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Un estudio cuestiona que la religiosidad humana sea innata

Los adultos tienden más que los niños pequeños a dar explicaciones sobrenaturales a sucesos inusuales


A pesar de que se suele pensar que las creencias sobrenaturales son innatas en el ser humano, los resultados de un estudio reciente realizado por psicólogos de la Universidad de Texas, en Estados Unidos, sugieren que esta creencia podría carecer de base real. En el estudio, se les contó a niños y adultos historias de hechos inusuales y se les pidió que explicaran las causas de éstos. Se constató así que los pequeños son poco propicios a achacar este tipo de hechos a conceptos como Dios, la suerte o la justicia moral. Por Marta Lorenzo.



Fuente: Wikimedia Commons.
Fuente: Wikimedia Commons.
A pesar de que se suele pensar que las creencias sobrenaturales son innatas en el ser humano (algunos expertos afirman que nuestros cerebros están predispuestos a todo tipo de conceptos sobrenaturales), los resultados de un estudio reciente realizado por psicólogos de la Universidad de Texas, en Estados Unidos, sugieren que esta creencia podría carecer de base real.

La investigadora Jacqui Woolley, de dicha Universidad, y sus colaboradores exploraron el desarrollo de la propensión humana a encontrar sentido en eventos inesperados o cambios y, más específicamente, analizaron el surgimiento en niños y adultos de las explicaciones sobrenaturales o inmateriales a este tipo de hechos.

Propensión a las explicaciones naturales

Según publican los autores del estudio en la revista especializada Journal of Cognition and Culture, a la investigación fueron sometidos un total de 67 niños de 8, 10 y 12 años, y también 22 adultos. A todos se les presentaron escenas que describían sucesos inusuales o inesperados.

Por ejemplo, una de estas escenas mostraba a una persona que robaba pequeñas cantidades de dinero hasta acumular el suficiente como para comprarse un coche que corría mucho. Poco después de comprarlo, se estrellaba con él. Otra escena mostraba a un paciente enfermo de cáncer terminal cuya enfermedad sanaba de repente, milagrosamente.

En otra de las escenas, una mujer que corría regularmente tropezaba el día de su boda y se lesionaba gravemente la pierna, de manera que no podía casarse. Todas estas historias fueron diseñadas para ilustrar sucesos que podrían relacionarse con conceptos como la justicia moral, la intervención divina o la buena o mala fortuna, publica Epiphenom.

Imagen: criswatk. Fuente: Everystockphoto.
Imagen: criswatk. Fuente: Everystockphoto.
Tras leer estos relatos a los niños y a los adultos, los investigadores les preguntaron a todos cómo explicarían ellos los hechos acaecidos en las historias.

En general, los niños no tendieron a ofrecer explicaciones sobrenaturales a cada caso.

En lugar de eso, señalaron posibilidades como que el paciente con cáncer había dormido mucho y por eso había mejorado o que la mujer atlética se había caído el día de su boda porque había tropezado con una piedra.

Los adultos, por el contrario, fueron más propicios a ofrecer explicaciones sobrenaturales. Los científicos constataron asimismo que cuanto mayores eran los niños, más propensos eran éstos a recurrir a explicaciones sobrenaturales para los extraños acontecimientos presentados.

Evaluación de la tendencia

Este experimento fue realizado para evaluar el uso de explicaciones sobrenaturales diversas (justicia moral, Dios, la suerte) por parte de todos los participantes.

Según escriben los autores del estudio, los resultados obtenidos en los cuestionarios indicaron que los adultos apelaron de manera espontánea a las explicaciones sobrenaturales más frecuentemente que los niños.

Una tendencia a las explicaciones con conceptos sobrenaturales fue constatada también entre los niños de más edad (de alrededor de 12 años).

Por otro lado, los participantes de todas las edades dieron a menudo explicaciones diferentes a los mismos hechos, y fueron más propensos a utilizar las explicaciones sobrenaturales en los casos en que las historias tenían un final positivo que en aquéllas con final negativo.

Resultados diversos

Los resultados obtenidos por Woolley y sus colaboradores coinciden en parte con los de otro estudio realizado en 2006 por científicos de las Universidades de Harvard y de Chicago, en Estados Unidos.

En esta otra investigación, en la que se analizó cómo aprenden los niños sobre ciencia y religión, se constató que, para los pequeños, los conceptos religiosos que no pueden demostrarse resultaban menos fiables que los científicos.

