final llevaría a la reducción de la religión al ámbito privado. El fenómeno conllevaría un aumento del ateismo y agnosticismo derivando finalmente en la pura indiferencia religiosa. En el plano intelectual, significaría el desinterés por el tema de Dios y en el plano volitivo, por el desafecto. La muerte de Dios en la conciencia del hombre occidental no importaría a casi nadie, se trataría de una época sin Dios vivida gozosamente [LIPOVETSKY, J., p.36]

En los años 60 y principios de los 70 del pasado siglo, el paradigma moderno de la secularización cobraría carta de ciudadanía, siendo aceptado por gran parte de los sociólogos para explicar el devenir religioso de la sociedad occidental y, a la larga, mundial. Las profecías de Comte, Marx, Nietzsche o Freud parecían cumplirse.

El paradigma comúnmente aceptado podría sintetizarse así: a medida que las sociedades se modernizan haciéndose más complejas, más racionalizadas y más individualistas, la sociedad se seculariza indefectiblemente. La tesis establecía un binomio entre modernización y secularización. La secularización se caracterizaría por tres aspectos, en primer lugar una decadencia de la práctica y creencias religiosas, en segundo lugar una privatización de la religión y en tercer lugar, una emancipación de la esfera secular respecto de las instituciones religiosas.

De la secularización a la postsecularización

La teoría de la secularización impregnó de tal modo la mente de occidente, que parecía incuestionable que la modernización conllevaba la secularización como proceso irreversible. La cuestión fundamental sería llegar a descubrir si el mundo está secularizado o, dicho de otra manera, si la religión puede sobrevivir a la modernidad [GUIDDENS, A., Religión en Sociología, p. 711-758, 712].

Sin embargo el revival o retorno religioso de finales del siglo XX ha ocasionado que cada vez se levanten más voces que cuestionan la teoría. Hasta tal punto ha cambiado la visión actual, que ya es común que se hable de desecularización o de postsecularización por buena parte de los fueron, en su origen, defensores del paradigma de la secularización [BERGER, P. L., The secularization of the World 1999; Questions of Faith. A Skeptical Affirmation of Christianity; STARK, R., Secularization RIP , Sociology of religion, vol. 62, nº 2, 1999, p.249-273; LAMBERT, Y., L’Europe a un tournant. Revue Futuribles, 2002, nº 277, p. 129-159; TAYLOR, Ch.., A Secular Age, Harvard University Press, Cambridge, Mass, London 2007; BERICOT ALASTUEY, E., (coord.), Presencia de la religión en la sociedad avanzada, Centro de Estudios Andaluces, Sevilla 2008]

Eugenio Trías lo expresaba así: La religión vuelve a estar de actualidad después de dos siglos en los que parecía que asistíamos a su declive irreversible, lejos de ser un factor cultural en retroceso parece hallarse hoy en el primer plano de los asuntos mundiales [TRÍAS, E., Pensar la religión, Destino, Barcelona 1997, p.15]. En definitiva, se evidenciaba de nuevo la sed de valores trascendentes y la natural inclinación a lo divino del ser humano.

¿Qué había ocurrido? Algo que en la historia ha sido bastante común, un fenómeno típicamente cristiano y circunscrito a Europa se extrapolaba a la realidad mundial, un ejemplo más de eurocentrismo [CASANOVA, J., Reconsiderar la secularización: una perspectiva comparada mundial, Revista académica de Relaciones Internacionales, nº 7, Noviembre 2007, UNAM, AEDRI.]

En Europa, la colisión entre la religión y la esfera secular en lo científico, lo económico y lo político presentó la secularización como el triunfo de la razón y la libertad frente al oscurantismo religioso. Esto a la larga sería considerado lo normal, lo progresista y lo moderno.

Visto con cierta perspectiva, no se trataba de un fenómeno global sino de un fenómeno histórico particular. Si mirábamos a las religiones no cristianas, o incluso dentro del cristianismo la expansión del evangelismo de corte pentecostalista, o simplemente nos salíamos fuera del ámbito europeo, la teoría de la secularización no se sostenía.

Lo que ocurría en EEUU era siempre un hecho que contradecía el núcleo de la teoría: Modernización = Secularización .Quiero presentar un dato muy revelador como ejemplo, un estudio encargado recientemente por La Conferencia Episcopal de los EEUU a la Universidad de Georgetown sobre el número de católicos norteamericanos que se habían planteado seriamente la vocación religiosa y que mostraba que más de medio millón de católicos se había planteado ser religioso/a o sacerdote.

Si tenemos en cuenta el número de católicos en los EEUU, podemos hablar de todo menos de secularización. La cuestión no sólo estriba en que la secularización sea un tema europeo, sino que cada vez hay más indicios de que tiene todos los rasgos de ser un mito, o sea que es también en la propia Europa donde podemos hablar de postsecularización. Eso es lo que vamos a intentar mostrar seguidamente.

La duda, factor determinante

Hoy es cada vez es más común oír hablar de retorno de lo religioso, de metamorfosis de lo sagrado, de religión a la carta…esto pone de manifiesto que en las sociedades desarrolladas no desaparece lo religioso. Al contrario de lo que indicaba Lipovestky, parece que la cuestión de Dios importa y mucho.

La respuesta laica y secular, que naciendo de la ilustración pretendió generar un universo simbólico omnicomprensivo, se topó con un límite infranqueable, al final no aportaba energías a la vida y sentido a la existencia, de ahí que la cultura atea y cientifista como cultura de masas pareciera quebrarse.

Aquel ateismo, con el que también pretendió dialogar el Concilio, no sólo ha perdido paulatinamente grados de legitimidad, sino que en gran parte de Europa, su propia expresión pública comienza a formar parte de la incorrección política [BERICOT ALASTUEY, E., Duda y postmodernidad. El ocaso de la secularización en Europa, Revista de Investigaciones Sociológicas (REIS) nº 121, 2008, p. 13-53, p. 30]

Los estudios sociológicos están poniendo de relieve que no es la indiferencia la que crece en Europa, más bien la situación en la que parecen situarse la mayoría de los europeos es la de la duda. Cuando hablamos de duda no hablamos de agnosticismo o del indiferentismo despreocupado de las cuestiones sobre Dios, como por otra parte se desprendería de la teoría de la secularización, sino de aquellos que habitan en las moradas confusas de la duda. ¿Dónde se ha operado el cambio crucial? Digámoslo muy claro, no es la tradicional duda que minaba la posición del creyente, sino la duda que mina las posiciones de los increyentes.

Así lo expone Eduardo Bericot: Mientras que hasta ahora pensábamos que la duda corroía únicamente la certeza en la creencia religiosa (Teoría de la secularización), ahora podemos ver que la duda también ejerce una acción corrosiva sobre las certezas del espíritu científico, intramundano, materialista, racionalista y secular (Teoría del ocaso de la secularización) [el paréntesis es nuestro]

En la mitad de los europeos, constata Bericot, puede ya observarse con toda claridad el efecto de la incertidumbre y de la duda. No hablamos de la duda metódica o la duda de la ignorancia del racionalismo ilustrado, sino de la duda que produce angustia.

La indiferencia light de la que se hacía eco Lipovestky ocultaba la realidad existencial del hombre que no puede vivir eternamente con una venda en los ojos. Antes o después las circunstancias personales o sociales harán inevitable que cualquier hombre tenga que enfrentarse a sus propios límites. La ciencia y el pensamiento racional no le servirán de mucha ayuda pues guardan silencio en cuestiones tan fundamentales como el significado y el propósito de la vida.

Estas cuestiones insoslayables siempre han conformado el núcleo de la religión propiciando el salto emocional hacia la creencia y la fe. La fe y la religión tienen que ver con esas creencias y con esos valores compartidos que dan sentido tanto a las personas como a los grupos, creencias y valores que dotan de identidad, que orientan la existencia y que ofertan marcos de sentido que permiten albergar la esperanza.

Puede resultar curioso pero se suele constatar que cuando fallan las razones que pueden arropar e impulsar posturas optimistas es cuando emergen las razones que propician la esperanza y este es el terreno propicio que permite abrirse al terreno de lo religioso.

La religión se enraíza en la propia vida determinando la conducta de las personas que comparten ese núcleo de creencias comunes, una a conducta que se asienta en la percepción de un significado profundo en la realidad y de un propósito en la vida.

La religión muestra de un modo u otro que la vida en el fondo tiene un sentido, sentido y orientación que se fundamentan en un polo sagrado del que es posible participar.

