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Blog de Tendencias21 sobre el mundo de las marcas en la era digital
“El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos caminos sino en tener nuevos ojos”. Marcel Proust
Terminó una nueva vuelta alrededor del sol. Finaliza un viaje muy intenso, confuso, rápido en apariencia. Fin de un viaje de cambios profundos. La estación de 2012 nos despide. Muchos agradecen este final.
Lo mejor de un final es que da lugar a un comienzo. Los inicios se asocian generalmente a ilusion, proyecto, sueños, deseos, cambio. El ciclo de 26.000 años que acaban de despedir los mayas coincide con este cierre de 2012, con este comienzo de 2013. El inicio de una nueva vuelta.
Muchos asocian al número 13 a la mala suerte. Pero la superstición no va siempre asociada a la razón. Reformar viejas estructuras mentales es un gesto de inteligencia y sensibilidad básicos para estos nuevos tiempos.
Se podrían enumerar muchos argumentos a favor del número 13… Razones que tiene el 13 que nos invita a potenciar la idea de cambio, de Nuevo ciclo, de evolución:
· 13 semanas es la duración de cada estación.
· En la semana 13 de embarazo el cuerpo de la mujer empieza a cambiar.
· La Luna da 13 órbitas completas a la Tierra en un año.
· El 13 era también un número sagrado para Los Mayas, el cual representaba las 13 fases lunares.
· El número 13 se identifica con el cambio.
“Estoy verdaderamente encantado de veros por aquí” nos dice un 2013 que nos recibe con una declaración de intenciones muy clara. “Eres importante para este viaje que se inicia”, agrega.
El 13 puede ser visto diferente. La sociedad global cree en lo que le aporta esperanza. La sociedad necesita ilusión. Si no encuentra lo que busca, crea lo que necesita.
Lo mejor de un final es que da lugar a un comienzo. Los inicios se asocian generalmente a ilusion, proyecto, sueños, deseos, cambio. El ciclo de 26.000 años que acaban de despedir los mayas coincide con este cierre de 2012, con este comienzo de 2013. El inicio de una nueva vuelta.
Muchos asocian al número 13 a la mala suerte. Pero la superstición no va siempre asociada a la razón. Reformar viejas estructuras mentales es un gesto de inteligencia y sensibilidad básicos para estos nuevos tiempos.
Se podrían enumerar muchos argumentos a favor del número 13… Razones que tiene el 13 que nos invita a potenciar la idea de cambio, de Nuevo ciclo, de evolución:
· 13 semanas es la duración de cada estación.
· En la semana 13 de embarazo el cuerpo de la mujer empieza a cambiar.
· La Luna da 13 órbitas completas a la Tierra en un año.
· El 13 era también un número sagrado para Los Mayas, el cual representaba las 13 fases lunares.
· El número 13 se identifica con el cambio.
“Estoy verdaderamente encantado de veros por aquí” nos dice un 2013 que nos recibe con una declaración de intenciones muy clara. “Eres importante para este viaje que se inicia”, agrega.
El 13 puede ser visto diferente. La sociedad global cree en lo que le aporta esperanza. La sociedad necesita ilusión. Si no encuentra lo que busca, crea lo que necesita.
Andy Stalman
Miércoles, 2 de Enero 2013
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Vivimos en tiempos donde escasea el tiempo. Tiempos donde todo pasa deprisa. Vivimos en una época donde una persona común dice diariamente 2.250 palabras a otras 7 personas. A pesar de las nuevas tecnologías de la comunicación, ningún artefacto es tan efectivo como el sonido de la voz humana. De dichos sonidos el más poderoso e influyente del mundo es la risa de un bebé. Más de 490.000 bebés nacerán hoy.
Vivimos en tiempos de rescatar aspectos esenciales del ser humano, como la ingenuidad de esa risa; de reencontrarse con la niñez y recuperarla.
Recuperar el ¿por qué? Y agregar el “no”, ¿por qué no?
Sólo se trata de mantener la niñez, madurar sin perder la frescura. De recuperar la creatividad, la curiosidad, la energía, las ganas de volar, de ser bombero, súper héroe, astronauta, princesa, fotógrafa, pintor, arquitecto, maestra…
Volver a desafiar lo establecido, preguntarse por qué algunas cosas son como son, ser inquietos, dudar, probar, experimentar... Fallar y equivocarse. Y también perder el miedo a equivocarse.
Caerse una y cien veces. Y levantarse dos y ciento un veces.
Es tiempo de reír más que de llorar. Pero sin dejar de llorar. Es momento de abrazar, y dejarse abrazar. Los abrazos como refugio, como puente, como humanidad, como emoción, como cambio. En todo abrazo hay una necesidad de querer y ser querido...
Gritar los goles de nuestro equipo con el alma. Creer en uno mismo y en que todo lo que somos capaces de imaginar puede pasar.
Recuperar el ¿por qué? Y agregar el “no”, ¿por qué no?
Sólo se trata de mantener la niñez, madurar sin perder la frescura. De recuperar la creatividad, la curiosidad, la energía, las ganas de volar, de ser bombero, súper héroe, astronauta, princesa, fotógrafa, pintor, arquitecto, maestra…
Volver a desafiar lo establecido, preguntarse por qué algunas cosas son como son, ser inquietos, dudar, probar, experimentar... Fallar y equivocarse. Y también perder el miedo a equivocarse.
Caerse una y cien veces. Y levantarse dos y ciento un veces.
Es tiempo de reír más que de llorar. Pero sin dejar de llorar. Es momento de abrazar, y dejarse abrazar. Los abrazos como refugio, como puente, como humanidad, como emoción, como cambio. En todo abrazo hay una necesidad de querer y ser querido...
Gritar los goles de nuestro equipo con el alma. Creer en uno mismo y en que todo lo que somos capaces de imaginar puede pasar.
Hace 4 años los Estados Unidos sorprendían al mundo eligiendo al primer presidente de color de su historia. Un nuevo mundo no podía no contener nuevos paradigmas y nuevos mensajes. La noche del 6 de noviembre de 2012, Barack Obama era reelegido....
Obama había ganado las elecciones de 2008, entre otros muchos factores por la relevancia que logró gracias al muy buen uso de las redes sociales, alcanzando una notoriedad extraordinaria y sobretodo movilizando a la gente.
En esta última elección la metáfora es que ni bien se enteró de su triunfo, sacó su blackberry de su bolsillo tuiteó 14 carácteres: "Four more years." y compartió una foto de él y su mujer fundidos en un abrazo. Ese tuit se transformó, como escribe Alex Knapp en Forbes, en el tuit más popular de la historia. Literalmente: "President Obama Has The Most Popular Tweet Of All Time".
Fue un triunfo muy apretado en votos, pero bastante más holgado en delegados, cosas de la democracia indirecta. A Obama se le pueden criticar muchas cosas. Pero comunica, conecta y emociona como pocos. Estos tiempos necesitan líderes no solo jefes...
