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Blog de Tendencias21 sobre el mundo de las marcas en la era digital

A propósito de mi participación en el Congreso Internacional Ciudadanía Digital en San Sebastián para dar la conferencia de clausura, tuve la suerte de tener una interesante conversación con Jesús Falcón, de diariovasco.com. La charla salió en varios medios y es una reflexión en voz alta sobre el mundo de las marcas, el presente y una ventana hacia el futuro.


Profesor en varias universidades de ambos lados del Atlántico, experto y diseñador de marcas y director de Cato Partners en España. Así podría resumirse el extenso curriculum de un gran comunicador que apuesta por la creatividad y la innovación. Será quien cierre el Congreso Ciudadanía Digital con una sugerente conferencia: El cambio a través de las redes, la creatividad y el optimismo

- A usted le han etiquetado como ‘Mr. Branding’, ¿cómo es el trabajo de un creador de marcas?

- El ‘branding’ nace de la necesidad de marcar lo nuestro, de diferenciar lo que nos pertenece, como se hacía con el ganado. En un mundo cada vez más complejo para llegar mejor a la audiencia o a un público objetivo es básico encontrar lo que te diferencia, que debe ser atractivo, duradero y versátil. Y el diseño es lo que hace visible todo ello, así que me defino como un materializador de ideas o de soluciones.

- ¿Cómo hace para intentar saber qué es lo que la gente necesita consumir?

- Hay que meterse hasta la médula del público, profundizar y entender no sólo lo que necesita, sino lo que va a necesitar dentro de unos años. Hay que pensar en lo que nadie pensó, hacerse preguntas que nadie se esté haciendo..

- Innovar.

- Eso es, la innovación y la creatividad es clave, y más hoy en día. La creatividad como acto de desobediencia a las normas establecidas y como desafío a cómo se han hecho las cosas hasta ese momento. Invertir en marca ha sido y será siempre un gran negocio. Cuando miramos un diseño en realidad no lo estamos viendo, lo estamos experimentando

- ¿Qué importancia tiene la marca de una empresa, producto o incluso persona?

- Total. Cuando alguien entra a trabajar en Apple por ejemplo le dicen que el cuidado y la protección de la marca está por encima de todo. Es una empresa cuya cotización es de 600 mil millones de dólares y el valor de la marca está calculado en 125 mil millones. Todas las empresas líderes a nivel mundial invierten muchísimo sus marcas, en su identidad y en su promesa de valor. Las marcas más originales siempre han triunfado y lo seguirán haciendo. Una marca requiere mucha inversión, constancia y una espera en el tiempo.

- ¿Y en España?

- Hay muchísimo talento y muchas empresas que lo hacen bien, pero aún hay muchas más que lo hacen mal por no entender la relevancia que tiene la marca. Aquí tenemos una pelea entre lo efímero y los valores, entre empresas que hacen las cosas como siempre pero aún ganan dinero y quienes entienden que hay que hacer cosas distintas aunque aún no ganes. Quienes transportan la marca son sobre todo los empleados, y también los clientes. Pero muchas empresas no se molestan en explicarles cuáles son sus valores y su estrategia.

- A mucha gente le extrañará leer que las empresas tienen valores

- Las empresas deben hacer cosas que importen a la sociedad, recuperar valores que nos hemos dejado por el camino, pero también apostar por crear nuevos valores.

–¿Cómo de importante es el optimismo en las actuales circunstancias de crisis?

–Debemos jugar con las cartas que tenemos, no con las que nos gustaría. Vivimos una crisis galopante, pero todas terminan y hay un futuro detrás. Un gramo de ‘hacer’ vale más que un kilo de ‘decir’. Y para hacer hay que salir de la zona de confort y arriesgarse.

- Pero, ¿no se está imponiendo el pesimismo?

- Se suele decir que el fútbol es un estado de ánimo.., en realidad, todo lo es. Reaccionamos ante los estímulos que nos llegan y mucha información tiene que ver con el miedo y el pesimismo.. No digo que haya que edulcorar la realidad, pero también son necesarios mensajes de ilusión y esperanza. No podemos comunicar el presente sin pensar en el futuro, no podemos parar un reloj para que no pase el tiempo o cortar la electricidad para no gastar luz…

- Pero, ¿cómo salir de una espiral negativa?

- No podemos afrontar retos de este siglo basándonos en conceptos o formas de trabajar del siglo pasado. La crisis también es una oportunidad, una plataforma de despegue que con innovación y creatividad nos ayude a mantener lo bueno que tenemos y a conseguir lo que nos falte. El cerebro humano produce 70.000 pensamientos al día, ¿entre todos no se nos va a ocurrir al menos uno bueno a cada uno? Como dice Mandela, todo parece imposible hasta que se hace.

