Bitácora
Kopernikus y Galileo
Jueves 02 Octubre 2008
“Para saber que sabemos lo que sabemos y saber que no sabemos lo que no sabemos, hay que tener cierto conocimiento" [Nicolás Copérnico]
Al observar el título de este apunte los lectores podrían esperar que a continuación haga una semblanza de estos grandes físicos que sentaron las bases de la astronomía moderna. Con objeto de no defraudarles, aun considerando que no es precisamente el tema a exponer, dedicaré unos párrafos a las dos notables figuras cuyos nombres son sinónimos de la transformación de la ciencia durante el Renacimiento.
De este período histórico, que cerró la Edad Media dando paso a la moderna cultura europea, suelen destacarse los movimientos culturales, como por ejemplo del Arte, representado principalmente por Leonardo Da Vinci y Miguel Angel, y del Humanismo, traducción literaria y filosófica del espíritu del Renacimiento (anticipado por Dante, Petrarca y Boccaccio), cuyos principales exponentes fueron Erasmo de Rotterdam y Tomas Moro, sin olvidar en España a Fray Luis de León, Luis Vives o Garcilaso de la Vega, entre otros.
Pero es frecuente olvidar que el movimiento no fue solo cultural, sino que también afectó a casi todas las estructuras básicas de la sociedad y, de forma notable, a las ciencias, dando origen a la conocida como Revolución Científica, iniciada por Copérnico, desarrollada por Galileo y Kepler y culminada por Newton, ya en el siglo XVII.
En ella se origina un moderno concepto de Ciencia, cuyas principales líneas permanecen hasta nuestros días, donde se combina la observación empírica de los fenómenos naturales y su interpretación racional, describiéndolos por medio de leyes y términos matemáticos. Ahora ya no se contempla sencillamente el mundo; se establecen hipótesis sobre su comportamiento, para validarlas por medio de la razón y el contraste con la naturaleza.
Uno de los primeros protagonistas de esta revolución fue Nicolás Copérnico (Torun, Polonia, 1473) a quien puede considerarse como el creador de la astronomía moderna, especialmente por su formulación de la teoría heliocéntrica de nuestro sistema solar. En su obra "De Revolutionibus Orbium Coelestium" (De las revoluciones de las esferas celestes) propone un modelo alternativo al clásico de un universo geocéntrico de Tolomeo (la Tierra es el centro y no se mueve) mostrando que los movimientos planetarios se podían explicar mejor atribuyendo una posición central al Sol (el Sol es el centro del Universo y está inmóvil).
En su obra, fuertemente influenciada por sus múltiples ocupaciones y responsabilidades, enlaza teorías del Mundo Antiguo, como los principios de circularidad y uniformidad de Platón, con las más modernas ideas del Renacimiento, representadas fundamentalmente por la noción de que el ser humano no es el centro del universo.
Casi un siglo más tarde Galileo (Pisa, Italia, 1564) defiende estas teorías copernicanas, librando duras batallas en el campo de la astronomía, por las que será particularmente recordado, en especial por la que mantuvo con la Inquisición (E pur si muove¡; ¡y sin embargo se mueve¡), acabando definitivamente con la visión aristotélica del Universo.
Pero es en otros dominios donde el famoso físico contribuye a la mencionada revolución. Galileo es admirado como uno de los padres de la Ciencia moderna al comenzar a introducir un nuevo concepto de investigación: analizar matemáticamente los resultados de los experimentos. Desarrollando el método científico, particularmente en la Física, y separando definitivamente la ciencia de la religión y filosofía, Galileo se erige en el principal representante de una nueva visión de la ciencia, basada en un espíritu racionalista y científico.
Los planteamientos de Galileo fueron decisivos en la revolución intelectual y científica del siglo XVII. Sus trabajos sobre la mecánica y la dinámica unidos a los anteriores de Copérnico, y a los coetáneos de Kepler, fueron integrados y sistematizados por Isaac Newton, cerrando el ciclo de la Revolución científica del Renacimiento.
Iniciativas espaciales de la CE y la ESA
Reconozco que me gustaría continuar escribiendo sobre este tema, profundizando algo más en la extraordinaria transformación de la Ciencia que trajeron ambos, pero debo mantenerme fiel a la idea que daba origen a este apunte, que consistía en hablar de Galileo y Kopernikus en su caracterización de los dos grandes proyectos espaciales que están desarrollando conjuntamente la Comisión Europea (CE) y la Agencia Europea del Espacio (ESA).
Respecto al primero (Galileo), que será futuro sistema europeo de navegación global por medio de satélites, puede encontrarse información en uno de mis anteriores apuntes en este blog. Con referencia al segundo caso (Kopernikus), en las siguientes líneas trataré de aproximar a los lectores al otro gran proyecto espacial de la Unión Europea, denominado, hasta hace pocos días, GMES.
De GMES a Kopernikus
El proyecto “Global Monitoring for Environment and Security” (GMES) es una iniciativa conjunta liderada por la CE y la ESA que tiene por objeto obtener y operar una capacidad autónoma europea para apoyar al control del medioambiente y la seguridad utilizando medios de observación de la Tierra desde el espacio.
Para ello se tratará de explotar de forma eficaz todo el potencial presente y futuro de los distintos programas y sistemas europeos de observación de la Tierra por medio de satélites y así poder hacer frente a las diferentes necesidades de los usuarios finales. Sobre esta base se trata de desarrollar la iniciativa GMES como un sistema integrado de apoyo a la toma de decisiones, con capacidad de adquirir, procesar, interpretar y distribuir toda información de utilidad relacionada con el medio ambiente, gestión de riesgos, recursos naturales y seguridad.
GMES se basa en básicamente en los siguientes principios:
- Responder a las necesidades de los usuarios de la UE a cualquier nivel, local, regional y nacional,
- Optimizar las capacidades existentes,
- Asegurar la sostenibilidad de las capacidades de EO actuales y futuras.
El futuro sistema constará de cuatro componentes: prestación de servicios públicos y privados, satélites de observación de la Tierra, medios de observación in situ (incluidos sistemas aerotransportados) y capacidad de integración de datos y de gestión de información.
La componente espacial se compondrá de dos tipos diferenciados: una serie de satélites dedicados europeos, de nombre Sentinel (a desarrollar por la ESA), y las diferentes misiones gubernamentales y comerciales que se ofrezcan al sistema, conocidas como misiones de contribución.
En 2005, España decidió contribuir con un 12% a la infraestructura espacial común que se desarrollará por parte de la ESA y ofreció asimismo el apoyo al futuro sistema por medio de las imágenes del Programa Nacional de Observación de la Tierra por satélite, uniéndose así al grupo de países que contribuirán con satélites propios a esta iniciativa europea de medioambiente y seguridad.
Actualmente se encuentran en fase de desarrollo tres servicios piloto, que se probarán a finales de 2008: Respuesta ante emergencias, Monitorización del suelo y Servicios marinos. Posteriormente se irán introduciendo gradualmente otros servicios, para dar respuesta a las demandas y necesidades de las políticas europeas y de las diferentes comunidades de usuarios.
¿Si se trata de GMES, porqué hago referencia a Copérnico? Pues debido a que el pasado 16 de Septiembre, durante la celebración del Forum GMES 2008, en Lille (Francia), la CE anunció el cambio de nombre del proyecto GMES, que a partir de dicha fecha pasará a conocerse como Programa Kopernikus.
En definitiva, varios siglos después, Copérnico y Galileo vuelven a unir sus nombres, esta vez para designar a los dos proyectos espaciales más importantes de la Unión Europea y la Agencia Europea del Espacio, que contribuirán a consolidar la política espacial europea, permitiendo que los ciudadanos puedan beneficiarse del potencial socio económico y estratégico del espacio.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Jueves 02 Octubre 2008 a las 01:05
Bitácora
Actividades Espaciales en España; motor de Innovación
Domingo 29 Julio 2007
La perseverancia es convertir lo imposible en posible (Anónimo)
El día 26 de julio pasado tuve el honor y la satisfacción de asistir al acto de la firma, por los Ministros de Industria y Defensa españoles, de un Acuerdo Marco para financiar, desarrollar, poner en órbita y explotar el denominado Programa Nacional de Observación de la Tierra por Satélite, dotado de una inversión global de 325 millones de euros.
Al indudable honor de poder concurrir al acto, le acompañó una gran satisfacción personal, dado que con esta firma se plasma la buena nueva que estábamos esperando desde hace casi dos décadas muchos de los que llevamos ya tiempo implicados en el desarrollo y la evolución de las actividades espaciales en España y Europa.
El punto de partida de nuestra esperanza se sitúa a finales de los 80, cuando comenzamos nuestra participación en el Programa plurinacional Helios, alcanzando su hito culminante el 7 de julio de 1995, con la puesta en órbita del primer satélite de la serie (Helios 1a), desarrollado y explotado conjuntamente por Francia, Italia y España, hecho que confirmaba la entrada de nuestro país en el selecto y exclusivo club de los que disponen de sus propios datos e imágenes obtenidos por medio de satélites de observación.
Desde aquella fecha han sido muchas las iniciativas adoptadas para continuar progresando en este dominio particular de la utilización del espacio. Entre ellas destacan la continuación de la serie Helios, con el satélite 1b y el sistema Helios II, o nuestra adhesión al programa francés Pleïades, de uso dual (civil y de defensa), cuya operación esta prevista para el próximo año, sin olvidar el establecimiento en España del Centro de Satélites de la Unión Europea, del que fui su Director varios años, que es una Agencia del Consejo de la Unión dedicada a la utilización de este tipo de medios espaciales en apoyo de la Política Europea de Seguridad Común, cuyo responsable es Javier Solana, el Alto Representante europeo para esta materia.
Pero, aunque hasta ahora se había avanzado bastante, es preciso reconocer que todas esas iniciativas y decisiones se habían tomado de forma conjunta, en cooperación. De ahí mi satisfacción por esta importante decisión de desarrollar y operar satélites propios, que permitirá disponer de información de forma global y rápida, y por nuestros propios medios, sin depender de otros sistemas, comerciales y gubernamentales, que si bien son necesarios y de gran utilidad, y continuarán siéndolo, no aseguran la autonomía estratégica e independencia necesaria en determinados situaciones o necesidades.
El Programa Nacional de Observación de la Tierra por Satélite contempla el desarrollo, la puesta en órbita y la explotación de dos satélites con sensores diseñados de acuerdo con las dos tecnologías actuales de la observación espacial, óptica y radar, financiados conjuntamente por ambos Ministerios, con una inversión estimada de unos 325 millones de euros y con una previsión de operatividad para el año 2012.
Uno de los satélites, al que se denominará “Ingenio”, dotado con sensores ópticos, será financiado (190 millones de euros) y gestionado por el Centro por el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI; entidad pública dependiente del Ministerio de Industria español) en el marco de la contribución de España a la Agencia Europea del Espacio (ESA). Sus principales beneficiarios serán usuarios civiles, pero, por la complementariedad de las tecnologías de ambos satélites y la especial característica de ser un sistema propio, sus datos podrán utilizarse también para aplicaciones de seguridad y defensa, cuando así se considere necesario.
El segundo satélite, denominado “Paz”, que llevará a bordo sensores radar, será financiado (135 millones de euros) y gestionado por el Ministerio de Defensa. Al igual que el anterior, este satélite está destinado a satisfacer las necesidades de información de un sector específico, en este caso el de seguridad y defensa, pero asimismo podrá utilizarse en otras aplicaciones civiles.
Con este diseño, ambos satélites podrán ser utilizados de forma específica por cada uno de los sectores para los que han sido proyectados, pero también podrán serlo con carácter conjunto, proporcionando así la capacidad de responder al concepto moderno de utilización de estos medios espaciales, el conocido como “uso dual” (civil y de seguridad y defensa).
Las posibles aplicaciones de ambos satélites son tan variadas que una relación exhaustiva demandaría un amplio número de páginas, destacando campos tan diversos como la ordenación del territorio, urbanismo, agricultura, infraestructuras, o el control de recursos naturales, la prevención y actuación frente a desastres naturales o tecnológicos, etc., en sus aspectos civiles, así como inteligencia, apoyo a situaciones de crisis, establecimiento de la paz, ayuda humanitaria, control de fronteras, verificación de tratados, etc., en lo que respecta a su utilización para seguridad y defensa.
Con la decisión de lanzar este Programa Nacional de Observación se posibilita alcanzar el objetivo de disponer de un sistema que abarque las dos tecnologías disponibles actualmente (óptico y radar) y además orientado al mencionado uso dual, lo que supone un gran avance en este tipo de medios. Dado que los países europeos que en la actualidad disponen de recursos de este tipo, o los tienen en proyecto, solo contemplan una de las dos tecnologías, puede afirmarse que este Programa convierte a España en el primer país de la Unión Europea que trata de dotarse de un sistema espacial que abarque las dos tecnologías complementarias.
