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CONO SUR

Revista Realidad y Perspectivas

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Artículo n°354 José Rodríguez Elizondo

La coyuntura internacional en la edición de septiembre de Realidad y Perspectivas


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José Rodríguez Elizondo
Martes, 14 de Octubre 2014



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MAGNICIDIO DE BAJA INTENSIDAD José Rodríguez Elizondo

Publicado en El Mostrador 13.10.14

En 2002, se presentó ante la justicia chilena una querella por el presunto asesinato del ex Presidente Eduardo Frei Montalva. En diciembre de 2009, el ministro Alejandro  Madrid convirtió dicha querella en certeza judicial. Cerrando la primera etapa del proceso, dictaminó que Frei Montalva fue asesinado en su lecho de posoperado, en una clínica de la capital, durante el gobierno del general Augusto Pinochet. Tres años después -el pasado viernes- cerró el sumario respectivo, mencionando autores, cómplices y encubridores.

Han sido 14 años con escasa reacción mediática y de opinión pública. Inferior, en todo caso, a la que capta cualquier crimen espantoso cometido por gente común. Sin embargo, de lo investigado se desprende un contexto más que espeluznante: terrorismo de Estado, servicios secretos tenebrosos, infiltración de gérmenes patógenos (textuales “bacterias oportunistas”) y médicos escapados del gabinete del doctor Caligari.

En una democracia desarrollada, los políticos estarían tratando las alternativas del proceso en todos sus foros, los cineastas habrían encontrado financiamiento para un filme rápido, los guionistas competirían para proyectar una secuela, algún escritor estaría dando los toques finales a una gran novela  y la prensa nacional e internacional darían cuenta cumplida de lo que sigue sucediendo.

Pero, por lo visto, los chilenos estamos en otra. En el país de los hechos, la información no ha conmocionado la conciencia nacional. La atención se ha concentrado en la tecnología de las pruebas de laboratorio y en la improbable culpabilidad de los sospechosos instrumentales (a través de los cuales podría llegarse a los autores intelectuales). Además, como en 2009  Chile estaba en pleno proceso electoral, en lugar de privilegiarse el tema de fondo –la certeza judicial del crimen- se levantó una advertencia de coyuntura: la resolución del juez podía influir en el comportamiento de los electores, favoreciendo al candidato Eduardo Frei Ruiz-Tagle, hijo del Presidente asesinado. Es decir, Madrid debió manejar los tiempos del proceso, buscando uno que fuera políticamente oportuno.

Afortunadamente, nuestra Corte Suprema reivindicó, entonces, los fueros de la juridicidad y del orden natural de los acontecimientos. Ratificando lo obrado por el juez, dejó en claro que los tiempos judiciales no pueden ni deben ser manipulados, para no chocar con los tiempos políticos. “Sería muy grave que los jueces tuvieran que buscar fechas para dictar sus resoluciones", dijo su Presidente Milton Juica,
En cualquier caso, la reacción nacional acorde con la gravedad del caso sigue en suspenso. Incluso pareciera que sólo los hijos y nietos de Frei Montalva son los ofendidos directos por el magnicidio.

Un hecho relevante de nuestra historia compite, desventajosamente, con la crónica roja de la coyuntura.

José Rodríguez Elizondo
Lunes, 13 de Octubre 2014



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CHILE-PERU: NO HAY QUE METER A OBAMA José Rodríguez Elizondo

La diplomacia negociadora debe imponerse a la jusdiplomacia



Publicado en El Mostrador, 6.10.2014
 
A fines de septiembre, los cancilleres de Chile y Perú ratificaron que presentarán conjuntamente, ante la ONU, las coordenadas del límite marítimo resultante del fallo de la CIJ. Esto significa que no formalizarán ante la organización mundial sus discrepancias sobre el “triángulo terrestre”, acogiendo la sugerencia de los jueces de “encauzar, por conducto directo de las cancillerías, los temas de interés mutuo”. De paso, ya no debiera hablarse de “triángulo” sino de “cuña” pues, según ese fallo, la hipotenusa marítima hoy es indisputadamente de Chile.
 
Es una actitud innovadoramente positiva. Tras desencuentros bastante agrios, el canciller chileno Heraldo Muñoz aparece superando la poco diplomática tentación de declarar que no existe controversia alguna. El canciller peruano Gonzalo Gutiérrez, por su parte, aparece ignorando el gesto de su Presidente Ollanta Humala de incorporar esa cuña terrestre al mapa del Perú, de manera unilateral.
 
