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Cristianismo e Historia


Hoy escribe Antonio Piñero

Durante unos días no voy a poder responder a todas las preguntas porque tengo que terminar dos trabajos urgentes. Sin embargo, por hoy, he aquí algunas preguntas y respuestas de días pasados:

Pregunta:

Jesús habló que benditos los pobres de espíritu, que para un rico sería muy difícil de entrar en el reino de los cielos, mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen..., expulsó a los mercaderes del templo. La teología de liberación lo conceptualiza como un "Cristo Liberador". Antonio Escohotado, en su libro "Los enemigos del comercio", aborda el fenómeno de aquella secta judía que alteró la quietud ideológica del poderoso Imperio Romano levantando la bandera del “pobrismo”. No obstante, la interpretación del calvinismo de las escrituras fue muy diferente, lo que tuvo repercusión directa en los países de dominio protestante, a diferencia de latinoamerica por ejemplo. Me gustaría conocer su opinión al respecto o lecturas para ahondar en el tema.

Respuesta:

Lo que dice Usted es cierto. Calvino interpretó, al estilo del Antiguo Testamento, a saber, que la bendición de Dios en esta vida, debido a una vida justa, se mostraba en la concesión divina de la riqueza acá abajo. Y mi opinión: le diría como los rabinos: “Setenta caras tiene la Biblia y cada uno encuentra en ella lo que busca” y “La Torá, la Biblia, es como una cueva de ladrones; en ella encuentra cada uno lo que quiere”.

Para leer más, busque en Google información sobre ediciones en español de la obra de Max Weber, que es el que reflexionó sobre el fenómeno que Usted describe.

Pregunta:

A propósito de una pregunta en qué consistía el pecado de Sodoma y Gomorra en la que yo respondí lo siguiente,
“Sobre todo el primero (la homosexualidad). Para un judío la sexualidad desviada, sobre todo homofílica, es el gran pecado”,
quiero transcribir, porque las considero muy interesantes las consideraciones del prestigioso teólogo Ariel Álvarez Valdés en la siguiente
Respuesta:

Como siempre, me resultan muy interesantes las respuestas que usted publica en su blog.

Hoy leí sobre el pecado de Sodoma y Gomorra, donde usted contesta que éste sería “sobre todo el primero (la homosexualidad). Para un judío la sexualidad desviada, sobre todo homofílica, es el gran pecado”.

Si me permite, discrepo con su opinión.

Primero, porque el texto dice que todos los habitantes de Sodoma participaron del asalto a la casa de Lot. Y la palabra hebrea enoshim (habitantes) alude tanto a hombres como a mujeres.
Segundo, porque el hecho de que Lot quiera entregar a sus hijas en lugar de sus huéspedes, indica que sus vecinos tenían intereses heterosexuales.
Tercero, porque las hijas de Lot estaban comprometidas con hombres de Sodoma, lo cual demuestra que no todos los sodomitas tenían inclinación hacia el mismo sexo.

Pero el argumento más fuerte contra la homosexualidad es que, jamás, en la tradición bíblica, se interpretó así ese pecado.
En efecto, Isaías dice que tal pecado consistió en la práctica de un culto superficial, la opresión de los más pobres (Is 1,10-17) y la corrupción de los jueces (Is 3,9).
Jeremías dice que fue el adulterio, la mentira y el no arrepentimiento (Jr 23,14).
Ezequiel, que fue el orgullo, la gula y la pereza (Ez 16,49-50).
El Eclesiástico dice que era la soberbia (Eclo 16,8).
El 3º libro de los Macabeos (obra apócrifa judía) dice que era la arrogancia (3 Mac 2,5).
O sea que en ningún libro del Antiguo Testamento es posible encontrar un solo testimonio de que en Sodoma se practicara la homosexualidad.

El Nuevo Testamento también habla del pecado de Sodoma: Mateo (10,14-15; 11,23-24), Lucas (10,12; 17,29), la 2º carta de Pedro (2,6-8), el Apocalipsis (11,7-8). Y ninguno precisa cuál era. Sólo la Carta de Judas (1,7) hace una pequeña alusión: “También Sodoma y Gomorra fornicaron y fueron tras una carne diferente” (es decir, no humana sino de ángeles). O sea que el pecado habría consistido en querer unirse a seres de otra especie, como eran los ángeles. No se trata de la homosexualidad.
Por lo tanto, ningún autor bíblico, cuando habla del pecado de Sodoma hace referencia a la homosexualidad, lo cual resulta sumamente curioso porque en esa época las prácticas homosexuales no estaban bien vistas.

Fue en el siglo II a.C. cuando se produjo el cambio de interpretación.
La más antigua referencia a ella está en El Testamento de Neftalí (4,1), donde por primera vez se identifica a los sodomitas como homosexuales.
La segunda, en El 2º libro de Henoc (10,3).
También Filón, en De Abrahamo (26,134-136), se une a ella.
Y Flavio Josefo, en las Antigüedades Judías comenta lo mismo.

Esta nueva interpretación pasó después al cristianismo.

Que el pecado que se pretende condenar con el relato de Sodoma es el de la falta de hospitalidad queda confirmado por el relato semejante a este de la esposa del levita en Guibeá, (Jue 19,1-30), donde sí se dice expresamente que el pecado fue la falta de hospitalidad (Jue 20,4-6).
También el libro de la Sabiduría (19,13) afirma que el pecado de Sodoma fue la falta de hospitalidad.
Una última confirmación la ofrece Jesús, cuando envía a sus discípulos a predicar y dice: “Si a ustedes no los reciben en un lugar, salgan de la casa o de la ciudad, sacudiendo el polvo de sus pies; porque les aseguro que el día del juicio, Sodoma y Gomorra serán juzgadas con menos dureza que esa ciudad” (Mt 10,11-15).

Un cordial saludo.


Pregunta:

Hace poco leí unos libros de la cultura egipcia en donde aparece la familia: Osiris, Isis y Horus, don de la religion cristiana seria por ejemplo: José, Maríay Jesús su puestamente ellos tomaron de la los egipcio esa representación de divida de la sagrada familia, el cristianismos primitivo pensó que haciendo estos cambios darían mayor importancia a la religión. Ya que leyendo la biblia el nacimiento de Jesús, se ve muy turbio, no tiene lógica como nació no hay algo concreto, luego creo que los judíos se se creían ese nacimiento por obra del espíritu santo.
a: Pienso que los cristianos primitivos quisieron modificar o cambiar la religion judía, pero no lo permitieron.
b: Ningún judío aceptaría ese nacimiento de Jesús de una forma como dicen las escrituras.
c: Creo que los cristianos tomaron muchos símbolos egipcios y a la vez paganos para influir.

Respuesta:

A. Los cristianos primitivos creyeron “vivir el verdadero judaísmo en el Cristo, es decir, en el mesías”. La modificación del judaísmo vino poco a poco sobre todo cuando l incorporación de gentiles (= paganos) a ese “judaísmo vivido en Cristo” fue muy abundante
B. Desde luego que era muy difícil que lo aceptaran
C. El cristianismo naciente no solo toma conceptos de la religión egipcia, casi todos de forma indirecta (aceptados primero por el judaísmo helenístico) sino sobre todo de las religiones o cultos de misterio del mundo grecorromano. He procurado dejar en claro, y espero que se ve así cuando aparezca el año que viene mi libro “Guía para entender a Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino” en la Edit. Trotta.

Pregunta:


Cuándo se pervierte el mensaje evangélico, el kerigma paulino, el anuncio del reino... y se empieza a vender la moto que se puede vender según el lugar. ¿Podría ser Pablo hablando del dios desconocido o fue siglos después cuando se sustituye el culto ancestral a Isis, Astarté y otras deidades femeninas por María?

¿Nació el cristianismo inculturando?

Respuesta:

Me es muy difícil responder a preguntas tan enormemente generales y tan fundamentales, porque necesitaría un tratado para dar cuenta de cada aspecto.
El cristianismo no nace de repente, sino que necesita unos cinco ssiglos para conformarse. Pongamos hasta el Concilio de Calcedonia en 451… ¡y algunos estudiosos lo discutirían!

El cristianismo no nace de un padre solo, sino de muchos: Pablo (que no pretendió jamás fundarlo, pero puso sus fundamentos) Mateo, Lucas, Juan, el autor del Apocalipsis, los PP apostólicos y apolegetas del siglo II , etc. Por tanto, la inculturación de Issis y Astarrté va iuall de lenta. Ciertamente no fue Pablo, sino mucho más tarde. No hay devoción a María de un modo general quizás hasta el siglo IV.

Naturalmente el cristianismo nace inculturando, como cualquier obra humana con una gran carga ideológica que va naciendo en diversos lugares.

Pregunta:


¿Es el Cristianismo como el Monoteísmo una construcción colectiva, colaborativa elaborada a lo largo del tiempo? No pudiéndo decir en ningún momento que el monoteísmo se lo debemos a un Yahvista del Antiguo Testaento, sino a un colectivo que ha contribuido directa o indirectamente en la elaboración de este constructo teológico. De la misma forma podríamos decir que Pablo de Tarso no es el creador del Cristianismo, sino un impulsor más como San Aniceto o San Ambrosío desde sus respectivas perspectivas cada uno. ¿Es aproximadamente correcto esto?

La otra consulta esta orientada a una escena en concreto de la polémica película "La última tentación de Cristo". En un pasaje concreto ese Jesús que no muere en la cruz se encuentra con un predicador: Pablo de Tarso. Allí se da una discusión muy acalorado sobre lo que es "la verdad" y lo que "el pueblo necesita saber". La pregunta es: ¿Las nuevas investigaciones están haciendo cada vez más evidente algo que antes era imposible siquiera demostrar? No es esta una disputa entre una concepción clásica de Jesús y otra moderna basada en las investigaciones contemporáneas.
Respuesta:

Ciertamente así es. Es clarísimo que antes del exilio en Babilonia no había un monoteísmo claro en Israel. Y durante siglos se siguió discutiendo si Dios operó en el mundo por sí mismo o bien por modos suyos, como su Palabra o su Sabiduría y se discutió durante siglos en el judaísmo si estos modos eran así, o bien hipóstasis o personificaciones reales de una entidad divina.

