COMPLEJIDAD Y MODELO PEDAGÓGICO

"Necesitamos escuelas de complejidad porque el rechazo de la complejidad es el principio de toda tiranía". José García Calvo

El sociólogo francés Pascal Roggero intervino el 13 de junio en el Ciclo Complejidad y Modelo Pedagógico

Pascal Roggero en un momento de su intervención.
Madrid, 17.06.2008. Pensar sobre la ciencia y el conocimiento es la premisa indispensable para reflexionar sobre la educación, explicó el sociólogo francés Pascal Roggero en la conferencia que pronunció el pasado 13 de junio dentro del I Ciclo Complejidad y Modelo Pedagógico que organiza el Comité de Educación para una Sociedad Compleja del Centro UNESCO de la Comunidad de Madrid, con la colaboración del Ministerio de Educación, Asuntos Sociales y Deportes.

Es urgente acometer este tipo de pensamiento, añadió Roggero, explicando a continuación que es un pensamiento propio del momento crepuscular que vivimos, en el que la suma de conocimientos nunca ha sido tan grande, al mismo tiempo que estos conocimientos se han convertido en instrumentales que olvidan con frecuencia los objetivos humanos. “Los conocimientos actuales, añadió, son miopes, cuando no ciegos, a las formas de barbarie que engendran, al mismo tiempo que manifiestan incapacidad para resolver los desafíos contemporáneos”.

A continuación Pascal Roggero explicó por qué el pensamiento complejo es la posible matriz de una reforma del pensamiento actual y de un modelo educativo alternativo, señalando al respecto que el pensamiento complejo es el resultado de muchas herencias culturales, al mismo tiempo que es “en-ciclo-pédico” y un pensamiento que ha reflexionado sobre el conocimiento humano.

Según explicó, el pensamiento complejo es científico pero no relativista, no cientista porque está abierto a otros tipos de conocimiento, al mismo tiempo que transdisciplinar y fundamento de un nuevo humanismo.

lunes 16 Junio 2008

Tercera sesión del ciclo

Intervención de Alicia Montesdeoca en la tercera sesión del I Ciclo Complejidad y Modelo Pedagógico

La consciencia del movimiento permanente
En la medida que las sesiones se suceden se van desplegando las realidades que se ocultan detrás de la fenomenología que tan bien sabemos describir. La reflexión que me surge, al hilo de las exposiciones que se han ido haciendo, es la de que el origen de la confusión que hoy predomina en la institución educativa, en general, está fundamentado en la falta de claridad frente cual es el objeto y quién es el sujeto de la educación.

En el momento actual, el objeto de la enseñanza está instrumentalizado por la política, la economía y la tecnología, y el objetivo de la educación por las necesidades de producción y los principios de competencia y competitividad del mercado. En ese marco, el sujeto y su educación están abandonados a la suerte.

Por otro lado, nuestra capacidad de reflexión y de análisis están mediatizados por la inercia de un pensamiento lineal, reactivo, que nos secuestra en la descripción de los problemas, en las dificultades que encontramos en la tarea de educar, en la rutina de las aulas, en las obligaciones que emanan de las normas, de las leyes, de los programas, de los currículos. Toda esa casuística nos complica estérilmente, nos aliena hasta el extremo de conducirnos a un no saber quiénes somos, cuál es nuestro cometido y hacia dónde está orientada nuestra función de educadores.


Sábado 14 Junio 2008

Intervención de Marta Tordesillas, de la Universidad Autónoma de Madrid, en la tercera sesión del I Ciclo Complejidad y Modelo Pedagógico

Marta Tordesillas, en el momento de su intervención
Buenas tardes, Gracias a todos por su presencia, es un placer contar con todos ustedes, con todos vosotros, un día más, un día nuevo, otro día.

Hoy, en el marco general de las conferencias sobre Complejidad y modelo pedagógico, nos encontramos afortunadamente reunidos en torno a la complejidad como herramienta para el diseño de un modelo pedagógico alternativo.

Y si digo “afortunadamente” es porque el modelo pedagógico tradicional ya lo llevamos viviendo, inevitablemente y a pesar de las voces discrepantes, numerosos siglos, creo incluso que demasiados. Y es que el asentamiento de dicho modelo tradicional tiene que ver con la voluntad de objetivación, visibilización y tangibilización, incluso me atrevería a añadir con la aprehensión, por no decir posesión, del Planeta, de la Naturaleza y de los seres.

Viernes 13 Junio 2008

Comunicación del profesor Antonio José Gil Padilla en la tercera sesión del Ciclo

Deberíamos comenzar preguntándonos: ¿por qué la vigente práctica educativa, ineficaz y trasnochada, se mantiene así y por qué existe un tan marcado desajuste entre su monolítica permanencia y el elevado desarrollo tecnológico y, como consecuencia, de la proyección de éste sobre otras dimensiones de carácter social?. Podríamos también preguntarnos en segunda instancia: ¿qué habría que hacer para su transformación si es que fuera posible hacerlo en el marco del actual sistema socioeconómico de producción capitalista?.


Viernes 13 Junio 2008

David Iturregui intervino en la segunda sesión del ciclo para desarrollar una exposición sobre las manifestaciones de la ciencia en las diferentes culturas.

correlaciones_entre_arte_y_ciencia.pdf Correlaciones entre arte y ciencia.pdf  (863.6 KB)

lunes 19 Mayo 2008

Raúl Domingo Motta habló de los retos para la educación en el siglo XXI


Madrid, 19. 05. 2008. La complejidad no es la respuesta a ninguno de los problemas actuales, sino una fórmula que permite reconocer la impotencia humana ante los desafíos globales y una metáfora de los problemas que como especie nos acucian.

Así se expresó Raúl Domingo Motta, Director del Instituto de Investigación sobre el Pensamiento Complejo (IIPC) de Argentina y director de la Cátedra Itinerante UNESCO “Edgar Morin” (CIUEM), en la conferencia que pronunció el pasado viernes en el Salón de Plenos del Consejo Escolar del Estado, en Madrid, dentro del I Ciclo Complejidad y Modelo Pedagógico que organiza el Comité de Educación para una Sociedad Compleja del Centro UNESCO de la Comunidad de Madrid con la colaboración del Ministerio de Educación, Asuntos Sociales y Deportes.

La conferencia versó sobre “Los retos para la educación del siglo XXI. El nuevo paradigma científico y la formación de las nuevas generaciones: entre la hiper-especialización y la visión compleja”. La ponencia planteó la cuestión de cómo armonizar, en un programa educativo, la nueva visión sobre lo real que se desprende de la física cuántica, la nueva biología, la teoría de sistemas, la cibernética y las teorías de la comunicación, con la necesidad de formación disciplinaria.

El ponente explicó la diferencia entre la complejidad restringida, la que se aplica por ejemplo a la gestión del tráfico rodado, y la complejidad ampliada, que se refiere al estado general de la condición humana en el presente.

Una complejidad, la ampliada, que lleva a replantearse de nuevo qué es lo humano porque los nuevos conocimientos científicos aportan importantes elementos para una reflexión renovadora de la idea que tenemos de nosotros mismos como especie, según Raúl Motta.

El director del Instituto de Investigación sobre el Pensamiento Complejo añadió que para esa reflexión renovadora sobre nuestra especie, el pensamiento actual, ausente en gran parte de la sociedad, es insuficiente, ya que necesita ser complejizado para comprender la complejidad y apoyarse aún más en la imaginación, que ha sido a su vez marginada de los grandes valores contemporáneos.

El resultado es una sociedad incapaz de reflexionar adecuadamente sobre sí misma que coloca a la humanidad en una situación parecida a la de Ulises en la Odisea, porque no sabemos qué es lo real y porque la enorme interacción que caracteriza nuestra época modifica constantemente los elementos para el análisis de nosotros mismos, de nuestras posibilidades de supervivencia y de evolución.

Son necesarias por tanto nuevas propuestas e ideas arriesgadas sobre las que diseñar nuestro futuro común, en el marco de lo que denominó especie-planeta y humana cognitio, dentro del cual la educación desempeña un papel fundamental porque los nombres que asignamos a las cosas están agotados y porque todo debe ser renombrado a la luz de los nuevos conocimientos y los nuevos desafíos.

Junto al ponente estuvieron Alicia Montesdeoca Rivero, Presidenta del Comité de Educación para una Sociedad Compleja del Centro UNESCO de la Comunidad de Madrid, y Eduardo Martínez, Editor de la revista electrónica Tendencias21, que actuó de moderador.

Búsqueda de un modelo

En una intervención previa, Alicia Montesdeoca había planteado la búsqueda de un modelo de trabajo teniendo en cuenta que la complejidad no es una teoría que todo lo explica, sino una manera de mirar que incluye: “a más conciencia de realidad, más inclusión”, especificó. El reto, concluyó, es ser lo suficientemente flexibles para contar con fórmulas adaptativas o disipativas que posibiliten la comunicación entre el adentro y el afuera.

Tras las palabras de Alicia Montesdeoca, los artistas Alejandro Cáceres y Ángela Fierro, de la Escuela de Teatro Calderón y de la compañía Marcelo, bailaron un tango que constituyó una expresión artística del encuentro entre lo masculino y lo femenino, del pensamiento con el sentimiento, en el marco de un ciclo dedicado a la reflexión sobre el pensamiento complejo.

Tras la conferencia de Raúl Motta se celebró un interesante debate que concluyó con la comunicación de uno de los participantes, David Iturregui, sobre las manifestaciones de la ciencia en las diferentes culturas.

Segunda sesión del Ciclo

Esta fue la segunda sesión del I Ciclo Complejidad y Modelo Pedagógico, inaugurado el pasado 25 de abril con una conferencia introductoria complejidad pronunciada por la Doctora María Novo.

