TENDENCIAS DE LAS RELIGIONES
Hoy día, los medios de comunicación e incluso las revistas científicas presentan una relación históricamente conflictiva entre la ciencia y la religión. Sin embargo, una nueva generación de historiadores especialistas tanto en ciencias como en religiones señala que tal conflicto no ha existido salvo en aspectos muy puntuales. Ronald Numbers, historiador de la Universidad de Wisconsin-Madison, ha recopilado 25 trabajos de estudiosos de este tema, que revelan que leyendas como que la cristiandad hizo desaparecer la ciencia antigua o que la ciencia moderna ha secularizado Occidente son completamente falsas. Según Numbers, si queremos conocer la verdadera relación entre religión y ciencia debemos ir más allá de todos estos mitos.
En 1859, el naturalista británico Charles Robert Darwin (1809-1882) publicó El Origen de las Especies por la Selección Natural, una obra que originó una gran polémica entre los científicos y también entre la ciencia y la religión. Una polémica que traspasó fronteras y también llegó a Granada. La Editorial de la Universidad de Granada acaba de publicar los documentos correspondientes a la polémica que enfrentó a D. Rafael García Álvarez, entonces catedrático y director del Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Granada (ahora Instituto Padre Suárez), con el Arzobispado de la diócesis Granada, regida por el Arzobispo D. Bienvenido Monzón. El conflicto del darwinismo sigue siendo de actualidad.
Las ideas de Schmitz-Moormann son hoy de necesaria consideración a la hora de un entendimiento cristiano del proceso evolutivo. Inspirado en Teilhard de Chardin, su descripción de la evolución cósmica ha aportado enfoques esenciales que permiten profundizar y prolongar las ideas de Teilhard. En Schmitz-Moormann destaca la unidad de la creación y la autonomía del mundo creado por Dios. Pero, al mismo tiempo, esa autonomía es la que permite entender la creación de un cosmos hecho para “hacerse a sí mismo” en la libertad.
La religión fue un elemento impulsor del desarrollo de las matemáticas en el Asia Meridional, revela un libro publicado por una especialista en técnicas y textos matemáticos en sánscrito desde la antigüedad hasta el periodo moderno. La necesidad de construir templos de proporciones específicas o de conocer los imperativos de la astrología fueron algunas de las razones del auge de esta ciencia. Por otro lado, las reglas de las matemáticas fueron codificadas en complejos sistemas de cantos, oraciones, himnos, maldiciones, encantamientos y otros rituales religiosos. Pero la relación entre matemáticas y religión no es exclusiva de la tradición hindú, explican los expertos, si no que también resultó esencial para el desarrollo de las matemáticas musulmanas durante el medioevo.
Que la fe saque lo mejor o lo peor de cada individuo depende de la idea de Dios que tenga cada persona, afirma el doctor Andrew Newberg, especialista en el estudio de la relación entre el cerebro y las experiencias místicas y religiosas. En un artículo aparecido en USAToday, Newberg asegura que situarse en el lado positivo de las religiones ayuda a vivir pero que, situarse en el lado contrario, puede ser dañino para el cuerpo y la mente. De cualquier manera, afirma el autor, la batalla entre la luz y la oscuridad se produce en primer lugar en nuestro cerebro, donde pujan aquellas partes de éste con tendencia a excluir a los otros y aquellas partes inclinadas a construir alianzas cooperativas con otros seres humanos en tiempos de necesidad.
A principios del siglo XX, un grupo de físicos europeos revolucionó el mundo al desvelar el extraño funcionamiento de la materia a nivel microscópico. Fue entonces cuando ciertas mediciones revelaron que, de alguna manera, la conciencia humana podía influir en la composición de la realidad. Inmediatamente, se creó un debate entre los físicos materialistas -que negaban cualquier subjetivismo en la ciencia- y los físicos idealistas, que defendían que el ser humano podía ser a un tiempo actor y observador del mundo. Este apasionante debate decayó a mediados del siglo XX, dando paso a la consabida dicotomía “ciencia vs. religión". El historiador Juan Miguel Marín, de la Universidad de Harvard, propone sin embargo que los físicos actuales no olviden las interpretaciones iniciales de los físicos fundadores de la teoría cuántica, porque a través de ellas podría enriquecerse la perspectiva de la física moderna.
¿Quién es el hombre? ¿Cómo explicar en la ciencia, y en la filosofía, su ontología profunda? En los últimos siglos dos respuestas en una contradicción profunda han disputado entre sí. Por una parte, las teorías dualistas acerca de los principios de la realidad humana que se inspiraron en el pensamiento griego platónico-aristotélico, después asumido por las escuelas escolásticas. Por otra parte, las explicaciones reduccionistas, fundadas en una ciencia quizá todavía no preparada para abordar no sólo la explicación del hombre, sino también la de los mismos seres vivos. Frente a ambos extremos hoy se perfilan las teorías emergentistas como una vía ni dualista ni reduccionista que responde plenamente a las evidencias científicas descritas en la neurociencia.
