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COMPLEJIDAD Y MODELO PEDAGÓGICO


"Necesitamos escuelas de complejidad porque el rechazo de la complejidad es el principio de toda tiranía". José García Calvo


Josep Bonil intervino en la séptima sesión del Ciclo con una ponencia sobre los pilares de una pedagogía alternativa



12. 12.2008. Vivimos en un contexto de crisis en el que la complejidad es una oportunidad capaz de generar una nueva aproximación a la comprensión y vivencia del mundo, así como una renovación de los modelos didácticos y de los equipos docentes, explicó Josep Bonil Gargallo en su intervención ante la séptima jornada del Ciclo Complejidad y Modelo Pedagógico.

Josep Bonil, maestro y psicopedagogo, profesor de Didáctica de las Ciencias Experimentales en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona, intervino en el ciclo en sustitución de Rosa María Pujol Villalonga, decana de la citada facultad, que por motivos de revuelta estudiantil en la UAB no pudo desplazarse a Madrid como estaba previsto.

Rosa María Pujol es la directora del Grupo Complex de la citada facultad, al que también pertenece Josep Bonil, y que trabaja en varias líneas de investigación como el desarrollo epistemológico de la complejidad, la formación inicial y permanente del profesorado y el diseño de material didáctico, siempre desde la perspectiva de la complejidad.

Bonil explicó en su intervención que el concepto de crisis está presente en las ciencias naturales, en la construcción del conocimiento, en la modernidad, en los fenómenos del mundo, para reflexionar a continuación sobre la complejidad de esta crisis.

Señaló al respecto que la complejidad desvela una tendencia a lo holístico, ya que “el mundo es complejo” y “todo es todo”. En este contexto, manifiesta una tendencia a la disolución de las disciplinas y representa una línea sólida de evolución del conocimiento que nos permite hacer frente a nuevos fenómenos, si bien, aunque supone un desarrollo teórico, expresa al mismo tiempo una escasez de referentes de acción en el aula.

Destacó asimismo que el pensamiento complejo representa un sistema dialógico hologramático capaz de generar un marco ético y una estrategia de actuación en el medio.

Complejidad didáctica

Aplicado a los modelos didácticos, el pensamiento complejo cambia los objetivos por competencias, la transmisión de conocimientos por la socioconstrucción de los saberes, la gestión vertical por la horizontal, la actuación individual por la cooperativa, la acreditativa por la reguladora.

Y en relación con los equipos docentes, concluyó que el pensamiento complejo establece un diálogo abierto entre diferentes profesiones, favorece la imaginación, incorpora el riesgo, explora el campo emocional en las relaciones con los alumnos, cree en las personas.

Por último, señaló que el reto fundamental es avanzar hacía un modelo de educación que sin ser dogmático no caiga en el relativismo; que sin renunciar a la búsqueda de respuestas no renuncie a la competencia de hacerse preguntas; que capacite para pensar integrando la emoción y la indeterminación.

Junto al ponente estuvieron Alicia Montesdeoca Rivero, Presidenta del Comité de Educación para una Sociedad Compleja del Centro UNESCO de la Comunidad de Madrid, quien tuvo una breve intervención sobre la innovación en la educación y Juan Miguel Batalloso, maestro, doctor en Ciencias de la Educación, que actuó de moderador de la jornada.

Al finalizar la sesión se produjo una comunicación elaborada por Sara Jiménez Nieto y Lorenzo Martín Peña (que ejerció de presentador), ambos del Museo Nacional de Ciencias Naturales, sobre el Proyecto Sapo para la conservación de anfibios y educación ambiental en el sureste de la Comunidad de Madrid.

Séptima sesión del Ciclo

Esta fue la séptima sesión del I Ciclo Complejidad y Modelo Pedagógico, que fue inaugurado el pasado 25 de abril con una conferencia introductoria sobre complejidad pronunciada por la Doctora María Novo.

La segunda sesión del Ciclo se desarrolló el 16 de mayo y contó con una conferencia pronunciada por el Profesor Raúl Motta. La tercera sesión se desarrolló el 13 de junio con una conferencia pronunciada por el profesor de la Universidad de Toulouse I Pascal Roggero. La cuarta sesión tuvo lugar el 19 de septiembre y su ponente fue el filósofo español Eduardo Pérez de Carrera.