Segundo: También respondería que sí. Una perspectiva sobre Jesús como judío radical que no quiso fundar religión alguna y al menos que no condenó la violencia contra Roma es algo que se va abriendo paso modernamente. Pero, la defensa de la postura tradicional es cada vez más inteligente y busca nuevas vueltas a los textos para reivindicar lo tradicional. Por ahora no se agotará esta discusión.

Pregunta:
Se han expuesto argumentos para considerar
"paulino" el evangelio de Marcos,como: 1) el "rechazo" que en éste se dá a los
parientes de Jesús.(por extensión a Santiago considerado éste como líder de
la comunidad de Jerusalem, de alguna manera enfrentado a Pablo.......) 2) el
"rechazo" a los doce, por su torpeza en entender,su falta de fé, y su
cobardía, y especialmente a Pedro (hasta resucitado les reprocha su anterior
falta de fé),esto parece "desacreditar" bastante a los discípulos, y situar a
Pablo en la misma categoría de comprensión de solo después de la
resurrección. 3) el "rechazo" a la "jerarquía" fariseica, y la interpretación
"literal" de la ley. 4)La predicación "universal", basada en 16:15, que
también me ha parecido leer que puede ser un texto añadido. No creo que sean
argumentos de peso porque,no veo con claridad lo más importante en la teología
mesiánica paulina como: -La anexión al nuevo Israel de los convertidos.
Podría ser más claro Marcos y no lo es. - El como se adjuntan, es decir la
validez de la ley Mosáica. Que no es cuestionada, por el Jesús de Marcos, para
los gentiles que en un futuro se convertirían. - Si en Pablo,la divinización
de Jesús no está clara, en Marcos está menos,siendo el secreto mesiánico un
galimatias inexcrutable. - El mesianismo de Pablo, y la venida del Cristo, no
creo que que estén en la línea del cap 13 de Marcos - Habéis escrito que el
evangelio de Marcos, es una extensión de la Pasión, y yo lo comparto, pero
para Pablo la pasión no es lo importante. En fin, me surge dos preguntas: 1.
¿Marcos leyo alguna vez alguna carta de Pablo las "serias", (Gal, Rom,
1ª Tes,..)?, perdonad la expresión pero Pablo tenía que ser un buén cotilla,
metiéndose en temas costumbristas, personales etc., con la que tenía encima.
2.- Si Pablo hubiera leído a Marcos ¿Que le habría parecido?.

Respuesta:

Un buen resumen del paulinismo de Marcos se halla en el vol. I del Comentario al Evangelio de Marcos, de Joel Marcus, Editorial Sígueme, Salamanca 2011. Hay que fijarse en la interpretación global de Jesús y de su muerte y resurrección (y contrastarla con lo poco que sabemos de la mentalidad teológica de los judeocristianos) y no solo en los detalles. En concreto un buen análidis de o que circula por debajo del Evangelio de Marcos presenta en mi opinión un Jesús “histórico” mucho más divino que el de Pablo.

• No sabemos si Marcos es Juan Marcos y si acompañó de veras a Pablo. Tampoco sabemos cuánto se expandieron las cartas del Apóstol hacia el 70-75. Pero el paulinismo ra una teología bien conocida por los pocos cristianos había entonces.

• Pablo se habría extrañado del retraso de la Parusía… ¡y mucho! Pero si hubiera asumido este retraso, quizás no le extrañara –aparte de detalles—la idea general de Marcos sobre la vida terrena de Jesús que era también salvífica (la imitación de Cristo es un tema muy paulino) y habría admitido la necesidad de un “evangelio” .

Saludos cordiales
Antonio Piñero Martes, 16 de Septiembre 2014
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía VIII

Actitud diversa de la turba frente a Pedro y el Mago

El relator habla de las reacciones de la turba frente a Pedro y a su enemigo Simón el Mago. Pedro es objeto de una recepción plena de clamor, mientras que Simón emprende la huida. La palabra de Pedro satisface las ansias de su auditorio. Una de sus obsesiones es la comunicación de la verdad, que es el camino para la salvación eterna. Por eso, habló primero de la Ley de Dios, que es la expresión más correcta de la gran solución de la vida humana. La metáfora del camino traspasa todas las limitaciones de la filología para ser prácticamente la definición de la realidad.

Los dos maestros Moisés y Jesús

Pedro se detiene en la presentación de los dos maestros dados por Dios a sus fieles. Son Moisés y Jesús. Moisés queda en cierto modo oculto para los que creen en Jesús, como Jesús lo está para los que han aceptado la enseñanza de Moisés. Lo que trata de dejar claro Pedro es que la enseñanza de ambos viene a ser la misma. Por lo que se salvan cuantos creen en ellas. Sus palabras dicen literalmente: “Una sola es la enseñanza de ambos, Dios acoge al que cree en cualquiera de ellos” (Hom VIII 6,2). Pero la creencia en cualquiera de estos dos maestros consigue su plenitud cuando se practica lo que Dios ordena.

Sentimientos proselitistas a favor del judaísmo

Algunas afirmaciones de Pedro reflejan lo que muchos investigadores subrayan como uno de los sentimientos latentes en las Pseudo Clementinas, como es un cierto proselitismo a favor de la religión hebrea. Según el convencimiento de Pedro, manifiesto en la letra de los textos, los hebreos no son condenados por ignorar a Jesús si practican lo ordenado por Moisés. Como tampoco los gentiles son condenados por ignorar a Moisés, siempre que vivan practicando lo exigido por las enseñanzas de Jesús. En consecuencia, ni judíos ni gentiles obtendrán ningún provecho por llamar señores a sus maestros, si no dejan de hacer las cosas propias de los esclavos.

Importancia de las obras

Por esa razón, nuestro Jesús se dirigió a uno que lo llamaba con frecuencia “señor”, pero no hacía nada de lo que él ordenaba. Le dijo, pues: “¿Por qué me dices «señor, señor», y no haces lo que digo?” (Mt 7,21). Porque no aprovechará a nadie el decir sino el hacer. Tenemos aquí de nuevo la doctrina del Pseudo Clemente sobre la importancia de las obras por encima de las palabras y la fe. Concluye luego Pedro matizando su postura doctrinal diciendo simplemente: “Si alguien ha recibido el don de reconocer que los dos (Moisés y Jesús) han predicado una misma doctrina, ese hombre es considerado rico ante Dios” (Hom VIII 7,5). El Pseudo Clemente reconoce dos cosas de forma clara: Moisés y Jesús predicaron la misma doctrina. Judíos y gentiles conversos a la fe cristiana tienen expedito el camino para la salvación. Todo si a su fe en las doctrinas de sus maestros añaden la práctica de sus recomendaciones.

La Ley y la amistad de Dios con el hombre

Dios que ha creado todas las cosas, se las ha entregado a los hombres para su uso y disfrute. El gesto es una manera de buscar la amistad con la humanidad, lo mismo que la Ley. Una amistad que es una evidente conveniencia para los hombres. Los hombres deben amar a Dios y ser amados por él. Por ello les ha manifestado el camino que conduce a su amistad con él, enseñándoles con qué obras de los hombres el único Dios y dueño de todos se deleita. Dios que creó el mundo para el hombre, le muestra su Ley, verdadero camino para llegar a la verdad y conseguir la salvación eterna. Pero como ya sucedió en los días del paraíso, la generosidad y la bondad de Dios tuvieron como respuesta una persistente ingratitud de la humanidad.

Ingratitud de la humanidad

Así manifiesta Pedro sus quejas ante el auditorio que le escucha con avidez: “Pero ya que ellos no habían tenido antes la experiencia de los males, adoptando una actitud insensible frente al don gratuito de los bienes, por la abundancia de los alimentos y los lujos, se desviaron hacia la ingratitud, hasta el punto de creer que no existía la Providencia” (Hom VIII 11,1). Será uno de los problemas discutidos hasta la saciedad en los relatos de la obra. Si el orden del mundo es fruto de la Providencia de Dios o de la casualidad o la posición de los astros en el momento del nacimiento. Para el autor, la ausencia de sufrimiento y la abundancia de bienes fueron los elementos que desviaron al hombre hacia la ingratitud.

El autor sigue los pasos de la maldad humana a través de la Escritura hasta el punto de que el Dios Creador, generoso y poderoso, llegó a sentir arrepentimiento de haber creado al hombre (Gén 6,6). El autor de las Pseudo Clementinas sigue esos pasos concretos tal como los expresa el texto bíblico del capítulo 6 del libro del Génesis. El diluvio no deja de ser una prueba de la necesidad de enderezar el rumbo desviado de la humanidad.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro



Antonio Piñero Domingo, 14 de Septiembre 2014
Orígenes del credo cristiano, de Gonzalo Puente Ojea (5299
(Tengo problemas con el añadido de la foto de la cubierta de este libro. En cuanto sepa solucionarlos, la modificaré)

Hoy escribe Antonio Piñero

Signifer libros, pequeña editorial de ámbito cultural, sobre todo en materias de historia antigua, está realizando una labor titánica en nuestro país, en donde mucha gente se interesa por la cultura, ciertamente, pero en donde abundan muchísimo más las gentes a las que esta les interesa bien poco. O al menos así lo parece cuando leemos acerca de los grandes índices de audiencia de algunos programas televisivos. Signifer tiene una pequeña colección, Mikrá “(libros) pequeños”, “Minima” en otras editoriales, que no asustan por su volumen, pero cuyo contenido da mucho que pensar.

El nº 6 lleva por título Orígenes del credo cristiano. El triunfo de la tergiversación paulina, del 2014 ISBN 978-84-1602-00-3, 94 pp., formato de bolsillo, en donde G. Puente, en palabras del editor, “presenta con concisión la hazaña redaccional del evangelista Marco, indeleblemente impregnado del pensamiento paulino, al transformar una tradición oral (precisaré más abajo, en gran parte) sobre el mesianismo galileo en el ‘mito de Cristo’ mediante su hibridación con la literatura greco-oriental de las religiones de misterio. El atento análisis de los evangelios canónicos en el marco judeocristiano del siglo I, incluso en su incongruente redacción, permite desvelar la raíz de esta asombrosa transformación que fluye desde el fondo de su propia composición literaria”.

