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 <title>CONO SUR: J. R. Elizondo</title>
 <subtitle><![CDATA[Blog latinoamericano de Tendencias21]]></subtitle>
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 <updated>2008-05-15T14:39:20+01:00</updated>
  <entry>
   <title>Evo, Hugo y un Protectorado</title>
   <updated>2008-05-13T15:48:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=138</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-05-13T15:46:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Cuando se haga la historia tranquila de su período, se dirá que la mayor (no quiero decir la única) muestra de inteligencia política de George W. Bush fue no inflar a Hugo Chávez.       <br />
       El sabe, porque se lo contó su papá, que las procacidades de Richard Nixon contra Fidel Castro, emitidas en la porosa privacidad de la Sala Oval, ayudaron a que el líder cubano se apernara.        <br />
              <br />
       Asumida la lección, Bush ha dejado sin respuesta los insultos del líder venezolano. Ni siquiera le ha prometido la inelegante y retórica patada en el poto con que suele amenazar a sus villanos invitados.        <br />
       Con esto ha perforado, en profundidad, la autoestima de Chávez. Contra la importancia mundial que éste se concede, Bush ha levantado la ley del perraje: no dejar que los perros chicos se metan en las peleas de los perros grandes. Parece decirle, con desdén, que uno no es enemigo personal de quien quiere, sino de quien puede.        <br />
              <br />
       Quizás por eso y aprovechando el incremento de la crisis boliviana, Chávez decidió superar sus marcas. Comentando el eventual referendum revocatorio aceptado por Morales (que puede enviarlo a su casa), dejó de lado su insultadera básica, miró fijo a la cámara, achinó los ojos y haciendo la mímica de la situación, prometió: si  &#8220;el imperio&#8221; derriba a Evo Morales &#8220;los venezolanos no nos quedaremos  de brazos cruzados&#8221;. Es decir, Bolivia y Evo están bajo su protección y esto significa fuerza militar. Por si no se le hubiera entendido a cabalidad, sacó del baul de los años 60 la consigna más desafortunada del Ché Guevara: &#8220;crear dos, tres, muchos Vietnam&#8221;.       <br />
              <br />
       Abro paréntesis: digo desafortunada porque &#8211;me consta- los propios dirigentes  vietnamitas no la apreciaron. En los años de su lucha terca y prolongada, a contrapelo de muchos de sus amigos y en el marco de la guerra fría, ellos trataron de desideologizar el conflicto. No querían que se les percibiera en combate contra un sistema sociopolítico determinado ni contra los ciudadanos de los Estados Unidos. Querían ser asumidos como simples y heroicos patriotas, que luchaban por la reunificación del país y la expulsión de los &#8220;protectores&#8221; de Vietnam del Sur. En esta línea, los estrategas de Hanoi, encabezados por el Primer Ministro Pham Van Dong , temían caer bajo la dominación de sus &#8220;protectores&#8221;  propios. Querían que su éxito dependiera menos de los soviéticos que de la base ética, moral y democrática del pueblo norteamericano. Fin del paréntesis.       <br />
              <br />
       Por eso, cabe lamentar que, además de sus serios problemas internos, Evo Morales tenga que soportar el salvavidas de plomo que le sigue lanzando Chávez. Su proyecto de &#8220;refundación&#8221; &#8211;que es su eufemismo para &#8220;revolución&#8221;-, ya estaba bastante complicado con la lucha de etnias, la lucha de clases y la lucha de unidades regionales, como para asumir, además, la carga política de un protectorado.  Es que, guste o disguste, el apoyo chavista será decodificado, por nacionalistas y autonomistas bolivianos, como una amenaza contra la democracia y la autodeterminación &#8230; y eso puede ser fatal para Morales.        <br />
              <br />
       Es interesante saber que el PNUD ya había previsto este tipo de desarrollos en su Informe de 2006 sobre Desarrollo Humano en Bolivia. En este documento anunció que, por diversos factores, la legitimidad de Morales tendería a disminuir en los próximos cinco años. Entre dichos factores estaban la reacción de las elites desplazadas, la falta de un programa claro de gobierno, la inexperiencia en la gestión estatal y &#8220;su adhesión al ‘eje' conformado por sus colegas Hugo Chávez y Fidel Castro&#8221;.       <br />
              <br />
       La pregunta, entonces, es pertinente: ¿Será capaz Morales de decirle a Chávez que lo deje de querer tanto?       <br />
              <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Tercera, el 11.5.08.</span>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=138" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Fernández de la Mora: un profeta desconocido</title>
   <updated>2008-05-02T21:16:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=137</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-05-02T21:15:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
              <br />
       Cuando uno ve que todo tira a que vuelvan los viejos sectarismos en la política interna, tiene que recordar un poco. Por ejemplo &#8211;y perdonen la primera persona- la transición política a la democracia comenzó para mí en el exilio y fue el descubrimiento del otro. Ese otro que estuvo oculto por las nubes de las ideologías, hasta que el golpe hizo que se diluyeran las certezas, rebotaran los dogmas y reaparecieran las dudas.        <br />
              <br />
       Uno de esos "otros" era el pensador español Gonzalo Fernández de la Mora, a quien yo ignoraba por ser, supuestamente, uno de los monstruos de las antípodas. Recuerdo que, en los prodigiosos años 60, quise comprar en Madrid su obra más conocida, El crepúsculo de las ideologías, pero mis amigos progres pusieron tal cara de espanto que desistí. "Joder, ese tío es el ideólogo del franquismo", me informó, severísima, una brillante líder juvenil del Partido Comunista. Su novio, servicial, tomó otro libro ahí mismo, en la librería Antonio Machado y me mostró un párrafo que aludía a Fernández de la Mora como el Goebbels del Caudillo. "Es un facha", remachó y tuve que creerle, porque en ese tiempo uno sólo confiaba en la gente de izquierdas.        <br />
              <br />
       Veinte años después -exactamente el año de la "caída de los muros"- pude comprar y leer el libro escandalizante. A las pocas páginas una sorpresa: ahí estaba, desde 1964, la tesis sobre legitimidad de origen e ilegitimidad de ejercicio, invocada en 1973 contra Salvador Allende. Lo notable es que el autor la planteaba desde España, cuando tal distinción sólo podía fastidiar a Franco quien, como se sabe, derivaba su legitimidad de Dios.        <br />
              <br />
       Segunda sorpresa: lejos del movimientista místico que yo imaginaba (una mezcla de José Antonio Primo de Rivera y del brasileño Plinio Correa de Oliveira), don Gonzalo era un racionalista avanzado. Aconsejaba privatizar a Dios, en pos de un "Estado de Razón" con base en la ética, el desarrollo y las ciencias sociales.        <br />
              <br />
       La tercera sorpresa fue de coyuntura, pues su crítica de las ideologías se estaba ejecutando, en ese mismo instante, con el derrumbe del poder soviético. Pero, más allá de ese proceso, sus pronósticos eran válidos para los españoles y sudacas unidos, inmersos en la transición democrática. Ahí estaba, por ejemplo, la profecía de que se nos venía una "amalgama liberal-socialista", en el marco de una creciente apatía política. Advirtamos, sí, que el autor no entendía el liberalismo en la versión de Friedman y Von Hayek, sino en la de Samuelson. Para Fernández de la Mora &#8220;la expresión económica del liberalismo puro ha pasado a la Historia".        <br />
              <br />
       En resumidas cuentas, El crepúsculo de las ideologías fue una sinopsis de la crisis de las cosmovisiones en que estamos inmersos. Como tal, fue un fundamento teórico de la transición española y su autor, uno de esos intelectuales que se equivocan por tener la razón demasiado temprano. Por cierto, que no lo citen los intelectuales establecidos sólo demuestra que las ideologías pueden desaparecer, pero los prejuicios siguen vivos, primitivos y coleando.        <br />
              <br />
       De acuerdo con lo contado, hoy me importa poco que, algo antes, Daniel Bell haya escrito cosas semejantes en los Estados Unidos. Eso lo supe después. Sólo lamento no haber mencionado a Fernández de la Mora en un libro que escribí sobre la crisis y renovación de las izquierdas, donde aludía, como cosa natural, al encuentro desideologizado entre socialistas renovados y liberales democráticos.        <br />
              <br />
       No conocía, entonces, al supuesto facha español que previó eso a once años de la muerte de Franco, a dieciocho de la emergencia de Felipe González y a veinticinco de la caída del muro de Berlín.        <br />
              <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Republica el  29.4.08. </span>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=137" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Presidente y Monseñor</title>
   <updated>2008-05-02T21:15:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=136</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-05-02T21:12:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Lo que me sorprende del nuevo Presidente de Paraguay Fernando Lugo, es que haya sido ordenado obispo en 1994, siendo (dicen) simpatizante de la Teología de la Liberación.       <br />
              <br />
       A esa altura, tras la experiencia con Miguel D'Escoto, los hermanos Cardenal y otros curas sandinistas, Juan Pablo II no quería ver ni en pintura a los sacerdotes de esa tendencia. &#8220;No hacen teología ni lo suyo es liberación&#8221;, dijo a un distinguido político chileno que lo visitó por esa época. De paso, los abnegados jesuitas pagaron los platos rotos por esa antipatía.       <br />
              <br />
       Diez años después, Lugo dejó de ser obispo y de nuevo un enigma: no está claro si renunció, para dedicarse a la política o si lo expulsaron, por dedicarse a ella. Conclusión provisional: O nunca estuvo liado con los curas de la Liberación o su capacidad de simulación es extraordinaria.        <br />
              <br />
       Lo último, claro, no sería criticable. Una buena capacidad de despiste es un recurso excelente para un líder político. Los profesionales del sector saben  que hacerse el leso vale más que pasarse de listo y que la franqueza puede ser signo de &#8220;inmadurez política&#8221; . El límite &#8211;religioso y laico- es no mentir con descaro.        <br />
              <br />
       Pero ahora a Lugo le costará pasar piola. Como Presidente, cada gesto, cada palabra suya cuentan. Por ejemplo, hasta hace un año decía que su país necesitaba personas equilibradas, &#8220;lideres de concertación&#8221;,  que él no era de izquierda ni de derecha&#8230; y nadie se escandalizaba ante tamañas muestras de sensatez. Pero ahora ha declarado que su victoria pertenece a &#8220;la nueva izquierda latinoamericana&#8221; y, de inmediato, unos se enojan y otros lo fichan como la última adquisición de Hugo Chávez.        <br />
              <br />
       Sin embargo, sospecho que en eso no hay despiste. Lugo acierta, pues la izquierda que está instalándose en nuestros países ya no es la &#8220;renovada&#8221; de la transición. Es una izquierda genuinamente &#8220;nueva&#8221;&#8230; sin que esto signifique &#8220;mejor&#8221;.        <br />
              <br />
       La izquierda renovada, recordémoslo, fue la que volvió de sus exilios con chaquetas europeas. Sus líderes se identificaban con Felipe González, Tony Blair, Lionel Jospin y Gerhard Schroeder. Algunos hasta leyeron las solapas de los libros de Anthony Giddens. Todos asumían que la caída de los muros les sirvió para desdogmatizarse  y democratizarse. Incluso aceptaban que, para hacer país, &#8220;los otros&#8221; también contaban. Su paradigma estaba en Chile.        <br />
              <br />
       Pero, tras un corto período de expiación, esos líderes renovados empezaron (¿volvieron?) a oligarquizarse. Si llegaron al poder,  confundieron el desarrollo de sus países con su desarrollo personal y hasta con sus liderazgos vitalicios. Es que les carga competir mano a mano con sus camaradas, pues estiman que deben ser ungidos. Su pragmatismo, en esas circunstancias, facilitó el clientelismo y el nepotismo. Es decir, crearon  el imperio del &#8220;pituto&#8221;.       <br />
              <br />
       Por cierto, fue un escarmiento interrumptus y los electores se desencantaron. Como resultado, todos los partidos históricos, gobernantes o no, izquierdas y derechas unidas, comenzaron a pagar el costo. Como la sociedad repudia el vacío y las derechas tienen cuentas pendientes, por el portillo del desencanto se colaron primero outsiders como Collor de Melo y Fujimori y, luego, izquierdistas de nuevo tipo. En el sentir ciudadano los nuevos izquierdistas podían ser inexpertos, pero no peores que los viejos.        <br />
              <br />
       Por eso, la nueva izquierda actual tuvo un cholo en el Perú, tiene un obrero metalúrgico en Brasil, un militar subversivo en Venezuela, un académico bolivariano en Ecuador, un indio aymara en Bolivia y una pareja conyugal en Argentina.        <br />
              <br />
       Visto de  esta manera tan sesgada, sólo faltaba un cura. Enhorabuena, Presidente Lugo.       <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Tercera del 27 abril. </span>       <br />