La Doctora María Cándida Morae intervino en la V Sesión de Ciclo con una conferencia sobre las exigencias de la educación en una sociedad compleja., Asuntos Sociales y Deportes y de Cultura. La VI Sesión del I Ciclo se celebró el día 14 de noviembre y consistió en una reflexión personal y de grupo sobre lo que está suponiendo este Ciclo para el necesario cambio de perspectiva sobre la educación a la luz del pensamiento complejo. El Ciclo concluirá sus sesiones el 18 de abril del 2009.

Además de María Novo, Raúl Motta, Pascal Roggero, Eduardo Pérez Carrera, Máría Cándida Morae y Josep Bonil, entre los ponentes figuran también el pensador y ensayista francés Edgar Morin; Nicolás Malinowski, Director Académico de la Multiversidad Mundo Real, Saturnino de la Torre, Catedrático de Didáctica e Innovación Educativa de la UB y María Antonia Pujol Maura, también profesora de Didáctica en Innovación Educativa de la Universidad de Barcelona.

El ciclo está dirigido a docentes y expertos de todos los niveles y etapas educativas. El Instituto Superior de Formación del Profesorado, organismo integrado en el Instituto Superior de Formación y Recursos en Red para el Profesorado del Ministerio de Educación Políticas sociales y Deporte, ha concedido tres créditos académicos a los maestros y profesores de enseñanza primaria y secundaria asistentes a la fase del ciclo que se desarrolla en 2008.

Descargar ponencia de Josep Bonil

pilares_pedagogia_alternativa.pdf Pilares de una pedagogia alternativa.pdf  (2.58 Mb)


Comité de Educación para una Sociedad Compleja


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Domingo, 21 de Diciembre 2008


Intervención de Alicia Montesdeoca en la Séptima Sesión del Ciclo



Repasemos, una vez más, el contenido de este Ciclo y avancemos otro paso sobre los “Principios para la creación de un modelo pedagógico desde la perspectiva compleja y transdisciplinar”

Hemos recorrido ya más de la mitad del programa de nuestro Ciclo, ahora, a las puertas de un nuevo año hemos de verbalizar nuestros buenos propósito. Y para este colectivo, de educadores y de profesionales interesados por la educación, que ha logrado crear y sostener con su constancia y entusiasmo este espacio de reflexión, el propósito, yo diría el sagrado propósito, es el de continuar dando los pasos para la construcción de un modelo pedagógico que esté en armonía con la nueva visión que estamos adquiriendo.

Para ello es preciso que innovemos cada quién en el lugar en el que se encuentra, en las condiciones en las que se encuentra. Tratando de dar respuestas a las necesidades propias, contando con los propios recursos, internos y externos. Aceptando la realidad que encontramos, tal como es, sin quejarnos de las condiciones que se dan, porque en ellas descubriremos y valoraremos la creatividad con la que se manifiesta las fuerzas de la vida, a pesar de las limitaciones y los desequilibrios provocados por el hacer humano.

Si observamos el qué, cómo y por qué de nuestras actuaciones en la educación, a la luz del pensamiento complejo, esta mirada nos obliga a replantearnos, en primer lugar, nuestra responsabilidad como educadores llamados a transformar las condiciones que vienen dadas, posibilitando su flexibilización y adaptación a las necesidades de nuestros alumnos, no éstos a las necesidades de las normas fijadas con patrones generales.

También esta mirada nos obliga a educar a partir de la experimentación y, de esa manera, convertir cada experiencia en nuevos conocimientos, abordando ese movimiento con una visión transdisciplinar que recurre a los saberes acumulados, según requieren las nuevas condiciones que emergen, iniciándose así la configuración de un nuevo modelo pedagógico flexible que responde a una concepción nueva de la naturaleza del ser humano y de la sociedad, como realidades en continuo movimiento, que interaccionan, se retroalimentan y se sostienen.

