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Unos cálculos dentales revelan la dieta de la Prehistoria

Los humanos prehistóricos comían plantas mucho antes del desarrollo de la agricultura


Una investigación realizada en un yacimiento de Sudán ha revelado que los humanos prehistóricos comían plantas antes del desarrollo de la agricultura. También se han encontrado evidencias de comida cocinada. El acceso a estas pruebas podría revolucionar la percepción del conocimiento ecológico y el uso de plantas entre las poblaciones prehistóricas y pre-agrícolas, afirman los autores de la investigación, de la Universidad Autònoma de Barcelona (UAB) y de la Universidad de York (Canadá).





Una de las tres tumbas más ricas del último periodo meroítico identificadas en el cementerio, de un hombre joven. Imagen: Donatella Usai/Centro Studi Sudanesi e Sub-Sahariani. Fuente: Sinc.
Una de las tres tumbas más ricas del último periodo meroítico identificadas en el cementerio, de un hombre joven. Imagen: Donatella Usai/Centro Studi Sudanesi e Sub-Sahariani. Fuente: Sinc.
Un equipo internacional de investigadores ha hallado nuevas evidencias de que nuestros antepasados prehistóricos tenían un conocimiento preciso de las plantas, mucho antes del desarrollo de la agricultura.

Mediante la extracción de compuestos químicos y microfósiles del cálculo dental –placa calcificada– de dientes antiguos, los científicos han logrado nueva información de su dieta. Los resultados del estudio se han publicado en la revista PLOS One.

El trabajo, liderado por la Universidad Autònoma de Barcelona (UAB) y la de York (Toronto, Canadá), indica que una planta, la castañuela o juncia real (Cyperus rotundus), considerada hoy como una molesta mala hierba, fue una parte importante de la alimentación prehistórica.

Los resultados también sugieren que los humanos prehistóricos de la región central del Sudán podrían conocer las cualidades nutricionales y medicinales de esta y otras plantas, informa la UAB en un comunicado difundido por Sinc.

La investigación se ha realizado en Al Khiday, un yacimiento prehistórico del Nilo Blanco, en la región central de Sudán. Y demuestra que durante al menos 7.000 años, empezando antes del desarrollo de la agricultura y continuando después de iniciarse el cultivo de plantas, la población de Al Khiday ingirió tubérculos de castañuela. La planta es una buena fuente de carbohidratos y tiene muchas cualidades útiles medicinales y aromáticas.

Comían la mala hierba 'más cara del mundo'

Karen Hardy, profesora de investigación ICREA en la UAB y científica asociada honorífica de la Universidad de York, que ha liderado la investigación, explica que la castañuela está considerada hoy un azote en las regiones tropicales y subtropicales y ha sido designada como la mala hierba más cara del mundo por las dificultades y elevados costes que supone su erradicación de las áreas agrícolas.

"Sin embargo –añade–, tras extraer material de las muestras del cálculo dental antiguo hemos encontrado que, más que ser una molestia en el pasado, fue una planta valiosa como alimento y posiblemente por sus cualidades medicinales. Esta planta también fue usada mucho más tarde por los antiguos egipcios como perfume y medicina".

El equipo ha descubierto además que esta población ingería varias plantas y ha encontrado trazas de humo, evidencias de comida cocinada y de fibras de plantas que sugieren la preparación de materias primas mediante la masticación. Estos pequeños detalles biográficos se añaden a la evidencia creciente de que la población prehistórica tenía un detallado conocimiento de las plantas mucho antes del desarrollo de la agricultura”, dice Hardy.

Así evitaban las caries

Al Khiday es un complejo de cinco yacimientos arqueológicos situado 25 kilómetros al sur de Omdurman (Sudán), uno de los yacimientos es predominantemente una tumba excavada del pre-Mesolítico, Neolítico y del último período meroítico. Como cementerio que abarca múltiples períodos, proporciona a los investigadores una perspectiva de tiempo de utilidad sobre el material recuperado.

Los investigadores también encontraron ingestión de tubérculos de castañuela tanto en el periodo pre-agrícola como en el agrícola. Sugieren que la capacidad de esta planta para inhibir el Streptococcus mutans, una bacteria que se asocia a la caries dental, podía haber contribuido al inesperado bajo nivel de cavidades hallado en los dientes de la población agrícola.