              <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=136" />
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  <entry>
   <title>La OTAN y el nacionalismo anti-ruso</title>
   <updated>2008-04-16T21:42:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=135</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-04-16T21:40:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Para las nuevas generaciones, el debate norteamericano y europeo sobre el ingreso a la OTAN de países que pertenecieron al bloque soviético es de difícil comprensión. En lo fundamental, porque los vencedores de la guerra fría, inspirados en Fukuyama, pusieron el énfasis en sus propias bondades y no en la realidad de los derrotados. Y ésta dice que el fracaso de la utopía comunista no comenzó en los mercados, sino en el plano cultural, ante la imposibilidad de crear el "hombre nuevo" de sus profetas.        <br />
              <br />
       Desde esa perspectiva, el proyecto leniniano-stalinista fue una obra de ingeniería macrosocial que terminó convertida en representación escénica: los burócratas comunistas fingiendo un rol de liderazgo y las masas realmente existentes fingiendo que los seguían. Quienes conocimos ese campo lóbrego sabemos que la situación se expresaba mediante el escapismo humorístico: "nosotros hacemos como que trabajamos y ellos hacen como que nos pagan".       <br />
              <br />
       La larga duración de esa "verdad de las mentiras" generó, en los países afectados, la atrofia de la capacidad para participar en la &#8220;cosa pública&#8221;.  El maniqueísmo establecido, según el cual sólo se podía actuar legalmente a favor del régimen o ilegalmente en su contra, impidió acceder a la lógica de la negociación democrática. Paralelamente, indujo una percepción de equivalencia entre creatividad y marginalidad. Los únicos ciudadanos con imaginación estaban en esa zona pantanosa donde coexistían la disidencia política y la delincuencia económica. Era inviable un "homo economicus" con calidad empresarial y que, simultáneamente, fuera honrado.       <br />
                           <br />
       La atrofia de la libertad y esa perversión del emprendimiento explican la incapacidad de Mijail Gorbachov y Lech Walessa &#8211;desde y contra el comunismo- para abrir sociedades inclusivas, con economías competitivas, pero no salvajes. Ambos líderes interpretaron nuevos roles para gente que sólo despertó al final, cuando vio que las estatuas que caían eran de verdad y no de utilería.  En todo caso, sólo a partir de ellos y de otros líderes, como Vaclav Havel, esos pueblos espectadores pudieron salir de la paralogización y empezar a asumir la lógica de la democracia con mercados libres.       <br />
              <br />
       Pero, esa lógica corresponde a un proceso social a largo plazo y no a una decisión voluntarista, como quieren creer George W. Bush y sus ideólogos. Por eso, mientras cuaja la nueva realidad, las sociedades del ex socialismo real tienen que desenvolverse con lo que tenían: una minoría de comunistas recalcitrantes y otra de ex comunistas poseedores del "know how" social, ambas flotando en un magma mayoritario de nacionalistas anticomunistas con poca (o ninguna) experiencia de gobierno o de administración.        <br />
              <br />
       Como eso es &#8220;lo que hay&#8221;, no es raro que los dirigentes de los países ex socialistas hayan recuperado los viejos reflejos geopolíticos. Su percepción de amenaza no está en Berlín, París, Londres ni Washington, sino en Moscú. Esto implica que el recelo a la Unión Soviética se esté reconvirtiendo en recelo contra la Rusia actual, mientras ésta trata de recuperar su estatus de gran potencia.        <br />
              <br />
       Por eso la OTAN, alianza  militar que nació para disuadir a la URSS, ahora tramita las solicitudes de ingreso de países que ayer integraron el antagónico Pacto de Varsovia.        <br />
       Es un nacionalismo tan complejo de entender como la naturaleza del orden internacional que está germinando y como la propia supervivencia de la OTAN.        <br />
              <br />
               <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Republica el 15.4.08.</span>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=135" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Cuidado con las visitas</title>
   <updated>2008-04-07T09:04:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=134</id>
   <category term="Bitácora" />
   <summary><![CDATA[A comienzos de abril se produjo un acontecimiento muy testimonial sobre el estado de la relación entre Chile y el Perú, tras la demanda peruana ante la Corte Internacional de Justicia. Fue el viaje a Lima de Sebastián Piñera, ex candidato presidencial de la oposición y conspicuo hombre de negocios. Su calidad de político y empresario, sumada a las distinciones de que fue objeto por parte del gobierno peruano, produjeron una fuerte reacción negativa en el gobierno de Michelle Bachelet. JRE fue entrevistado el dia 5 sobre el tema,  por el periodista Phillip Duran, del diario La Tercera. A continuación, una version especial de lo publicado, más algunas reflexiones adicionales.  ]]></summary>
   <published>2008-04-07T09:00:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
              <br />
       <b> - ¿Fue prudente que Piñera viajara a Lima en medio del tema de La Haya?</b>       <br />
               <br />
       El alboroto mediático indica que, para algunos chilenos, será imprudente viajar a Lima, durante todos los años que dure el proceso, máxime si se es líder de la oposición. Me parece excesivo. Hace suponer que esos chilenos no  creen que nuestra política exterior sea una política de Estado. Es que la mejor manera de ejecutar una política de Estado, es  cuando los líderes de la oposición la apoyan en el exterior.       <br />
               <br />
       <b>- ¿Qué le parece que el canciller Foxley no haya puesto reparos al viaje? ¿Era aconsejable que lo hiciera?</b>       <br />
               <br />
       Le respondo con una pregunta: ¿en virtud de qué podría Foxley haberse opuesto al viaje de un adulto libre y documentado que fue y quiere seguir siendo candidato presidencial?       <br />
               <br />
       <b>- ¿La recepción de "jefe de Estado" que se dio a Piñera en Lima, era una forma de molestar a las autoridades chilenas?</b>       <br />
              <br />
       Es muy posible. Alan García es uno de los políticos de la región que mejor ha leído a Maquiavelo. Recordemos cómo hizo rabiar a Pinochet cuando alojaba a Anselmo Sule y a Lucho Guastavino en Palacio Pizarro.  O cuando su embajador en Chile, Luis Marchand, convirtió su residencia en centro de reuniones de la disidencia chilena. Y si esos ejemplos son de un Chile en dictadura, recordemos a Joaquín Lavín en La Habana, cuando Fidel Castro se deshizo en cariños hacia el entonces líder de la oposición, para fastidiar a Ricardo Lagos. O el viaje a Lima de los líderes de la Concertación gobernante, para ¡apoyar a distintos candidatos a la Presidencia del Perú!.. Pero, obviamente, ese tipo de trucos sólo funciona cuando el afectado reconoce el impacto. Por eso, los dirigentes políticos deben tener la sangre fría de los ofidios y estar entrenados para tragar sapos a cualquier hora del día.        <br />
               <br />
       <b>- Pese a la postura de Foxley, La Moneda hizo una evaluación negativa del viaje. ¿Se justifica el reclamo a Lima que ordenó la presidenta Bachelet?</b>       <br />
               <br />
       Para responder esa pregunta, un ciudadano de esta democracia debiera conocer esa evaluación y los términos de esa queja. Presumo que debió ser formulada en términos duros, ya que obligó a García a anular el viaje a Chile de su Ministro de Defensa.       <br />
               <br />
       <b>- ¿Al hacer el reclamo, Bachelet mezcló un tema interno con la política exterior? ¿Perjudica ese reclamo la relación con Perú?</b>       <br />
               <br />
       La relación bilateral ya está perjudicada. De lo que se trata es de no aumentar los perjuicios.       <br />
               <br />
       <b>- ¿Chile estaba en posición de hacer un reclamo considerando que, según el canciller peruano, Foxley le dijo que no había problemas con el viaje?</b>       <br />
               <br />
       Al  transparentarse la molestia de Palacio se  favoreció ese tipo de juegos menudos. En la especie, el canciller peruano apuntó, con poca sutileza, a una contradicción entre la Presidenta Bachelet y el canciller Foxley. Un pequeño punto para alardear a la hora del cafecito, en el tribunal de La Haya.          <br />
               <br />
       <b>- Da la impresión de que es Perú quien apuesta por las cuerdas separadas, pero que es Chile el reticente. ¿Comparte eso?</b>       <br />
              <br />
       No. Fue, más bien, un wishful thinking de ambos gobiernos. Pero, me parece utópico pensar que los abogados de Chile y el Perú se sacarán chispas en La Haya, mientras en Lima y Santiago la vida sigue igual. Lo más probable es los abogados de ambas partes se relacionen estupendamente. Por otra parte y pese a que la iniciativa comunicacional de las &#8220;cuerdas separadas&#8221; fue peruana, nuestro gobierno ha sido más consecuente con ese buen propósito. Por ejemplo, aquí el contenido de nuestros planteamientos jurídicos  está fuera del debate e, incluso, de la información. En el Perú, el planteamiento jurídico del gobierno se está exponiendo ante toda la población escolar. A mayor abundamiento, acaba de aparecer un libro de 400 páginas, con todos los detalles de la tesis jurídica peruana, escrito por Manuel Rodríguez Cuadros, el canciller que dio el impulso definitivo al pleito. Incidental y contradictoriamente, esto debiera facilitarle la pega a nuestro agente en La Haya, Alberto Van Klaveren.       <br />
               <br />
       <b>- ¿Piñera hizo alguna declaración que contradiga la postura chilena y respalde la tesis peruana sobre los límites?</b>       <br />
               <br />
       Creo que Piñera, como la inmensa mayoría de los chilenos, ignora las sutilezas jurídicas del asunto&#8230; y no podemos culparlo. Es una materia resbalosa, incluso para alguien tan aficionado al turismo de riesgo como él. Entre esos tecnicismos está (supongo) el de exorcizar la palabra  &#8220;controversia&#8221;, para no debilitar la fuerza de nuestra convicción sobre los títulos que tenemos ni renunciar a recursos previos.         <br />
               <br />
       <b>- En Perú ¿mencionan el comunicado conjunto de los ex cancilleres Walker y Rodríguez Cuadros de 2004 en que se afirma tener "posiciones distintas" en "una cuestión de naturaleza jurídica" sobre la "delimitación marítima"?</b>       <br />
               <br />
       Efectivamente. Ese texto existe y  fue obtenido astuta y trabajosamente por Rodríguez Cuadros, para que el Perú pudiera presentar su demanda. Teóricamente, demostraría que Chile no aceptó negociar el tema, pero que reconoció diferencias jurídicas legítimas. Ergo, habría &#8220;controversia&#8221; &#8211;ahí esta el mérito de la palabreja- y ésta nos encajona en la ruta de La Haya.       <br />
               <br />
       <b>- Si es así, ¿sus dichos tendrían efecto en el juicio? (Un presidenciable reconociendo temas pendientes)</b>       <br />
               <br />
       Yo no creo que Piñera haya reconocido un tema pendiente, en el sentido de asignar plausibilidad jurídica a la demanda peruana. Lo que reconoció, al parecer, es el hecho de la diferencia de opiniones, en la línea del comunicado Walker-Rodríguez ...y eso es un hecho del porte de un buque. Además, la señora Higgins, presidente del tribunal, entenderá que un ingeniero civil  no tiene por qué manejar la misma nomenclatura que un jurista experto en Derecho Internacional.       <br />
               <br />
       - Piñera abogó también por el envío de gas desde Camisea. Qué le parece esta propuesta, que no está entre las alternativas manejadas en Chile.       <br />
               <br />
       Puede no estar entre las alternativas porque, hoy por hoy, no participamos en ninguna iniciativa de integración energética regional y estamos buscando otro tipo de soluciones. Pero, no entiendo por que eso podría transformar en tabú cualquier aproximación, oficial o extraoficial, al gas peruano o boliviano. A veces las conversaciones de francotiradores sirven para ampliar los horizontes, si su talante es altruista.       <br />
               <br />
       <b> - ¿Qué le parece que en la cita Piñera-García estuviera la ministra de Transportes?</b>       <br />
               <br />
       Ese era el verdadero y gran punto flaco de Piñera, reconocido incluso por los líderes de la oposición: haber realizado un viaje politicamente tan importante, sin dejar en el closet su chaleco de empresario con mención especial en transporte aéreo. Pero, para suerte suya, ese tema terminó colgado en el ropero, gracias al enojo que produjo la alfombra roja de García.       <br />
               <br />
       <b>- Para la Concertación, los negocios de Piñera en Lima -y el hecho de que abordara el tema Lan- no le dan independencia para conducir una relacion bilateral compleja con ese pais. ¿Comparte ese juicio?</b>       <br />
               <br />
       Lo comparto, pero no es ninguna originalidad ¿Cree usted que, fuera de Piñera, alguien discrepa de ese juicio?