Estoy de acuerdo con este punto de vista. Haciendo un paréntesis diré que Marcos no es solo literatura oral. Los materiales previos eran probablemente los siguientes:

A) Un ciclo de milagros que presentaba a Jesús lleno de poder y en contacto especial con Dios = Mc 1,21-34 y los capítulos 5 y 7.
B) Un ciclo de “diálogos polémicos” con sus adversarios dialécticos, en especial los escribas y fariseos = Mc 2.
C) Una colección de parábolas = Mc 4.
D) Un discurso apocalíptico de Jesús = Mc 13.
E) Una breve narración sobre la “Última Cena” y la Eucaristía = Mc 10,42-45, tradición que quizá proceda en parte de Pablo: 1 Cor 11,23-26.
F) Una historia de la pasión, ya bien organizada = Mc 14,13-16,8.

Todos estos elementos no estaban unidos aún entre sí y la mayoría no tenía indicaciones precisas del lugar o tiempo en que ocurrieron. Había, además de los conjuntos mencionados, otras muchas noticias sueltas sobre Jesús, tanto dichos como hechos, que Marcos podía recabar de la tradición oral, que en su tiempo circulaba con gran viveza y que en cierto modo vivía paralelamente al intento de ahormarla por escrito. Con todo ello compone Marco una suerte de relato somero de la vida pública de Jesús. A veces, Marcos es respetuoso con la tradición, y la incorporación de algunas partes de ella a su obra causa notables tensiones a sus propios presupuestos teológicos.

Dicho esto, creo que estoy totalmente de acuerdo con Puente Ojea (G. P. O.) en que el marco general del Evangelio, los añadido redaccionales, a veces muy sutiles y continuos, transforman más que notablemente la figura de Jesús que la crítica puede reconstruir, precisamente y muchas veces a partir de ese “material furtivo” (la expresión es de G. P. O.) que ha recogido el evangelista. La perspectiva crítica no pasa en absoluto de moda. La prueba es este librito, que recoge lo que G. P. O. publicó en 1999 en un volumen de ARYS, “Antigüedad, religión y sociedades”, Editorial de la Universidad de Huelva, nº 2, 1999, 359-406, y cuyas ideas siguen estando prácticamente todas vigentes.

Hay que seguir reflexionando sobre la más que probable ficción literario-teológica de que “Jesús había previsto, asumido, y anunciado secretamente a sus discípulos, antes de iniciar el período decisivo de su aventura personal, el martirio expiatorio en la cruz y su resurrección al tercer día”. G. P. O. reflexiona sobre los cinco aspectos relevantes del mensaje de Jesús de Nazaret: la perspectiva mesiánica judía de la que participa plenamente Jesús; el reino de Dios como utopía religioso-política; la inminencia de este Reino y la urgente exigencia de la conversión personal; el radicalismo de la ética escatológica de Jesús o “ética interina” válida sola para los momentos inmediatos antes de la llegada del Reino y que son como una parte añadida a la moral general del judaísmo farisaico del helenismo, y –finalmente-- el cumplimiento de las promesas de Dios al pueblo de Israel.

Lo que creo que puede ser también muy interesante para el lector de hoy, a pesar del paso de un decenio y pico, es –en el apartado del radicalismo y apocalíptica de Jesús y su ética escatológica-- el escrutinio serio y directo, absolutamente al grano, del núcleo interpretativo de los libros de G. Vermes; de la perspectiva del Jesus Seminar (R. W. Funk y R. E. Hooves, “Five Gospels, one Jesus! What did Jesus really say? Sonoma 1992); de los libros de J.D Crossan, The Historical Jesus. The Life of a Mediterranean Jewish Peasant (Nueva York 1991; hay versión española; el de B. M. Mack, The Lost Gospel: the Book of Q and Christian Origins (San Francisco 1993). La crítica de G.P.O. son muy oportunas a pesar del tiempo transcurrido.

Lo que ha cambiado hoy día, y bastante, es la apreciación de los cambios –o mejor de la perspectiva-- que introduce Pablo de Tarso en la consideración del Jesús histórico. G.P.O. habla de “tergiversación” de la figura del Jesús histórico por parte del Apóstol. A nadie le cabe la menor duda que el cambio de perspectiva es tan radical que ciertamente se puede hablar de tergiversación. Pero lo que ha cambiado hoy día es la noción de si Pablo actuó de un modo voluntarista, autónomo, fantasioso a la hora de describir las cualidades del “Cristo celeste”, es decir, si actuó como un prestidigitador teológico que saca un nuevo as de su manga, o bien si siguió unas pautas que le iba marcando la especulación judía apocalíptica desde hace siglos y que hoy conocemos muchos mejor gracias a estudios del pensamiento judío realizados no sólo desde el punto de vista cristiano ¡, sino sobre todo de los especialistas judíos que estudian la época del Segundo Templo.

Es cierto que Pablo no explica en ningún sitio con absoluta claridad cómo concibe la naturaleza del Mesías; le interesa más su función que su esencia. Por un lado, el Jesús terreno, como cristo, ungido mesiánico, no tiene problemas especiales de intelección para el lector de las cartas paulinas. Pero no es el Jesús terreno el que ocupa continuamente la mente de Pablo, sino el Resucitado, el Exaltado a nivel divino, el Cristo celestial. El problema capital, pues, es dilucidar si el Apóstol entendió que este Jesús era Dios desde siempre (al estilo del Evangelio de Juan, aunque la comparación sea anacrónica), con su característica de preexistencia, o bien un ser humano elevado a entidad divina sui generis tras su muerte, lo que sería una suerte de apoteosis.

Hoy día la investigación paulina tiende a pensar que el Apóstol, como judío mesiánico y apocalíptico que era, no abandonó su religión judía, sino que siempre pensó teológicamente dentro de los marcos, muy amplios y libres del pensamiento apocalíptico judío de la época del Segundo Templo. Por ello no parece haber sentido inconveniente mental alguno en admitir la existencia de una figura mesiánica con naturaleza doble e imprecisa a nuestros ojos. Es humana, aunque con características especiales ya en esta tierra puesto que tiene una autoconciencia muy alta; pero cuando muere, es resucitado, elevado y exaltado al cielo por Dios Padre; allí, por “adopción” teñida de una suerte de apoteosis, le son otorgados caracteres exclusivamente divinos. Habría, pues, en Pablo una mezcla de esquemas judíos helenísticos, en el fondo generados por la invasión del platonismo vulgarizado incluso en Palestina –como señalo Martín Hengel-- con un esquema grecorromano de adopción y de apoteosis, con resultados superiores a los de un mero héroe grecorromano como se podría pensar de un Heracles/Hércules, por ejemplo.

Por tanto, Pablo no fue un simple prestidigitador que sacó de su chistera la noción de la humanidad-divinidad del Mesías sabiendo que era un mero truco, ni necesitó inventar fantasiosamente nada acerca de ese Cristo celeste cuando repensó y reinterpretó la vida del Jesús de la historia, centrándose en su muerte, resurrección y exaltación /adopción y, en especial, en su función como agente divino, cuyo asiento está a la diestra de Dios. No debe, pues, pensarse que todo ello es el fruto de una desbordada fantasía de carácter único. En rigor, tampoco Pablo necesitó tampoco inspirarse directamente en las apoteosis de los héroes o varones grecorromanos, contados entre los dioses ya en vida o normalmente después de su muerte. El proceso es ciertamente el mismo, pero la exaltación/apoteosis de un ser humano considerado excepcional estaba ya asimilada dentro de una tradición muy típica del judaísmo de su época, el arrebatamiento al cielo, adscrito ya a Elías y otros personajes como señalaba el texto de J. Marcus. Pablo, pues, no hace otra cosa que asignar a Jesús lo que otros judíos anteriores o coetáneos habían aplicado a diversos personajes, “un como hijo de hombre” de Daniel, Moisés, Elías, Melquisedec, Henoc o Job.

Naturalmente esta constatación no significa disminución alguna de nuestra percepción de la enorme distancia entre lo que pudo realmente ser la vida, figura y misión de Jesús de Nazaret y la concepción paulina del Cristo celeste como señala oportunamente G. P. O. en su libro. Sigue siendo una rotunda verdad en la que insiste una y otra vez el pequeño librito que comentamos que el Cristo celeste no pertenece al ámbito de la historia, sino evidentemente al de la teología. Ahora bien, hoy día ya no se puede pensar simplemente en Pablo como un mero “creador de mitos” (el Mythmaker de H. Maccoby, por ejemplo) desde la nada, sino en un Pablo que siguió fielmente, pero con audacia y cierta innovación los senderos de un pensamiento apocalíptico judío, cuyo transfondo es griego aunque a veces no cayera en la cuenta.

Pues bien, esta es la perspectiva en la que conviene leer las reflexiones de G.P.O. de hace años quien se adelantó claramente en España en señalar las grietas tan notables entre el Jesús histórico y el Cristo teológico. Un libro pionero, por tanto, que merece la pena leerse.

Saludos cordiales Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
Www.antoniopinero.com

Antonio Piñero Viernes, 12 de Septiembre 2014
Hoy escribe Antonio Piñero

Algunas preguntas y respuestas:

Pregunta:

Algunos de los presente traían a la discusión textos apócrifos y gnósticos publicados por Usted que aportaban a la conversación sal y pimienta, pero no nos hacía profundizar en lo que nos convocaba por su dudosa credibilidad. Sirva de introducción lo escrito para futuras conversaciones, pero lo que nos interesa en esta ocasión es saber qué opinión le merece a usted el Diccionario Teológico Bíblico Leon Diffour.

Respuesta:

Hay que distinguir entre Apócrifos del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. Los primeros son absolutamente necesarios para entender la teología cristiana y deben estudiarse a fondo. Recomiendo el primero volumen de la colección “Apócrifos del Antiguo Testamento” de Alejandro Díez Macho, Editorial Cristiandad, Madrid, para el estudio y el resto de los volúmenes de la colección para la comparación.

De los apócrifos del Nuevo Testamento se puede prescindir bastante, menos de algunos papiros y sobre todo los Evangelios de Pedro y de Tomás gnóstico.

Los textos gnósticos son fantasiosos y son muestra de un platonismo medio judeo- cristiano y son en extremo fantasiosos.