Muchos jefes "avestruz" que no quieren entender ni mucho menos aceptar que el mundo cambió. A ellos la frase que mejor los pinta sería: "Si ignoras el cambio, el cambio te terminara ignorando".
El discurso de triunfo de Obama, en Chicago, tuvo mas marketing que la final de la Champions League. Los americanos en marketing son, de lejos, los número 1. Y que bien lo hacen.
"Lo mejor para Estados Unidos está por venir" dijo Obama en ese discurso. Claro mensaje hacia "adelante". No llorar hacia atrás, proyectar hacia el futuro. Un mundo que se sigue debatiendo entre las oportunidades y el abismo, y que busca, casi desesperadamente, la figura de líderes inspiradores, que además, transformen los discursos en hechos.
Un mundo que además de mensajes, íconos y lecciones de democracia, busca retomar la senda del humanismo, de los afectos, de los valores pérdidos u olvidados. Una humanidad que sabe que lo esencial es, paradojicamente, invisible a las redes sociales.
Se viene un futuro en el que habra que resetear la mente. Lo positivo es que el cerebro esta adaptado para seguir aprendiendo, siempre...
Ganó Obama. Nuevos paradigmas se siguen construyendo. Muchos aún incipientes y otros que empiezan a delinear el horizonte hacia el que vamos.
Para los que tenemos raíces latinas, el abrazo está en nuestra cultura no escrita como transmisor de emoción, afecto, alegría y celebración. Los latinos, o hispanos, fueron, como también dice Forbes, los que decidieron la elección. Capaz que por eso Obama celebró con ese abrazo, que además compartió con cientos de miles de personas.
El 8 de Noviembre a las 8 de la mañana y a las 8 de la noche están todos invitados a abrazar a 8 personas. Abrazos de más de 6 segundos. 8 abrazos pueden cambiar el mundo, a mejor. ¿Por que no? Abrazarse hace bien, da felicidad, la multiplica.
Recuerden a Apollinaire: "De vez en cuando es bueno hacer una pausa en nuestra búsqueda de la felicidad y simplemente ser felices".
En esta última elección la metáfora es que ni bien se enteró de su triunfo, sacó su blackberry de su bolsillo tuiteó 14 carácteres: "Four more years." y compartió una foto de él y su mujer fundidos en un abrazo. Ese tuit se transformó, como escribe Alex Knapp en Forbes, en el tuit más popular de la historia. Literalmente: "President Obama Has The Most Popular Tweet Of All Time".
Fue un triunfo muy apretado en votos, pero bastante más holgado en delegados, cosas de la democracia indirecta. A Obama se le pueden criticar muchas cosas. Pero comunica, conecta y emociona como pocos. Estos tiempos necesitan líderes no solo jefes...
Muchos jefes "avestruz" que no quieren entender ni mucho menos aceptar que el mundo cambió. A ellos la frase que mejor los pinta sería: "Si ignoras el cambio, el cambio te terminara ignorando".
El discurso de triunfo de Obama, en Chicago, tuvo mas marketing que la final de la Champions League. Los americanos en marketing son, de lejos, los número 1. Y que bien lo hacen.
"Lo mejor para Estados Unidos está por venir" dijo Obama en ese discurso. Claro mensaje hacia "adelante". No llorar hacia atrás, proyectar hacia el futuro. Un mundo que se sigue debatiendo entre las oportunidades y el abismo, y que busca, casi desesperadamente, la figura de líderes inspiradores, que además, transformen los discursos en hechos.
Un mundo que además de mensajes, íconos y lecciones de democracia, busca retomar la senda del humanismo, de los afectos, de los valores pérdidos u olvidados. Una humanidad que sabe que lo esencial es, paradojicamente, invisible a las redes sociales.
Se viene un futuro en el que habra que resetear la mente. Lo positivo es que el cerebro esta adaptado para seguir aprendiendo, siempre...
Ganó Obama. Nuevos paradigmas se siguen construyendo. Muchos aún incipientes y otros que empiezan a delinear el horizonte hacia el que vamos.
Para los que tenemos raíces latinas, el abrazo está en nuestra cultura no escrita como transmisor de emoción, afecto, alegría y celebración. Los latinos, o hispanos, fueron, como también dice Forbes, los que decidieron la elección. Capaz que por eso Obama celebró con ese abrazo, que además compartió con cientos de miles de personas.
El 8 de Noviembre a las 8 de la mañana y a las 8 de la noche están todos invitados a abrazar a 8 personas. Abrazos de más de 6 segundos. 8 abrazos pueden cambiar el mundo, a mejor. ¿Por que no? Abrazarse hace bien, da felicidad, la multiplica.
Recuerden a Apollinaire: "De vez en cuando es bueno hacer una pausa en nuestra búsqueda de la felicidad y simplemente ser felices".
El mundo es un caos pero también es maravilloso. Porque el mundo es lo que proyectamos.
Por eso, el día 8/8 a las 8 a.m. y a las 8 p.m. podemos hacer del mundo un lugar mejor. ¿Cómo?
El neuroeconomista Paul Zak dijo en Ted Global que “darse ocho abrazos por día no sólo nos haría más felices individualmente sino que transformaría el mundo en un lugar mejor”. Abrazarse hace bien. Porque los abrazos generan oxitocina.
Según Elsa Punset, “con el fin de tener un impacto químico en el cerebro, un abrazo debe durar un mínimo de 6 segundos”.
Para los que tenemos raíces latinas, el abrazo está en nuestra cultura no escrita como transmisor de emoción, afecto, alegría y celebración.
La oxitocina (o molécula del amor) parece estar involucrada también en el reconocimiento y establecimiento de relaciones sociales y en la formación de relaciones de confianza y generosidad entre las personas. Y no hay que ir a buscarla a ningún lado. Está en nuestro cerebro.
Según Elsa Punset, “con el fin de tener un impacto químico en el cerebro, un abrazo debe durar un mínimo de 6 segundos”.
Para los que tenemos raíces latinas, el abrazo está en nuestra cultura no escrita como transmisor de emoción, afecto, alegría y celebración.
La oxitocina (o molécula del amor) parece estar involucrada también en el reconocimiento y establecimiento de relaciones sociales y en la formación de relaciones de confianza y generosidad entre las personas. Y no hay que ir a buscarla a ningún lado. Está en nuestro cerebro.
Cuando lo ordinario es extraordinario el mundo mejora. Lo femenino empuja a la humanidad hacia delante. Estamos presenciando momentos históricos en los que la mujer tiene, cada vez más, un rol sobresaliente. Se trate de mujeres desconocidas o conocidas, de aquellas que aparecen en los medios o de las que, sin ser protagonistas de las noticias, marcan la diferencia.