El periodista y divulgador científico norteamericano Robert Wright acaba de publicar el libro “The Evolution of God”, en el que analiza los cambios que se han producido en la concepción de lo divino a lo largo de la historia de la humanidad. Desde el animismo hasta el concepto de un solo Dios, pasando por los relatos mitológicos, el autor muestra cómo el comercio, la tecnología o las guerras pusieron a unos pueblos en contacto con las creencias religiosas de otros, lo que ha resultado siempre en innovaciones del concepto de lo divino. En su libro, Wright concluye que, con el paso del tiempo, la humanidad se ha ido formando en la verdadera naturaleza de lo divino.
La voz de la conciencia moral que llama al hombre a ser “auténtico” (a vivir de acuerdo con su verdad en todos los sentidos y, en especial, con su verdad última, metafísica) cuenta con el apoyo de la razón. Esta construye propuestas que, sin embargo, no resuelven definitivamente las preguntas de un hombre que desearía saber con seguridad a qué atenerse: es decir, conocer cuál es la verdad y qué se puede, en consecuencia, esperar de la vida.
La fe en lo sobrenatural es extremadamente común, y no puede ser eliminada con una educación científica, asegura el psicólogo de la Universidad de Bristol, Bruce Hood. La razón: nacemos con un cerebro preparado para darle sentido al mundo, aunque sea a través de explicaciones que van más allá de lo racional y de lo natural. Esta característica nos permite adaptarnos y sobrevivir, pero también ver donde no hay. Hood analiza en un libro de reciente publicación los procesos cerebrales subyacentes a esta capacidad específicamente humana.
Los intentos por explicar el pensamiento religioso humano desde la perspectiva científica no son nuevos. Para los darvinistas, la religiosidad es un producto de la evolución que juega un importante papel en la formación y mantenimiento de los grupos humanos, favoreciendo la cohesión social, la fuerza de dichos grupos, y también la transmisión de los genes de sus miembros. El psicólogo Michael E. Price, de la Universidad Brunel, en el Reino Unido, explica en un artículo cómo puede entenderse el cristianismo desde la teoría de la evolución de Darwin. Según él, se puede considerar que los grupos religiosos son sistemas culturales que permiten a sus miembros maximizar el potencial de sus instintos cooperativos, para la producción de bienes públicos y para la propagación genética.
La mitad de los norteamericanos ha cambiado de religión en algún momento de su vida, afirma la última encuesta del Pew Forum de Estados Unidos. Este nivel de fluctuación religiosa en el país afecta a todos los grupos religiosos, y también al conjunto de las personas no-religiosas. La religión que más abandonos ha sufrido en los últimos tiempos en este país es el catolicismo, tanto por la pérdida de fe en sus enseñanzas como por la migración de creyentes hacia el protestantismo. Esta nueva encuesta continúa la labor investigativa iniciada con la "U.S. Religious Landscape Survey" en 2007, en la que se destacó que un gran número de estadounidenses había abandonado la religión de su infancia.
En los últimos años se ha exacerbado el interés científico por los efectos de la religiosidad en el ser humano. Diferentes estudios han revelado que puede ser buena para la salud y el espíritu, pero al mismo tiempo han despertado el interés sobre los efectos de la secularidad. Así, se ha descubierto que los ateos están tan bien preparados como los creyentes para afrontar las dificultades de la vida y que lo importante no es creer o no creer, sino la consistencia y cohesión de cada cosmovisión. De estos estudios se deduce que ni la religión ni la irreligión tienen el monopolio sobre la posibilidad de proporcionar salud mental.
La observación experimental en la segunda mitad del siglo XX ha ido confirmando algunos de los grandes capítulos de la Biología como: la teoría celular, la Bioquímica que comporta la comprensión de las reacciones metabólicas, la Bioenergética, la Ecología, la genética molecular, la epigenética. Últimamente ha emergido una nueva racionalidad sistémida de la vida, el paradigma explicativo Evo-Devo. La emergencia de este nuevo campo de investigación promete una nueva síntesis para la explicación de la evolución. La unión entre la teoría neodarwinista de la selección natural y la genética del desarrollo constituye la Biología evolutiva y del desarrollo, mejor conocida como «EVO-DEVO».
La Biología, como ciencia, no trata de la vida en sí misma, sino que estudia las manifestaciones o fenómenos de aquellos seres que llamamos organismos vivos por contraposición al mundo inorgánico. Pero el conocimiento en profundidad de las causas que producen en la evolución la complejidad ontológica de la vida obligan a la ciencia a ir más allá de la limitación impuesta por sus propios métodos para abordar los grandes temas de la Biofilosofía. Cuestiones de fondo que siguen hoy planteadas en la actualidad epistemológica de la biología. Entre los grandes temas básicos de la Biofilosofía destacan la ontología de la complejidad holística y de la teleonomía.
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01/07/2009
- Yaiza Martínez
30/06/2009
- Leandro Sequeiros.
28/06/2009
- Miguel Lorente Páramo.
22/06/2009
- Yaiza Martínez
19/06/2009
- Yaiza Martínez
22/02/2006
- Alfredo Marcos
02/07/2006
- Gabriel Llorente
07/03/2006
- Josep Antoni Grifols.
23/02/2007
- Manuel Béjar
05/01/2007
- Guillermo Armengol
24/06/2008
- Yaiza Martínez
06/10/2008
- Yaiza Martínez
17/09/2008
- Yaiza Martínez
29/04/2007
- Javier Monserrat
02/07/2006
- Gabriel Llorente
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