El Ciclo continuará sus sesiones el próximo 13 de junio con la intervención de Pascal Roggero y concluirá definitivamente sus sesiones el 18 de abril del 2009. Cada sesión consta de una conferencia y de una Mesa de Debate. Los contenidos de las conferencias son desarrollados por 11 conferenciantes y las Mesas están integradas por un centenar de expertos nacionales e internacionales de primer nivel.

Además de María Novo, Raúl Motta y Pascal Roggero, entre los ponentes figuran también el pensador y ensayista francés Edgar Morin; Nicolás Malinowski, Director Académico de la Multiversidad Mundo Real; María Cándida Moraes, Profesora de la Universidad Católica de Brasilia; Emilio Roger Ciurana, Director del Consejo Académico de la Cátedra Itinerante UNESCO “Edgar Morin”; Rosa María Pujol, profesora de Didáctica de las Ciencias Experimentales de la UAB; Saturnino de la Torre, Catedrático de Didáctica e Innovación Educativa de la UB; y María Antonia Pujol Maura, también profesora de Didáctica en Innovación Educativa de la Universidad de Barcelona.

El ciclo está dirigido a docentes y expertos de todos los niveles y etapas educativas. El Instituto Superior de Formación del Profesorado, organismo dependiente de la Secretaría General de Educación del Ministerio de Educación y Ciencia, ha concedido tres créditos académicos a los maestros y profesores de enseñanza primaria y secundaria asistentes a la fase del ciclo que se desarrolla en 2008.

lunes 19 Mayo 2008

Segunda sesión del ciclo


Intervención de Alicia Montesdeoca en la segunda sesión del I Ciclo Complejidad y Modelo Pedagógico


Algunas preguntas metodológicas quedaron colgadas en el aire, tras la primera sesión de trabajo y después de la primera reunión de la Mesa de Debate ¿Hacia dónde conduce esto? ¿Nos fuimos por los Cerros de Úbeda en nuestras exposiciones? ¿Cómo concretar sin excluir? ¿Cómo llegar a conclusiones sin dogmatizar? ¿Cómo estructurar la aparente dispersión de ideas y experiencias compartidas sin sentir que estamos dando vueltas alrededor de lo mismo?

Después, a lo largo de los días transcurridos, y a pesar de los avatares vividos, o gracias a ellos, he pensado mucho en la necesidad de que de esta experiencia surja, también, un modelo de trabajo que favorezca la apertura, el estado de alerta, la capacidad permanente de sorprenderse y el espíritu de juego.

Para conseguirlo es preciso que le demos importancia y tiempo a lo que se despliega, siendo generosos con el espacio que necesite lo que surge, o se ponga de manifiesto, aunque a primera vista no lo sepamos ubicar. Valoremos sin prejuicios lo que percibimos a través de los sentidos, de las emociones, de las formas, de los matices con los que se muestra. Esperando con paciencia el momento para las estrategias.

No buscar la eficacia como objetivo absoluto, primero hay que desentrañar lo emergente, a través de los símbolos o las metáforas cargadas de significados con los que se expresa, para comprender e incorporar los nuevos conocimientos que vienen a colaborar en el nuevo paso humano.

Sí, vale la pena que demos tiempo y nos demos tiempo. Hay que vivir y experimentar. La acumulación de experiencias y de vivencias son las que generan un conocimiento sólido y con sentido. Hay que permitir que se acumulen y confiar, esta acumulación garantiza la preparación de la tierra, para que las semillas del pensamiento complejo fructifiquen, con la naturalidad propia de lo que está vivo.

Es como aprender a montar en bicicleta: un vehículo frágil, sin estabilidad propia, cuya posición depende de la velocidad que le imprime el pedaleo del ciclista y su habilidad para sortear los obstáculos del sendero por donde circula. Eso sólo se consigue si el ser consciente se identifica simbióticamente con su vehículo, si acepta el riesgo de la caída y se mueve con la confianza puesta en el destino que persigue, con su mirada centrada en el horizonte a alcanzar.

Al final de la Primera Mesa de Debate, celebrada el sábado 26, Jesús Pérez Sarmentero comentaba que siempre que nos reunimos para trabajar, las mujeres antes de concretar dan vueltas y más vueltas alrededor de los temas que se tratan: yo sé lo que quiso decir, he vivido mi vida de mujer percibiendo muchos aspectos de la realidad simultáneamente, atendiendo a numerosas situaciones a la vez, inquietándome con innumerables cosas al mismo tiempo, cruzando y conectando realidades que parecían inconexas, teniendo que reducir luego tantas vivencias y percepciones simultáneas, a un paquete de información para concretar una acción inmediata que respondiera a la realidad en la que tenía que moverme y que, a su vez, la opción causara en mi la menor distorsión posible, con el objeto de construir algo con sentido, en las circunstancias en la que en mi entorno se desarrollaba la vida social, económica y política.

En ese mismo entorno cabrían otras posibilidades de hacer pero sólo se podía concretar una; se daban otras maneras de interpretar la realidad, pero sólo se aceptaba una, había otras formas de vivir, pero sólo se permitía una.

En ese juego, se entretejió una vida social, un modelo de convivir y de interactuar: entre las posibilidades abiertas, llenas de luz y color, de formas que se sugerían como probabilidades, por un lado, y las realidades que se concretaban con sus propias luces y sombras. Aquellas que partían de las posibilidades que permitían las condiciones de los sistemas establecidos, de las instituciones creadas, de las aceptaciones colectivas, de los dogmas culturales, de las creencias ideológicas, por el otro.

María Novo señalaba en su exposición del pasado 25 de abril que el pensamiento complejo no rechaza el modelo de conocimiento antiguo sino que lo circunscribe al espacio en el que su acción es creadora, para el cual nació, en el cuál es eficaz. Que lo que hace peligroso un conocimiento es el convertirlo en un marco de explicación para todo.

Ella dijo “las ciencias que nacieron para resolver problemas concretos, se extendieron más allá de su ámbito de validez y se convirtieron en una gran cosmovisión occidental que invadió territorios que no le eran propios. Invadió procesos sociales, procesos éticos, políticos y se quiso convertir, y de hecho se convirtió, en un gran paradigma explicativo del mundo”

Por nuestra “manera así de ser” como lo denominaría George Simmel, las mujeres sabemos navegar mejor en lo incierto, en lo imprevisible, en la elaboración de nutrientes a partir de la aparente nada, en destapar lo que aparece oculto, en poner en evidencia los lazos invisibles que vinculan los niveles de realidad manifestada y los niveles de realidad desconocidos e intuidos.

En los rincones de los armarios vitales de todos nosotros y de todas nosotras, existen muchas vivencias escondidas, muchas experiencias sin reconocimiento, muchas reflexiones sin valoración, muchas imágenes olvidadas. En definitiva, mucha riqueza vital sin reconocer y que, sin embargo, son el soporte del quehacer de hoy. Ningún patrimonio humano es despilfarrado, todo él forma parte de la marcha humana, sosteniendo los logros y soportando los dolores del proceso colectivo de la especie.

Ahora, con el pensamiento complejo, damos una oportunidad a un nuevo salto de consciencia, que nos permite mirar y reconocer, desde una perspectiva transdimensional, lo que somos como especie, como individuos, como sociedad, en un contexto cuyos límites los sabemos convencionales y los intuimos sin fronteras.

La propuesta es buscar, indagar en formulas que no fragmenten ni excluyan: ¿Cómo entregarse al proceso desde lo femenino: amplio, abierto, abarcador, pareciendo que se dispersa cuando, en realidad, está incorporando aspectos no integrados? ¿Cómo permitirle a lo masculino que genere espacio, que sea recipiente, que se reconozca como la vasija protectora que acoge todo el contenido?

¿Cómo posibilitar que ese recipiente sea de una materia que permita que sus ingredientes respiren, se acomoden, se dejen mecer por el movimiento de la vida, para amoldarse a la necesidad de creación de nuevas formas de hacer y de convivir en cada instante y según las circunstancias?

¿Cómo incorporar cada perspectiva, sin interpretarla, dejando que se manifieste a través del pensamiento, de las emociones, de las vivencias, de las experiencias, para que juntas produzcan o pongan de manifiesto una nueva realidad, que será expresión, no sólo de las individualidades que se suman, sino del fruto maduro que representa la simbiosis de todo lo que integra nuestro universo?

¿Cómo hacer posible que el movimiento sea armonioso sin dejar de ser eficaz, para llevarnos desde la luz al color, del color a la flor, de la flor al néctar… y, mientras lo saboreamos, el propio movimiento nos fecunda, transformando nuestras consciencias que se proyectarán en la construcción cotidiana “de vida, de más vida y de más que vida”, como diría el maestro.

La complejidad no es una teoría que todo lo explica, es una manera de mirar que incluye. A más consciencia de realidad más inclusión. Esto nos impulsa a no dejarnos arrastrar por las inercias de los debates críticos, sino a desarrollar un estado de permanente interés sobre lo que emerge, sin confundirnos con las modas o los discursos de mayor o menor oportunismo.

Con esas alforjas hemos de diseñar cada paso de nuestro andar y en ese diseño hemos de contar con las capacidades de concreción, de estructuración que las cualidades masculinas nos permiten. El reto está en ser lo suficientemente flexibles para contar con formas adaptativas o disipativas que posibiliten la comunicación entre el adentro y el afuera

Debemos acostumbrarnos a vivir en la complejidad, navegar en el mar de la incertidumbre, probar las distintas formas de actuar sin esperar la eficacia, sabiendo que los aprendizajes son probabilidades, no dogmas cerrados.

Lo que se persigue no es el orden, es la adquisición de la conciencia de nuestra posición relativa, frente a una percepción limitada de lo que denominamos realidad, teniendo en cuenta que lo que es y lo que somos es fruto de esa percepción limitada, de nuestro estar colocados, supuestamente, en el ángulo de un observador.

