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Un nuevo modelo físico propone que el tiempo es sólo una ilusión

Es posible que el espacio y el tiempo no tengan otra naturaleza que la que les asignemos por convención


Son conceptos tan básicos que se resisten a ser definidos, y, sin embargo, sobre ellos se basa toda nuestra ciencia. ¿Qué son el espacio y el tiempo? Su interpretación ha variado a lo largo de la Historia y aún hoy es posible que una nueva manera de comprenderlos provoque la próxima revolución científica. Ya tenemos ejemplos como Julian Barbour, que propone un modelo serio de física alternativa en la que el tiempo no existe más que como una ilusión en nuestras mentes. Es posible que el espacio y el tiempo no tengan otra naturaleza que la que les asignemos por convención. Por Sara Lumbreras Sancho.



Time on the Woter - Adobe.
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El espacio y el tiempo son conceptos tan fundamentales que se resisten a ser definidos (como en la conocida cita de San Agustín: “¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Si me lo preguntan, no lo sé”. Su naturaleza última está fuera del alcance de la ciencia y, sin embargo, toda la física se basa en ellos. Han evolucionado con la ciencia: el espacio y tiempo absolutos fueron esenciales para el desarrollo de la mecánica Newtoniana; un espacio-tiempo que depende del observador y que se ve deformado por la materia es el núcleo de la revolución traída por la Relatividad General.

Precisamente la Relatividad General, junto con la Teoría Cuántica de Campos (QFT) plantea un espinoso enigma a la ciencia actual, al no haberse encontrado ninguna teoría que las unifique. Pese a décadas de esfuerzo en varias líneas de investigación prometedoras (como las Supercuerdas), el proceso de unificación iniciado con las leyes de Maxwell no ha podido aún incluir con éxito a la Gravedad junto con las otras fuerzas. Es posible que la próxima revolución científica llegue con un cambio de paradigma que reconcilie las dos teorías enfrentadas con una nueva manera de comprender el espacio y el tiempo.

Como lo expresó Majid en su libro Espacio-tiempo cuántico y realidad física: “Está iniciándose un nuevo Renacimiento centrado en nuestra comprensión del espacio y el tiempo’’. Parece claro que la Ciencia necesita ayuda de la Filosofía, y que es indispensable en este punto identificar y analizar los supuestos que subyacen a las teorías dominantes actuales. Las viejas preguntas deben ser revisitadas con ojos nuevos: ¿Cuál es la naturaleza del espacio y el tiempo? ¿Son continuos o discretos? (y esta pregunta no tiene por qué tener la misma respuesta para ambos). ¿Son independientes de la consciencia? ¿Tienen sentido el espacio vacío o el tiempo sin cambio? ¿Cómo interactúan con la materia? La Filosofía ha reflexionado sobre estos problemas durante siglos. Revisar sus conclusiones nos puede proporcionar un buen punto de partida.

Breve historia de la filosofía del espacio y el tiempo

No es sorprendente que encontremos en Grecia los dos primeros ejemplos bien conocidos de filósofos del tiempo. Heráclito defendía que todo a nuestro alrededor se encontraba en un estado de constante fluir, que el cambio era lo único que permanecía. En la posición contraria, para Parménides, el cambio era una ilusión, ya que para él era lógicamente imposible.

Zenón, discípulo de Parménides, formuló las paradojas que le hicieron célebre. En ellas trataba de demostrar que el movimiento era imposible porque se componía de la suma de infinitas partes (por ejemplo, Aquiles no podrá nunca alcanzar a la tortuga a la que dio ventaja en una carrera, porque cuando llega al punto en el que se encontraba el reptil un instante atrás éste siempre ha avanzado algo más).

Aunque hoy en día estas paradojas nos resultan muy ingenuas, podemos sacar en claro que Parménides y Zenón asumían que el espacio y el tiempo eran continuos. Es más, éste es el caso de todos los filósofos naturales griegos bien conocidos, incluido Demócrito (para él sólo la materia estaba cuantizada, no el espacio infinito que la contenía).

Tres existencias

Platón propuso tres tipos diferentes de existencia: lo que es (material), en lo que se es (espacio), y por lo que se es (el modelo, la forma). Así que para él el espacio existía pero no de la misma manera que la materia.

Aristóteles afirmó que la existencia del espacio “la hace obvia el hecho de que las cosas puedan remplazarse”. Incluso propuso una definición: “El espacio ocupado por un objeto es la frontera estática más pequeña que lo contiene”. Sin embargo, el tiempo no tiene existencia real, ya que el pasado ya no existe y el futuro no existe todavía. Pese a ello, le dio una definición: “El tiempo es el número del cambio con respecto al antes y al después”. Esto implica que sólo existe en la mente, ya que “el tiempo es un tipo de número, y sólo el alma puede contar”.

Los teólogos medievales sostenían que Dios no existe en el tiempo sino en la eternidad, entendida como la existencia sin tiempo más que como tiempo sin principio ni final. Como lo expresó Boecio: “La eternidad es la posesión completa y perfecta de vida ilimitada en un único instante”. Es interesante notar que para los maestros medievales como San Agustín o Boecio, este ojo divino que lo ve todo en un mismo instante no suponía ninguna amenaza para la libertad. El conocimiento que Dios tiene del futuro no es equivalente al conocimiento humano de lo que está por venir, puesto que para Él, todos los momentos de la historia son equivalentes. Es útil mantener estas consideraciones en mente cuando reflexionemos sobre cosmologías sin tiempo como la de Barbour.

Kant interpretaba el espacio y el tiempo como nociones a priori que no son abstraídas por la experiencia, sino que son el marco que hace que ésta sea posible.

Newton creó definiciones precisas de los conceptos de movimiento, espacio y tiempo. De acuerdo con ellas, el tiempo fluye perfectamente uniforme, imperturbable. El espacio es absoluto, casi como un contenedor transparente que se extiende hasta el infinito. Concedió que sólo podían observarse movimientos relativos, pero afirmó que los movimientos absolutos podían deducirse a partir de ellos.

Vuelta al absoluto

Leibniz se oponía a este punto de vista, defendiendo una visión relativa del espacio donde sólo las distancias y velocidades relativas tenían significado físico real. Su correspondencia con el portavoz de Newton, Clarke, se siguió con interés. El argumento final de las discusiones fue un experimento donde un cubo de agua se hace girar. La curvatura que aparece en la superficie del líquido no responde al movimiento relativo entre el agua y las paredes del cubo sino claramente a la rotación absoluta. La discusión se considero cerrada a favor de la interpretación de Newton.

Hasta el siglo XIX no se volvió a sospechar de la noción invisible de espacio absoluto. Mach, científico brillante y empirista convencido, argumentó que el momento linear o angular de un objeto existe como consecuencia de su movimiento relativo con respecto al resto de objetos en el universo. Esto es lo que Einstein llamó el Principio de Mach. La inercia es entonces un concepto que se refiere no a cuerpos aislados, sino al universo en su totalidad.

Einstein se sintió inspirado por las leyes de Maxwell -que determinan la velocidad de la luz sin especificar con respecto a qué referencia- a postular que era la misma para todas. De hecho, todos los experimentos que habían intentado medir diferencias en la velocidad de la luz debidas a movimientos relativos con respecto al éter (como el experimento de Michelson-Morley) habían fracasado. Desde este punto de partida derivó un nuevo paradigma en el que todas las leyes de la Física son idénticas e independientes del observador.

El espacio y el tiempo están completamente entrelazados en el espacio-tiempo, y ya no son inmutables, sino que se ven deformados por la materia que contienen. Es su geometría, la que define la inercia ahora, ya que los marcos de referencia inerciales son los que siguen las geodésicas (caminos de mínima distancia) de este nuevo paisaje.

La Teoría de la Relatividad ha sido probablemente la transformación más profunda en nuestra comprensión del espacio y el tiempo, haciendo avanzar nuestro conocimiento de la Física. Ahora, la pregunta es si otro cambio en nuestra interpretación de estos conceptos puede traernos la próxima revolución. Quizá sus inicios están ya presentes en alguno de los modelos evocadores que presentamos en la siguiente sección.

El universo sin tiempo y otras perspectivas sugerentes

En esta sección presentamos algunas perspectivas interesantes que difieren de la interpretación convencional y que podrían desencadenar la próxima revolución científica. Exponemos la idea de universo eterno de Julian Barbour, junto con otras especulaciones provocativas de un grupo de respetados físicos contemporáneos.

Julian Barbour admitió que le fascinó leer en una de las obras de Mach: “Está totalmente fuera de nuestras capacidades medir cómo cambian las cosas en el tiempo. Más bien al contrario, el tiempo es una abstracción a la que llegamos a través de los cambios en las cosas”. Continúa sus reflexiones con la idea de que cuando medimos tiempo estamos en realidad midiendo distancia.

Utilizamos el ángulo cubierto por la manecilla del reloj para inferir el tiempo transcurrido. El tiempo solar es la distancia recorrida por el sol en el cielo. El tiempo sideral, lo que se han desplazado las estrellas. El tiempo atómico, las oscilaciones de un átomo de cesio. De hecho, es posible construir el reloj más sencillo analizando las trayectorias de tres cuerpos moviéndose inercialmente. Este reloj inercial fue presentado por primera vez por Neumann, y después lo desarrolló Tait. Con tres partículas, asumimos que una de ellas se encuentra en reposo.

Podemos utilizar la segunda como la manecilla del reloj, dividiendo en intervalos la distancia que cubre. Si suponemos que se mueve con velocidad unidad, es inmediato deducir la velocidad de la tercera partícula. De hecho, basta con tres instantáneas de un sistema inercial para definirlo completamente en estos términos y ser capaz de calcular todas las posiciones relativas de sus componentes, pasadas y futuras. Es importante caer en la cuenta de que estas instantáneas llegan sin ninguna información adicional que proporcione el momento en el que fueron tomadas.

Sistema sin tiempo

La posibilidad de describir un sistema (aunque fuera muy simple) sin tiempo es lo que inspiró a Barbour en su búsqueda de un modelo de universo eterno. Propone que el verdadero escenario del universo es el espacio de todas sus configuraciones posibles. Como estas configuraciones son eternas, da a este espacio el nombre de Platonia.

Todas las Platonias tienen un estado de mínimo tamaño y complejidad al que llama Alpha. Sin embargo, no hay Omega, ya que no existe ningún límite para el tamaño o la complejidad de lo que puede existir. Si trazamos una curva en Platonia, tendremos una posible historia del universo. De nuevo, no necesitamos del tiempo: como en la construcción de Tait, tener las posiciones relativas de los elementos es suficiente para definir una historia (y nada nos impide echar un vistazo a la posición relativa de las manecillas de nuestro reloj en cada punto de la curva).

Podemos definir distancias en Platonia como nos plazca, y, utilizándolas, trazar curvas de longitud mínima o geodésicas a través de su paisaje. Algunas definiciones de distancia son especialmente interesantes, ya que Barbour consigue derivar de ellas historias que son coherentes con las leyes de Newton o, con una definición más sofisticada, incluso con la Relatividad. Así, parece posible reformular la Mecánica por completo sin necesidad del tiempo.

Sin embargo, nuestra experiencia nos indica que el tiempo sí existe. Barbour intenta explicar el origen de esta persistente ilusión. En Platonia todas las posibles configuraciones del universo existen eternamente. Sin embargo, estas configuraciones aparecen con distinta intensidad.

Describe una bruma que se concentra en las mejores soluciones de la ecuación del universo, de una manera que recuerda a las probabilidades de la Mecánica Cuántica. Las soluciones que resuenan mejor son las que tienen más coherencia interna. Esta coherencia interna se manifiesta en la creación de lo que él define como cápsulas del tiempo.

Una cápsula del tiempo es un patrón estático que crea o codifica la apariencia de movimiento, cambio o historia. Por lo tanto, nuestra impresión de tiempo y movimiento sólo se debe a las huellas que deja, que son en realidad eternas, y a los recuerdos en nuestra consciencia que son también patrones eternos.

Bradbury imagina que el universo tiene probablemente una tendencia a encontrar más apropiadas las soluciones con más estructura. Esto hace que los universos que contienen consciencias sean los preferidos (ya que nada hay más complejo que la consciencia). Esto podría explicar el hecho de que la realidad que observamos es altamente compleja y estructurada, que es un estado altamente improbable estadísticamente.

El tiempo es una ilusión. Chris Kirkman. Everystockphoto.
El tiempo es una ilusión. Chris Kirkman. Everystockphoto.
El tiempo es una ilusión. Chris Kirkman. Everystockphoto.
El tiempo es una ilusión. Chris Kirkman. Everystockphoto.
Geometría no conmutativa, espacio-tiempo espuma, fractales y hologramas

La de Barbour no es la única cosmología de la eternidad. En las Redes Causales, como en los trabajos de Penrose y Sorkin, el espacio-tiempo se describe mediante una serie de eventos discretos en la que únicamente se especifica qué elementos preceden causalmente a otros.

Penrose reflexiona también sobre los valores que se le dan al momento angular en la Mecánica Cuántica. “¿Por qué decimos que un electrón tiene espín arriba o abajo, en vez de derecha o izquierda?”. Sólo sabemos que el espín de un electrón puede tomar dos valores distintos: ½ o -½. Asimilarlos a una dirección en el espacio carece de sentido. Cuando construimos una estructura a partir de partículas elementales, podemos calcular su momento angular total. Si trasladamos un electrón de una estructura a otra, podemos calcular la probabilidad de que la segunda estructura incremente o disminuya su momento angular en el ½ aportado por el nuevo electrón. Penrose interpreta esta probabilidad como el coseno del ángulo que forman las dos estructuras.

Si un electrón que está contribuyendo con momento angular positivo en su estructura origen tiene 100% de probabilidad de aportar momento positivo una vez transferido, entonces las dos estructuras son exactamente paralelas. Si siempre contribuye en sentido opuesto entonces son antiparalelas. Valores intermedios de probabilidad nos darían ángulos intermedios. Estas probabilidades son discretas, pero cuando las estructuras aumentan en complejidad el número de valores que puede tomar, la probabilidad aumenta. En el límite, da origen a un continuo de direcciones.

Las Redes de Espín no consideran el tiempo, pero Penrose las generalizó a un espacio-tiempo de cuatro dimensiones en su Teoría de Twistores. En esta teoría, las unidades básicas son los rayos de luz, ya que un fotón existe simultáneamente en todos los puntos atravesados en su trayectoria debido a la deformación relativista del tiempo.

En todos los modelos presentados hasta ahora se asume que la distancia de A a B es necesariamente la misma que de B a A. La geometría no conmutativa prueba a relajar esta condición y a aplicar la geometría no conmutativa al espacio. Alain Connes, un matemático francés, trabaja en explorar las posibilidades de esta concepción del espacio. Recordando a Demócrito y sus átomos (en la que los distintos elementos se distinguían por sus formas diferentes) propone que quizá la materia sea una manifestación de la estructura profunda del espacio-tiempo.

El tiempo como espuma

Ya hemos mencionado que la suposición de continuidad para el espacio-tiempo puede ser la causa de que no hayamos encontrado aún la Gravedad Cuántica. Sabemos de la Mecánica Cuántica que las distancias menores que la longitud de Plank carecen de sentido físico. El espacio-tiempo podría estar basado en una especie de espuma (como lo expresó John Wheeler), y su escala fundamental podría ser borrosa. Shahn Majid estudia las consecuencias que tendría esta descripción de la realidad. En particular, la teoría de Majid predice que la velocidad de la luz debería variar ligeramente con la frecuencia. Ya se están realizando experimentos para detectar estas desviaciones mínimas en la luz emitida por supernovas distantes utilizando el telescopio LISA.

Tim Palmer propuso una nueva interpretación de la Mecánica Cuántica en la que las probabilidades aparecen como consecuencia de la complejidad intrínseca de la estructura del espacio. Para él la realidad profunda debería ser descrita como un fractal. Su idea principal puede explicarse con la analogía de recibir las coordenadas de un punto en una costa de perfil intrincado. No seríamos capaces de saber con seguridad si el punto pertenece a la tierra o al mar, sino una probabilidad. Palmer sostiene que las probabilidades que encontramos en la Mecánica Cuántica se derivan de un fenómeno similar.

También se ha propuesto que toda la información contenida en el universo está codificada en su frontera. Este holograma cósmico encerraría en una superficie bidimensional la realidad tridimensional completa. Si el espacio es discreto, significaría que para que la superficie pudiera contener toda la información, el interior debería ser mucho más borroso. Craig Hogan cree que esta falta de definición puede estar detrás del ruido, por ahora inexplicado, que está perturbando el experimento GEO600 en Hannover, diseñado para detectar ondas gravitacionales.

Una intrigante posibilidad

De acuerdo con Barbour, podemos describir nuestra realidad sin referirnos al tiempo. Él toma este hecho como evidencia de que la naturaleza del tiempo es ilusoria. Sin embargo, incluso si su descripción es completamente consistente con las observaciones, esto no prueba que el tiempo no existe. Sólo prueba que es matemáticamente posible hacer Física sin tiempo, lo cual es una conclusión completamente diferente.

Como ya tenemos una Física basada en el tiempo, esto querría decir que tenemos dos modelos distintos que funcionan igualmente bien. En la Teoría de Campos Cuánticos nos encontramos también con dos modelos, formulados sobre espacio-tiempos diferentes, que dan resultados equivalentes. ¿Es posible que descripciones distintas del espacio y el tiempo nos proporcionen predicciones igualmente correctas?

Poincaré señaló el hecho de que nuestros sentidos no pueden percibir directamente la geometría del espacio. El espacio geométrico, el verdadero marco de nuestras experiencias, es distinto del espacio de representación que inferimos de nuestros sentidos.

Para empezar, la experiencia de la visión es un fenómeno puramente bidimensional. Sin embargo, tomamos la información de nuestras retinas y del resto de nuestras percepciones y cómo estas varían con el movimiento y los combinamos para formar el espacio de representación tridimensional.

Como resultado, ‘’Es también imposible representarnos los objetos externos en el espacio geométrico, así como imposible es para un pintor dibujar en una superficie plana los objetos con sus tres dimensiones. El espacio de representación es sólo una imagen del espacio geométrico, una imagen deformada por cierta perspectiva, y sólo podemos representarnos los objetos haciéndolos obedecer las leyes de esta perspectiva”.

El tiempo como convención

Poincaré propone un experimento mental en el que consideramos un mundo contenido en una esfera en el que todos los cuerpos tienen el mismo coeficiente de dilatación, así que la longitud de cualquier objeto es proporcional a su temperatura absoluta. La temperatura de este mundo disminuye con la distancia al centro según la fórmula R2 – r2, así que en su frontera la temperatura es el cero absoluto. Incluso aunque este universo es finito, para sus habitantes es de hecho infinito ya que se vuelven más y más pequeños al aproximarse a la frontera. Estos seres imaginarios estudiarían la física de su mundo, completamente inconscientes de las dilataciones térmicas. Cuando se mueven, experimentan una contracción en sus miembros en la dirección de la frontera. Sin embargo, esta deformación se consideraría una serie de perspectiva, con lo que sus sentidos se ajustarían para corregirla.

Poincaré señala que “sería un error concluir que la geometría es, ni tan siquiera en parte, una ciencia experimental. Si fuera experimental, sólo sería aproximada y provisional. ¡Y qué burda aproximación sería! La geometría consistiría únicamente en el estudio de los movimientos de los cuerpos sólidos, pero en realidad no le atañen los sólidos naturales: su objeto son los sólidos ideales’’. Finalmente argumenta que la experimentación puede guiarnos, pero no impone ninguna elección de geometría ni puede revelarnos cuál es la más apropiada, la verdadera.

Es imposible medir una distancia sin una regla, o sin la posibilidad de desplazar la regla, ya que sólo podemos comparar objetos yuxtapuestos. Asumimos que la regla se mantiene constante durante el proceso. Éstos son los supuestos que dan forma a la geometría que encontramos. Podríamos encontrar una solución distinta si tomásemos otras hipótesis. Por ejemplo, si en vez de asumir que las reglas no se distorsionan, asumimos que la velocidad de la luz es constante, encontramos la geometría relativista.

Es posible que el espacio y el tiempo no tengan otra naturaleza que la que les asignemos por convención. Parece que podemos encontrar teorías igualmente válidas basadas en supuestos muy diferentes. Esto puede indicar que su realidad fundamental no existe independientemente de la experiencia que los asume, en una interdependencia inevitable. También podría ser que su naturaleza más básica no pudiera expresarse matemáticamente y sólo pudiéramos encontrar aproximaciones. O, finalmente, podría significar que la naturaleza puede describirse de varias maneras distintas. Los diferentes modelos que funcionen con éxito deberían ser entendidos como descripciones de la misma realidad, pese a sus diferentes expresiones.


Sara Lumbreras Sancho, de JP Morgan en Londres, es ingeniero del ICAI y colaboradora de la Cátedra CTR


BIBLIOGRAFÍA


ARISTOTLE: “Physics“ , from Joe Sachs, Aristotle's Physics: A Guided Study ( 1995).

BARBOUR 1999: “The End of Time”

BOHETIUS 524: “Consolation of Philosophy”

BOHM 1952: “A Suggested Interpretation of the Quantum Theory in Terms of Hidden Variables“

CONNES 2008: “On the fine structure of space-time“

KANT 1781: “Critique of Pure Reason”

HOGAN 2008: “Indeterminacy of holographic quantum geometry“

MAJID 2008: “Quantum space-time and physical reality”

NICKEL 2006: “The Mathematical Theory of Motion as a Paradigm for Interpolating Change and Continuity”

PALMER 2009: “The invariant set postulate: a new geometric framework for the foundations of Quantum Theory and the role played by Gravity“

PENROSE 1971: “Angular momentum: an approach to combinatorial space-time”

PENROSE 2009: “Causality, Quantum Theory and Cosmology“




Sábado, 28 de Noviembre 2009
Sara Lumbreras Sancho
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Nota

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1.Publicado por fideos el 28/11/2009 20:39

2.Publicado por Enrique León el 29/11/2009 05:07
El tiempo no es nada más que una varible, de las infinitas que existen en el universo, que nos ayuda a resolver problemas que existen en la dimensión que podemos palpar.

Al igual que las dimensiones , ¿que es un metro , y porque es un metro ? ¿porque un segundo es un segundo y un segundo no son dos segundos?

