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Blog de Tendencias21 sobre el mundo de las marcas en la era digital
Tendencias de las marcas
En esta época de cambios, el camino recorrido en el mundo de las marcas aún es tibio, tímido e incompleto. La sensación general es que hay temor al cambio. Temor a la equivocación. Cuesta innovar, romper moldes, experimentar y sobretodo salir de la zona de seguridad.
Los cambios a los que estamos sometidos como sociedad son cada vez más rápidos y más globales. La evolución de los consumidores/seguidores está afectando las estrategias de las marcas. Por eso, las empresas tienen la responsabilidad de generar los cambios, adaptarse a ellos y reinventarse. En resumen: las marcas pueden hacer que las cosas pasen o pueden verlas pasar.
No hay revolución sin revolucionarios. Los curiosos, inquietos, buscadores y locos constituyen una parte imprescindible de estas micro- revoluciones.
Lo mejor que se puede hacer es hacer. Las marcas valientes forman parte del reducido grupo que está cambiando el mundo de las relaciones entre marcas y clientes.
Estas son algunas de las claves que las marcas, empresas y organizaciones deben revisar para evaluar que están haciendo bien y que no:
Del logo a la marca. El logo refleja parte de la marca. La marca es la que comunica la esencia de la empresa: su alma, su carácter, su personalidad. La marca es la promesa materializada.
Del producto a la experiencia. El cliente no quiere comprar productos, quiere consumir experiencias. Lo primero se olvida, lo segundo se archiva para siempre en la memoria y los recuerdos.
De la honestidad a la confianza. La honestidad se da por sentada, la confianza debe ser conquistada.
Del monólogo al diálogo. Dialogar es interactuar con el consumidor, que hoy está ávido de participar. Puedes unirte a la conversación o mejor aún, crearla.
De la calidad a lo inimitable. La calidad es un estándar. Lo inimitable es lo que hace la diferencia. Pasará la crisis y aquellas marcas que sólo apostaron por descuentos o precios bajos lo tendrán más complicado que aquellas que lo hicieron por preservar el valor de la marca.
Del individuo a la comunidad. Se pasa de la soledad del consumidor a compartir en comunidad, a crear valores y propósitos sobre los que aglutinar intereses comunes.
De seguir a ser seguido. El nuevo mundo genera seguidores. La marca debe crear para lograr ser líder, no copiar. No hay líderes sin seguidores. Es un ciclo inexorable, donde todos se necesitan.
Del después al tiempo real. Del más tarde, mañana o la semana que viene a la instantaneidad. Las redes sociales y las nuevas tecnologías exigen a las marcas un esfuerzo extra. Vale la pena invertir en ello, la recompensa puede ser enorme: fidelidad.
Del servicio a las relaciones. El servicio vende, las relaciones fidelizan.
De lo complejo a lo simple. Ser simple acerca. Lo complejo despierta desconfianza.
Del todos a cada uno. Cada empleado importa y se convierte en un embajador de la marca. Cada cliente es relevante y es también embajador de la marca. Por eso, cuidar el factor humano es de una relevancia total.
No hay revolución sin revolucionarios. Los curiosos, inquietos, buscadores y locos constituyen una parte imprescindible de estas micro- revoluciones.
Lo mejor que se puede hacer es hacer. Las marcas valientes forman parte del reducido grupo que está cambiando el mundo de las relaciones entre marcas y clientes.
Estas son algunas de las claves que las marcas, empresas y organizaciones deben revisar para evaluar que están haciendo bien y que no:
Del logo a la marca. El logo refleja parte de la marca. La marca es la que comunica la esencia de la empresa: su alma, su carácter, su personalidad. La marca es la promesa materializada.
Del producto a la experiencia. El cliente no quiere comprar productos, quiere consumir experiencias. Lo primero se olvida, lo segundo se archiva para siempre en la memoria y los recuerdos.
De la honestidad a la confianza. La honestidad se da por sentada, la confianza debe ser conquistada.
Del monólogo al diálogo. Dialogar es interactuar con el consumidor, que hoy está ávido de participar. Puedes unirte a la conversación o mejor aún, crearla.
De la calidad a lo inimitable. La calidad es un estándar. Lo inimitable es lo que hace la diferencia. Pasará la crisis y aquellas marcas que sólo apostaron por descuentos o precios bajos lo tendrán más complicado que aquellas que lo hicieron por preservar el valor de la marca.
Del individuo a la comunidad. Se pasa de la soledad del consumidor a compartir en comunidad, a crear valores y propósitos sobre los que aglutinar intereses comunes.
De seguir a ser seguido. El nuevo mundo genera seguidores. La marca debe crear para lograr ser líder, no copiar. No hay líderes sin seguidores. Es un ciclo inexorable, donde todos se necesitan.
Del después al tiempo real. Del más tarde, mañana o la semana que viene a la instantaneidad. Las redes sociales y las nuevas tecnologías exigen a las marcas un esfuerzo extra. Vale la pena invertir en ello, la recompensa puede ser enorme: fidelidad.
Del servicio a las relaciones. El servicio vende, las relaciones fidelizan.
De lo complejo a lo simple. Ser simple acerca. Lo complejo despierta desconfianza.
Del todos a cada uno. Cada empleado importa y se convierte en un embajador de la marca. Cada cliente es relevante y es también embajador de la marca. Por eso, cuidar el factor humano es de una relevancia total.
Bitácora
En esta década, la emigración volverá a superar a la inmigración en España. Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), cada año se marcharán medio millón de personas por la falta de trabajo y perspectivas. En torno al 10%, españoles. Detrás de cada número un nombre. Una historia. Una oportunidad. Un dolor. Uno de ellos es Paco.
“Me voy a Copenhague." Así empezó la charla. Casi tan helado como el clima danés me dejó su noticia. Paco, Paquito, se iba de Sitges a la capital del reino de Dinamarca.
Paco está entre los 30 y los 40. Estudió y se graduó. No era el mejor estudiante, pero tampoco el peor. Si era de los mejores amigos que uno podría querer tener. Empático, echado para adelante, amigo de sus amigos, soñador, trabajador, disfrutador de los pequeños regalos que da la vida.
Hacia fines de los ´90 renunció a un gran puesto en una multinacional para seguir un sueño. Se mudó a Barcelona, desde Madrid, y empezó a trabajar en “algo que me gustaba, con gente con ilusión.”
Conversador incansable, sabio de la escuela de la calle, generoso con quienes más lo necesitan, de risa fácil y mirada reflexiva. Una década después volvió a dar un salto hacia un nuevo sueño: su empresa propia. Coincidió el inicio de su nuevo sueño con la pesadilla del inicio de la crisis. No se le puede decir que no lo intentó todo. Todo, hasta que una tremenda bofetada de la cruda realidad del mercado lo empujó hacia el cierre de su PYME.
Buscó, buscó, pidió a los amigos trabajo, no limosna. Llamó, escribió, hurgó en LinkedIn, lo intentó.