Stephen Buckley, miembro del centro de investigación BioArCh de la Universidad de York que ha dirigido los análisis químicos, explica que “la evidencia de castañuela era muy clara en las muestras de todos los periodos que analizamos. Esta planta era evidentemente importante para la población de Al Khiday, incluso después de la introducción de la agricultura”.

Otros investigadores que han participado en este estudio han sido Donatella Usai, del Instituto Italiano per l’Africa e l’Oriente de Roma (directora de la excavación) y Tina Jakob, del departamento de Arqueología de la Durham University –análisis de restos humanos de Al Khiday–. Anita Radini, arqueobotánica del Servicio Arqueológico de la Leicester University (ULAS) y candidata doctoral a BioArCh, Universidad de York, contribuyó al análisis de microfósiles encontrados en las muestras de cálculos dentales.

“Al Kidahy es un yacimiento único en el valle del Nilo, donde una gran población vivió durante miles de años. Este estudio demuestra que hicieron un buen uso de las plantas salvajes disponibles como comida, como materia prima y, posiblemente, como medicina”, indica Donatella Usai.

No solo carne

La profesora Hardy añade: “El desarrollo de estudios sobre compuestos químicos y microfósiles de los cálculos dentales ayudará a equilibrar el enfoque predominante sobre la carne y las proteínas que ha caracterizado la interpretación sobre la dieta pre-agrícola hasta ahora. El nuevo acceso a las plantas ingeridas, proveniente del análisis del cálculo dental, incrementará, si no revolucionará, la percepción del conocimiento ecológico y el uso de plantas entre las poblaciones prehistóricas y pre-agrícolas”.

El trabajo de campo ha sido financiado por el Ministerio de Asuntos Extranjeros de Italia, el Instituto Italiano per l’Africa e l’Oriente, el Centro Studi Sudanesi e Sub-Sahariani y las universidades de Milán, Padua y Parma. La investigación ha contado con el apoyo de la National Corporation for Antiquities and Museums (NCAM) of Sudan y del Ministerio de Ciencia e Innovación (actualmente de Economía y Competitividad).

Karen Hardy (arriba) y grupo de gránulos de almidón incrustados en los cálculos dentales. Fuente: UAB.
Karen Hardy (arriba) y grupo de gránulos de almidón incrustados en los cálculos dentales. Fuente: UAB.
Y los neandertales usaban plantas medicinales

En 2012, Karen Hardy, junto a un equipo internacional de investigadores liderado por la UAB y la Universidad de York, hicieron otro descubrimiento interesante sobre la dieta de los humanos más primitivos.

En concreto, entonces obtuvieron la primera prueba molecular de que la especie neandertal no sólo comía una gran variedad de plantas, sino que además conocía sus cualidades curativas y nutricionales.

En aquel caso, el hallazgo fue realizado gracias al análisis de los cálculos dentales de cinco individuos de esta especie del yacimiento cueva de El Sidrón (Asturias, España), informó la UAB.

Hasta poco antes de este descubrimiento, se pensaba que la forma humana neandertal, que desapareció hace entre 30.000 y 24.000 años, era predominantemente carnívora.

Sin embargo, las pruebas de que tenía una dieta más variada son cada vez más evidentes, a medida que se sofistican las técnicas de análisis.

De hecho, recientemente se ha recopilado una de estas pruebas, en una investigación de la Universidad de La Laguna (Tenerife) y del MIT (Boston, EEUU).

En un estudio de heces de hace 50.000 años, estos científicos constataron que los neandertales también comían vegetales.

Referencia bibliográfica:


Karen Hardy et al. Dental calculus reveals unique insights into food items, cooking and plant processing in prehistoric Central Sudan. PLOS One (2014). DOI: 10.1371/journal.pone.0100808.

Hardy K et al. Neanderthal medics? Evidence for food, cooking and medicinal plants entrapped in dental calculus. Naturwissenschaften-The Science of Natureon (2012). DOI: 10.1007/s00114-012-0942-0.


Jueves, 17 de Julio 2014
UAB/T21
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