Seguimos con el tema de la mente cuántica. Lo incluido abajo es continuación literal de lo indicado en el anterior post. Deben ser leídos, por tanto, uno detrás del otro.
Hipótesis que han sido fuertemente criticadas desde su introducción en 1995 pero que también han sido confirmadas por experimentos diversos. Entre las primeras es muy conocida la crítica de Jeffrey Reimers y Noel Hush, con sus colegas de la Universidad de Queensland en Australia, Ross McKenzie, Alan Mark y Laura McKemmish, la cual se basa en la imposibilidad de que se produzca en un cuerpo vivo la llamada condensación de Fröhlich, algo similar a la condensación Bose-Einstein, sobre lo que hablaré en otra ocasión. No obstante diré que parece tratarse, precisamente, de la sincronización, superposición o coherencia que la hipótesis de Penrose requiere que tenga lugar en los microtúbulos al producirse los actos de conciencia o fenómenos conscientes.
Entre los que defienden las hipótesis discutidas se encuentra Anirban Bandyopadhyay, joven investigador indio actualmente en la Universidad japonesa de Tsukuba, que trabaja intensamente en los microtúbulos y que está reproduciendo en el laboratorio su forma de actuar. Lo que se va conociendo de sus investigaciones confirmaría muchas de las propuestas de Penrose-Hameroff.
Independientemente de estas cuestiones del mundo del interior de los átomos y que se producen a niveles de entre 5 y 30 nanómetros, las hipótesis que comentamos tienen grandes implicaciones para la sabiduría común de los científicos a estas alturas de nuestra historia, según la cual es la materia la que ha dado lugar a la conciencia y de que ésta es sólo un epifenómeno de aquella.
Por el contrario las hipótesis de Penrose y Hameroff suponen más bien que es la conciencia la que da lugar a la materia, volviéndose así a un cierto dualismo (distinto desde luego del propuesto por Descartes) o al menos a un monismo idealista, o a un monismo neutral, como lo denomina Hameroff. Para estos autores la existencia de dos componentes en nuestro mundo de naturaleza totalmente distinta, mente y materia, es absolutamente cierta.
Imaginan que debajo de esas dos realidades hay una única realidad más profunda a la que yo sugerí en el debate que se denominara conciencia cuántica o conciencia cósmica. Ellos desde luego relacionan sus ideas con la visión del mundo de Platón y con las tradiciones espirituales orientales.
Manuel Béjar hizo una excelente presentación de lo que llama el modelo Bohm-Penrose-Hameroff en el que completa las visiones de los dos segundos con las del primero, David Bohm, conocido físico estadounidense nacido en 1917 y fallecido en 1992. Este conocidísimo autor insistió tempranamente en las propiedades cuánticas de la materia al referirse a a la naturaleza de la conciencia y a sus propiedades físicas.
Se refirió a también a recientes experimentos sobre la coherencia biológica cuántica en los sistemas vivos indicando que abren nuevos caminos para la comprobación de las propuestas que relacionan a la mecánica cuántica con la conciencia.
Como anécdota diré que Hameroff, que parece un hombre muy sencillo, aparte de gustarle mucho la presentación de Manuel Béjar, dijo que se encontraba muy halagado de ver su nombre unido, no sólo a Penrose al que ya estaba unido, sino a un personaje tan importante como David Bohm. Comentó que en cierta ocasión le preguntó a Penrose por este autor y le dijo que era un buen tipo pero que estaba equivocado. ¡Cosas de científicos, probablemente!
Entre los que defienden las hipótesis discutidas se encuentra Anirban Bandyopadhyay, joven investigador indio actualmente en la Universidad japonesa de Tsukuba, que trabaja intensamente en los microtúbulos y que está reproduciendo en el laboratorio su forma de actuar. Lo que se va conociendo de sus investigaciones confirmaría muchas de las propuestas de Penrose-Hameroff.
Independientemente de estas cuestiones del mundo del interior de los átomos y que se producen a niveles de entre 5 y 30 nanómetros, las hipótesis que comentamos tienen grandes implicaciones para la sabiduría común de los científicos a estas alturas de nuestra historia, según la cual es la materia la que ha dado lugar a la conciencia y de que ésta es sólo un epifenómeno de aquella.
