Un estudio asegura que los buenos jefes emplean bien su asertividad

Su buen uso hace líderes efectivos y capaces de trabajar en equipo


Los líderes cuya asertividad se sitúa en un nivel medio tienden a ser, al menos, efectivos, según un reciente estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psycology de la American Psycological Association (APA). El estudio apunta, sin embargo, que este punto medio de asertividad no es lo frecuente y que, por el contrario en las empresas abundan los extremos. Sus autores sugieren que estar en los extremos es la mayor debilidad de un líder que aspire a serlo. Por Raúl Morales



Un estudio llevado a cabo por los profesores Daniel Ames, de la Columbia Business Schooll y Francis Flynn, de la Stanford Graduate School of Business, ha puesto de manifiesto que la asertividad juega un importante papel en un buen líder. El trabajo asegura que el uso justo de esta cualidad hace líderes efectivos y capaces de conseguir sus objetivos sin estropear las relaciones humanas con quienes les rodean.

El estudio consistió en una serie de encuestas hechas a trabajadores de distintas empresas respecto a la fuerza o debilidad de liderazgo entre sus compañeros. Las actitudes más comunes respecto a la fuerza fueron la inteligencia, la autodisciplina y el carisma. Sorprendentemente, las respuestas respecto a las debilidades de los líderes no fueron las contrarias a la fuerza. Con diferencia, fue la asertividad la mayor debilidad que los trabajadores ven un en un buen líder.

Según sus autores, una razón de este sorprendente descubrimiento puede ser que la asertividad, contrariamente a, por ejemplo, el carisma, cuyo mayor problema es que no se tenga, es mala tanto sí se tiene demasiado como si no se tiene.

La asertividad suele definirse como un comportamiento comunicacional maduro en el que la persona ni agrade ni se somete a la voluntad de otras personas. Es una habilidad personal que nos permite expresar ideas y sentimientos en el momento oportuno, de la manera adecuada, sin negar ni desconsiderar los derechos de los demás.

Ni mucho ni poco

En este estudio, el adjetivo más común usado en la falta de liderazgo fue “asertivo”, justamente el doble que “centrado”, “capaz” y “seguro”. En total, más de la mitad de las referencias respecto a las debilidades mencionaban claramente la asertividad. De estas respuestas, el 48% hablaban de demasiada asertividad como una debilidad, mientras que el resto se referían a la falta de asertividad.

“La asertividad domina los informes sobre las debilidades de un líder, auque no es muy común cuando se responde respecto a los puntos fuertes. Esto es así porque cuando un líder dentro de la organización posee una mala asertividad, es obvio y manifiesto. Sin embargo, cuando el uso de ésta es correcta, pasa desapercibida”, afirma Ames en una nota de prensa hecha pública por la APA.

Un toque de sal

“Solemos decir que es como la sal en una salsa: cuando la salsa tiene mucha o poca no es fácil fijarse en otra cosa, sin embargo, cuando tiene la cantidad correcta de sal, distinguimos otros sabores. De igual manera que no solemos aliñar una salsa para que se den cuenta de que tiene el toque perfecto de sal, los líderes con el “toque perfecto de asertividad” no suelen buscar notoriedad”, dice Ames.

Tras descubrir que conseguir el punto medio de esta cualidad es el mayor reto para los líderes dentro de la empresa, Ames y Flynn trataron de comprender cuáles eran los efectos de los extremos. Así, los líderes con una baja asertividad no defienden sus intereses y sufren siendo poco efectivos en sus objetivos y obteniendo resultados.

Jefes insufribles

Por otro lado, los líderes con una gran asertividad es “insufrible”, dice el estudio. Y, aunque consiguen lo que quieren, suele ser a costa de dinamitar las relaciones con las personas que les rodean. “Los líderes más efectivos empujan lo suficiente para conseguir sus objetivos, pero no tanto como para olvidarse de que no lo pueden hacer solos”, comenta Ames.

Ames y Flynn advierten, sin embargo, que la solución no es tener siempre una asertividad moderada. Más bien sugieren que los líderes que son vistos con una asertividad moderada serán capaces de subir o bajar su tono según lo requiera la circunstancia.

Finalmente, aseguran que las personas suelen sorprenderse cuando aprenden que son vistas por los demás como fuera de sitio. “Muchas veces vemos que los estudiantes y los ejecutivos ignoran la manera en que los otros ven sus comportamientos. Esto puede ser porque la gente no suele ser sincera respecto a cualidades como la asertividad”.



Domingo, 11 de Febrero 2007
Raul Morales
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