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Miércoles, 18 de Abril 2012

Nos detenemos algo más en este post en la obra concreta de Shannon. Sobre todo en su invención de la palabra y concepto, "bit", que a partir de entonces fue una unidad de medida muy importante, como el metro, el kilogramo y muchas otras que el hombre ha inventado y utiliza. Con esa unidad de medida y con la posibilidad de medir, la información, los conocimietos y muchas otras cosas formadas por información, se dispararon las posibilidades de los hombres de poner en marcha nuevas actividades. La tecnología digital surgió de sus aportaciones, tanto el ordenador como los circuitos digitales y la moderrnas redes de Telecomunicación. Un genio como él llegó a predecir la Economía de la Información o "Economía de Internet" que se desarrolla con fuerza en la actualidad en nuestro mundo.


Claude Shannon y la Teoría de la Información (y IV)
(Continuación del post anterior)

Parece que los trabajos de Shannon en esa última materia (criptografía) realizados durante la segunda guerra mundial le sirvieron para desarrollar su famosa “Teoría de la Información” Tuvo en ese terreno una actividad paralela a la de Alan Turing, el gran criptoanalista inglés que descifró Enigma, el código secreto utilizado por el ejército alemán. Shannon trabajó en el Sistema X utilizado para codificar las conversaciones de Roosevelt y Churchill y coincidió con Turing en los Bell Labs. Parece que hablaron poco de sus respectivos trabajos que eran supersecretos pero intercambiaron muchas ideas sobre los ordenadores, máquinas que empezaban a ser realidad entonces y sobre la posibilidad de construir máquinas pensantes.

Los esfuerzos realizados en la codificación y decodificación de sistemas de comunicación encriptados le valieron para acumular multitud de conocimientos relacionados con los idiomas, su redundancia, su aleatoriedad y la elaboración de señales como cadenas de símbolos discretos.

Se ocupó de forma preeminente de medir la cantidad de información transmitida por un determinado canal y para ello acuñó el término “bit” deducido de la expresión “binary digit".

Analizó los circuitos de telecomunicación como canales en los que existía una fuente de información, un mensaje, un transmisor, una señal emitida y el procedimiento inverso: señal recibida, receptor, mensaje y destino. En medio del canal y afectando a todo él está la fuente de ruidos, los cuales pueden ser de muy diverso tipo: adiciones no deseadas, simples errores, alteraciones aleatorias, las corrientes estáticas del circuito, las cuestiones atmosféricas, las interferencias, las distorsiones y otros desajustes. Cuestiones todas mucho más graves en los circuitos de la época en los que había señales discretas y señales analógicas.

Shannon esquivaba todos estos problemas tratando la señal como una cadena de símbolos discretos, es decir, pensó en los circuitos digitales mucho antes de las telecomunicaciones pasaran de la analógico a lo digital. Imaginó también que el tratamiento de los mensajes como variables discretas podía no sólo aplicarse en las telecomunicaciones sino también en el nuevo terreno de los ordenadores. Temas estos últimos explicados con detalle por Gleick en el Capítulo 7 de su libro.

A pesar de la insistencia de Shannon en que “el significado de un mensaje es normalmente irrelevante” el impacto de sus teorías fue enorme en multitud de disciplinas en las que el significado y el mensaje eran muy importantes. La información suponía, o estaba relacionada, con la incertidumbre, la sorpresa, la dificultad y la entropía.

Muchas disciplinas se sintieron involucradas con la forma matemática de definir y medir la información y asuntos como el principio de incertidumbre de Heisenberg, los teoremas de Gödel y el concepto de entropía, se vieron relacionados con las ideas de Shannon, Wiener y otros científicos de la época. La información fue vista en concreto como entropía negativa, algo que también trata con detalle Gleick y que si tenemos ocasión resumiremos en próximos posts.

Se produjo además lo que algunos filósofos han llamado el “el giro informacional”, el cual es explicado por Gleick en el Capítulo 8 de su libro. En él cita a Frederick Adams, un autor joven que en el libro de 2003, “Minds and Machines” publicó un artículo con el título “The Informational Turn in Philosophy”. La cita es: “Los que dan el giro informacional ven la información como el ingrediente básico para construir una mente”. Era el principio de la revolución cognitiva que ha dado lugar al terreno amplio de las “Ciencias Cognitivas” en el que la Inteligencia Artificial tiene un papel relevante.