Pretendemos construir un modelo educativo que acompañe a los alumnos en el despertar de sus potencialidades físicas, psíquicas y espirituales; basado en valores de amor, respeto, solidaridad y responsabilidad para consigo mismo, para con los otros seres humanos y para con el entorno natural y con el universo.

Para ello, el modelo ha de facilitar que el alumno se descubra como un ser humano en proceso permanente de transformación, de aprendizaje y de crecimiento trascendente a lo largo de la vida. El nuevo modelo ha de permitir que el alumno sea el protagonista de su propia construcción, favoreciéndole la toma de consciencia de sí mismo y de su pertenencia a un todo, en el que se integran todos y está todo, lo que conoce y lo que ignora.

Estos objetivos que hemos de proponernos no se materializarán si no los interiorizamos los educadores, acompañándonos en nuestro propio despertar, conociendo nuestras facultades, ejerciendo nuestro papel con los mismos valores que deseamos ayudar a desarrollar en nuestros alumnos, sintiéndonos formando parte de todo lo que existe, sabiéndonos en permanente aprendizaje, aceptando los cambios como manifestaciones de los procesos que forman parte de la vida.

Nuestro papel más importante no es enseñar materias, disciplinas, teorías, es mostrar lo que es y eso sólo se enseña, y sólo lo aprende el pupilo, cuando el educador encarna los valores, los principios, los conocimientos que pretende transmitir, sintiendo que se mueve y coopera con el latir de la vida, cuando ejerce con amor y vocación el magisterio.

El educador motivado se siente impulsados por la voluntad de crear nuevas condiciones, para sus hijos o para sus alumnos, aceptando el riesgo que supone las circunstancias adversas y construyendo nuevas realidades a partir de ellas. Ese ejercicio creador nos permite, además, entrar en conexión con la consciencia que nos sostiene.

La cuestión no es qué técnica pedagógica elegir, como quien se pone delante de un escaparate

La cuestión es crear fórmulas pedagógicas mirando a los que tenemos en el aula hoy. Poniendo nuestro corazón en el proyecto que tenemos delante y preguntándonos qué necesito, para qué y en quién estoy pensando.

Para lograrlo, es preciso que no renunciemos a nuestra responsabilidad como educadores y a nuestra capacidad como creadores, mirando para los lados a ver quién o qué receta hay en el mercado que resuelvan para siempre los retos de cada día, perdiéndonos en los vericuetos de propuestas que hay que meter con calzador, porque nunca serán a la medida del niño, la niña o el joven que tenemos delante.

Normalmente, esas importaciones tampoco nos permitirán vibrar al unísono con ellos, tal y como cuando tocamos la melodía que nos hace uno con nuestros alumnos, en el instante sagrado en que se genera la comunicación entre todas las almas acogidas en el espacio del aula.

El punto de partida es dónde estoy yo, desde qué lugar miro, cuáles son las circunstancias en las que me desenvuelvo, cuáles son las condiciones que se dan, cuáles los recursos personales y los del entorno y cuál es el fin que pretendo alcanzar, como educador o educadora.

Empezando por integrar lo ya emprendido, las intuiciones primeras y lo que fue construido a partir de ellas. Definiendo, de esta manera, los objetivos, los medios, el trayecto a recorrer y el tiempo que necesita la puesta en marcha del proceso que abrimos.

Hemos de asumir que el poder de crear, de innovar, está en todos, en cada uno de nosotros también, y que por eso somos responsable de lo que hay y de lo que puede haber en el futuro.

Como toda creación, un nuevo modelo pedagógico surge estimulado por una inquietud interna y por una necesidad externa, una necesidad de transformación de las actuales condiciones sociales en las que nos toca educar. Es la necesidad de buscar nuevas fórmulas educativas que brota desde la conciencia de lo que como educadores nos toca hacer, teniendo en cuenta cómo somos, que cualidades portamos, para configurar ese hacer.

Hemos de ser conscientes, por otro lado, que asumir protagonizar un cambio en el modelo pedagógico es crear nuevas condiciones de transformación social en el entorno que rodea la vida de nuestros alumnos. Es también activar las dinámicas sociales, cambiando las interrelaciones viciadas, para que la sociedad y sus instituciones se confabulen a favor de una educación para la vida, al servicio de la vida y siguiendo las leyes internas de la vida.