Por el contrario las hipótesis de Penrose y Hameroff suponen más bien que es la conciencia la que da lugar a la materia, volviéndose así a un cierto dualismo (distinto desde luego del propuesto por Descartes) o al menos a un monismo idealista, o a un monismo neutral, como lo denomina Hameroff. Para estos autores la existencia de dos componentes en nuestro mundo de naturaleza totalmente distinta, mente y materia, es absolutamente cierta.
Imaginan que debajo de esas dos realidades hay una única realidad más profunda a la que yo sugerí en el debate que se denominara conciencia cuántica o conciencia cósmica. Ellos desde luego relacionan sus ideas con la visión del mundo de Platón y con las tradiciones espirituales orientales.
Manuel Béjar hizo una excelente presentación de lo que llama el modelo Bohm-Penrose-Hameroff en el que completa las visiones de los dos segundos con las del primero, David Bohm, conocido físico estadounidense nacido en 1917 y fallecido en 1992. Este conocidísimo autor insistió tempranamente en las propiedades cuánticas de la materia al referirse a a la naturaleza de la conciencia y a sus propiedades físicas.
Se refirió a también a recientes experimentos sobre la coherencia biológica cuántica en los sistemas vivos indicando que abren nuevos caminos para la comprobación de las propuestas que relacionan a la mecánica cuántica con la conciencia.
Como anécdota diré que Hameroff, que parece un hombre muy sencillo, aparte de gustarle mucho la presentación de Manuel Béjar, dijo que se encontraba muy halagado de ver su nombre unido, no sólo a Penrose al que ya estaba unido, sino a un personaje tan importante como David Bohm. Comentó que en cierta ocasión le preguntó a Penrose por este autor y le dijo que era un buen tipo pero que estaba equivocado. ¡Cosas de científicos, probablemente!
Explicamos someramente los temas tratados en la tercera sesión del seminario "Life, evolution and complexity". Lo hacemos en dos entregas.
La tercera sesión del seminario académico Life, evolution and complexity, al que vengo refiriéndome, se dedicó al tema de la mente cuántica. Los ponentes fueron Stuart Hameroff, al que hemos hecho referencia repetidas veces en este blog, y Manuel Béjar, un joven físico por la Universidad Autónoma de Madrid, doctorado en Filosofía por la Universidad Pontificia Comillas, que combina en sus investigaciones la física y la filosofía y que ha trabajado en el origen físico de la conciencia y en las interrelaciones, física-conciencia-transcendencia. Béjar es investigador de la Cátedra Ciencia, Tecnología y Religión del ICAI y escribe periódicamente en esta revista electrónica en la sección de Tendencias de las Religiones. Un relevante artículo suyo sobre los temas tratados aquí puede verse en "Penrose sienta las bases de una biofísica cuántica de la mente". Ha publicado también en la revista Pensamiento.
Hameroff presentó con bastante detalle las hipótesis contenidas en el modelo Penrose-Hameroff que se refieren a la imposibilidad de que el cerebro sea explicado con el enfoque de Turing usado en la arquitectura de los ordenadores actuales. Se considera un modelo insuficiente para explicar el funcionamiento de la mente humana y que muy probablemente nunca dará lugar a la emergencia de la conciencia. Se destruyen así, y dicho sea de paso, las ideas de la singularidad de Ray Kurzweil quien ha sugerido que la evolución exponencial de la tecnología, especialmente la digital, superará en algún momento a la mente humana y serán los ordenadores (o su simbiosis con el hombre biológico) los que sustituyan al hombre tal como lo conocemos hoy.
