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CIENCIA Y TECNOLOGÍA

 



Entre finales del siglo XVII, época en la que Newton lleva a cabo sus grandes aportaciones sobre la leyes que gobiernan el mundo, y principios del XIX, en Gran Bretaña con cierta preeminencia y en el resto de Europa continental, tienen lugar las mayores transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la historia de la humanidad, desde el neolítico. Lo más importante de esas transformaciones es que el hombre accede a una nueva racionalidad: la racionalidad científico-tecnológica moderna. El hombre, con la aportación de personajes como Newton, adquiere un nivel superior de conocimiento sobre su mundo y construye, de hecho, una nueva Cosmovisión. A eso se refiere este post de forma resumida.


La obra de Newton: un breve resumen
Cuando se publicó por primera vez "The Principia ", Newton tenía 45 años, como se ha dicho en el post anterior. A partir de ese momento comenzó con fuerza su transformación en la figura mundial irrepetible en muchos aspectos que ha llegado a ser. Es, como dicen sus biógrafos, uno de los principales arquitectos del mundo moderno. James Gleick en particular, lo indica así y añade que “Dio repuesta a los antiguos enigmas filosóficos sobre la luz y el movimiento y, por supuesto, descubrió la fuerza de la gravedad. Enseñó cómo predecir el curso de los cuerpos celestes y de esta manera conocer nuestra posición en el cosmos. Estableció el conocimiento sobre bases simples: cuantificación y exactitud. Y unos principios, que hoy se denominan leyes de Newton..... Luego inventó el cálculo (la maquinaria mediante la cual el mundo moderno entiende el cambio y el flujo)”(1).

La Revolución Científica quedó en gran manera culminada con su vida y su obra y la Ciencia en sí misma resultó formalmente definida. La nueva racionalidad del hombre surge de Newton y su modelo mental será copiado por todos y extendido a todas las áreas del saber. El estudio de la naturaleza, la investigación y la demostración, la formulación de leyes, la utilización de las matemáticas, el uso de aparatos de observación y medida, el empirismo como regla y la inducción como método, son elementos fundamentales de la nueva forma de razonar y aprender.

Su obra y la de otros científicos anteriores y posteriores dieron lugar a una nueva Cosmovisión o interpretación global de lo que es nuestro mundo y de lo que hacemos los hombres en él.. La luz, efectivamente, se hizo en el mundo con Newton. Dicha luz ha durado casi tres siglos. Pero, nuevas y espectaculares luces han surgido en los últimos tiempos y a ellas deberemos hacer referencia en futuros posts.

La reflexión sobre las características de la ciencia y el método científico y sobre lo que son los conocimientos y cómo los adquirimos, que venimos intentado en este blog, deberá seguir en próximas entregas. Indagaremos, sobre todo, cómo la nueva cosmovisión se consolida y se difunde a lo largo de la Ilustración, fenómeno característico del siglo XVIII europeo, y cómo en ese y en el XIX surge la Primera Revolución Industrial y cómo, en fin, en el XX se produce el crecimiento exponencial de conocimientos científicos y aplicaciones tecnológicas más importante de la historia. Nos quedaremos a las puertas del siglo XXI cuando cambios incluso más espectaculares pueden esperarse y cuando nuevas cosmovisiones están despuntando ya en el horizonte.

Deberemos referirnos antes a la evolución de algo básico también en el hombre y que evoluciona en paralelo y sin relación ninguna con su capacidad intelectual. Algo que constituye su otra gran habilidad. Se trata de la técnica y la tecnología, productos que el hombre genera fundamentalmente con las manos y en la que el pensamiento formal explícito no resulta tan imprescindible.