El Diccionario de León Dufour me parece bien. El autor es un buen conocedor de la Biblia. Pero yo prefiero, porque es más amplio de mente el “Diccionario enciclopédico de exégesis y teología bíblica de la Editorial Herder.
Y sería bueno también tener el Diccionario de Teología de la Editorial Trotta, el dirigido por J.J Tamayo.

Pregunta:

cuál fue el pecado de sodoma para ser exterminada? ¿Lo que hoy llamamos sodomía o faltar a la ley de la hospitalidad?

Respuesta:

Pienso que las dos cosas. Pero sobre todo el primero. Para un judío la sexualidad desviada, sobre todo homofílica, es el gran pecado. Pero no solo en sí mismo, porque rompe el orden de la creación, sino porque es la antesala de la idolatría.

Pregunta:

¿Qué motiva a Pablo (en realidad cristianismo helenístico) a "transformar o reinterpretar" a un Jesús muerto en cruz en función de su particular visión divina, considerando el riesgo de muerte que corría?

• ¿Cómo si hay dos comunidades primitivas judeocristianas: una en Jerusalén y otra en Galilea, y en cual estaría Pedro?
• ¿Porqué la presencia de María Magadalena, sin anuncio de origen ni nada, como testigo y canal de comunicación del acto más significativo del cristianismo, por lo menos para Pablo: la Resurrección.

Respuesta:

Había que darse prisa para lograr dos objetivos del plan divino sobre el final de los tiempos: a) Que todo Israel aceptara a Jesús como mesías; b) Que se completara cuanto antes el número de los gentiles predeterminado por la divinidad para integrarse en el verdadero pueblo o familia de Dios. ¡El tiempo que resta es muy escaso! Pronto, muy pronto, habrá de venir Jesús Mesías como juez definitivo de vivos y muertos.
Según su revelación recibida, Pablo está convencido de que Jesús no es solo mesías judío, sino el salvador universal destinado sobre todo para los gentiles.

Una mentalidad judía como la de Pablo no podía imaginarse que entre la resurrección del Mesías y su parusía definitiva hubiese habido un tiempo intermedio largo…, pero sí lo suficiente como para convertir a los gentiles que Dios hubiese estimado necesarios para que llegara el final para un Israel restaurado, completo. Y en ese momento se instauraría la soberanía absoluta de Dios. El plan de predicar masivamente a los gentiles no tenía socialmente precedentes en el judaísmo –el proselitismo era escaso y selecto--, pero era en sus motivaciones profundamente judío.

Pablo se sintió responsable de ejecutar la parte del plan divino prometido a Abrahán y en la Shemá aún no cumplido. Según la cronología de los judíos de la época, esa labor representaba para el Apóstol el peso sobre sus hombros de unos 1700 o 1800 años. Y como un titán se aprestó a emprender su urgente e ingente tarea, incluida su marcha hasta los que pensaba que eran los confines del orbe. Pablo había comenzado una nueva vida con la “llamada” y ahora se producía una aceleración en su tempo interior. ¡No hay que perder ni un segundo! Es posible que a Pablo le ocurriera algo parecido a lo que debió de sucederle a Jesús de Nazaret cuando –en lo que podemos sospechar que fue como una iniciación a su ministerio público cubierta con el manto legendario del relato de las tentaciones— sintió que su tiempo tranquilo se había acabado. Jesús se lanzó entonces a una loca carrera para proclamar sin descanso la inminente venida del Reino.

2. Pedro pertenece la iglesia de Jerusalén

3. Hay muchas teorías al respecto. pero lo importante que la primera aparición es dudosísima: A Pedro = (1 Cor Pablo); a los de Emaús: Lucas; A M. Magdalena (Ev Juan y finall espurio de Marcos). Por tanto, no sabemos. Además, Taambién dice lla tradición que se apareció a Santiago, su hermano, el primero (Ev de los hebreos)


Pregunta:

al leer el evangelio de Marcos hace unas semanas llamándome la atención una cosa sobre todas las demás: la batería de sanaciones y milagros curativos con las que arranca este primer evangelio de los canónicos. Si todos estos hechos médicos se asientan en algún tipo de base real ¿no sería Jesús de Nazaret, por encimas de otras muchas cosas, un fantástico sanador por medio de la imposición de manos u otras técnicas ancestrales propias de los curanderos que hoy en día aún existen, y de ese modo, es decir, con ese talentazo galeno como don natural, atraería consigo seguidores diversos en busca de curación, aprovechando paralelamente esta circunstancia para adjuntar proclamas proféticas y observaciones bíblicas diversas? ¿Sería descabellado pensar que las masas de gentes campestres de Galilea viendo como este Jesús curaba dolencias a diestro y siniestro, luego estuvieran rendidas a sus pies para atender y escuchar todos aquellos discursos religiosos que tuviera a bien comunicarles? ¿No sería en suma, esa gran virtud médica, la definitiva razón para aglutinar adeptos y seguidores y no el hecho de que anunciara o dejase de anunciar venidas de reinos y otras disquisiciones religiosas mediantes?

Podría, pues, establecerse la hipótesis de que el profeta Jesús el de Nazaret fuera en primerísimo lugar un curandero de talento absolutamente excepcional, como alguno que yo he visto en mi vida (dos en concreto mediante la imposición de manos), y que tal don (y los dones existen, como el de alguno que es capaz de memorizar 100 dígitos en diez segundos entre otras azañas impropias del 99,9% de los seres humanos), en un ambiente religioso claramente propiciatorio, se relacionara con atributos divinos por parte de seguidores y populacho diverso. Todo ello aderezado con un carisma dialéctico notable, podría darnos como resultado parte de lo que con el paso de los años se convertiría en un personaje divino por medio de sus diferentes seguidores.

Respuesta:

Estoy muy de acuerdo con esta perspectiva. Y, además, con el hecho de que Jesús predicaba a gentes que tenían una mentalidad como la suya en cuanto a otros temas, por ejemplo, la venida inmedita del Reino de Dios

Pregunta:

¿Hay algún indicio histórico que se hubieran considerado ilegítimos la concepción y nacimiento de Jesús?

Respuesta:

Sí los hay. Orígenes, Padre de la Iglesia, recoge en su obra Contra Celso (248 d.C.) una acusación de este personaje en un libelo contra los cristianos compuesto en el 178 d.C., con el título El discurso verdadero. Decía Celso que existía en su tiempo una tradición muy consolidada y que era la siguiente: José, el carpintero, había echado de casa a María, su esposa, había cometido adulterio con un soldado romano apodado Pantera. Era, pues una acusación contra Jesús corriente entre paganos, y también entre los judíos del siglo II d.C.

Hay en los Evangelios dos pasajes que podrían apuntar un leve indicio en el sentido del nacimiento ilegítimo. En el primero, Mc 6,3, preguntan los vecinos de Nazaret:

“¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joseto, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?» Y se escandalizaban a causa de él”

Y en Jn 8,40-41: replica Jesús a los judíos:

“Tratáis de matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre (el Diablo).» Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; no tenemos más padre que a Dios”.

El primer texto supone que se nombra a Jesús “hijo de María”, por ser ilegítimo. Por ello se omite la mención del padre. El segundo, recoge la misma acusación al mencionar lo de “nacido de la prostitución”.

Mi opinión: los indicios no son probatorios en sí. Pero es posible que circulara ese rumor de ilegitimidad, y que los añadidos de los evangelios de Mateo y Lucas, lo dos primeros capítulos, compuestos después de terminados ambos escritos, fueran una réplica cristiana a tal acusación.

O también es posible que la acusación judía, recogida por Celso a finales del siglo II, sea una parodia burlesca de la afirmación cristiana del nacimiento virginal de Jesús.

No es fácil decidir.

Saludos cordiales
Antonio Piñero Martes, 9 de Septiembre 2014
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía VIII

Frustración de las turbas con la huida de Simón

La llegada de Pedro a Trípolis provocó la huida de Simón hacia Siria. La huida del Mago había producido una profunda frustración en las turbas, sedientas de escuchar las prometidas acusaciones de Simón contra Pedro. Pero la ausencia de Simón no había calmado las ansias algo morbosas del auditorio. Era la situación anhelada de un enfrentamiento sistemático, concretado en detalles y sospechas. La enemistad de Pedro y Simón había provocado situaciones similares, en las que no habían estado ausentes las calumnias y los insultos. Debates de cara al público llevaban consigo el riesgo de subida de tono en gestos y palabras.

La dialéctica de Simón frente al poder sagrado de Pedro

Pedro estaba advertido por sus espías sobre la habilidad dialéctica de su adversario. La gente no ignoraba el dato y estaba impaciente por comprobar los resultados reales. La dialéctica de Simón topaba con el poder taumatúrgico de Pedro, que hacía invencible su palabra. El hecho es que Pedro estába sorprendido por la diligencia de las turbas por escuchar su discurso. Y recordando las palabras de Jesús “muchos son los llamados, pero pocos los escogidos”, Pedro se siente gozoso porque observa que los llamados son muchos. Son, pues, muchos los que Dios ha llamado, pero advierte que la llamada no es bastante, si no va acompañada de buenas obras (Hom VIII 4,4). Los llamados que completan la llamada con el ejercicio de obras buenas son los que obtendrán la recompensa.

Necesidad de las buenas obras

Pedro recuerda que no basta la fe, si no va acompañada de buenas obras. Esta recomendación de Pedro es una de tantas que marcan la diferencia de la doctrina de Pedro con la del “hombre enemigo”, que no es otro que Pablo. Es el antipaulinismo de las Pseudo Clementinas, del que hablan los investigadores. No se salvan los hebreos por creer en Moisés si no observan sus palabras. Dios concedió a los hebreos y a los llamados de entre los gentiles la gracia de creer en los maestros de la verdad. Pero dejó en su libre albedrío la práctica de las obras buenas, que son las que en definitiva abren los caminos para llegar a la vida eterna. En contra de lo que Pablo parece recomendar, de nada vale creer si la creencia no va avalada por la práctica de obras buenas o la realización práctica de las palabras escuchadas.