Podriamos estar viviendo todos un mismo sueño en el que solo unos poderosos (religiones y gurus en el pasado , dueños del petroleo y la energia hoy en dia etc) logran mover a su antojo por hacernos creer que sus varibles son las unicas para mantenernos con vida ( y los animales,que no contaminan mas que lo necesario, ¿no serian ellos mas inteligentes y los mas sostenibles aceptando el rol para el que fueron concevidos?), en donde lo unico que importa es sobrevivir( y mas en estos tiempos de criba a los que llegamos gracias a esos poderosos).Como diria Einstein , todo es relativo. Disfruten la vida y busquemos soluciones para que las injusticia a las que nos someten unos pocos que se rascan los huevos y mandan no sean las unicas que determinen nuestros futuros y el de nuestras generaciones (Einstien escapo de una guerra gracias a los EEUU para crear una bomba, si hubiera sido inteligente se hubiera pegado un tiro en vez de matar a millones de Japos, aunque da igual, si no hubiera sido el hubiera sido otro, y si no hubiera colaborado se lo hubieran cargado igualmente, asi que , que mas da, no?)

Se fijan que nos inventamos todo porque no sabemos nada? Esa es la realidad, asi que sean fieles a sus propias creencias y aprendamos a respetarnos y a vivir en este mundo, trabajar por la sociedad y que no nos engañen mas los pocos dueños que nos gobiernan. Que somos mas los que queremos vivir en paz CARAMBA!!!!

Y para terminar Internet (nacida en el CERN, en Europa, el viejo y sabio continente )es una variable (dimension) mas atener en cuenta (como el tiempo) y muy fuerte en donde la comunicacion y el concenso sean capaces de de abolir la exclavitud a la que estamos sometidos por el beneficio de esos pocos. Solo es cuestion de fe o de creer y trabajar para ello.

PD: siento las faltas de ortografia, aunque el mensaje es el mismo.

PD2:Un buen articulo para abrir mentes

3.Publicado por Eduardo Guindo el 29/11/2009 13:38
Magnífico artículo. Me ha enganchado desde el primer párrafo. Espero poder disfrutar de otra publicación de la autora.

4.Publicado por Beatriz Basenji el 29/11/2009 22:01
"Describe una bruma que se concentra en las mejores soluciones de la ecuación del universo, de una manera que recuerda a las probabilidades de la Mecánica Cuántica. Las soluciones que resuenan mejor son las que tienen más coherencia interna. Esta coherencia interna se manifiesta en la creación de lo que él define como cápsulas del tiempo.

Una cápsula del tiempo es un patrón estático que crea o codifica la apariencia de movimiento, cambio o historia. Por lo tanto, nuestra impresión de tiempo y movimiento sólo se debe a las huellas que deja, que son en realidad eternas, y a los recuerdos en nuestra consciencia que son también patrones eternos."

Estos dos párrafos exceden los mejores elogios que se puedan concebir . Son grandiosos!

5.Publicado por Manuel el 30/11/2009 03:05
El tiempo es la humana percepción de la Energía Cinética, es decir de los cuerpos en movimiento o mejor dicho: "El tiempo es la percepción del cambio posicional de la Masa". Si no hay movimiento, no hay tiempo.
El como medir el tiempo ese es otro asunto relativo a los humanos y los patrones son convencionales basados conmunmente en el movimiento rotacional del planeta, el movimiento de translación del mismo y el movimiento de las ondas electromagnéticas en el espectro que llamamos Luz.
La energía cinética se manifestó a partir de la gran exploción en donde toda la masa contenida se expande generando el campo electromagnético contenido a su vez en el campo espacio-tiemporal.

Así de sencillos debieran ser las explicaciones de nuestros físicos.

6.Publicado por MARCO VINICIO el 30/11/2009 03:12
MUY BUEN ARTICULO MI OPINION ES QUE EL TIEMPO EXISTE SI TU CEREBRO LO CREA Y NO NO EXISTE SI TU CEREBRO TAMBIEN LO CREA POR QUE TODO ESTA COMO CADA UNO PERCIBA LAS COSAS "NOSOTROS OCUPAMOS VER PARA CREER PERO NUESTRO CEREBRO OCUPA CREAR PARA VER"

7.Publicado por Carlos el 30/11/2009 04:39
Para el filósofo pragmatista americano Rorty, la verdad de la realidad no puede ser sabida porque todo lo que conocemos los seres humanos existe dentro de nuestros lenguajes, él lo resume en una simple sentencia "El mundo no habla". Por lo cual nosotros solo podríamos hacer descripciones del mundo, descripciones basadas en nuestros sistemas lingüísticos, de lo que concluimos que son los cambios en nuestros lenguajes los que transforman nuestra idea de la realidad, pero como esta es externa al lenguaje, solo cambia y evoluciona la idea de la realidad pero nunca la realidad que siempre sería en último término desconocida.

8.Publicado por cisnenegro el 05/12/2009 19:32
La materia crea al tiempo y a la conciencia.
El tiempo crea a la materia y a la conciencia.
La conciencia crea a la materia y al tiempo.

¿que fue antes el huevo o la gallina?, no pudo ser el huevo, porque este tubo que ser puesto de una gallina, no pudo ser la gallina porque esta tubo que nacer de un huevo, la respuesta es que ninguno de los dos fue antes. Lo mismo sucede con la conciencia, la materia y el tiempo.

Una materia que nunca cambia no tiene sentido, asi pues la materia necesita del tiempo, pero ¿que es un universo de materia que no puede de algun modo observarse a si mismo?
Una conciencia sin matera ni tiempo no tiene sentido, ¿como se puede ser consciente de... nada?
Y por ultimo, sin conciencia, el tiempo se hace esferico, no existe diferencia entre lo que es ayer y lo que es mañana, la conciencia transforma el tiempo de esferico a lineal, y lo hace precisamente creando un cisma que iguala la inestabilidad de la omniconsciencia y la inconsciencia, y mantiene estable la semiconsciencia.

9.Publicado por ISAAC Sán. Torres el 06/12/2009 04:35
Tiempo como Contexto de la "realidad", un pretexto mas del Humano.
Erronea o no ya lo escribí.
La Filosofía es la diciplina del concepto, y el punto en donde la Ciencia y el Arte se conciben como uno solo.

Espero que los estudiosos tomen en cuenta este precioso "dato" y que les sirva de algo para comprendan la Verdad y no esta absurda pero compleja Fantasia en donde el unico Mundo desconocido es la Realidad.

Excelente Articulo y documentación, interesante la Platonia.

Generación Füh.

10.Publicado por Luis Eduardo Coli martinez el 07/12/2009 13:45
A las diez y media.


¿Quien ha inventado la hora? ¿La subdivisión y determinación del espacio y el tiempo?, como una reglamentación, reiterativa y monótona, de subyacer ligado a la estupidez.

Con horarios para todo, ¿y si pudiéramos prescindir de tal cosa? ¿Se vendría abajo la estabilidad y regularidad de nuestra civilización?

No… es evidente, que tal cosa no es de desear, la regularidad, la puntualidad, y la reiteración, como mera repetición circular, de nuestras monótonas, he imprescindibles seguridades, nos son esenciales.

Pero… si alguien pidiera prescindir de la hora, el horario, ¿podría autoorganizarse y auto estructurarse en su día?, podría volver y retornar al supuesto y consabido punto de partida, inicio y fin, de un repertorio, un recorrido, enfermizamente trillado, por las instancias de nuestros hábitos.

No, pienso que sin tal cosa , invención, creación, de nuestra especie, nos seria imposible, el conocer y determinar alguna cosa, como el principio y el fin de algo, seria el acabose de nuestra memoria, ni que hablar de la linealidad acumulativa de la historia, en su saga de pautados y fechados hechos.


A las diez y media en punto, a Juan se le termino súbitamente el mundo pautado, delineado y regido, por la confiabilidades de las certezas, por las normas horarias, parándose súbitamente en la esquina, de ejido y dieciocho, sin saber a donde corría, quien era, quienes eran, y hacia donde iban, las formas que se movían entrono a su palidez, talvez girando, gravitando tontamente sobre si mismas, ensimismadas en su movimiento, como las agujas de un reloj, sin ir hacia ningún lado.

A las diez y media en punto, Juan se fue, abandono y partió mentalmente de este mundo, hacia donde, nadie lo sabe, ya que nadie lo siguió.

11.Publicado por luis Saul Esteves Ostolaza el 07/12/2009 15:07
El tiempo solo es una unidad de medida para poder cuantificar los cambios de posiciones en los lementos sub atomicos en el espacio , la ausencia del cambio implicaría la ausencia del tiempo ( caso que hasta ahora no ocurre en la realidad ), sin embargo si suponemos que pudiera ocurrir ( la estática absoluta ),este objeto podría apreciar con mayor claridad la relación "espacio/tiempo" en el que se realizan, siendo su máximo coeficiente 300,000 Km/segundo.Es decir la única forma de tener la "estática absoluta" es alcanzando la velocidad de la luz o lo que es lo mismo no tener ningún cambio en la posición de sus elementos subatomicos, estos nos trae una paradoja "la velocidad de la luz es en si la ausencia de velocidad, por que no existe cambio alguno por lo tanto el tiempo como unidad de medida no tiene sentido por que no hay nada que medir"
Atentamente
Saul Esteves

12.Publicado por mvr1981 el 11/12/2009 14:31
Me recuerda a la noción de Tiempo Imaginario... o sea aquel medido con números imaginarios en lugar de números.

13.Publicado por mvr1981 el 02/02/2010 02:10
Debi decir: Me recuerda a la noción de Tiempo Imaginario... o sea aquel medido con números complejos en lugar de números reales.


14.Publicado por J. FELIX DIAZ el 15/04/2010 19:58
FRAGMENTOS DE MI LIBRO MENTIRAS CONTRA MENTIRAS 2DA. EDICION
La materia
Como expuse anteriormente, todo en el universo es materia, incluyendo lo que hemos catalogado como inmaterial o espiritual, y la cual debe de ser distinta entre sí para asegurar el movimiento y el cambio. Está compuesta a su vez de vacíos e intersticios para no colapsar sobre sí misma y explotar, más que a su debida cualidad tiempo. Todo son cambios de densidades en el mundo material, de concentraciones en un espacio. El pensamiento debería ser materia también, por lo que la telepatía tan sólo es la percepción inconsciente de esa materia bajo mecanismos que todavía no podemos precisar y controlar. El argumento de que de algo material como el Cerebro, se generen pensamientos inmateriales, es contradictorio y más todavía, buscar el área material responsable del instante inmaterial de una orden a la materia gris. Suena más probable que los pensamientos sean materias sutiles, independientemente de la simple interconexión neuronal llevada a cabo en la cabeza. Algo material sería más comprensible y científico que imaginar al pensamiento como algo inmaterial en alguna parte de su proceso. Además se ha comprobado que la luz es materia, y si el espíritu existe, también lo sería del tipo de la del pensamiento, sutil e imperceptible para nuestros cinco sentidos animales, y muy probablemente, responsable a su vez de dicha materia del pensamiento.
Penrose, en su libro: El camino hacia la realidad, de 2005, sienta ínfimas bases junto con Hameroff, de la supuesta biofísica cuántica de la mente. Asegura que el camino hacia la conciencia es un proceso cuántico-clásico llevado a cabo por una proteína llamada MAP, la cual, una vez que se alcanza un nivel alto de coherencia cuántica en unas estructuras llamadas microtúbulos, tiene el potencial suficiente para generar un control del movimiento cuántico y lograr una mecánica clásica y en cierta forma, predecible, por la energía que proporciona para lograr el vencimiento del quantum de gravedad a placer, generando con ello, un estado conciente. Los microtúbulos mencionados formados por tubulinas, otra proteína con un diámetro de 25 nanómetros y una longitud que llega a alcanzar el milímetro, y que se asocian en estructuras todavía más complejas, constituidas por un conjunto de nueve tripletes microtubulares con forma cilíndrica llamados centriolos, y que a su vez se agrupan en pares con estructura de cruz, pueden almacenar información y semejar una conciencia según Hameroff y Penrose. Dichos centriolos tienen un papel fundamental en la mitosis celular, así como en su motricidad a través de cilios y flagelos, llamando a dicho proceso: reducción objetiva. Es en tal circunstancia que se alcanza una concreción clásica de la mecánica cuántica, la de la conciencia, cuestión difícil hasta ahora en los procesos cuánticos estudiados, más que sólo por momentos breves y azarosos que no se han logrado descifrar por la mecánica clásica, y vuelven incompatibles los procesos cuánticos con los clásicos en la ciencia, hasta ahora.
Pero los procesos de conciencia son mucho más complejos que eso afirmado por Penrose y Hameroff, y el proceso de pensamiento no se resume sólo a la conciencia. Cualquier ser que procure su continuidad posee una forma de conciencia de sí mismo, y dicho proceso de organización cuántica se opone a toda forma de entropía, incluso en niveles tan básicos como los de la misma célula. La auto preservación no es un aprendizaje, es un instinto, una herencia genética, ¿Cómo podría tener el quantum una información anterior a su experiencia…? La investigación de Penrose puede ir por buen camino, pero no es ni por poquito una luz en el mundo (material para mí) del pensamiento.
El pensamiento tan sólo decodifica el mundo que percibe, que le es asible, dejando lo que no a la imaginación lógica o la imaginación “fantasiosa”. Esta doble imaginación puede deberse a las innumerables formas de materia presentes por todos lados y su consecuente percepción inconsciente. El mundo y su materia perceptible por nosotros, crea los parámetros de nuestros conceptos comprobables: duro, suave, caliente, “amor”, “odio”, educación, cultura, “miedos”, posibilidades… pero la vida no puede ser sólo esos conceptos a nuestro alcance conciente.
La única realidad es la materia en el universo –todo es materia-, y la dificultad para entenderla es atributo del animal que la contempla, está en las capacidades del ser que la percibe. Es el materialismo menos estrecho y de gran criterio. Como ocurre con una erupción, una inundación, un terremoto… que llegan a ser percibidos por los animales “inferiores” mucho antes de ocurrir, poniéndose a salvo. Nosotros perdimos esa capacidad de saberlo por su aparente falta de explicación racional, material, hasta su comprobación por lo eminente. La mente existe, y el pensamiento también, así como muchos mensajes materiales por doquier que dejamos de percibir conscientemente. Todo pensamiento es materia que genera energía circundante al que la piensa. El pasado y el futuro son posibilidades materiales en la mente, que pueden adquirir formas más reconocibles y expresables como emoción al presentarse en los recuerdos, y como algo más tangible a nuestros sentidos en el futuro, que únicamente se comprueba en su ostentosa materia cuando ocurre y no en la sutil del pensamiento y su posible capacidad de premonición al viajar a la velocidad de la luz o adquiriendo densidades superiores, dejando de lado al cuerpo que vemos, o bien como ya mencioné, en los innumerables mensajes materiales que debe haber por doquier sin que nos percatemos.
La imaginación lógica es mucho más comprobable y le llamamos investigación, deducción, y nos es relativamente comprobable. La “fantasiosa” es aquella que habla de todas esas cosas que se nos escapan a la posibilidad de comprensión científica y “comprobación material”, pero ello no niega su existencia. El espíritu o el alma, pueden ser la síntesis de esa materia imperceptible por nuestros ojos u otros medios, y quizás acompañada del pensamiento que también lo es.
El alma siendo materia, también debería estar sujeta a su desgaste, a su mutación y entropía, pero su pequeñísima densidad le puede dar una durabilidad mucho más allá de una piedra, pues podría atravesarla fácilmente sin sufrir daño. Es más sutil que la luz y su cualidad tiempo es distinta a la de nuestra carne y su tabulación, por lo que sus procesos de mutación difícilmente los entenderíamos con los avances actuales de la ciencia.
Las alucinaciones son una confusión de la mente entre la materia del pensamiento y la que nos rodea, bien sea de orden patológico, drogas u otros estados alterados. Ambas son realidades, pero sólo una es percibida por la mayoría. Cuando la mente entiende que puede cambiar una realidad por otras, exitosamente, convierte esa herramienta en un recurso para cuando lo requiera emocionalmente y sin importarle lo que suceda con el cuerpo carnal, más que como supervivencia.

La materia nunca será bidimensional, sólo tiene una cualidad bidimensional
Los seres Humanos somos incapaces de ver algo en dos dimensiones, toda la materia es tridimensional. El hecho de que podamos suponerla al ver una hoja de papel escrita o un rayo de luz, no significa que estos se den en dos dimensiones. Una hoja de papel escrita tiene a una escala muy pequeña tres dimensiones, pues la tinta y el papel ocupan un espacio distinto para poder ser reconocidas y superpuestas. La tinta es materia que se superpone a la hoja que también es materia, dando así una tercera dimensión de rangos ínfimos para nuestra percepción, pero eso no los hace de dos dimensiones. Lo mismo ocurre con la luz, ya que al ser materia se convierte en tridimensional y cada color de su espectro, con su determinada frecuencia, tiene su materialidad específica. Un holograma láser no es bidimensional como afirma Craig Hogan, físico, para soportar con ello su teoría del universo holográfico, porque volveríamos a lo mismo, el hecho de ser imágenes superpuestas sobre materia lo vuelven tridimensional, que debido a los efectos tridimensionales de la luz, nos generan un efecto exacerbado de su verdadera tridimensionalidad, que existe de por sí, engañando a nuestros sentidos. Los seres Humanos no tenemos la capacidad de observar objetos bidimensionales, eso escapa a nuestras habilidades limitadas de contemplación de la materia.
Por definición, un objeto bidimensional no existe, pues todo objeto es materia tridimensional. La tinta es tridimensional, la luz es tridimensional; todo aquello que ocupa un espacio es tridimensional. El movimiento es tridimensional. La vista percibe objetos por un efecto tridimensional, al contrario de lo que propuso Poincaré, que afirmó que la vista es bidimensional, ya que como dije, somos incapaces de observar algo, de existir, en dos dimensiones. El espacio vacío, por sí mismo, podría ser de dos dimensiones, sin materia contenida u observador evidentemente, y por tanto indemostrable salvo por cálculos y deducciones, pero eso lo colocaría también en el rango unidimensional como después lo explicaré, volviendo con ello a las dimensiones, de carácter interdependiente, es decir, que no exista la segunda dimensión, saltando de la primera a la tercera y generándose con ello la segunda. La conclusión de Poincaré de que vemos un mundo bidimensional que se transforma en tridimensional a partir de los sentidos, menoscaba el movimiento que existe en cada objeto y en los sentidos mismos. Ese movimiento neuronal que se halla en toda percepción sensorial vuelve la situación en tridimensional. La visión no es un fenómeno bidimensional, e incluso está más allá de la tridimensionalidad al requerir una conciencia. La vista demanda movimiento, transmisión, secuencia, materia, interpretación, matemática, experiencia… es nuestra capacidad de percibir parte de la tridimensionalidad que nos rodea. De cierta forma nuestra vista no puede percibir un mundo tridimensional plenamente, es decir, que la profundidad de un objeto no la percibimos como una acción, pero la comprobación de la tridimensionalidad a través de nuestros sentidos no convierten a lo tridimensional en bidimensional. Nuestra vista no puede curvarse en el espacio que observamos, por lo menos no conscientemente, o como la luz en un hoyo negro, pero quizás si podría hacerlo en esas determinadas circunstancias de las que no nos percatemos gracias a la relatividad de Einstein y la subjetividad de nuestra observación.
Al decir Poincaré que la visión es un fenómeno bidimensional, se olvidó que para poder observar algo, debe existir una distancia ideal con respecto a eso, y que nuestra visión se tiene que ajustar para enfocarlo debidamente y en los rangos que nos son factibles. Si observáramos algo sin suficiente distancia de por medio, sólo veríamos oscuridad o cosas borrosas y sin sentido y por tanto, la profundidad es necesaria para el fenómeno de la vista. Ahí radica la profundidad que Poincaré no advirtió y la tridimensionalidad del fenómeno. Quizás no apreciemos la profundidad de un objeto al observarlo y únicamente veamos sombras y luces en rangos bidimensionales, pero al requerirse una distancia hacia lo observado y una vista que se ajuste para enfocar de acuerdo a esa lejanía, se genera la tridimensionalidad en la visión, haciendo del fenómeno algo apartado a lo bidimensional que equivocadamente alegó Poincaré. La abstracción del cerebro en las sumas y las restas, podría ser lo único bidimensional: un dos es menor que un tres y un tres es mayor que un dos. El espacio de la idea que lo piensa y un único movimiento hacia arriba o hacia abajo, pero el pensamiento al ser materia, nos aleja de lo bidimensional también, pero he aquí una descripción dimenisonal…