A los indudables beneficios estratégicos, sociales y operativos, razón de ser primaria del Programa, se añaden ventajas de otros tipos, no menos importantes. Entre ellas destacaría, sin animo de exhaustividad ni de preferencias, la posibilidad ofrecida a la industria espacial nacional para desarrollar y liderar programas de este tipo, o a las pequeñas y medianas empresas para desarrollar aplicaciones y servicios, así como el incremento de nuestra presencia internacional, como sería el caso de la posible contribución del futuro sistema a programas europeos de observación de la Tierra (por ejemplo, al dedicado al medio ambiente y la seguridad que responde a las siglas GMES; Global Monitoring Environmental and Security).
De todo lo expuesto es fácil deducir la gran importancia que atribuyo a esta noticia. En consecuencia, estimo que merece algo más que esta sencilla referencia en mi bitácora, de forma que, aprovechando que el descanso estival permite disponer de mas tiempo de ocio, utilizaré parte de él para escribir y publicar en el blog una ampliación de este artículo, dedicada monográficamente a las actividades espaciales, en particular a la Observación de la Tierra por satélite, sus aplicaciones y servicios, uno de los sectores que mas invierten en Investigación, Desarrollo e Innovación, con el resultado de pertenecer al grupo principal de los motores que contribuyen al impulso para alcanzar, desde nuestra actual Sociedad de la Información, la anhelada Sociedad del Conocimiento.
El día 26 de julio pasado tuve el honor y la satisfacción de asistir al acto de la firma, por los Ministros de Industria y Defensa españoles, de un Acuerdo Marco para financiar, desarrollar, poner en órbita y explotar el denominado Programa Nacional de Observación de la Tierra por Satélite, dotado de una inversión global de 325 millones de euros.
Al indudable honor de poder concurrir al acto, le acompañó una gran satisfacción personal, dado que con esta firma se plasma la buena nueva que estábamos esperando desde hace casi dos décadas muchos de los que llevamos ya tiempo implicados en el desarrollo y la evolución de las actividades espaciales en España y Europa.
El punto de partida de nuestra esperanza se sitúa a finales de los 80, cuando comenzamos nuestra participación en el Programa plurinacional Helios, alcanzando su hito culminante el 7 de julio de 1995, con la puesta en órbita del primer satélite de la serie (Helios 1a), desarrollado y explotado conjuntamente por Francia, Italia y España, hecho que confirmaba la entrada de nuestro país en el selecto y exclusivo club de los que disponen de sus propios datos e imágenes obtenidos por medio de satélites de observación.
Desde aquella fecha han sido muchas las iniciativas adoptadas para continuar progresando en este dominio particular de la utilización del espacio. Entre ellas destacan la continuación de la serie Helios, con el satélite 1b y el sistema Helios II, o nuestra adhesión al programa francés Pleïades, de uso dual (civil y de defensa), cuya operación esta prevista para el próximo año, sin olvidar el establecimiento en España del Centro de Satélites de la Unión Europea, del que fui su Director varios años, que es una Agencia del Consejo de la Unión dedicada a la utilización de este tipo de medios espaciales en apoyo de la Política Europea de Seguridad Común, cuyo responsable es Javier Solana, el Alto Representante europeo para esta materia.
Pero, aunque hasta ahora se había avanzado bastante, es preciso reconocer que todas esas iniciativas y decisiones se habían tomado de forma conjunta, en cooperación. De ahí mi satisfacción por esta importante decisión de desarrollar y operar satélites propios, que permitirá disponer de información de forma global y rápida, y por nuestros propios medios, sin depender de otros sistemas, comerciales y gubernamentales, que si bien son necesarios y de gran utilidad, y continuarán siéndolo, no aseguran la autonomía estratégica e independencia necesaria en determinados situaciones o necesidades.
El Programa Nacional de Observación de la Tierra por Satélite contempla el desarrollo, la puesta en órbita y la explotación de dos satélites con sensores diseñados de acuerdo con las dos tecnologías actuales de la observación espacial, óptica y radar, financiados conjuntamente por ambos Ministerios, con una inversión estimada de unos 325 millones de euros y con una previsión de operatividad para el año 2012.
Uno de los satélites, al que se denominará “Ingenio”, dotado con sensores ópticos, será financiado (190 millones de euros) y gestionado por el Centro por el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI; entidad pública dependiente del Ministerio de Industria español) en el marco de la contribución de España a la Agencia Europea del Espacio (ESA). Sus principales beneficiarios serán usuarios civiles, pero, por la complementariedad de las tecnologías de ambos satélites y la especial característica de ser un sistema propio, sus datos podrán utilizarse también para aplicaciones de seguridad y defensa, cuando así se considere necesario.
El segundo satélite, denominado “Paz”, que llevará a bordo sensores radar, será financiado (135 millones de euros) y gestionado por el Ministerio de Defensa. Al igual que el anterior, este satélite está destinado a satisfacer las necesidades de información de un sector específico, en este caso el de seguridad y defensa, pero asimismo podrá utilizarse en otras aplicaciones civiles.
Con este diseño, ambos satélites podrán ser utilizados de forma específica por cada uno de los sectores para los que han sido proyectados, pero también podrán serlo con carácter conjunto, proporcionando así la capacidad de responder al concepto moderno de utilización de estos medios espaciales, el conocido como “uso dual” (civil y de seguridad y defensa).
Las posibles aplicaciones de ambos satélites son tan variadas que una relación exhaustiva demandaría un amplio número de páginas, destacando campos tan diversos como la ordenación del territorio, urbanismo, agricultura, infraestructuras, o el control de recursos naturales, la prevención y actuación frente a desastres naturales o tecnológicos, etc., en sus aspectos civiles, así como inteligencia, apoyo a situaciones de crisis, establecimiento de la paz, ayuda humanitaria, control de fronteras, verificación de tratados, etc., en lo que respecta a su utilización para seguridad y defensa.
Con la decisión de lanzar este Programa Nacional de Observación se posibilita alcanzar el objetivo de disponer de un sistema que abarque las dos tecnologías disponibles actualmente (óptico y radar) y además orientado al mencionado uso dual, lo que supone un gran avance en este tipo de medios. Dado que los países europeos que en la actualidad disponen de recursos de este tipo, o los tienen en proyecto, solo contemplan una de las dos tecnologías, puede afirmarse que este Programa convierte a España en el primer país de la Unión Europea que trata de dotarse de un sistema espacial que abarque las dos tecnologías complementarias.
A los indudables beneficios estratégicos, sociales y operativos, razón de ser primaria del Programa, se añaden ventajas de otros tipos, no menos importantes. Entre ellas destacaría, sin animo de exhaustividad ni de preferencias, la posibilidad ofrecida a la industria espacial nacional para desarrollar y liderar programas de este tipo, o a las pequeñas y medianas empresas para desarrollar aplicaciones y servicios, así como el incremento de nuestra presencia internacional, como sería el caso de la posible contribución del futuro sistema a programas europeos de observación de la Tierra (por ejemplo, al dedicado al medio ambiente y la seguridad que responde a las siglas GMES; Global Monitoring Environmental and Security).
De todo lo expuesto es fácil deducir la gran importancia que atribuyo a esta noticia. En consecuencia, estimo que merece algo más que esta sencilla referencia en mi bitácora, de forma que, aprovechando que el descanso estival permite disponer de mas tiempo de ocio, utilizaré parte de él para escribir y publicar en el blog una ampliación de este artículo, dedicada monográficamente a las actividades espaciales, en particular a la Observación de la Tierra por satélite, sus aplicaciones y servicios, uno de los sectores que mas invierten en Investigación, Desarrollo e Innovación, con el resultado de pertenecer al grupo principal de los motores que contribuyen al impulso para alcanzar, desde nuestra actual Sociedad de la Información, la anhelada Sociedad del Conocimiento.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Domingo 29 Julio 2007 a las 13:18
Bitácora
Presentación en sociedad de FUNCOAS
Lunes 02 Julio 2007
El pasado 27 de junio se celebró en el Club Financiero de Madrid una Jornada que, bajo el lema “Inteligencia Tecnológica y Comercial; factores clave para generar un Conocimiento competitivo”, fue organizada por FUNCOAS (Fundación para la transferencia del Conocimiento de ASIMELEC) apoyada por las firmas Clarke Modet & Cº y Kroll Associate.
Con la celebración de esta Jornada se trataba de alcanzar varios objetivos cuya consecución contribuirá al cumplimiento de los fines fundacionales de FUNCOAS. El primero de ellos era dar a conocer la Fundación, para ir fomentando su progresiva implantación en la sociedad, comenzando a mostrar los primeros detalles de la oferta de transferencia del Conocimiento de ASIMELEC,
Asimismo se pretendía ofrecer a los asistentes una visión de las herramientas y metodologías de investigación y análisis, que permiten conocer el entorno tecnológico, la competencia y las tendencias del mercado, elementos esenciales de productividad empresarial que contribuyen a generar un conocimiento competitivo.
Para alcanzar este último objetivo se llevaron a cabo diversas presentaciones; una de ellas de introducción a la Inteligencia Competitiva, Conocimiento e Innovación, que tuve la oportunidad de impartir personalmente, y otras posteriores relativas a la Inteligencia Tecnológica, a cargo de representantes de CLARKE MODET & Cº, firma de reconocido prestigio en el sector de la investigación e inteligencia tecnológica y de la transferencia y valoración del conocimiento.
Esta visión se completó con una intervención complementaria sobre Inteligencia Comercial expuesta por directivos de la multinacional americana KROLL ASSOCIATE, empresa especializada en la gestión del riesgo comercial, seguida de un caso práctico que, como apoyo a la teoría expuesta anteriormente, se realizó conjuntamente por representantes de ambas compañías, mostrando al auditorio la aplicación real de estas modernas metodologías.
Al finalizar el caso práctico se suscitó un interesante debate entre los ponentes y el auditorio, entre el que, además de destacados miembros de la Presidencia y Órganos de Dirección de FUNCOAS y ASIMELEC, así como de las entidades colaboradoras, se encontraba una nutrida representación del mundo tecnológico, empresarial, académico, administración, etc., incluyendo también a la revista Tendencias 21, personificada por los editores de dos de sus blogs, los de Inteligencia y Conocimiento.
Como conclusión de la Jornada destacaré el convencimiento de que, ante la velocidad con que cambian y aparecen nuevos desarrollos científicos y tecnológicos, es necesario utilizar todo tipo de metodologías que permitan identificar las oportunidades tecnológicas y analizar los riesgos y beneficios de las diferentes coyunturas reconocidas.
Entre ellas sobresale la Inteligencia Competitiva, moderna disciplina que está incorporando paulatinamente a las organizaciones, de todos los tamaños, procesos de apoyo a la toma de decisiones estratégicas que permiten explotar de forma mas útil todo el potencial de los nuevos conceptos del Conocimiento y la Innovación, como factores clave de desarrollo y competitividad.
Con la celebración de esta Jornada se trataba de alcanzar varios objetivos cuya consecución contribuirá al cumplimiento de los fines fundacionales de FUNCOAS. El primero de ellos era dar a conocer la Fundación, para ir fomentando su progresiva implantación en la sociedad, comenzando a mostrar los primeros detalles de la oferta de transferencia del Conocimiento de ASIMELEC,
Asimismo se pretendía ofrecer a los asistentes una visión de las herramientas y metodologías de investigación y análisis, que permiten conocer el entorno tecnológico, la competencia y las tendencias del mercado, elementos esenciales de productividad empresarial que contribuyen a generar un conocimiento competitivo.
Para alcanzar este último objetivo se llevaron a cabo diversas presentaciones; una de ellas de introducción a la Inteligencia Competitiva, Conocimiento e Innovación, que tuve la oportunidad de impartir personalmente, y otras posteriores relativas a la Inteligencia Tecnológica, a cargo de representantes de CLARKE MODET & Cº, firma de reconocido prestigio en el sector de la investigación e inteligencia tecnológica y de la transferencia y valoración del conocimiento.
Esta visión se completó con una intervención complementaria sobre Inteligencia Comercial expuesta por directivos de la multinacional americana KROLL ASSOCIATE, empresa especializada en la gestión del riesgo comercial, seguida de un caso práctico que, como apoyo a la teoría expuesta anteriormente, se realizó conjuntamente por representantes de ambas compañías, mostrando al auditorio la aplicación real de estas modernas metodologías.
Al finalizar el caso práctico se suscitó un interesante debate entre los ponentes y el auditorio, entre el que, además de destacados miembros de la Presidencia y Órganos de Dirección de FUNCOAS y ASIMELEC, así como de las entidades colaboradoras, se encontraba una nutrida representación del mundo tecnológico, empresarial, académico, administración, etc., incluyendo también a la revista Tendencias 21, personificada por los editores de dos de sus blogs, los de Inteligencia y Conocimiento.
Como conclusión de la Jornada destacaré el convencimiento de que, ante la velocidad con que cambian y aparecen nuevos desarrollos científicos y tecnológicos, es necesario utilizar todo tipo de metodologías que permitan identificar las oportunidades tecnológicas y analizar los riesgos y beneficios de las diferentes coyunturas reconocidas.