Otros estudios previos, sin embargo, han sugerido que existe cierta tendencia natural en el ser humano a creer en lo sobrenatural, como una investigación recientemente culminada por investigadores de la Universidad de Oxford.

Por otra parte, investigaciones realizadas por científicos de la Universidad de Boston demostraron que, incluso en los niños pequeños, existe una tendencia a pensar que el mundo ha sido creado con un propósito. Así, por ejemplo, si se le pregunta a los pequeños “¿por qué existen los ríos?”, una respuesta corriente sería: “para que los peces puedan nadar”.

Esta capacidad de buscar y encontrar un sentido a la realidad constituye una capacidad cognitiva que podría encontrarse en la base de la religiosidad humana (que buscaría un sentido en lo sobrenatural), afirman algunos expertos en cognición.

Por último, el psicólogo especializado en el estudio de la religiosidad humana, Justin Barret, del Centre for Anthropology and Mind de la Universidad de Oxford, cree que el ser humano sí tiene una predisposición innata a creer en lo sobrenatural.

En uno de sus estudios, por ejemplo, Barret constató que niños de tan sólo tres años atribuían espontáneamente habilidades sobrenaturales e inmortalidad a “Dios”, incluso sin haber recibido aleccionamiento alguno sobre Dios o la religión. Asimismo, en su investigación el psicólogo también descubrió que los niños elaboraban historias sobre su vida antes de nacer, acerca de un contexto bautizado como la “pre-vida”, sin que nadie les hubiese inculcado previamente esta idea.



Jueves, 6 de Octubre 2011
Marta Lorenzo
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Nota

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1.Publicado por leandro el 06/10/2011 12:25
Me ha llamado la atención el que en este artículo se hable del "innatismo" de lo religioso en el ser humano. Desde mi punto de vista, las tendencias innatistas están superadas. Una cosa es que la selección natural haya trabajado a favor de construir una estructuras emergentes cerebrales y otra cosa es que haya patrones innatos de comportamiento. Tal vez haya en el post una cierta confusión epistemológica entre ambos planos.

2.Publicado por Jose el 07/10/2011 19:25
Sinceramente creo que quienes hicieron el "experimento" perdieron unas importantes horas de sus vidas.... vaya tontería con todos mis respetos...

3.Publicado por Cachi Quaglia el 09/10/2011 20:43
Hablan de un "estudio", pero yo lo calificaría como una divagación...
De un nivel psicológico muy bajo, divagan con lo "sobrenatural" como creencias en los reyes magos, en los niños traídos por cigüeñas, o en atribuir a algún dios antropomórfico una dificultad o algún logro en la vida.
Lo que es propio del psiquismo humano es la certeza de la muerte como el fin de todo y el cierre del futuro como tiempo de conciencia, lo que quita sentido al presente.
La religiosidad, o mejor dicho, la espiritualidad humana, tiene como base la rebelión contra esta certeza y su concomitante carencia.
Así es que desde el comienzo de la historia humana y en todas las culturas, surge la búsqueda interna de experiencias que quiebren esto y den un sentido trascendente a la vida.
Estas experiencias, no transmitibles en sí mismas, dan lugar al surgimiento de las religiones, como traducciones conceptuales de estas experiencias y creando mitologias e instituciones externas, que han servido para manejar y controlar la conciencia de los pueblos, creando fantasías "sobrenaturales", que hoy en día ya no convencen y decaen unas tras otras, dando lugar al surgimiento de algunas otras, también "naturalistas". Ni el "creacionismo" religioso, ni el "naturalismo" darwiniano dan respuesta a esta "innata" búsqueda humana.

4.Publicado por alberto el 10/10/2011 09:33
Para los niños: La religion no es innato. Lo innato es la capacidad de inferir posibles respuestas ante los que le rodea en la vida, y a veces, ni siquiera eso. Son los adultos, con un grado de experiencia vivencial, los que intentan dar explicación sin conocimientos precisos de los que tienen alrededor, y esos contaminan a otros adultos menos hábiles y a los niños.

La religión es contaminante para la mente, y así nos vá, perpetuando situaciones sociales injustas porque lo dice los mensajeros de un ser sobrenatural.