Desde esta óptica podemos comprender porque en esta sociedad del riesgo, del miedo y la incertidumbre la duda empieza a corroer aquellos cimientos que la increencia consideraba tan sólidos. El hombre se considera dios cuando sueña pero es un mendigo cuando reflexiona recordaba el poeta alemán Hölderlin, precisamente esa experiencia de la mendicidad y la contingencia es la que hace que en este momento, como en todo momento entendemos, el hombre vuelva a abrirse a la experiencia de lo sagrado.

Un nuevo marco de interacción entre religión e institución

La crisis institucional

El nuevo ámbito es el de una situación donde valores que antes considerábamos antitéticos hoy pasamos a estimarlos simultáneamente, así por ejemplo libertad individual y formas comunitarias, razón y sentimientos, vivencia del instante y anhelo de eternidad, individualismo racionalista y panteísmo místico. Este es el ámbito del ocaso de la secularización.

El alma occidental que intentó convencerse a sí misma de que no tenía hambre de Dios, no pudo mantener durante mucho tiempo la mentira. Esto se puso claramente de relieve cuando se consideró por separado la religión de su aspecto institucional. Una cuestión era el probable declinar de las instituciones religiosas tradicionales y otra muy distinta el declive de lo religioso.

Los números relativamente altos de creencia religiosa que se seguían manteniendo eran un indicio de ello. Más aún, también era muy cuestionable el tema de la privatización de la religión, si en el resto del mundo era evidente que la religión no había quedado reducida al ámbito privado en Europa tampoco, acaso no se ha puesto la religión en el centro del debate de la política europea [CASANOVA, J., Religion Secular Identities and European Integration en BYMES, T., y KUTZENSTEIN, P., (eds.), Religion an Expanding Europe. Cambridge University Press, Cambridge 2006]

La supuesta secularización no implicó la ausencia de la fe. No se ha asistido al abandono de la religiosidad en esta era, sino que lo que ha ocurrido es que han aumentado las posibilidades religiosas con las que los individuos y grupos sociales siguen intentando dar sentido a su vida.

El secularismo moderno consideró que el hombre era incapaz de experimentar la trascendencia. Cegado por la idea cientifista de que sólo podía considerarse real aquello de lo que tuviésemos evidencia, determinó a priori que la idea de Dios era ilusoria. Este paradigma se ha resquebrajado, de un modo u otro, lo divino aparece en el horizonte.

Si observamos con una cierta profundidad el propio resurgir del laicismo combativo es un síntoma de la creciente desecularización social. El nuevo laicismo ve peligrar las conquistas de la ilustración racionalista y laica en nombre de una ficción gestada y mantenida por los jerarcas religiosos. Esto nos da idea de que la religión se va desprivatizando y lo sagrado vuelve a ocupar un lugar público [GAMPER, D., Razón pública y religión en el contexto postsecular, Enrhaonar: Quaderns de filosofía, Nº 43, 2009, p.111-130]

En este contexto postsecular la religión es entendida como una práctica totalmente libre cultivada por personas que toman y viven sus opciones desde sus propias convicciones. La verdadera novedad es que, en nuestra era global, se da la presencia y disponibilidad de todas las religiones y sistemas culturales desligados de sus contextos espaciales y temporales listos para la apropiación flexible o fundamentalista, y esto posiblemente lleve al renacimiento de las grandes religiones del mundo como comunidades imaginadas, transnacionales y globalizadas.

La religión sigue impregnado toda la cultura y es a menudo más influyente donde es menos obvia [Sobre la religión en la era de la globalización es interesante comparar los trabajos de TAYLOR, Ch. T., A Secular Age , y TYLOR, M. C., Después de Dios, la religión y las redes de la ciencia, el arte , las finanzas y la política. Siruela, Barcelona 2011. La religión se entiende como una de las opciones más libres del hombre por lo tanto las instituciones pierden fuerza reguladora sobre sus adeptos sostendrá Taylor, mientras que Tylor bucea en esa nuevas realidades como el mercado globalizado que se convierten en auténticos dioses]

Una de las consecuencias para la religión en este contexto de libertad personal y mundo globalizado es la desregulación institucional, es decir, el debilitamiento de las instituciones para estructurar la vida de los que confiesan un determinado credo, esto se va generando, tomando como ejemplo el caso del cristianismo, una dispersión cultural y social de lo cristiano.

Por eso revival religioso no es sin más equiparable a revival de las grandes instituciones religiosas. De hecho hay voces que señalan que estaríamos en un paradigma post-religional o al menos postcristiano. Si como hemos visto, el descenso de las creencias no ha sido tan agudo como el de las prácticas religiosas, esto permitiría hablar de que en occidente se está dando un caso que merece un serio análisis, nos referimos a aquello que Davies denominaba creencias sin pertenencia [DAVIE, G., Religion in Britain Since 1945: Believing without Belonging, Balckwell, Oxford 1994]

Serían las grandes religiones en cuanto instituciones las que estarían en crisis. La crisis no sería tanto de trascendencia (de la apertura del ser humano a la trascendencia) sino una crisis institucional. Una crisis que tiene mucho que ver con la eclosión de una nueva situación cultural que supone la transformación de las estructuras cognoscitivas, axiológicas y epistemológicas; se trataría de un auténtico tsunami cultural que ha barrido de plano ideas del tipo de única religión verdadera o de una moral heterónoma.

Pensar que todo se debe a la pérdida de valores, a la difusión del materialismo, al hedonismo, a la falta de testimonio, a los escándalos morales, etc., puede hacernos opacos a los auténticos cambios histórico- culturales cegados aún por antiguos paradigmas Véase por ejemplo el informe [¿Hacia un paradigma postreligional? De la Comisión Teológica Internacional de la EATWOT, comentada en Tendencias21 ]

Debemos pues atender a este tsunami cultural, para una re-recepción del patrimonio recibido y elaborado dentro de una nueva situación. No olvidemos que el ateísmo y el indiferentismo aparecen como fenómenos postcristianos. El hueco que deja la ausencia de dios es tan inmenso que el hombre tiende a llenarlo de algún modo. Si las religiones tradicionales pierden peso y ya no satisface las necesidades espirituales de muchas personas, éstas buscarán nuevos canales o fuentes donde satisfacer la sed de lo divino.

En este sentido de profundo cambio cultural, no podemos olvidar el cambio operado en el pensamiento occidental. El resurgimiento de lo religioso tiene mucho que ver con la desmitificación de la desmitificación, que implica la apertura a lo sagrado que la modernidad había clausurado. No se trata de la revitalización de un cuerpo doctrinal rígido y ahistórico.

El proceso de secularización, más que abolición, supuso una metamorfosis de lo sagrado. Lo que quebró fue el sistema monolítico de cristiandad, lo que dio paso a una pluralidad de juicios sobre creencias, todo ello de la mano del resquebrajamiento del paradigma ilustrado. La secularización, más que el desvelamiento de la irrealidad de lo divino, trajo consigo el cuestionamiento de una divinidad construida desde una metafísica totalizante.

La frase Dios ha muerto, interpreta Heidegger, más que Dios ha perdido la credibilidad, significa que ya no podemos buscar, lo que implica que ya no podemos creer. Ya no podíamos creer que creemos y por ello no podemos creer que otros crean. Lo que quedaba en entredicho era el paradigma onto-teo-lógico que había objetivado a Dios.

Un Dios como ente supremo, un Dios que había dejado de ser incognoscible e indemostrable y que cerraba el edificio cognoscitivo del hombre tenía mucho de construcción humana. La verdad es que un Dios que podía ser matado por el hombre nunca mereció tal nombre [HEIDEGGER, M., La frase Dios ha muerto en Caminos del Bosque, Alianza, Madrid 2000, la primera cita en p. 198, lo restante en p. 157-158]

En definitiva lo que había caído era un ídolo, era necesario recuperar la distancia del dios que habíamos empequeñecido para, paradójicamente, sentir la proximidad de Dios [MARION, J. L., en Prolegómenos a la Caridad, Caparrós, Madrid 1993, sostiene que lo que se nos transmitió es que creíamos a pesar de la creencia de que no era posible creer (p.80), era necesario recuperar el misterio esto sólo es posible en un Dios que al distanciarse , precisamente, se hace más cercano.(198). Ver también El ídolo y la distancia. Sígueme, Salamanca 1999].

El vacío dejado por el ídolo caído fue en principio ocupado por otros ídolos. Ideologías de todo tipo, ideologías cientifistas que auguraban mundos donde la ciencia lo resolvería todo, utopías políticas que proyectaban paraísos en la tierra, ideologías económicas que endiosaban el mercado y el progreso… todas ellas terminaban convirtiéndose en monoteísmos de nivel superior con sus propios artículos de fe que universalmente adquirían validez dogmática.