- ¿Y qué nos falta?

- A nivel de país falta construir y mimar la marca España,.. ¿acaso el gobierno tiene gente trabajando en comunicar al exterior lo positivo? También los países son marcas y tienen que diferenciarse y hacerse notar. Qatar por ejemplo acaba de reunir en un gran congreso a 650 expertos de 90 países para hablar de innovación,.. no están pensando en el gas que ya tienen, sino en el futuro. Y así lo transmiten.

- Quizá uno de los efectos de la crisis estén siendo recortes en la calidad de los productos y servicios.

- Puede ser, pero invertir en hacer las cosas bien, en diferenciarse y en crear una buena marca siempre es más rentable. La verdadera identidad de una empresa es el talento de sus empleados. Al que apuesta por lo contrario siempre le espera la factura de la mediocridad.

- Vivimos una época de cambios y por tanto de resistencias al mismo…

- No tiene sentido oponerse al cambio, en muchos casos, a nivel empresarial, es inevitable. Peor que cambiar es ser irrelevante. Estos cambios no son sociales o económicos, sino que están en a la médula de la sociedad y llega a todos los ámbitos. ¿Qué hacer con los que se oponen? Nada, morirán. Quienes se adapten, sobrevivirán, y quienes generen el cambio estarán en posiciones aventajadas siempre. Si creamos el futuro que viene seremos más competitivos.

- ¿Hay mucho miedo?

- Parece que sí, pero no debería porque es un mal aliado. Tenemos miedo al descontrol, a lo desconocido, al fracaso,.. Y eso que el ser humano nace sin miedos, es el peor invento de la humanidad. Hay que superarlo, solamente así se logran cosas extraordinarias. Incluso aunque una empresa sea pequeña tiene ventajas. Será más fácil adaptarla a los cambios, tiene una mayor flexibilidad. Como dice un proverbio africano, si piensas que eres demasiado pequeño para influir, prueba a dormir con un mosquito en la habitación.

- ¿Tan rápido vamos?

- En el ranking de las 500 empresas más grandes ya no están presentes el 40% de las que estaban en el año 2000. Actualmente pasamos un 75% de nuestro tiempo interactuando con marcas que no existían antes de 1980.

- Una carrera de desafíos ante nosotros.

- Como el de la educación porque, ¿cómo preparamos a los niños para los desempeños y desafíos a los que se enfrentarán dentro de 20 años y que no llegamos ni a imaginar? Solamente podemos darles herramientas para desarrollar su creatividad e imaginación.
Andy Stalman

Lunes, 7 de Mayo 2012


La era digital

La mente es todavía un complejo mundo por descubrir. Parece evidente que quien sea capaz de descifrar los enigmas que esconde, tendrá en sus manos un arma muy poderosa. Por eso, no nos debería llamar la atención que Paul Allen, cofundador de Microsoft, haya invertido 300 millones de dólares para hacer un mapa del cerebro. Junto con el espacio y el fondo del mar, el cerebro es una de las grandes fronteras por descubrir.


Diseño y cerebro.
Los seres humanos superamos los 70.000 pensamientos a lo largo del día. Una buena idea se nos tiene que ocurrir hoy…

Se dice que el cerebro humano ha reducido su tamaño en los últimos 30.000 años. Concretamente, las mediciones actuales revelan que el volumen medio del cerebro del Homo Sapiens ha disminuido un 10%, es decir, de 1.500 a 1.359 centímetros cúbicos (el equivalente de una pelota de tenis).

Tan pequeño, tan poderoso, tan desconocido.

Sin embargo, los estudios que se han atrevido a avanzar en esta línea no son nuevos. Por ejemplo, se sabe que el cerebro de Albert Einstein poseía las mismas dimensiones que el del común de los mortales, a excepción de la zona responsable de las matemáticas y de la percepción espacial, cuyo tamaño superaba en un 35% el promedio. Otro caso es el del músico de jazz, Keith Jarrett, quien a los tres años ya contaba con una afinación perfecta, que los científicos atribuyen a las especiales características de su lóbulo frontal derecho.

Con independencia de estos datos, el por qué de los comportamientos, el motivo para determinadas respuestas y actitudes o las claves que existen detrás de la forma de expresarse, nos pueden ofrecer pistas muy valiosas en muchos ámbitos de la vida, no sólo a nivel personal sino en el campo empresarial. Unas referencias que son trascendentales para algunas disciplinas como el branding. Más aún, si tenemos en cuenta que hoy, el diseño y la gestión de marca prioriza el aspecto sensorial y emocional en la relación con el cliente.

