De un tiempo a esta parte, diversos investigadores han intentado encontrar el origen genético de la felicidad humana, es decir, los genes que favorecen el optimismo y el bienestar. Ahora, científicos de la Universidad de Tel Aviv tratan de identificar exactamente los genes que hacen que nuestra percepción de las cosas sea más positiva o más negativa. En paralelo, investigan también con las aplicaciones de la llamada “psicología positiva” en el tratamiento de pacientes con trastornos neurológicos. Todo en un esfuerzo por aplicar la felicidad a la medicina clínica, y por entender el substrato genético de la dicha para, tal vez, algún día ser capaces de rediseñarla genéticamente.
En los últimos dos millones de años, el cerebro humano se ha triplicado, un fenómeno que no se ha dado en ninguna otra especie del planeta. Este desarrollo fue debido, según un estudio reciente, a la presión demográfica que obligó a la lucha por los recursos, y también a la formación de grupos sociales cooperativos. La presente investigación, realizada por científicos de la Universidad de Missouri, en Estados Unidos, supone la primera comprobación empírica y rigurosa de la hipótesis del predominio de la presión demográfica en el desarrollo de nuestro cerebro, por encima de otras causas, como el cambio climático.
Científicos estadounidenses de la VCU de Estados Unidos, especializados en el estudio de los llamados “superátomos”, han descubierto un “superátomo magnético” que, formado por un átomo de vanadio rodeado de ocho de cesio, combina características magnéticas y conductoras. Es decir, que sería como un imán conductor de la electricidad verdaderamente pequeño. Este superátomo podría tener importantes aplicaciones futuras en el terreno de la “electrónica molecular”, una rama de la ciencia que aspira a crear dispositivos formados por moléculas, como dispositivos integrados más compactos o procesadores de datos más potentes.
Científicos del Instituto de Investigación Scripps de Estados Unidos han creado un nuevo análogo del ADN que es capaz de ensamblarse y desensamblarse a sí mismo. Este nuevo sistema contiene componentes que podrían haberse encontrado en la Tierra antes de que en ella apareciese la vida, por lo que los investigadores creen que les podrá servir para comprender cómo pudo emerger ésta en nuestro planeta. Por otro lado, futuras aplicaciones del análogo van desde la generación de materiales capaces de repararse solos, hasta materiales que se remodelan a sí mismos en respuesta a los cambios del entorno.
Un equipo de investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara (Estados Unidos) se adentró hasta el fondo del Gran Cañón del Colorado para estudiar los estratos más antiguos de las rocas que allí se encuentran. Con nada menos que 1.800 millones de años de antigüedad, estas rocas son una auténtica “instantánea” de lo acaecido a las formas de vida del Neopretozoico, una era que empezó hace 1.000 millones de años y en la que se produjeron varias glaciaciones. Hasta ahora se creía que dichas glaciaciones podrían haber ocasionado extinciones masivas de las formas de vida terrestre, pero el análisis de los fósiles encontrados por los científicos de la UC ha generado una explicación alternativa.
Cuando atendemos a un objeto concreto, en nuestro cerebro se activan dos áreas separadas espacialmente pero que, sin embargo, comienzan a trabajar juntas. Dichas regiones se encienden al unísono, como si fueran un coro, gracias a las llamadas “ondas gamma” del cerebro, ondulaciones de alta frecuencia que van de un lado a otro y que tradicionalmente se han relacionado con los procesos de percepción y de conciencia. Este “coro neuronal”, que ha sido ahora constatado por científicos en el estudio del cerebro de dos monos, ayudará a comprender mejor cómo funciona la percepción y también cómo se producen ciertos trastornos, como la esquizofrenia.
