Recomendar este blog Notificar al moderador



Blog de Tendencias21 y Fundación Telefónica


A la obra de Newton hay que dedicarle mucha atención en este blog debido a que fue él quien dio forma difinitiva a la racionalidad científico-tecnológica que los hombres hemos usado durante los últimos tres siglos para reflexionar, decidir y actuar. Muchos otros científicos contribuyeron a esa racionalidad, como se ha dicho, pero Newton hizo la síntesis general y formuló las leyes básicas que explicaban nuestra naturaleza. Leyes que como sabemos, siempre han estado sometidas a revisión y que están siendo reformuladas profundamente desde hace más de un siglo. Aunque el mundo real en el que vivimos, el mundo de dimensiones humanas, se sigue rigiendo por ellas. Dicha racionalidad científico-tecnológica que es el objeto básico de este blog, nunca surgió cerrada y terminada y nunca fue aceptada sin discusión. En posts anteriores hemos hecho referencia a los agrios debates de Newton con Hooke y en éste nos referimos a los quizás menos agrios pero desde luego importantes, de Newton con Huygens.

Se hace en todo ello un vuelo muy rasante, es decir, muy unido a lo que ocurrió en Inglaterra y en una institución tan importante como la Royal Society en los años de vida activa de Newton y los personajes que convieron con él en aquella época y en aquella institución. La historia de la ciencia no se acaba ahí, como bien sabemos, y hay que decir que en el resto de Europa, con particular referencia a Italia y a otros países continentales, hubo en aquellos mismos años científicos muy destacados que contribuyeron a la formación de la racionalidad cietífico-tecnológica en cuestión.


Newton y Huygens
Ya hemos dicho en posts anteriores que Newton (1642 - 1727) tenía cierta tendencia a enfrentarse con sus iguales. Sus disputas y pendencias varias han sido recogidas por las historias de su vida y hay historiadores que claramente lo consideran una mala persona (1).

Es muy probable que no sea exactamente así, pero es cierto que con muchos científicos de entre sus contemporáneos tuvo sonadas disputas. En el fondo de algunas de esas disputas, y para lo que nos interesa en este blog, estaban los desacuerdos de otros científicos sobre las teorías formuladas por Newton, lo cual quiere decir que la nueva racionalidad que Newton introdujo en el mundo no fue aceptada sin discusión desde el principio. O que en la nueva racionalidad intervinieron muchos otros científicos con sus ideas y sus críticas, lo que es literalmente cierto. Ya hemos visto, no obstante, cómo las ideas de Newton se habían difundido mucho al final de su vida y cómo el reconocimiento hacia él y hacia su obra fue enorme, en Inglaterra y en otros países europeos.

Ya se ha mencionado en blogs anteriores el famoso epitafio escrito por el poeta inglés Alexander Pope (1688 – 1744) diciendo, más o menos, que “el mundo estaba en tinieblas y que Dios dijo, dejemos que Newton exista, y la luz se hizo inmediatamente en el mundo”. Dicha luz por otra parte no se hizo sólo en términos científicos sino que se extendió a los conocimientos de todo tipo, incluidos los sociales y los filosóficos, y a las concepciones básicas de los hombres sobre lo que es nuestro mundo y sobre lo que somos y lo que hacemos aquí. Más adelante diremos, siguiendo entre otros a Isaiah Berlin (1909 – 1997), que la Ilustración fue en realidad un uso masivo por parte de todas las áreas de actividad humana de la racionalidad aportada por Newton. John Locke (1632 – 1704), en particular, el gran pensador inglés, contemporáneo y amigo de Newton, que había reflexionado mucho sobre el empirismo, se preocupó de cómo la mente humana comprende el universo. Su famoso libro, “Ensayo sobre el Entendimiento Humano”, publicado originalmente en 1690, es un esfuerzo en la dirección de encontrar las relaciones existentes entre los procesos de pensamiento y el mundo material. Recibió de Newton una versión simplificada de sus “Principia” y sin duda influyeron en su libro y en su obra en general

Volveremos sobre esta cuestión de la nueva cosmovisión desencadenada por Newton y la Revolución Científica, pero me gustaría tratar en este post, la hipersensibilidad de Newton a que alguien lo corrigiera o le hiciera críticas.

Hemos visto en posts anteriores sus duros enfrentamientos con Hooke (2) y lo mismo se puede decir de sus debates con Christiaan Huygens (1629 – 1695). Lo curioso en relación con este autor es que durante algún tiempo fueron amigos y Huygens fue un fiel seguidor de Newton a pesar de ser 13 años mayor y un respetable científico cuando Newton empezó a ser conocido. Holandés nacido en la Haya, Huygens era un matemático, astrónomo y físico preeminente que en sus etapas de formación visitó Copenhague, Roma y París, que trató mucho a Descartes y que conoció a Blaise Pascal y a otros científicos europeos de la época. En 1660 volvió a París para instalarse allí definitivamente. En 1661, sin embargo, marchó a Londres deslumbrado por la actividad científica inglesa. Dos años después fue elegido miembro de la Royal Society, el mismo año de la creación de esta conocida institución (1663) (3). Newton había leído sus obras al igual que las de Boyle (1627 – 1691), Hooke (1635 – 1703) y en un terreno más amplio las del filósofo y politólogo inglés Thomas Hobbes (1588 – 1679).

Posteriormente, en 1666, Huygens, volvió a Paris para poner en marcha la Academia de las Ciencias Francesa, una institución que se constituyó siguiendo el camino abierto por la Royal Society y a la vista de sus enormes éxitos. Estas y otras instituciones contribuyeron al impresionante desarrollo científico y tecnológico de la Europa de los siglos XVII, XVIII y XIX.