Penrose y Hameroff consideran que debe existir un comportamiento cuántico en el cerebro y que la mente es en realidad un ordenador neuronal cuántico. Sugieren además, que el lugar en el que se produce el fenómeno cuántico y su interrelación con la conciencia es en el interior de los microtúbulos que forman el citoesqueleto de las células, particularmente de las neuronas, y a través de los cuales se produce la transmisión de información entre ellas, probablemente a través de ondas cerebrales bioeléctricas “gamma EEG” (ondas de aproximadamente 40 Hz que se relacionan con la percepción y la conciencia). Jugando la tubulina un papel muy destacado en el proceso. Esta última denominación se utiliza para designar a una familia de proteínas globulares formada por las tubulinas alfa, beta y gamma, que comparten una identidad en sus cadenas de aminoácidos del 35-40 %. Las dos primeras son componente fundamentales de los microtúbulos y la tercera es un componente fundamental del centrosoma cuya función primaria es la nucleación y el anclaje de los microtúbulos.
Hameroff explicó la capacidad de la tubulina para constituirse en un qubit, es decir, un bit cuántico, un bit con dos estados propios que sólo puede ser descrito correctamente por la mecánica cuántica y en el que sólo son posibles dos resultados, con una probabilidad determinada por el peso del estado propio correspondiente en la función de ondas que describe el sistema. Así como los microtúbulos como algo similar a la memoria de un ordenador, es decir, verdaderos depósitos de información.
Cuando se produce un fenómeno consciente se elige un estado de los qubits (tubulinas) siendo imprescindible la coherencia o sincronización de muchos de ellos. Esto es lo que se llama “Reducción Objetiva Orquestada”, denominación introducida por Penrose para explicar la computación cuántica que tiene lugar en los microtúbulos en el interior de las neuronas cerebrales mediante la conciencia. Los autores a los que nos estamos refiriendo proponen que los cálculos cuánticos tienen lugar en secuencias acopladas a las ondas cerebrales gamma EEG (de aproximadamente 40 Hz) que son “orquestadas” por los inputs de las sinapsis y terminadas por la Reducción Objetiva (RO) de Penrose que supone la superposición de estados que la mecánica cuántica asume.
Hameroff presentó con bastante detalle las hipótesis contenidas en el modelo Penrose-Hameroff que se refieren a la imposibilidad de que el cerebro sea explicado con el enfoque de Turing usado en la arquitectura de los ordenadores actuales. Se considera un modelo insuficiente para explicar el funcionamiento de la mente humana y que muy probablemente nunca dará lugar a la emergencia de la conciencia. Se destruyen así, y dicho sea de paso, las ideas de la singularidad de Ray Kurzweil quien ha sugerido que la evolución exponencial de la tecnología, especialmente la digital, superará en algún momento a la mente humana y serán los ordenadores (o su simbiosis con el hombre biológico) los que sustituyan al hombre tal como lo conocemos hoy.
Penrose y Hameroff consideran que debe existir un comportamiento cuántico en el cerebro y que la mente es en realidad un ordenador neuronal cuántico. Sugieren además, que el lugar en el que se produce el fenómeno cuántico y su interrelación con la conciencia es en el interior de los microtúbulos que forman el citoesqueleto de las células, particularmente de las neuronas, y a través de los cuales se produce la transmisión de información entre ellas, probablemente a través de ondas cerebrales bioeléctricas “gamma EEG” (ondas de aproximadamente 40 Hz que se relacionan con la percepción y la conciencia). Jugando la tubulina un papel muy destacado en el proceso. Esta última denominación se utiliza para designar a una familia de proteínas globulares formada por las tubulinas alfa, beta y gamma, que comparten una identidad en sus cadenas de aminoácidos del 35-40 %. Las dos primeras son componente fundamentales de los microtúbulos y la tercera es un componente fundamental del centrosoma cuya función primaria es la nucleación y el anclaje de los microtúbulos.
Hameroff explicó la capacidad de la tubulina para constituirse en un qubit, es decir, un bit cuántico, un bit con dos estados propios que sólo puede ser descrito correctamente por la mecánica cuántica y en el que sólo son posibles dos resultados, con una probabilidad determinada por el peso del estado propio correspondiente en la función de ondas que describe el sistema. Así como los microtúbulos como algo similar a la memoria de un ordenador, es decir, verdaderos depósitos de información.