Entre ellas sobresale la Inteligencia Competitiva, moderna disciplina que está incorporando paulatinamente a las organizaciones, de todos los tamaños, procesos de apoyo a la toma de decisiones estratégicas que permiten explotar de forma mas útil todo el potencial de los nuevos conceptos del Conocimiento y la Innovación, como factores clave de desarrollo y competitividad.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Lunes 02 Julio 2007 a las 01:08
Bitácora
Y sin embargo, Galileo se mueve
Domingo 17 Junio 2007
La filosofía no puede sino beneficiarse de nuestras disputas, porque si nuestras concepciones se prueban verdaderas, se llegará a nuevos logros; y si se prueban falsas, su refutación confirmará aún más las doctrinas originales." (Galileo Galilei)
Uno de los padres de la ciencia moderna, Galileo Galilei, publicó en 1632 una obra titulada “Diálogo sobre los máximos sistemas del mundo, tolemaico y copernicano” donde defendía el sistema heliocéntrico (Copérnico; el Sol es el centro del Universo y está inmóvil) frente al geocéntrico (Tolomeo; la Tierra es el centro y no se mueve). A pesar de haber obtenido las preceptivas licencias necesarias en la época para publicar, la obra le causó problemas, al parecer por desobediencia a ciertas orientaciones eclesiásticas, por lo que fue juzgado por la Inquisición.
Es entonces cuando se forja una leyenda sobre Galileo que, a pesar de no haber sido confirmada por testigo alguno, ha permanecido hasta nuestros días. Cuentan que cuando el Tribunal le condenó a cumplir lo que hoy denominaríamos como un arresto domiciliario, tras abjurar de su teoría heliocéntrica, murmuró: E pur si muove! (¡y sin embargo se mueve!)
Con independencia de que pronunciara la frase, o no lo hiciera (versión esta última que parece ser la mas probable), con el paso del tiempo se convirtió en un símbolo como el paradigma de la firmeza del pensamiento científico frente a los formulismos convencionales.
Comienzo el artículo con este preámbulo pues en él expondré algunas consideraciones sobre Galileo, si bien no serán sobre el célebre astrónomo, que a muchos físicos nos ha servido de guía en nuestro afán investigador, sino respecto al proyecto espacial de la Unión Europea, del mismo nombre, que en la actualidad es motivo de debate.
Durante los días 11 al 13 de Junio hemos celebrado en San Lorenzo de El Escorial (en las cercanías de Madrid) un Congreso dedicado a las oportunidades que ofrecerá al sector empresarial español el futuro sistema de navegación y posicionamiento europeo Galileo (mi participación en su preparación y desarrollo ha sido una de las causas de mi momentáneo alejamiento del blog y de sus lectores)
Organizado por la Asociación Española de la Carretera y financiado por el Ministerio de Industria, en colaboración con ITS España, GMV, la Fundación Mapfre, Giroads y nuestra joven e ilusionante FUNCOAS (Fundación para la transferencia del conocimiento de ASIMELEC), el Congreso planteó como uno de sus objetivos dar a conocer entre las empresas y administraciones españolas la rentabilidad del nuevo mercado que se abrirá cuando Galileo esté operativo.
En tal incomparable marco, a la sombra de las impresionantes y centenarias piedras berroqueñas del Monasterio que ordenó construir Felipe II, hace ya mas de cuatro siglos, hemos tenido la oportunidad de escuchar a muchas voces autorizadas que nos han expuesto las diferentes posibilidades que ofrecerá el futuro sistema, a la vez que hemos reflexionado, en debates abiertos y participativos, sobre la controversia que está actualmente sobre la mesa a partir de las decisiones adoptadas por el Consejo de Ministros de Transporte de la Unión Europea, el pasado 7 de junio, respecto a la necesidad de financiar con fondos públicos este proyecto.
Galileo y GMES (Global Monitoring for Environment and Security; control global del medioambiente y seguridad, por medios de Observación de la Tierra) son las dos grandes iniciativas en que se basa a medio plazo la política espacial europea. Gestionadas conjuntamente por la Comisión Europea (CE) y la Agencia Espacial Europea (ESA), se espera que proporcionen beneficios en dominios muy diversos (I+D, innovación, industria, servicios,..) sin olvidar uno de los objetivos fundamentales como es lograr la autonomía e independencia europea en dos de los campos claves del sector espacial: la Observación de la Tierra y el Posicionamiento y Navegación por satélite.
Las estimaciones de los expertos son que Galileo permitirá crear cerca de 150.000 empleos cualificados y generar (para el 2020) un volumen de negocio de unos 400.000 millones de euros. Pero estas cifras no representan mas que una pequeña parte de los beneficios que puede proporcionar el sistema a la sociedad, al ofrecer un sinfín de aplicaciones y servicios que, en algunos casos, justificarían por si mismos la decisión de poner en operación este sistema (como por ejemplo, seguridad vial, gestión de emergencias o ayuda a usuarios con movilidad reducida).
Con el actual diseño de arquitectura y servicios Galileo ofrecerá la posibilidad de desarrollar y utilizar aplicaciones en dominios tales como medio ambiente, transportes, servicios sociales, seguridad, movilidad, gestión del tráfico y de emergencias, protección civil, urgencias y catástrofes, operaciones de salvamento, etc.
Es cierto que algunas de estas aplicaciones pueden basarse en la utilización de otros sistemas de navegación por satélite, tal como el estadounidense GPS, pero tanto éste, como su homólogo ruso (Glonass), presentan muchas limitaciones que los hacen inútiles para algunos servicios específicos y, en especial, críticos.
Galileo, además de la independencia que proporcionará, vendrá a dar valor añadido a esos sistemas actuales al presentar características diferenciadoras como cobertura global, precisión, continuidad y, en particular, la que todos los expertos consideran la mas distintiva: integridad, que garantizará la recepción de la señal, o de los avisos de error, abriendo así un amplio campo de aplicaciones para servicios de alta calidad y de responsabilidad civil.
Como imponía la lógica, aprovechando la oportunidad de haber organizado este Congreso en las circunstancias actuales, una de las preguntas a responder hacía referencia a la necesidad, o no, de continuar con el proyecto; en este caso la opinión de los distintos intervinientes en el Congreso fue unánime: Galileo debe proseguir, por múltiples e importantes razones, y para asegurarlo la Unión Europea ha de encontrar y garantizar las fórmulas de financiación necesarias, públicas, privadas o mixtas.
Personalmente apoyo esta opinión basándome en algunas consideraciones como las siguientes:
• Dimensión estratégica, soberanía, autonomía e independencia.
• Oportunidades en sectores tecnológicos estratégicos, como el espacio y sus aplicaciones, así como en otros de mayor carácter técnico y de utilización del sistema.
• Posibilidad de explotar el potencial científico y tecnológico de Europa y desarrollar su capacidad industrial, de I+D y de fomento de la innovación, mediante el desarrollo de modernas aplicaciones y servicios que den valor añadido a lo que ofrecen otros sistemas, como GPS
• En caso de abandonar ahora se perderían mas de diez años empleados en utilizar recursos tecnológicos, industriales y políticos, sin olvidar los 1.400 millones de euros que se han destinado hasta el momento para la fase de desarrollo.
• Finalmente, además de perder posibilidades de presencia internacional, derivadas del carácter global del sistema, así como de los acuerdos de cooperación ya establecidos por la Unión Europea con otros países (como China), si se desarrollan los otros sistema previstos, Europa se convertiría en la única potencia mundial que no dispondría de este recurso estratégico.
La solución a la disyuntiva actual pasa por elegir entre las muchas alternativas de financiación propuestas la mas adecuada para el bien común; bien la financiación pública, hasta que el sistema este operativo, o limitar la participación pública a un número de satélites que asegure una primera etapa de funcionamiento, o formulas mixtas.
En cualquier caso Galileo debe seguir y así se podrán aprovechar los beneficios que ofrece el espacio, sector de gran valor añadido, factor de crecimiento, innovación y empleo y valiosa fuente de oportunidades para el progreso y desarrollo de la sociedad.
Varios siglos mas tarde de la experiencia vivida por Galileo Galilei en su defensa por la evolución del pensamiento científico, podemos utilizarla como analogía para reflexionar sobre la situación de este proyecto espacial que, no por casualidad, lleva su nombre.
A la espera de que se tomen las decisiones necesarias para asegurar o acabar con el proyecto, la comunidad científica y tecnológica se encuentra una vez mas tratando de armonizar conocimiento, desarrollo y progreso social con intereses públicos y privados. Confiemos que, después de haber defendido su propuesta sobre avances científicos y desarrollo social, así como de desafío o resistencia a lo establecido (GPS), Galileo (el proyecto) no tenga que abjurar también de ella, y se vea forzado a reconocer, contra su y nuestra opinión, que no es necesario, ni importante.
E pur (Galileo) si muove!
Uno de los padres de la ciencia moderna, Galileo Galilei, publicó en 1632 una obra titulada “Diálogo sobre los máximos sistemas del mundo, tolemaico y copernicano” donde defendía el sistema heliocéntrico (Copérnico; el Sol es el centro del Universo y está inmóvil) frente al geocéntrico (Tolomeo; la Tierra es el centro y no se mueve). A pesar de haber obtenido las preceptivas licencias necesarias en la época para publicar, la obra le causó problemas, al parecer por desobediencia a ciertas orientaciones eclesiásticas, por lo que fue juzgado por la Inquisición.
Es entonces cuando se forja una leyenda sobre Galileo que, a pesar de no haber sido confirmada por testigo alguno, ha permanecido hasta nuestros días. Cuentan que cuando el Tribunal le condenó a cumplir lo que hoy denominaríamos como un arresto domiciliario, tras abjurar de su teoría heliocéntrica, murmuró: E pur si muove! (¡y sin embargo se mueve!)
Con independencia de que pronunciara la frase, o no lo hiciera (versión esta última que parece ser la mas probable), con el paso del tiempo se convirtió en un símbolo como el paradigma de la firmeza del pensamiento científico frente a los formulismos convencionales.
Comienzo el artículo con este preámbulo pues en él expondré algunas consideraciones sobre Galileo, si bien no serán sobre el célebre astrónomo, que a muchos físicos nos ha servido de guía en nuestro afán investigador, sino respecto al proyecto espacial de la Unión Europea, del mismo nombre, que en la actualidad es motivo de debate.
Durante los días 11 al 13 de Junio hemos celebrado en San Lorenzo de El Escorial (en las cercanías de Madrid) un Congreso dedicado a las oportunidades que ofrecerá al sector empresarial español el futuro sistema de navegación y posicionamiento europeo Galileo (mi participación en su preparación y desarrollo ha sido una de las causas de mi momentáneo alejamiento del blog y de sus lectores)
Organizado por la Asociación Española de la Carretera y financiado por el Ministerio de Industria, en colaboración con ITS España, GMV, la Fundación Mapfre, Giroads y nuestra joven e ilusionante FUNCOAS (Fundación para la transferencia del conocimiento de ASIMELEC), el Congreso planteó como uno de sus objetivos dar a conocer entre las empresas y administraciones españolas la rentabilidad del nuevo mercado que se abrirá cuando Galileo esté operativo.
En tal incomparable marco, a la sombra de las impresionantes y centenarias piedras berroqueñas del Monasterio que ordenó construir Felipe II, hace ya mas de cuatro siglos, hemos tenido la oportunidad de escuchar a muchas voces autorizadas que nos han expuesto las diferentes posibilidades que ofrecerá el futuro sistema, a la vez que hemos reflexionado, en debates abiertos y participativos, sobre la controversia que está actualmente sobre la mesa a partir de las decisiones adoptadas por el Consejo de Ministros de Transporte de la Unión Europea, el pasado 7 de junio, respecto a la necesidad de financiar con fondos públicos este proyecto.
Galileo y GMES (Global Monitoring for Environment and Security; control global del medioambiente y seguridad, por medios de Observación de la Tierra) son las dos grandes iniciativas en que se basa a medio plazo la política espacial europea. Gestionadas conjuntamente por la Comisión Europea (CE) y la Agencia Espacial Europea (ESA), se espera que proporcionen beneficios en dominios muy diversos (I+D, innovación, industria, servicios,..) sin olvidar uno de los objetivos fundamentales como es lograr la autonomía e independencia europea en dos de los campos claves del sector espacial: la Observación de la Tierra y el Posicionamiento y Navegación por satélite.
Las estimaciones de los expertos son que Galileo permitirá crear cerca de 150.000 empleos cualificados y generar (para el 2020) un volumen de negocio de unos 400.000 millones de euros. Pero estas cifras no representan mas que una pequeña parte de los beneficios que puede proporcionar el sistema a la sociedad, al ofrecer un sinfín de aplicaciones y servicios que, en algunos casos, justificarían por si mismos la decisión de poner en operación este sistema (como por ejemplo, seguridad vial, gestión de emergencias o ayuda a usuarios con movilidad reducida).
Con el actual diseño de arquitectura y servicios Galileo ofrecerá la posibilidad de desarrollar y utilizar aplicaciones en dominios tales como medio ambiente, transportes, servicios sociales, seguridad, movilidad, gestión del tráfico y de emergencias, protección civil, urgencias y catástrofes, operaciones de salvamento, etc.
