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COMPLEJIDAD Y MODELO PEDAGÓGICO

"Necesitamos escuelas de complejidad porque el rechazo de la complejidad es el principio de toda tiranía". José García Calvo

No es una cuestión de trámite recuperar la pregunta sobre quién soy. Es pertinente que nos las sigamos haciendo, en un mundo que se ha hecho planetario pero que instrumentaliza a sus individuos en función de un proyecto de sociedad que no cuenta con ellos para construirlo.


El fin de curso y la llegada del verano se han notado en esta Sesión. Algunos compañeros y compañeras tenían compromisos laborales y otros estaban inmersos en proyectos familiares. Además, Antonio, Berta y Catia se incorporaron al grupo.

En la reunión anterior habíamos convenido en leernos el documento base sobre el Proyecto de Centro y, a partir de él, ir concretando nuestras ideas sobre la formación de los educadores.

Para mí, el interés que tiene esta especie de crónica , que trato de hacerles llegar de la última reunión, no está tanto en las ideas que se barajaron como en reflexionar sobre el momento que tiene el grupo y las condiciones en las que nos vamos constituyendo como equipo de trabajo.

Mi sensación fue como la de que estábamos medio posados en el lugar. El calor, el fin de curso, el cansancio y los compromisos familiares, ineludibles siempre, constituyeron ingredientes determinantes, creo yo, pero a la vez pienso que el reto de definir un proyecto de las características del nuestro, sin referencias o con pocas referencias, las expectativas individuales con las que se vive el mismo, el momento de cada uno de los componentes del grupo, etc. sobrevuelan la reunión y hablan de las condiciones y de las posibilidades con las que hemos de contar.

Si tenemos claros los objetivos, si aceptamos el que no sabemos por dónde empezar, si estamos dispuestos a dejarnos mecer por la incertidumbre, y a pesar de todo no renunciamos a nuestro empeño; si reconocemos la imbricación que hay entre los procesos personales y los sociales, que nos condicionan aunque no nos determinan; si aceptamos que hay que dedicar tiempo, el tiempo que haga falta, sin prisas, sin acotar o cerrar espacio alguno, hasta crear el clima que permita dar con el ”hogar” donde se ha de mallar nuestras voluntades, intenciones y saberes, entonces nos encontramos en el siguiente paso de este andar.

En el trascurso de la reunión algunas cuestiones se fueron desgranando hasta desembocar en la pregunta sobre qué concepción tenemos de la persona y, por lo tanto, quién es el educando y quién es el educador. Las respuestas a estas cuestiones tan importantes determinarán las características a tener en cuenta en un programa de contenidos formativos.

El proceso de intercambio que se dio, hasta llegar a esa concreción, puso de manifiesto la necesidad de caer en la cuenta de que el grupo, como tal, carece de un método de reflexión en el contexto de la complejidad, de códigos claros para discernir los puntos de anclaje para observar y observarse, las claves para enfocar las cuestiones fundamentales, los contextos, los valores, los niveles de realidad que se bifurcan.

Como las distintas perspectivas propuestas para una definición no nos llevaron a concreción alguna, se acordó continuar reflexionando hasta elaborar un documento en el que se defina este esencial punto de partida o ecosistema de partida.

Soy consciente de que en la medida que trato de exponer mis reflexiones éstas, al servirme de espejo, me devuelven la imagen de mis referencias y de mis carencias. Por lo tanto, les hago participe de ellas como un búsqueda de oportunidad para ser superadas, con las aportaciones de todos.

“Con vuestro permiso… perdone mi atrevimiento”

Quiénes somos? ¿Quién soy? ¿Quién es aquél que está ahí que miro pero que no veo, que me mira sin decidirse y cuya mirada salta a otro objetivo sin preguntar por mí?

Tenemos profundas razones para hacernos esta primera pregunta, para definir quién es el protagonista y el objetivo de la educación, cómo es ese Otro que reta a nuestro corazón, antes de pasar a otra cuestión importante pero que veo dependiente: ¿Cuál es el objeto de la educación, el que nos llevaría a nombrar de qué educación hablamos, por qué educamos y para qué educamos?

No hemos de pretender una definición erudita que acumule definiciones producidas a lo largo de la historia. De lo que se trata es de descifrar y enriquecer el punto de partida que este grupo de reflexión pedagógica tiene sobre esta cuestión tan trascendental.

No es una cuestión de trámite recuperar la pregunta sobre quién soy, es pertinente en un mundo que se ha hecho planetario pero que instrumentaliza a sus individuos, en función de un proyecto de sociedad que no cuenta con ellos para construirlo.

El primer escollo para dar con una respuesta a estas preguntas, que pueden parecer obvias, es el de tender a solventarlas con respuestas enciclopédicas.

Y volvemos a preguntarnos, ¿de quién hablamos cuando nombramos persona?