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
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   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=134" />
  </entry>
  <entry>
   <title>¿Requiem para la renovación?</title>
   <updated>2008-04-01T16:30:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=133</id>
   <category term="Bitácora" />
   <summary><![CDATA[ Aplicando las encuestas de Latinobarómetro, cualquier candidato a dictador con aires de eficiente tendría serias posibilidades de éxito en una elección regional. Esto refleja una tendencia según la cual la promesa de la sociedad democrática también dejó de ser lo que era.]]></summary>
   <published>2008-04-01T16:28:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       El síntoma hace recordar que el éxito inicial de la transición democrática se explicó, en parte importante, por la autocrítica de los viejos líderes. Según éstos, los partidos políticos debían recuperar o reconocer su rol de intermediación y de servicio, incentivando la participación ciudadana. Nadie debía pretender un retorno simple al viejo estilo de cúpulas ensimismadas.        <br />
              <br />
       Por lo mismo, todos debían alejarse de esos modelos que convierten a los partidos en estructuras "clientelísticas" atendidas por "profesionales". Es decir,  oficinas atendidas por gente sin experiencia de trabajo real. Por dirigentes proclives a olvidar -según ironía de Vaclav Havel- cómo se conduce un coche, cómo se hacen las compras, cómo se prepara uno  mismo el café o cómo se llama por teléfono.       <br />
              <br />
       Ese cambio de actitud suponía un cambio de talante global y no uno que se limitara a la cordura de las izquierdas extrasistémicas. La renovación, más la desideologización y la reconciliación, debían convertirse en una trilogía conceptual capaz de potenciar cosas obvias pero olvidadas.        <br />
              <br />
       Entre ellas, la valoración de las dimensiones ética y cultural de la actividad política; de la democracia partidaria como modelo de la democracia que se quiere para el país; del libre mercado con barreras contra el &#8220;salvajismo&#8221;; de los derechos humanos por sobre tesis ideológicas particularistas; de una óptima representación de las mujeres en las actividades políticas; de la necesidad de atraer a quienes tienen un desempeño de excelencia en la sociedad civil, y  de la urgencia de una Administración Pública eficiente, incorruptible y profesionalizada.                    <br />
              <br />
       <b>Centralización política</b>       <br />
              <br />
       En la práctica, esto indujo una "centralización" de la galaxia política. Un agrupamiento al centro que relativizaba ortodoxias y reducía la capacidad de convocatoria de los fundamentalismos de izquierdas y derechas. Hasta surgieron partidos "instrumentales" lo cual, si bien  era una redundancia  -todo partido es un instrumento-, daba buena cuenta de la perversión previa, según la cual se habían convertido en máquinas con fines propios.                          <br />
              <br />
       Desafortunadamente, el buen talante duró poco. La justa impaciencia por el bienestar de los sectores postergados y la arraigada conciencia de que la caridad comienza por casa, indujeron una rápida fatiga de materiales democráticos. Sobre ese síndrome pivotearon  los adalides de la contra-renovación y los nostálgicos de los "autoritarismos". Conceptualmente se planteó el dilema escapista de si la renovación podía mantenerse o si había que resignarse a verla como un proceso terminado.       <br />
              <br />
       Por cierto, la &#8220;modélica&#8221; transición española fue la primera en producir un reconocimiento "modélico". A propósito de la decadencia del Partido Socialista de Felipe González, un felipista de la primera hora, Javier Pradera, dijo que las reglas del juego democrático tenían aplicaciones caricaturescas en el seno de los partidos y que &#8220;su estructura oligárquica utiliza la retórica participativa sólo para simular la adopción democrática de las decisiones".        <br />
              <br />
       En eso estamos y los dirigentes establecidos de nuestros partidos no han reaccionado con presteza. Más pareciera que, vueltos a las esferas del poder político y, concomitantemente, de los poderes social y económico, prefieren ignorar los riesgos de una recaída.         <br />
              <br />
       Es lo que las encuestas reflejan.       <br />
              <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Republica el 1.4.08.</span>       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=133" />
  </entry>
  <entry>
   <title>La memoria traicionada</title>
   <updated>2008-03-25T18:40:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=132</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-03-25T18:39:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       En Santo Domingo, los presidentes del Grupo de Río, bloquearon un curso de colisión que parecía inexorable. Su rol colectivo fue similar al de Juan Pablo II, en 1978, cuando detuvo a las flotas de Argentina y Chile, a punto de atacarse.        <br />
              <br />
       Lo curioso es que, como Dios a veces escribe sus obras con faltas de ortografía, los principales actores del nuevo milagro usaron métodos antagónicos. Así, mientras el carismático Papa comenzó por controlar el desfogue de los actores, aquí fue el desfogue de los actores lo que indujo el autocontrol. Al final, fue comiquísimo ver a Hugo Chávez como palomo de la paz, ante la flema de Alvaro Uribe, el despiste de Daniel Ortega y el estupor de Rafael Correa.       <br />
              <br />
       Con todo, es importante mantener las barbas remojadas, porque interrumpir la colisión no significó terminar con las fuerzas motrices del conflicto. El escenario ominoso puede volver a montarse cualquier día y no sólo en la frontera colombo-ecuatoriana. Sintomáticos son los últimos datos sobre la presencia de las FARC en el Perú, por ejemplo.       <br />
              <br />
       Es que, aunque debilitados, sus efectivos siguen contando con el apoyo de Chávez y Fidel Castro, tienen recursos economicos negros -pero propios- y cuentan con la cobertura de una red política extrasistémica de nivel regional. Más ominoso, aún, tienen la necesidad sicológica y estratégica de revertir, rápido, los duros golpes recibidos, máxime si éstos evidencian descomposición interna. El asesinato de uno de sus jefes por un &#8220;camarada&#8221;, evoca fenómenos similares en las guerrillas castristas del pasado, cuuando enfrentaban el fantasma de la caducidad de su proyecto político.       <br />
              <br />
       Visto así, uno puede preguntarse en virtud de qué los revolucionarios supérstites de la región siguen caracterizando a las FARC como una organización política viable, que lucha con las armas para conquistar el poder e implantar el socialismo. Es decir, por qué aceptan definirlas, con Chávez, como &#8220;fuerzas beligerantes&#8221;, inmersas en una guerra civil. Esto, con el agregado escolástico de que no serían terroristas, pues sólo emplean &#8220;métodos&#8221; terroristas.       <br />
              <br />
       Como aproximación a una respuesta, creo que tal percepción se debe a que los actuales extrasistémicos de izquierda no tienen memoria sobre la forja de sus mitos. Se limitan a creer, beatamente, que Marulanda es una especie de Ché anciano y que las FARC son la prolongación de los focos guerrilleros sesentistas. Esos que, en el Perú, se identifican con el destino trágico de Luis de la Puente y  Guillermo Lobatón.       <br />
              <br />
       Por lo mismo, ignoran la leyenda  fundacional, con Castro buscando el poder desde &#8220;la pureza revolucionaria&#8221; y no desde la administración semisecular de &#8220;territorios liberados&#8221;. Desconocen su retórica de los años 50, según la cual &#8220;los fusiles de los idealistas no cobran sueldo&#8221; y el secuestro era condenable <span style="font-style:italic">per se</span>.        <br />
              <br />
       Entonces, por táctica o convicción, el líder cubano liberaba a los soldados batistianos prisioneros, para &#8220;sembrar la semilla de la confraternidad que debe imperar en la patria futura&#8221;. A semanas de su victoria, incluso reprendió a su hermano Raúl por haber &#8220;retenido&#8221; a una decena de ciudadanos norteamericanos. Luego, tras la toma del poder, fue enérgico para condenar a los drogadictos y hasta a los borrachos: &#8220;el abuso con las bebidas alcohólicas es tan inmoral como el uso de una droga&#8221;, dijo en una de sus primeras conferencias de prensa.       <br />
              <br />
       Por eso, apoyar hoy a las FARC equivale a ignorar la parte noble del mito guerrillero. En el caso del Castro anciano, la cosa es más patética, pues implica perder la memoria sobre el pasado propio. Sobre el real o fingido romanticismo de la juventud.       <br />
              <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Republica el 25.3.08.</span>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=132" />
  </entry>
  <entry>
   <title>De Santiago a Beijing</title>
   <updated>2008-03-24T03:17:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=131</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-03-23T20:22:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      La próxima visita de nuestra Presidenta a la República Popular China está signada por su secretismo natural y el funcional hermetismo de la Cancillería. Si un ciudadano de esta democracia quiere conocer detalles mínimos recibirá, a lo más, un informe sintético sobre las negociaciones comerciales en curso. China, sede de un cuarto de la población mundial, es el Mercado Prometido y todos quieren instalar un despacho en su celeste inmensidad.  Punto.       <br />
              <br />
       Pero surge la sospecha: ¿no será que Michelle Bachelet quiere evitarse cualquier polémica previa sobre la situación de los derechos humanos en el país anfitrión?       <br />
              <br />
       Tibio, tibio (a mi modesto juicio). Con el testimonio de varios muertos en las calles, ese tema ha sido actualizado, dramáticamente, por los monjes tibetanos. Sobre tal base, los chilenos que no son importadores, exportadores ni comunistas, y que suelen jugársela por las causas humanitarias, piensan que nuestra Presidenta no puede ir a China sin  tirarle las orejas al Presidente Hu Jintao.       <br />
              <br />
       Al margen de la simpatía por su causa, habría que decirles que Bachelet sería muy desubicada si lo hiciera. Podrá pedírsele que haga de tripas corazón y visite a los disidentes, cuando vaya a La Habana. O que agende los temas de la no intervención y el terrorismo de las FARC, cuando viaje a Caracas. Pero, para llamarle la atención a la superpotencia del futuro, desde nuestra modesta estatura y a domicilio, tendría que cumplir al menos dos requisitos: encabezar un gobierno de chiflados y haber reprochado, de igual manera, sus pecados capitales a la superpotencia vigente.        <br />
              <br />
       Regionalmente hablando, sólo un presidente brasileño muy idealista podría tratar de ponerle el cascabel de los derechos humanos a China. Aunque suene horrible reconocerlo, el resto sólo puede permitirse ese tipo de coraje respecto a los líderes africanos. Así lo entendió, hace poco, la Presidenta argentina Cristina Fernández, cuando recibió a su colega Teodoro Obiang, manifestándole su &#147;honda preocupación&#148; por los derechos humanos en Guinea Ecuatorial.        <br />
              <br />
       Si ni siquiera los gobernantes de los EE.UU, esos que hasta hacen guerras para sembrar la democracia, han denunciado, cara a cara, la inconducta valórica de los comunistas chinos. Cuando Richard Nixon restableció relaciones con Beijing &#150;que entonces se llamaba Pekin-, la terrorífica &#147;revolución cultural&#148; estaba fresquita, China no existía para la ONU  y apenas tenía un embajador en un país extranjero.  Pero, obviamente, los intereses comunes de la República Imperial y del Imperio del Medio no se vinculaban con los derechos humanos de los chinos, sino con la posibilidad de desestibar  a la Unión Soviética&#8230;.objetivo que alcanzaron con creces.       <br />
              <br />
       Esto no significa que Chile y China deban limitarse sólo al mercadeo. Somos más que una oficina comercial con patente de república y, por tanto, no podemos seguir ocultando la política bajo la alfombra, en materia internacional. Y menos ante una potencia comunista que, en 1973, fue capaz de levantar una pragmática política chilena, cerrando los ojos ante la violación de los derechos humanos de ese fiero anticomunista que fue el general Pinochet.       <br />
              <br />
       Por lo mismo, la vuelta de tuerca no consiste en exhumar, ante los chinos, el noble tema humanitario. En este caso, el viejo realismo político convoca a identificar, además de las ventajas comerciales comparativas, los intereses políticos comunes que podemos tener con la gran potencia asiática. No se trata, por cierto, de imitar a aquella mosca que, desde un cacho del buey, lo estimulaba para seguir arando. Pero hay mucha jurisprudencia sobre buenas alianzas entre gigantes y enanitos, en las cuales ambos tienen mucho capital político que ganar.        <br />
