TENDENCIAS DE LA EDUCACIÓN
Un estudio realizado durante cinco años por Eileen T. Rodríguez, investigadora del Mathematica Policy Research y de la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, ha demostrado que las experiencias de aprendizaje en el hogar contribuyen a un mejor desarrollo lingüístico de los niños, y repercuten en la preparación de éstos al comienzo de los años escolares.
Todos los seres humanos, independientemente de su cultura o nivel de educación, comprenden ciertos conceptos de geometría elemental, a partir de, aproximadamente, los seis años. Esto es lo que ha revelado un estudio realizado con indios del Amazonas que carecían por completo de conocimientos previos de geometría, pero que fueron capaces de resolver problemas geométricos que les fueron planteados por investigadores del CRNS.
Científicos de la Universidad de Rochester han demostrado que la falta de fluidez verbal y las vacilaciones de los adultos a la hora de nombrar objetos que conforman el entorno suponen un estímulo cognitivo positivo durante el aprendizaje del lenguaje, por parte de los niños pequeños. En concreto, han realizado estudios con niños de entre 18 y 30 meses y han descubierto que los pequeños aprenden conceptos y palabras nuevos con más facilidad cuando van precedidos por interjecciones que manifiestan duda como “eh” o “um”. Según los investigadores, “mientras el padre busca la palabra correcta, está enviando a su hijo una señal que le dice que está a punto de enseñarle algo nuevo, por lo que el niño sabe que debe prestar atención”.
Según el informe Ofsted titulado “Las aspiraciones de estudio de las niñas”, éstas reciben una educación curricular débil, que es lo que les hace difícil tomar decisiones en un futuro con respecto a su formación, ya sea a través de cursos o estudios superiores, como la universidad. En concreto, este estudio constata que las escuelas mixtas no están haciendo lo suficiente para promover la confianza y ambiciones de las alumnas.
Los niños que asisten a clases en las que no hay recursos materiales suficientes o en las que los profesores no se sienten respetados o apoyados por sus propios compañeros presentan más problemas de salud mental que los estudiantes que no se enfrentan a estas situaciones. Esto es lo que ha revelado un estudio cuyos resultados sugieren que la calidad de la enseñanza no sólo debe medirse por los resultados académicos, sino también por el grado de bienestar de los niños.
Estamos ante una crisis que es al mismo tiempo externa e interna. Externa en cuanto afecta a las condiciones materiales de nuestra existencia y de la vida en el planeta, e interna porque se relaciona estrechamente con nuestra naturaleza humana y nuestra forma de construir conocimiento y sentido. Y es en este punto, donde aparece de nuevo el indispensable papel que debe jugar la educación como facilitadora y promotora del desarrollo de la conciencia, la voluntad, la comprensión y el compromiso, como dimensiones estratégicas del aprendizaje y la enseñanza de condición humana.
Más de 1.200 expertos participaron el pasado septiembre en la conferencia internacional “Los siete saberes de la educación para el presente”, celebrada en Fortaleza (Ceará-Brasil) promovida por la UNESCO y que contó con la participación del ensayista francés de lo contemporáneo Edgar Morin. La idea central de este Encuentro ha consistido en iniciar todo un proceso de diagnóstico, reflexión y pronóstico dirigido a verificar, recrear y contribuir a que "Los siete saberes de la educación para el futuro" ideados por Edgar Morin se conviertan realmente en saberes de la educación para el presente, para lo cual se ha puesto un especial acento tanto en el análisis crítico de las formas organizativas, curriculares y de formación docente de nuestros sistemas educativos, como en la necesidad de encaminarnos con acciones eficaces, continuadas y sostenibles hacia la construcción de un nuevo paradigma educativo.
Investigadores de la Universidad de Cardiff han conseguido establecer, por vez primera, las diferencias genéticas que presentan niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) con respecto a niños que no padecen este trastorno.
El tipo de crianza que aplicaban nuestros ancestros lejanos propicia el desarrollo moral de los niños pequeños. Esto es lo que ha revelado una investigación en la que se constató que los niños en edad preescolar son más empáticos, compasivos y cooperativos, si a lo largo de su corta vida han recibido cariño en forma de contacto físico frecuente, si han sido amamantados durante bastante tiempo o si se les ha animado a que jueguen libremente con otros niños.
Al ser humano lo define lo que él representa en la evolución del Universo, las cualidades con las que le ha dotado la vida, la impronta que posee para vivir y sobrevivir a las circunstancias históricas, la capacidad para transformar las condiciones que recibe, el impulso que le lleva a buscar por senderos nunca franqueados, la capacidad de amar, de empatizar, de solidarizarse, de comprender al otro, su capacidad innata para vivir en sociedad.
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