Comenzamos por dar vueltas alrededor de las definiciones que otros han dado y nos volvemos a colocar en la misma perspectiva de la que venimos: una respuesta rápida más o menos culta para solventar el problema y ponernos a deletrear recetas o posibles listados de contenidos, para una acción que nos apremia.

Pero, no porque hagamos una definición más o menos completa habremos dado con la respuesta, porque lo que se pretende no es sólo enumerar las dimensiones del ser humano, sino vivenciar quién es, quién soy, y desde esa posición poder actuar siendo conscientemente, responsablemente, consecuentes.

Esta reflexión sobre quién soy y quién es el otro no es una reflexión de trámite. Si no tenemos claro desde qué perspectiva nos situamos para la acción, cuáles son los límites que tenemos a la hora de conocer como conocemos lo que soy, cómo definimos lo que soy, cómo interpretamos lo que soy, cómo conocemos al otro, cómo definimos al otro, cómo interpretamos al otro, cómo valoramos al otro, cómo nos dirigimos al otro, cuáles son las intenciones que nos mueve, las más altruistas y las más instrumentales, volveremos a retomar las inercias que parten de lo que ha condicionado nuestro propio despertar, creyéndonos ya situados en una nueva comprensión de quiénes somos que justificará cualquier cosa que hagamos por creer que la buena intención es suficiente.

Esto me lleva a considerar la importancia del “estado de alerta” hacia nuestra gran capacidad de autoengaño. Para ello es preciso que descubramos qué creencias son las que han construido esta realidad y cuáles necesitamos para crear una nueva, a sabiendas que todas encierran su propio poder creador y también sus límites.

La cuestión no está en demostrar lo que la experiencia propia o ajena demuestra, sino en aprender a hacer de otra manera, mirando desde el ángulo que se discrimina, para dar posibilidades a que se materialicen otros mundos.

No es una cuestión de definir a un ser humano tipo, de tres, cuatro, cinco o más dimensiones. Es considerar que todas esas dimensiones están integradas en una unidad, comunicadas entre sí, manifestadas en cada expresión del ser; en conocimiento permanente, conjuntamente, participando de la creación del mismo, de la maduración de su presencia humana, que usa la propia experiencia que crea y recrea para materializarse y reconocerse, para hacerse presente, en un afán del que no conocemos su fin, ni el por qué ni el para qué.

Si no tenemos en cuenta lo que sabemos de nosotros mismos, de nuestros sueños más sinceros, de nuestros dolores y frustraciones, de nuestros afanes y de nuestras serenas certezas, de nuestras búsquedas de siempre, de nuestras alegrías más significativas, de nuestras necesidades de complementariedad para partir de ella y adentrarnos en nuevas preguntas, no podremos proyectar nuestra mirada para conocer lo que está fuera de nosotros.

También, si no reconocemos esas mismas características como humanas, como de todos los humanos y de cada uno de los otros que nos rodean, nos damos de bruces contra una pared construida con materiales productos de la negación: negándonos a indagar permanentemente; negándonos a cuestionar lo que ya damos por sentado; negándonos a continuar andando en el sendero de las búsquedas; negándonos a asumir que no sabemos y que la incertidumbre acompaña nuestro caminar porque forma parte de la esencia de la creación, la que la estimula y la que la cohesiona.

Lo primero es dar con las buenas preguntas. Sin ellas no obtendremos una respuesta que nos aproxime un poco más a lo que buscamos. ¿Qué es el ser humano? ¿Para qué es? ¿Cuál es su contexto natural? ¿Cuáles son sus recursos? ¿Con qué dones vino a la vida? ¿Cuáles son los factores que acompañan su experiencia? ¿Qué sentido tiene su destino? ¿En qué contexto nace? ¿Para qué vive su experiencia concreta?

No hagamos abstracción. No respondamos con excesiva abstracción a una cuestión tan trascendente para una tarea como la de educar. Impliquémonos en ella y soltemos nuestras amarras que nos sujetan a seguridades oportunistas. Impliquemos nuestro saber y nuestra ignorancia, nuestra experiencia y nuestra ingenuidad, nuestro corazón y nuestras necesidades, nuestros anhelos y esperanzas y nuestras derrotas.

Estamos acostumbrados a ir a aprender técnicas, copiar recetas, comprar innovaciones, consumir ideas. Por eso nos cuesta trabajo descubrir facultades, inicial experiencias, improvisar soluciones, aceptar retos, descubrir secretos, seguir intuiciones, arriesgar seguridades, poner en duda creencias.

Es muy difícil romper la coraza que construimos con los dogmas culturales. Una coraza que impide el fluir de lo externo y de lo interno en una espiral hacia la eternidad. Una coraza que dificulta, en lo externo, el eco inmediato con lo nuevo, que no permite empatizar con lo desconocido, justificado por la falta de referencias internas para comprenderlo y no en la dureza de la carcasa.

Una coraza que oculta lo interno a través de la aclimatación y la supervivencia, de la domesticación educativa y social, de la negación de nuestra propia impronta, del desconocimiento de lo que implica lo individual en un todo, de la ocultación de las diferencias que portamos y del ejercicio del olvido que tanto alimentamos.