Huygens tenía su propia teoría sobre la naturaleza de la luz, que era una teoría ondulatoria, y planteó interrogantes diversos a las hipótesis corpusculares de Newton, lo que despertó las iras del joven científico que entonces era. Señaló además errores sutiles que Newton nunca llegaría a admitir del todo. Huygens no admitió tampoco los siete colores del espectro de la luz que había propuesto Newton, siendo su idea que sólo dos colores, el azul y el amarillo, daban lugar a los otros. Estamos hablando de los años 1670 a 1672, es decir los 28 a 30, de edad de Newton. Ese último año Newton fue elegido miembro de la Royal Society pero quince meses después de ser elegido anunció que deseaba mantenerse alejado de sus reuniones en gran manera debido a las críticas que había recibido, de Huygens, de Hooke, de John Collins (1625 - 1683) y de varios otros miembros de la institución. Era secretista en sus trabajos y divulgaciones así como tortuoso en su estilo. Estuvo de hecho alejado de la Royal Society durante tres años y no asistió a sus primeras reuniones hasta 1675.

Sus trabajos se discutieron no obstante de forma continuada en dicha sociedad, ya que durante esos años mantuvo una abundante correspondencia con Henry Oldenburg (1619 – 1677), un alemán establecido en Inglaterra que fue secretario de la Royal Society y responsable, en gran manera, de darle forma y potenciarla en sus primeros años de vida. Oldenburg apoyó mucho a Newton y difundió sus escritos publicando muchos de ellos, que recibía en sus cartas, en “Philosophical Transanctions”, una de las principales publicaciones de la Royal Society.

En esa época Newton se había hecho muy conocido entre los miembros de la Royal Society por su “Cálculo Diferencial”, por el telescopio reflector que había construido y por sus experimentos y escritos sobre la luz. Fue providencial para él su maestro en Cambridge, Issac Barrow (1630 – 1677), un gran admirador de su talento que difundió cuanto pudo las excelencias de sus trabajos. Dejó además tempranamente su cátedra Lucasiana para servir al Rey, pasando Newton a ocuparse de ella con sólo 27 años de edad Más adelante, ya al final de los años 70 y principios de los 80 del siglo XVII, sería también famoso entre sus pares, y a su vez discutido, por sus aportaciones astronómicas y por su teoría de la gravedad. Debatiría entonces con dos grandes astrónomos, John Flamsteed (1646 – 1719) y, sobre todo, Edmond Halley (1656 – 1742).

Huygens también fue crítico de la Teoría de la Gravedad de Newton y puso pegas a la acción a distancia entre cuerpos celestes que se deducía de ella. Esa acción era contraria al mecanicismo de Descartes dentro del cual sólo los fenómenos mecánicos y sólo el contacto físico y la continuidad física entre distintos cuerpos tenían sentido. El éter fue la respuesta a estas cuestiones que se había dado desde muy antiguo. El éter era una hipotética sustancia más ligera que el aire que llenaría todos los espacios vacíos. Newton admitió su existencia y lo describió como un “medio de constitución muy similar al aire, pero mucho más enrarecido, sutil y fuertemente elástico”, aunque era enemigo a priori de las “hipótesis”, término con el que Huygens se había referido a sus consideraciones sobre la luz. El era un científico que estudiaba la realidad y que lo hacia mediante experimentos tratando de buscar la verdad, por eso lo indignó el que Huygens se refiriera a su teorías sobre la luz como "hipótesis". Las hipótesis no tenían cabida en sus explicaciones, aunque no tuvo más remedio que aceptarlas en algunos casos. Newton, por ejemplo, no se opuso a la naturaleza ondulatoria de la luz que preconizaba Huygens y también Hooke, pero no llegó a imaginar la unión de las dos naturalezas, algo que sólo ocurrió, como sabemos, en el Siglo XX, con la Teoría Cuántica

Como hemos dicho anteriormente fueron muchos los críticos de Newton y sus ideas se abrieron camino en medio de la controversia. No hay que olvidar que sus teorías supusieron un ataque al sentido común dominante. Eso es, precisamente, lo que nos permite ver la obra de Newton, las de sus antecesores y las de sus contemporáneos, como una nueva y radical racionalidad humana que surge de un proceso de descubrimientos, hipótesis y debates muy variados.
____________________________
(1) José Manuel Sánchez Ron, el conocido historiador de la ciencia español y biógrafo de Newton, aparte de apreciar enormemente su obra, no llega a decir tanto pero indica que como persona no fue un hombre muy atractivo.
(2) En post anteriores dijimos que era extraño que los editores de la obra “El químico escéptico” se refirieran todo el tiempo a Hooke como “Hook” (gancho o garfio), pero así era como lo conocían amistosamente sus colegas en la época en que fue Director de Experimentos de la Royal Society.
(3) El mismo año, Henry Lucas, parlamentario y catedrático de St John’s College de Cambridge, fundó la famosa cátedra Lucasiana que muy pronto ocupó Newton y que a lo largo de la historia la han ocupado personajes muy famosos, uno de los últimos, Stephen Hawking.
Redactado por Adolfo Castilla el Sábado, 21 de Abril 2012 a las 16:10

La Alquimia fue una activiad importante desde las más antiguas civilizaciones de Mesopotamia y Egipto hasta el siglo XIX europeo. Su práctica fue intensa en la Edad Media y aparte de estar formada por conocimentos divesos de química, metalurgia, física, medicina y astrología era una actividad en la que también existían elementos de arte, misticismo y espiritualismo. Ha estado siempre relacionada con el "hermetismo", un sistema filosófico y espiritual que hunde sus raíces en las antiguas concepciones de Egipto y Grecia. Con frecuencia se la relaciona con prácticas esotéricas y con la búsqueda de la "piedra filosofal" que podía transformar el plomo y otros metales en oro, pero desde un punto de vista más realista la Alquimia debe considerarse como una activida protociétifica de la que surgió con el tiempo la química moderna. Robert Boyle puede ser el punto de inflexión entre esas dos actividades. Procedía de la Alquimía pero supo evolucionar hasta convertirse en uno de los fundadores de la química.


Portada Original de "El Químico Escéptico"
Portada Original de "El Químico Escéptico"
(Continuación del post anterior)

Su interés por la Alquimia, que se ha tratado de borrar de su obra por parte de diversos biógrafos, existió y perduró hasta sus últimos años, al igual que ocurrió con Newton. Algunas interpretaciones indican que en ambos casos se justificaba por encontrar un origen divino del mundo y por creer que Dios podía permitir que de un material surgiera otro. Newton, de hecho, se refirió a esta cuestión al final de su vida y explicó que no era tanto una creencia en la piedra filosofal y en la producción de oro sino un interés por la transformación de un material en otro bajo diversas condiciones.

