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Cristianismo e Historia

Hoy escribe Antonio Piñero

Pregunta:

Una pregunta otra vez.
Es posible que los caminantes de Emmaus fueran un matrimonio?, o al menos uno es mujer?


Respuesta:

No tengo ni idea, ni creo que nadie lo sepa. Entre otras razones porque está bien fundada la hipótesis de que esa historia sea simbólica, a saber la escenificación de cómo a través del estudio de las Escrituras, iluminado por el espíritu del Resucitado, se le llega a conocer bien, profundamente y en su realidad mesiánica que no se percibe con los ojos materiales.


Pregunta:


Me dirijo a usted para hacerle una pregunta muy concreta, ¿qué es la "energíacrística", es un invento de estas teorías de la Nueva Era, es algo real, en la Biblia se dice algo sobre esto?

Escucho muchas veces esta expresión en la radio, también lo he visto en varias páginas de internet y hace unos días me lo comentó una señora, además me lo dijo con la misma naturalidad como si me dijera "buenos días".



Respuesta:


Habrá que preguntárselo a ellos, porque ese ámbito de las “energías” no pertenece a la historia. Pienso que quizás hayan tomado la idea de que según el cristianismo sobre todo primitivo, el Resucitado vivía en la comunidad y le comunicaba su apoyo y fuerza por medio del Espíritu. Pero no creo que ellos piensen en eso, sino en la energía mental positiva de su imagen interior del Cristo que ellos mismos se han formado y que les transmite energía positiva.


Pregunta:


Terminé de leer su muy bien documentado libro " JESUS DE NAZARET, EL HOMBRE DE LAS CIEN CARAS " ( Actualmente estoy leyendo JESUS Y LAS MUJERES, pero al entrar en su página encontré otro libro, titulado " LA VIDA DE JESUS, A LA LUZ DE LOS EVENGELIOS APÓCRIFOS " Y que CASA DEL LIBRO EN CIUDAD DE MEXICO, me lo puede conseguir. Ahora bien, acabo de recibir otro libro sobre Jesus y se llama LA CARA OCULTA DE JESUS, por MARIANO FERNÁNDEZ. Pues bien, mi pregunta es la siguiente, ¿CREE USTED QUE PODRÍA TENER MÁS INFORMACIÓN SOBRE JESUS QUE EL ENCONTRADO EN LOS LIBROS MENCIONADOS ?

Respuesta:


Pienso que la mejor información sobre Jesús se halla en los Evangelios canónicos, los más cercanos cronológicamente a la muerte de Jesús.

Le aconsejo que lea una buena “Introducción al Nuevo Testamento”, como la de Raymond E. Brown, de la Editorial Trotta, o la mía, más modesta, pero útil, creo, "Guía para entender el Nuevo Testamento" igualmente de Trotta,

Igualmente debe leer buenos comentarios a los Evangelios de autores solventes, como Ulrich Luz (Mateo), Joel Marcus (Mc), François Bovon (Lc; los tres de de Edit. Sígueme), el mismo R. E. Brown para el Cuarto Evangelio, Edit. VerboDivino. Así aprenderá de un modo seguro cosas sobre Jesús. Y luego contrastará con otros autores de editoriales de contrastad fama de científicas.

Puede ayudarle también una ojeada al Israel del siglo I, como la que ofrezco en "Año UNO. Israel y su mundo cuando nació Jesús”, de Editorial Laberinto, Madrid, 2ª edic. 2014.

Saludos y ánimos porque es un mundo apasionante.


Pregunta:


Me surge otra duda y recurro a usted nuevamente, después de haber buscado. Sabemos que Mesías en hebreo significa ungido, y que no es un nombre propio. Luego en griego aparece jristos, que dicen que también significa ungido. Pero, es correcto este término en griego? Es decir, el ungido tiene sentido en hebreo, pero en griego lo tiene igual? Inventaron la palabra jristos para traducir en el NT el ungido hebreo, o realmente se añadió en el lenguaje griego? Es cierto que jristos proviene de la palabra Zeus?


Respuesta:


Cristós es una palabra perfectamente griega y significa el (atleta u otra persona) ungido normalmente con aceite. En hebreo significaba lo mismo, sólo que el vocablo se especializó para los ungidos especiales, el rey, el profeta, el sumo sacerdote. Ciro, rey de los persas, era por ejemplo, un “ungido”.

2. No tiene nada que ver el verbo “chrío”, ungir, con “Zeus”, genitivo “diós, que está relacionado con la luz diurna. Zeus es la divinidad celeste y de la luz por excelencia, y de los fenómenos atmosféricos, más que Helios o Febo Apolo.

Pregunta:


Me dirijo a usted para pedirle su opinión acerca de una cuestión bastante interesante, y planteada hoy día 26/11/2014 en su blog (el cual sigo diariamente) por D. Fernando Bermejo.

D. Fernando Bermejo dice que la pregunta de ¿por qué no arrestó Pilato a Jesús? está mal planteada, a continuación explica el porqué de este mal planteamiento, nos dice cuál sería la pregunta correcta, y termina concluyendo que “quienes arrestaron a Jesús no fueron con toda probabilidad las autoridades judías, sino… la autoridad romana. Es decir, Poncio Pilato”. Me gustaría saber cuál es su opinión al respecto.


Respuesta:

Es una idea muy interesante, y probablemente más cercana a la verdad histórica que cualquier otro supuesto, que ya puso de relieve José Montserrat en un libro con el título ¿QUIÉN MATÓ A JESÚS? LA PATRAÑA DEL PUEBLO DEICIDA, que no sé si ha visto ya la luz. También me consta que el Dr. Bermejo está preparando un artículo sobre este tema. Así que, de momento, prefiero esperar para ver la argumentación completa.

Pregunta:



• Me gustaría que explique públicamente en su Muro esto. Mateo 13: 41 El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; 42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.
"Horno de fuego" aquí parece referirse al infierno. En otros pasajes se usa Gehenna (que se refiere al espantoso basurero del Valle de Hinón) y Hades (el inframundo griego).


Respecto al "horno de fuego" del que se habla en Mateo. Se usa la palabra Hades creo que una vez en el NT pero ese Hades es un concepto griego. La otra palabra es Gehenna que se refiere al Valle de Hinón y su basurero espeluznante. Pero ese Horno... parecería que se refiere al infierno. También en el AT me parece que en Isaías se habla de un lugar de mucho calor. Aunque parece metafórico. Por favor, en el compartir responda a esto. Será de beneficio para muchos.


Respuesta:


En los Evangelios se ve muy claro lo que es ya una tesis muy clara para la investigación histórica del Israel del siglo I d.C., a saber que aunque los judíos se creían muy judíos estaban influenciados por la cultura griega desde hacía tres siglos. Por eso emplean indistintamente (y los Evangelios están escritos en griego y contienen palabras de Jesús pronunciadas en arameo pero que ya habían sido vertidas al griego) Hades y Gehenna con el mismo significado: “infierno eterno”. Es lo mismo que lo que ocurre, por ejemplo, con el vocabulario deportivo influenciado por el inglés tenemos “eliminatorias” y la gente dice y escribe “play off”; tenemos “triplete” y la gente dice y escribe “Hat trick”.

He escrito sobre el profundo cambio de la religión judía en le época helenística, es decir, a partir de la muerte de Alejandro Magno en el libro conjunto editado por mí “Biblia y Helenismo”, El Almendro, Córdoba 2006


Pregunta:


Lo he escuchado en algunas conferencias y debates que Ud. no cree en los extraterrestres, mi pregunta sería: ¿Por qué?



Respuesta:


Porque no creo que hay ninguna prueba científica de su existencia y si muchas hipótesis científicas razonables de la imposibilidad de comunicación con sistemas fuera del sistema solar nuestro.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

Antonio Piñero Jueves, 27 de Noviembre 2014
Hoy escribe Fernando Bermejo

Una de las experiencias más desesperantes –y más comunes– de un autor que dedica una parte de sus esfuerzos a recuperar de un modo históricamente creíble la figura de Jesús estriba en señalar de entrada el carácter sesgado e inverosímil de las fuentes disponibles para que, a continuación, alguien le ponga objeciones a su reconstrucción basándose en consideraciones que presuponen la completa credibilidad de esas mismas fuentes.