Sin embargo unas tras otras iban mostrando la falta de vida del ídolo. Este es el auténtico drama del humanismo ateo, la incapacidad de abandonar el creer, la necesidad de idolizar para poder aportar algún sentido. En el fondo, por mucho que se intente reprimir lo sagrado, éste siempre retorna pues hay una necesidad de reintroducir un significado a la realidad que trasciende los límites de la racionalidad moderna. Es el gran drama en definitiva la incapacidad de abandonar el creer [CARRETO PALÍN, A. E., Religión Intersticial: la metamorfosis de lo sagrado en la sociedad contemporánea. Gazeta de Antropología. Nº 19, 2003, artículo29 ]

El sociólogo francés Emile Durkheim (1858-1917) profetizaba el paulatino desvanecimiento de la religión en la sociedad. Fuente: Wikipedia.
El sociólogo francés Emile Durkheim (1858-1917) profetizaba el paulatino desvanecimiento de la religión en la sociedad. Fuente: Wikipedia.
Conclusión: el deseo de Dios persiste

Los enfoques actuales sobre la religión siguen estando muy influenciados por los estudios clásicos de Durkheim y Weber que profetizaban el paulatino desvanecimiento de la religión en la sociedad. El pensamiento científico y racionalista iría sustituyendo progresivamente a las ideas que provenían de las religiones. Los tozudos hechos, sin embargo, parece que no confirman tales expectativas teóricas. En primer lugar la secularización se nos presenta como un fenómeno surgido en occidente y difícilmente extrapolable a otras regiones del mundo.

En segundo lugar, el concepto secularización es tan ambiguo que raramente puede uno afirmar que es lo que significa exactamente. Si hablamos de que las instituciones religiosas pierden su estatus social y disminuye, por consiguiente, su influencia sociopolítica parece que esto ha ocurrido en Europa. Si hablamos de la disminución de la práctica religiosa tradicional la respuesta también sería afirmativa.

Cuando nuestros análisis empiezan a atender a fenómenos como el desencanto y la racionalización del mundo, en un primer momento tendemos a pensar que lo sagrado, lo misterioso y lo sobrenatural ya no tienen espacio en nuestra sociedad. Pero si reflexionamos a un nivel más profundo sobre el tema observamos muchos indicios de que la supuesta desacralización secularizadora es muy cuestionable.

Aquella expresión con la que Garaudy definía a la persona humana reducida a intelecto donde no había espacio ni para el amor, ni para la fe, ni para la poesía [GARAUDY, R., Per un dialogo delle civiltà, Cittadella, Assisi, 1977, p.22], y que podía definir la situación de una época, por más que algunos no se cansen de repetirlo, por lo que hemos visto, no puede describir la situación y el alma del hombre de hoy, al menos de una gran cantidad de personas.

En nuestra sociedad ultramoderna (sociedad mediática, del consumo, de la tecnociencia) se valora mucho la experiencia personal en confrontación con el racionalismo y el cientifismo. Por lo tanto la sensibilidad religiosa y las mismas religiones como formas de expresión y comprensión de la realidad siguen teniendo su gran espacio.

En nuestra época el hombre se ha convertido en una realidad abierta. La inestabilidad y la incertidumbre en la que viven son consecuencia directa de los cambios estructurales de la sociedad misma. El pluralismo cultural y social ha producido el colapso de muchas de las estructuras de plausibilidad tradicionales que ofertaba la religión, pero no es menos cierto que ha creado una situación nueva que favorece la adhesión voluntaria.

Así pues, dejemos claro que no debemos confundir el hecho de que la institución pueda estar en crisis con la crisis de la religión. Es cierto que la sociología religiosa pone de manifiesto que existen problemas de transmisión de la fe mediada por las instituciones, pero esto no puede identificarse sin más con la crisis de la religión.

Si por secularización entendemos esta crisis de las instituciones, podemos discutirlo, pero si lo que entendemos es crisis de la creencia en Dios, de la búsqueda de lo divino o del anhelo de una experiencia espiritual, esto ya es otra cosa y a lo sumo podríamos hablar de un eclipse de la concepción cristiana de Dios en Europa. Aún esto habría que tomarlo con muchas reservas como he tratado de mostrar.

Las preguntas religiosas, la sed de infinito, la cuestión del sentido de la existencia, las cuestiones sobre la vida y la muerte, éstas no se encuentran en crisis. El hombre sigue y seguirá teniendo un deseo de Dios, se trataría de que encuentre en nuestras propias instituciones un oasis donde poder satisfacer su sed.

De este oasis hablan los obispos en el mensaje final sobre el Sínodo de los obispos sobre la Nueva Evangelización, y sobre este Deseo de Dios inscrito en el corazón del hombre habló Benedicto XVI recientemente. (Sobre el tema de la distinción entre crisis de la institución y crisis de la religión es muy sintomática la entrevista realizada a Ignacio Moret director de una nueva editorial sobre temas religiosos Fragmenta, artículo aparecido recientemente en Religión Digital con el título claro y contundente: Las instituciones están en crisis la religión no).

Para aquellos que rápidamente quieren ver los signos que preludian la defunción de lo religioso tras la supuesta muerte de Dios deberían ser más prudentes y atender precisamente al pensamiento de autores como Weber o Durkheim que, aún previendo la secularización progresiva de la sociedad, albergaban serias dudas sobre la erradicación de lo religioso.

Ya Durkheim había señalado que había algo eterno en las religiones destinado a sobrevivir a todos los símbolos en los que ha ido envolviéndose a lo largo de la historia [DURKHEIM, E., Las formas elementales de la vida religiosa: el sistema totémico en Australia, AKAL, Torrejón de Ardoz 1982]

Embarcados en la Nueva Evangelización [He tratado de este tema con más profundidad en CAÑETE OLMEDO, J. J., ¿Tiene algo que decir el cristianismo en el siglo XXI?, GIENNIUM, en prensa], el aprender a mirar la realidad desde otras perspectivas distintas a las de la tan manida secularización nos permitirá descubrir las nuevas oportunidades que se nos presentan y anunciar el Evangelio en un lenguaje y una racionalidad que conecte con el hombre de hoy.

El anuncio del Evangelio exige una confrontación leal con el hombre de hoy, con su cultura, con sus valores y antivalores, con sus logros y con sus incertidumbres y dudas. Debemos evitar el constante peligro de convertir lo relativo en absoluto, de dogmatizar aspectos que pueden ser meras proyecciones socioculturales fruto de circunstancias históricas.

Si Jesucristo muestra la forma plena de ser humano, Jesucristo debe ser la verdad capaz de colmar cualquier pregunta y de restaurar los puentes de la confianza. En el Concilio Vaticano II se presentaba a ese Cristo que revela el misterio del hombre y de Dios y a esa Iglesia que comparte los gozos y las esperanzas, y las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo (Gaudium et Spes, 1, 22). Ese espíritu puede contrarrestar las incertidumbres y miedos que pululan en nuestras sociedades, suscitando la esperanza, abriendo el futuro a la trascendencia, sanando e insuflando vida en unas sociedades anémicas.

Quiero dejar claro que, aún constatando la crisis institucional, las instituciones también son necesarias en nuestra época. Partiendo de las conclusiones de nuestro estudio me permito realizar algunas propuestas eclesiales en orden a la Nueva Evangelización.

El contexto socio-religioso actual nos invita a la humildad institucional eliminando las inquisiciones residuales sabiendo que la verdad no se impone sino por la fuerza de la verdad misma (Dignitatis Humanae, 1]

La Iglesia debe amar la pluralidad tanto a nivel intraeclesial, como la legítima pluralidad de la sociedad respetando la autonomía de las realidades temporales. La actitud que predomine será la de escucha y de diálogo, lo que no significa flirtear y acomodarse al mundo.

El establecer puentes de encuentro no significa no criticar y deconstruir las nuevas mitologías ya sean las del estado, el poder, el mercado o cualquier otra, sino que la mirada no debe partir desde los cánones sino desde el encuentro, la promesa y la esperanza.

Es hora de terminar, después de todo hoy se nos vuelve a invitar a dar una buena noticia al mundo y el cristiano es portador de esa Buena Noticia. Hará falta mucha creatividad, un lenguaje entendible, una racionalidad que permita el encuentro con las realidades de nuestro tiempo. Esto es cierto, pero al final no olvidemos que el único camino digno de crédito, aquel que trasciende los espacios y los tiempos, es el amor.



Juan Jesús Cañete Olmedo es profesor de Filosofía, Centro de Estudios Teológicos, Jaén. Colaborador de Tendencias21/Religiones.