El 2010 encuentra a un Licenciado, viajado, curtido, en la mejor edad para producir y generar riqueza, desempleado, desangelado, agobiado y con horizontes cada vez más alejados. Pero hay gente que nace con un madera especial. Hay gente, como Paco, que nunca renuncia, que no se deja vencer. Que aunque el cinturón apriete y la crisis te rodee no se deja desanimar. Y fue así que un día del 2011 lo llamé para ver como se encontraba y me respondió: “Me voy a Copenhague."
Más de 300.000 españoles han dejado España desde 2008 ante la falta de horizonte laboral, según un comunicado del máximo ejecutivo de la Federación Nacional de Asociaciones de Consultoría, Servicios, Oficinas y Despachos (FENAC) y de la Comisión Laboral de CEOE. Uno es Paco.
Y no sólo nos duele a los familiares y amigos, también, y sobretodo, le duele a España. Esta emigración hay que verla en un contexto espacial más amplio que el de esta crisis puntual. La salida del talento es menos preocupante que su no retorno. Representa un freno a nuestro desarrollo futuro, en el sentido de que nuestros jóvenes se están viendo obligados a marcharse al extranjero, y probablemente a no volver. El país que no ofrece condiciones o al menos ayuda a crearlas, termina expulsando a sus hijos. Estamos viendo como España se descapitaliza de talento de cara al futuro.
Paco no era fluido en el idioma inglés, pero no fue una traba para él. Lo más difícil, sin duda, fue dejar atrás a sus familiares y a sus seres queridos, especialmente a Pipo, su hijo.
Estas cifras esconden un drama personal, como escribe Martin Varsavsky: "Ahora hay otro tipo de emigración, mucho menos trágica pero no menos triste, que separa a la familia y a los amigos."
Paco sigue luchando por un futuro mejor, sino el suyo, al menos el de Pipo. Lo que no ha perdido es el ánimo y la garra, porque Paco es Paco y no vino al mundo a quejarse sino a pelear por los suyos.
Cierra la conversación: “Saludos desde Copenhague, me voy a trabajar”.
Paco está entre los 30 y los 40. Estudió y se graduó. No era el mejor estudiante, pero tampoco el peor. Si era de los mejores amigos que uno podría querer tener. Empático, echado para adelante, amigo de sus amigos, soñador, trabajador, disfrutador de los pequeños regalos que da la vida.
Hacia fines de los ´90 renunció a un gran puesto en una multinacional para seguir un sueño. Se mudó a Barcelona, desde Madrid, y empezó a trabajar en “algo que me gustaba, con gente con ilusión.”
Conversador incansable, sabio de la escuela de la calle, generoso con quienes más lo necesitan, de risa fácil y mirada reflexiva. Una década después volvió a dar un salto hacia un nuevo sueño: su empresa propia. Coincidió el inicio de su nuevo sueño con la pesadilla del inicio de la crisis. No se le puede decir que no lo intentó todo. Todo, hasta que una tremenda bofetada de la cruda realidad del mercado lo empujó hacia el cierre de su PYME.
Buscó, buscó, pidió a los amigos trabajo, no limosna. Llamó, escribió, hurgó en LinkedIn, lo intentó.
El 2010 encuentra a un Licenciado, viajado, curtido, en la mejor edad para producir y generar riqueza, desempleado, desangelado, agobiado y con horizontes cada vez más alejados. Pero hay gente que nace con un madera especial. Hay gente, como Paco, que nunca renuncia, que no se deja vencer. Que aunque el cinturón apriete y la crisis te rodee no se deja desanimar. Y fue así que un día del 2011 lo llamé para ver como se encontraba y me respondió: “Me voy a Copenhague."
Más de 300.000 españoles han dejado España desde 2008 ante la falta de horizonte laboral, según un comunicado del máximo ejecutivo de la Federación Nacional de Asociaciones de Consultoría, Servicios, Oficinas y Despachos (FENAC) y de la Comisión Laboral de CEOE. Uno es Paco.
Y no sólo nos duele a los familiares y amigos, también, y sobretodo, le duele a España. Esta emigración hay que verla en un contexto espacial más amplio que el de esta crisis puntual. La salida del talento es menos preocupante que su no retorno. Representa un freno a nuestro desarrollo futuro, en el sentido de que nuestros jóvenes se están viendo obligados a marcharse al extranjero, y probablemente a no volver. El país que no ofrece condiciones o al menos ayuda a crearlas, termina expulsando a sus hijos. Estamos viendo como España se descapitaliza de talento de cara al futuro.
Paco no era fluido en el idioma inglés, pero no fue una traba para él. Lo más difícil, sin duda, fue dejar atrás a sus familiares y a sus seres queridos, especialmente a Pipo, su hijo.
Estas cifras esconden un drama personal, como escribe Martin Varsavsky: "Ahora hay otro tipo de emigración, mucho menos trágica pero no menos triste, que separa a la familia y a los amigos."
Paco sigue luchando por un futuro mejor, sino el suyo, al menos el de Pipo. Lo que no ha perdido es el ánimo y la garra, porque Paco es Paco y no vino al mundo a quejarse sino a pelear por los suyos.
Cierra la conversación: “Saludos desde Copenhague, me voy a trabajar”.
Tendencias de las marcas
Siempre que surge un problema, aparecen oportunidades. El lunes se presentó en la capital el logo de la candidatura de Madrid para organizar los Juegos Olímpicos en 2020.
Nos hemos equivocado. Hemos logrado estar en boca de todos por exceso en el defecto. Ni siquiera hemos logrado hacer algo “original” como premio de consolación. Entendiendo como tal la producción de obras o ideas nuevas y diferentes, que no son copia o imitación de otras. ¿Padecemos ataques continuos de inseguridad? Qué tiempos aquellos en los que corríamos el riesgo de ser nosotros mismos, en los que un oso, un madroño, un naranjito o La Cibeles eran iconos que nos representaban y llenaban de orgullo.
Pocos eventos tienen la universalidad de unos Juegos. La cobertura mediática, la repercusión económica, y sobre todo la difusión de marca ciudad y marca país, son sólo algunos ingredientes de un macroevento como este. En el mundo contemporáneo no es suficiente con que una marca tenga una identidad en términos de comunicación, sino que hay que lograr que ésta capte la atención en el entorno congestionado de información en el que vivimos. La atención de manera positiva, claro está.
No hay que perder de vista que Madrid aún está en etapa de candidatura, lo que significa que si pasa el corte puede, y seguramente debe, evolucionar su logo para crear una marca. El diseño no es necesario, es inevitable.
Una Olimpiada pasa, pero la ciudad la trasciende. La construcción de la identidad tiene que contemplar la temporalidad de los JJ.OO y también la eternidad de la ciudad. No es un trabajo fácil, sin duda.