El problema –o quizás simplemente el hecho– es que hay mucha gente bienaventurada que considera fiable la práctica totalidad del texto de los Evangelios. (Dicho sea de paso, recientemente me he encontrado con libros sobre Jesús de un profesor de derecho romano que considera históricamente fiable todo el texto evangélico, incluyendo cosas como el episodio del sueño de la mujer de Pilato, el llamado “privilegio pascual” y hasta la frase de Mt 27, 25... La verdad, queridos lectores, aún no sé si es más razonable escribir una crítica de este autor o –lo que me ahorraría mesarme los cabellos muchas veces en el futuro– hacerme directamente el harakiri. Lo pensaré).

En fin, en esta línea un amable lector nos ha escrito para preguntarnos lo siguiente: si es verdad Jesús estuvo implicado en la resistencia antirromana –como han sostenido unos cuantos investigadores de muy distinta proveniencia ideológica a lo largo de dos siglos y medio, y como sostiene quien firma–, entonces ¿por qué no fue arrestado por el prefecto romano Poncio Pilato? La respuesta a esta pregunta está dada ya en el primer párrafo que hoy escribo, pero la explicitaré a continuación.

Como saben nuestros lectores, hace un año publiqué un artículo titulado “(Why) Was Jesus Crucified alone? Solving a False Conundrum” en el que comenzaba diciendo que la pregunta habitual formulada implícita o explícitamente por legiones de exegetas y adláteres está mal formulada. La pregunta que uno debe hacerse no es: “Si Jesús estuvo implicado en ideología y/o actividad antirromana, ¿por qué fue el único (de su grupo) crucificado?”, sino “¿Fue Jesús el único de su grupo en ser crucificado?”. La primera pregunta presupone la fiabilidad de la presentación evangélica y las paráfrasis del evangelio que se encuentran en innumerables obras de exegetas, teólogos y demás. La segunda no lo presupone, y conduce a conclusiones inesperadas.

Mutatis mutandis, lo mismo para la pregunta de nuestro amable lector. La pregunta “¿Por qué no arrestó Pilato a Jesús?” está mal formulada, porque presupone cosas que no son seguras. Presupone la fiabilidad histórica de fuentes sesgadas, apologéticas, hagiográficas e infestadas de incongruencias (¿cuándo vamos a tener la decencia de reconocer esto abiertamente, y de obrar en consecuencia? Quien no lo haga, está condenado a no entender nada). Pues bien, la pregunta bien formulada es: “¿Arrestó Pilato a Jesús?”. O, si lo prefieren: “¿Quién arrestó a Jesús?”. Cuando se plantea bien la pregunta, entonces tal vez pueda llegarse a una respuesta sensata. Si no se plantea bien, uno está destinado a dar vueltas, sin salida, como un pobre asno atado.

Por supuesto, esta manera de ver las cosas no es original de quien firma estas líneas. Los estudiosos independientes llevan actuando de esta forma desde hace mucho tiempo. De hecho, resulta que la cuestión de quién arrestó a Jesús fue planteada lúcida y explícitamente hace ya más de un siglo –sí, han leído bien: hace más de un siglo– y luego, de nuevo, en los años 30 del s. XX. Y en este caso no me refiero a estudiosos ateos, agnósticos o radicales. No, me refiero a estudiosos confesionales, hombres de fe, piadosos exegetas protestantes.

Estos caballeros –porque eran unos caballeros, además de respetadísimas luminarias de la exégesis de Francia y Alemania– llegaron a la conclusión de que una lectura crítica de los relatos evangélicos de la pasión conduce a la conclusión de que quienes arrestaron a Jesús no fueron con toda probabilidad las autoridades judías, sino… la autoridad romana. O sea, el prefecto Poncio Pilato.

Y ustedes, queridos lectores, se preguntarán: ¿Y por qué nadie nos habla de estos buenos exegetas? Buena pregunta. A estos señores no los cita prácticamente nadie, por varias razones. O porque la mayor parte de los exegetas confesionales (también algunos no confesionales) ni siquiera han leído sus obras sobre el asunto (aunque todos conocen sus nombres). O porque las han leído, pero no les interesa citarlos. Una de dos.

En su momento hablaremos de este asunto, que hoy ya me he alargado demasiado. Entretanto, termino con una reflexión elemental: las preguntas bien planteadas son aquellas que no presuponen más de lo que tienen que presuponer, e incluso aquellas que se atreven a poner en cuestión aquello que se presupone. Desde luego, las preguntas bien planteadas son aquellas que no presuponen la fiabilidad de fuentes tendenciosas e incongruentes, como -por ejemplo- los evangelios canónicos.

Saludos cordiales de Fernando Bermejo
Antonio Piñero Miércoles, 26 de Noviembre 2014
Hoy escribe Antonio Piñero


Pregunta:


Me ha parecido oirle decir o leerle que el libro de daniel es de año 160 mas menos antes de cristo¿hay alguna referencia donde aseverar ese dicho?


Respuesta:


Ha oído bien. En el texto, sin embargo, no hay alusión absolutamente directa a esa fecha porque se estropearía lo que pretende el autor, que es colocar el relato en tiempos de Nabucodonosor. Sin embargo, al conocer bien la historia de Grecia y de Israel y la relación del rey Antíoco IV Epífanes, y todo lo ocurrió, el lector ilustrado cae en seguida en la cuenta de que el autor de Daniel está contando exactamente lo que pasó y que sabemos ya por otro lado.

Además este fenómeno de ficción ocurre mucho en la literatura judía de este período. Como la tradición declaró que el profetismo oficial había cesado, por voluntad divina, a la vuelta del exilio de Babilonia, en tiempos de Artajerjes II, si no me equivoco, hacia el 427 a.C. , todo escrito espiritual o teológico tenía que ponerse a nombre de un sabio o profeta del pasado. En este caso, Daniel.


Pregunta:


a) Usted menciona que Pablo alega la preexistencia de Jesús. pero ¿Lo diviniza al mismo nivel que yavé o lo considera un dios menor (como diría ustded "un dios de algún modo")?

b) ¿La resurrección que Pablo dio a Eutico es un hecho histórico o una tradición legendaria?.

c) Haciendo usted una pequeña conclusió, ¿la salvación es por fe o por la ley? hay forma de concluir el asunto?


Respuesta:


a) Después de reflexionar mucho para escribir mi último libro, que saldrá hacia marzo 2015, sobre Pablo, con el título “Guía para entender a Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino”, en Edit. Trotta, Madrid, no estoy tan seguro de que el Apóstol haya creído en una preexistencia plena del Mesías. Creo más bien, que al igual que los judíos creían en la preexistencia de la Ley, que luego se concretaba en la ley específica, la del Sinaí, igual en Pablo. La preexistencia es de la idea o concepto del Mesías, que luego se realiza, o concretiza, al fin de la historia en un hombre concreto, Jesús.


b) Sospechamos que es un hecho legendario. Pero la historia no se ocupa de esos temas que no se pueden comprobar empíricamente. Afirma que lo creía la gente, pero sin afirmar si es verdad o no.


c) Según Pablo, la salvación es siempre por la fe en el mesías, tanto para el pueblo elegido como para los gentiles. PERO, según Pablo también, los judíos, precisamente por ser ese pueblo y tener una alianza especial, han de seguir cumpliendo la Ley. Y los gentiles, que son los “otros pueblos” de la promesa de Abrahán, de Gn 17, no están obligados a cumplir aquellas normas de la Ley que son solo para los judíos, como la circuncisión y las leyes alimentarias. Esto lo expongo muy claro en el libro que le he mencionado.


Pregunta:


Le pregunto en esta ocasión por la novela Jesús, el judío, de César Vidal. Salvo pequeños detalles (unos más importantes que otros) la figura que se describe en ese libro y en el suyo, Ciudadano Jesús, coinciden en muchos puntos. Sin embargo hay un aspecto en el que el sr.Vidal, se muestra mucho más optimista que usted. Afirma que, teniendo en cuenta la decepción y el mazazo que supuso para los discípulos la muerte en la cruz de Jesús, algo debieron ver realmente (refiriéndose a la resurrección) para tener poco después un cambio de actitud tan brutal, comenzando una evangelización llena de entusiasmo y éxito, que propago el cristianismo por medio mundo. ¿Cómo valora usted ese cambió de actitud de los apóstoles tras ver a Cristo resucitado? o quizás ¿hubo algún otro motivo?



Respuesta:


Siento no haber leído la novela de César Vidal. Por tanto no puedo opinar. Pero me alegra mucho de que coincidamos. Poco a poco se va formando un consenso entre los investigadores, sobre Jesús, y ese consenso forma la “verdad” histórica

Respecto la resurrección / apariciones / algo más que incite a creer. A la verdad no lo sé, ni ningún historiador lo sabe. La historia sólo se ocupa, en este caso sobre todo, de constatar que ciertamente los seguidores de Jesús creyeron que hubo algo, sea psicológico o real (de eso se ocupa la psicología científica). Lo único que dice el historiador es que sin el convencimiento absoluto de la resurrección de Jesús y de que el Crucificado era entonces El Viviente y el Exaltado, no se explica lo que pasó después, la génesis del movimiento de seguidores de Jesús que con el paso de los siglos se convirtió en cristianismo.


