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Cristianismo e Historia

Hoy escribe Antonio Piñero


Pregunta:

Permítame una pregunta. En el Evangelio de Juan, en el capítulo 19, los judíos le piden a Pilato que haga que les quiebren las piernas a Jesús y a los dos ladrones cricificados con él. Tal práctica, aunque sólo esté mencionada en Juan (si no me equivoco) y le sirva al evangelista para mostrar el cumplimiento de la escritura, tiene visos de ser histórica, según mi parecer. Mel Gibson la recoge en su película “The Passion of the Christ”. ¿Para qué se hacía el quebramiento de las piernas y con cuáles herramientas? Muchísimas gracias por su atención. Un saludo muy cordial.


Respuesta:

Es muy posible que así fuera. Mel Gibson, al recogerla en su película, la estima ciertamente como histórica. Pero esa película no es de fiar como historia ya que sigue los Evangelios sin actitud crítica alguna.

El sistema normalmente era con mazas de hierro con mango de madera y tenía como fin, en algunos pocos casos (el castigo cuanto más durara mejor) acelerar la muerte. En el caso de Jesús y gentes pertenecientes a su grupo (como es probable) era no contaminar ritualmente la ciudad con la presencia de cadáveres, y más colgados, en el área metropolitana.


Pregunta:

Quería preguntarle por su opinión personal sobre lo que cree que le habría ocurrido a Jesús y sus seguidores si no hubieran fracasado, es decir, si Jesús no hubiese sido detenido y crucificado por los romanos. Cree que podría haber iniciado un levantamiento contra los romanos desde el templo de Jerusalén que podría haber acabado con la indepedencia de Israel de Roma y el nombramiento de Jesús como sumo sacerdote-gobernador o rey de los judíos de manera similar a como ocurrió con los héroes macabeos frente a los seléucidas anteriormente en el siglo II a. C..
Por otro lado quería añadir que llego a estas conclusiones porque Jesús en vida fue considerado profeta y al final mesías, lo que da a entender que podía tener derechos como rey de los judíos. Gracias.


Respuesta:


Es sumamente improbable, por no decir imposible esa suposición. Jamás Roma habría consentido –tarde o temprano— el menor movimiento contra el Imperio en cualquier provincia. Le pongo como ejemplo lo que ocurrió con otros movimientos semejantes.

Desde la muerte del gran Herodes en el año 4 a.C., y hasta el año 66 d.C., momento en el que estalló la primera Gran Revuelta de los judíos contra Roma, hubo muy diversos personajes que los estudiosos suelen considerar “mesiánicos”, o de rasgos similares como autodenominados “profetas de signos” --que anunciaban una señal especial de la divinidad, la cual era el inicio del fin del poderío del Imperio romano en Israel-- o gentes que se proclamaban reyes liberadores del yugo romano y que deseaban establecer el reino de David, o simplemente mesías de Israel.

Ya en tiempos de Herodes el Grande, se levantó contra el poder de Hircano II un tal Ezequías, al quien desde el poder se denominó muy despectivamente “bandido”, que pretendía liberar a Galilea del poderío de los Asmoneos –otro nombre de los reyes descendientes de los Macabeos—y que el mismo Herodes, por encargo del rey, se encargó de liquidar.

Tras la muerte de Herodes, se levantó Judas el galileo (o Judas de Gamala, existen dudas entre los estudiosos), apoyado por un fariseo llamado Sadoc. Judas era hijo de Ezequías, el “bandido” liquidado por Herodes. El prefecto Coponio acabó con él. Simultáneamente en Perea, al otro lado del Jordán, un esclavo llamado Simeón, incendió el palacio herodiano de Jericó y atacó a los ricos quemando también residencias de campo de los nobles.

Un pastor llamado Atronges se autoproclamó mesías-rey, apoyado por cuatro hermanos suyos, y procuró levantar a Judea contra las tropas romanas. No tuvo éxito. El gobernador de Siria, Varo, intervino y crucificó a unos dos mil de estos “bandidos” como escarmiento.
Otro personaje, cuyo nombre desconocemos y que fue denominado también “bandido”, es decir, insurrecto contra el poder de Roma, fue capturado por los romanos en el 44 d.C. y su banda disuelta.

Poco después apareció un tal Teudas, otro “mesías” que congregó a grandes masas antirromanas en las riberas del Jordán. Como muestra de que Dios estaba con ellos prometió dividir las aguas del río como lo había hecho Moisés con el Mar Rojo. El gobernador Cuspio Fado envió un destacamento de caballería que lo prendió y decapitó.

Un motín antirromano de graves consecuencias se produjo en Jerusalén en la Pascua del 50 d.C. tras observar la multitud que un soldado romano de los que vigilaban el entorno del Templo se mofó del santuario. Hubo revuelta, contraataque de romanos, huida atropellada de la multitud y más de tres mil muertos.

