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CONOCIMIENTO

“Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas” [Aristóteles]


A raíz de la publicación de mi última bitácora (véase Inteligencia Económica; factor clave en Francia ¿y en España?) he recibido un buen número de comentarios y preguntas de amigos, colaboradores y profesionales del mundo de la inteligencia, haciendo referencia en su mayor parte a la falta de una distinción clara entre los conceptos de Inteligencia Económica (IE) e Inteligencia Competitiva (IC) lo que, a su juicio, engendra dudas en su aplicación.

Con objeto de aportar alguna claridad en medio de esta confusión trataré hoy de aproximar algo ambos términos, siendo consciente de que no puedo buscar un imposible: “disponer de una definición concreta de IE que abarque las diferentes disciplinas que utilizando metodologías similares tratan de alcanzar los mismos fines”

Partiendo de la identificación del problema, así como de las causas que lo provocan, asentadas muchas veces en un corporativismo arraigado en organizaciones y sectores profesionales que se han pronunciado por uno u otro concepto, no trataré de llegar a un ideal, utópico, sino simplemente a encontrar nexos comunes que, en lugar de separar, procuren enlazar ambas disciplinas las cuales, aunque no lo parezca, se encuentran muy próximas entre sí.

Para ello analizando los conceptos que estimo son más cercanos, que paradojicamente son los que parecen causar mayor confusión, me centraré en lo que ambos términos tienen en común, dejando a un lado lo que los separa. De esta forma, se podría llegar a proponer un enfoque común e integrador, el cual, reconociendo las pequeñas diferencias, permitiría una utilización más pragmática y eficaz de los métodos y herramientas de ambas disciplinas.

Intentando esclarecer por qué se establecen diferencias entre la Inteligencia Económica y la Competitiva, así como, a su vez, en múltiple ocasiones se utilizan indistintamente, he tomado como ejemplos los casos de Francia y España, motivo de las preguntas planteadas respecto a la bitácora anterior.

En el caso francés se trata la Inteligencia Económica como un factor clave en defensa de los intereses nacionales, a la vez que para la promoción de la competitividad e innovación del sector privado. Es decir ambos conceptos se unen en uno solo, diferenciándose solamente, y de forma muy diluida, a la hora de implementarla en los diferentes sectores económicos.

Por su parte, en España, parece haberse establecido una clara diferencia entre la IE y la IC caracterizada por su ámbito o campo de aplicación, donde la primera (IE) se considera como privativa o competencia del Estado mientras que la segunda (IC) encuentra su razón de ser en el sector privado, principalmente en el mundo empresarial.

En este sentido pueden encontrarse múltiples referencia tanto en lo público (Centro Nacional de Inteligencia, Estrategia Española de Seguridad, etc.) como en lo privado, por lo cual la diferenciación se ha ido consolidando y afirmando como un hecho casi normal y rutinario, lo que dificulta enormemente el objetivo de tratar de de aproximar y unificar ambos conceptos.

Sin embargo existen determinados indicios o señales que inducen a hacerlo. Si bien la IE ha sido práctica habitual de los servicios de Inteligencia, en su nueva concepción puede considerarse como una disciplina emergente que comprende un proceso continuo y permanente de planificación y obtención de información y su análisis para transformarla en conocimiento e inteligencia en apoyo a la toma de decisiones estratégicas, en cualquier ámbito de actuación, para ayudar a la competitividad de las organizaciones, a la protección de los intereses económicos, tecnológicos, comerciales, etc., y a la seguridad de los Estados.

Al aplicar esta nueva concepción en la actual sociedad globalizada aparece un hecho sorprendente; en este dominio, el interés particular ya no es asunto exclusivo del ámbito privado y el interés general no es exclusivamente un asunto público.

Ante algo tan insólito, por sorprendente, las preguntas surgen casi espontáneamente: ¿Quién o quienes deberían responsabilizarse de la gestión del conocimiento obtenido sobre las amenazas y oportunidades industriales, económicas y financieras que aparecen en los escenarios globales? ¿Cuál es el papel de las instituciones y organizaciones privadas en la implantación y utilización de las nuevas concepciones de la Inteligencia?¿En un caso corresponde a los Estados y en el otro a las empresas?

La respuesta la encontramos en los propios conceptos de la IE y la IC. Con independencia de su ámbito de aplicación, la irrupción de las modernas disciplinas de Inteligencia Económica y Competitiva ha dado lugar a una transformación de la práctica de la planificación estratégica, obligada a cambiar de paradigma, pasando de los mecanismos clásicos de gestión de información, rígidos y encorsetados, al empleo de modernas herramientas de generación de inteligencia, más ágiles y flexibles, que evitan asumir ciertos riesgos, desgraciadamente muy habituales, como la improvisación y la ausencia de previsión.

Considerando que hoy en día el concepto de seguridad nacional, se ha ampliado a aspectos financieros, económicos, culturales, etc., e implica también la defensa de los intereses económicos, comerciales y tecnológicos en los sectores de mayor importancia estratégica, se deduce el reconocimiento de que la Inteligencia Económica es un ingrediente esencial de la seguridad y competitividad nacional, por tanto de ámbito estatal.

Pero si esta disciplina ayuda a reducir la incertidumbre y permite la detección precoz de amenazas y oportunidades, proporcionando capacidad de reacción y margen de maniobra, reforzando de esta forma no solamente la competitividad, sino también la proyección de futuro, también debe ser un elemento esencial para organizaciones y empresas privadas, como lo demuestra el hecho de que estas últimas hayan ido adoptando y acomodando conceptos tradicionales de los servicios de inteligencia.

Utilizando un razonamiento similar respecto a la Inteligencia Competitiva deducimos que esta no debe permanecer confinada en el ámbito de las grandes empresas y organizaciones privadas, ni la Inteligencia Económica continuar limitada a las prácticas de los servicios de inteligencia estatales; sus actividades, las de ambas, por su proximidad y similitud, son necesarias para la planificación de futuro tanto en el sector público como en el privado y en grandes compañías o pymes, en cualquier sector de actividad.

Apoyándome en lo anteriormente expuesto, sabiendo que cuento con el apoyo de profesionales y expertos que quieren avanzar en este sentido, finalizo esta bitácora ofreciendo una propuesta integradora: adoptemos un enfoque común donde Inteligencia Económica y Competitiva, sin importar la semántica, se reconozcan como herramientas de obtención y generación de conocimiento en apoyo a la toma de decisiones, con aplicación en el ámbito público así como en entornos empresariales y privados, aplicando su métodos y utilizando sus herramientas de forma pragmática, olvidando las diferencias y resaltando las similitudes, que afortunadamente son muchas más que aquellas.

El éxito de su implantación dependerá de la colaboración de todos los actores implicados, y a cualquier nivel, desde el Estado, e instituciones autonómicas, territoriales o regionales, hasta las entidades locales, organizaciones y asociaciones, grandes empresas y pymes, fomentando y aplicando una cultura de Inteligencia Económica y Competitiva, sin distinciones ni matices, en beneficio de todos.

No podría encontrar un mejor apoyo a mi propuesta que en las palabras que el Director del Centro Nacional de Inteligencia español, General Sanz Roldán, dirigió en abril de 2011 a los asistentes a un coloquio con representantes del mundo empresarial, cuando, anticipando la futura relación asociativa en el dominio de la Inteligencia Económica entre el mundo de la empresa y el CNI, afirmó. “Algún día seremos capaces entre todos de tener un sistema de inteligencia económica que beneficie al Estado, que beneficie a las empresas y que nos haga a nosotros sentirnos mejor porque a través de él seremos más eficaces”
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Martes 6 Diciembre 2011 a las 19:18

“La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica”
[Aristóteles]


El pasado 15 de septiembre de 2011 el Primer Ministro francés, François Fillon, emitió una circular dirigida al Ministro de Estado, los Ministros de su Gabinete y los Secretarios de Estado, sobre el siguiente asunto: “Acción del Estado en materia de Inteligencia Económica”

En dicho documento afirma que la política de Inteligencia Económica de Francia constituye uno de los componentes de la política económica, contribuye al crecimiento, a la vez que preserva la competitividad y la seguridad de las empresas francesas y de los organismos de investigación.