Abordaremos en los próximos posts la evolución de la tecnología hasta esa fecha en el siglo XVIII en la que el hombre deja formalizada la ciencia. A partir de entonces las dos habilidades básicas del hombre, la reflexión intelectual y la acción manual, van a estar más interrelacionadas y se van a enriquecer una a otra.
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(1) James Gleick, "Isaac Newton. La mente que cambió la historia de la ciencia", RBA, Barcelona, 2003..
Adolfo Castilla el Martes, 29 de Mayo 2012 a las 21:54

Newton se había hecho bastante popular entre los científicos de Inglaterra, muchos de ellos miembros de la Royal Society, desde muy pronto en su vida. No debemos olvidar que a sus 27 años, en 1669, fue nombrado profesor Lucasiano de matemáticas en la Universidad de Cambridge. Sus trabajos sobre matemática, óptica y astronomía eran conocidos y crearon debates y controversias. En la madurez de su vida, hacia los 45 años, se consagró como gran científico y descubridor de fenómenos naturales y de su funcionamiento al dar a conocer las leyes básicas por las que el mundo se gobernaba. En su libro "The Principia", publicado por primera vez en 1687, formuló las leyes de la mecánica (primera, la de la inercia; segunda, la de las fuerzas y los movimientos; y tercera, la de acción y reacción) y fundamentalmente la Ley de la Gravitación Universal. En este post se resume esa época gloriosa de su vida.


Edmond Halley
Edmond Halley
Con Edmond Halley (1656 – 1742) y John Flamsteed: (1646 – 1719), dos astrónomos ingleses que fueron los dos “Astrónomos Reales” y responsables del Observatorio de Greenwich, las relaciones fueron más cordiales y beneficiosas. Flamsteed puso la primera piedra de dicho Observatorio en el verano de 1675 y fue su director hasta su muerte. Lo sucedió en este puesto el mismo Halley en 1720. Ambos tuvieron importantes relaciones científicas con Newton, achacándose a este último el impulso necesario para la publicación en 1687 del famoso libro de Newton, “The Principia”.

Newton colaboró estrechamente con Halley pero ambos se enfrentaron en algún momento a Flamsteed. Durante más de cuarenta años este destacado astrónomo, que había hecho notables descubrimientos y aportaciones, acumuló un importante catálogo de observaciones sobre las estrellas que mantenía oculto y bien guardado al no considerarlas suficientemente verificadas. Newton le había presionado mucho para que las publicara y siendo ya presidente de la Royal Society, en 1712, él y Halley, se hicieron con una copia de dichas observaciones y las publicaron sin autorización. La razón que dieron es que las consideraban fundamentales para el avance de la ciencia.

Eran los años en los que se difundió la destacada obra de Newton sobre la gravedad. La relación inversa de esta fuerza con el cuadrado de la distancia entre dos cuerpos celestes era un tema debatido en los círculos científicos, y particularmente en la Royal Society, desde los últimos años de la década de los 1660 (1). No se debe olvidar al respecto que Newton trabajó en ello entre 1665 y 1666. Robert Hooke (1635 – 1703) en particular, decía en los años posteriores (1680 o así) que la idea era suya e informó a Halley en algún momento de que disponía de los cálculos matemáticos adecuados. Christopher Wren (1632 – 1723), famoso arquitecto y científico, miembro también en aquellos años de la Royal Society, decía asimismo que había ideado la ley inversa del cuadrado de la distancia varios años antes que Hooke. Y el mismo Halley había averiguado una relación entre la ley inversa del cuadrado y la ley de los periodos de Kepler (2).

En 1681 hubo un cometa espectacular que permitió observaciones muy importantes de algunos de estos personajes, especialmente de Halley, quien se interesó en calcular cuándo el cometa volvería a ser visto otra vez en el futuro (3). Conocedor de algunos escritos de Newton sobre la trayectoria de los planetas y consciente de la importancia científica de este autor, lo visitó en Cambridge en el verano de 1684. Le planteó el problema que le preocupaba en cuanto al cometa y le preguntó abiertamente sobre la curva que describiría en su recorrido. Su sorpresa fue grande cuando Newton le dijo que la órbita sería elíptica y le indicó que él la había calculado ya. Se dio cuenta entonces de que todo estaba en un libro por publicar que resultó ser “The Principia”. Se empeñó entonces en que tal libro se publicara, hizo que la Royal Society se implicara en su edición y él pagó todos los gastos. El libro fue publicado por primera vez en 1687 y se hizo, como se sabe, en latín. Su versión en lengua inglesa no apareció hasta 1729, dos años después de la muerte de Newton, en versión traducida de Andrew Motte.
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(1) La ley de gravitación aplicada a la fuerza de atracción entre la Tierra y la Luna, por ejemplo, dice que tal fuerza es igual al producto de la masas de ambos cuerpos dividido por el cuadrado de la distancia entre ellos y todo ello multiplicado por la constante de la gravitación universal G, como todos hemos aprendido de jóvenes.