Las dimensiones
¿Cuál sería la primera dimensión? La primera dimensión es el fundamento de todo, el requerimiento básico para todas las demás dimensiones: es el espacio. En el espacio vacío no hay volumen, arriba, abajo, sólo es una dimensión sin matemáticas ni nada. No puede haber suma ni resta pues no hay materia, no hay profundidad ni nada valorable. Esa es la primera dimensión, donde no hay movimiento. Después de la primera se salta la segunda dimensión, que es inexistente hasta que hay materia inerte, sin vida. Cuando el espacio o primera dimensión aloja materia, se forma una tercera dimensión y automáticamente se constituye la segunda. ¿Cómo es eso posible? Muy sencillo: la materia tiene siempre una altura, una profundidad y un ancho. Aún en los hologramas de las tarjetas hay tridimensionalidad, aunque se vean “muy delgaditos”. Toda materia es tridimensional. Pero la tridimensionalidad convive con lo bidimensional, pues habiendo materia puede haber matemática básica y una relación inexorable. Hay suma y resta. La conformación de la materia tiene un desgaste, una entropía, y entonces la formación de materia nueva es una suma, el desgaste de la materia vieja es una resta, es un movimiento “arriba y abajo”, de cantidad, abstracto. Sin materia no hay matemáticas y tampoco segunda dimensión. No es necesaria una conciencia que abstraiga los fundamentos matemáticos para que la matemática exista. Es suma y resta en la materia. Ese es el único modelo bidimensional probable, el matemático. Ninguna materia será bidimensional jamás, portará elementos bidimensionales de cambio pero no será bidimensional, además de estar contenida en la primera dimensión y, dentro de sí, también tener espacios unidimensionales, que serían los que asegurarían su movimiento interno, su desgaste y construcción, su tiempo, su matemática y su destrucción.
Luego entonces, la materia contiene la suma, la resta, que sería el tiempo, el movimiento. Sin movimiento no hay materia. Lo único independiente en esta relación es el espacio, que puede existir sin materia, pero la materia requiere del espacio y del tiempo, y el tiempo del espacio y la materia. Hasta este momento de las relaciones dimensionales no hay una consciencia que se percate y no hay un movimiento voluntario, no hay voluntades. Tampoco existe la multiplicación, porque no existe por sí misma, pues en la materia nada se crea ni nada se destruye, por tanto la materia no puede multiplicarse, su mundo matemático es relativamente simple.
En el momento que surge vida biológica, comienza un desplazamiento más allá del rango espacial del horizonte de eventos de la materia inerte. Al haber movimiento de la materia por su propia cuenta, el tiempo también se mueve en rangos mayores, en sumatoria. Dentro de la materia hay un movimiento y tiempo subatómico, pero al instante de moverse por sí misma, hay una suma de movimientos mayor, y se llega a una cuarta dimensión, que sería la vida. En el momento en que esta vida se desarrolla creando una conciencia superior, aunque cabe aclarar que cuando la materia biológica se mueve y protege su existencia, ya tiene una forma de conciencia, surgen procesos de recuerdos del pasado, de imaginación y anticipación del futuro, y de interacción y manipulación de la otra materia sin conciencia. El movimiento en el tiempo es mucho más complejo que en la tercera dimensión, ocupada únicamente por simple materia sin vida, llegando así a la quinta que es la que ocupamos nosotros, dependientes de la primera que es el espacio, de la tercera que es la materia, de la segunda que es el tiempo, de la cuarta que es el movimiento biológico voluntario en ese tiempo, y ya con la capacidad contemplativa de la matemática, de ejecutar operaciones como la multiplicación, lejos de las que existen en la segunda, y de crear enlaces materiales y deshacerlos, que es la manipulación mínima de la materia-tiempo de nuestras cuatro dimensiones. La mente podría ocupar por momentos la sexta dimensión al viajar realmente en el tiempo-cualidad, observando hechos “azarosos” como los números de la lotería. El alma quizás ocuparía la séptima, al poder moverse en el tiempo de las otras seis dimensiones a cierta voluntad, y así sucesivamente hasta llegar a la dimensión más compleja que podría ser lo que llamamos Dios, y que tendría plena libertad de moverse en todos los rangos temporales y en todas las dimensiones a placer, manipulando la materia. La relación indisoluble de tiempo-materia, cualidad tiempo-materia, expuesta aquí antes que nadie.
La materia inerte no se mueve en el tiempo, se desgasta por el tiempo, que es su movimiento interno, y si fuera de ella existe movimiento que la involucre, también. La vida sí se mueve en el tiempo. La conciencia fue un paso más de esa materia, y conforme mayor posibilidad tenga de movimiento en el tiempo la materia, ocupará más complejas dimensiones. La cosecha de materia, nunca se acaba…
Al anestesiar a alguien, no se pierde la conciencia, se elimina temporalmente la coordinación de muchas conciencias presentes en las células, pero las células vivas, individualmente siguen teniendo un grado conciente en su cuarta dimensión.
Hay sin lugar a dudas distintos grados de realidad, según la dimensión, y no una realidad única como afirmó Penrose en su libro El Camino Hacia la Realidad, pues no es una sola realidad, y mucho menos clasificable en únicamente tres mundos. No es una sola realidad, pues esta va adquiriendo diferentes grados de complejidad según su dimensión; pero una realidad elemental, no se convierte por ello en irreal. Las matemáticas son la forma básica del tiempo que compone la segunda dimensión y toda forma de materia, y que a su vez cohabita cualquier dimensión material, y es codependiente. Como ya dije, lo bidimensional requiere sólo materia inerte para existir, sin necesidad de una conciencia que lo tabule. La conciencia al ser materia, es capaz de discriminar la segunda dimensión de la tercera, llegando así a un grado de desarrollo más alto de materia, y conforme la materia-conciencia tenga facultades para relacionarse con el tiempo y con la misma materia, elevará su capacidad de movimiento y su dimensión, y el movimiento es tiempo-materia.
El movimiento (tiempo) se vuelve medianamente inteligible para nosotros, y sus grados, cada vez más sutiles y difíciles de comprender conforme avanza ese mundo físico en su complejidad, y que nuestra quinta o sexta dimensión con sus reducidas sensaciones, no tienen entendimiento cabal, irán en aumento.
El fundamento ontológico de la conciencia (materia), es el grado del mundo físico que habite y por ende, su capacidad de interacción con el mundo matemático que es el tiempo. Pero el mundo matemático es indisoluble del mundo físico, y de ahí la cualidad-tiempo de la materia, ya que sin tiempo no hay materia, y sin materia no hay tiempo, y esa relación que define el movimiento y el cambio, podrá ser más rápida o lenta de acuerdo al entorno material que define esa interacción, haciendo que el movimiento sea distinto para cada región del espacio, habitado de materia, como también aquí se afirmó antes que nadie lo hiciera.
En un mundo físico con grado de conciencia, por simple correlación, la interacción con el mundo matemático operará de distinta forma: materia-tiempo, conciencia-tiempo, alta conciencia-alto movimiento en el tiempo (en el movimiento matemático). Sería movimiento en el movimiento. La conciencia implica un movimiento voluntario que conserva a la materia en su forma, por tanto le presupone mayor tiempo de existencia, y es ahí donde la materia conciencia ya utiliza el tiempo a su favor.
La conciencia es una propiedad de algunas existencias materiales como ya lo han dicho otros. Pero el tiempo es cualidad de la materia, por tanto, el tiempo es cualidad de la conciencia, y no sólo como su entendimiento como afirmó Kant, sino como movimiento y que crea una realidad específica a ella misma, y conforme la materia conciencia adquiera niveles superiores, su cualidad tiempo será más refinada y dominable. Un ser vivo al poder recordar hechos como lo hacemos los Humanos, selecciona o maneja el tiempo de manera distinta a otro ser vivo sin esa capacidad. Si yo recuerdo lo que desayune, discrimino todo lo que sucedió después de mi desayuno. No recuerdo lo que he pasado después de ello, no es como una cinta que re embobino, a menos que eso ocurra a una velocidad que no pueda percatarme. No parece que mi mente siga una línea de eventos para recordar cualquier cosa pasada, emula un fenómeno digital o cuántico. Pero eso también puede ser debido a la cualidad tiempo de la mente, y que conseguir un recuerdo sea tan rápido que no veamos todo lo que procesa para llegar a él, pero si así fuera, nuestro recuerdo tendría que ser exacto al hecho ocurrido.
Los seres Humanos vivimos en una de las tantas realidades que tiene la materia. Pertenecemos a una quinta dimensión que está formada por: el espacio, la materia, la matemática-tiempo, la vida con un grado ínfimo de conciencia, y nuestro grado mayor de conciencia y de movimiento en el tiempo. Conforme habitemos espacios con un mayor dominio del tiempo y la materia, habitaremos dimensiones y realidades superiores, pero como ya he expuesto, en una materia mucho más sutil.
El tiempo
El tiempo jamás es el mismo, pues nada puede repetirse en igualdad universal absoluta de circunstancias. Una primavera nunca será como otra, pues todo siempre es diferente, el universo se expande y la materia se contrae, acelerando con ello el tiempo que en algún momento anterior también se desacelero. Que las diferencias sean imperceptibles para nuestros medios limitados de medición, no las hace iguales. Luego el tiempo nunca se repite pues los eventos jamás serán los mismos, tan sólo se asemejan. La eternidad no puede repetirse, ésa sí es un flujo constante, el tiempo es eterno y no puede repetirse, quizás algunas de sus secuencias puedan sólo asemejarse. Pero ese flujo constante de la eternidad tiene desfases de tiempo de acuerdo al espacio y la materia donde se verifica, y el tiempo mismo es una constante de cambio con la modificación de la materia y su expansión o compactación.
Nadie podría asegurar que una imagen en el espejo sea la persona misma, únicamente es su reflejo. La imitación o repetición no generan una igualdad absoluta, y tampoco ocurre con el tiempo y su retroceso, a menos que todo el universo participara en esa regresión. Por tanto, no es posible regresar al pasado viajando en el tiempo, pues al agregar la presencia de un elemento nuevo a un pasado, éste cambia, y deja de ser un pasado, convirtiéndose en un presente que no ha ocurrido nunca. Es tanto como querer entrar en el espejo y cambiar la historia que refleja sin que se modifique lo reflejado. Nosotros los seres Humanos, no vemos todas las cosas existentes, sólo el reflejo de algunas. Recibimos el estímulo a los sentidos y nuestro Cerebro los evalúa de acuerdo a sus experiencias para asignarles valores cuantificables en nuestra quinta dimensión. Las experiencias pueden ser “reales” o inducidas; las segundas son verificables a través de la imaginación, y no por ello demeritan en su reacción al estímulo mental que las detona, en comparación a las vividas en lo que percibimos como realidad, y cuyo límite viene dado por lo que la mayoría de las percepciones juzgan como auténtico, real y “material”. Cualquier cosa que exceda esa frontera estipulada por la percepción colectiva, se cataloga como enfermedad, demencia, fantasía u otras patologías.
El tiempo siempre ha existido, pues la materia y su cambio constante, junto con el movimiento incesante de sus elementos, son eternos, en universos finitos en su extensión y forma, dentro de un espacio infinito. El tiempo es eterno y su constante de cambio también. La forma es el único momento presente, que cambia con cada cualidad tiempo de la materia, y la percepción nunca es presente.
Lo material e inmaterial, que en realidad es materia sutil, coexisten en el mismo espacio, con cualidades de tiempo distintas… Pensemos, aduciendo a esa materia que no podemos explicar aún, que el espacio es el lugar donde se dan las ideas del Cerebro, ese sitio que puede albergar inconmensurables cosas. Las ideas no parecen tener límites ni ajustarse a leyes físicas o de la materia que conocemos, pero sin embargo, se encuentran en un lugar físico y perfectamente contenible y valorable. Pero el pensamiento tiene cualidades distintas a la materia gris que lo genera y lo contiene, e incluso, el pensamiento mismo puede tener diferencias entre sí y su sutil materia, pero por seguro no se sujetan a las del cerebro, pues son totalmente distintas en su cualidad materia.
Si podemos comprobar, imaginar o intuir las distintas dimensiones, éstas deben estar contenidas en un mismo espacio, por lo que una sexta y séptima, se deben alojar en el que nos contiene, aunque éstas no nos sean ostensibles o manejen distintas frecuencias. Lo mismo pasa con el tiempo, que es sólo una percepción para nosotros y de ahí su relatividad, pero no su característica. Nuestra mente lo percibe en la medida de sus posibilidades y lo tabula. El experimento imaginado por Einstein con el terraplén, deja de manifiesto que nuestra percepción, fácilmente puede ser burlada, pues la simultaneidad del rayo es auténtica en el tiempo.
Si imagináramos que colocamos a dos personas con un cronómetro, en los extremos donde se verificará cada rayo del ejemplo de Einstein, y que después de ponerlos en marcha al mismo tiempo, los paren al caer los relámpagos en el terraplén, los cronómetros marcarían su simultaneidad, sin importar que la persona colocada en el punto “A” viera primero el que cayó de su lado y el del punto “B”, verificara la primicia del suyo en comparación al del punto “A”. Nuestra mente es relativa y no el tiempo, pero el tiempo al ser característica de la materia, hace que su valor si sea relativo, y lo es a la misma materia y su estado, y por supuesto, a nuestras mediciones y sus atributos. La densidad de la materia está sujeta a la velocidad de su desplazamiento, a la gravedad de su entorno, a su composición, a su atmosfera, etc. y por tanto, la medición de su particular tiempo con nuestros sistemas y desde nuestra perspectiva, variará dependiendo de los factores que la circundan. El cuerpo Humano es una medida de tiempo en sí misma, por lo que al enviar personas al espacio y éstas dejan de ser influenciadas por las características de la Tierra, su cualidad tiempo también cambia y se vuelve más lento, pues su velocidad de desplazamiento es inferior con respecto a la del planeta y la gravedad circundante ya no es igual, modificando la densidad de su materia, y no por la velocidad en su viaje. Lo mismo ocurre con una persona que viaja en un avión súper sónico y su materia se ve alterada por su velocidad de desplazamiento; por ello los relojes atómicos muestran una variación en el tiempo que miden, pues su materia se modificó, cosa que apenas empieza a ser imaginada por los científicos, ya que ellos explicaban que dicho fenómeno ocurría únicamente por la velocidad de desplazamiento acorde a los sistemas de referencia acelerados de Einstein, y en este libro fue atribuido desde antes a las variaciones del correr del tiempo de acuerdo a las características modificadas de la cualidad tiempo-materia. El espacio-tiempo corriendo como una entidad fundamental discreta y propia de cada lugar de acuerdo a la materia.
El tiempo no es una creación nuestra, es una cualidad de la materia en movimiento, en cambio constante, y que nosotros intuimos e “inventamos” por los atributos de nuestra quinta dimensión. Es, por tanto, preexistente a nosotros. Pero en el supuesto de que en el espacio que contiene todo, sin contener nada, pues sería una contradicción, el todo no fuera nada, ni siquiera una molécula, un quark o cosa más “pequeña”; entonces el tiempo pasaría a ser verdaderamente una invención y una idea inútil, pero, ¿cómo puede haber una “idea” inútil en la nada, ya que las ideas también son materia? Por tanto, la nada nunca ha existido y el tiempo siempre ha sido, es eterno, y los 15,000 millones de años que supuestamente tiene nuestro actual universo, sólo son una referencia del tiempo que nosotros podemos contar y nos compete, tan relativo e insignificante como nuestro intelecto, puesto que el espacio contiene y ha contenido todas las posibilidades y épocas, eternas, vigentes, pasadas y reales, sin la subjetividad de nuestra mente y su evaluación. Contiene todos los tiempos en cada uno de los lugares donde hay materias y universos, con características parecidas al nuestro o totalmente diferentes, ya que el espacio por sí sólo no tiene características físicas, y por lo tanto, no influencía a la materia que ahí se encuentra sino viceversa, y eso, suponiendo que el espacio que es la primera dimensión, pueda ser modificado. Muchos tiempos que son y serán cualidad material y cambio de cada lugar. El espacio infinito conteniendo a la materia eterna, sujeta a los cambios que su cualidad tiempo le produce. Además, quizás el espacio no se deforma, sólo el tiempo se deforma en comparación al nuestro, pues la materia fija su propio movimiento, es decir, su cualidad-tiempo, y si suponemos al espacio como la primera dimensión, este no debería deformarse.
Si viviera en un mundo perteneciente a un universo microscópico para otro mundo, el movimiento que realizaría para correr cien zancadas sería tabulado de acuerdo a mi espacio recorrido, es decir, a mi cualidad tiempo. Podría tener mis propios segundos para medir ese desplazamiento de mis zancadas. Me tomará quizás 30 segundos de mi tiempo ese movimiento. Haría algunas repeticiones y regresaría a mi casa contento de haber hecho algo de actividad física. Pero el espacio que habré recorrido será menos que nada, menos que la constante del tal Planck, si Planck hubiera existido en el otro mundo que me contuviera, ese en que yo fuera menos que microscópico. Mi tiempo nada tendría que ver con el tiempo de Planck. Sería una cualidad mía, de características distintas, de pasar diferente, porque nuestras distancias no tendrían nada en común. El movimiento del brazo de Planck, para escribir su constante serían trillones de años luz para mi, y mil vidas no me alcanzarían para recorrer esa distancia…
En esta tesis, los 15,000 millones de años de nuestro universo son sólo un aproximado difuso que no entendemos bien, ya que el tiempo actual y que nosotros calculamos, en un principio y cuando todo se movía a la velocidad de la explosión inicial y su materia, tenía cualidades distintas a las actuales, pudo ser mucho más rápido que nuestra tabulación “segundera” presente, haciéndose cada vez más lento en la descompactación y conforme las densidades y las velocidades siguieron cambiando, para después comenzar compactarse nuevamente y volverse a acelerar, en algún momento, y todo al ritmo de la materia que determina el tiempo.
En un hoyo negro, con su materia tan densa, nuestro tiempo pasaría muy rápido –a diferencia de lo que han dicho los científicos de que se detiene el tiempo-, pero al explotar se reduciría drásticamente su cualidad, para conforme la materia se enfría, volver a compactarse y acelerarse. Es decir, la cualidad tiempo también es un constante cambio y entonces, los cálculos hechos de que el tiempo se detiene en un hoyo negro, serían falsos. Por el contrario, al acercarse la materia a un agujero negro, su tiempo sí se volvería mucho más lento por el hecho de perder sus cualidades de densidad al provocar una separación de sus átomos debida a la atracción descontrolada, pero en el momento de entrar, su densidad y la de todo el interior, se elevaría instantáneamente acelerando su tiempo nuevamente. Y mientras más materia circundante vaya engullendo, el tiempo se acelerará más dentro de él.
La propiedad tiempo en la materia luz, es prácticamente estática en comparación a nuestra tabulación por lo sutil de su materia, por su densidad y sus características, y no por su velocidad. Lo que nos deja en posibilidad de teorizar lo siguiente: viajar al pasado a partir de un tiempo actual, sería imposible, pero viajar al futuro a la velocidad de la luz, o multiplicando “N” veces nuestra densidad, y en una forma de materia decodificable a nuestro entendimiento para adelantar hechos, y que nos permita detectar aquellos no deseables, para entonces, una vez conseguido, imitar la materia de la luz, sin velocidad de por medio, reduciendo nuestra densidad otras “N” veces y abstraernos de la cualidad tiempo nuevamente, dentro de ese futuro que alcanzamos, para ubicarnos de regreso en el pasado de un tiempo que siguió corriendo, y con un tiempo de desfase igual al de nuestra ausencia, para cambiarlo antes de que ocurra, sería posible…
En un ejemplo más claro, es como saber que tengo una enfermedad terminal que en seis meses me matará, pero sé que su cura se encontrará en cincuenta años. Entonces decido adquirir las propiedades materiales de densidad suficiente, para que mi cualidad tiempo cambie y me permita en un microsegundo, adelantar los cincuenta años que necesitó la investigación para curarme, y después, regresar al tiempo de mi partida, un poco adelantado por supuesto, adquiriendo una densidad igual o inferior a la de la luz para lograrlo, ya curado.
O también, es posible abstraerse del tiempo que corre con nuestra cualidad, para mantenerse en un pasado constante en relación al tiempo que sigue. Es decir, si en estos instantes yo igualo mi densidad a la de la luz, entonces el tiempo que corre para mis semejantes Humanos me dejará atrás, y podré, cuando decida recuperar mi cualidad-tiempo normal, regresar al futuro con la misma apariencia que tuve antes de cambiar. Todos los seres con los que convivía serán viejitos o habrán muerto y yo estaré prácticamente como cuando partí.
He ahí la omnipresencia del Dios material, pues su cualidad materia y conciencia le permiten estar en todos lados y en cualquier momento de nuestra cualidad tiempo. De ahí también la capacidad fortuita de la mente de abstraerse de la materia más evidente que la contiene con sus razonamientos inhibidores, y eventualmente profetizar, al viajar rápido como la luz pero acompañada de su conciencia y memoria, decodificables por el Cerebro cuando la mente andarina regresa. Así puede adelantar hechos al volver a su cualidad material inicial y retomar su posición en la mente, sin haber alterado el estado físico de su cuerpo.
El alma sería parecida a la luz, aunque más sutil, y podría atravesar cosas de densidad superior pero no se expandiría descontroladamente gracias a sus atributos de conciencia y necesidad de expresión, a su habitar en una dimensión mayor, ya que la luz al carecer de conciencia, pertenecería sólo a la tercera dimensión. Puede transitar igual que la luz pero a placer, por lo que podría estar en el futuro viajando a gran velocidad; pasado nuestro, abstrayéndose de nuestro tiempo a partir de que le es posible; y presente, si es que le es factible alterar sus nuevas cualidades materiales y asemejarse a lo que fue, o a algún otro objeto de nuestro entorno físico y perceptible. Todo a probable elección de esa materia con conciencia. La ubicuidad tiempo-espacio de la energía pensante del alma, y que en esos planos también debe tener reglas físicas como las nuestras, que todavía no comprendemos bien, y cualidades semejantes a las materias ídem, con sus correspondientes posibilidades y organizaciones: un cielo, un infierno, la destrucción, reencarnación, reintegración… cualquier cosa es posible y habría que estar muertos para averiguarlo. Tal vez el infierno sea sólo la materia de nuestros peores miedos y el cielo la de nuestros mejores amores, en una materia construida por nuestros propios pensamientos.
Ahora, un año de nosotros serían miles de años en un hoyo negro. Tal vez en él es donde se empata la cualidad tiempo de la luz, con la velocidad –el movimiento en el agujero- y ésta ya no avanza. Entonces quizás el tiempo no se pueda detener como se ha pensado, sólo se sincronizan distintas cualidades-tiempo de la materia, con las velocidades de otra materia, y el movimiento se estatiza, pero no se detiene. Todo sigue moviéndose pero nada se desplaza en relación a nada. El tiempo-movimiento y la velocidad-desplazamiento se empatan haciéndose uno sólo. Como caminar en una banda que se mueve a cada paso que damos, no avanzamos pero si nos movemos. De hecho y en esta hipótesis, el tiempo nunca podría detenerse, avanzar lentísimo sí, pero no detenerse, y estatizarse el movimiento en un equilibrio eventual con la cualidad-tiempo de alguna materia.
Por ejemplo, una alta frecuencia viaja prácticamente a la misma velocidad que una baja frecuencia en el vacío, pero la alta frecuencia, al tener más materia en un mismo espacio de acuerdo a nuestros periodos tabulados, tiene una cualidad tiempo mayor. Su movimiento es superior como materia, no como desplazamiento. V=V1, velocidad de desplazamiento es igual a velocidad de desplazamiento 1, pero su cualidad tiempo es distinta: cT no es igual cT1. Por ello, mayores frecuencias traspasan más fácilmente materia de baja frecuencia y llegan más lejos. La frecuencia dentro de la materia determina la cualidad tiempo. Un rayo laser tiene una cualidad-tiempo distinta a la de la luz normal por la excesiva concentración de la misma materia, y su alta frecuencia, y por tanto su cualidad tiempo será mucho más rápida.
Por otro lado y sabiendo que la luz es materia, me pregunto a qué temperatura se podrá congelar… El día que los científicos lo resuelvan, habremos dado un paso gigantesco en el entendimiento de todo. Supuestamente ya ha habido experimentos donde lo han hecho, pero aún estamos en pañales en la investigación que nos dará una mejor idea del tiempo y el espacio, que acabará siendo sin duda: tiempo materia.