Según expresa el Primer Ministro los objetivos de la mencionada acción del Estado se articulan alrededor de tres ejes; asegurar la vigilancia estratégica, facilitando la toma de decisión de los actores públicos, apoyar a la competitividad de las empresas y a la capacidad de transferencia de tecnología de los establecimientos de investigación, dando prioridad al beneficio de las empresas francesas y europeas, y garantizar la seguridad económica de empresas y organismos de investigación.

Continúa la circular identificando a los diferentes responsables de la política de Inteligencia Económica, la cual se origina en la propuesta del Delegado interministerial de IE, quien coordina su puesta en marcha, por medio de una red de corresponsales del Estado central y los servicios descentralizados, y mantiene la relación con empresas y representantes, todo ello de acuerdo con las orientaciones establecidas por el Comité Director de Inteligencia Económica.

Posteriormente, el Primer Ministro hace referencia en su comunicación a los diferentes Ministerios que cuentan con un papel privilegiado en dicha política, citando concretamente a los de Asuntos Exteriores, Defensa, de Medioambiente, Justicia, Interior, Economía, Enseñanza Superior e Investigación y de Agricultura,

Asimismo menciona a los Prefectos regionales, los cuales pilotan la acción en materia de Inteligencia Económica de los diferentes servicios situados bajo su autoridad, reuniendo bajo su presidencia a los servicios del Estado y aquellos actores públicos locales interesados por la Inteligencia Económica (Banco de Francia, OSEO, Cámaras consulares, Colectividades territoriales…)

Finaliza el documento con una referencia al aparato diplomático, principalmente a sus componentes económica y científica, los cuales deben contribuir a dicha acción. El apoyo a los grandes contratos es una prioridad especial de los puestos diplomáticos que vigilan la detección precoz de proyectos, así como del contexto político, de los circuitos de decisión, de la competencia y del acompañamiento de la oferta francesa en el exterior.

Inteligencia Económica; disciplina emergente …

Este documento, de gran interés, como muestra su autoría, denota un hecho cada día más relevante: la creciente importancia de la moderna disciplina de la Inteligencia Económica, sucesora de antiguos conceptos, como factor clave para los Estados y las diferentes organizaciones y entidades, públicas y privadas.
Los análisis de información económica han sido práctica habitual de los Servicios de Inteligencia, pero esta nueva concepción de la Inteligencia es una disciplina emergente que comprende un proceso continuo y permanente de planificación y obtención de información y su análisis para transformarla en conocimiento e inteligencia en apoyo a la toma de decisiones estratégicas, en cualquier ámbito de actuación, para ayudar a la competitividad de las organizaciones, a la protección de los intereses económicos, tecnológicos, comerciales, etc., y a la seguridad de los Estados, como claramente puede deducirse de lo manifestado por el propio Primer Ministro en su documento.

Otras razones que justifican su emergencia y difusión pueden sintetizarse en algunas características que diferencian a la Inteligencia Económica con respecto a la inteligencia clásica, como la utilización de nuevas herramientas y tecnologías para la administración de grandes volúmenes de información, o la obtención de información a partir de fuertes abiertas, es decir aquellas disponibles públicamente o que, sin estar clasificadas, su acceso o distribución pública está limitado (imágenes de satélite, Internet, Web 2.0, etc.), un Ciclo de inteligencia orientado a la planificación estratégica y, especialmente, su carácter de proceso ético legal, que la diferencia del espionaje, lo que no excluye la protección de la información para preservar en lo posible este activo intangible constituido por el conocimiento, saber hacer y capital intelectual de las organizaciones.

…. y elemento clave en el sector público y en el privado

Es habitual utilizar como sinónimos de Inteligencia Económica otros términos como Vigilancia, Inteligencia Competitiva, Inteligencia de Negocio, etc., debido principalmente al hecho de que todos ellos coinciden en su objetivo de obtener y analizar información estratégica para transformarla en Inteligencia en apoyo a la toma de decisiones.

Tal carácter estratégico conduce a la consideración de que la Inteligencia Económica es de interés para el Estado, quien debe poner en práctica las medidas necesarias como garante de la defensa de los intereses nacionales, pero no debe permanecer confinada solamente en este entorno o en el ámbito de las grandes empresas y organizaciones privadas; sus actividades son necesarias para la planificación de futuro, tanto en el sector público como en el privado, y en grandes compañías o pymes.

En definitiva, apoyándome en estas reflexiones, contando asimismo con la inestimable ayuda que encuentro en la circular de Mr. Fillon, objeto del comentario de esta bitácora, me reafirmo una vez más, con mayor fuerza si cabe, en una aserción que vengo defendiendo desde hace largo tiempo:

“ha llegado el momento (incluso con algún retraso) de que en España, superando reticencias y corporativismos inútiles, la Inteligencia Económica se consolide definitivamente como un elemento de la mayor importancia para afianzar nuestra presencia en el escenario global, transformando los riesgos en oportunidades, apoyando nuestras políticas de innovación, investigación y desarrollo tecnológico, mejorando la competitividad de nuestras empresas y salvaguardando los intereses nacionales en beneficio de nuestra sociedad y de las de las organizaciones de las que formamos parte”

Una copia de la circular del primer Ministro puede descargarse en el siguiente enlace
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Viernes 18 Noviembre 2011 a las 16:08
“El árbitro considera la equidad, el juez la ley" [Aristóteles]


Debido a mis numerosas ocupaciones ha pasado mucho tiempo (muy a mi pesar) desde que publiqué mi último artículo en esta bitácora, con la previsión de que continuaría siendo así en el futuro más próximo. Pero una noticia de actualidad estos días en España, que ha levantado en pie de guerra a numerosos internautas, me obliga a no permanecer callado y, sustrayendo algún tiempo al descanso, utilizar el blog para expresar mi opinión al respecto.

Para aquellos lectores que no conozcan los antecedentes del tema haré un breve resumen del mismo. Entre las diferentes medidas adoptadas por el Gobierno español para hacer frente a la crisis que nos afecta de forma global, el propio Presidente presentó en el Congreso de Diputados un proyecto de ley titulada “de Economía Sostenible” donde se establecen una serie de reformas normativas para, según sus propias palabras, impulsar el crecimiento económico equilibrado y sostenible.

Entre las Disposiciones finales de dicha ley, la primera de ellas trata de la modificación de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI) y del Real Decreto por el que se aprobó la Ley de Propiedad Intelectual (LPI), todo ello con objeto de proteger la propiedad intelectual frente a la piratería en Internet. En este sentido se modifica el artículo 158 de la LPI que pasa a tener la siguiente redacción:

“Se crea en el Ministerio de Cultura, la Comisión de Propiedad Intelectual, como órgano colegiado de ámbito nacional, para el ejercicio las funciones de mediación y arbitraje y de salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual……”

Este artículo, y los siguientes que lo desarrollan, han provocado una gran reacción, cuya imagen más representativa es el “Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet" redactado por un grupo de profesionales, periodistas, responsables de páginas web, creadores de Internet, etc., rechazando el proyecto de ley, fundamentalmente la creación de tal Comisión dependiente del Ministerio de Cultura que, aparentemente, tendrá la potestad de bloquear páginas Web de enlaces, sin que sea preciso la intervención judicial.

No soy jurista, y en consecuencia no quiero valorar técnicamente si la mencionada Ley de Economía Sostenible vulnera o no derechos fundamentales; otras personas más doctas y sabias podrán hacerlo. Pero como ciudadano, a la vez que usuario y defensor a ultranza de Internet (una de las herramientas fundamentales de la Sociedad de la Información) me gustaría encontrar respuestas a las múltiples preguntas que me surgen de la lectura de dicha Ley.

La primera de ellas es cómo explicar que la decisión sobre la legalidad o ilegalidad de una página Web la tome un organismo administrativo. ¿Y la tutela judicial? Posiblemente no sea este el espíritu de la Ley, pero suscita dudas al respecto.

Para apoyar más la incertidumbre es preciso recordar que existe ya jurisprudencia sobre el tema; no es difícil encontrar, también en Internet, sentencias firmes dictaminando que el intercambio de archivos audiovisuales protegidos no es delito si no hay ánimo de lucro, e incluso que las páginas de enlaces P2P no pueden considerarse penalmente punibles por no albergar las obras, ni reproducirlas, ni copiarlas.