Cuando se produce un fenómeno consciente se elige un estado de los qubits (tubulinas) siendo imprescindible la coherencia o sincronización de muchos de ellos. Esto es lo que se llama “Reducción Objetiva Orquestada”, denominación introducida por Penrose para explicar la computación cuántica que tiene lugar en los microtúbulos en el interior de las neuronas cerebrales mediante la conciencia. Los autores a los que nos estamos refiriendo proponen que los cálculos cuánticos tienen lugar en secuencias acopladas a las ondas cerebrales gamma EEG (de aproximadamente 40 Hz) que son “orquestadas” por los inputs de las sinapsis y terminadas por la Reducción Objetiva (RO) de Penrose que supone la superposición de estados que la mecánica cuántica asume.
Doy en esta nueva entrega relacionada con el seminario "Life, evolution and complexity" algunas explicaciones sobre los temas tratados. Lo hago no tanto para resumir el seminario, lo cual espero que se realice en otras partes de esta misma revista electrónica, sino para exponer mi participación personal en los debates que tuvieron lugar con posterioridad a las presentaciones, la cual, como es lógico, estuvo relacionada con el tema general de este blog
Todo lo relativo al seminario "Life, evolution and complexity" al que me referí en mi post anterior espero que sea colgado próximamente en la Web de la “Cátedra Ciencia Tecnología Religión” de la Universidad Pontificia Comillas. Me imagino también que próximamente aparecerán algunos artículos sobre los tema tratados en el sitio de esta revista electrónica dedicado a Tendencias de las Religiones.
Por mi parte sólo quiero reseñar aquí algunos aspectos relacionados con lo que vengo comentando en este blog y que fueron el objeto de mis intervenciones en los debates del seminario. Tienen que ver con la posibilidad de un dualismo en nuestro mundo relativo a las naturalezas absolutamente distintas de mente (conciencia) y materia y a su independencia original. Cuestión importante para mí en el proceso actual de investigación sobre mente y cerebro y fundamental, desde luego, para la creación de cognotecnologías. No podremos, sin duda, reproducir las funciones del cerebro y, particularmente las de la mente, sin dejar claro que entre mente y cerebro hay un salto cualitativo, o que no lo hay, para decirlo todo.
Las dos primeras sesiones del seminario
En las dos sesiones primeras, una dedicada a la mente física y otra a la mente neuronal, la cuestión casi ni se planteó. En la inicial, Steen Rasmussen, físico danés de la Universidad del Sur de Dinamarca en Odense, que actualmente es líder del equipo dedicado al estudio de Sistemas Auto-Organizativos de Los Alamos National Laboratory en New Mexico, se refirió a su trabajo relacionado con la creación artificial de vida en el laboratorio y muy particularmente a sus aportaciones en términos de aproximaciones, métodos y aplicaciones para los procesos auto-organizativos en sistemas naturales y artificiales. Lluis Oviedo, profesor de Antropología Teológica de la University Pontifical Antonianum de Roma, por otra parte, presentó una visión religiosa del tema de la vida aunque muy complaciente con los avances actuales de la ciencia y muy acomodaticio con el origen material de la vida. Propuso que en el mundo había sitio para todos y defendió la creencia en Dios por motivos que a mí me perecieron simplemente prácticos. Debo reconocer que personalmente no me adscribo a esa corriente que defiende la coexistencia de lo científico y lo religioso como dos alternativas diferentes en nuestro mundo sin relación alguna de una con la otra. A mi me gustaría que hubiera una verdad única o una verdad sin más.
En el coloquio posterior a las dos presentaciones, en un momento en el que todo el mundo parecía aceptar sin discusión el monismo total, es decir la materia como origen de todo en nuestro mundo y la no distinción entre conciencia y materia o, en todo caso, la conciencia como simple epifenómeno de la materia, yo indiqué que el dualismo estaba de vuelta en nuestro mundo, esta vez de la mano de los físicos. Los dos ponentes saltaron como resortes ante esta sugerencia aunque se calmaron un poco al mencionar por mi parte la mecánica cuántica y la conciencia cósmica que algunos han propuesto como sustrato de las leyes cuánticas. Dicha conciencia parece no ser la misma cosa que la conciencia personal de la que surge el yo, la autopercepción, la reflexión, los sentimientos y las experiencias mentales individuales, o no asusta para nada a los monistas irredentos por ser una mera hipótesis de trabajo emparentada, quizás, con el “ser” genérico de todo en la naturaleza procedente del hinduismo. El error de Decartes es hoy asumido por todos, y sin duda hay motivos importantes para ello, pero eso lleva a muchos a un monismo rampante y reduccionista, lo cual para mi no es correcto tampoco.