Pregunta:


El Lucas, aparece los discipulados diciéndolo a Jesús que oreemos de la forma de que nos enseño Juan (el padre nuestro), y luego en Mateo a parece Jesús con el Padre Nuestro, pero más extenso. Se que el evangelio de Mateo lo hicieron como comenta usted en Guía Para entender el Nuevo Testamento, que es un profeta cristiano de la Iglesia Primitiva de esos tiempos. La pregunta es: ¿ Quién creo la oración del Padre Nuestro?.

¿En la Guerra de lo Judíos, aparecen revoltoso contra los romanos se que se llama: Simón, Juan y tal Jesús hijo de Hanan, ellos aparecen como zelotes en el libro. Tal vez, me podría explicarlo como historiador a estos personajes?



Respuesta:


Ante todo no recuerdo, si es que entiendo bien su redacción, que en la “Guía” diga yo que Mateo es un profeta cristiano. Lo que sí digo es que es un “escriba cristiano”, es decir, un experto en las Escrituras.

En cuanto al Padre Nuestro: no sabemos con certeza si la compuso Jesús o Juan Bautista. Lea bien el texto: las dos posibilidades son reales. Y se compuso con temas muy judíos, bíblicos y proféticos.

Si Usted lee bien la Guerra de los judíos de F. Josefo, verá que no hace falta que yo le explique nada sobre Simón bar Giora y sus colegas. Eran pretendientes mesiánicos, al igual que los otros a los que nombra Josefo en las “Antigüedades” como gentes que llevaron con sus ideas mesiánicas a Israel a la locura colectiva de enfrentarse a Roma creyendo que Dios los ayudaría.


Pregunta:


¿Es cierto que el concepto que tenemos hoy día de la virgen, y todo el culto que se le rinde, se deben a textos posteriores que nada tienen que ver con los evangelios canónicos? En qué momento la iglesia primitiva empieza a dar tanta relevancia a la madre de Jesús? Es realmente llamativo que su papel sea muy pequeño en los canónicos, y que sin embargo, su importancia en ritos, veneración y oraciones sea a veces incluso mayor que la del propio protagonista.



Respuesta:



Sí. Es totalmente cierto. No hay más que echar una ojeada a las novelas cristianas de los siglos II al IV, los Hechos apócrifos de los apóstoles y toda la Literatura Pseudo Clementina, y comprobar en los índices analíticos (tomos I-III de la edición de A. Piñero- G. del Cerro,, tres vols. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 2005.2006.2011, Índices; la Literatura Pseudo Clementina, futuro tomo IV está en fase muy avanzada de elaboración) y en los textos apócrifos, gnósticos, de la Biblioteca de Nag Hammadi (Trotta, Madrid, 4ª edic. 2012; índices analíticos) para comprobarlo.


El momento debió de ser hacia finales del siglo IV por una política directa de la Iglesia después del Concilio de Nicea (325) en su deseo de superponer la veneración de Jesús y María a la del Sol Invicto y a la de Isis, o Deméter como diosa madre y celestial.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
Www.antoniopinero.com


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NOTA

Me acaba de llegar de la UNED de Calatayud la noticia de que que ya se pueden ver los vídeos de las ponencias del Seminario de Augusto. Están colgados en la web de la UNED de Calatayud (pongo el enlace abajo). 13-14 noviembre 2014
Hay uno mío sobre Herodes el Grande y sus hijos y su relación con Augusto, a propósito de la publicación de "El Trono Maldito"

http://www.calatayud.uned.es/news/q.asp?id=3575
Antonio Piñero Martes, 25 de Noviembre 2014
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía IX

Estrategias de la posesión diabólica

Pedro sigue hablando de los detalles de la posesión diabólica con la intención de poner al descubierto sus prácticas para proteger a los posesos de sus peligros y anular los intentos y los proyectos del diablo. Muchos posesos falsifican oráculos y curaciones realizadas según ellos por los ídolos sin vida ni sensación y hasta las confirman con juramentos (Hom IX 18,1). Muchos no dudan en ofrecer salarios para sufrir dolencias mediante fantasías con el objeto de proclamar luego que han sido curados por la intervención de ídolos insensibles.

La magia interpretada como poder divino

Lo que es objeto de la magia de los demonios es presentado como efecto del poder soberano de los dioses ocultos en estatuas de material inerte. Es el engaño supremo, que no es otra cosa que un plan para desviar a la humanidad del camino de su salvación y hundirla en la miseria de la mentira y la perdición. La magia que desde el principio fue usada para curar y adivinar es interpretada como manifestación de los poderes de unos dioses ocultos en estatuas y templos.

La paciencia de Dios

Pedro proclama con una cierta solemnidad el poder y la voluntad de Dios para contrarrestar los planes. Como bueno y justo que es, tiene paciencia para aguardar el momento del arrepentimiento de los pecadores y su práctica de buenas obras. Cuando llegue el día del juicio divino, su vida ordenada tendrá el reconocimiento correspondiente y en consecuencia disfrutarán de la recompensa de sus merecimientos.

De acuerdo con estas perspectivas, Pedro recomienda a sus oyentes que adopten una actitud de obediencia a la palabra de Dios y se pongan manos a la obra. Es el momento de comenzar ya a oponerse a los malos deseos y razonamientos para recuperar la primera religión salvífica que fue encomendada a la humanidad. Inmediatamente surgirán bienes para los fieles, por los cuales abandonarán en adelante la experiencia de los males. Por todo deben dar gracias a Dios que les suministra los bienes para que puedan disfrutar para siempre con el rey de la paz de esos bienes inefables.

El remedio a la posesión diabólica es el bautismo

La solución a la problemática planteada por la posesión diabólica y sus intentos está en el bautismo y sus efectos. Lo explica de forma plástica y contundente el apóstol: “Bañándoos en un perenne río, o en una fuente o hasta en el mar con la invocación tres veces bienaventurada, no solamente podréis expulsar los espíritus que acechan dentro de vosotros, sino que vosotros mismos, no volviendo a pecar y creyendo en Dios sin dudar, expulsaréis los malos espíritus de los demás y los demonios difíciles con las terribles dolencias que provocan” (Hom IX 19,4).

Ante todo, el baño sagrado en aguas vivas con la triple invocación trinitaria o fórmula ritual del bautismo, que el autor define de esta forma un tanto tímida. La consecuencia es la expulsión de los demonios que pretenden implantar su dominio en el cuerpo y en el alma de los señalados para la posesión diabólica. Pero además los bautizados no volverán al camino de una conducta indigna. Su fe en Dios los hará capaces de expulsar también a los demonios de los demás posesos. Y como el poder de Dios está muy por encima del de los malos espíritus, no habrá demonio difícil que pueda resistirse al poder de la fe del bautizado. Huirá, pues, el demonio definitivamente con sus pretensiones y las dolencias que su presencia provocaba.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro


Antonio Piñero Domingo, 23 de Noviembre 2014
Filiación. Cultura pagana, religión de Israel, orígenes del cristianismo, volumen V (y II, 541)
Hoy escribe Antonio Piñero

Cumplo hoy lo prometido ayer, tratar de los artículos sobre el Nuevo Testamento en el volumen V de “Filiación”. Bajo el epígrafe «Orígenes del cristianismo», el volumen ofrece, en primer lugar, un estudio acerca del significado del título «Hijo de Dios» en las epístolas paulinas. A continuación, un trabajo sobre la expresión «en tois tou patros mou» (Lucas 2,49) explica el sentido profundo de las primeras palabras de Jesús en Lucas a la luz del conjunto Lucas-Hechos. En este apartado, el lector encontrará también un estudio acerca de la filiación divina en 1 Juan.