De mayor calado es la siguiente pregunta: ¿están los derechos de autor o la propiedad intelectual por encima de los derechos fundamentales? Hasta la fecha se encontraba respuesta en la antigua redacción de la LSSI, donde se expresa claramente que en aquellos casos que la Constitución y las leyes que regulan los respectivos derechos y libertades lo prevean de forma excluyente solamente podrá cerrar una página Web o interrumpir un servicio la autoridad judicial competente.

¿Creen los lectores que con la mencionada la disposición transitoria este tema está tan claro? ¿Dónde queda la presunción de inocencia?

Otro asunto que me preocupa al leer el articulado de la Ley es el referente al secreto de las comunicaciones y el derecho a la intimidad. ¿Se va a obligar a los proveedores de servicios de banda ancha a que vulneren el secreto de las comunicaciones, facilitando los datos de que dispongan en respuesta a peticiones de dicha Comisión, quien a su vez podría hacerlo simplemente por una denuncia? ¿Y todo ello sin intervención judicial?

Otras cuestiones quedan abiertas, pero no quiero alargar mucho el artículo; en cualquier caso si me gustaría exponer una curiosidad que me asalta desde que comencé a analizar el tema: si se aplicara un procedimiento similar al de Internet al resto de formatos de publicaciones diversas, ¿podría la Comisión de Propiedad Intelectual cerrar una publicación escrita que reproduzca un párrafo o imagen sometida a derechos de autor?

Si esto fuera cierto sería difícil argumentar que no se trata de un acto de censura, sino solamente de protección de los artistas. Peor sería el caso contrario, es decir, que no se actuara por dicha Comisión. ¿Porqué da la impresión de que lo que se trata de impedir son las bajadas de música P2P y similares? ¿son diferentes los músicos, compositores, etc., de los escritores, pintores, ..?.

¿Y qué opinan los expertos? Para no entrar en cuestiones legales utilizaré como modelo de respuesta la facilitada por ASIMELEC, la principal patronal española del sector TIC, que en una nota de prensa afirma: “…el conflicto que plantea la protección de la propiedad intelectual en la red no es únicamente un problema legal, sino que debe de tener en cuenta los usos y las tendencias de acceso a los contenidos de los usuarios de la red. En este sentido, ASIMELEC cree que cualquier intento de solucionar la situación limitándose a medidas restrictivas no solucionará la situación, sino que por el contrario enfrentará de manera aún más radical a los usuarios con la industria y con la administración pública”

Como autor que soy, aunque modesto, mi posición es favorable a proteger los derechos de estos, así como la propiedad intelectual. Hay que amparar al arte y a sus creadores, pero para hacerlo no es preciso utilizar medidas drásticas. Es mejor buscar el equilibrio ayudando y protegiendo a los artistas a la vez que se favorece la difusión del conocimiento y el ejercicio de la libertad. Como dice ASIMELEC “la solución pasa por el diálogo y la colaboración de todas las partes implicadas".

No quiero terminar este artículo sin hacer referencia a un aspecto del uso de las tecnologías de la información y comunicaciones (TIC) que hace tiempo me preocupa enormemente, estrechamente relacionado con el tema de este artículo: el Gobierno de Internet.

En los últimos años se ha hablado, escrito y debatido ampliamente sobre el denominado e-gobierno o e-gobernanza, considerado como la oferta de nuevas formas de relación política entre los gobiernos y los ciudadanos, así como de estos entre sí. Pero en muchos casos este gobierno electrónico se limita a proporcionar servicios on line, circunscribiéndolo a uno solo de sus componentes, la e-administración, olvidando al otro, que es más importante desde una perspectiva ciudadana, al que podemos llamar la e-democracia.

La reacción que ha suscitado este proyecto de ley, con más de un millón de páginas que han incorporado el Manifiesto en defensa de los derechos en Internet, también con una amplia difusión a través de muchas redes sociales, es un ejemplo de cómo se utilizan las TIC, en concreto Internet, para hacer a los ciudadanos más participes de los procesos de gobierno, haciendo oír su voz para que se tenga en cuenta en la toma de decisiones. Así se avanza en la Sociedad de la Información.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Domingo 6 Diciembre 2009 a las 22:13

Bitácora

Kopernikus y Galileo

Jueves 2 Octubre 2008


“Para saber que sabemos lo que sabemos y saber que no sabemos lo que no sabemos, hay que tener cierto conocimiento" [Nicolás Copérnico]



Al observar el título de este apunte los lectores podrían esperar que a continuación haga una semblanza de estos grandes físicos que sentaron las bases de la astronomía moderna. Con objeto de no defraudarles, aun considerando que no es precisamente el tema a exponer, dedicaré unos párrafos a las dos notables figuras cuyos nombres son sinónimos de la transformación de la ciencia durante el Renacimiento.

De este período histórico, que cerró la Edad Media dando paso a la moderna cultura europea, suelen destacarse los movimientos culturales, como por ejemplo del Arte, representado principalmente por Leonardo Da Vinci y Miguel Angel, y del Humanismo, traducción literaria y filosófica del espíritu del Renacimiento (anticipado por Dante, Petrarca y Boccaccio), cuyos principales exponentes fueron Erasmo de Rotterdam y Tomas Moro, sin olvidar en España a Fray Luis de León, Luis Vives o Garcilaso de la Vega, entre otros.

Pero es frecuente olvidar que el movimiento no fue solo cultural, sino que también afectó a casi todas las estructuras básicas de la sociedad y, de forma notable, a las ciencias, dando origen a la conocida como Revolución Científica, iniciada por Copérnico, desarrollada por Galileo y Kepler y culminada por Newton, ya en el siglo XVII.

En ella se origina un moderno concepto de Ciencia, cuyas principales líneas permanecen hasta nuestros días, donde se combina la observación empírica de los fenómenos naturales y su interpretación racional, describiéndolos por medio de leyes y términos matemáticos. Ahora ya no se contempla sencillamente el mundo; se establecen hipótesis sobre su comportamiento, para validarlas por medio de la razón y el contraste con la naturaleza.

Uno de los primeros protagonistas de esta revolución fue Nicolás Copérnico (Torun, Polonia, 1473) a quien puede considerarse como el creador de la astronomía moderna, especialmente por su formulación de la teoría heliocéntrica de nuestro sistema solar. En su obra "De Revolutionibus Orbium Coelestium" (De las revoluciones de las esferas celestes) propone un modelo alternativo al clásico de un universo geocéntrico de Tolomeo (la Tierra es el centro y no se mueve) mostrando que los movimientos planetarios se podían explicar mejor atribuyendo una posición central al Sol (el Sol es el centro del Universo y está inmóvil).

En su obra, fuertemente influenciada por sus múltiples ocupaciones y responsabilidades, enlaza teorías del Mundo Antiguo, como los principios de circularidad y uniformidad de Platón, con las más modernas ideas del Renacimiento, representadas fundamentalmente por la noción de que el ser humano no es el centro del universo.

Casi un siglo más tarde Galileo (Pisa, Italia, 1564) defiende estas teorías copernicanas, librando duras batallas en el campo de la astronomía, por las que será particularmente recordado, en especial por la que mantuvo con la Inquisición (E pur si muove¡; ¡y sin embargo se mueve¡), acabando definitivamente con la visión aristotélica del Universo.

Pero es en otros dominios donde el famoso físico contribuye a la mencionada revolución. Galileo es admirado como uno de los padres de la Ciencia moderna al comenzar a introducir un nuevo concepto de investigación: analizar matemáticamente los resultados de los experimentos. Desarrollando el método científico, particularmente en la Física, y separando definitivamente la ciencia de la religión y filosofía, Galileo se erige en el principal representante de una nueva visión de la ciencia, basada en un espíritu racionalista y científico.

Los planteamientos de Galileo fueron decisivos en la revolución intelectual y científica del siglo XVII. Sus trabajos sobre la mecánica y la dinámica unidos a los anteriores de Copérnico, y a los coetáneos de Kepler, fueron integrados y sistematizados por Isaac Newton, cerrando el ciclo de la Revolución científica del Renacimiento.

Iniciativas espaciales de la CE y la ESA

Reconozco que me gustaría continuar escribiendo sobre este tema, profundizando algo más en la extraordinaria transformación de la Ciencia que trajeron ambos, pero debo mantenerme fiel a la idea que daba origen a este apunte, que consistía en hablar de Galileo y Kopernikus en su caracterización de los dos grandes proyectos espaciales que están desarrollando conjuntamente la Comisión Europea (CE) y la Agencia Europea del Espacio (ESA).