Cuando las innovaciones afectan a un sistema social, las transformaciones que generan en dicho sistema trascienden el marco de ésta para influir a los otros sistemas, con los que el primero está coaligado o vinculado, generándose un movimiento intenso de emisión y de recepción, de influencias mutuas, que darán origen a nuevos saltos cualitativos.

Pero qué significa innovar en pedagogía

El educador y la educadora no deben olvidar nunca que todo lo que hacen, como tal, forma parte de su aventura de vivir: que con lo que hacen, y a través de ello, entran en el conocimiento de sí mismos. Si algún interés tiene su trabajo, el fundamental es el interés propio.

No en el sentido del interés de la personalidad, ese camino lleva irremediablemente, a los vicios que conocemos (competitividad, abandono de caminos de investigaciones no bien vistas, borreguismo, soberbia, ambición) los cuales nos hacen renunciar antes de haber encontrado nuestra verdad, nuestra propia “candela”, la que sí va a alumbrar lo que hacemos y cómo lo hacemos.

El primer beneficiado de cualquier experiencia es el que la vive intensamente, luego, ese derroche de luz y entusiasmo que acompaña al vitalista, sirve de faro a los otros caminantes del mismo sendero, que tomarán ese faro como orientador hasta que su propia luz se encienda.

¿Cómo conocer y cómo medir nuestra influencia en ese conocimiento de las cosas? ¿Cómo ver la transformación que en las cosas se producen cuando las estamos conociendo? ¿Cómo saber en qué nos está transformando la verdad que descubrimos de las cosas, en el momento en que las miramos, y cuando creemos que ellas no nos miran? ¿Cómo abrirse a estos procesos de trasformación que ejerce sobre nosotros la realidad y que ejercemos nosotros en ella? ¿Cómo permitir y cómo saber que nuestra creencia en lo que somos, como personalidad que conoce, deja abierta las puertas y las ventanas al ser que experimenta la vida?

Además, ¿cómo integrar las nuevas visiones que provienen de los nuevos conocimientos en las ciencias físicas, biológicas, neurológicas etc. que nos dan una nueva lectura sobre lo que puede ser el ser humano y el universo, con una mirada transdisciplinar que nos permita configurar un modelo pedagógico para favorecer el paso a una concepción nueva del hombre, de la mujer y de la sociedad que construyen ambos cada día?

Por otro lado, lo importante de las estrategias de aprendizaje no está en el inmediato mayor rendimiento escolar, tan perseguido en esta comunidad de Madrid, por ejemplo, sino en la capacidad que desarrolla el individuo, de aceptación y apertura a otras perspectivas distintas a las que ya posee, y que lo sitúa en un proceso de aprendizaje permanente.

En el debate entre enseñar estrategias de aprendizaje o desarrollar los temas del programa, hay que fijar la atención y el objetivo en aquello que ha de quedar vivo y para siempre en los alumnos, después de su paso por la escuela: la inquietud y la habilidad para seguir aprendiendo.

Es fundamental encontrar una metodología abierta a la propia creatividad de cada persona, a su origen, a los recursos con los que cuenta y al medio en donde se desenvuelve su acción. Una metodología que esté centrada en las pautas que configuran la realidad para tratar de señalar sus posibles significados.

Es fundamental que se tenga presente el conjunto de circunstancias que rodean el proceso de aprendizaje, a la hora de establecer una estrategia para cualquier tipo de objetivo a cubrir.

También es fundamental que se defina qué conocimientos son pertinentes y cuáles no. Las investigaciones metacognitivas señalan que “lo primordial en educación es que el alumno sea autónomo, maduro, eficaz y que sepa trabajar por sí mismo”. Esto sólo se puede lograr si tenemos en cuenta desde quién partimos y cuál es el objetivo principal de su educación.

Aprender a aprender es adquirir la capacidad de estar activo y despierto en cualquier momento o acontecimiento que se viva; es saber que el protagonista de cualquier aprendizaje es el aprendiz; es reconocer la aventura de desentrañar aquello que otros también desentrañaron… es descubrir que, en ese camino por aprender a aprender, lo que realmente se hace es conocerse a sí mismo: el gran objetivo.