“Tampoco, concluye Pedro, la salvación consiste en creer a los maestros y llamarlos señores” (Hom VIII 5,4). En este sentido da lo mismo creer a Moisés que creer a Cristo. Lo determinante es poner en práctica sus enseñanzas. Porque ni hebreos ni gentiles obtendrán ningún provecho por llamar señores a sus maestros, si no dejan de hacer las cosas propias de los esclavos. Porque no aprovechará a nadie el decir sino el hacer. De todos modos, es imprescindible la práctica de las buenas obras.

Cambio del local que servía de auditorio

Mientras Pedro hablaba estas cosas a su auditorio en el local donde hablaba, irrumpió una gran multitud en tropel, como si hubiera sido llamada por alguien. Cuando Pedro vio al gentío que acudía a escuchar su palabra mansamente como la corriente tranquila de un río, rogó a Marones que le proporcionara un lugar más amplio, que pudiera contener a toda aquella multitud. Su anfitrión condujo a la multitud a un campo abierto y bien cultivado. Era un lugar adecuado para el deseo de Pedro y su anfitrión, así como para las pretensiones de la turba expectante. Pedro subió a la base de una estatua no demasiado alta para dirigir la palabra. Saludó al auditorio según acostumbraba y, al ver que muchos de sus oyentes estaban aquejados por variadas dolencias, les ordenó permanecer tranquilos para escuchar su discurso. Luego, sanaría a todos de sus enfermedades y expulsaría a los demonios de los posesos.

Elogio de la bondad y la justicia de Dios

Inició entonces un discurso que era una apología de la bondad y la justicia de Dios. La bondad de Dios estaba por encima de todas las calumnias que Simón había vertido contra él. El Creador del mundo lo había hecho todo bien, aunque muchos hombres lo acusen movidos de falsos doctores. Según la opinión de Simón Mago, Dios había cometido muchos errores y era merecedor de reproches. Como si fuera el culpable de la existencia del mal en el mundo. La raíz de todo era la ignorancia. Por eso, los que ahora acusan a Dios deben desdecirse con buenas palabras y buenas obras “presentando la ignorancia como causa de su mala conducta para conseguir el perdón” (Hom VIII 9,3).

La ley de Dios

La presencia del mal y del pecado en la sociedad humana hizo que Dios enviara a los hombres su Ley, que venía a ser “la manifestación del camino que conduce a su amistad, enseñándoles con qué obras de los hombres el único Dios y dueño de todos se deleita”. Y eso era la Ley de Dios, que expone las cosas que le agradan, define la ley eterna para todos, que ni puede ser derogada por una guerra, ni menoscabada por ningún hombre impío, ni escondida en algún lugar, sino que puede ser leída y comprendida por todos.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro









Antonio Piñero Domingo, 7 de Septiembre 2014
Hoy escribe Antonio Piñero

He aquí algunas preguntas y respuestas:

Pregunta:

Si del texto de 1 Corintios (11, 23-26) se consideran las frases de Jesús: “este es mi cuerpo que se da por vosotros” y “esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre” en referencia simbólica al Cordero Pascual, y no como institución formal de la Eucaristía tal como se la practicaría después, ¿no desaparecen las objeciones a que esas pudieran ser palabras auténticas de Jesús? ¿Por qué tendríamos que suponerlas invención de Pablo y no una tradición de los primeros cristianos? Por otra parte, quisiera saber cuál es la fecha del papiro o documento más antiguo que se conserva en que aparece el texto de 1 Corintios (11, 23-26).

Respuesta:

No me parece posible que el Jesús histórico

1. Aceptase previamente su muerte, como expiación por los pecados. O que uese a Jerusalén para morir.

2. No me parece posible que el Jesús histórico pudiera compararse ni siquiera simbólicamente con el cordero pascual. Todo ello son teologuemas (= concepciones teológicas) típicamente cristianos que se encuentran por primera vez en Pablo. Deducir que es una tradición anterior es forzar el inicio del texto de 1 Cor 11,23: “Porque yo recibí del Señor lo que os transmití”.

3, He escrito muchas veces que la presunción del argumento, tomado del uso de paralambánein/paradidónai, es radicalmente incorrecta. Basta leer el inicio del que es quizás el tratado más famoso de la Misná, Abbot, 1,1ss para persuadirse:

Moisés recibió (qibbel) la Torá (la Ley) del Sinaí (es decir, de Dios) y la transmitió (masar) a Josué, Josué a los ancianos, los ancianos a los profetas, y los profetas a los Hombres de la Gran Asamblea [el tribunal de 120 miembros que comenzó a actuar en Israel en tiempos del Esdras bíblico, años después de la vuelta del exilio en Babilonia]” (Trad. de Carlos del Valle, Misná, Sígueme, Salamanca, 1997, pág. 835).

La conclusión evidente de la lectura de este importante texto es que una “tradición” no necesariamente procede de una comunidad anterior, sino que puede provenir del Señor celeste, es decir, por medio de una revelación personal.

4. Salvo error, no encuentro en la edición del texto griego de Nestle-Aland 28 ningún papiro que traiga 1 Cor 11,23-26. Por tanto, los manuscritos completos del Nuevo Testamento son los que están en juego, y estos son del principio del siglo IV.


Pregunta:


mi pregunta sencilla es: tiene algun escrito sobre esos versículos de que la "mujer calle en la congregación", es decir, eso se toma literal, o hay que tener en cuenta el contexto cultural de la epoca?. Porque la iglesia catolica NO PERMITE el sacerdocio femenino, por ejemplo, y en iglesias protestante tampoco, al menos las mas cerradas.-
Respuesta:

Transcribo el pasaje crucial atribuido a Pablo = 1 Cor 14,33-36

33b Como en todas la iglesias de los santos, 34 las mujeres cállense en las asambleas, pues no les está permitido hablar; estén sumisas como también dice la Ley. 35 Y si quieren aprender algo, pregúntenlo a sus propios maridos en casa; pues es indecoroso para la mujer hablar en la asamblea. 36 ¿Acaso salió de vosotros la palabra de Dios? O ¿llegó hasta vosotros solos?

Una notable mayoría de estudiosos opina que este pasaje, aunque se halle en todos los manuscritos, es una clara glosa al texto auténtico de Pablo. Por ello se suele subdividir en 33a y 33b. Es una nítida interrupción de la línea de pensamiento entre Pues Dios no lo es de la confusión, sino de la paz (v. 33a) y lo que sigue en el v. 37: Si alguien se cree profeta o espiritual reconozca que lo que escribo es un precepto del Señor. Y sobre todo parece un añadido porque existe una notable contradicción con lo supuesto en 11,5, a saber que las mujeres hablan en las asambleas: Y toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta afrenta a su cabeza; es como si estuviera rapada. Es decir, que las mujeres oraban en alta voz en las asambleas y profetizaban. El vocabulario y el tono del pasaje 14,33b-36 recuerdan más bien los de 1 Tim 2,8-15, texto claramente posterior a Pablo, obra de uno de sus discípulos como se sostiene comúnmente. Además, contrástese el v. 15, se salvará por su maternidad, con el espíritu de 1 Cor 7, donde es imposible que el Pablo auténtico escribiera semejante sentencia. El pasaje de 1 Tim 2,8-15 es el siguiente:

8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar elevando hacia el cielo unas manos piadosas, sin ira ni discusiones. 9 Así mismo que las mujeres, vestidas decorosamente, se adornen con pudor y modestia, no con trenzas ni con oro o perlas o vestidos costosos, 10 sino con buenas obras, como conviene a mujeres que hacen profesión de piedad. 11 La mujer oiga la instrucción en silencio, con toda sumisión. 12 No permito que la mujer enseñe ni que domine al hombre. Que se mantenga en silencio. 13 Porque Adán fue formado primero y Eva en segundo lugar. 14 Y el engañado no fue Adán, sino la mujer que, seducida, incurrió en la transgresión. 15 Con todo, se salvará por su maternidad mientras persevere con modestia en la fe, en la caridad y en la santidad.

En conjunto, pues, se opina que el sentido de este texto “paulino”, 14,33b-36, que obliga a las mujeres a callarse en los oficios litúrgicos comunes, responde más bien al espíritu de una comunidad de raigambre paulina ciertamente, pero posterior y organizada ya de otro modo. Algunos manuscritos nos ayudan a confirmar que es un añadido, porque muestran dudas en su colocación. Algunos sitúan la glosa en otro lugar: después del v. 40 (así D F G, algunos minúsculos y ciertos manuscritos de la Vulgata y de la versión siríaca). En concreto esta glosa sería la obra de un escriba que tenía unas ideas parecidas a las de los autores de las Epístolas Pastorales. Por tanto, rechazamos este texto como espurio.

Otros estudiosos, sin embargo, defienden la autenticidad del pasaje en la idea de que Pablo sólo prohíbe en él que las mujeres de los profetas disciernan o evalúen (literalmente “hablar”) lo que sus propios maridos habían ya profetizado. Debían mostrar, pues, respeto a su marido en público y formular sus preguntas en la intimidad de la casa. Es un argumento ingenioso, pero nos parece más verosímil la primera interpretación, pues el texto parece transmitir una norma general: Es indecoroso para la mujer hablar en público. Por tanto, este segundo argumento parece poco convincente.

Otros estudiosos piensan que el texto es original de Pablo, pero que en los vv. 34-35 están reflejando la opinión de algunos seguidores de Jesús varones corintios, y que el v. 36 es la reacción del propio Pablo. Esta opinión parece igualmente poco probable.

Pregunta:


Me podr[ia recomendar una obra que hable acerca del período interstamentario.
Muchas gracias.

Respuesta:

Le recomiendo dos y muy buenas:

1. Alejandro Díez Macho, volumen I, “Introducción” de la colección “Apócrifos del Antiguo Testamento”, Editorial Cristiandad, Madrid 1987.

2. G. Aranda Pérez- F. García Martínez– M. Pérez Fernández, “Literatura judía intertestamentaria” Edit. Verbo Divino, Estella, 1996

Pregunta:

Cristo sufrio la pena máxima durante el reinado de Tiberio, a mano de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilatos. (Tacito)
Pilato lo condeno a ser crucificado y a morir, sus discipulos, reportaron que se les habia aparecido 3 dias despues de su crucificción y que estaba vivo (Josefo)
En el mundo entero se presencio la oscuridad mas temible de todas, al momento de la crucificción de Jesús (Talo)
Y con respecto al eclipse en los tiempos de Tiberio Cesár, fue en el tiempo de la muerte de Jesús (Phlegon) Y sobre esto, hubo un eclipse lunar el 3 de abril del año 33 D.C. del calendario Juliano
Ahora mi pregunta, usted cree que estos registros podrian avalar la resurrección de Jesús y aportar datos que corroboren los datos biblicos, tanto en aspectos historicos, como en su tan disputada divinidad?