Es cierto que algunas de estas aplicaciones pueden basarse en la utilización de otros sistemas de navegación por satélite, tal como el estadounidense GPS, pero tanto éste, como su homólogo ruso (Glonass), presentan muchas limitaciones que los hacen inútiles para algunos servicios específicos y, en especial, críticos.
Galileo, además de la independencia que proporcionará, vendrá a dar valor añadido a esos sistemas actuales al presentar características diferenciadoras como cobertura global, precisión, continuidad y, en particular, la que todos los expertos consideran la mas distintiva: integridad, que garantizará la recepción de la señal, o de los avisos de error, abriendo así un amplio campo de aplicaciones para servicios de alta calidad y de responsabilidad civil.
Como imponía la lógica, aprovechando la oportunidad de haber organizado este Congreso en las circunstancias actuales, una de las preguntas a responder hacía referencia a la necesidad, o no, de continuar con el proyecto; en este caso la opinión de los distintos intervinientes en el Congreso fue unánime: Galileo debe proseguir, por múltiples e importantes razones, y para asegurarlo la Unión Europea ha de encontrar y garantizar las fórmulas de financiación necesarias, públicas, privadas o mixtas.
Personalmente apoyo esta opinión basándome en algunas consideraciones como las siguientes:
• Dimensión estratégica, soberanía, autonomía e independencia.
• Oportunidades en sectores tecnológicos estratégicos, como el espacio y sus aplicaciones, así como en otros de mayor carácter técnico y de utilización del sistema.
• Posibilidad de explotar el potencial científico y tecnológico de Europa y desarrollar su capacidad industrial, de I+D y de fomento de la innovación, mediante el desarrollo de modernas aplicaciones y servicios que den valor añadido a lo que ofrecen otros sistemas, como GPS
• En caso de abandonar ahora se perderían mas de diez años empleados en utilizar recursos tecnológicos, industriales y políticos, sin olvidar los 1.400 millones de euros que se han destinado hasta el momento para la fase de desarrollo.
• Finalmente, además de perder posibilidades de presencia internacional, derivadas del carácter global del sistema, así como de los acuerdos de cooperación ya establecidos por la Unión Europea con otros países (como China), si se desarrollan los otros sistema previstos, Europa se convertiría en la única potencia mundial que no dispondría de este recurso estratégico.
La solución a la disyuntiva actual pasa por elegir entre las muchas alternativas de financiación propuestas la mas adecuada para el bien común; bien la financiación pública, hasta que el sistema este operativo, o limitar la participación pública a un número de satélites que asegure una primera etapa de funcionamiento, o formulas mixtas.
En cualquier caso Galileo debe seguir y así se podrán aprovechar los beneficios que ofrece el espacio, sector de gran valor añadido, factor de crecimiento, innovación y empleo y valiosa fuente de oportunidades para el progreso y desarrollo de la sociedad.
Varios siglos mas tarde de la experiencia vivida por Galileo Galilei en su defensa por la evolución del pensamiento científico, podemos utilizarla como analogía para reflexionar sobre la situación de este proyecto espacial que, no por casualidad, lleva su nombre.
A la espera de que se tomen las decisiones necesarias para asegurar o acabar con el proyecto, la comunidad científica y tecnológica se encuentra una vez mas tratando de armonizar conocimiento, desarrollo y progreso social con intereses públicos y privados. Confiemos que, después de haber defendido su propuesta sobre avances científicos y desarrollo social, así como de desafío o resistencia a lo establecido (GPS), Galileo (el proyecto) no tenga que abjurar también de ella, y se vea forzado a reconocer, contra su y nuestra opinión, que no es necesario, ni importante.
E pur (Galileo) si muove!
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Domingo 17 Junio 2007 a las 16:36
Bitácora
¿Información o Conocimiento?, ¿Conocimiento o Información?
Miércoles 02 Mayo 2007
En nuestros días las organizaciones que tratan de mantenerse o progresar en un entorno dinámico y complejo, en continuo cambio, deben llevar a cabo una búsqueda permanente de soluciones para mejorar su competitividad.
Una de los efectos secundarios de esta búsqueda es el dar lugar a la aparición y utilización de términos y conceptos, como Sociedad de la Información y Sociedad del Conocimiento, cuya adopción en todo tipo de casos no siempre responde a una necesidad o demanda, con la consecuencia de que, en ciertas ocasiones, parece ser solamente una demostración de modernidad o de conocimiento del léxico experto.
Uno de los términos mas generalizados, junto con los anteriormente mencionados, es el del Conocimiento, cuya importancia ha ido en aumento, especialmente desde que comenzó a ir acompañado del vocablo Gestión dando lugar a la locución Gestión del Conocimiento (o KM, como suele conocerse utilizando las siglas de su expresión en lengua inglesa: Knowledge Management) cuya mención parece casi obligada en el mundo empresarial donde se considera como la panacea para mejorar la competitividad.
Pero, como mencionaba anteriormente, este uso generalizado se convierte a veces en uso indiscriminado, con una cierta falta de rigor, causa de numerosos errores de interpretación, algo que no es trivial dado que se trata normalmente de gestión del capital intelectual de las organizaciones en búsqueda de innovación, mayor conocimiento, crecimiento y desarrollo.
Sirva como ejemplo de los múltiples casos de este uso indiscriminado la información que he recibido recientemente donde, con la encomiable idea de tratar de orientar a las empresas, se aconseja “elaborar una buena herramienta de Gestión del Conocimiento donde generar toda la información y actualizarla regularmente”
Independientemente de reconocer la buena voluntad del consejo, e incluso de la bondad de su aplicación parcial, estimo que se trata de una sentencia retórica, en el sentido de tratar de proporcionar al lenguaje la capacidad para persuadir a base de vocablos de uso generalizado, en la que se reproducen los errores propios del empleo tópico de conceptos de interés o actualidad.
Uno de estos errores aparece al aconsejar la elaboración de una buena herramienta de gestión del conocimiento, algo difícil de llevar a cabo pues esta última es una disciplina que abarca un conjunto de procesos cuya gestión es difícil, por no decir imposible, llevar a cabo por medio de una herramienta.
La Gestión del Conocimiento abarca diferentes métodos o técnicas para identificar, generar, acceder, organizar, analizar, memorizar y compartir conocimientos, pero se basa también en la cultura empresarial, en la cooperación y en el capital intelectual propio de la organización, o el adquirido externamente (como en el caso de la inteligencia competitiva o económica)
En suma que esta gestión del saber no puede sintetizarse en una tecnología o herramienta y debe apoyarse tanto en la organización como en las personas que la integran, por lo que es necesario poner todos los medios, sea cual sea su peculiaridad, al servicio de la actividad organizativa o en beneficio del desarrollo y progreso de la organización.
Otro de los errores que pueden identificarse en la mencionada frase es utilizar de forma significativa conceptos que dan lugar a lugares comunes o clichés, como el de asimilar información con conocimiento, o viceversa. Es cierto que existe una relación directa entre los dos conceptos, pero las diferencias entre ambos son tan notables que es posible afirmar que Información y Conocimiento son aspectos diferentes.
Si esto no fuera así, por medio de una sencilla interpretación podríamos deducir que quien disponga de información sobre determinados temas puede asimismo considerarse detentador del conocimiento sobre ellos; nada más lejos de la realidad pues el conocimiento es sin duda una facultad cognoscitiva que no puede adquirirse solamente disponiendo de información.
Pero no puedo, ni debo, basar mi argumentación en consideraciones tan elementales, así que me apoyaré en otras exposiciones para tratar de mostrar que información no es sinónimo de conocimiento.
Uno de los principales argumentos en defensa de esta diferencia es la conocida estructuración de Davenport, frecuentemente mencionada entre los expertos en este dominio, donde se diferencian datos, información y conocimiento, y que puede interpretarse como una escala ordenada de menor a mayor, según el valor que cada concepto añade al precedente.
Davenport considera a los Datos como un conjunto discreto de factores objetivos sobre objetos u hechos del mundo real, por lo que, en este contexto, son algo inerte que no expresan nada notable. En un lugar más relevante aparece la Información, que para este autor es una asociación de datos con significado, normalmente añadido por su creador o generador. Finalmente Davenport califica el Conocimiento como la mezcla de experiencias, valores, información y habilidades que dan origen a la posesión del saber.
De todo ello puede deducirse que los Datos y la Información son elementos inertes, que no pueden considerarse eficaces hasta que no sean utilizados por aquellos que tienen el Conocimiento suficiente para caracterizarlos y manipularlos.
Otras interpretaciones similares nos dicen que la información es el resultado de elaborar, o interpretar, datos brutos, normalmente por medios humanos o artificiales, como en el caso de un sistema de información; es decir que estamos hablando de un conjunto de datos que tienen un sentido, porque su tratamiento los ha vuelto inteligibles. Por su parte el conocimiento da valor a la información, la proporciona sentido, siendo a su vez aquella el vehículo que permite acceder a nuevo conocimiento.
Podríamos continuar evaluando conceptos para mostrar que información no es conocimiento, pero en lugar de comparar definiciones e interpretaciones finalizaré con una apreciación personal basada en las teorías modernas de la Gestión del Conocimiento.
En un artículo anterior afirmaba que se entiende por Capital intelectual el Conocimiento que poseen los miembros de una sociedad u organización, tanto de forma individual como colectiva, que, o bien genera valor, o es capaz de hacerlo en el futuro. Al integrar este Capital intelectual no solo el conocimiento individual sino el que cuentan las organizaciones o sociedades, es evidente que su dimensión supera la del capital acumulado individualmente y excede largamente de la información de que pueda disponerse en cualquiera de sus formas.
Basándose en esta argumentación puede afirmarse que la información “per se” no tiene valor y solo lo alcanza cuando se utiliza como herramienta o umbral de acceso al conocimiento.
En consecuencia, es cierto que debemos disponer de información, almacenarla y generar otra nueva, pero también debemos procesarla para convertirla en algo menos factual y más humano, como el conocimiento individual. Y si queremos afrontar los modernos desafíos de la innovación y la competitividad para lograr el desarrollo necesario habrá que añadir mas capital intelectual, en este caso el de las organizaciones, para obtener el Conocimiento Colectivo.
Esta es una de las razones por las que considero, y lo repito una vez más, que no nos encontramos en la Sociedad del Conocimiento, sino en la de la Información. Si continuamos nuestro avance hacia aquella, y conseguimos alcanzarla, uno de los elementos diferenciadores será el dejar de basarse en flujos de información para poner el énfasis en el saber, la innovación y la creatividad, en definitiva en el Conocimiento.
Una de los efectos secundarios de esta búsqueda es el dar lugar a la aparición y utilización de términos y conceptos, como Sociedad de la Información y Sociedad del Conocimiento, cuya adopción en todo tipo de casos no siempre responde a una necesidad o demanda, con la consecuencia de que, en ciertas ocasiones, parece ser solamente una demostración de modernidad o de conocimiento del léxico experto.
Uno de los términos mas generalizados, junto con los anteriormente mencionados, es el del Conocimiento, cuya importancia ha ido en aumento, especialmente desde que comenzó a ir acompañado del vocablo Gestión dando lugar a la locución Gestión del Conocimiento (o KM, como suele conocerse utilizando las siglas de su expresión en lengua inglesa: Knowledge Management) cuya mención parece casi obligada en el mundo empresarial donde se considera como la panacea para mejorar la competitividad.
Pero, como mencionaba anteriormente, este uso generalizado se convierte a veces en uso indiscriminado, con una cierta falta de rigor, causa de numerosos errores de interpretación, algo que no es trivial dado que se trata normalmente de gestión del capital intelectual de las organizaciones en búsqueda de innovación, mayor conocimiento, crecimiento y desarrollo.
Sirva como ejemplo de los múltiples casos de este uso indiscriminado la información que he recibido recientemente donde, con la encomiable idea de tratar de orientar a las empresas, se aconseja “elaborar una buena herramienta de Gestión del Conocimiento donde generar toda la información y actualizarla regularmente”
Independientemente de reconocer la buena voluntad del consejo, e incluso de la bondad de su aplicación parcial, estimo que se trata de una sentencia retórica, en el sentido de tratar de proporcionar al lenguaje la capacidad para persuadir a base de vocablos de uso generalizado, en la que se reproducen los errores propios del empleo tópico de conceptos de interés o actualidad.
Uno de estos errores aparece al aconsejar la elaboración de una buena herramienta de gestión del conocimiento, algo difícil de llevar a cabo pues esta última es una disciplina que abarca un conjunto de procesos cuya gestión es difícil, por no decir imposible, llevar a cabo por medio de una herramienta.
La Gestión del Conocimiento abarca diferentes métodos o técnicas para identificar, generar, acceder, organizar, analizar, memorizar y compartir conocimientos, pero se basa también en la cultura empresarial, en la cooperación y en el capital intelectual propio de la organización, o el adquirido externamente (como en el caso de la inteligencia competitiva o económica)
En suma que esta gestión del saber no puede sintetizarse en una tecnología o herramienta y debe apoyarse tanto en la organización como en las personas que la integran, por lo que es necesario poner todos los medios, sea cual sea su peculiaridad, al servicio de la actividad organizativa o en beneficio del desarrollo y progreso de la organización.