(2) Halley trabajó sobre la tercera ley de Kepler que dice que el cuadrado del tiempo emleado por un paneta en completar una órbita alrededor del Sol es proporconal al cubo de su distancia a dicho astro.Las otras dos leyes son: primera, las órbitas de los planetas son elipsis y el Sol está en unos de sus focos, y segunda, si unimos el Sol y el planeta con una línea recta, ésta barrerá áreas iguales en tiempos iguales.

(3) Con el tiempo a aquel cometa se le dió el nombre de Halley.
Adolfo Castilla el Martes, 29 de Mayo 2012 a las 21:53

Una de las más grandes controversias en las que Newton se vio envuelto fue la de la paternidad del "cálculo infinitesimal". Leibniz y sus seguidores defendieron la anterioridad de su obra respecto a la de Newton, y este último y sus partidarios, señalaron la posibilidad de plagio por parte del primero. Las discusiones y acusaciones mutuas duraron años en vida de estos dos personajes históricos y continuaron con posterioridad de la mano de sus seguidores. A pesar de ello y de que los debates fueron duros y con malos modos por parte de Newton, parece que las relaciones profesionales entre ambos destacados matemáticos y científicos no llegaron a interrumpirse.


Estatua de Leibniz
Estatua de Leibniz
En línea con esa defensa de sus descubrimientos que Newton tuvo que hacer en su vida, cabe mencionar el enfrentamiento internacional con Gottfried Wilhelm Leibniz (1646 - 1716), el gran filósofo, matemático, jurista, bibliotecario y político alemán, contemporáneo de Newton casi matemáticamente. Quiero decir que Leibniz nació cuatro años más tarde que nuestro autor (1646) y murió once años antes (1716). Este gran personaje alemán fue un excelso matemático e inventó el cálculo infinitesimal (decimal o integral) en paralelo con Newton y quizás antes, aunque una cosa es la primera vez que se inventa algo y otra la primera vez que se publica. A este respecto ya hemos dicho en varias ocasiones lo que Newton se resistía a dar a conocer su pensamiento y sus aportaciones.

La historia nos dice que Newton desarrolló lo que el definió como “método de las fluxiones”, imprescindible para explicar el movimiento, hacia 1665 y 1666, pero a lo largo de los diez años siguientes elaboró varios enfoques distintos y no publicó nada sobre ello hasta después de ese periodo. Leibniz, por otra parte, y de forma independiente, había desarrollado su propio cálculo diferencial hacia 1674 y publicó sus aportaciones en 1687. Newton se enfureció hasta altos extremos, no por la publicación en sí, sino por el hecho de que no lo mencionara en absoluto habiendo mantenido, como al parecer ocurrió, intercambios por correo sobre sus trabajos respectivos y habiendo escrito, no libros, pero sí artículos y notas sobre sus ideas.

Fue una disputa larga y sonada que comenzó hacia 1699 y alcanzó toda su virulencia en 1711. Una discusión amarga en la que Newton hizo gala, al igual que ocurrió con sus diferencias con Hooke (1635 - 1702), de una furia y un desprecio enormes. En la llamada controversia Newton-Leibniz participaron muchos otros autores y analistas de la ciencia, no sólo en la época en la que la discusión tuvo lugar, sino en años posteriores.

Leibniz había utilizado una mejor nomenclatura y presentación aunque algunos autores dijeron que es lo que en realidad había aportado a las explicaciones básicas y sólidas de Newton. Puede que sí y puede que no, pero Leibniz fue un matemático muy serio que además aportó el leguaje binario, utilizó la noción de función para manejar conceptos geométricos derivados de una curva, como abscisa, ordenada, tangente, cuerda, perpendicular y otros. Trabajó sobre las ecuaciones lineales, sobre las matrices y en el terreno de la lógica intuyó el algebra de Boole y la lógica simbólica entre muchas otras cosas.