En el mes de junio, la primera astronauta china inició con éxito su misión. Más de seis décadas después de que el presidente Mao Zedong asegurara que en la China comunista las mujeres sostendrían “la mitad del cielo”, Liu Yang y otros dos tripulantes viajaron en la nave espacial Shenzou 9.
En Birmania, veintiún años después de haberlo conseguido, Aung San Suu Kyi recibe el Premio Nobel de la Paz. La líder opositora, un ícono de su país y de la lucha por las libertades, dice que a Birmania le queda mucho para la libertad completa. Tras 15 años de arresto domiciliario, todavía le queda coraje para seguir alzando la voz, para defender la paz y participar en la incierta política parlamentaria de su país.
Al mismo tiempo, otras dos mujeres tienen una voz de máxima relevancia en las finanzas globales: Merkel y Lagarde. A la Canciller alemana se le pide que encienda los motores de la economía mundial. Por su parte, la directora gerente del FMI ha recomendado un esfuerzo colectivo para que la eurozona alcance “una etapa fundamental en su desarrollo". Ambas son protagonistas de un momento histórico para la economía internacional.
Anna Wintour, editora de la revista Vogue, dirige los designios de la moda desde hace más de veinte años. Su influencia, como adalid de uno de los sectores económicos con mayor proyección en Estados Unidos y el mundo, trasciende este ámbito. Sino pregunten a Obama…
Más del 90% de las mujeres más poderosas de mundo tienen pelo corto. ¿Por qué? Merkel, Lagarde, Rousseff, Nooyi, Ghandi, Clinton, Obama...
Me contestan en Twitter, por mayoría abrumadora, que es por falta de tiempo para arreglarse.
Hoy ya no nos llama la atención que Madonna siga siendo la reina del pop y que en el top ten de los videos más vistos en YouTube estén Lady Gaga, Jennifer López, Shakira y Rihanna. Las mujeres reinando y gobernando, no sólo en el pop.
En la actualidad, más de 1.700 millones de habitantes de la tierra son dirigidos por una mujer presidente o primer ministro. Entre las más destacadas la misma Canciller Merkel, Dilma Rousseff en Brasil, Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Dalia Grybauskaite en Lituania, Jóhanna Sigurdardóttir en Islandia, Julia Gillard en Australia o Ellen Johnson-Sirleaf, actual presidenta de Liberia.
Esto significa que un cuarto de la población del planeta es dirigido o liderado por una mujer. Todo está cambiando.
Es una realidad que los Juegos Olímpicos de Londres 2012 serán los Juegos de las Mujeres. Por primera vez en la historia olímpica, todas las delegaciones acudirán con atletas femeninas. Un total de 4.850 deportistas que suponen el 46% de los participantes. Un reflejo bastante cercano a la población mundial que reparte a los más de 7.000 millones de habitantes casi a partes iguales entre hombres y mujeres.
116 años más tarde. Mejor tarde que nunca.
Extraordinarias.
Por otro lado, entre las mujeres silenciosas y desconocidas encontramos la grandeza de lo pequeño.
Ser madre y mujer trabajadora es algo ya de por sí extraordinario. Y aunque resulte sacrificado, la mujer crea su propia perfección cuanto más imperfecta es su realidad. Y eso resulta absolutamente admirable.
Lo ordinario se transforma en extraordinario precisamente por ello.
Se oyen argumentos muy críticos con el avance de los derechos de la mujer, que ha tenido lugar en estos últimos años. Algunos opinan que han terminado siendo un retroceso. Que hoy la mujer trabaja más, descansa menos, está más expuesta y menos cómoda.
Sin embargo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) declara en sus principios que la población femenina ha sido decisiva en el progreso de la democracia, la reducción de la pobreza, la prevención y la recuperación de las crisis, la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible. Asegura, además, que “empoderar a las mujeres da un impulso a las economías florecientes, a la productividad y al crecimiento”.
A su vez, el PNUD elabora un Índice de Desigualdad de Género, que tiene en cuenta tres dimensiones: la inserción en el mercado laboral, el empoderamiento y la salud. Cómo tratan las sociedades a la mujer, dice mucho del grado de desarrollo de los países.
Y también del extensísimo camino que queda por recorrer…
La suma de estos datos y realidades (unas desconocidas, otras famosas) nos deja una sola certeza: que la fuerza, la energía y, en concreto, el instinto femenino es lo que nos empuja hacia el futuro.
En Birmania, veintiún años después de haberlo conseguido, Aung San Suu Kyi recibe el Premio Nobel de la Paz. La líder opositora, un ícono de su país y de la lucha por las libertades, dice que a Birmania le queda mucho para la libertad completa. Tras 15 años de arresto domiciliario, todavía le queda coraje para seguir alzando la voz, para defender la paz y participar en la incierta política parlamentaria de su país.
Al mismo tiempo, otras dos mujeres tienen una voz de máxima relevancia en las finanzas globales: Merkel y Lagarde. A la Canciller alemana se le pide que encienda los motores de la economía mundial. Por su parte, la directora gerente del FMI ha recomendado un esfuerzo colectivo para que la eurozona alcance “una etapa fundamental en su desarrollo". Ambas son protagonistas de un momento histórico para la economía internacional.
Anna Wintour, editora de la revista Vogue, dirige los designios de la moda desde hace más de veinte años. Su influencia, como adalid de uno de los sectores económicos con mayor proyección en Estados Unidos y el mundo, trasciende este ámbito. Sino pregunten a Obama…
Más del 90% de las mujeres más poderosas de mundo tienen pelo corto. ¿Por qué? Merkel, Lagarde, Rousseff, Nooyi, Ghandi, Clinton, Obama...
Me contestan en Twitter, por mayoría abrumadora, que es por falta de tiempo para arreglarse.
Hoy ya no nos llama la atención que Madonna siga siendo la reina del pop y que en el top ten de los videos más vistos en YouTube estén Lady Gaga, Jennifer López, Shakira y Rihanna. Las mujeres reinando y gobernando, no sólo en el pop.
En la actualidad, más de 1.700 millones de habitantes de la tierra son dirigidos por una mujer presidente o primer ministro. Entre las más destacadas la misma Canciller Merkel, Dilma Rousseff en Brasil, Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Dalia Grybauskaite en Lituania, Jóhanna Sigurdardóttir en Islandia, Julia Gillard en Australia o Ellen Johnson-Sirleaf, actual presidenta de Liberia.
Esto significa que un cuarto de la población del planeta es dirigido o liderado por una mujer. Todo está cambiando.
Es una realidad que los Juegos Olímpicos de Londres 2012 serán los Juegos de las Mujeres. Por primera vez en la historia olímpica, todas las delegaciones acudirán con atletas femeninas. Un total de 4.850 deportistas que suponen el 46% de los participantes. Un reflejo bastante cercano a la población mundial que reparte a los más de 7.000 millones de habitantes casi a partes iguales entre hombres y mujeres.