Respecto al primero (Galileo), que será futuro sistema europeo de navegación global por medio de satélites, puede encontrarse información en uno de mis anteriores apuntes en este blog. Con referencia al segundo caso (Kopernikus), en las siguientes líneas trataré de aproximar a los lectores al otro gran proyecto espacial de la Unión Europea, denominado, hasta hace pocos días, GMES.

De GMES a Kopernikus

El proyecto “Global Monitoring for Environment and Security” (GMES) es una iniciativa conjunta liderada por la CE y la ESA que tiene por objeto obtener y operar una capacidad autónoma europea para apoyar al control del medioambiente y la seguridad utilizando medios de observación de la Tierra desde el espacio.

Para ello se tratará de explotar de forma eficaz todo el potencial presente y futuro de los distintos programas y sistemas europeos de observación de la Tierra por medio de satélites y así poder hacer frente a las diferentes necesidades de los usuarios finales. Sobre esta base se trata de desarrollar la iniciativa GMES como un sistema integrado de apoyo a la toma de decisiones, con capacidad de adquirir, procesar, interpretar y distribuir toda información de utilidad relacionada con el medio ambiente, gestión de riesgos, recursos naturales y seguridad.

GMES se basa en básicamente en los siguientes principios:

  • Responder a las necesidades de los usuarios de la UE a cualquier nivel, local, regional y nacional,
  • Optimizar las capacidades existentes,
  • Asegurar la sostenibilidad de las capacidades de EO actuales y futuras.

El futuro sistema constará de cuatro componentes: prestación de servicios públicos y privados, satélites de observación de la Tierra, medios de observación in situ (incluidos sistemas aerotransportados) y capacidad de integración de datos y de gestión de información.

La componente espacial se compondrá de dos tipos diferenciados: una serie de satélites dedicados europeos, de nombre Sentinel (a desarrollar por la ESA), y las diferentes misiones gubernamentales y comerciales que se ofrezcan al sistema, conocidas como misiones de contribución.

En 2005, España decidió contribuir con un 12% a la infraestructura espacial común que se desarrollará por parte de la ESA y ofreció asimismo el apoyo al futuro sistema por medio de las imágenes del Programa Nacional de Observación de la Tierra por satélite, uniéndose así al grupo de países que contribuirán con satélites propios a esta iniciativa europea de medioambiente y seguridad.

Actualmente se encuentran en fase de desarrollo tres servicios piloto, que se probarán a finales de 2008: Respuesta ante emergencias, Monitorización del suelo y Servicios marinos. Posteriormente se irán introduciendo gradualmente otros servicios, para dar respuesta a las demandas y necesidades de las políticas europeas y de las diferentes comunidades de usuarios.

¿Si se trata de GMES, porqué hago referencia a Copérnico? Pues debido a que el pasado 16 de Septiembre, durante la celebración del Forum GMES 2008, en Lille (Francia), la CE anunció el cambio de nombre del proyecto GMES, que a partir de dicha fecha pasará a conocerse como Programa Kopernikus.

En definitiva, varios siglos después, Copérnico y Galileo vuelven a unir sus nombres, esta vez para designar a los dos proyectos espaciales más importantes de la Unión Europea y la Agencia Europea del Espacio, que contribuirán a consolidar la política espacial europea, permitiendo que los ciudadanos puedan beneficiarse del potencial socio económico y estratégico del espacio.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Jueves 2 Octubre 2008 a las 01:05
La perseverancia es convertir lo imposible en posible (Anónimo)

El día 26 de julio pasado tuve el honor y la satisfacción de asistir al acto de la firma, por los Ministros de Industria y Defensa españoles, de un Acuerdo Marco para financiar, desarrollar, poner en órbita y explotar el denominado Programa Nacional de Observación de la Tierra por Satélite, dotado de una inversión global de 325 millones de euros.

Al indudable honor de poder concurrir al acto, le acompañó una gran satisfacción personal, dado que con esta firma se plasma la buena nueva que estábamos esperando desde hace casi dos décadas muchos de los que llevamos ya tiempo implicados en el desarrollo y la evolución de las actividades espaciales en España y Europa.

El punto de partida de nuestra esperanza se sitúa a finales de los 80, cuando comenzamos nuestra participación en el Programa plurinacional Helios, alcanzando su hito culminante el 7 de julio de 1995, con la puesta en órbita del primer satélite de la serie (Helios 1a), desarrollado y explotado conjuntamente por Francia, Italia y España, hecho que confirmaba la entrada de nuestro país en el selecto y exclusivo club de los que disponen de sus propios datos e imágenes obtenidos por medio de satélites de observación.

Desde aquella fecha han sido muchas las iniciativas adoptadas para continuar progresando en este dominio particular de la utilización del espacio. Entre ellas destacan la continuación de la serie Helios, con el satélite 1b y el sistema Helios II, o nuestra adhesión al programa francés Pleïades, de uso dual (civil y de defensa), cuya operación esta prevista para el próximo año, sin olvidar el establecimiento en España del Centro de Satélites de la Unión Europea, del que fui su Director varios años, que es una Agencia del Consejo de la Unión dedicada a la utilización de este tipo de medios espaciales en apoyo de la Política Europea de Seguridad Común, cuyo responsable es Javier Solana, el Alto Representante europeo para esta materia.

Pero, aunque hasta ahora se había avanzado bastante, es preciso reconocer que todas esas iniciativas y decisiones se habían tomado de forma conjunta, en cooperación. De ahí mi satisfacción por esta importante decisión de desarrollar y operar satélites propios, que permitirá disponer de información de forma global y rápida, y por nuestros propios medios, sin depender de otros sistemas, comerciales y gubernamentales, que si bien son necesarios y de gran utilidad, y continuarán siéndolo, no aseguran la autonomía estratégica e independencia necesaria en determinados situaciones o necesidades.

El Programa Nacional de Observación de la Tierra por Satélite contempla el desarrollo, la puesta en órbita y la explotación de dos satélites con sensores diseñados de acuerdo con las dos tecnologías actuales de la observación espacial, óptica y radar, financiados conjuntamente por ambos Ministerios, con una inversión estimada de unos 325 millones de euros y con una previsión de operatividad para el año 2012.

Uno de los satélites, al que se denominará “Ingenio”, dotado con sensores ópticos, será financiado (190 millones de euros) y gestionado por el Centro por el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI; entidad pública dependiente del Ministerio de Industria español) en el marco de la contribución de España a la Agencia Europea del Espacio (ESA). Sus principales beneficiarios serán usuarios civiles, pero, por la complementariedad de las tecnologías de ambos satélites y la especial característica de ser un sistema propio, sus datos podrán utilizarse también para aplicaciones de seguridad y defensa, cuando así se considere necesario.

El segundo satélite, denominado “Paz”, que llevará a bordo sensores radar, será financiado (135 millones de euros) y gestionado por el Ministerio de Defensa. Al igual que el anterior, este satélite está destinado a satisfacer las necesidades de información de un sector específico, en este caso el de seguridad y defensa, pero asimismo podrá utilizarse en otras aplicaciones civiles.

Con este diseño, ambos satélites podrán ser utilizados de forma específica por cada uno de los sectores para los que han sido proyectados, pero también podrán serlo con carácter conjunto, proporcionando así la capacidad de responder al concepto moderno de utilización de estos medios espaciales, el conocido como “uso dual” (civil y de seguridad y defensa).

Las posibles aplicaciones de ambos satélites son tan variadas que una relación exhaustiva demandaría un amplio número de páginas, destacando campos tan diversos como la ordenación del territorio, urbanismo, agricultura, infraestructuras, o el control de recursos naturales, la prevención y actuación frente a desastres naturales o tecnológicos, etc., en sus aspectos civiles, así como inteligencia, apoyo a situaciones de crisis, establecimiento de la paz, ayuda humanitaria, control de fronteras, verificación de tratados, etc., en lo que respecta a su utilización para seguridad y defensa.

Con la decisión de lanzar este Programa Nacional de Observación se posibilita alcanzar el objetivo de disponer de un sistema que abarque las dos tecnologías disponibles actualmente (óptico y radar) y además orientado al mencionado uso dual, lo que supone un gran avance en este tipo de medios. Dado que los países europeos que en la actualidad disponen de recursos de este tipo, o los tienen en proyecto, solo contemplan una de las dos tecnologías, puede afirmarse que este Programa convierte a España en el primer país de la Unión Europea que trata de dotarse de un sistema espacial que abarque las dos tecnologías complementarias.