              <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Tercera el 22.3.08.</span>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=131" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Respuesta general y en muy diferido</title>
   <updated>2008-03-21T23:32:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=130</id>
   <category term="Bitácora" />
   <summary><![CDATA[A los lectores de esta Bitácora que han tenido la amabilidad de comentar mis textos, debo explicarles lo siguiente: 
Por motivos combinados de ignorancia electrónica y  extrema sofisticación de Tendencias 21, no había descubierto el lugar donde almacenaban sus notas. Al conseguirlo, tras un corto briefing de Eduardo, el Director, quiero pedirles disculpas por lo que aparecia como falta de reacción o de interés. En el futuro estaré más atento... siempre y cuando logre asimilar los complicados pasos de ratón que debo seguir. Un cordial saludo
JRE]]></summary>
   <published>2008-03-21T23:15:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=130" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Apuntes sobre el conflicto</title>
   <updated>2008-03-15T19:45:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=129</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-03-15T19:44:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       SANTUARIOS. En el diccionario laico, santuarios son los espacios teóricamente inaccesibles donde se refugian combatientes irregulares y terroristas. Pueden ser internos o externos.  Dada la condición isleña de Cuba y el estatus de Guantánamo, el Fidel Castro fundacional debió operar con santuarios internos. Los externos son los que se instalan en países vecinos. Conocidos son los casos de los  comandos etarras en Francia y de los &#8220;contras&#8221; nicaragüenses que operaban desde Honduras. El paradigma estuvo en la ex Indochina francesa, cuando los guerrilleros vietcong se refugiaban en Cambodia, Laos y Vietnam del Norte, para preparar sus operaciones y eludir a sus perseguidores de Vietnam del Sur.        <br />
              <br />
       OPCIONES Y RIESGOS. Los santuarios externos colocan al gobierno y fuerzas del Estado &#8220;perseguidor&#8221; ante una alternativa dramática: respetar las fronteras y resignarse a ser atacados desde otro país o violarlas  y entrar en conflicto internacional. Por su parte, el gobierno del país &#8220;santuarizado&#8221; tiene tres opciones básicas: colaborar con el Estado atacado, resignarse a la presencia de guerrilleros y terroristas o darles apoyo encubierto. Sólo la primera opción garantiza la buena relación vecinal. Tal fue la política francesa respecto a los etarras, que mucho contribuyó a una mejor relación con España. Las otras opciones colocan al país receptor ante el riesgo de represalias o de un conflicto internacional escalable. La presencia vietcong indujo el bombardeo norteamericano a Cambodia, en los años 60. Otro caso notable, a comienzos de los 80, fue el de las fuerzas de Yasser Arafat que hostigaban a Israel desde el Líbano, con resultados catastróficos para este país.         <br />
              <br />
       FARC EN ECUADOR. Según la información, se han detectado hasta 47 santuarios de las FARC en Ecuador, lo cual demostraría que no hay &#8220;política francesa&#8221;. El debate se centraba, entonces, en saber si eran tolerados o apoyados por el gobierno de Rafael Correa. Es una distinción importante pues,  mientras la tolerancia puede sugerir sólo una neutralidad benévola hacia los irregulares, el apoyo sería  una señal de franca hostilidad contra el gobierno de Uribe.         <br />
              <br />
       DECISION DE URIBE. En teoría, las opciones de Uribe se limitaban a resignarse,  denunciar a Ecuador ante la OEA y la ONU o traspasar la frontera. Su decisión efectivizada de cruzar la frontera indica que, en su análisis estratégico, las FARC eran apoyadas por el gobierno de Correa. A mayor abundamiento,  la presencia detectada de Raul Reyes &#8211;segundo líder de las FARC-, catalizó la audacia: el objetivo era tan rentable al interior, que el riesgo de un conflicto externo lucía plausible. La opción real de Uribe supone tres percepciones: responsabilidades compartidas con Correa, desconfianza en los organismos multilaterales y confianza en la protección de los EE.UU.        <br />
              <br />
       ROL DE CHAVEZ. El protagonismo &#8220;leñero&#8221; de Hugo Chávez demostró dos cosas. Una, que sigue en &#8220;fuga hacia delante&#8221;. Dos, que se cansó de ser Simón Bolívar y hoy quiere superar a Fidel Castro, expandiendo manu militari su &#8220;socialismo del siglo 21&#8221;. En su diseño eventual, las FARC eran la quinta columna que, sumada a una &#8220;operación pinzas&#8221;, le entregarían  Colombia en bandeja. Por eso, las FARC no precisaban santuarios venezolanos, pues contaban con máximo apoyo oficial. De algún modo, esto suponía remplazar los fracasados focos guerrilleros de los años 60 por guerras de verdad (entre terceros países, por supuesto). ¿Originalidad chavista? &#8230;No, esto ya lo había pensado Castro en 1974, cuando sembró la idea de una guerra de Argentina y el Perú, contra el Chile de Pinochet.        <br />
              <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Republica el 11.3.08.</span>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=129" />
  </entry>
  <entry>
   <title>El juego de Chávez es muy peligroso </title>
   <updated>2008-03-09T19:31:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=128</id>
   <category term="Bitácora" />
   <summary><![CDATA[El analista José Rodríguez Elizondo desmenuza más allá de lo episódico el conflicto Colombia-Ecuador, pone especial atención al rol del Presidente venezolano y advierte sobre la distorsión montada por las FARC en mostrar su “buena voluntad” para liberar rehenes, cuando el secuestro es un acto terrorista. Tampoco descarta, si sigue la tensión, la intervención militar de Estados Unidos. Por Mirko Macari.]]></summary>
   <published>2008-03-09T19:26:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
              <br />
       Más allá de la distensión entre los mandatarios de Ecuador y Colombia que se produjo el viernes, en la Cumbre del Grupo de Río, el analista internacional y ex embajador José Rodríguez Elizondo se aventura a desmenuzar las entrañas del conflicto que remeció la región durante los últimos días, con especial atención en el rol del Presidente venezolano, Hugo Chávez.       <br />
               <br />
       <b>- ¿Qué se puede proyectar de este conflicto? </b>       <br />
               <br />
       - Prefiero decirte la hipótesis contrafactual; es decir, la historia que no fue. Uribe asumió un riesgo calculado, eso está claro, él mismo lo ha reconocido. Dio explicaciones inmediatas a Rafael Correa; o sea, reconoció que había violado la frontera con Ecuador y dejó al margen las circunstancias que le agregó, más o menos justificativas. En una circunstancia normal, de decisión democrática, de solidaridad con un gobernante con el cual se mantienen relaciones diplomáticas, Correa pudo haber analizado esas explicaciones, pudo haber iniciado un diálogo, haber puesto condiciones para llegar a una solución satisfactoria o incluso haber llamado a nuestro Panzer diciéndole: &#8220;Mire, usted venga a ver lo que me han hecho, pero esto no lo tolero&#8221;. Pero Correa no pudo hacer eso.       <br />
               <br />
       <b>- ¿Por qué no pudo hacerlo?</b>       <br />
               <br />
       - Porque se le adelantó Chávez, y al hacerlo da la impresión de que no hubiese querido un arreglo del conflicto. Y aquí tenemos el rol protagónico de Chávez otra vez más, inmerso como está en su fuga hacia adelante desde que el Rey lo hizo callar. Vino la pérdida del referéndum constitucional, está en una minoría electoral en Venezuela y, por lo tanto, está experimentando la angustia de haberse metido en esta horma china de una revolución socialista con ratificación electoral periódica.        <br />
               <br />
       <b>- ¿Acaso ambas cosas son incompatibles?</b>       <br />
               <br />
       - Bueno, es una empresa en la cual fracasó ya el sandinismo nicaragüense, y seguramente Fidel Castro le advirtió también que la revolución es incompatible con elecciones democráticas periódicas. Para mí, ése es el cuadro de situación que explica por qué el conflicto tiene un riesgo de escalada: este tercer actor ha sido fundamental.        <br />
               <br />
       <b>- Es decir, que a Chávez esto le vino muy bien para arreglar su situación interna.</b>        <br />
               <br />
       - Sí, pero como Chávez es un animal político bastante original, está enlazando esto con su ideologismo castrista revolucionario. Al principio, él se contentaba con ser Simón Bolívar, actualmente quiere ser más que Fidel Castro. Fidel está desapareciendo y él quiere ser su heredero, pero al mismo tiempo quiere ser el hombre que superó su proyecto de revolución continental. La historia nos dice que el foco guerrillero de Castro fue una construcción artesanal, más orientado a una maniobra de diversión, para que Estados Unidos no invadiera la isla, que a una factibilidad real. Y ya nadie puede inventar focos guerrilleros nuevamente, pero sí puede haber guerras internacionales entre terceros países, teledirigidas o intervenidas por el chavismo; puede que Chávez esté pensando en que el equivalente actual del foco guerrillero se llama guerra entre terceros países.        <br />
               <br />
       <b>- Eso es un salto que va bastante más allá de simplemente salvar un cuadro político complejo en Venezuela. </b>       <br />
               <br />
       - Como la realidad no es académica, sino compleja, junto con la fuga hacia adelante está el proyecto de un salto revolucionario que detenga la fuga y lo lleve más allá. Es lo que creo que estamos viendo ahora, la tentación de convertir el foco guerrillero en guerra internacional. Y naturalmente, si ya tiene un agente en Centroamérica, según la percepción de Chávez, si tiene un Gobierno aliado en el eje de Bolivia, otro en Ecuador, le queda al medio la gran tentación bolivariana: nada menos que Colombia. Y Colombia está, en su visión, carcomida por una guerrilla poderosa, un verdadero ejército interno de más de ocho mil hombres que impide un control total del Estado. Una operación de pinzas en la cual Chávez inmovilice fuerzas regulares colombianas en la frontera con Venezuela, induzca una guerra en la frontera con Ecuador y active poderosamente a las FARC con una buena inversión sería realmente la gran aventura del socialismo del siglo XXI.       <br />
               <br />
       <span class="u">UN JUEGO PELIGROSO</span>       <br />
               <br />
       <b>- Parte de esa escapada hacia adelante, como dice usted, descansa en la presencia de Estados Unidos como aliado emblemático de la Colombia de Uribe.</b>        <br />
               <br />
       - Chávez no puede intervenir directamente en una guerra contra Colombia. Prefiere inmovilizar fuerzas de ese país desplegando sus propias tropas en la frontera, porque sabe que al primer soldado venezolano que entre a territorio colombiano se va activar el Plan Colombia de una manera que puede ser inmediatamente aplastante. Chávez es lo bastante informado para saber que una agresión a Colombia concita la unanimidad del espectro político norteamericano.       <br />
               <br />
       <b>- Colombia es un punto estratégico para Estados Unidos por el tema de la droga y también por el petróleo. De hecho, hay fuerzas de EEUU resguardando las zonas de los pozos petroleros colombianos. </b>       <br />
               <br />
       - Todo esto confluye naturalmente en un Chávez que está estirando la cuerda de una manera demasiado peligrosa. Él ha amenazado a Estados Unidos con su propia medicina; es decir, si Washington utiliza sus recursos económicos para imponer sus políticas, ahora se encuentra con que Venezuela, la Venezuela chavista, está haciendo lo mismo. Lo está desafiando con el recurso económico más poderoso, que es el petróleo. Si al mismo tiempo tiene un buen pretexto para defender la autodeterminación de los pueblos, un buen pretexto para defender la salud de toda la población latinoamericana con respecto a la droga, naturalmente va a intervenir en Venezuela. El juego que está jugando Chávez es muy peligroso. Pero además está su carácter expansivo, porque él, igual que Castro en los años sesenta, tiene la teoría de que mientras más conmoción haya en la región, mayor dispersión de la atención del enemigo hay. Así que él no está jugando a quedarse calladito, sino a provocar el mayor ruido posible.       <br />
               <br />
       <b>- Siguiendo con el factor externo en la política interna, ¿cuál es el juego de Uribe? </b>       <br />
               <br />
       - Lo normal es que él, en estos momentos, se esté consolidando, porque su promesa electoral fue la de acabar con la guerrilla, y su cálculo al violar la frontera con Ecuador fue hecho sobre la base de que ahí estaba el segundo hombre de la guerrilla, que para todos los efectos reales era el primero.       <br />
               <br />
       <b>- Y eso le reditúa mucho, seguramente.</b>       <br />
               <br />