Otro de los errores que pueden identificarse en la mencionada frase es utilizar de forma significativa conceptos que dan lugar a lugares comunes o clichés, como el de asimilar información con conocimiento, o viceversa. Es cierto que existe una relación directa entre los dos conceptos, pero las diferencias entre ambos son tan notables que es posible afirmar que Información y Conocimiento son aspectos diferentes.
Si esto no fuera así, por medio de una sencilla interpretación podríamos deducir que quien disponga de información sobre determinados temas puede asimismo considerarse detentador del conocimiento sobre ellos; nada más lejos de la realidad pues el conocimiento es sin duda una facultad cognoscitiva que no puede adquirirse solamente disponiendo de información.
Pero no puedo, ni debo, basar mi argumentación en consideraciones tan elementales, así que me apoyaré en otras exposiciones para tratar de mostrar que información no es sinónimo de conocimiento.
Uno de los principales argumentos en defensa de esta diferencia es la conocida estructuración de Davenport, frecuentemente mencionada entre los expertos en este dominio, donde se diferencian datos, información y conocimiento, y que puede interpretarse como una escala ordenada de menor a mayor, según el valor que cada concepto añade al precedente.
Davenport considera a los Datos como un conjunto discreto de factores objetivos sobre objetos u hechos del mundo real, por lo que, en este contexto, son algo inerte que no expresan nada notable. En un lugar más relevante aparece la Información, que para este autor es una asociación de datos con significado, normalmente añadido por su creador o generador. Finalmente Davenport califica el Conocimiento como la mezcla de experiencias, valores, información y habilidades que dan origen a la posesión del saber.
De todo ello puede deducirse que los Datos y la Información son elementos inertes, que no pueden considerarse eficaces hasta que no sean utilizados por aquellos que tienen el Conocimiento suficiente para caracterizarlos y manipularlos.
Otras interpretaciones similares nos dicen que la información es el resultado de elaborar, o interpretar, datos brutos, normalmente por medios humanos o artificiales, como en el caso de un sistema de información; es decir que estamos hablando de un conjunto de datos que tienen un sentido, porque su tratamiento los ha vuelto inteligibles. Por su parte el conocimiento da valor a la información, la proporciona sentido, siendo a su vez aquella el vehículo que permite acceder a nuevo conocimiento.
Podríamos continuar evaluando conceptos para mostrar que información no es conocimiento, pero en lugar de comparar definiciones e interpretaciones finalizaré con una apreciación personal basada en las teorías modernas de la Gestión del Conocimiento.
En un artículo anterior afirmaba que se entiende por Capital intelectual el Conocimiento que poseen los miembros de una sociedad u organización, tanto de forma individual como colectiva, que, o bien genera valor, o es capaz de hacerlo en el futuro. Al integrar este Capital intelectual no solo el conocimiento individual sino el que cuentan las organizaciones o sociedades, es evidente que su dimensión supera la del capital acumulado individualmente y excede largamente de la información de que pueda disponerse en cualquiera de sus formas.
Basándose en esta argumentación puede afirmarse que la información “per se” no tiene valor y solo lo alcanza cuando se utiliza como herramienta o umbral de acceso al conocimiento.
En consecuencia, es cierto que debemos disponer de información, almacenarla y generar otra nueva, pero también debemos procesarla para convertirla en algo menos factual y más humano, como el conocimiento individual. Y si queremos afrontar los modernos desafíos de la innovación y la competitividad para lograr el desarrollo necesario habrá que añadir mas capital intelectual, en este caso el de las organizaciones, para obtener el Conocimiento Colectivo.
Esta es una de las razones por las que considero, y lo repito una vez más, que no nos encontramos en la Sociedad del Conocimiento, sino en la de la Información. Si continuamos nuestro avance hacia aquella, y conseguimos alcanzarla, uno de los elementos diferenciadores será el dejar de basarse en flujos de información para poner el énfasis en el saber, la innovación y la creatividad, en definitiva en el Conocimiento.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Miércoles 02 Mayo 2007 a las 00:58
Bitácora
TICs, Conocimiento y Desarrollo
Martes 17 Abril 2007
Tecnología: (del griego) conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del Conocimiento científico.
(Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua)
El Conocimiento es uno de los recursos estratégicos de la Sociedad de la Información en la que estamos inmersos y la base fundamental de la futura Sociedad del Conocimiento que queremos alcanzar.
Para poder llegar a ella hemos de ser capaces de adquirir y utilizar el capital intelectual del que disponemos, pero también es necesario, y de forma primordial, transferirlo en beneficio de la propia sociedad para que, además de poder ser utilizado por ella, sea un medio que ayude al desarrollo, generando a su vez más conocimiento.
Las diversas actividades de gestión del conocimiento, en particular estas últimas mencionadas de utilización y transferencia, deben llevarse a cabo con el empleo de todos los medios disponibles que, si bien no garantizan su consecución, serán instrumentos propicios para apoyarla. Entre ellos destacan por su adecuación las denominadas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), cuyo uso generalizado caracteriza a la mencionada Sociedad de la Información.
Sabemos que una adecuada gestión del conocimiento contribuye al crecimiento y a la competitividad y ayuda a la creación de empleo; en consecuencia, las TIC, como herramientas que facilitan todas las actividades relacionadas con tal gestión, son también un factor importante para ayudar a alcanzar objetivos de esta naturaleza..
De esta afirmación se deduce la importancia creciente de invertir en las TIC, por las grandes ventajas que aportan a las organizaciones que deciden posicionarse en este sector, así como la demanda de revisar y actualizar muchos de los enfoques de organizaciones, empresas, etc., si quieren adaptarse a estos nuevos cambios.
No es difícil encontrar gran cantidad de modelos y ejemplos que apoyan esta afirmación, pero para no alargar innecesariamente este artículo me limitaré a comentar uno de los mas recientes, al que precisamente hace referencia Olga Castro en una noticia publicada en la revista Tendencias 21 del pasado 14 de abril.
En el informe anual 2007 sobre la sociedad de la información de la iniciativa i2010 se expone como una de las principales conclusiones que las TIC generan el 50% del crecimiento de la Unión Europea. Esta iniciativa, considerada como el nuevo marco estratégico para las políticas generales europeas de la sociedad de la información, fue adoptada por la Comisión Europea en junio de 2005 bajo el título “una sociedad de la información para el crecimiento y el empleo”
Su propósito es fomentar el conocimiento y la innovación con objeto de promover el crecimiento y la creación de empleo. Es decir utilizar el Conocimiento como un factor crítico para el desarrollo productivo y social en el marco de la denominada Estrategia de Lisboa revisada que, como indicaba en artículos anteriores, se centra en el crecimiento y el empleo.
Todos los años se presentan una serie de informes sobre dicha iniciativa i2010, con objeto de evaluar los efectos económicos de los esfuerzos realizados por los Estados miembros de la Unión Europea para desarrollar las TIC, proporcionando así una indicación de la eficacia de las políticas que tratan de favorecer un crecimiento económico sostenible de estas tecnologías.
En el último informe, publicado el pasado 30 de marzo, se considera que el año 2006 ha sido muy positivo, afirmando que la inversión pública y privada en tecnologías de la información y de la comunicación está dando sus frutos dado que el sector de las TIC sigue creciendo más deprisa que el conjunto de la economía europea, con un incremento actual mas acentuado en los sectores de programas informáticos y servicios de tecnologías de la información (5,9% en 2006-2007).
En definitiva, informes como el anterior demuestran que la inversión en las TIC, así como la generalización de su utilización, son factores de capital importancia para el crecimiento y el empleo, constituyendo además un apoyo fundamental para la gestión del conocimiento y la innovación, ayudando a la consolidación de la sociedad de la información.
(Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua)
El Conocimiento es uno de los recursos estratégicos de la Sociedad de la Información en la que estamos inmersos y la base fundamental de la futura Sociedad del Conocimiento que queremos alcanzar.
Para poder llegar a ella hemos de ser capaces de adquirir y utilizar el capital intelectual del que disponemos, pero también es necesario, y de forma primordial, transferirlo en beneficio de la propia sociedad para que, además de poder ser utilizado por ella, sea un medio que ayude al desarrollo, generando a su vez más conocimiento.
Las diversas actividades de gestión del conocimiento, en particular estas últimas mencionadas de utilización y transferencia, deben llevarse a cabo con el empleo de todos los medios disponibles que, si bien no garantizan su consecución, serán instrumentos propicios para apoyarla. Entre ellos destacan por su adecuación las denominadas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), cuyo uso generalizado caracteriza a la mencionada Sociedad de la Información.
Sabemos que una adecuada gestión del conocimiento contribuye al crecimiento y a la competitividad y ayuda a la creación de empleo; en consecuencia, las TIC, como herramientas que facilitan todas las actividades relacionadas con tal gestión, son también un factor importante para ayudar a alcanzar objetivos de esta naturaleza..
De esta afirmación se deduce la importancia creciente de invertir en las TIC, por las grandes ventajas que aportan a las organizaciones que deciden posicionarse en este sector, así como la demanda de revisar y actualizar muchos de los enfoques de organizaciones, empresas, etc., si quieren adaptarse a estos nuevos cambios.
No es difícil encontrar gran cantidad de modelos y ejemplos que apoyan esta afirmación, pero para no alargar innecesariamente este artículo me limitaré a comentar uno de los mas recientes, al que precisamente hace referencia Olga Castro en una noticia publicada en la revista Tendencias 21 del pasado 14 de abril.
En el informe anual 2007 sobre la sociedad de la información de la iniciativa i2010 se expone como una de las principales conclusiones que las TIC generan el 50% del crecimiento de la Unión Europea. Esta iniciativa, considerada como el nuevo marco estratégico para las políticas generales europeas de la sociedad de la información, fue adoptada por la Comisión Europea en junio de 2005 bajo el título “una sociedad de la información para el crecimiento y el empleo”
Su propósito es fomentar el conocimiento y la innovación con objeto de promover el crecimiento y la creación de empleo. Es decir utilizar el Conocimiento como un factor crítico para el desarrollo productivo y social en el marco de la denominada Estrategia de Lisboa revisada que, como indicaba en artículos anteriores, se centra en el crecimiento y el empleo.
Todos los años se presentan una serie de informes sobre dicha iniciativa i2010, con objeto de evaluar los efectos económicos de los esfuerzos realizados por los Estados miembros de la Unión Europea para desarrollar las TIC, proporcionando así una indicación de la eficacia de las políticas que tratan de favorecer un crecimiento económico sostenible de estas tecnologías.
En el último informe, publicado el pasado 30 de marzo, se considera que el año 2006 ha sido muy positivo, afirmando que la inversión pública y privada en tecnologías de la información y de la comunicación está dando sus frutos dado que el sector de las TIC sigue creciendo más deprisa que el conjunto de la economía europea, con un incremento actual mas acentuado en los sectores de programas informáticos y servicios de tecnologías de la información (5,9% en 2006-2007).
En definitiva, informes como el anterior demuestran que la inversión en las TIC, así como la generalización de su utilización, son factores de capital importancia para el crecimiento y el empleo, constituyendo además un apoyo fundamental para la gestión del conocimiento y la innovación, ayudando a la consolidación de la sociedad de la información.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Martes 17 Abril 2007 a las 00:57
Bitácora
La larga marcha europea hacia la Sociedad del Conocimiento (y II)
Viernes 06 Abril 2007
Pensar y obrar, obrar y pensar, es la suma de toda sabiduria.
Goethe
España ante la Estrategia de Lisboa revisada
Como señalaba en la primera parte de este artículo uno de los elementos fundamentales de la Estrategia de Lisboa Revisada, además del Programa Comunitario, son los denominados Programas Nacionales de Reformas (PNR) que hasta el momento han sido bien recibidos por los Estados Miembros como lo muestra el hecho de que antes de que pasara un año desde su adopción todos habían elaborado ya sus programas nacionales y nombrado sus responsables políticos, con la excepción de Francia, que si bien presentó su PNR, no nombró a su representante.
España no ha sido ajena a este interés comunitario y así en junio de 2005 constituyó la Unidad Permanente de Lisboa, en la Oficina Económica del Presidente del Gobierno, y en octubre del mismo año presentó a la Comisión Europea el Programa Nacional de Reformas español, nombrando además un Coordinador Nacional del Programa.
Este PNR español se articula alrededor de dos grandes objetivos:
• Alcanzar en 2010 la plena convergencia en renta per cápita con la Unión Europea a 25
• Superar en 2010 la tasa de empleo de la UE (66%)
que responden a las 24 líneas directrices integradas que recoge la estrategia de Lisboa revisada.
Para ello el PNR español se construye en torno a siete ejes fundamentales;
• EJE 1: Refuerzo de la Estabilidad Macroeconómica y Presupuestaria.
• EJE 2: Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT) y Programa de Actuaciones para la Gestión y Utilización del Agua (AGUA).
• EJE 3: Aumento y mejora del capital humano.
• EJE 4: Estrategia de I+D+i (INGENIO 2010).
• EJE 5: Más competencia, mejor regulación, eficiencia de las Administraciones Públicas y competitividad.
• EJE 6: Mercado de Trabajo y Diálogo Social.
