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COGNOTECNOLOGÍA

La Revolución Científica de los siglos XVII y XVIII terminó por crear una visión del mundo basada en el mecanicismo y el materialismo. Según ella, en nuestro mundo sólo existe la materia la cual está regida por leyes físicas, las más básicas de las cuales formuladas por Isaac Newton. No se niega que pueda existir un mundo distinto como es el de las ideas abstractas del hombre, el yo personal y la consciencia, pero a él se llega desde la materia. Todo surge de ésta aunque no sepamos el mecanismo por el que se pasa de uno a otro mundo. A este posicionamiento han llegado en la actualidad una mayoría de científicos. Es lo que se llama el "monismo", según el cual no existe Dios ni ninguna otra instancia distinta de la materia. Lo curioso es que los padres fundadores de la filosofía y la ciencia modernas, como Descartes, Newton, Leibniz y otros, eran espiritualistas, creían en Dios y concibieron y apoyaron al "dualismo". Fueron los ilustrados franceses los que introdujeron la radicalidad de lo material como única realidad.


La interpretación de lo que es la materia a partir de la Revolución Científica
(Continuación)

René Descartes (1596-1650), más adelante, distinguió entre dos clases de sustancias, la “res extensa”, o materia, y la “res cogitans”, o ideas, pensamiento y espíritu. A pesar de eso, inició el “mecanicismo”, que es una corriente filosófica que afirma que la única causalidad existente entre las entidades que conforman el mundo material, es la física, terminando en ese mundo material la única realidad posible. Algunos han dicho a este respecto que Descartes hizo la separación entre sustancias para olvidarse de la segunda y poderse dedicar con intensidad a la primera, es decir al mundo de la ciencia moderna a cuyos comienzos contribuyó decididamente. No es exactamente así porque su pensamiento tiene fuertes connotaciones metafísicas y Descartes forma parte de un amplio grupo de metafísicos europeos. Es considerado de hecho como el padre de la filosofía moderna.

Aunque tuvo mucho cuidado de no enfrentarse con la Iglesia, su pensamiento supuso una revolución en filosofía y en teología. No abandonó nunca, de hecho, la idea de las dos sustancias y trató de situar el lugar donde se producía físicamente la unión entre ellas, señalando la glándula pineal como el lugar preciso de tal unión. Consideró a los animales como meras máquinas y su mecanicismo llevó andando el tiempo al materialismo, es decir, a la negación de la existencia de entidades espirituales y a la explicación de nuestro mundo en términos estrictos de materia, movimiento y leyes matemáticas explicativas de la naturaleza. El determinismo vino de la mano de esas creencias y aunque muchos pensadores posteriores siguieron considerando la consciencia como algo de distinta naturaleza que la materia, una mayoría creyó que la segunda da lugar a la primera. Es el monismo en el que han militado y militan un gran número de científicos.

Es curioso, pero Descartes fue, por un lado, el inventor del dualismo (separación entre materia y consciencia) y dio lugar, por otro, al monismo (existencia sólo de la materia).

El camino por el que iban a transitar Leibniz (1646 - 1716), Newton (1643 - 1727) y muchos otros gigantes del pensamiento estaba ya abierto. El primero de estos dos reflexionó mucho sobre la materia y aunque nunca estuvo satisfecho con sus aportaciones introdujo el concepto de “mónadas” o partes indivisibles de sustancia que agrupadas dan lugar al comportamiento del mundo físico que observamos. Consideraba este autor que estas mónadas eran, igual que los somos nosotros los hombres, centros de actividad intelectual, voluntad y entendimiento. Son agentes del conocimiento, la comprensión y la consciencia, aunque tengan de todo ello menos capacidad que el hombre. Ideas, muy interesantes por cierto, que están resurgiendo con fuerza en la actualidad.

Con Newton y sus leyes del movimiento y de la gravedad, finalmente, surgió en toda sus extensión el materialismo moderno, aunque hay que decir que este importante personaje mundial fue alquimista, espiritualista y teólogo herético. John Maynard Keynes (1883 – 1946), el famoso economista, dijo de él después de estudiar profundamente sus escritos más personales que rescató parcialmente de una subasta, que no había sido “el primero del siglo de la razón sino el último de los magos, el último de los babilonios y de los sumerios, el último gran espíritu que observó el mundo visible y el intelectual con la misma mirada que aquellos que empezaron a construir nuestro patrimonio intelectual hace nada menos que diez mil años” (2)

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(2) Citado en James Gleick: “Isaac Newton”, RBA Libros, S.A., Barcelona, 2003.

(Continúa en el post siguiente)

Adolfo Castilla
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Adolfo Castilla
Adolfo Castilla
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN,
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.


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