Claude Shannon, para concluir, hizo multitud de aportaciones más y fue un hombre muy célebre en los Estados Unidos. En sus últimos años de vida activa fue un conferenciante muy apreciado. Como muestra de su genialidad recogemos la cita incluida por Gleick en su libro de una conferencia dada precisamente en la Universidad de Pennsylvania: “creo que en cierto sentido el siglo actual verá un fuerte aumento y desarrollo de este negocio de la información; del negocio de la recogida de información y del de su transmisión de un punto a otro, y lo que tal vez sea más importante, del negocio de su procesamiento”.
Adolfo Castilla


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Miércoles, 18 de Abril 2012

Se comentan en este post algunas actuaciones de Claude Shannon como ingeniero e investigador. Una de las cosas que se le ha achacado siempre es que se refirió a la Información más como un Ingeniero de Telecomunicaciones que como alguien interesado en el contenido y en el significado de lo que se transmitía por un determinado canal. Puede ser así, y eso probablemente es lo que tenía que hacer trabajando en los Laboratorios Bell que eran entonces una parte de AT&T, es decir, del poderoso sistema de Telecomunicaciones de los Estados Undos de la época. Estuvo sin embargo, fuertemente relacionado con la Información con mayúsculas, como puede comprobarse por el hecho de que en su tesis doctoral investigó sobre la transmisión de la información en el interior de las células y se adentró en el entonces nuevo terreno de la Genética. Le interesaban, por otra parte, las explicaciones matemáticas del manejo de información diversa y de su transmisión.


Claude Shannon y la Teoría de la Información (III)
(Continuación del post anterior)

Pero, en fin, en el ambiente de la Universidad de Pennsylvania descrito, Ackoff dijo en una conferencia que Shannon no había escrito sobre Comunicación, ni siquiera sobre Información, dijo que había formulado una teoría sobre la transmisión de datos, como buen ingeniero eléctrico que era (3) y además trabajando en los Bell Labs, una institución de la poderosa AT&T.

Es cierto y el mismo Shannon dijo en repetidas ocasiones que el significado no importaba para su teoría. Así lo recuerda Gleick, el cual, no obstante, sitúa a Shannon en un punto central de sus explicaciones sobre la Información y nítidamente lo declara “padre de la Teoría de la Información”, aunque, como es sabido, trabajó en muchos campos y llevó a cabo innovaciones muy diversas.

Shannon fue un hombre muy brillante que de niño construía aparatos de comunicación y que tenía por héroe, como muchos americanos, a Thomas Edison, del que por cierto resultó ser pariente lejano. Fue admitido en la Universidad de Michigan en 1932 y se graduó en dos especialidades, ingeniería eléctrica y matemáticas, en 1936. Estudió a fondo en aquellos años los trabajos de George Boole y sus sugerencias y demostraciones sobre la aplicación del álgebra de este autor y de la aritmética binaria para simplificar la organización de los relés electromagnéticos usados en aquellos tiempos en los conmutadores de enrutado de los circuitos de telecomunicación, fue lo que le permitió alcanzar sus primeros éxitos. Indicó, alternativamente, y lo probó, que era posible utilizar grupos de relés para resolver problemas planteados según el álgebra de Boole. Ambas propuestas constituyeron la base de los posteriores ordenadores digitales y circuitos digitales.

Pudo hacer estas destacadas aportaciones a los conocimientos científicos y técnicos de la época porque después de sus estudios de grado entró en el MIT en donde trabajó con Vannevar Bush. Fue contratado como investigador asistente para manejar el “differential analyzer” de este profesor-investigador-ingeniero que pasa por ser uno de los primeros calculadores analógicos de la historia, tras diversos trabajos pioneros realizados en Europa en la dirección de resolver ecuaciones diferenciales y llevar a cabo integraciones con máquinas de diverso tipo.

Posteriormente a la finalización de su tesis de máster que fue calificada como “probablemente” la mejor tesis del siglo, trabajó por indicación de Vannevar Bush en sus tesis de PhD en el terreno de la genética. El objetivo fue tratar de desarrollar relaciones matemáticas similares a las de los circuitos eléctricos en el terreno de la genética. La terminó en 1940 con el título de “An Algebra for Theoretical Genetics”.

Tras su doctorado marchó al Institute for Advanced Study de la [Universidad de Princeton]urlblank: en donde trató a personajes como Hermann Weyl (1885 – 1955) y John von Neumann y tuvo encuentros ocasionales con Albert Einstein (1879 – 1955), tal como se indica en la referencia de Wikipedia CS

Estuvo allí poco tiempo ya que no le gustó el ambiente absolutamente científico y teórico que se respiraba en el IAS. Pasó a los Laboratorios Bell para trabajar en sistemas de control de incendios y en criptografía.

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(3) Como se sabe, en los Estados Unidos la Ingeniería Eléctrica se ha ocupado siempre de las Telecomunicaciones, la Informática y otras materias.
Adolfo Castilla


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Domingo, 15 de Abril 2012

Quiero recordar que la Información tiene el interés para este blog de analizar cómo se interrelaciona con la consciencia. A ese tema llegaremos más adelante. Y veremos que el pensamiento de Penrose y Hameroff al que hemos hecho ya amplia referencia en posts anteriores puede encontrar en la Información uno de los eslabones perdidos que buscan. La consciencia que según ellos crea la materia, puede hacerlo a través del paso intermedio de crear información. Esta última tiene la característica de no ser ni materia ni espíritu, pero parece situarse entre los dos. Mientras tanto seguimos en estos posts con la Teoría de la Información de Claude Shannon a la que Gleick da mucha imprtancia en su libro. Seguimos también mencionando ciertas experiencias personales relacionadas con el tema.