Un último comentario que me permito hacer es que de pronto parece, por lo dicho en los últimos posts, que la ciencia moderna es producto casi exclusivo de los científicos ingleses de finales del siglo XVII y principios del XVIII. Y es verdad que Inglaterra pasó de ser un país lejano y aislado en una isla, a liderar la Revolución Científica, pero como es lógico también en esos años hubo una gran actividad en Alemania, en los Países Bajos y en otros países continentales.

Una pequeña referencia a una influencia adicional de Boyle es el hecho de que su bomba neumática fue un perfeccionamiento de lo llevado a cabo por el científico alemán Otto von Guericke (1602 – 1686).

La Revolución Científica se inició en el continente pero Inglaterra comenzó a jugar un papel destacado con su énfasis en la experimentación, en la demostración de conocimientos y en el uso de máquinas y aparatos. La figura de Isaac Newton, por otra parte, ha sido una cumbre en la historia, más que de Inglaterra, de toda la humanidad.
Redactado por Adolfo Castilla el Lunes, 9 de Abril 2012 a las 18:23

Hay algo que destaca en la vida y en la obra de los primeros científicos modernos, entre los que ha que incluir a Boyle. Se trata de su fuerte adscripción a la experimentación y su interés por la construcción de aparatos y máquinas. Boyle fue especialmente adicto a la experimentación y a la construcción artesanal de instrumentos y artefactos. En la combinación de esas dos diemensiones de la actividad humana hemos situado siempre en este blog el origen de la racionalidad científico-tecnológica de la que venimos.


Bomba Pneumática de Boyle y Hooke
Bomba Pneumática de Boyle y Hooke
(Continuacón del post anterior)

Robert Boyle era un mecanicista, es decir, que había estudiado a Descartes y creía en su concepción mecánica del mundo, asunto éste, por cierto, sobre el que también recibió la influencia de Newton. No hay muchas referencias sobre las relaciones de estos dos científicos pero se sabe que Newton estudió su obra, se hicieron amigos y mantuvieron una importante correspondencia. Coincidieron en la Royal Society de la que Boyle fue antecesor y fundador y de la que estuvo a punto de ser presidente, cargo que rechazó.

Boyle es conocido por la ley que lleva su nombre que explica la relación inversa entre la presión y el volumen de un gas pero es inventor de aparatos diversos y responsable de muchos nuevos conocimientos de su época. Realizó importantes mejoras en la bomba de aire que otros científicos habían construido e investigó en profundidad sobre el aire y sus características. A su bomba de vacío se le llamó "Pneumatical Engine", y con ella realzó multitud de experimentos.

Fue partidario de las explicaciones corpusculares en relación con la materia, procedentes originalmente de Gassendi (1592 – 1655) y de Descartes (1596 – 1650), aunque en relación con sus influencias alguna vez mencionó que no había tenido más influencias que las de sus propias investigaciones y experimentos. Tal era su celo experimentador. En sus últimas explicaciones indicó que los cuerpos estaban formados de partículas de diversos tipos y tamaños.

Estudió la química de la combustión y la respiración y se introdujo en otros fenómenos fisiológicos aunque rechazó siempre la disección anatómica.

Fue un gran conocedor de la Alquinia la cual tenía todavía en su época, multitud de partidarios. Boyle estuvo muy relacionado con las cuatro materias básicas propuestas por Aristóteles y mantenidas como fundamento del mundo a lo largo de la Edad Media. Conoció también los trabajos de Paracelso (1493 - 1541) y se adentró en sus famosos tres principios de los que componían todos los cuerpos: Sal, Azufre y Mercurio. Fue seguidor de los paracelsianos Alexander von Suchten (1520 – 1575) y Jan Baptiste van Helmont (1579 – 1644). Y a pesar de que es considerado como un químico moderno y como el responsable de pasar de la alquimia a la química, estuvo involucrado en la “Crisopoeia”, es decir, en la transmutación del oro. Asimismo conoció a fondo los trabajos de los espargiritas que se dedicaban a obtener productos medicinales de determinadas plantas.

(Continúa en el post siguiente)
Redactado por Adolfo Castilla el Lunes, 9 de Abril 2012 a las 18:20

Inicialmente iba a titular este post como "Newton y Boyle" de forma análoga al anterior para el caso de Hooke. Esperaba encontrar motivos para poner juntos a estos dos científicos de finales del siglo XVII que fueron contemporáneos (Newton era 15 años más joven que Boyle), pero la verdad es que no he encontrado muchos. Boyle era ya muy conocido y muy valorado como científico cuando Newton comenzó sus estudios universitarios y posteriormente tuvieron siempre relaciones muy cordiales y muy respetuosas. Sus repectivos campos de estudio estuvieron bastante distaciados lo que no quiere decir que no existieran influencias cruzadas entre ambos. Asimismo hubo un campo en el que los dos coincidieron al final de sus respectivas vidas: la alquimia. Boyle procedía de ese mundo y no lo abandonó nunca aunque, como es lógico, lo superó y se ganó el título de "fundador de la química moderna". Newton al final de su vida se interesó también por ese mundo, aunque siempre explicó que no era por llegar a encontrar la "piedra filosofal" sino por saber las transformaciones que se podían producir en el mundo de los minerales.


Robert Boyle (I)
Boyle (1627 - 1691) es otro de los grandes científicos ingleses del siglo XVII. Aunque nacido en Irlanda en 1627 su ascendencia era inglesa y también su cultura. Se le suele considerar como anglo-irlandés pero su padre era inglés establecido en Irlanda hacia 1588. Su madre, de ascendencia también inglesa, había nacido en Dublín.

Richard Boyle (1566 - 1643), Primer Conde de Cork, su padre, se dedicó a la política y a los negocios y consiguió una enorme fortuna. Robert hacía el número catorce de los quince hijos de este caballero inglés y recibió una esmerada educación. Estudió desde muy joven latín, griego y francés y a los ocho años fue enviado a Eaton College. Después de varios años en este importante centro educativo marchó a Europa Continental en compañía de un tutor francés con el que pasó varios años de su vida. Estuvo en Italia en 1641 y pasó el invierno de aquel año en Florencia estudiando la obra de Galileo que todavía vivía (murió al año siguiente).