Miércoles, 6 de Noviembre 2013
Juan Jesús Cañete Olmedo
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Nota

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1.Publicado por Pedro Rubal el 06/11/2013 16:35
Comparto en su totalidad el contenido de esta colaboración, no tanto porque exprese muy bien lo que yo pienso, que carece de relevancia, cuanto porque me produce la satisfacción de pensar y haber sostenido lo que en él dice el Sr. Cañete Olmedo. Evidentemente, una cosa es la religión y otra su aspecto institucional.
Por supuesto, "el concepto de secularización es tan ambiguo que raramente puede uno afirmar que es lo que significa exactamdente". No obstante, en el trabajo se hace mucho y muy bien, a mi juicio, para dotarlo del necesario contenido a fin de articular cuánto en él se afirma.
Sólo a título de comentario intranscendente, quisiera traer aquí una reflexión acerca de que el término "secularización" venía siendo utilizado por la "Institución Religiosa" para designar aquel acto por el cual un "beneficio regular" o un religioso fuese colocado en la clase de clérigo y aún de lego". Por tanto, había ya una secularización aplicada a las personas y otra a los beneficios, e incluso se habló de una cierta "bula de secularización", por la que se podía extinguir la orden de la regla que profesaba un monasterio, pasando todo al estado de secularizado. Y me pregunto: ¿Hasta donde la extrapolación a la sociedad en general pudo haber creado cierto embarullo semántico?.
Por otra parte, me parece curioso que el mismo Voltaire vislumbró en sus obras "Cándido", "Zadig", "Micromégas", etc.la ineficacia de la luz y la Razón para resolver los problemas generados por la codicia, la superstición, la violencia...en el marco meramente progresista al estilo de su época, que era tanto como reconocer la insuficiencia, en el fondo, de los valores que se estaban defendiendo, no sólo para dar solución a la problermática social, sino también, por supuesto, a la realidad personal del hombre.
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2.Publicado por Joaquin Gonzalez Alvarez el 06/11/2013 18:51
ES CIERTO QUE HAY UN RETORNO A LA RELIGIOSIDAD AUNQUE EN MI OPINIÓÓN ES UN RETORNO AL SENTIMIENTO RELIGIOSO, EL CUAL VIENE SICNADO POR UNA MODERNA RACIONALIDAD QUE NO SE AFERRA A LO ESTRICTO MORE GEOMÉTRICO AL CONCEDER SIGNIFICATIVO ESPACIO A LO METAFÍSICO Y LO RELIGIOSO CABALMENTE ENCAUZADO, PERO NO ACEPTA EL DISCURSO DESDE PÚLPITOS Y CÁTEDRAS DE LAS IGLESIAS INSTITUCIONALIZADAS A BASE DE MILAGROS Y DEIDADES ANTROPOMÓRFICAS QUE LA HUMANIDAD DEL SIGLO XXI NO ACEPTA, PERO ADMITE UNA CAUSA ESPIRITUAL DE TODO LO EXISTENTE Y SU REVERENCIABLE ARMONÍA UNIVERSAL CUYA NATURALEZA SE DESCONOCE, CAUSA ASMILABLE A LA DIVINIDAD A LA CUAL PUEDE LLAMARSE DIOS.

3.Publicado por José Miguel E. el 06/11/2013 19:21
En referencia a este artículo escribo lo siguiente:

1º- La secularizacíon no es un destino de irreversible pérdida de la dimensión religiosa si no a veces el síntoma de una mala ecuación a las condiciones socio-culturales contemporáneas. La secularización no es una negatividad de la que hay que defenderse, ella es un reto, un desafío, una oportunidad para una Nueva Evangelización.

2º- Hablar bien de Dios comporta que nuestras palabras sean reflejo de la Palabra de Dios en persona: Jesucristo.
En la Biblia aparece muchas veces "el silencio", "los silencios" de los humanos y de los de Dios. Pero ese "silencio" no se trata de un callar, no decir nada, no; es la actitud de confianza, de esperanza, de apertura a Dios como misterio que está más allá de nuestras palabras y conceptos.
El silencio no es un "no hablar", no es un silencio de "no saber nada de Dios", ni mucho menos. No es el silencio budista del gran vacío, no es el silencio administrativo del: "quien calla, otorga". Es el silencio de la oración,
de la vida espiritual, el silencio que nos abre al misterio, el silencio de la humildad, el silencio creativo y recreativo...

3º- A veces los cristianos (junto con las instituciones) hablamos demasiado de Dios y quizás lo hacemos usando demasiadas palabras y nos olvidamos de que tenemos que hablar de Dios también con los silencios, las narraciones, las parábolas, el testimonio de vida... de tantas y tantas formas como aparece en la Biblia. A mi ver, quizás este sea un punto en el cual las instituciones deberían profundizar.

Como conclusión....

Hay que hablar de Dios explícitamente y del Dios de Jesucristo para ofrecer una espiritualidad humanizadora frente al materialismo hedonista, consumista e insolidario. Una espiritualidad vigilante ante las idolatrías deshumanizadoras, una espiritualidad que aporte fe en una transcendencia personal que está presente en todas las personas de nuestra sociedad.

4.Publicado por María el 07/11/2013 09:29
Magnífica entrada, esto es justamente lo que yo quería expresar en un comentario a un artículo anterior del Profesor Juan Jesús Cañete Olmedo, en este comentario señalaba que pensaba que la secularización tal como se habla de ella me parecía un mito, lo que estaba ocurriendo podía catalogarse como como una metamorfosis de la religión. Me ha parecido muy interesante ese espacio de la duda donde se encuentra tanto el creyente como el increyente del que se nos habla en este artículo. Yo matizaría el hecho de hablar de creyentes e increyentes es algo que me parece bastante maniqueo, se trata del encuentro entre unas creencias y otras y todos, recordando a V. FranKl,en un espacio común de búsqueda de sentido.

5.Publicado por Joaquin Gonzalez Alvarez el 07/11/2013 17:34
Continuación de mi comentario 2.
Esa Causa a la que me refiero identificable con la Divinidad, la llevamos todos en cada uno de nuestros átomos y a los que de ésto tomamos consciencia. nos mueve a seguir ia enseñanza humana de Jesús de Nazaret.

6.Publicado por Beatriz Basenji el 07/11/2013 19:47
Se tiene la impresión que se está sobredimensionando el ateísmo que muchos seres proclaman. La mayoría de los ateos rechazan un dios antropomorfo. Los cristianos tomamos como base de nuestras creencias, o de nuestra FE - al menos oficialmente por parte de la Iglesia Católica - el Antiguo Testamento. La nuestra es una tradición Judeo-Cristiana. Sucede que a la luz de los nuevos conocimientos que los seres vamos incorporando el "dios" bíblico no se adecúa a la Eternidad que le adjudicamos a ese Ser. Ni tampoco la Omnipotencia, puesto que, los mismos fervientes cristianos ante la realidad de las guerras, el hambre, las enfermedades, las pestes, etc. etc. el tal "dios" no evitó a las multitudes estos terribles dramas.Curiosamente, a medida que los Científicos nos van acercando a la Naturaleza de este Mundo que llamamos Universo, como ha sucedido con el mismo Genoma Humano, quienes han estado en el desarrollo del programa - por llamarlo de algun modo - han percibido en sus secuencias, algo que está mas allá de lo que la misma Ciencia puede revelar. Ese SENTIDO, no solo está inscripto en cada una de nuestras células humanas, sino que abarca absolutamente a cada criatura vegetal o animal, e incluso el mundo mineral, está penetrado por esa Voluntad que todo lo abarca. Nadie, ningun ser medianamente inteligente puede vivir negado a esa REALIDAD que lo circunda de modo permanente. Es tal la Perfección como la Sutileza. El profundo Amor como la permanencia de los ciclos dentro de un sistema que se calcula en unos 14 mil millones de años. Cuanto mas profundizamos en la Ciencia, mas comprendemos nuestra ignorancia. Lo cierto es que TODOS estamos aquí comprometidos con esta Vida que mana de forma permanente en todas las dimensiones.Cordiales saludos.

7.Publicado por francisco el 08/11/2013 19:58
Beatriz si he comprendido bien hablas de un sentido inscrito en la misma naturaleza, creo que era Einstein quien hablaba de una razón encarnada. En ello creo que ves un signo de la presencia de Dios en la creación. No se si te he entendido bien, mi pregunta como agnóstico que soy es la siguiente ¿no será eso una mera proyección nuestra?¿ No seremos nosotros los que proyectamos eso que denominas perfección y sutileza cuando en realidad solo existen hechos brutos? Más aún ¿es necesario creer en una divinidad para tener vivir la espiritualidad? Yo creo que no. Comparto con el autor del artículo la crítica que hace a la secularización pero no creo que eso suponga el retorno al teísmo. Saludos a los foreros.

8.Publicado por Jesús A. el 09/11/2013 17:44
Excelente artículo y bastante claro.