5.Publicado por Carlos el 10/10/2011 15:40
Si se tratara filogenéticamente el asunto entonces en lo más temprano del hombre, y mucho más atrás, nunca hubo dioses. ¿Hubo dioses en el Big-Bang?
La gente se cae porque se tropieza contra una piedra me parece una excelente hipótesis. Ahora, porqué se tropieza, ese es otro tipo de pregunta, cómo se tropieza...y así sucesivamente. Con el avance de la humanidad, es decir, con la adultez,, esa primera infancia tan dúctil ha sido moldeada y perjudicada por todo tipo de religiones y otras creencias fantasiosas, incluida la ciencia. Cuando introducimos el concepto de verdad ¿¡!? para evaluar es posible que no estemos midiendo ¿¡?bien , pues no siempre es el mejor rasero. Al niño le basta y le sobra con su respuesta. ¡Es su verdad! Y...¿entonces?

6.Publicado por leandro el 11/10/2011 17:06
Desde la filosofía y la psicología el tema del innatismo esta muy debatido. Personalmente soy poco innatista, tal vez por prejuicios anticartesianos y por mi formación como biólogo.. Pero no está todo dicho como siempre..

7.Publicado por F G Y A el 16/10/2011 13:02
Lo que se ha dicho con frecuencia es que las culturas desde las más primitivas hasta las más recientes, excluyendo la tecnológica, del momento presente, han tenido uan especial tendencia a creer en fuerza sobrenaturales, que han ido cambiando en su naturaleza- desde las físicas a las más abstractas- de acuerdo con la evolución intelectual de los seres humanos.
La relación causa- efecto , la búsqueda de sentido a la vida y la muerte han sido profundos y serios motivos del ser humano para explicarse por qué se encuentra ubicado en este mundo, pleno de dificultades y sufrimientos, aunque acompañado de algunas alegrías.
No basta con simplonas justificaciones religiosas para descalificar a los que no creen, porque es una actitud tan razonable no creer como creer. Tampoco es de recibo las dogmáticas expresiones de los que, por no creer, no se pueden explicar la posibilidad de otra vida, de naturaleza mental, espiritual o existente en otra dimensión más allá del espacio-tiempo que conocemos.
Si el niño/a es un proceso en formación desde lo más elemental a lo más complejo de la inteligencia y los sentimientos del ser persona, lo más lógico es pensar que las preocupaciones religiosas vayan apareciendo conforme va madurando, para acentuarse por primera vez en la adolescencia, etapa en la que el sujeto se adentra introspectivamente en su yo íntimo y empieza a preguntarse trascendentalmente por su identidad y la de los que le rodean.

8.Publicado por Balance el 07/11/2011 16:02
Lo de Justin Barret me parece una estupidez...
Barret constató que niños de tan sólo tres años atribuían espontáneamente habilidades sobrenaturales e inmortalidad a “Dios”, incluso sin haber recibido aleccionamiento alguno sobre Dios o la religión.
Pero vamos a ver, en el momento en el que le preguntas a un niño acerca de dios le estás condicionando a imaginar... Probablemente si le preguntas a un niño acerca de las cualidades que atribuiría a un unicornio rosa volador, también le atribuiría cualidades sobrenaturales incluso sin "haber recibido aleccionamiento alguno sobre los unicornios".

El estudio principal del que trata el artículo me ha gustado mucho, ha tenido que ser divertido oír todas esas respuestas de los niños... Aunque quizá un poco innecesario ¿no?

9.Publicado por Iván Antezana Quiroz el 07/11/2011 19:35
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Muy flojo ese estudio, porque subestima las influencias culturales y cognitivas. No tiene nada de extraño que los adultos suelan ensayar explicaciones sobrenaturales luego de años de adoctrinamiento. Si se experimentó con niños a partir de 8 años, ya no se puede hablar de cuestiones innatas, y además cabe preguntarse cuántos niños fueron y de qué hogares provenían.
Las creencias "espirituales" SON innatas, es decir, biológicas. Hay maneras de entenderlo, por análisis históricos y culturales, pero los estudios cerebrales están acercándonos poco a poco a determinar cuál parte exactamente es la responsable de todo ello y cómo funciona (aunque ya se presume que dichas funciones están en el lóbulo parietal derecho). Por otro lado, los "culturalistas" no tienen estudios para sostener lo contrario, sino prejuicios que se suelen pasar por alto porque "suenan bonito" o parecen "políticamente correctos".

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