No volvió a Inglaterra hasta el año 1644 y se estableció en las propiedades que le había dejado su padre en Dorset. Había heredado también importantes propiedades en Irlanda las cuales visitaba periódicamente. En 1652 cuando su vida estaba fuertemente dedicada a la ciencia, decidió establecerse en Irlanda, pero dos años más tarde se mudó definitivamente a Oxford frustrado por el poco interés que encontró en Irlanda por los asuntos científicos a los que se dedicaba, fundamentalmente la química.

La biografía de este importante personaje puede consultarse en fuentes diversas incluyendo la Introducción de la traducción al español de su famoso libro “El químico escéptico”, a la que se ha hecho referencia en posts anteriores. Como hemos dicho en otras ocasiones, estas notas no pueden competir en ningún sentido con la labor seria de historiadores y biógrafos y el lector interesado debe acudir a esas fuentes, nuestro único y pequeño interés se centra en la racionalidad del hombre y en cómo surgió la racionalidad científico-tecnológica actual. Pretendemos dedicar este blog a temas de ciencia y tecnología actuales y futuras y para ello nos hacía falta revisar el origen de nuestra ciencia y cómo el cerebro del hombre la ha ido concibiendo. Lo que no sabíamos es que tal revisión iba a requerir tantas notas.

Como pensador Boyle depende de forma muy intensa de las concepciones de Francis Bacon (1561 – 1626) el cual es considerado, como sabemos, como el padre del empirismo y como uno de los contribuyentes destacados al desarrollo del método científico. Siempre se adscribió en sus investigaciones a los hechos y a la experimentación y como otros personajes de su época se dedicó a construir aparatos con los que demostrar sus afirmaciones. Asimismo entendía la ciencia, al igual que Bacon, como el fundamento del progreso de la humanidad. A pesar de ello, la historia se refiere a él como “filósofo natural”, “alquimista”, “químico”, “físico” y “teólogo”. Algo que no debe extrañar ya que, en relación con el primer título, todavía en aquellos tiempos la ciencia no se había separado de la filosofía y a los que se dedicaban a estudiar la Naturaleza se les llamaba “filósofos naturales”. “Physis”, por otra parte, y, como bien sabemos, era el nombre dado por los griegos a la Naturaleza. En cuanto a la química, Boyle, es considerado como uno de los fundadores de la química moderna, a pesar de la tradición alquimista de la que procedía. En cuanto a lo de teólogo, por último, hay que decir que escribió mucho de temas teológicos, fue un firme creyente hasta el final de sus días y dedicó mucho esfuerzo y dinero a la defensa de la religión cristiana.

(Continúa en el post siguiente)
Redactado por Adolfo Castilla el Lunes, 9 de Abril 2012 a las 18:19

Uno de los científicos contemporáneos de Newton que más se enfrentó a él y más criticó sus teorías fue el también británico Robert Hooke. De hecho ha pasado a la historia como uno de sus más foribundos enemigos. Newton tuvo varios y muy destacados enemigos y rivales y parece que no los trató muy bien ya que era vengativo y duro. Lo importante en relación con este aspecto de que unos científicos se enfrenten a otros y critiquen sus teorías es que de ello se deduce la verdadera ciencia. Al igual que las empresas competitivas sabemos hoy que surgen en forma de racimos o agrupaciones en los que funciona la competencia, también la ciencia surge de la interrelación de muchos científicos y de las críticas de unos a otros. Robert Hooke fue varios años mayor que Newton y para cuando este último llegó a la Universidad era ya un científico muy acreditado, pero se vio influido por los avances aportados por Newton. Como es lógico también Newton se vio influido por la obra de Hooke, aunque ésta se haya considerado siempre más dispersa y menos sólida.


Microscopio usado por Robert Hooke en sus investigaciones
Microscopio usado por Robert Hooke en sus investigaciones
El cargo de Director de Experimentación que Hooke (1) ocupó en la Royal Society dice mucho de la labor realizada en aquella época por dicha Sociedad o Asociación y da pistas sobre la importante tarea de Hooke, no sólo como científico sino como inventor, constructor de aparatos y experimentador de fenómenos y teorías. Es por eso por lo que lo mencionamos aquí, por su orientación a los trabajos experimentales y por su capacidad para inventar y utilizar instrumentos y aparatos. Nos parece un eslabón clave de nuestra argumentación en relación con la racionalidad científica y tecnológica.

Como se puede ver en sus biografías, tanto la de Wikipedia citada como otras más extensas, trabajando con Boyle formuló la ley de Hooke relacionada con la elasticidad la cual dio lugar a la invención del resorte helicoidal o muelle.

Construyó, también para Boyle, una de las primeras bombas de vacío e hizo diversas otras aportaciones en el terreno de la neumática.

Fue el inventor de los primeros barómetros, higrómetros y anemómetros, así como el inductor del termómetro al fijar en este instrumento el punto de congelación del agua.

Construyó telescopios con los que estudio las estrellas, planetas como Urano, y los cometas.

De la misma forma, pero en la otra dirección, construyó microscopios con los que observó las células, término que usó por primera vez en su libro “Micrographia” publicado en 1665, es decir 22 años antes que “The Principia”, el famoso libro de Newton. Se hacia referencia también en este libro a la fuerza gravitacional y en concreto a su dependencia en sentido inverso del cuadrado de la distancia de dos cuerpos, tema sobre el que debatió durante toda su vida con Newton, reclamando, incluso, la paternidad de la idea. También mantuvo posturas encontradas con este autor en relación con la naturaleza de la luz y con el número de colores primarios componentes de la luz blanca.. Sobre lo primero argumentó a favor de la de la naturaleza de luz como ondulatoria o a través de impulsos en contra de la naturaleza corpuscular que Newton había formulado y sobre lo segundo mantuvo que los colores básicos eran sólo dos. Newton demostró claramente el error de esta segunda afirmación, y en cuanto a la primera, estuvo de acuerdo varios años después en que no había nada en contra de la naturaleza ondulatoria de la luz en todo lo que había escrito.

