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CONOCIMIENTO


Pensar y obrar, obrar y pensar, es la suma de toda sabiduría.
Goethe


En un artículo anterior valoraba que, a mi entender, Europa esta lejos de cumplir los objetivos de la denominada Estrategia de Lisboa en términos de inversión en I+D en porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB). Algunos de mis lectores me han preguntado sobre el alcance de tal estrategia y otros por su parte me sugieren que publique algo sobre ella, su vigencia (si es que todavía lo está) así como una breve valoración personal.

Dado que los lectores son la razón de ser fundamental de un “blog” procuraré complacerles dedicando las siguientes líneas a los orígenes y estado actual de esta estrategia, en las que trataré de clarificar el lenguaje casi críptico con el que normalmente se expresan los expertos en este tema.

Para evitar alargar innecesariamente el artículo, dejaré para una segunda parte el resumen de las líneas maestras de la contribución española, en particular en lo que respecta a la I+D+i, reflejada fundamentalmente por el Programa Ingenio 2010.

Historia

Lisboa, Marzo de 2000; en la Cumbre correspondiente a la presidencia portuguesa de la Unión Europea los Jefes de Estado y de Gobierno europeos aprobaron una estrategia económica y social para el período 2000 – 2010, conocida desde entonces como “Estrategia de Lisboa”.

En ella se definían una serie de líneas de acción comunes que tenían como objetivo lograr que en 2010 la Unión Europea se convirtiera en la "economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de un crecimiento económico sostenible, con más y mejores empleos, mayor cohesión social y dentro del respeto al medio ambiente".

La base fundamental la constituía un conjunto de prioridades, entre las que se encontraban la transición hacia una sociedad basada en el conocimiento, el refuerzo de la educación y formación, así como la modernización del modelo social europeo, todo ello en un entorno macroeconómico equilibrado.

Asimismo recogía una serie de objetivos con unos indicadores (14) para poder medir su evolución. Destacaban el de crecer económicamente un 3% al año, dedicar el 3% del PIB a investigación y desarrollo, alcanzar una tasa de empleo global del 70%, 60% en el caso de las mujeres profesionalmente activas y 50% en el de los trabajadores de 55 a 64 años.

El conjunto de reformas que integraban la estrategia eran interdependientes y por ello era evidente desde su nacimiento que todas aquellas acciones que llevara a cabo un Estado miembro serían mucho más eficaces si se realizaban de forma coordinada con los otros, pero era igualmente indudable que esta interdependencia constituía un riesgo en caso de falta de coordinación o ante diferentes impulsos nacionales.

En 2004, coincidiendo casi con el ecuador del período de la estrategia, el Consejo Europeo procedió a llevar a cabo un proceso de revisión. En primer lugar se encargó un estudio preliminar de evaluación a un grupo de expertos presidido por el antiguo Primer Ministro holandés Win Kok, cuyos resultados fueron desalentadores.

El denominado “Informe Kok” reconocía que la propia Unión y los Estados miembros no se habían implicado lo suficiente, con el añadido de una situación económica mundial adversa y una fuerte dispersión de objetivos, por lo que se concluía que sería prácticamente imposible cumplir los objetivos propuestos para el año 2010.

Otras conclusiones del informe hablaban del riesgo de quedar apartados de la competición mundial por varias razones como un débil crecimiento, precariedad de empleo, éxodo de investigadores, coste creciente de la protección social relacionada con el envejecimiento de la población, etc., por lo que, considerando que los desafíos a los que se enfrentaba Europa eran mayores que en el 2000, se recomendaba proceder con urgencia a una aplicación acelerada de la estrategia de Lisboa.

De acuerdo con las conclusiones de este informe, el Consejo europeo de noviembre de 2004 pidió a la Comisión que presentara urgentemente propuestas para revisar la estrategia, y posteriormente, siguiendo sus recomendaciones, los Jefes de Estado y de gobierno decidieron en el Consejo europeo de marzo de 2005 revisar la estrategia concentrándose en dos objetivos: crecimiento y empleo, preservando el equilibrio entre los tres pilares del proceso (económico, social y medioambiental)

En conclusión la que se aplica en la actualidad es la denominada “Estrategia de Lisboa revisada” o bien “estrategia para el crecimiento y el empleo” que pueden considerarse hoy como los dos grandes objetivos de la Unión Europea.