• EJE 7: Plan de Fomento Empresarial.
I+D+i; Programa Ingenio 2010
En lo que se refiere a Investigación, Desarrollo e Innovación, es el eje número 4 donde se acomete la mayor parte de la estrategia de I+D+i mediante un programa específico, denominado “Ingenio 2010" con el compromiso de involucrar al Estado, Empresas, Universidades y otros Organismos Públicos de Investigación en un esfuerzo por impulsar el desarrollo científico y tecnológico en España y tratar de alcanzar en este dominio el nivel adecuado al peso económico y político de España en Europa.
Desde entonces ya se han desarrollado, o están próximas a lanzarse, acciones como la implantación generalizada de la factura electrónica, créditos blandos a las Pymes para financiar sus inversiones en tecnología e innovación, financiación de proyectos de formación TIC de los trabajadores, “trámite único” (no requiriendo al ciudadano información que ya consta en la administración), Documento de Identidad electrónico, o la creación de una plataforma de servicios telemáticos unificada para pequeñas administraciones provinciales y locales.
Los objetivos del Programa Ingenio 2010 se centran en:
• Alcanzar el 2% del PIB en inversión en I+D en 2010 (y el 1,5% en 2007)
• Llegar al 55% de la contribución del sector privado en dicha inversión I+D en 2010
• Llegar al 0,9% de la contribución publica en inversión en I+D sobre el PIB en 2010
• Alcanzar una inserción mínima de 1.300 doctores por año en el sector privado a partir de 2010
• Incrementar las cifras de creación de empresas tecnológicas surgidas de la investigación pública hasta un mínimo de 130 nuevas empresas al año en 2010.
• Incremento de nuevas empresas de base tecnológica creadas a partir de iniciativas del sector público (Spin-offs)
• Alcanzar en 2010 la media de la UE (7%) en el porcentaje del PIB destinado a las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC).
Para conseguir estos objetivos se incorporan algunas medidas instrumentales entre las que aparece el denominado Plan Avanz@, en relación directa con la convergencia en los indicadores medios de la Sociedad de la Información.
Este Plan, aprobado por el Consejo de Ministros español del 4 de noviembre de 2005, presenta un objetivo fundamental: conseguir que el volumen de la actividad económica relacionada con las TIC se sitúe cerca del 7% del PIB en el año 2010. Se articula en varias líneas estratégicas dedicadas a Ciudadanos, Pymes, Administración electrónica y Educación, que pretenden incorporar a la Sociedad de la Información a los ciudadanos, empresas y administraciones públicas.
Conclusiones
Prometía en la primera parte de este artículo hacer una valoración de la evolución y expectativas de la Estrategia de Lisboa y este será el motivo de estas conclusiones.
Pero reconozco que es difícil tratar de ser objetivo pues no puedo obviar mis impresiones personales que, como español y europeo, se ven directamente impactadas por este y otros muchos temas similares, de fuerte y directa incidencia en nuestra sociedad, actual y futura. En consecuencia, para evitar subjetividades, trataré de hacer abstracción de ellas y presentaré una impresión personal lo mas aséptica y sintetizada posible.
La Estrategia de Lisboa, tanto la primitiva como la revisada, constituye para la Unión Europea y sus Estados miembros una propuesta práctica para hacer frente a los principales retos del futuro económico e industrial de Europa entre los que destacaría cual es el papel a representar en un mundo global, cuales deben ser las políticas de crecimiento y empleo, que futuro se trata de asegurar a su juventud, etc.
Pero esta praxis está condicionada por la propia esencia de la Unión, en particular por las limitaciones a las competencias comunitarias impuestas por la soberanía de los Estados. Esta fue, a mi juicio, una de las causas de los limitados avances que se alcanzaron en la primera versión (Lisboa 2000) que además había mostrado un excesivo optimismo al pretender hacer de la economía europea las mas dinámica y competitiva del mundo.
Cuando en 2004 se llevó a cabo la primera evaluación pudo comprobarse que el balance era poco satisfactorio pues, junto a progresos indudables, aparecían retrasos evidentes, como por ejemplo el aumento del “hueco” que existe entre la capacidad de crecimiento de Europa y la de sus principales competidores mundiales.
La estrategia revisada cambia el enfoque reorientando las prioridades hacia el crecimiento y el empleo, basándose en el capital humano, el conocimiento y la innovación. Pero esta vez se trata de comprometer no solo a la Unión sino también a todos los posibles cooperantes nacionales, incluidos gobiernos, parlamentos y actores regionales y locales, así como a la sociedad civil.
De esta forma, con una visión mas pragmática, reconociendo implícitamente que en realidad quienes están implicadas en la estrategia son las propias políticas económicas nacionales y locales, se pretende movilizar a todos para desarrollar una estrategia global, adoptando reformas estructurales y políticas económicas comunes en torno a un objetivo único de crecimiento y empleo
Esta puede ser una explicación coherente de la rápida respuesta de todos los Estados miembros para adoptar la estrategia, al poner en marcha sus Programas Nacionales de Reforma y nombrar sus responsables políticos de alto nivel.
En lo que respecta a los temas de referencia de este blog, quiero subrayar que en la estrategia revisada no se han olvidado de los elementos necesarios para continuar caminando hacia la sociedad del conocimiento. Entre ellos destaco el interés en aumentar y mejorar la inversión en I+D, en particular en el sector privado, potenciar el papel y utilización de las TIC y fomentar la innovación. En suma, organizar el espacio europeo del conocimiento ampliando la sociedad de la información.
Finalizo con un mensaje de esperanza; si esta revisión estratégica es capaz de aumentar la cohesión social y permite que todos los Estados de la Unión puedan representar su papel en apoyo de una política común de crecimiento y empleo a largo plazo, debemos felicitarnos por ello. El tiempo, como siempre, dará o quitará razones.
Goethe
España ante la Estrategia de Lisboa revisada
Como señalaba en la primera parte de este artículo uno de los elementos fundamentales de la Estrategia de Lisboa Revisada, además del Programa Comunitario, son los denominados Programas Nacionales de Reformas (PNR) que hasta el momento han sido bien recibidos por los Estados Miembros como lo muestra el hecho de que antes de que pasara un año desde su adopción todos habían elaborado ya sus programas nacionales y nombrado sus responsables políticos, con la excepción de Francia, que si bien presentó su PNR, no nombró a su representante.
España no ha sido ajena a este interés comunitario y así en junio de 2005 constituyó la Unidad Permanente de Lisboa, en la Oficina Económica del Presidente del Gobierno, y en octubre del mismo año presentó a la Comisión Europea el Programa Nacional de Reformas español, nombrando además un Coordinador Nacional del Programa.
Este PNR español se articula alrededor de dos grandes objetivos:
• Alcanzar en 2010 la plena convergencia en renta per cápita con la Unión Europea a 25
• Superar en 2010 la tasa de empleo de la UE (66%)
que responden a las 24 líneas directrices integradas que recoge la estrategia de Lisboa revisada.
Para ello el PNR español se construye en torno a siete ejes fundamentales;
• EJE 1: Refuerzo de la Estabilidad Macroeconómica y Presupuestaria.
• EJE 2: Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT) y Programa de Actuaciones para la Gestión y Utilización del Agua (AGUA).
• EJE 3: Aumento y mejora del capital humano.
• EJE 4: Estrategia de I+D+i (INGENIO 2010).
• EJE 5: Más competencia, mejor regulación, eficiencia de las Administraciones Públicas y competitividad.
• EJE 6: Mercado de Trabajo y Diálogo Social.
• EJE 7: Plan de Fomento Empresarial.
I+D+i; Programa Ingenio 2010
En lo que se refiere a Investigación, Desarrollo e Innovación, es el eje número 4 donde se acomete la mayor parte de la estrategia de I+D+i mediante un programa específico, denominado “Ingenio 2010" con el compromiso de involucrar al Estado, Empresas, Universidades y otros Organismos Públicos de Investigación en un esfuerzo por impulsar el desarrollo científico y tecnológico en España y tratar de alcanzar en este dominio el nivel adecuado al peso económico y político de España en Europa.
Desde entonces ya se han desarrollado, o están próximas a lanzarse, acciones como la implantación generalizada de la factura electrónica, créditos blandos a las Pymes para financiar sus inversiones en tecnología e innovación, financiación de proyectos de formación TIC de los trabajadores, “trámite único” (no requiriendo al ciudadano información que ya consta en la administración), Documento de Identidad electrónico, o la creación de una plataforma de servicios telemáticos unificada para pequeñas administraciones provinciales y locales.
Los objetivos del Programa Ingenio 2010 se centran en:
• Alcanzar el 2% del PIB en inversión en I+D en 2010 (y el 1,5% en 2007)
• Llegar al 55% de la contribución del sector privado en dicha inversión I+D en 2010
• Llegar al 0,9% de la contribución publica en inversión en I+D sobre el PIB en 2010
• Alcanzar una inserción mínima de 1.300 doctores por año en el sector privado a partir de 2010
• Incrementar las cifras de creación de empresas tecnológicas surgidas de la investigación pública hasta un mínimo de 130 nuevas empresas al año en 2010.
• Incremento de nuevas empresas de base tecnológica creadas a partir de iniciativas del sector público (Spin-offs)
• Alcanzar en 2010 la media de la UE (7%) en el porcentaje del PIB destinado a las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC).
Para conseguir estos objetivos se incorporan algunas medidas instrumentales entre las que aparece el denominado Plan Avanz@, en relación directa con la convergencia en los indicadores medios de la Sociedad de la Información.
Este Plan, aprobado por el Consejo de Ministros español del 4 de noviembre de 2005, presenta un objetivo fundamental: conseguir que el volumen de la actividad económica relacionada con las TIC se sitúe cerca del 7% del PIB en el año 2010. Se articula en varias líneas estratégicas dedicadas a Ciudadanos, Pymes, Administración electrónica y Educación, que pretenden incorporar a la Sociedad de la Información a los ciudadanos, empresas y administraciones públicas.
Conclusiones
Prometía en la primera parte de este artículo hacer una valoración de la evolución y expectativas de la Estrategia de Lisboa y este será el motivo de estas conclusiones.
Pero reconozco que es difícil tratar de ser objetivo pues no puedo obviar mis impresiones personales que, como español y europeo, se ven directamente impactadas por este y otros muchos temas similares, de fuerte y directa incidencia en nuestra sociedad, actual y futura. En consecuencia, para evitar subjetividades, trataré de hacer abstracción de ellas y presentaré una impresión personal lo mas aséptica y sintetizada posible.
La Estrategia de Lisboa, tanto la primitiva como la revisada, constituye para la Unión Europea y sus Estados miembros una propuesta práctica para hacer frente a los principales retos del futuro económico e industrial de Europa entre los que destacaría cual es el papel a representar en un mundo global, cuales deben ser las políticas de crecimiento y empleo, que futuro se trata de asegurar a su juventud, etc.
Pero esta praxis está condicionada por la propia esencia de la Unión, en particular por las limitaciones a las competencias comunitarias impuestas por la soberanía de los Estados. Esta fue, a mi juicio, una de las causas de los limitados avances que se alcanzaron en la primera versión (Lisboa 2000) que además había mostrado un excesivo optimismo al pretender hacer de la economía europea las mas dinámica y competitiva del mundo.
Cuando en 2004 se llevó a cabo la primera evaluación pudo comprobarse que el balance era poco satisfactorio pues, junto a progresos indudables, aparecían retrasos evidentes, como por ejemplo el aumento del “hueco” que existe entre la capacidad de crecimiento de Europa y la de sus principales competidores mundiales.
La estrategia revisada cambia el enfoque reorientando las prioridades hacia el crecimiento y el empleo, basándose en el capital humano, el conocimiento y la innovación. Pero esta vez se trata de comprometer no solo a la Unión sino también a todos los posibles cooperantes nacionales, incluidos gobiernos, parlamentos y actores regionales y locales, así como a la sociedad civil.
De esta forma, con una visión mas pragmática, reconociendo implícitamente que en realidad quienes están implicadas en la estrategia son las propias políticas económicas nacionales y locales, se pretende movilizar a todos para desarrollar una estrategia global, adoptando reformas estructurales y políticas económicas comunes en torno a un objetivo único de crecimiento y empleo
Esta puede ser una explicación coherente de la rápida respuesta de todos los Estados miembros para adoptar la estrategia, al poner en marcha sus Programas Nacionales de Reforma y nombrar sus responsables políticos de alto nivel.
En lo que respecta a los temas de referencia de este blog, quiero subrayar que en la estrategia revisada no se han olvidado de los elementos necesarios para continuar caminando hacia la sociedad del conocimiento. Entre ellos destaco el interés en aumentar y mejorar la inversión en I+D, en particular en el sector privado, potenciar el papel y utilización de las TIC y fomentar la innovación. En suma, organizar el espacio europeo del conocimiento ampliando la sociedad de la información.