“The Principia” no se publicó hasta 1687 aunque su concepción y las aportaciones hechas por Newton fueron pensadas también en 1665, el “annus mirabilis”, o año de las maravillas, del gran físico inglés. Como se sabe, esta obra monumental de Newton fue publicada inicialmente en latín y no se llevó a cabo su traducción al inglés hasta 1729 (es decir, 42 años después de su publicación original) de la mano de Andrew Motte (1696 - 1734). Su segunda gran obra Opticks (o “Un tratado de las reflexiones, refracciones, inflexiones y colores de la luz”) no se publicó hasta 1704, un año después de la muerte de Hooke y bastantes años más tarde de su concepción y de la realización de los experimentos que soportan sus explicaciones.

Robert Hooke trabajó en temas biológicos y fisiológicos e inventó multitud de aparatos o instrumentos, como la articulación universal utilizada en muchos vehículos, el diafragma iris que se utiliza en las cámaras fotográficas, el volante con resorte en espiral que se ha utilizado durante muchos años en los relojes y muchas cosas más.

Fue un hombre sabio y muy ingenioso al que se le deben muchas cosas prácticas. En línea con ello trabajó de forma importante en la reconstrucción de la cuidad de Londres, después del incendio que la destruyó en 1666. Más que arquitecto fue agrimensor y supervisor de la reconstrucción pero diseñó también algunos edificios y en colaboración con arquitectos conocidos construyó edificios hoy muy importantes.

La racionalidad humana llega con este personaje, no sólo a buscar leyes matemáticas del mundo físico y a demostrarlas vía experimentación, sino a transformarse él mismo en artesano construyendo aparatos útiles muy variados. Entró además en la actuación sobre la Naturaleza aunque sólo fuera en temas de arquitectura y de transformación de una gran ciudad.

Aparecen pues en Hooke, muy nítidamente, otros componentes de la nueva racionalidad del hombre, como la invención tecnológica, la actuación artesanal y la acción sobre la naturaleza para transformarla, que forman parte de la nueva forma de pensar que surgió en el mundo tras la Revolución Científica.
_________________________________________
(1) Por cierto que en la introducción del libro ya citado de Robert Boyle, "El químico escéptico”, sus autores Javier Ordóñez y Natalia Pérez Galdós se refieren insistentemente, seguramente por un error de imprenta, a Robert Hook.
Redactado por Adolfo Castilla el Sábado, 24 de Marzo 2012 a las 18:16

Con Newton quedó muy definida la ciencia moderna y la nueva racionalidad que iba a dominar el mundo a lo largo de los casi tres siglos siguientes a su época. Como se ha dicho en posts anteriores fue capaz de crear una nueva cosmovisión sobre el mundo en el que habitamos. Pero no estuvo sólo en eso. Muchos contemporáneos trabajaron sobre los mismos temas y debatieron, criticaron y rechazaron sus teorías y propuestas. Para destacar más la labor de este importante personaje dedicamos ahora varios posts a sus relaciones con otros científicos contemporáneos


Robert Hooke
Robert Hooke
Para el objetivo de este blog relacionado con la evolución de la racionalidad humana, lo dicho ya sobre la Revolución Científica y la obra de Newton (1642-1727) sería suficiente para dejar planteada la ciencia moderna, es decir, la racionalidad practicada masivamente por los hombres en los siglos XVIII, XIX y parcialmente en el XX. Ya se ha indicado que la visión mecanicista del mundo, la constatación de que existen leyes en la Naturaleza que pueden ser expresadas en términos matemáticos, el carácter universal de las mismas -- lo que las haría útiles para explicar muchos fenómenos diferentes -- y, muy especialmente, la posibilidad (y necesidad) de analizar los fenómenos físicos y demostrar con experimentos las leyes que los rigen, constituyen los elementos básicos de dicha nueva racionalidad.

Mi intención era pasar ya deprisa a los avances en todos los frentes que se produjeron en la época de la Ilustración, pero la aparición en español del famoso libro de Robert Boyle (1627-1691), “El químico escéptico” (1), publicado por primera vez en Inglaterra en 1661, me ha hecho ver la conveniencia de dedicar algunos posts al desarrollo de la mencionada nueva racionalidad. Al fin y al cabo, hoy nos parece muy clara la labor de Isaac Newton, pero no lo fue tanto en su época. No dejó, en efecto, de tener críticos y enemigos, y él mismo, a pesar de su soberbia y de su solidez intelectual, no fue inmune a las dudas y al desaliento.

Por otra parte, hoy, tres siglos después de la obra de Newton, sabemos que el mundo y las leyes que lo gobiernan no son exactamente como las describió este grandioso personaje. Por eso conviene detenerse algo en la manera en la que se formó, se consolidó y se generalizó dicha nueva racionalidad.

Robert Boyle (1627- 1691) fue un gran científico irlandés antecesor de Newton pero en parte su contemporáneo. Sus vidas se solaparon 49 años y teniendo en cuenta que el primero vivió sólo 65 años y el segundo 85, es decir, que Boyle tenía sólo 15 años cuando nació Newton, es fácil deducir las influencias e interrelaciones de ambos.

Cuando Newton comenzó sus estudios en Cambridge los científicos británicos más relevantes eran Robert Hooke (1635 – 1703) y Robert Boyle. El primero que fue ayudante del segundo es considerado por la historia como gran enemigo de Newton con el que mantuvo destacadas polémicas. Era de por sí pendenciero, voluble y muy dado al estudio de temas muy variados sin profundizar excesivamente en ellos. Una característica, esta última, muy distinta a la capacidad de concentración de Newton, sobre el que algunos psicólogos modernos, con particular referencia al profesor de Cambridge Simon Baron-Cohen, han sugerido que pudo padecer del síndrome de Asperger, un autismo ligero que dota a los que lo padecen de un interés muy intenso por los temas de que se ocupan.

