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Cristianismo e Historia

Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía XI

Retomamos nuestro comentario de la afirmación apodíctica de Pedro, según la cual “el conocimiento destruye la ignorancia”. Y la fuente impoluta del conocimiento es el Profeta Verdadero. En el amplio campo de la doctrina de este Profeta no hay espacio para la duda ni para la ignorancia. Su palabra es la Verdad sin el menor atisbo de oscuridad. Una vez que sabemos que es profeta, el definitivo, no tenemos problema sobre el alcance y el contenido de “toda la verdad” según la expresión de Juan 16,13.

El conocimiento, principio de unidad

El conocimiento es, además, principio de unidad. Frente a la sorpresa de que haya familiares que se separan unos de otros, Pedro considera que es lo más lógico y justo. Porq ue los que desean salvarse huyen de los que ni lo quieren ni lo buscan, ya que quieren perecer y hacer perecer. Pero el conocimiento une mentes e intenciones en la práctica de la verdad. Y la verdad es como la luz, que se posee y se emite para la iluminación de los que van por el camino recto.

Además, los que son sensatos no quieren separarse, sino convivir y ayudarse con la mutua presentación de las cosas mejores. La unidad es en opinión de Pedro fruto de la sensatez. Por ese motivo, los incrédulos, que no querían escucharse, se hacen la guerra separándose, persiguiéndose, odiándose. Los que sufren estas cosas, compadeciéndose de aquellos que están sufriendo las insidias de la ignorancia, oran mediante la doctrina de la prudencia por los que preparan males contra ellos, pues están convencidos de que la ignorancia es la causa de su pecado. El mismo Maestro Jesús, estando clavado, rogaba al Padre que quitara el pecado a los que lo mataban diciendo: “Padre, perdónales sus pecados, pues no saben lo que hacen” (Lc 23,34).

Como imitadores del Maestro, también ellos, en sus sufrimientos, ruegan por sus perseguidores tal como han sido instruidos. Por eso, ni odiando a sus padres, se separan de ellos, siendo así que elevan plegarias incluso por los que no eran sus padres sino sus enemigos, y tratan de amarlos como se les ha recomendado.

El amor al Padre, Dios Creador del universo

Uno de los deberes que la naturaleza impone a los hombres es el amor a los padres. Explicando qué son los padres, Pedro los define como “los autores del origen” (XI 21,2). Por esta suprema razón los hombres deben amar a Dios, Creador original del universo entero con todo su contenido, del que ha nombrado reyes a los hombres. Sin embargo, muchos seres humanos se olvidan de la verdad transcendental de su existencia y no aman al que es el origen del universo y eligen amar y dar culto a los ídolos, elementos insensibles sin conocimiento.

Los ídolos son creación del hombre

Es verdad que no siempre es fácil saber qué y quién es Dios, sin embargo, los seres racionales no pueden dejar de saber lo que Dios no es, como para comprender que Dios no es madera, ni piedra, ni bronce ni cualquiera otra cosa hecha de materia corruptible. Esos ídolos que tienen ojos y no ven, oídos y no oyen, cerebros imaginados, pero no piensan ni sienten. Los más ignorantes de los hombres saben perfectamente que Dios no es madera, ni piedra, ni bronce ni cualquiera otra cosa hecha de materia corruptible.

En consecuencia se pregunta Pedro: “¿Acaso no han sido cincelados con hierro, y el hierro que los ha cincelado no ha sido ablandado por fuego, y el fuego no se apaga con agua? ¿Y no tiene su movimiento el agua por el viento, y el viento no tiene su primer impulso de Dios que todo lo ha creado?” (Hom XI 22,1). Moisés narraba así la obra original de la creación: “En el principio hizo Dios el cielo y la tierra. La tierra estaba invisible y caótica, las tinieblas estaban sobre el abismo y el Espíritu de Dios se deslizaba sobre el agua” (Gén 1,2).

Este Espíritu, al decir de Dios, como si fuera su mano, fabricó todas las cosas separando la luz de las tinieblas; y después del cielo invisible, desplegó el visible, para que los ángeles de luz habitaran los lugares superiores, y lοs inferiores fueran habitadοs por el hombre y las cosas creadas para él. Porque la realidad es que “Dios hizo todo en favor de los hombres”.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro





Domingo, 26 de Abril 2015
Escribe Antonio Piñero


Pregunta:

Profesor, según Pablo en su epístola a los Filipenses (2,5-8) Jesús era Dios encarnado. Es posible que esa carta haya sido adulterada como se hizo con el Testimonio de Josefo?

Respuesta:

Su afirmación respecto a la comprensión del pensamiento de Pablo en esos versículos es demasiado tajante. No podemos afirmar que Pablo dijera eso porque no entendemos con seguridad qué es lo que quiso decir. Así que tampoco podemos afirmar que Filipenses esté adulterada. Y tampoco sabemos si Pablo tomó un himno cristiano previo y lo remodeló según su pensamiento o lo compuso él. Demasiadas preguntas sin respuestas seguras por parte de la interpretación a lo largo de los siglos. Y esto pasa muchas veces con las caras paulinas.

El pensamiento del himno parece corresponder al siguiente esquema: un ser superior, el Mesías, padece una notable humillación, sufre la muerte, pero luego –precisamente por esa humillación-- recibe su recompensa: es exaltado notablemente por la divinidad suprema (“conceder un nombre” significa otorgar a alguien un estado especial). Pablo sostiene que al igual que hizo con el Mesías, Dios hará con los elegidos. La renuncia a pretendidos o fundados derechos, la fraternidad a un mismo nivel de los que son o se creen superiores gracias a la imitación de Jesús, ha de formar uno de los rasgos sociales prioritarios que conforman la identidad de los seguidores del Mesías hasta que él venga, quienes han de poseer unos sentimientos como él.

Es discutidísimo entre los estudiosos cuál es la naturaleza del personaje que se humilla, y de ello depende si Pablo pensaba que el Mesías era una entidad divina preexistente –lo que más tarde quedaría formulado en el Prólogo del evangelio de Juan y alcanzaría su plenitud de definición en el Concilio de Calcedonia del 451--, o bien si, para el Apóstol, el Mesías era humano-divino ciertamente, pero no preexistente.

La primera interpretación, tradicional, argumenta que el Mesías, según el himno, es preexistente. Al existir desde siempre como Dios, tiene que descender del cielo. Se encarna entonces en un ser humano, es decir, adopta la forma de un esclavo y sufre obedientemente hasta la muerte en cruz. Por ello Dios lo exalta de nuevo hasta la plenitud de la divinidad, de modo que recibe la adoración del universo entero. Si el que se autohumilla es preexistente, el Apóstol presentaría a sus lectores un caso formidable y ejemplar de autohumillación.

En la segunda se acepta igualmente la intención didáctica de Pablo, pero se opina que para el ejemplo de autohumillación el Apóstol piensa en un mesías humano, no preexistente. Al ser el mesías, podría haber tenido en esta tierra una vida digna de un rey o de un héroe con mucho poder, pero se abajó a ser un hombre como los demás, o peor: fue como un esclavo y acabó en la cruz como tal.

El transfondo, de modo obscuro y casi implícito, al tratarse de una composición semipoética, de esta comparación sería doble. Por un lado, el relato de la creación según el Génesis en la que se dice que el hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios es semejante a éste (Gn 1,27: tendría la forma de Dios). El Mesías sería el paradigma del ser humano perfecto, y podría haber vivido una vida excelente. Por otro, la concepción de un mesías humano se apoyaría en el paradigma de la contraposición entre el primer Adán y Jesús como segundo Adán, que en principio son ambos humanos. Tal esquema se halla en textos como Rom 5,14-15, Pero reinó la muerte desde Adán… Pues si por el delito de uno (solo) murieron todos ¡cuánto más la gracia de Dios y el don (otorgado) por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, se ha desbordado sobre todos!, o 1 Cor 15,20.45: 20 Como, pues, en Adán mueren todos, así también en Cristo serán vivificados… 45 Y así está escrito: Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente; el último Adán, espíritu que da vida. El himno sería una reflexión sobre la vida de Jesús, que no fue la existencia gloriosa, como mesías que era, de los señores, o héroes con grandes poderes, que eran aclamados como tales en los reinos de la época, sino que se abajó a una vida y muerte de esclavo. Pablo –sostienen algunos estudiosos-- estaría quizás contraponiendo las actitudes y la actuación política y humana de un gobernante malvado, Nerón en esa época, a la del Mesías que obró radicalmente al revés.

Esta segunda exégesis hace hincapié en la dificultad enorme de aceptar la preexistencia de un ser a quien Dios luego resucita (la exaltación a los cielos es también una forma antigua del judeocristianismo para expresar la resurrección) y sitúa en una posición privilegiada. Y es claro que en la segunda parte del himno se habla de una divinidad suprema y de una entidad inferior que es exaltada posteriormente al rango divino; de ningún modo se expresa la igualdad, por así decirlo, de sustancia divina propia de dos seres.

De cualquier modo, en las dos interpretaciones, el premio a la humillación es deslumbrante: o bien se recobra externamente el estatus divino que nunca se perdió, o bien la divinidad exalta al Mesías humano hasta un rango divino tras su resurrección: hay, pues, una apoteosis. Esta segunda interpretación es minoritaria y menos conocida, pero va ganando terreno.

Personalmente me inclino --tras muchas dudas y tras haber defendido desde hace tiempo la primera opción-- por esta segunda posibilidad, que veo en conjunto más congruente con el pensamiento global de un Pablo judío y practicante, aunque debe confesarse que el v. 6 es difícil. No es lo mismo en griego ser in eikôn, una “imagen” de Dios, que “existir en forma de” (griego en morphéi theoû hypárchein) de Dios, que apunta hacia la unidad de forma y sustancia. Estaríamos en uno de los casos difíciles de imprecisión retórica en los que Pablo, que está pensando siempre en el Cristo celestial, retroproyecta poéticamente al Jesús humano cualidades divinas, como en 1 Cor 10,4 y 15,45-49.

Sea cual fuere la interpretación que se adopte, la lección moral del himno es clara: los que viven en Cristo no deben aferrarse a su situación de privilegiados (por su llamada y su fe), sino ser humildes entre sí como esclavos de Dios, obedientes a Él hasta la muerte si es preciso, como Cristo. Recibirán luego una espléndida recompensa. La identidad cristiana hasta la parusía se forma por medio de la imitación de Mesías.

Pregunta:
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Mi pregunta es concerniente a los calvinistas. Ellos dicen que en Efesios 1 y Romanos 8 la palabra que se utiliza para "predestinacion" es "proorizo" . Y aunque estoy de acuerdo con eso tengo mis dudas sobre si en realidad "proorizo" significa "predestinacion". ¿Cuál es en realidad el significado de la palabra en griego "proorizo". Estaré agradecido por su ayuda.

Respuesta:

Voy a dejar de lado Efesios 1,5.11, que es de un discípulo de Pablo, y que en general comenta y precisa Colosenses, y me concentraré en Romanos 8,29.30, que es genuinamente paulina. Mi traducción es. “Y a los que predestinó (griego proórisen) a ésos también los llamó; y a los que llamó los justificó; a los que justificó, a ésos también los glorificó”. Hóros en griego significa “límite”, “término” (de ahí viene el vocablo “horizonte”= el límite o término de nuestra vista, que parece como una raya detrás de la cual no vemos más); y el preverbio pro- significa como el castellano pre- : lo anterior lo previo. Por tanto, “Dios puso límites previos a algo, en esta caso a una llamada, destinada a la justificación (= declaración de un hombre antes pecador como justo delante del triobunad divino), y los glorificó (= pasada la existencia terrena, vivirán una vida de gloria, participando de la gloria divina, en el paraíso).