No obstante, la asociación entre emociones y mente poseía un fuerte arraigo en las culturas antiguas, como la griega. De hecho, Aristóteles creía que las funciones del celebro tenían lugar en el corazón. Algo que, si bien fisiológicamente estaba desencaminado, tiene un trasfondo que puede ser un claro reflejo de la realidad. Algunos estudios sugieren que la memoria a corto plazo es resultado de la química y los impulsos eléctricos en el cerebro, mientras que otro tipo de influencias y cambios estructurales se asocian con la memoria a largo plazo.

Por este motivo, profundizar en los mecanismos que rigen nuestro cerebro y nuestra forma de aprehender los estímulos que recibimos, se convierte en el mejor de los aliados antes de poner en marcha cualquier estrategia de comunicación. El cerebro humano es capaz de adaptarse a lo inesperado, gracias a que cuenta con una red de neuronas que hace predicciones sobre el mundo que nos rodea y además, monitoriza cómo de acertadas resultan esas predicciones.

Como primera premisa, tenemos que saber que nuestra mente recibe miles de estímulos. Abrimos y cerramos los ojos una media de 20.000 veces al día y gracias al trabajo que realiza nuestro cerebro, estos impactos pueden convertirse en una imagen casi continua. Además, millones de pensamientos se ciernen sobre el hombre como un enjambre de mensajes en el que apenas puede distinguir unos de otros.
Andy Stalman

Viernes, 20 de Abril 2012


Atravesamos un período de ansiedad generalizado. No hay tiempo, se busca el éxito rápido, y la fama y los seguidores ofrecen aquello que los valores más sólidos no alcanzan a completar. Lo efímero se está imponiendo en una batalla silenciosa de valores. Es un mal pasajero o, tal vez, menos temporal de lo que creemos pero, en cualquier caso, está aquí, entre nosotros.


El acceso mediático global está propiciando que cualquiera pueda compararse con las personas más importantes del mundo. Estamos siendo protagonistas de una revolución comparable en alcance con la revolución industrial de los siglos XVIII y XIX, aunque mucho más vertiginosa que ésta. En un periodo de tiempo extremadamente breve las nuevas tecnologías de la comunicación han dado lugar a un nuevo sistema que ha cambiado en profundidad la cultura y la economía a nivel global.

Ahora, las etapas se comprimen y los modelos cambian y generan nuevas oportunidades y también nuevas ansiedades. Es el caso de la valoración que se hace de la juventud en los medios de comunicación o de las historias sobre grandes logros a muy temprana edad. Mark Zuckerberg, que a los 26 años ha modificado la forma de comunicarse, de compartir, de acercarse a gran parte del mundo, es un ejemplo perfecto. Este tipo de modelo hace que la gente tema que aquello que no han logrado antes de los 40 años deje de ser realizable y valioso a partir de entonces. Una idea aumenta esa incertidumbre de la que hablamos y desvaloriza las carreras tradicionales, que precisan de mucho tiempo para evolucionar y no siempre conducen a un éxito financiero espectacular, ni a la fama en la mayoría de ocasiones.

¿Es la civilización una carrera entre la educación y lo superfluo?

Esta ansiedad, mezclada con la presión social y sumada a la necesidad de mostrar resultados inmediatos propicia una búsqueda constante del triunfo a corto plazo. En este nuevo contexto podemos ver cómo individuos “corrientes”, como cualquiera de nosotros, se hacen famosos en nada de tiempo. Valores como la investigación en el conocimiento o la contribución a la mejora de la sociedad están menos claros en nuestra sociedad de lo que nunca lo han estado anteriormente. O casi nunca, por no ser tan lapidarios.

Si no acabamos con la ansiosa superficialidad, corremos el riesgo que ella acabe nosotros.

Todos nos comparamos con los demás. Pero necesitamos concienciarnos de que si medimos nuestra propia valía a partir de criterios comparativos, como la riqueza y la fama, estamos condenados a vivir en una frustración constante.

El camino pasa por sentir que uno está viviendo de manera auténtica su propia vida, que existe una lógica inherente a nuestro propio desarrollo, así como que nuestra contribución al mundo es evolutiva y creciente. Esta contribución nunca puede ser evaluada con mediciones comparativas.

Muchas personas buscan el alivio a la ansiedad en libros de auto-ayuda sin base científica, que prometen el logro de los objetivos prefijados de forma fulgurante; o en libros de “felicidad pop” que aseguran el acceso instantáneo a una felicidad duradera. Todo esto es charlatanería y fomenta la decepción.