En el 52 d.C. hubo otra revuelta, esta vez casi general, por un tal Eleazar hijo de Dineo, que era otro “bandido” que llevaba más de veinte años en las montañas. El procurador Cumano logró matar a muchos de los seguidores de Eleazar, pero la revuelta se extendió por toda Judea. Hubo de intervenir el legado de Siria, con nuevas ejecuciones y crucifixiones. El gobernador que sustituyó a Cumano, Félix acabó finalmente con la rebelión: capturó a Eleazar, lo envió a Roma para escarmiento, y siguió la política de crucifixiones y otros castigos.

Aparte de otros movimientos más pequeños pero constantes, en el año 55 apareció un judío, profeta, que habitaba en Egipto, denominado enseguida “el profeta egipcio”; congregó a varios millares en el desierto y luego se dirigió para atacar a Jerusalén. Fue naturalmente liquidado por los romanos, junto con muchos de sus seguidores.



Pregunta:


Hola Antonio, tanto darle bueltas a la vida de jesus enfocansode en pequeñeses que opina usted del sacrificio de jesucristo por nosotros ante el dios que era mas presente durante la creacion en adelante?. puede ser que nos trato de liberar de Jehova vindandole su energica corporal en la tierra insinuando que la umanidad no esta sola, digo esto enfocando en los sacrificos que le brindaba a Abel y luego que paso el dilubio a Moises. me podria dar su opinion sobre el tema expuesto a debatir?


Respuesta:


Todo lo que Usted dice o insinúa son “teologuemas” o conceptos teológicos desarrollados por distintas facciones del cristianismo después de la muerte de Jesús. Además se fundan muchos de ellos en puras leyendas como la del diluvio.

Mi opinión es que cualquier tipo de teología es especulación humana a partir de textos que se creen inspirados. Un historiador se atiene a los hechos y no hace teología.


Pregunta:

LE pregunto por una traduccion de la biblia , en concreto la traduccion del nuevo mundo de las santas escrituras traducida por los testigos de jeova que le parece . YO tengo mi opinion , ya se la dire cuando reciba su contestacion perdon por alguna falta de ortografia , debido a que aun no controlo del todo el uso del teclado muchas gracias


Respuesta:


Siento no conocer esa traducción, aunque tengo un buen montón de ellas, reunidas por el Proyecto de la Biblia de san Millán, que está en marcha, en concreto la primera edición no confesional del Nuevo Testamento, universitaria, histórico-crítica, literario-crítica, no militante, con nuevas introducciones y notas no confesionales, que está prevista para 2016.
Entretanto, he dicho que para el Nuevo Testamento la Biblia que más me convence es la Cantera Iglesias de la Biblioteca de Autores Cristianos, y para el Nuevo Testamento, la Biblia de Jerusalén, nueva edición.

Pregunta:

¿Qué historicidad tienen los relatos sobe la huida de Jesús con sus padres desde Belén y la estancia en Egipto, y otros hechos relacionados con el nacimiento de Jesús según se cuentan en Mateo y Lucas?


Repuesta:

Si es muy posiblemente legendario el nacimiento de Jesús en Belén, lo es también lo que esté estrechamente relacionado con este hecho, como es la apresurada partida de Belén impulsada por la aparición de un ángel, en sueños, a José (Mt 2,13). El evangelista Lucas ignora totalmente esta huida y afirma que la Sagrada Familia volvió tranquilamente a Nazaret (Lc 2,39).
La fundamentación del viaje en Mateo, tanto la ida a Egipto como la vuelta a Nazaret, tras la muerte de Herodes, parece una historia “teológica” construida por la piedad popular cristiana para demostrar que en Jesús se habían cumplido las Escrituras del Antiguo Testamento. Mateo lo dice expresamente en 2,15 = Oseas 11,1: “De Egipto llamé a mi hijo”, y 2,23 = Jueces 13,7 LXX: “Será llamado nazoreo”: es decir Mateo consigna estos hechos expresamente porque sucedieron para que así “se cumplieran las Escrituras”.


No parece que tampoco sean verosímiles otros hechos que rodearon también el nacimiento de Jesús, tal como están contados, como la presentación de Jesús en el Templo, la purificación de María tras el parto y las profecías de Ana y Simeón son narrados únicamente por Lc 2 y están ligados al dudoso nacimiento en Belén.

El evangelista Lucas no es preciso jurídicamente, y mezcla ritos y situaciones: la presencia del niño en el Templo no era necesaria para la purificación de María. Además la ofrenda de rescate de Jesús –como primogénito que era pertenecía sólo a Dios--, era de cinco siclos (Números 15-16), monedas que no era necesario entregar al Templo de momento.

Esta ofrenda se mezcla con el sacrificio de dos tórtolas o dos pichones por la purificación de la madre, por la sangre derramada en el parto. Ya dijimos que la purificación de María era innecesaria si el nacimiento y parto habían sido virginales.