Así pues, no tengamos prisas por llegar a ningún puerto, el recorrido que hay que hacer es multidimensional, atravesando el espacio-tiempo a través de nosotros mismos, de nuestras individualidades y de nuestras colectividades. La gran sorpresa de este conocimiento es que todos y todas somos portadores de él, todas y todos somos creadores del mismo. Con la experiencia vital de todos hacemos las aportaciones necesarias para que la comprensión de la nueva concepción de la realidad se ponga de manifiesto y se recree.

Si lo explicamos en clave de género: hemos de cuidar la danza que se establece entre el desplegar de lo femenino y el acompasar del movimiento de lo masculino. Sin luchar contra los elementos, aceptando el mundo tal como es, incierto, inseguro, generoso, rico en diversidad.

Abandonándonos a la magia de la vida, de la que somos sus cómplices, les invito a participar en la creación de ese modelo que posibilita el descubrimiento de las probabilidades y su transformación en posibilidades. Del próximo paso darán cuenta otras generaciones y ahí estaremos presentes, porque esta generación ha hecho posible un nuevo momento humano.






Viernes 16 Mayo 2008

La Dra. María Novo inauguró el I Ciclo Complejidad y Modelo Pedagógico


Momento de la conferencia magistral.
Madrid, 28 abril. Una de las consecuencias de la complejidad es que todo conocimiento pasa a ser provisional e inacabado, por lo que un letrero diciendo “todo lo que aquí se enseña es provisional” debería ser colocado sobre la puerta de cualquier aula, según la Dra. de la UNED, María Novo, que el pasado viernes inauguró en Madrid el I Ciclo Complejidad y Modelo Pedagógico.. María Novo pronunció la primera conferencia magistral del ciclo, dedicada a la explicación del origen y actualidad del concepto de la complejidad, primer paso para profundizar en sus implicaciones en el modelo educativo.

En la mesa se encontraban asimismo Alicia Montesdeoca y Pepa Barral, en representación del Comité de Educación para una Sociedad Compleja del Centro Unesco de Madrid, representado a su vez por Francisco Madrid en calidad de miembro de su Directiva. Asimismo, estaba presente en la mesa Patricio de Blas, Vicepresidente del Consejo Escolar del Estado.

Alicia Montesdeoca presentó la sesión con unas palabras alusivas a la necesidad de un cambio en el modelo pedagógico basado en los nuevos conocimientos científicos, al mismo tiempo que la actriz Yolanda Ulloa leía un texto original de Lina Rodríguez sobre el hecho educativo.

Complejidad y conocimientos científicos

María Novo explicó que la complejidad es el resultado de los avances que se han producido en el conocimiento a partir de comienzos del siglo XX, que provocan importantes cambios en los modos de pensamiento heredados de la modernidad y del período industrial.

Estos modos de pensamiento se basan en una concepción lineal de la historia, en el raciocinio y la experimentación como base del conocimiento y en la separación del sujeto respecto a su entorno y los demás, como fundamento de las relaciones interpersonales, sociales, económicas y medioambientales.

Este modo de pensar está evolucionando hacia nuevas formas de pensamiento basadas en una concepción compleja de la historia, que contempla otras fuentes de conocimiento basados en los sentimientos y la intuición como elementos fundamentales para la adopción de decisiones y el mejor funcionamiento de los mecanismos sociales y psicológicos, según María Novo.

Relatividad y física cuántica

Los conocimientos que se derivan especialmente de las ciencias físicas, desde la relatividad a la física cuántica, proponen otra concepción del mundo en la que el sujeto vuelve a ser protagonista de la historia en cuanto no puede haber objeto conocido sin sujeto cognoscente, en la que el determinismo deja paso a la incertidumbre (o indeterminación de Heisenberg), en la que el conocimiento deja de ser cerrado para permanecer eternamente abierto y en evolución.

Este nuevo modo de pensar, que se viene gestando en los últimos cien años, apenas se manifiesta todavía en la sociedad, que permanece dormida sobre modos de pensamiento que han quedado anticuados. Este desfase explica en gran parte la crisis medioambiental que padece nuestra sociedad, según María Novo, así como la crisis económica.

Para concluir su exposición, en la que explicó las características básicas del nuevo paradigma de la complejidad, todavía en construcción, María Novo propone intensificar la difusión de estos conocimientos y la reflexión compartida sobre sus implicaciones, siempre desde el marco del respeto y teniendo en cuenta que los nuevos conocimientos no anulan los anteriores, sino que los incluyen y los circunscriben a los ámbitos en los que demuestran su aplicabilidad y eficacia, en la resolución de problemas concretos.


Texto íntegro de la conferencia de María Novo

martes 29 Abril 2008

Texto íntegro de la conferencia pronunciada por María Novo en la primera sesión del Ciclo, desarrollada el 25 de abril de 2008.


Me siento muy honrada de que me hayan invitado a dar esta primera conferencia. Creo que el proceso que vamos a vivir es de ir descubriendo entre todos un cambio de paradigma y quería decirles que, cuando cambia un paradigma, lo que cambia no son las respuestas, lo que cambia son las preguntas. Por tanto, es posible que, después de un año, cuando terminemos, no tengamos muchísimas respuestas, pero lo que es seguro es que tendremos muchísimas preguntas nuevas y de un orden distinto a las que tenemos en este momento y creo que eso ya merecerá la pena.

Se nos ha enseñado, quizá demasiado, que todo el conocimiento gira en torno a la racionalidad. Y, siendo eso verdad en parte, creo que estamos descubriendo que tenemos que practicar en la educación una razón informada por los sentimientos, porque son esos dos mundos –el racional y el emocional- los que permiten de verdad explicar al ser humano en toda su complejidad.

Nos espera un año que es como una aventura. Yo, por lo menos, lo voy a vivir así, Hoy me toca estar aquí, pero el resto del tiempo estaré sentada ahí escuchando y aprendiendo. Y esta aventura evidentemente es la aventura del conocimiento. Algunas personas estamos enamorados en la aventura del conocimiento. Más bien pienso que todos los que estamos aquí un viernes a esta hora de alguna manera estamos enamorados de ella.

Me gustaron mucho las palabras de Lina que recogía Yolanda, cuando dicen: “el hecho educativo es, ante todo, un acto de amor”. Estoy de acuerdo, el conocimiento no puede ser un fenómeno descarnado; no se puede confundir la teoría con la realidad viva; a la realidad viva sólo se accede por un acto de amor. Así que también vamos a tener que poner bastante amor en entender y en trasladar lo que aquí vayamos construyendo a nuestra práctica diaria.

Finalmente, quería saludarles con palabras de algunos de mis maestros: por un lado, de Edgar Morin, de cuyo pensamiento he bebido y sigo aprendiendo. Él nos enseñó que el pensamiento vive a la temperatura de su autodestrucción, que los principios y los valores necesitan “temblar” para no quedarse muertos. Por otro, de Federico Mayor Zaragoza, al que considero un maestro cercano y extraordinario. Él nos recuerda que “el riesgo sin conocimiento es peligroso, pero el conocimiento sin riesgo es inútil”. Estoy convencida de que aquí vamos a hacer un proceso de conocimiento con riesgo, con todo lo que eso comporta y por tanto espero que sea muy útil.

Muchas gracias.

Entonces comenzamos.

Paradigma en construcción

Antes de comenzar, quiero decirles que el atrevimiento para dar una charla como esta no quiere decir que yo lo sepa todo acerca de la complejidad. El paradigma de complejidad está en construcción y quienes llevamos años asomándonos a él tenemos muchos déficits y muchas cosas por construir. Por tanto, entiendan mi ponencia como una invitación a que todos aquellos que tengan algo que aportar lo hagan en el coloquio, porque de lo que se trata es de que vivamos un proceso de construcción colectiva de conocimiento, y así entiendo yo mi participación…

Querría comenzar comentando que vivimos en medio de una crisis, que es una crisis ambiental (ecológica y social) pero también es cultural, es económica, e incluso alcanza lo personal. De hecho, la llevamos todos inscrita en el corazón. Y esta crisis nace en un momento histórico, en un contexto cultural que es el de la Modernidad, una Modernidad que surge hacia el siglo XVII. Y estamos intentando salir de algunos de los excesos, de los defectos de esa Modernidad, de manera que el nuevo milenio se nos aparece por un lado como un reto, el reto de cambiar; y por otro lado como un desafío también que es el de ser capaces de replantear nuestras visiones y pautas de vida sobre el planeta.

Reformular nuestras visiones sobre el mundo es urgente, porque no vamos a salir de la crisis con el mismo modelo que nos ha traído a ella. Y eso significa, por de pronto, situarnos en la raíz del pensamiento educativo, porque solamente podemos educar desde aquello en lo que creemos, desde principios éticos y teorías que organizan nuestro pensamiento y nuestras actitudes ante el mundo.

Así que yo creo que nos interesa mucho descubrir y asumir cuáles han sido los errores del mundo moderno, cuáles han sido sus excesos y también cuáles han sido los criterios científicos, culturales, económicos que han imperado en esta Modernidad que hoy vivimos como una Modernidad tardía, pero también como un momento en el que queremos salir de la crisis. También necesitamos, como les decía, ir vislumbrando teorías y propuestas que nos ayuden a salir de la crisis.

Esta crisis es también, por tanto, una crisis de conocimiento. Es una crisis epistemológica que nos plantea nuevas preguntas, por ejemplo, cómo conocemos, cuándo creemos conocer científicamente o cómo trasmitimos ese conocimiento, cómo ayudamos a construir conocimiento. Y también nos plantea preguntas acerca de cómo vinculamos lo científico con lo ético para iluminar esas respuestas que tienen que ser respuestas humanas, complejas ante los retos de este momento histórico.