La realización profesional requiere de mucho trabajo. Nadie espera quedar satisfecho con el esfuerzo de tan sólo unos días. La educación no debería orientarse únicamente hacia la obtención de una carrera exitosa en tiempo récord, sino también hacia cuestiones fundamentales acerca de los valores y verdades que se han perdido en los últimos tiempos, y que necesitan ser re-establecidas. Es un proceso para toda la vida, que debería ser valorado y disfrutado. El hombre es una criatura curiosa y creativa y ambas cualidades desmienten la idea de que no es posible cambiar las cosas.
Andy Stalman

Jueves, 22 de Marzo 2012


Si viviéramos en un mundo más zen dejaríamos de analizar tanto nuestro entorno y nos volcaríamos en aceptar que las cosas no son ni buenas, ni malas, simplemente son. Pero no vivimos en ese mundo, ni dejamos de analizar y encorsetar cuanta tendencia, moda o cambio se impone en nuestra sociedad. Vivimos en un mundo de expectativas. Dicen, además, que estamos protagonizando una revolución.


¿Habrá "choque de generaciones"?
Existe una generación que está naciendo, ahora mismo, durante esta revolución digital. Son niños que llevan impreso el gen tecnológico. Esta generación de niños de entre dos y cinco años, que posiblemente tendrá que acudir a un museo para conocer un CD, que no concibe pantallas que no sean táctiles, y que entiende que la conectividad no depende de cables, de coberturas, ni de terminales.

La tecnología ha cambiado lo que significa educar al niño de hoy, que crece un entorno que sería irreconocible para sus padres y abuelos. Las prioridades de los chicos ya no son las mismas. Para los nativos digitales, que han nacido rodeados de aparatos electrónicos, sus mayores logros pasan por la pantalla. No es sólo una suposición. Mientras, los smartphones, las tabletas y los ordenadores están, cada vez más, sustituyendo a la televisión.

Se trata de pequeños que adquieren esas habilidades incluso antes de ser seres autónomos. No saben vestirse por sí solos, lavarse los dientes e incluso, llevarse el tenedor a la boca.

Un estudio realizado por el grupo AVG Internet Security entre 2.200 madres de 10 países distintos, entre los que se encuentra España, recoge algunos datos de interés: el 58% de los niños de entre dos y cinco años utiliza el ordenador para jugar, el 25% puede abrir una página de Internet y el 19% maneja una app de un smartphone. El informe también evidencia que no hay diferencias significativas en cuanto a género.

De ese total el 52% sabe montar en bicicleta, el 20% puede nadar y el 11% atarse los zapatos.

Es innegable que la tecnología es uno de los pilares de la educación del presente y del futuro, y que fomentar determinadas habilidades entre las generaciones más jóvenes no sólo puede facilitar su inmersión, sino que es crucial para su posterior etapa laboral.

La dificultad radica en marcar los límites. Límites entre lo que es una lógica adaptación a la evolución que está experimentando la sociedad, y lo que supone un alejamiento (¿temporal?) de la esencia de aspectos inherentes a la condición de humanos. Pero, ¿por qué lo sensorial, lo emocional o lo experiencial no puede ser experimentado gracias a la tecnología?
Andy Stalman

Lunes, 30 de Enero 2012


Para las corporaciones, instituciones, gobiernos, países, ciudades, negocios y productos, la búsqueda de una identidad poderosa se ha vuelto uno de los factores más importantes para lograr una presencia relevante en el mercado y el éxito económico. España, que está en la élite mundial de los destinos turísticos, se enfrenta a un nuevo mundo que exige nuevas ideas y cambios transcendentales. España podrá seguir siendo la misma de siempre, pero diferente.


La semana pasada vivimos en Madrid una nueva edición de Fitur. La industria del turismo atraviesa un cambio de paradigma apasionante y la marca España no puede estar ajena a ello.
En el ámbito de esta feria internacional tuve la oportunidad de dar una conferencia sobre la importancia de ser diferente. En un contexto donde casi todos se parecen a casi todos ser diferentes es un activo, ser diferente te da la oportunidad de establecer la diferencia

Precisamente por este motivo las marcas deben trabajar para ser reconocidas, para diferenciarse del resto, y sobretodo no dejar que la competencia las defina. Podemos esperar a que nuestra competencia plantee las reglas del juego o entender que el mundo que está por venir lo vamos a crear nosotros.

El proceso de construcción de marca está condicionado por esta nueva coyuntura. Ya no basta con dirigirnos a la mente de los individuos, tenemos que conquistar sus emociones. Se impone un perfil de viajero que busca vivir los destinos y no sólo visitarlos. El turista, cada vez más, condiciona su elección más allá de un lugar geográfico. La demanda de experiencias dominará incluso por encima del destino en sí. La gente olvidará lo que hiciste y dijiste pero no lo que le hiciste sentir. Y si la experiencia es buena, la historia será contada una y otra vez, una y otra vez...