Personalmente creo que Pablo defendía la predestinación divina. Pero a la vez (contradictoriamente desde nuestro punto de vista) defendía la libertad humana de rechazar la llamada = Flp 3,12-14, Pablo sostiene que la llamada de Dios incita a vivir y comportarse de tal modo (según la ley del Mesías) que se consuma la elección/llamada: “No que lo haya ya conseguido o que sea ya perfecto, sino que sigo persiguiéndolo por si consigo alcanzarlo, en cuanto que yo mismo he sido alcanzado por Cristo Jesús. 13 Hermanos, yo mismo no creo haberlo alcanzado todavía. Pero una cosa: olvidándome de lo que dejé atrás, me estiro y me lanzo hacia el objetivo, 14 y corro hacia el galardón de la llamada de Dios, desde lo alto en Cristo Jesús”.

Espero que dentro de poco, a lo largo del ms de mayo 2015, vea la luz mi “Guía para entender a Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino, Edit. Trotta, Madrid, donde en una “Aclaración” trato el problema de la “llamada, elección y predestinación”.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Domingo, 26 de Abril 2015
Conversaciones con el biblista Josep Rius-Camps (576)
Escribe Antonio Piñero

Tengo que confesar que he acabado entusiasmado con este libro. Hay partes que les he leído dos veces y en conjunto me ha parecido tan interesante como el relato de las aventuras de un héroe nada común. Y como Josep se define a sí mismo, entre otras cosas, como un detective dentro de la ciencia filológica bíblica, el relato de su vida me parece que se adecúa perfectamente a esta definición. Como conozco a Rius Camps desde hace décadas y siempre lo he admirado mucho, aunque en las reseñas de sus obras le hay puesto a veces ciertas pegas, hago esta reseña desde la admiración, pero no por ello a ojos ciegas. Por eso me dolió mucho que a la presentación que se hizo en público en Madrid, organizada por José Manuel Vidal, director de “Religiondigital”, y a pesar de la repetida propaganda que se hizo, no fueran más que unas quince o veinte personas. Y la mayoría catalanas, por lo que oí hablar. Además el formato de esa presentación, como si la obra de Rius Camps fuese una tesis doctoral, cuya brillantez se da por supuesta, pero a la que hay que poner “pegas” ante todo, no sé si fue muy acertada.

Una pena lo de la falta de público. Porque el contacto con los grandes hombres enriquece muchísimo. Y además el libro está en castellano, no hay barrera lingüística alguna. No sé si la “gente nueva” considera ya poco atractivo el trabajo filológico serio, o si hay –además— un divorcio entre los catalanes y el resto de los españoles, que explique un cierto desinterés. No lo sé. Es este un terreno complicado, pero –digo lo que siento— si los “mesetarios” consideráramos la lengua catalana como totalmente nuestra, y aprendiéramos en la escuela aunque fueran los rudimentos de ella, y si interiorizáramos más la idea no de “España”, sino de “las Españas”, parte de los problemas de entendimiento desaparecerían. Lo escrito en catalán es nuestro. Y a la inversa, si los catalanes consideraran la lengua y cultura castellana como totalmente suya, sería difícil de entender eso del “divorcio de sentimientos” y el alejamiento afectivo entre “castellanos” y catalanes”.

Y volviendo al libro: me ha gustado mucho porque en Rius Camps veo al científico insobornable, totalmente en busca de lo que cree más acertado; un científico que no se deja acogotar por la presión de los “grandes” teólogos o filólogos del pasado, que trabaja directamente sobre los textos, que se toma todo el tiempo posible, sin prisas para realizar un trabajo bien hecho. Recuerdo a este propósito una conversación con Josep Montserrat (del que hace poco reseñé su libro “¿Quién mató a Jesús? La patraña del pueblo deicida”) sobre Rius Camps y su tarea en la interpretación de la Literatura Pseudoclementina. El tema lo había sacado yo porque estaba ponderando ante Josep un largo artículo de Rius Camps en la Revista Catalana de 1975, sobre Las Pseudo Clementinas cuya fotocopia no encontraba ya entre mis libros, en donde planteaba una nueva interpretación de esta literatura, y donde Rius rebatía punto por punto la interpretación “canónica” en Alemania de esta obra, complejísima e interesante, hecha por Georg Strecker de la Universidad de Tubinga, y que era aceptada por la mayoría.

Me contaba Montserrat lo admirado que él estaba cuando vio el fichero, o índice de vocablos, hecho manualmente, compuesto de miles de fichas metidas en cajas de zapatos, confeccionado por Rius, y gracias al cual pudo rebatir la teoría interpretativa de Strecker. Y con éxito. A mí por lo menos me ha convencido, aunque aseguro que yo dudaba, ya mucho antes, de las hipótesis de Strecker. La contribución de Rius será sin duda importante a la edición científica del último volumen (el cuarto) de los Hechos apócrifos de los apóstoles, que estamos preparando Gonzalo del Cerro y yo para la B.A.C.

Yo recordaba a Montserrat cómo había visto el Nuevo Testamento griego de Rius (y también una edición de las cartas de Ignacio de Antioquía) donde todo él se veía subrayado con diversos colores, como dividido por temas. Nada de ir a la bibliografía primero y dejarse influenciar por ella. Primero a los textos originales y leérselos tantas veces cuantas sean necesarias para casi aprendérselos de memoria en griego. También hablamos de la aportación de Rius Camps en el campo de la edición e interpretación de la mencionada obra de Ignacio de Antioquía (la fecha de composición del corpus actual sigue siendo insegura). Creo que la obra de Rius ha dejado en claro que no puede admitirse como auténtico todo el corpus ignaciano. Y que hay que andarse con cuidado. De las siete cartas más menos la mitad pueden ser auténticas y las otras son falsas o interpoladas.

Y continué la conversación con Montserrat admirando el trabajo previo de Rius sobre el Códice Bezae Cantabrigensis (manuscrito D), antes de sus grandes obras sobre él, que a lo largo de decenios había hecho este incansable detective de la ciencia estudiando una por una las variantes de ese códice, y como el fruto de su tarea infatigable (un enorme monto de artículos técnicos sobre cada una de las variantes publicados en la revista Filología Neotestamentaria) había causado mi admiración durante años. El fruto de esta tarea ha sido el comentario en 4 volúmenes a los Hechos de los apóstoles, también aparecido en inglés, y su edición conjunta de Lucas/Hechos.

A este respecto Rius acepta, naturalmente, la tesis de un autor único de la doble obra, pero que no es éste el Lucas clásico, sino otro personaje de la sociedad jerusalemita, un maestro judío, que dedica la obra al sumo sacerdote Teófilo para explicarle como es la “secta” (“opinión teológica”, griego haíresis, acerca de Jesús como mesías) a un personaje tan importante cono Teófilo, hijo de Anás y cuñado de Caifás. Esta última obra está hecha, así como el Comentario a Hechos, en colaboración con Jenny Red-Heimerdinger, biblista británica.

Y finalmente hablamos los dos, Montserrat y yo, del libro de Rius sobre Marcos (cuya reseña publiqué en este Blog) con sus luces y sus sombras. Que se admita o no que sean exactamente tres ediciones como Rius propone es harina de otro costal. Pero que ciertamente el núcleo de su tesis es acertado se indica en el hecho de que me parece indudable que el “Evangelio de Marcos” que leemos no es la primera edición que salió de la pluma de su autor.

Y ahora me voy a permitir transcribir lo que aparece escrito en la contracubierta del libro, porque me parece que no podría decirlo yo mejor con mis propias palabras. En lo que sigue se indica qué significa este interesantísimo volumen: “Brillantez intelectual, profundidad espiritual, riqueza discursiva, calidez humana, son algunos de los rasgos que permiten caracterizar, por simple aproximación, un carisma imposible de explicar con palabras: el del teólogo, patrólogo y biblista Josep Rius-Camps. Erudito apasionado, destaca por la originalidad y osadía de sus aportaciones en los ámbitos bíblico y patrístico.

En este libro, Josep Rius Camps explica no solamente los resultados de sus investigaciones, sino la manera como lo ha logrado. Encontramos también el relato de una vida nada convencional (estudios normales de bachillerato; formación en un seminario, estudios de teología en Roma y en Alemania, docencia en ese país, retorno a Cataluña, instalación en una ermita cercana a Barcelona…) así como intuiciones en torno a temas (filosóficos, teológicos, de la vida en general…) que no son objeto de investigaciones académicas, pero sí de sus inquietudes, digamos “existenciales”.

El libro sorprende por la profundidad de los intereses sustanciales de Josep Rius Camps y por los episodios desconocidos de su vida, constituida no solamente por hechos exteriores, sino también por acontecimiento muy importantes de carácter interior”.

Y, por parte no tengo nada más que decir que felicitar muy cordialmente a Ignasi Moreta, el director de la Editorial Fragmenta que edita el libro, por esta idea tan fecunda y tan apasionante, como es acercarse a la vida de quien es y ha sido verdaderamente importante en la vida cultural y religiosa de este país y que ha influido, y mucho, en nosotros.

He aquí la ficha completa y seguida del libro: Ignasi Moreta, “Conversaciones con el biblista Josep Rius-Camps”, Fragmenta Editorial, 978-84- 15518-06-8, 252 pp. El original fue editado en catalán y la versión castellana es del mismo Ignasi Moreta, con revisión de Josep Rius Camps.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com



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Para los residentes en Madrid

Por si alguien tiene interés, os aviso de que
Hoy sábado 25 de abril de 2015, pronunciaré una conferencia con el título

“Los milagros de Jesús. Perspectiva histórica”

en el Museo de Ciencias Esotéricas de la calle HERMOSILLA 95 bajo, Madrid.

Hora: 13.00 (es un poco rara, pero ahora los datos son correctos).


Saludos
Jueves, 23 de Abril 2015
Escribe Antonio Piñero

A propósito de mi postal “Compartir” nº 80 de 15 de Marzo 2015, se me formuló esta pregunta: “Usted como experto en griego, en el evangelio de juan concretamente en 1:1 en casi todas las biblias se traduce\"Juan 1:1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. ¿es correcta esta traducción? o en vez de era DIOS, se traduce era un dios,como lo traduce la traducción del nuevo mundo, y quisiera saber si hay otras biblias que la traducen igual que los testigos de jehová.

Respondí: “Una buena traducción es la siguiente: “Al principio existía la Palabra, la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios”. No se puede traducir era “un dios” porque el segundo “Dios”, que es el primero (pero el orden aquí no importa) en la frase griega es un predicado de una frase copulativa, y el predicado no lleva artículo. Traducir “un dios” (sic) creo que es un disparate en un texto totalmente judío que en el fondo es un midrás (un comentario) a Génesis 1,1. Y si hay otras Biblias que las traducen como la de los “Testigos de Jehová”, a la verdad no lo sé, porque no me he puesto a comparar otras traducciones a este versículo de momento, y a la verdad creo que esa tarea es poco interesante. Mucho más provechoso es leer un buen comentario al Evangelio de Juan, como el de Raymond E. Brown, traducido por la Editorial Verbo Divino, y ahí encontrará eso y mucho más.

