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Ya se puede contaminar con la conciencia tranquila

Cada vez más empresas venden participaciones en proyectos ecológicos a los viajeros de aviones


Más de 30 compañías y organizaciones de Estados Unidos y Europa ofrecen a los viajeros de aviones la posibilidad de realizar compensaciones destinadas a proyectos ecológicos, con la finalidad de reparar el daño ambiental causado por las compañías aéreas. Basada en la conciencia individual del impacto que para el medio ambiente suponen los viajes aéreos, esta nueva práctica debe tener sin embargo cierto control. La Tufts University Climate Initiative ha analizado las compañías que la aplican y su nivel de fiabilidad, para que los usuarios sepan cuales son más o menos recomendables. Por Olga Castro-Perea.




Ya se puede contaminar con la conciencia tranquila
Un grupo de empresas y de organizaciones, algunas sin ánimo de lucro y otras corrientes, están ofreciendo a los consumidores la posibilidad de invertir voluntariamente en proyectos de ralentización del cambio climático, para permitirles compensar las emisiones de gases de efecto invernadero que se derivan de sus vuelos en avión.

Estas propuestas han sido analizadas por la Tufts University Climate Initiative, de Estados Unidos, que señala que el transporte aéreo es un sector altamente contaminante, y que está considerado un contribuyente continuo y en desarrollo de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

El Intergovernmental Panel on Climate Chante (IPCC considera que el transporte aéreo continuará creciendo y que en 2050 sus emisiones alcanzarán 10 veces el nivel de 1992 (fecha en que ya producía el 2% del total de las emisiones contaminantes originadas por la actividad humana).

Así, aquellas personas preocupadas por el cambio climático pero que no pueden evitar tener que volar por diversas razones, pueden neutralizar las emisiones que originan por sus vuelos, adquiriendo económicamente compensaciones en forma de inversiones para energías renovables o para eficiencia energética, entre otras.

Sentido de responsabilidad

Estas compensaciones voluntarias están inspiradas en el sentido de responsabilidad individual en el cambio climático, informa la Tufts University, y ayudan a su vez a educar a los consumidores acerca del alcance de sus propias acciones en el impacto que sufre en la actualidad el medio ambiente.

Recientemente, algunas agencias de viaje han empezado ya a ofertar a sus clientes la opción de adquirir compensaciones de este tipo por sus viajes, como es el caso de Expedia y Travelocity|3689|vacations_main,00.html?WA1=03040&WA2=HP&WA3=TL9&WA4=xlob_t4g_gozero&WA5=IM. También algunas ONGs y compañías comienzan a hacerlo.

La Tufts University Climate Iniciative está interesada en las organizaciones que proponen a los usuarios de los transportes aéreos compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero, y pretende evaluarlas para conocer los reglamentos y los mecanismos de compensación que ofertan, que suelen ser diversos.

Para evaluarlas, han definido un número de indicadores: la calidad de los proyectos que financian, por ejemplo, si dichos proyectos poseen certificados concedidos por organismos reconocidos e independientes; el tipo de proyectos financiados; la financiación de cada organización (el coste de funcionamiento); la calidad de sus calculadores de emisiones (considerando el tipo de avión y sus fases vuelo) y los precios de los certificados.
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Tres categorías

Han sido evaluadas así 13 organizaciones y empresas (de las tres docenas que hay actualmente en el mercado de compensaciones medioambientales voluntarias) que proponen este servicio. Seis de ellas tienen su base en Estados Unidos, y cuatro en Europa. La Tufts University ha clasificado estas organizaciones en tres categorías: las que la universidad recomienda, las que recomienda con reservas, y las no recomendables.

En el grupo de cabeza se encuentran cuatro organizaciones: la alemana Atmosfair, la australiana Climate friendly, la suiza Myclimate y la única norteamericana de la lista principal: NativeEnergy, fundada en 2000 y que invierte en proyectos amerindios de energías renovables (instalaciones de energía eólica, paneles solares y de producción de electricidad a partir del metano).

Algunos ecologistas suponen que estos mecanismos compensatorios no se traducirán en una reducción real de las emisiones de CO2, y que la única solución eficiente pasa por una regulación de emisiones impuesta por las leyes.

Sin embargo, la Tufts señala que el número de empresas y organizaciones que venden este tipo de compensaciones crece continuamente, por lo que su efecto podría ser considerable.

Viernes, 16 de Marzo 2007
Olga Castro-Perea
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Nota


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1.Publicado por Costa el 17/03/2007 00:16
La iniciativa del contexto del artículo es buena, pero mi crítica al estilo "House" apunta al título de este artículo.

En mi opinión, el contenido del artículo es aceptable e interesante (hasta ahí llega mi optimismo), pero el título: "Ya se puede contaminar con la conciencia tranquila", digamos que no es el más apropiado.

A pesar que se entiende la ironía, lo mejor sería seguir en la línea de impulsar una conciencia ecológica al redactar o traducir el artículo.

Me queda una sensación de cierto conformismo ante los problemas, en este caso, asociado a la contaminación; y un sentimiento poco deportivo o competitivo al momento de asumir este tipo de problemas, es decir, el esfuerzo es bueno, relajarse mucho y contaminar no. Me preocupa aun más que esto sea muy común y nos lo encontremos por todas partes.

Para corregir este despiste periodístico, agradezco que podamos comentar, algo se puede hacer, más bien, "todo" lo que hacemos debe estar razonado por "ésto que voy a hacer contamina?", porque lo que se nos viene es serio. Recordáis el cuento de la rana que no se escapa de la sartén hirviendo porque el calentamiento es lento?, pues esto es lo mismo.

Quien promueva la concienciación ecológica, primero se lo tiene que creer, luego es una cuestión de estilo de vida que cada vez será más evidente y nadie podrá mirar hacia otro lado o ignorar, será una cuestión vital, solo es cuestión de tiempo. Es decir, hoy a los fumadores les preocupa el ciclo de fumar y dejar de fumar. Así, con esa mentalidad, es predecible que decidirá de todas formas una aerolínea contaminante porque le da igual (el pasotismo ha pasado de moda hace mucho).

Por otro lado, a las empresas de mala gestión les preocupa contaminar menos y casi siempre queda en eso: en una preocupación. Es similar a la situación anterior, depende de quiénes estén al frente y sus estilos de vida.

Solución: ¿Concienciarles?, ¿recordarles que hay que contaminar menos?, ¿con premios para el pasajero?, ¿premios para las aerolíneas también?...

... ¿para qué? si en el fondo hay muchas personas pesimistas que "ven el vaso medio vacío" (en vez de medio lleno); o ven que "relajarse" es sinónimo de "contaminar tranquilos" (no será alrevés?)

Venga ya !! haced bien las tareas que no os habéis librado de la escuela.

P.D. Quien comente a continuación, si tiene la conciencia tranquila como yo, que tire la primera piedra.

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Por cierto, en relación al ejemplo del fumador, quien desee dejarlo ya puede hacerlo, pero que no lo haga sin consultar a su médico, porque existe el alto riesgo de sufrir problemas de ansiedad, irritación, etc. que dará problemas a sí mismo como a quienes le rodean.
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