Además, la realidad a la que se enfrenta el sector ha cambiado. La OMT estima que en 2012 habrá unos 1.000 millones de turistas internacionales, casi tantos como perfiles tendrá Facebook este mismo año. En el planeta ya tenemos más de 7.000 millones de habitantes; más de dos millones de ciudades; más de 6.000 millones de teléfonos móviles y más de 500.000 personas que cada minuto están volando desde una ciudad a otra.

También las mujeres están comenzando a ocupar un papel más preeminente y controlaran el 80% de las decisiones de compra en un futuro próximo, según Indra Nooyi CEO de PepsiCo. Aunque no coincido en el porcentaje con Indra Nooyi, si coincido en su apreciación: El futuro no será ni de Google, ni de Facebook ni de China, el futuro será de la mujer.




Andy Stalman

Miércoles, 25 de Enero 2012


Con este último post me despido de este año de "revoluciones". En este 2011, hemos hablado, oído y leído sobre la necesidad imperiosa de animarse a crear un nuevo futuro y sobre la relevancia que tiene experimentar, hemos aprendido a probar para aprender, a no ser miedosos, a recuperar el pensamiento lateral y la capacidad de asombro. Sin embargo, próximos a fin de año, pocas marcas han conseguido llevarlo a la práctica.


Las empresas capaces de generar oportunidades están habituadas a vivir en la incomodidad, a salir de la zona de confort. Están habituadas a colaborar y a relacionarse dentro de su ecosistema. Dejan de lado el egoísmo, tan del siglo pasado, para colaborar y abrirse al mundo.

La creatividad es buena para la salud de las organizaciones y vital para superar las crisis. Tenemos que aplicar técnicas y metodologías que nos ayuden a formar entornos creativos. Aprender a innovar con nuestros usuarios. Dar un paso adelante. No hablando del futuro sino creándolo.

¿Cuáles son los aceleradores de los cambios masivos, las tendencias que se observan y que van a marcar el futuro de la sociedad y su forma de pensar y vivir?

Los cambios están afectando positivamente a la relación marca-consumidor/cliente/audiencia/seguidor. Estamos evolucionando hacia el branding emocional. Ya no basta con mostrar, con comunicar, con estar. Se debe enamorar, seducir, conectar, interactuar. Se profundizan las diferencias entre los conceptos tradicionales de reconocimiento de marca y la dimensión sensorial que una marca debe expresar para ser deseada.

La sociedad atraviesa una época de cambios en sus hábitos y costumbres y se empieza a vislumbrar el nacimiento de un nuevo paradigma social.

Un nuevo paradigma exige nuevas preguntas y nuevas respuestas. Tenemos que comprender el mundo en que vivimos y hacia dónde vamos y, en especial, la orientación de la sociedad actual en tránsito desde una sociedad industrial a otra del conocimiento. Una de las causas de esta nueva realidad es la tecnología de la información, que nunca terminará de provocarnos, y que nos obliga, una vez más, a no quedarnos quietos ni un momento.

En la actualidad, el conocimiento que hemos adquirido ya no es garantía de nuestro futuro. Sólo es el reflejo de nuestra experiencia y nuestro acierto en el pasado. No alcanza con adaptarnos a una época de cambios porque ahora nuestro tiempo nos enfrenta a un cambio de época. Una nueva era.

La tecnología de las redes sociales, el espíritu de participación desinteresada, la conectividad, el tiempo real o la transparencia están acelerando la transformación del mundo. Y corremos el riesgo, como no nos demos prisa, de quedarnos afuera.

La actualización de conceptos y la adecuación a los nuevos tiempos debe considerarse primordial. El mundo es una masa orgánica, viva y en constante movimiento.

¿Esta nueva sociedad del conocimiento es pasajera? ¿Qué cosas concretas indican la magnitud de los cambios? ¿Se puede evolucionar al ritmo que exige el mercado? ¿Se pueden recrear las reglas del juego? ¿Qué ofrece la tecnología de la información? ¿Cómo se puede lograr humanizar una organización al ritmo infernal que avanza la tecnología?

A lo mejor lo destacable es que por encima de todas las cosas, hay una faceta de cada individuo que debe potenciarse: la actitud. Nunca hay que olvidar de lo que somos capaces de lograr si nuestro entusiasmo no tiene límites.