Aprender a aprender también implica aprender a desaprender (perdonen el trabalenguas), como manera de reanudar el camino andado con una perspectiva nueva, soportada por la experiencia vivida y la reflexión sobre dicha experiencia, a la luz de nuevos conocimientos.

Y en eso estamos, una vez más

Alicia Montesdeoca


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Viernes, 12 de Diciembre 2008


Ponencia de Lorenzo Martín Peña y Sara Jiménez Nieto. Responsables del proyecto como miembros del Museo Nacional de Ciencias Naturales



¿Por qué son tan importantes los anfibios?

* Juegan un papel importante en el ecosistema tanto como depredadores como presas, manteniendo el delicado equilibrio de la naturaleza.

* Actúan como controladores de plagas, lo que es fundamental para el éxito de la agricultura y reducen la proliferación de enfermedades como la malaria.

* Su piel produce sustancias que eliminan microbios y virus, siendo una prometedora y posible cura para diversas enfermedades.

* Son el único grupo de vertebrados que generalmente poseen una fase de vida acuática (larvaria) y otra terrestre (adulta), lo que les hace sensibles a las alteraciones en ambos medios.

* La piel de los anfibios es lisa y altamente permeable, esta característica fisiológica hace a los adultos y a las larvas más susceptibles a las toxinas del medio ambiente o a las radiaciones que pueden atravesar fácilmente su piel o a los cambios en los patrones de temperatura, lluvias o humedad, haciéndoles unos excelentes indicadores de la calidad medioambiental: dan una idea muy aproximada de la salud local y global del planeta.

Los científicos se refieren a los anfibios como canarios en una mina de carbón, para hacer referencia a un indicador de la contaminación generada por la actividad humana, y que probablemente pronto empiecen a verse afectadas otras especies de animales.

Los anfibios desaparecen

Más de 120 especies de estos vertebrados han desaparecido en los últimos 25 años según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Las especies de anfibios del planeta se están extinguiendo a una tasa mil veces más alta de lo normal, según el estudio realizado por más 500 científicos de más de 60 naciones que han contribuido a la Evaluación Global de los Anfibios.

El 32% de las especies de anfibios están amenazadas. Esta cifra es especialmente elevada si se compara con las aves y mamíferos que se encuentran en esta misma situación (12 y 23 % respectivamente).

Según Mario García París, investigador y experto en anfibios del Museo Nacional de Ciencias Naturales, “…esta situación desoladora es aún más preocupante si tenemos en cuenta que los anfibios modernos llevan sobre el planeta más de 200 millones de años, que sobrevivieron a la extinción de los dinosaurios y a todos los cambios climáticos posteriores, incluidas las glaciaciones y las sequías extremas. Si los anfibios se están extinguiendo ya es porque son más sensibles que el resto de organismos que conocemos, pero es muy poco probable que lo sean mucho más que otros grupos. Es sólo cuestión de tiempo que estos problemas se generalicen y nos afecten directamente.”

No sólo por su antigüedad, o por razones éticas o filosóficas es importante su conservación, sino también por una razón básica de supervivencia.

Si algo han mostrado los anfibios a través de millones de años es su resistencia y adaptabilidad. Tal vez sobrevivan a la crisis. La duda es en concreto otra ¿podrá el hombre con ella? La respuesta, clara: no, si se hace caso omiso de la advertencia de estos centinelas de la vida. La alarma está en rojo. La acción es urgente.

Proyecto Sapo S.O.S.

La importancia de los anfibios, su escasez, y la magnitud y complejidad de la tarea necesaria para detener su desaparición, hacen necesario el establecimiento de una estrategia común a escala local, autonómica y nacional, que sea ampliamente aceptada y adoptada por todos aquellos que están relacionados con estas especies y sus hábitats. La adhesión de administraciones, instituciones, organizaciones y entidades es imprescindible para el éxito de esta estrategia, así como su compromiso para su efectiva aplicación.