Réplica de un lector:


Y es Usted experto???.


Pues un simple copy paste le bastaria para saber que otras traducciones tambein lo vierten como un dios y no como Dios 1808: “y la palabra era un dios” (The New Testament in an Improved Version, Upon the Basis
of Archbishop Newcome’s New Translation: With a Corrected Text). 1864: “y un
dios era la Palabra” (The Emphatic Diaglott, lectura interlineal, por Benjamin
Wilson). 1928: “y la Palabra era un ser divino” (La Bible du Centenaire,
L’Evangile selon Jean, por Maurice Goguel). 1935: “y la Palabra era
divino” (The Bible—An American Translation, por J. M. P. Smith y
E. J. Goodspeed). 1946: “y de género divino era la Palabra” (Das Neue
Testament, por Ludwig Thimme). 1958: “y la Palabra era un Dios” (The New
Testament, por James L. Tomanek). 1963: “y la Palabra era un dios”
(Traducción del Nuevo Mundo de las Escrituras Griegas Cristianas). 1975: “y
un dios (o: de género divino) era la Palabra” (Das Evangelium nach Johannes,
por Siegfried Schulz). 1978: “y de género parecido a Dios era el Logos”
(Das Evangelium nach Johannes, por Johannes Schneider).

Respecto a la versión copta, el mismo crítico escribe

Copto sahídico. El copto se hablaba en Egipto durante los siglos
inmediatamente posteriores al ministerio terrestre de Jesús, y el sahídico era
un dialecto literario de dicho idioma. Hablando sobre las traducciones bíblicas
más antiguas en copto, cierta obra especializada señala: “Como la LXX
[Septuaginta] y el NT [Nuevo Testamento] se tradujeron al copto durante el siglo
III, la versión en esta lengua está basada en mms. gr. [manuscritos griegos]
mucho más antiguos que la inmensa mayoría de los testimonios existentes”
(The Anchor Bible Dictionary).

Hay dos razones por las que el texto en copto
sahídico resulta tan destacable. En primer lugar, como ya se ha indicado,
porque revela la forma en que se entendía este versículo antes del siglo IV,
que es cuando se adoptó oficialmente la doctrina de la Trinidad. Y en segundo
lugar, porque la gramática copta es relativamente parecida a la de algunos
idiomas modernos —como el inglés y el español— en el uso de los artículos
indefinidos. ¿Y qué tiene esto de importante? Pues bien, las traducciones
más antiguas de las Escrituras Griegas Cristianas se realizaron en siríaco,
latín y copto. Y aunque el siríaco y el latín no contaban con un artículo
indefinido (al igual que el griego de aquel tiempo), el copto sí lo tenía.


Lo que es más, el erudito Thomas Lambdin explica: “El empleo de los
artículos coptos, tanto el definido como el indefinido, se corresponde
estrechamente con el uso de los artículos en inglés” (Introduction to
Sahidic Coptic). Y en líneas generales puede decirse lo mismo del español.
Así pues, en la traducción de las Escrituras Griegas en copto podemos
descubrir datos relevantes sobre cómo se entendía entonces Juan 1:1. ¿Y qué
hallamos? Que la parte final de este versículo incluye el artículo indefinido,
por lo que se lee de este modo: “Y la Palabra era un dios”. Sin duda,
aquellos traductores comprendían que las palabras de Juan 1:1 no indicaban que
Jesús fuera Dios. En efecto, la Palabra era “un dios” (es decir, un ser
divino), y no el Dios todopoderoso. Puede revisar el papiro ; PAPIRO CHESTER
BEATTY-813



E inmediatamente, antes de que yo respondiera, un lector muy atento, y estudioso de nuestros temas me escribe:


Recientemente he leído un artículo suyo donde, respondiendo a algunas preguntas, hace referencia al evangelio de Juan 1:1, y la Traducción del Nuevo Mundo.

He recopilado alguna información a este respecto que desearía compartir con usted para mostrarle porqué dicha traducción utiliza la expresión;

"En [el] principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios" (Juan 1:1)

Primera cuestión

En primer lugar, hay que tener en cuenta que el Evangelio de Juan fue escrito en griego koiné (común) y que este idioma tiene normas específicas sobre el uso del artículo definido. El biblista Archibald Thomas Robertson explica que cuando el sujeto y el predicado llevan artículo, significa que “ambos son definidos y se los considera idénticos, la misma cosa; por tanto, son intercambiables”. Él pone como ejemplo Mateo 13:38, donde leemos: “El campo [en griego, ho agrós] es el mundo [en griego, ho kósmos]”. Gracias a la gramática, comprendemos que aquí el mundo también es el campo.

Pero ¿qué ocurre si el sujeto tiene un artículo definido, pero el predicado no lo tiene, como es el caso de Juan 1:1? Hablando precisamente sobre ese versículo, el especialista James Allen Hewett destaca lo siguiente: “En esa construcción, el sujeto y el predicado no son lo mismo, ni idénticos, ni equivalentes, ni nada por el estilo”.

Para ilustrar esta idea, este erudito cita 1 Juan 1:5, donde se dice que “Dios es luz”. En griego, la palabra “Dios” aparece como ho theós, es decir, con el artículo definido. Sin embargo, la palabra para “luz” (fos) no va precedida de ningún artículo. ¿Qué indica esto? Hewett señala: “Siempre puede decirse que Dios es luz, pero no que la luz es Dios”. Hallamos ejemplos parecidos en Juan 4:24 (“Dios es un Espíritu”) y en 1 Juan 4:16 (“Dios es amor”). En ambos casos, los sujetos tienen en griego un artículo definido, pero los términos “Espíritu” y “amor” no lo tienen. Por tanto, los sujetos y los predicados no son intercambiables; dichos versículos no pueden significar que “el Espíritu es Dios” ni que “el amor es Dios”.

Segunda cuestion

Muchos helenistas y traductores de la Biblia concuerdan en que Juan 1:1 no pretende revelar la identidad de “la Palabra”, sino resaltar una de sus cualidades. El Comentario al Nuevo Testamento, de William Barclay, explica: “Cuando no se usa el artículo determinado con un nombre, ese nombre se usa como adjetivo. Juan no dijo [...] que Jesús es el mismo que Dios, sino que Jesús es lo mismo que Dios” (cursivas del autor). En la misma línea, Jason David BeDuhn, especialista en temas religiosos, señala: “En griego, si en una oración como la de Juan 1:1c no se le pone el artículo a la palabra theós, los lectores entenderán que se refiere a ‘un dios’. [...] La ausencia del artículo hace que entre theós y ho theós haya una diferencia tan clara como entre ‘un dios’ y ‘Dios’”. Y añade: “En Juan 1:1, la Palabra no es el Dios todopoderoso, sino un dios, es decir, un ser divino”. En la obra Juan. Texto y Comentario, de Juan Mateos (traductor de laNueva Biblia Española) en colaboración con Juan Barreto, se dice algo semejante sobre Juan 1:1, 2: “De los tres casos que aparece en estos [versículos] el término ‘Dios’, la primera y la tercera lleva[n] artículo determinado (el Dios); la segunda, no lo lleva (un Dios, un ser divino)”. En su Análisis Gramatical del Griego del Nuevo Testamento, el erudito católico Max Zerwick señala: “‘La Palabra era divina’, pred[icado] sin art[ículo], insiste sobre la naturaleza de la Palabra”. Y la obra protestante Clave Lingüística del Nuevo Testamento Griego ofrece la misma explicación.


¿Cuál es la forma correcta de traducirlo? Tanto la gramática griega como el contexto apuntan claramente a que la solución de la Traducción del Nuevo Mundo —“la Palabra era un dios”— es acertada, y a que “la Palabra” no es el “Dios” al que se hace referencia justo antes. Con todo, como el griego del siglo I no tenía artículo indefinido (un, una, unos y unas), hay quienes sostienen un punto de vista diferente. Por tal razón nos interesa consultar una antigua versión escrita en una lengua que se hablaba en los primeros siglos de nuestra era.

Nos referimos al copto sahídico. El copto se hablaba en Egipto durante los siglos inmediatamente posteriores al ministerio terrestre de Jesús, y el sahídico era un dialecto literario de dicho idioma. Hablando sobre las traducciones bíblicas más antiguas en copto, cierta obra especializada señala: “Como la LXX [Septuaginta] y el NT [Nuevo Testamento] se tradujeron al copto durante el siglo III, la versión en esta lengua está basada en mms. gr. [manuscritos griegos] mucho más antiguos que la inmensa mayoría de los testimonios existentes” (The Anchor Bible Dictionary).

Hay dos razones por las que el texto en copto sahídico resulta tan destacable. En primer lugar, como ya se ha indicado, porque revela la forma en que se entendía este versículo antes del siglo IV, que es cuando se adoptó oficialmente la doctrina de la Trinidad. Y en segundo lugar, porque la gramática copta es relativamente parecida a la de algunos idiomas modernos —como el inglés y el español— en el uso de los artículos indefinidos. ¿Y qué tiene esto de importante? Pues bien, las traducciones más antiguas de las Escrituras Griegas Cristianas se realizaron en siríaco, latín y copto. Y aunque el siríaco y el latín no contaban con un artículo indefinido (al igual que el griego de aquel tiempo), el copto sí lo tenía. Lo que es más, el erudito Thomas Lambdin explica: “El empleo de los artículos coptos, tanto el definido como el indefinido, se corresponde estrechamente con el uso de los artículos en inglés” (Introduction to Sahidic Coptic). Y en líneas generales puede decirse lo mismo del español.

Así pues, en la traducción de las Escrituras Griegas en copto podemos descubrir datos relevantes sobre cómo se entendía entonces Juan 1:1. ¿Y qué hallamos? Que la parte final de este versículo incluye el artículo indefinido, por lo que se lee de este modo: “Y la Palabra era un dios”. Sin duda, aquellos traductores comprendían que las palabras de Juan 1:1 no indicaban que Jesús fuera Dios. En efecto, la Palabra era “un dios” (es decir, un ser divino), y no el Dios todopoderoso.


Por ejemplo, veamos lo que escribió Juan más adelante, en el capítulo 1, versículo 18: “A Dios [Todopoderoso] ningún hombre lo ha visto jamás”. Sin embargo, algunos seres humanos sí vieron al Hijo de Dios, Jesús, pues Juan dice: “La Palabra [Jesús] se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria” (Juan 1:14, BJL). Entonces, ¿cómo puede decirse que el Hijo sea parte del Dios todopoderoso? Además, Juan señala que la Palabra estaba “junto a Dios”. ¿Cómo es posible que alguien esté junto a otro ser, y que a la vez sea ese mismo ser? Además, en Juan 17:3 vemos que Jesús establece una clara distinción entre él y su Padre celestial, al que llama “el único Dios verdadero”. Y casi al final de su Evangelio, Juan hace el siguiente resumen: “Estas [cosas] han sido escritas para que ustedes crean que Jesús es el Cristo [y] el Hijo de Dios” (Juan 20:31). Observamos que en este versículo no se dice que Jesús es Dios, sino el Hijo de Dios. Todos estos datos que añade el Evangelio de Juan muestran cómo debemos entender Juan 1:1. La Palabra, es decir, Jesús, es un “dios”, o sea, un ser que tiene una elevada posición, pero que no es igual al Dios todopoderoso.