A los indudables beneficios estratégicos, sociales y operativos, razón de ser primaria del Programa, se añaden ventajas de otros tipos, no menos importantes. Entre ellas destacaría, sin animo de exhaustividad ni de preferencias, la posibilidad ofrecida a la industria espacial nacional para desarrollar y liderar programas de este tipo, o a las pequeñas y medianas empresas para desarrollar aplicaciones y servicios, así como el incremento de nuestra presencia internacional, como sería el caso de la posible contribución del futuro sistema a programas europeos de observación de la Tierra (por ejemplo, al dedicado al medio ambiente y la seguridad que responde a las siglas GMES; Global Monitoring Environmental and Security).

De todo lo expuesto es fácil deducir la gran importancia que atribuyo a esta noticia. En consecuencia, estimo que merece algo más que esta sencilla referencia en mi bitácora, de forma que, aprovechando que el descanso estival permite disponer de mas tiempo de ocio, utilizaré parte de él para escribir y publicar en el blog una ampliación de este artículo, dedicada monográficamente a las actividades espaciales, en particular a la Observación de la Tierra por satélite, sus aplicaciones y servicios, uno de los sectores que mas invierten en Investigación, Desarrollo e Innovación, con el resultado de pertenecer al grupo principal de los motores que contribuyen al impulso para alcanzar, desde nuestra actual Sociedad de la Información, la anhelada Sociedad del Conocimiento.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Domingo 29 Julio 2007 a las 13:18

Bitácora

El pasado 27 de junio se celebró en el Club Financiero de Madrid una Jornada que, bajo el lema “Inteligencia Tecnológica y Comercial; factores clave para generar un Conocimiento competitivo”, fue organizada por FUNCOAS (Fundación para la transferencia del Conocimiento de ASIMELEC) apoyada por las firmas Clarke Modet & Cº y Kroll Associate.

Con la celebración de esta Jornada se trataba de alcanzar varios objetivos cuya consecución contribuirá al cumplimiento de los fines fundacionales de FUNCOAS. El primero de ellos era dar a conocer la Fundación, para ir fomentando su progresiva implantación en la sociedad, comenzando a mostrar los primeros detalles de la oferta de transferencia del Conocimiento de ASIMELEC,

Asimismo se pretendía ofrecer a los asistentes una visión de las herramientas y metodologías de investigación y análisis, que permiten conocer el entorno tecnológico, la competencia y las tendencias del mercado, elementos esenciales de productividad empresarial que contribuyen a generar un conocimiento competitivo.

Para alcanzar este último objetivo se llevaron a cabo diversas presentaciones; una de ellas de introducción a la Inteligencia Competitiva, Conocimiento e Innovación, que tuve la oportunidad de impartir personalmente, y otras posteriores relativas a la Inteligencia Tecnológica, a cargo de representantes de CLARKE MODET & Cº, firma de reconocido prestigio en el sector de la investigación e inteligencia tecnológica y de la transferencia y valoración del conocimiento.

Esta visión se completó con una intervención complementaria sobre Inteligencia Comercial expuesta por directivos de la multinacional americana KROLL ASSOCIATE, empresa especializada en la gestión del riesgo comercial, seguida de un caso práctico que, como apoyo a la teoría expuesta anteriormente, se realizó conjuntamente por representantes de ambas compañías, mostrando al auditorio la aplicación real de estas modernas metodologías.

Al finalizar el caso práctico se suscitó un interesante debate entre los ponentes y el auditorio, entre el que, además de destacados miembros de la Presidencia y Órganos de Dirección de FUNCOAS y ASIMELEC, así como de las entidades colaboradoras, se encontraba una nutrida representación del mundo tecnológico, empresarial, académico, administración, etc., incluyendo también a la revista Tendencias 21, personificada por los editores de dos de sus blogs, los de Inteligencia y Conocimiento.

Como conclusión de la Jornada destacaré el convencimiento de que, ante la velocidad con que cambian y aparecen nuevos desarrollos científicos y tecnológicos, es necesario utilizar todo tipo de metodologías que permitan identificar las oportunidades tecnológicas y analizar los riesgos y beneficios de las diferentes coyunturas reconocidas.

Entre ellas sobresale la Inteligencia Competitiva, moderna disciplina que está incorporando paulatinamente a las organizaciones, de todos los tamaños, procesos de apoyo a la toma de decisiones estratégicas que permiten explotar de forma mas útil todo el potencial de los nuevos conceptos del Conocimiento y la Innovación, como factores clave de desarrollo y competitividad.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Lunes 2 Julio 2007 a las 01:08

Bitácora

Y sin embargo, Galileo se mueve

Domingo 17 Junio 2007
La filosofía no puede sino beneficiarse de nuestras disputas, porque si nuestras concepciones se prueban verdaderas, se llegará a nuevos logros; y si se prueban falsas, su refutación confirmará aún más las doctrinas originales." (Galileo Galilei)

Uno de los padres de la ciencia moderna, Galileo Galilei, publicó en 1632 una obra titulada “Diálogo sobre los máximos sistemas del mundo, tolemaico y copernicano” donde defendía el sistema heliocéntrico (Copérnico; el Sol es el centro del Universo y está inmóvil) frente al geocéntrico (Tolomeo; la Tierra es el centro y no se mueve). A pesar de haber obtenido las preceptivas licencias necesarias en la época para publicar, la obra le causó problemas, al parecer por desobediencia a ciertas orientaciones eclesiásticas, por lo que fue juzgado por la Inquisición.

Es entonces cuando se forja una leyenda sobre Galileo que, a pesar de no haber sido confirmada por testigo alguno, ha permanecido hasta nuestros días. Cuentan que cuando el Tribunal le condenó a cumplir lo que hoy denominaríamos como un arresto domiciliario, tras abjurar de su teoría heliocéntrica, murmuró: E pur si muove! (¡y sin embargo se mueve!)

Con independencia de que pronunciara la frase, o no lo hiciera (versión esta última que parece ser la mas probable), con el paso del tiempo se convirtió en un símbolo como el paradigma de la firmeza del pensamiento científico frente a los formulismos convencionales.

Comienzo el artículo con este preámbulo pues en él expondré algunas consideraciones sobre Galileo, si bien no serán sobre el célebre astrónomo, que a muchos físicos nos ha servido de guía en nuestro afán investigador, sino respecto al proyecto espacial de la Unión Europea, del mismo nombre, que en la actualidad es motivo de debate.

Durante los días 11 al 13 de Junio hemos celebrado en San Lorenzo de El Escorial (en las cercanías de Madrid) un Congreso dedicado a las oportunidades que ofrecerá al sector empresarial español el futuro sistema de navegación y posicionamiento europeo Galileo (mi participación en su preparación y desarrollo ha sido una de las causas de mi momentáneo alejamiento del blog y de sus lectores)

Organizado por la Asociación Española de la Carretera y financiado por el Ministerio de Industria, en colaboración con ITS España, GMV, la Fundación Mapfre, Giroads y nuestra joven e ilusionante FUNCOAS (Fundación para la transferencia del conocimiento de ASIMELEC), el Congreso planteó como uno de sus objetivos dar a conocer entre las empresas y administraciones españolas la rentabilidad del nuevo mercado que se abrirá cuando Galileo esté operativo.

En tal incomparable marco, a la sombra de las impresionantes y centenarias piedras berroqueñas del Monasterio que ordenó construir Felipe II, hace ya mas de cuatro siglos, hemos tenido la oportunidad de escuchar a muchas voces autorizadas que nos han expuesto las diferentes posibilidades que ofrecerá el futuro sistema, a la vez que hemos reflexionado, en debates abiertos y participativos, sobre la controversia que está actualmente sobre la mesa a partir de las decisiones adoptadas por el Consejo de Ministros de Transporte de la Unión Europea, el pasado 7 de junio, respecto a la necesidad de financiar con fondos públicos este proyecto.

Galileo y GMES (Global Monitoring for Environment and Security; control global del medioambiente y seguridad, por medios de Observación de la Tierra) son las dos grandes iniciativas en que se basa a medio plazo la política espacial europea. Gestionadas conjuntamente por la Comisión Europea (CE) y la Agencia Espacial Europea (ESA), se espera que proporcionen beneficios en dominios muy diversos (I+D, innovación, industria, servicios,..) sin olvidar uno de los objetivos fundamentales como es lograr la autonomía e independencia europea en dos de los campos claves del sector espacial: la Observación de la Tierra y el Posicionamiento y Navegación por satélite.