El cerebro de los niños está tan organizado como el de los adultos, pero no de la misma forma. La principal diferencia radica en que en el cerebro de los niños las redes de actividad neuronal se generan por la proximidad fisiológica entre diversas áreas del cerebro, mientras que en los cerebros adultos las redes se establecen entre áreas separadas, pero funcionalmente cooperativas. Científicos norteamericanos han conseguido visualizar el proceso de cambio de las redes de actividad neuronal, desde la infancia a la edad adulta, lo que abre una vía hacia la comprensión de los sistemas neuronales subyacentes en la cognición, y también al desarrollo de nuevos tratamientos en el caso de lesiones o de trastornos cerebrales.
Una reflexión colectiva de antropólogos, neurólogos, tecnólogos, arqueólogos y filósofos, desarrollada esta semana en Berlín, ha puesto de manifiesto los desafíos que afronta la evolución previsible del cerebro a partir de las aplicaciones tecnológicas que pueden mejorar nuestras capacidades cognitivas. Mientras algunos científicos creen que este paso es inevitable, otros advierten de los peligros que entraña: la posibilidad de que una parte de la población mundial pueda acceder a estas mejoras cerebrales artificiales y otra parte no, podría dar lugar a dos especies humanas distintas. Más allá de las elucubraciones, otros expertos afirman que el cerebro humano evolucionará con o sin tecnología, y que el control de sus capacidades futuras no está bajo nuestro control.
Científicos del Space Telescope Science Institute han conseguido afinar las mediciones del telescopio espacial Hubble hasta determinar un índice de expansión del universo con un margen de error menor al 5%. Acercarnos al conocimiento de este índice nos acercará también a la resolución de uno de los principales desafíos que tiene la física actual: determinar qué es la energía oscura. Se supone que esta energía, vaticinada por Einstein hace un siglo, es la que hace que el Universo se expanda venciendo la fuerza de la gravedad. Pero, aún hoy, los científicos no conocen mucho de ella.
Científicos norteamericanos han logrado aplicar con éxito una novedosa técnica denominada optogenética en monos. Con ella, se han podido controlar y explorar los circuitos neuronales de macacos Rhesus que, además, tras ser sometidos durante nueve meses al experimento, no sufrieron daño alguno. Una vez demostrado que esta técnica, que combina el uso del láser con el de virus genéticamente modificados, no tiene efectos secundarios, los científicos esperan desarrollar gracias a ella terapias neuronales muy específicas y seguras, destinadas al tratamiento de trastornos cerebrales humanos. Asimismo, la optogenética también servirá para comprender la relación existente entre la actividad de los circuitos neuronales y las funciones cognitivas más avanzadas.
Investigadores norteamericanos han ideado un novedoso sistema que podría ayudar a encontrar vida extraterrestre. Basado en el análisis de la “quiralidad” de las moléculas, una propiedad que permite saber en qué dirección reflejan la luz, este nuevo sistema, que aún se encuentra en fase de pruebas, será en un futuro introducido en un telescopio gigante o en una sonda espacial. Desde éstos, rastreará planetas lejanos para tratar de encontrar “marcas” moleculares que revelen la presencia de vida en dichos planetas. Este proyecto, que está siendo subvencionado por la NASA y la ESA, se enmarca en el cada vez mayor interés de la ciencia por la existencia de vida más allá de nuestro Sistema Solar.
Científicos de la Universidad de Washington han constatado empíricamente, por vez primera, el efecto de la imaginación sobre la realidad. A dieciséis personas se les pidió que buscaran en la pantalla de un ordenador una letra y que señalaran cuándo la habían encontrado imaginando al mismo tiempo una de estas dos posturas: sus manos cercanas a la pantalla o sus manos situadas a la espalda. Los resultados del experimento demostraron que la mera visualización de una postura condiciona las respuestas del cuerpo tanto como la postura física realmente adoptada. Los científicos señalan que esto demuestra que la imaginación tiene la extraordinaria capacidad de dar forma a la realidad.