Un Big Bang más, nada del otro “espacio”
La vida en esta Tierra perteneciente a nuestro sistema solar, que pertenece al universo, y éste a su vez al espacio infinito, puede haberse repetido parcial o totalmente y ser resultado de miles, millones de explosiones Big Bangs que se han verificado y se verificarán. No hay límite en el número de veces, ni en los lugares. Pueden estar ocurriendo en este mismo momento en algún sitio o muchos del espacio infinito y que no tiene caso intentar imaginar, puesto que nuestro universo es finito en su forma, organización y extensión, y el espacio no.

Distinción entre eterno e infinito
Como el tiempo es una cualidad de la materia, éste y la eternidad son la misma cosa, sin principio ni fin, pues la materia de la que es cualidad, siempre ha existido de muy diversas formas y también es eterna. El espacio solo, no tiene cualidades ni tiempo, pero de vez en cuando aloja a la materia que da las condiciones de su relación y de la percepción del mismo. Aunque quizás, suponer que el espacio se deforma sea otra de las trampas en las que ha caído la Ciencia, y que en realidad jamás lo haga, tan sólo el tiempo al tener diferentes formas de correr, produzca un efecto de supuesta deformación del espacio, pero que en realidad, no ocurra. Que el espacio-tiempo sea materia-tiempo… El tiempo, cualidad de la materia.
No existe la partícula más pequeña, no hay alguna que no sea indivisible. Suponiendo que la encontráramos, con el tiempo y microscopios más potentes nos daríamos cuenta que se puede subdividir. Una parte siempre tendrá otra del doble de su tamaño, que sería enorme en relación a la primera, y ésta siempre podrá ser dividida en cuatro, por lo que todo es divisible.
La cualidad tiempo en la materia, la homologamos en tanto todas las cosas que percibimos. Tabulado en base a los atributos de resistencia y durabilidad, partiendo de nuestra vida, los ciclos de la Tierra y el cambio que produce el constante movimiento a nuestro alrededor. Referenciamos todo a nuestro universo “eterno como materia, finito como forma”, y a la materia más pequeña que estudiamos, en otro universo supuestamente “finito y pequeñito”, y que también se mueve y genera un cambio constante en su interior. Ambos universos lo hacen en función de un tiempo, al que nosotros le dimos valores arbitrarios y funcionales a nuestra escala, entendimiento y a la densidad propia de nuestra Tierra. Es una tabulación que puede aplicarse medianamente a todo proceso de la materia que nos es común, teniendo las suficientes subdivisiones de nuestro segundo para adentrarnos en ese mundo microscópico para nosotros, y que en realidad no tiene fin, es infinito como el espacio que alberga nuestro universo y a todas sus estrellas, lejano a otro universo que nos contiene también y que igualmente estaría contenido en alguno más. El espacio es infinito aún en el mundo “microscópico”.
Si tuviéramos un telescopio tan potente para alcanzar a ver los confines de nuestro universo, donde termina su materia y el espacio vacío comienza –ese que no está influenciado por gravedades, gases, vientos o lo que sea- y que por lo mismo no podría ser observado al no llegarle la luz y nada la refleja, y que por otro lado, también tuviéramos un microscopio con esa misma potencia inversa, aún así, no podríamos ver la partícula más pequeña, pues ésta no existe. Todo puede subdividirse en componentes más pequeños hasta llegar al espacio mismo, el vacío, y buscando en ese espacio, se encontrarían nuevos universos aún más pequeños, nuevas materias que juzgarán –en el supuesto de tener vida inteligente- a su universo como algo interminable y a su espacio como infinito. Luego no somos sino pequeños universos dispersos, expandiéndonos, reagrupándonos y explotando, en lapsos muy cortos para la eternidad del tiempo, y en lugares muy pequeños dentro de un espacio infinito e inseparable. Suena paradójico que nuestro universo y millones más, están contenidos en un espacio, a veces vacío, a veces no, y que a su vez es incontenible, porque no podemos estar adentro porque jamás podremos estar afuera de él. Nosotros estamos contenidos y contenemos universos dentro de ese espacio incontenible que “alberga” todo. Pero no estamos en interacción directa, pues nuestras acciones y movimientos no los afectan, ya que las distancias son enormes, aunque parezcan pequeñas en los supuestos micro universos, y el tiempo será cualidad de cada uno, del espacio y su materia, su densidad, gravedad y velocidad de desplazamiento. Es como una pelota de beisbol que nunca llega al cátcher conforme subdividimos el trayecto, así esos universos perciben el tiempo –el movimiento- y su duración y ciclos. Nada tienen que ver con nuestra concepción y para ellos, en esa línea infinita, 15,000 millones de “años” son lo que para nosotros representan 1.5 segundos, menos de lo que le toma a la bola llegar al cátcher; y que para el otro universo gigante, donde nosotros estamos contenidos, tan sólo sean .00000000000000015 segundos.
Todo es relativo a la materia, pues mientras más pequeña habrá mayor densidad, menor distancia en los procesos y el tiempo pasa muchísimo más rápido que para los más grandes. Para el universo de mayor tamaño y de densidad menor, el tiempo pasa mucho más lento, y con esto nos encontramos con una variedad de posibilidades de existencia infinita, igual que el espacio infinito, con una materia y tiempo eternos.
Con todo esto que escribí en la pasada edición, quedó más claro que la relación tiempo-espacio sería materia-tiempo. Nuestra tarea sería el cálculo de todas las posibilidades de la materia como tiempo, es decir, como cambio y movimiento en espacios de posibilidades tal vez infinitos. La constante de Planck quedaría así en un bello recuerdo, ya que cualquier longitud tendría sentido. Esta hipótesis la formulé con todos sus derechos de autoría, desde el 2008, y no me reí mientras la escribía. Lo menciono porque recientemente se han dado a conocer “nuevas teorías serias” por parte de algunos respetados científicos, y que hablan sobre esferas del tiempo, Platonias, Alphas sin Omegas (puesto que no hay ningún límite sobre los tamaños de los universos o lo que pueda existir en cualquier espacio), la ilusión del tiempo (y que será proporcional a la conciencia que lo entiende), dilatación y contracción del tiempo… y demás cosas que yo ya expuse aquí mucho antes, como está demostrado. Si bien Einstein ya había formulado la posibilidad de la dilatación del tiempo, lo había hecho en base al movimiento del observador, es decir, en base a sistemas de referencia acelerados. Y así siempre se supo, hasta ahora que ya se habla de la dilatación del tiempo sin necesidad del movimiento o cuerpos gravitatorios masivos, y sin que se deforme el espacio-tiempo por fuerza, en tales casos. Sin lugar a dudas, ellos aún se equivocan en suponer que en campos gravitacionales masivos, el tiempo es más lento o se detiene, pero al menos mi hipótesis ya fue compartida por eminencias, y es comprobable que aquí se escribió primero.
Todas las dimensiones y posibilidades de universos están contenidas en un mismo espacio infinito, que se contiene a sí mismo a la vez que no tiene final. Espacios finitos contenidos en el espacio infinito. Podría decirse que nuestro universo es microscópico en comparación a otros en el espacio, de materia mucho menos densa y de tiempo más lento, y que somos tan distantes a ellos por su gigantez, que no nos afectan ni influencían. Sus mediciones son tan enormes que aún estando nosotros contenidos en ellos, nuestras dimensiones sólo podrían ser imaginadas por sus científicos más capaces, deducidas y teorizadas únicamente, y por tanto intocables e imperturbables, salvo por una de sus bombas atómicas y eso, probablemente.
Por tanto, el tiempo Humano es cualidad de las cosas y que nosotros tabulamos como referencia a nuestro tamaño, a la modificación de nuestra forma como seres, de nuestra vida y muerte, de nuestros días y noches. Adecuamos el tiempo-cualidad-materia a nuestra cualidad-escala-densidad. Creo que es un tanto antropocéntrico pensar que nuestro universo es infinito por ser muy “grandote” y que un átomo es extremadamente “pequeñito”, como regla única. Pensar que nuestro “1” es el rey de las galaxias para calcular todo, es peregrino. Que a partir de nosotros todo es para arriba o para abajo… Creer que en lo microscópico encontraremos el final feliz al observar la partícula más pequeña, y en nuestro Cosmos, la totalidad de todo, no tiene fundamentos reales.
A los seres Humanos nos gustan las buenas explicaciones y los finales felices. Para afuera, decidimos que “nuestro” universo es infinito. Es un final incompleto pero feliz “al fin”, pues el nuestro lo abarca todo; y para adentro se nos ha complicado más la cosa, pues tenemos que encontrar el final de la materia y, como es “chiquita”, no puede ser infinita y dejarnos sin un final de película. Como la Ciencia avanza, ya no sólo hay electrones, protones y neutrones, pero de que lo “chiquito” debe de acabarse, debe de acabarse, así sea en quarks, glutones, o lo que sea. No nos agrada la idea de ser nada más el jamón de un sándwich eterno entre muchos universos finitos en extensión y distintos en sus cualidades de tiempo. La cuestión es que no somos el jamón, somos viajeros en el circular continuo y eterno, portadores y huéspedes de universos finitos en un espacio infinito. En todo momento están cambiando los universos, apareciendo en nuevas formas, explotando y reagrupándose por todos lados. La materia es eterna y el espacio infinito, y nuestro cosmos es tan sólo una pieza más.
Los hoyos negros y demás posibilidades de la materia (la locura del razonamiento)
Los hoyos negros no son puertas a otras dimensiones, simplemente son el aglutinamiento de muchos universos –“macros y micros”- y sus espacios respectivos. Todos, en reacción de sus características propias formando uno nuevo, un universo único súper denso, de tiempo aceleradísimo, mayor gravedad y “homogéneo”. Este, bien podría ser de antimateria, pero también podría ser tan sólo una batería gigante y con una cualidad de tiempo y materia propia y única por su densidad, tanto que hasta a la luz la absorbe y la mezcla demostrando así su materialidad –o bien, como ya expuse, deteniendo su movimiento-, y amasando todas las demás posibilidades de existencia, no importando su sutileza, en una sola. Es el recomenzar de toda la materia en un lugar específico del espacio infinito, y que explotará hacia adentro en micro-universos y su espacio, y hacia afuera en macro universos. Capaz de no sólo absorber luminarias, sino probablemente a la materia de las almas y desaparecerlas para reinventarlas en otras formas de construcción de materia y en otras ánimas sin memoria y dentro de otras situaciones dimensionales. El hoyo negro es una puerta que une el espacio externo y el espacio interno de su materia, la de muchos universos siendo uno, y modificado su entorno por la densidad de su umbral.
Quizás ahí está la preservación del ser espiritual. Quien no aprovecha la vida para evolucionar espiritualmente, no tendrá el conocimiento para escapar del siguiente colapso universal, por lo que será reabsorbido en el hoyo negro de su universo y desaparecerá su conciencia. Y tomando en cuenta que el tiempo, con las cualidades materiales de densidad del alma, pasa mucho más lento en relación al que experimentamos y tabulamos en la vida humana, el periodo que ocurre para tal evento en la vida espiritual, pasaría en unos cuantos días, meses, años, y la próxima inexistencia y desaparición del alma y su conciencia, no sería gran espera… explico: un día para el alma, tal vez sean 1000 años o muchos más para nosotros, encarnados; nuestra perspectiva como observadores del tiempo cambiaría radicalmente. Y ya enrielados en las suposiciones, imaginemos que para prolongar la existencia, el alma decida reencarnar y aumentar su periodo de presencia, para evolucionar en la quinta dimensión de nuestra existencia, y de ahí poder evolucionar hacia una séptima, octava o novena. Que a través de la encarnación haya una oportunidad más de evolución y trascendencia dimensional, para no morir totalmente en el próximo Big Crush… Vaya usted a saber.
La materia necesita espacio para existir. No sólo estar contenida en el espacio sino, igualmente de importante, contener espacio dentro de sí para que haya movimiento en ella y su cualidad tiempo no se detenga, como en el ejemplo de la piedra anteriormente expuesto. La cualidad tiempo en la materia se puede acelerar hasta un punto máximo al compactarse, mientras contenga espacio dentro de sí, pasado ese umbral, el tiempo se detendría y la materia desaparecería. El paso siguiente a la máxima aceleración por densidad sería la inexistencia del movimiento, y por tanto, de la materia y de su cualidad-tiempo. Es así como la materia de un hoyo negro, al llegar al punto máximo de aceleración del tiempo, en vez de detenerse, explota para desacelerarse, ya que la materia sin su cualidad tiempo, no existiría, degeneraría en la extinción de la misma materia, su tiempo, y tal vez, su espacio.
En contraparte, en la materia sutil y de densidad ínfima, también habrá un umbral que no se puede sobrepasar, pues el tiempo también dejaría de existir al no tener ya lugar donde se pueda verificar el movimiento coherente de una materia discriminable, y por tanto, que tampoco tenga cualidad-tiempo. La materia siempre debe de alojar al espacio porque también el espacio es un continuo sin separaciones. Es un entramado que no puede aislarse en partes. No se podría encerrar el espacio dentro de la materia, pues siempre debe de estar en contacto consigo mismo. La materia como queso gruyere, que permite un tejido de espacio continuo, como cuerdas que sujetan a la materia. Si en un hoyo negro se detuviera el tiempo como se cree, significaría que ya no habría espacio en su interior que permitiera el movimiento. La atracción gravitacional es un movimiento en la materia y por tanto, ésta desaparecería. Un agujero negro sin tiempo ya no ejercería atracción, y no sólo eso, sino que no manejaría energía dentro de sí, congelándose a un punto virtualmente incalculable e incalculable. La luz ya no sería absorbida en ningún grado y sería rebotada totalmente, como si se encontrara con un espejo perfecto. No contendría espacio y por lo mismo, estaría rodeado de un espacio ajeno totalmente a él, rompiendo el entramado espacio que debe de circular como sistema venoso en toda materia. Sería tan pesado que se escurriría en el espacio ante cualquier impulso, pero perdería toda posibilidad de atracción e interacción con cualquier otra materia. Ya no mutaría al perder la cualidad tiempo, que es la dimensión que permite la transmutación, entropía, y por tanto, el cambio. Perdería toda forma de carga eléctrica. Sería como la petrificación perfecta de la materia, surgiendo algo distinto a ella, sin poseer ningún tipo de energía.
Ahora, si por otro lado, un hoyo negro aumentara su cualidad tiempo como aquí se afirmó, entonces conforme se vaya compactando la materia dentro de él, su frecuencia material irá creciendo, al hacerse su espacio interior cada vez más pequeño. Las partículas chocarán unas y otras con menos rango de movimiento conforme engulla materia, calentándolo, elevando su gravedad y provocando un efecto similar al de los transformadores, es decir, una vibración potente que produciría un sonido, y esta sería el dato más revelador de lo que ocurre dentro. Este sonido no tendría la facultad de escapar fuera de la gravedad del agujero, pero si otra frecuencia entrara en él, de forma continua, este sonido podría montarse en dicha frecuencia y caminar lentamente, como un gusano, fuera del horizonte de eventos de la singularidad, escapando así, y siendo percibida por la emisora de la frecuencia que entró en tal horizonte. Una frecuencia enviada a un hoyo negro, tendrá durante su trayecto pocas variaciones, pero al momento de entrar en su campo de acción, de primer instante, sus ondas se alargarán por la gravedad que la impulsa hacia dentro, pero ya entrando, si es que el hoyo negro aún no alcanza una cualidad tiempo que haga que la frecuencia siga en movimiento sin avanzar, tal frecuencia se hará muchísimo más alta, acorde a la cualidad tiempo del hoyo, penetrando lentamente en él, como un taladro en la pared. Es ahí cuando la frecuencia de sonido de la vibración del hoyo negro, interferirá con la nueva frecuencia de entrada, montándose en ella y generando un sonido de salida. Esto es muy probablemente lo que se ha escuchado en el GEO600. Es decir, sí ha captado ondas gravitatorias importantes, pero el sonido del hoyo negro es la respuesta que han obtenido.
Conforme el hoyo negro va aumentando su gravedad y cualidad tiempo, la luz y toda materia entran violentamente, haciéndolo cada vez más despacio, hasta que entran de manera tan lenta, que el hoyo en vez de verse negro, estaría iluminado y daría la apariencia de desaparecer. Pero en realidad tendrían una velocidad descomunal que se emparejaría con la velocidad tiempo del hoyo. Si por algún motivo como su masiva gravedad, llega más materia a él, la seguiría absorbiendo pero ya no tan fervientemente. Seguramente tendrá una rotación que nos hablará no sólo de su dieta, sino de su cualidad tiempo, en qué estado se encuentra, y de su potencial. Como su cualidad tiempo materia es tan veloz, al momento de explotar, la materia podría viajar tan rápido como la luz por breves instantes, en los que su densidad baja y su cualidad tiempo también, pero dichos instantes serán suficientes para recorrer millones de kilómetros en segundos, y después seguir avanzando por inercia hasta que la cualidad tiempo descienda lo suficiente y comience su aceleración nuevamente, al empezar el proceso inverso de compactación.
La materia expulsada no tendría sólo un movimiento recto, también llevaría el movimiento de rotación del hoyo negro, como una licuadora que se pone en marcha y, además de expeler la materia hacia arriba, la hace girar. Esto generaría un cono giratorio, en el movimiento de toda la materia, asimismo, dependiendo de qué tan lejos estemos nosotros de las paredes de dicho cono, podríamos ver regiones del espacio donde jamás llegará la luz, y tampoco la materia, y sería inútil esperar a que lo hagan, pues serían los limites materiales de nuestro espacio. Esa región quedaría fuera del rango de alcance de la explosión. Ese cono giratorio, llevaría a mucha materia a redondearse y a que las materias más grandes, vayan interceptando materias más pequeñas para formar sistemas gravitatorios dentro del sistema completo. Y mientras todo esto pasa, el nuevo hoyo negro del moño, hipótesis que adelante explicaré, ya ejercerá una atracción importante a la expansión reciente, y seguirá aumentando dramáticamente su potencial para que, además de una gran fuerza centrípeta suya y en concordancia con los giros centrífugos del cono, su gravedad justifique una nueva singularidad con la materia expulsada. Todo ocurriendo a rangos distintos de correr del tiempo. El hoyo negro al tener una rotación y explotar en forma de cono giratorio, expulsará a la materia más pulverizada en los instantes iniciales, y gradualmente la irá engrosando. Claro que es un decir, porque sus velocidades serían inmensas, pero si habría un patrón de expulsión. Sin lugar a dudas, la expulsión de materia no puede ser cuantificada ni identificada, los tamaños y lugares a ocupar por la materia, no podríamos saberlos. Sería un fenómeno cuántico cien por ciento.




15.Publicado por rodemil el 06/08/2010 00:11
No me convencen las modernas definiciones de TIEMPO POR CUANTO UNA CIENCIA NO PUEDE ADAPTAR LOS TÉRMINOS A LA PINTA PARA QUE SE CUMPLAN OTRAS LEYES. "EL TIEMPO O LA UNIDAD DE TIEMPO ES LA 86400 AVA PARTE DEL DIA SOLAR MEDIO". ES UNA DEFINICIÓN EN EL SISTEMA SOLAR MUY LIMITADA QUE NO SIRVE PARA SER APLICADO AL INFINITO, AUNQUE EXPLIQUE ALGUNAS COSAS O FENÓMENOS.
ESTO IMPLICA LA INEXISTENCIA DE TIEMPO NEGATIVO Y QUE EL UNIVERSO SE RIGE POR OTRAS LEYES Y QUE PODRIAN EXISTIR OTROS "UNIVERSOS" CON OTRAS DIMENSIONES CIERTAMENTE QUE INFLUYEN EN EL SER HUMANO Y SU CONCIENCIA.

16.Publicado por leelo el 15/08/2010 20:40
Un nuevo modelo físico propone que el tiempo es sólo una ilusión
Es posible que el espacio y el tiempo no tengan otra naturaleza que la que les asignemos por convención

Son conceptos tan básicos que se resisten a ser definidos, y, sin embargo, sobre ellos se basa toda nuestra ciencia. ¿Qué son el espacio y el tiempo? Su interpretación ha variado a lo largo de la Historia y aún hoy es posible que una nueva manera de comprenderlos provoque la próxima revolución científica. Ya tenemos ejemplos como Julian Barbour, que propone un modelo serio de física alternativa en la que el tiempo no existe más que como una ilusión en nuestras mentes. Es posible que el espacio y el tiempo no tengan otra naturaleza que la que les asignemos por convención. Por Sara Lumbreras Sancho.




Time on the Woter - Adobe.
l espacio y el tiempo son conceptos tan fundamentales que se resisten a ser definidos (como en la conocida cita de San Agustín: “¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Si me lo preguntan, no lo sé”. Su naturaleza última está fuera del alcance de la ciencia y, sin embargo, toda la física se basa en ellos. Han evolucionado con la ciencia: el espacio y tiempo absolutos fueron esenciales para el desarrollo de la mecánica Newtoniana; un espacio-tiempo que depende del observador y que se ve deformado por la materia es el núcleo de la revolución traída por la Relatividad General.

Precisamente la Relatividad General, junto con la Teoría Cuántica de Campos (QFT) plantea un espinoso enigma a la ciencia actual, al no haberse encontrado ninguna teoría que las unifique. Pese a décadas de esfuerzo en varias líneas de investigación prometedoras (como las Supercuerdas), el proceso de unificación iniciado con las leyes de Maxwell no ha podido aún incluir con éxito a la Gravedad junto con las otras fuerzas. Es posible que la próxima revolución científica llegue con un cambio de paradigma que reconcilie las dos teorías enfrentadas con una nueva manera de comprender el espacio y el tiempo.