Las estimaciones de los expertos son que Galileo permitirá crear cerca de 150.000 empleos cualificados y generar (para el 2020) un volumen de negocio de unos 400.000 millones de euros. Pero estas cifras no representan mas que una pequeña parte de los beneficios que puede proporcionar el sistema a la sociedad, al ofrecer un sinfín de aplicaciones y servicios que, en algunos casos, justificarían por si mismos la decisión de poner en operación este sistema (como por ejemplo, seguridad vial, gestión de emergencias o ayuda a usuarios con movilidad reducida).

Con el actual diseño de arquitectura y servicios Galileo ofrecerá la posibilidad de desarrollar y utilizar aplicaciones en dominios tales como medio ambiente, transportes, servicios sociales, seguridad, movilidad, gestión del tráfico y de emergencias, protección civil, urgencias y catástrofes, operaciones de salvamento, etc.

Es cierto que algunas de estas aplicaciones pueden basarse en la utilización de otros sistemas de navegación por satélite, tal como el estadounidense GPS, pero tanto éste, como su homólogo ruso (Glonass), presentan muchas limitaciones que los hacen inútiles para algunos servicios específicos y, en especial, críticos.

Galileo, además de la independencia que proporcionará, vendrá a dar valor añadido a esos sistemas actuales al presentar características diferenciadoras como cobertura global, precisión, continuidad y, en particular, la que todos los expertos consideran la mas distintiva: integridad, que garantizará la recepción de la señal, o de los avisos de error, abriendo así un amplio campo de aplicaciones para servicios de alta calidad y de responsabilidad civil.

Como imponía la lógica, aprovechando la oportunidad de haber organizado este Congreso en las circunstancias actuales, una de las preguntas a responder hacía referencia a la necesidad, o no, de continuar con el proyecto; en este caso la opinión de los distintos intervinientes en el Congreso fue unánime: Galileo debe proseguir, por múltiples e importantes razones, y para asegurarlo la Unión Europea ha de encontrar y garantizar las fórmulas de financiación necesarias, públicas, privadas o mixtas.

Personalmente apoyo esta opinión basándome en algunas consideraciones como las siguientes:

• Dimensión estratégica, soberanía, autonomía e independencia.

• Oportunidades en sectores tecnológicos estratégicos, como el espacio y sus aplicaciones, así como en otros de mayor carácter técnico y de utilización del sistema.

• Posibilidad de explotar el potencial científico y tecnológico de Europa y desarrollar su capacidad industrial, de I+D y de fomento de la innovación, mediante el desarrollo de modernas aplicaciones y servicios que den valor añadido a lo que ofrecen otros sistemas, como GPS

• En caso de abandonar ahora se perderían mas de diez años empleados en utilizar recursos tecnológicos, industriales y políticos, sin olvidar los 1.400 millones de euros que se han destinado hasta el momento para la fase de desarrollo.

• Finalmente, además de perder posibilidades de presencia internacional, derivadas del carácter global del sistema, así como de los acuerdos de cooperación ya establecidos por la Unión Europea con otros países (como China), si se desarrollan los otros sistema previstos, Europa se convertiría en la única potencia mundial que no dispondría de este recurso estratégico.

La solución a la disyuntiva actual pasa por elegir entre las muchas alternativas de financiación propuestas la mas adecuada para el bien común; bien la financiación pública, hasta que el sistema este operativo, o limitar la participación pública a un número de satélites que asegure una primera etapa de funcionamiento, o formulas mixtas.

En cualquier caso Galileo debe seguir y así se podrán aprovechar los beneficios que ofrece el espacio, sector de gran valor añadido, factor de crecimiento, innovación y empleo y valiosa fuente de oportunidades para el progreso y desarrollo de la sociedad.

Varios siglos mas tarde de la experiencia vivida por Galileo Galilei en su defensa por la evolución del pensamiento científico, podemos utilizarla como analogía para reflexionar sobre la situación de este proyecto espacial que, no por casualidad, lleva su nombre.

A la espera de que se tomen las decisiones necesarias para asegurar o acabar con el proyecto, la comunidad científica y tecnológica se encuentra una vez mas tratando de armonizar conocimiento, desarrollo y progreso social con intereses públicos y privados. Confiemos que, después de haber defendido su propuesta sobre avances científicos y desarrollo social, así como de desafío o resistencia a lo establecido (GPS), Galileo (el proyecto) no tenga que abjurar también de ella, y se vea forzado a reconocer, contra su y nuestra opinión, que no es necesario, ni importante.

E pur (Galileo) si muove!
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Domingo 17 Junio 2007 a las 16:36
En nuestros días las organizaciones que tratan de mantenerse o progresar en un entorno dinámico y complejo, en continuo cambio, deben llevar a cabo una búsqueda permanente de soluciones para mejorar su competitividad.

Una de los efectos secundarios de esta búsqueda es el dar lugar a la aparición y utilización de términos y conceptos, como Sociedad de la Información y Sociedad del Conocimiento, cuya adopción en todo tipo de casos no siempre responde a una necesidad o demanda, con la consecuencia de que, en ciertas ocasiones, parece ser solamente una demostración de modernidad o de conocimiento del léxico experto.

Uno de los términos mas generalizados, junto con los anteriormente mencionados, es el del Conocimiento, cuya importancia ha ido en aumento, especialmente desde que comenzó a ir acompañado del vocablo Gestión dando lugar a la locución Gestión del Conocimiento (o KM, como suele conocerse utilizando las siglas de su expresión en lengua inglesa: Knowledge Management) cuya mención parece casi obligada en el mundo empresarial donde se considera como la panacea para mejorar la competitividad.

Pero, como mencionaba anteriormente, este uso generalizado se convierte a veces en uso indiscriminado, con una cierta falta de rigor, causa de numerosos errores de interpretación, algo que no es trivial dado que se trata normalmente de gestión del capital intelectual de las organizaciones en búsqueda de innovación, mayor conocimiento, crecimiento y desarrollo.

Sirva como ejemplo de los múltiples casos de este uso indiscriminado la información que he recibido recientemente donde, con la encomiable idea de tratar de orientar a las empresas, se aconseja “elaborar una buena herramienta de Gestión del Conocimiento donde generar toda la información y actualizarla regularmente”

Independientemente de reconocer la buena voluntad del consejo, e incluso de la bondad de su aplicación parcial, estimo que se trata de una sentencia retórica, en el sentido de tratar de proporcionar al lenguaje la capacidad para persuadir a base de vocablos de uso generalizado, en la que se reproducen los errores propios del empleo tópico de conceptos de interés o actualidad.

Uno de estos errores aparece al aconsejar la elaboración de una buena herramienta de gestión del conocimiento, algo difícil de llevar a cabo pues esta última es una disciplina que abarca un conjunto de procesos cuya gestión es difícil, por no decir imposible, llevar a cabo por medio de una herramienta.

La Gestión del Conocimiento abarca diferentes métodos o técnicas para identificar, generar, acceder, organizar, analizar, memorizar y compartir conocimientos, pero se basa también en la cultura empresarial, en la cooperación y en el capital intelectual propio de la organización, o el adquirido externamente (como en el caso de la inteligencia competitiva o económica)

En suma que esta gestión del saber no puede sintetizarse en una tecnología o herramienta y debe apoyarse tanto en la organización como en las personas que la integran, por lo que es necesario poner todos los medios, sea cual sea su peculiaridad, al servicio de la actividad organizativa o en beneficio del desarrollo y progreso de la organización.

Otro de los errores que pueden identificarse en la mencionada frase es utilizar de forma significativa conceptos que dan lugar a lugares comunes o clichés, como el de asimilar información con conocimiento, o viceversa. Es cierto que existe una relación directa entre los dos conceptos, pero las diferencias entre ambos son tan notables que es posible afirmar que Información y Conocimiento son aspectos diferentes.

Si esto no fuera así, por medio de una sencilla interpretación podríamos deducir que quien disponga de información sobre determinados temas puede asimismo considerarse detentador del conocimiento sobre ellos; nada más lejos de la realidad pues el conocimiento es sin duda una facultad cognoscitiva que no puede adquirirse solamente disponiendo de información.