Impliquémonos profundamente hasta dar con el niño y la niña que somos y que un día fue acogido en medio de una sociedad que le ofreció lo que tenía, pero que no sabía ni por qué ni para qué, ni hacia dónde encaminaba a sus hijos.

Sólo así nos podemos poner en el lugar del otro, nuestro pupilo y nuestra pupila y mirarle a los ojos, para que despierte a esta realidad pero no quede hipnotizado por ella, porque descubre en nuestra pupila la luz de la esperanza que le indica que sus caminos están abiertos para la búsqueda de sentido y que en esa búsqueda van a tener quién les acompañe.

Intentemos compartir las prioridades con las que vivimos y descubramos cómo buscamos y a dónde acudimos a buscar, para luego dar con una definición que se atenga a nuestro saber y sentir, aunque no esté soportada por cánones consensuados, que muestre al ser humano en proceso de cambio permanente, de búsqueda de mayor conciencia de lo que es y que deja las puertas siempre abiertas a la revisión de lo que sabe y a la incorporación de nuevos conocimientos.





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Viernes 3 Julio 2009
El viernes, 29 de mayo nos hemos reunido en Madrid un grupo de personas, con distintas formaciones y experiencias, todas relacionadas de alguna manera con la educación, conscientes de la necesidad de que hay que abordar los retos educativos en este milenio, desde una perspectiva más acorde con la concepción de la realidad y del ser humano alcanzada por la humanidad planetaria hasta el día de hoy.

El grupo tiene su origen en el movimiento que puso en marcha el Ciclo sobre Complejidad y Modelo Pedagógico, el cual propició el encuentro de mucha gente, inquieta y nada conformista, que desde hace años viene reflexionando e ideando nuevas formas de hacer y de nombrar la educación, desde distintos ángulos del saber y del actuar.

Tras haber recogido el testigo dejado por todos los innovadores pedagógicos de otras épocas, de otras regiones y de otras culturas, estas personas han tratado de hacer una nueva lectura de lo que ellos aportaron, a la luz de los nuevos conocimientos que las ciencias del siglo veinte han incorporado, y de la realidad planetaria en la que nos encontramos.

La reunión, a la que se incorporaron algunas caras nuevas, se desarrolló en un ambiente de mucha camaradería, de mucho entusiasmo por la tarea que hay por delante. La tarde comenzó con una rueda de presentaciones de cada uno de los once asistentes, los cuales pusieron sobre la mesa, de manera sintética, aquellos aspectos de sus vidas que habían sido trascendentes. Dicha rueda puso de manifiesto muchas afinidades y sincronicidades entre las distintas historias contadas, lo que favoreció que se mantuviera el tono cálido con el que se había comenzado.

De cada una de las exposiciones se fueron desgranando distintas perspectivas de trabajo: surgieron varias pistas para el diseño de líneas de reflexión y de posibles proyectos de programas de formación de docentes, objetivo final que justifica este empeño.

En un resumen rápido de todo lo que se habló a lo largo de las tres horas y media que duró el encuentro enumero, a continuación, los aspectos que me parecieron más significativos, a la espera de que alguno o alguna de los compañeros y compañeras complete el listado, si lo considera pertinente.

Sobre educación infantil, Sylvia destacaba el jugar y el reír, como necesidades básicas. El investigar desde la visión compleja, la iniciación de la lectura y la escritura, y considerar en la formación de los docentes el aprender a mirar para dar con los códigos no escritos.

Susana planteó la necesidad de que el docente sea consciente de la unión que existe entre los procesos personales vitales y los procesos que como educador se vive. Destacó asimismo la importancia de empatizar con el alumno y con sus procesos de maduración.

Víctor, desde sus distintas experiencias como educador formal y educador social, reflexionó sobre la autoorganización, las nuevas formas de conocer y las interrelaciones que se dan entre las distintas formas religiosas (de ello también hablaría más tarde Juan Ramón).

Adriá, como docente de idiomas, hizo hincapié en las formas de comunicación; en el lenguaje y sus complejidades, en los tipos de lenguajes.

Juan Ramón habló de la música como vehículo de percepción; de la discapacidad y de la persistencia de la visión biologística sobre su significado; de la diversidad funcional desde el paradigma de la complejidad; del análisis organizacional, de los recursos humanos, de las interrelaciones en el curriculum.

Además y a partir de un momento del debate, Juan Ramón nos hace caer en la cuenta de la posición corporal de los presentes ante el asunto que se estaba exponiendo, y concluía en la necesidad de aceptar las distintas manifestaciones de la realidad y aprovechar las sinergias que se daban para seguir avanzando.

Antonio, desde su larga trayectoria de docente y de experto consultado en distintos proyectos de leyes educativas, habló de ciclos formativos en función de un perfil profesional, de enseñar a pensar, de la necesidad de favorecer rupturas de espacio y de tiempo en la educación, de fomentar el protagonismo de los alumnos en su formación.