Como lo expresó Majid en su libro Espacio-tiempo cuántico y realidad física: “Está iniciándose un nuevo Renacimiento centrado en nuestra comprensión del espacio y el tiempo’’. Parece claro que la Ciencia necesita ayuda de la Filosofía, y que es indispensable en este punto identificar y analizar los supuestos que subyacen a las teorías dominantes actuales. Las viejas preguntas deben ser revisitadas con ojos nuevos: ¿Cuál es la naturaleza del espacio y el tiempo? ¿Son continuos o discretos? (y esta pregunta no tiene por qué tener la misma respuesta para ambos). ¿Son independientes de la consciencia? ¿Tienen sentido el espacio vacío o el tiempo sin cambio? ¿Cómo interactúan con la materia? La Filosofía ha reflexionado sobre estos problemas durante siglos. Revisar sus conclusiones nos puede proporcionar un buen punto de partida.

Breve historia de la filosofía del espacio y el tiempo

No es sorprendente que encontremos en Grecia los dos primeros ejemplos bien conocidos de filósofos del tiempo. Heráclito defendía que todo a nuestro alrededor se encontraba en un estado de constante fluir, que el cambio era lo único que permanecía. En la posición contraria, para Parménides, el cambio era una ilusión, ya que para él era lógicamente imposible.

Zenón, discípulo de Parménides, formuló las paradojas que le hicieron célebre. En ellas trataba de demostrar que el movimiento era imposible porque se componía de la suma de infinitas partes (por ejemplo, Aquiles no podrá nunca alcanzar a la tortuga a la que dio ventaja en una carrera, porque cuando llega al punto en el que se encontraba el reptil un instante atrás éste siempre ha avanzado algo más).

Aunque hoy en día estas paradojas nos resultan muy ingenuas, podemos sacar en claro que Parménides y Zenón asumían que el espacio y el tiempo eran continuos. Es más, éste es el caso de todos los filósofos naturales griegos bien conocidos, incluido Demócrito (para él sólo la materia estaba cuantizada, no el espacio infinito que la contenía).

Tres existencias

Platón propuso tres tipos diferentes de existencia: lo que es (material), en lo que se es (espacio), y por lo que se es (el modelo, la forma). Así que para él el espacio existía pero no de la misma manera que la materia.

Aristóteles afirmó que la existencia del espacio “la hace obvia el hecho de que las cosas puedan remplazarse”. Incluso propuso una definición: “El espacio ocupado por un objeto es la frontera estática más pequeña que lo contiene”. Sin embargo, el tiempo no tiene existencia real, ya que el pasado ya no existe y el futuro no existe todavía. Pese a ello, le dio una definición: “El tiempo es el número del cambio con respecto al antes y al después”. Esto implica que sólo existe en la mente, ya que “el tiempo es un tipo de número, y sólo el alma puede contar”.

Los teólogos medievales sostenían que Dios no existe en el tiempo sino en la eternidad, entendida como la existencia sin tiempo más que como tiempo sin principio ni final. Como lo expresó Boecio: “La eternidad es la posesión completa y perfecta de vida ilimitada en un único instante”. Es interesante notar que para los maestros medievales como San Agustín o Boecio, este ojo divino que lo ve todo en un mismo instante no suponía ninguna amenaza para la libertad. El conocimiento que Dios tiene del futuro no es equivalente al conocimiento humano de lo que está por venir, puesto que para Él, todos los momentos de la historia son equivalentes. Es útil mantener estas consideraciones en mente cuando reflexionemos sobre cosmologías sin tiempo como la de Barbour.

Kant interpretaba el espacio y el tiempo como nociones a priori que no son abstraídas por la experiencia, sino que son el marco que hace que ésta sea posible.

Newton creó definiciones precisas de los conceptos de movimiento, espacio y tiempo. De acuerdo con ellas, el tiempo fluye perfectamente uniforme, imperturbable. El espacio es absoluto, casi como un contenedor transparente que se extiende hasta el infinito. Concedió que sólo podían observarse movimientos relativos, pero afirmó que los movimientos absolutos podían deducirse a partir de ellos.

Vuelta al absoluto

Leibniz se oponía a este punto de vista, defendiendo una visión relativa del espacio donde sólo las distancias y velocidades relativas tenían significado físico real. Su correspondencia con el portavoz de Newton, Clarke, se siguió con interés. El argumento final de las discusiones fue un experimento donde un cubo de agua se hace girar. La curvatura que aparece en la superficie del líquido no responde al movimiento relativo entre el agua y las paredes del cubo sino claramente a la rotación absoluta. La discusión se considero cerrada a favor de la interpretación de Newton.

Hasta el siglo XIX no se volvió a sospechar de la noción invisible de espacio absoluto. Mach, científico brillante y empirista convencido, argumentó que el momento linear o angular de un objeto existe como consecuencia de su movimiento relativo con respecto al resto de objetos en el universo. Esto es lo que Einstein llamó el Principio de Mach. La inercia es entonces un concepto que se refiere no a cuerpos aislados, sino al universo en su totalidad.

Einstein se sintió inspirado por las leyes de Maxwell -que determinan la velocidad de la luz sin especificar con respecto a qué referencia- a postular que era la misma para todas. De hecho, todos los experimentos que habían intentado medir diferencias en la velocidad de la luz debidas a movimientos relativos con respecto al éter (como el experimento de Michelson-Morley) habían fracasado. Desde este punto de partida derivó un nuevo paradigma en el que todas las leyes de la Física son idénticas e independientes del observador.

El espacio y el tiempo están completamente entrelazados en el espacio-tiempo, y ya no son inmutables, sino que se ven deformados por la materia que contienen. Es su geometría, la que define la inercia ahora, ya que los marcos de referencia inerciales son los que siguen las geodésicas (caminos de mínima distancia) de este nuevo paisaje.

La Teoría de la Relatividad ha sido probablemente la transformación más profunda en nuestra comprensión del espacio y el tiempo, haciendo avanzar nuestro conocimiento de la Física. Ahora, la pregunta es si otro cambio en nuestra interpretación de estos conceptos puede traernos la próxima revolución. Quizá sus inicios están ya presentes en alguno de los modelos evocadores que presentamos en la siguiente sección.

El universo sin tiempo y otras perspectivas sugerentes

En esta sección presentamos algunas perspectivas interesantes que difieren de la interpretación convencional y que podrían desencadenar la próxima revolución científica. Exponemos la idea de universo eterno de Julian Barbour, junto con otras especulaciones provocativas de un grupo de respetados físicos contemporáneos.

Julian Barbour admitió que le fascinó leer en una de las obras de Mach: “Está totalmente fuera de nuestras capacidades medir cómo cambian las cosas en el tiempo. Más bien al contrario, el tiempo es una abstracción a la que llegamos a través de los cambios en las cosas”. Continúa sus reflexiones con la idea de que cuando medimos tiempo estamos en realidad midiendo distancia.

Utilizamos el ángulo cubierto por la manecilla del reloj para inferir el tiempo transcurrido. El tiempo solar es la distancia recorrida por el sol en el cielo. El tiempo sideral, lo que se han desplazado las estrellas. El tiempo atómico, las oscilaciones de un átomo de cesio. De hecho, es posible construir el reloj más sencillo analizando las trayectorias de tres cuerpos moviéndose inercialmente. Este reloj inercial fue presentado por primera vez por Neumann, y después lo desarrolló Tait. Con tres partículas, asumimos que una de ellas se encuentra en reposo.

Podemos utilizar la segunda como la manecilla del reloj, dividiendo en intervalos la distancia que cubre. Si suponemos que se mueve con velocidad unidad, es inmediato deducir la velocidad de la tercera partícula. De hecho, basta con tres instantáneas de un sistema inercial para definirlo completamente en estos términos y ser capaz de calcular todas las posiciones relativas de sus componentes, pasadas y futuras. Es importante caer en la cuenta de que estas instantáneas llegan sin ninguna información adicional que proporcione el momento en el que fueron tomadas.

Sistema sin tiempo

La posibilidad de describir un sistema (aunque fuera muy simple) sin tiempo es lo que inspiró a Barbour en su búsqueda de un modelo de universo eterno. Propone que el verdadero escenario del universo es el espacio de todas sus configuraciones posibles. Como estas configuraciones son eternas, da a este espacio el nombre de Platonia.

Todas las Platonias tienen un estado de mínimo tamaño y complejidad al que llama Alpha. Sin embargo, no hay Omega, ya que no existe ningún límite para el tamaño o la complejidad de lo que puede existir. Si trazamos una curva en Platonia, tendremos una posible historia del universo. De nuevo, no necesitamos del tiempo: como en la construcción de Tait, tener las posiciones relativas de los elementos es suficiente para definir una historia (y nada nos impide echar un vistazo a la posición relativa de las manecillas de nuestro reloj en cada punto de la curva).

Podemos definir distancias en Platonia como nos plazca, y, utilizándolas, trazar curvas de longitud mínima o geodésicas a través de su paisaje. Algunas definiciones de distancia son especialmente interesantes, ya que Barbour consigue derivar de ellas historias que son coherentes con las leyes de Newton o, con una definición más sofisticada, incluso con la Relatividad. Así, parece posible reformular la Mecánica por completo sin necesidad del tiempo.

Sin embargo, nuestra experiencia nos indica que el tiempo sí existe. Barbour intenta explicar el origen de esta persistente ilusión. En Platonia todas las posibles configuraciones del universo existen eternamente. Sin embargo, estas configuraciones aparecen con distinta intensidad.

Describe una bruma que se concentra en las mejores soluciones de la ecuación del universo, de una manera que recuerda a las probabilidades de la Mecánica Cuántica. Las soluciones que resuenan mejor son las que tienen más coherencia interna. Esta coherencia interna se manifiesta en la creación de lo que él define como cápsulas del tiempo.

Una cápsula del tiempo es un patrón estático que crea o codifica la apariencia de movimiento, cambio o historia. Por lo tanto, nuestra impresión de tiempo y movimiento sólo se debe a las huellas que deja, que son en realidad eternas, y a los recuerdos en nuestra consciencia que son también patrones eternos.

Bradbury imagina que el universo tiene probablemente una tendencia a encontrar más apropiadas las soluciones con más estructura. Esto hace que los universos que contienen consciencias sean los preferidos (ya que nada hay más complejo que la consciencia). Esto podría explicar el hecho de que la realidad que observamos es altamente compleja y estructurada, que es un estado altamente improbable estadísticamente.


El tiempo es una ilusión. Chris Kirkman. Everystockphoto.
Geometría no conmutativa, espacio-tiempo espuma, fractales y hologramas

La de Barbour no es la única cosmología de la eternidad. En las Redes Causales, como en los trabajos de Penrose y Sorkin, el espacio-tiempo se describe mediante una serie de eventos discretos en la que únicamente se especifica qué elementos preceden causalmente a otros.

Penrose reflexiona también sobre los valores que se le dan al momento angular en la Mecánica Cuántica. “¿Por qué decimos que un electrón tiene espín arriba o abajo, en vez de derecha o izquierda?”. Sólo sabemos que el espín de un electrón puede tomar dos valores distintos: ½ o -½. Asimilarlos a una dirección en el espacio carece de sentido. Cuando construimos una estructura a partir de partículas elementales, podemos calcular su momento angular total. Si trasladamos un electrón de una estructura a otra, podemos calcular la probabilidad de que la segunda estructura incremente o disminuya su momento angular en el ½ aportado por el nuevo electrón. Penrose interpreta esta probabilidad como el coseno del ángulo que forman las dos estructuras.

Si un electrón que está contribuyendo con momento angular positivo en su estructura origen tiene 100% de probabilidad de aportar momento positivo una vez transferido, entonces las dos estructuras son exactamente paralelas. Si siempre contribuye en sentido opuesto entonces son antiparalelas. Valores intermedios de probabilidad nos darían ángulos intermedios. Estas probabilidades son discretas, pero cuando las estructuras aumentan en complejidad el número de valores que puede tomar, la probabilidad aumenta. En el límite, da origen a un continuo de direcciones.

Las Redes de Espín no consideran el tiempo, pero Penrose las generalizó a un espacio-tiempo de cuatro dimensiones en su Teoría de Twistores. En esta teoría, las unidades básicas son los rayos de luz, ya que un fotón existe simultáneamente en todos los puntos atravesados en su trayectoria debido a la deformación relativista del tiempo.

En todos los modelos presentados hasta ahora se asume que la distancia de A a B es necesariamente la misma que de B a A. La geometría no conmutativa prueba a relajar esta condición y a aplicar la geometría no conmutativa al espacio. Alain Connes, un matemático francés, trabaja en explorar las posibilidades de esta concepción del espacio. Recordando a Demócrito y sus átomos (en la que los distintos elementos se distinguían por sus formas diferentes) propone que quizá la materia sea una manifestación de la estructura profunda del espacio-tiempo.

El tiempo como espuma

Ya hemos mencionado que la suposición de continuidad para el espacio-tiempo puede ser la causa de que no hayamos encontrado aún la Gravedad Cuántica. Sabemos de la Mecánica Cuántica que las distancias menores que la longitud de Plank carecen de sentido físico. El espacio-tiempo podría estar basado en una especie de espuma (como lo expresó John Wheeler), y su escala fundamental podría ser borrosa. Shahn Majid estudia las consecuencias que tendría esta descripción de la realidad. En particular, la teoría de Majid predice que la velocidad de la luz debería variar ligeramente con la frecuencia. Ya se están realizando experimentos para detectar estas desviaciones mínimas en la luz emitida por supernovas distantes utilizando el telescopio LISA.

Tim Palmer propuso una nueva interpretación de la Mecánica Cuántica en la que las probabilidades aparecen como consecuencia de la complejidad intrínseca de la estructura del espacio. Para él la realidad profunda debería ser descrita como un fractal. Su idea principal puede explicarse con la analogía de recibir las coordenadas de un punto en una costa de perfil intrincado. No seríamos capaces de saber con seguridad si el punto pertenece a la tierra o al mar, sino una probabilidad. Palmer sostiene que las probabilidades que encontramos en la Mecánica Cuántica se derivan de un fenómeno similar.

También se ha propuesto que toda la información contenida en el universo está codificada en su frontera. Este holograma cósmico encerraría en una superficie bidimensional la realidad tridimensional completa. Si el espacio es discreto, significaría que para que la superficie pudiera contener toda la información, el interior debería ser mucho más borroso. Craig Hogan cree que esta falta de definición puede estar detrás del ruido, por ahora inexplicado, que está perturbando el experimento GEO600 en Hannover, diseñado para detectar ondas gravitacionales.

Una intrigante posibilidad

De acuerdo con Barbour, podemos describir nuestra realidad sin referirnos al tiempo. Él toma este hecho como evidencia de que la naturaleza del tiempo es ilusoria. Sin embargo, incluso si su descripción es completamente consistente con las observaciones, esto no prueba que el tiempo no existe. Sólo prueba que es matemáticamente posible hacer Física sin tiempo, lo cual es una conclusión completamente diferente.

Como ya tenemos una Física basada en el tiempo, esto querría decir que tenemos dos modelos distintos que funcionan igualmente bien. En la Teoría de Campos Cuánticos nos encontramos también con dos modelos, formulados sobre espacio-tiempos diferentes, que dan resultados equivalentes. ¿Es posible que descripciones distintas del espacio y el tiempo nos proporcionen predicciones igualmente correctas?

Poincaré señaló el hecho de que nuestros sentidos no pueden percibir directamente la geometría del espacio. El espacio geométrico, el verdadero marco de nuestras experiencias, es distinto del espacio de representación que inferimos de nuestros sentidos.

Para empezar, la experiencia de la visión es un fenómeno puramente bidimensional. Sin embargo, tomamos la información de nuestras retinas y del resto de nuestras percepciones y cómo estas varían con el movimiento y los combinamos para formar el espacio de representación tridimensional.

Como resultado, ‘’Es también imposible representarnos los objetos externos en el espacio geométrico, así como imposible es para un pintor dibujar en una superficie plana los objetos con sus tres dimensiones. El espacio de representación es sólo una imagen del espacio geométrico, una imagen deformada por cierta perspectiva, y sólo podemos representarnos los objetos haciéndolos obedecer las leyes de esta perspectiva”.

El tiempo como convención

Poincaré propone un experimento mental en el que consideramos un mundo contenido en una esfera en el que todos los cuerpos tienen el mismo coeficiente de dilatación, así que la longitud de cualquier objeto es proporcional a su temperatura absoluta. La temperatura de este mundo disminuye con la distancia al centro según la fórmula R2 – r2, así que en su frontera la temperatura es el cero absoluto. Incluso aunque este universo es finito, para sus habitantes es de hecho infinito ya que se vuelven más y más pequeños al aproximarse a la frontera. Estos seres imaginarios estudiarían la física de su mundo, completamente inconscientes de las dilataciones térmicas. Cuando se mueven, experimentan una contracción en sus miembros en la dirección de la frontera. Sin embargo, esta deformación se consideraría una serie de perspectiva, con lo que sus sentidos se ajustarían para corregirla.

Poincaré señala que “sería un error concluir que la geometría es, ni tan siquiera en parte, una ciencia experimental. Si fuera experimental, sólo sería aproximada y provisional. ¡Y qué burda aproximación sería! La geometría consistiría únicamente en el estudio de los movimientos de los cuerpos sólidos, pero en realidad no le atañen los sólidos naturales: su objeto son los sólidos ideales’’. Finalmente argumenta que la experimentación puede guiarnos, pero no impone ninguna elección de geometría ni puede revelarnos cuál es la más apropiada, la verdadera.

Es imposible medir una distancia sin una regla, o sin la posibilidad de desplazar la regla, ya que sólo podemos comparar objetos yuxtapuestos. Asumimos que la regla se mantiene constante durante el proceso. Éstos son los supuestos que dan forma a la geometría que encontramos. Podríamos encontrar una solución distinta si tomásemos otras hipótesis. Por ejemplo, si en vez de asumir que las reglas no se distorsionan, asumimos que la velocidad de la luz es constante, encontramos la geometría relativista.

Es posible que el espacio y el tiempo no tengan otra naturaleza que la que les asignemos por convención. Parece que podemos encontrar teorías igualmente válidas basadas en supuestos muy diferentes. Esto puede indicar que su realidad fundamental no existe independientemente de la experiencia que los asume, en una interdependencia inevitable. También podría ser que su naturaleza más básica no pudiera expresarse matemáticamente y sólo pudiéramos encontrar aproximaciones. O, finalmente, podría significar que la naturaleza puede describirse de varias maneras distintas. Los diferentes modelos que funcionen con éxito deberían ser entendidos como descripciones de la misma realidad, pese a sus diferentes expresiones.


Sara Lumbreras Sancho, de JP Morgan en Londres, es ingeniero del ICAI y colaboradora de la Cátedra CTR


BIBLIOGRAFÍA


ARISTOTLE: “Physics“ , from Joe Sachs, Aristotle's Physics: A Guided Study ( 1995).

BARBOUR 1999: “The End of Time”

BOHETIUS 524: “Consolation of Philosophy”

BOHM 1952: “A Suggested Interpretation of the Quantum Theory in Terms of Hidden Variables“

CONNES 2008: “On the fine structure of space-time“

KANT 1781: “Critique of Pure Reason”

HOGAN 2008: “Indeterminacy of holographic quantum geometry“

MAJID 2008: “Quantum space-time and physical reality”

NICKEL 2006: “The Mathematical Theory of Motion as a Paradigm for Interpolating Change and Continuity”

PALMER 2009: “The invariant set postulate: a new geometric framework for the foundations of Quantum Theory and the role played by Gravity“

PENROSE 1971: “Angular momentum: an approach to combinatorial space-time”

PENROSE 2009: “Causality, Quantum Theory and Cosmology“



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Sábado 28 Noviembre 2009
Sara Lumbreras Sancho
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Sus comentarios

1.Publicado por fideos el 28/11/2009 20:39
Bradbury?
http://fideosalpunto.blogspot.com/

2.Publicado por Enrique León el 29/11/2009 05:07
El tiempo no es nada más que una varible, de las infinitas que existen en el universo, que nos ayuda a resolver problemas que existen en la dimensión que podemos palpar.

Al igual que las dimensiones , ¿que es un metro , y porque es un metro ? ¿porque un segundo es un segundo y un segundo no son dos segundos?

Podriamos estar viviendo todos un mismo sueño en el que solo unos poderosos (religiones y gurus en el pasado , dueños del petroleo y la energia hoy en dia etc) logran mover a su antojo por hacernos creer que sus varibles son las unicas para mantenernos con vida ( y los animales,que no contaminan mas que lo necesario, ¿no serian ellos mas inteligentes y los mas sostenibles aceptando el rol para el que fueron concevidos?), en donde lo unico que importa es sobrevivir( y mas en estos tiempos de criba a los que llegamos gracias a esos poderosos).Como diria Einstein , todo es relativo. Disfruten la vida y busquemos soluciones para que las injusticia a las que nos someten unos pocos que se rascan los huevos y mandan no sean las unicas que determinen nuestros futuros y el de nuestras generaciones (Einstien escapo de una guerra gracias a los EEUU para crear una bomba, si hubiera sido inteligente se hubiera pegado un tiro en vez de matar a millones de Japos, aunque da igual, si no hubiera sido el hubiera sido otro, y si no hubiera colaborado se lo hubieran cargado igualmente, asi que , que mas da, no?)

Se fijan que nos inventamos todo porque no sabemos nada? Esa es la realidad, asi que sean fieles a sus propias creencias y aprendamos a respetarnos y a vivir en este mundo, trabajar por la sociedad y que no nos engañen mas los pocos dueños que nos gobiernan. Que somos mas los que queremos vivir en paz CARAMBA!!!!

Y para terminar Internet (nacida en el CERN, en Europa, el viejo y sabio continente )es una variable (dimension) mas atener en cuenta (como el tiempo) y muy fuerte en donde la comunicacion y el concenso sean capaces de de abolir la exclavitud a la que estamos sometidos por el beneficio de esos pocos. Solo es cuestion de fe o de creer y trabajar para ello.

PD: siento las faltas de ortografia, aunque el mensaje es el mismo.