Desde mi punto de vista el fenómeno de la secularización, visto retrospectivamente, expresa más un deseo de ciertas personas que otra cosa, sobre el cual se articuló una estructura teórica que daba como resultado el desplazamiento de la religión por la razón. Los autores, a mi juicio, olvidan varias cosas: una es que la Ilustración sólo se da en el mundo occidental y lógicamente la secularización no se escapa de ese ámbito geográfico (esto refleja el pensamiento eurocentrista) y, por otro lado, que el hombre es religioso por naturaleza. Ambas cuestiones son puestas de manifiesto en el artículo cuando se afirma, primero, que fuera de los países occidentales la secularización no se ha dado y, segundo, que las personas se siguen haciendo preguntas sobre el sentido, la trascendencia, Dios,… Estoy totalmente de acuerdo con que son las instituciones religiosas las que están en crisis y no, citando textualmente, “la apertura del hombre a la trascendencia”.

Poniendo el foco sobre las instituciones religiosas habría que preguntarse si esta crisis podría traer algo consigo que fuese positivo para las mismas. Estoy persuadido de que sí tiene muchos aspectos que pueden ser muy útiles, siempre y cuando sepamos hacer uso de esa crítica de manera constructiva ya que puede actuar como una lámpara que ayuda a reflexionar sobre su situación actual. Antes de que la razón se convirtiera en un ídolo puso en evidencia los ídolos que había dentro de las instituciones y eso, evidentemente, es una información muy valiosa para comprender, parcialmente, las causas que han sido origen de dicha situación.
Una vez aceptada la situación de las instituciones religiosas habría que lidiar con la resistencia que ofrecen al cambio, el poso dejado por la creencia en la soberanía de la razón que tiene como resultado un cierto complejo de inferioridad en los individuos-instituciones y, por último, con la situación de debilidad en la que se encuentra actualmente la propia razón tras la modernidad que impide al hombre ver su capacidad para conocer la verdad. De estos tres obstáculos, creo que, el peor es el tercero por las consecuencias que tiene en el pensamiento filosófico de aquellos que, desde dentro, deben ser el motor intelectual de ciertos cambios. Visto desde aquí, resolver esto va más allá de la reforma institucional tan necesaria (que es en lo primero en lo que se piensa tras situar la crisis en su lugar) y no sólo por la resistencia al cambio sino porque en el interior de las instituciones, a mi juicio, ha sido asumida por algunos de sus miembros como verdadera el estado de indigencia en la que la modernidad ha dejado a la razón. Actuando en consecuencia con esa creencia han filtrado formas de pensamiento “débil” y de pensamiento dogmático que mantiene en punto muerto el movimiento de progreso y profundización en la fe. Liberada la fe de la esfera de la subjetividad que no le es propia y con ayuda de la razón, investida de la dignidad y el poderío que le son propios, se podrán afrontar los retos que una sociedad tan cambiante y plural plantean y, además, hacer los cambios necesarios en las instituciones religiosas para que sean lo que deben de ser.

9.Publicado por Pepe N. el 09/11/2013 18:44
Nada más mirar el título de este artículo nos damos cuenta que estamos hablando de la secularización en la sociedad de Occidente, y no en otros lugares del mundo ajenos a ésa sociedad; pero es en ésta última dónde se han creado muchos problemas y dudas desde los debates filosóficos, es decir, uno de los problemas iniciales ha sido siempre querer extrapolar una realidad ocurrida en occidente hacia lugares totalmente inocentes en este tema. Como bien dice el profesor Cañete Olmedo ha sido un ejemplo de Eurocentrismo.

Muchos, además han caído en el error de hacer una crítica de la secularización desde ámbitos particulares como puede ser solamente desde los estudios estadísticos, científicos, filosóficos, culturales…; pero no debe ser así ya que un tema tan complejo como éste hemos de estudiarlo y verlo desde todos los ámbitos de la realidad, a ser posible.

A mi parecer, otro punto muy interesante es que nos encontramos en una sociedad que está viviendo muchos cambios sociales y culturales muy rápidos, esto de un modo u otro puede afectar a muchos ámbitos de la persona, pero sobre todo en la educación, tanto desde los padres como en las escuelas o universidades. De esto nos damos cuenta cuando vemos ese “pasotismo”, por llamarlo de alguna manera, de la gente en general, aunque nunca de una forma generalizada; también nos damos cuenta, por ejemplo en el ámbito intelectual cuando alguna persona se ha dejado llevar solamente por la expresión de algún autor sin profundizar en el porqué de la cuestión. Todo esto supone y genera, desde mi parecer, una gran nube de dudas que ha producido cierta ignorancia sobre las personas siendo un gran muro para el diálogo sobre ciertos temas. Por poner un ejemplo, ya no vivimos en la sociedad del "Dios ha muerto", pero a muchas personas les sigue llamando la atención esa gran expresión de Nietzsche y que algunas veces no sabrían explicar el por qué de esa afirmación.

En una parte de este artículo hemos visto que a medida que las sociedades se modernizan, la sociedad se seculariza indefectiblemente. Unimos, sin intención, modernización y secularización. Desde mi punto de vista creo que esto es otro de los mitos que tenemos metidos en la cabeza. No necesariamente por la modernización, las religiones en tanto institución pierden su influencia sobre las distintas esferas de la vida social. El hombre sigue teniendo esa sed de valores supremos que muchos ámbitos no pueden dar, los cuales ocasionan “duda “en el hombre, y como hemos visto es la posición de la mayoría respecto a este tema particular.

No hemos perdido nada, más bien hemos aprendido mucho desde el punto de vista de la secularización. El deseo de Dios persiste y hemos de tomarlo como un gran regalo que es capaz de sacarnos de cualquier duda.

10.Publicado por clean el 09/11/2013 20:30
La iglesia católica, en la Eucaristia es la revelación de Jesucristo en los Profetas para el
Pueblo de Dios.

11.Publicado por Antonio José el 10/11/2013 18:23
Comparto plenamente el contenido de este artículo por la fuerza con la que se argumenta el término no siempre bien entendido, ambiguo y, en muchas ocasiones “maquillado” concepto de secularización.
Es importante distinguir entre la crisis institucional que pueden estar afrontando las grandes religiones con la crisis de la propias religión o del sentir religioso. Otra notoria idea es la particularidad de la secularización, no se trata de hacer “leyes universales” y totalitarias de una situación propia de Europa. Así mismo, cabe resaltar la idea de la conversión a la “creencia de la increencia”, ahí es donde radica el cambio crucial, en la duda del increyente.
Vivimos en una sociedad occidental cada vez más globalizada y modernizada, una sociedad cada vez más racionalizada lo que supuestamente la hace presa de una corrosiva secularización, sin embargo, comprobamos que no existe una notoria y avanzada decadencia del sentir religioso, ni una privatización de la religión. Sino todo lo contrario, hay un resurgir de lo religioso.
Que el mundo sea cada vez más globalizado no significa que tomemos posturas y argumentos globalizadores, pues, sociedades que no han participado del pensar de la Ilustración no pueden equipararse a aquellas que sí. No podemos caer en el error de hacer del “eurocentrismo” una ley universal que afecte por igual a todas las sociedades. Pero es aún más sorprendente, porque incluso en la Europa de los grandes pensadores occidentales que nos han argumentado el ocaso e incluso la muerte de Dios, parece que sus profecías no han sido muy tenidas en cuenta en el pueblo occidental, pues hasta en la vieja Europa del “Anciano Dios” como señala Hölderlin, hay que poner en tela de juicio la secularización, donde hay un retorno a lo religioso, donde no crece la indiferencia ante lo divino sino la duda del increyente. Crece la duda en aquel que había hecho de las posiciones materialista, racionalistas… un dogma de fe. Dogmas que se vienen abajo cuando llega el momento de plantearse cuestiones fundamentales como el significado o el propósito de la vida. Es ahí, en esas cuestiones donde surgen las religiones.
Debido a la desprivatización de lo religioso el combatir laicista se hace más corrosivo, en su afán de que lo religioso no ocupe el espacio público. Pero en la era global y tecnológica lo religioso se abre sin barreras e impregna toda la cultura. Esta globalidad hace que surja la “creencia sin pertenencia”, lo que conlleva a la crisis institucional de las grandes religiones. Y aquí es donde nos lo jugamos todo, desde mi punto de vista. Comparto plenamente con el autor del artículo las propuestas eclesiales de cara a la Nueva Evangelización (“re-recepción del patrimonio recibido”). Creo que es fundamental que las instituciones hagan una autocrítica desde la humildad y se favorezca el encuentro. Sólo así la “creencia sin pertenencia” se tornará en “creencia desde y en la pertenencia”.