Jessica introdujo la necesidad de la necesaria formación en las distintas técnicas de comunicación; el papel de las Artes, en general, en la formación de las personas; la creatividad, relacionada con lo complejo y lo transdisciplinar, facilitadora de procesos de aprendizaje.

Juan Antonio, filósofo de formación, además de introducir en el grupo los aspectos terapéuticos, pone de manifiesto la necesidad de incorporar al modelo educativo el trabajo con imágenes motivadoras, al estilo de los mitos, las leyendas y los cuentos, que transmiten valores y elementos de identificación personal para los niños con problemas y también para los que no los tienen pero que entendemos que se forman como personas.

Tal orientación tiene que ver con la tradición oral que fue formando a los integrantes de los diferentes grupos sociales desde el origen de los tiempos. Siempre ha sido una herramienta útil aunque en los últimos tiempos parece haber quedado un tanto desplazada por los procesos abstractos.

En el lenguaje abstracto los niños y adolescentes suelen presentar problemas para establecer significados. Las imágenes y otros elementos de representación sensorial establecen el puente natural para la conformación del razonamiento abstracto, además de favorecer elementos de identificación emocional para la maduración y la asimilación de los valores.

Ana concluye alentándonos a que fuésemos conscientes de lo que constituíamos y pusiésemos, ya, la primera piedra al proyecto de Formación de Educadores.


Acuerdos adoptados de cara a la próxima reunión


1. Elegido como día de reunión el último viernes de cada mes
2. Intercambiar número de teléfono y dirección de correo electrónico
3. Compartir bibliografía específica
4. Empezar a trabajar en un Documento-Memoria que recoja todos los aspectos del proyecto. Al respecto, vamos a partir de un documento elaborado, con anterioridad al Ciclo sobre Complejidad y Modelo Pedagógico, que hemos denominado “Portia, Proyecto de Investigación y Formación sobre Complejidad” . Dicho documento se enviará en próximas fechas a cada uno de los que asistieron a la reunión y al resto de los componentes del grupo que por distintas circunstancias no han estado presentes en esta convocatoria.



Alicia Montesdeoca Rivero



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Miércoles 3 Junio 2009

El pasado 17 de abril fue lanzado el Manifiesto para la creación de un modelo pedagógico integral que hoy publicamos en su versión defintiva tras la incorporación de las aportaciones de los participantes. Este Manifiesto, junto con las conclusiones del I Ciclo sobre Complejidad y Modelo Pedagógico, se hará llegar a las diferentes instituciones educativas de España y otros países, así como a la UNESCO.


Presentación

Nosotros, los redactores y redactoras de este Manifiesto, nos definimos como adultos implicados en la educación desde distintos ámbitos y desde distintas labores, que consideramos la tarea de educar como la responsabilidad más importante de toda sociedad hacia todos sus integrantes.

Las inercias que condicionan los procesos educativos, parecen obviar el conocimiento alcanzado hasta hoy sobre la complejidad humana y la importancia que la acción educativa tiene para que la persona pueda encontrarse consigo misma, saber quién es, de dónde viene y a dónde va, y, de esta manera, asumir valores, iniciativas y responsabilidades en sus decisiones individuales, y a la hora de su integración en la comunidad humana.

Consideramos

* Que nos encontramos en la necesidad de establecer las bases, los fundamentos de la educación, restableciendo el objeto de la educación en el pleno desarrollo del ser humano. Un sujeto definido por un cuerpo, una mente y un espíritu, aspectos estos integrales que han de ser atendidos integralmente, por lo que las prioridades a establecer en la educación serán fijadas desde el propio sujeto, desde su adentro y en su afuera.

* Que nuestra mirada sobre cada educando ha de tener en cuenta su potencial interno, y las facultades que ha de desarrollar conociéndose y alcanzando la suficiente comprensión de sentido. Esto nos lleva a la obligación de propiciar ese despertar al conocimiento de lo que cada uno y cada una es, por lo que los pasos a la participación social han de ser orientados hacia la búsqueda de formas de proyección propias, a través de los recursos que la sociedad de su época le ofrece, considerando que las posibilidades y los condicionantes son su marco experiencial y que no implica determinismo alguno.

* Que en la actualidad existen conocimientos y experiencias nuevas, las cuales parten de la emergencia de un nuevo paradigma científico, filosófico e incluso religioso, el cual conduce a una comprensión mayor de la naturaleza material y espiritual del ser humano.

* Que, sin embargo, este nuevo paradigma no cuenta, aún, con espacios y estructuras sociales que sostengan y apoyen aquellas iniciativas que están produciendo, con mucha dificultad pero con gran firmeza, las grietas por las que se abren las ventanas a la comprensión de todo lo que nos sucede hoy.

* Que este colectivo de educadores, educadoras y profesionales de otras disciplinas, todos interesados por la mejora de la educación, tiene el propósito de continuar dando los pasos para la construcción de un modelo pedagógico que esté en armonía con la nueva visión adquirida.