Por esta razón y con motivo del inicio de la Década de Naciones Unidas por la Educación para la Sostenibilidad (2005-2014), la Dirección General de Promoción y Disciplina Ambiental de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid, en colaboración con el Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC, presenta este proyecto para la Conservación de Anfibios y Educación Ambiental en el sureste de la Comunidad de Madrid, denominado PROYECTO SAPO S.O.S, en el marco de la integración de la conservación, la divulgación,la educación y la investigación.

La aplicación del Plan requiere acciones coordinadas y la cooperación entre las administraciones estatales, autonómicas y locales, las instituciones científicas, las organizaciones no gubernamentales dedicadas a la conservación, las entidades locales, el sector privado y el público en general.

El contenido de este Plan de Acción incluye tres fases de actuación:

1) Divulgación ambiental y participación social.

2) Educación ambiental en centros escolares. Diseño de un Programa de educación e interpretación ambiental de anfibios y ecosistemas acuáticos.

3) Ejecución de acciones específicas de conservación. Acondicionamiento de puntos de agua como áreas de reproducción de anfibios.

La finalidad de este Plan de Acción, Proyecto Sapo S.O.S -Plan del sureste madrileño- es doble. Por un lado, la regeneración de los ecosistemas acuáticos a un ritmo mayor que la explotación a que los somete el hombre y, por otro, la salvaguarda de la diversidad genética, que en el caso de las zonas húmedas es de una riqueza incalculable.

Resulta pues imprescindible, para poder proteger el medio, el conocimiento científico de nuestros suelos, aguas, fauna, flora y vegetación, así como acercar ese conocimiento a los legisladores, profesores, profesionales, industriales, y en definitiva, a todos los que de alguna manera adoptan decisiones que afectan a nuestro entorno.

Por último es preciso para poder realizar una gestión de conservación, divulgar las ciencias de la naturaleza al gran público/consumidor.

Transcurridos tres años desde el inicio del Proyecto para la Conservación de Anfibios y Educación Ambiental en el sureste de la Comunidad de Madrid, el proyecto Sapo S.O.S se ha desarrollado en seis municipios, dos cada año: Belmonte de Tajo, Perales de Tajuña, Tielmes, Valdelaguna, Valdilecha y Villar del Olmo.

Divulgación ambiental y participación social

En los últimos años se ha producido un cambio en la percepción social de la naturaleza en general, y de los anfibios y sus áreas de reproducción en particular, a favor de su conservación. Sin embargo el ritmo de cambio es lento e insuficiente, y es necesario intensificarlo con el fin de alcanzar un cambio de actitud hacia estas especies y sus hábitats naturales y de aumentar la participación social en los mecanismos de conservación a través de un uso racional.

Es imprescindible informar y divulgar los valores y riqueza de los anfibios y sus áreas de reproducción con el fin de incrementar este cambio de percepción sobre los ecosistemas acuáticos y para conseguir sensibilizar a la sociedad sobre la necesidad de su conservación.

Para todo ello, el proyecto sapo ha dedicado esfuerzos a mejorar el nivel de conocimiento sobre las características y los valores de los anfibios y las zonas húmedas por parte de la sociedad, y los diferentes sectores o interlocutores implicados han sido: el sector político y administrativo (estatal, autonómico y local), los agricultores, empresarios y profesionales, los propietarios, los medios de comunicación, los centros educativos, centros de investigación científica, asociaciones sin ánimo de lucro, entidades ciudadanas y público en general, tanto jubilados, adultos como jóvenes y escolares.

Se ha procurado que exista una máxima participación social mediante la implicación de todos los sectores involucrados. Para la coordinación de todos estos agentes sociales se deben establecer mecanismos de coordinación más ágiles y directos, como poner especial énfasis en impulsar y desarrollar grupos de trabajo específicos (proyecto sapo S.O.S).

Las administraciones públicas tienen una clara responsabilidad en esta materia, que ha de ser complementada mediante la cooperación y participación activa de todos los sectores sociales implicados.