116 años más tarde. Mejor tarde que nunca.
Extraordinarias.
Por otro lado, entre las mujeres silenciosas y desconocidas encontramos la grandeza de lo pequeño.
Ser madre y mujer trabajadora es algo ya de por sí extraordinario. Y aunque resulte sacrificado, la mujer crea su propia perfección cuanto más imperfecta es su realidad. Y eso resulta absolutamente admirable.
Lo ordinario se transforma en extraordinario precisamente por ello.
Se oyen argumentos muy críticos con el avance de los derechos de la mujer, que ha tenido lugar en estos últimos años. Algunos opinan que han terminado siendo un retroceso. Que hoy la mujer trabaja más, descansa menos, está más expuesta y menos cómoda.
Sin embargo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) declara en sus principios que la población femenina ha sido decisiva en el progreso de la democracia, la reducción de la pobreza, la prevención y la recuperación de las crisis, la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible. Asegura, además, que “empoderar a las mujeres da un impulso a las economías florecientes, a la productividad y al crecimiento”.
A su vez, el PNUD elabora un Índice de Desigualdad de Género, que tiene en cuenta tres dimensiones: la inserción en el mercado laboral, el empoderamiento y la salud. Cómo tratan las sociedades a la mujer, dice mucho del grado de desarrollo de los países.
Y también del extensísimo camino que queda por recorrer…
La suma de estos datos y realidades (unas desconocidas, otras famosas) nos deja una sola certeza: que la fuerza, la energía y, en concreto, el instinto femenino es lo que nos empuja hacia el futuro.
¿Por qué no podemos potenciar el movimiento de positividad que se está gestando desde Twitter? ¿Por qué no aportamos todos un tuit al día y una acción al día que genere, propague y amplifique la positividad? ¿Por qué no avanzar con las ganas y el talento de esta Humanidad que busca un mundo mejor? ¿Por qué dejar que otros creen el futuro si podemos hacerlo nosotros?
Todos los que queremos aportar positividad en este contexto complejo somos un poco soñadores, utópicos, ilusos, románticos, quijotes, altruistas. Algunos nos miran con cara de asombro, como preguntándose en qué mundo creemos que vivimos. Sin embargo, una gran mayoría comparte esta actitud tan necesaria.
La positividad es un estado de ánimo. No significa que no tengamos problemas sino que a pesar de ellos, seguimos adelante, buscando superarlos, solucionarlos aunque la actitud en positivo suene para muchos naif, carente de fondo, inútil.
Las emociones son las que nos mueven. La actitud positiva es la que determina no solo el presente que queremos vivir sino el futuro que queremos construir.
Tiempos complicados.
"El talento se educa en la calma y el carácter en la tempestad", dijo Wolfgang von Goethe.
En estos tiempos de turbulencia de los mercados, pero más aun de turbulencia emocional deberíamos sacar el carácter al campo.
Dicen que uno solo no puede lograr nada. En mi casa, hay un hormiguero de minúsculas hormigas rojas. Son menos de la mitad de la mitad de las hormigas negras que viven en otro hormiguero a pocos metros. Cuando sin querer dejas tu pie descalzo cerca del hormiguero de las pequeñas, de una en una van subiéndose a tu pie gulliveriano y te empiezan a picar descaradamente. Una hormiga roja sola molestaría, nada más pero entre todas hacen que me aleje, que se aleje el peligro. La suma de muchos individuos puede cambiar las cosas.
No digo que la positividad nos dará de comer o que educará a nuestros hijos, o que mejorará el estado de la sanidad sino que puede ayudar a que todos hagamos un poco de hormigas para trabajar juntos.
Si esa positividad llega al maestro, al alumno, al médico, al paciente, al trabajador, a la familia y a vos y a mí, podremos atravesar el caos de una manera menos agria y menos dolorosa.
El movimiento se demuestra andando. Un movimiento de positividad se demuestra haciendo, no diciendo. Porque al hacer las cosas se dicen solas.
Los jinetes de la negatividad seguramente pensarán que esto no sirve para nada y que es una tontería infantil. Y tienen razón. Somos infantiles, niños, creativos, ilusos, idealistas porque queremos que el mundo sea un lugar mejor. Y creemos que tenemos que empezar con algo.
La gente necesita ilusión. El mundo nos exige la responsabilidad de buscar el bien común, de avanzar en conjunto para cambiar la dinámica derrotista y negativa que sólo le conviene a unos pocos.
Dice un antiguo proverbio africano: “si usted piensa que es demasiado pequeño para hacer una diferencia es que no ha pasado la noche con un mosquito"
Nuevos tiempos.
Somos quijotes, convencidos que podemos mejorar nuestro presente y construir nuestro futuro mejor.
Para eso, usamos:
Los abrazos
La ilusión
Las ganas
La necesidad
La actitud
Los sueños
La Positividad
…. ¿Por qué no?
La positividad es un estado de ánimo. No significa que no tengamos problemas sino que a pesar de ellos, seguimos adelante, buscando superarlos, solucionarlos aunque la actitud en positivo suene para muchos naif, carente de fondo, inútil.
Las emociones son las que nos mueven. La actitud positiva es la que determina no solo el presente que queremos vivir sino el futuro que queremos construir.
Tiempos complicados.
"El talento se educa en la calma y el carácter en la tempestad", dijo Wolfgang von Goethe.
En estos tiempos de turbulencia de los mercados, pero más aun de turbulencia emocional deberíamos sacar el carácter al campo.
Dicen que uno solo no puede lograr nada. En mi casa, hay un hormiguero de minúsculas hormigas rojas. Son menos de la mitad de la mitad de las hormigas negras que viven en otro hormiguero a pocos metros. Cuando sin querer dejas tu pie descalzo cerca del hormiguero de las pequeñas, de una en una van subiéndose a tu pie gulliveriano y te empiezan a picar descaradamente. Una hormiga roja sola molestaría, nada más pero entre todas hacen que me aleje, que se aleje el peligro. La suma de muchos individuos puede cambiar las cosas.
No digo que la positividad nos dará de comer o que educará a nuestros hijos, o que mejorará el estado de la sanidad sino que puede ayudar a que todos hagamos un poco de hormigas para trabajar juntos.
Si esa positividad llega al maestro, al alumno, al médico, al paciente, al trabajador, a la familia y a vos y a mí, podremos atravesar el caos de una manera menos agria y menos dolorosa.
El movimiento se demuestra andando. Un movimiento de positividad se demuestra haciendo, no diciendo. Porque al hacer las cosas se dicen solas.
Los jinetes de la negatividad seguramente pensarán que esto no sirve para nada y que es una tontería infantil. Y tienen razón. Somos infantiles, niños, creativos, ilusos, idealistas porque queremos que el mundo sea un lugar mejor. Y creemos que tenemos que empezar con algo.