Hooke sin embargo es considerado hoy como un gran científico. Su obra ha sido reivindicada recientemente y algunos autores lo han calificado como el “genio olvidado”. Parte de dicho olvido puede deberse, por cierto, a la labor manipuladora del mismo Newton, que llegó a borrar su nombre de su primer libro “The Principia” y al parecer hizo desparecer de la Royal Society cuadros, documentos y referencias diversas de Hooke. Fue secretario de esta institución hasta su muerte en 1703, el mismo año en el que Newton fue nombrado presidente. Antes, desde 1662 a 1677 (año en el que fue nombrado secretario), fue Director de Experimentación de dicha sociedad.
______________________________________________
(1) Robert Boyle, “El químico escéptico”, edición de Javier Ordóñez y Natalia Pérez Galdós. Clásicos de la Ciencia y la Tecnología. Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, Crítica, Barcelona, 2012. Colección Dirigida por José Manuel Sánchez Ron.
Redactado por Adolfo Castilla el Sábado, 24 de Marzo 2012 a las 17:26

Se destaca en este post la adscripción de Newton a la experimentación y a la demostración de hipótesis. Fue estricto en ese tema en una época en la que muchos pensadores eran enemigos todavía de la aplicación de los conocimientos. Llevó a cabo síntesis notables con particular referencia a la relativa a la unión y combinación del racionalismo con en el empirismo. En conjunto su obra dio lugar a una nueva Cosmovisión de la que en este post se da cuenta de forma muy breve.


Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica,
Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica,
(Continuación del post anterior)

Newton estuvo muy influido por Francis Bacon y René Descartes, como hemos dicho, pero en cuanto al método estaba más cerca del primero que del segundo. Sus diferencias con Huygens sobre la naturaleza de la luz, por ejemplo, se basaban más en el método de alcanzar conclusiones que en el contenido de las afirmaciones. Newton sometía todas sus hipótesis a experimentación y las descartaba si los hechos mostraban que eran erróneas. Huygens, sin embargo, al igual que Descartes y muchos otros pensadores de la época, era teórico y racionalista.

No se debe olvidar, para determinar la magnitud de la obra de Newton, que en su época todavía se estudiaba en las universidades a Aristóteles, Euclides y Pitágoras y que las obras de Copérnico, Kepler y Galileo eran muy desconocidas a nivel del conjunto de la sociedad.

Llevó a cabo enormes síntesis de las que ya hemos hablado en parte. Unió el racionalismo al empirismo, consideró como nadie que la naturaleza era objeto de reflexión y que actuar sobre ella con instrumentos y aparatos era una de las misiones del hombre. Creyó que el mundo era un mecanismo regido por leyes matemáticas que había que descubrir y demostrar. Formuló dichas leyes y mostró que podían ser muy útiles, aunque, evidentemente, no llegó a imaginar el enorme potencial de su obra en cuanto a dar la luz al mundo fuertemente científico y tecnológico que se desarrolló en los siglos posteriores.

Fue, en resumen, el padre de una nueva “Cosmovisión”, a la que nos referiremos más adelante, y entre cuyos componentes básicos se pueden mencionar los siguientes:

En vez de creer en un mundo no solo creado sino gobernado continua y directamente por Dios, se pasó a considerar al universo como un fenómeno regido por leyes naturales regulares, comprensibles y explicables en términos matemático.

Se invirtió el dualismo cristiano que daba preeminencia a lo espiritual sobre lo material para poner en primer lugar al mundo físico y enfocarse a su estudio.

Se sustituyó a la religión por la ciencia en cuanto a la búsqueda de la verdad y de los conocimientos.

Se comenzó a pensar en el mundo como un mecanismo sobre el que se podía actuar.

La visión mecánica de las cosas pronto llevaría a las posteriores revoluciones industriales y al desarrollo de las tecnologías modernas de las que hemos surgido los hombres actuales.

A todas estas cuestiones se refiere magistralmente Richard Tarnas (3) en su monumental obra “La pasión de la mente occidental” en la cual hemos bebido ampliamente para completar estas notas

Todo surgió de Newton y sus inmediatos predecesores y, por cierto, todos ellos eran fuertemente creyentes. De nuestro autor nos sorprende saber que escribió más sobre religión que sobre ciencia y que aunque enfrentado a la iglesia católica en sus concepciones, era fuertemente religioso. El ateismo duro y puro surgirá después y se generalizará en la Ilustración.

____________________________________
(3) Richard Tarnas. “La pasión de la mente occidental”, Atalanta, Girona, 2008.
Redactado por Adolfo Castilla el Viernes, 2 de Marzo 2012 a las 20:39

Newton empleó sus capacidades y habilidades en todas las actividades que realizó y en todos los puestos que ocupó. Trabajó incansablemente, a veces hasta altas horas de la madugada, después de largas jornadas en la Fábrica de la Moneda. Resolvió grandes problemas matemáticos y escribió sin cesar aunque muchos de sus escritos nunca llegaron a publicarse. Como se indica en el presente post fue, probablemente, el primer científico en sentido moderno y el primero que utilizó el método científico como había sido propuesto por Francis Bacon y Descartes.


The Principia
The Principia
(Continuación del post anterior)

Pero los temas por los que Newton sintió interés fueron muchos más, pudiéndose mencionar que en una época le dio por la alquimia (la transformación de metales corrientes en oro) y se construyó un laboratorio, se hizo de un horno y consiguió productos y materias con los que hacer experimentos. Se ocupó también ampliamente de la Astronomía,como cabía suponer, y le interesó además la Astrología y las ciencias ocultas. Hizo además grandes predicciones, incluida la del final del mundo, que hacia el año 2060.
,
En su época de director de la Fábrica de Moneda se ocupó de mejorar los procesos productivos de las monedas, de organizar los talleres de fabricación de las mismas y de calcular los costes y controlarlos. Se cuenta también que él y su equipo fueron capaces de atrapar a mucha personas que actuaban en contra las leyes del dinero y de identificar y mandar a la cárcel a William Chaloner, un famoso falsificador que había eludido durante años a la justicia. Mucho de los arrestados fueron ajusticiados recogiendo la historia el hecho de que Newton era duro e inmisericorde con los apresados. También, y por poner juntos todos los aspectos negativos de su carácter, en su época de presidente de la Royal Society organizó muchas conferencias y coloquios pero dejó fama de quisquillos, propenso a las disputas con sus compañeros, vengativo y déspota. Fue un hombre muy solitario que no se casó y al que sólo se le reconoció una relación de amistad íntima con el matemático suizo Nicolas Fatio de Duillier.