La visión desde las neurociencias
En la segunda sesión intervinieron Giorgio Innocenti, Profesor Emérito del Departamento de Neurociencia del Karolinska Institutet, Estocolmo, Suecia, Doctor en Medicina y Rasmus Gronfeldt Winther, joven filósofo del Departamento de Filosofía de la Universidad de California en Santa Cruz y miembro afiliado del Center for Philosophy of Nature and Science Studies del Niels Bohr Institute y de la Universidad de Copenhagen. El primero está especializado en desarrollo neuronal y en las conexiones del cuerpo calloso del cerebro con el córtex y otras partes del cerebro y el segundo investiga sobre los fundamentos filosóficos de la biología evolutiva, de la genética, del conocimiento y de la biotecnología/neurotecnología.
Innocenti indicó que de acuerdo con la teoría de la evolución la vida se desarrolla en la dirección de una progresiva diferenciación y que esto queda manifestado por la propia evolución del árbol de los homínidos, por el aumento del número de áreas corticales en el cerebro y por el fenotipo de los axones (1), entre muchos otros procesos evolutivos. Se han propuesto diversos mecanismos facilitadores de la diferenciación pero para este investigador hay una importante diferencia entre cómo se diseñan los ordenadores y cómo el cerebro evoluciona. Asunto, este último, muy importante para lo que se discute en este blog.
Dejó claro también que la diferenciación es el mecanismo de adaptación a nichos de diversas características y que el cerebro trabaja holísticamente con fuertes especializaciones regionales. La indeterminación en nuestro mundo puede deberse a que nuestras metas sobre el conocimiento del cerebro no se han alcanzado todavía pero pueden asimismo ser inherentes a la propia evolución del cerebro y deberse en concreto a no linealidad de las funciones cerebrales.
Rasmus G. Winther hizo una interesante presentación sobre tres modelos, o familias de modelos, actuales sobre la mente: el computacional, el relativo a las redes de conocimiento y el modelo del “ser interno”. Su posición es que los tres modelos son verdaderos pero parciales, ninguno llegar a abarcar la complejidad del fenómeno de la mente y la conciencia.
_____________________________
(1) Para los menos familiarizados con los términos aquí manejados y para que no se asusten debo decir antes que nada que yo no soy tampoco un especialista en estos temas, pero que no obstante puedo manejarlos hasta un cierto nivel de conocimiento. Las capas corticales del cerebro forman la corteza cerebral o manto de tejido nervioso que cubre los hemisferios cerebrales. Es una capa de materia gris situada por encima de una amplia colección de partes del cerebro de materia blanca. Es donde se supone que se produce la imaginación, el pensamiento, el juicio y la decisión. En cuanto al fenotipo de los axones no es otra cosa que la forma que presentan estas prolongaciones de las neuronas especializadas en transmitir los impulsos nerviosos desde el cuerpo celular de éstas a otras neuronas.
Por mi parte sólo quiero reseñar aquí algunos aspectos relacionados con lo que vengo comentando en este blog y que fueron el objeto de mis intervenciones en los debates del seminario. Tienen que ver con la posibilidad de un dualismo en nuestro mundo relativo a las naturalezas absolutamente distintas de mente (conciencia) y materia y a su independencia original. Cuestión importante para mí en el proceso actual de investigación sobre mente y cerebro y fundamental, desde luego, para la creación de cognotecnologías. No podremos, sin duda, reproducir las funciones del cerebro y, particularmente las de la mente, sin dejar claro que entre mente y cerebro hay un salto cualitativo, o que no lo hay, para decirlo todo.