El primero es de Martin Karrer, con el título “Hijo de Dios en las cartas de Pablo”. En él encuentra el lector la mayoría de los temas que podrían ocurrírsele respecto al título del trabajo. Así, en “De Pablo a Jesús”, en donde afirma que el origen de la cristología paulina sobre el Hijo (con mayúscula, para recalcar el origen divino de esta filiación) se halla en el recuerdo del Jesús terreno y de su Pasión por parte de Pablo y la teología primitiva que él representa. De una manera un tanto críptica en el apartado siguiente, “El significado Dios la experiencia de Pascua”, afirma el autor que apenas es posible buscar el origen de la expresión “Hijo de Dios” a partir de la visión de Cristo en Gálatas y de su predicación primitiva. Luego afirma que tampoco podemos fiarnos de los Hechos, 13,33, donde Pablo parece desarrollar su idea del “Hijo de Dios” a partir del Salmo 2,7: “Tú eres mi hijo, hoy te he engendrado”. Deja, pues, aparte el Prof. Karrer esta pregunta y afirma que lo único que puede saberse que “el Hijo, entro todos los hijos de Dios es el único que manifiesta el sí de Dios a los hombres”. Según Karrer, “Hijo de Dios”, al no ser biológico, es en Pablo una “metáfora estricta” (en el fondo una manera de hablar) lo que “dificulta el tránsito inmediato a la alta teología eclesiástica primitiva sobre el Hijo de Dios”. Pero a la vez, se puede precisar (como uno quiera, casi) y permite el diálogo interreligioso. Me quedo bastante a oscuras con estas afirmaciones.

El punto fuerte de la filiación divina se refleja, según Karrer, en la soteriología o doctrina sobre la salvación. El envío del Hijo, según Pablo, corresponde a las promesas hechas por Dios a Israel y a la “proexistencia” (un concepto inventado o puesto en circulación al menos por Schürmann, que significa que “vivió en pro o para los demás”). La actitud salvífica de Dios, la reconciliación, expiación, rescate y conceptos complementarios en la teología de Pablo, siguen vigentes en la teología de hoy. Pablo se interesa por el poder del Hijo afirmando que la potencia salvadora de éste acaba con el pecado y la muerte por medio de la cruz.
Todo ello es bien sabido, pero pienso que nos quedamos sin saber qué opina Karrer de dónde saca Pablo esta filiación y con qué rasgos más concretos, pero sí afirma que como el Apóstol es judío, tal filiación no puede ser biológica. Karrer rechaza también que el concepto de la filiación divina en Pablo pueda explicarse por medio de metáforas sapienciales (por ejemplo, el envío de la Sabiduría divina a la tierra). En honor a la verdad ese artículo me ha sabido a poco, porque se afirma sin más lo que es prácticamente evidente con la lectura de los textos, pero no aborda el problema básico de cómo Pablo entendía la naturaleza del Hijo-Mesías, es decir, cómo puede estar hablando en sus cartas de un Hijo que el lector entiende como “biológico” (sea como se explique), a la vez que se afirma que Pablo habla en pura metáfora que nunca aclara.

El artículo de Andrés García Serrano, “En los asuntos de mi padre (Lc 2,49)”, es interesante por la exhaustividad con la que aborda, al modo filológico tradicional, el análisis de esta frase del Jesús adolescente a la luz de su contexto literario próximo, la perícopa completa de Jesús perdido y hallado en el Templo, y de su contexto literario menos próximo, el “evangelio de la infancia lucano” y finalmente en el contexto lejano, el resto del Evangelio de Lucas completo. Admito que las consecuencias obtenidas de su análisis son convincentes, y amplias, si se admiten dos cosas muy dudosas. La primera la historicidad de los dos capítulos del evangelio de la infancia de Lucas. La segunda, que se superen todas las dudas de que se puede considerar como obra del mismo autor el resto del Evangelio de Lucas, pues tanto estos dos capítulos iniciales en este evangelio, como en el caso de Mateo, dan toda la impresión de haber sido añadidos posteriormente, una vez finalizado el evangelio, por una mano diversa a la del autor. Por tanto, con una teología diversa y en ocasiones en nada armonizable con el cuerpo del Evangelio.

El último artículo que deseo comentar con algo de detenimiento, ya que de momento deseo ceñirme al Nuevo Testamento, es el de Udo Schnelle, “La polémica sobre la filiación divina de Jesucristo en la Primera carta de Juan”. Su autor es importante en la panorámica de la investigación actual porque, entre otros méritos, haescrito una “Introducción al Nuevo Testamento” que va ya por la séptima edición. Estoy de acuerdo con él –y hoy parece ser ya un consenso casi común-- en que es preciso distinguir entre el autor de 1 Jn, el del Evangelio de Juan 1-20 y el redactor final cuya mano se nota sobre todo en el capítulo 21.

También estoy de acuerdo en que el Evangelio de Juan trata de fijar el debate cristológico dentro de la “escuela johánica”, y que corrige expresamente la cristología deficiente, según la misma escuela, de Marcos, Mateo y de Lucas. Creo que es así, y llevo diciéndolo y escribiéndolo unos treinta años. Es probable, con U. Schnelle también, que el orden cronológico de composición sea 2-3 Jn / 1Jn / EvJn 1-20 / redactor final = cap. 21 y retoques en el interior de 1-20, más añadidos de duplicados en los discursos de Jesús. Las repeticiones de ideas en los discursos de Jesús (por ejemplo, partes de 16,4-33 duplican conceptos ya expresados en ese mismo capítulo; 3,31-36 repite lo dicho ya en 3,7.11-13 y 15-18), que cansan al lector, se deben a muy probablemente a que el revisor final encontró entre los papeles del redactor principal otras versiones de esos discursos, y no quiso que se perdieran. Por ello las incorporó en el cuerpo de lo que ya estaba escrito, produciendo repeticiones.

Y finalmente, estoy de acuerdo con Schnelle en que lo que importa al misterioso autor del Evangelio de Juan 1-20 es recalcar la identidad entre el Preexistente / Encarnado / Crucificado / Exaltado, como atestigua la exclamación de Tomás en 20,29: “Señor mío y Dios mío”. Pero el lector se queda bastante a medias cuando Schnelle afirma que el “muerto en la cruz fue elevado por Dios y es Palabra viviente de Dios… la divinidad de Jesús, la humanidad y la pasión en la cruz son vinculadas mutuamente de modo consciente y no son excluyentes entre sí”. En efecto, me imagino que el lector se pregunta si en un libro sobre la “filiación” debe terminarse constatando la divinidad de Jesús sin explicar cómo, dentro de qué marco mental, qué avance sobre Pablo, por ejemplo, hay en esta teología johánica, cómo supuso quizás el comienzo de la ruptura del judeocristianismo con el judaísmo normativo, etc., y no se da sobre ello explicación alguna. Quizás tenemos que esperar hasta Filiación VI para que estas preguntas se respondan propiamente.

El resto del libro es también de altura, pero por ahora me contento con mencionarlo. Los escritos apócrifos están representados en el volumen por varias contribuciones de autores relevantes. La primera está dedicada a la filiación en la Ascensión de Isaías (Enrico Norelli). La segunda se ocupa del Apocalipsis de Pedro (Tobías Nicklas). La tercera se dedica a la cristología en los Hechos de Juan (Jean-Daniel Kaestli). Esta sección se completa con tres estudios sobre textos patrísticos, dedicados al Autólico de Teófilo de Antioquía (Patricio de Navascués), al Sobre la Pascua de Melitón de Sardes y a una obra de temática pascual como es la homilía anónima In sanctum Pascha (los dos de Andrés Sáez Gutiérrez).

A pesar del paso del tiempo, que como una lima difumina la memoria, creo –recordando los otros volúmenes— que este, el V, es el que más me ha gustado de todos. A pesar de las limitaciones, la empresa, el trabajo completo que ha llevado a la edición de todos los volúmenes, merece la pena. Y este más. Y como todavía queda tela por cortar, espero el siguiente.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

Antonio Piñero Sábado, 22 de Noviembre 2014
Filiación. Cultura pagana, religión de Israel, orígenes del cristianismo, volumen V. ( 540)
Hoy escribe Antonio Piñero

Recordarán quizá los lectores que he reseñado ya todos los volúmenes anteriores, si no me equivoco. El propósito de esta serie es indagar en la religión de Grecia y Roma, en la religión egipcia, en la de Israel, en el Nuevo Testamento y en la patrística cómo se entiende el concepto de filiación que tanta importancia tuvo en Jesús de Nazaret, en los escritos de Pablo y en la construcción de la teología cristiana primitiva.

Este volumen contiene las Actas de las Jornadas de Estudio «La filiación en los orígenes de la reflexión cristiana» celebradas en los años 2011 y 2012 en la Facultad de Literatura Cristiana y Clásica San Justino (UESD, Madrid). Está editado por Patricio de Navascués, Manuel Crespo Losada y Andrés Sáez Gutiérrez en coedición de Editorial Trotta/Fundación San Justino, Madrid, 2014, 407 pp. 23 x 14,5 cms. Precio 30 euros. ISBN: 978-84-9879-502-8.