Por tanto, intentaré hacer un breve recorrido, en un espacio corto de tiempo, sobre la forma en que se ha ido gestando este pensamiento científico moderno, sobre el modo en que este modelo científico se ha visto reforzado por algunos criterios sociales y sobre el problema o el hecho de que ambos -los modelos sociales y los modelos científicos- se han reforzado mutuamente a lo largo de la Modernidad y han sido funcionales a un determinado tipo de economía, que es la economía liberal moderna.

Todo ello porque, en ese entramado de lo científico con lo social, con lo económico, se ha generado un paradigma, una cosmovisión, que es la occidental, moderna, la que hemos heredado; y que, en mi opinión (y esto podemos discutirlo) está en la raíz de la crisis que estamos viviendo.

Este proceso se ha dado, como les decía, en el contexto histórico de la Modernidad, alimentado por una idea de progreso lineal, que ha ignorado las realimentaciones, las sinergias, que se dan en el mundo de lo vivo. Y también por unos grandes metarrelatos que han funcionado como una especie de esquemas-guía para muchas generaciones; que han sido a veces metarrelatos religiosos, otras veces metarelatos políticos, ideológicos, etc.

Discurso del Método

Comenzaré situándome en 1637, en el momento en que Descartes publica el Discurso del Método. Porque, en ese momento, Descartes se propone encontrar algo único y general que pueda ser afirmado con contundencia, y lo encuentra en el cogito, en el cogito ergo sum (pienso, luego existo).

¿Por qué elijo ese momento? Porque esa división cartesiana entre el pensamiento, el ser pensante, y el mundo físico, es la que inaugura un aspecto importantísimo de la visión moderna del mundo que es la visión dual de la realidad. Esa mirada dual que escinde la mente del cuerpo, que separa la persona de la naturaleza, que coloca en mundos distintos a la razón y a los sentimientos…

Y, al tiempo que Descartes impulsa la filosofía y la ciencia por el camino de la razón, Francis Bacon también encamina al pensamiento por la ruta de le experiencia. Bacon se propone ver el mundo sin deformaciones, ver la realidad sujetándola a los hechos, de modo que se puedan obtener leyes generales aplicables en todo tiempo y lugar. Con lo cual Bacon reduce el conocimiento al método de las ciencias naturales, a la observación, al cálculo, al experimento. Y hay algo además muy importante en el pensamiento de Bacon y es el que conocimiento le interesa a Bacon por el carácter activo de este conocimiento. Él dice: “Todo conocimiento es poder y a la naturaleza sólo se la puede dominar comprendiéndola”´. Esta frase me ha he encontrado yo todavía en muchas tesis doctorales en las que esa palabra tan dura, dominación, parece que pasaba desapercibida.

El auge de las tesis de Descartes y de Bacon es importante porque, aunque diferían en algunos puntos realmente no llegó a haber un choque fuerte entre racionalismo y empirismo y ambos conducirían a la sobrevaloración de los procesos mentales, los procesos racionales, los procesos científicos, sobre cualquier otro proceso que intente dar cuenta de la realidad. Y ahí quedan apartados de la historia el conocimiento tácito, conocimiento que construimos de otra manera no científica pero que lo construimos desde que nacemos, cuando aprendemos a andar, a caminar, a hablar, a movernos. Una forma de conocimiento sobre la que podríamos hablar en el coloquio, si quieren, más despacio.

Ahí quedan excluidos también los saberes femeninos, que circulan a lo largo de la historia de una manera casi subterránea. Quedan excluidas también las culturas originarias, esa sabiduría que hay en las culturas originarias porque no se sujetan al método de la investigación, el cálculo, la demostración y la experiencia, pero que han logrado, durante siglos, sobrevivir en medios a veces muy hostiles y crear formas de convivencia y cultura entre sus miembros.

Este afianzamiento de la visión dual de un mundo de objetos y de sujetos separados se produce en la Europa que está iniciando la Modernidad. Y Europa, en ese giro que hace desde el pensamiento del Renacimiento, “descubre” entonces que el asunto es hacer y no ser. Lo que empieza a importar en la Modernidad es construir caminos, construir puentes, dominar a la naturaleza. El asunto es ése, el asunto comienza a ser hacer… Fíjense que hoy podríamos decir que en nuestras sociedades el asunto es producir. En realidad es todavía una derivación de ese principio moderno del hacer.

Y esta posición se refuerza con criterios basados en la superioridad moral del hombre respecto de la naturaleza (y digo “del hombre”, no digo “del ser humano”...) Porque la Modernidad se plantea como un periodo de ausencia de nexos morales entre el ser humano y el resto del mundo vivo. Eso se resuelve mediante la idea de dominación; la idea de dominar a la naturaleza es fundamental en este periodo. Junto a ella, los criterios utilitaristas: dominar a la naturaleza para nuestro servicio. Y todo ello se ve reforzado por una gran tecnociencia, incipiente al principio, en el siglo XVII pero que se va desarrollando muy rápidamente y que busca conocer las leyes de la naturaleza precisamente para someterla a nuestros intereses.

Este modelo rompe con algo que estaba muy presente en el modelo anterior. Hay un salto. A veces, algunos filósofos se preguntan qué habría pasado si en vez de triunfar Descartes hubiera triunfado Montaigne, por ejemplo. Este modelo estaba presente en Montaigne, se podía encontrar en muchos filósofos anteriores: gravita sobre la valoración de lo particular, la valoración del sujeto y la valoración del contexto. La Modernidad rompe con eso. La Modernidad busca teorías generales, busca una matemática general universal que describa el mundo y promueve la interrogación directa a la naturaleza a través del experimento.

Otra figura capital en la construcción de este modelo es Isaac Newton. Él, como ustedes saben, explica el movimiento de los cuerpos celestes y demuestra que obedecen a unas mismas leyes, leyes inmutables, leyes universales (que es lo que busca la Modernidad). Y, de la mano del pensamiento newtoniano, se comienza a comprender el mundo como un gran máquina, una máquina de materia en movimiento que obedece a leyes matemáticas. Y esto se extiende también a la contemplación de la naturaleza, de manera que la naturaleza comienza a ser vista como lo haría un relojero, como un mecanismo de precisión en el cual es posible quitar una pieza y sustituirla, como podríamos hacer en un reloj, sin que suceda nada. Esta visión es también una de las responsables de la catástrofe ambiental que vivimos en este momento (justamente porque ignora las interacciones, los mecanismos de feed-back, los efectos de umbral…)

Metarrelato científico

De manera que en estos siglos, XVII, XVIII y XIX, se va construyendo un gran metarrelato científico, el de la Modernidad, que se va a prolongar, que va a llegar hasta nuestros días, hasta esta Modernidad tardía que vivimos y cuyas bases esenciales son, a mi modo de ver, las siguientes:

-- En primer lugar, la pretensión de que el conocimiento puede ser una representación fiel de la realidad. Eso está en toda la ciencia moderna.

-- En segundo lugar, la posibilidad de que se pueda objetivar absolutamente ese conocimiento, es decir, que se puede establecer una separación total entre el observador (el investigador) y el objeto que investiga. Precisamente por eso se habla de la objetivación total.

-- También forma parte de este paradigma una visión matemática de la naturaleza que va haciendo que poco a poco se practique una reducción de toda cualidad a cantidad. Lo que empieza a importar ya no es lo cualitativo sino lo cuantitativo, y está claro adonde hemos llegado de la mano de ese modelo.

-- La ciencia, en este modelo, se centra en la idea de orden: es una ciencia determinista que intenta explicar los fenómenos ordenados y formular leyes que teóricamente se tienen que cumplir en cualquier tiempo y en cualquier lugar de forma idéntica. Y trabaja sobre relaciones lineales de causa-efecto.

-- Consecuentemente, este modelo elimina del mundo todo lo no le es funcional. Elimina lo caótico, lo confuso, lo complejo…; es decir, elimina lo vivo.

-- La que se ha llamado concepción mecanicista del mundo entiende, por tanto, que todo lo que existe puede ser asimilado a una máquina, desde un reduccionismo que consiste en fragmentar la realidad en partes para su estudio, ignorando las interdependencias entre las partes, que es tanto como ignorar su complejidad. (Y no estoy diciendo que la tarea de la fragmentación no sea necesaria, como primer paso, en muchos casos, sino que la tecnociencia moderna no practica el segundo paso de la reconstrucción del todo fragmentando).

-- Bajo estos supuestos, se deja de un lado la irreversibilidad de los procesos que se dan en el mundo de lo vivo, que son procesos termodinámicos y que sin embargo se tratan como si fueran procesos reversibles. Fíjense en esto, por ejemplo, en la destrucción ambiental. Se pretende resolver los problemas diciendo “el que contamina paga” (como si cualquier contaminación pudiera ser reversible, se pudiera pagar y se pudiera reconstituir la naturaleza a su estado primigenio) cuando sabemos de sobra que muchos de los impactos que se producen sobre la naturaleza son absolutamente irreversibles. y ahí tienen ustedes el cambio climático, a ver con qué dinero se puede revertir el cambio climático que nosotros mismos hemos generado.

Llegados a este punto, seguramente ustedes estarán pensando: pero, pese a todo, esta ciencia nos ha resulto muchos problemas. Y es verdad. Es verdad que nos ha permitido hacer puentes, construir trenes, tener vacunas; nos ha permitido avanzar en las comunicaciones y tener medicinas. Cómo no. Yo les diré que sí, que este modelo ha tenido muchos efectos positivos.