La gente necesita ilusión. El mundo nos exige la responsabilidad de buscar el bien común, de avanzar en conjunto para cambiar la dinámica derrotista y negativa que sólo le conviene a unos pocos.
Dice un antiguo proverbio africano: “si usted piensa que es demasiado pequeño para hacer una diferencia es que no ha pasado la noche con un mosquito"
Nuevos tiempos.
Somos quijotes, convencidos que podemos mejorar nuestro presente y construir nuestro futuro mejor.
Para eso, usamos:
Los abrazos
La ilusión
Las ganas
La necesidad
La actitud
Los sueños
La Positividad
…. ¿Por qué no?
“Un ardilla muriendo enfrente de tu casa puede ser más relevante para tus intereses ahora mismo que gente muriendo en África”, Mark Zuckerberg, presidente de Facebook. El mundo es un complejo entramado de intereses. Cuanto más se profundiza en ello, más difícil resulta de explicar y de entender. Al mismo tiempo, el hombre crea sistemas tan intrincados que el sólo hecho de pensar en cambiarlos desalienta al más osado.
La (¿nueva?) crisis económico/financiera que se materializó en 2007 y que comenzó varios años antes es un claro ejemplo de todo ello. Cambió todo y, sin embargo, todo sigue igual. Los bancos, en el epicentro de la crisis, no sólo no cambiaron sino ahora son más grandes (fusiones/adquisiciones) y, por ende, más difícil que caigan, o que los dejen caer. John Maynard Keynes lo ponía en palabras hace más de 70 años: “Si yo te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un millón, el problema es tuyo”.
El sistema se come al sistema y el ser humano mira azorado cómo las torres de los bancos son cada vez más altas, alejadas de la gente y del día a día. Es una metáfora más real que propia la realidad.
Los bancos centrales y los organismos financieros internacionales inundaron el mercado de divisas pero, en su enorme mayoría, para el “rescate” del sistema financiero, de los bancos. Sin embargo, poco o casi nada de ese dinero, hablamos de miles de millones, trillones en Estados Unidos, llegó a la gente que observaba desde la base de las torres.
Este mundo complejo. Este sistema acomplejado.
Casi cinco años después de la caída de Lehman Brothers son muchos los que se siguen preguntando qué pasó con todos esos miles de millones de dólares, euros, yenes, libras, yuanes, etc., que se usaron para “rescatar” al “sistema”. Se lee en Twitter que si en vez de Lehman Brothers hubiese sido Lehman Sisters jamás hubiésemos visto su caída. Algunos pocos bancos rechazaron la ayuda, otros ni siquiera la necesitaron, pero hablamos de la inmensa minoría.
The Economist publicaba recientemente un informe que demuestra que en el mundo hay menos pobreza que hace una década. Es decir, que el mundo está mejor. El avance de la humanidad, el progreso “per se”, empuja hacia el futuro con la fuerza de lo obvio, pero no tanto por mérito de unos u otros, sino porque es la ley casi natural.
El “rescate”, como si de un hundimiento se tratase, hubiese tenido aún más sentido si hubiese rescatado también al entramado comercial de las pymes, a los clubes en problemas, al sistema educativo que sólo recibe recortes, a la justicia, a la salud…
Será tiempo de dejar de leer sobre la crisis económico/financiera y empezar a reflexionar sobre el sistema que creamos y en el que creemos, y contrastar si de verdad es el idóneo, el menos malo, el que nos hace bien y nos sirve, no el que se sirve de nosotros. Necesitamos, como sociedad, una reflexión más profunda. No es cuestión de señalar culpables, de hecho hasta hace poco parecía que, con extraordinarias excepciones, el culpable es invisible.
¿Qué valores buscamos o queremos, o mejor dicho necesitamos? ¿Qué prioridades buscamos como sociedad? ¿Qué futuro estamos construyendo y hacia dónde nos dirigimos? ¿Qué tipo de progreso buscamos?
El mundo mira con indiferencia al hambre y la desnutrición en África, a las guerras de Oriente Medio y alrededores, a la pobreza y el analfabetismo en Latinoamérica o en ciudades de la propia Europa. A la mayoría de gente con poder de cambiar las cosas le sigue preocupando más la ardilla en el jardín del fundador de Facebook.
Mientras, el mundo avanza, sobreviviendo, tropezándose nuevamente con las mismas piedras y con un sistema que puede terminar siendo el Titanic, una trampa.
Todo depende del hombre, de nosotros o ¿del sistema?
El sistema se come al sistema y el ser humano mira azorado cómo las torres de los bancos son cada vez más altas, alejadas de la gente y del día a día. Es una metáfora más real que propia la realidad.
Los bancos centrales y los organismos financieros internacionales inundaron el mercado de divisas pero, en su enorme mayoría, para el “rescate” del sistema financiero, de los bancos. Sin embargo, poco o casi nada de ese dinero, hablamos de miles de millones, trillones en Estados Unidos, llegó a la gente que observaba desde la base de las torres.
Este mundo complejo. Este sistema acomplejado.
Casi cinco años después de la caída de Lehman Brothers son muchos los que se siguen preguntando qué pasó con todos esos miles de millones de dólares, euros, yenes, libras, yuanes, etc., que se usaron para “rescatar” al “sistema”. Se lee en Twitter que si en vez de Lehman Brothers hubiese sido Lehman Sisters jamás hubiésemos visto su caída. Algunos pocos bancos rechazaron la ayuda, otros ni siquiera la necesitaron, pero hablamos de la inmensa minoría.
The Economist publicaba recientemente un informe que demuestra que en el mundo hay menos pobreza que hace una década. Es decir, que el mundo está mejor. El avance de la humanidad, el progreso “per se”, empuja hacia el futuro con la fuerza de lo obvio, pero no tanto por mérito de unos u otros, sino porque es la ley casi natural.
El “rescate”, como si de un hundimiento se tratase, hubiese tenido aún más sentido si hubiese rescatado también al entramado comercial de las pymes, a los clubes en problemas, al sistema educativo que sólo recibe recortes, a la justicia, a la salud…
Será tiempo de dejar de leer sobre la crisis económico/financiera y empezar a reflexionar sobre el sistema que creamos y en el que creemos, y contrastar si de verdad es el idóneo, el menos malo, el que nos hace bien y nos sirve, no el que se sirve de nosotros. Necesitamos, como sociedad, una reflexión más profunda. No es cuestión de señalar culpables, de hecho hasta hace poco parecía que, con extraordinarias excepciones, el culpable es invisible.
¿Qué valores buscamos o queremos, o mejor dicho necesitamos? ¿Qué prioridades buscamos como sociedad? ¿Qué futuro estamos construyendo y hacia dónde nos dirigimos? ¿Qué tipo de progreso buscamos?
