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Jueves 04 Diciembre 2008
0:47
Tendencias 21
No sabemos lo que nos pasa y eso es lo que pasa. Ortega y Gasset.


Un nuevo estudio confirma que el plomo en sangre aumenta la criminalidad

La exposición al plomo durante la infancia propicia agresividad en la edad adulta


La exposición al plomo durante la gestación y la infancia afecta al comportamiento en la edad adulta, propiciando una mayor agresividad. Aunque este hecho ya se sospechaba, ahora han aparecido evidencias científicas derivadas de un estudio de campo llevado a cabo durante treinta años. El seguimiento de más de 300 individuos durante este tiempo demostró que, a mayor grado de concentración de plomo en sangre durante la infancia, mayor proporción de arrestos criminales durante la edad adulta. Pero el problema no acaba ahí: el plomo en sangre puede producir una reducción de la masa gris del cerebro de hasta un 1%, aseguran los científicos. Por Yaiza Martínez.



Kim Dietrich. Fuente: Universidad de Cincinnati.
El plomo es un metal pesado que, durante muchos años, se usó para fabricar pinturas y tuberías; en la gasolina, y en otros muchos artículos, incluidos los juguetes infantiles. De hecho, el año pasado, las compañías de juguetes Fisher-Price y Mattel tuvieron que retirar más de un millón de juguetes del mercado porque contenían plomo.

En general, el uso de este metal se ha ido evitando cada vez más porque es venenoso y potencialmente peligroso para la salud, pero aún se encuentra en algunas cerámicas, superficies o pinturas antiguas o muebles viejos. El desgaste de los objetos hace que el plomo que hay en ellos se desprenda y pueda extenderse.

Para cualquier persona el plomo resulta, como hemos dicho, peligroso. Los efectos adversos del envenenamiento con este metal van desde el daño a los riñones y al cerebro, la disminución de la fertilidad en hombres o el incremento de la presión sanguínea.

Si, además, la exposición al plomo se produce en la infancia, ésta puede afectar al grado de agresividad del individuo en la edad adulta, señala un estudio reciente.

Plomo y violencia

En la Universidad de Cincinnati, en Estados Unidos, el profesor Kim Dietrich, lleva tres décadas estudiando los efectos en la salud de la exposición al plomo en la infancia e, incluso, durante la etapa de la gestación.

Ahora, gracias a sus investigaciones, Dietrich y su equipo han conseguido, por vez primera, reunir evidencias de la existencia de una relación directa entre la exposición prenatal y durante la más tierna infancia al plomo, y el riesgo del aumento de los comportamientos violentos en la edad adulta.

Según un comunicado de dicha universidad, estas evidencias se desprenden de los datos recogidos durante un largo periodo de tiempo, en total 30 años, que han permitido determinar que altas concentraciones de plomo en la sangre en los fetos y en los bebés tras el nacimiento están asociadas con altas tasas de arrestos por actos criminales en la edad adulta.

Dietrich explica que han “controlado a un sub-segmento específico de niños que fueron expuestos al plomo tanto durante su gestación como durante su infancia, a lo largo de esos 30 años”. En total, los científicos obtuvieron un registro completo de los patrones neurológicos, de comportamiento y de desarrollo de estos niños, con el fin de establecer una asociación clara entre dicha exposición temprana al plomo y una posible actitud criminal posterior.

Al parecer, aunque otros estudios anteriores habían tratado de establecer dicha relación, la investigación de Dietrich y sus colegas es la primera que consigue las evidencias definitivas.

Cómo se hizo

Y se ha logrado gracias a un trabajo de campo de larga duración. En primer lugar, los investigadores reclutaron a mujeres embarazadas que vivían en barrios de Cincinnati en los que había edificios antiguos, con altos niveles de contaminación con plomo. Según publica PLoS Medicine, fueron estudiadas 250 mujeres embarazadas de entre 19 y 24 años, y un total de 376 niños, todos ellos elegidos entre los años 1979 y 1984.

Los investigadores midieron entonces los niveles de plomo en sangre de las mujeres embarazadas durante la gestación y, posteriormente, a intervalos regulares, siguieron midiendo los mismos niveles en la sangre de todos los niños, hasta que éstos tuvieron seis años y medio con el fin de calcular la exposición acumulativa al plomo.