Hay que favorecer la educación ambiental de la población escolarizada pero sin olvidar sensibilizar e informar a los adultos, por ello es precisa una tarea educativo-informativa que se desarrolle en este sentido. La creación o acondicionamiento de charcas para anfibios constituye una magnífica oportunidad educativa para los habitantes de la zona, además de interesar a las autoridades y población local en los valores naturales de su municipio, incita al respeto hacia el agua como medio de vida para otros seres. A lo largo de estos tres años se han desarrollado numerosas campañas de divulgación ambiental y participación social en estos seis municipios, que pretenden involucrar a la población local con el fin de alcanzar un cambio de actitud hacia estas especies y sus hábitats naturales: Encuentros sobre la situación de los anfibios, seminarios, excursiones, repoblaciones con especies autóctonas en el entorno de las charcas, campañas de control de especies invasoras, talleres nocturnos, patrullas de salvamento de renacuajos...

Educación ambiental en centros escolares

Más de 250 alumnas y alumnos, principalmente de 5º y 6º de Primaria, siguen el proceso de recuperación de estas interesantes especies de su entorno y participan de manera activa en el proyecto a través de diez talleres diferentes, tanto dentro como fuera del aula, sobre identificación, clasificación y conservación de anfibios, metamorfosis, sonidos, así como botánica, invertebrados acuáticos y estado de los hábitat de las especies del municipio, participando en la mejora de enclaves de interés para la reproducción de anfibios, analizando el hábitat y las principales amenazas que les afectan, evitando atropellos, realizando campañas de control de especies invasoras como el cangrejo de río americano y desarrollando tareas de divulgación, participando en los Primeros Encuentros sobre la situación de los anfibios en el sureste madrileño, distribuyendo dípticos sobre “Recomendaciones para el correcto Uso y Mantenimiento de Fuentes y Albercas”, o realizando encuestas a la población loca, durante todo el curso escolar completo. A lo largo de estos tres años, se ha trabajado en seis centros escolares: CEIP “Belmonte de Tajo”, CEIP “Nuestra Sra. del Castillo”, CEIP “Carlos Ruiz”, CRA “Los Olivos”, CEIP “Miguel de Cervantes” y CRA “Vega del Tajuña”.

La educación se marca un objetivo esencial: hacer pensar, que los educandos tengan criterio propio para valorar los datos, escuchar y analizar los argumentos, y que en función de ello fundamenten sus comentarios y decisiones.

Educar para pensar es tarea prioritaria para una sociedad que aspira a la innovación, al progreso, a la libertad, a la solidaridad.

La divulgación de los conocimientos actuales entre los diferentes sectores es clave para aumentar el ritmo de cambio. Así, las campañas de sensibilización y concienciación social, los programas de educación ambiental y la formación son instrumentos fundamentales.

Acciones específicas de conservación

La situación del sapo partero común (Alytes obstetricans) en la Comunidad de Madrid es preocupante. La quitridiomicosis, enfermedad provocada por un hongo que afecta a las poblaciones del norte de la provincia, ha exterminado a casi todos los individuos, incluso a los del Parque Natural de Peñalara. De este modo, las poblaciones de sapo partero del sureste (Alytes obstetricans pertinax) se convierten en el último vestigio de esta especie en la Comunidad de Madrid, considerada como “Vulnerable” en el Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España y que algunos investigadores ya catalogan y han propuesto como “En peligro crítico” en Madrid. Esta situación se debe al aislamiento de las poblaciones y a la escasez de puntos de reproducción que hay en el territorio.

Las zonas húmedas, estén legalmente protegidas o no, deben ser objeto de inventario y reconocimiento, y debe evitarse su degradación. El establecimiento de una red de zonas húmedas protegidas representativas de la diversidad de los ecosistemas acuáticos del sureste madrileño y conectados mediante corredores ecológicos debe ser prioritario, y para ello es necesaria la coordinación de las actuaciones. Ello, en ningún caso, no puede justificar el abandono o el deterioro de aquellas zonas húmedas que no sean declaradas como espacio natural protegido.