En la candidatura anterior el proceso fue casi idéntico. Se convocó un concurso popular para elegir un logo. Un joven con sueños e ilusiones que gana el concurso. Una agencia que se lo retoca, trastoca y la polémica está servida. En esta edición, cualquier similitud con aquella, no es pura coincidencia. Al final, es entender la relevancia de un buen diseño. El diseño es una suma de dos, o el cliente forma parte de la solución o será parte del problema.
Las redes sociales echaban humo ayer. Se hablaba de “lo importante de no caer en la fácil crítica del diseño y centrarse en las deficientes formas de encargo desde la Administración”; “No veo relación entre la imagen (icónica) y el argumento de defensa de la candidatura "tenemos un sueño, y a veces se cumplen"”; “Por qué un concurso de estudiantes para definir la imagen que nos representa en el mundo y no se encarga a profesionales”; “Los concursos de diseño muy raramente salen bien, y peor cuanto más abiertos. La experiencia lo demuestra, además del sentido común.”
No sólo las redes sociales, muchos medios de todo el mundo se hicieron eco de la presentación. En Reino Unido, donde ya se siente Londres 2012, el Telegraph título: “Madrid presenta un logo bizarro para 2020 que dice 20020.” Nunca hay una segunda oportunidad en este tipo de casos.
La marca de chanclas Havaianas estaba encantada por la campaña viral que sin esperarlo recorrió el mundo. Las chanclas de Madrid 2020 fueron tendencia el lunes en Twitter.
Pero para no quedarnos en las anécdotas, lo más relevante es tratar de entender ¿por qué una Administración que ya lleva en su haber 2 candidaturas, comete un error de semejantes proporciones? ¿Por qué teniendo Madrid en particular y España en general tanto talento, se desaprovecha una oportunidad como esta?
No hay que perder de vista que Madrid aún está en etapa de candidatura, lo que significa que si pasa el corte puede, y seguramente debe, evolucionar su logo para crear una marca. El diseño no es necesario, es inevitable.
Una Olimpiada pasa, pero la ciudad la trasciende. La construcción de la identidad tiene que contemplar la temporalidad de los JJ.OO y también la eternidad de la ciudad. No es un trabajo fácil, sin duda.
En la candidatura anterior el proceso fue casi idéntico. Se convocó un concurso popular para elegir un logo. Un joven con sueños e ilusiones que gana el concurso. Una agencia que se lo retoca, trastoca y la polémica está servida. En esta edición, cualquier similitud con aquella, no es pura coincidencia. Al final, es entender la relevancia de un buen diseño. El diseño es una suma de dos, o el cliente forma parte de la solución o será parte del problema.
Las redes sociales echaban humo ayer. Se hablaba de “lo importante de no caer en la fácil crítica del diseño y centrarse en las deficientes formas de encargo desde la Administración”; “No veo relación entre la imagen (icónica) y el argumento de defensa de la candidatura "tenemos un sueño, y a veces se cumplen"”; “Por qué un concurso de estudiantes para definir la imagen que nos representa en el mundo y no se encarga a profesionales”; “Los concursos de diseño muy raramente salen bien, y peor cuanto más abiertos. La experiencia lo demuestra, además del sentido común.”
No sólo las redes sociales, muchos medios de todo el mundo se hicieron eco de la presentación. En Reino Unido, donde ya se siente Londres 2012, el Telegraph título: “Madrid presenta un logo bizarro para 2020 que dice 20020.” Nunca hay una segunda oportunidad en este tipo de casos.
La marca de chanclas Havaianas estaba encantada por la campaña viral que sin esperarlo recorrió el mundo. Las chanclas de Madrid 2020 fueron tendencia el lunes en Twitter.
Pero para no quedarnos en las anécdotas, lo más relevante es tratar de entender ¿por qué una Administración que ya lleva en su haber 2 candidaturas, comete un error de semejantes proporciones? ¿Por qué teniendo Madrid en particular y España en general tanto talento, se desaprovecha una oportunidad como esta?
La era digital
Si viviéramos en un mundo más zen dejaríamos de analizar tanto nuestro entorno y nos volcaríamos en aceptar que las cosas no son ni buenas, ni malas, simplemente son. Pero no vivimos en ese mundo, ni dejamos de analizar y encorsetar cuanta tendencia, moda o cambio se impone en nuestra sociedad. Vivimos en un mundo de expectativas. Dicen, además, que estamos protagonizando una revolución.
Existe una generación que está naciendo, ahora mismo, durante esta revolución digital. Son niños que llevan impreso el gen tecnológico. Esta generación de niños de entre dos y cinco años, que posiblemente tendrá que acudir a un museo para conocer un CD, que no concibe pantallas que no sean táctiles, y que entiende que la conectividad no depende de cables, de coberturas, ni de terminales.
La tecnología ha cambiado lo que significa educar al niño de hoy, que crece un entorno que sería irreconocible para sus padres y abuelos. Las prioridades de los chicos ya no son las mismas. Para los nativos digitales, que han nacido rodeados de aparatos electrónicos, sus mayores logros pasan por la pantalla. No es sólo una suposición. Mientras, los smartphones, las tabletas y los ordenadores están, cada vez más, sustituyendo a la televisión.
Se trata de pequeños que adquieren esas habilidades incluso antes de ser seres autónomos. No saben vestirse por sí solos, lavarse los dientes e incluso, llevarse el tenedor a la boca.
Un estudio realizado por el grupo AVG Internet Security entre 2.200 madres de 10 países distintos, entre los que se encuentra España, recoge algunos datos de interés: el 58% de los niños de entre dos y cinco años utiliza el ordenador para jugar, el 25% puede abrir una página de Internet y el 19% maneja una app de un smartphone. El informe también evidencia que no hay diferencias significativas en cuanto a género.
De ese total el 52% sabe montar en bicicleta, el 20% puede nadar y el 11% atarse los zapatos.
Es innegable que la tecnología es uno de los pilares de la educación del presente y del futuro, y que fomentar determinadas habilidades entre las generaciones más jóvenes no sólo puede facilitar su inmersión, sino que es crucial para su posterior etapa laboral.
La dificultad radica en marcar los límites. Límites entre lo que es una lógica adaptación a la evolución que está experimentando la sociedad, y lo que supone un alejamiento (¿temporal?) de la esencia de aspectos inherentes a la condición de humanos. Pero, ¿por qué lo sensorial, lo emocional o lo experiencial no puede ser experimentado gracias a la tecnología?
La tecnología ha cambiado lo que significa educar al niño de hoy, que crece un entorno que sería irreconocible para sus padres y abuelos. Las prioridades de los chicos ya no son las mismas. Para los nativos digitales, que han nacido rodeados de aparatos electrónicos, sus mayores logros pasan por la pantalla. No es sólo una suposición. Mientras, los smartphones, las tabletas y los ordenadores están, cada vez más, sustituyendo a la televisión.
Se trata de pequeños que adquieren esas habilidades incluso antes de ser seres autónomos. No saben vestirse por sí solos, lavarse los dientes e incluso, llevarse el tenedor a la boca.