Estrategia de Lisboa revisada

Después de las decisiones adoptadas en los diferentes Consejos europeos de 2005 la Estrategia de Lisboa se apoya en una serie de medidas entre las que destacan dos tipos de programas:

– Programa Comunitario;
– Programas Nacionales de Reforma (PNR)

El Programa Comunitario, publicado en enero de 2006, se apoya fundamentalmente en el 7º Programa Marco para actividades de investigación, desarrollo tecnológico y de demostración, y en el Programa Marco para la innovación y la competitividad.

Por su parte los Programas Nacionales de Reforma se basarán en unas líneas directrices integradas (24 LDI) definidas por el Consejo en julio de 2005 sobre la base de los tres grandes dominios de intervención: macro y microeconomía y empleo.

En este momento, con excepción de Francia, todos los Estados miembros han designado un coordinador nacional para la Estrategia revisada y establecido sus PNR. España lo hizo en junio de 2005 constituyendo la Unidad Permanente de Lisboa en la Oficina Económica del Presidente del Gobierno y en octubre del mismo año presentando a la Comisión Europea el Programa Nacional de Reformas español y nombrando un Coordinador Nacional del Programa.

Pero este caso español merece ser tratado de forma monográfica, por lo que será objeto de análisis en el próximo artículo.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Sábado 31 Marzo 2007 a las 23:44
(Elaboración propia; fuente de datos EUROSTAT y otros)
(Elaboración propia; fuente de datos EUROSTAT y otros)
Diariamente se publican informes, memorias, estadísticas, etc., con interpretaciones de todo tipo, en algunos casos verdaderamente contradictorias, impulsadas por el afán de obtener conclusiones positivas (o negativas) basadas en la línea de argumentación de sus autores.

Uno de estos hechos se ha producido durante estos días con respecto a una noticia publicada en medios especializados que hace referencia a la divulgación por EUROSTAT (la Oficina de estadística de la Unión Europea) de los resultados provisionales del estado de la Investigación y Desarrollo en la UE en el período del 2005.

La evaluación de los datos en diferentes diarios europeos presenta un denominador común, caracterizado por un cierto pesimismo, que se complementa asimismo con matices casi unánimes, que en su conjunto expresan que los causantes son “los otros”.

Dicho de otra forma, la conclusión en casi todos los casos podría sintetizarse como: “nosotros (los europeos) no estamos cumpliendo los objetivos, pero al menos nosotros (los del Estado de la UE al que pertenece el medio de información) estamos mejorando”.

¿Qué información presenta el informe que da lugar a evaluaciones tan particulares? El dato que encabeza el documento adelanta que el gasto en I+D de la Unión Europea a 25 ha permanecido sin cambios en 2005, manteniendo el porcentaje de 1,85% del PIB alcanzado en 2004.

En realidad la inversión disminuyó, quedando en 1,84%, pero considerando la UE a 27, por lo que esta caída no debe tenerse en cuenta para obtener conclusiones, pues los datos se refieren a 2005 y la incorporación de Rumania y Bulgaria se produjo en enero del 2007.

Entre los diferentes Estados de la Unión solamente dos países alcanzan y superan el objetivo del 3% para 2010 establecido en la denominada Estrategia de Lisboa; Suecia con un 3,86% y Finlandia con el 3,48%, quedando cerca Alemania (2,51%), Dinamarca (2,44%), Austria (2,36%) y Francia (2,13%), únicos países que superan el 2%.

En el polo opuesto se encuentran Eslovaquia (0,51%), Bulgaria (0,50%), Chipre (0,40%) y Rumania (0,39%).