Claude Shannon y la Teoría de la Información (II)
(Continuación del post anterior)

Toda esta larga introducción con referencias personales, lo que no suelo hacer casi nunca en este blog, sirve para indicar que fue probablemente a Ackoff a uno de los primeros profesores al que oí hablar formalmente de Shannon. Yo estaba interesado entonces en la Semiótica, tema del que me hablaban los estudiantes de la famosa Annenberg School for Communication y en el que yo había entrado con gran interés, no como tema principal de mis estudios, pero si como tema paralelo. El nombre de Ferdinand de Saussure era muy utilizado y se discutía sobre la comunicación humana como proceso mediante el cual una mente actúa sobre otra y sobre el contenido y significado de los mensajes. El nombre de Shannon estaba en el ambiente de la Universidad aunque hacía más de 20 años que había publicado su famoso artículo “A Mathematical Theory of Communication” . Al año siguiente, como bien se sabe, publicó en colaboración con el muy famoso entonces Warren Weaver (1894 – 1974) el libro “The Mathematical Theory of Communication” versión enriquecida de la ideas de Shannon por la mano de Weaver. No se debe olvidar que el primero era un joven ingeniero de 33 años y el segundo un veterano científico y matemático, pionero de las máquinas traductoras de textos, de 55 años.

Veinte años no son nada, ni para el tango ni para la difusión de conocimientos como los aportados por Shannon en 1948 y 1949. De hecho muchos de sus colegas todavía no habían leído sus obras en la década de los 50 aunque ya se hablaba mucho de él. La llegada a los libros de texto y a la enseñanza formal, sabemos por experiencia, que tarda bastante. No es extraño por tanto que al final de los 60 y principios de los 70 fuera cuando con más insistencia se trataran las ideas de Shannon sobre la Información en la Universidad. Era también la época de nombres como Norbert Wiener (1894 – 1964), John von Neumann – 1957) y Oskar Morgenstern (1902-1977), Ludwig von Bertalanffy (alrededor de 1900 - 1972) el mismo Warren Weaver, mencionado anteriormente, Vannevar Bush (1890 – 1974), Marshall McLuham (1911 – 1980), Daniel Bell (1919 – 2011), Margaret Mead (1901 – 1978), Gregory Bateson (1904 – 1980), Lewis Mumford (1895 – 1990) , Jacques Ellul (1912 – 1994), Alan Turing (1912 – 1954) y muchos otros, entre los científicos que recuerdo a vuelapluma y que impresionaron mi mente joven. Listas similares tendría que escribir en relación con el Management, con la Economía y con el cambio tecnológico y la tecnología, terrenos en los que también entré en profundidad.

Nombres, por cierto, que aparecen casi todos en el libro de Gleick que utilizamos. Su lectura ha sido para mí una especie de recorrido intelectual por toda mi vida. Es curioso sin embargo, que en un libro tan enciclopédico sobre la Información, su autor no haya hecho referencia a una lista grande de otros autores en cuyas fuentes también he bebido, yo y muchos profesionales de mi edad. Me refiero a todos los precursores de la Sociedad de la Información como tal, entre los que habría que citar a Marc Uri Porat (1947 - ), Fritz Machlup (1902 – 1983), Daniel Bell, al japonés Yoneji Masuda (1905 – 2005) y a muchos otros. El motivo puede que sea que estos autores trabajaron, especialmente, sobre “Economía de la Información” y sobre “Sociedad de la Información” áreas que el autor evita. Tampoco entra en la más reciente “Economía de la Información” como rama de la microeconomía que se ocupa de la información asimétrica de los mercados y su impacto en el comportamiento del consumidor, por la que Joseph Stiglitz (1943 - ) junto a George A. Akerlof (1940 - ) y A. Michael Spence (1943 - ) recibió el Premio Nobel de Economía de 2001.
Adolfo Castilla


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Domingo, 15 de Abril 2012

Iniciamos en este post un breve recorrido por la obra de Claude Shannon, padre de la Teoría de la Información. Utilizamos el libro de James Gleick sobre la Información del que ya hemos hablado en posts anteriores, aunque hacemos referencia también a otra fuentes y a ciertas experiencias personales relacionadas con el tema. Pedimos perdón al lector por dichos comentarios de carácter personal pero nos ha parecido interesante utilizarlos por su relación con la Teoría de la Información. Muchos profesionales de mi edad que, como yo, han vivido y se han visto involucrados en el advenimiento de la Sociedad de la Información, su evolución hacia una posible Sociedad del Conocimiento y el desarrollo de la Ecomía de la Información y el Conocimiento puede que lo encuentren adecuado. Verán quizás parte de su vida reflejada en el recorrido histórico que hace Gleick por estos temas.