El problema de la Modernidad

Entonces, ¿cuál es el problema de la Modernidad? ¿por qué estoy hablándoles de este modelo? Pues porque estas ideas, que habían nacido para resolver problemas concretos (para eso, para construir un edificio o fabricar un aparato, se extendieron más allá de su ámbito de validez, que era ése, y se convirtieron en una gran cosmovisión occidental que invadió territorios que ya no le eran propios. Invadió procesos sociales, procesos económicos, procesos éticos, políticos…, y se quiso convertir, y de hecho se convirtió, en un gran paradigma explicativo del mundo.

Ése es el error o el exceso, a mi modo de ver, del modelo científico moderno: que lo que servía para un reducido ámbito de validez pretendió constituirse en una gran cosmovisión.

¿Y cómo fue esto posible? Pues porque sus ideas centrales eran muy buenas, muy funcionales, para los intereses del naciente liberalismo económico y para los poderes dominantes. Fíjense por ejemplo en las idea de orden y de jerarquía. Vean cuán funcionales son para este liberalismo económico.

En este traslado de cuestiones, de principios de un campo a otro, un pensador importante es, también, John Locke. Él defiende que todo conocimiento se adquiere a través de la experiencia; con sus planteamientos se elimina lo invisible, tan importante en la vida; se eliminan las variables ocultas, se elimina lo que existe pero no se ve (casi siempre lo más complejo) y se van dejando de lado los aspectos incuantificables de la vida, que es tanto como dejar una parte muy importante de lo humano.

Lo fundamental comienza a ser garantizar a las personas y a las empresas la libertad para desenvolverse sin obstáculos en sus relaciones con la naturaleza, en sus relaciones con otros seres humanos. Esa es la base del pensamiento liberal moderno. Esa libertad que luego se convertirá, de facto, en la libertad de comprar y vender, que es la que hoy más endiosada está en nuestros días. Sin embargo se desarrolla muy rápidamente dejando de lado a sus “hermanas”: la igualdad y la fraternidad.

Locke convierte la moral, la ética en sociología, dando un paso importante hacia el utilitarismo. Él dice: “La negación de la naturales es el camino de la felicidad. La tierra abandonada a la naturaleza se llama, y en verdad lo es, baldía”. Estos son los mimbres con los que hemos construido toda la crisis ambiental que hoy estamos viviendo.

Otro de los constructores de la Modernidad, Adam Smith, asume al igual que Locke la visión mecanicista del mundo y se plantea el reto de trasladarla al campo económico. En sus ideas clave está la actividad humana, el trabajo como fuente de toda riqueza; pero hay un gran olvido del valor de los bienes naturales, que son irrepetibles y que son irremplazables.

La idea de la regulación espontánea del mercado, de que gobernar mejor es gobernar menos, también es una idea que puede reconocerse hoy en nuestros ideas. Esa idea de no intervenir, de dejar que la oferta y la demanda, el comercio y la libre competencia sean los motores de la actividad económica. Eso también nos ha traído a algunos problemas importantes en el campo social como son las grandes brechas entre el Norte y el Sur del planeta, los desequilibrios entre países y sectores ricos y pobres.

Adam Smith elimina de sus teorías cualquier consideración moral, como lo había hecho antes Locke al tratar de las relaciones sociales, y lo que se va dando en todo este movimiento de conformación de la Modernidad es un reforzamiento de una determinada moral que es la moral del beneficio propio y la moral del dominio, sobre la naturaleza y también de Occidente sobre el resto del mundo. En la Modernidad es cuando Occidente descubre que el modelo de hombre blanco occidental es el modelo que debe seguir toda la humanidad.

Hay un reduccionismo ético, porque de la falta de visión de las interdependencias en el mundo de lo vivo se pasa también a una falta de visión de las interdependencias morales, y la naturaleza y el resto de la humanidad comienzan a ser vistos por Europa y por Occidente como algo a controlar. Esta idea de control se introduce en el campo ético. Fíjense por ejemplo en el eufemismo de decir “países en vías de desarrollo”. En realidad es una expresión de esta idea de control, es tanto como decir “países que todavía no se han incorporado a nuestro modelo, que es el único posible”.

El siglo XVIII, el siglo de las luces, amplía la constitución del pensamiento moderno con la fe en el progreso que se producirá a través de la luz de la razón. Y esto tiene mucho de positivo, porque es el momento en el que el conocimiento se emancipa del poder eclesial y de la emergencia de una gran libertad intelectual. Pero también tiene mucho de problemático porque la Ilustración rechazó un tipo de religión pero los ideales de la Ilustración terminaron convirtiéndose en otra especie de religión y la ciencia moderna en su principal instrumento.

Convencida de la universidad de sus postulados la Ilustración declara la guerra al particularismo de las creencias locales. Es otro momento importante en la Modernidad en el que lo local vuelve a ser desvalorizado. La Ilustración expulsa fuera todo lo que no es funcional a la razón: los sentimientos, los saberes construidos no científicamente; el sujeto complejo, contradictorio; el contexto que genera incertidumbre.

Paradigma y desprecio

Y de este modo, de la mano de modelos sociales y económicos para los cuales es muy funcional, la ciencia moderna se va constituyendo, como los decía antes, como un paradigma explicativo del mundo a base de ignorar y de despreciar algunas ideas. Por ejemplo de ignorar la complejidad de los sistemas ecológicos y sociales y de los sistemas humanos, de ignorar la irreversibilidad de los procesos que se dan en el mundo de lo vivo, que, como les decía, son procesos termodinámicos que tienen un incremento de entropía, etc. De ignorar las interdependencias entre todo lo existente, las relaciones. Y de ignorar al sujeto, el sujeto que es observador, que es investigador, que condiciona el experimento y a veces incluso lo determinada, pero que también además es el responsable moral, es el que tiene que establecer nexos morales con el mundo no vivo.

Se elimina también el contexto. Hay una gran confusión en todo este modelo entre el mapa y el territorio, como si los”mapas” que trazamos de la realidad (las teorías, las leyes científicas…) fueran exactamente la reproducción del territorio, que es mucho más complejo, que tiene variables ocultas que no están en los mapas. Aparece esa idea, esa ilusión de que cartografiar la realidad es representarla fielmente. Se olvida que cartografiar la realidad no significa representarla fielmente. Y se olvida también el tiempo.

De manera que constituida en esta gran cosmovisión, la ciencia, que ahora se extiende a la ciencia económica, supone una apuesta decidida por el racionalismo; por los excesos de la razón (no por el raciocinio sino por el racionalismo). Por el empirismo, por los excesos de la prueba experimental en detrimento de otras formas de conocimiento. Por la idea de orden como principio organizador de la naturaleza y de nuestras sociedades. Y todo ello, a través de la imprenta, va pasando a los libros, a las escuelas, a las universidades…, a todos los ámbitos, también al ámbito de las ciencias sociales y de las ciencias humanas. Y va echando por tierra algunos de los supuestos básicos del saber renacentista como era la identificación de la persona con la naturaleza, como era la valoración humanística de las trayectorias diferenciadas, de lo particular, de lo local. Todo esto va quedando desvalorizado.

De modo que, si para el individuo renacentista el saber era un medio para acceder al dominio de sí mismo, para crear obras bellas, para alcanzar la verdad, para fundirse con la naturaleza, para la plenitud personal…, ahora, en la Modernidad, el conocimiento se concibe de manera bien distinta, como un modelo determinista, utilitarista, de principios generales, inconciliable con toda consideración subjetiva. Por tanto inconciliable, fíjense, con toda consideración de índole moral porque la moral es subjetiva, se maneja la idea de una ciencia neutral. Esto ha sido peligrosísimo, Hiroshima y Nagasaki están detrás de la idea de una ciencia neutral.

La pregunta fundamental en estos momentos deja de ser la gran pregunta del mundo renacentista: ¿esto es bueno?; y comienza a ser la pregunta de la Modernidad: ¿esto funciona? Es el fracaso de la ciencia como sistema de comprensión que, sin embargo, está contrarrestado por su éxito como sistema de manipulación.

De manera que, de la mano de la tecnociencia moderna, y con la confianza en un progreso indefinido, vamos comenzando a identificar el consumo con el bienestar y se va llegando a la falsa suposición que hoy domina en nuestras sociedades de que el crecimiento económico siempre produce desarrollo. Lo que convirtió a este paradigma en dañino para la naturaleza y para la vida humana y social, aunque, insisto, ha tenido grandes aciertos. Pero mi tarea hoy es explicarles los fracasos y los excesos porque es lo que nos va a ayudar a entender por qué necesitamos cambiar. Pues lo que convirtió a este modelo, a este paradigma en algo dañino fueron precisamente sus excesos. Yo creo que no hay peor maldición que ignorar los límites y este modelo ha ignorado cuales eran sus ámbitos de validez, cuáles eran sus límites; seguramente como decía porque fue muy funcional a los modelos económicos.

Por fortuna la ciencia, que es una aventura maravillosa, tiene mecanismos autocorrectores, tiene un principio en su seno que es el principio de falsación, que hace que cuando unas teorías tropiezan con la realidad o tropiezan con otras teorías que explican mejor el mundo, esas teorías antiguas tengan que retroceder. Y esto le permite a la ciencia cambiar y evolucionarse e ir, paso a paso, de la mano de nuevos hallazgos científicos, dando saltos a veces de gigante.

Ese salto se produce en la ciencia a partir de los inicios del siglo XX, de la mano de Poincaré, de Max Planck, de la mano de Einstein…y de otros científicos significativos como Niels Bohr, Heisenberg, Schrödinger…

Probabilidades y certezas

A lo largo del siglo XX, se produce un salto importantísimo, se sientan las bases de la mecánica cuántica, se inicia un recorrido revolucionario y sugestivo en la física, una nueva física. Y esto comienza a abrir unas perspectivas, antes no contempladas por el viejo modelo científico, de una ciencia que se dispone a trabajar con el azar y la incertidumbre. De una ciencia que hace un ejercicio de humildad y comienza a trabajar más en términos de probabilidades que de certezas.