* Que como toda creación, este nuevo paradigma pedagógico surge estimulado por una inquietud interna y por una necesidad de transformación de las actuales condiciones sociales en las que nos toca educar, por lo que es necesario que aceptemos el riesgo que suponen las circunstancias adversas, construyendo nuevas realidades a partir de ellas, para lo cual se precisan los siguientes

Requisitos

1. Es imprescindibles que los educadores y las educadoras nos reconozcamos en permanente aprendizaje, acompañándonos en nuestro propio despertar, conociendo nuestras facultades, reconociéndonos como formando parte de todo lo que existe, aceptando los cambios, sintiendo que todo se mueve y coopera con el latir de la vida, cuando ejercemos con amor y vocación el magisterio.

2. Es fundamental que descubramos el punto de partida desde el que nos situamos cada uno y cada una. Observemos desde qué lugar miramos, cuáles son las circunstancias en las que nos desenvolvemos, cuáles son las condiciones que se dan, cuáles los recursos personales y los del entorno y cuál es el fin que pretendemos alcanzar, como educador o educadora.

3. Es necesario que aceptemos que nuestra función más importante no es enseñar materias, disciplinas, teorías, sino mostrar lo que es y eso sólo se enseña, y sólo lo aprenden los pupilos y las pupilas, cuando el educador y la educadora encarnan los valores, los principios y los conocimientos que pretenden transmitir.

4. Es preciso que no renunciemos a nuestra responsabilidad como educadores y como educadoras y a nuestra capacidad como creadores y creadoras. Hemos de asumir que el poder de crear, de innovar, está en todas las personas, también en cada uno de nosotros y de nosotras. Por eso somos responsables de lo que hay y de lo que puede haber en el futuro.

5. Hemos de contar con una visión integradora de todos los conocimientos si queremos responder a la complejidad de los retos a los que nos enfrentamos en este siglo.

6. Necesitamos promover una nueva formación para todos los docentes, que les faculte para afrontar los retos en la educación de hoy; para aprender a articular y religar los diferentes saberes disciplinarios, hasta ahora parcelados; para contextualizar las migraciones de ideas entre estos compartimentos disciplinarios (¿de dónde vienen?, ¿en dónde están?, ¿hacia dónde van?) y para adquirir autonomía en la creación y comunicación de los conocimientos y los saberes.

7. Precisamos cambiar la mirada con la que percibimos la realidad, buscando con libertad en los nuevos manantiales de conocimientos que ya fluyen desde las ciencias y desde la experiencia, los cuales nos inducen a adoptar nuevas formas de conocer, donde la razón sensible predomina sobre la racionalidad lineal.

8. Hemos de ser conscientes de que protagonizar un cambio en el modelo pedagógico es crear nuevas condiciones de transformación social, en el entorno que rodea la vida de nuestros alumnos. Es también activar las dinámicas sociales, cambiando las interrelaciones viciadas, para que la sociedad y sus instituciones se confabulen a favor de una educación para la vida, al servicio de la vida y siguiendo las leyes internas de la vida. Por todo ello es urgente que se promueva

Una nueva perspectiva sobre quién es el sujeto de la educación

Para esa visión es para la que se está demandando una nueva pedagogía, porque las nuevas generaciones ya vienen con la capacidad de entender lo que hoy se anuncia y somos los adultos, interesados en su educación, los primeros que hemos de despertar a ese conocimiento, para ser capaces de diseñar un modelo educativo acorde y así poderles acompañar en ese aprendizaje humano.

De lo que se deduce que hemos de construir un modelo educativo que acompañe a los alumnos y las alumnas en el despertar de sus potencialidades físicas, psíquicas y espirituales. Este modelo ha de estar basado en valores de amor, respeto, solidaridad y responsabilidad para consigo, para con los otros seres humanos y para con el entorno natural, en un universo que todo lo abarca.

* La educación ha de posibilitar que el alumno se descubra como un ser humano en proceso permanente de transformación, de aprendizaje y de crecimiento trascendente a lo largo de la vida. Despertando a la consciencia del papel que tiene como “especie, como individuo y como ciudadano” en cada una de las circunstancias en las que se vea involucrado.

* Ha de permitir que el alumno y la alumna sean protagonistas de su propia construcción, favoreciéndoles la toma de consciencia de sí mismos y de su pertenencia a un todo, en el que se integran todos y está todo, lo que conocen y lo que ignoran.

* Cada alumno y cada alumna llega a la escuela con su propia historia, los objetivos de la educación no se han de alcanzar luchando contra los condicionantes que puede acarrear aquella. Educar no es pelear contra ellos para rescatar a nuestros alumnos y alumnas de las malas influencias que le rodean. Sus circunstancias no son un enemigo a vigilar, sino un soporte para madurar superándolas.