En definitiva, habiendo tantas nuevas preguntas, me quedo con una: ¿Queremos ser protagonistas o espectadores de esta nueva época?
Andy Stalman

Jueves, 29 de Diciembre 2011


La era digital

Se va 2011. ¡Qué año! En un mundo polucionado de mensajes, las palabras bien dichas ganan sentido. El poder de una palabra es el de poder decir mucho con poco. Si pudiésemos definir el año que se acaba en una sola palabra, ¿qué palabra sería? Esta misma pregunta la realicé abiertamente en Twitter, Facebook y en Linkedin. La respuesta no se hizo esperar.


#2011EnUnaPalabra
Google presentó a través Zeitgeist 2011, lo más buscado del año. Logra en aproximadamente tres minutos de imágenes y audios recorrer el año a través de las noticias y eventos de mayor impacto. Bajando del universo global de Google a este microcosmos, me propuse bajar de lo general a la mínima expresión: la palabra. Las palabras hablan más que las imágenes.

La respuesta de la gente fue inmediata. La gente es generosa. Ayuda, comparte, colabora. Recibí en pocos días muchas palabras, ideas, oraciones, frases, textos, una especie de catarsis individual y colectiva. Pero como no podía ser de otra manera, lo positivo batió contundentemente a lo negativo. La gente vio y vivió un año duro, desafiante, complejo, pero que al mismo tiempo ofreció oportunidades, cambios, ilusiones y metas que hasta hace poco parecían difíciles de alcanzar.

Así fue 2011 según ustedes. Según sus palabras.

Entre las de aspectos más positivos:

Importante. Teamwork. Gracias. Expansivo. Serendipia. i-lusión. Reinventarse. Productividad. Cambio. Tablet. Dignidad. Innovación. Espectacular. Todo_llega. Cambios. España. Catarsis Bendiciones. Europa. Realización. Bisagra. Reaprendizaje. Realista. Social. Transmutar. Neurología. Hijo. Hashtag. Oportunidad. Positivismo. Rápido. Corto. Proyectos. Pedagógico. Re-evolución. Esperanza. Samba. Renovación. Luz. Fugaz. Actitud. Montaña_Rusa. Humildad. Cambio. Resilencia. Ingenio. Siembra. Ilusión. Interesante. Paradigma.

Entre las que contenían una connotación no positiva:

Dolor. Ciclotímico. Promiscuidad. Desconcierto. Difícil. Año_de_mierda. Invierno. Catastrófico. Desempleo. Terremoto. Tristeza. Desencanto. Descontrol. Agonía. Incertidumbre. Corrupción. Convulsión.

No están todas, sino un pequeño universo que represente a la mayoría. Aún así, la proporción de palabras que expresan un sentido positivo frente a las que expresan lo negativo es abrumadora. Queremos entender que el cambio de paradigma está en nuestras manos, está en nosotros. ¿Mi palabra? Reinventarse.

Entre las 4 palabras favoritas en español 2011 elegidas por los participantes en una votación enmarcada las celebraciones de "El Día E", convocado por el Instituto Cervantes, estuvieron "gracias", "sueño" y "libertad".



Andy Stalman

Lunes, 19 de Diciembre 2011


Stephen Hawking dice que la colonización del espacio exterior es clave para la supervivencia de la Humanidad, ya que su predicción es que será difícil que los habitantes del mundo puedan "evitar un desastre en los próximos cien años". La creatividad, la imaginación y la capacidad de sorpresa claves en la historia de la evolución humana. Mientras, la curiosidad vuela a Marte.


Es tiempo de dejar la Tierra.
El pensamiento de Hawking fluctúa entre lo apocalíptico y la cruda realidad. Según él "estamos entrando en un período cada vez más peligroso de nuestra historia". Se refiere, principalmente, al mal uso que la población hace de los recursos finitos del planeta Tierra y a la capacidad técnica del ser humano de cambiar el ambiente para bien y para mal. Sin embargo, también expresa un aura de optimismo cuando manifiesta que “nuestro código genético todavía lleva los instintos egoístas y agresivos que fueron una ventaja para la supervivencia en el pasado”.

Curiosidad

Hawking agrega: “nuestra única posibilidad de supervivencia a largo plazo no es permanecer al acecho en el planeta Tierra sino salir y expandirnos en el espacio”. Y mientras la nave “Curiosity” vuela rumbo a Marte.

La misión se ha convertido en una de las más ambiciosas desde los inicios de la carrera espacial. Lo que la hace verdaderamente fascinante es que puede ser seguida en Twitter (su cuenta oficial es @marscuriosity). Sólo 42 años han pasado desde que el hombre pisó la luna y esta misión espacial está tuiteando y compartiendo su experiencia con el mundo.