Fíjense, el principio de incertidumbre de Heisenberg (que realmente él lo planteó como principio de indeterminación, aquí hay luego una mala traducción al inglés…) nos plantea la imposibilidad de medir a un mismo tiempo la velocidad y la posición de un electrón y con eso nos está mostrando también como esa dualidad (el hecho de que ese electrón pueda comportarse como onda o como partícula) se relaciona con el experimentador, está condicionada por él. El principio de incertidumbre de Heisenberg realmente da entrada al sujeto de nuevo en la ciencia. Más tarde, científicos como Maturana nos dirán todo lo que se ha dicho lo ha dicho un observador. También en ciencia, por supuesto.

Por tanto, este principio echa por tierra toda la pretensión de objetividad total y absoluta que estaba en el viejo modelo positivista y plantea el reconocimiento de la imposibilidad de expresar nuestros hallazgos científicos como teorías acabadas, como teorías y verdades absolutas. La ciencia comienza a aparecer como lo que es, como una ciencia conjetural, como una aventura en la que unas conjeturas se van construyendo sobre otras.

Y entonces empezamos a encontrarnos con una ciencia que ya no es determinista sino que combina determinismo e indeterminismo. Aparece la termodinámica de procesos irreversibles; nos encontramos con científicos como Ilya Prigogine, como Murray Gell-mann, Maturana, David Bohm, como Francisco Varela, René Thom… Y lo importante de este gran movimiento científico del siglo XX y de lo que llevamos del XXI, es que estos principios científicos formulados en el campo de la “ciencias duras” son muy rápidamente retraducidos al campo de las ciencias sociales y humanas por nuestro maestro Edgar Morin, por Isabel Stengers desde la filosofía, por Gregory Beteson, Ervin Lazslo, por Balandier; por muchos científicos sociales.

De manera que se está iniciando un camino nuevo, un camino altamente ilusionante al que algunos hemos llegado cuando el trayecto más importante ya estaba recorrido, pero con la ilusión de asomarnos ahí, de seguirnos sorprendiendo… Porque este movimiento se caracteriza por su apertura, por su dinamismo y también por su humildad. Hay un ejercicio de humildad en ese reconocimiento de la imposibilidad del saber absoluto.

Les citaré una frase de Richard Feynman que leí en un precioso libro suyo. Dice así: “podemos tener respuestas aproximadas y creencias posibles con diferentes grados de certeza, sobre cosas diferentes, pero no estamos absolutamente seguros de nada”. Fíjense, esta idea está en este ejercicio de humildad de un científico como Feynman. Hay otra frase que me gusta mucho de Prigogine. Él dice que estamos asomándonos a una ciencia que expresa lo que es posible y no lo que es cierto. Es otro gran ejercicio de humildad.

Por tanto, vivimos un momento ilusionante; todo el siglo XX ha sido un momento muy ilusionante por este cambio científico, por esta ciencia conjetural en la cual el conocimiento se concibe como un diálogo con la naturaleza en el que nuestras mediciones pueden estar afectadas por algo ajeno a ellas. Se acepta que el observador, o nuestros instrumentos de observación, o las condiciones del entorno pueden estar influyendo en esas mediciones y por tanto se está esbozando a todo lo largo del siglo XX una ciencia que ya no sólo habla de leyes sino que habla de sucesos. Esto es muy importante, con el suceso volvemos a recuperar en cierta manera aquella idea de lo particular y lo local que habíamos perdido.

De manera que, frente a la vieja teoría del conocimiento como reproducción fiel de la realidad, como representación fiel de la naturaleza (esa teoría especular del conocimiento que había mantenido la Modernidad), hoy se acepta ya que el cartógrafo es un observador activo, que nuestra mente no crea sus leyes partiendo solamente de la naturaleza sino partiendo también de nuestras expectativas, de lo que creemos conocer, de nuestros esquemas previsores, de los contextos, de las influencias ambientales. Y ahí está todo el movimiento constructivista por ejemplo, que es interesantísimo, toda la escuela de Palo Alto.

El conocimiento de la realidad, entonces ya no es sencillamente reproductor, ya es creativo; y hay algo en esta ciencia que la va acercando al arte. El conocimiento, aún el científico, comienza a verse ya repleto de ejercicios de intuición, repleto de metáforas. Fíjense, el momento más importante de la construcción de una teoría científica yo creo que es el momento de la hipótesis, es cuando alguien dice: ¿y si esto fuera de otra manera, no como me han dicho siempre? Eso es lo que le pasó a Einstein y lo que le pasa a los grandes investigadores, se atrevieron a pensar: ¿y si esto fuera de otra manera?

Momento de intuición artística

Pero ese momento de planteamiento de la hipótesis, reconozcan conmigo, es un momento de intuición absolutamente artístico, es un momento de crear relaciones inéditas, de imaginar mundos posibles, de asomarse a lo improbable. Por tanto, vemos hasta dónde el arte está metido en el corazón de la ciencia. Y esta nueva ciencia lo admite y comienza a dialogar con él.

Desde este nuevo modelo científico, la noción de verdad ya no gravita esencialmente en el acto de cartografiar el mundo, sino que incluye, (comienza a incluir) las condiciones, la historia, las expectativas del cartógrafo; también el contexto y los límites del instrumental del que dispone (por ejemplo la geometría fractal no pudo ser posible hasta que dispusimos de los ordenadores, hay límites que nos vienen dados por el instrumental que no podemos traspasar…).

Vivimos, por tanto, un momento ilusionante en el plano científico, porque es también el reencuentro de esta ciencia con la filosofía, a través del concepto de interpretación. Hay aquí una apuesta hermenéutica también en la que la metáfora-guía para la noción de verdad ya no es más el hecho de captar o de cartografiar la realidad sino el hecho de habitar. Vean qué diferencia: el hecho de habitar es el hecho de conocer como acto moral; cuando uno habita algo conoce eso que habita como un acto moral, pero también como un acto poético y ahí la gran frase de Hölderlin: poéticamente habita el hombre la tierra. Esta es la ciencia que se está encontrando con el arte, la que se asoma a que habitemos poéticamente la tierra. Una ciencia que se está encontrando con la ética y con la estética.

Y esto que les comento, muchas de estas intuiciones, estaban ya en Einstein. He escogido una frase suya que me gusta mucho precisamente por esto. Einstein dice: La más bella y profunda emoción que nos es dado sentir es la sensación de lo místico, ella es la que genera toda verdadera ciencia. El hombre que desconoce esta emoción, que es incapaz de maravillarse y sentir el encanto y el asombro, está prácticamente muerto. Saber que aquello que para nosotros es impenetrable realmente existe. Esta idea del misterio, esta idea de lo impenetrable, esta idea de una realidad compleja de la que sólo podemos dar cuenta con multitud de aproximaciones, no sólo las científicas… Esta incompletitud del modelo científico está ya en Einstein. Sin embargo, hemos recorrido más de un siglo y todavía en muchas de nuestras escuelas y en muchos de nuestros institutos y universidades la ciencia se enseña como si se enseñara religión, como verdades acabadas, como verdades que tienen “la solución” para el problema de mundo.

Entonces visto este giro científico, la pregunta que podemos hacernos es: ¿qué ha hecho realmente la ciencia para dar este salto?, ¿cómo ha sido posible pasar de aquel modelo determinista a este otro modelo?, ¿qué ha hecho la ciencia?, ¿y en qué ha consistido esta revolución científica? Y yo les diría, pues la ciencia simplemente ha hecho una cosa: aceptar la complejidad. Pasar de un mundo de leyes atemporales a un mundo de sucesos en los cuales por tanto entra el tiempo, entran las historias. Estamos asistiendo, por ello, a la emergencia de una ciencia con conciencia y con consciencia de los límites. Algo que se había perdido en el mundo moderno (y que todavía hoy se practica…), esa ciencia de los no límites, cuando, por ejemplo, se expolia la naturaleza por encima de su capacidad para regenerarse.

Irreversibilidad

Estamos asistiendo a la maravilla de una ciencia que acepta la irreversibilidad de los procesos que se dan en el mundo de lo vivo. Una ciencia que combina determinismo e indeterminismo, que se abre a la aceptación de lo incompleto, de lo imperfecto, de lo caótico y que nos ayuda a entender como complementarios esos pares aparentemente antagónicos que estaban en la visión dual del mundo: la persona y la naturaleza, lo masculino y lo femenino, la mente y el cuerpo… También a entender como complementarios, y esto es muy importante, el orden y el desorden. Y una ciencia que maneja ya un nuevo concepto de frontera, no como lo que separa, no como lo que aísla dos realidades sino como esa zona intersticial en la que se da los encuentros más profundos, como lo que une realmente dos realidades.

Por eso, esta ciencia sólo se puede practicar desde los conceptos interdisciplinarios y transdisciplinarios, porque rompe las fronteras del conocimiento, porque promueve estos encuentros profundos más allá de cualquier idea de separación.

Estamos también ante una ciencia, queridos amigos y amigas, que abraza el pensamiento borroso, que nos enseña que la realidad no es de blancos y negros sino que es una amplia gama de grises en la que el adentro y el afuera están interconectados, como lo están el yo y el no yo, como lo están la persona y la naturaleza. Una ciencia que, por fortuna, no se sitúa ya frente a la naturaleza sino que nos ayuda a comprendernos como parte de la naturaleza, nos ayuda a entender que estamos en y con la naturaleza. Habermas nos dice al respecto: “En vez de una naturaleza explotada y dominada cabe buscar una naturaleza fraternal”.