Si este versículo se interpretara como que Jesús es el Dios todopoderoso, estaría contradiciendo la declaración anterior: “La Palabra estaba junto a Dios”. Alguien que está “junto a” otra persona no puede ser al mismo tiempo la persona a la que acompaña. Por esa razón, un buen número de versiones de la Biblia en diversos idiomas hacen una distinción, dejando claro que la Palabra no era el Dios todopoderoso. Por ejemplo, algunos biblistas ofrecen las siguientes lecturas de este pasaje: “Un ser divino era el Proyecto”, “la Palabra era divina” y “dios era la Palabra”.

Ciertos versículos de la Biblia que en griego utilizan una construcción similar a la de Juan 1:1 usan la expresión “un dios”, con minúscula. Por ejemplo, refiriéndose a Herodes Agripa I, la multitud exclamó: “¡Es un diosel que habla[!]”. Y cuando Pablo sobrevivió a la picadura de una serpiente venenosa, la gente empezó a llamarlo “un dios” (Hechos 12:22; 28:3-6,BJL). Así pues, referirse a la Palabra, no como Dios, sino como “un dios”, está en armonía tanto con la gramática griega como con las enseñanzas bíblicas (Juan 1:1).

Hay que tener en cuenta el modo en que Juan identificó a “la Palabra” en el primer capítulo de su Evangelio. “La Palabra vino a ser carne y residió entre nosotros —escribió—, y tuvimos una vista de su gloria, gloria como la que pertenece [no a Dios, sino] a un hijo unigénito de parte de un padre.” De modo que “la Palabra”, que vino a ser carne, vivió en la Tierra como el hombre Jesús y fue vista por la gente. Por lo tanto, la Palabra no puede haber sido el Todopoderoso, respecto a quien Juan dice: “A Dios ningún hombre lo ha visto jamás” (Juan 1:14, 18).

Algunos dicen que Juan 1:1 [“en el principio era la palabra”] nos presenta con una segunda persona quien existe antes de su concepción. Si este argumento fuese verdad, entonces el apóstol Juan estaría contradiciendo el resto del NT. El Jesús de Mateo y Lucas claramente sostienen una concepción y nacimiento terrenal, meses después que su primo, Juan el bautista, y no “eternamente engendrado”.

Juan no escribe: “en el principio era el hijo de Dios” o “en el principio era Jesús”. Lo que está escrito es: “en el principio era lapalabra”, y “palabra” [logos] no es en mayúscula [como si se estuviera refiriéndose a un ser humano]. Por lo tanto, no es correcto traducir lo siguiente como que “todas las cosas fueron hechas a través de él”. Esta traducción inapropiadamente nos lleva a creer en la “palabra” como una segunda persona divina, en vez del plan omente de Dios. Ocho traducciones de koiné griego original, antes del Latín Vulgata [de cual proviene la RV], no leen así. Este versículo aparece como “todas las cosas fueron hechas a través de ese [o este]”, ya que la palabra logos gramáticamente es neutro.
La “palabra” [logos] conlleva el sentido de un plan o propósito.

Respuesta:

Agradezco estos extensos correos. Naturalmente no conocía algunos autores, pero la inmensa mayoría, sí. Y conozco también su pensamiento global subyacente.


Las explicaciones sobre el griego koiné y la importancia de las versiones antiguas son absolutamente elementales y no hay discusión. Sí puede haberla en su elenco de autoridades.


Si se traduce "un ser divino", la versión española sería más aceptable.


Pero la versión "En [el] principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios", me parece un español altamente equívoco y mal entendible por la mayoría.


Así como se presta a un enorme equívoco equiparar el pensamiento del autor del Prólogo, a lo que la gente entendía por "un dios" cuando se dirigía a Herodes Agripa I, intentando así aclarar qué debe entenderse por "un dios" y como esta expresión no es equiparable a "Dios".


Como las diferencias entre la Divinidad trascendente y su Palabra, Hijo, etc. como se la denomina entre los antiguos, eran evidentes para todos los pensadores de la época, dirigir su artillería contra una intelección trinitaria de esa frase --como si yo, o cualquier otro pudiera entender que el Logos y Dios son idénticos en todo-- me parece fuera de lugar: nadie lo entendía así en la Antigüedad.


Por tanto, me parece muchísimo mejor traducir como propongo y (en caso de publicación, como es este) aclarar el significado en nota.


Y lo importante es destacar entre los evangelistas, en algún aspecto todos dependientes del pensamiento paulino, el grado de intensidad en la participación de la divinidad por parte de Jesús, creciente entre los evangelistas, con el que cada uno de ellos trata de aclarar qué idea subyacente albergaba sobre la divinidad de Jesús.


Y respecto a loss últimos párrafos: naturalmente que el Evangelio de Juan corrige a lo evangelistas anteriores. Todos lo hacen y cada evangelio es una enmienda al anterior. De lo contrario no se habrían compuesto y publicado.


Hay cuatro, al menos cuatro, (no menciono aquí la cristología angélica es en realidad un ángel que se trasluce en Hebreos) cristologías contradictorias en el Nuevo Testamento:


• (Teóricos discursos de Pedro en Hch 2 y de Pablo en Romanos 1,3ss): Jesús es un mero hombre, un profeta, y es adoptado como “hijo de Dios” solo tras su resurrección. Allí es confirmado en su función de mesías y señor.


• Evangelio de Marcos: Jesús es adoptado como “hijo” antes de la resurrección, en el bautismo: Mc 1,11


• Evangelios de Mateo / Lucas. Jesús es hijo de Dios antes de su vida pública: lo es en el momento de su concepción maravillosa. Aquí no hay encarnación: Mt 1-2 y Lc 1-2


• El Logos es una hipóstasis divina (midrás a Gn 1,1ss) y existe antes de la creación del mundo, al igual que la Sabiduría divina. Ese Logos se encarna en un cuerpo mortal (estrictamente no importa nada su origen). Sí hay encarnación. Ese Logos-Jesús- Salvador-Revelador orov¡clama su “unidad” con el Padre antes de la creación el mundo.


Estas cristologías no son estrictamente coordinables entre sí y son en realidad contradictorias. Denotan un impulso entre los autores del Nuevo Testamento de adelantar en el tiempo el momento en el que un ser humano es declarado “hijo” (entiéndase como se entienda esta filiación, jamás explicada claramente en el Nuevo Testamento).


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com



Jueves, 23 de Abril 2015
Escribe Antonio Piñero

Pregunta:


Quiero hacerle dos preguntas:

a- ¿Qué tan cierto es el hecho de que el obispo Eusebio de Cesarea fue el descubridor del llamado “Testimonio Flaviano” y si es así fue él quien lo redactó totalmente o realizó añadidos apologéticos de la figura de Jesús? Tengo entendido que los padres de la Iglesia Cristiana anteriores a él y demás personajes que dejaron textos cristianos no mencionaron a dicho testimonio como prueba de la existencia del personaje de Jesús.

b- ¿Dónde considera que fue el lugar exacto o aproximado donde fueron escritos los Evangelios, en especial los Canónicos? Algunos autores sostienen que los Evangelios, como en el caso de los Canónicos, no fueron redactados en tierras hebreas debido a los errores e inexactitudes geográficas que poseen y que el origen de dichos escritos no fue en Palestina precisamente sino en otro sitio, por poner un ejemplo, en la ciudad egipcia de Alejandría y sus alrededores.
Saludos.-

Respuesta:


Respecto a 1. No es absoluto cierto. El Testimonio Flaviano está en los manuscritos de F. Josefo y corresponde a su obra las “Antigüedades de los judíos” XVIII 64ss , aunque haya sido interpolado por los escribas cristianos. Es cierto que Eusebio fue el primero en llamar la atención sobre él. Pero Orígenes ya conocía a Josefo, aunque no mencione el Testimonio, según creo.

Todo esto lo tiene en John P. Meier, “Un judío marginal”, tomo I Editorial Verbo Divino Estella, España (vea web)

2: Todas sus preguntas no tienen una respuesta exacta. Sencillamente no se sabe. Se deduce por el contenido de los Evangelios.

Tiene Usted información abundante en cualquier “Introducción al Nuevo Testamento” (por ejemplo, la de R. E. Brown de Edit Trotta), o bien en mi “Guía para entender el Nuevo Testamento”, de la misma Edit. (vea pág. Web). Además hay versión electrónica.



Pr.:


Hace poco he estado leyendo acerca de la posibilidad de que el Cristianismo fuese realmente una invención creada en tiempos de Constantino. Esta idea me inquieta mucho ya que soy cristiano. He estado intentando documentarme por mi cuenta, pero el resultado sólo ha conseguido confundirme mucho más. A fin de formarme una opinión más fundada sobre el tema, me animé a escribirle. Soy consciente de que para intentar ilustrarme sobre el asunto sería necesaria un nivel de pericia de conocimiento histórico del que no cuento. En esta situación me doy cuenta del gran lujo que es contar con expertos como usted en nuestro país. Le agradecería mucho si en alguno de las futuras entradas de su blog pudiese abordar este tema que le expuse al principio. Estoy seguro que nos resultaría muy interesante a muchos de sus lectores. Concretando mejor los aspectos de mi cuestión: -¿Sería plausible que el Cristianismo como religión institucionalizada no fuese más que una creación política para intentar controlar mejor a la población de un vasto imperio que contaba ya con múltiples elementos internos y externos que lo desestabilizaban? -¿Sería posible que, en el afán anteriormente expuesto, se intentase crear una \"superreligión\" que aunara elementos de cultos paganos y de creencia cristiana en una sola religión, con el propósito de cohesionar el imperio y de asimilar socialmente elementos subversivos como podían ser los cristianos? -¿Hasta qué punto el Cristianismo es algo original y no una copia de muchos de ritos y simbología de otros cultos paganos anteriores como los cultos mitraicos? He leído que la ceremonia cristiana de la Eucaristía puede estar basada no en una anécdota real de la vida de Jesús, sino en ritos que se realizaban con anterioridad en otras religiones, como el sacrificio de Mitra hiriendo al toro y la sangre derramada por éste. Don Antonio, le agradezco de antemano su ayuda en esta cuestión y quiero dejar patente aquí el profundo respeto y admiración por la labor que ha estado usted haciendo durante años para acercanos a todos la figura de Jesús desde una perspectiva histórica. Muchas gracias.

R.:


Puede Usted tranquilizarse porque todas esas hipótesis son burdas e ignorantísimas. A pesar de mi agnosticismo y escepticismo, veo con enorme claridad que esas ideas son sencillamente fruto de la ignorancia interesada.

Tiene Usted dos respuestas cumplidas:
Una en mi obra “Guía para entender el Nuevo Testamento” = los orígenes del cristianismo están ahí, si entiende históricamente bien , 4ª edic. Edit. Trotta, Madrid 2011.

Una crítica serena y amplia a esas tonterías en mi obra “Jesús y las mujeres” reed. de la Editorial Trotta, también 2014.



Pr. :



Mi consulta es la siguiente: He consultado su bibliografía (de la cual tengo los Evangelios Apócrifos) y no he encontrado una Biblia. Estoy interesado en leerla -y si está comentada, mejor- pero no sé qué edición ni qué traducción me puede convenir. Escuché hace tiempo que la traducción más fiel era una que comenzaba refiriéndose a "los Dioses" en lugar de a "Dios", pero no sé si es correcto.
Le agradecería enormemente me sugiriera alguna en concreto, ya sea en este mismo correo o a todos los oyentes en el programa.