Pero no puedo, ni debo, basar mi argumentación en consideraciones tan elementales, así que me apoyaré en otras exposiciones para tratar de mostrar que información no es sinónimo de conocimiento.

Uno de los principales argumentos en defensa de esta diferencia es la conocida estructuración de Davenport, frecuentemente mencionada entre los expertos en este dominio, donde se diferencian datos, información y conocimiento, y que puede interpretarse como una escala ordenada de menor a mayor, según el valor que cada concepto añade al precedente.

Davenport considera a los Datos como un conjunto discreto de factores objetivos sobre objetos u hechos del mundo real, por lo que, en este contexto, son algo inerte que no expresan nada notable. En un lugar más relevante aparece la Información, que para este autor es una asociación de datos con significado, normalmente añadido por su creador o generador. Finalmente Davenport califica el Conocimiento como la mezcla de experiencias, valores, información y habilidades que dan origen a la posesión del saber.

De todo ello puede deducirse que los Datos y la Información son elementos inertes, que no pueden considerarse eficaces hasta que no sean utilizados por aquellos que tienen el Conocimiento suficiente para caracterizarlos y manipularlos.

Otras interpretaciones similares nos dicen que la información es el resultado de elaborar, o interpretar, datos brutos, normalmente por medios humanos o artificiales, como en el caso de un sistema de información; es decir que estamos hablando de un conjunto de datos que tienen un sentido, porque su tratamiento los ha vuelto inteligibles. Por su parte el conocimiento da valor a la información, la proporciona sentido, siendo a su vez aquella el vehículo que permite acceder a nuevo conocimiento.

Podríamos continuar evaluando conceptos para mostrar que información no es conocimiento, pero en lugar de comparar definiciones e interpretaciones finalizaré con una apreciación personal basada en las teorías modernas de la Gestión del Conocimiento.

En un artículo anterior afirmaba que se entiende por Capital intelectual el Conocimiento que poseen los miembros de una sociedad u organización, tanto de forma individual como colectiva, que, o bien genera valor, o es capaz de hacerlo en el futuro. Al integrar este Capital intelectual no solo el conocimiento individual sino el que cuentan las organizaciones o sociedades, es evidente que su dimensión supera la del capital acumulado individualmente y excede largamente de la información de que pueda disponerse en cualquiera de sus formas.

Basándose en esta argumentación puede afirmarse que la información “per se” no tiene valor y solo lo alcanza cuando se utiliza como herramienta o umbral de acceso al conocimiento.

En consecuencia, es cierto que debemos disponer de información, almacenarla y generar otra nueva, pero también debemos procesarla para convertirla en algo menos factual y más humano, como el conocimiento individual. Y si queremos afrontar los modernos desafíos de la innovación y la competitividad para lograr el desarrollo necesario habrá que añadir mas capital intelectual, en este caso el de las organizaciones, para obtener el Conocimiento Colectivo.

Esta es una de las razones por las que considero, y lo repito una vez más, que no nos encontramos en la Sociedad del Conocimiento, sino en la de la Información. Si continuamos nuestro avance hacia aquella, y conseguimos alcanzarla, uno de los elementos diferenciadores será el dejar de basarse en flujos de información para poner el énfasis en el saber, la innovación y la creatividad, en definitiva en el Conocimiento.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Miércoles 2 Mayo 2007 a las 00:58

Bitácora

TICs, Conocimiento y Desarrollo

Martes 17 Abril 2007
Tecnología: (del griego) conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del Conocimiento científico.
(Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua)

El Conocimiento es uno de los recursos estratégicos de la Sociedad de la Información en la que estamos inmersos y la base fundamental de la futura Sociedad del Conocimiento que queremos alcanzar.

Para poder llegar a ella hemos de ser capaces de adquirir y utilizar el capital intelectual del que disponemos, pero también es necesario, y de forma primordial, transferirlo en beneficio de la propia sociedad para que, además de poder ser utilizado por ella, sea un medio que ayude al desarrollo, generando a su vez más conocimiento.

Las diversas actividades de gestión del conocimiento, en particular estas últimas mencionadas de utilización y transferencia, deben llevarse a cabo con el empleo de todos los medios disponibles que, si bien no garantizan su consecución, serán instrumentos propicios para apoyarla. Entre ellos destacan por su adecuación las denominadas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), cuyo uso generalizado caracteriza a la mencionada Sociedad de la Información.

Sabemos que una adecuada gestión del conocimiento contribuye al crecimiento y a la competitividad y ayuda a la creación de empleo; en consecuencia, las TIC, como herramientas que facilitan todas las actividades relacionadas con tal gestión, son también un factor importante para ayudar a alcanzar objetivos de esta naturaleza..

De esta afirmación se deduce la importancia creciente de invertir en las TIC, por las grandes ventajas que aportan a las organizaciones que deciden posicionarse en este sector, así como la demanda de revisar y actualizar muchos de los enfoques de organizaciones, empresas, etc., si quieren adaptarse a estos nuevos cambios.

No es difícil encontrar gran cantidad de modelos y ejemplos que apoyan esta afirmación, pero para no alargar innecesariamente este artículo me limitaré a comentar uno de los mas recientes, al que precisamente hace referencia Olga Castro en una noticia publicada en la revista Tendencias 21 del pasado 14 de abril.

En el informe anual 2007 sobre la sociedad de la información de la iniciativa i2010 se expone como una de las principales conclusiones que las TIC generan el 50% del crecimiento de la Unión Europea. Esta iniciativa, considerada como el nuevo marco estratégico para las políticas generales europeas de la sociedad de la información, fue adoptada por la Comisión Europea en junio de 2005 bajo el título “una sociedad de la información para el crecimiento y el empleo”

Su propósito es fomentar el conocimiento y la innovación con objeto de promover el crecimiento y la creación de empleo. Es decir utilizar el Conocimiento como un factor crítico para el desarrollo productivo y social en el marco de la denominada Estrategia de Lisboa revisada que, como indicaba en artículos anteriores, se centra en el crecimiento y el empleo.

Todos los años se presentan una serie de informes sobre dicha iniciativa i2010, con objeto de evaluar los efectos económicos de los esfuerzos realizados por los Estados miembros de la Unión Europea para desarrollar las TIC, proporcionando así una indicación de la eficacia de las políticas que tratan de favorecer un crecimiento económico sostenible de estas tecnologías.

En el último informe, publicado el pasado 30 de marzo, se considera que el año 2006 ha sido muy positivo, afirmando que la inversión pública y privada en tecnologías de la información y de la comunicación está dando sus frutos dado que el sector de las TIC sigue creciendo más deprisa que el conjunto de la economía europea, con un incremento actual mas acentuado en los sectores de programas informáticos y servicios de tecnologías de la información (5,9% en 2006-2007).

En definitiva, informes como el anterior demuestran que la inversión en las TIC, así como la generalización de su utilización, son factores de capital importancia para el crecimiento y el empleo, constituyendo además un apoyo fundamental para la gestión del conocimiento y la innovación, ayudando a la consolidación de la sociedad de la información.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Martes 17 Abril 2007 a las 00:57
Pensar y obrar, obrar y pensar, es la suma de toda sabiduria.
Goethe


España ante la Estrategia de Lisboa revisada

Como señalaba en la primera parte de este artículo uno de los elementos fundamentales de la Estrategia de Lisboa Revisada, además del Programa Comunitario, son los denominados Programas Nacionales de Reformas (PNR) que hasta el momento han sido bien recibidos por los Estados Miembros como lo muestra el hecho de que antes de que pasara un año desde su adopción todos habían elaborado ya sus programas nacionales y nombrado sus responsables políticos, con la excepción de Francia, que si bien presentó su PNR, no nombró a su representante.

España no ha sido ajena a este interés comunitario y así en junio de 2005 constituyó la Unidad Permanente de Lisboa, en la Oficina Económica del Presidente del Gobierno, y en octubre del mismo año presentó a la Comisión Europea el Programa Nacional de Reformas español, nombrando además un Coordinador Nacional del Programa.

Este PNR español se articula alrededor de dos grandes objetivos:

• Alcanzar en 2010 la plena convergencia en renta per cápita con la Unión Europea a 25
• Superar en 2010 la tasa de empleo de la UE (66%)

que responden a las 24 líneas directrices integradas que recoge la estrategia de Lisboa revisada.