* Hay que mirar su cultura y no partir en su educación de valores abstractos que no tienen en cuenta la afectividad, la sensibilidad, la empatía, la fidelidad, la solidaridad y el apego que tienen a su entorno y a las fuentes de las que se nutre su identidad. Los educandos son seres humanos complejos, no sujetos fragmentados.

Cualidades del nuevo paradigma pedagógico

* Creemos fórmulas pedagógicas mirando a los que tenemos en el aula hoy: preguntándonos qué necesito, para qué y en quién estoy pensando.

* Tengamos presente el conjunto de circunstancias que rodean el proceso de aprendizaje de cada alumno y cada alumna, a la hora de establecer una estrategia para cualquier tipo de objetivo a cubrir.

* Asumamos con co-responsabilidad la realidad que encontramos, tal como es. En las condiciones que se dan es en donde hemos de desarrollar nuestra creatividad, aprendiendo, junto con nuestros alumnos y alumnas, a transformar los desequilibrios en nuevas oportunidades.

* Transformemos las condiciones que vienen dadas, posibilitando su flexibilización y adaptación a las necesidades de nuestros alumnos y alumnas, no éstos a las necesidades de las normas fijadas con patrones generales.

* Eduquemos a partir de la experimentación y convirtamos cada experiencia en nuevos conocimientos.

* Si “lo primordial en educación es que el alumno y la alumna sean autónomos, maduros, eficaces y que sepan trabajar por sí mismos”, eso sólo se puede lograr si tenemos en cuenta desde quién partimos y cuál es el objetivo principal de su educación.

* Busquemos una metodología abierta a la propia creatividad de cada persona, a su origen, a los recursos con los que cuenta y al medio en donde se desenvuelve su acción. También es fundamental que definamos qué conocimientos son pertinentes y cuáles no.

* Configuremos un nuevo modelo pedagógico flexible que responda a una concepción nueva de la naturaleza del ser humano y de la sociedad, como realidades en continuo movimiento que interaccionan, se retroalimentan y se sostienen.

* Integremos las nuevas visiones que provienen de los nuevos conocimientos en las ciencias físicas, biológicas, neurológicas etc. que nos dan una nueva lectura sobre lo que puede ser el ser humano y el universo, con una mirada transdisciplinar que nos permita favorecer, desde la educación, el paso a una concepción nueva del hombre, de la mujer y de la sociedad que construyen ambos cada día.

* Dejemos de considerar que el objetivo más importante de las estrategias de aprendizaje está en lograr el inmediato mayor rendimiento escolar, para centrarlas en potenciar en el ser humano la aceptación y apertura a otras perspectivas distintas a las que ya posee, y que lo sitúa en un proceso de aprendizaje permanente.

* En resumidas cuentas, lo más importante es que fijemos la intención, la atención y el objetivo en aquello que ha de quedar vivo y para siempre en los alumnos y las alumnas, después de su paso por la escuela: la inquietud y la habilidad para seguir aprendiendo.


Se adhieren al Manifiesto

María Yolanda Álvarez Ulloa (Actriz). Maite Aragonés Marin (Psicólogo Clínico-Psicoterapeuta). Luis Arribas Mercado (Editor). María José Barral González (Socióloga). Juan Miguel Batalloso Navas (Orientador). Mª del Mar Bautista Pérez (Redactora del Cuerpo de Taquígrafos). Catia Bernaldo de Quirós (Pedagoga Investigadora). Francisco Buigues Tro (Psicopedagogo). Adriá Cañete Broseta (Profesor de Secundaria). José Luis Carrillo Manzano (Asesor Escuelas de Padres). Ana Castillo Huerta (Maestra). Berta Civera Coloma (Profesora de Enseñanza Secundaria). Francisco Juan Díaz-Andreu García (Ingeniero de Telecomunicación). Jessica Dinely Cabrera Cuevas (Profesora). Mónica Edwards Schachter (Dra. Didáctica de las Ciencias e Ingeniera Electrónica). Pedro Eizaguirre Massé (Educador ambiental). Inmaculada Expósito Domínguez (Educadora - Gerontóloga). Susana García Gil (Profesora de Secundaria). Mª Llanos García López (Maestra). Antonio José Gil Padilla (Ingeniero, catedrático de sistemas). Rosario Gómez Viñarás (Profesora IES jubilada). María Virginia González Dorta (Maestra de Primaria). María Teresa Iruretagoyena Osuna. (Catedrática de Economia, UPM). Sara Jiménez Nieto (Educadora medioambiental, CSIC). Juan Ramón Jiménez Simón (Pedagogo social). Enrique Lacasa Claver (Profesor. Universidad de Lleida). Mª Teresa Lafuente del Pozo (Promotora libro infantil-juvenil). David Lanza Escobedo (Doctorando. UAM). Fernanda Llobet Ugalde (Estudiante). Juan Antonio López Benedí (Filósofo y escritor). Pedro A. Luque Domínguez (Pedagogo. Profesor Universidad de Sevilla). Lorenzo Martín Peña (Educador medioambiental CSIC). Miguel Ángel Mendo Valiente (Escritor y psicólogo). María del Pinar Merino Martín (Psicoterapeuta). Alicia Montesdeoca Rivero (Socióloga). Enrique Rivera García (Profesor, Facultad CC. de la Educación, Universidad de Granada). Gregorio Rodríguez Gutiérrez (Maestro). Ana María Sagarna Comenge (Psicóloga). Sylvia Sánchez Ritcher (Maestra Educación Infantil y Psicopedagoga). Milagros Sánchez Pascual (Maestra de Educación Infantil). Victoria Santander Del Amo (Abogada). Antonio Sosa Suárez (Escultor y Pintor). Inés Tuñón (Funcionaria). Dora Ufano Romero (Maestra). Susana Valero Risoto (Profesora Técnico de Servicios a la Comunidad). Antonio Vidal Maestre (Profesor de Enseñanza Secundaria). Julio Vigil-Escalera Hevia (Ingeniero de Telecomunicación).