Respuesta:

De ningún modo.

Da la impresión por su plural que Poncio-Pilato fueran dos procuradores. Ha sido seguramente un lapsus.

No hay registros de tal obscuridad. Paree un dato de “historia teológica” de Mateo.

El eclipse de Luna nada tiene que ver.

Ni la resurrección de Jesús ni su divinidad son datos históricos y como tal no pueden probarse.


Pregunta:

Conforme a su investigación y estudio sobre las diferencias del Dios Judio y el Dios Cristiano, y tambien, gracias a quienes han sabido expresar dentro de la historia la definición de Dios ya sea por cada grupo religioso le hago las siguientes preguntas:
Primero el Dios Judio.
¿Es el Dios Judio un Ser?
En el caso del Dios cristiano (uno y trino, en el caso del grupo mayoritario de cristianos)
¿Es el Dios cristiano uno, dos o tres Seres? ¿Es cada persona un ser distinto?

Respuesta:

El Dios judío está pensado como el Altísimo, el Uno, el único existente, etc. Lea, por favor, la Biblia. Si se cree en él o no, eso es harina de otro costal.

El Dios cristiano, tal como lo “define” el credo niceno-constantinopolitano (Concilios de Nicea, 325; de Calcedonia = pequeña ciudad, luego conurbada, de Constantinopla). Son tres personas distints, pero un solo Dios verdadero.
Si le es posible, lea los capítulo correspondientes de mi obra “Cristianismo derrotados”, EDAF, Madrid, 2009.

Pregunta:

¿Qué motivos impulsaron a sostener que el nacimiento de Jesús había sido virginal?

Respuesta:

Nacer de una madre virgen, o con relaciones sexuales con un dios, era algo muy estimado dentro, sobre todo, del mundo grecorromano. Y los evangelios se escriben para este público.

Pero lo importante no era en el fondo que la madre fuera totalmente virgen o no (también se perdía la virginidad con las relaciones sexuales con un dios = la madre de Pitágoras, Platón o de Alejandro Magno, según las leyendas), sino que el nacimiento del héroe fuera del todo punto extraordinario: producto de la divinidad.

La exaltación del antisexo en sí se da únicamente de modo claro en los ambientes gnósticos judíos y cristianos. Pero como éstos son platónicos a la hora de considerar a la materia lo más bajo del ser –por tanto el sexo--, es posible también que entre las gentes del Imperio influenciadas por el platonismo medio vulgarizado se diera una tendencia semejante.

Saludos cordiales
Antonio Piñero Domingo, 7 de Septiembre 2014
Hoy escribe Antonio Piñero

He aquí algunas preguntas y respuestas:

Pregunta:

¿Existen pruebas fehacientes de que Pedro estuvo en Roma?

Respuesta:

Realmente no. Pero sí tenemos una alusión de Pablo a que Pedro pudo haber estado en Corinto, ya que al principio de Primera Corintios (1,12-13), cuando ataca el hecho de que los corintios están divididos en facciones o partidos, afirma que hay algunos que se llaman “petrinos”/”cefinos” o de Pedro /Cefas: “Sé de vosotros, hermanos míos, por los de Cloe, que existen discordias entre vosotros. 12 Me refiero a que cada uno de vosotros dice: «Yo soy de Pablo»; «Yo de Apolo»; «Yo de Cefas»; «Yo de Cristo». 13 ¿Está dividido Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por vosotros? ¿O habéis sido bautizados en el nombre de Pablo?”.

Y como existe una literatura apócrifa muy abundante sobre Pedro en Roma, es posible que también estuviera allí, en la capital del Imperio, donde había muchísimos judíos. De hecho, cuando Pablo escribe a los Romanos, es muy consciente de que la comunidad judeocristiana era ya muy potente. Pedro pudo tener algo que ver, pues las relaciones entre Jerusalén y Roma eran fáciles (a través del puerto de Cesarea) y muy densas.
Vea, por favor, Hechos Apócrifos de los Apóstoles, edición de A. Piñero-G. del Cerro, “Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 2006 = primera edición española, multilingüe, de estos Hechos Apócrifos.

Pregunta:

que libro me recomendaria de los que ha escrito para empezar a leer sobre estos temas, sabiendo que mi curiosidad es de hace poco y nunca antes habia indagado en estos temas, gracias.


Respuesta:

De los míos le recomendaría, sin duda alguna, dos: “Guía para entender el Nuevo Testamento”, Editorial Trotta, 4ª edición 2011 (también hay edic. electrónic), que es de lectura sencilla y lleva de la mano al lector para que entienda el Nuevo Testamento que s la base del cristianismo actual, y su libro complementario “Año Uno. Israel y su mundo cuando nació Jesús”, Editorial Laberinto, Madrid, 2010.
De los ajenos, que buscara una buena introducción al Nuevo Testamento como la de Raymond E. Brown, también de Trotta, pero quizás le sea más densa.

Pregunta:
Una pregunta para usted, que tanto influyó el paganismo romano en el entorno del nuevo testamento.

Respuesta:

Mucho, como cultura grecorromana no romana solo.
Pero esta pregunta no se puede contestar en unas líneas.

Si le es posible, lea el libro que he editado: "Biblia y Helenismo. Pensamiento griego y formación del cristianismo". El Almendro, Córdoba 2006


Pregunta:

Fue virginal el nacimiento de Jesús?

Respuesta:

Los evangelistas Marcos y Juan prescinden del tema, pero tanto Mateo 1-2 como Lucas 1-2 insis¬ten en que Jesús nació de una madre virgen.

Ahora bien, el Nuevo Testamento mismo contiene alusiones a tradiciones antiguas sobre Jesús que pensaban que éste había nacido de modo normal. Jn 1,45 conoce al Nazareno por su nombre tradicional de "Jesús, hijo de José, de Nazaret", y semejantemente, en Lc 4,22 y Jn 6,42, se le llama "hijo de José". Otro indicio indirecto es que el mismo Lucas narra el episodio de la “purificación de María” tras el parto (Lc 2,22): ¿qué necesidad había de purificación si el nacimiento de Jesús había sido virginal?

Las epístolas de Pablo, que anteceden cronológicamente a los evangelios, hablan de la encarnación, pero nunca mencionan una concepción milagrosa ni el nacimiento virginal. La Epístola a los Gálatas (4,4: “Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,”) implica un nacimiento natural; y Romanos 1,3-4, “3 acerca de su Hijo, nacido del linaje de David según la carne, 4 constituido Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad a partir de su resurrección de entre los muertos, Jesucristo Señor nuestro” , no parece hacer ninguna alusión a la concepción milagrosa.

Saludos cordiales
Antonio Piñero Sábado, 6 de Septiembre 2014

Hoy escribe Antonio Piñero

Publica la página de Religiondigital, de 2 de septiembre, en la sección propia de la Redacción, una noticia muy interesante sobre el descubrimiento de un nuevo papiro griego de Egipto de finales del siglo VI o comienzos del VII d.C., en la Universidad de Manchester, que ha editado y traducido la conocida papiróloga Roberta Mazza, italiana, que trabaja en esa Universidad.

Entresaco las afirmaciones –que la Redacción ha tomado de noticias exteriores y de las que en el fondo no son responsables sino más bien transmisores (la traducción española del inglés, utilizada como base, es muy deficiente)-- que me parecen de interés para nuestros lectores:

• Según el mencionado artículo el texto del papiro dice lo siguiente:

"Temed (erróneamente se ha escrito “temer”) todos a quien reinará sobre la tierra. Que las naciones y los pueblos sepan que Cristo es nuestro Dios. Porque él habló y ellos comenzaron a ser, él mandó y ellos fueron creados; él puso todo bajo nuestros pies y nos libró de la voluntad de nuestros enemigos. Nuestro Dios preparó una mesa en el desierto sagrado y dio maná de comer para un nuevo pacto: el cuerpo inmortal del Señor y la sangre que Cristo derramó por nosotros en la remisión de los pecados".
• El texto es una combinación original de pasajes bíblicos, en concreto del Salmo 78, 23-24 y Mateo 26, 28-30
• Este papiro contiene la referencia más antigua a la Eucaristía
• El texto muestra que los cristianos usaban amuletos, como los antiguos egipcios, para protegerse.
• La historia nos demuestra que Jesús instituyó la celebración de su memoria en el pan y el vino la noche del Jueves Santo en la Última Cena.
• El hallazgo arroja nueva luz sobre el cristianismo primitivo
• El documento se elabora sólo 300 años después de que el emperador romano Constantino se convirtiera a la religión cristiana
• Los cristianos reemplazaron las oraciones a los dioses egipcios y greco-romanos con extractos de la Biblia
• Algunas palabras de la cita bíblica están mal escritas y otras están en el orden equivocado. Esto sugiere que él estaba escribiendo de memoria en lugar de copiar un texto.
• El conocimiento de la Biblia estaba más arraigado en el Egipto del siglo VI d.C. de lo que se creía.

Sin ánimo de exhaustividad (supongo que otros estudiosos harán observaciones más amplias y quizás más acertadas), me atrevo a sugerir los siguientes comentarios:

1. Después de leer el texto del papiro (no pongo en duda la exactitud de la versión ya que no tengo una fotografía clara del pairo completo) sostener que es la “la referencia más antigua a la Eucaristía” me parece una temeridad salvo que se concrete algo así como “en este tipo de papiros”, o “en la cristiandad popular de Egipto” o algo parecido.

Que yo sepa, la referencia más antigua a la Última Cena es 1 Corintios 11,23-26, escrito en e año 58 d.C. probablemente. Luego sigue el Evangelio de Marcos cap. 14 y Mateo, cap. 26 y Lucas, cap. 23. Después vienen en orden más o menos cronológico las referencias indirectas en el cap. 6 del Evangelio de Juan y las menciones a la fracción del pan en el libro de los Hechos de los apóstoles. Una mención antiquísima (¿¿hacia el 110??) a la Eucaristía se halla en la Didaché o “Doctrina de los XII Apóstoles”. Y luego basta con mirar en el índice de materias de la edición en la B.A. C. de los Padres apostólicos y Apologetas de Daniel Ruiz Bueno para asombrarse. A la verdad no sé cómo se puede escribir eso y quedarse tan tranquilo.