12.Publicado por Pedro A. el 10/11/2013 19:19
Me uno al pensamiento de este artículo en el cual se hace una buena exposición para reflexionar acerca de lo que pasa hoy día sobre la religión en el mundo y más concretamente con el propio Cristianismo y con la secularización de la sociedad en Europa.

El hombre, desde siempre, es religioso por naturaleza, ha buscado un ser superior que le ayude a comprender muchas incógnitas de la vida, desde dónde venimos hasta dónde vamos, cosa que la ciencia no puede llegar a descubrir y cada día da más firmeza a la creencia en la existencia de un ser superior. Es por ello que el hombre debe llenar el hueco que ha dejado la secularización en nuestros días, buscando para ello un surgimiento de nuevos movimientos que ayuden a esa búsqueda del hombre sobre la verdad.

La crisis institucional de hoy día dentro de la religión en occidente, es una de las causantes del abandono de las personas a la pertenencia a una religión, no tanto a la separación de la creencia en lo divino, sino a la negativa de pertenencia como institución. La persona que se aparta del todo de la religión, dejando a Dios a un lado, busca cómo satisfacer esa necesidad, sublimando ese deseo, en lo material y mundano, dejándose llevar por lo corruptible como es el caso del dinero. El hombre, después de ver que ese camino no le da ninguna felicidad, sino que siempre busca más y más y nunca llega a estar saciado, se ha dado cuenta que su satisfacción, en quien debe confiar, es en Dios, por ello se aparta de la institución como tal, no de Dios.

Cómo el Sr. Cañete Olmedo dice a modo de conclusión al final del artículo: “El cristiano es portador de esa Buena Noticia. Hará falta mucha creatividad, un lenguaje entendible, una racionalidad que permita el encuentro con las realidades de nuestro tiempo.” Por ello el Cristianismo, como religión más importante en nuestra sociedad, debe adaptarse a nuestros días y conseguir así llegar más cerca a las necesidades del hombre. Como bien dice también en las últimas palabras “el único camino es el AMOR”, el amor es el que ayuda a unir a los pueblos, el que acerca y hace entender a las personas, con este lenguaje universal del amor todos podríamos conseguir vivir en un mundo más veraz y real, más justo y feliz.

13.Publicado por CahiBrasil el 11/11/2013 00:32
Se habla mucho sobre "secularización" y se confunde mucho más...
En lenguaje corriente sin requintes intelectuales, ese concepto significa la ruptura y caída de una forma cultural de valores y creencias dominada por los dogmas y creencias de las diferentes religiones institucionalizadas, básicamente el Catolicismo en las "sociedaes occidentales"... Pero eso no tiene nada que ver con la desaparición de la espiritualidad humana, independiente por naturaleza de los dogmatismos religiosos.
Desde sus albores el ser humano tuvo registros internos espirituales, que comenzó a plasmar en los mitos de todas las culturas a partir del momento en que consiguió expresar afuera de su conciencia un tipo de traducción psicológica de esos registros de experiencia, comenzado con las pinturas rupestres y siguiendo con los mitos escritos después de una larga transmisión oral. Esos mitos se transformaron después en dogmas y teologías muy diversas, atreladas a los procesos económicos y sociales e influyendo fuertemente en ellos, hasta llegar a la civilización actual, caracterizada por la interconexión entre todas las culturas y la "globalización" comandada por el Mercado Financiero Internacional, con el aumento creciente del sufrimiento, la violencia y el enfrentamiento entre los seres humanos.
Esta crisis, como nunca la hubo antes, incluye a todas las manifestaciones humanas, entre ellas, las religiosas, que no sirven en absoluto para dar respuestas a las necesidades humanas mundanas y menos todavía para dar respuesta a la espiritualidad, via para comprender el sentido de la vida y de la muerte y de la posibilidad abierta de trascendencia, a pesar de los muchos remiendos que hacen para aferrarse a su poder terrenal.

14.Publicado por Andrés A. el 11/11/2013 16:32

Tras haber leído detenidamente el artículo y a la luz de los acontecimientos actuales destacaré varios puntos a favor, ya no he encontrado nada que refutar, de lo redactado en el mismo:

1. Estoy totalmente de acuerdo, y creo que es una evidencia, en la idea sobre la secularización en Europa. Pienso que es un tema que ha conseguido introducirse bastante en el pensamiento europeo. Esta realidad ya la afirmaba el beato Juan Pablo II: Yo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades. [Acto europeo en Santiago de Compostela, Discurso del papa Juan Pablo II, martes 9 de noviembre de 1982.]

2. Respecto a cuál es la raíz de esta crisis, es verdad que está muy influenciada a la crisis institucional de la Iglesia, pero eso sí, solo en algunos aspectos. Sin embargo opino que tiene mucho peso el pensamiento europeo introducido en el S. XIX y S. XX sobre la muerte de Dios. Queramos o no, en mayor o menor medida esto ha calado y mucha gente se ha visto afectada. Esto ha producido una gran y grave separación del cristianismo. A las personas del mundo actual no les interesa las ideas acerca de tener que creer en un Dios, al que hay que complacer y seguir unos mandatos y una ley moral.

3. Por este motivo y como continuación del punto segundo, es necesario volver a plantear la idea de Dios en Europa, hay que volver a despertar esa inquietud por la búsqueda de Dios en el hombre. Hay que remodelar la institución eclesial, pero eso sí, sin cambiar sus pilares fundamentales. Y sobre todo, y como más importante, hay que anunciar la Buena Noticia al mundo, y en esto estoy completamente de acuerdo, de una manera sencilla, directa y actual.

Como conclusión, pienso que es un artículo bastante interesante y refleja bastante bien la situación actual en la que vivimos.

15.Publicado por francisco el 12/11/2013 09:34
En un comentario anterior a una nota que hizo Beatriz. Planteaba una cuestión a la que nadie ha intentado dar respuesta: ¿Es posible una espiritualidad que no se sustente en la fe en alguna divinidad? Quizás CahiBrasil expresa algo, pero de un modo ambiguo. Estamos en el terreno de la duda pero la mayor parte de los comentarios plantean el tema buscando una especie de restauracionismo cristiano, lo que llaman nueva evangelización. Pero existe un campo inmenso aquél en el que no se sale de la duda, más aún aquél que pretende vivir en el silencio de Dios o de lo divino, el campo de la no fe. No hablo de ateísmo que sería otra forma de religión dogmática, tampoco hablo del agnosticisco que no es más que un ateo larvado, hablo del agnosticismo como silencio de lo divino( bien porque no existe, bien porque no hay posibilidad de encuentro con ese supuesto ser) como la postura más coherente, una postura que permite vivir la espiritualidad sin la atadura de los dogmas.

16.Publicado por Francisco Javier C. el 12/11/2013 17:01
La secularización de nuestra sociedad ha sido quizás mas rápida que en otros países, pero junto a la disminución de la práctica religiosa han crecido en estos últimos años las manifestaciones del catolicismo popular. Frente a un abandono de la práctica religiosa e incluso de la fe cristiana por una parte de nuestra sociedad, se observa un aumento en algunas agrupaciones cristiianas y comunidades eclesiales. Todos, cristianos o no , nos encontramos en el siglo, en el "saeculum", de donde viene el término "secularización".

Este interesante artículo me hace reflexionar sobre la importancia que tiene la nueva evangelización en nuestra sociedad. Desde mi punto de vista:
1. Debemos vivir esta nueva situación en paz y humildad. En cierto sentido vivimos una época de humildad y debilidad. Pero también aquí son aplicables las palabras de san Pablo: "En la debilidad soy más fuerte". Las dificultades del momento nos hacen buscar la roca firme de la fe en el Dios de la salvación.
2. Tendremos que aprender a no acusar ni condenar a las personas, sino a ver la situación del mundo con misericordia.
3. Especialmente tendremos que purificar nuestra vida personal y comunitaria, tratando de aumentar la fuerza religiosa de nuestro testimonio.
4. Presentar el evangelio de Jesús y el conjunto de la vida cristiana como verdadera salvación, comenzando por presentar a Jesús como salvador, y la vida cristiana como una vida humana recuperada,, alegre y satisfactoria. Que Dios aparezca como amigo de los hombres y defensor de su vida, más que como fuente de deberes, enemigo de la libertad y de la felicidad.
5. Para evangelizar hay que perder el miedo ante la mentalidad laicista y atea. Si queremos anunciar el evangelio, es preciso hacerlo en su integridad, sin omitir ni recortar lo que es más escandaloso para la mentalidad secularista.

Concluyo este comentario con palabras del Papa emérito Benedicto XVI acerca de este tema: "el desarrollo de la secularización en Occidente reclama la exigencia de una forma renovada de anuncio del Evangelio en el mundo actual”.