El mundo mira con indiferencia al hambre y la desnutrición en África, a las guerras de Oriente Medio y alrededores, a la pobreza y el analfabetismo en Latinoamérica o en ciudades de la propia Europa. A la mayoría de gente con poder de cambiar las cosas le sigue preocupando más la ardilla en el jardín del fundador de Facebook.
Mientras, el mundo avanza, sobreviviendo, tropezándose nuevamente con las mismas piedras y con un sistema que puede terminar siendo el Titanic, una trampa.
Todo depende del hombre, de nosotros o ¿del sistema?
Resulta difícil aceptar que mientras nosotros estamos actualizando nuestra agenda para la semana que viene, otros se encuentran pensando cómo será el mundo en el 2020. Un mañana en que todo lo que hoy nos imaginamos podría terminar siendo real.
Figurarnos el futuro es un ejercicio de imaginación sin límites, sin restricciones, sin barreras. Implica mirar y buscar donde nadie lo haya hecho antes. No es sencillo pero constituye un desafió extraordinario. Por eso, me gustaría que nos animemos a plantearnos un 2020 como horizonte que emana de nuestra imaginación, no de la de otros.
Al mismo tiempo, es realmente fascinante asimilar que mientras la tecnología avanza a la velocidad del sonido, el ser humano sigue sin cambiar, en su esencia. Para lo bueno y para lo malo.
Michio Kaku, profesor de física teórica en el City College de Nueva York se ha dedicado a pensar y a escribir su mundo posible. Nos dice que en el 2020 desaparecerán las computadoras y los tumores. Que conocer idiomas no será una ventaja competitiva y que ser creativo será esencial.
Leer algunas de sus predicciones, que pueden parecer de ciencia ficción para quienes nos sentimos ajenos al mundo de la ciencia y la física, es un ejercicio de imaginación excepcional. Estas son algunas de las pautas que resalta y que a mi me gustaría compartir en este espacio.
“Al nacer, todos los seres humanos actuamos como científicos por naturaleza: cuando somos pequeños, queremos saber por qué brillan las estrellas, por qué sale el sol (…) pero cuando llegamos al colegio secundario, una combinación de malos profesores y de falta de inspiración, nos encamina a que dejemos de ser así".
En 2020, la palabra computadora habrá desaparecido del idioma Inglés.
Cada dieciocho meses, el poder de las computadoras se duplica, señala Kaku, por lo que en ocho años, un microchip tendrá un coste de sólo un centavo. En lugar de un chip en el interior de un escritorio, vamos a tener millones de chips en todas nuestras posesiones: muebles, automóviles, electrodomésticos, ropa. Dentro de ocho años, tendremos coches sin conductor y dentro de dieciocho, órganos sintéticos.
En esta realidad, Internet estará en nuestra lente de contacto. Kaku dice que: “en unos años, al parpadear uno estará en línea y que eso va a hacer que cambie todo. Los estudiantes buscarán las respuestas a los exámenes mientras los están haciendo. Los extranjeros traducirán sus conversaciones con los nativos al instante”.
Aunque parece que estos aparatos están a años luz de distancia, él insiste en que “están llegando muy, muy rápido". Como ejemplo cita el prototipo de la lente de contacto llamado "Land Warrior", del ejército norteamericano. En 2010, probó el dispositivo durante el rodaje de un especial para el canal de la ciencia, donde aparece con regularidad. Un soldado utiliza un casco con un visor, que permite ver el campo de batalla: "Uno ve las fuerzas amigas, las fuerzas enemigas, la artillería, los aviones, todo, con sólo chasquear a la derecha, sobre el ojo".
Sus previsiones pueden sonar extrañas y la primera reacción es el escepticismo, entendido no como incredulidad sino en su sentido estricto, como duda.
Al mismo tiempo, es realmente fascinante asimilar que mientras la tecnología avanza a la velocidad del sonido, el ser humano sigue sin cambiar, en su esencia. Para lo bueno y para lo malo.
Michio Kaku, profesor de física teórica en el City College de Nueva York se ha dedicado a pensar y a escribir su mundo posible. Nos dice que en el 2020 desaparecerán las computadoras y los tumores. Que conocer idiomas no será una ventaja competitiva y que ser creativo será esencial.
Leer algunas de sus predicciones, que pueden parecer de ciencia ficción para quienes nos sentimos ajenos al mundo de la ciencia y la física, es un ejercicio de imaginación excepcional. Estas son algunas de las pautas que resalta y que a mi me gustaría compartir en este espacio.
“Al nacer, todos los seres humanos actuamos como científicos por naturaleza: cuando somos pequeños, queremos saber por qué brillan las estrellas, por qué sale el sol (…) pero cuando llegamos al colegio secundario, una combinación de malos profesores y de falta de inspiración, nos encamina a que dejemos de ser así".
En 2020, la palabra computadora habrá desaparecido del idioma Inglés.
Cada dieciocho meses, el poder de las computadoras se duplica, señala Kaku, por lo que en ocho años, un microchip tendrá un coste de sólo un centavo. En lugar de un chip en el interior de un escritorio, vamos a tener millones de chips en todas nuestras posesiones: muebles, automóviles, electrodomésticos, ropa. Dentro de ocho años, tendremos coches sin conductor y dentro de dieciocho, órganos sintéticos.
En esta realidad, Internet estará en nuestra lente de contacto. Kaku dice que: “en unos años, al parpadear uno estará en línea y que eso va a hacer que cambie todo. Los estudiantes buscarán las respuestas a los exámenes mientras los están haciendo. Los extranjeros traducirán sus conversaciones con los nativos al instante”.
Aunque parece que estos aparatos están a años luz de distancia, él insiste en que “están llegando muy, muy rápido". Como ejemplo cita el prototipo de la lente de contacto llamado "Land Warrior", del ejército norteamericano. En 2010, probó el dispositivo durante el rodaje de un especial para el canal de la ciencia, donde aparece con regularidad. Un soldado utiliza un casco con un visor, que permite ver el campo de batalla: "Uno ve las fuerzas amigas, las fuerzas enemigas, la artillería, los aviones, todo, con sólo chasquear a la derecha, sobre el ojo".
Sus previsiones pueden sonar extrañas y la primera reacción es el escepticismo, entendido no como incredulidad sino en su sentido estricto, como duda.
En esta década, la emigración volverá a superar a la inmigración en España. Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), cada año se marcharán medio millón de personas por la falta de trabajo y perspectivas. En torno al 10%, españoles. Detrás de cada número un nombre. Una historia. Una oportunidad. Un dolor. Uno de ellos es Paco.
“Me voy a Copenhague." Así empezó la charla. Casi tan helado como el clima danés me dejó su noticia. Paco, Paquito, se iba de Sitges a la capital del reino de Dinamarca.