Hay en este libro artículos muy interesantes. El primero, dentro del apartado «Cultura pagana», el estudio de Francisco L. Borrego Gallardo, se retrotrae hasta el antiguo Egipto para tratar de la filiación divina del rey egipcio en el tercer mileno a.C. Son fechas muy lejanas y a los lectores les parecerá quizás exótica, pero hay que advertir que a lo largo Dios los siglos, los conceptos esenciales de la filiación del faraón, como encarnación de Horus en a tierra, respecto a las divinidades esenciales, Isis y Osiris, no cambaron nada.

Es curioso observar que en las declaraciones conservadas acerca de la divinidad de los faraones griegos, incluso hasta la época cercana al paso de Egipto a ser colonia romana, el ritual de declarar al gobernante “hijo de Dios” había variado en esencia muy poco. Cuando el cristianismo entró, probablemente por mano de mercaderes judeocristianos del grupo de Jerusalén, en la ciudad de Alejandría, al pueblo le fue muy fácil cambiar el concepto de “Hijo de Dios” de un Cristo celestial sentado a la derecha del Padre (capítulo 2 de Hechos de los apóstoles, discurso de Pedro, que Lucas atribuye a teología judeocristiana).

La sección de literatura griega me parece interesantísima, pues toca temas vitales para el cristianismo primitivo, ya que cuando el concepto de “filiación” empieza a desarrollarse plenamente es en Pablo y de él depende luego la teología posterior cristiana de los siglos III al V. Sin duda, Pablo utiliza conceptos judíos, del judaísmo de Segundo Templo. Pero las especulaciones sobre los modos de Dios que se proyectan hacia el exterior, como Sabiduría, Palabra/Logos/Verbo, Presencia / Espíritu procede sin duda del transfondo de un platonismo popularizado.

Miguel Herrero de Jáuregui escribe sobre “La filiación en las teogonías griegas según la literatura apologética cristiana”, en donde resalta cómo los apologistas cristianos critican duramente los conceptos de filiación “carnales” entre los dioses, o entre dioses y mortales. Opinan estos defensores de la fe que son concepciones ridículas y poco respetuosas con la divinidad. M. Herrero hace un repaso sobre las posiciones de Justino (“Los hijos de Zeus”), Atenágoras sobre los dioses nacidos al modo de los mortales; y la “antiteogonía” (generación de los dioses) en la argumentación de Teófilo de Antioquía, que critica por qué los dioses –si tienen la cualidad de generar como los seres humanos, no lo siguen haciendo en su tiempo. Ya en la época posterior, Orígenes, hacia el 250, cuando cita, comenta y critica el “Discurso verdadero” de Celso, escrito un siglo antes, da por superada la cuestión de los hiijos de los dioses paganos y opina que casi no hay que tratar más esa cuestión.

Pero señala M. Herrero, el caso contrario de Lactancio que intenta integrar los hallazgos de los antiguos poetas o teólogos antiguos sobre los dioses con la teología cristiana, afirmando que aquellos hablaban imperfectamente porque aún no habían reflexionado suficientemente sobre la divinidad, o bien porque la revelación de Dios a los mortales va lenta. Lactancio argumenta que si se interpreta alegóricamente lo que dijeron los antiguos obtendríamos conceptos sobre la divinidad y sus “hijos” muy parecidos a los de la teología cristiana. Esta interesante vía no tuvo éxito entre los cristianos posteriores.
Aurelio Pérez Jiménez, destacado filólogo latino, pero que domina muy bien el griego, presenta un artículo sobre Plutarco, “La filiación en las Vidas paralelas”, de este autor, que muere hacia el 120 de nuestra era. Concluye Pérez Jiménez que Plutarco tiene una concepción muy elevada de la divinidad, trascendente y providente, y que admite a duras penas el que haya personajes humanos, históricos, que puedan ser considerados hijos de los dioses (menores). En esos casos, y cuando le interesa por la argumentación, lo admite de forma casi mecánica en caso de reyes como Teseo, Rómulo, Alejandro Magno o el mismo Minos de Creta.

En general somete Plutarco esas historias populares al criterio de la verosimilitud e intenta racionalizarlas. En el fondo las entiende como engaños piadosos, útiles, para volver sumiso al pueblo para que acepte reformas políticas, por ejemplo, constitucionales, de esos reyes en favor del Bien común. Además intenta buscar otras versiones, o se las inventa él mismo, según las cuales basan las explicaciones humanas. Por ejemplo, en el caso de Teseo o Rómulo, tales historias se inventaron para dar explicaciones de un embarazo extramatrimonial, y en el caso de Alejandro Magno, con claras intenciones de propaganda política. Otros casos, como el de Lisandro, el vencedor de los atenienses en la Guerra del Peloponeso, que fue declarado divinidad benefactora, utilizó esos oráculos en benefico no de los demás, sino propio. En una palabra, ya Plutarco tiene sus razones para no creer eso de que “los dioses tienen hijos entre los hombres”.

El artículo de Lautaro Roig Lanzillota, profesor de Nuevo Testamento y literatura cristiana en la Universidad de Groningen, titulado “Dios como padre y artífice en las ‘Moralia’ de Plutarco, aporta conclusiones muy interesantes en su estudio, sobre todo para la época clásica de la patrología cristiana a partir del siglo III, muy influenciada en sus concepciones teológicas por el platonismo medio, del que Plutarco es un buen representante.
Para Plutarco, la divinidad es tan superior que no se toca en absoluto con la materia. Pero frente al riesgo de abandonar al mundo y al hombre a un universo caprichoso y caótico, postula que existe en una ordenación del caos material preexistente por parte de la divinidad que crea el “alma del mundo”. Como el ser humano participa de esa alma puesto que está compuesto de intelecto, alma y cuerpo, jerárquicamente subordinadas, y como el alma del mundo comparte con la divinidad la inteligibilidad, el ser humano puede comprender el universo… e incluso a la divinidad de algún modo, pues su espíritu, inteligible, es en el fondo consustancial con la divinidad.

Al ser Dios el padre y artífice del mundo (insisto que solo como ordenador del caos preexistente), y al afirmar que el hombre posee un elemento divino, puede considerarse “hijo y parte de Dios”. Al final de su vida en la tierra, el cuerpo vuelve a los elementos materiales y permanece en el ámbito sublunar; el alma retorna a la zona de los astros, (que albergan el movimiento = el alma es el principio el movimiento en el ser humano), y allí se disuelve. Pero el intelecto, indestructible y divino, retorna a su origen que es la esfera de la divinidad. Toda esta especulación es anterior a la teología cristiana y creo que se ve claro cuánto depende esta teología del platonismo medio. El espíritu humano acaba su transcurso en la contemplación final de Dios por medio de dos vías: la de la “eminencia” y la “imitación”…, es decir siempre por analogía, porque el ser divino permanece en sí mismo como inalcanzable.

En la sección dedicada a «Religión de Israel», se presenta un estudio exegético sobre Isaías 7,14, de Enrique Farfán Navarro, que ofrece la siguiente traducción literal del texto hebreo de este pasaje: “Mirad la doncella, encinta y pariendo un hijo; y llamando su nombre ‘Con nosotros Dios’”. El autor rechaza, pues, que el texto se refiera a una “mujer joven”, sino que el almáh hebreo debe traducirse como “virgen” y que ahí está el milagro anunciado por Isaías.
No existe en hebreo la palabra “virgen”, por lo que el significado pleno de almáh debe deducirse del contexto. Is 7,14 “viene a decirnos que el mesías procede de Dios, no de una simple mujer joven o estéril, sino de una virgen, directamente de Dios y de modo gratuito. Y cree que este pasaje de Isaías debe ponerse en contacto con Sal 2,7 “Hoy te he engendrado” y con Sal 110,3 que traduce así: “Del seno de la aurora te engendré como rocío”. Por tanto, los cristianos no inventaron nada, sino que las Escrituras se lo dieron todo dado.

Concluye así: “Cumpliéndose el oráculo en María de Nazaret, se cumple en la Iglesia. La atemporalidad de los participios del texto hebreo (“pariendo” y “llamando”) facilita extender el cumplimiento al misterio escatológico de la Iglesia –Virgen y Madre—que, encinta de la Gracia, engendra sin cesar a «Dios con nosotros» en este tiempo de la historia”. Muy bello, pero demasiado teológico. Personalmente pienso que el autor intenta defender la historia cristiana, como verdadera y auténtica, en contra de la “calumnia” que ya se planteó en el siglo I y en el II, a saber, que los cristianos habían inventado lo del embarazo virginal para eludir la acusación de un embarazo extramatrimonial en María. Personalmente también pienso que quizás no sea necesaria esta explicación, o no esta sola, sino que los cristianos desearon positivamente igualar el nacimiento de Jesús con el de Alejandro, Platón, Pitágoras o Demócrito, y que eso llevó la concepción virginal.