Y es importante señalar que, en esta revolución, el viejo paradigma cartesiano racionalista, el modelo científico positivo no resulta destruido. No es el que el nuevo paradigma venga a destruir a ese viejo paradigma, sino que lo resitúa en su ámbito de validez. Siempre que aparece un paradigma nuevo en la ciencia generalmente lo que hace es resituar a los anteriores en su ámbito de validez. Por tanto, ese método científico sigue siendo útil para resolver problemas concretos, sigue siendo útil como les decía para fabricar aviones, ordenadores, máquinas, vacunas. Pero en la medida en que el ser humano y la naturaleza son “máquinas no triviales”, exhiben alta complejidad, este modelo es inservible para constituirse en una gran cosmovisión que dé cuenta del fenómeno de la vida humana, de la vida biológica y social porque ese es un fenómeno altamente complejo.

Todos esos cambios, el paso del modelo mecanicista a este nuevo modelo, han sido descritos muy bellamente por Popper con una parábola que él expresa diciendo que hemos pasado de los relojes a las nubes. Es el paso de un mundo mecánico, previsible, a un mundo inaprensible, a un mundo incierto.

Principio y fin de una historia

Y así hemos llegado al final de una historia y al comienzo de otra. Y esta última es la que nos pregunta: ¿qué es la complejidad, qué es la ciencia de la complejidad? Más que hablar de ciencia de la complejidad quienes trabajamos en este ámbito preferimos hablar de “teorías de la complejidad” porque este nuevo paradigma es un paradigma en construcción, el paradigma de complejidad no está completo. Cada vez que un grupo humano como este se reúne para reflexionar, cada vez que los científicos investigan, este modelo va avanzando.

Las teorías de la complejidad nos permiten ver el mundo como un organismo vivo y la sociedad como un conjunto de sistemas abiertos en los cuales la apertura es la condición de su existencia y su renovación. Pero también, y esto nos lo explica muy bien Edgar Morin, la apertura es la brecha hemorrágica por la que los sistemas experimentan su inacabamiento, por la que siempre se pierde algo, por la que en los cambios siempre hay una degradación de energía.

En este modelo de la complejidad lo importante son las relaciones, tanto las que se dan dentro del sistema -las relaciones intrasistémicas- como las que se dan entre el sistema y otros sistemas o entre el sistema y el entorno –intersistémicas-. Y se trata de un modelo no reduccionista en el que el todo ya no es la suma de las partes sino que el sistema presenta emergencias (cualidades o propiedades del mismo que no están contenidas en las partes).

Todas estas ideas, que yo ahora estoy manejando un poco rápidamente para no cansarles, piensen que vamos a tener un año para irlas desgranando, así que seguro que todos mis colegas van a volver sobre ellas, por eso no me voy a detener mucho sino simplemente las voy a enunciar.

Las teorías de la complejidad nos hablan de la unidad de lo real, que supone la reconstitución de la unión entre la mente y el cuerpo, entre la persona y la naturaleza… Nos plantean, por tanto, una visión del mundo no dual, en la que, como les decía, antes los aparentemente contrarios, antagónicos, ahora los vemos como complementarios: por ejemplo, el orden y el desorden, que se complementan en los procesos de autoorganización de lo vivo (como explicó Prigogine), en los sistemas en condiciones alejadas del equilibrio para permitir al sistema autoorganizarse, reconstituir el orden a partir del desorden.

Las visiones del mundo complejo son no deterministas, se basan en la idea de los sistemas vivos como sistemas abiertos cuyas trayectorias están condicionadas por las ligaduras del entorno, que es cambiante, de manera que cambios en el contexto producen adaptaciones en el sistema, y ahí entra en el juego el azar, la incertidumbre, la contingencia. Por tanto, las leyes, desde este modelo de complejidad, se enuncian en términos de probabilidades y las verdades científicas aparecen como verdades provisionales que nos obligan al principio de precaución. Fíjense que, desde este modelo, en el campo ambiental la aplicación del principio de precaución sería fundamental en muchísimos aspectos en los que no se hace.

¿A qué llamamos complejidad? Pues llamamos complejidad a esa unión inextricable de lo uno y lo múltiple, esa idea de la unidad en la diversidad, es la idea de la complementariedad de los aparentemente contrarios. La palabra complejo viene de complexus que significa “tejido junto” y es la idea de que hay unos constituyentes que están unidos, que están tejidos y que ese tejido es mucho más y también es mucho menos que sus constituyentes.

Por tanto, la complejidad es. desde el punto de vista epistemológico, la posibilidad de una nueva mirada. Si antes, en la Modernidad, el mundo era visto con un monóculo, ahora se nos propone una mirada poliédrica, ver todas las múltiples caras, o por lo menos todas las que nos sea posible…, todas las múltiples caras que podamos de la realidad.

Estos planteamientos tienen repercusiones éticas y repercusiones sociales. La apertura al pensamiento complejo, tal y como algunos la entendemos, es el paso de la añoranza de la homogeneización a la celebración de la diversidad. Fíjense qué hermoso vivir en un momento histórico de celebración de la diversidad.

Pero, claro, ese modelo exige entonces asociar el sujeto al objeto de conocimiento, asociarlo a su entorno, contextualizar el conocimiento, aceptar las interacciones. Por eso Edgar Morin nos dice que toda autoorganización que realiza el sujeto es en realidad auto-eco organización porque nos autoorganizamos relacionándonos con el ecosistema al que pertenecemos. Por tanto la autoorganización es también una forma de ecoorganización.

El mundo a la mano

Esta ciencia de la complejidad nos indica que debemos tomar en cuenta siempre la unión entre lo observador, la relación entre lo observador y lo observado. Hay una bellísima frase de Maturana que dice: Conocer es traer el mundo a la mano. Traer un mundo a la mano, a la mano del observador… Por tanto el conocimiento es constructivo y el sujeto condiciona, incluso a veces determina, los resultados de su observación.

Estas teorías de la complejidad significan, por supuesto, aplicar un enfoque sistémico al mundo de lo vivo, al mundo de lo social…, contemplar los objetos y los sujetos como sistemas y entender que el todo es por un lado más que la suma las partes, es una emergencia del sistema que supera las potencialidades de las partes. Pero entender también que es menos que las partes, que está sometido a límites y constreñimientos que le imponen las partes. (esto lo podemos trabajar si quieren en otro momento más despacio).

El pensamiento complejo supone también enfatizar las relaciones relaciones de causa-efecto circulares que se dan en el mundo de lo vivo. Tomar en cuenta las realimentaciones, los procesos de feed back, los bucles retroactivos en los sistemas, porque estas realimentaciones son fundamentales no sólo para interpretar en abstracto el mundo sino para interpretar en concreto nuestra crisis actual, nuestra crisis ambiental, nuestra crisis social, económica, humana…

Significa, también, atender a los efectos de umbral, a los umbrales críticos, esos lugares críticos del sistema en los que un nuevo impulso puede producir cambios bruscos, puede generar cambios cualitativos incluso.

Y supone, desde luego en el terreno del orden, que los sistemas vivos exhiben (exhibimos…) lo que se llama un orden por fluctuaciones, es decir, estamos vivos precisamente porque estamos fluctuando constantemente entre el orden y el desorden para mantener unas constantes (por ejemplo para mantener nuestra temperatura corporal del 36 grados y medio estamos constantemente haciendo ejercicios de adaptación en relación con el entorno, en relación con nuestras propias contingencias).

Y ese orden por fluctuación se relaciona con la tendencia a la homeostasis, con la tendencia al equilibrio. Yo tengo un amigo arquitecto que dice que las casas no se caen porque tienen una gran propensión a no caerse, no porque los arquitectos las hagan muy bien. Y tengo también un amigo pediatra que, desde esa misma filosofía, sostiene que los niños no se mueren porque tienen propensión a no morirse. Esta es la tendencia a la homeostasis… (espero que los ejemplos hayan ayudado a entenderla…).

En estos sistemas, en los sistemas vivos, comenzamos a darnos cuenta de que hay dos cuestiones muy importantes. Por un lado la resistencia, que es la capacidad de adaptarse al entorno, de negociar con él, incluso de cambiar el entorno o de cambiar nosotros para seguir siendo los mismos. Y la resiliencia, que es la capacidad de utilizar el sistema a nuestro favor, incluso eventos que se nos vienen en contra.

Esos dos elementos, resistencia y resiliencia son muy importantes. Confío en que, a lo largo del curso, hablaremos mucho más de ellos, porque resultan fundamentales para entender los sistemas vivos.

¿Cómo abordar entornes la interpretación del mundo desde un sistema complejo? (y voy terminando…, no quiero cansarles…). Pues creo que tenemos que atrevernos a reinventar la mirada. Necesitamos ver e integrar muchas caras de la misma realidad y tenemos que empezar a comprendernos nosotros como parte de esa realidad y a entender que el conocimiento es un viaje en el que como decía Elliot, “cuando llegamos al final descubrimos que estamos en el punto de partida”. Niels Bohn también decía: “Siempre que investigo, siempre que busco y consigo un hallazgo me doy cuenta de que ese hallazgo es el comienzo de una nueva pregunta”. Todo conocimiento nos abre a una nueva pregunta.

Pero creo que también esta interpretación del mundo desde el pensamiento complejo nos obliga (o mejor que nos obliga nos permite, con júbilo por mi parte al menos) a unir la razón con los sentimientos, a dejar lugar a la intuición, devolverle un sitio a la ética, a los valores; ser lo más objetivos posibles cuando hacemos ciencia, sabiendo que siempre seremos algo subjetivos. Y ahí, en esos grados de objetividad y subjetividad, está todo el paso desde las ciencias experimentales hasta las ciencias humanas, ideográficas; que no dejan de ser ciencias porque sean más subjetivas sino que precisamente necesitan serlo porque su objeto de conocimiento es mucho más complejo porque es el ser humano.