En lo que respecta a España (1,12%) aparecen datos positivos, como el incremento del 0,6% con respecto a 2004, o el de la inversión en I+D+i, pero hay también indicadores negativos que deberían tenerse en cuenta a la hora de diseñar políticas de investigación e innovación. Por ejemplo, la brecha que existe respecto a la Unión Europea a 15, 25 y 27, o el hecho de que en el formato de UE a 15 solamente se supera a Grecia y Portugal (0,61% y 0,81% respectivamente) o bien el haber sido superada por uno de los países recientemente incorporados, concretamente Eslovenia (1,22%)

No está en mi ánimo llevar a cabo un análisis en profundidad del documento de EUROSTAT, pues desbordaría sobradamente los límites de este artículo, y además correría el riesgo de caer en el mismo error de otros, es decir: “si (negativo), pero nosotros menos (positivo)…”

Pero no puedo evitar hacer una valoración que creo debe ser lo mas aséptica posible y para ello, partiendo de los datos de EUROSTAT, a los que he añadido algunos de otras fuentes, he elaborado el gráfico que adjunto por medio del cual, manipulando algo la conocida frase de “mas vale un gráfico que mil palabras”, tratar de obtener alguna conclusión del informe.

La primera conclusión que deduzco al examinar el gráfico es que Europa está lejos de cumplir los objetivos de la anteriormente mencionada Estrategia de Lisboa, donde se propuso que la inversión en I+D alcanzara en el año 2010 un 3% en términos del Producto Interior Bruto (PIB). Y además, a la vista de los resultados del año 2005 y de la evolución de los anteriores, no parece que sea posible conseguir el objetivo pues la tendencia temporal es a alejarse de él.

Si se compara el gasto en I+D en porcentaje del PIB con el de otras economías mundiales tampoco se obtienen conclusiones muy positivas al observar el 2,68% en los EEUU y el 3,18% en Japón, sin desechar la evidente progresión de China que alcanzó en 2005 el 1,34%, superando ya a España, y amenazando con alcanzar y también superar a la Unión Europea en cualquiera de los dos formatos (a 15 y a 25) donde aparecen los mayores porcentajes.

En definitiva, independientemente de la visión positiva que se pueda obtener de la noticia debemos pensar seriamente en la otra cara (la negativa) dado que estamos hablando de investigación y desarrollo, uno de los dominios junto a innovación, etc., donde Europa no puede permitirse el lujo de ser inferior o dependiente si quiere ser competitiva en un plano, al menos, de igualdad.

No seamos ingenuos y hagamos autocrítica.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Miércoles 28 Marzo 2007 a las 01:53
No basta adquirir sabiduría; es necesario también usarla.
Cicerón, De finibus

Continuando mi disertación sobre la Transferencia del Conocimiento aprovecho para presentar en sociedad (la de la Información) un nuevo ser que, bajo la forma de una Fundación, nace para contribuir un poco mas a la construcción de la arquitectura que nos impulsa para establecernos de pleno en la Sociedad del Conocimiento.

Y lo hago con satisfacción, no exenta de una pequeña dosis de orgullo (¿porqué no reconocerlo?), pues no en vano soy uno de los “padres de la criatura” (los avances de la Ciencia: ¡se puede compartir paternidad!) y responsable de encaminar sus primeros pasos, a modo de tutor al que los progenitores encargan que les ayude en su formación, velando para tratar de conseguir que el nuevo miembro de nuestra sociedad se integre plenamente en ella de forma que su contribución sea útil y efectiva, causando un incremento del bienestar común.

La gestación no ha sido fácil, y no por falta de estímulo e ilusión de los participes en la idea, sino por las consabidas dificultades inherentes a la concepción y generación de un nuevo ser de estas características (trámites administrativos incluidos) tratando de que no sea simplemente un nombre mas que añadir a la lista, si no de crear y desarrollar una herramienta capaz de ayudar a paliar alguna de las dificultades expuestas en la primera parte de este artículo (Transferencia del Conocimiento (I)).

La idea se plasmó a principios del pasado 2006 cuando, basándose en consideraciones como las expuestas en la mencionada primera parte, se puso en marcha en ASIMELEC (Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de Electrónica y Comunicaciones) un proceso de reflexión cuyo objetivo era tratar de conocer como poder hacer un uso más eficaz de los activos intangibles de la Asociación.

El primer paso consistía en investigar el paradigma de ASIMELEC como prototipo de organización que progresa entre las dos sociedades mencionadas (Información y Conocimiento) dado que tanto la Asociación como sus asociados desarrollan sus actividades en ambas, utilizando información, y sus tecnologías asociadas, y también conocimiento, no siendo aventurado afirmar que en este caso la Información y sus tecnologías son instrumentos puestos al servicio del Conocimiento.