       - Manuel Marulanda es el líder simbólico, el padre fundador, pero ya es un líder octogenario. Raúl Reyes significaba una alta tentación por su rentabilidad política interna. Hoy, Uribe puede demostrar que está venciendo militarmente a las FARC, y eso es un gran rédito desde el punto de vista político interno.       <br />
               <br />
       <span class="u">LA COARTADA HUMANITARIA</span>       <br />
               <br />
       <b>- Este cuadro estuvo antecedido del tema de la liberación de rehenes por parte de las FARC, por demanda de la opinión pública internacional.</b>       <br />
               <br />
       El tema de los rehenes es de la mayor sensibilidad y ha sido objeto de un uso abusivo por parte de las FARC y de Chávez. Sobre la base de la emocionalidad, del drama de los secuestrados y sus parientes, se montó un show mediático, la Operación Emmanuel, que contaminó hasta jefes de Estado que contribuyeron a esta causa pensando que era buena para su imagen, sin darse cuenta que estamos en presencia de una coartada humanitaria. Ésta pone el énfasis en la buena voluntad de los secuestradores para liberar rehenes y no en el secuestro mismo; la lógica indica que estamos ante una perversión del concepto liberación y del concepto humanitario.       <br />
               <br />
       <b>- ¿Qué tanto se debilitan las FARC tras este episodio?</b>        <br />
               <br />
       - Las FARC aparecen debilitadas por múltiples motivos: primero, porque si es cierto que Raúl Reyes fue detectado por su conversación telefónica con Chávez, quiere decir que ellos, que operan desde el más riguroso compartimentaje, clandestinidad y codificación, están sujetos a la falta de contención de un Mandatario que es locuaz por excelencia y que no vacila en disponer movimientos de tropas desde la televisión. En segundo lugar, esta misma imagen de una guerrilla de secuestradores o de narcoprotectores, que ahora se está expandiendo por el mundo con mayor vigor que antes, seguramente los va a privar del apoyo que estaban recibiendo, o va a hacer que quienes antes eran poco cuidadosos con su contacto, hoy extremen el rigor antes de aparecer &#8220;contaminados&#8221; con las FARC.       <br />
               <br />
       <b>- La lectura pro FARC es al revés: que Uribe, ante la inminencia que la guerrilla empiece a liberar a sus secuestrados y mejore su imagen, se adelantó generando este conflicto militar.</b>       <br />
               <br />
       - Sí, claro, pero ésa es la perversión de la lógica. La liberación de rehenes no es un mérito de las FARC, sino una negociación de conveniencia para ellos, en la cual ocultan la causa primera, que es el secuestro. Un secuestrador no es bueno porque libera un secuestrado, porque eso incluso le puede convenir monetariamente. Un secuestrador es intrínsecamente perverso porque secuestró. No hagamos estas disquisiciones sofísticas entre guerrilleros con métodos terroristas; el que usa métodos terroristas es terrorista.       <br />
               <br />
       <b>- Más allá de la actuación de la OEA, el episodio ha revelado el peso de Itamaratí, de la diplomacia brasileña en la región. </b>       <br />
               <br />
       - Sí. Yo creo que Brasil está haciendo valer su peso propio y la inteligencia de Itamaratí. Ha sido muy buena idea de Alejandro Foxley el haber hecho consultas con Amorim en una primera instancia; aquí, nosotros vimos que hubo una primera reacción un poco ideológica de nuestra Presidenta, de ver sólo el factor violación de fronteras por parte de Uribe, pero después de las consultas con Itamaratí, Chile ha logrado reflejar la complejidad horrible de este caso.       <br />
               <br />
       <b>- ¿No fue lo más adecuado la reacción inicial chilena, en función del gran objetivo de nuestra Cancillería, que es obtener un triunfo en La Haya frente a Perú?</b>       <br />
               <br />
       - Es que pretender que nosotros compremos incondicionalmente el paquete de Correa, con el ingrediente de Chávez, es utópico. Sería demasiado evidente que lo hacemos para que Ecuador nos apoye integralmente en nuestro pleito en La Haya. Mi reflexión es que Ecuador está tan interesado como Chile en que prevalezca la posición jurídica chilena en La Haya, porque son firmantes de los mismos documentos. Sería muy peligroso para Ecuador que se determinara que el paralelo no es el límite marítimo con respecto a Chile, pero que sí puede serlo con Ecuador, porque en una segunda instancia podría haber también un problema por ese lado. Es decir, la solidaridad de Ecuador con Chile en el pleito es una cosa que está predeterminada por la firma de los documentos. Chile le haría un daño a Ecuador, y Michelle Bachelet le haría un daño a Correa si no tuviera un apoyo crítico con respecto a Ecuador. Digámoslo de otra manera: que Chile apoye a Ecuador no significa que tenga que hacer causa común con Chávez contra Colombia.       <br />
               <br />
       <span class="u">LA MIRA DE WASHINGTON</span>       <br />
               <br />
       <b>- Más allá de esta distensión mediática entre Uribe y Correa, ¿se puede traducir esto en una eventual escalada, ahora o en otro momento, de Estados Unidos en el área?</b>       <br />
               <br />
       - Bastaría muy poco estímulo para que Estados Unidos interviniera.       <br />
               <br />
       <b>- ¿Qué significa intervenir?</b>       <br />
               <br />
       - Primero, la presión diplomática, pero además intervenir puede significar desembarcar tropas, en eso consiste la intervención clásica de Estados Unidos o bombardear; o sea, poder militar, para lo cual en la historia moderna se necesitan siempre escenarios. Y un escenario en el cual un batallón venezolano se introduzca en Colombia es el elemento indispensable para que opere el poder militar norteamericano, que es la intervención clásica. Y ahora, haciendo política ficción, muchas veces no se necesita que esos escenarios sean reales, y ahí está el peligro de manejarse al filo de la cornisa con las bravatas. Cuando un Mandatario encuentra bravatas no se da cuenta, tal vez, que está marchando al filo de la cornisa, porque Estados Unidos no necesita que el escenario que han imaginado se haga realidad. Ahí está el caso del golfo de Tonkin, en Vietnam, o el caso de las armas de destrucción masiva en Irak; perfectamente puede crear imágenes que conduzcan a que la opinión pública interna, que es la que más le interesa a Estados Unidos, diga que ya se cumplieron los requisitos necesarios para que actúen sus fuerzas militares.       <br />
               <br />
       <b>- Además, está el antecedente de 1989, la invasión de Panamá.</b>        <br />
               <br />
       - Tienes razón, porque el precedente de Noriega debe tenerlo muy claro Hugo Chávez. Está el canal de Panamá por último, existen todos los elementos necesarios para que los servicios secretos de Estados Unidos monten un escenario como saben hacerlo.       <br />
               <br />
       <b>- No es descartable.</b>       <br />
               <br />
       - No es descartable en absoluto.       <br />
              <br />
              <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Nación Domingo, el 9 de marzo de 2008</span>.           <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=128" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Violación de alta complejidad</title>
   <updated>2008-03-09T19:26:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=127</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-03-09T19:24:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Los machistas suelen acusar a las mujeres violadas cuando las violan. Dicen que provocan los siniestros con sus faldas cortas, sus escotes largos o por reirse en la fila. Indignante, sin duda, pero&#8230; no hay que excluir que alguna vez suceda. Por eso las leyes penales obligan a investigar cada caso, para determinar si hay atenuantes de responsabilidad.       <br />
              <br />
       Algo como eso olvidó Michelle Bachelet, en su primera declaración sobre el fulgurante conflicto colombo-ecuatoriano. Sólo aludió a la frontera violada, sin mentar los &#8220;santuarios&#8221; de las FARC colombianas, ni el provocativo intervencionismo de Hugo Chávez. A esa altura, ya se sabía de  47 campamentos en tierra ecuatoriana y del apoyo militante de Chávez a esos guerrilleros que secuestran personas y colaboran con el narcotráfico (y que, agreguemos, no necesitan santuarios para circular por Venezuela).       <br />
              <br />
       Luego el canciller Alejandro Foxley matizó. Tras consultas con su colega de Brasil, convocó a investigar los hechos. En definitiva, reconoció la necesidad de incorporar al debate el rechazo a los santuarios, más la condena al terrorismo y el secuestro. Todo con la tácita advertencia a Chávez de que &#8220;este asunto corresponde en estricto rigor a Ecuador y Colombia&#8221;.        <br />
              <br />
       Así, aunque entre la OEA y el Grupo de Río lograron  desactivar el conflicto, quedó claro el peligroso carácter que hoy tiene la petroinfluencia del líder venezolano. Si logró que Nicaragua rompiera con Colombia, sin que haya fronteras de por medio, es de imaginar los estropicios que podría inducir en nuestro propio vecindario.        <br />
              <br />
       Es que, en su &#8220;fuga hacia adelante&#8221;, Chávez parece creer que la guerra entre terceros países es la etapa superior del foco guerrillero castrista. Tal vez por eso sacó su insultadera portátil (&#8220;criminal de guerra&#8221; llamó a Alvaro Uribe), rompió relaciones con Colombia y, cual Mambrú contemporáneo, ordenó ¡por televisión! la marcha de sus tropas a la frontera con ese país.        <br />
              <br />
       Con ello bloqueó una solución inmediata, dejó a sus propios generales con la boca abierta y al Presidente de Ecuador  Rafael Correa sin piso. De hecho, lo zambulló en la intransigencia patriótica, para no aparecer como &#8220;blando&#8221; en su propio país. Sin ese intrusismo, José Miguel Insulza habría podido abuenar a ambos contrincantes al segundo día.        <br />
              <br />
       Por lo señalado, nunca estuvimos ante un &#8220;monstruoso crimen del imperialismo (&#8230;) contra hombres que dormían&#8221;, según reflexión de Fidel Castro. El horno regional no está para esas engañifas de guerra fría. Todos debiéramos imaginar lo ingrato que sería tener una guerrilla interna secuestrante, narcoprotectora y mimada por los gobiernos vecinos.        <br />
              <br />
       O el estupor que nos provocaría el que jefes de Estado como Nicolás Sarkozy esgriman la &#8220;coartada humanitaria&#8221;, para legitimar relaciones cordiales con los secuestradores y participar en los shows mediáticos de Chávez.         <br />
              <br />
       En síntesis, tanto la  complejidad del caso como su lado farsesco, obligan a organizar las fuerzas de la paz, exigir la liberación incondicional de los secuestrados, ratificar los compromisos democráticos y nunca más hacer la vista gorda ante las FARC.        <br />
              <br />
       Para Chile, esto ratifica que  nuestra actual relación con Ecuador no puede reducirse a la búsqueda de apoyo ante la demanda del Perú en La Haya (La Tercera, 5.3.08).  Bachelet tendrá que conversar largo con su colega Correa, sobre el origen y las secuelas del conflicto. Brindarle un pecho fraterno supone ayudarlo a ampliar su margen de autonomía respecto a Chávez.  Por su responsabilidad de gobernante democrático, él no debe seguir pisando los palitos que le están colocando bajo los pies.       <br />
              <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Tercera el 9.3.08.</span>       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=127" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Correa a la vista</title>
   <updated>2008-03-02T19:34:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=126</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-03-02T19:32:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      En Santiago esperamos la visita del Presidente ecuatoriano Rafael Correa, con la esperanza de que nos apoye a concho en nuestro pleito marítimo con el Perú. En Lima, por lo mismo, se teme que nos apoye demasiado.       <br />
              <br />
       Esto ratifica que ya pasó ese momento excelente que vivimos los sudacas tras al fin de la Guerra Fría. Creíamos, entonces, que entre los dividendos de la paz estaría el fin de las viejas hipótesis de conflictos y el acta de defunción de los viejos rencores geopolíticos. Por fin llegaba la hora de la integración.       <br />
              <br />
       Pero, demostrando que tal vez es cierto que somos &#8220;el continente tonto&#8221; (como asegurara un clásico español), esa esperanza hoy se ve como la ingenuidad fantasiosa de los utopistas de siempre. Tras un lifting rejuvenecedor, las viejas hipótesis y  los viejos rencores volvieron para seguir anclándonos al subdesarrollo.        <br />
              <br />
       Eso nos coloca, otra vez, ante la maligna tentación unidimensional: percibir, por ejemplo, que el objetivo principal de nuestra buena relación histórica con Ecuador es  equilibrar nuestra deteriorada relación con el Perú. En cuanto ensimismada, esa percepción empobrece una relación que es y debe ser mucho más rica, generosa y versátil.         <br />
              <br />