Esto puede significar que, tras los planteos jurídicos antagónicos, vendrían esas “conversaciones” que sugería Gutiérrez antes del desplante de Humala. Y quien dice conversaciones dice también “negociaciones”, que son de la esencia de las diplomacias maduras y, al mismo tiempo, medio principal de solución pacífica de controversias. En ese marco, en caso de ser infructuosos los alegatos jurídicos  y las  negociaciones diplomáticas, cabría prever el tercer paso eventual: ¿tendrían Michelle Bachelet y Ollanta Humala que recurrir al arbitraje de Barack Obama?
 
Eso es lo que entienden algunos expertos y analistas. Sin embargo, no está claro que sea la vía, si se examinan a fondo los artículos 3 y 12 del Tratado de 1929. En efecto, el primero alude a los eventuales desacuerdos entre los miembros chileno y peruano de la comisión demarcadora, sobre aspectos de “la operación” y el segundo, a los eventuales desacuerdos de los gobiernos sobre “la interpretación” de las disposiciones del mismo tratado. En el primer caso,  dirimir correspondería a un tercer miembro “designado por el Presidente de los Estados Unidos”. En el segundo, decidiría la controversia el propio Presidente de los Estados Unidos.
 
Obviamente, es la diferencia que hicieron los hermenéuticos de la época entre lo general y lo especial. Esto es, entre la delimitación de las fronteras, decidida al más alto nivel de los Estados y la demarcación de las mismas, ejecutada por expertos de cada Estado. En ese contexto, debió parecer claro que no existía un punto exacto o absoluto a la orilla del mar, a diez kilómetros al noroeste del primer puente sobre el río Lluta.  Dado que el mar no es inmóvil y que la tierra puede moverse, ese punto es solo una abstracción intelectual.  Cada fracción de segundo marca un punto real distinto, como diría Heráclito,
 
Por eso, los demarcadores de 1930 definieron un punto relativo pero de concreto, lo “materializaron” con el Hito 1 y lo designaron como “orilla del mar”… aunque, por motivos prácticos, esté lo bastante alejado de las olas como para evitar su erosión. Visto que ambos Estados aprobaron esa decisión, no hubo problemas para aprobar la demarcación y ésta paso a ser el equivalente a una “cosa juzgada”.
 
Los juristas no debieran extrañarse pues el Derecho, en cuanto ciencia social, no existe para establecer absolutos, sino para normar los siempre relativos comportamientos humanos. Para cumplir ese rol, los legisladores suelen recurrir a la ficción. En esa línea, hasta podría decirse que los ordenamientos jurídicos son sistemas de ficciones, orientados a dar certezas previas a sus sociedades respectivas.  Así como la ley se finge conocida, aunque no lo sea, se presume que el Hito 1 está en la orilla del mar, aunque de hecho esté a 150 metros variables.

De lo señalado se deduce que quedaríamos muy mal si  apeláramos a la dirimencia de un enviado de Barack Obama o al arbitraje de éste. Rápido concluirían los expertos del Departamento de Estado que  la distancia entre el Hito 1 y la orilla del mar absoluta no tipifica una controversia sobre el tratado de 1929, sino sobre su ejecución. Y, dado que esa ejecución se consumó en 1930, informarían a su Presidente que no se le ocurra asumir el tema.

Con todo, la controversia de facto tiene una notoria importancia política, en cuanto abre un espacio para que Chile salga de su reactividad juridicista y enfrente una eventual negociación con Perú, sin temor a la maestría de Torre Tagle. En ese espacio, chilenos y peruanos podrían discutir las razones profundas de por qué se mantiene la controversia sobre la cuña terrestre, después del fallo de la CIJ, con el plus eventual de una buena dosis catártica. A mayor abundamiento –e invirtiendo las tornas-, si la negociación fuera infructuosa y la catarsis no se produjera, Chile quedaría en mejor posición relativa para invocar incluso la vía judicial. 

Sin embargo, dados los antecedentes conjuntos de la CIJ y de esta controversia, más aconsejable (y menos oneroso) sería recurrir a la investigación, que es la vía de solución pacífica que sigue a la negociación, según el artículo 33 de la Carta de la ONU.

Al fin de cuentas, lo mejor suele ser enemigo de lo bueno.