Como resultado de la investigación se definió una de las líneas directrices que habían de conducir el proceso de reflexión, por medio de la cual se trataba de analizar el acervo de capital intelectual de ASIMELEC para conseguir progresar en la dirección de hacer un uso mas eficaz de estos activos intangibles, convirtiéndose en proveedor de Conocimiento en un mundo donde existe una fuerte demanda de esta riqueza que no puede comprarse, pero si generarse, captarse y transmitirse.

Una de las conclusiones más importantes obtenidas de dicho proceso fue considerar que si el objetivo era representar el papel de proveedor de conocimiento, sería necesario tener una presencia efectiva en la sociedad, a la que se procuraría el saber acumulado por la Asociación para convertirlo en algo útil para otros sectores de ella.

La respuesta a tal necesidad se materializó por medio de la creación de una Fundación, constituida ante Notario en enero de 2007 con el nombre de FUNCOAS (Fundación para la Transferencia del Conocimiento de ASIMELEC), con la Visión de constituirse en herramienta de transmisión del Conocimiento acumulado por ASIMELEC, y sus asociados, hacia otros sectores de la sociedad que se puedan beneficiar de este activo intangible fundamental.

Esta Visión se desarrolla por medio de la Misión de contribuir al desarrollo de las Sociedades de la Información y el Conocimiento a través de cuatro ejes fundamentales: promoviendo, estimulando y realizando una adecuada transferencia del conocimiento; transfiriéndolo de forma que favorezca la creación de mas capital intelectual y el fomento de una adecuada innovación tecnológica, que a su vez genere nuevo conocimiento; apoyando este proceso compartiendo conocimientos, experiencias, metodologías, etc., con otros sectores de la sociedad y, finalmente, utilizando para ello, en la medida de lo posible, pero no de forma exclusiva, las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.

Desde su nacimiento la Fundación se ha ido desarrollando sin pausa de tal forma que en la actualidad, a pesar del poco tiempo transcurrido, ya ha comenzado a ofrecer los primeros frutos, con la esperanza de que sean precursores de una gran cosecha puesta al servicio de la comunidad.

Esta iniciativa viene a llenar un vacío existente en el proceso de transferencia del saber a la sociedad y constituye un avance mas en la tarea de alcanzar la anhelada Sociedad del Conocimiento, con el valor añadido de hacerlo en un sector de gran importancia estratégica como el de las TIC, donde ASIMELEC es uno de los interlocutores más cualificados ante las diferentes Administraciones y un referente para organismos e instituciones públicos y privados.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Sábado 24 Marzo 2007 a las 10:54

Bitácora

Transferencia del Conocimiento (I)

Sábado 24 Marzo 2007
No basta adquirir sabiduría; es necesario también usarla.
Cicerón, De finibus

Posiblemente se me tilde de repetitivo si menciono, una vez mas, que nos encontramos en la Sociedad de la Información tratando de avanzar hacia la del Conocimiento. Pero al hacerlo quiero reiterar la importancia que doy a esta distinción entre sociedades, uno de los pilares en los que me apoyo para continuar con mi campaña en favor del Conocimiento y la Innovación.

Por coherencia con lo expuesto, asumo el riesgo del reproche y comienzo este artículo aludiendo al profundo cambio económico y social del que somos testigos presenciales, caracterizado principalmente por la transición desde una sociedad industrial, cuya economía se basa en la transformación de materias primas y la obtención de productos manufacturados, hacia otra nueva cuya característica mas distintiva es la información, junto con las tecnologías a las que denominamos TIC (de la información y las comunicaciones) que permiten gestionarla.

Por diversas causas conocidas, que evito exponer para no alargar innecesariamente el texto, algunos países se encuentran todavía en la primera de las sociedades, intentando alcanzar la segunda. Otros están a caballo entre las dos, y un tercer grupo ya establecido en la sociedad de la información, continúa su progresión, con diferentes velocidades, hacia la sociedad del conocimiento, caracterizada también por la información y las TIC, pero donde el énfasis se pone en el saber y la creatividad, siendo las tecnologías instrumentos de apoyo. Así que, con independencia de los avances tecnológicos puestos en la escena, tal sociedad será mucho mas humana que las anteriores.