2. “La historia nos demuestra que Jesús instituyó la celebración de su memoria en el pan y el vino la noche del Jueves Santo en la Última Cena”.

Desgraciadamente la “historia” no nos demuestra nada. He sostenido muchas veces que la primera mención a la Eucaristía en 1 Cor 11,23-26 no es una tradición de la iglesia de Jerusalén o antioquena, sino un interpretación de Pablo de la Última Cena (una cena de despedida, no pascual) a partir de una visión personal de Jesús por parte del Apóstol. Que esa interpretación va dirigida a los corintios y que luego se generaliza por medio de los Evangelistas, discípulos de Pablo, me parece elemental. He escrito en este Blog largo y tendido sobre ello, y el tema aparecerá de nuevo en la “Guía para entender a Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino” Trotta, Madrid primer trimestre 2015).

Que me parece absolutamente imposible que Jesús se presente como mesías judío un domingo de ramos y el jueves instituya a eucaristía tal como se entiende ahora el jueves siguiente, una institución de culto, expiatoria de los pecados, que rompe absolutamente todo el sistema de expiación judía del Templo y que incorpora un rompimiento místico del tabú judío de la ingestión de sangre. Es absolutamente imposible.

Finalmente, en mi obra “La verdadera historia de la pasión”, EDAF, Madrid 2010, he mostrado, que no demostrado, porque no es posible, que lo más probable es que la Semana santa no fuera una semana, sino acciones transcurridas durante unos seis meses, luego comprimidas literariamente por un autor desconocido y genial --al que copiaron los evangelistas en su relato de la pasión-- siguiendo las normas de unidad de acción, lugar y tiempo (aristotélicas).

3. Que el texto muestra que los cristianos usaban amuletos, como los antiguos egipcios, para protegerse es algo común, archisabido y aceptado por todos los historiadores del mundo cristiano antiguo. Y, además, el que los judíos de la época eran un pueblo muy supersticioso y que utilizaba en extremo ritos mágicos, etc., también es archisabido De ello hay muchas muestras en papiros mágicos de la época y muy anteriores (consultar “Papiros del helenismo mágico” = Papyri Graecae Magicae) = Introducción, traducción y notas José Luis Calvo Martínez y María Dolores Sánchez Romero (1987) = Textos de magia en papiros griegos. Reimpresión 2004. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-1235-2.

4. El hallazgo arroja nueva luz sobre el cristianismo primitivo: Ciertamente arroja cierta luz sobre el estado del conocimiento de la Biblia entre los cristianos de lengua griega de Egipto de los siglos VI y VII, que debían de ser de la clase social superior…, pero arroja muy poca luz en general, puesto que todo lo que nos puede decir el papiro lo sabíamos antes.

Igualmente la mezcla del Salmo 78, 23ss y Mt 26,23s, es decir la consideración cristiana del maná como tipo de la comida celeste que trae el Mesías, y que con el tiempo será su propio cuero y sangre, es tan antiguo en el cristianismo como el Evangelio de Juan en su capítulo VI, y antes en Pablo mismo en 1 Cor 10. Por tanto, tampoco ninguna novedad, así como la creencia de que el pan y el vino son el cuerpo y a sangre del mesías que está dicho por Pablo en 1 Cor 11, 23ss. ¡Todo archisabido de nuevo!

Sin duda será cierto, si lo sostienen los papirólogos, que se trata del primer papiro mágico que hace la combinación maná = eucaristía, etc. Pero, en sí, el concepto teológico estaba ya architrillado en la teología de la época. E posible también que el portador del amuleto pensara en que la comunión con el cuerpo y la sangre del Mesías, a la que se alude en el papiro/amuleto fuera una buena defensa contra los males.., pero ese concepto pertenece ya a la “misteriosofía” de Pablo, e incluso está sugerido en el texto de 1 Corintios mismo donde el Apóstol dice que muchos, por no ingerir la eucaristía correctamente, enferman e incluso mueren. Todo conocido.

5. Que los cristianos reemplazaron las oraciones a los dioses egipcios y greco-romanos con extractos de la Biblia es algo también igualmente tan archisabido y elemental, que ni siquiera merece la pena casi ni consignarlo. Sabemos perfectamente la sustitución de ritos, fiestas y costumbres paganas por otras rebautizadas como cristiana desde el momento en el que el cristianismo se convirtió en una religión asentada en el Imperio
Pero que eso ocurriera precisamente porque Constantino se hiciera cristiano es absolutamente falso desde el punto de vista de la historia. Hoy día se sostiene por el común de los estudiosos que ni siquiera el famoso Edicto de Milán del 311 o 312 fue un hecho real, tal cual, es decir, como declaración expresa por parte de Constantino del cristianismo como religión permitida (que no la única religión del Imperio, como dice mucha gente, algo que ocurrió tan solo con Teodosio I el Grande hacia el 381), sino una interpretación cristiana posterior. Se sabe que Constantino jamás se hizo cristiano, ni siquiera en le lecho de muerte. Consúltese, por favor, Pepa Castillo, “Año 312, Constantino, Emperador, no cristiano”, Editorial Laberinto (Colección “Año decisivos de la historia”) 2010.

Me temo, pues que estamos aquí ante otra “serpiente”, esta vez de otoño. Pero, pensándolo bien, quizás no sea una mala cosa, porque suscita la atención de las gentes sobre el fenómeno cristiano.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
Www.antoniopinero.com

Antonio Piñero Jueves, 4 de Septiembre 2014
Hoy escribe Antonio Piñero


He aquí algunas preguntas y respuestas:

Pregunta:

Qué opina del Nuevo Testamento interlineal griego-español de César Vidal y su opinión sobre la coma jóanica, aparte del fundamentalismo protestante de este señor parece interesante?

Respuesta:

Siento no conocer el Nuevo Testamento griego-español interlineal de César Vidal. Mi opinión, por tanto, será sobre este tipo de libros: me parecen un instrumento muy útil para entender el griego del Nuevo Testamento y de cualquiera autor y para empezar por ahí una vez que se ha estudiado a fondo la gramática. El peligro de una versión interlineal es que traduir así a veces significa no entender lo que verdaderamente dice el texto.

El (no la coma) comma johánico , del griego kómma, propiamente “corte”, de ahí un “inciso” en medio de otra frase que corta de algún modo el sentido es el probable añadido de 1 Juan 5,7b-8a = “Pues tres son los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres convienen en lo mismo”, me parece, con la mayoría inmensa de los investigadores, una glosa , un añadidura tardía al texto, pues falta en los mejores manuscritos en griego de esta Epístola. Sólo aparece en los latinos y muy tardíamente. Su teología es trinitaria, procede quizás del siglo IV al final; lo usó Prisciliano.
Lo de “convenir en lo mismo” parece apuntar a que las personas de la Trinidad no son en realidad personas individuales sino modos de la divinidad que es una. Como teología es respetable. Pero la Iglesia condenó este modo de pensar denominándolo “modalismo”. Si tiene tiempo consulte mi obra, “Cristianismos derrotados”, EDAF, Madrid, 2009.

Pregunta:

"Pedro vivía de comer pan, aceitunas y verduras”. (Homilías Clementinas XII, 6; rec. VII, 6). “Juan nunca comió carne”. (Hegesipo, Historia de la Iglesia II, 3). “Mateo vivía de granos, frutos de árboles y verduras, sin carne”. (Paidagogus II, 1, 16). “Santiago, hermano del señor, vivía de semillas y plantas, no probó ni la carne ni el vino.” (Epístolas a Fausto XXII, 3). El mismo Pablo escribió que no es bueno comer carne ni embriagarse, y que mientras estuviera vivo no comería más carne. (Romanos XIV, 20-21; I Corintios VIII, 13).
En base a estas citas, y considerando que cristianos de la Iglesia primitiva fueron vegetarianos, es lógico suponer que el Maestro Jesús fue vegetariano al igual que los Ebionitas y Esenios?


Respuesta:

De ningún modo. Las citas de Romanos y 1 Corintios no están bien entendidas. Lea por favor todo el pasaje completo.

Además, las Homilías Pseudo Clementinas representan un cristianismo especial, judeocristiano, en algunos puntos cercano al Jesús histórico, tardío (siglo II en adelante), en algunos aspectos gnóstico. ¡No vale como fuente histórica fidedigna sobre el Jesús histórico ni sobre todo el cristianismo primitivo en general.

Pregunta:

¿Podemos fiarnos de las genealogías de Jesús en los Evangelios de Mateo y Lucas?

Respuesta:

Pienso que no. A estas genealogías hay que añadir el testimonio de Pablo, redactado antes que los Evangelios:

“Pablo, siervo de Cristo Jesús, apóstol por vocación, escogido para el Evangelio de Dios, que había ya prometido por medio de sus profetas en las Escrituras Sagradas, acerca de su Hijo, nacido del linaje de David según la carne, constituido Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos, Jesucristo Señor nuestro”.

Ahora bien, las genealogías presentadas luego por los evangelistas para fundamentar esta ascendencia son artificiosas y no históricas. Además son inconciliables entre sí. Las diferencias son las siguientes:

De Abrahán hasta David ambas listas coinciden. Pero Lucas introduce aquí dos personajes, Arní y Admín, absolutamente desconocidos en la Biblia.

Desde David hasta la época del destierro en Babilonia, Mateo menciona 15 nombres y Lucas 21. Pero, ¡aparte de David, no coinciden en ninguno!

Desde el exilio hasta el momento del nacimiento de Jesús, Mateo incluye 14 nombres y Lucas trae 22. En este bloque sólo hay coincidencias en nombrar a dos personajes, Sealtiel y Zorobabel. Pero los padres, o los hijos de esos dos personajes son distintos en las dos genealogías. Ni una ni otra lista (Mateo-Lucas) coincide con las genealogías del Antiguo Testamento para los personajes que se nombran.