José Rodríguez Elizondo
Martes, 7 de Octubre 2014



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Revista Realidad y Perspectivas

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Artículo n°351 José Rodríguez Elizondo

Nuestra revista académica Realidad y Perspectivas (RyP) cumple 3 años.
Con ese motivo brindamos un número especial con íundices de todo el material publicado.
En cuanto a la coyuntura, viene el análisis del "triángulo terrestre", al cual Chile y Perú asignan una importancia que excede (y lejos) su exiguo significado económico.


ryp_34.pdf RyP 34.pdf  (8.8 Mb)


José Rodríguez Elizondo
Viernes, 19 de Septiembre 2014



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ADIOS AL INVENTOR DE CARETAS José Rodríguez Elizondo

ADIOS AL INVENTOR DE CARETAS

(Publicado en El Mercurio de 27.8.2014)

Cuando conocí a Enrique Zileri Gibson en Lima, en 1979, ya era una leyenda. Tras las clausuras de su revista Caretas por “el Chino” Velasco, vivía con la maleta lista para la deportación o el clandestinaje. La brusca emergencia del general Francisco Morales Bermúdez, no le dio mayor espacio. El nuevo hombre fuerte también necesitaba el secreto para coexistir con la Asamblea Constituyente, sondear a los apristas, escuchar a los amigos del exiliado Fernando Belaunde, deportar al almirante Faura, y entretener a los enviados de Fidel Castro y la dictadura argentina. Estos lo empujaban –cualquiera lo sabía- a  celebrar el centenario de la Guerra del Pacífico con una revancha contra Chile.
 
Con su bienhumorado lema “pálidos pero serenos”,  Zileri y sus periodistas  eran el faro de la disidencia democrática y del coraje de informar. Impresionado por su carisma sin poses, le propuse escribir como colaborador y él aceptó sin mayor formalidad. Pero, mientras preparaba mi primer texto, el general dispuso una nueva y larga clausura del medio.  Zileri esa vez contraatacó con una huelga de hambre ambulante, entre la Catedral y el Congreso que fue noticia global. Hasta allí fui, para solidarizar con él y los macilentos leones de su equipo.

 Como dijera Ricky, en Casablanca, aquello fue el comienzo de una hermosa amistad, que se proyectaría a nuestros hijos.  Gracias a ella me integré como miembro pleno de una revista genial, que marcaba la pauta noticiosa de la semana que venía, al costo que correspondiera. Si la coyuntura arruinaba una portada costosamente elaborada,  el director  la enviaba al tacho e inventaba otra sobre la marcha. Luego arreglaba cuentas a los gritos con su madre y Presidenta del Directorio, la mitológica Doris Gibson. Según persistente leyenda de la redacción,  en una de esos debates financieros un televisor voló siete pisos por los aires, hasta estrellarse en la calle Camaná.

Por eso y muchísimo más, hoy lloro a mi hermano Zileri sin pudor. Gran ser humano y tremendo profesional, no he conocido y difícilmente conoceré otro periodista igual. 

José Rodríguez Elizondo
Sábado, 30 de Agosto 2014



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Editado por
José Rodríguez Elizondo
Ardiel Martinez
Escritor, abogado, periodista, diplomático y caricaturista, José Rodríguez Elizondo es en la actualidad Director del Programa de Relaciones Internacionales de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Miembro del Consejo Editorial de Tendencias21, su obra escrita consta de 21 títulos, entre narrativa, ensayos, análisis y reportajes. Entre esos títulos están "Guerra de las Malvinas, noticia en desarrollo (2012)", Las crisis vecinales del gobierno de Lagos", "Crisis y renovación de las izquierdas", "El Papa y sus hermanos judíos", "La pasión de Iñaki", “Chile: un caso de subdesarrollo exitoso”, "Chile-Perú, el siglo que vivimos en peligro”, "De Charaña a La Haya: Chile entre la aspiración marítima de Bolivia y la demanda marítima de Perú" y “Temas para después de La Haya”, publicados por la Editorial Andrés Bello, Random House Mondadori y Planeta. Ha sido distinguido con el Premio Rey de España de Periodismo (1984), Diploma de Honor de la Municipalidad de Lima (1985), Premio América del Ateneo de Madrid (1990) y Premio Internacional de la Paz del Ayuntamiento de Zaragoza (1991). Elegido en 2013 como miembro de número de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales.





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