       Es que, aunque debilitada, sigue viva la convicción de que Perú es el polo dominante en su relaciòn con Bolivia y Chile, en su relación con Ecuador. Con talante &#8220;tradicionalista&#8221; (más bien supersticioso), se parte de la base de que Quito y La Paz deben seguir las líneas estratégicas de Santiago y Lima, por no disponer de alternativas mejores.        <br />
              <br />
       Sin embargo, cualquier ser informado sabe que aquello dejó de ser efectivo. En cuanto a Bolivia, ahora está en otra, gracias a su potencial energético y a una mejor comprensión de las complejidades de su aspiración marítima. Respecto a Ecuador, porque la Guerra del Cenepa de 1995 cambió sus percepciones históricas.        <br />
              <br />
       Desde su éxito -material y/o simbólico-, sus estrategos  comenzaron a percibir que una correlación negativa de fuerzas es superable, que gobiernos aventureros -como el de Fujimori- menoscaban el potencial nacional y que hasta los militares transvecinos pueden saltar sobre sus tradiciones geopolíticas.          <br />
              <br />
       Para esto se fundan, entre otras cosas, en que los militares ecuatorianos resistieron a un Ejército peruano superior, mientras el gobierno argentino toleró un trasiego de armas, en perjuicio del Perú, su aliado &#8220;natural&#8221;.       <br />
              <br />
       Lo señalado indica, por lo menos, que los fatalismos geopolíticos ya no son lo que eran. Además, si quisieramos seguir hablando de polos dominantes, los de Ecuador y Bolivia se unirian en la Venezuela bolivariana. Por eso, mas prudente es reconocer que  ambos paises  hoy tienen una estatura estratégica superior y que, por añadidura, han aumentado su poder global de negociación.       <br />
              <br />
       En este nuevo cuadro y a mayor abundamiento, Correa luce bastante independiente en su relación con  Hugo Chávez. Sutilmente, deja ver que no se pliega a sus demasías, cosa que demostró en la cumbre Iberoamericana de Santiago. Quienes lo conocen de cerca, saben que, por currículo (académico y político), se siente a otro nivel.       <br />
              <br />
       En definitiva, el líder ecuatoriano debiera ser recibido como el gobernante de un pais mas hermano que otros, con quien se discute y negocia desde la paridad y no sólo sobre materias estratégicas. Por lo mismo, debiéramos dar por descontado que comparte, con Chile, la interpretacion sobre los convenios de 1952 y 1954, sobre frontera marítima.        <br />
              <br />
       No le queda otra y no hay razón para exigirle mucho mas.       <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Tercera el 2.3.08.</span>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=126" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Castro: La historia soy yo</title>
   <updated>2008-02-21T17:55:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=125</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-02-21T17:51:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       En 1953, con su discurso &#8220;La Historia me absolverá&#8221;,Fidel Castro demostró que ciertos legados históricos se forjan en vida, pues -enriqueciendo el aforismo de Lord Keynes-, en el largo plazo todos estaremos muertos y no tendremos tiempo para leer.       <br />
              <br />
       Ese aprendizaje se hizo transparente cuando, tras superar el peor momento de su enfermedad, posó para su diario Granma, mostrando ese discurso pre-fundacional. La foto apareció en primera, bajo el ancho titular &#8220;Absuelto por la Historia&#8221;. Castro no percibió, por lo visto, que esa gráfica sólo mostraba la omnipotencia de su poder interno. No era la historia, sino él mismo quien se autoabsolvía, en una perfecta profecía autocumplida, de nivel insular.       <br />
              <br />
       Su vocación para tallar en los asuntos globales, con epicentro en la crisis de los misiles de 1962, potenció ese afán de preescribir la historia. Entonces, sus paradigmas políticos y regionales desaparecieron. Ya no fue ese Bolívar, hoy invocado por Hugo Chávez, ni ese Lenin que manipuló Stalin. Son los eventuales clones del propio Castro. Un soñado ejército de replicantes, orientados a mantener el castrismo sin Fidel.       <br />
              <br />
       Lo señalado implica que este Castro postrero no está preocupado de la Cuba que vendrá en términos doctrinarios, sino de conservación. Él sabe que el proletariado de Marx está en otra y que las tesis de Lenin sólo son tema para militantes trasnochados. Por ello, como Franco en España y Pinochet en Chile, sólo aspira a dejar todo &#8220;atado y bien atado&#8221;. Su revolución debe ponersea resguardo de cualquier veleidad transicionista.       <br />
              <br />
       <b>Enorme paradoja</b>       <br />
              <br />
       Así, su presunto legado político es una paradoja enorme: la revolución conservadora. En su texto del pasado martes, emitido incluso con referencia horaria (las 17,30), bajo el epígrafe &#8220;Mensaje del Comandante en jefe&#8221;, hay dos claves al respecto.        <br />
              <br />
       La primera, su homenaje crítico y críptico -&#8220;discrepancias y respeto&#8221;- a la revolución       <br />
       bolchevique. Para Castro, fue &#8220;el primer intento de construir el socialismo gracias al cual pudimos continuar el camino escogido&#8221;. Obviamente, no hay crisis real del socialismo para Cuba.        <br />
              <br />
       La segunda, la convicción de que preparar políticamente al pueblo para su &#8220;ausencia&#8221; (no osa mencionar la palabra &#8220;muerte&#8221;), supone mantener su orientación. &#8220;Es complejo y casi inaccesible el arte de organizar y dirigir una revolución&#8221;, explica. Obviamente, la patente de tal arte le pertenece a él.       <br />
              <br />
       La gran pregunta es, entonces, por qué tan solemne mensaje. Respuesta eventual: porque Castro discrepa de los tímidos síntomas de &#8220;glasnost&#8221; que se vienen dando bajo la regencia de su hermano Raúl. Sobre esto, tres razones de texto. Uno, que esta vez no ratifica a Raúl en el poder. Se limita a decir, desabrido, que está donde está &#8220;por sus méritos personales&#8221;. Dos, advierte que ya recuperó &#8220;el dominio total de mi mente&#8221;. Así dificulta la eventual tentación de declararlo seminterdicto, como hizo Stalin, cuando procesó el legado de Lenin. Tres, anuncia (amenaza) que &#8220;seguiré escribiendo&#8221; y sugiere que ya hay algunos que no le hacen caso: &#8220;Tal vez mi voz se escuche (&#8230;) seré cuidadoso&#8221;.        <br />
              <br />
       También habría una razón de hecho. Castro firmó su mensaje a pocas horas de que el mundo supiera que cinco disidentes cubanos volaron hacia la libertad de España y a pocos días de que la TV mostrara los aprietos del veterano apparatchik Ricardo Alarcón para explicarles a jóvenes cubanos por qué no podían viajar, ir a los hoteles cubanos o acceder al uso irrestricto de internet.       <br />
              <br />
       En síntesis, Castro quiere pasar de Lenin a Putin sin ninguna perestroika, para demostrar que es superior al primero.       <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Tercera el Miércoles 20 de febrero de 2008</span>.       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=125" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Lula, Nicolás y Carla</title>
   <updated>2008-02-17T18:37:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=124</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-02-17T18:35:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      Lula, el obrero sindicalista, llegó a la Presidencia en la ola de las izquierdas renovadas y la decepción con el &#8220;derrame&#8221; friedmaniano. El establishment brasileño y su predecesor Fernando Henrique Cardozo sólo esperaban (en sus momentos optimistas) que aprendiera a usar corbata y designara ministros sensatos en el sector económico.        <br />
              <br />
       Pero Lula, con gran manejo del &#8220;período de gracia&#8221;, supo definir una orientación política estratégica, centrada en dos temas que apelaban a la colaboración transversal: la lucha contra el hambre y el reposicionamiento no agresivo de Brasil en el mundo y la región. De ese modo tranquilo contuvo a George W. Bush y a Hugo Chávez, sin agraviarlos, soslayó el travestismo ideológico y evitó el arribismo de la empresariofilia.        <br />
              <br />
       De paso, enseñó que no se juega al clientelismo con la urgencia famélica y que no cabe reinventar economías centralmente planificadas y... fracasadas. Fue su modo de reconocer el rol del mercado sin transformarse en &#8220;converso&#8221;. Como contrapartida, los agentes privados hoy parecen entender que, en un país como Brasil, no se puede jugar al &#8220;Estado cero&#8221; en la economía.       <br />
              <br />
       Nicolás Sarkozy, al otro lado del océano, se benefició con ventajas que no tuvo Lula. Básicamente, una amplia experiencia en la gestión pública y una imagen de sofisticación intelectual que, vaya milagro, reencantó con la política a millones, desde el centro-centro a la derecha-derecha, incluso más allá de la sofisticada Francia.       <br />
              <br />
       Para las familias conservadoras, por fin surgía un líder moderno con carisma original. Estaban hasta el paracaídas con todos sus parientes políticos que querían ser como &#8220;el gran Charles&#8221;. Es que tanta solemnidad termina aburriendo y el mejor de Gaulle ha sido el socialista Mitterrand. Hasta los chilenos sabemos de eso.       <br />
              <br />
       Cruelmente, Sarkozy no demoró un mes en destrozar la ilusión. La nueva esperanza de las derechas partió mostrando no una estrategia política para el período de gracia, sino su debilidad por las mujeres longuilíneas y de pechos breves. Los medios, que ya lo habian exhibido en las tristezas del divorcio, tema que llama a la solidaridad, comenzaron a mostrarlo en las frivolidades de la erótica del poder, tema que apela a la envidia y la indignación. Su pavoneo con la modelo Carla Bruni entre los templos de Luxor y el misterio rosado de Petra, llenó los correos electrónicos con desnudos de la dama e irritó a quienes suponían que ese amor ostentoso era costeado por los sufridos contribuyentes.        <br />
              <br />
       Sorprendentemente sorprendido, Sarkozy sólo atinó a defenderse de lo último. Sus lujos los financiaba un amiguete millonario, dijo. Por lo visto, ignoraba que la dignidad de su cargo convertía esa subvención privada en indigna (el antepenúltimo presidente de Israel, Ezer Weisman, salió expectorado por su mala costumbre de darse gustitos con la ayuda de un amigo empresario).        <br />
              <br />
       Entremedio, quizás como maniobra diversionista, intentó una movida internacional demagógica: invocando a Ingrid Betancourt, descendiente de franceses, apoyó el fiasco chavista de la &#8220;operación Emmanuel&#8221;. Bofetón para su colega conservador de Colombia, Alvaro Uribe, con sonrisa para los secuestradores de las FARC.       <br />
              <br />
       Por eso, en su reciente encuentro en Guyana francesa, la sabiduría no estaba en Nicolás, el europeo, sino en Lula el sudaca, cosa infrecuente según la tradición. Como prueba, el acuerdo bilateral sobre colaboración estratégica. En su virtud, Lula adquirirá tecnología francesa de punta, para fabricar y vender armas sofisticadas, mientras Chávez sigue comprando armas a granel.       <br />
              <br />
       El que sabe, sabe, debió pensar Sarkozy. Ojalá se contagie, por el bien de la <span style="font-style:italic">France éternelle</span>       <br />
              <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Tercera el 17.2.08.</span>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=124" />
  </entry>
  <entry>
   <title>América Latina y el nacionalismo</title>
   <updated>2008-02-13T07:37:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=123</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-02-13T07:33:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      En Madrid apareció, hace algunos meses, el libro "De la conquista a la globalización. Estados, naciones y nacionalismos en América Latina", del periodista Luis Esteban González Manrique (LEGM). Sería un estupendo regalo para los desintegrados de la región, si nuestros supuestos líderes de opinión se preocuparan de leer.        <br />
              <br />
       Con este libro LEGM culmina una tarea que comenzó en 1989, a escala del Perú, su país natal. Hoy toda la región está en su enfoque, desde la época precolombina y &#8220;el encuentro&#8221;, hasta la coyuntura actual, signada por  &#8220;ejes&#8221; eventuales y la reactivación de viejas hipótesis de conflictos.        <br />
              <br />
       La empresa era desafiante, pues pocos periodistas de investigación osan traspasar el espacio-tiempo de su comarca con visión integradora, tratando de comprender el pensamiento de los otros, lejos de las sicosis conspirativas y eludiendo la tergiversación patriotica. Este atrevimiento lo coloca en el reducido equipo de los periodistas-ensayistas de trote largo, como el norteamericano Paul Johnson, el francés Jean Lacouture y el español Miguel Angel Bastenier.        <br />
              <br />