R.:


En lo que respecta las Biblias no suele haber problema hoy, en las ediciones serias, respecto al texto. Suele traducirse bien. Lo importante son las introducciones y las notas a las obras.

Respecto al Antiguo Testamento, le recomiendo lo que tantas veces he escrito: la Biblia de Cantera-Iglesias de la Editorial B.A. C. y respecto al Nuevo Testamento en conjunto, la Biblia de Jerusalén.

Estamos preparando una edición anotada del Nuevo Testamento en mi grupo, pero no verá la luz hasta 2016, finales, o 2017.



Pr.:


Ya tengo respuesta a la pregunta que le hice y que usted no pudo darme por andar bastante atareado. Parece ser que muletillas como ”pero yo os digo” y “en verdad en verdad os digo” no son en cuanto tales fórmulas de autenticidad que anteceden a una máxima o dicho significativo; sino más bien fórmulas que se utilizaban generalmente en los escritos apocalípticos, que utilizaban o se ponían en boca de «videntes apocalípticos» y cuyo uso en el Nuevo Testamento se desarrolló poco a poco por influjo de los judeo-cristianos de lengua griega, quedando prácticamente limitado a su ámbito. Así por ejemplo puede verse en "pistos" ó "logos" = esta palabra es verdadera’ (Jn 4, 37; Ibíd Ap 3, 14; 21, 15; 22) y en "passim" (en las cartas pastorales). O sea, en cierta medida Jesús tuvo algo de vidente o así lo interpretaron estos relatadores.



R.:


Una observación tan solo: Podría estar de acuerdo con "En verdad en verdad os digo", aunque tiene también tiene otra explicación: la alta conciencia de Jesús como proclamador del Reino de Dios.

Pero no estoy de acuerdo con "Pero yo os digo": son afirmaciones puestas en boca de Jesús por Mateo, puesto que lo considera el mesías, y que el mesías es un nuevo Moisés y por tanto tiene capacidad para cambiar la Ley en época mesiánica. En unos casos la intensifica; en otros, la cambia (divorcio)

Esto afecta especialmente a que los paganos no tengan que observar la ley completa de Moisés = paulinismo. La parte de la Ley específica y temporal, la que afecta a los alimentos y la pureza ritual más la circuncisión no tiene por qué ser observada por los paganos convrtedos a la fe en el Mesías.

Para una mayor aclaración, espere menos de un mes. En ese lapso de tiempo espero que vea la luz mi libro "Guía para entender Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino”, de Editorial Trotta, Madrid, donde trato este problema.

Pr.:

Me remito a Ud, como el experto que es en lenguas clásicas, para ver si me puede iluminar. Quisiera saber si la traducción de la lanzada en el costado es correcta. Como traumatólogo, tengo dudas de que la herida se pudiera producir en el costado y, por lo tanto, quisiera estar seguro de que la traducción de Juan es correcta. Agradecido de antemano por su ipinión, muchas gracias.

R.:

Una “traducción” (que no merece este nombre, pero para que nos entendamos) literal de Evangelio de Juan 19,34 sería: “Pero uno de los soldados con la lanza de él la pleura (sic) perforó”) y salió de inmediato sangre y agua”.

No debe entenderse esta frase al pie de la letra, sino con un sentido profundamente simbólico y relacionándolo con Evangelio Juan 7, 37-38: “El último día de la fiesta, el más solemne, Jesús puesto en pie, gritó: «Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba el que crea en mí», como dice la Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva”. La sangre es la consumación del sacrificio del Hijo, ordenado por el Padre desde toda la eternidad y que restablece la amistad perdida humanidad pecadora – divinidad creadora y ofendida. El agua es símbolo de la sabiduría/espíritu (y también del bautismo, otorgador del Espíritu vivificante) que imparte el Revelador Jesús.
Además es el cumplimiento de dos profecías, de Zacarías 14,8: de Jerusalén fluyen aguas vivas y de Zac 12,10: “Y mirarán al que traspasaron”
Y a esta luz debe verse cualquier cuestión traumatológica que no interesaba al evangelista.

Pr.:
¿Por qué el nacimiento de Jesús se presenta como un nacimiento pobre, sin dinero, como que no tenia nada en este mundo?¿ Algunas fuentes judías dice que José ganaba bien por ser carpintero, no era pobre, el oficio de carpintero tenia buena demanda para esos tiempos?


R.:


Según los presupuestos del evangelista Lucas, José y María se tienen que trasladar desde Nazaret a Belén para censarse. Naturalmente, un carpintero es de clase media baja y no podía tener muchas alegrías económicas.

Según el presupuesto de Mateo, los padres de Jesús vivían ya en Belén y se supone que tendrían su casa.

Los datos no casan entre sí, porque son tradiciones diferentes.

Si había demanda o no en Nazaret o Séforis o Tiberíades de buenos carpinteros, nada sbamos de cierto. Pero suponemos que sí habría.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Miércoles, 22 de Abril 2015
Escribe Antonio Piñero


Pregunta:


Me gustaría saber si la Iglesia Católica fue realmente la que compiló la Biblia, y si es así, ¿cómo puedo comprobarlo? Muchas gracias de antemano.



Respuesta:


Una pregunta como la suya supone de respuesta la escritura de un tratado sobre “Cómo y por qué se formó el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento”. Se han escrito muchos libros sobre ello.
Le recomiendo que lea, supongo que hay versión electrónica, el libro editado por mí:


Los libros sagrados en las grandes religiones: judaísmo, cristianismo, islam, hinduismo y budismo. Los fundamentalismos, El Almendro, Córdoba, 2007, 298 pp. ISBN 978-84-8005-107-1. Editado junto con J. Peláez. Para el Nuevo Testamento es interesante el capítulo “Cómo y porqué se formó el canon del Nuevo Testamento”, pp. 177-210.

En síntesis: el Antiguo Testamento se formó durante unos 9 siglos de reunión de textos legales, historias y leyendas del pueblo de Israel (desde el reinado del rey Josías en el siglo VII a.C. hasta la proclamación del canon en algún momento del siglo II d.C. por los rabinos. Los cristianos no siguieron este canon hebreo y recogieron la misma Biblia, pero en su versión griega que tenía unos 7 libros más).


El Nuevo Testamento empieza a formarse tras la muerte de Jesús con la recogida de material oral y escrito sobre su persona. Luego vino Pablo de Tarso con sus cartas. Luego los evangelistas y finalmente el resto de todos los autores del Nuevo Testamento. Hasta 27 libros.


El canon empieza a formarse entre las iglesias paulinas a inicios del siglo II y se conforma a finales de ese siglo en su mayoría. Pero tarda un par de siglos más en formarse definitivamente (hasta finales del siglo IV, tanto en Oriente como en Occidente).


La declaración oficial del canon bíblico entre los católicos no se hizo hasta el Concilio de Trento, hacia 1568)


La comprobación de que esto es así consta de infinidad de documentos que ha recogido la historia a partir de finales del siglo II y que usted tendría que leer.

Pregunta:


Quisiera su opinion sobre la obra en tres tomos de Daniel Rops.El pueblo de la Biblia,Jesus en su tiempo y La iglesia de los apostoles y de los martires. Que opinion tiene del autor?



Respuesta:


Siento defraudarle, pero no sé responder a esta pregunta
Conozco al autor, pero no la he leído.


Supongo que será --a tenor del autor-- una obra de historiografía confesional, en el sentido no peyorativo del término, sino de que tampoco aportaría grandes novedades.


Pr.:


Que significa, de una buena vez por todas....ese pasaje de 1cor " mas cuando venga lo perfecto" ?
Que es lo perfecto? ¿Cual es la explicacion correcta?


R.:


El texto al que Usted se refiere es 1 Cor 13 8-12. Mi traducción es

Desaparecerán las profecías, cesarán las lenguas, desaparecerá la ciencia. 9 Pues en parte conocemos y en parte profetizamos. 10 Cuando venga lo perfecto, desaparecerá lo parcial. 11 Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Cuando me hice varón, eliminé todas las cosas de niño. 12 Pues ahora vemos en un espejo, en enigma; entonces, cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido.

Si considera el contexto y teniendo en cuenta lo que va a hablar Pablo en el capítulo 15, la resurrección, y el reino de Dios y de su Mesías, me parece casi evidente que lo perfecto, es el "estar siempre con el Señor de 1 Tes 4,17: el reino futuro, el paraíso cuya felicidad es ser conocido por Dios, y conocerlo.




P.:


¿Se puede dar una fecha de la primera cita de un texto del nuevo testamento?en otras palabras, ¿Cuál es la fecha de la mas antigua referencia a un evangelio sinóptico? ¿y a cualquier evangelio?



R.:


No se puede, porque en los orígenes del cristianismo todo son hipótesis más o menos razonables. Es posible que la 1 Epístola de Clemente (datable hacia el 96 d.C. tenga citas del material sinóptico (Mateo, en concreto) y de Hebreos, y también la Didaché (datable entre 110-130, igualmente por lo que se refiere al material sinóptico).



Pr.:


Me gustaría preguntarle sobre la muerte de Jesús, y es que si dicen los evangelistas que resucitó al tercer
día, ¿Cómo es que murió viernes y resucitó domingo?



R.:


Esta cuestión se aclara por la manera de contar los judíos. Aunque Jesús haya muerto el viernes hacia las tres de la tarde, se cuenta como un día. Al caer la tarde del viernes, cuando ya no se distingue un hilo blanco de uno negro, como dicen los rabinos empieza el sábado, segundo día, y en la tarde del sábado comienza el primer día de la semana, que más tarde los cristianos de lengua latina llamarían “dies dominica”, día del “dominus” o señor = Jesús.



Pr.:


Los misterios de Jesús (Timothy Freke & Peter Gandy)
Mi pregunta es sencilla. ¿Tiene algún rigor científico esta obra? ¿Que opinión le merece el libro?


R.:

Me han preguntado más veces por esta obra, de lo que deduzco que ha impactado en muchos lectores. Pero siento decirle que no lo he leído. Y me ocurre así con muchos otros libros que no circulan en ámbito académico y que no son considerados científicos por la mayoría de nosotros, independientemente de nuestras creencias personales.


El tiempo es escaso y no podemos perderlo en leer libros que según dicen contienen especulaciones e hipótesis carentes de toda verosimilitud. Discúlpeme por no poder decirle más.



Pr.:


¿ A Ud. no le parece por la evidencia documental, las circunstacias cronológicas y políticas de la época que el "Rey de Reyes " que buscaba Herodes para asesinar era Cesarión y no Jesús ?



R.:


Se me escapa qué suerte de pruebas documentales se refiere Usted para formular esa hipótesis.


En general es totalmente legendaria la idea de que Herodes el Grnade buscaba matar, casi en su lecho de muerte, a un niño del que se decían cosas maravillosas (legendario también ) es una
hipótesis a no tener en cuenta en el ámbito científico.


Cesarión, al ser el hijo de Julio César y de Cleopatra VII había sido asesinado ya en el 4 a.C., fecha de la muerte de Herodes el Grnade. En todo caso debía de ser bastante mayorcito para esa fecha ya que Julio César murió en el 44 a.C.


Pr.:

Tengo una pregunta ¿ por que razon se sitúa el nacimiento de jesus el año 7/6 a.c? Si contamos el paso del tiempo desde el nacimiento de jesus como es posible? Quizás Jesús nació antes del año 0 de la era cristiana. Muchas gracias. Un saludo


R.:


Porque hay un error desde finales del siglo IV d.C. en la computación de los años.