Sin embargo, es como si esto no nos llamara la atención. ¿Estamos perdiendo la capacidad de asombro? ¿Es la avalancha de noticias permanente una anestesia general para la población?

Me parece que la Humanidad necesita recuperar la capacidad de sorpresa.

La nave que despegó el pasado 26 de noviembre anuncia en su perfil de Twitter que la fecha estimada del aterrizaje es el 5 de Agosto de 2012. Una coincidencia interesante: un 5 de agosto de 1498, en su tercer viaje a América, Colón pisó por primera vez tierra continental en la ensenada de Yacua, en la actual Venezuela.

El sitio donde aterrizará la nave fue escogido entre 60 ubicaciones candidatas, porque ofrece algo específico a los requerimientos de cada una de las disciplinas científicas que buscan sacar provecho de esta nueva etapa de exploración marciana. Además, los estudios ayudarán a los investigadores a aprender mucho acerca de la habitabilidad que haya podido tener -o no tener- Marte en la antigüedad.

“La NASA tiene a Marte en su punto de mira”, dice Charles Bolden, el administrador de la Agencia Espacial. Y añade: “Curiosity no sólo aportará importantes datos científicos sino que servirá como una misión precursora a la exploración humana del planeta rojo”.

Sorpresa

Las dos misiones anteriores a Curiosity (Curiosidad) se llamaron Spirit (Espíritu) y Opportunity (Oportunidad). Todos estos nombres nos hacen pensar en la búsqueda de nuevas fronteras, de universos hasta hace poco desconocidos. Mezclan nuestro espíritu curioso con un futuro que parece de ciencia ficción.

No deberíamos perder uno de los atributos más importantes del ser humano, las ansias por lo desconocido y la capacidad de sorprendernos ante lo extraordinario. Una curiosidad sin límites por el mundo. Ya que como afirma Hawking: “todavía quedan muchas preguntas por responder."


Andy Stalman

Domingo, 4 de Diciembre 2011


La transformación social que estamos viviendo, fundamentalmente apoyada en el imparable y vertiginoso avance de las tecnologías y su extensión a todos los órdenes del desarrollo -personal, familiar, profesional, industrial, cultural, social, económico- está obligando a un esfuerzo de adaptación enorme que, en mayor o menor medida, nos afecta a todos.


Educación: ineludible apuesta de futuro.
Por primera vez, son los hijos los que enseñan a los padres. Entre tanto los padres, protagonistas principales de esta era de cambios vertiginosos, siguen atónitos ante el avance meteórico de la nueva realidad.

La educación, que seguirá siendo el factor diferencial de desarrollo y crecimiento entre una sociedad y otra, atraviesa un período en donde los recortes le ganan la batalla al pensamiento. Todos observamos pasmados el flujo de dinero que se destina a salvar a los bancos y al sistema financiero. Flujo que, en consecuencia, no va al sistema educativo.

Parece que algunos Estados, que no pueden mantener los niveles de inversión, han dejado de considerar a la educación como algo prioritario. La única solución que se vislumbra para esta coyuntura de crisis es el recorte. Ni la creatividad, ni el cambio de modelo, ni la innovación.

Nos encontramos ante un universo cambiante y pendiente de ser nuevamente descubierto cada día. Pero, ¿estamos reescribiendo el futuro o estamos dejando que el futuro se escriba solo, casi por default?

El mundo móvil, la TV, Facebook, Twitter, Tuenti, YouTube, etc, siguen extendiendo su ámbito de influencia, alcanzando las estructuras básicas de una sociedad avanzada. Pero que, a su vez, es una sociedad que se debate entre el desánimo y la esperanza, entre la falta de líderes y la necesidad de héroes, entre sus hijos “digitales” y sus padres “analógicos”, entre tecnócratas que no inspiran y políticos que desilusionan.

La información al alcance de quien quiera, el contacto de usuario a usuario y la inmediatez han traído consigo una transformación de los parámetros de relación individual y social. Avidez de interconexión permanente y en tiempo real; acceso inmediato a las fuentes informativas; posibilidad de interactuar sin límites espaciales, con impactos y consecuencias de difícil predicción. Todo esto exacerbado por la primigenia reacción humana de querer compartir con el mundo.

El sistema educativo no es ajeno a este contexto y constituye el pilar fundamental sobre el que debe asentarse la sociedad. De ahí, la necesidad que padres y educadores participen de este nuevo “ecosistema tecnológico”.