Un estudio realizado por el grupo AVG Internet Security entre 2.200 madres de 10 países distintos, entre los que se encuentra España, recoge algunos datos de interés: el 58% de los niños de entre dos y cinco años utiliza el ordenador para jugar, el 25% puede abrir una página de Internet y el 19% maneja una app de un smartphone. El informe también evidencia que no hay diferencias significativas en cuanto a género.
De ese total el 52% sabe montar en bicicleta, el 20% puede nadar y el 11% atarse los zapatos.
Es innegable que la tecnología es uno de los pilares de la educación del presente y del futuro, y que fomentar determinadas habilidades entre las generaciones más jóvenes no sólo puede facilitar su inmersión, sino que es crucial para su posterior etapa laboral.
La dificultad radica en marcar los límites. Límites entre lo que es una lógica adaptación a la evolución que está experimentando la sociedad, y lo que supone un alejamiento (¿temporal?) de la esencia de aspectos inherentes a la condición de humanos. Pero, ¿por qué lo sensorial, lo emocional o lo experiencial no puede ser experimentado gracias a la tecnología?
La era digital
Para las corporaciones, instituciones, gobiernos, países, ciudades, negocios y productos, la búsqueda de una identidad poderosa se ha vuelto uno de los factores más importantes para lograr una presencia relevante en el mercado y el éxito económico. España, que está en la élite mundial de los destinos turísticos, se enfrenta a un nuevo mundo que exige nuevas ideas y cambios transcendentales. España podrá seguir siendo la misma de siempre, pero diferente.
La semana pasada vivimos en Madrid una nueva edición de Fitur. La industria del turismo atraviesa un cambio de paradigma apasionante y la marca España no puede estar ajena a ello.
En el ámbito de esta feria internacional tuve la oportunidad de dar una conferencia sobre la importancia de ser diferente. En un contexto donde casi todos se parecen a casi todos ser diferentes es un activo, ser diferente te da la oportunidad de establecer la diferencia
Precisamente por este motivo las marcas deben trabajar para ser reconocidas, para diferenciarse del resto, y sobretodo no dejar que la competencia las defina. Podemos esperar a que nuestra competencia plantee las reglas del juego o entender que el mundo que está por venir lo vamos a crear nosotros.
El proceso de construcción de marca está condicionado por esta nueva coyuntura. Ya no basta con dirigirnos a la mente de los individuos, tenemos que conquistar sus emociones. Se impone un perfil de viajero que busca vivir los destinos y no sólo visitarlos. El turista, cada vez más, condiciona su elección más allá de un lugar geográfico. La demanda de experiencias dominará incluso por encima del destino en sí. La gente olvidará lo que hiciste y dijiste pero no lo que le hiciste sentir. Y si la experiencia es buena, la historia será contada una y otra vez, una y otra vez...
Además, la realidad a la que se enfrenta el sector ha cambiado. La OMT estima que en 2012 habrá unos 1.000 millones de turistas internacionales, casi tantos como perfiles tendrá Facebook este mismo año. En el planeta ya tenemos más de 7.000 millones de habitantes; más de dos millones de ciudades; más de 6.000 millones de teléfonos móviles y más de 500.000 personas que cada minuto están volando desde una ciudad a otra.
También las mujeres están comenzando a ocupar un papel más preeminente y controlaran el 80% de las decisiones de compra en un futuro próximo, según Indra Nooyi CEO de PepsiCo. Aunque no coincido en el porcentaje con Indra Nooyi, si coincido en su apreciación: El futuro no será ni de Google, ni de Facebook ni de China, el futuro será de la mujer.
En el ámbito de esta feria internacional tuve la oportunidad de dar una conferencia sobre la importancia de ser diferente. En un contexto donde casi todos se parecen a casi todos ser diferentes es un activo, ser diferente te da la oportunidad de establecer la diferencia
Precisamente por este motivo las marcas deben trabajar para ser reconocidas, para diferenciarse del resto, y sobretodo no dejar que la competencia las defina. Podemos esperar a que nuestra competencia plantee las reglas del juego o entender que el mundo que está por venir lo vamos a crear nosotros.
El proceso de construcción de marca está condicionado por esta nueva coyuntura. Ya no basta con dirigirnos a la mente de los individuos, tenemos que conquistar sus emociones. Se impone un perfil de viajero que busca vivir los destinos y no sólo visitarlos. El turista, cada vez más, condiciona su elección más allá de un lugar geográfico. La demanda de experiencias dominará incluso por encima del destino en sí. La gente olvidará lo que hiciste y dijiste pero no lo que le hiciste sentir. Y si la experiencia es buena, la historia será contada una y otra vez, una y otra vez...
Además, la realidad a la que se enfrenta el sector ha cambiado. La OMT estima que en 2012 habrá unos 1.000 millones de turistas internacionales, casi tantos como perfiles tendrá Facebook este mismo año. En el planeta ya tenemos más de 7.000 millones de habitantes; más de dos millones de ciudades; más de 6.000 millones de teléfonos móviles y más de 500.000 personas que cada minuto están volando desde una ciudad a otra.
También las mujeres están comenzando a ocupar un papel más preeminente y controlaran el 80% de las decisiones de compra en un futuro próximo, según Indra Nooyi CEO de PepsiCo. Aunque no coincido en el porcentaje con Indra Nooyi, si coincido en su apreciación: El futuro no será ni de Google, ni de Facebook ni de China, el futuro será de la mujer.
Tendencias de las marcas
Si hay un autor que me gusta leer y releer varias veces al año, ese autor es Tom Peters. En el año 2005 publicó por primera vez en Estados Unidos el libro “Design”, una mini biblia sobre el diseño y el mundo de las marcas. Es un libro pequeño de tamaño, enorme en inspiración. Aunque habla de los pilares fundamentales del diseño: innovación, diferenciación y comunicación, guarda un espacio relevante para las historias y la emoción. Y remata: Poseer una marca es más importante que nunca.
Sobre la noción de la emoción y del tiempo de las historia cita a dos creadores geniales: Scott Bradbury y Rolf Jensen.
El primero que interpretó un papel de líder en el establecimiento de marcas como Nike y Starbucks decía: “Una gran marca produce emociones… Las emociones informan la mayor parte de nuestras decisiones, si no todas… Una marca sale con una poderosa historia de conexión. Es un tema de conexión emotiva que trasciende al producto… Una gran marca es una historia que nunca se cuenta del todo. Una marca es una historia metafórica que conecta con algo muy profundo, una apreciación fundamental de la mitología… Las historias crean el contexto emotivo que necesitan las personas para instalarse en una experiencia mejor.”