Los datos de los niveles de plomo en la sangre fueron posteriormente relacionados con registros de arrestos por actos criminales. Estos registros suministraron información sobre la naturaleza y duración de los arrestos, así como su categoría: violencia, ataque a la propiedad, drogas, fraude, obstrucción a la justicia, delitos de circulación, desórdenes de conducta, etc.

Los investigadores descubrieron, de esta forma, que los individuos que habían mostrado altos niveles de plomo en sangre durante su gestación y, posteriormente, durante su temprana infancia también mostraron mayores niveles de arrestos por actos violentos, a partir de los 18 años, que el resto de la población estudiada.

La asociación entre niveles altos de plomo en la sangre y los crímenes violentos fue la más intensa. Según los investigadores, cualquier elevación de cinco microgramos por decilitro de los niveles de plomo en la sangre aumenta el índice de arresto por ofensas violentas en más de un 25%.

Plomo y cerebro

Para Dietrich esta investigación demuestra que la reducción del plomo ambiental es fundamental para conseguir reducir la ratio de crímenes violentos. Según él, “los patrones de comportamientos agresivos o violentos aparecen a menudo temprano, y continúan a lo largo de la vida. Identificar los factores de riesgo que pueden propiciar una vida criminal desde la infancia debería ser una prioridad para las políticas de salud pública”.

El estudio en realidad se enmarca en otra investigación más amplia, también iniciada en 1979, para conocer otros efectos a la exposición al plomo en niños. En el mismo número de PLoS Medicine aparece por ello otro artículo, también firmado por Dietrich y su equipo, que describe los resultados de un análisis de la relación entre la exposición al plomo en la infancia y el volumen del cerebro en la edad adulta.

Este análisis fue realizado con imágenes de resonancia magnética, y reveló significativas reducciones en el volumen cerebral relacionadas con altos niveles de concentración del plomo en la sangre durante la infancia. La revista Abcnews publica que en total se calcula que más de un 1% de la materia gris total del cerebro se pierde por la contaminación de la sangre con plomo.

Según los científicos, las reducciones afectaban a áreas específicas del cerebro, como la corteza angular inferior, responsables de funciones como la regulación del estado de ánimo o la toma de decisiones. Y afectaban mucho más a hombres que a mujeres.


Sábado 31 Mayo 2008
Yaiza Martínez
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1. Publicado por sdjrp el 01/06/2008 19:25
dios!!!

esto ya lo veiamos venir...

tendria mucha logica el como ha afectado a la sociedad hoy en dia... si a ver vamos, hace 50 años las personas eran mas tranquilas, y actualmente los que recibieron esa exposicion son mas agresivos... lo cual se comparte en toda la sociedad... HAY QUE ELIMINAR EL PLOMO!!



un saludo

sdjrp

2. Publicado por manuel Fdez. el 02/06/2008 13:22
Tengo 65 años, he trabajado de linotipista y fundidor de plomo durante 40 años; al principio sentía durante siempre convulciones mientras dormía o cuando menos me lo esperaba, dichos trastornos. Ahora, ya jubilado, de vez en cuando, me siguen dando dichos síntomas. Fui jubilado por trastornos de Tristeza y enfermedad de depresiones y otras sintomatologías. También padezco de Hemocromatosis de siempre.
He estado en tratamiento de sangría durante cerca de 5 años; y he llegado a la conclución de que es incurable, lo que me hace suponer, que si no muero por dichas enfermedades lo haría por anemia. O sea, que entre saturnismo, hemocromatosis, artritis en todos los huesos, que me producen fuertes dolores; único tratamiento: calmantes para los dolores y paroxetina. Así, que a esperar que el tío de la guadaña me avise.
http://mail.google.com

3. Publicado por Pérez el 29/07/2008 19:22
¿No será que un menor nivel económico y cultural de los progenitores producen un peor ambiente educacional y sanitario, tanto para la madre como para los hijos?. Entonces los fenómenos de delincuencia y alta concentración de plomo en sangre serían consecuencia de la misma causa, pero no uno del otro.


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