Las dos primeras sesiones del seminario
En las dos sesiones primeras, una dedicada a la mente física y otra a la mente neuronal, la cuestión casi ni se planteó. En la inicial, Steen Rasmussen, físico danés de la Universidad del Sur de Dinamarca en Odense, que actualmente es líder del equipo dedicado al estudio de Sistemas Auto-Organizativos de Los Alamos National Laboratory en New Mexico, se refirió a su trabajo relacionado con la creación artificial de vida en el laboratorio y muy particularmente a sus aportaciones en términos de aproximaciones, métodos y aplicaciones para los procesos auto-organizativos en sistemas naturales y artificiales. Lluis Oviedo, profesor de Antropología Teológica de la University Pontifical Antonianum de Roma, por otra parte, presentó una visión religiosa del tema de la vida aunque muy complaciente con los avances actuales de la ciencia y muy acomodaticio con el origen material de la vida. Propuso que en el mundo había sitio para todos y defendió la creencia en Dios por motivos que a mí me perecieron simplemente prácticos. Debo reconocer que personalmente no me adscribo a esa corriente que defiende la coexistencia de lo científico y lo religioso como dos alternativas diferentes en nuestro mundo sin relación alguna de una con la otra. A mi me gustaría que hubiera una verdad única o una verdad sin más.
En el coloquio posterior a las dos presentaciones, en un momento en el que todo el mundo parecía aceptar sin discusión el monismo total, es decir la materia como origen de todo en nuestro mundo y la no distinción entre conciencia y materia o, en todo caso, la conciencia como simple epifenómeno de la materia, yo indiqué que el dualismo estaba de vuelta en nuestro mundo, esta vez de la mano de los físicos. Los dos ponentes saltaron como resortes ante esta sugerencia aunque se calmaron un poco al mencionar por mi parte la mecánica cuántica y la conciencia cósmica que algunos han propuesto como sustrato de las leyes cuánticas. Dicha conciencia parece no ser la misma cosa que la conciencia personal de la que surge el yo, la autopercepción, la reflexión, los sentimientos y las experiencias mentales individuales, o no asusta para nada a los monistas irredentos por ser una mera hipótesis de trabajo emparentada, quizás, con el “ser” genérico de todo en la naturaleza procedente del hinduismo. El error de Decartes es hoy asumido por todos, y sin duda hay motivos importantes para ello, pero eso lleva a muchos a un monismo rampante y reduccionista, lo cual para mi no es correcto tampoco.
La visión desde las neurociencias
En la segunda sesión intervinieron Giorgio Innocenti, Profesor Emérito del Departamento de Neurociencia del Karolinska Institutet, Estocolmo, Suecia, Doctor en Medicina y Rasmus Gronfeldt Winther, joven filósofo del Departamento de Filosofía de la Universidad de California en Santa Cruz y miembro afiliado del Center for Philosophy of Nature and Science Studies del Niels Bohr Institute y de la Universidad de Copenhagen. El primero está especializado en desarrollo neuronal y en las conexiones del cuerpo calloso del cerebro con el córtex y otras partes del cerebro y el segundo investiga sobre los fundamentos filosóficos de la biología evolutiva, de la genética, del conocimiento y de la biotecnología/neurotecnología.
Innocenti indicó que de acuerdo con la teoría de la evolución la vida se desarrolla en la dirección de una progresiva diferenciación y que esto queda manifestado por la propia evolución del árbol de los homínidos, por el aumento del número de áreas corticales en el cerebro y por el fenotipo de los axones (1), entre muchos otros procesos evolutivos. Se han propuesto diversos mecanismos facilitadores de la diferenciación pero para este investigador hay una importante diferencia entre cómo se diseñan los ordenadores y cómo el cerebro evoluciona. Asunto, este último, muy importante para lo que se discute en este blog.
Dejó claro también que la diferenciación es el mecanismo de adaptación a nichos de diversas características y que el cerebro trabaja holísticamente con fuertes especializaciones regionales. La indeterminación en nuestro mundo puede deberse a que nuestras metas sobre el conocimiento del cerebro no se han alcanzado todavía pero pueden asimismo ser inherentes a la propia evolución del cerebro y deberse en concreto a no linealidad de las funciones cerebrales.