Dejo para mañana el comentario a tres artículos sobre el Nuevo Testamento:filiación en las cartas de Pablo; el significado de la frase “Ocuparme de las cosas de mi Padre” de Lucas 2, y el sentido de la filiación en la Primera carta de Juan.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com



Antonio Piñero Viernes, 21 de Noviembre 2014
Hoy escribe Antonio Piñero


Pregunta:

Una pregunta que quería ponerle, tras haber vuelto a escuchar la ponencia que Rafael Aguirre pronunció en la fundación Juan March, en el mismo ciclo que usted. Aguirre, sin embargo, afirma que el llamado “profeta egipcio” logró salir con vida de la represión imperial, huyendo (algo que no lograron hacer sus seguidores). ¿Qué opina usted? Saludos cordiales.


Respuesta:

He comprobado el texto de las “Antigüedades de los judíos”, de F. Josefo, 20, 169-171, y ciertamente dice que escapó con vida. Pero añade que nunca se supo más de él (El procurador Félix mató a unos 400, y tomó 200 prisioneros, y los otros, se supone, huyeron). Lo que yo quería decir, en un tono general, es que todos los que se opusieron a Roma en esos movimientos mesiánicos después de la muerte de Herodes El Grande, que fueron en torno a diez, murieron. El que este escapase con vida, y se ocultara para siempre no tiene importancia. Pero Aguirre tenía razón en la precisión del dato.


Pregunta:

Hoy le presento una interrogante sobre el Libro de los "Hechos de los Apóstoles" del medico Lucas, en la que deseo conocer su aclaración, y para ello escribo la siguiente cita:
"En Iconio, Pablo y Bernabé entraron, como de costumbre, en la sinagoga judía y hablaron de tal manera que creyó una multitud de JUDÍOS y de GRIEGOS. Pero los los judíos incrédulos incitaron a los GENTILES y les amargaron el ánimo contra los hermanos". (Hechos 14. 1, 3)
¿Me podría aclarar el porqué Lucas hace la distinción entre GRIEGOS y GENTILES?
¿En ese tiempo Lucas llemaba GRIEGOS a todos aquellas personas que manifestaban influencias de la cultura griega como por ej. la lengua, compra de ciudadanía, ser de padres griegos residentes fuera de Grecia?
¿A quienes llamaba GRIEGOS y a quienes GENTILES?



Respuesta:

La distinción entre griegos y gentiles es típica de los judíos de la época de Pablo que dividen el mundo entre ellos, el pueblo elegido, y todos los otros. Los griegos, son la representación metonímica (la parte por el todo, en este caso, porque la “transnominación” es más amplia) de lo que hoy llamaríamos “pagano”. Pero, en concreto en este pasaje de Hechos y en otros, los griegos representan a los “temerosos de Dios”, gentes de lengua griega, admiradores del judaísmo, que frecuentaban continuamente la sinagoga. Les gustaba del judaísmo, su monoteísmo, su sentido de grupo y ayuda mutua y su elevada moral.


Pregunta:

Por que los apóstoles que convivían con Jesús nunca escribieron nada sobre Jesús, acaso también eran rabinos al no escribir solamente comentar como hacían entre ellos? Me hace muy extraño que en la sociedad que vivía Jesús no hubiera nadie que escribiera sobre Jesús, que no fuera rabino, es una pregunta que me hago muchas veces. Gracias.


Respuesta:

Se supone que los temas serios de los que hablaban Jesús y sus apóstoles estaban relacionados directa o indirectamente con la ley de Moisés. Y en aquellos tiempos estaba prohibido, por norma consuetudinaria, poner por escrito las sentencias explicativas sobre la Ley de los rabinos, o maestros. Y ello porque suponía dar el mismo nivel, el escrito, a la Ley y a su explicación humana.

Y otra razón: ¿era fácil que escribieran (papel y tinta eran caros y raros) que escribieran unos antiguos pescadores o campesinos sobre un Jesús que tenían siempre a mano, que no pensaban en un final trágico de su Jerusalén y que estaban convencidos de la venida del reino de Dios que acabaría con el inicuo mundo presente? No era verosímil.

Y en cuanto desapareció Jesús comenzaron a escribir en “hojas volantes” algunass sentencias suyas y los milagros.


Pregunta:

mi pregunta es en base a varias obras. Una de éstas es el "Evangelio de Acuario" por Levi H. Dowling, el cual es un libro escrito en 1908 que afirma ser la historia verdadera de la vida de Jesús, incluyendo los dieciocho años "perdidos" silenciados en el Nuevo Testamento. El relato sigue al joven Jesús a través de lugares como India, Tíbet, Persia, Asiria, Grecia y Egipto. El autor parece haber practicado meditación durante varios años para poder leer los "registros akásicos", materia sutil donde estaría registrado todo hecho del pasado. Las otras obras son “Jesús murió de viejo” de Holger Kersten y “Jesús vivió y murió en Cachemira” de Andreas Faber-Kaiser. La pregunta es: ¿Existen fuentes fiables que Ud. conozca y haya estudiado donde se pueda inferir de la estadía del personaje Jesús por esos lugares o son meras especulaciones de los autores de dichos libros?

Respuesta:

No existe fuente ninguna fiable sobre estos temas. Los registros akásicos, si es que existen, no son materia de la historia, que necesita textos fehacientes o pruebas arqueológicas. Todos esos relatos son fantasías fabulosas y sin la menor credibilidad. Habiendo tantas cosas que leer sobre el Nuevo Testamento, buenas y fiables, no es correcto perder el tiempo y leer puras especulaciones fantasiosas.


Pregunta:

tengo una pregunta personal para usted: Usted cree que la salvacion viene de la Ley de Moises, La Ley de Moises es el camino? me encantaria conocer su opinion, incluso su creencia, me despido y que Dios le bendiga, saludos desde Mexico.

Respuesta:

Creo que la ley de Moisés es una obra humana y por tanto no es el camino de salvación alguna. En verdad es que si no aceptamos la posibilidad de la revelación, ya que Dios es el absolutamente Otro, y yo me encuentro entre los que así piensan, no hay Escritura sagradas. Sin embargo, la ley de Moisés tiene el Decálogo y otras normas, que con el tiempo fueron entre otras la base de la Declaración de los derechos del hombre, que conduce si no a la salvación eterna, sí al menos a una vida mejor y pacífica sobre la tierra.

Pregunta:

1- segun su juicio ¿donde cree que con toda probabilidad fue sepultado jesús, en una fosa comun o en el sepulcro cedido por josé de arimatea como indican los evangelios?
2- estoy leyendo la saga de libros "caballo de troya" de JJ Benitez, este autor afirma que dejando a un lado la ficciòn, la raiz de la historia es el resultado de varios años de su investigaciòn sobre la vida y figura de Jesús, quisiera preguntarle si ha leido algunos de estos libros y si piensa que ciertamente contienen algunos datos veridicos centrandonos en la vida de jesus y en la palestina del siglo I o de lo contrario se trata de de una novela sin datos historicos?


Respuesta:


1. En una fosa común de acuerdo con la tradición recogida en Hechos de los apóstoles 13,29

2. Empecé a leer el vol. I, y lo dejé de lado de inmediato. Toda la saga tiene como base el Libro de Urantia (infórmese sobre él), y es una revelación privada en la que no creo. Es una pura fabulación del autor y de su base. Benítez, por otra parte, es un magnífico periodista y tiene gran percepción sobre los que quiere leer el público.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Antonio Piñero Jueves, 20 de Noviembre 2014

Hoy escribe Antonio Piñero



Pregunta:

Mi pregunta es: ¿Cómo interpretar el significado de «ἑτεροζυγοῦντες» en 2 Cor. 6.14; y, bajo el conocimiento actual, qué podría decirse al respecto de si esta perícopa (2 Cor. 6.14-7.1) es una interpolación no paulina?


Respuesta:


Yo lo traduzco del modo siguiente en mi “Guía para entender a Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino” (aprición en Trotta, abril 2015):


“14 ¡No os unzáis en desigual yugo con los infieles!
Pues ¿qué participación hay entre la justicia y la iniquidad?”