Necesitamos afrontar el hecho de que el punto de máxima complejidad de un sistema es el punto medio entre el orden y el desorden. Ni demasiado ordenados ni demasiado desordenados. No tenemos que negar el desorden, tenemos que aprender a negociar con él, a negociar con el conflicto, con el cambio… Qué importante es esto para el mundo educativo, que es un mundo que ha expulsado el conflicto, que lo ha demonizado en vez de trabajar con él, cuando realmente ese punto de máxima complejidad requiere una cierta cuota parte de desorden…

Aprender que lo vivo es fluctuante significa aprender que nosotros vivimos así, fluctuando. Reconocernos también como seres fluctuantes nos libera de muchas tensiones y nos hace ser un poco más amigos de nosotros mismos.

Y finalmente permítanme llamarles la atención sobre el hecho de que este nuevo modelo nos insta a celebrar la profusión de lo pequeño. En la naturaleza, la probabilidad de la presencia de un individuo en una comunidad decrece exponencialmente en razón de su masa (cuanto más grande es un individuo menos probable es que pueda estar en una comunidad estable).

La maravilla es que lo pequeño, en todos los aspectos de la vida, es lo más numeroso, es lo más resistente, es lo más resiliente, incluso en el lenguaje (fíjense que siempre tendemos a las palabras cortas…). Por tanto, hagamos una apuesta por lo pequeño, en un mundo en el que se tiende a ensalzar lo grande, en un mundo de megalomanía.

En suma, les diría la complejidad nos invita a tomar en cuenta que la mayor aportación de esta nueva ciencia ha sido precisamente, como indica Morin, el conocimiento de los límites del conocimiento. Y la mayor certidumbre que nos ha dado la ciencia del siglo XX es la imposibilidad de eliminar ciertas incertidumbres. Eso es todo lo que tenemos para caminar.

Por tanto, el cambio de mirada, la apertura, la búsqueda desde el pensamiento complejo significan conciliar la ciencia con el arte, con la ética…, la razón con la pasión…, las teorías con los sueños… Y yo les diría, y con ello termino, que se animen a avanzar por este camino, que es un camino ilusionante y que no se preocupen si descubren que no están demasiado ciertos de sus certezas. Porque no estar demasiado ciertos de nuestras certezas no quiere decir negar nuestras verdades, no quiere decir rechazar nuestras intuiciones sino estar abiertos a su superación y respetar las certezas de los otros.

Muchas gracias.

Viernes 25 Abril 2008


Antes de la conferencia magistral, la presidenta del Comité de Educación para una Sociedad Compleja del Centro Unesco de Madrid, Alicia Montesdeoca, pronunció unas palabras de bienvenida señalando que "pensamos que es el momento de que nuestras acciones respondan a ese nuevo conocimiento de la realidad desplegada, como la designa David Bohm. Un conocimiento que nos invita a abandonar la acción lineal controlable y a dejarnos acunar por los brazos de los procesos, confiando en que lo que para nuestra generación es riesgo, para la de nuestros hijos y nietos será esperanza y certeza de que la vida es, por sí misma, un camino seguro, lleno de probabilidades."


Gracias a todos lo presentes por responder con tanta generosidad a esta convocatoria que el Centro UNESCO de la Comunidad de Madrid ha hecho a través de su Comité de Educación para la Sociedad Compleja.

Muchas gracias a Don Patricio de Blas Zabaleta vicepresidente del Consejo Escolar del Estado y a los demás miembros del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte que a lo largo de este tiempo se han mostrado tan receptivos, apoyando, desde su ángulo de competencias, esta iniciativa.

Muchas gracias a María Novo por aceptar la invitación para abrir este Ciclo. La puesta en marcha de algo siempre tiene mucho de arrojo y generosidad.

Muchas gracias a los queridos miembros de Comité de Educación y del Centro UNESCO de Madrid (Pepa, Ana, Luismi, Pancho y Eduardo), por su entusiasmo y apoyo. La criatura gestada durante estos dos últimos años ya nació y hoy se presenta en la escuela de la vida, ante los muchos representantes de ella reunidos hoy aquí, para socializarla.

A esta escuela tan inquieta, representada por cada uno de vosotros, la criatura pide ser mirada para que se reconozca lo que porta, con cuánto va a enriquecernos su socialización escolar y con cuánto se va a enriquecer en el intercambio de experiencias que se producirá en el ámbito de este Ciclo, que va a rotar en la vida de todos nosotros como un Sol, por lo menos durante un año.

Muchas gracias a todas las entidades que han creído en este proyecto y que esperanzados han puesto al servicio de esta iniciativa lo mejor de su hacer y de su saber: muchas gracias a todo el equipo de la Fundación Valores, a los profesionales de Nova Publicidad, a Tendencias21.net, a Twomuch, a RENFE y a Iberia. Muchas gracias a los muchos alentadores de este camino. Gracias a los nombrados y a los que están en nuestro pensamiento y en nuestro corazón. Gracias a todos ellos, y a todos vosotros, hoy comenzamos a construir una nueva oportunidad para la Educación.

En este empeño no estamos solos. La sociedad humana está surcada por grandes y pequeñas experiencias que aportan nuevas maneras de educar, basadas en los nuevos conocimientos y en la recuperación de los valores postergados.

Diseño de una propuesta de pedagogía alternativa

El objetivo que se persigue es el de propiciar el diseño de una propuesta de Pedagogía Alternativa desde el pensamiento complejo. Proponer a la sociedad y a las instituciones un nuevo modelo pedagógico basado en el paradigma científico que comenzó a desplegarse a comienzos del siglo XX con la física cuántica. Estos nuevos conocimientos hoy impulsan a una nueva consciencia, a un nuevo modelo de hacer y de vivir. Un modelo que habla simultáneamente de auto-creación y de dependencia.

Por la propia naturaleza del pensamiento complejo, esta aportación no la podemos elaborar si no contamos con la realidad planetaria, con las circunstancias locales, con los recursos globales, con los retos en nuestro entorno.

Pretendemos que este proyecto se vincule a esa red de dimensiones múltiples, el cual se aglutina a través del camino abierto por la comprensión de la complejidad y que persigue hacer converger las voluntades que, en todos los puntos cardinales del globo, están enfocadas hacia un diseño de sociedad humana en el que sean superados todo tipo de abismos. Unos abismos que originan sufrimiento y destrucción, consecuencias de un modelo que se resiste a ser superado pero que cada día ve más debilitada su razón de ser.

Necesitamos un cuerpo de conocimientos, necesitamos un patrimonio de experiencia, necesitamos mirar transversalmente la realidad que cada día es nueva, porque la vida con sus ciclos, con sus procesos, con su fluir eterno no se para, no se enquista, no se deja atrapar en un instante para que le recetemos una solución perdurable a los síntomas que se ponen de manifiesto, ante nuestros ojos cargados de prejuicios, por la confluencia de determinados acontecimientos naturales, sociales, políticos o económicos, que son productos de un modelo caduco.

Hoy la perspectiva será transdisciplinar, transdimensional, transcultural, es la mirada que posibilita un pensamiento que nace en un tiempo de crisis y retos. Reconociendo, sin embargo, que a esta posibilidad de hoy no se hubiera podido llegar si no estuviésemos sostenidos por la experiencia humana de todos los tiempos,

Con sus aciertos y con sus infortunios, la especie humana, la sociedad humana, ha llegado hasta aquí, gracias a sus búsquedas de conocimiento, de comprensión de lo real, gracias a su reflexión de lo que es en cada etapa y gracias, también, a los objetivos que se propuso en cada tiempo.

Renacimiento educativo

Por la propia naturaleza de la propuesta, el trabajo que hemos de realizar entre todos ha de ser de renacimiento (propiciado por los nuevos conocimientos alcanzados), de apertura (incorporando todo y a todos) de responsabilidad : asumiendo lo que nos toca hacer hoy para que la historia humana continúe y para que la educación adquiera, o recupere, el alma que le alienta y propiciar, de esta manera, que el espíritu de nuestros niños y jóvenes se fortalezca y que las nuevas generaciones sean capaces de asumir su destino como especie, como individuos, y como ciudadanos

Para todo este empeño estamos aquí, los que nos hemos juntado en esta primera Sesión, los que ya han anunciado que se incorporarán a las siguientes y todos aquellos que no pueden ser nombrados porque aún no se les conoce pero a los que esperamos, porque la convocatoria es también para ellos.

Somos conscientes de que formamos parte de los recolectores de los frutos generados por las semillas que en la educación plantaron, en el pasado, maestros, pedagogos, filósofos, estudiosos del alma. Asumimos por eso la responsabilidad de dar un nuevo paso, portando una nueva mirada, la que nos permite el pensamiento complejo, un pensamiento que recibimos de otro gran maestro, Edgar Morin.

Pensamos que es el momento de que nuestras acciones respondan a ese nuevo conocimiento de la realidad desplegada, como la designa David Bohm. Un conocimiento que nos invita a abandonar la acción lineal controlable y a dejarnos acunar por los brazos de los procesos, confiando en que lo que para nuestra generación es riesgo, para la de nuestros hijos y nietos será esperanza y certeza de que la vida es, por sí misma, un camino seguro, lleno de probabilidades. Probabilidades que podemos concretar si colaboramos, conscientemente, con las leyes que rigen el Universo y que con esta nueva perspectiva se comprenden mejor.

La asunción del pensamiento complejo supone un salto de conciencia. Este salto se reflejará en la identificación de lo que sabemos con lo que sentimos y en la armonización de lo que pensamos con lo que decimos y con lo que hacemos. En este estadio, la sociedad será empujada por sus individuos a una reformulación de las bases de la convivencia entre todos los pobladores del planeta Tierra y el resto de la naturaleza, en un Un