Gestión del Conocimiento

Si el objetivo es llegar a establecerse en la Sociedad del Conocimiento es preciso ser conscientes de que el activo fundamental es el saber, que no puede comprarse ni venderse, pero si gestionarse y administrarse, lo que supone llevar a cabo acciones para crearlo y conservarlo, aumentarlo y difundirlo.

Basándose en estas reflexiones pudiera parecer que la gestión del conocimiento es algo muy moderno, incluso futurista, pero hace ya más de una década que comenzó a utilizarse este término, traducción del conocido “Knowledge Management” que inundó a mediados de los años 90 la literatura anglosajona especializada en la materia.

En la actualidad, y después de haber pasado por diversas vicisitudes, la Gestión del Conocimiento es un término mayoritariamente aceptado que, con pequeñas diferencias, más de forma que de fondo, define el proceso, y los sistemas que lo hacen posible, de obtener, almacenar, organizar, mantener, procesar y difundir el conocimiento de una organización, organismo, institución o sociedad, con objeto de acumular mas conocimiento y utilizarlo para poder obtener beneficios de todo tipo.

Todas estas fases que completan el “ciclo de vida” del conocimiento no son fáciles de llevar a cabo, como puede deducirse de la complejidad de acceder, capturar, almacenar, etc., este activo intangible. Una de las consecuencias de tal dificultad es que la gestión no siempre es satisfactoria, provocando decepciones que inducen a abandonar este tipo de proceso sustituyéndolo por otros más fáciles y de resultados aparentemente más beneficiosos.

La experiencia de los últimos años muestra que existe una tendencia bastante generalizada a aplicar la Gestión del Conocimiento en las organizaciones con una visión limitada en lo que respecta a la fase de difusión o transferencia, que es precisamente una de las más importantes al ser responsable de generar beneficios en los receptores del conocimiento.

Transferencia del Conocimiento

¿Dónde se identifica esta limitación en la gestión del conocimiento que hace que no siempre se aplique satisfactoriamente? Principalmente en la transferencia, dado que, en muchas organizaciones si bien acostumbra a existir la voluntad de difundir el capital intelectual, se hace con una visión limitada a entornos muy particulares o influida por otros factores diversos.

De igual forma que le sucede a una persona, cuando una organización acumula cierta cantidad de conocimiento (o saber) parece lógico que trate de compartirlo e impartirlo, pues de esta forma obtendrá rendimientos de todo tipo (económicos, sociales, profesionales, etc.) constituyéndose en uno de los referentes en su dominio de excelencia, sin olvidar que la interacción con otras organizaciones al transferir el conocimiento tendrá entre otras consecuencias la de aumentar el suyo propio.

Esta hipótesis podría refutar lo expuesto en el párrafo precedente a ella, respecto a las visiones limitadas en la aplicación de la transferencia del conocimiento. Pero si se analizan los diferentes paradigmas que suelen existir en la difusión se deduce que, aun siendo cierta, no es representativa de la mayoría.

Existe un primer modelo, bastante extendido, al que podemos denominar endógeno, que entiende la transferencia del conocimiento como un proceso interno de difusión en la propia organización con objeto de generar más conocimiento así como de obtener beneficios y ser más competitivos.

Un segundo modelo, exógeno, trata de transferir el conocimiento hacia el exterior pero buscando un beneficio, normalmente económico, y lo que en realidad se transfiere es tecnología. Aunque próximos, los dos conceptos son diferentes; al transferir tecnología se incorporan a los mecanismos de producción los conocimientos obtenidos fuera de ellos, bien con ánimo de lucro, entre empresas, o de difusión de resultados de investigación, entre universidades e instituciones de investigación y empresas.

Existe un tercer modelo, mezcla de los anteriores, donde se admite la transferencia interna, pero se trata de evitar la externa, bien de conocimiento, bien de tecnología, ante el temor de que aumente la capacidad de otros o de que nuestro saber pierda parte de su valor si lo compartimos.

En todos estos casos se trata de obtener beneficio en términos económicos, comerciales, financieros, de competitividad, etc., lo que no deja de ser plausible, pero siempre están dirigidos a un objetivo claramente identificado.