El segundo, quien fuera director del Copenhagen Institute for Future Studies, escribe en Call of Stories: “Estamos en el crepúsculo de una sociedad basada en los datos. A medida que la información y la inteligencia caen en el dominio de la informática, la sociedad dará un valor nuevo a la única capacidad humana que no puede automatizar: la emoción. La imaginación, el mito, el ritual el idioma de la emoción-, desde nuestras decisiones de compra a la forma en que trabajamos bien con los demás… las empresas prosperarán sobre la base de sus historias y mitos… Las empresas tendrán que comprender que sus productos son menos importantes que sus historias”.
El primero que interpretó un papel de líder en el establecimiento de marcas como Nike y Starbucks decía: “Una gran marca produce emociones… Las emociones informan la mayor parte de nuestras decisiones, si no todas… Una marca sale con una poderosa historia de conexión. Es un tema de conexión emotiva que trasciende al producto… Una gran marca es una historia que nunca se cuenta del todo. Una marca es una historia metafórica que conecta con algo muy profundo, una apreciación fundamental de la mitología… Las historias crean el contexto emotivo que necesitan las personas para instalarse en una experiencia mejor.”
El segundo, quien fuera director del Copenhagen Institute for Future Studies, escribe en Call of Stories: “Estamos en el crepúsculo de una sociedad basada en los datos. A medida que la información y la inteligencia caen en el dominio de la informática, la sociedad dará un valor nuevo a la única capacidad humana que no puede automatizar: la emoción. La imaginación, el mito, el ritual el idioma de la emoción-, desde nuestras decisiones de compra a la forma en que trabajamos bien con los demás… las empresas prosperarán sobre la base de sus historias y mitos… Las empresas tendrán que comprender que sus productos son menos importantes que sus historias”.
La era digital
Con este último post me despido de este año de "revoluciones". En este 2011, hemos hablado, oído y leído sobre la necesidad imperiosa de animarse a crear un nuevo futuro y sobre la relevancia que tiene experimentar, hemos aprendido a probar para aprender, a no ser miedosos, a recuperar el pensamiento lateral y la capacidad de asombro. Sin embargo, próximos a fin de año, pocas marcas han conseguido llevarlo a la práctica.
Las empresas capaces de generar oportunidades están habituadas a vivir en la incomodidad, a salir de la zona de confort. Están habituadas a colaborar y a relacionarse dentro de su ecosistema. Dejan de lado el egoísmo, tan del siglo pasado, para colaborar y abrirse al mundo.
La creatividad es buena para la salud de las organizaciones y vital para superar las crisis. Tenemos que aplicar técnicas y metodologías que nos ayuden a formar entornos creativos. Aprender a innovar con nuestros usuarios. Dar un paso adelante. No hablando del futuro sino creándolo.
¿Cuáles son los aceleradores de los cambios masivos, las tendencias que se observan y que van a marcar el futuro de la sociedad y su forma de pensar y vivir?
Los cambios están afectando positivamente a la relación marca-consumidor/cliente/audiencia/seguidor. Estamos evolucionando hacia el branding emocional. Ya no basta con mostrar, con comunicar, con estar. Se debe enamorar, seducir, conectar, interactuar. Se profundizan las diferencias entre los conceptos tradicionales de reconocimiento de marca y la dimensión sensorial que una marca debe expresar para ser deseada.
La sociedad atraviesa una época de cambios en sus hábitos y costumbres y se empieza a vislumbrar el nacimiento de un nuevo paradigma social.
Un nuevo paradigma exige nuevas preguntas y nuevas respuestas. Tenemos que comprender el mundo en que vivimos y hacia dónde vamos y, en especial, la orientación de la sociedad actual en tránsito desde una sociedad industrial a otra del conocimiento. Una de las causas de esta nueva realidad es la tecnología de la información, que nunca terminará de provocarnos, y que nos obliga, una vez más, a no quedarnos quietos ni un momento.
En la actualidad, el conocimiento que hemos adquirido ya no es garantía de nuestro futuro. Sólo es el reflejo de nuestra experiencia y nuestro acierto en el pasado. No alcanza con adaptarnos a una época de cambios porque ahora nuestro tiempo nos enfrenta a un cambio de época. Una nueva era.
La tecnología de las redes sociales, el espíritu de participación desinteresada, la conectividad, el tiempo real o la transparencia están acelerando la transformación del mundo. Y corremos el riesgo, como no nos demos prisa, de quedarnos afuera.
La actualización de conceptos y la adecuación a los nuevos tiempos debe considerarse primordial. El mundo es una masa orgánica, viva y en constante movimiento.
¿Esta nueva sociedad del conocimiento es pasajera? ¿Qué cosas concretas indican la magnitud de los cambios? ¿Se puede evolucionar al ritmo que exige el mercado? ¿Se pueden recrear las reglas del juego? ¿Qué ofrece la tecnología de la información? ¿Cómo se puede lograr humanizar una organización al ritmo infernal que avanza la tecnología?
A lo mejor lo destacable es que por encima de todas las cosas, hay una faceta de cada individuo que debe potenciarse: la actitud. Nunca hay que olvidar de lo que somos capaces de lograr si nuestro entusiasmo no tiene límites.
En definitiva, habiendo tantas nuevas preguntas, me quedo con una: ¿Queremos ser protagonistas o espectadores de esta nueva época?
La creatividad es buena para la salud de las organizaciones y vital para superar las crisis. Tenemos que aplicar técnicas y metodologías que nos ayuden a formar entornos creativos. Aprender a innovar con nuestros usuarios. Dar un paso adelante. No hablando del futuro sino creándolo.
¿Cuáles son los aceleradores de los cambios masivos, las tendencias que se observan y que van a marcar el futuro de la sociedad y su forma de pensar y vivir?
Los cambios están afectando positivamente a la relación marca-consumidor/cliente/audiencia/seguidor. Estamos evolucionando hacia el branding emocional. Ya no basta con mostrar, con comunicar, con estar. Se debe enamorar, seducir, conectar, interactuar. Se profundizan las diferencias entre los conceptos tradicionales de reconocimiento de marca y la dimensión sensorial que una marca debe expresar para ser deseada.
La sociedad atraviesa una época de cambios en sus hábitos y costumbres y se empieza a vislumbrar el nacimiento de un nuevo paradigma social.
Un nuevo paradigma exige nuevas preguntas y nuevas respuestas. Tenemos que comprender el mundo en que vivimos y hacia dónde vamos y, en especial, la orientación de la sociedad actual en tránsito desde una sociedad industrial a otra del conocimiento. Una de las causas de esta nueva realidad es la tecnología de la información, que nunca terminará de provocarnos, y que nos obliga, una vez más, a no quedarnos quietos ni un momento.
En la actualidad, el conocimiento que hemos adquirido ya no es garantía de nuestro futuro. Sólo es el reflejo de nuestra experiencia y nuestro acierto en el pasado. No alcanza con adaptarnos a una época de cambios porque ahora nuestro tiempo nos enfrenta a un cambio de época. Una nueva era.
La tecnología de las redes sociales, el espíritu de participación desinteresada, la conectividad, el tiempo real o la transparencia están acelerando la transformación del mundo. Y corremos el riesgo, como no nos demos prisa, de quedarnos afuera.