Le añado un breve comentario:


6,14-7,1. Casi unánimemente la crítica considera que estos versículos son una glosa, una añadidura temprana de primeros del s. II de algún copista amigo de las ideas esenias. Se percibe que supone una clara cesura entre 6,13 --Ensanchaos también vosotros, como a hijos os hablo; pagadme con la misma moneda-- y 7,2: Dadnos lugar. A nadie hemos hecho injusticia... Su exclusivismo es más propio de algunos grupos seguidores de Jesús del siglo II que de Pablo, y se asemeja al carácter sectario de los textos de Qumrán. Sin embargo, la investigación moderna confesional tiende a creer que el texto es paulino, pues las ideas que contiene podrían aceptarse como propias de un arrebato radical de un Pablo apocalíptico (pero ¿exclusivista respecto a los gentiles? Personalmente me parece imposible).

Beliar/Belial es uno de los nombres alternativos de Satanás, típicos del judaísmo apocalíptico, como Mastema, Semyaza, Azazel (1 Henoc) o Metembekus (Ascensión de Isaías). El pasaje no concuerda con la doctrina paulina general sobre la pureza y el apartamiento respecto a los gentiles, y menos en Corinto.


Pregunta:


PERO QUISIERA PREGUNTARLE QUÈ PARTE DE LA " SUBSTANCIA "
NO HISTÒRICA LE ATRAE DE LA VIDA DE JESÙS . AL MARGEN DE LO
QUE SE PUEDE COMPROBAR, ALGO DEBE ATRAERLE DE ESTE PERSO
NAJE SUBLIME PARA QUE LE HAYA DEDICADO TODA UNA VIDA DE
TRABAJO Y ESTUDIO. ES USTED MUY AMABLE CONTESTÀNDONOS


Respuesta:


A la verdad, no me atrae nada en sí que, al ser no histórico, lo califico de pura fantasía. Pero sí me atrae, y lo he dicho alguna vez más, algunos pasajes de los Evangelios apócrifos bien logrados literariamente. El que más me gusta es la “descripción”, sin describir, del nacimiento de Jesús como una sorpresa tal para el cosmos, que de repente deja de funcionar. El texto dice así un poco abreviado y retocado por mí

“Al principio avanzaba a buen paso, pero de repente sintió que no podía caminar más. Al elevar sus ojos al espacio le pareció ver como si en un momento el aire se hubiera estremecido de asombro. Volvió la cabeza y miró hacia otro lugar del firmamento, y lo encontró estático, y a los pájaros del cielo inmóviles, como pendiente de invisible hilos. José, estupefacto, volvió su mirada a la tierra. Los vientos habían dejado de soplar y las hojas de los árboles no tenían movimiento alguno. A lo lejos, en un campo, percibió a unos peones madrugadores en actitud de comer. Pero los que simulaban masticar en realidad no masticaban; y los que parecían tomar la comida, tampoco la sacaban del plato: todos mantenían sus rostros mirando hacia arriba, también inmóviles. Había también unas ovejas que iban caminando arreadas por un zagal; pero no daban un paso, sino que se mantenían quietas. El pastor, que levantaba su diestra para bastonearlas con el cayado, había quedado con su mano tendida en el aire. Incluso el río había dejado de fluir, y unos cabritillos que mantenían junto a la corriente sus hocicos, no movían sus labios ni bebían. En una palabra: durante unos instantes y sin saber por qué se había interrumpido todo el curso de la naturaleza y el movimiento normal del orbe había quedado en suspenso”.

Creo que es tan bella y acertada la “descripción” como cuando Homero “describe” la belleza de Elena, presentando a dos ancianos que pasean por el adarve de la muralla, en abajo a Elena en un jardín y exclaman: “Por esta mujer bien merece la pena una guerra como esta”. Y la imaginación se pone desbocada.


Pregunta:


El Éxodo no sucedió como narra la Biblia. Afirma Israel Finkelstein, arqueólogo.
Esta nota es del 2006, habría que ver qué ha cambiado, que nuevos hallazgos.


Respuesta:

Que yo sepa no ha cambiado nada sustancialmente. Hay otro libro de los mismos autores de 2010, pero ahora no recuerdo el título porque, confieso, no lo he leído. ¡No todos podemos todas las cosas!



Pregunta:

Sr. Antonio como he podido comprobar usted tiene un gran conocimiento de la Biblia, siempre se ha usado tanto en los juicios como en las Iglesias como la palabra de Dios, la Biblia completa . Antiguo como Nuevo Testamento. En el antiguo testamento se habla de Dios como yave o Jehová según la versión que corresponda. Yave se presenta como un Dios sin compasión por lo menos en algunos textos. En 1 de Samuel 15:3 se habla de la orden de Yavé que transmite a Saúl en relación a la guerra que entablaron con los amalecitas. dice: "Ahora vete y castiga a amalec, consagrándolo al anatema con todo lo que posee, no tengas compasión de él, mata hombres y mujeres, niños y lactantes, bueyes y ovejas, camellos y asnos" Si Jesús y Yavé es la misma persona según nos han enseñado con la trinidad, como es posible que Jesús tenga tanta misericordia y su enseñanza esté basada en el amor y el perdón y la figura del padre se represente como un Dios celoso y vengativo. Un saludo

Respuesta:


En primer lugar. Jesús y Yahvé no son la misma persona. Eso no lo ha enseñado jamás la teología cristiana. Son dos personas distintas, pero de la misma naturaleza divina desde la eternidad. Ahora bien, Jesús no tenía la menor idea de la Trinidad que es un desarrollo muy posterior del cristianismo. Jesús es el Hijo del Padre, su Palabra, etc.

Por otro lado, la imagen de un Dios cruel y celoso se va purificando y refinando en el judaísmo desde la época helenística (a partir de la muerte de Alejandro Magno en el 323 a.C.). Tanto que la imagen es casi irreconocible. Cuando llega a la historia Jesús de Nazaret, esa imagen ha cambiado profundamente. Y además, por voluntad propia Jesús insiste más en el amor de Dios como padre y en el perdón que en el juicio y el castigo, aunque no omite esto último.

En el libro por mi editado, “Biblia y Helenismo”, El Almendro, Córdoba, 2006, hay vers. electrónica según creo, tiene Usted un capítulo entero dedicado al cambio de la religión judía en la época helenística.

Saludos

Antonio Piñero Miércoles, 19 de Noviembre 2014
Hoy escribe Antonio Piñero


Pregunta:

He escuchado algunas de sus entrevistas, en una de ellas, le consultan qué pasó con el cuerpo de Jesús, usted da la explicación respectiva, pero usted dice que en \"Hechos de los Apóstoles\", en el capítulo 13, dice textualmente que Jesús fue depositado en una fosa común, sin embargo, he buscado esa frase textual y no la he encontrado por ninguna parte, mi pregunta es: esa frase está en cualquier biblia o se encuentra sólo en el manuscrito original?


Respuesta:


Le repito lo que ya he escrito varias veces. Pero no se preocupe: no tengo inconveniente en repetirlo, y es que efectivamente el texto no dice expresamente “fosa común”, sino mnemeion, en griego, “monumento funerario”. Lucas embellece el asunto. Pero el contexto lo indica todo. Si bajan a Jesús de la cruz las autoridades judías, que son enemigas suyas, si Jesús acaba de ser condenado por delito de sedición contra el Imperio, junto con otros bandoleros/sediciosos y –si es que puede probarse históricamente— fue condenado también por una vida “blasfema” (por ejemplo, ataque al Templo) según las autoridades judías, es evidente que esa tumba es común para malhechores, del mismo modo que también tenían los judíos un terreno para fosas comunes para aquellos peregrinos que morían durante las fiestas.


Pregunta:

Necesito que me aclare un dos inquietudes que tengo.

1¿Cuáles son los 7 cartas que escribió Pablo y las otras 7 cartas que son falsas?
2¿En el apocalisis porque a parece tanto el número 7, esto a que se debe?

Gracias, espero pronta respuesta.


Respuesta:

Casi todas su preguntas están respondidas en mi libro “Gruía para entender el Nuevo Testamento”, Editorial Trotta, Madrid, 4ª edición, 2011, de la que hay versión también electrónica. ¿Sería Usted tan amable, si le es posible adquirir este libro y leerlo?