En la Sociedad del Conocimiento las organizaciones deben ser capaces de adquirir, generar y utilizar el conocimiento; pero es necesario transferirlo en beneficio de la propia sociedad, ayudando a su desarrollo socioeconómico y generando más conocimiento, que se convertirá a su vez en algo útil para ella.

En definitiva, al enfrentarse al reto de alcanzar la Sociedad del Conocimiento debe plantearse e implementarse la introducción de este modelo social de transferencia, adecuando o adaptando las empresas y organizaciones para asumir estos cambios.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Sábado 24 Marzo 2007 a las 00:18
Después de una larga ausencia, provocada por la prioridad de tener que hacer frente a nuevos retos profesionales, vuelvo a tomar contacto con el blog y sus lectores, confesando de antemano que durante este tiempo he tenido que calmar varias veces mi impaciencia por regresar.

Si me dejara guiar por un primer impulso comenzaría con el clásico “Dicébamus hesterna díe...”, pero, si bien puede inspirarme el gran poeta místico, y su mostrado interés por el conocimiento, no estoy muy convencido de que Fray Luis de León pronunciara la famosa frase y además, aunque así fuera, yo no he sido procesado por Inquisición alguna, ni tampoco retorno de una estancia en la cárcel.

Traigo lo dicho a mi discurso pues, aunque en el tiempo transcurrido desde mi última página hemos seguido avanzando hacia la ansiada Sociedad del Conocimiento, al analizar algunas informaciones se puede tener la impresión de que esto no es cierto. Una muestra de esta aparente dificultad de progresión es la noticia que comentaré a continuación, causante de mi predisposición a comenzar con un “Como decíamos ayer...” para expresar que en este tiempo han permanecido activos los síntomas que afectaban entonces, y siguen haciéndolo ahora, a la capacidad de innovación tecnológica española.

La noticia, que ya conocíamos de forma no oficial hacía tiempo, trata de la entrega de los Premios TIC que concede desde 1995 la Comisión Europea a aquellos productos o servicios considerados particularmente innovadores en el campo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

La ceremonia de entrega de estos premios, se celebró hoy 16 de marzo en CeBIT, la feria de las TIC que se lleva a cabo en Hanover todos los años por estas fechas. Una de las características de esta edición es que por primera vez en la historia de estos galardones se hace uso de esta feria, considerada como la más importante del mundo y un referente a la hora de conocer el estado del arte en las tecnologías de la información.

La Comisaria Europea responsable de la Sociedad de la Información y Medios de Comunicación, Viviane Reding, entregó estos premios a los ganadores elegidos en un duro proceso de selección en el que se valoran, entre otros factores, la cuota de innovación, el evidente potencial de mercado, los avances técnicos y la capacidad de creación de empleo.

Los primeros premios se otorgaron a una empresa sueca, otra del Reino Unido y una tercera de Austria, mientras que el resto de hasta 20 premiados se repartieron entre Alemania, con siete galardones, Francia con tres, Austria con otros tres (además del primer premio) y uno para Finlandia, Suecia, Israel y Noruega, respectivamente.

Un breve análisis de la noticia, basado en la lectura detallada de los productos y servicios ganadores, así como de las empresas y países a los que representan, nos lleva a detectar los síntomas a los que hacia referencia al comenzar este artículo; entre los 3 grandes premios y los 17 premios normales no hay ninguna empresa española, a diferencia de lo sucedido en el 2006, o en años anteriores, cuando los premios se denominaban IST.

Otro dato significativo extraído de las estadísticas de los premios, desde su creación en 1995 hasta el pasado 2006, es que mas del 80% de los ganadores fueron Pequeñas y Medianas empresas, por lo que a la hora de tratar de justificar la ausencia de las españolas no puede alegarse la dura competencia con grandes compañías con capacidad para invertir en la tercera I de la I+D+I.

¿Qué consecuencias se deducen que puedan ser motivo de preocupación? Según su propia definición se trata de unos premios concedidos a productos o servicios particularmente innovadores en el campo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, por lo que puede colegirse que se premia al conocimiento aplicado, es decir a la capacidad de combinar conocimientos para crear algo nuevo y con valor económico.