Claude Shannon
Claude Shannon
Supe de Claude Sahnnon (1916 – 2001) y me enfrenté a su obra, ”La teoría matemática de la comunicación”, muy tempranamente en mi vida profesional y académica. Fue en 1969 cuando después de unos largos estudios de ingeniería, de obtener el doctorado y de trabajar como ingeniero de producción en la industria del automóvil más de cuatro años, me marché por primera vez a ampliar estudios a los Estados Unidos. Fui aceptado en la Moore School of Electrical Engineering de la Universidad de Pennsylvania, el lugar histórico donde se construyó el ENIAC (primer ordenador), por parte de John Presper Eckert (1919 – 1995) y John William Mauchly (1907 -1980) (1). Formé parte del Computer Science Department en el que todavía había recuerdos de dicho proyecto.

Mi curiosidad, entonces como ahora, era insaciable, y además de seguir los estudios del departamento en el que estaba quedé fascinado por lo que descubría a diario en la Universidad. Tuve muchos amigos y amigas, por ejemplo, en el Departamento de Antropología que estaba muy cerca de Moore School y que vivía entonces una etapa de esplendor. Me entusiasmé con la Annenberg School for Communication en la que estudiaban varios amigos latinoamericanos. El Departamento de Economía en el que muy pronto hice amistad con Lawrence R. Klein (1920 - ), el premio Nobel de Economía de 1980, con Jerry Adams, Jere R. Berhman, Edwin Mansfield (1930 – 1997), con el que estudié “Economía de los Cambios Tecnológicos”, y otros, literalmente me deslumbró. La Wharton School fue el lugar donde recalé por más tiempo, en la que ya entonces tomé un número importante de mis créditos y a la que volví varios años después. No se quedaron fuera de mis intereses los departamentos de Español y Lenguas Romances, el de Ciencias Sociales y algo, aunque en aquella época estaba lejos de esta materia, el Departamento de Biología, que siempre ha sido muy destacado en la Universidad de Pennsylvania, y el de Psicología. Menos relacionado estuve, debo decirlo, con departamentos como los de Física y Filosofía, que también eran de primera categoría. Con la segunda de estas materias sí que tuve una cierta relación, especialmente a través de Russell Ackoff (1919 – 2009), que había hecho su doctorado en el Departamento de Filosofía con Charles West Churchman (1913 – 2004), quien a su vez había hecho su tesis doctoral con Edgar Arthur Singer. (1873 – 1954) profesor de filosofía en la Universidad de Pennsylvania de 1909 a 1943. Singer había trabajado con William James en Harvard y aunque no se declaró perteneciente al pragmatismo americano sí estuvo influenciado por esta corriente de pensamiento filosófico. Churchman, Ackoff y otros procedentes de ese mundo orientaron su actividad como investigadores y profesores hacia la Investigación Operativa y el Management. Estudiar y trabajar con ellos fue toda una experiencia. Me introdujeron, por ejemplo, en el mundo de William James (1842 – 1910), Charles Sanders Peirce (1839 – 1914) y John Dewey (1859 – 1952), los tres grandes pragmatistas americanos de los primeros tiempos de esta filosofía.

A diferencia de otros estudiantes españoles que conocí, que se volvían rápidamente en vacaciones a España y que lo único que hacían era asistir a clase, mi inmersión en la Universidad fue total. Las impresionantes bibliotecas abiertas 24 horas y cuyas facilidades de todo tipo me hacían verlas como paraísos, los departamentos de investigación en varios de los cuales trabajé, los profesores con los que hice amistad, en parte porque era un estudiante maduro con experiencia de trabajo y con una edad algo superior a la media, y muchas otras experiencias, hicieron que los más de cuatro años que pasé en la Universidad de Pennsylvania, en dos épocas distintas, fueran unos años gloriosos.

Al terminar en Moore regresé a España, pero tres años después, fui admitido en Wharton y volví placentero, esta vez recién casado y dispuesto a profundizar en temas que había dejado abiertos la primera vez. Fueron casi tres años bellísimos, incluyendo acontecimientos de primera magnitud en mi vida, como el nacimiento de mi primera hija. Muchos otros de naturaleza intelectual tuvieron también lugar en aquellos años. Hice un MBA pero más importante que eso fue mi entrada a hacer un PhD en el Departamento de Social Systems Sciences creado por Russell Ackoff y en el que enseñaba e investigaba un plantel de destacadísimos personajes, incluyendo Tom Saaty, Eric Trist (1909 – 1993), C. West Churchman, Fred Emery (1925 – 1997), y quien llegó a ser mi gran amigo y director de mi tesis, Hasan Ozbekhan (1921 – 2007).