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Sábado 2 Mayo 2009

La Asociación Internacional para el Pensamiento Complejo (AIPC) y la Universidad Edgar Morin (Sonora, México) han creado el primer DIPLOMADO VIRTUAL EN FORMACIÓN DE FORMADORES. Impartido por Edgar Morin, junto a un colectivo docente de rango internacional, dicho diplomado tiene como objetivo la reforma de la educación y el pensamiento desde la perspectiva del pensamiento complejo.

Por coincidir plenamente con dichos objetivos, Portia, Asociación para la Transdisciplinariedad, así como el Comité de Educación para una Sociedad Compleja del Centro UNESCO de Madrid, invitan a todos los participantes en el I Ciclo de Conferencias sobre Complejidad y Modelo Pedagógico, así como a todos los lectores de nuestro blog interesados por el futuro de la educación, a inscribirse en dicho diplomado. Los que estén interesados en participar deben ponerse en contacto con nosotros para presentar una matriculación de grupo, ya que de esta forma podrán disponer de descuentos en el importe de la matrícula.

Este diplomado ofrece la oportunidad de participar activamente en una reflexión colectiva para propiciar la necesaria reforma del sistema educativo vigente, a partir de la actualización de los conocimientos y los saberes que permitirán el diseño de respuestas idóneas a los retos de la educación en este siglo.



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Viernes 24 Abril 2009

El I Ciclo sobre Complejidad y Modelo Pedagógico concluyó el pasado viernes en Madrid con una Declaración para la creación de un Modelo Pedagógico Integral y con el proyecto de crear un centro para la formación en la complejidad de educadores y docentes, cuya primera actividad será la conferencia de Edgar Morin el próximo otoño.


Un centro para formación en la complejidad de educadores y docentes dará continuidad al Ciclo

21.04.2009. El Primer ciclo de conferencias sobre Complejidad y Modelo Pedagógico concluyó el pasado viernes 17 de abril en un acto celebrado en el Auditorio del Ministerio de Cultura en el que participaron más de medio centenar de personas.

El acto se inició con una intervención por parte de Pepa Barral, miembro del Comité de Educación para una Sociedad Compleja del Centro UNESCO de la Comunidad de Madrid.

El Comité de Educación para una Sociedad Compleja del Centro UNESCO de Madrid y Portia, Asociación para la Transdisciplinariedad, señaló Pepa Barral, quieren dar las gracias a todas aquellas organizaciones, entidades educativas, Instituciones públicas, empresas privadas, ponentes, docentes participantes, lectores del blog, etc. que han estado presentes, posibilitando la realidad de este proyecto.

Pepa Barral se refirió asimismo a las redes que se han desarrollado con motivo de este ciclo, permitiendo a sus organizadores y participantes vincularse a iniciativas similares de otras instituciones y países.

Añadió que el Ciclo ha propiciado asimismo la ampliación de contactos y la incorporación a redes nacionales e internacionales, públicas y privadas, relacionadas con la educación, que posibilitarán nuevas dimensiones y mayor trascendencia a esta labor emprendida.

Las propuestas emanadas de este ciclo se centran, sobre todo, en la creación de un modelo pedagógico alternativo, en la formación permanente para educadores, en la participación en asociaciones internacionales para la extensión del pensamiento complejo y en la incorporación a redes de eco-formación.

Intervención de Ana Castillo

En segundo lugar intervino Ana Castillo, profesora de EGP y miembro asimismo del citado Comité de Educación para una Sociedad Compleja del Centro UNESCO de la Comunidad de Madrid.

La intervención de Ana se centró en destacar las bases teóricas para un cambio pedagógico, necesario por la percepción que hoy se tiene de que la educación se encuentra en una crisis de sentido y de prácticas que demandan su reformulación.

Destacó al respecto Ana Castillo que los nuevos conocimientos exigen una nueva mirada en la educación, como se ha puesto de manifiesto a lo largo del ciclo.

La celebración de este ciclo de conferencias, señaló Ana Castillo, ha supuesto una ocasión más para dar a conocer el pensamiento complejo y para reflexionar sobre sus posibilidades de generar un modelo pedagógico alternativo, dentro de un marco epistemológico bien fundamentado.