17.Publicado por antonio S el 12/11/2013 23:07
¿A dónde vamos a llegar?

La secularización en estos tiempos ha ahogado a nuestra sociedad, una sociedad demasiado moderna que lo único que busca es la comodidad y claro, ¿cómo va la gente a preguntarse por algo que les trascienda? Demasiado complicado planteárselo y llegan a la conclusión fácil de que son ellos los que transciende dándose a sí mismos la libertad que necesitan para ser momentaneamente satisfechos pero no caen en la cuenta de que ese no es el verdadero camino ni la verdadera felicidad y al final se tienen que plantear otros problemas de difícil solución.

Usamos demasiado la razón, creemos que esta nos va a sacar de cualquier meollo y que lo vamos a conocer absolutamente todo, pero nos equivocamos, hay algo que va más allá, Dios transciende a ese todo y hace falta algo más que la razón para tener fe en Él.

Un ejemplo de todo esto se ve muy presente en nuestro entorno, en nuestro ambiente actual, sin ir más lejos, muchos/as de mis amigos/as no creen en Dios ni apoyan nada en relación porque así tienen ''libertad'' para hacer todo lo que quieran sin tener remordimientos por nada ni por nadie y al final no son verdaderamente felices y acaban rogando al Señor (''matan a Dios'' para luego resucitarlo cuando les interesa) o a cualquier cosa que les sobrepase para que los saquen de un agujero sin fondo en el que ellos mismos se han metido por su propia arrogancia y por creerse ellos mismos un dios.

Desde luego, me ha parecido también muy interesante lo de la duda que vaga en las cabezas de la gente que no le encuentra un sentido a su vida, de la gente que, en principio, no cree en nada. En el fondo, muchos/as se preguntan (y sobre todo en los momentos más difíciles de su vida) si hay algo más allá, si Dios existe pero en muchas ocasiones, eso como he dicho antes, es algo que bajaría a más de uno de la perfecta nube de algodón y no valdría la pena...

Es que desde luego somos un poco tontos, solo nos quedamos con los errores e ignoramos lo bueno y por eso hay también una crisis institucional de la Iglesia porque la gente cree que esta es muy mala y lo único que hace es alienar a la persona y esto no es así y para colmo, no intentes discutirlo, traería demasiados dolores de cabeza.

Finalmente, decir que, vale, puede que ahora casi todo le haga sombra a la religión (los avances tecnológicos, la secularización y los problemas que esta causa...) pero bajo esta sombra, la Iglesia resplandece y se ve capaz de enfrentarse a este problema con una nueva evangelización que lleve la palabra de Cristo hasta los confines del mundo, y una palabra que cale en los huesos haciendo ver que Dios es el que da el sentido a nuestra vida y verdaderamente nos hará felices.

18.Publicado por francisco el 13/11/2013 22:40
Después de leer los comentarios veo que por aquí tenemos un grupo de evangelizadores católicos, no está mal cada uno tiene derecho a exponer lo que piensa. No obstante me gustaría que hicieran un poco de autocrítica y dejasen al lado la apologética fácil. ¿Por qué en la Iglesia católica la crisi institucional es especialmente grave? ¿Qué tipo de evangelio han predicado, códigos, normas, desigualdades, nos a todo?, se que no es justo generalizar pero es la impresión de gran parte de nuestra sociedad., ¿Qué tiene que ver eso con Jesús?, Alguno dice "¿A dónde vamos a llegar?...nuestra sociedad es muy moderna...creemos que la razón lo puede todo...la Iglesia resplandece" otros nos deleitan con una citita de Juan Pablo II o Ratzinger, quizás yo citaría más a Francisco que al menos se parece más a Jesús. Insisto el diálogo es necesario pero la apológetica no. Yo no creo en Dios, o al menos mis dudas son tan grandes que me considero agn´stico, sin embargo soy un hombre que vive su espiritualidad y creo en el amor, en eso estoy más cerca de Jesús de Nazaret, aún no creyendo que sea Dios, que cualquiera que mantenga una ideología clerical. Un saludo.

19.Publicado por antonio S el 14/11/2013 09:28
Claro que el diálogo es lo más importante Francisco, pero ¿quién nos quiere escuchar? Estamos cansados que nos escuchen siempre los mismos que como creen que ya lo saben todo, nos entienden de la forma que quieren y sacan sus conclusiones. Pero, ¿cómo hacemos que los que no creen abran el oído? Los que tienen alguna duda, como usted, lo hacen, pero algunos se muestran reacios al tema y no hay manera.

Vale que la iglesia ha cometido muchos errores ¡y la mayoría de la gente piensa que están cometiéndolos continuamente! ¿es que nadie ve lo bueno, es que nadie ve nuestra fe? Esta nueva generación de como dice usted, ''evangelizadores católicos'', estamos dispuestos a hacer lo que sea para que la gente se de cuenta de que lo que piensan no es del todo cierto.

Gracias por su comentario.

20.Publicado por francisco el 14/11/2013 11:43
Antonio hay mucha gente que escucha y toma su decisión, expresas la frustración típica y , perdóname que lo hago sin acritud, del dogmático lastimero. ¿Cómo hacemos para que los que no creen habran el oido?, o sea ¿qué hay que hacer para que el que no cree crea? En el auténtico diálogo se comparte , se expresán opiniones, se dan razones y uno acoge lo que le parece más oportuno. El ateo dogmático y lastimero diría igual, ¿cómo hacer que los que creen no crean?
Respecto a la Iglesia no voy a entrar a debatir, es una organización como otra , la respeto pero lo que yo veo en sus estructuras no me convence. Hay bueno y hay malo como en todos sitios, pero no creo que sea de institución divina porque entiendo que no hay nada de institución divina. Es beneficiosa o no? sería mi pregunta , yo pienso que en algunos temas puede serlo y en otros no. El clericalismo eclesiastico desde luego no es bueno ni para la sociedad ni para la propia iglesia.
Eso si, me inquieta tu reflexión última: "estamos dispuestos a hacer lo que sea para que la gente se de cuenta de que lo que piensan esta equivocado". Has pensado alguna vez que quizás seas tú el equivocado? En segundo lugar "lo que sea": es la vuelta de la inquisición quizás?,de la dictadura del pensamiento único ultracatólico?, es el integrismo al estilo del fundamentalismo musulmán? Desde luedo me da miedo esta actitud intransigente y dogmática que corta de raíz toda posibilidad de diálogo. Creo que eso tiene poco que ver con el estilo de aquel gran hombre que fué Jesús. ¿Quizás es que algunos grupos católicos dejaron de seguir a Jesús? Esa es otra pregunta.
Un saludo Antonio.

21.Publicado por antonio S el 15/11/2013 11:29
Querido Francisco, perdóname si debido a mi juventud e ignorancia me he expresado mal.

En primer lugar tengo que decir que en parte llevas razón, no consiste en convencer a nadie de nadie (y menos imponiendo por la fuerza) solo en dialogar y compartir opiniones con la esperanza de que ese diálogo de fruto y todos aprendan algo ya que todo es posible en ese intercambio de palabras porque en el caso de un diálogo entre un creyente y un ateo, se presentan dudas tanto en uno como en otro porque ninguno de los dos puede afirmar que su verdad es la verdad única. El ateo no tendrá la experiencia de Dios, de Cristo, mientras que el creyente con fundamento, sí la tiene y por eso hay más posibilidades de que el ateo recapacite y se pregunte y en muchos casos se convierta a que el creyente lo haga porque en este último está el hecho del encuentro que ha tenido con el Señor y eso no podrá negarlo. Y en este aspecto me refiero con la frase de ''haremos lo que sea'', a que haremos todo lo posible por transmitir a los demás de una forma dialogante, con fundamento, sincera y desde el corazón, como Jesús haría, ese encuentro divino que hemos tenido y para eso, primero hay que revisarse a uno mismo para ver si en verdad lo ha tenido porque si no, nos dejaríamos llevar por impulsos inapropiados que lo único que harían sería que el no creyente se mantuviera más firme en su perspectiva. Además, si a lo que vamos es a convencer de forma tajante y por la fuerza, acabaríamos haciendo lo que hizo la Inquisición como usted ha dicho antes, pero Dios nos libre de no caer en ese gravísimo error y por eso si me he expresado mal antes, pido disculpas porque eso era lo último que quería expresar.

Por otro lado hay que decir, que la Iglesia somos todos los bautizados por lo tanto, Francisco, usted, suponiendo que está bautizado, también será Iglesia y por lo tanto, si tantos problemas se tiene con la misma, en vez de quejarse de la misma, ¿por qué no intentamos cambiarlos? En nuestra mano está. Eso sí, cambiar cosas en la que en verdad falle (siempre de forma moderada y coherente claro está).