La actualización de conceptos y la adecuación a los nuevos tiempos debe considerarse primordial. El mundo es una masa orgánica, viva y en constante movimiento.
¿Esta nueva sociedad del conocimiento es pasajera? ¿Qué cosas concretas indican la magnitud de los cambios? ¿Se puede evolucionar al ritmo que exige el mercado? ¿Se pueden recrear las reglas del juego? ¿Qué ofrece la tecnología de la información? ¿Cómo se puede lograr humanizar una organización al ritmo infernal que avanza la tecnología?
A lo mejor lo destacable es que por encima de todas las cosas, hay una faceta de cada individuo que debe potenciarse: la actitud. Nunca hay que olvidar de lo que somos capaces de lograr si nuestro entusiasmo no tiene límites.
En definitiva, habiendo tantas nuevas preguntas, me quedo con una: ¿Queremos ser protagonistas o espectadores de esta nueva época?
La era digital
Se va 2011. ¡Qué año! En un mundo polucionado de mensajes, las palabras bien dichas ganan sentido. El poder de una palabra es el de poder decir mucho con poco. Si pudiésemos definir el año que se acaba en una sola palabra, ¿qué palabra sería? Esta misma pregunta la realicé abiertamente en Twitter, Facebook y en Linkedin. La respuesta no se hizo esperar.
Google presentó a través Zeitgeist 2011, lo más buscado del año. Logra en aproximadamente tres minutos de imágenes y audios recorrer el año a través de las noticias y eventos de mayor impacto. Bajando del universo global de Google a este microcosmos, me propuse bajar de lo general a la mínima expresión: la palabra. Las palabras hablan más que las imágenes.
La respuesta de la gente fue inmediata. La gente es generosa. Ayuda, comparte, colabora. Recibí en pocos días muchas palabras, ideas, oraciones, frases, textos, una especie de catarsis individual y colectiva. Pero como no podía ser de otra manera, lo positivo batió contundentemente a lo negativo. La gente vio y vivió un año duro, desafiante, complejo, pero que al mismo tiempo ofreció oportunidades, cambios, ilusiones y metas que hasta hace poco parecían difíciles de alcanzar.
Así fue 2011 según ustedes. Según sus palabras.
Entre las de aspectos más positivos:
Importante. Teamwork. Gracias. Expansivo. Serendipia. i-lusión. Reinventarse. Productividad. Cambio. Tablet. Dignidad. Innovación. Espectacular. Todo_llega. Cambios. España. Catarsis Bendiciones. Europa. Realización. Bisagra. Reaprendizaje. Realista. Social. Transmutar. Neurología. Hijo. Hashtag. Oportunidad. Positivismo. Rápido. Corto. Proyectos. Pedagógico. Re-evolución. Esperanza. Samba. Renovación. Luz. Fugaz. Actitud. Montaña_Rusa. Humildad. Cambio. Resilencia. Ingenio. Siembra. Ilusión. Interesante. Paradigma.
Entre las que contenían una connotación no positiva:
Dolor. Ciclotímico. Promiscuidad. Desconcierto. Difícil. Año_de_mierda. Invierno. Catastrófico. Desempleo. Terremoto. Tristeza. Desencanto. Descontrol. Agonía. Incertidumbre. Corrupción. Convulsión.
No están todas, sino un pequeño universo que represente a la mayoría. Aún así, la proporción de palabras que expresan un sentido positivo frente a las que expresan lo negativo es abrumadora. Queremos entender que el cambio de paradigma está en nuestras manos, está en nosotros. ¿Mi palabra? Reinventarse.
Entre las 4 palabras favoritas en español 2011 elegidas por los participantes en una votación enmarcada las celebraciones de "El Día E", convocado por el Instituto Cervantes, estuvieron "gracias", "sueño" y "libertad".
La respuesta de la gente fue inmediata. La gente es generosa. Ayuda, comparte, colabora. Recibí en pocos días muchas palabras, ideas, oraciones, frases, textos, una especie de catarsis individual y colectiva. Pero como no podía ser de otra manera, lo positivo batió contundentemente a lo negativo. La gente vio y vivió un año duro, desafiante, complejo, pero que al mismo tiempo ofreció oportunidades, cambios, ilusiones y metas que hasta hace poco parecían difíciles de alcanzar.
Así fue 2011 según ustedes. Según sus palabras.
Entre las de aspectos más positivos:
Importante. Teamwork. Gracias. Expansivo. Serendipia. i-lusión. Reinventarse. Productividad. Cambio. Tablet. Dignidad. Innovación. Espectacular. Todo_llega. Cambios. España. Catarsis Bendiciones. Europa. Realización. Bisagra. Reaprendizaje. Realista. Social. Transmutar. Neurología. Hijo. Hashtag. Oportunidad. Positivismo. Rápido. Corto. Proyectos. Pedagógico. Re-evolución. Esperanza. Samba. Renovación. Luz. Fugaz. Actitud. Montaña_Rusa. Humildad. Cambio. Resilencia. Ingenio. Siembra. Ilusión. Interesante. Paradigma.
Entre las que contenían una connotación no positiva:
Dolor. Ciclotímico. Promiscuidad. Desconcierto. Difícil. Año_de_mierda. Invierno. Catastrófico. Desempleo. Terremoto. Tristeza. Desencanto. Descontrol. Agonía. Incertidumbre. Corrupción. Convulsión.
No están todas, sino un pequeño universo que represente a la mayoría. Aún así, la proporción de palabras que expresan un sentido positivo frente a las que expresan lo negativo es abrumadora. Queremos entender que el cambio de paradigma está en nuestras manos, está en nosotros. ¿Mi palabra? Reinventarse.
Entre las 4 palabras favoritas en español 2011 elegidas por los participantes en una votación enmarcada las celebraciones de "El Día E", convocado por el Instituto Cervantes, estuvieron "gracias", "sueño" y "libertad".
La era digital
Stephen Hawking dice que la colonización del espacio exterior es clave para la supervivencia de la Humanidad, ya que su predicción es que será difícil que los habitantes del mundo puedan "evitar un desastre en los próximos cien años". La creatividad, la imaginación y la capacidad de sorpresa claves en la historia de la evolución humana. Mientras, la curiosidad vuela a Marte.
El pensamiento de Hawking fluctúa entre lo apocalíptico y la cruda realidad. Según él "estamos entrando en un período cada vez más peligroso de nuestra historia". Se refiere, principalmente, al mal uso que la población hace de los recursos finitos del planeta Tierra y a la capacidad técnica del ser humano de cambiar el ambiente para bien y para mal. Sin embargo, también expresa un aura de optimismo cuando manifiesta que “nuestro código genético todavía lleva los instintos egoístas y agresivos que fueron una ventaja para la supervivencia en el pasado”.