Paco está entre los 30 y los 40. Estudió y se graduó. No era el mejor estudiante, pero tampoco el peor. Si era de los mejores amigos que uno podría querer tener. Empático, echado para adelante, amigo de sus amigos, soñador, trabajador, disfrutador de los pequeños regalos que da la vida.
Hacia fines de los ´90 renunció a un gran puesto en una multinacional para seguir un sueño. Se mudó a Barcelona, desde Madrid, y empezó a trabajar en “algo que me gustaba, con gente con ilusión.”
Conversador incansable, sabio de la escuela de la calle, generoso con quienes más lo necesitan, de risa fácil y mirada reflexiva. Una década después volvió a dar un salto hacia un nuevo sueño: su empresa propia. Coincidió el inicio de su nuevo sueño con la pesadilla del inicio de la crisis. No se le puede decir que no lo intentó todo. Todo, hasta que una tremenda bofetada de la cruda realidad del mercado lo empujó hacia el cierre de su PYME.
Buscó, buscó, pidió a los amigos trabajo, no limosna. Llamó, escribió, hurgó en LinkedIn, lo intentó.
El 2010 encuentra a un Licenciado, viajado, curtido, en la mejor edad para producir y generar riqueza, desempleado, desangelado, agobiado y con horizontes cada vez más alejados. Pero hay gente que nace con un madera especial. Hay gente, como Paco, que nunca renuncia, que no se deja vencer. Que aunque el cinturón apriete y la crisis te rodee no se deja desanimar. Y fue así que un día del 2011 lo llamé para ver como se encontraba y me respondió: “Me voy a Copenhague."
Más de 300.000 españoles han dejado España desde 2008 ante la falta de horizonte laboral, según un comunicado del máximo ejecutivo de la Federación Nacional de Asociaciones de Consultoría, Servicios, Oficinas y Despachos (FENAC) y de la Comisión Laboral de CEOE. Uno es Paco.
Y no sólo nos duele a los familiares y amigos, también, y sobretodo, le duele a España. Esta emigración hay que verla en un contexto espacial más amplio que el de esta crisis puntual. La salida del talento es menos preocupante que su no retorno. Representa un freno a nuestro desarrollo futuro, en el sentido de que nuestros jóvenes se están viendo obligados a marcharse al extranjero, y probablemente a no volver. El país que no ofrece condiciones o al menos ayuda a crearlas, termina expulsando a sus hijos. Estamos viendo como España se descapitaliza de talento de cara al futuro.
Paco no era fluido en el idioma inglés, pero no fue una traba para él. Lo más difícil, sin duda, fue dejar atrás a sus familiares y a sus seres queridos, especialmente a Pipo, su hijo.
Estas cifras esconden un drama personal, como escribe Martin Varsavsky: "Ahora hay otro tipo de emigración, mucho menos trágica pero no menos triste, que separa a la familia y a los amigos."
Paco sigue luchando por un futuro mejor, sino el suyo, al menos el de Pipo. Lo que no ha perdido es el ánimo y la garra, porque Paco es Paco y no vino al mundo a quejarse sino a pelear por los suyos.
Cierra la conversación: “Saludos desde Copenhague, me voy a trabajar”.
Paco está entre los 30 y los 40. Estudió y se graduó. No era el mejor estudiante, pero tampoco el peor. Si era de los mejores amigos que uno podría querer tener. Empático, echado para adelante, amigo de sus amigos, soñador, trabajador, disfrutador de los pequeños regalos que da la vida.
Hacia fines de los ´90 renunció a un gran puesto en una multinacional para seguir un sueño. Se mudó a Barcelona, desde Madrid, y empezó a trabajar en “algo que me gustaba, con gente con ilusión.”
Conversador incansable, sabio de la escuela de la calle, generoso con quienes más lo necesitan, de risa fácil y mirada reflexiva. Una década después volvió a dar un salto hacia un nuevo sueño: su empresa propia. Coincidió el inicio de su nuevo sueño con la pesadilla del inicio de la crisis. No se le puede decir que no lo intentó todo. Todo, hasta que una tremenda bofetada de la cruda realidad del mercado lo empujó hacia el cierre de su PYME.
Buscó, buscó, pidió a los amigos trabajo, no limosna. Llamó, escribió, hurgó en LinkedIn, lo intentó.
El 2010 encuentra a un Licenciado, viajado, curtido, en la mejor edad para producir y generar riqueza, desempleado, desangelado, agobiado y con horizontes cada vez más alejados. Pero hay gente que nace con un madera especial. Hay gente, como Paco, que nunca renuncia, que no se deja vencer. Que aunque el cinturón apriete y la crisis te rodee no se deja desanimar. Y fue así que un día del 2011 lo llamé para ver como se encontraba y me respondió: “Me voy a Copenhague."
Más de 300.000 españoles han dejado España desde 2008 ante la falta de horizonte laboral, según un comunicado del máximo ejecutivo de la Federación Nacional de Asociaciones de Consultoría, Servicios, Oficinas y Despachos (FENAC) y de la Comisión Laboral de CEOE. Uno es Paco.
Y no sólo nos duele a los familiares y amigos, también, y sobretodo, le duele a España. Esta emigración hay que verla en un contexto espacial más amplio que el de esta crisis puntual. La salida del talento es menos preocupante que su no retorno. Representa un freno a nuestro desarrollo futuro, en el sentido de que nuestros jóvenes se están viendo obligados a marcharse al extranjero, y probablemente a no volver. El país que no ofrece condiciones o al menos ayuda a crearlas, termina expulsando a sus hijos. Estamos viendo como España se descapitaliza de talento de cara al futuro.
Paco no era fluido en el idioma inglés, pero no fue una traba para él. Lo más difícil, sin duda, fue dejar atrás a sus familiares y a sus seres queridos, especialmente a Pipo, su hijo.
Estas cifras esconden un drama personal, como escribe Martin Varsavsky: "Ahora hay otro tipo de emigración, mucho menos trágica pero no menos triste, que separa a la familia y a los amigos."
Paco sigue luchando por un futuro mejor, sino el suyo, al menos el de Pipo. Lo que no ha perdido es el ánimo y la garra, porque Paco es Paco y no vino al mundo a quejarse sino a pelear por los suyos.
Cierra la conversación: “Saludos desde Copenhague, me voy a trabajar”.
La lucha del hombre por dominar el tiempo es una ironía. Sólo se genera el efecto contrario: la dominación del tiempo sobre el hombre. Los sentidos metafóricos de la vida oscilan entre la ciencia y la ficción. El tiempo (o su escasez) es el argumento más utilizado en la actualidad para no hacer, no aprender, no viajar, no conocer, no dialogar, no participar y otra infinidad de no.