PD2:Un buen articulo para abrir mentes

3.Publicado por Eduardo Guindo el 29/11/2009 13:38
Magnífico artículo. Me ha enganchado desde el primer párrafo. Espero poder disfrutar de otra publicación de la autora.

4.Publicado por Beatriz Basenji el 29/11/2009 22:01
"Describe una bruma que se concentra en las mejores soluciones de la ecuación del universo, de una manera que recuerda a las probabilidades de la Mecánica Cuántica. Las soluciones que resuenan mejor son las que tienen más coherencia interna. Esta coherencia interna se manifiesta en la creación de lo que él define como cápsulas del tiempo.

Una cápsula del tiempo es un patrón estático que crea o codifica la apariencia de movimiento, cambio o historia. Por lo tanto, nuestra impresión de tiempo y movimiento sólo se debe a las huellas que deja, que son en realidad eternas, y a los recuerdos en nuestra consciencia que son también patrones eternos."

Estos dos párrafos exceden los mejores elogios que se puedan concebir . Son grandiosos!
http://lasalsamadre.blogspot.com

5.Publicado por Manuel el 30/11/2009 03:05
El tiempo es la humana percepción de la Energía Cinética, es decir de los cuerpos en movimiento o mejor dicho: "El tiempo es la percepción del cambio posicional de la Masa". Si no hay movimiento, no hay tiempo.
El como medir el tiempo ese es otro asunto relativo a los humanos y los patrones son convencionales basados conmunmente en el movimiento rotacional del planeta, el movimiento de translación del mismo y el movimiento de las ondas electromagnéticas en el espectro que llamamos Luz.
La energía cinética se manifestó a partir de la gran exploción en donde toda la masa contenida se expande generando el campo electromagnético contenido a su vez en el campo espacio-tiemporal.

Así de sencillos debieran ser las explicaciones de nuestros físicos.

6.Publicado por MARCO VINICIO el 30/11/2009 03:12
MUY BUEN ARTICULO MI OPINION ES QUE EL TIEMPO EXISTE SI TU CEREBRO LO CREA Y NO NO EXISTE SI TU CEREBRO TAMBIEN LO CREA POR QUE TODO ESTA COMO CADA UNO PERCIBA LAS COSAS "NOSOTROS OCUPAMOS VER PARA CREER PERO NUESTRO CEREBRO OCUPA CREAR PARA VER"

7.Publicado por Carlos el 30/11/2009 04:39
Para el filósofo pragmatista americano Rorty, la verdad de la realidad no puede ser sabida porque todo lo que conocemos los seres humanos existe dentro de nuestros lenguajes, él lo resume en una simple sentencia "El mundo no habla". Por lo cual nosotros solo podríamos hacer descripciones del mundo, descripciones basadas en nuestros sistemas lingüísticos, de lo que concluimos que son los cambios en nuestros lenguajes los que transforman nuestra idea de la realidad, pero como esta es externa al lenguaje, solo cambia y evoluciona la idea de la realidad pero nunca la realidad que siempre sería en último término desconocida.
http://notonidas.blogspot.com

8.Publicado por cisnenegro el 05/12/2009 19:32
La materia crea al tiempo y a la conciencia.
El tiempo crea a la materia y a la conciencia.
La conciencia crea a la materia y al tiempo.

¿que fue antes el huevo o la gallina?, no pudo ser el huevo, porque este tubo que ser puesto de una gallina, no pudo ser la gallina porque esta tubo que nacer de un huevo, la respuesta es que ninguno de los dos fue antes. Lo mismo sucede con la conciencia, la materia y el tiempo.

Una materia que nunca cambia no tiene sentido, asi pues la materia necesita del tiempo, pero ¿que es un universo de materia que no puede de algun modo observarse a si mismo?
Una conciencia sin matera ni tiempo no tiene sentido, ¿como se puede ser consciente de... nada?
Y por ultimo, sin conciencia, el tiempo se hace esferico, no existe diferencia entre lo que es ayer y lo que es mañana, la conciencia transforma el tiempo de esferico a lineal, y lo hace precisamente creando un cisma que iguala la inestabilidad de la omniconsciencia y la inconsciencia, y mantiene estable la semiconsciencia.

9.Publicado por ISAAC Sán. Torres el 06/12/2009 04:35
Tiempo como Contexto de la "realidad", un pretexto mas del Humano.
Erronea o no ya lo escribí.
La Filosofía es la diciplina del concepto, y el punto en donde la Ciencia y el Arte se conciben como uno solo.

Espero que los estudiosos tomen en cuenta este precioso "dato" y que les sirva de algo para comprendan la Verdad y no esta absurda pero compleja Fantasia en donde el unico Mundo desconocido es la Realidad.

Excelente Articulo y documentación, interesante la Platonia.

Generación Füh.

10.Publicado por Luis Eduardo Coli martinez el 07/12/2009 13:45
A las diez y media.


¿Quien ha inventado la hora? ¿La subdivisión y determinación del espacio y el tiempo?, como una reglamentación, reiterativa y monótona, de subyacer ligado a la estupidez.

Con horarios para todo, ¿y si pudiéramos prescindir de tal cosa? ¿Se vendría abajo la estabilidad y regularidad de nuestra civilización?

No… es evidente, que tal cosa no es de desear, la regularidad, la puntualidad, y la reiteración, como mera repetición circular, de nuestras monótonas, he imprescindibles seguridades, nos son esenciales.

Pero… si alguien pidiera prescindir de la hora, el horario, ¿podría autoorganizarse y auto estructurarse en su día?, podría volver y retornar al supuesto y consabido punto de partida, inicio y fin, de un repertorio, un recorrido, enfermizamente trillado, por las instancias de nuestros hábitos.

No, pienso que sin tal cosa , invención, creación, de nuestra especie, nos seria imposible, el conocer y determinar alguna cosa, como el principio y el fin de algo, seria el acabose de nuestra memoria, ni que hablar de la linealidad acumulativa de la historia, en su saga de pautados y fechados hechos.


A las diez y media en punto, a Juan se le termino súbitamente el mundo pautado, delineado y regido, por la confiabilidades de las certezas, por las normas horarias, parándose súbitamente en la esquina, de ejido y dieciocho, sin saber a donde corría, quien era, quienes eran, y hacia donde iban, las formas que se movían entrono a su palidez, talvez girando, gravitando tontamente sobre si mismas, ensimismadas en su movimiento, como las agujas de un reloj, sin ir hacia ningún lado.

A las diez y media en punto, Juan se fue, abandono y partió mentalmente de este mundo, hacia donde, nadie lo sabe, ya que nadie lo siguió.

11.Publicado por luis Saul Esteves Ostolaza el 07/12/2009 15:07
El tiempo solo es una unidad de medida para poder cuantificar los cambios de posiciones en los lementos sub atomicos en el espacio , la ausencia del cambio implicaría la ausencia del tiempo ( caso que hasta ahora no ocurre en la realidad ), sin embargo si suponemos que pudiera ocurrir ( la estática absoluta ),este objeto podría apreciar con mayor claridad la relación "espacio/tiempo" en el que se realizan, siendo su máximo coeficiente 300,000 Km/segundo.Es decir la única forma de tener la "estática absoluta" es alcanzando la velocidad de la luz o lo que es lo mismo no tener ningún cambio en la posición de sus elementos subatomicos, estos nos trae una paradoja "la velocidad de la luz es en si la ausencia de velocidad, por que no existe cambio alguno por lo tanto el tiempo como unidad de medida no tiene sentido por que no hay nada que medir"
Atentamente
Saul Esteves

12.Publicado por mvr1981 el 11/12/2009 14:31
Me recuerda a la noción de Tiempo Imaginario... o sea aquel medido con números imaginarios en lugar de números.

13.Publicado por mvr1981 el 02/02/2010 02:10
Debi decir: Me recuerda a la noción de Tiempo Imaginario... o sea aquel medido con números complejos en lugar de números reales.


14.Publicado por J. FELIX DIAZ el 15/04/2010 19:58
FRAGMENTOS DE MI LIBRO MENTIRAS CONTRA MENTIRAS 2DA. EDICION
La materia
Como expuse anteriormente, todo en el universo es materia, incluyendo lo que hemos catalogado como inmaterial o espiritual, y la cual debe de ser distinta entre sí para asegurar el movimiento y el cambio. Está compuesta a su vez de vacíos e intersticios para no colapsar sobre sí misma y explotar, más que a su debida cualidad tiempo. Todo son cambios de densidades en el mundo material, de concentraciones en un espacio. El pensamiento debería ser materia también, por lo que la telepatía tan sólo es la percepción inconsciente de esa materia bajo mecanismos que todavía no podemos precisar y controlar. El argumento de que de algo material como el Cerebro, se generen pensamientos inmateriales, es contradictorio y más todavía, buscar el área material responsable del instante inmaterial de una orden a la materia gris. Suena más probable que los pensamientos sean materias sutiles, independientemente de la simple interconexión neuronal llevada a cabo en la cabeza. Algo material sería más comprensible y científico que imaginar al pensamiento como algo inmaterial en alguna parte de su proceso. Además se ha comprobado que la luz es materia, y si el espíritu existe, también lo sería del tipo de la del pensamiento, sutil e imperceptible para nuestros cinco sentidos animales, y muy probablemente, responsable a su vez de dicha materia del pensamiento.
Penrose, en su libro: El camino hacia la realidad, de 2005, sienta ínfimas bases junto con Hameroff, de la supuesta biofísica cuántica de la mente. Asegura que el camino hacia la conciencia es un proceso cuántico-clásico llevado a cabo por una proteína llamada MAP, la cual, una vez que se alcanza un nivel alto de coherencia cuántica en unas estructuras llamadas microtúbulos, tiene el potencial suficiente para generar un control del movimiento cuántico y lograr una mecánica clásica y en cierta forma, predecible, por la energía que proporciona para lograr el vencimiento del quantum de gravedad a placer, generando con ello, un estado conciente. Los microtúbulos mencionados formados por tubulinas, otra proteína con un diámetro de 25 nanómetros y una longitud que llega a alcanzar el milímetro, y que se asocian en estructuras todavía más complejas, constituidas por un conjunto de nueve tripletes microtubulares con forma cilíndrica llamados centriolos, y que a su vez se agrupan en pares con estructura de cruz, pueden almacenar información y semejar una conciencia según Hameroff y Penrose. Dichos centriolos tienen un papel fundamental en la mitosis celular, así como en su motricidad a través de cilios y flagelos, llamando a dicho proceso: reducción objetiva. Es en tal circunstancia que se alcanza una concreción clásica de la mecánica cuántica, la de la conciencia, cuestión difícil hasta ahora en los procesos cuánticos estudiados, más que sólo por momentos breves y azarosos que no se han logrado descifrar por la mecánica clásica, y vuelven incompatibles los procesos cuánticos con los clásicos en la ciencia, hasta ahora.
Pero los procesos de conciencia son mucho más complejos que eso afirmado por Penrose y Hameroff, y el proceso de pensamiento no se resume sólo a la conciencia. Cualquier ser que procure su continuidad posee una forma de conciencia de sí mismo, y dicho proceso de organización cuántica se opone a toda forma de entropía, incluso en niveles tan básicos como los de la misma célula. La auto preservación no es un aprendizaje, es un instinto, una herencia genética, ¿Cómo podría tener el quantum una información anterior a su experiencia…? La investigación de Penrose puede ir por buen camino, pero no es ni por poquito una luz en el mundo (material para mí) del pensamiento.
El pensamiento tan sólo decodifica el mundo que percibe, que le es asible, dejando lo que no a la imaginación lógica o la imaginación “fantasiosa”. Esta doble imaginación puede deberse a las innumerables formas de materia presentes por todos lados y su consecuente percepción inconsciente. El mundo y su materia perceptible por nosotros, crea los parámetros de nuestros conceptos comprobables: duro, suave, caliente, “amor”, “odio”, educación, cultura, “miedos”, posibilidades… pero la vida no puede ser sólo esos conceptos a nuestro alcance conciente.
La única realidad es la materia en el universo –todo es materia-, y la dificultad para entenderla es atributo del animal que la contempla, está en las capacidades del ser que la percibe. Es el materialismo menos estrecho y de gran criterio. Como ocurre con una erupción, una inundación, un terremoto… que llegan a ser percibidos por los animales “inferiores” mucho antes de ocurrir, poniéndose a salvo. Nosotros perdimos esa capacidad de saberlo por su aparente falta de explicación racional, material, hasta su comprobación por lo eminente. La mente existe, y el pensamiento también, así como muchos mensajes materiales por doquier que dejamos de percibir conscientemente. Todo pensamiento es materia que genera energía circundante al que la piensa. El pasado y el futuro son posibilidades materiales en la mente, que pueden adquirir formas más reconocibles y expresables como emoción al presentarse en los recuerdos, y como algo más tangible a nuestros sentidos en el futuro, que únicamente se comprueba en su ostentosa materia cuando ocurre y no en la sutil del pensamiento y su posible capacidad de premonición al viajar a la velocidad de la luz o adquiriendo densidades superiores, dejando de lado al cuerpo que vemos, o bien como ya mencioné, en los innumerables mensajes materiales que debe haber por doquier sin que nos percatemos.
La imaginación lógica es mucho más comprobable y le llamamos investigación, deducción, y nos es relativamente comprobable. La “fantasiosa” es aquella que habla de todas esas cosas que se nos escapan a la posibilidad de comprensión científica y “comprobación material”, pero ello no niega su existencia. El espíritu o el alma, pueden ser la síntesis de esa materia imperceptible por nuestros ojos u otros medios, y quizás acompañada del pensamiento que también lo es.
El alma siendo materia, también debería estar sujeta a su desgaste, a su mutación y entropía, pero su pequeñísima densidad le puede dar una durabilidad mucho más allá de una piedra, pues podría atravesarla fácilmente sin sufrir daño. Es más sutil que la luz y su cualidad tiempo es distinta a la de nuestra carne y su tabulación, por lo que sus procesos de mutación difícilmente los entenderíamos con los avances actuales de la ciencia.
Las alucinaciones son una confusión de la mente entre la materia del pensamiento y la que nos rodea, bien sea de orden patológico, drogas u otros estados alterados. Ambas son realidades, pero sólo una es percibida por la mayoría. Cuando la mente entiende que puede cambiar una realidad por otras, exitosamente, convierte esa herramienta en un recurso para cuando lo requiera emocionalmente y sin importarle lo que suceda con el cuerpo carnal, más que como supervivencia.

La materia nunca será bidimensional, sólo tiene una cualidad bidimensional
Los seres Humanos somos incapaces de ver algo en dos dimensiones, toda la materia es tridimensional. El hecho de que podamos suponerla al ver una hoja de papel escrita o un rayo de luz, no significa que estos se den en dos dimensiones. Una hoja de papel escrita tiene a una escala muy pequeña tres dimensiones, pues la tinta y el papel ocupan un espacio distinto para poder ser reconocidas y superpuestas. La tinta es materia que se superpone a la hoja que también es materia, dando así una tercera dimensión de rangos ínfimos para nuestra percepción, pero eso no los hace de dos dimensiones. Lo mismo ocurre con la luz, ya que al ser materia se convierte en tridimensional y cada color de su espectro, con su determinada frecuencia, tiene su materialidad específica. Un holograma láser no es bidimensional como afirma Craig Hogan, físico, para soportar con ello su teoría del universo holográfico, porque volveríamos a lo mismo, el hecho de ser imágenes superpuestas sobre materia lo vuelven tridimensional, que debido a los efectos tridimensionales de la luz, nos generan un efecto exacerbado de su verdadera tridimensionalidad, que existe de por sí, engañando a nuestros sentidos. Los seres Humanos no tenemos la capacidad de observar objetos bidimensionales, eso escapa a nuestras habilidades limitadas de contemplación de la materia.
Por definición, un objeto bidimensional no existe, pues todo objeto es materia tridimensional. La tinta es tridimensional, la luz es tridimensional; todo aquello que ocupa un espacio es tridimensional. El movimiento es tridimensional. La vista percibe objetos por un efecto tridimensional, al contrario de lo que propuso Poincaré, que afirmó que la vista es bidimensional, ya que como dije, somos incapaces de observar algo, de existir, en dos dimensiones. El espacio vacío, por sí mismo, podría ser de dos dimensiones, sin materia contenida u observador evidentemente, y por tanto indemostrable salvo por cálculos y deducciones, pero eso lo colocaría también en el rango unidimensional como después lo explicaré, volviendo con ello a las dimensiones, de carácter interdependiente, es decir, que no exista la segunda dimensión, saltando de la primera a la tercera y generándose con ello la segunda. La conclusión de Poincaré de que vemos un mundo bidimensional que se transforma en tridimensional a partir de los sentidos, menoscaba el movimiento que existe en cada objeto y en los sentidos mismos. Ese movimiento neuronal que se halla en toda percepción sensorial vuelve la situación en tridimensional. La visión no es un fenómeno bidimensional, e incluso está más allá de la tridimensionalidad al requerir una conciencia. La vista demanda movimiento, transmisión, secuencia, materia, interpretación, matemática, experiencia… es nuestra capacidad de percibir parte de la tridimensionalidad que nos rodea. De cierta forma nuestra vista no puede percibir un mundo tridimensional plenamente, es decir, que la profundidad de un objeto no la percibimos como una acción, pero la comprobación de la tridimensionalidad a través de nuestros sentidos no convierten a lo tridimensional en bidimensional. Nuestra vista no puede curvarse en el espacio que observamos, por lo menos no conscientemente, o como la luz en un hoyo negro, pero quizás si podría hacerlo en esas determinadas circunstancias de las que no nos percatemos gracias a la relatividad de Einstein y la subjetividad de nuestra observación.
Al decir Poincaré que la visión es un fenómeno bidimensional, se olvidó que para poder observar algo, debe existir una distancia ideal con respecto a eso, y que nuestra visión se tiene que ajustar para enfocarlo debidamente y en los rangos que nos son factibles. Si observáramos algo sin suficiente distancia de por medio, sólo veríamos oscuridad o cosas borrosas y sin sentido y por tanto, la profundidad es necesaria para el fenómeno de la vista. Ahí radica la profundidad que Poincaré no advirtió y la tridimensionalidad del fenómeno. Quizás no apreciemos la profundidad de un objeto al observarlo y únicamente veamos sombras y luces en rangos bidimensionales, pero al requerirse una distancia hacia lo observado y una vista que se ajuste para enfocar de acuerdo a esa lejanía, se genera la tridimensionalidad en la visión, haciendo del fenómeno algo apartado a lo bidimensional que equivocadamente alegó Poincaré. La abstracción del cerebro en las sumas y las restas, podría ser lo único bidimensional: un dos es menor que un tres y un tres es mayor que un dos. El espacio de la idea que lo piensa y un único movimiento hacia arriba o hacia abajo, pero el pensamiento al ser materia, nos aleja de lo bidimensional también, pero he aquí una descripción dimenisonal…