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(1) Electronic Numerical Integrator And Computer (Computador e Integrador Numérico Electrónico). Fue construido durante los años de la segunda guerra mundial y utilizado por el Laboratorio de Investigación Balística del Ejército de los Estados Unidos. Se presentó en público en febrero de 1946 y fue desconectado para siempre en octubre de 1955.
(2) Publicado en el “Bell Systems Technical Journal” Volumen 27, Julio y octubre de 1948

(Continúa en el post que sigue)
Adolfo Castilla


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En este segundo post destinado a revisar algunos aspectos de la Información tratados por James Gleick en su libro "La Información. Historia y Realidad", se llega al momento clave en el que Claude Shannon formula la Teoría de la Información. Se indica una primera interpretación propia relativa a la conveniencia o no de tratar toda la información existente en el mundo con el mismo enfoque con el que nos referimos a la información a nivel humano y diario. Nos parece que la Información está en todas las dimensiones de nuestro mundo pero es complicado tratar todas las informaciones con el mismo método.


Red Neuronal
Red Neuronal
(Continuación del post anterior)

Fue la lógica simbólica y la electricidad la que trajo consigo ese fenómeno. El lógico y matemático inglés George Boole (1815 – 1864), que trabajó de forma importante en “ecuaciones diferenciales” y “algebra lógica” y que pasa por ser el autor de la “Leyes del Pensamiento”, y el escocés James Clarke Maxwell (1831 – 1879), físico y matemático y autor de la teoría clásica del electromagnetismo, son dos antecedentes que también glosa Gleick.

A ellos hay que unir la figura destacada del matemático, filósofo, inventor e ingeniero mecánico, Charles Babbage (1791 – 1871), al que Gleick dedica mucha atención en su libro. Lo hace en un capítulo en el que desarrolla el tema de “volcar los poderes del pensamiento en un dispositivo mecánico”. A ese tema une el de la “creación de un sistema nervioso para la Tierra” en el que explica el desarrollo de las primeras redes eléctricas, telegráficas y telefónicas. Menciona en relación con ello las que en los Estados Unidos fueron las primeras redes de gran extensión: las alambradas que separaban las fincas de los agricultores, las cuales fueron empleadas en algún momento como redes telegráficas.

Todo lo anterior para llegar hacia la mitad de la obra a la figura central para Gleick en el terreno de la Información de, Claude Shannon (1916 – 2001), el gran matemático, ingeniero electrónico y criptógrafo americano que suele conocerse como el padre de la Teoría de la Información. Su obra y la de Alan Mathison Turing (1912 – 1954), el gran matemático, científico de la computación, filósofo y también criptógrafo, de nacionalidad inglesa, son analizadas conjuntamente. Los dos son considerados como los verdaderos fundadores del ordenador digital y de la programación.

Muchas de estas cuestiones y varias otras que Gleick trata en su libro resultan importantes para el tema central de este blog, pero no entra casi en temas como las relaciones de la Información con la aparición de la consciencia ni en las recientes ideas sobre la materia, la energía, la materia oscura y la energía oscura en la que muchos físicos están hoy involucrados. Y eso a pesar de que trata a fondo las nuevas concepciones de nuestro mundo procedentes de la mecánica cuántica y entra de forma muy profunda en la descripción de la información cuántica, en el mundo de los qubits y de los ordenadores cuánticos Entra también en el mundo de la Entropía, en el de la Biología y en el de la Física con el denominador común en todos ellos de la Información. Todo como antecedente de sus reflexiones sobre las grandes bibliotecas del mundo y las grandes enciclopedias, terreno en el que como cabía esperar cita mucho a Jorge Luis Borges (1899 – 1986) y a algunos de sus relatos como la “Biblioteca de Babel” y otros relacionados con las enciclopedias universales. Muy cercano a Borges pone a Edgar Allan Poe (1809 – 1849) al que además cita profusamente en su obra. Tras esas últimas consideraciones termina, como hemos dicho, refiriéndose al mundo de Internet en el que entramos con fuerza en la actualidad.

La “Información”, con mayúscula y entre comillas, tiene muchas dimensiones y se encuentra profundamente entreverada con actividades muy diversas de nuestro mundo. Vamos entendiendo que en el fondo o en la base de todo está la Información, aunque eso requiere seguramente que no toda la Información pueda ser tratada con los mismos enfoques y las mismas teorías. Parte del problema con el libro de Gleick es que no distingue demasiado entre la Información que conocemos y utilizamos todos, relacionada con lo que llamamos Sociedad de la Información, y la nano-información del interior de la materia, la bio-información del interior de las células y la información cuántica del mundo subatómico. No sé si todas esa formas de Información pueden tratarse con el mismo enfoque.
Adolfo Castilla


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Continuamos en este post haciendo consideraciones sobre la "Información", con mayúscula, al hilo del contenido del libro de James Gleick citado en los dos posts anteriores. Es un tema de gran atractivo que a muchos de los profesionales de mi edad, que hemos vivido la Revolución de la Información y las revoluciones cercanas de las TIC, de los ordenadores, la Revolución Digital, el advenimiento de la Sociedad de la Información y del Conocimiento y la Revolución de Internet actual, nos resulta de enorme interés. En su conjunto el libro es un recorrido por la historia de la humanuidad con la Información como denominador común. En este primer post analizamos muy brevemente lo aportado por el autor hasta el momento en el que las telecomunicaciones y las máquinas calculadores dan bien a una reactivación del interés por la lógica y el razonamiento humanos a principios del siglo XX.