La sabiduría, entendida como una virtud humana asociada a la empatía, la compasión o el altruismo, está relacionada con la actividad de ciertas partes del cerebro, según una investigación de la Universidad de California en San Diego. La investigación determinó que la corteza prefrontal del cerebro se activa con la regulación emocional o la capacidad de relativizar; que la corteza prefrontal lateral facilita la toma de decisiones razonadas; y que la corteza prefrontal media está implicada en el equilibro emocional y la actitudes pro-sociales o socialmente positivas. Aunque éste es sólo el inicio de un largo camino de investigaciones, la neurobiología promete explicar e incluso fomentar esta misteriosa virtud, hasta hace poco asociada únicamente a la filosofía y a la religión.
Un estudio reciente realizado por investigadores del Instituto Max Planck de Alemania ha revelado que dos áreas concretas del cerebro, la corteza prefrontal media y la corteza cingulada posterior, se activan con más potencia ante alguien relevante para nosotros que ante un personaje famoso, y más ante este último que ante un personaje de ficción, como Cenicienta. Es decir, que existe una relación entre lo que el cerebro percibe como más o menos real y la importancia que tiene para nosotros lo que observamos. Este hallazgo, además de respuesta, produce nuevas preguntas, cómo qué definimos entonces por lo “real”.
En 1989, dos químicos norteamericanos aseguraron haber conseguido llevar a cabo en su laboratorio un Un equipo de investigadores norteamericanos asegura haber registrado por vez primera la huella dejada en un plástico especial por neutrones altamente energéticos, durante un proceso de fusión fría. Esta huella supone la primera evidencia visible de fusión fría jamás establecida, según los científicos, y abriría una vía de investigación hacia la consecución de la anhelada fuente energética inagotable.
Médicos británicos han abierto una nueva brecha en la investigación del sorprendente fenómeno del "déjà vu", que afecta al 70% de la población y para el que la ciencia no tiene todavía una explicación concluyente. Aunque se asocia con una alteración de la memoria, las investigación se ha complicado al constatarse que no es ...
El científico israelí Amos Ori ha descubierto un modelo teórico para el viaje en el tiempo que puede permitir a las generaciones futuras desplazarse al pasado. Sus cálculos demuestran que un bucle espacio-temporal puede ser construido sin necesidad de materia exótica, a partir únicamente de materia ordinaria y densidad de energía positiva. La creación de este bucle depende de unas condiciones iniciales mínimas en las que trabaja el equipo israelí.
El próximo mes de mayo se pone en marcha el laboratorio de física de partículas más grande del mundo, el Large Hadron Collinder (LCH) del CERN, en Ginebra. Con este impresionante laboratorio, los físicos esperan descubrir los secretos más íntimos de la materia, como si existe o no el hipotético bosón de Higgs. Dos matemáticos rusos aventuran además que el LCH podría servir para que se creen auténticos agujeros de gusano derivados del choque de los protones a una velocidad próxima a la de la luz. Pero otros físicos, como Lisa Randall y Patrick Meade, o Brian Cox, rechazan esta posibilidad.
Un nuevo prototipo de máquina del tiempo que, en vez de objetos masivos, utiliza energía luminosa en forma de rayos láser para curvar el tiempo, ha sido ideada por el físico de la Universidad de Connecticut, Ronald Mallet. Ha utilizado ecuaciones basadas en las teorías de la relatividad de Einstein para observar la curvatura...
La reflexión humana sobre el tiempo se remonta a Platón y aún no ha concluido. Primero nos vimos atrapados en la rueda del destino, luego protagonistas de la historia, más tarde como los arqueros del universo y finalmente como parte de los procesos irreversibles de la naturaleza. De esta especulación hemos aprendido que el tiempo es una cultura que evoluciona con nuestros conocimientos. Por Eduardo Martínez.
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03/07/2009
- Yaiza Martínez
23/06/2009
- Yaiza Martínez
20/06/2009
- Yaiza Martínez
13/06/2009
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06/06/2009
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12/05/2006
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17/01/2004
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09/03/2007
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14/10/2005
- Eduardo Martínez
30/12/2004
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28/11/2008
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09/03/2007
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12/09/2008
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30/12/2004
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