Finalizo con un mensaje de esperanza; si esta revisión estratégica es capaz de aumentar la cohesión social y permite que todos los Estados de la Unión puedan representar su papel en apoyo de una política común de crecimiento y empleo a largo plazo, debemos felicitarnos por ello. El tiempo, como siempre, dará o quitará razones.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Viernes 06 Abril 2007 a las 20:37
Bitácora
La larga marcha europea hacia la Sociedad del Conocimiento (I)
Sábado 31 Marzo 2007Pensar y obrar, obrar y pensar, es la suma de toda sabiduría.
Goethe
En un artículo anterior valoraba que, a mi entender, Europa esta lejos de cumplir los objetivos de la denominada Estrategia de Lisboa en términos de inversión en I+D en porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB). Algunos de mis lectores me han preguntado sobre el alcance de tal estrategia y otros por su parte me sugieren que publique algo sobre ella, su vigencia (si es que todavía lo está) así como una breve valoración personal.
Dado que los lectores son la razón de ser fundamental de un “blog” procuraré complacerles dedicando las siguientes líneas a los orígenes y estado actual de esta estrategia, en las que trataré de clarificar el lenguaje casi críptico con el que normalmente se expresan los expertos en este tema.
Para evitar alargar innecesariamente el artículo, dejaré para una segunda parte el resumen de las líneas maestras de la contribución española, en particular en lo que respecta a la I+D+i, reflejada fundamentalmente por el Programa Ingenio 2010.
Historia
Lisboa, Marzo de 2000; en la Cumbre correspondiente a la presidencia portuguesa de la Unión Europea los Jefes de Estado y de Gobierno europeos aprobaron una estrategia económica y social para el período 2000 – 2010, conocida desde entonces como “Estrategia de Lisboa”.
En ella se definían una serie de líneas de acción comunes que tenían como objetivo lograr que en 2010 la Unión Europea se convirtiera en la "economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de un crecimiento económico sostenible, con más y mejores empleos, mayor cohesión social y dentro del respeto al medio ambiente".
La base fundamental la constituía un conjunto de prioridades, entre las que se encontraban la transición hacia una sociedad basada en el conocimiento, el refuerzo de la educación y formación, así como la modernización del modelo social europeo, todo ello en un entorno macroeconómico equilibrado.
Asimismo recogía una serie de objetivos con unos indicadores (14) para poder medir su evolución. Destacaban el de crecer económicamente un 3% al año, dedicar el 3% del PIB a investigación y desarrollo, alcanzar una tasa de empleo global del 70%, 60% en el caso de las mujeres profesionalmente activas y 50% en el de los trabajadores de 55 a 64 años.
El conjunto de reformas que integraban la estrategia eran interdependientes y por ello era evidente desde su nacimiento que todas aquellas acciones que llevara a cabo un Estado miembro serían mucho más eficaces si se realizaban de forma coordinada con los otros, pero era igualmente indudable que esta interdependencia constituía un riesgo en caso de falta de coordinación o ante diferentes impulsos nacionales.
En 2004, coincidiendo casi con el ecuador del período de la estrategia, el Consejo Europeo procedió a llevar a cabo un proceso de revisión. En primer lugar se encargó un estudio preliminar de evaluación a un grupo de expertos presidido por el antiguo Primer Ministro holandés Win Kok, cuyos resultados fueron desalentadores.
El denominado “Informe Kok” reconocía que la propia Unión y los Estados miembros no se habían implicado lo suficiente, con el añadido de una situación económica mundial adversa y una fuerte dispersión de objetivos, por lo que se concluía que sería prácticamente imposible cumplir los objetivos propuestos para el año 2010.
Otras conclusiones del informe hablaban del riesgo de quedar apartados de la competición mundial por varias razones como un débil crecimiento, precariedad de empleo, éxodo de investigadores, coste creciente de la protección social relacionada con el envejecimiento de la población, etc., por lo que, considerando que los desafíos a los que se enfrentaba Europa eran mayores que en el 2000, se recomendaba proceder con urgencia a una aplicación acelerada de la estrategia de Lisboa.
De acuerdo con las conclusiones de este informe, el Consejo europeo de noviembre de 2004 pidió a la Comisión que presentara urgentemente propuestas para revisar la estrategia, y posteriormente, siguiendo sus recomendaciones, los Jefes de Estado y de gobierno decidieron en el Consejo europeo de marzo de 2005 revisar la estrategia concentrándose en dos objetivos: crecimiento y empleo, preservando el equilibrio entre los tres pilares del proceso (económico, social y medioambiental)
En conclusión la que se aplica en la actualidad es la denominada “Estrategia de Lisboa revisada” o bien “estrategia para el crecimiento y el empleo” que pueden considerarse hoy como los dos grandes objetivos de la Unión Europea.
Estrategia de Lisboa revisada
Después de las decisiones adoptadas en los diferentes Consejos europeos de 2005 la Estrategia de Lisboa se apoya en una serie de medidas entre las que destacan dos tipos de programas:
– Programa Comunitario;
– Programas Nacionales de Reforma (PNR)
El Programa Comunitario, publicado en enero de 2006, se apoya fundamentalmente en el 7º Programa Marco para actividades de investigación, desarrollo tecnológico y de demostración, y en el Programa Marco para la innovación y la competitividad.
Por su parte los Programas Nacionales de Reforma se basarán en unas líneas directrices integradas (24 LDI) definidas por el Consejo en julio de 2005 sobre la base de los tres grandes dominios de intervención: macro y microeconomía y empleo.
En este momento, con excepción de Francia, todos los Estados miembros han designado un coordinador nacional para la Estrategia revisada y establecido sus PNR. España lo hizo en junio de 2005 constituyendo la Unidad Permanente de Lisboa en la Oficina Económica del Presidente del Gobierno y en octubre del mismo año presentando a la Comisión Europea el Programa Nacional de Reformas español y nombrando un Coordinador Nacional del Programa.
Pero este caso español merece ser tratado de forma monográfica, por lo que será objeto de análisis en el próximo artículo.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Sábado 31 Marzo 2007 a las 23:44
Bitácora
La I+D en Europa; distintas visiones de una misma noticia
Miércoles 28 Marzo 2007
(Elaboración propia; fuente de datos EUROSTAT y otros)
Diariamente se publican informes, memorias, estadísticas, etc., con interpretaciones de todo tipo, en algunos casos verdaderamente contradictorias, impulsadas por el afán de obtener conclusiones positivas (o negativas) basadas en la línea de argumentación de sus autores.
Uno de estos hechos se ha producido durante estos días con respecto a una noticia publicada en medios especializados que hace referencia a la divulgación por EUROSTAT (la Oficina de estadística de la Unión Europea) de los resultados provisionales del estado de la Investigación y Desarrollo en la UE en el período del 2005.
La evaluación de los datos en diferentes diarios europeos presenta un denominador común, caracterizado por un cierto pesimismo, que se complementa asimismo con matices casi unánimes, que en su conjunto expresan que los causantes son “los otros”.
Dicho de otra forma, la conclusión en casi todos los casos podría sintetizarse como: “nosotros (los europeos) no estamos cumpliendo los objetivos, pero al menos nosotros (los del Estado de la UE al que pertenece el medio de información) estamos mejorando”.
¿Qué información presenta el informe que da lugar a evaluaciones tan particulares? El dato que encabeza el documento adelanta que el gasto en I+D de la Unión Europea a 25 ha permanecido sin cambios en 2005, manteniendo el porcentaje de 1,85% del PIB alcanzado en 2004.
En realidad la inversión disminuyó, quedando en 1,84%, pero considerando la UE a 27, por lo que esta caída no debe tenerse en cuenta para obtener conclusiones, pues los datos se refieren a 2005 y la incorporación de Rumania y Bulgaria se produjo en enero del 2007.
Entre los diferentes Estados de la Unión solamente dos países alcanzan y superan el objetivo del 3% para 2010 establecido en la denominada Estrategia de Lisboa; Suecia con un 3,86% y Finlandia con el 3,48%, quedando cerca Alemania (2,51%), Dinamarca (2,44%), Austria (2,36%) y Francia (2,13%), únicos países que superan el 2%.
En el polo opuesto se encuentran Eslovaquia (0,51%), Bulgaria (0,50%), Chipre (0,40%) y Rumania (0,39%).
En lo que respecta a España (1,12%) aparecen datos positivos, como el incremento del 0,6% con respecto a 2004, o el de la inversión en I+D+i, pero hay también indicadores negativos que deberían tenerse en cuenta a la hora de diseñar políticas de investigación e innovación. Por ejemplo, la brecha que existe respecto a la Unión Europea a 15, 25 y 27, o el hecho de que en el formato de UE a 15 solamente se supera a Grecia y Portugal (0,61% y 0,81% respectivamente) o bien el haber sido superada por uno de los países recientemente incorporados, concretamente Eslovenia (1,22%)
No está en mi ánimo llevar a cabo un análisis en profundidad del documento de EUROSTAT, pues desbordaría sobradamente los límites de este artículo, y además correría el riesgo de caer en el mismo error de otros, es decir: “si (negativo), pero nosotros menos (positivo)…”
Pero no puedo evitar hacer una valoración que creo debe ser lo mas aséptica posible y para ello, partiendo de los datos de EUROSTAT, a los que he añadido algunos de otras fuentes, he elaborado el gráfico que adjunto por medio del cual, manipulando algo la conocida frase de “mas vale un gráfico que mil palabras”, tratar de obtener alguna conclusión del informe.
La primera conclusión que deduzco al examinar el gráfico es que Europa está lejos de cumplir los objetivos de la anteriormente mencionada Estrategia de Lisboa, donde se propuso que la inversión en I+D alcanzara en el año 2010 un 3% en términos del Producto Interior Bruto (PIB). Y además, a la vista de los resultados del año 2005 y de la evolución de los anteriores, no parece que sea posible conseguir el objetivo pues la tendencia temporal es a alejarse de él.
Si se compara el gasto en I+D en porcentaje del PIB con el de otras economías mundiales tampoco se obtienen conclusiones muy positivas al observar el 2,68% en los EEUU y el 3,18% en Japón, sin desechar la evidente progresión de China que alcanzó en 2005 el 1,34%, superando ya a España, y amenazando con alcanzar y también superar a la Unión Europea en cualquiera de los dos formatos (a 15 y a 25) donde aparecen los mayores porcentajes.
En definitiva, independientemente de la visión positiva que se pueda obtener de la noticia debemos pensar seriamente en la otra cara (la negativa) dado que estamos hablando de investigación y desarrollo, uno de los dominios junto a innovación, etc., donde Europa no puede permitirse el lujo de ser inferior o dependiente si quiere ser competitiva en un plano, al menos, de igualdad.
No seamos ingenuos y hagamos autocrítica.
Uno de estos hechos se ha producido durante estos días con respecto a una noticia publicada en medios especializados que hace referencia a la divulgación por EUROSTAT (la Oficina de estadística de la Unión Europea) de los resultados provisionales del estado de la Investigación y Desarrollo en la UE en el período del 2005.
La evaluación de los datos en diferentes diarios europeos presenta un denominador común, caracterizado por un cierto pesimismo, que se complementa asimismo con matices casi unánimes, que en su conjunto expresan que los causantes son “los otros”.
Dicho de otra forma, la conclusión en casi todos los casos podría sintetizarse como: “nosotros (los europeos) no estamos cumpliendo los objetivos, pero al menos nosotros (los del Estado de la UE al que pertenece el medio de información) estamos mejorando”.
¿Qué información presenta el informe que da lugar a evaluaciones tan particulares? El dato que encabeza el documento adelanta que el gasto en I+D de la Unión Europea a 25 ha permanecido sin cambios en 2005, manteniendo el porcentaje de 1,85% del PIB alcanzado en 2004.
En realidad la inversión disminuyó, quedando en 1,84%, pero considerando la UE a 27, por lo que esta caída no debe tenerse en cuenta para obtener conclusiones, pues los datos se refieren a 2005 y la incorporación de Rumania y Bulgaria se produjo en enero del 2007.
Entre los diferentes Estados de la Unión solamente dos países alcanzan y superan el objetivo del 3% para 2010 establecido en la denominada Estrategia de Lisboa; Suecia con un 3,86% y Finlandia con el 3,48%, quedando cerca Alemania (2,51%), Dinamarca (2,44%), Austria (2,36%) y Francia (2,13%), únicos países que superan el 2%.
En el polo opuesto se encuentran Eslovaquia (0,51%), Bulgaria (0,50%), Chipre (0,40%) y Rumania (0,39%).
En lo que respecta a España (1,12%) aparecen datos positivos, como el incremento del 0,6% con respecto a 2004, o el de la inversión en I+D+i, pero hay también indicadores negativos que deberían tenerse en cuenta a la hora de diseñar políticas de investigación e innovación. Por ejemplo, la brecha que existe respecto a la Unión Europea a 15, 25 y 27, o el hecho de que en el formato de UE a 15 solamente se supera a Grecia y Portugal (0,61% y 0,81% respectivamente) o bien el haber sido superada por uno de los países recientemente incorporados, concretamente Eslovenia (1,22%)
No está en mi ánimo llevar a cabo un análisis en profundidad del documento de EUROSTAT, pues desbordaría sobradamente los límites de este artículo, y además correría el riesgo de caer en el mismo error de otros, es decir: “si (negativo), pero nosotros menos (positivo)…”
Pero no puedo evitar hacer una valoración que creo debe ser lo mas aséptica posible y para ello, partiendo de los datos de EUROSTAT, a los que he añadido algunos de otras fuentes, he elaborado el gráfico que adjunto por medio del cual, manipulando algo la conocida frase de “mas vale un gráfico que mil palabras”, tratar de obtener alguna conclusión del informe.