Rasmus G. Winther hizo una interesante presentación sobre tres modelos, o familias de modelos, actuales sobre la mente: el computacional, el relativo a las redes de conocimiento y el modelo del “ser interno”. Su posición es que los tres modelos son verdaderos pero parciales, ninguno llegar a abarcar la complejidad del fenómeno de la mente y la conciencia.
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(1) Para los menos familiarizados con los términos aquí manejados y para que no se asusten debo decir antes que nada que yo no soy tampoco un especialista en estos temas, pero que no obstante puedo manejarlos hasta un cierto nivel de conocimiento. Las capas corticales del cerebro forman la corteza cerebral o manto de tejido nervioso que cubre los hemisferios cerebrales. Es una capa de materia gris situada por encima de una amplia colección de partes del cerebro de materia blanca. Es donde se supone que se produce la imaginación, el pensamiento, el juicio y la decisión. En cuanto al fenotipo de los axones no es otra cosa que la forma que presentan estas prolongaciones de las neuronas especializadas en transmitir los impulsos nerviosos desde el cuerpo celular de éstas a otras neuronas.
La celebración en Madrid de un seminario académico sobre la vida, su evolución y la complejidad, centrado en el cerebro y en su evolución, nos permite hacer consideraciones adicionales sobre el tema de la mente y la conciencia. Comenzamos por dar noticia sobre el seminario en cuestión celebrado los días 13, 14 y 15 del presente mes de diciembre de 2010
Ha sido un poco de carambola que justo después de colgar mis cuatro anteriores posts en este blog, en los que me refería a los trabajos conjuntos de Roger Penrose y Stuart Hameroff, éste último haya estado en Madrid participando en un seminario académico. El seminario en cuestión ha estado organizado por la Cátedra Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia Comillas como parte del Proyecto Sophia-Iberia que dirigen los padres jesuitas Javier Monserrat y Javier Leach y ha tenido lugar a lo largo de los días 13 a 15 del presente mes de diciembre. En la pestaña “Religiones” de esta misma plataforma se puede obtener información sobre estas instituciones y estos proyectos.
He tenido la gran satisfacción de participar en el seminario en cuestión becado por la organización y lo he aprovechado a fondo para hablar con Hameroff y participar activamente en los debates organizados, con él y con otros ponentes.
El seminario ha tenido el atractivo título de "Life, evolution and complexity" o, “Vida, evolución y complejidad” y aunque todo él ha sido en inglés yo informo aquí en español indicando, no obstante, que la información completa puede encontrarse en: http://www.upcomillas.es/sophiaiberia/ .
La introducción general al seminario que se puede encontrar en ese sitio Web es la siguiente:
“La vida puede ser una consecuencia natural del proceso físico de la formación planetaria o puede ser algo aleatorio, único o muy raro en el universo. A través del proceso de evolución la vida tiende a ser cada vez más compleja y a formar ecosistemas independientes avanzados. Se dice que el cerebro humano es la estructura más compleja del universo. A través de discusiones interdisciplinarias entre investigadores mundiales líderes en estos temas se intentará la comprensión de la evolución de la vida y de la complejidad discutiendo desde diferentes perspectivas. El propósito de este seminario es la generación de nuevas ideas y el avance hacia la comprensión y el entendimiento de la evolución de la vida y la complejidad al más alto nivel”
El seminario ha estado compuesto de cuatro sesiones y de un debate general final. Las cuatro sesiones y los ponentes en cada una de ellas han sido los siguientes:
Sesión I: La Mente Física
Prof. Steen Rasmussen, Department for Physics & Chemistry
University of Southern Denmark, Odense, Denmark
Prof. Lluis Oviedo, Professor of Theological Anthropology
University Pontifical Antonianum, Rome, Italy
Sesión II: a Mente Neuronal
Prof. Giorgio Innocenti, Department of Neuroscience
Karolinska Institutet, Stockholm, Sweden
Prof. Rasmus Grønfeldt Winther, Philosophy Department
University of California, Santa Cruz, California.
