TENDENCIAS DE LA INGENIERÍA
Ya ha empezado a levantarse en el duro clima de los Emiratos Árabes Unidos, muy cerca de la ciudad de Abu Dhabi, la nueva ciudad de Masdar, cuya principal característica es que no contaminará. Toda la energía que usarán sus 50.000 habitantes provendrá del sol y el uso del agua quedará reducido a la mínima expresión. Además, se levantará en función de la posición del sol para poder optimizar todos sus recursos. Se invertirán para su construcción 22 mil millones de dólares y servirá como “campo de pruebas” para las nuevas tecnologías “verdes”. Su intención es, además, que sea rentable económicamente para que el modelo se pueda copiar en otras partes del mundo.
Una batería desarrollada por la empresa A123 Systems puede impulsar el uso de los coches híbridos. La nueva tecnología permite desarrollar una batería de ión-litio susceptible de ser usada por la industria automovilística. La gran novedad es que sus creadores han usado nanopartículas de fosfato de litio modificadas con trazas de otros metales. El resultado es una batería que almacena el doble de energía que las que se están instalando en la actualidad, de metal-niquel. Además, es mucho más estable. En principio, estará instalada en un nuevo modelo que el fabricante General Motors (GM) quiere empezar a vender a partir de 2010.
Ingenieros del Institute of Materials Research Engineering (IMRE), en Singapur, han desarrollado una nueva manera para proteger dispositivos electrónicos contra la humedad. Esta protección, en forma de una película nanotecnológica, es 1.000 veces más impermeable al vapor de agua que otras técnicas usadas hasta ahora. Según sus creadores, esta nueva tecnología será muy útil particularmente para dispositivos delicados basados en la electrónica orgánica, como células solares o pantallas flexibles, que usan para su protección películas muy sofisticas y caras, pero que terminan por degradarse debido a la influencia de la humedad, del vapor de agua y el oxígeno. La propuesta del IMRE promete alargar la vida útil de estos dispositivos electrónicos.
Ingenieros de la universidad holandesa de TU Delft han desarrollado, junto a empresas privadas, unas estructuras aerodinámicas para mejorar la resistencia al viento y mejorar la eficiencia en el gasto de combustible de camiones de gran tonelaje. En concreto, han creado uno faldones laterales y un cubo que se adosa a la parte trasera de los tráilers. El primeo de los diseños permite reducciones de combustible de entre un 5% y un 10%, mientras que la segunda recorta la resistencia al viento hasta un 30%. Según sus creadores, los faldones laterales pueden entrar en fase de producción de manera inminente, mientras que el cubo requiere más investigaciones.
Ingenieros del Massachussets Institute of Technology (MIT) han validado una nueva técnica que permite medir la fuerza de los huracanes antes de que golpeen la costa de un modo más barato y con la misma precisión que otros métodos. La técnica consiste en instalar una serie de micrófonos submarinos (hidrófonos) para escuchar el ruido que provocan los huracanes en el mar. El margen de error es del 5%, el mismo que tiene el sistema de aviones que se aproximan a los huracanes para medir su intensidad. Este sistema podría ahorrar 2.500 millones de dólares al año sólo en Estados Unidos. Países con pocos recursos y que sufren frecuentemente el azote de tormentas y ciclones, como India y Bangladesh, serían los principales beneficiados de esta tecnología.
El desarrollo de materiales autorreprables está todavía en sus primeras etapas. Tres proyectos, uno liderado por la empresa española Tecnalia y otros dos por las universidades británicas de Bristol y Sheffield, están dando pasos más concretos para conseguir materiales con esa capacidad. La empresa aeronáutica Airbus y la Agencia Espacial Europea (ESA), están detrás de dos de estos proyectos, ya que buscan la manera de que tanto aviones como naves espaciales puedan reparar algunas de sus partes gracias a estos materiales y sin la intervención humana.
Un ingeniero de la la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha creado un modelo matemático que evalúa la viabilidad de un edificio desde el punto de vista de su seguridad. Esta herramienta se basa en 27 indicadores relacionados directamente con los accidentes laborales durante la vida de un edificio, y tienen en cuenta desde su ubicación hasta los niveles de subcontratación. Según su creador, el ingeniero industrial Juan Pedro Reyes, el modelo será de gran utilidad para los promotores inmobiliarios a la hora de seleccionar en un concurso el proyecto de edificación más seguro.
Ingenieros de la Universidad de Western Ontario y de la empresa Cambridge Consultants han ideado un nuevo sistema para simular la acción que un huracán de fuerza 5 (más de 250 kilómetros por hora) produce sobre la estructura de los edificios. Para ello, han desarrollado unas “cajas de presión” que van a ser usadas para derribar, literalmente, una casa de ladrillo de dos plantas. Sus creadores esperan que este proyecto, llamado “Los tres cerditos”, ayude a conocer más fielmente cómo se comportan los edificios ante una fuerza tan devastadora, lo que permitirá hacer diseños más seguros y de un modo más barato.
Un dispositivo inalámbrico del tamaño de un alfiler ha sido desarrollado por ingenieros del Birck Nanotechnology Center, perteneciente a la Universidad de Purdue. Este dispositivo puede ser inyectado directamente en un tumor e indicar a los médicos la dosis de radiación que han de administrar. Además, según sus creadores, esta tecnología puede ayudar también a determinar el lugar exacto del tumor, ya que éste se va desplazando a lo largo del tratamiento. Los investigadores trabajan ahora en buscar un modo para que pueda ser fabricado de un modo masivo y barato. Las primeras pruebas clínicas podrían tener lugar en 2010.
Una nueva tecnología permitirá que las turbinas de energía eólica puedan ser instaladas en mar abierto, a 32 kilómetros de la costa, donde la profundidad de las aguas superan los 20 metros, según la propuesta de diferentes empresas del sector, que aseguran que el sistema no disparará el precio del kilovatio/hora y será competitivo con otras fuentes de energía. El mercado de las centrales eólicas en el mar podría alcanzar los 40.000 megavatios en 2020, la suficiente energía para abastecer a 30 millones de hogares en los Estados Unidos, ya que los recursos de viento en mar abierto en la costa atlántica y pacífica de los Estados Unidos excede la generación eléctrica del conjunto de la industria energética del país.
|
Tendencias de las Telecomunicaciones
|