Comunicación Mundial
Comunicación Mundial
El libro de Gleick que estamos utilizando como referencia en estos últimos posts es un trabajo enciclopédico que seguramente ha requerido mucho esfuerzo de su autor. Las múltiples dimensiones de la “Información” como objeto de estudio, que trata, sus innumerables citas, la amplísima bibliografía que incluye y la extensión misma de la obra de más de quinientas treinta páginas nos dan una idea de ello. Es largo y difícil de leer. Enrevesado y complejo a veces, es quizás demasiado ambicioso.

El libro es un intento de explicar el fenómeno de la Información, su medida, su transmisión y su uso diverso a lo largo de toda la historia humana desde los primeros lenguajes orales transmitidos de unos hombres a otros, a veces con la ayuda de tambores, hasta la Internet actual y el mundo fuertemente interconectado hacia el que vamos.

Resultan muy interesantes las explicaciones que da sobre la aparición de los sonidos y del lenguaje oral y su transmisión, así como la aparición del alfabeto y la escritura, y con ella, muy pronto, la aparición en el cerebro humano, de las ideas y del pensamiento abstracto. Fenómenos, por cierto, que surgen en la humanidad, en paralelo y sin conexión entre ellas, en zonas tan distantes como Mesopotamia, el Valle del Indo y China.

Recorre después las mejoras diversas de los distintos alfabetos y entra en los medios de difusión de la información desde los antiguos papiros y tablillas cuneiformes a la posterior imprenta y a los medios diversos de transmitir la información a distancia que el hombre ha creado a través de los tiempos. Se detiene en el telégrafo óptico, o visual, de los hermanos Chappe, construido en la Francia de 1793 y bajo la Convención, primero, y bajo el gobierno de Napoleón, después, ya en 1799. Y emplea bastante espacio en describir la labor de Samuel Morse (1791 – 1872) y de su colaborador Alfred Vail (1807 – 1859) en la elaboración del código de comunicación telegráfica que lleva el nombre del primero.

Hace lo mismo con el teléfono de Alexander Graham Bell (1847 – 1922) y describe su rápida difusión en los Estados Unidos a partir de 1880. Por cierto que menciona el papel destacado que jugó Theodore Newton Vail (1845 – 1920), primo de Alfred, como primer director de la primera compañía creada por Bell y sus socios, “Compañía Telefónica Bell”, que posteriormente se transformaría en AT&T. Esto último es algo que sabemos bien los que hemos estudiado la Historia de la Telecomunicaciones. La figura de Theodore Vail es destacadísima en la historia de AT&T y de la telecomunicaciones en general. Fue él quien convenció al entonces presidente de la nación americana, Thomas Woodrow Wilson (1856 - 1924), de que las telecomunicaciones eran un monopolio natural y que necesitaban ser protegidas como tales por el Estado. Algo que resultó fundamental para el fuerte desarrollo mundial de las mismas y que en los EE. UU. dio pie al poderosísimo Sistema Bell, formado por AT&T, Western Electric y los famosísimos Laboratorios Bell. Tres patas que combinaban los servicios, la fabricación de equipos y la investigación tecnológica y que estuvieron protegidas por la concesión pública de monopolio hasta 1984.

La obra que comentamos podía haber sido una historia más de las telecomunicaciones pero los intereses de Gleick van mucho más lejos. La Información para él es un fenómeno humano complejo del que la transmisión y difusión son sólo dos pequeños componentes. Le preocupan muchas otras dimensiones de la información, comenzando por su papel destacado en la formación del conocimiento y de la inteligencia del hombre. Ya hemos comentado en esta dirección su explicación en cuanto a cómo de las palabras y del lenguaje hablado se pasa al escrito y se crea el alfabeto y cómo de esto último surgen las ideas y el pensamiento.