Estas microreservas biológicas deben estar interconectadas mediante corredores ecológicos. Estos corredores naturales servirán de nexos de conexión entre zonas de reproducción y poblaciones aisladas. Los cursos fluviales y sus bosques de galería servirán como corredores para la vida silvestre. Los ríos y arroyos serán las autopistas de la fauna y flora silvestres, y servirán de nexos de conexión entre las poblaciones. Estas autopistas silvestres serán la columna vertebral de la biodiversidad madrileña.

Con la recuperación y repoblación de cauces de ríos y riberas, la recuperación y restauración de vías pecuarias, y la restauración de zonas húmedas, lagunas, fuentes, pilones, y su unión, mediante estas cañadas, caminos, ríos y arroyos, podemos tener en nuestras manos las piezas de un rompecabezas, sólo nos quedaría unirlas para disponer de una herramienta importante para la recuperación y conservación de nuestros espacios y especies naturales de Madrid.

Desde 2006, se han creado cerca de 30 charcas artificiales en estas seis localidades que sirven como nuevos puntos de reproducción y favorecen la conexión entre poblaciones aisladas y que junto a otros 40 puntos de agua más, conforman una red de charcas de interés herpetológico en el sureste madrileño. Se ha establecido un sistema de seguimiento para obtener información detallada y periódica sobre las poblaciones de anfibios y así poder determinar si la pauta de disminución de las especies es generalizada y evaluar las actuales y futuras alteraciones en los lugares de reproducción.

Objetivos Generales

1. Divulgar, fomentar y promover la información pública y la enseñanza en las escuelas concernientes al papel de los anfibios y las zonas húmedas en el balance biológico de la naturaleza y la necesidad de protegerlos.

2. Incrementar el conocimiento, a todos los niveles, acerca de los anfibios y las zonas húmedas para concienciar a toda la sociedad sobre sus valores y funciones.

3. Estudiar y censar charcas de interés para la conservación de anfibios, y revisar y actualizar periódicamente estos inventarios.

4. Llevar a cabo acciones específicas para la conservación de determinadas áreas de reproducción de anfibios, en avanzado proceso de degradación.

5. Desarrollar proyectos piloto que experimenten con la creación de charcas artificiales que sirvan como nuevos puntos de reproducción y puedan favorecer la conexión entre poblaciones aisladas.

6. Localizar puntos negros de atropello de anfibios en carreteras y adoptar las medidas correctoras oportunas.

7. Prevenir la introducción de especies invasoras como método más eficaz para evitar daños irreversibles.

Futuro del proyecto Sapo S.O.S

Para el año 2008/09 se siguen las tres líneas de trabajo habitual: divulgación ambiental y participación social, educación ambiental en centros escolares y acciones específicas de conservación.

Se han elegido dos nuevos municipios: Chinchón y Valdaracete, se han localizado nuevos puntos de agua para acondicionar como enclaves óptimos para la reproducción de anfibios, y ya ha comenzado también la tarea educativo-informativa.

La creación de charcas artificiales sobre todo cercanas entre sí para garantizar la intercomunicación podría ser una solución, servirían de base para la expansión natural de los anfibios hacia otros territorios.

El proyecto Sapo S.O.S no debe perder nunca su carácter ni las razones que le hicieron nacer, potenciando y compaginando con la labor conservacionista la educativa e investigadora, siguiendo con el trabajo que hasta el momento hemos desarrollado: la defensa y recuperación de las áreas de reproducción de anfibios.


Lorenzo Martín Peña y Sara Jiménez Nieto


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Viernes, 12 de Diciembre 2008


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PORTIA Asociación para la Transdisciplinariedad
Portia, Asociación para la Transdisciplinariedad” es una institución heredera de un conocimiento que quiere transmitir: la cultura transdisciplinaria. La perspectiva transdisciplinaria es la que organiza y da sentido y finalidad a nuestra Asociación, a su estructura, a sus objetivos, a sus acciones, a sus metas y a sus valores. Como consecuencia de esa perspectiva, la Asociación se constituye como una estructura flexible, abierta, sabiéndose enriquecida y enriquecedora del contexto en el que nace y en el que se desarrolla, con capacidad pendular para transformar y transformarse en el juego entre sus creaciones, sus vivencias y sus reflexiones.

Con la colaboración del Comité de Educación para una Sociedad Compleja




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