Edmondo Lupieri ha señalado que 3 veces 14 equivale a 6 veces 7, es decir, un período de “seis semanas”. ¿No habría indicado también Mateo, simbólicamente, que con Jesús se inauguraba la séptima “semana” del mundo, en la cual se acabaría éste? Se creó en la sexta y se acabaría en la séptima. Y, a su vez, en la genealogía de Lucas las generaciones entre Adán y Jesús son 77. Esto podría significar que nace en el décimo primer período de las siete generaciones. Esto supondría una división armónica del tiempo del mundo según una mente apocalíptica.

Así pues, se trata de dos listas genealógicas totalmente distintas y artificiosas cuyas contradicciones son irresolubles en términos de pura historia. Por tanto, tenemos noticias contradictorias de modo que no podemos estar seguros.

Saludos cordiales
Antonio Piñero Jueves, 4 de Septiembre 2014
Hoy escribe Antonio Piñero

He aquí algunas preguntas y respuestas:

Pregunta:

Qué opina del argumento a priori sobre la existencia de Dios? Lo explico así:

“Imaginémonos un ser infinitamente perfecto, luego ese ser existe, porque si no nos habríamos contradicho, ya que le falta la existencia”.

Podemos ver el argumento mejor si le damos la vuelta: imaginémonos un ser infinitamente imperfecto, o sea, infinitamente, tonto, débil, vulnerable, mal construido, e intuitivamente veremos que no puede existir, porque se desintegraría o colapsaría antes de un instante. Seguimos: todo lo que existe tiene que tener alguna perfección que lo mantenga en la existencia y que llegue a hacer que exista. Por ejemplo: ¿el nazismo era infinitamente malo? No podía serlo, alguna cualidad tenía que tener: inteligencia, disciplina, alguna forma de compañerismo, algún bien tenía que aportar al pueblo, porque si no, ni se habría formado ni habría resistido, pero pereció, precisamente por todo lo que tenía de malo, tonto o imperfecto. Vemos que las cosas aparecen y sobreviven por sus perfecciones y perecen por sus imperfecciones. Luego eso de que la existencia no es una perfección es una gran tontería, por más que lo dijese Kant. Un ser infinitamente perfecto tiene una fuerza infinita para llegar a existir, lo que se ve con toda claridad si salimos del Universo de Newton-Laplace y pasamos al de los multiversos, como veremos a continuación.

A lo que la mitad de los filósofos han contestado:

1.La existencia no es una perfección. 100 táleros imaginarios son tan perfectos como 100 táleros reales (Kant). ¿De verdad? Pues yo prefiero los 100 táleros reales, porque con ellos puedo comprar algo y con los imaginarios no. Prefiero una mujer real a una mujer imaginaria, porque con ella puedo hacer más cosas, incluido tener un hijo real y bien real.

2.Imagínese una isla perfecta. ¿De verdad que existe? Pues búsquela Vd. a ver si la encuentra.

Pues ya la he encontrado si existen los multiversos. Como en ellos hay todo lo que sea posible (o no sea un imposible metafísico), en uno o varios de ellos hay islas perfectísimas, de las que una es, obviamente, la más perfecta. Con las mismas, el ser infinitamente perfecto también existe y el punto del tiempo en que exista es indiferente, porque dada su perfección, desde allí puede llegar a todas partes.

Añadiría algo más: es increíble que haya filósofos creyentes que no acepten el argumento a a priori, por una razón evidente. Si Dios existe, existe por su propia fuerza, no porque lo haya hecho nadie,ergo existe en virtud de su definición, que es el argumento a priori. ¿Por qué algunos creyentes rechazan al argumento? No le veo más que una explicación, que es la consecuencia de preguntarse. ¿Las cosas son buenas porque Dios las manda o las manda porque son buenas? En el primer caso es Elí o Allah, el Señor, en el segundo es Dios, o Di (palabra indoeuropea) o sea la Luz. (obviamente, las dos cosas son lo mismo). A los budistas les parece que es la Luz y a las religiones del Libro, les gusta más que sea el Señor, yo añadiría, para meter mandamientos de matute que son los que convienen a las clases dominantes a los que llaman “Leyes Positivas de Dios”. Bueno, pues Dios no puede dar leyes positivas, porque no puede mandar más que lo que es bueno ni prohibir más que lo que es malo, ya que no es ni un Emperador Romano ni un Jefe de Tribu Oriental. Se comprende claramente que ese “Dios Positivo” encaja mejor con el autor del mundo de los argumentos a posteriori que con el Dios que es, por definición, el Bien del argumento a priori.


Respuesta:

El argumento hace reflexionar, sin duda. Pero en mi opinión pesa más el argumento de Epicuro:

Existe el mal en el mundo… (aquí podría ampliarse; cada uno lo haga; sobre todo los casos en os que inocentes “absolutos” son agredidos por males, catástrofes de la naturaleza, etc.) Dios (los dioses) o no han querido, o no han sabido o no han podido evitarlos. En cualquier caso, la existencia de ese Dios infinitamente justo y bondadoso se pone en cuestión. Hace falta pensar, en todo caso, en otro tipo de divinidad, al estilo de los estoicos (Razón universal) o de Baruch Espinosa (deus sive natura), pero desde luego no sería personal tal como nos han enseñado desde pequeños.

Pregunta:

la novela El apostol número 13 (Michel Benoit). En esta novela el autor defiende la tesis de que Jesús y sus seguidores pretendían dar un golpe (interno) en Jerusalem para conquistar el gobierno de la provincia de Judea y sustituir al rey Herodes por el propio Jesús (no sé si he utilizado los términos históricos correctos). ¿Cree plausible que los romanos permitieran esa sustitución si se encontraran con los hechos consumados y con la mayoría del pueblo a favor del nuevo rey?

Respuesta:

Mi respuesta es absolutamente negativa. Los romanos jamás aceptaron, ni iban a aceptar, ningún movimiento político, ninguno, en un país controlado por ellos, que no contara su visto bueno. Jamás. Mi novela, escrita junto con José Luis Corral, “El trono maldito” Planeta 15 Dios octubre 2014), que trata de Israel durante los años 6-41 más o menos d.C. trata este problema específicamente. Relata hechos contundentes que abonan lo que acabo de manifestar respecto a los romanos.

Pregunta:

un joven filósofo italiano, tras haber asistido a la conferencia de un teólogo sobre el Apocalipsis, propone una explicación del porqué este término ha pasado hoy en día a significar “desastre”, “catástrofe”. A ver qué opina usted de su explicación:

«Se trata, fundamentalmente, de la debilitación progresiva e inexorable de la fe en un mundo ultraterrenal. En los tiempos en que se compuso la Biblia, el fin del reino humano (apocalipsis por excelencia) representaba un fenómeno considerado positivo. Con ello se acababa el “valle de lágrimas” que es el mundo terrenal, nacido del pecado original y cuyos rasgos son múltiples desgracias, hasta la más terrible (“terrible” de “tierra”) de todas: la mortalidad. La fe en la “revelación” de un mundo ultraterrenal paradisíaco era capaz de convertir este apocalipsis en la mejor de las noticias para el hombre. A medida que se debilita tal creencia, el fin del mundo humano acaba revelándose como una desgracia desprovista de alguna semilla de esperanza. Y lo que San Pablo llamaba el último enemigo, la muerte, adquiere, para el ser humano, los rasgos de un trágico gesto final. Que anuncia la larga noche de la nada.»



Respuesta:

Aparte de que puede ser verdad que hay una debilitación progresiva de la fe en los mitos de la religión (que no en la religión misma, que encuentra otras vías de expresión en el ser humano, que tiende a la creencia), opino que explicar sólo por esta razón el cambio de significado de apocalipsis (“revelación”) a “desastre”, olvida probablemente la explicación principal y más plausible, a saber que el Apocalipsis de Juan pinta por tres veces. Así, los ciclos de los siete sellos, siete trompetas y siete copas son sustancialmente la misma visión repetida tres veces: 6,1-8,1 son una descripción sumaria de los horrores que van a venir y preparan el Gran Día de la Cólera = los siete sellos. 8,2-11,19 forman una segunda descripción de los mismos horrores y castigos: comienza la Gran Cólera = siete trompetas. 15,1-16,21 constituyen la tercera y definitiva descripción de los mismos espantos de la Gran Cólera: siete copas. Por tanto, los siete sellos, las siete trompetas y las siete copas dibujan los mismos acontecimientos, pero en oleadas sucesivas.
Son tan terribles estas desgracias que caen sobre la humanidad que no es creyente en el mesías que de un modo natural se asoció la “revelación” de los últimos días del mundo en general con la revelación de las desgracias que habrían de ocurrir en ese fin del mundo. De ahí apocalipsis = desgracia, en la mentalidad popular.


Pregunta:

¿Era Jesús descendiente de David?

Respuesta:

No lo sabemos con seguridad. Muchos que creían en Jesús como mesías así lo afirmaban; por ejemplo, Mc 10,47: “Al enterarse el ciego de que era Jesús de Nazaret el que pasaba, se puso a gritar: «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!»”.

Pero Jesús mismo lo pone en duda al parecer según Mc 12,35-37: “«¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? […] El mismo David le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?”

En Jn 7,41-42 se lee: “Otros decían: «Este es el Cristo.» Pero otros replicaban: «¿Acaso va a venir de Galilea el Cristo? ¿No dice la Escritura que el Cristo vendrá de la descendencia de David y de Belén, el pueblo de donde era David?»”, la gente ponía en duda, al parecer que Jesús fuera de la descendencia de David.

Pero esta interpretación de la “duda si es o no hijo de David” tampoco es segura. Quizás haya que ver estos pasajes de la siguiente manera: los evangelistas piensan que, aun en el caso hipotético de que Jesús no fuera realmente “hijo de David” según la carne, no importa. ¡El es el mesías, pero de otra clase!

En conjunto, los Evangelios indican con claridad que Jesús es hijo de David por medio de dos genealogías, en Mt 1,1-16 y Lc 3,23-38. En la de Mateo se afirma expresamente que Jesús era descendiente de David en 1, 1.6; y en la de Lucas en 3,31. Pero estas dos genealogías son tan diferentes que contienen graves problemas desde el punto de vista histórico.

Saludos cordiales

Antonio Piñero Miércoles, 3 de Septiembre 2014
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Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.







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