Su nombre, sin embargo, se hizo popularísimo dentro y fuera de Inglaterra y Londres y la nación entera se mostraron muy orgullosas de él y de sus logros científicos considerándolo una gloria nacional.

Toda la información anterior resulta interesante, pero no es lo más importante de lo que pretendemos decir en este post y en este blog en su conjunto. Muchos de los temas tratados relativos a la vida y a la obra de Newton, por otra parte, pueden ser encontrados con mucha más extensión y detalle en cualquiera de sus biografías o en cualquier libro de historia de la ciencia. En este blog, sin embargo, lo que nos interesa es saber cómo surge en un primer hombre la racionalidad científico-tecnológica de la que procedemos y que ha dado lugar al mundo en el que vivimos. Newton fue en gran manera ese primer hombre.

Fue un personaje perspicaz, intuitivo y profundo que miró al mundo y a la naturaleza de una forma que nadie antes había hecho. ¡Cuántas personas ilustradas antes que él habrían visto caer las manzanas de los árboles y la Luna en la inmensidad del cielo!. Fue a él al único, o al menos al primero, al que se le ocurrió la ley que subyacía bajo estos fenómenos. Formuló además matemáticamente dicha ley y lo hizo de forma muy simple. Tras su obra el mundo se veía con mucha más claridad. En su tumba, y escrito por el poeta inglés Alexander Pope (1688-1744) , se colocó el siguiente epitafio:

La naturaleza y sus leyes permanecían ocultas en la oscuridad;
Dios dijo “que exista Newton” y todo se hizo luz.

Fue además un seguidor de las directrices establecidas por Francis Bacon y Descartes en cuento a la búsqueda de la verdad (método científico). Estos dos autores habían hablado ya de leyes generales sobre la naturaleza y el segundo trató de formular tres de ellas. El primero había insistido además en el método inductivo para conocer, es decir, en comenzar por los hechos y a partir de ellos “inducir” la formulación de leyes generales. Era fuertemente empírico y creía por encima de todo en la investigación y la experimentación, además de confiar profundamente en el papel de la ciencia en cuanto al progreso y la felicidad de la humanidad. No creía para nada en el racionalismo hasta tal punto que llegó a escribir que, “Dios prohíbe que ofrezcamos un sueño de nuestra imaginación como si fuese un modelo del mundo”.

(Continúa en el post siguiente)
Redactado por Adolfo Castilla el Viernes, 2 de Marzo 2012 a las 20:38

Newton se dedicó toda su vida a la ciencia, pero tuvo también importantes cargos públicos como el de director, primero, y gobernador, después, de la Fábrica de la Moneda del Reino de Inglaterra. Fue miembro muy pronto de la Royal Society de Londres y en su madured fue nombrado presidente de dicha sociedad. En todas las actividades que llevó a cabo dio muestras de su inteligencia, de su perspicacia y de su genio.


El telescopio reflector de Newton (reproducción moderna)
El telescopio reflector de Newton (reproducción moderna)
(Continuación del post anterior)

Newton volvió a Cambridge en 1667 como investigador y muy pronto, en 1669, fue elegido para ocupar su Cátedra Lucasiana de Matemáticas. Fue miembro también a una edad temprana (con 30 años) de la Royal Society, después de que su profesor y mentor Isaac Barrow presentara en ella el telescopio reflector que Newton había construido. La Royal Society cuyo nombre original completo era, “Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural mediante Experimentos”, fue fundada en 1660 y ha desempeñado a lo largo de la historia un papel muy destacado en el terreno de la ciencia.

A pesar de haber dedicado toda su vida a la ciencia y a la investigación, Newton dejó en un momento determinado su vida universitaria y se trasladó a Londres, donde ocupó el puesto de Director de la Fábrica de Moneda. Su remuneración fue entonces cinco veces la que recibía en Cambridge, lo que le aseguró una vida económicamente muy desahogada. En 1699 se convirtió en gobernador de dicha institución y aunque siguió en ella durante varios años, a partir de 1703 le dedicó mucho menos tiempo. Fue entonces nombrado Presidente de la Royal Society tras la muerte de su antiguo rival Robert Hooke.

Tuvo una enorme capacidad de trabajo y una curiosidad sin límites por la naturaleza, en primer lugar, pero también por la filosofía y la religión. Debe mencionarse a este respecto que el economista John Maynard Keynes, ya en siglo XX, adquirió gran parte de los miles de documentos escritos que Newton había dejado sin publicar. Se encerró durante algún tiempo a estudiarlos y a parte de dar conferencias y difundir lo que había encontrado, comentó con algunos amigos en Cambridge que, “Newton no fue el primero del siglo de la razón. Fue el último de los magos, el último de los babilonios y de los sumerios, el último gran espíritu que observó el mundo visible e intelectual con la misma mirada que aquellos que empezaron a construir nuestro patrimonio intelectual hace nada menos que diez mil años”. Como dice Gleik en la obra mencionada en el post anterior, “el sabio soberano del Siglo de la Razón surgiría más adelante”.

Escribió obsesivamente hasta el final de sus días y mantuvo oculto muchísimo material.

Desde un punto de vista formal y público su obra está recogida principalmente en, los “Principia”, uno de los libros más influyentes de la historia, de la misma forma que su autor fue el científico más destacado del mundo hasta, por lo menos, principios del siglo XX. Se ocupó y tuvo curiosidad por muchas cosas pero su obra científica se suele agrupar de la siguiente forma: 1) matemáticas; 2) mecánica clásica; 3) ley de la gravitación; 4) estudio de las mareas y otros fenómenos naturales; 5) óptica; y 6) construcción del telescopio reflector y otros aparatos.