       El eje de análisis de LEGM es el nacionalismo, en cuanto soporte acomodaticio del &#8220;patriotismo indiano&#8221; y de las ideologías importadas.  Desde ahí, nutre al lector con rica información sobre los fenómenos económicos que recorren las venas nacionalistas de sus sujetos. Su enfoque sobre los límites del extremo-liberalismo regional es especialmente agudo. Ejemplificando con la Bolivia pre Evo Morales, concluye que pasó de ser &#8220;un país pobre e hiperinflacionario a un país pobre pero con precios estables&#8221;.       <br />
              <br />
       Respecto a Fidel Castro y su revolución, levanta la alfombra de las mentiras y oportunismos escondidos. Así, las izquierdas chilenas tendrían que reconocer que nada han dicho sobre la falsificación de la muerte de Allende, concebida como una &#8220;astucia&#8221; para sostener la tesis de la revolución armada sesentista.        <br />
              <br />
       Asimismo, los supérstites del guerrillerismo &#8220;foquista&#8221; tendrían que asumir que esa &#8220;revolución continental a la orden del día&#8221; fue sólo una maniobra para dispersar la atención del &#8220;enemigo principal&#8221;. Richard Nixon, para quien el líder cubano fue siempre un comunista ortodoxo, enrojecería de vergüenza ante esta nueva demostración de que su marxismo-leninismo fue sólo un artefacto de conveniencia nacionalista.        <br />
              <br />
       Entre otros grandes temas tratados está el singular revolucionarismo de los militares peruanos;  la experiencia  chilena de Salvador Allende, con su secuela &#8220;pinochetista&#8221;; los gobiernos de seguridad nacional amparados por los EE.UU; el sandinismo-castrista y la &#8220;guerra de Centroamérica&#8221;; el agotamiento de la &#8220;dictadura perfecta&#8221; del PRI mexicano y el retorno del peronismo. Todo esto, hasta empalmar con la crónica contemporánea.        <br />
              <br />
       Entre las reflexiones que motiva la lectura selecciono una discrepancia y una extrañeza. La primera se relaciona con la aseveración de que Chile comenzó el siglo XXI jugando &#8220;un papel determinante&#8221; en el gran reto de la integración hemisférica.  La verdad, dicha con tristeza, es que no fue así. Como lo consigno en un libro del 2006, los chilenos entonces vivimos la angustia de tener conflictos simultáneos con  Argentina, Bolivia y Perú. Es decir, revisitamos los fantasmas nacionalistas de la historia que LEGM historiza con maestría.        <br />
              <br />
       La extrañeza radica en el desconocimiento de la habilidad política del general Francisco Morales Bermúdez, en cuanto conductor de la primera transición compleja a la democracia, en Hispanoamérica. Más compleja que la española, pues debió sortear una crisis institucional del Ejército gobernante y hasta la amenaza de una guerra, para terminar entregando el poder al mismo Presidente que su Ejército derrocara.        <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Republica el 12.1.08.</span>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=123" />
  </entry>
  <entry>
   <title>Costoso error no forzado</title>
   <updated>2008-02-13T07:32:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=122</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-02-13T07:29:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
      La renuncia del general  Gonzalo Santelices, la abortada polémica entre los ministros José Antonio Viera Gallo y Francisco Vidal y la sorprendente discrepancia entre el ministro de Defensa José Goñi y el ex de la misma cartera Jaime Ravinet, tienen una insoslayable importancia militar y (por añadidura) nacional.       <br />
              <br />
       Sin conocer la entretela del proceso judicial, yo estaba  por la prudencia que alcanzó a sugerir Viera Gallo -y posteriormente la Iglesia-  por las siguientes cuatro razones.       <br />
              <br />
       Primera, porque el  subteniente Santelices, encargado en 1973 de trasladar a quienes debían desaparecer, sólo tenía la opción real de obedecer. A sus veinte años, debió percibir que no hacerlo era morir en el intento. En Derecho Penal, eso configura el principio -a veces el texto positivo- de la no exigibilidad de otra conducta.       <br />
              <br />
       Segunda, si hubiera recibido la orden de matar, su responsabilidad apenas habrí­a sido superior. Podía "representar" esa orden,  pero debía cumplirla si su superior insistía. Era la doctrina vigente de la obediencia absoluta, con un resquicio chilensis para tranquilizar conciencias.       <br />
              <br />
       Tercera, no tuvo un lí­der inmediato con vocación de mártir ni líderes superiores que, conforme al honor militar, reconocieran haber dado la orden criminal. Todos los chilenos somos testigos de la elusión de responsabilidades del general Augusto Pinochet y la convicción con que el general Sergio Arellano alegó el cumplimiento de órdenes superiores. La misma conducta elusiva tuvo un coronel como Manuel Contreras, con amplia y temible autonomia operacional.       <br />
              <br />
       Cuarta, sin ocultar sus antecedentes -según testimonian Jaime Ravinet, el último ministro de Defensa de Ricardo Lagos y Juan Emilio Cheyre, ex comandante en jefe del Ejército-, Santelices fue nombrado general de brigada, en el gobierno anterior y general de división en el actual.        <br />
              <br />
       Por tanto, se presume que las autoridades civiles asumieron las tres razones precedentes...o que incurrieron en una negligencia reiterada, similar a la que se ha dado en designaciones menores de la Administración.       <br />
              <br />
       A mayor abundamiento, los exégetas podrían agregar el eterno contrapunto sectorial: civiles bien adultos, con altas responsabilidades en el gobierno de Pinochet, que ni siquiera asumieron la anodina responsabilidad política que se estila en Chile.       <br />
              <br />
       Frente a todo esto, pareciera que la Concertación no ha asumido el escarmiento ni la evolución doctrinaria del Ejército, con su nuevo concepto del "profesionalismo participativo". Vidal, durante el gobierno pasado, mandó al comandante en jefe a sus cuarteles ("zapatero a tus zapatos"), evocando a esos polí­ticos conservadores para quienes entrenar y desfilar evitaba la mala costumbre de pensar.        <br />
       En este caso, golpeado y ante los medios, dijo que el gobierno tení­a una opinión formada, que se la       <br />
       habí­a transmitido sólo al general Oscar Izurieta y que éste debí­a decidir.       <br />
              <br />
       Aquí­ hubo dos errores al hilo. Uno, ese estentóreo secreto pudo interpretarse como una amenaza de juicio público, esto es, si Izurieta no asumí­a la opinión del gobierno, la historia no lo absolverí­a.        <br />
        No puede extrañar, a este respecto, que algunos militares interpreten esto como un ataque o una discriminación contra el Ejército.        <br />
              <br />
       Dos, en una democracia estructurada el gobernante da las órdenes que corresponden y el jefe militar emite las opiniones que se le piden o estima oportuno dar. Nunca al revés.       <br />
              <br />
       En definitiva, nos encontramos ante otro error no forzado del gobierno. Esta vez, por indecisiones o decisiones poco claras en un sector literalmente estratégico de nuestra sociedad.       <br />
              <br />
              <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Tercera el 10.1.08.</span>       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=122" />
  </entry>
  <entry>
   <title>El misterioso Volodia</title>
   <updated>2008-02-01T21:24:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=121</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-02-01T21:23:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Tuvieron que caerse los muros, disolverse la Unión Soviética, caducar las utopías, iniciarse la transición chilena y debilitarse Pinochet, para que el alma judeo-rusa de Volodia Teitelboim iniciara su tránsito a la liberación. Partió incribiendo a su amante literaria en la libreta de familia y entregando a Gladys Marín la argolla del Partido Comunista.        <br />
              <br />
       Demasiado tarde, dijeron algunos. Volodia, octogenario, respondió  soltando su torrente embalsado: adicionó su biografía de Neruda con datos que &#8211;siempre prudente- antes había omitido, lanzó dos libracos sobre Gabriela y Huidobro y, casi en paralelo,  enfrentó los prejuicios de sus camaradas con una biografía de Borges. Luego, subiéndose por su propio chorro, siguió lanzando libros, entre los cuales sus Memorias en cuatro tomos.        <br />
              <br />
       Así dejó en claro que pudo consagrarse antes, si sólo se hubiera dedicado a ser un &#8220;escritor puro&#8221;. Pero, obvio, eso habría sido negar el valor de su propia diversidad. Su obra de tercera edad se debía, justamente, a su previa navegación entre los libros de la belleza y los catecismos del dogma. Tan evidente fue el fenómeno, que nuestras instituciones le dieron el Premio Nacional de Literatura y nuestros escritores domésticos no pudieron  seguir omitiéndolo.        <br />
              <br />
       Estuve entre quienes exigieron sus Memorias. Asumiendo que allí encontraría la clave de sus misterios, incluso puse la demanda por escrito. Tras dicho emplazamiento, él me enfrentó con su mejor cara de enigma: &#8220;también me lo dice mi hijo Claudio&#8221;, confesó. Pero, cuando comenzó a publicarlas, todos entendimos que no haría ninguna concesión a los curiosos. En cada tomo colocaba una elegante cortina de pudor sobre el Volodia íntimo y, para despistar, sugería que sólo en el último soltaría sus verdades políticas enterradas.        <br />
              <br />
       Ni entonces. Al fin de la saga quedó claro que se había escaqueado, una vez más, recurriendo a sus metáforas y a estructuras de James Joyce. Para decirlo en sus palabras, siguió siendo &#8220;un tímido que se atreve de a poco&#8221; y sólo soltó revelaciones anecdóticas o verdades desvalorizadas: los comunistas chilenos fueron obsecuentes con la URSS, Luis Corvalán se apropiaba de ingeniosidades ajenas, había prostitutas en los hoteles soviéticos, un poema de Neruda se parece demasiado a uno de Tagore, el realismo socialista era una plasta&#8230; Todo eso mechado con crónicas de viaje, apuntes de historiador, análisis de libros y reflexiones a la muerte del hijo de John F. Kennedy. Incluso dedicó ¡tres capítulos! a  Isabel II, con motivo de un leve intercambio de cortesías.        <br />
              <br />
       A la postre, uno disfruta, pero se pregunta por qué no contó su experiencia con el secreto antisemitismo soviético, sus conversaciones secretas con Fidel Castro, su polémica secreta con Orlando Millas, su rol secreto tras las falsas memorias del general Carlos Prats&#8230;Es que, al parecer, siguió esperando que llegara el tiempo de la verdad plena, a sabiendas de que nunca llegaría.        <br />
       La clave de este enigma final, tan suyo, está en el diálogo que sostiene con un siquiatra imaginario. Allí éste le aconseja contarlo todo, pues &#8220;la única manera de expulsar los demonios es poniéndolos por escrito&#8221;.  El autor-paciente le responde, con cierto espanto, que él conoce hechos monstruosos y &#8220;me cuesta hablar de ellos&#8221;.        <br />
              <br />
       Por eso, que nadie dé un suspiro de alivio. Quizás algún día aparezca un texto secreto de Volodia, en el cual leeremos parte de sus verdades escondidas.        <br />
               <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Tercera el 1.2.08.</span>
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
   </content>
   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=121" />
  </entry>
  <entry>
   <title>El nieto de Allende</title>
   <updated>2008-01-30T13:24:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=120</id>
   <category term="Bitácora" />
   <published>2008-01-30T13:19:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
     <div>
             <br />
       Hace algunos años conocí al joven Alejandro Fernández. Excluyendo al cantante de rancheras, su nombre dice poco. Pero, si agrego que también se llama Salvador y que su segundo apellido es Allende, comienza a sospecharse que aludo al nieto del Presidente chileno que murió en La Moneda. El hijo de Beatriz Allende y del funcionario cubano Luis Fernández.       <br />
              <br />
       Alejandro vino a mi casa acompañando a su tía Isabel, diputada y líder de una tendencia socialista. De lo que conversamos me queda el recuerdo de un veinteañero inteligente, en trance de superar los estereotipos castristas de su educación en Cuba. Los mismos  que rigidizaban su pensamiento y, quizás, coartaban la expresión de sus sentimientos.        <br />
              <br />
       Actualicé el recuerdo gracias a una extraordinaria entrevista que le hizo el diario chileno La Tercera, desde su nuevo hogar en Auckland, Nueva Zelandia. Sucede que, según pasaban los años, Alejandro se había establecido allí para vivir su condición de homosexual sin tapujos. En Cuba, imposible pensarlo.        <br />
              <br />
       Desde esa perspectiva, la entrevista enseña mucho sobre los contextos de discriminación en los cuales vivimos en toda la región. Además, muestra nuevas facetas admirables de la abuela Tencha &#8211;la viuda de Allende- y de la tía Isabel, la primera a quien comunicó su &#8220;opción&#8221;.        <br />