Las ideas e iniciativas de la comunidad educativa para adaptarse al nuevo entorno y el potencial que la tecnología ofrece al servicio de la educación pueden converger para desarrollar el capital humano que tiene que forjarse en las aulas. Además, las nuevas tecnologías facilitan otras vías de acercamiento y diálogo entre aquellos que quieren un sistema mejor.

Con seguridad, el debate no debería ser tecnología sí o tecnología no. La suma de estos mundos es el quid de la cuestión aunque es aún difícil delimitar la frontera entre ellos. Sin embargo, será imprescindible la visión y la grandeza de los gobiernos para que la educación sea una prioridad. Redefinir la utilización de los recursos para desarrollar una educación más del siglo XXI que del siglo XX.

Sin lugar a dudas, el futuro que deseamos deberá basarse en formar jóvenes creativos, estimulados e ilusionados. Con sabiduría pero también con compromiso. Invertir en educación es caro pero no invertir lo es aún más. Porque la ignorancia es carísima.
Andy Stalman

Jueves, 17 de Noviembre 2011


El viernes pasado en el ámbito de ideas y reflexión al que invitan los desayunos de Territorio Creativo, se hablaba del poco valor que se le da a la creatividad en el mundo de los negocios. La idea era básicamente: “El cliente no quiere pagar por creatividad ni por estrategia aunque esos sean los ejes del negocio”.


Empresas del siglo XXI: ¿Un cuerpo sin alma?
Dado que los modelos clásicos de hacer negocios han quedado desactualizados, este es un buen tiempo para debatir. Para poner nuevas preguntas sobre la mesa. Para repensar los modelos existentes y diseñar otros modelos. Ni mejores ni peores sino nuevos: adaptados a este escenario.

Aunque creamos que hay muchas preguntas sin respuestas, como diría Morfeo: "No hay preguntas sin respuestas, sólo preguntas mal formuladas".

Cuando hablamos de valores tangibles, como pasajes en avión, gastos en impresoras o teléfonos, la mayoría de los clientes no discuten su precio. Sin embargo, siempre se pone bajo la lupa el valor de las ideas, de la creatividad.

Una anécdota puede representar muy bien este modo de pensar. Hace algunos años desarrollamos un proyecto de identidad para una entidad financiera muy conocida. Al terminar el proyecto le sugerimos al CFO que pusiera el valor de marca en el balance y nos respondió: “En los balances se ponen sólo las cosas serias”. En la actualidad, el valor de esa marca es de más de 7.000 millones de dólares.

El nuevo mundo - que están creando compañías como Google, Apple o el MIT y algunos países como Finlandia, Israel o Singapur - se rige por las ideas, por la creatividad, por la innovación. Sin embargo, todo eso aún tiene una incidencia poco significativa, se ve como algo marginal y su precio todavía se antepone al valor que genera. Parece irónico pero para la gran mayoría el mundo gira así.
Andy Stalman

Jueves, 3 de Noviembre 2011


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Editado por
Andy Stalman
Andy Stalman
Andy Stalman es Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Belgrano y Licenciado en Periodismo por la Universidad Católica Argentina, ambas de Buenos Aires. Ha realizado estudios Avanzados de Comunicación en la Universidad de Saint Joseph, en Philadelphia, EE.UU y está especializado en Dirección de Marketing por la Universidad de Pompeu Fabra de Barcelona. Profesor del Executive MBA del Instituto de Empresa (IE). Premio a la Excelencia Académica 2011 del Instituto de Empresa (Executive Education). Profesor del Executive Master en Fashion Retail Management de la Universidad de Barcelona, Profesor de la Universidad de Alicante del Profesorado Experto Universitario en Dirección y Gestión de Redes Sociales en la empresa. Por otro lado, es Doctor en la Universidad Piloto de Colombia de la Cátedra que lleva su nombre. Ha colaborado en España como profesor invitado en la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad Antonio de Nebrija y la Universidad de Alcalá de Henares, entre otras.
De 1994 a 1997, se desempeñó como Director de Marketing para Lacoste con sede en Buenos Aires. De 1998 a 2002 fue Director de Marketing de Aeropuertos Argentina 2000 encargado del desarrollo del marketing y comercial de los 35 mayores aeropuertos del país. En octubre de 2002 comienza a trabajar como socio y Managing Director de Cato Partners España, en Barcelona y en 2006 asume la responsabilidad de Cato Partners Europe, con sede en Madrid, liderando proyectos en más de 15 países.
Miembro del Consejo de Superbrands y de la Junta Directiva de la Asociación Española de Centros Comerciales (AECC). Ha escrito más de 150 artículos especializados en Branding, Comunicación, Diseño y Marketing para diferentes medios generalistas y especializados de varios países. Es conferenciante tanto en España y Europa como en Latinoamérica.





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