Parece cierto que Jesús nació antes de morir Herodes el Grande, y este rey falleció, sin duda alguna, el 4 a.C. Los evangelistas Mateo y Lucas coinciden en este dato. Por tanto, Jesús nació antes de Cristo!!!!

Lo explico bien en un capítulo breve de mi libro "Año Uno. Israel y su mundo cuando nació Jesús", Edit. Laberinto 2ª edic 2014, Madrid


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com



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NOTA:

Entrevista sobre el Apocalipis que me hizo hace unos días Gabriel Andrade, ddesde maracaibo, Venezuela:

https://www.youtube.com/watch?v=6-dkLlQN_90&feature=youtu.be
Martes, 21 de Abril 2015
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía XI

Los idólatras bajo el poder de los demonios

En su prolijo discurso acerca de la idolatría, se detiene Pedro en aportar detalles que la definen y ponen a los idólatras en el blanco de la ira de Dios. Y siendo este hecho una tragedia humana, otro hecho la aumenta y multiplica. Porque los idólatras se encuentran bajo el poder de los demonios con las consecuencias penosas de la posesión diabólica. Una posesión que “os destruye astutamente sin que os enteréis, para que no os deis cuenta de la conjura que os amenaza. Con la excusa de cierta ofensa, o necesidad, amor, ira o tristeza los demonios os ahogan con un lazo o con agua, os arrojan de un precipicio y os quitan la vida mediante suicidio, apoplejía o cualquiera otra dolencia” (Hom XI 15,7-8). Todo medio es apto para perpetrar la perdición definitiva de los idólatras.

Las promesas de la religión

De forma insistente, reitera el apóstol el convencimiento de que en el camino de la humanidad plantó Dios la Ley con todas sus ventajas y como solución al desvarío de los ingratos. El cumplimiento de los preceptos de la Ley es la forma que Dios exige de la piedad. Una de las promesas más importantes de la religión es la seguridad de que “para todos hay una recompensa”. No se pierde un detalle de la conducta de los hombres que luchan por conseguir en buena lid los bienes de la salvación eterna. Sin embargo, es un riesgo lamentable que los pasos del hombre tropiezan con harta frecuencia con la amenaza de los placeres. Por eso nosotros, dice Pedro, intentamos demostraros lo que os conviene, para que bien informados sobre las promesas de la religión, podáis por las buenas obras heredar con nosotros el mundo bienaventurado.

La herencia prometida

No se trata de señuelos sin contenido ni sustancia. Más allá de la vida espera un mundo bienaventurado, con el esencial perfil de eterno. Los apóstoles aseguran que sus promesas tienen el carisma de la verdad. No hablan de supuestos, sino de la palabra del Profeta Verdadero, fuente y garantía de verdad. “No os enfadéis con nosotros, como si os mintiéramos acerca de los bienes que os deseamos. Pues las cosas que consideramos verdaderas y buenas, no hemos tenido reparo en ofrecéroslas, sino al contrario, nos hemos apresurado en haceros coherederos de los bienes que nosotros estimamos como tales. Pues así es preciso hablar a los incrédulos. Pero que realmente decimos la verdad sobre lo que hablamos, no de otro modo podréis conocerlo si antes no escucháis con deseo de conocer la verdad” (Hom XI 17,3-4). Una forma de definir la actitud necesaria se oculta tras “el deseo de conocer la verdad”, que anula las tinieblas de la ignorancia.

Encantar a la serpiente

La serpiente, que se oculta en el interior del hombre, quiere tender miles de lazos y provocar malos razonamientos y dificultades. Por todo ello, con mayor razón deben los hombres oponerse a ella y escuchar asiduamente a los predicadores de la verdad. “Cuando hablo de encantar quiero decir oponerse a sus malos consejos con vuestro razonamiento, recordando que en el principio introdujo la muerte en el mundo con la promesa de conocimiento”. Adán y Eva serían como dioses conocedores del bien y del mal. El mensaje apostólico podría reducirse a ese deseo original, la verdad como opuesto a la ignorancia, fuente y raíz de todos los males.

Escuchar al Profeta de la Verdad

La situación de la humanidad condujo al Profeta de la Verdad a buscar una solución radical y definitiva. Pues sabía que el mundo andaba muy equivocado, y viendo que estaba conforme con la maldad, no quiso la paz con él, puesto que su conduta nacía del error. Por eso hasta el final mantiene su ira contra todos los que están de acuerdo con la maldad, consciente de que el conocimiento destruye la ignorancia.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro



Domingo, 19 de Abril 2015
Escribe Antonio Piñero


Pregunta:


Necesito que me aclare unos puntos.

En Hechos en el capítulo 22: Pablo, realmente habla en arameo, esto quiere decir que esta bajo un consejo de rabinos judíos?

2)¿En ese relato dice que es Judío, y luego más adelante dice Pablo al comandante que él es romano de nacimiento, creo, que el escribo Hechos no conocía a Pablo. Tengo entendido que Pablo era judío y griego?

3- A Pablo se le presenta "Jesús de Nazaret", en ese versículo se presenta el nombre de completo de Jesús, porque el evangelista no lo nombra como: Cristo, Mesías, Señor o Maestro. Son pocas veces ver el nombre de Jesús de Nazaret, muy original, tal vez, el evangelista era algún historiador?


Respuesta:


1: Hablaba arameo, porque era el lenguaje común de las gentes en Israel desde la dominación del Imperio Persa en el siglo V, salvo que se estuviera discutiendo detalles técnicos de la Escritura. Entonces, quien podía, hablaba hebreo.

2: No dice que es romano de nacimiento, sino que es “ciudadano romano”, lo cual es muy distinto.

3: Lucas/Hechos pretende ser historiador. Otra cosa es que lo logre. Por favor, lea una buena introducción al Nuevo Testamento (por ejemplo, la de R. E. Brown, en Trotta, 2006; o bien mi “Guía para entender el Nuevo Testamento”, Trotta, 4ª edic. 2011) donde se le responde a toda sus preguntas.



Pr.:


¿Es posible que Jesus de Nazaret naciera un veinticinco de julio?


R.:


Como posible, sí lo es. Porque ningún evangelista (Mateo / Lucas; solo ellos hablan de eso) nos da la fecha de su nacimiento. Que naciera el 25 de diciembre es una pura conveniencia. Lo probable es que naciera en primavera, o verano, porque los pastores de Lucas 2 estaban ya durmiendo al raso; luego no hacía demasiado frío.


Pr.:


¿La ciudad de Nazaret existió realmente en el siglo primero? o por el contrario como sostienen muchos investigadores fue creada en el siglo cuarto:

"Siempre que hablamos de Jesús de Nazaret o Jesús nazareno, le estamos aplicando su gentilicio, es decir “el que proviene de la ciudad de Nazaret”.
Pero...¿Cómo era Nazaret en tiempos de Cristo? ¿Era una gran ciudad o era una pequeña aldea?
Ni una, ni otra, ya que simplemente no existía en esa época.

MI conclusión: Nazaret no empezó a existir hasta el siglo IV."

Si no existía antes del siglo IV con ese nombre, ¿Como es que los Evangelios si la citan con el nombre de Nazaret?

La cuestión es que el Evangelio de Mateo, dice: "Y fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret; para que se cumpliese el oráculo de los profetas: Será llamado Nazareno". Mateo 2-23

Pero no hay escritos de profetas en todo el Antiguo Testamento, que hagan semejante afirmación. Como podemos comprobar, en ninguna parte se menciona la palabra "Nazaret" .

¿Es que el redactor de Mateo estaba equivocado?

Aquí caben varias explicaciones:

La primera es la de un error o confusión en la traducción del primer texto en hebreo al griego por una persona desconocedora de los textos sagrados antiguos hebreos, con la finalidad de confirmar que los profetas hablaban de Jesús como el Mesías.

En el antiguo talmud, lo más parecido es Isaías, cap. 11, que trasladado al castellano fonéticamente sería algo así como:
"Veiatza joter, migueza ishai venetzer misharashav ifreh"

Que viene a decir:

"Del tronco de Isaí saldrá un retoño y un vástago (o brazo) brotará de sus raices".
Este fragmento, se refiere a la aparición del Mesías como rey del linaje de la casa de David.
Despues de pasar al griego la frase: "Un retoño y un vástago" quedaría algo así como: "Iosous Nazoraios". El significado de la frase enseguida pasó al olvido y "Iosous" quedó como nombre propio (olvidando el de Emmanuel) o apodo y "Nazoraios" como gentilicio del nombre de alguna ciudad.

Si leemos a Josefo, podemos comprobar que son varios a los personajes a los que se les llama "Yoshua" o "El brazo o vástago", generalmente a todos aquellos personajes que se sublebaron contra los romanos y se les consideró el brazo fuerte o armado del levantamiento.
Otra posibilidad es que derive de la palabra "natzir", es decir "el consagrado" o el que hace un voto. Son varios los comentarios que se hacen en el Antiguo Testamento sobre este voto, que consistía en no tomar vinos ni licores, no cortarse ni un solo pelo del cuerpo ni tocar cadaveres entre otras variadas prohibiciones. Indiscutiblemente Jesús no parecía cumplir con esos votos, al contrario que Juan el Bautista, o si acaso si los cumplía, el redactor de los Evangelios se cuidó muy mucho de cambiar la palabra y añadir la descripción de una ciudad de procedencia para cuadrar con el milagro de las bodas de Canaan, el milagro de la resurección de Lázaro, o la última cena, por ejemplo, alejándolo del nazareato o voto, a tenor de que esos hechos fuesen inventados y añadidos en los textos por ese mismo redactor o por otro.

Por lo tanto a tenor de la filología es bastante improbable que la tradición original o el texto primitivo hablasen de una ciudad determinada, si no más bien de una condición para Jesús, de un estado de Jesús . El redactor del Evangelio añadió lo de ciudad o bien de su propia cosecha o bien porque la palabra usada como gentilicio estaba ya incluida en una tradición oral.




R.:


1: Ciertamente los textos de Mt y de Lc hablan de una ciudad. Y los de Mc y Juan, también. Y esto sin duda alguna.

Considerando que los dos primeros, al menos (y los otros, también, pero no mencionan para nada el nacimiento de Jesús), estimaban como cierto que Jesús era el Mesías y divino por su concepción, es difícil que inventaran el nombre de una ciudad tan pequeña y casi desconocida, o que hablaran solo de un “estado” y no de una ciudadanía.

No es fácil desde la idea de que nazareno es un estado y no un rasgo de ciudadanía decir que “en ese estado” Jesús era un carpintero, y que desde o con “ese estado” iba a Jerusalén a las fiestas.

Juan y Marcos no hablan de “estado” sino que dicen simplemente que Jesús era de Nazaret.

Da toda la impresión, por el criterio de dificultad, es que ese detalle no puede ser inventado. Todo lo contrario. Teniendo en cuenta el texto de Miqueas 5,1, que proclama que el mesías ha de nacer en Belén, lo más probable es que el nacimiento en Belén sea una invención teológica posterior.

Nazaret se impone, pues, como un dato de la tradición que los evangelistas no pudieron obviar a pesar de las dificultades “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”, Jn 1,46.