Finalizo ya con algo que nunca he entendido ni entenderé, ¿cómo alguien que cree que en Jesucristo no cree en la Iglesia si esta forma parte de su misión, era uno de su planes principales? Y recuerde que la Iglesia somos todos no solo la parte de ella que comete los errores, que son, como dice usted, los católicos que no siguen a Jesús. Hay otros muchos que sí lo siguen.

Un saludo y todos mis respetos Francisco.

22.Publicado por francisco el 15/11/2013 14:43
Antonio, en el fondo, a diferencia de los dogmáticos intransigentes (supuestamente ateos o supuestamente creyentes ) nosotros somos unos buscadores,¿ no te parece?, y es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Quizás todo se resuma en amar e intentar hacer el bien.
Un abrazo.

23.Publicado por francisco el 15/11/2013 14:43
Antonio, en el fondo, a diferencia de los dogmáticos intransigentes (supuestamente ateos o supuestamente creyentes ) nosotros somos unos buscadores,¿ no te parece?, y es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Quizás todo se resuma en amar e intentar hacer el bien.
Un abrazo.

24.Publicado por Sinesio MADRONA el 16/11/2013 15:14
Un artículo muy claro e ilustrativo. Me gusta. Quizá les interese esta opinión:

La religión es un aspecto de una necesidad emocional humana

qt[“[...] La función del ego es ser el sustento de la identidad, la independencia y la diferenciación del otro. Sin embargo en determinados momentos de su vida y como contraposición a esta tendencia existe otra en el ser humano que implica una ampliación de su experiencia y personalidad, de su ser, que lo lleva más allá de las barreras y limitaciones del ego. Desde la noche de los tiempos las religiones (y otras ideologías que, no por ateas, satisfacen menos esa necesidad) han intentado llenar esta exigencia emocional del ser humano. La religión o la búsqueda de trascendencia de algún tipo, junto a la familia y el sexo, complementa el trío de emociones fundamentales de la estructura humana. [...]. Este esquema de los tres centros emocionales está inspirado en la teoría de la libido de Jung [Teoría del psicoanálisis].”]qt
http://www.redcientifica.org/procesos_de_autoorganizacion_en_la_conciencia.php * (se puede descargar en formato PDF)
http://procesos-autoorganizacion-conciencia.blogspot.com://

Institucionalizar la religión es como institucionalizar la familia y el sexo (matrimonio). Es una forma de socializar y regular una necesidad/manifestación humana. Pero lo importante es esa necesidad o exigencia emocional. La religiosidad es, pues, una necesidad humana (como se expone en los procesos de autoorganización de la conciencia en el artículo citado) y como tal necesidad nunca desaparecerá, se manifieste de una u otra manera.

Un saludo cordial
Sinesio
* no pongo esta dirección como enlace porque he observado que los guiones bajos desaparecen y el enlace no se efectúa. Habría que copiar la dirección y ponerla en un buscador.

25.Publicado por Píxel el 18/11/2013 12:31
Antonio, creo que es importante que comprendas que no todas las personas están capacitadas para creer. La fe es un don, probablemente el mayor don. Mira los árboles: hay ramas que no dan fruto, y caen. Es imposible ordeñar una piedra, no conviene desesperarse ante un imposible. Hay quien está capacitado para escuchar/asimilar y quien está y estará permanentemente cegado por su propio ego. De otro lado, otros que no obtuvieron esa gracia divina la buscaron con perseverancia y encontraron la puerta abierta; y esos son, probablemente, los más amados por el Creador. Dicho de una forma borgiana: no es uno el que encuentra la puerta, es la puerta la que lo elige a uno.

Yo no fui bautizado, no soy católico, pero no dejaré de buscar. Un afectuoso saludo a todos.

26.Publicado por Luis M. el 20/11/2013 15:00
Pixel comparto tu actitud de eterno buscador pero no la idea que expresas al afirmar que no todas las personas están capacitadas para creer, de hecho no creo que sea eso lo que se indica cuando el cristianismo define la fe como un don. No solo todo el mundo tiene la capacidad de creer, sino que todo el mundo cree, las creencias no las tenemos sino que nos tienen , en ellas somos y nos movemos decía Ortega y Gasset. Eso no es la fe claro pero es el humus natural en el que puede darse el encuentro que posibilita la fe. El hombre es Capax Dei o El oyente de la Palabra como han expresado bellamente los teólogos . Habrá personas que tengan menos sensibilidad religiosa que otras pero en todos ellos se puede dar el encuentro con lo divino, estén bautizados o no, pertenezcan a una religión instituida o no, al menos ese es mi pensamiento.
Un saludo.

27.Publicado por Píxel el 25/11/2013 13:54
Es muy posible que tengas tengas razón. Todas estamos dotados de la capacidad, pero no todos la desarrollamos. Tal vez era eso lo que quería expresar. Un saludo

28.Publicado por wilfredo el 08/12/2013 19:24
El articulo que hemos leído es muy interesante y aclara muchas dudas. Estoy de acuerdo en casi todo lo que dice. Difiero de las opiniones que confunden al cristianismo, tal como Jesucristo lo habló, con las instituciones eclesiásticas, sea la Iglesia Catolica o las protestantes o del corte que fuere. La Palabra de Jesucristo es desconocida como lo que es LA VERDAD, por todo aquel que no ha recibido lo que en palabras del mismo Jesus el definió como EL NUEVO NACIMIENTO, sin el cual "nadie podrá ver el Reino de Dios.Esto quieren decir claramente que el Reino de Dios es una realidad trascendente y no pertenece a esta dimensión sino que es conocido solo por el Don de la FE.

De manera que este asunto de la secularización, sea cual fuiere su raíz,concierne solo desde el punto de vista sociológico. Mas la experiencia cristiana es del todo individual y íntimamente profunda. Si Jesucristo es Dios enacarnado o no, solo lo puede entender quien en El crea. El mismo dijo: "El que en mi crea, sabrá si lo que he dicho es verdad".
Finalmente, no creo que sea posible darle un matiz "nuevo" a la evangelización, por cuanto, no se trata de adaptar la experiencia cristiana a el ambito social, lo cual ha producido grandes males en la historia, sino que, el evangelio es EL ANUNCIO CLARO Y ESPÌRITUAL DE UNA NUEVA CIVILIZACION QUE SE ACERCA, LA CUAL ES DESCRITA COMO EL REINO DE DIOS, QUE COMENZARÁ CON LA ENTRADAD DEL MILENIO EN EL CUAL JESUCRISTO REINARA POR MIL AÑOS, restaurando totalmente a la humanidad y al universo en su posición original antes del "pecado original".

29.Publicado por german el 09/12/2013 10:25
Wilfredo me parece interesante tu aportación, entre otras cuestiones porque introduces un elemento nuevo en los comentarios. Pienso ,sin embargo, que la idea que sostienes cae en una especie de espiritualismo que no tiene en cuenta la historia. La fe en Cristo está encarnada, si crees en él no lo haces sino dentro de una comunidad y una tradición. Sea como fuere estoy de acuerdo con el autor en el hecho de que las instituciones( sea la que sea , insisto) son necesarias.

30.Publicado por german el 11/12/2013 11:43
Wilfredo me parece interesante tu comentario, el problema que veo en tu planteamiento es que no atiendes a la realidad histórica, o sea caes en lo que yo llamaría una visión espiritual desencarnada. Yo pienso que las grandes instituciones religiosas son inevitables por la propia condición humana que siempre está insertada en un tiempo y en un espacio o sea en una historia.

31.Publicado por Francisco. el 14/02/2014 11:27
Este artículo y otro anterior del mismo autor en Tendencias, la incertidumbre parece coparlo todo, aparecen en un solo articulo publicado recientemente por el profesor Juan Jesús Cañete Olmedo en la revista "Religión y Cultura" con el título: la religión en la sociedad de la incertidumbre y la duda. Conjuntamente se entienden mejor que por separado pues presentan el espacio de lo religioso en las sociedades del milenio recién comenzado.

32.Publicado por Reymundo Reyes el 17/02/2016 01:10
Seré breve en comentar que el secularismo permite la Libertad de Credo. Y consecuentemente este credo es la filosofía de vida del individuo lo cual esta sujeta al respeto al credo ajeno. El credo es el ejercicio de una mente libre en materia de pensamiento y acción relativo a las buenas costumbres del lugar donde le toca vivir. El Secularismo es contrario al Fundamentalismo en donde existe también el Totalitarismo. Si la Razón es libre, esta jamas se alejara de lo bello, amoroso y progresivo. 33

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