Curiosidad
Hawking agrega: “nuestra única posibilidad de supervivencia a largo plazo no es permanecer al acecho en el planeta Tierra sino salir y expandirnos en el espacio”. Y mientras la nave “Curiosity” vuela rumbo a Marte.
La misión se ha convertido en una de las más ambiciosas desde los inicios de la carrera espacial. Lo que la hace verdaderamente fascinante es que puede ser seguida en Twitter (su cuenta oficial es @marscuriosity). Sólo 42 años han pasado desde que el hombre pisó la luna y esta misión espacial está tuiteando y compartiendo su experiencia con el mundo.
Sin embargo, es como si esto no nos llamara la atención. ¿Estamos perdiendo la capacidad de asombro? ¿Es la avalancha de noticias permanente una anestesia general para la población?
Me parece que la Humanidad necesita recuperar la capacidad de sorpresa.
La nave que despegó el pasado 26 de noviembre anuncia en su perfil de Twitter que la fecha estimada del aterrizaje es el 5 de Agosto de 2012. Una coincidencia interesante: un 5 de agosto de 1498, en su tercer viaje a América, Colón pisó por primera vez tierra continental en la ensenada de Yacua, en la actual Venezuela.
El sitio donde aterrizará la nave fue escogido entre 60 ubicaciones candidatas, porque ofrece algo específico a los requerimientos de cada una de las disciplinas científicas que buscan sacar provecho de esta nueva etapa de exploración marciana. Además, los estudios ayudarán a los investigadores a aprender mucho acerca de la habitabilidad que haya podido tener -o no tener- Marte en la antigüedad.
“La NASA tiene a Marte en su punto de mira”, dice Charles Bolden, el administrador de la Agencia Espacial. Y añade: “Curiosity no sólo aportará importantes datos científicos sino que servirá como una misión precursora a la exploración humana del planeta rojo”.
Sorpresa
Las dos misiones anteriores a Curiosity (Curiosidad) se llamaron Spirit (Espíritu) y Opportunity (Oportunidad). Todos estos nombres nos hacen pensar en la búsqueda de nuevas fronteras, de universos hasta hace poco desconocidos. Mezclan nuestro espíritu curioso con un futuro que parece de ciencia ficción.
No deberíamos perder uno de los atributos más importantes del ser humano, las ansias por lo desconocido y la capacidad de sorprendernos ante lo extraordinario. Una curiosidad sin límites por el mundo. Ya que como afirma Hawking: “todavía quedan muchas preguntas por responder."
Curiosidad
Hawking agrega: “nuestra única posibilidad de supervivencia a largo plazo no es permanecer al acecho en el planeta Tierra sino salir y expandirnos en el espacio”. Y mientras la nave “Curiosity” vuela rumbo a Marte.
La misión se ha convertido en una de las más ambiciosas desde los inicios de la carrera espacial. Lo que la hace verdaderamente fascinante es que puede ser seguida en Twitter (su cuenta oficial es @marscuriosity). Sólo 42 años han pasado desde que el hombre pisó la luna y esta misión espacial está tuiteando y compartiendo su experiencia con el mundo.
Sin embargo, es como si esto no nos llamara la atención. ¿Estamos perdiendo la capacidad de asombro? ¿Es la avalancha de noticias permanente una anestesia general para la población?
Me parece que la Humanidad necesita recuperar la capacidad de sorpresa.
La nave que despegó el pasado 26 de noviembre anuncia en su perfil de Twitter que la fecha estimada del aterrizaje es el 5 de Agosto de 2012. Una coincidencia interesante: un 5 de agosto de 1498, en su tercer viaje a América, Colón pisó por primera vez tierra continental en la ensenada de Yacua, en la actual Venezuela.
El sitio donde aterrizará la nave fue escogido entre 60 ubicaciones candidatas, porque ofrece algo específico a los requerimientos de cada una de las disciplinas científicas que buscan sacar provecho de esta nueva etapa de exploración marciana. Además, los estudios ayudarán a los investigadores a aprender mucho acerca de la habitabilidad que haya podido tener -o no tener- Marte en la antigüedad.
“La NASA tiene a Marte en su punto de mira”, dice Charles Bolden, el administrador de la Agencia Espacial. Y añade: “Curiosity no sólo aportará importantes datos científicos sino que servirá como una misión precursora a la exploración humana del planeta rojo”.
Sorpresa
Las dos misiones anteriores a Curiosity (Curiosidad) se llamaron Spirit (Espíritu) y Opportunity (Oportunidad). Todos estos nombres nos hacen pensar en la búsqueda de nuevas fronteras, de universos hasta hace poco desconocidos. Mezclan nuestro espíritu curioso con un futuro que parece de ciencia ficción.
No deberíamos perder uno de los atributos más importantes del ser humano, las ansias por lo desconocido y la capacidad de sorprendernos ante lo extraordinario. Una curiosidad sin límites por el mundo. Ya que como afirma Hawking: “todavía quedan muchas preguntas por responder."
La era digital
La transformación social que estamos viviendo, fundamentalmente apoyada en el imparable y vertiginoso avance de las tecnologías y su extensión a todos los órdenes del desarrollo -personal, familiar, profesional, industrial, cultural, social, económico- está obligando a un esfuerzo de adaptación enorme que, en mayor o menor medida, nos afecta a todos.
Por primera vez, son los hijos los que enseñan a los padres. Entre tanto los padres, protagonistas principales de esta era de cambios vertiginosos, siguen atónitos ante el avance meteórico de la nueva realidad.
La educación, que seguirá siendo el factor diferencial de desarrollo y crecimiento entre una sociedad y otra, atraviesa un período en donde los recortes le ganan la batalla al pensamiento. Todos observamos pasmados el flujo de dinero que se destina a salvar a los bancos y al sistema financiero. Flujo que, en consecuencia, no va al sistema educativo.
Parece que algunos Estados, que no pueden mantener los niveles de inversión, han dejado de considerar a la educación como algo prioritario. La única solución que se vislumbra para esta coyuntura de crisis es el recorte. Ni la creatividad, ni el cambio de modelo, ni la innovación.
Nos encontramos ante un universo cambiante y pendiente de ser nuevamente descubierto cada día. Pero, ¿estamos reescribiendo el futuro o estamos dejando que el futuro se escriba solo, casi por default?
El mundo móvil, la TV, Facebook, Twitter, Tuenti, YouTube, etc, siguen extendiendo su ámbito de influencia, alcanzando las estructuras básicas de una sociedad avanzada. Pero que, a su vez, es una sociedad que se debate entre el desánimo y la esperanza, entre la falta de líderes y la necesidad de héroes, entre sus hijos “digitales” y sus padres “analógicos”, entre tecnócratas que no inspiran y políticos que desilusionan.
La información al alcance de quien quiera, el contacto de usuario a usuario y la inmediatez han traído consigo una transformación de los parámetros de relación individual y social. Avidez de interconexión permanente y en tiempo real; acceso inmediato a las fuentes informativas; posibilidad de interactuar sin límites espaciales, con impactos y consecuencias de difícil predicción. Todo esto exacerbado por la primigenia reacción humana de querer compartir con el mundo.