La primera conclusión que deduzco al examinar el gráfico es que Europa está lejos de cumplir los objetivos de la anteriormente mencionada Estrategia de Lisboa, donde se propuso que la inversión en I+D alcanzara en el año 2010 un 3% en términos del Producto Interior Bruto (PIB). Y además, a la vista de los resultados del año 2005 y de la evolución de los anteriores, no parece que sea posible conseguir el objetivo pues la tendencia temporal es a alejarse de él.
Si se compara el gasto en I+D en porcentaje del PIB con el de otras economías mundiales tampoco se obtienen conclusiones muy positivas al observar el 2,68% en los EEUU y el 3,18% en Japón, sin desechar la evidente progresión de China que alcanzó en 2005 el 1,34%, superando ya a España, y amenazando con alcanzar y también superar a la Unión Europea en cualquiera de los dos formatos (a 15 y a 25) donde aparecen los mayores porcentajes.
En definitiva, independientemente de la visión positiva que se pueda obtener de la noticia debemos pensar seriamente en la otra cara (la negativa) dado que estamos hablando de investigación y desarrollo, uno de los dominios junto a innovación, etc., donde Europa no puede permitirse el lujo de ser inferior o dependiente si quiere ser competitiva en un plano, al menos, de igualdad.
No seamos ingenuos y hagamos autocrítica.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Miércoles 28 Marzo 2007 a las 01:53
Bitácora
Transferencia del Conocimiento (y II); Nacimiento de FUNCOAS
Sábado 24 Marzo 2007
No basta adquirir sabiduría; es necesario también usarla.
Cicerón, De finibus
Continuando mi disertación sobre la Transferencia del Conocimiento aprovecho para presentar en sociedad (la de la Información) un nuevo ser que, bajo la forma de una Fundación, nace para contribuir un poco mas a la construcción de la arquitectura que nos impulsa para establecernos de pleno en la Sociedad del Conocimiento.
Y lo hago con satisfacción, no exenta de una pequeña dosis de orgullo (¿porqué no reconocerlo?), pues no en vano soy uno de los “padres de la criatura” (los avances de la Ciencia: ¡se puede compartir paternidad!) y responsable de encaminar sus primeros pasos, a modo de tutor al que los progenitores encargan que les ayude en su formación, velando para tratar de conseguir que el nuevo miembro de nuestra sociedad se integre plenamente en ella de forma que su contribución sea útil y efectiva, causando un incremento del bienestar común.
La gestación no ha sido fácil, y no por falta de estímulo e ilusión de los participes en la idea, sino por las consabidas dificultades inherentes a la concepción y generación de un nuevo ser de estas características (trámites administrativos incluidos) tratando de que no sea simplemente un nombre mas que añadir a la lista, si no de crear y desarrollar una herramienta capaz de ayudar a paliar alguna de las dificultades expuestas en la primera parte de este artículo (Transferencia del Conocimiento (I)).
La idea se plasmó a principios del pasado 2006 cuando, basándose en consideraciones como las expuestas en la mencionada primera parte, se puso en marcha en ASIMELEC (Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de Electrónica y Comunicaciones) un proceso de reflexión cuyo objetivo era tratar de conocer como poder hacer un uso más eficaz de los activos intangibles de la Asociación.
El primer paso consistía en investigar el paradigma de ASIMELEC como prototipo de organización que progresa entre las dos sociedades mencionadas (Información y Conocimiento) dado que tanto la Asociación como sus asociados desarrollan sus actividades en ambas, utilizando información, y sus tecnologías asociadas, y también conocimiento, no siendo aventurado afirmar que en este caso la Información y sus tecnologías son instrumentos puestos al servicio del Conocimiento.
Como resultado de la investigación se definió una de las líneas directrices que habían de conducir el proceso de reflexión, por medio de la cual se trataba de analizar el acervo de capital intelectual de ASIMELEC para conseguir progresar en la dirección de hacer un uso mas eficaz de estos activos intangibles, convirtiéndose en proveedor de Conocimiento en un mundo donde existe una fuerte demanda de esta riqueza que no puede comprarse, pero si generarse, captarse y transmitirse.
Una de las conclusiones más importantes obtenidas de dicho proceso fue considerar que si el objetivo era representar el papel de proveedor de conocimiento, sería necesario tener una presencia efectiva en la sociedad, a la que se procuraría el saber acumulado por la Asociación para convertirlo en algo útil para otros sectores de ella.
La respuesta a tal necesidad se materializó por medio de la creación de una Fundación, constituida ante Notario en enero de 2007 con el nombre de FUNCOAS (Fundación para la Transferencia del Conocimiento de ASIMELEC), con la Visión de constituirse en herramienta de transmisión del Conocimiento acumulado por ASIMELEC, y sus asociados, hacia otros sectores de la sociedad que se puedan beneficiar de este activo intangible fundamental.
Esta Visión se desarrolla por medio de la Misión de contribuir al desarrollo de las Sociedades de la Información y el Conocimiento a través de cuatro ejes fundamentales: promoviendo, estimulando y realizando una adecuada transferencia del conocimiento; transfiriéndolo de forma que favorezca la creación de mas capital intelectual y el fomento de una adecuada innovación tecnológica, que a su vez genere nuevo conocimiento; apoyando este proceso compartiendo conocimientos, experiencias, metodologías, etc., con otros sectores de la sociedad y, finalmente, utilizando para ello, en la medida de lo posible, pero no de forma exclusiva, las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.
Desde su nacimiento la Fundación se ha ido desarrollando sin pausa de tal forma que en la actualidad, a pesar del poco tiempo transcurrido, ya ha comenzado a ofrecer los primeros frutos, con la esperanza de que sean precursores de una gran cosecha puesta al servicio de la comunidad.
Esta iniciativa viene a llenar un vacío existente en el proceso de transferencia del saber a la sociedad y constituye un avance mas en la tarea de alcanzar la anhelada Sociedad del Conocimiento, con el valor añadido de hacerlo en un sector de gran importancia estratégica como el de las TIC, donde ASIMELEC es uno de los interlocutores más cualificados ante las diferentes Administraciones y un referente para organismos e instituciones públicos y privados.
Cicerón, De finibus
Continuando mi disertación sobre la Transferencia del Conocimiento aprovecho para presentar en sociedad (la de la Información) un nuevo ser que, bajo la forma de una Fundación, nace para contribuir un poco mas a la construcción de la arquitectura que nos impulsa para establecernos de pleno en la Sociedad del Conocimiento.
Y lo hago con satisfacción, no exenta de una pequeña dosis de orgullo (¿porqué no reconocerlo?), pues no en vano soy uno de los “padres de la criatura” (los avances de la Ciencia: ¡se puede compartir paternidad!) y responsable de encaminar sus primeros pasos, a modo de tutor al que los progenitores encargan que les ayude en su formación, velando para tratar de conseguir que el nuevo miembro de nuestra sociedad se integre plenamente en ella de forma que su contribución sea útil y efectiva, causando un incremento del bienestar común.
La gestación no ha sido fácil, y no por falta de estímulo e ilusión de los participes en la idea, sino por las consabidas dificultades inherentes a la concepción y generación de un nuevo ser de estas características (trámites administrativos incluidos) tratando de que no sea simplemente un nombre mas que añadir a la lista, si no de crear y desarrollar una herramienta capaz de ayudar a paliar alguna de las dificultades expuestas en la primera parte de este artículo (Transferencia del Conocimiento (I)).
La idea se plasmó a principios del pasado 2006 cuando, basándose en consideraciones como las expuestas en la mencionada primera parte, se puso en marcha en ASIMELEC (Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de Electrónica y Comunicaciones) un proceso de reflexión cuyo objetivo era tratar de conocer como poder hacer un uso más eficaz de los activos intangibles de la Asociación.
El primer paso consistía en investigar el paradigma de ASIMELEC como prototipo de organización que progresa entre las dos sociedades mencionadas (Información y Conocimiento) dado que tanto la Asociación como sus asociados desarrollan sus actividades en ambas, utilizando información, y sus tecnologías asociadas, y también conocimiento, no siendo aventurado afirmar que en este caso la Información y sus tecnologías son instrumentos puestos al servicio del Conocimiento.
Como resultado de la investigación se definió una de las líneas directrices que habían de conducir el proceso de reflexión, por medio de la cual se trataba de analizar el acervo de capital intelectual de ASIMELEC para conseguir progresar en la dirección de hacer un uso mas eficaz de estos activos intangibles, convirtiéndose en proveedor de Conocimiento en un mundo donde existe una fuerte demanda de esta riqueza que no puede comprarse, pero si generarse, captarse y transmitirse.
Una de las conclusiones más importantes obtenidas de dicho proceso fue considerar que si el objetivo era representar el papel de proveedor de conocimiento, sería necesario tener una presencia efectiva en la sociedad, a la que se procuraría el saber acumulado por la Asociación para convertirlo en algo útil para otros sectores de ella.
La respuesta a tal necesidad se materializó por medio de la creación de una Fundación, constituida ante Notario en enero de 2007 con el nombre de FUNCOAS (Fundación para la Transferencia del Conocimiento de ASIMELEC), con la Visión de constituirse en herramienta de transmisión del Conocimiento acumulado por ASIMELEC, y sus asociados, hacia otros sectores de la sociedad que se puedan beneficiar de este activo intangible fundamental.
Esta Visión se desarrolla por medio de la Misión de contribuir al desarrollo de las Sociedades de la Información y el Conocimiento a través de cuatro ejes fundamentales: promoviendo, estimulando y realizando una adecuada transferencia del conocimiento; transfiriéndolo de forma que favorezca la creación de mas capital intelectual y el fomento de una adecuada innovación tecnológica, que a su vez genere nuevo conocimiento; apoyando este proceso compartiendo conocimientos, experiencias, metodologías, etc., con otros sectores de la sociedad y, finalmente, utilizando para ello, en la medida de lo posible, pero no de forma exclusiva, las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.
Desde su nacimiento la Fundación se ha ido desarrollando sin pausa de tal forma que en la actualidad, a pesar del poco tiempo transcurrido, ya ha comenzado a ofrecer los primeros frutos, con la esperanza de que sean precursores de una gran cosecha puesta al servicio de la comunidad.
Esta iniciativa viene a llenar un vacío existente en el proceso de transferencia del saber a la sociedad y constituye un avance mas en la tarea de alcanzar la anhelada Sociedad del Conocimiento, con el valor añadido de hacerlo en un sector de gran importancia estratégica como el de las TIC, donde ASIMELEC es uno de los interlocutores más cualificados ante las diferentes Administraciones y un referente para organismos e instituciones públicos y privados.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Sábado 24 Marzo 2007 a las 10:54
Editado por
Fernando Davara
Fernando Davara es Artillero (General de Brigada y Diplomado de Estado Mayor) Físico (Especialidad de Automática e Informática) y Doctor en Informática, complementando esta formación con diversos cursos en las áreas de Inteligencia Artificial y Sistemas Expertos, Tecnologías de la Información, Gestión del Conocimiento, Seguridad y Defensa, etc., así como con la obtención del Diploma de Suficiencia investigadora de la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid.
Fernando Davara ha dedicado más de 20 años de trabajo y estudio a los sistemas espaciales y sus aplicaciones, en particular en el dominio de la Geomática, seis de ellos como Director del Centro de Satélites de la Unión Europea.
Actualmente es Director de la Fundación FUNCOAS (para la Transferencia del Conocimiento de la Asociación ASIMELEC), Rector de la Sociedad de Estudios Internacionales, Codirector y Asesor tecnológico del Master de Postgrado en Sistemas de Información Geográfica de la Facultad de Informática de la Universidad Pontificia de Salamanca (Campus de Madrid).
Asimismo es Vicepresidente de la Fundación PREDENA, para la prevención y recuperación de desastres naturales, miembro del Consejo Editorial de Tendencias21 y del Board of Directors del Open Geospatial Consortium (Europe) (OGC(E).
Fernando Davara ha dedicado más de 20 años de trabajo y estudio a los sistemas espaciales y sus aplicaciones, en particular en el dominio de la Geomática, seis de ellos como Director del Centro de Satélites de la Unión Europea.
Actualmente es Director de la Fundación FUNCOAS (para la Transferencia del Conocimiento de la Asociación ASIMELEC), Rector de la Sociedad de Estudios Internacionales, Codirector y Asesor tecnológico del Master de Postgrado en Sistemas de Información Geográfica de la Facultad de Informática de la Universidad Pontificia de Salamanca (Campus de Madrid).
Asimismo es Vicepresidente de la Fundación PREDENA, para la prevención y recuperación de desastres naturales, miembro del Consejo Editorial de Tendencias21 y del Board of Directors del Open Geospatial Consortium (Europe) (OGC(E).
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