En el primer terreno pasa por ser un enorme matemático que ya en su etapa de estudiante descubrió lo que español denominamos el “binomio de Newton” y en inglés “the binomial theorem”. Más adelante, en los gloriosos años 1665 y 1666, a los que hemos hecho referencia, concibió lo que inicialmente llamó “cálculo de fluxiones” al estudiar el tiempo, los cambios y el movimiento. Algo fluía en todos esos fenómenos y Newton introdujo las notaciones y conceptos para interpretarlos. Fue lo que con el tiempo se llamó, “Cálculo Infinitesimal”, un tema, por cierto, sobre el que mantuvo una agria disputa con el científico alemán Gottfried Leibniz por motivos de autoría.

En el segundo fue el autor de las tres leyes de la mecánica clásica: la de la inercia, la de las fuerzas y las aceleraciones y la de la acción y reacción.

En el tercero formuló la ley de la gravitación y expresó en forma matemática las fuerzas que mantienen en movimiento nuestro universo y explican la caída y movimiento de los cuerpos.

En el cuarto explicó el fenómeno de las mareas, algo que durante mucho tiempo resultó misterioso. La subida y bajada periódica del nivel del mar no era otra cosa que la acción conjunta del Sol y la Luna a través de la gravedad sobre las aguas de los océanos.

En el quinto estudió la luz e hizo múltiples experimentos con ella incluidos los que utilizaban prismas y dobles prismas para refractarla.

En cuanto a la fabricación y utilización de aparatos de joven se había ocupado de conocer y construir él mismo diferentes máquinas y utensilios de la época, como molinos, relojes de agua y otros. De mayor, y en la misma línea que Galileo, construyó su “telescopio reflector”, un instrumento que le ayudó en sus investigaciones y que le dio fama y relieve.

(Continúa en el siguiente post)
Redactado por Adolfo Castilla el Miércoles, 29 de Febrero 2012 a las 17:42

En el viaje por la racionalidad humana que estamos llevando a cabo en est blog de una manera muy resumida, llegamos en este post a la figura impresionante de Isaac Newton. Es una figura central de dicha racionalidad que con sus síntesis diversas de pensamientos y metodologías y con sus descubrimientos sobre la naturaleza de nuestro mundo dio lugar a uno de las cambios más destacados del pensamiento humano. El sólo, con su obra, generó una nueva Cosmovisión y abrió las puertas del mundo fuertemente científico y tecnológico en el que vivimos.


Isaac Newton a la edad de 46 años
Isaac Newton a la edad de 46 años
En una de las varias biografías de Newton que hemos utilizado, la de James Gleick, se dice que en el invierno de 1727, cuando murió este importante personaje después de una agonía dolorosa y prolongada, Inglaterra honró con unos impresionantes funerales estatales “a un súbdito cuyos logros se circunscribían al ámbito de la mente”.

En el prefacio del famoso libro de este autor, “Philosophie naturalis principia mathemática” (Principios matemáticos de la filosofía natural)., según la versión en inglés, “The Principia” (2), de Andrew Motte, por otra parte, el mismo Newton escribe: “En este sentido la mecánica racional será la ciencia del movimiento que resulta de cualquier tipo de fuerzas, y de las fuerzas requeridas para producir cualquier tipo de movimiento, correctamente planteada y demostrada”

No puedo encontrar dos mejores referencias para describir una de las síntesis que Newton llevó a cabo. Su trabajo fue básicamente mental concibiendo las leyes del movimiento, las gravitacionales y otras, pero al mismo tiempo, había asimilado profundamente la necesidad empírica de la experiencia y el requerimiento de la demostración que la ciencia moderna -- para su época – exigía.

Cuatro cosas habría que sacar a relucir en las que Newton hizo una increíble labor: la de concebir mentalmente cómo funcionaban diversos fenómenos naturales, la de formular en términos matemáticos dicho funcionamiento, la del empleo de instrumentos y aparatos para el análisis y la investigación y la de establecer leyes generales explicativas de fenómenos distintos.

En la primera cuestión tuvo un claro antecedente en Copérnico, en la segunda en Kepler y en la tercera en Galileo. La cuarta puede que fuera exclusivamente suya aunque ya hemos visto en posts anteriores cómo los conocimientos, especialmente en la ciencia, son el resultado de aportaciones sucesivas de distintos científicos que se nutren e influencian unos a otros.

Pensar que fenómenos distintos como la caída de la manzana de un árbol, la permanencia en el espacio de la luna y los planetas o la existencia de las mareas y otros, podían explicarse por la misma ley fue, sin duda, una genialidad. Estableció así una de las características básicas de la ciencia, precisamente, la de identificar lo que hay de común en fenómenos distintos.

Newton concibió muy tempranamente la mayor parte de sus teorías y lo hizo mientras se mantenía lejos de la Universidad de Cambridge investigando y reflexionando por su cuenta en la casa de su familia de Woolsthorpe en Lincolnshire. Fue aceptado en el Trinity College de Cambridge con 18 años en junio 1661 y se graduó en agosto de 1665 sin haber sido allí un estudiante destacado. Poco después la Universidad cerró sus puertas por la gran peste bubónica que asoló el llamado entonces “Reino de Inglaterra”. Fueron dos años de cierre, 1665 y 1666, .

En contacto con la naturaleza durante esos dos años y en plena actividad creadora, ya que no prestaba ninguna atención a sus obligaciones en la granja familiar, Newton, que tenía una curiosidad inmensa, una enorme capacidad de concentración y una obsesión casi enfermiza por los temas que estudiaba, prácticamente completó en aquellos dos años, con 23 y 24 años de edad, sus tres más grandes contribuciones al conocimiento científico. Construyó allí la base de sus teorías sobre el cálculo infinitesimal, las leyes del movimiento y de la gravedad y la luz y su naturaleza.

(Continúa en el siguiente post)

__________________________________________
(1) James Gleick. “Isaac Newton, RBA Libros, Barcelona, 2003
(2) Isaac Newton. “The Principia”, traducción de Andrew Motte, Prometheus Books, New York, 1995.
Redactado por Adolfo Castilla el Miércoles, 29 de Febrero 2012 a las 17:41
1 2 3 4 5 » ... 6

Editado por
Adolfo Castilla
Adolfo Castilla
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN,
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

Nube de Tags

Debate y conocimiento


Últimos apuntes

Enlaces

RSS ATOM RSS comment PODCAST Mobile