Sesión III: La Mente Cuántica
Prof. Stuart Hameroff, Director of Center for Consciousness Studies
University of Arizona, Tucson, Arizona, USA
Dr. Manuel Béjar, Department of Physics
Colegio Nuestra Señora del Recuerdo, Madrid, Spain
Sesión IV: La Mente Evolutiva
Prof. Ludovico Galleni, Professor of Zoology
University of Pisa, Pisa, Italy
Prof. Anne L.C. Runehov, Department of Theology
University of Copenhagen, Copenhagen, Denmark
Debate final: Aproximación holística en la Biología y en las Neourociencias
Como moderador del Seminario actuó: Quentin Cooper, Periodista Científico
Presentador de "The Material World" y "Connect" en BBC Radio 4
Próximamente se podrá encontrar información de detalle, incluidas las presentaciones de los ponentes, en el sitio Web del Proyecto Sophia-Iberia, por eso aquí sólo se intentará aportar alguna opinión personal relacionada con todo lo tratado en el seminario. Se hará en próximas entregas.
He tenido la gran satisfacción de participar en el seminario en cuestión becado por la organización y lo he aprovechado a fondo para hablar con Hameroff y participar activamente en los debates organizados, con él y con otros ponentes.
El seminario ha tenido el atractivo título de "Life, evolution and complexity" o, “Vida, evolución y complejidad” y aunque todo él ha sido en inglés yo informo aquí en español indicando, no obstante, que la información completa puede encontrarse en: http://www.upcomillas.es/sophiaiberia/ .
La introducción general al seminario que se puede encontrar en ese sitio Web es la siguiente:
“La vida puede ser una consecuencia natural del proceso físico de la formación planetaria o puede ser algo aleatorio, único o muy raro en el universo. A través del proceso de evolución la vida tiende a ser cada vez más compleja y a formar ecosistemas independientes avanzados. Se dice que el cerebro humano es la estructura más compleja del universo. A través de discusiones interdisciplinarias entre investigadores mundiales líderes en estos temas se intentará la comprensión de la evolución de la vida y de la complejidad discutiendo desde diferentes perspectivas. El propósito de este seminario es la generación de nuevas ideas y el avance hacia la comprensión y el entendimiento de la evolución de la vida y la complejidad al más alto nivel”
El seminario ha estado compuesto de cuatro sesiones y de un debate general final. Las cuatro sesiones y los ponentes en cada una de ellas han sido los siguientes:
Sesión I: La Mente Física
Prof. Steen Rasmussen, Department for Physics & Chemistry
University of Southern Denmark, Odense, Denmark
Prof. Lluis Oviedo, Professor of Theological Anthropology
University Pontifical Antonianum, Rome, Italy
Sesión II: a Mente Neuronal
Prof. Giorgio Innocenti, Department of Neuroscience
Karolinska Institutet, Stockholm, Sweden
Prof. Rasmus Grønfeldt Winther, Philosophy Department
University of California, Santa Cruz, California.
Sesión III: La Mente Cuántica
Prof. Stuart Hameroff, Director of Center for Consciousness Studies
University of Arizona, Tucson, Arizona, USA
Dr. Manuel Béjar, Department of Physics
Colegio Nuestra Señora del Recuerdo, Madrid, Spain
Sesión IV: La Mente Evolutiva
Prof. Ludovico Galleni, Professor of Zoology
University of Pisa, Pisa, Italy
Prof. Anne L.C. Runehov, Department of Theology
University of Copenhagen, Copenhagen, Denmark
Debate final: Aproximación holística en la Biología y en las Neourociencias
Como moderador del Seminario actuó: Quentin Cooper, Periodista Científico
Presentador de "The Material World" y "Connect" en BBC Radio 4
Próximamente se podrá encontrar información de detalle, incluidas las presentaciones de los ponentes, en el sitio Web del Proyecto Sophia-Iberia, por eso aquí sólo se intentará aportar alguna opinión personal relacionada con todo lo tratado en el seminario. Se hará en próximas entregas.
Editado por
Adolfo Castilla
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN,
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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