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CIENCIA Y TECNOLOGÍA
 



Se destaca en este post el radicalismo de los ilustrados franceses, especialmente los que llevaron el peso de L'Encyclopédie y animaron los salones franceses de la segunda mitad del siglo XVIII en los que se hablaba y discutía sobre lo "divino y lo humano", nunca mejor dicho. Se destaca la crítica profunda que este grupo de personas hizo al orden establecido de la época, incluyendo el poder de la Iglesia, en una etapa de evolución de la humanidad en la que negar la existencia de Dios y expresar otras opiniones controvertidas era muy peligroso.


La Ilustración radical
(Continuación)

Los ilustrados, hay que decirlo, sobre todo los franceses, fueron hombres muy radicales, como muy bien se explica en uno de los libros utilizados para la elaboración de estas notas: “Gente Peligrosa. El radicalismo olvidado de la Ilustración Europea” de Philipp Blom (1). Fueron terriblemente críticos de las instituciones anteriores a su época y quisieron transformar la sociedad en la que les tocó vivir de la noche a la mañana. Quisieron hacerlo intelectualmente pero también a través de movimientos y organizaciones sociales de todo tipo. La Revolución Francesa de 1789 puede que fuera la tempestad que los vientos levantados por los ilustrados llegaron a desencadenar. Revolución que terminó muy mal como bien sabemos, pero que dejó entre nosotros para siempre las ideas recogidas en las tres palabras, “Libertad, igualdad, fraternidad”, que forman hoy parte de la identidad francesa y por extensión de la de todo el mundo. Dichas ideas son una muestra del cambio en la racionalidad humana que entonces se produjo.

El salto cuantitativo y cualitativo que supone dicha racionalidad conseguido en sólo tres siglos es espectacular y la Ilustración, movimiento muy localizado en el siglo XVIII, y con más precisión en su segunda mitad, es en gran manera la responsable de la difusión en las sociedades avanzadas de la época de la nueva forma de pensar. De dicho salto dependemos en gran manera los hombres actuales, aunque como diremos más adelante, la evolución de nuestra racionalidad no se ha detenido ni un momento desde entonces (ni desde que nos transformamos en un animal racional, de hecho) y es posible que, con retrocesos y altibajos, se haya acelerado.

La lista de ilustrados radicales es muy larga pero hay dos que necesitan mención especial. Se trata de Denis Diderot (1713 – 1784) y Paul-Henri Thiry, Baron d'Holbach (1723 – 1789). Son ellos los que mantuvieron la llama de este movimiento en el París de la segunda mitad del siglo XVIII, los que animaron durante años los debates sobre las nuevas ideas en el salón del segundo de ellos de la Calle Royale de Saint-Roch y los que publicaron libros y panfletos anónimos muy críticos con el orden existente. Así como los que dinamizaron la disidencia intelectual contra las instituciones y el orden de su época, los que fundaron y dirigieron (sobre todo el segundo y desde su propia casa en la Rue Royale) una operación editorial clandestina y los que impulsaron y llevaron a cabo (sobre todo el primero) la magna obra de la Ilustración, L'Encyclopédie.

Los dos procedían de la burguesía y habían sido educados en la religión católica, pero los dos se transformaron en enemigos de la clase social de la que procedían, en ateos profundos, en anticlericales declarados y en personajes subversivos que tuvieron que esquivar durante toda su vida las persecuciones de la Iglesia, de la nobleza y de las instituciones de la época. Con todo y ello tuvieron grandes apoyos ya que en aquella época todo el mundo estaba interesado en las nuevas ideas de la Ilustración aunque se protegieran en cuanto a adscribirse a ellas públicamente. El regente durante la minoría de edad de Luis XV, Felipe II de Orleans (1674 – 1723), había aflojado la censura y alentado el trabajo intelectual, lo cual no evitó que metiera varias veces en la cárcel al brillante dramaturgo François Marie Arouet, más adelante conocido como Voltaire (1694 – 1778), quien finalmente tuviera que exiliarse en Ginebra durante gran parte de su vida. Más adelante, ya durante el reinado de Luis XV, que coincidió en gran manera con la más brillante etapa de la Ilustración, las condiciones de la vida intelectual volvieron a empeorar, en parte debido a los errores y al mal gobierno de este Rey. La Iglesia recuperó su poder, lo cual suponía que los que se oponían a sus enseñanzas fueran amenazados con la cárcel e, incluso, con la ejecución pública.

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(1) Philipp Blom, “Gente peligrosa. El radicalismo olvidado de la Ilustración europea”, ANAGRAMA Colección Argumentos, Barcelona, 2012.

(Continúa el el post que sigue)

Adolfo Castilla el Lunes, 31 de Diciembre 2012 a las 18:33



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Adolfo Castilla
Adolfo Castilla
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN,
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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