El sistema educativo no es ajeno a este contexto y constituye el pilar fundamental sobre el que debe asentarse la sociedad. De ahí, la necesidad que padres y educadores participen de este nuevo “ecosistema tecnológico”.
Las ideas e iniciativas de la comunidad educativa para adaptarse al nuevo entorno y el potencial que la tecnología ofrece al servicio de la educación pueden converger para desarrollar el capital humano que tiene que forjarse en las aulas. Además, las nuevas tecnologías facilitan otras vías de acercamiento y diálogo entre aquellos que quieren un sistema mejor.
Con seguridad, el debate no debería ser tecnología sí o tecnología no. La suma de estos mundos es el quid de la cuestión aunque es aún difícil delimitar la frontera entre ellos. Sin embargo, será imprescindible la visión y la grandeza de los gobiernos para que la educación sea una prioridad. Redefinir la utilización de los recursos para desarrollar una educación más del siglo XXI que del siglo XX.
Sin lugar a dudas, el futuro que deseamos deberá basarse en formar jóvenes creativos, estimulados e ilusionados. Con sabiduría pero también con compromiso. Invertir en educación es caro pero no invertir lo es aún más. Porque la ignorancia es carísima.
La educación, que seguirá siendo el factor diferencial de desarrollo y crecimiento entre una sociedad y otra, atraviesa un período en donde los recortes le ganan la batalla al pensamiento. Todos observamos pasmados el flujo de dinero que se destina a salvar a los bancos y al sistema financiero. Flujo que, en consecuencia, no va al sistema educativo.
Parece que algunos Estados, que no pueden mantener los niveles de inversión, han dejado de considerar a la educación como algo prioritario. La única solución que se vislumbra para esta coyuntura de crisis es el recorte. Ni la creatividad, ni el cambio de modelo, ni la innovación.
Nos encontramos ante un universo cambiante y pendiente de ser nuevamente descubierto cada día. Pero, ¿estamos reescribiendo el futuro o estamos dejando que el futuro se escriba solo, casi por default?
El mundo móvil, la TV, Facebook, Twitter, Tuenti, YouTube, etc, siguen extendiendo su ámbito de influencia, alcanzando las estructuras básicas de una sociedad avanzada. Pero que, a su vez, es una sociedad que se debate entre el desánimo y la esperanza, entre la falta de líderes y la necesidad de héroes, entre sus hijos “digitales” y sus padres “analógicos”, entre tecnócratas que no inspiran y políticos que desilusionan.
La información al alcance de quien quiera, el contacto de usuario a usuario y la inmediatez han traído consigo una transformación de los parámetros de relación individual y social. Avidez de interconexión permanente y en tiempo real; acceso inmediato a las fuentes informativas; posibilidad de interactuar sin límites espaciales, con impactos y consecuencias de difícil predicción. Todo esto exacerbado por la primigenia reacción humana de querer compartir con el mundo.
El sistema educativo no es ajeno a este contexto y constituye el pilar fundamental sobre el que debe asentarse la sociedad. De ahí, la necesidad que padres y educadores participen de este nuevo “ecosistema tecnológico”.
Las ideas e iniciativas de la comunidad educativa para adaptarse al nuevo entorno y el potencial que la tecnología ofrece al servicio de la educación pueden converger para desarrollar el capital humano que tiene que forjarse en las aulas. Además, las nuevas tecnologías facilitan otras vías de acercamiento y diálogo entre aquellos que quieren un sistema mejor.
Con seguridad, el debate no debería ser tecnología sí o tecnología no. La suma de estos mundos es el quid de la cuestión aunque es aún difícil delimitar la frontera entre ellos. Sin embargo, será imprescindible la visión y la grandeza de los gobiernos para que la educación sea una prioridad. Redefinir la utilización de los recursos para desarrollar una educación más del siglo XXI que del siglo XX.
Sin lugar a dudas, el futuro que deseamos deberá basarse en formar jóvenes creativos, estimulados e ilusionados. Con sabiduría pero también con compromiso. Invertir en educación es caro pero no invertir lo es aún más. Porque la ignorancia es carísima.
Editado por
Andy Stalman
Andy Stalman es Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Belgrano y Licenciado en Periodismo por la Universidad Católica Argentina, ambas de Buenos Aires. Ha realizado estudios Avanzados de Comunicación en la Universidad de Saint Joseph, en Philadelphia, EE.UU y está especializado en Dirección de Marketing por la Universidad de Pompeu Fabra de Barcelona. Profesor del Executive MBA del Instituto de Empresa (IE). Premio a la Excelencia Académica 2011 del Instituto de Empresa (Executive Education). Profesor del Executive Master en Fashion Retail Management de la Universidad de Barcelona, Profesor de la Universidad de Alicante del Profesorado Experto Universitario en Dirección y Gestión de Redes Sociales en la empresa. Por otro lado, es Doctor en la Universidad Piloto de Colombia de la Cátedra que lleva su nombre. Ha colaborado en España como profesor invitado en la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad Antonio de Nebrija y la Universidad de Alcalá de Henares, entre otras.
De 1994 a 1997, se desempeñó como Director de Marketing para Lacoste con sede en Buenos Aires. De 1998 a 2002 fue Director de Marketing de Aeropuertos Argentina 2000 encargado del desarrollo del marketing y comercial de los 35 mayores aeropuertos del país. En octubre de 2002 comienza a trabajar como socio y Managing Director de Cato Partners España, en Barcelona y en 2006 asume la responsabilidad de Cato Partners Europe, con sede en Madrid, liderando proyectos en más de 15 países.
Miembro del Consejo de Superbrands y de la Junta Directiva de la Asociación Española de Centros Comerciales (AECC). Ha escrito más de 150 artículos especializados en Branding, Comunicación, Diseño y Marketing para diferentes medios generalistas y especializados de varios países. Es conferenciante tanto en España y Europa como en Latinoamérica.
De 1994 a 1997, se desempeñó como Director de Marketing para Lacoste con sede en Buenos Aires. De 1998 a 2002 fue Director de Marketing de Aeropuertos Argentina 2000 encargado del desarrollo del marketing y comercial de los 35 mayores aeropuertos del país. En octubre de 2002 comienza a trabajar como socio y Managing Director de Cato Partners España, en Barcelona y en 2006 asume la responsabilidad de Cato Partners Europe, con sede en Madrid, liderando proyectos en más de 15 países.
Miembro del Consejo de Superbrands y de la Junta Directiva de la Asociación Española de Centros Comerciales (AECC). Ha escrito más de 150 artículos especializados en Branding, Comunicación, Diseño y Marketing para diferentes medios generalistas y especializados de varios países. Es conferenciante tanto en España y Europa como en Latinoamérica.
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Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850
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