Más adelante, en el capítulo 6 de su libro, titulado, “Nuevos cables. Nueva lógica”, explica cómo muchos siglos después de que la lógica fuera creada a partir del alfabeto y de la escritura, en los primeros años del siglo pasado, se produce una fuerte revitalización de la misma a partir de unas máquinas que podían trabajar con símbolos, procesarlos y reproducirlos y replicar así los primeros pasos de la actividad intelectual del hombre. Revisa en este sentido las destacadas obras de Bertrand Russell (1872 – 1970) y de Alfred North Whitehead (1861 – 1947), los dos grandes lógicos ingleses del siglo pasado y destaca la monumental obra de ambos “Principia Matemática”. De forma breve entra en el positivismo lógico, en el Círculo de Viena, en las posturas de Ludwig Josef Johann Wittgenstein (1889 – 1951), en la destacada labor crítica de Kurt Friedrich Gödel (1906 – 1978) y en el papel de interconexión de todos ellos con la actividad científica americana que supuso John von Neumann (1903 – 1957). Hasta estos dos últimos personajes se creyó en el ideal de Gottfried Wilhelm Leibniz (1646 – 1716), el gran matemático y filósofo alemán rival de Newton en la invención del Calculo Infinitesimal y Diferencial, según el cual los números y los símbolos podían servir para conseguir la perfección del razonamiento al poderse hacer con ellos una codificación perfecta del pensamiento. Autor que fue también un constructor de máquinas calculadoras terreno en el que siguió los pasos dados por Blaise Pascal (1623 – 1662). A todo ello se refiere Gleick en su estudio general de la Información.

(Continúa en el post que sigue)
Adolfo Castilla


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Sábado, 31 de Marzo 2012

El papel de la información en todo lo que tiene que ver con los conocimientos, la sabiduría, la inteligencia y la consciencia, es algo facilmente entendible. Algo más difícil resulta ser su interrelación con la materia y la energía, pero en ello se trabaja mucho en los últimos tiempos. En lo que se refiere a la Biología la información es un elemento básico ya que todo lo que se ha descubierto sobre el genoma humano, el ADN y otros componentes del interior profundo de la vida parecen ser de esta naturaleza. La vida se basa en códigos e informaciones que se replican y se transmiten. La Física en general, finalmente, se está rindiendo a la Información, como muy bien explica el autor que venimos utilizando, James Gleick.


Antigua Biblioteca de Alejandria
Antigua Biblioteca de Alejandria
(Continuación del post anterior)

También aquí hay que ser muy cuidadosos, ya que la tríada “energía, materia, información” tiene tal atractivo, que dispara la imaginación de las gentes. Antes de que sepamos profundamente y con certeza algo sobre las interrelaciones de esos tres componentes de nuestro mundo ya hay escritores diversos que especulan sobre ellas, grupos que las utilizan en sentido religioso y economistas que quieren sustituirlas ya por los tres factores de producción tradicionales, “tierra, capital, trabajo”. No soy enemigo de ninguna intuición, pero mejor es que tengamos calma sobre estas cuestiones.

De la misma forma la información está hoy en el corazón de la Biología. El ADN es la “molécula de información vital” como también dice Gleick en el libro que utilizamos como referencia. Lo indica justo antes de recoger la impresionante cita de Richard Dawkins de uno de sus primeros libros, que sigue: “Lo que hay en el corazón de cualquier ser viviente no es fuego, ni aliento cálido, ni “chispas de vida”, es, continúa más adelante, “información, son palabras, instrucciones… Si queréis entender la vida, no penséis en sustancias gelatinosas y masas de materia palpitantes y vibrantes, pensad en la tecnología de la información” (2).

Lo mismo ha ocurrido más recientemente con la Física: se ha rendido a la evidencia del papel destacado de la información. Esta materia ha estado, y puede que esté, dominada por la visión clásica, una visión que todavía es útil en el mundo real, de dimensiones humanas, por decir algo, en el que vivimos. Pero en los mundos subatómicos y siderales en los que nos adentramos, dicha física no tiene nada que decir. La mecánica cuántica está exigiendo nuevas conjeturas y nuevas explicaciones y es ahí donde la información (o la consciencia cósmica, como dicen algunos) tiene mucho que decir.

James Gleick de nuevo aporta una cita que no me atrevo a dejar fuera de esta nota a pesar de que en general no recojo citas sino que resumo y hago referencias. Dice este autor lo siguiente: “Todas estas estrellas candentes, todas las nebulosas silenciosas, todas las partículas que dejan su fantasmagórica estela en una cámara de niebla son unos procesadores de información. El universo computa su propio destino”.
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(2) Richard Dawkins, “The Blind Watchmaker”, Norton, New York, 1986. Es seguramente el tercer libro profesional de este autor, que nos sorprendió a todos años después de la publicación de su primer libro “El gen egoísta” cuando se tradujo a diversos idiomas y se difundió.
Adolfo Castilla


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Sábado, 31 de Marzo 2012

La mecánica clásica dejó de ser la interpretación de nuestro mundo aceptada por todos cuando en 1865 Rodolf Clausius, Nicolás Sadi Carnot y otros, introdujeron el concepto de Entropía y formularon el segundo principio de la Termodinámica. La Teoría de la Evolución de Darwin presentada unos años antes, en 1859, contribuyó también a introducir dudas sobre las ideas dominantes en aquellos años en cuanto al mundo y su funcioamiento. La teoria cuantica y las sucesivas de Einstein sobre la Relatividad de principios del siglo XX las desmatelaron totalmente. Varios otros avances posteriores la han dejado reducidas a una reliqia histórica. La información y todo lo que el mundo ha creado y ha establecido sobre ella es uno de esos avances. Un libro reciente de James Gleick se refiere a la gran revolución que la información ha desencadenado y resulta muy interesante utilizarlo en este blog.