Este aspecto, el económico, puede sorprender al hablar de conocimiento, pero conviene recordar que entre los factores utilizados para seleccionar a los galardonados se combina la cuota de innovación con el potencial de mercado, la creación de empleo, etc. Es decir, se reconoce que quien dará valor añadido a la innovación será el propio mercado, o su potencial de aceptación del producto o servicio, que se manifestará para el innovador en la recompensa comercial y para la sociedad en los beneficios que obtendrá en términos de avances en su desarrollo, calidad de vida y prosperidad.

Siendo las TIC uno de los motores de la sociedad actual, causantes de esta moderna revolución que nos ha transportado a la Sociedad de la Información, no puede dejar de preocuparnos el hecho de que en términos de innovación España no aparezca en las filas de los premiados por la Unión Europea en un dominio como este donde el conocimiento es también un factor económico clave para asegurar el crecimiento, la competitividad y el empleo.

Por fortuna no todos los síntomas son negativos y puede vislumbrarse un rayo de esperanza cuando se repasan los nombres de las 70 compañías que en su momento fueron elegidas entre 450 candidatas para integrar el selecto grupo donde escoger, con los criterios anteriormente apuntados, a las 20 finalmente premiadas.

En esta lista de finalistas aparecen dos empresas españolas: SAFELAYER Secure Communicatios y KINAMIK Data Integrity. La primera fue seleccionada por su plataforma TrustedX, que a los servicios Web estándar incorpora otros de seguridad en firma electrónica y protección de datos, y la segunda por su aplicación KSuite para almacenar información digital de forma segura.

En definitiva nos encontramos una vez mas con las luces y las sombras; claridad por la presencia entre los destacados de SAFELAYER y KINAMIK y penumbra por la ausencia de premiados. Como en este caso, desafortunadamente, las nubes consiguen obscurecer el escenario no puedo evitar mostrar mi preocupación y tratar de compartirla con los que me distinguen con la lectura de estas breves líneas.

Pero no debe cundir el desánimo; entre todos debemos tratar de aportar algo más de luz y conseguir que la claridad se imponga. Por mi parte lo haré volviendo a tratar el fondo de este asunto en cuantas ocasiones me sea posible, además de continuar con mi campaña en favor del conocimiento y la innovación, en este y otros foros distintos al blog. Mientras tanto roguemos para que el panorama cambie y en los próximos años podamos destacar la presencia entre los premiados de algunas de las Pequeñas y Medianas empresas españolas.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Sábado 17 Marzo 2007 a las 12:12

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Fernando Davara
Fernando Davara es Artillero (General de Brigada y Diplomado de Estado Mayor) Físico (Especialidad de Automática e Informática) y Doctor “cum laude” en Ingeniería Informática, complementando esta formación con diversos cursos en las áreas de Inteligencia Artificial y Sistemas Expertos, Tecnologías de la Información, Gestión del Conocimiento, Seguridad y Defensa, etc., así como con la obtención del Diploma de Suficiencia investigadora de la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid.

Ha dedicado más de 25 años de trabajo y estudio, siendo autor de numerosos trabajos y monografías, fundamentalmente en los dominios del Espacio y sus aplicaciones, Gestión de crisis, Geomática, Medio Ambiente y Seguridad, Nuevas tecnologías de la Información y las Comunicaciones e Inteligencia Económica. En este mismo contexto ha participado en gran número de seminarios y coloquios (nacionales e internacionales), llevado a cabo varias actividades investigadoras y ha ocupado diversos cargos nacionales y extranjeros, entre ellos seis años como Director del Centro de Satélites de la Unión Europea.

Actualmente es Presidente y consultor sénior de “Circulo de Inteligencia.” consultora especializada en Inteligencia Económica y Estratégica, Director de la Fundación FUNCOAS (para la Transferencia del Conocimiento de las TIC, de la Asociación AMETIC) y Rector de la Sociedad de Estudios Internacionales.

Asimismo es profesor y asesor de diversos Master y Cursos de Postgrado, entre ellos del Área de Inteligencia Económica del Curso de Especialista Universitario en Servicios de Inteligencia del Instituto Universitario “General Gutiérrez Mellado”, así como de Inteligencia Económica y planificación estratégica en Cursos y Maestrías en diversas instituciones en España e Iberoamérica, principalmente en Colombia, y miembro del Consejo Editorial de Tendencias21.

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