Nazaret estuvo habitada desde el neolítico. Hasta hace poco, del siglo I sólo había restos arqueológicos de una suerte de alquería con un lagar o una prensa de vino, de aproximadamente el 50 a.C. o d.C. Últimamente, como ha hecho notar la prensa se ha descubierto una casa tallada parte en la roca y parte al aire libre, del siglo I d.C. Que fuera la casa de Jesús es otra cosa, e improbable. Pero parece haber restos, pues, del siglo I d.C.

En síntesis: es más que difícil que los evangelistas (los cuatro) hubieran inventado a todas luces molesto para un mesías.


2: Discutir aquí el tema nazoraios / nazarenos/ natzir, etc., no es posible en este medio. Además todo está ya dicho. Recomiendo la lectura del Comentario al Evangelio de Mateo, vol. I de Ulrich Luz, de la Editorial Sígueme, Salamanca hacia 2008, donde se discute todo el asunto con admirable claridad.



Pr.:


Mi duda es, si Jesus consumía algúnas drogas naturales, que lo inspiraba a sus parábolas, a la hora de profesar. O a conectar con su divinidad interior, para curar u otras custiones.


R.:


No es posible dar una respuesta, puesto que no podemos inventar nada que no esté de algún modo directa o indirectamente en nuestras fuentes.

En este casos nuestras fuentes más cercanas y más fiables, a pesar de que sean escritos de propaganda de la fe en Jesús Mesías, son los Evangelios canónicos. Y estos, que yo sepa, no dicen nada a este respecto, ni aun leyendo entre líneas.


Pr.:


Lo escuché decir en una entrevista, que Cristo era vegetariano.
¿Qué comía?


R.:


No sé si lo dije exactamente así, con tanta rotundidad como da a entender su pregunta, porque no lo sabemos en realidad. No hay datos.

Probablemente dije --y este es mi pensamiento-- que Jesús era pobre y los pobres apenas comían carne en la Antigüedad, sino en todo caso pescado. Por ello podemos decir que Jesús, y otros pobres, eran vegetarianos.

Tampoco sabemos en qué grado podría Jesús haber tomado huevos en el Israel de su tiempo. Tampoco hay datos.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

Domingo, 19 de Abril 2015




Escribe Raúl González Salinero



Concluimos hoy esta miniserie sobre la propaganda cristiana primitiva acerca del martirio, y en concreto, la reducción a términos reales, históricamente verosímiles de la famosa “condena a las fieras/leones” de la que se ha formado un auténtico mito literario-teológico.


Aunque los casos no son tampoco numerosos, los relatos hagiográficos históricamente menos fiables ofrecen algunas de las escenas más truculentas de asesinatos de cristianos en la arena como imagen impactante y, probablemente, más eficaz del sacrificio martirial como fueron los casos de las Actas de Pablo y Tecla, de santa Marciana, y de los santos Taraco, Probo y Andrónico. Y no cabe duda que, desde sus mismos inicios, la literatura apologética reforzó esta imagen. Ambos géneros literarios se nutrieron mutuamente con una retórica que habría de dar origen a una ideología de la muerte por la fe absolutamente extraña a la tradición clásica --como señalan los historiadores modernos que se han ocupado del tema como son SK. Hopkins; A. Quacquarelli; R. Lane Fox; J. Perkins y C. R. Moss—a pesar del infructuoso esfuerzo de Clemente de Alejandría por establecer la equiparación del mártir con la figura del héroe clásico, en su obra “Tapices”, Stromata IV, 4.


De todos modos, es cierto que, como denota la célebre frase de Tertuliano (Christiani ad leonem: Apología, 40, 50; con alusiones en otras obras como la Exhortación a la castidad, 12, recogidas por otros autores cristianos como Cipriano de Cartago, Epístola 55 a Cornelio, 6; y Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, IV, 15.), este tópico aparece ya completamente asentado en el discurso apologético a finales del siglo II, sus inequívocas manifestaciones en clave teológica están ya presentes en los escritos de Ignacio de Antioquía un siglo antes (B. A. Paschke argumenta que existe ya una referencia a la condena ad bestias ya en la Primera Carta de Pedro, 5, 8 (finales del siglo I), aunque sus razones no parecen ser convincentes. Bajo el significativo epígrafe «trigo soy de Dios», así se expresa Ignacio:


b[Escribo a todas las iglesias y anuncio a todos que voluntariamente voy a morir por Dios si vosotros no lo impedís. Os ruego que no tengáis para mí una benevolencia inoportuna. Dejadme ser pasto de las fieras por medio de las cuales podré alcanzar a Dios. Soy trigo de Dios y soy molido por los dientes de las fieras para mostrarme como pan duro de Cristo. Halagad más bien a las fieras para que sean mi sepulcro y no dejen rastro de mi cuerpo a fin de que, una vez muerto, no sea molesto a nadie [...] No os doy órdenes como Pedro y Pablo. Aquéllos eran apóstoles; yo soy un condenado; aquellos, libres; yo, hasta ahora, un esclavo. Pero si sufro [el martirio], seré un liberto de Jesucristo y en él resucitaré libre. Ahora, encadenado, aprendo a no desear nada (Epístola a los romanos, IV, 1-3 en la edic. y trad. J. J. Ayán Calvo, Ignacio de Antioquía. Cartas, Ciudad Nueva, Madrid, 1999, pp. 152-155.
]b

La anhelada muerte por la acción de las fieras salvajes sirve a Ignacio para construir una metáfora dramática de fuerte significado teológico: el futuro mártir se considera trigo de Dios que ha de ser molido por los dientes de las bestias con el fin de convertirse en pan duro de Cristo. Un poco más adelante expresa la misma idea en un pasaje rebosante de trágico efectismo:


b[¡Ojalá goce con las fieras que están preparadas para mí! Ruego que se muestren breves conmigo. A ellas las azuzaré para que me devoren rápidamente, no me vaya a suceder como a algunos, a los que, acorbardadas, no tocaron. Y si ellas, sin voluntad, no quieren, yo mismo las obligaré [...] Fuego, cruz, manadas de fieras, laceraciones, separación y dispersión de huesos, mutilación de miembros, trituramiento de todo el cuerpo, perversos tormentos del diablo vengan sobre mí con la sola condición de que alcance a Jesucristo (Epist. rom., V, 2-3; ed. y trad. Ayán Calvo, pp. 154-155).
]b

Ignacio de Antioquía se describe ya como condenado (katakritós). Es evidente que ha recibido una sentencia a muerte, pero, a pesar de que desea fervientemente que sea en la arena de Roma, ignora realmente qué tipo de ejecución le aguarda, según idce en la Espistola a los esmirnenses IV, 2 (ed. y trad. Ayán Calvo, pp. 172-173): «¿Por qué me he entregado totalmente a la muerte, al fuego, a la espada, a las fieras?».


Es muy posible que hubiese oído hablar de la damnatio ad bestias (condena a las fieras), e incluso que supiese de algún caso en que los cristianos habían sufrido como resultado de este tipo de sentencia, pero lo cierto es que, según se desprende de esta observación en forma de pregunta retórica, Ignacio desconocía en ese momento la forma en que habría de ser ajusticiado cuando llegase a Roma, expresando su deseo de que las autoridades no le propusieran por benevolencia librarse del martirio, como he escrito en mi libro sobre La persecución a los cristianos, pp. 37ss, que mencioné al principio de estas postales: sabemos por diferentes fuentes que, durante el juicio (especialmente en el momento de la quaestio, “interrogatorio”), los magistrados romanos trataron de persuadir a los cristianos procesados para que apostataran y así pudieran salvar sus vidas.


Desde luego no existe forma de verificar si tales deseos se llegaron a cumplir, pero, de haber encontrado la muerte en la capital del Imperio, tal y como vaticina, es muy probable que esta se produjese por decapitación. No habría que descartar en este sentido que su traslado a Roma pudiese haber estado relacionado de alguna forma con el reconocimiento de una posible condición social elevada (su grado de instrucción intelectual y la posición jerárquica máxima que ocupaba en su comunidad apuntarían en la misma dirección). Llama la atención en cualquier caso que, especialmente durante las persecuciones generales a partir del emperador Decio (250 d.C.), apenas existiesen condenas contra los cristianos que no fuesen por decapitación, un hecho que D. Potter relacionó con la pérdida de credibilidad entre las masas populares de las viejas acusaciones anticristianas de incesto o de banquetes tiesteos, es decir donde se ingerían carnes humanas, y sobre todo con la presencia, cada vez más evidente, de cristianos entre las clases privilegiadas.


Para las autoridades provinciales del Imperio, tal y como se constata, por ejemplo, en el norte de África, resultaba intolerable condenar a muerte agravada a cristianos que pertenecían a su mismo grupo social. Lo normal en estos casos era que la ejecución fuese por decapitación, tal y como ocurrió con el obispo Cipriano de Cartago. En este mismo sentido, un pasaje de las actas del martirio de Pionio evidencia que los magistrados locales no deseaban condenar a este cristiano a la arena por considerar que este tipo de condena infamante no correspondía a su rango social (aunque a la postre su destino fuese la hoguera, como indica su “Martirio” en VIII, 1).


Desde el punto de vista de su trascendencia social, tal y como señaló G. Alföldy, la historiografía actual parece haber llegado a la conclusión cierta de que «fue raro el martirio de los cristianos antes de las grandes persecuciones que se iniciaron en tiempos del emperador Decio». Además, esas acciones persecutorias no afectaron por igual a todas las comunidades cristianas del Imperio y ni siquiera a todos los miembros de cada una de ellas, hecho que parece corroborarse por la constatación de las visitas a las cárceles de otros correligionarios de la misma comunidad, como señalan E. Wipszycka y A. Carfora, historiadores de la Iglesia, y en similar proporción más raras fueron aun las condenas ad bestias.


Ni siquiera los testimonios epigráficos pueden desmentir esta apreciación. En un estudio reciente sobre las inscripciones martiriales procedentes de los cementerios suburbanos de Roma, en cuyo Coliseo la tradición eclesiástica sitúa la muerte cruenta de miles de cristianos arrojados a las fieras, no existe testimonio alguno sobre la damnatio ad bestias. Tan solo hay una referencia a la muerte por despedazamiento a cargo de perros (ED 15 = IC 48), y el resto de las condenas y torturas resulta ser muy diverso (y a veces insólito): desnudamiento público del reo; azotes; hoguera; garfios; lanzazos; hambre, decapitación, ahogamiento, destierro, etc., como señala Sabino Perea Yébenes, «Los suplicios de los mártires cristianos de Roma según las inscripciones suburbanas», en Idem, Estampas del cristianismo antiguo, Padilla, Sevilla, 2004, pp. 129-135.


Todas las pruebas examinadas apuntan, por tanto, hacia la conclusión de que la damnatio ad bestias, la condena a las fieras fue una condena a muerte aplicada a los cristianos solo de forma excepcional, bien porque este tipo de pena no fue asumido por las autoridades romanas como habitual para estos casos, bien porque una parte considerable de los cristianos sentenciados a muerte gozaba de una posición social privilegiada en virtud de la cual estos reos eran normalmente ejecutados ad gladium, es decir, por la espada.


Saludos cordiales de Raúl González Salinero
UNED Madrid,
y de A. Piñero.