No tengo tiempo es el slogan del siglo XXI. Siglo en el que el hombre empieza a dominar casi todas las fronteras, excepto la del tiempo. Sin embargo, el tiempo debería tener el tamaño o la extensión ideal para adaptarse a cualquier tipo de entorno productivo o educativo. El diseño es parte esencial de nuestro tiempo. El diseño, en su etimología inglesa, significa “plan mental”.
¿Se puede diseñar el tiempo? ¿Rediseñarlo?
Cuando escucho por enésima vez “no tengo tiempo”, mi decodificador interno lee “quiero cambiar pero seguir igual”. Algo así como cambiar sin cambiar. Es una lucha entre los que prefieren no hacer nada escudados en la falta de tiempo y los que se animan a reinventar el mundo porque no pertenecen a ningún espacio de tiempo. Los primeros no quieren cambiar, no pueden o no saben. No evolucionan, no experimentan, no se quieren equivocar, aunque se estén equivocando. Los segundos intentan realizar una mejor gestión del tiempo, una reinvención del tiempo.
El mundo avanza a la velocidad de los rayos. Por eso, quienes sigan dando excusas en lugar de ver las oportunidades que se les presentan, quedarán en el camino, estancados, olvidados por la historia, y se convertirán en actores secundarios de un mundo que los mirará con falsa melancolía, o simplemente los ignorará. En cambio, aquellos que generan el cambio, lo crean, reescriben la historia y diseñan el futuro serán los protagonistas de años intensos, radicalmente veloces, a la vez que ricos en aprendizaje, experimentación y evolución.
El mundo ya no es de derechas o de izquierdas, del norte o del sur, de ricos o de pobres, de occidente o de oriente. El mundo se divide entre los valientes y los cobardes.
El mundo pertenece a aquellos que más allá de su nacionalidad, profesión, sexo, edad, religión o idioma hacen del tiempo una herramienta de cambio.
El vicepresidente de los Estados Unidos, Joseph Biden Jr. escribió en The New York Times: "En el siglo XXI, la verdadera riqueza de una nación se encuentra en las mentes creativas de su gente y en su capacidad de innovar."
El reloj se inventó con un fin distinto al que le damos hoy. Cambiemos el concepto de que el tiempo pasa rápido. Seamos valientes para reescribir nuestra historia. La historia.
Y valientes para crear un nuevo tiempo. Nuestro tiempo.
¿Por qué no?
¿Se puede diseñar el tiempo? ¿Rediseñarlo?
Cuando escucho por enésima vez “no tengo tiempo”, mi decodificador interno lee “quiero cambiar pero seguir igual”. Algo así como cambiar sin cambiar. Es una lucha entre los que prefieren no hacer nada escudados en la falta de tiempo y los que se animan a reinventar el mundo porque no pertenecen a ningún espacio de tiempo. Los primeros no quieren cambiar, no pueden o no saben. No evolucionan, no experimentan, no se quieren equivocar, aunque se estén equivocando. Los segundos intentan realizar una mejor gestión del tiempo, una reinvención del tiempo.
El mundo avanza a la velocidad de los rayos. Por eso, quienes sigan dando excusas en lugar de ver las oportunidades que se les presentan, quedarán en el camino, estancados, olvidados por la historia, y se convertirán en actores secundarios de un mundo que los mirará con falsa melancolía, o simplemente los ignorará. En cambio, aquellos que generan el cambio, lo crean, reescriben la historia y diseñan el futuro serán los protagonistas de años intensos, radicalmente veloces, a la vez que ricos en aprendizaje, experimentación y evolución.
El mundo ya no es de derechas o de izquierdas, del norte o del sur, de ricos o de pobres, de occidente o de oriente. El mundo se divide entre los valientes y los cobardes.
El mundo pertenece a aquellos que más allá de su nacionalidad, profesión, sexo, edad, religión o idioma hacen del tiempo una herramienta de cambio.
El vicepresidente de los Estados Unidos, Joseph Biden Jr. escribió en The New York Times: "En el siglo XXI, la verdadera riqueza de una nación se encuentra en las mentes creativas de su gente y en su capacidad de innovar."
El reloj se inventó con un fin distinto al que le damos hoy. Cambiemos el concepto de que el tiempo pasa rápido. Seamos valientes para reescribir nuestra historia. La historia.
Y valientes para crear un nuevo tiempo. Nuestro tiempo.
¿Por qué no?
Editado por
Andy Stalman
Andy Stalman es Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Belgrano y Licenciado en Periodismo por la Universidad Católica Argentina, ambas de Buenos Aires. Ha realizado estudios Avanzados de Comunicación en la Universidad de Saint Joseph, en Philadelphia, EE.UU y está especializado en Dirección de Marketing por la Universidad de Pompeu Fabra de Barcelona. Profesor del Executive MBA del Instituto de Empresa (IE). Premio a la Excelencia Académica 2011 del Instituto de Empresa (Executive Education). Profesor del Executive Master en Fashion Retail Management de la Universidad de Barcelona, Profesor de la Universidad de Alicante del Profesorado Experto Universitario en Dirección y Gestión de Redes Sociales en la empresa. Por otro lado, es Doctor en la Universidad Piloto de Colombia de la Cátedra que lleva su nombre. Ha colaborado en España como profesor invitado en la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad Antonio de Nebrija y la Universidad de Alcalá de Henares, entre otras.
De 1994 a 1997, se desempeñó como Director de Marketing para Lacoste con sede en Buenos Aires. De 1998 a 2002 fue Director de Marketing de Aeropuertos Argentina 2000 encargado del desarrollo del marketing y comercial de los 35 mayores aeropuertos del país. En octubre de 2002 comienza a trabajar como socio y Managing Director de Cato Partners España, en Barcelona y en 2006 asume la responsabilidad de Cato Partners Europe, con sede en Madrid, liderando proyectos en más de 15 países.
Miembro del Consejo de Superbrands y de la Junta Directiva de la Asociación Española de Centros Comerciales (AECC). Ha escrito más de 150 artículos especializados en Branding, Comunicación, Diseño y Marketing para diferentes medios generalistas y especializados de varios países. Es conferenciante tanto en España y Europa como en Latinoamérica.
De 1994 a 1997, se desempeñó como Director de Marketing para Lacoste con sede en Buenos Aires. De 1998 a 2002 fue Director de Marketing de Aeropuertos Argentina 2000 encargado del desarrollo del marketing y comercial de los 35 mayores aeropuertos del país. En octubre de 2002 comienza a trabajar como socio y Managing Director de Cato Partners España, en Barcelona y en 2006 asume la responsabilidad de Cato Partners Europe, con sede en Madrid, liderando proyectos en más de 15 países.
Miembro del Consejo de Superbrands y de la Junta Directiva de la Asociación Española de Centros Comerciales (AECC). Ha escrito más de 150 artículos especializados en Branding, Comunicación, Diseño y Marketing para diferentes medios generalistas y especializados de varios países. Es conferenciante tanto en España y Europa como en Latinoamérica.
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Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850
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