En ese reto, el paradigma de la complejidad aparece como un espacio de diálogo entre la teoría, el pensamiento y la acción en el medio, constituyéndose en un marco que orienta el trabajo desde la complejidad.

Conclusiones

La segunda parte del acto de clausura consistió en la lectura de conclusiones por parte de Alicia Montesdeoca, presidenta del Comité de Educación para una Sociedad Compleja del Centro UNESCO de la Comunidad de Madrid.

Alicia Montesdeoca señaló que estas conclusiones son provisionales y están abiertas a las aportaciones de todos los participantes, a través del debate que siguió a estas exposiciones y a posteriores reflexiones que puedan formularse a través del blog.

Las conclusiones señalan a la complejidad como una oportunidad capaz de generar una renovación de los modelos didácticos y de los equipos docentes.

Aplicado a los modelos didácticos, el pensamiento complejo cambia los objetivos por capacidades, la transmisión de conocimientos por la socio-construcción de los saberes, la gestión vertical por la horizontal, la actuación individual por la cooperativa, la acreditativa por la reguladora.

En relación con los equipos docentes, añadió Alicia Montesdeoca, el pensamiento complejo establece un diálogo abierto entre diferentes profesiones, favorece la imaginación, incorpora el riesgo, explora el campo emocional en las relaciones con los alumnos y cree en las personas.

Por eso es preciso armonizar, en un programa educativo, la nueva visión sobre lo real que se desprende de la física cuántica, la nueva biología, la teoría de sistemas, la cibernética y las teorías de la comunicación, con la necesidad de formación disciplinaria.

Otra característica de la complejidad aplicada a la educación es que plantea que se tenga presente el conjunto de circunstancias que rodean el proceso de aprendizaje, a la hora de establecer una estrategia para cualquier tipo de objetivo a cubrir, así como que se defina qué conocimientos son pertinentes y cuáles no.

Es necesario, concluyó Alicia Montesdeoca, que los educadores adopten la perspectiva transdisciplinar en la comprensión del mundo presente. El reto fundamental es avanzar hacía un modelo de educación que sin ser dogmático no caiga en el relativismo; que sin renunciar a la búsqueda de respuestas no renuncie a la capacidad de hacerse preguntas; que capacite para pensar integrando la emoción y la indeterminación

Para terminar, señaló que el I Ciclo de Conferencias sobre Complejidad y Modelo Pedagógico ha sido un paso que confluye con otras sendas, construidas por otros grupos con los que se podrá colaborar y en-red-dar, para compartir nuestras experiencias y recibir la riqueza de los otros.

“Hasta aquí hemos llegado con este I Ciclo, es nuestra responsabilidad seguir encadenándonos a la red que se construye porque la experiencia educativa continúa”.

Proyecto Portia

Tras estas intervenciones y de un animado coloquio, Alicia Montesdeoca presentó el Proyecto Portia y la Escuela Integral de Educadores, explicando al respecto que se trata de un esquema de funcionamiento que puede dar continuidad práctica a las reflexiones del ciclo.

Alicia Montesdeoca explicó que “PORTIA, ASOCIACIÓN PARA LA TRANSDISCIPLINARIEDAD” es una asociación inspirada por el pensamiento complejo que sitúa su trabajo dentro de una perspectiva transdisciplinar que tiene como objeto impulsar actividades orientadas a la educación y a la formación de los educadores, destacando entre ellas conferencias, seminarios y talleres. La primera actividad de esta nueva etapa será la conferencia de Edgar Morin, prevista para el próximo otoño.

Por último, Pepa Barral dio lectura a la Manifiesto para la Creación de un Modelo Pedagógico Integral, que fue aplaudido por los asistentes.

Descarga de documentos

intervencion_de_pepa_barral.doc Intervención de Pepa Barral.doc  (45.5 Kb)
intervencion_de_ana_castillo.doc Intervención de Ana Castillo.doc  (63.5 Kb)
intervencion_de_alicia_montesdeoca.doc Intervención de Alicia Montesdeoca.doc  (35.5 Kb)
presentacion_centro_portia.ppt Presentación Centro Portia.ppt  (576 Kb)
manifiesto_para_la_creacion_de_un_modelo_pedagogico_integral_1.doc Manifiesto para la creación de un modelo pedagógico integral.doc  (204.5 Kb)




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Martes 21 Abril 2009


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Comité de Educación para una Sociedad Compleja
Comité de Educación para  una Sociedad Compleja
El Comité de Educación para una Sociedad Compleja del Centro Unesco de Madrid se orienta a la evaluación de la importancia y trascendencia del complejo proceso social que vivimos, con el ánimo de colaborar, con todos los que coinciden en este campo de inquietud, en el diseño de un nuevo modelo pedagógico que responda a las necesidades de una formación permanente, para una realidad que se despliega cada día con mayor complejidad.


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