Viernes, 17 de Abril 2015
Escribe Antonio Piñero


Pregunta:


Me gustaría preguntarle por la saga de Caballo de Troya de JJ Benítez y su opinión al respecto. He estado mirando por su blog por si había algún tipo de alusión a dicha saga y yo, al menos, no he encontrado nada. El libro con J Corral me parece excelente


Respuesta:

Ciertamente no le he dedicado tiempo. Son tantos los libros que afirman tener la verdad sobre la vida oculta de Jesús que no daría abasto a criticarlos. Además no conseguiría convencerlos, ni a sus autores ni a muchos de sus lectores.


En concreto sobre J.J. Benítez: es un periodista muy listo y buen periodista. Su fuente de inspiración es un libro de presuntas revelaciones llamado El libro de Urantia (Google). Me parece que el primer libro de la saga de “El Caballo…” está más que claramente inspirado en esa “revelación” tanto que ha sido llevado a los tribunales en EEUU por plagio. Pero fue absuelto ya que Urantia era ya un libro del dominio público.


Mi opinión es que sobre la vida oculta de Jesús no se sabe casi nada. Y todo el interés nace muchísimo después de la muerte de Jesús cuando ya está casi plenamente divinizado y naturalmente no había fuentes (incluidos los relatos de Lucas y Mateo, tan divergentes y tan milagrosos que rozan lo totalmente legendario. Por tanto, la decisión de un historiador es: todo ello, casi al cien por cien, es material legendario. No creíble.


Le recomiendo mi libro “La vida oculta de Jesús a la luz de los Evangelios apócrifos”, Editorial El Olivo, Madrid 2014.


Pr. :


Quisiera preguntarle si usted sabe si existe alguna traducción al español de la Biblia ortodoxa en la que pueda trabajar y si me recomienda algún manual de traducción bíblica en el que trabajen con los textos originales en griego.


R.:


¿Qué es la Biblia ortodoxa? Ese concepto no existe hoy. Tanto el NT como el AT están editados científicamente a partir de los mejores manuscritos y no hay texto ortodoxo, sino bueno o mal reconstruido. Los textos sobre los qye trabajan los científicos son los siguientes


Para el Antiguo Testamento : La Biblia hebrea de Kittel- Kahle
Para el Nuevo Testamento: El Novum Testamentum graece de Nestle-Aland edición 28.



Mejores traducciones:


Para el Antiguo Testamento: Cantera-Iglesias de la Edit. BAC, Madrid
Para el Nuevo Testamento: Biblia de Jerusalén, de Desclée, Bilbao

Para informarse sobre traducción científica del Nuevo Testamento griego y biblia en general: vea mi libro, junto con J. Peláez, El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos, Edit. El Almendro, Córdoba, de 1996. Y la revista Filología Neotestamentaria, mientras se publicó, por mi parte durante quince años, semestral hasta 2003, el New Testament Philology Bulletin, Sección Translation.





Pr.:


¿Conocé a un autor llamado Cheikh Anta Diop? Dice que la civilización egipcia es negroafricana. ¿Qué le parece? ¿Tiene fundamento esta afirmación?

Por otro lado, ¿puede recomendarme alguno de sus ensayos? Querría leer alguno, pero no sé por cuál empezar.



R.:

No lo conozco. Lo siento. “No todos podemos todas las cosas” (Virgilio)


Sin duda, la civilización egipcia es africana, y su lengua y creencias religiosas se relacionan con el África central, negra, pero no por ello los egipcios han de haber sido necesariamente negros.


Sobre mis ensayos, empiece por favor por la "Guía para entender el Nuevo Testamento", Edit. Trotta, Madrid, 4ª edic. 2011.


Pr.:



Le escribo porque me gustaría que publicase en su blog su opinión sobre la noticia surgida de http://www.larazon.es/religion/encuentran-la-cueva-en-la-que-jesus-de-nazareth-paso-su-infancia-HC9037922 y conocer si se puede afirmar tan a la ligera, que esa casa perteneció a Jesús, únicamente, por tener el escrito en su interior de \"VII De Sanctis Locus\" que le parece?



R.:


Sería una gran noticia simplemente que fueran restos del siglo I d.C. y si otros arqueólogos avalan la excavación La Bib. Arch. Soc. parece, por otro lado, seria. Porque mucha gente con ánimo pseudo científico postulan que Nazaret nunca existió…


Pero que la casa sea la de Jesús..., es algo que no se puede probar por una inscripción latina que habrá de ser investigada (restos de polvo, tipo de letra, etc.) para ver de qué siglo es. Por el momento prudencia hasta ver la discusión con otros arqueólogos.



P.:


Me rondan ahora dos preguntas sobre Salomé: ¿Cree que la princesa ---y no una cortesana-- hubiese danzado ante sus invitados? ¿Es cierto que primero se adscribió el baile a Herodías?


R.:


Flavio Josefo no menciona lo del baile. Sólo el Evangelio de Marcos. La corte de Antipas era helenística y tenía costumbres grecorromanas, por tanto es posible lo del baile. Lo que no sabemos son esas añadiduras secundarias de la tradición: los siete velos, que quedara al final semidesnuda, etc. Eso es improbable en un contexto a pesar de todo judío. El texto dice solo que el baile agradó mucho a Antipas.


Segundo: No sabía que el baile se atribuyera a Herodías. Creo que es totalmente improbable. Y no sé de dónde lo sacan cuando nuestra fuente es única.



P.:


No soy estudiante de historia o lenguas clásicas,
sí de literatura y sobre el relato de la resurrección de Jesús veo que no sucedió por varios elementos sujetos a interpretación que no escucho de voces expertas:

-el relato se parece tan en exceso al de Flavio Josefo sobre la muerte de Juan Bautista que elementos suyos son sin duda tomados.

-la vida de Jesús está sazonada de “frases épicas” que a todos dejan callados, pero tras la resurrección no deja nada dicho, salvo bautizar en el nombre de x. x y x, lo cual es la profesión de fe.

-la toma de datos de la pasión, incluido el episodio de Pilatos es imposible que sucediera, aparte de estar tan bien cubierta que parece que hubiera micrófonos.

-la pasión se parecería más al arresto, interrogación y crucifixión colectiva de el mayor número de número de apóstoles y cristianos, presos durante meses, reducidos en el Evangelio a un buen y mal ladrón. La acción decaería mucho, si no.

-la aparición fantasmal a los discípulos da a entender un Cristo sin propiedades humanas plenas, sino también místicas, dejando al creyente como en tantos casos la responsabilidad de “yo vi algo raro, lo crees o no” que tantas veces se ve en los programas televisivos del misterio.

-no se apareció a no cristianos, olvidando el autor que la carga de la evidencia debe contar con abundantes testimonios de fuentes diversas.

-la escena de Tomás no tiene sentido si ha presenciado de cerca todos los milagros de Jesús

-en otro relato Jesús a falta de más datos se deja al cuidado de freír pescado.

-la frase “hizo tantos milagros que no cabrían en el mundo x libros” equivale a decir=que no hizo ninguno.

En suma veo un relato en el que el relatador pasó bastante tiempo rascándose la nuca y con la resurrección como un problema que sortear, buscando ganar tiempo (id a galilea), que tiene problemas en darle vida a Jesús, que envía en clave mensajes sobre un Jesús místico y no real y que como autor piensa “QUÉ MAS DA” un muerto más o menos, que es al fin y al cabo de lo que estamos hablando, y esa es la mayor mentira e iniquidad de un paternalista de un tipo del que he conocido muchos en mi vida.

-por mucho que se cite a san Pablo, la existencia de un san Pablo real se basa sólo en nombrar que vivió siendo gobernador de una región alguien de x nombre en tal época, único dato.
en suma no creo en la no-necesidad de un Dios, sino en la redacción paternalista de la mayor mentira conocida. ¿Qué opina?



R.:



Su capacidad de análisis es buena. Se han hecho ya miles de críticas racionalistas a la idea de la resurrección de Jesús. Yo coincido con algunas de las perspectivas.


Ciertamente como historiador no puede decir que ese diera la resurrección. Simplemente que creyeron en ella sinceramente.


Decir que resucitó es un modo de hablar en la antigüedad para expresar que Jesús estaba vivo espiritualmente entre ellos. Pero lo creían a pies juntillas. Y si no se admite esta creencia, no es posible explicar el nacimiento del cristianismo.


El punto de vista de la mentira consciente, por tanto, no aclara lo que ocurrió después. En el siglo I la gente era súper crédula y todo eso les parecía muy plausible.




P.:


1-Me gustaria conocer su opinion acerca de ¿como algunos discipulos del Apostol San Juan(San policarpo,etc)como confirman varias fuentes,pasaron de un cristianismo mas "pobre" y humilde a ser obispos de Jerusalen y otras ciudades?


2-¿Y como llegaron todos los cristianos "primitivos"(o gran parte de ellos) a instituir en Roma la Iglesia Cristiana Catolica Romana?

3-¿Si tan seguidores y "devotos"(por decirlo asi)eran todos esos Cristianos de Jesus,como llegaron a instituir la Iglesia Cristiana Catolica Romana copiando e introduciendo un modelo tan pagano(y enemigo)como el Imperio Romano?

4-¿Cree usted que estos primeros años de la fundacion de la Iglesia Cristiana Catolica Romana todos los Cristianos simpatizaban esta "obra" o se sentian identificados con ella?¿O habria algunos(mera intuicion)discupulos o seguidores del Apostol San Pablo que iban por otros "cauces" o caminos?¿Ninguno de sentiria ofendido al ver el Cristianismo mezclado con el Imperio Romano?

5-Bueno esta duda no tiene relacion con las anteriores preguntas,y seguramente se la hallan preguntado antes,¿Cree usted en la historicidad del pasaje de Jesus en que multiplica panes y peces?¿si este hecho se desarrollo pero añadieron un "poco de fantasia" como sucedio que tantas personas hambrientas se quedaran alli y fueran saciadas de su hambre?¿o bien como se desarrollarian estos hechos realmente?



R.:


Sus preguntas son demasiado generales, menos la última, y son el producto de que Usted desconoce la historia de la Iglesia o del cristianismo primitivo en general. No puedo responderle a las cuatro primeras porque eso exigiría un grueso tratado sobre la formación del Nuevo Testamento y de la Iglesia de los primeros siglos.


En líneas generales fue así como Usted lo dibuja, acomodación al mundo presente al retrasarse la venida de Jesús como mesías definitivo y acomodación a las estructuras y normas de vida del Imperio Romano. Hay claramente una pérdida del sentido apocalíptico de Jesús de la llegada del fin del mundo inmediato.


Para eso debe Usted informarse en los tratados que ya existen. Sobre el desarrollo del primer cristianismo tiene usted dos libros míos:
• “Guía para entender el Nuevo Testamento”, Edit. Trotta, Madrid, 4ª edic. 2011.
• “Cristianismos derrotados”, EDAF, Madrid, 2009, con varias reediciones.


Y sobre la historia del cristianismo primitivo, le sugiero que empiece por la obra de Fernández Ubiña y Sotomayor (más otros), de ese título de Editorial Trotta, también publicado en torno a 2008


Multiplicación de los panes: para mí es un milagro totalmente legendario. Por tanto, creo que hay algo más que adornos. No podemos saber si hubo alguna acción de Jesús que pudiera interpretarse como multiplicación de comida (hay leyendas semejantes en el Antiguo Testamento) y acrecentarse hasta formar este milagro, considerado por los estudiosos como “contra las leyes naturales” y por tanto legendario.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

Jueves, 16 de Abril 2015
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Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.








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