El papel creciente de la información en la explicación del mundo (I)
El nuevo libro de James Gleick, “La Información”, publicado en inglés en 2011 y cuya versión en español es de febrero del presente año, da pie para que volvamos al tema central de este blog (1). Dicho tema es, como saben los que lo siguen, todo lo relacionado con tecnologías nuevas (muchas de ellas todavía inexistentes pero imaginadas) que tienen que ver con el cerebro, la mente y la consciencia. Todo lo que llamamos “conocimiento” y que en parte está relacionado con las “Ciencias Cognitivas”, está, como es lógico, unido a dicho tema central.

La Inteligencia Artificial a su vez, que es uno de los componentes básicos de las ciencias cognitivas, constituye uno de los caminos por los que las tecnologías del cerebro y de la mente pueden surgir y evolucionar y ha sido de hecho una de las áreas más tratadas en posts anteriores, especialmente en su versión de Inteligencia Artificial Fuerte.

La información por otra parte, es un componente imprescindible de todas estas actividades. Hasta tal punto que temiendo decir generalidades en las que todo el mundo se recrea y trivialidades en la que todo el mundo cae, se recuerda que los datos agrupados y ordenados dan lugar a la información, esta última permite el pensamiento y el conocimiento, la inteligencia se nutre de lo anterior y puede dar lugar a la sabiduría, y de esta, finalmente, conjeturamos que surge la consciencia, con la contribución en todo ello del cerebro y de la mente que constituyen los soportes de esas actividades.

Sabemos además que todos los pasos intermedios en ese proceso que nos lleva de la información a la consciencia son más o menos explicables salvo el último. La consciencia sigue siendo hoy el gran misterio. Es el fenómeno extraño a través del cual la materia ha terminado por ser capaz de mirar a, y reflexionar sobre, ella misma.

Pero la información se relaciona hoy no sólo con esas cuestiones cercanas sino con muchas otras dimensiones de nuestro mundo. Está por ejemplo, en medio de la materia y de la energía y se empieza a considerar como anterior a ellas. El propio continuo espacio-tiempo puede haber surgido de la información (¿información cósmica?) según sugerencias hechas por Archibald Wheeler, el último colaborador de Einstein y Bohr que quedaba en 2008, año en el que murió. Referencia recogida por James Gleick en su libro y asignada a Mary Elizabeth Shannon, la mujer de Claude Shannon, en entrevista realizada en 2006. Claude Shannon, como bien se sabe, es el padre de la Teoría de la Comunicación o de la Información, y con el que en gran manera surgió en 1948 la revolución de la información en la que vivimos.
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(1) James Gleick, “La Información. Historia y Realidad”, Crítica, Barcelona, 2012. Para aquellos que no conozcan a este cronista o de divulgador de la ciencia y la tecnología moderna, indico que es el famoso autor de “Caos”, un libro que nos impresionó hace unos años. Recientemente he utilizado su magnífica biografía de Isaac Newton publicada en español por RBA Libros, Barceloan, 2003.

(Continúa en el siguiente post)
Adolfo Castilla


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Bitácora

Lunes, 6 de Febrero 2012

Si impresionante es ver a ASIMO interpretar ordenes emitidas de palabra y moverse de la forma que lo hace, los movimientos del robot Big Dog de Boston Dynamics, no sólo impresionan sino que sorprenden y sobrecogen. La capacidad del "animaloide" o "AI Animal" para recuperar el equilibrio dspués de un fuerte empujón y su habilidad para superar la placa de hielo en la que ha entrado, nos dejan sin respiración. Eso le debió pasar a Mark Stevenson el autor del libro "Un viaje optimista por el futuro", que hemos utilizado como referencia en la serie de posts dedicada a los robots, cuando lo vió en vivo en su viaje por los Estados Unidos. No debe olvidarse, por otro lado, que dicho robot tiene un peso propio de más de 100 Kilos y soporta una carga de unos 150 Kilos. Big Dog fue presentado en público por primera vez en el año 2005, aunque el vídeo incluido abajo, si nos atenemos a youtube, tiene una antiguedad de 3 años.


Adolfo Castilla


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Bitácora

Lunes, 6 de Febrero 2012

Es sorprendente ver lo que pueden hacer hoy los androides que se construyen en diversas partes del mundo. El robot ASIMO de Honda que es uno de los más conocidos y que más tiempo lleva "actuando", hace cosas inversímiles. Verlo en vídeo impresiona en dos sentidos. Uno, los movimientos que es capaz de hacer; y otro, las órdenes dadas con palabras (en este caso palabras en japonés) que es capaz de interpretar. Incluimos a continuación uno de los últimos vídeos de este increible humanoide.


Adolfo Castilla


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Adolfo Castilla
Adolfo Castilla
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN,
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.



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