Le responderé de todos modos:

Auténticas: 1 Tesalonicenses. Gálatas. 1 2 Corintios. Filipenses. Filemón. Romanos

No auténticas: 2 Tes. Colosenses Efesios 1 2 Timoteo Tito Hebreos


2 El número 7 es el de la perfección desde al menos la cultura babilónica, y por tanto semita.

Ahora le transcribo lo que digo a este respecto en la “Guía”:

El Apocalipsis es una obra muy pensada y estructurada que se rige por ciertos patrones literarios, aunque éstos no sean inflexibles. El patrón dominante es la repetición de unidades numéricas, que desempeñan un papel importante. El número principal es el siete: 1,4ss: siete comunidades a las que el autor dirige siete cartas;1,4 y 11,15 siete espíritus o ángeles; 2,1: siete candelabros de oro y siete estrellas; 4,1-8,1: siete sellos; 5,6: siete cuernos y siete ojos; 8,7-12; 9,1-21; 11,15-19: siete trompetas; 10,3: siete truenos; 11,13: muerte de siete mil personas; 12,3: siete cabezas; 14,1-15,5: siete visiones sobre la llegada del Hijo del hombre; 15,5-16,21: siete copas llenas de desgracias. El significado del siete es la plenitud. Otro número que hace contraste con el siete es el seis y significa la impotencia para alcanzar la plenitud. El ejemplo más característico es el número / nombre cifrado de la Bestia 666 (13,18). Otro número, aunque menos importante, es el cuatro: 4,6: cuatro seres ante el trono de Dios; 7,1: cuatro ángeles en los cuatro extremos de la tierra; 9,13: cuatro cuernos del altar celeste y cuatro ángeles atados junto al Éufrates, preparados para asolar la tierra; 20,8: las naciones enemigas de Dios están congregadas en los cuatro extremos de la tierra. El número cuatro significa lo cósmico. El siguiente número que se repite es el tres: 4,1-8,1 / 8,7-12 / 15,5: tres ciclos de sellos, trompetas y copas; 8,13: tres ayes; 12,7 /19,11 / 20,7: tres batallas escatológicas; 8,6-9,13: sólo la tercera parte de la tierra es destruida; 16,13: trinidad satánica (Serpiente – Bestia – Pseudoprofeta) que emiten tres espíritus inmundos. El número tres o la triple repetición significa también la totalidad.
Pregunta:

¿es jesus el personaje mas importante de la historia ? cual es su opinion


Respuesta:

Creo que el personaje más importante de la historia es Pitágoras, pues inventó las matemáticas y las unió con la filosofía. Y eso ha sido lo que realmente ha cambiado la vida del ser humano.

Pregunta:

Estimado profesor, don Antonino, es posible afirmar, que "La Cabala judía Cristiana, constituya, el cuerpo esotérico, que el Cristianismo nunca tubo, o se lo quitaron al principio?

Respuesta:

Precisemos los términos. La Cábala en cuanto tal no fue nunca judeocristiana, sino judía plenamente. Y empieza a nacer aproximadamente a finales del siglo I y con mayor plenitud en el siglo II d.C. con disquisiciones sobre el cielo, el trono y los palacios de Dios. El testimonio primero, aunque posterior está en el Libro de Henoc hebreo o 3 Henoc (base original de los siglos III o IV; consulte por favor el tomo IV de los Apócrifos del Antiguo Testamento, Cristiandad, Madrid, 1984, y un resumen muy breve y muy moderno de L. Vegas Montaner, en G. Seijas (coord.), Historia de la literatura hebrea y judía, Trotta, Madrid, 2014, p. 216; y Amparo Alba, sobre la Cábala, p. 600). Luego, hacia el siglo IX aoareceb en el sur de Francia hacia 1150-1220 con el “Libro se la claridad”, y el gran desarrollo con la escuela judía de Gerona 1210-1260. La plenitud se halla entre los judíos de Castilla, y el famosísimo Libro del esplendor, Séfer ha-Zóhar, de Moisés de León. Véase, A. Alba, 610-621 en la Historia de la literatura hebrea y judía. Interesantísimo y muy bien resumido.

Pregunta: Dr., una pregunta más: Conforme al libro La historia oculta de Cristo de José Luis Parise, Jesús de Nazaret era hijo (de sangre) de Judas de Gamala y hermano (de sangre) de Pedro) ¿es posible históricamente esto? ¿Existe algún pasaje de algún texto histórico y/o bíblico donde se pueda deducir esto?

Respuesta:

Son especulaciones si ningún sentido que se basan en conjeturas imposibles y que no tienen el menor apoyo en los textos. No pertenecen estas ideas al mundo científico.

Saludos cordiales

Antonio Piñero Martes, 18 de Noviembre 2014
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía IX

Presencia de los demonios en la vida del hombre

Pedro está hablando de la presencia y actualidad de los demonios en la vida de los hombres. En su afán de poseer a los hombres en cuerpo y alma, se sirven de las cualidades que poseen como sucesores de los ángeles, que eran puros espíritus. El autor de las Homilías hace una presentación plástica de la situación con concesiones a la alegoría y a la imaginación. Así lo ve desde su punto de vista: “Pues como las terribles serpientes atraen con su aliento a los gorriones, así hacen también los demonios atraen a su voluntad a los que participan de su mesa, mezclándose con su mente mediante la comida y la bebida. Se transforman a sí mismos en sueños según la figura de las estatuas, para aumentar el error” (Hom IX 15,1).

Vuelven a la preocupación de Pedro la comida y la bebida, que fomentan el valor material que los demonios echan de menos en su naturaleza original. La comunión de la mesa lleva consigo una comunión de la vida. Por eso, Pedro señala como remedio todo lo que aparta al hombre de los excesos en los usos de la vida material, lo que detendrá las intenciones de los demonios. Era el motivo de su recomendación de la moderación como remedio contra la posesión diabólica.

El peligro de los sueños

Otro de los accesos de los demonios a la vida del hombre es el sueño. Es un nuevo camino para llevar al hombre al error. Los demonios acuden a la mente del hombre dormido ocultos en la imagen de las estatuas que el durmiente conoce por las representaciones que presiden los templos y los lugares de culto. Los sueños ya no son simples apariciones, sino o efecto de un demonio o aspiraciones del alma que da forma a sus miedos presentes y a su deseo. El alma, golpeada por el miedo en su mente, da a luz esas imágenes durante el sueño. Es la razón de la diferencia de imágenes que cada uno puede ver en sus sueños. El alma de cada uno se imagina las figuras de los demonios según sus preocupaciones. Pero que no aparecen los llamados dioses, está claro porque no se aparecen a los judíos. Porque el Dios verdadero y único protege a los judíos de las estrategias y magias de los demonios. La fe judía es un freno infranqueable al pretendido acceso de los poderes infernales.

Pero los demonios pretenden hacer creer al hombre que las figuras de los sueños son dioses, particularmente por su capacidad de vaticinar, operación presentada como especialmente divina. Pero hay muchas clases de adivinos, como son muchos los sistemas de adivinación. Y ni los adivinos ni sus sistemas son necesariamente cosa de Dios. Y cuando son conjurados por nosotros, sencillamente huyen. En ocasiones los demonios prescriben remedios contra enfermedades o solución de problemas. Tampoco por eso puede decirse o pensarse que son dioses. También los médicos prescriben remedios contra enfermedades. Y ni siquiera cuando logran curar graves enfermedades, se puede concluir que la salud es obra de los demonios.

Los demonios actúan por oráculos

Lo que sorprende a muchos es el hecho de que los demonios curan incluso por medio de oráculos. Pero no deben olvidar que los demonios son a la vez médicos y adivinos. Conocen por eso los remedios más idóneos y eficaces para los males humanos. En consecuencia, pueden atribuirse el éxito de las curaciones, lo que conduce a los hombres al error de pensar que se encuentran frente a poderes realmente divinos. Sin embargo, los demonios tienen la habilidad de ocultar sus fracasos. Cuando los que les invocan perecen, no pueden echar en cara el fracaso de sus plegarias. Pero cuando sanan, los sanados piensan que su salud es debida a los “dioses” o demonios a los que invocaron pidiendo la salud.

Los que perecen no pueden presentar ofrendas por su desgracia. Pero si sus parientes tuvieran perseverancia en buscar las razones de los fracasos o los éxitos, descubrirían que la mayoría de las veces, el resultado de las plegarias a los presuntos dioses era un claro e indiscutible fracaso. Los desconciertos de los hombres eran fruto de la estrategia de los demonios, que así lograban engañar a la vez que conseguían los honores por sus engaños. Detrás de estos silencios estaba el miedo real que los hombres abrigaban frente a los poderes y a las habilidades de los demonios. Un análisis honesto y sincero de la realidad descubre la cantidad de falsos oráculos y de falsas curaciones.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro





Antonio Piñero Domingo, 16 de Noviembre 2014
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Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.







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