En Inglaterra se apoyó a Newton en estos debates y los estudiosos ingleses de la época optaron por considerar que los dos autores habían trabajado en paralelo sobre el tema del cálculo infinitesimal aunque dieron prioridad a los trabajos del autor inglés.
Adolfo Castilla el Domingo, 27 de Mayo 2012 a las 23:08

Aunque las ideas de Newton fueron extremadamente novedosas y brillantes no dejaron de generar controversia especialmente en lo relativo a su paternidad. Como ocurre con frecuencia en las grades invenciones siempre hay quien indica que él lo había pensado antes. En parte es verdad que las ideas florecen en las mentes de muchos hombres a la vez y con frecuencia sin conexión alguna entre ellos, y también es verdad que en muchas ocasiones las nuevas concepciones están en el aire, están como en el ambiente. Pero la labor de síntesis, concreción y formulación precisa suele ser responsabilidad de algún hombre notable y suele identificarse tal hecho con absoluta seguridad. Eso es lo que ocurrió con Newton.


Newton y la defensa de sus ideas y aportaciones
Isaac Newton (1642 - 1727) tuvo que luchar mucho para defender la paternidad de sus ideas. Como se ha dicho en posts anteriores, tenía un carácter un poco especial, pero también es justo reconocer que muchos otros científicos de su época quisieron apropiarse de lo que él propuso. Existen varios hechos en relación con esta cuestión: 1) aunque Newton hizo grandes síntesis que nadie había hecho antes, sus ideas se apoyaban en las de otros científicos, anteriores y contemporáneos, parte de lo que dijo, por otra parte, estaba en el ambiente intelectual de su época; 2) haber pensado en las mismas cosas que Newton pensó y haber tenido intuiciones semejantes no es lo mismo que concretar y plasmar en una ecuación, como la de la gravedad por ejemplo, el fenómeno que se estaba explicando; 3) en algunos casos hubo desarrollos paralelos como en el caso concreto del cálculo diferencial.

Esas tres circunstancias son típicas de todos los fenómenos de creatividad e invención. Aunque es verdad que las ideas surgen autónomamente de las mentes de los hombres, es decir, de las mentes individuales, tengo para mí que surgen de nuestro interior pero en relación estrecha con el exterior (1). No hay fenómeno intelectual, por otra parte, que no sea objeto de la reflexión de muchos hombres a la vez y en distintos lugares. Los libros lo ponen de manifiesto y uno encuentra en textos antiguos las más novedosas ideas que a veces a uno se le ocurren. Lo mismo pasa, y esto es más significativo, con las obras de autores destacados; con mucha frecuencia son repetición de lo ya pensado y lo ya dicho muy atrás en el tiempo (2). Internet, el gran libro del mundo actual, lo confirma también; como he escrito en algún otro lugar, “se podría decir que hay muchas cosas nuevas bajo el Sol pero de todas ellas hay referencias ya en Internet”.

Para los que creen que la evolución intelectual del hombre es un proceso determinista de descubrimiento de las leyes del mundo en el que habitamos, es probable que si Newton no hubiera existido otro personaje similar hubiera aportado lo mismo que el aportó. Es entendible, por otra parte, que algunos puedan considerar como exageración los versos del poeta Alexander Pope (1688 - 1744) mencionados en posts anteriores indicando que la luz se hizo en el mundo con Newton, pero la figura y la obra de este científico (antes incluso de que este término se acuñara), o “filósofo natural” (como en su época se llamaba a los que pensaban e indagaban sobre la naturaleza física y material de nuestro mundo), serán siempre notables en la historia de la humanidad. El reconocimiento profundo a este personaje histórico fue, no sólo de los ingleses, sino de autores contemporáneos y posteriores de todos los países.
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(1) El hombre es un ser "radiante", o "irradiante", de cuyo interior (de su cerebro funadamentalemente) surgen continuamente, ideas, conceptos, palabras, interpretaciones, teorías y directrices para que sus manos construyan utensilios, herramientas, aparatos y máquinas. Las ideas, por otra parte, surgen en relación con el entorno en el que el hombre vive. Su cerebro las produce en el interior del hombre pero motivado por el exterior.

(2) Es como la teoría del "Eterno Retorno" del estoicismo primero y de Friedrich Nietzsche después.
Adolfo Castilla el Domingo, 27 de Mayo 2012 a las 23:06



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Editado por
Adolfo Castilla
Adolfo Castilla
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN,
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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