Para ello el PNR español se construye en torno a siete ejes fundamentales;

• EJE 1: Refuerzo de la Estabilidad Macroeconómica y Presupuestaria.
• EJE 2: Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT) y Programa de Actuaciones para la Gestión y Utilización del Agua (AGUA).
• EJE 3: Aumento y mejora del capital humano.
• EJE 4: Estrategia de I+D+i (INGENIO 2010).
• EJE 5: Más competencia, mejor regulación, eficiencia de las Administraciones Públicas y competitividad.
• EJE 6: Mercado de Trabajo y Diálogo Social.
• EJE 7: Plan de Fomento Empresarial.

I+D+i; Programa Ingenio 2010

En lo que se refiere a Investigación, Desarrollo e Innovación, es el eje número 4 donde se acomete la mayor parte de la estrategia de I+D+i mediante un programa específico, denominado “Ingenio 2010" con el compromiso de involucrar al Estado, Empresas, Universidades y otros Organismos Públicos de Investigación en un esfuerzo por impulsar el desarrollo científico y tecnológico en España y tratar de alcanzar en este dominio el nivel adecuado al peso económico y político de España en Europa.

Desde entonces ya se han desarrollado, o están próximas a lanzarse, acciones como la implantación generalizada de la factura electrónica, créditos blandos a las Pymes para financiar sus inversiones en tecnología e innovación, financiación de proyectos de formación TIC de los trabajadores, “trámite único” (no requiriendo al ciudadano información que ya consta en la administración), Documento de Identidad electrónico, o la creación de una plataforma de servicios telemáticos unificada para pequeñas administraciones provinciales y locales.

Los objetivos del Programa Ingenio 2010 se centran en:

• Alcanzar el 2% del PIB en inversión en I+D en 2010 (y el 1,5% en 2007)
• Llegar al 55% de la contribución del sector privado en dicha inversión I+D en 2010
• Llegar al 0,9% de la contribución publica en inversión en I+D sobre el PIB en 2010
• Alcanzar una inserción mínima de 1.300 doctores por año en el sector privado a partir de 2010
• Incrementar las cifras de creación de empresas tecnológicas surgidas de la investigación pública hasta un mínimo de 130 nuevas empresas al año en 2010.
• Incremento de nuevas empresas de base tecnológica creadas a partir de iniciativas del sector público (Spin-offs)
• Alcanzar en 2010 la media de la UE (7%) en el porcentaje del PIB destinado a las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC).

Para conseguir estos objetivos se incorporan algunas medidas instrumentales entre las que aparece el denominado Plan Avanz@, en relación directa con la convergencia en los indicadores medios de la Sociedad de la Información.

Este Plan, aprobado por el Consejo de Ministros español del 4 de noviembre de 2005, presenta un objetivo fundamental: conseguir que el volumen de la actividad económica relacionada con las TIC se sitúe cerca del 7% del PIB en el año 2010. Se articula en varias líneas estratégicas dedicadas a Ciudadanos, Pymes, Administración electrónica y Educación, que pretenden incorporar a la Sociedad de la Información a los ciudadanos, empresas y administraciones públicas.

Conclusiones

Prometía en la primera parte de este artículo hacer una valoración de la evolución y expectativas de la Estrategia de Lisboa y este será el motivo de estas conclusiones.

Pero reconozco que es difícil tratar de ser objetivo pues no puedo obviar mis impresiones personales que, como español y europeo, se ven directamente impactadas por este y otros muchos temas similares, de fuerte y directa incidencia en nuestra sociedad, actual y futura. En consecuencia, para evitar subjetividades, trataré de hacer abstracción de ellas y presentaré una impresión personal lo mas aséptica y sintetizada posible.

La Estrategia de Lisboa, tanto la primitiva como la revisada, constituye para la Unión Europea y sus Estados miembros una propuesta práctica para hacer frente a los principales retos del futuro económico e industrial de Europa entre los que destacaría cual es el papel a representar en un mundo global, cuales deben ser las políticas de crecimiento y empleo, que futuro se trata de asegurar a su juventud, etc.

Pero esta praxis está condicionada por la propia esencia de la Unión, en particular por las limitaciones a las competencias comunitarias impuestas por la soberanía de los Estados. Esta fue, a mi juicio, una de las causas de los limitados avances que se alcanzaron en la primera versión (Lisboa 2000) que además había mostrado un excesivo optimismo al pretender hacer de la economía europea las mas dinámica y competitiva del mundo.

Cuando en 2004 se llevó a cabo la primera evaluación pudo comprobarse que el balance era poco satisfactorio pues, junto a progresos indudables, aparecían retrasos evidentes, como por ejemplo el aumento del “hueco” que existe entre la capacidad de crecimiento de Europa y la de sus principales competidores mundiales.

La estrategia revisada cambia el enfoque reorientando las prioridades hacia el crecimiento y el empleo, basándose en el capital humano, el conocimiento y la innovación. Pero esta vez se trata de comprometer no solo a la Unión sino también a todos los posibles cooperantes nacionales, incluidos gobiernos, parlamentos y actores regionales y locales, así como a la sociedad civil.

De esta forma, con una visión mas pragmática, reconociendo implícitamente que en realidad quienes están implicadas en la estrategia son las propias políticas económicas nacionales y locales, se pretende movilizar a todos para desarrollar una estrategia global, adoptando reformas estructurales y políticas económicas comunes en torno a un objetivo único de crecimiento y empleo

Esta puede ser una explicación coherente de la rápida respuesta de todos los Estados miembros para adoptar la estrategia, al poner en marcha sus Programas Nacionales de Reforma y nombrar sus responsables políticos de alto nivel.

En lo que respecta a los temas de referencia de este blog, quiero subrayar que en la estrategia revisada no se han olvidado de los elementos necesarios para continuar caminando hacia la sociedad del conocimiento. Entre ellos destaco el interés en aumentar y mejorar la inversión en I+D, en particular en el sector privado, potenciar el papel y utilización de las TIC y fomentar la innovación. En suma, organizar el espacio europeo del conocimiento ampliando la sociedad de la información.

Finalizo con un mensaje de esperanza; si esta revisión estratégica es capaz de aumentar la cohesión social y permite que todos los Estados de la Unión puedan representar su papel en apoyo de una política común de crecimiento y empleo a largo plazo, debemos felicitarnos por ello. El tiempo, como siempre, dará o quitará razones.
Fernando Davara
Redactado por Fernando Davara el Viernes 6 Abril 2007 a las 20:37

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Fernando Davara
Fernando Davara es Artillero (General de Brigada y Diplomado de Estado Mayor) Físico (Especialidad de Automática e Informática) y Doctor “cum laude” en Ingeniería Informática, complementando esta formación con diversos cursos en las áreas de Inteligencia Artificial y Sistemas Expertos, Tecnologías de la Información, Gestión del Conocimiento, Seguridad y Defensa, etc., así como con la obtención del Diploma de Suficiencia investigadora de la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid.

Ha dedicado más de 25 años de trabajo y estudio, siendo autor de numerosos trabajos y monografías, fundamentalmente en los dominios del Espacio y sus aplicaciones, Gestión de crisis, Geomática, Medio Ambiente y Seguridad, Nuevas tecnologías de la Información y las Comunicaciones e Inteligencia Económica. En este mismo contexto ha participado en gran número de seminarios y coloquios (nacionales e internacionales), llevado a cabo varias actividades investigadoras y ha ocupado diversos cargos nacionales y extranjeros, entre ellos seis años como Director del Centro de Satélites de la Unión Europea.

Actualmente es Presidente y consultor sénior de “Circulo de Inteligencia.” consultora especializada en Inteligencia Económica y Estratégica, Director de la Fundación FUNCOAS (para la Transferencia del Conocimiento de las TIC, de la Asociación AMETIC) y Rector de la Sociedad de Estudios Internacionales.

Asimismo es profesor y asesor de diversos Master y Cursos de Postgrado, entre ellos del Área de Inteligencia Económica del Curso de Especialista Universitario en Servicios de Inteligencia del Instituto Universitario “General Gutiérrez Mellado”, así como de Inteligencia Económica y planificación estratégica en Cursos y Maestrías en diversas instituciones en España e Iberoamérica, principalmente en Colombia, y miembro del Consejo Editorial de Tendencias21.

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