Huellas
El autor de este texto es un vocacional maestro que anduvo por las aulas de algunas escuelas andaluzas durante 30 años. Hoy sigue en la escuela de la vida, y en otras aulas del mundo, compartiendo lo aprendido y su amor por la educación. Esta historia que nos narra es un acontecimiento que vivió a principios de la primera década de este siglo. De un brochazo Juan Miguel nos describe, con su acostumbrada sensibilidad, la historia de Paquito y la fuerza de la vida que en él anidaba. Una fuerza que sobrepasando los más negros augurios, permitió poner de manifiesto la dignidad con la que el personaje supo construir una sabiduría vital para sostenerse mientras le quedó aliento.
Por entorno, la pobreza
Todo era negro. Negra era la noche. Negras eran las casas. Negro era el vestido. Negro era el dolor. Negra fue la espera y rojo el corazón.
Fue en una noche loca, de esas en las que movidos por la búsqueda y la huidabbf, los pobres se abrazan sin temor a la vida y al amor. Y después de nueve meses y cuatro horas de dolorosa espera, las puertas de la vida se abrieron para echar al mundo al más risueño y moreno de los bebés de las chabolas.
Aun no había cumplido los doce años cuando abandonó la escuela. Su pobre existencia era únicamente el producto de una familia pobre, que habitaba en una ciudad pobre, de esas en las que como siempre, grandes mayorías de harapientos o de esclavos de cuello blanco y negro, se mueven frenéticamente por un centro urbano rodeado de gigantescos espacios de pobreza. Pero su futuro empezaba.
Creció como todos, a base de malnutrición y trampeando la suerte de vivir a cada instante, hasta que un día, llegada la edad, le ofrecieron la posibilidad de "ser alguien en la vida". Sin dudarlo un instante se alistó voluntario al ejército en un cuerpo militar que cantaba sin rubor el "¡Viva la muerte!". Al menos confiaba en comer caliente todos los días.
- ¡Por favor! ¡Háganme el favor! ¡Por caridad! ¡Por caridad!...
Pasé de largo sin notar su presencia, porque en aquella calle a esas horas de la mañana, es habitual encontrar a una multitud de variopintos personajes que se buscan el sustento mediante un sinfín de espectaculares e inverosímiles actividades. Sin embargo y después de haber recorrido más de la mitad del largo de aquella famosa y bulliciosa calle, su voz retumbaba cada vez con más fuerza en las paredes de mi corazón.
-¡Por caridad! ¡Por caridad!...
Aquella voz provocó en mí el más tumultuoso y desconsolado de los sollozos. En aquel instante no supe entender por qué aquella reacción tan histéricamente sentimental, pero movido como por un resorte, me di inmediatamente la vuelta dirigiéndome presuroso a dar una limosna a aquella voz que hacía temblar los cimientos de una peregrina existencia como la mía.
Mi sorpresa fue mayúscula, porque allí estaba él, aquel risueño niño moreno que había nacido en las chabolas de la margen izquierda del río, allí donde se amontonaban las basuras y la nueva clase obrera depositaba los escombros de interminables obras de reforma, que servían paradójicamente para la construcción de horribles y mortecinos habitáculos a los que nada tenían.
Todo era negro. Negra era la noche. Negras eran las casas. Negro era el vestido. Negro era el dolor. Negra fue la espera y rojo el corazón.
Fue en una noche loca, de esas en las que movidos por la búsqueda y la huidabbf, los pobres se abrazan sin temor a la vida y al amor. Y después de nueve meses y cuatro horas de dolorosa espera, las puertas de la vida se abrieron para echar al mundo al más risueño y moreno de los bebés de las chabolas.
Aun no había cumplido los doce años cuando abandonó la escuela. Su pobre existencia era únicamente el producto de una familia pobre, que habitaba en una ciudad pobre, de esas en las que como siempre, grandes mayorías de harapientos o de esclavos de cuello blanco y negro, se mueven frenéticamente por un centro urbano rodeado de gigantescos espacios de pobreza. Pero su futuro empezaba.
Creció como todos, a base de malnutrición y trampeando la suerte de vivir a cada instante, hasta que un día, llegada la edad, le ofrecieron la posibilidad de "ser alguien en la vida". Sin dudarlo un instante se alistó voluntario al ejército en un cuerpo militar que cantaba sin rubor el "¡Viva la muerte!". Al menos confiaba en comer caliente todos los días.
- ¡Por favor! ¡Háganme el favor! ¡Por caridad! ¡Por caridad!...
Pasé de largo sin notar su presencia, porque en aquella calle a esas horas de la mañana, es habitual encontrar a una multitud de variopintos personajes que se buscan el sustento mediante un sinfín de espectaculares e inverosímiles actividades. Sin embargo y después de haber recorrido más de la mitad del largo de aquella famosa y bulliciosa calle, su voz retumbaba cada vez con más fuerza en las paredes de mi corazón.
-¡Por caridad! ¡Por caridad!...
Aquella voz provocó en mí el más tumultuoso y desconsolado de los sollozos. En aquel instante no supe entender por qué aquella reacción tan histéricamente sentimental, pero movido como por un resorte, me di inmediatamente la vuelta dirigiéndome presuroso a dar una limosna a aquella voz que hacía temblar los cimientos de una peregrina existencia como la mía.
Mi sorpresa fue mayúscula, porque allí estaba él, aquel risueño niño moreno que había nacido en las chabolas de la margen izquierda del río, allí donde se amontonaban las basuras y la nueva clase obrera depositaba los escombros de interminables obras de reforma, que servían paradójicamente para la construcción de horribles y mortecinos habitáculos a los que nada tenían.
Editado por
PORTIA Asociación para la Transdisciplinariedad
Portia, Asociación para la Transdisciplinariedad” es una institución heredera de un conocimiento que quiere transmitir: la cultura transdisciplinaria. La perspectiva transdisciplinaria es la que organiza y da sentido y finalidad a nuestra Asociación, a su estructura, a sus objetivos, a sus acciones, a sus metas y a sus valores. Como consecuencia de esa perspectiva, la Asociación se constituye como una estructura flexible, abierta, sabiéndose enriquecida y enriquecedora del contexto en el que nace y en el que se desarrolla, con capacidad pendular para transformar y transformarse en el juego entre sus creaciones, sus vivencias y sus reflexiones.
Secciones
Últimos apuntes
Noticias de Transdisciplinariedad
Archivo
Enlaces
Blog elaborado por Portia, Asociación para la Transdisciplinariedad, con la colaboración del Comité de Educación para una Sociedad Compleja del Centro Unesco de Madrid. Contacto: (enviar un mail)