Las dimensiones
¿Cuál sería la primera dimensión? La primera dimensión es el fundamento de todo, el requerimiento básico para todas las demás dimensiones: es el espacio. En el espacio vacío no hay volumen, arriba, abajo, sólo es una dimensión sin matemáticas ni nada. No puede haber suma ni resta pues no hay materia, no hay profundidad ni nada valorable. Esa es la primera dimensión, donde no hay movimiento. Después de la primera se salta la segunda dimensión, que es inexistente hasta que hay materia inerte, sin vida. Cuando el espacio o primera dimensión aloja materia, se forma una tercera dimensión y automáticamente se constituye la segunda. ¿Cómo es eso posible? Muy sencillo: la materia tiene siempre una altura, una profundidad y un ancho. Aún en los hologramas de las tarjetas hay tridimensionalidad, aunque se vean “muy delgaditos”. Toda materia es tridimensional. Pero la tridimensionalidad convive con lo bidimensional, pues habiendo materia puede haber matemática básica y una relación inexorable. Hay suma y resta. La conformación de la materia tiene un desgaste, una entropía, y entonces la formación de materia nueva es una suma, el desgaste de la materia vieja es una resta, es un movimiento “arriba y abajo”, de cantidad, abstracto. Sin materia no hay matemáticas y tampoco segunda dimensión. No es necesaria una conciencia que abstraiga los fundamentos matemáticos para que la matemática exista. Es suma y resta en la materia. Ese es el único modelo bidimensional probable, el matemático. Ninguna materia será bidimensional jamás, portará elementos bidimensionales de cambio pero no será bidimensional, además de estar contenida en la primera dimensión y, dentro de sí, también tener espacios unidimensionales, que serían los que asegurarían su movimiento interno, su desgaste y construcción, su tiempo, su matemática y su destrucción.
Luego entonces, la materia contiene la suma, la resta, que sería el tiempo, el movimiento. Sin movimiento no hay materia. Lo único independiente en esta relación es el espacio, que puede existir sin materia, pero la materia requiere del espacio y del tiempo, y el tiempo del espacio y la materia. Hasta este momento de las relaciones dimensionales no hay una consciencia que se percate y no hay un movimiento voluntario, no hay voluntades. Tampoco existe la multiplicación, porque no existe por sí misma, pues en la materia nada se crea ni nada se destruye, por tanto la materia no puede multiplicarse, su mundo matemático es relativamente simple.
En el momento que surge vida biológica, comienza un desplazamiento más allá del rango espacial del horizonte de eventos de la materia inerte. Al haber movimiento de la materia por su propia cuenta, el tiempo también se mueve en rangos mayores, en sumatoria. Dentro de la materia hay un movimiento y tiempo subatómico, pero al instante de moverse por sí misma, hay una suma de movimientos mayor, y se llega a una cuarta dimensión, que sería la vida. En el momento en que esta vida se desarrolla creando una conciencia superior, aunque cabe aclarar que cuando la materia biológica se mueve y protege su existencia, ya tiene una forma de conciencia, surgen procesos de recuerdos del pasado, de imaginación y anticipación del futuro, y de interacción y manipulación de la otra materia sin conciencia. El movimiento en el tiempo es mucho más complejo que en la tercera dimensión, ocupada únicamente por simple materia sin vida, llegando así a la quinta que es la que ocupamos nosotros, dependientes de la primera que es el espacio, de la tercera que es la materia, de la segunda que es el tiempo, de la cuarta que es el movimiento biológico voluntario en ese tiempo, y ya con la capacidad contemplativa de la matemática, de ejecutar operaciones como la multiplicación, lejos de las que existen en la segunda, y de crear enlaces materiales y deshacerlos, que es la manipulación mínima de la materia-tiempo de nuestras cuatro dimensiones. La mente podría ocupar por momentos la sexta dimensión al viajar realmente en el tiempo-cualidad, observando hechos “azarosos” como los números de la lotería. El alma quizás ocuparía la séptima, al poder moverse en el tiempo de las otras seis dimensiones a cierta voluntad, y así sucesivamente hasta llegar a la dimensión más compleja que podría ser lo que llamamos Dios, y que tendría plena libertad de moverse en todos los rangos temporales y en todas las dimensiones a placer, manipulando la materia. La relación indisoluble de tiempo-materia, cualidad tiempo-materia, expuesta aquí antes que nadie.
La materia inerte no se mueve en el tiempo, se desgasta por el tiempo, que es su movimiento interno, y si fuera de ella existe movimiento que la involucre, también. La vida sí se mueve en el tiempo. La conciencia fue un paso más de esa materia, y conforme mayor posibilidad tenga de movimiento en el tiempo la materia, ocupará más complejas dimensiones. La cosecha de materia, nunca se acaba…
Al anestesiar a alguien, no se pierde la conciencia, se elimina temporalmente la coordinación de muchas conciencias presentes en las células, pero las células vivas, individualmente siguen teniendo un grado conciente en su cuarta dimensión.
Hay sin lugar a dudas distintos grados de realidad, según la dimensión, y no una realidad única como afirmó Penrose en su libro El Camino Hacia la Realidad, pues no es una sola realidad, y mucho menos clasificable en únicamente tres mundos. No es una sola realidad, pues esta va adquiriendo diferentes grados de complejidad según su dimensión; pero una realidad elemental, no se convierte por ello en irreal. Las matemáticas son la forma básica del tiempo que compone la segunda dimensión y toda forma de materia, y que a su vez cohabita cualquier dimensión material, y es codependiente. Como ya dije, lo bidimensional requiere sólo materia inerte para existir, sin necesidad de una conciencia que lo tabule. La conciencia al ser materia, es capaz de discriminar la segunda dimensión de la tercera, llegando así a un grado de desarrollo más alto de materia, y conforme la materia-conciencia tenga facultades para relacionarse con el tiempo y con la misma materia, elevará su capacidad de movimiento y su dimensión, y el movimiento es tiempo-materia.
El movimiento (tiempo) se vuelve medianamente inteligible para nosotros, y sus grados, cada vez más sutiles y difíciles de comprender conforme avanza ese mundo físico en su complejidad, y que nuestra quinta o sexta dimensión con sus reducidas sensaciones, no tienen entendimiento cabal, irán en aumento.
El fundamento ontológico de la conciencia (materia), es el grado del mundo físico que habite y por ende, su capacidad de interacción con el mundo matemático que es el tiempo. Pero el mundo matemático es indisoluble del mundo físico, y de ahí la cualidad-tiempo de la materia, ya que sin tiempo no hay materia, y sin materia no hay tiempo, y esa relación que define el movimiento y el cambio, podrá ser más rápida o lenta de acuerdo al entorno material que define esa interacción, haciendo que el movimiento sea distinto para cada región del espacio, habitado de materia, como también aquí se afirmó antes que nadie lo hiciera.
En un mundo físico con grado de conciencia, por simple correlación, la interacción con el mundo matemático operará de distinta forma: materia-tiempo, conciencia-tiempo, alta conciencia-alto movimiento en el tiempo (en el movimiento matemático). Sería movimiento en el movimiento. La conciencia implica un movimiento voluntario que conserva a la materia en su forma, por tanto le presupone mayor tiempo de existencia, y es ahí donde la materia conciencia ya utiliza el tiempo a su favor.
La conciencia es una propiedad de algunas existencias materiales como ya lo han dicho otros. Pero el tiempo es cualidad de la materia, por tanto, el tiempo es cualidad de la conciencia, y no sólo como su entendimiento como afirmó Kant, sino como movimiento y que crea una realidad específica a ella misma, y conforme la materia conciencia adquiera niveles superiores, su cualidad tiempo será más refinada y dominable. Un ser vivo al poder recordar hechos como lo hacemos los Humanos, selecciona o maneja el tiempo de manera distinta a otro ser vivo sin esa capacidad. Si yo recuerdo lo que desayune, discrimino todo lo que sucedió después de mi desayuno. No recuerdo lo que he pasado después de ello, no es como una cinta que re embobino, a menos que eso ocurra a una velocidad que no pueda percatarme. No parece que mi mente siga una línea de eventos para recordar cualquier cosa pasada, emula un fenómeno digital o cuántico. Pero eso también puede ser debido a la cualidad tiempo de la mente, y que conseguir un recuerdo sea tan rápido que no veamos todo lo que procesa para llegar a él, pero si así fuera, nuestro recuerdo tendría que ser exacto al hecho ocurrido.
Los seres Humanos vivimos en una de las tantas realidades que tiene la materia. Pertenecemos a una quinta dimensión que está formada por: el espacio, la materia, la matemática-tiempo, la vida con un grado ínfimo de conciencia, y nuestro grado mayor de conciencia y de movimiento en el tiempo. Conforme habitemos espacios con un mayor dominio del tiempo y la materia, habitaremos dimensiones y realidades superiores, pero como ya he expuesto, en una materia mucho más sutil.
El tiempo
El tiempo jamás es el mismo, pues nada puede repetirse en igualdad universal absoluta de circunstancias. Una primavera nunca será como otra, pues todo siempre es diferente, el universo se expande y la materia se contrae, acelerando con ello el tiempo que en algún momento anterior también se desacelero. Que las diferencias sean imperceptibles para nuestros medios limitados de medición, no las hace iguales. Luego el tiempo nunca se repite pues los eventos jamás serán los mismos, tan sólo se asemejan. La eternidad no puede repetirse, ésa sí es un flujo constante, el tiempo es eterno y no puede repetirse, quizás algunas de sus secuencias puedan sólo asemejarse. Pero ese flujo constante de la eternidad tiene desfases de tiempo de acuerdo al espacio y la materia donde se verifica, y el tiempo mismo es una constante de cambio con la modificación de la materia y su expansión o compactación.
Nadie podría asegurar que una imagen en el espejo sea la persona misma, únicamente es su reflejo. La imitación o repetición no generan una igualdad absoluta, y tampoco ocurre con el tiempo y su retroceso, a menos que todo el universo participara en esa regresión. Por tanto, no es posible regresar al pasado viajando en el tiempo, pues al agregar la presencia de un elemento nuevo a un pasado, éste cambia, y deja de ser un pasado, convirtiéndose en un presente que no ha ocurrido nunca. Es tanto como querer entrar en el espejo y cambiar la historia que refleja sin que se modifique lo reflejado. Nosotros los seres Humanos, no vemos todas las cosas existentes, sólo el reflejo de algunas. Recibimos el estímulo a los sentidos y nuestro Cerebro los evalúa de acuerdo a sus experiencias para asignarles valores cuantificables en nuestra quinta dimensión. Las experiencias pueden ser “reales” o inducidas; las segundas son verificables a través de la imaginación, y no por ello demeritan en su reacción al estímulo mental que las detona, en comparación a las vividas en lo que percibimos como realidad, y cuyo límite viene dado por lo que la mayoría de las percepciones juzgan como auténtico, real y “material”. Cualquier cosa que exceda esa frontera estipulada por la percepción colectiva, se cataloga como enfermedad, demencia, fantasía u otras patologías.
El tiempo siempre ha existido, pues la materia y su cambio constante, junto con el movimiento incesante de sus elementos, son eternos, en universos finitos en su extensión y forma, dentro de un espacio infinito. El tiempo es eterno y su constante de cambio también. La forma es el único momento presente, que cambia con cada cualidad tiempo de la materia, y la percepción nunca es presente.
Lo material e inmaterial, que en realidad es materia sutil, coexisten en el mismo espacio, con cualidades de tiempo distintas… Pensemos, aduciendo a esa materia que no podemos explicar aún, que el espacio es el lugar donde se dan las ideas del Cerebro, ese sitio que puede albergar inconmensurables cosas. Las ideas no parecen tener límites ni ajustarse a leyes físicas o de la materia que conocemos, pero sin embargo, se encuentran en un lugar físico y perfectamente contenible y valorable. Pero el pensamiento tiene cualidades distintas a la materia gris que lo genera y lo contiene, e incluso, el pensamiento mismo puede tener diferencias entre sí y su sutil materia, pero por seguro no se sujetan a las del cerebro, pues son totalmente distintas en su cualidad materia.
Si podemos comprobar, imaginar o intuir las distintas dimensiones, éstas deben estar contenidas en un mismo espacio, por lo que una sexta y séptima, se deben alojar en el que nos contiene, aunque éstas no nos sean ostensibles o manejen distintas frecuencias. Lo mismo pasa con el tiempo, que es sólo una percepción para nosotros y de ahí su relatividad, pero no su característica. Nuestra mente lo percibe en la medida de sus posibilidades y lo tabula. El experimento imaginado por Einstein con el terraplén, deja de manifiesto que nuestra percepción, fácilmente puede ser burlada, pues la simultaneidad del rayo es auténtica en el tiempo.
Si imagináramos que colocamos a dos personas con un cronómetro, en los extremos donde se verificará cada rayo del ejemplo de Einstein, y que después de ponerlos en marcha al mismo tiempo, los paren al caer los relámpagos en el terraplén, los cronómetros marcarían su simultaneidad, sin importar que la persona colocada en el punto “A” viera primero el que cayó de su lado y el del punto “B”, verificara la primicia del suyo en comparación al del punto “A”. Nuestra mente es relativa y no el tiempo, pero el tiempo al ser característica de la materia, hace que su valor si sea relativo, y lo es a la misma materia y su estado, y por supuesto, a nuestras mediciones y sus atributos. La densidad de la materia está sujeta a la velocidad de su desplazamiento, a la gravedad de su entorno, a su composición, a su atmosfera, etc. y por tanto, la medición de su particular tiempo con nuestros sistemas y desde nuestra perspectiva, variará dependiendo de los factores que la circundan. El cuerpo Humano es una medida de tiempo en sí misma, por lo que al enviar personas al espacio y éstas dejan de ser influenciadas por las características de la Tierra, su cualidad tiempo también cambia y se vuelve más lento, pues su velocidad de desplazamiento es inferior con respecto a la del planeta y la gravedad circundante ya no es igual, modificando la densidad de su materia, y no por la velocidad en su viaje. Lo mismo ocurre con una persona que viaja en un avión súper sónico y su materia se ve alterada por su velocidad de desplazamiento; por ello los relojes atómicos muestran una variación en el tiempo que miden, pues su materia se modificó, cosa que apenas empieza a ser imaginada por los científicos, ya que ellos explicaban que dicho fenómeno ocurría únicamente por la velocidad de desplazamiento acorde a los sistemas de referencia acelerados de Einstein, y en este libro fue atribuido desde antes a las variaciones del correr del tiempo de acuerdo a las características modificadas de la cualidad tiempo-materia. El espacio-tiempo corriendo como una entidad fundamental discreta y propia de cada lugar de acuerdo a la materia.
El tiempo no es una creación nuestra, es una cualidad de la materia en movimiento, en cambio constante, y que nosotros intuimos e “inventamos” por los atributos de nuestra quinta dimensión. Es, por tanto, preexistente a nosotros. Pero en el supuesto de que en el espacio que contiene todo, sin contener nada, pues sería una contradicción, el todo no fuera nada, ni siquiera una molécula, un quark o cosa más “pequeña”; entonces el tiempo pasaría a ser verdaderamente una invención y una idea inútil, pero, ¿cómo puede haber una “idea” inútil en la nada, ya que las ideas también son materia? Por tanto, la nada nunca ha existido y el tiempo siempre ha sido, es eterno, y los 15,000 millones de años que supuestamente tiene nuestro actual universo, sólo son una referencia del tiempo que nosotros podemos contar y nos compete, tan relativo e insignificante como nuestro intelecto, puesto que el espacio contiene y ha contenido todas las posibilidades y épocas, eternas, vigentes, pasadas y reales, sin la subjetividad de nuestra mente y su evaluación. Contiene todos los tiempos en cada uno de los lugares donde hay materias y universos, con características parecidas al nuestro o totalmente diferentes, ya que el espacio por sí sólo no tiene características físicas, y por lo tanto, no influencía a la materia que ahí se encuentra sino viceversa, y eso, suponiendo que el espacio que es la primera dimensión, pueda ser modificado. Muchos tiempos que son y serán cualidad material y cambio de cada lugar. El espacio infinito conteniendo a la materia eterna, sujeta a los cambios que su cualidad tiempo le produce. Además, quizás el espacio no se deforma, sólo el tiempo se deforma en comparación al nuestro, pues la materia fija su propio movimiento, es decir, su cualidad-tiempo, y si suponemos al espacio como la primera dimensión, este no debería deformarse.
Si viviera en un mundo perteneciente a un universo microscópico para otro mundo, el movimiento que realizaría para correr cien zancadas sería tabulado de acuerdo a mi espacio recorrido, es decir, a mi cualidad tiempo. Podría tener mis propios segundos para medir ese desplazamiento de mis zancadas. Me tomará quizás 30 segundos de mi tiempo ese movimiento. Haría algunas repeticiones y regresaría a mi casa contento de haber hecho algo de actividad física. Pero el espacio que habré recorrido será menos que nada, menos que la constante del tal Planck, si Planck hubiera existido en el otro mundo que me contuviera, ese en que yo fuera menos que microscópico. Mi tiempo nada tendría que ver con el tiempo de Planck. Sería una cualidad mía, de características distintas, de pasar diferente, porque nuestras distancias no tendrían nada en común. El movimiento del brazo de Planck, para escribir su constante serían trillones de años luz para mi, y mil vidas no me alcanzarían para recorrer esa distancia…
En esta tesis, los 15,000 millones de años de nuestro universo son sólo un aproximado difuso que no entendemos bien, ya que el tiempo actual y que nosotros calculamos, en un principio y cuando todo se movía a la velocidad de la explosión inicial y su materia, tenía cualidades distintas a las actuales, pudo ser mucho más rápido que nuestra tabulación “segundera” presente, haciéndose cada vez más lento en la descompactación y conforme las densidades y las velocidades siguieron cambiando, para después comenzar compactarse nuevamente y volverse a acelerar, en algún momento, y todo al ritmo de la materia que determina el tiempo.
En un hoyo negro, con su materia tan densa, nuestro tiempo pasaría muy rápido –a diferencia de lo que han dicho los científicos de que se detiene el tiempo-, pero al explotar se reduciría drásticamente su cualidad, para conforme la materia se enfría, volver a compactarse y acelerarse. Es decir, la cualidad tiempo también es un constante cambio y entonces, los cálculos hechos de que el tiempo se detiene en un hoyo negro, serían falsos. Por el contrario, al acercarse la materia a un agujero negro, su tiempo sí se volvería mucho más lento por el hecho de perder sus cualidades de densidad al provocar una separación de sus átomos debida a la atracción descontrolada, pero en el momento de entrar, su densidad y la de todo el interior, se elevaría instantáneamente acelerando su tiempo nuevamente. Y mientras más materia circundante vaya engullendo, el tiempo se acelerará más dentro de él.
La propiedad tiempo en la materia luz, es prácticamente estática en comparación a nuestra tabulación por lo sutil de su materia, por su densidad y sus características, y no por su velocidad. Lo que nos deja en posibilidad de teorizar lo siguiente: viajar al pasado a partir de un tiempo actual, sería imposible, pero viajar al futuro a la velocidad de la luz, o multiplicando “N” veces nuestra densidad, y en una forma de materia decodificable a nuestro entendimiento para adelantar hechos, y que nos permita detectar aquellos no deseables, para entonces, una vez conseguido, imitar la materia de la luz, sin velocidad de por medio, reduciendo nuestra densidad otras “N” veces y abstraernos de la cualidad tiempo nuevamente, dentro de ese futuro que alcanzamos, para ubicarnos de regreso en el pasado de un tiempo que siguió corriendo, y con un tiempo de desfase igual al de nuestra ausencia, para cambiarlo antes de que ocurra, sería posible…
En un ejemplo más claro, es como saber que tengo una enfermedad terminal que en seis meses me matará, pero sé que su cura se encontrará en cincuenta años. Entonces decido adquirir las propiedades materiales de densidad suficiente, para que mi cualidad tiempo cambie y me permita en un microsegundo, adelantar los cincuenta años que necesitó la investigación para curarme, y después, regresar al tiempo de mi partida, un poco adelantado por supuesto, adquiriendo una densidad igual o inferior a la de la luz para lograrlo, ya curado.
O también, es posible abstraerse del tiempo que corre con nuestra cualidad, para mantenerse en un pasado constante en relación al tiempo que sigue. Es decir, si en estos instantes yo igualo mi densidad a la de la luz, entonces el tiempo que corre para mis semejantes Humanos me dejará atrás, y podré, cuando decida recuperar mi cualidad-tiempo normal, regresar al futuro con la misma apariencia que tuve antes de cambiar. Todos los seres con los que convivía serán viejitos o habrán muerto y yo estaré prácticamente como cuando partí.
He ahí la omnipresencia del Dios material, pues su cualidad materia y conciencia le permiten estar en todos lados y en cualquier momento de nuestra cualidad tiempo. De ahí también la capacidad fortuita de la mente de abstraerse de la materia más evidente que la contiene con sus razonamientos inhibidores, y eventualmente profetizar, al viajar rápido como la luz pero acompañada de su conciencia y memoria, decodificables por el Cerebro cuando la mente andarina regresa. Así puede adelantar hechos al volver a su cualidad material inicial y retomar su posición en la mente, sin haber alterado el estado físico de su cuerpo.
El alma sería parecida a la luz, aunque más sutil, y podría atravesar cosas de densidad superior pero no se expandiría descontroladamente gracias a sus atributos de conciencia y necesidad de expresión, a su habitar en una dimensión mayor, ya que la luz al carecer de conciencia, pertenecería sólo a la tercera dimensión. Puede transitar igual que la luz pero a placer, por lo que podría estar en el futuro viajando a gran velocidad; pasado nuestro, abstrayéndose de nuestro tiempo a partir de que le es posible; y presente, si es que le es factible alterar sus nuevas cualidades materiales y asemejarse a lo que fue, o a algún otro objeto de nuestro entorno físico y perceptible. Todo a probable elección de esa materia con conciencia. La ubicuidad tiempo-espacio de la energía pensante del alma, y que en esos planos también debe tener reglas físicas como las nuestras, que todavía no comprendemos bien, y cualidades semejantes a las materias ídem, con sus correspondientes posibilidades y organizaciones: un cielo, un infierno, la destrucción, reencarnación, reintegración… cualquier cosa es posible y habría que estar muertos para averiguarlo. Tal vez el infierno sea sólo la materia de nuestros peores miedos y el cielo la de nuestros mejores amores, en una materia construida por nuestros propios pensamientos.
Ahora, un año de nosotros serían miles de años en un hoyo negro. Tal vez en él es donde se empata la cualidad tiempo de la luz, con la velocidad –el movimiento en el agujero- y ésta ya no avanza. Entonces quizás el tiempo no se pueda detener como se ha pensado, sólo se sincronizan distintas cualidades-tiempo de la materia, con las velocidades de otra materia, y el movimiento se estatiza, pero no se detiene. Todo sigue moviéndose pero nada se desplaza en relación a nada. El tiempo-movimiento y la velocidad-desplazamiento se empatan haciéndose uno sólo. Como caminar en una banda que se mueve a cada paso que damos, no avanzamos pero si nos movemos. De hecho y en esta hipótesis, el tiempo nunca podría detenerse, avanzar lentísimo sí, pero no detenerse, y estatizarse el movimiento en un equilibrio eventual con la cualidad-tiempo de alguna materia.
Por ejemplo, una alta frecuencia viaja prácticamente a la misma velocidad que una baja frecuencia en el vacío, pero la alta frecuencia, al tener más materia en un mismo espacio de acuerdo a nuestros periodos tabulados, tiene una cualidad tiempo mayor. Su movimiento es superior como materia, no como desplazamiento. V=V1, velocidad de desplazamiento es igual a velocidad de desplazamiento 1, pero su cualidad tiempo es distinta: cT no es igual cT1. Por ello, mayores frecuencias traspasan más fácilmente materia de baja frecuencia y llegan más lejos. La frecuencia dentro de la materia determina la cualidad tiempo. Un rayo laser tiene una cualidad-tiempo distinta a la de la luz normal por la excesiva concentración de la misma materia, y su alta frecuencia, y por tanto su cualidad tiempo será mucho más rápida.
Por otro lado y sabiendo que la luz es materia, me pregunto a qué temperatura se podrá congelar… El día que los científicos lo resuelvan, habremos dado un paso gigantesco en el entendimiento de todo. Supuestamente ya ha habido experimentos donde lo han hecho, pero aún estamos en pañales en la investigación que nos dará una mejor idea del tiempo y el espacio, que acabará siendo sin duda: tiempo materia.

Un Big Bang más, nada del otro “espacio”
La vida en esta Tierra perteneciente a nuestro sistema solar, que pertenece al universo, y éste a su vez al espacio infinito, puede haberse repetido parcial o totalmente y ser resultado de miles, millones de explosiones Big Bangs que se han verificado y se verificarán. No hay límite en el número de veces, ni en los lugares. Pueden estar ocurriendo en este mismo momento en algún sitio o muchos del espacio infinito y que no tiene caso intentar imaginar, puesto que nuestro universo es finito en su forma, organización y extensión, y el espacio no.

