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BIOFILOSOFIA: Javier del Arco


Como puede deducirse de los anteriores tres artículos, cerramos hoy la parte dedicada a nuestra hipótesis metafísica de una Divinidad, sustentada en tres Hipóstasis, que se establecen entre sí relaciones mutuas mediante una procesión, nunca emanación, que excluye el dualismo, y sustentada en la el núcleo central de la filosofía de Plotino. Hoy trataremos de la tercera de estas tres Hipóstasis, el Alma. Pero antes introduciremos un pequeño resumen que refuerza y aclara aún más, creemos nosotros, lo ya dicho en los anteriores artículos, que hay muchos partidarios, conscientes o no, del movimiento New Age y también mucho neo-gnóstico por ahí, y no quiero que se equivoquen con nuestra filosofía plotiniana y pre-agustiniana, metafísica en estado puro, y confundirlos a ellos, porque a nosotros todos los que piensan en las causas primeras y fundamentales, de entrada, nos merecen respeto.



1. Resumen. Creemos haber aclarado que el Uno está por encima del ser, del pensamiento y de la vida. Ello no significa que el Uno sea un no-ser, no-pensamiento y no-vida, sino lo contrario, es Súper-ser, Súper-pensamiento, Súper-vida. El Uno absoluto es, pues, causa de todo lo demás. Si embargo, Plotino se plantea el siguiente interrogante: ¿por qué hay lo Absoluto y por qué lo es? Ningún filósofo griego se había formulado esta pregunta, quizá Plotino la enunció como resultado de su duro ataque a los gnósticos en la que lleva al límite sus planteamientos metafísicos.

La formulación de Plotino alcanza una de las cotas más elevadas del pensamiento occidental de todos los tiempos: el Uno se “autopone”, es “actividad auto productora”, es el “Bien que se crea a si mismo”. Es como ha querido ser: “su voluntad y su esencia coinciden (…) y como ha querido ser, así también es”.

Y ha querido ser como es, porque es lo “más elevado que pueda imaginarse”. El Uno es actividad auto productora, absoluta libertad creadora, a causa de sí mismo, es lo que existe en sí y por sí, es lo “que trasciende a sí mismo”. La concepción del Absoluto como causa sui, del que hablará la filosofía moderna, se encuentra ya presente en toda en toda su plenitud en Plotino, tanto en lo temático como en lo sistemático. Gracias a esta concepción, Plotino logra cimas más altas que las conquistadas por Platón y Aristóteles.
Javier Del Arco
Lunes, 20 de Abril 2009
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Las tres Hipóstasis y sus relaciones mutuas: El “nous”.



La segunda Hipóstasis es el contexto filosófico desarrollado por Plotino, ciertamente difícil de explicar. Nosotros nos hemos decantado por llamarla “nous” o espíritu, tal y como la denominó el profesor italiano Giovanni Reale (1) en vez de permanecer fieles a Jesús Igal(2) que la denominó Inteligencia. Igal considera al Nous como Hipóstasis auto-constitutiva, como inteligente primario y como unidad múltiple. Veamos que quiere decir esto.

Javier Del Arco
Sábado, 14 de Marzo 2009
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Las tres Hipóstasis y sus relaciones mutuas. El Uno



No es nuestro propósito exponer y discutir de forma exhaustiva toda la metafísica de Plotino. No es este el lugar apropiado para ello y sería algo prolijo y abstracto para nuestros lectores. Ciertamente, incluso alguno no entenderá por porqué hemos iniciado nuestra discusión evolutiva fuera del mundo sensible, incluso más allá del espacio-tiempo, situándonos en una posición previa a la aparición o manifestación de aquello que puede ser abordado desde las ciencias físicas, y además tomando a Plotino como punto de apoyo primero. Pues adelanto la respuesta. Porque una visión trinitaria de Dios como un Dios de relaciones mutuas, constituye un sólido fundamento para una teología que puede abordar desde una perspectiva consistente la teoría darviniana de la evolución.

Desde nuestro punto de vista, nadie ha explicado con tanta claridad y convencimiento como Plotino las relaciones mutuas entre las tres Hipóstasis divinas. Sabemos que el de Licópolis no era un teólogo cristiano. Pero también sabemos que la fundamentación metafísica de la teología trinitaria tiene en Plotino su paladín más competente. Su explicación podrá no concordar la teología ortodoxa, pero algún día se hará justicia a este filósofo respecto de lo que ha supuesto a la hora de dar una justificación teórica en la que pueda sostenerse el principio trinitario.

Y si además ese principio trinitario divino es compatible, como queremos demostrar, con la ciencia evolutiva, la aportación del fundador del neoplatonismo habrá sido decisiva.

Hubiésemos deseado incluir en un mismo artículo el estudio de las tres Hipóstasis Divinas propuestas por Plotino. Pero por una parte, la complicación del análisis de las “Ennéadas” por la naturaleza de su estructura, conlleva mucho tiempo y exige pensar mucho cada palabra para hacer asequibles al lector -Dios lo quiera- cada uno de los conceptos vertidos; por otro lado, daría lugar a un texto en exceso extenso. Hemos optado, entre dos posibilidades complicadas, por la que creemos menos mala que consiste en tratar estas Hipóstasis por separado dedicándoles un artículo a cada una sin renunciar, por supuesto, a un resumen final que iría en pieza aparte.
Javier Del Arco
Viernes, 13 de Febrero 2009
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Plotino
Plotino
No vamos a describir interesante biografía de Plotino que nació en Egipto, entonces provincia romana, Septimio Severo reinante, en la ciudad de Licópolis, hoy Assuit, en la margen izquierda del Nilo, entre la segunda mitad del año 203 d.C. y la primera mitad del 204 d.C., en un mes sin precisar. De cultura greco-latina y ciudadano romano, estudió en Alejandría, se estableció en Roma donde floreció y murió a los 66 años, en los últimos meses del 269 d.C. en una finca de la Campania próxima a Roma. Su vida ha sido detalladamente narrada por su discípulo y biógrafo Porfirio y pueden consultarla los lectores en Vida de Plotino, Porfirio, Biblioteca Clásica Gredos, nº 57, Madrid, 1992. Es de fácil acceso.

No obstante y a modo de frontispicio, nos parece interesante narrar sus últimas palabras dirigidas a su queridísimo discípulo y a la vez médico, Eustaquio que constituyen su testamento espiritual: “Esfuérzate por elevar lo que de divino hay en nosotros a lo que de divino hay en el Universo”.

Palabras finales de último gran filósofo no-cristiano (no seremos nosotros quien le denominemos pagano) del pensamiento occidental greco-latino. Dan que pensar y nos han dado mucho que pensar en el curso de nuestra vida.

Otra cuestión importante es que la indagación metafísica ha de ser forzosamente explicada en artículos cortos porque somos conscientes de su gran complejidad para el lector no estrictamente familiarizado. Para nosotros es fácil ver e imaginar el sistema de Plotino y disfrutar con él, pero la cortesía, la piedad y el respeto hacia nuestros queridos lectores nos aconsejan suministrarlo en pequeñas dosis.

Por último quiero rendir un homenaje a la memoria del profesor P. Jesús Igal, S.J., fallecido en 1986 prematuramente y a quien debemos la mejor interpretación y traducción de Plotino en lengua española. Estas páginas y las que seguirán, mientras tengamos abierta la cuestión de la metafísica plotiniana, deben mucho a su magisterio e inspiración.
Javier Del Arco
Lunes, 2 de Febrero 2009
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