La mirada de Sharbat Gula, que así se llamaba la niña afgana que fue fotografiada por Steve McCurry a finales de 1984 en un campo de refugiados de Pakistán, no nos deja indiferentes. Los ojos de la chica y el sentimiento que llevaban dentro dieron la vuelta al mundo y se convirtieron en una de las mejores portadas de Nacional Geographic. “Cuando me encontre con la niña, reconocí la magia de su mirada, repleta de miedo”.
El rostro de otro mueve, conmueve, remueve y nos altera, nos produce alteración, para hablar en términos filosóficos. Fue así como Lévinas propuso un humanismo del otro hombre, del hombre que se responsabiliza y responde totalmente por el otro: “Desde el momento en que el otro me mira, yo soy responsable de él sin ni siquiera tener que tomar responsabilidades en relación con él; su responsabilidad me incumbe. Es una responsabilidad que va más allá de lo que yo hago”, como ha escrito en su obra Ética e infinito
Así pasamos, con mi maestro Emmanuel Lévinas, de un yo cerrado (ego cartesiano) a un yo abierto, ya que la filosofía a partir de ahora no empezará en el yo, sino en el Otro. Pues, ¿cuándo soy yo? Cuando otro me nombra, si nadie nos nombra no somos nada. Podemos sustituir, de esta manera el "pienso, luego soy", que enunciaba Descartes, por "soy amado, soy nombrado, luego soy".