Distinción entre eterno e infinito
Como el tiempo es una cualidad de la materia, éste y la eternidad son la misma cosa, sin principio ni fin, pues la materia de la que es cualidad, siempre ha existido de muy diversas formas y también es eterna. El espacio solo, no tiene cualidades ni tiempo, pero de vez en cuando aloja a la materia que da las condiciones de su relación y de la percepción del mismo. Aunque quizás, suponer que el espacio se deforma sea otra de las trampas en las que ha caído la Ciencia, y que en realidad jamás lo haga, tan sólo el tiempo al tener diferentes formas de correr, produzca un efecto de supuesta deformación del espacio, pero que en realidad, no ocurra. Que el espacio-tiempo sea materia-tiempo… El tiempo, cualidad de la materia.
No existe la partícula más pequeña, no hay alguna que no sea indivisible. Suponiendo que la encontráramos, con el tiempo y microscopios más potentes nos daríamos cuenta que se puede subdividir. Una parte siempre tendrá otra del doble de su tamaño, que sería enorme en relación a la primera, y ésta siempre podrá ser dividida en cuatro, por lo que todo es divisible.
La cualidad tiempo en la materia, la homologamos en tanto todas las cosas que percibimos. Tabulado en base a los atributos de resistencia y durabilidad, partiendo de nuestra vida, los ciclos de la Tierra y el cambio que produce el constante movimiento a nuestro alrededor. Referenciamos todo a nuestro universo “eterno como materia, finito como forma”, y a la materia más pequeña que estudiamos, en otro universo supuestamente “finito y pequeñito”, y que también se mueve y genera un cambio constante en su interior. Ambos universos lo hacen en función de un tiempo, al que nosotros le dimos valores arbitrarios y funcionales a nuestra escala, entendimiento y a la densidad propia de nuestra Tierra. Es una tabulación que puede aplicarse medianamente a todo proceso de la materia que nos es común, teniendo las suficientes subdivisiones de nuestro segundo para adentrarnos en ese mundo microscópico para nosotros, y que en realidad no tiene fin, es infinito como el espacio que alberga nuestro universo y a todas sus estrellas, lejano a otro universo que nos contiene también y que igualmente estaría contenido en alguno más. El espacio es infinito aún en el mundo “microscópico”.
Si tuviéramos un telescopio tan potente para alcanzar a ver los confines de nuestro universo, donde termina su materia y el espacio vacío comienza –ese que no está influenciado por gravedades, gases, vientos o lo que sea- y que por lo mismo no podría ser observado al no llegarle la luz y nada la refleja, y que por otro lado, también tuviéramos un microscopio con esa misma potencia inversa, aún así, no podríamos ver la partícula más pequeña, pues ésta no existe. Todo puede subdividirse en componentes más pequeños hasta llegar al espacio mismo, el vacío, y buscando en ese espacio, se encontrarían nuevos universos aún más pequeños, nuevas materias que juzgarán –en el supuesto de tener vida inteligente- a su universo como algo interminable y a su espacio como infinito. Luego no somos sino pequeños universos dispersos, expandiéndonos, reagrupándonos y explotando, en lapsos muy cortos para la eternidad del tiempo, y en lugares muy pequeños dentro de un espacio infinito e inseparable. Suena paradójico que nuestro universo y millones más, están contenidos en un espacio, a veces vacío, a veces no, y que a su vez es incontenible, porque no podemos estar adentro porque jamás podremos estar afuera de él. Nosotros estamos contenidos y contenemos universos dentro de ese espacio incontenible que “alberga” todo. Pero no estamos en interacción directa, pues nuestras acciones y movimientos no los afectan, ya que las distancias son enormes, aunque parezcan pequeñas en los supuestos micro universos, y el tiempo será cualidad de cada uno, del espacio y su materia, su densidad, gravedad y velocidad de desplazamiento. Es como una pelota de beisbol que nunca llega al cátcher conforme subdividimos el trayecto, así esos universos perciben el tiempo –el movimiento- y su duración y ciclos. Nada tienen que ver con nuestra concepción y para ellos, en esa línea infinita, 15,000 millones de “años” son lo que para nosotros representan 1.5 segundos, menos de lo que le toma a la bola llegar al cátcher; y que para el otro universo gigante, donde nosotros estamos contenidos, tan sólo sean .00000000000000015 segundos.
Todo es relativo a la materia, pues mientras más pequeña habrá mayor densidad, menor distancia en los procesos y el tiempo pasa muchísimo más rápido que para los más grandes. Para el universo de mayor tamaño y de densidad menor, el tiempo pasa mucho más lento, y con esto nos encontramos con una variedad de posibilidades de existencia infinita, igual que el espacio infinito, con una materia y tiempo eternos.
Con todo esto que escribí en la pasada edición, quedó más claro que la relación tiempo-espacio sería materia-tiempo. Nuestra tarea sería el cálculo de todas las posibilidades de la materia como tiempo, es decir, como cambio y movimiento en espacios de posibilidades tal vez infinitos. La constante de Planck quedaría así en un bello recuerdo, ya que cualquier longitud tendría sentido. Esta hipótesis la formulé con todos sus derechos de autoría, desde el 2008, y no me reí mientras la escribía. Lo menciono porque recientemente se han dado a conocer “nuevas teorías serias” por parte de algunos respetados científicos, y que hablan sobre esferas del tiempo, Platonias, Alphas sin Omegas (puesto que no hay ningún límite sobre los tamaños de los universos o lo que pueda existir en cualquier espacio), la ilusión del tiempo (y que será proporcional a la conciencia que lo entiende), dilatación y contracción del tiempo… y demás cosas que yo ya expuse aquí mucho antes, como está demostrado. Si bien Einstein ya había formulado la posibilidad de la dilatación del tiempo, lo había hecho en base al movimiento del observador, es decir, en base a sistemas de referencia acelerados. Y así siempre se supo, hasta ahora que ya se habla de la dilatación del tiempo sin necesidad del movimiento o cuerpos gravitatorios masivos, y sin que se deforme el espacio-tiempo por fuerza, en tales casos. Sin lugar a dudas, ellos aún se equivocan en suponer que en campos gravitacionales masivos, el tiempo es más lento o se detiene, pero al menos mi hipótesis ya fue compartida por eminencias, y es comprobable que aquí se escribió primero.
Todas las dimensiones y posibilidades de universos están contenidas en un mismo espacio infinito, que se contiene a sí mismo a la vez que no tiene final. Espacios finitos contenidos en el espacio infinito. Podría decirse que nuestro universo es microscópico en comparación a otros en el espacio, de materia mucho menos densa y de tiempo más lento, y que somos tan distantes a ellos por su gigantez, que no nos afectan ni influencían. Sus mediciones son tan enormes que aún estando nosotros contenidos en ellos, nuestras dimensiones sólo podrían ser imaginadas por sus científicos más capaces, deducidas y teorizadas únicamente, y por tanto intocables e imperturbables, salvo por una de sus bombas atómicas y eso, probablemente.
Por tanto, el tiempo Humano es cualidad de las cosas y que nosotros tabulamos como referencia a nuestro tamaño, a la modificación de nuestra forma como seres, de nuestra vida y muerte, de nuestros días y noches. Adecuamos el tiempo-cualidad-materia a nuestra cualidad-escala-densidad. Creo que es un tanto antropocéntrico pensar que nuestro universo es infinito por ser muy “grandote” y que un átomo es extremadamente “pequeñito”, como regla única. Pensar que nuestro “1” es el rey de las galaxias para calcular todo, es peregrino. Que a partir de nosotros todo es para arriba o para abajo… Creer que en lo microscópico encontraremos el final feliz al observar la partícula más pequeña, y en nuestro Cosmos, la totalidad de todo, no tiene fundamentos reales.
A los seres Humanos nos gustan las buenas explicaciones y los finales felices. Para afuera, decidimos que “nuestro” universo es infinito. Es un final incompleto pero feliz “al fin”, pues el nuestro lo abarca todo; y para adentro se nos ha complicado más la cosa, pues tenemos que encontrar el final de la materia y, como es “chiquita”, no puede ser infinita y dejarnos sin un final de película. Como la Ciencia avanza, ya no sólo hay electrones, protones y neutrones, pero de que lo “chiquito” debe de acabarse, debe de acabarse, así sea en quarks, glutones, o lo que sea. No nos agrada la idea de ser nada más el jamón de un sándwich eterno entre muchos universos finitos en extensión y distintos en sus cualidades de tiempo. La cuestión es que no somos el jamón, somos viajeros en el circular continuo y eterno, portadores y huéspedes de universos finitos en un espacio infinito. En todo momento están cambiando los universos, apareciendo en nuevas formas, explotando y reagrupándose por todos lados. La materia es eterna y el espacio infinito, y nuestro cosmos es tan sólo una pieza más.
Los hoyos negros y demás posibilidades de la materia (la locura del razonamiento)
Los hoyos negros no son puertas a otras dimensiones, simplemente son el aglutinamiento de muchos universos –“macros y micros”- y sus espacios respectivos. Todos, en reacción de sus características propias formando uno nuevo, un universo único súper denso, de tiempo aceleradísimo, mayor gravedad y “homogéneo”. Este, bien podría ser de antimateria, pero también podría ser tan sólo una batería gigante y con una cualidad de tiempo y materia propia y única por su densidad, tanto que hasta a la luz la absorbe y la mezcla demostrando así su materialidad –o bien, como ya expuse, deteniendo su movimiento-, y amasando todas las demás posibilidades de existencia, no importando su sutileza, en una sola. Es el recomenzar de toda la materia en un lugar específico del espacio infinito, y que explotará hacia adentro en micro-universos y su espacio, y hacia afuera en macro universos. Capaz de no sólo absorber luminarias, sino probablemente a la materia de las almas y desaparecerlas para reinventarlas en otras formas de construcción de materia y en otras ánimas sin memoria y dentro de otras situaciones dimensionales. El hoyo negro es una puerta que une el espacio externo y el espacio interno de su materia, la de muchos universos siendo uno, y modificado su entorno por la densidad de su umbral.
Quizás ahí está la preservación del ser espiritual. Quien no aprovecha la vida para evolucionar espiritualmente, no tendrá el conocimiento para escapar del siguiente colapso universal, por lo que será reabsorbido en el hoyo negro de su universo y desaparecerá su conciencia. Y tomando en cuenta que el tiempo, con las cualidades materiales de densidad del alma, pasa mucho más lento en relación al que experimentamos y tabulamos en la vida humana, el periodo que ocurre para tal evento en la vida espiritual, pasaría en unos cuantos días, meses, años, y la próxima inexistencia y desaparición del alma y su conciencia, no sería gran espera… explico: un día para el alma, tal vez sean 1000 años o muchos más para nosotros, encarnados; nuestra perspectiva como observadores del tiempo cambiaría radicalmente. Y ya enrielados en las suposiciones, imaginemos que para prolongar la existencia, el alma decida reencarnar y aumentar su periodo de presencia, para evolucionar en la quinta dimensión de nuestra existencia, y de ahí poder evolucionar hacia una séptima, octava o novena. Que a través de la encarnación haya una oportunidad más de evolución y trascendencia dimensional, para no morir totalmente en el próximo Big Crush… Vaya usted a saber.
La materia necesita espacio para existir. No sólo estar contenida en el espacio sino, igualmente de importante, contener espacio dentro de sí para que haya movimiento en ella y su cualidad tiempo no se detenga, como en el ejemplo de la piedra anteriormente expuesto. La cualidad tiempo en la materia se puede acelerar hasta un punto máximo al compactarse, mientras contenga espacio dentro de sí, pasado ese umbral, el tiempo se detendría y la materia desaparecería. El paso siguiente a la máxima aceleración por densidad sería la inexistencia del movimiento, y por tanto, de la materia y de su cualidad-tiempo. Es así como la materia de un hoyo negro, al llegar al punto máximo de aceleración del tiempo, en vez de detenerse, explota para desacelerarse, ya que la materia sin su cualidad tiempo, no existiría, degeneraría en la extinción de la misma materia, su tiempo, y tal vez, su espacio.
En contraparte, en la materia sutil y de densidad ínfima, también habrá un umbral que no se puede sobrepasar, pues el tiempo también dejaría de existir al no tener ya lugar donde se pueda verificar el movimiento coherente de una materia discriminable, y por tanto, que tampoco tenga cualidad-tiempo. La materia siempre debe de alojar al espacio porque también el espacio es un continuo sin separaciones. Es un entramado que no puede aislarse en partes. No se podría encerrar el espacio dentro de la materia, pues siempre debe de estar en contacto consigo mismo. La materia como queso gruyere, que permite un tejido de espacio continuo, como cuerdas que sujetan a la materia. Si en un hoyo negro se detuviera el tiempo como se cree, significaría que ya no habría espacio en su interior que permitiera el movimiento. La atracción gravitacional es un movimiento en la materia y por tanto, ésta desaparecería. Un agujero negro sin tiempo ya no ejercería atracción, y no sólo eso, sino que no manejaría energía dentro de sí, congelándose a un punto virtualmente incalculable e incalculable. La luz ya no sería absorbida en ningún grado y sería rebotada totalmente, como si se encontrara con un espejo perfecto. No contendría espacio y por lo mismo, estaría rodeado de un espacio ajeno totalmente a él, rompiendo el entramado espacio que debe de circular como sistema venoso en toda materia. Sería tan pesado que se escurriría en el espacio ante cualquier impulso, pero perdería toda posibilidad de atracción e interacción con cualquier otra materia. Ya no mutaría al perder la cualidad tiempo, que es la dimensión que permite la transmutación, entropía, y por tanto, el cambio. Perdería toda forma de carga eléctrica. Sería como la petrificación perfecta de la materia, surgiendo algo distinto a ella, sin poseer ningún tipo de energía.
Ahora, si por otro lado, un hoyo negro aumentara su cualidad tiempo como aquí se afirmó, entonces conforme se vaya compactando la materia dentro de él, su frecuencia material irá creciendo, al hacerse su espacio interior cada vez más pequeño. Las partículas chocarán unas y otras con menos rango de movimiento conforme engulla materia, calentándolo, elevando su gravedad y provocando un efecto similar al de los transformadores, es decir, una vibración potente que produciría un sonido, y esta sería el dato más revelador de lo que ocurre dentro. Este sonido no tendría la facultad de escapar fuera de la gravedad del agujero, pero si otra frecuencia entrara en él, de forma continua, este sonido podría montarse en dicha frecuencia y caminar lentamente, como un gusano, fuera del horizonte de eventos de la singularidad, escapando así, y siendo percibida por la emisora de la frecuencia que entró en tal horizonte. Una frecuencia enviada a un hoyo negro, tendrá durante su trayecto pocas variaciones, pero al momento de entrar en su campo de acción, de primer instante, sus ondas se alargarán por la gravedad que la impulsa hacia dentro, pero ya entrando, si es que el hoyo negro aún no alcanza una cualidad tiempo que haga que la frecuencia siga en movimiento sin avanzar, tal frecuencia se hará muchísimo más alta, acorde a la cualidad tiempo del hoyo, penetrando lentamente en él, como un taladro en la pared. Es ahí cuando la frecuencia de sonido de la vibración del hoyo negro, interferirá con la nueva frecuencia de entrada, montándose en ella y generando un sonido de salida. Esto es muy probablemente lo que se ha escuchado en el GEO600. Es decir, sí ha captado ondas gravitatorias importantes, pero el sonido del hoyo negro es la respuesta que han obtenido.
Conforme el hoyo negro va aumentando su gravedad y cualidad tiempo, la luz y toda materia entran violentamente, haciéndolo cada vez más despacio, hasta que entran de manera tan lenta, que el hoyo en vez de verse negro, estaría iluminado y daría la apariencia de desaparecer. Pero en realidad tendrían una velocidad descomunal que se emparejaría con la velocidad tiempo del hoyo. Si por algún motivo como su masiva gravedad, llega más materia a él, la seguiría absorbiendo pero ya no tan fervientemente. Seguramente tendrá una rotación que nos hablará no sólo de su dieta, sino de su cualidad tiempo, en qué estado se encuentra, y de su potencial. Como su cualidad tiempo materia es tan veloz, al momento de explotar, la materia podría viajar tan rápido como la luz por breves instantes, en los que su densidad baja y su cualidad tiempo también, pero dichos instantes serán suficientes para recorrer millones de kilómetros en segundos, y después seguir avanzando por inercia hasta que la cualidad tiempo descienda lo suficiente y comience su aceleración nuevamente, al empezar el proceso inverso de compactación.
La materia expulsada no tendría sólo un movimiento recto, también llevaría el movimiento de rotación del hoyo negro, como una licuadora que se pone en marcha y, además de expeler la materia hacia arriba, la hace girar. Esto generaría un cono giratorio, en el movimiento de toda la materia, asimismo, dependiendo de qué tan lejos estemos nosotros de las paredes de dicho cono, podríamos ver regiones del espacio donde jamás llegará la luz, y tampoco la materia, y sería inútil esperar a que lo hagan, pues serían los limites materiales de nuestro espacio. Esa región quedaría fuera del rango de alcance de la explosión. Ese cono giratorio, llevaría a mucha materia a redondearse y a que las materias más grandes, vayan interceptando materias más pequeñas para formar sistemas gravitatorios dentro del sistema completo. Y mientras todo esto pasa, el nuevo hoyo negro del moño, hipótesis que adelante explicaré, ya ejercerá una atracción importante a la expansión reciente, y seguirá aumentando dramáticamente su potencial para que, además de una gran fuerza centrípeta suya y en concordancia con los giros centrífugos del cono, su gravedad justifique una nueva singularidad con la materia expulsada. Todo ocurriendo a rangos distintos de correr del tiempo. El hoyo negro al tener una rotación y explotar en forma de cono giratorio, expulsará a la materia más pulverizada en los instantes iniciales, y gradualmente la irá engrosando. Claro que es un decir, porque sus velocidades serían inmensas, pero si habría un patrón de expulsión. Sin lugar a dudas, la expulsión de materia no puede ser cuantificada ni identificada, los tamaños y lugares a ocupar por la materia, no podríamos saberlos. Sería un fenómeno cuántico cien por ciento.

17.Publicado por CArlos el 02/01/2011 00:28
una duda

En la estrofa que dice que seria como IMPOSIBLE para un pintor dibujar en una superficie PLANA los objetos con todas sus DIMENSIONES pero existe alguna ilusion o es verda esto de este famoso pintor JULIAN BEEVER conocidazo. el no puedo hacer eso solo con ingenio dimensional.

O sea que con los AVANCES CIENTIFICOS (como este avanzado pintor) ¿PODRIAMOS VER MAS ALLA DE LO VISIBLE POR EL OJO HUMANO?


DIGO ASI POR QUE ESE EJMEPLO NO ME CONVENCE PARA ESA PROPUESTA CREO QYO Q TIENE Q DAR UN EJMEPLO REAL Y CLARO. PERO CON ESE EJEMPLO ME DICE Q SI SE PUEDE COMO UN MENSAJE OCULTO?

saludos

18.Publicado por Can Antúnez el 03/01/2013 11:43
Les comparto un trabajo titulado Analogías y coincidencias que plantea el espacio y el tiempo como el síntomas de un problema biológico. Aquí el enlace:

http://analogiasycoincidencias.blogspot.mx/

19.Publicado por dOCTOR el 10/07/2013 22:43
ADI= apercibidor de imagen
Podría ser la nueva unidad para cualificar y no cuantificar la antigua unidad denominada "tiempo". Si el factor tiempo es inexistente, por ende requerimos, a causa de los paradigmas culturales nefastos y el supuesto "inconsciente colectivo ", un espejo y un reflector que compense la ilusión temporal al ver el aparente movimiento de las cosas y objetos. Con una cultura y un dominio dado, evitaremos percibir "ad libitum" cualquier movimiento aparente y/o real de las cosas, incluso direccionando la energía mental propia para congelar o dejar en "suspensión animada" por largo tiempo (perdón), por largo ADI, lascélulas que organizan dinámicamente el consciente que vive y pervive.

20.Publicado por oscar sueiras el 11/03/2014 12:46
para J. FELIX DIAZ , hay un apartado suyo que habla de las 3 dimensiones...

Solo queria aclararle que el ojo humano solo puede ver en 2 dimensiones, el hecho de ver en 3 dimensiones es que tienes 2 ojos separados a una distancia, los cuales toman imagenes momento a momento desde diferentes puntos de vista, esas dos imagenes recibidas van al cerebro el cual "Crea" una sola imagen y de ahi la ilusion de 3 dimensiones, si usted mira con un solo ojo, vera en dos dimensiones pues todo lo que ves lo ves desde el mismo punto de vista, y en todo caso te podra dar la sensacion de que ves en 3 dimensiones por el propio cerebro, como bien dijeron hay dibujos que parecen 3 dimensiones, obviamente son solo 2 dimensiones, pero el cerebro se encarga de alguna manera a razonar lo observado y parezca (parezca = engañar) que es 3 dimensiones.

con lo cual llegados a este punto, podria estar convencido que la realidad existe, de diferentes formas, segun tu cerebro la interprete.

En relacion al tiempo, mi opinion es que, solo existe para medir distancias y hacernos la vida mas facil, nos basamos en el tiempo en el dia a dia contando las vueltas que da la tierra y celebrando los giros que da al sol, sin embargo no se tienen encuenta los giros o rotaciones de la via lactea o el propio universo. para mi el tiempo es una invencion, educada y asimilada por los seres humanos,

en resumen, para mi el tiempo en si, no existe, no hubo un ayer, ni habra un mañana y por ende no existe el presente pues en el momento que supuestamente fuera presente ya seria radicalmente pasado, con lo cual lo unico que existe es el cambio o movimiento.

21.Publicado por Arturo Ruiz Puerta el 20/08/2014 03:25
El tiempo es la mayor o menor duración de los distintos procesos que existen en el universo. El tiempo absoluto es el que se presenta desde el inicio del big bang y es el mismo para todo el universo, solo que para expresarlo se debe hacer en base a los tiempos relativos de procesos particulares ya conocidos y de alguna manera uniformes y constantes, como el desplazamiento de los planetas, etc.

22.Publicado por S.G.P. el 23/12/2015 20:52 (desde móvil)
DESDE MUY CHICO ME APASIONAN ESTOS TEMAS, PERO DA MUCHA FRUSTACION PENSAR QUE CON MISEROS 5 SENTIDOS NUNCA VAMOS A PODER COMPRENDER NI LA MILLONÉSIMA PARTE DE COMO FUNCIONA EL UNIVERSO, ES COMO QUERER EXPLICARLE A UN ÁRBOL PARA QUÉ SIRVE UN TELÉFONO

23.Publicado por Verysa el 27/12/2015 12:56 (desde móvil)
El tiempo existe y no existe.. Y tambien nos pasa muchas veces que nos dan deja vus y flashbacs.. Y sobre los mundos paralelos tmbien y espacio-tiempo, abujero de gusanos...etc. Como que en otras vidas y vivimos de nuevo todo lo d sta vida y otras

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