              <br />
       Pero, simultáneamente, el nieto da luces perturbadoras sobre el omnipotente &#8220;machismo-leninismo&#8221; de Fidel Castro. Es una omnipotencia que se manifestó desde su propio bautizo. Entonces, el líder &#8220;sugirió&#8221; invertirle los apellidos, para que se llamara Alejandro Salvador Allende Fernández.        <br />
              <br />
       &#8220;Alejandro&#8221; era un homenaje al propio Castro, pues fue su &#8220;chapa&#8221; de clandestinaje. En cuando a la subordinación del apellido del padre, serviría para mantener la estirpe onomástica del líder chileno, en símbólica unión con la estirpe guerrillera.        <br />
              <br />
       En resumidas cuentas, Castro no sólo inventó la muerte en combate de Allende, para levantar un nuevo mito político y porque veía el suicidio como una debilidad burguesa. Quiso, además, que esa invención empalmara con una dinastía cubano-chilena, de la cual Alejandro sería el ícono representativo.        <br />
              <br />
       Por cierto, el líder no contaba con la voluntad libre del humano concernido. Hoy, desde sus 35 años, Alejandro dice que el nombre asignado &#8220;no me gustó nunca (&#8230;) era abrumador&#8221;. Comprende que su padre debió aceptarlo, pues &#8220;no tuvo otra opción&#8221;. Consecuente con ello, a los 18 años y viviendo en Chile, recuperó su identidad. Cambió el orden de los factores y hoy se llama como debió llamarse: Alejandro Salvador Fernández Allende.       <br />
              <br />
       Pero, hubo algo mucho más dramático en su infancia cubana. Su madre se suicidó cuando tenía 4 años y lo hizo como el abuelo: &#8220;se puso el fusil debajo de la quijada y disparó dos veces&#8221;.  Además, en un equivalente a &#8220;las últimas palabras&#8221; de Allende, dejó una carta con contenidos personales y políticos, que se mantiene en los archivos secretos de Castro.        <br />
              <br />
       Alejandro cree que su madre estaba con una depresión clínica no tratada, pues en la Cuba de su niñez &#8220;los revolucionarios no se deprimen&#8221;. En cuanto a la carta, a los  15 años consiguió que le mostraran el original &#8220;prácticamente ininteligible&#8221; y una versión escrita a máquina. No le dieron copia de ninguno de los dos textos, pues la carta &#8220;era del Estado cubano&#8221;. El hoy piensa que &#8220;es un documento histórico que pertenece al Estado chileno&#8221;.       <br />
              <br />
       Es otro de los misterios teológicos de Castro. Me hace recordar que el 26 de julio de 1980, efeméride por excelencia de la revolución cubana, Haydée Santa María decidió suicidarse. Como era la heroína máxima de la revolución, reventó el festejo máximo de Castro y también dejó una carta explicativa&#8230; quizás tan ininteligible y secreta como la carta de Beatriz.        <br />
               <br />
       <span style="font-style:italic">Publicado en La Republica  el 29.1.08.</span>       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
    ]]>
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   <link rel="alternate" href="http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=120" />
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   <title>El mundo y Perú deben apreciar que Chile asuma solución pacífica </title>
   <updated>2008-01-21T10:29:00+01:00</updated>
   <id>http://www.tendencias21.net/conosur/index.php?action=article&amp;numero=119</id>
   <category term="Bitácora" />
   <summary><![CDATA[
El principal medio comunicacional de la Universidad de Chile, U al Día, también entrevistó a Jose Rodriguez Elizondo sobre el tema de la demanda peruana ante la Corte Internacional de Justicia. Sumada a la entrevista de El Comercio on line, ya reproducida en esta Bitacora, conforman dos versiones del mismo experto dirigidas a lectores de los dos países en pugna. A continuacion la entrevista del medio universitario chileno. ]]></summary>
   <published>2008-01-20T13:01:00+01:00</published>
   <author><name>José Rodríguez Elizondo</name></author>
   <content type="html">
    <![CDATA[
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             <br />
       José Rodríguez Elizondo, profesor de Relaciones Internacionales de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, advierte que pese a existir un escenario jurídico y de argumentación favorable a Chile -respecto a la demanda peruana por fronteras marítimas-, en estas materias no existen absolutos.        <br />
              <br />
       La reciente demanda peruana ante la Corte Internacional de Justicia por los límites marítimos con Chile, tiene un efecto directamente jurídico frente a la corte de La Haya, pero también genera un contexto político-diplomático muy delicado, afirmó el profesor José Rodríguez Elizondo a U al Día, precisando que en estos escenarios &#8220;nadie puede asegurar que las cosas no se malogren&#8221;.        <br />
              <br />
       El académico de la Universidad de Chile analizó el origen y evolución histórica de esta controversia marítima con Perú y advirtió que el pleito no sólo tiene un ámbito jurídico internacional, sino también uno observado por la sociedad civil, donde existe &#8211;entre otros factores- &#8220;la ley de los medios (de comunicación), la cual dice que las buenas noticias no son noticias y, por lo tanto, se van a destacar siempre las cosas que sean urticante para la sensibilidad chilena y peruana&#8221;, situación que confirma lo sensible de esta situación.        <br />
              <br />
       Pese al paso dado por Perú, que significa la iniciación de una larga ruta jurídica que puede durar entre tres a seis años, ambos gobiernos han manifestado la esperanza de que el pleito no perjudique las buenas relaciones bilaterales y se encuentran persuadiendo a sus respectivos pueblos para sembrar la calma y confianza en sus argumentos.        <br />
              <br />
       El experto en Relaciones Internacionales explicó el contexto en que se dan estos discursos de buena vecindad, en medio de un conflicto jurídico de fronteras marítimas.        <br />
              <br />
       &#8220;El fondo es que desde el punto de vista del Perú esto va mucho más allá de ser simplemente un planteamiento jurídico. He sostenido, en todos mis escritos, que aquí estamos frente a una estrategia política, diplomática y jurídica del Péru que arranca de 1977&#8221;, introdujo el profesor para remontarse a los años 75 &#8211; 76, cuando el gobierno peruano se vio enfrentado a un consenso chileno-boliviano sobre cesión de territorio ex peruano a Bolivia, para facilitarle una salida soberana al mar.        <br />
              <br />
       &#8220;Como el Perú tiene una posición diplomática de apoyo a Bolivia, pero de rechazo a cederle territorios que fueron peruanos antes de la guerra, el presidente Morales Bermudez inventó una solución de soberanía tripartita para no tener que decirles que no&#8221;, explicó .        <br />
              <br />
       &#8220;De esto se deduce que no existía en el imaginario peruano de la época la posibilidad de ver a ese mar como mar peruano, es decir que el Presidente Morales Bermudes estimara que Bolivia estaba pidiendo el acceso a un mar que le pertenecía. La mejor defensa que pudo haber tenido en ese entonces, frente a esa pretensión de un corredor por el territorio ex peruano, habría sido: miren, esto no tiene sentido porque se va a salir a un mar que me pertenece&#8221;, agregó el académico.        <br />
              <br />
       A partir de ese momento, &#8220;esta estrategia tuvo un manejo de largo plazo. La iniciativa, llevada por el Perú, fue ir escogiendo los momentos oportunos para activarla o no activarla&#8221;.        <br />
              <br />
       <b>Comienzan los intentos peruanos</b>        <br />
              <br />
       José Rodríguez Elizondo recordó que en 1986 se produjo la primera manifestación pública de esa estrategia. Recién asumido Alan García en su primera Presidencia, envió a su Canciller Allan Wagner &#8211;actual agente del Perú- a negociar con el gobierno de Augusto Pinochet la solución llamada &#8220;equitativa distribución de las aguas de la frontera marítima&#8221;.        <br />
              <br />
       En ese entonces, explicó el académico, no hubo resultados de ese intento de negociación diplomática. &#8220;Se ignora qué respondió el gobierno de Pinochet. El único testigo abonado para esto sería el ex Canciller Jaime del Valle, que no ha dicho ni escrito nada sobre esto&#8221;, comentó.        <br />
              <br />
       Luego, el académico se remontó a lo que sucedió en el gobierno de Alejandro Toledo entre el año 2000 y 2005.        <br />
              <br />
       &#8220;El tema había estado en la agenda peruana, pero siempre de bajo perfil, hasta que el gobierno de Toledo entró a una muy mala relación con el gobierno de Ricardo Lagos&#8221;, afirmó, explicando que se sucedieron varios problemas hasta que se desencadenó el mayor de ellos.        <br />
              <br />
       &#8220;Alejandro Toledo sacó del archivo el proyecto de Alan García de 1986 y lo convirtió en ley. Para este efecto, hizo aprobar por el Congreso Peruano un texto fijando la proyección de las líneas de base del dominio marítimo del Perú. Esta proyección de líneas de base interfería el dominio marítimo que Chile ha considerado siempre bajo su soberanía, por lo cual el gobierno de Toledo cambió cualitativamente el escenario. Ya no se podía seguir negociando como en la primera época, pues unilateralmente se había establecido que el tema era ley de la República para los sucesores de Toledo&#8221;, precisó.        <br />
              <br />
       <b>Entre la espada y la pared</b>        <br />
              <br />
       Cuando llegó Alan García a la presidencia &#8211;explicó el académico- se encontró con esta situación problemática &#8220;que lo ponía a él entre esta espada de Damocles -de la ley que hizo aprobar Toledo- y su proyecto de mantener una mejor relación con Chile por motivos obvios de desarrollo político y económico, incluso en el marco de la APEC&#8221;. Agrega que José Antonio García Belaunde, canciller de García, reconoció que &#8220;Toledo maltrató gratuitamente la relación con Chile&#8221;.        <br />
              <br />
       La situación para el Presidente de Perú se fue acelerando y desembocó en la demanda presentada a La Haya y el llamado a su pueblo &#8211;en cadena nacional y con la banda presidencial terciada- a la prudencia, responsabilidad, unidad y respaldo.        <br />
              <br />
       En este contexto, de conflictos jurídicos de máxima envergadura, pues los actores involucrados son Estados nacionales, el Gobierno chileno optó por el camino pacífico de concurrir a la Corte Internacional de Justicia.        <br />
              <br />
       &#8220;Creo que el mundo y el Perú deben apreciar el hecho de que Chile esté asumiendo la solución pacífica de las controversias contemplada por la Carta a las Naciones Unidas&#8221;, opinó el académico.        <br />
              <br />
       Al respecto, José Rodríguez Elizondo recordó una situación similar que vivió nuestro país con Argentina en los años 70, en el caso del Laudo arbitral, donde el gobierno del país vecino negó a Chile la posibilidad pacífica de concurrir ante la Corte Internacional de Justicia, pues identificó el pleito con un Casus Belli.        <br />
              <br />
       &#8220;Desde ese punto de vista un analista objetivo puede decir que la estrategia peruana tuvo éxito al solo posicionar el tema en la Corte Internacional de Justicia, sin que se haya producido un Casus Belli&#8221;, observó el profesor Rodríguez.        <br />
              <br />
       No obstante, también &#8220;debe ser considerado como un mérito del talante pacífico de Chile, con su voluntad de solución de las controversias por la vía jurídica&#8221;, relevó el abogado experto en materias de Derecho Internacional.        <br />
              <br />
       <b>El escenario que viene</b>       <br />
              <br />
       Dado que el proceso jurídico internacional puede durar un mínimo de tres años y fácilmente unos seis, el Presidente peruano Alan García -en el fondo- tiene la certeza de que va a ser otro Mandatario de su país el que va a conocer los resultados, comentó Rodríguez Elizondo.        <br />
              <br />
       Desde esa mirada, &#8220;él puede plantear la necesidad de mantener una muy buena relación porque sabe que el problema grueso le va a corresponder a sus sucesores&#8221;, agregó el académico.        <br />
              <br />
       Finalmente, el abogado y profesor de la Universidad de Chile advirtió que pese a tener &#8220;la mejor argumentación jurídica y la mejor posición jurídica, no es menos cierto que el Derecho Internacional no es absoluto, es decir que en materia de Derecho hay siempre opiniones. En segundo lugar todavía no se ha descubierto el tratado perfecto y, por último, no podemos dar por seguro que los jueces nos van a dar cien por ciento la razón&#8221;.        <br />
              <br />
       <b>Texto: Zafiro Fleming</b>        <br />
       <span style="font-style:italic">Viernes 18 de enero de 2008 </span>       <br />
       
     </div>
     <br style="clear:both;"/>
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