Las profecías de Ana y Simeón sobre la importancia futura del niño Jesús son inverosímiles si se comparan con datos cdel Evangelio mismo de Lucs. María no habría podido escuchar tales maravillas acerca de su hijo y luego olvidarse totalmente de ellas durante el ministerio público de su hijo.

Según Marcos sus parientes, incluida supuestamente su madre, decían que Jesús “no estaba en sus cabales” (Mc 3,21). Al parecer, al menos según Marcos (3,31-35) y Juan (7,5), las relaciones de Jesús con su madre y hermanos no eran precisamente buenas: “No creían en él”… ¿Después de lo dicho sobre Jesús en el Templo por Simeón (Lc 2,29-32, de modo que sus padres quedaron admirados, 2,33) iba a pensar su madre que Jesús estaba loco por predicar acerca de la venida del reino de Dios?

Saludos cordiales

Antonio Piñero Martes, 21 de Octubre 2014
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía IX

Pedro reanuda su discurso

La Homilía VIII termina con el relato de las curaciones realizadas por Pedro y con su despedida de las turbas junto con la invitación a regresar al día siguiente para seguir escuchando sus enseñanzas. Prosigue la estancia de Pedro en Trípolis. Su alocución se reanuda sin solución de continuidad. Dice el texto que Pedro salió con sus compañeros y se dirigió al lugar del día anterior, se detuvo y comenzó a decir. Era como si lal noche no hubiera sido más que la causa de la interrupción de su discurso.

La idolatría es el mayor de los pecados

La obsesión de Pedro en opinión del autor de la obra es una idea reiterada en abundantes pasajes de las Escrituras. El mayor pecado de la humanidad es la idolatría. En palabras de Pedro: “La mayor impiedad de todas es el abandonar al único dueño de todos y venerar a muchos dioses que no existen, como si existieran” (Hom IX 1,2). Ésa fue la causa que movió a Dios a purificar el mundo con el diluvio. La humanidad se había alejado de la piedad y del culto exclusivo del Dios único. La situación era tan grave que el remedio tuvo que ser particularmente eficaz. Encontró a un hombre piadoso al que libró del cataclismo con su familia. Noé venía a ser como un nuevo Adán heredero de las promesas del Paraíso y principio de la humanidad renovada. La historia sagrada tendrá que contar las infidelidades que trazarán las líneas de la conducta de los hombres. Será la historia de la salvación, que hará necesarios recursos supremos para que las aguas volvieran a su cauce.

Pedro insiste en que la idolatría es el mayor pecado. El pueblo debe saberlo y ser consciente de que la práctica del culto politeísta es el camino más recto para la ruina y la perdición. No vale el argumento de la cantidad de implicados en el riesgo y en la amenaza. La respuesta a los incrédulos está narrada con todo detalle en la historia del diluvio universal. Y eso que el pecado de los antediluvianos era menor que el de los actuales. Antes del diluvio mataban, adulteraban, cometían tropelías de todo género, pero solamente contra sus semejantes. “Pero vosotros, dice Pedro, cometéis impiedad contra el Dios de todas las cosas adorando en su lugar o junto a él a estatuas sin vida, y aplicando su nombre divino a toda clase de materia inerte” (Hom IX 2,2).

Necedad de la idolatría

Esta conducta es no solamente una ofensa contra el Dios único, el Dios de los judíos, sino que es una absoluta necedad. Esperar ayuda y salvación de estatuas de materia inerte, fabricadas por manos humanas, es una completa insensatez. Los templos de los dioses paganos tienen que ser custodiados por guardias apoyados por mastines. Las estatuas inertes son incapaces de defenderse contra los ladrones. No son nada más que materia sin vida y sin capacidad de ayudarse a sí mismas o ayudar a sus devotos.

La monarquía y la poliarquía

Pedro acusa a sus oyentes de no saber distinguir entre la monarquía y la poliarquía. El significado de la monarquía es equivalente en el contexto de las Pseudo Clementinas a la unidad de Dios. Pero el ejemplo vale también a nivel humano. La monarquía es fuente de concordia, mientras que la poliarquía es origen de guerras continuas. Porque lo que es uno no puede luchar contra sí mismo, mientras que los que son muchos tienen motivos para emprender luchas entre ellos. ¿Qué sería del mundo si hubiera multitud de dioses aspirantes a dominar sobre los demás?

Un argumento válido para la estrategia dialéctica de Pedro es el ejemplo bíblico de Noé y sus descendientes. Cuando Noé reinaba como rey único, todo estaba en orden y reinaba la concordia. Pero cuando murió, sus descendientes ambicionaron el reino y promovieron toda clase de recursos para conseguir el mando. Se sirvieron de guerras, engaños y hasta de la persuasión. Uno de los descendientes de Noé fue su hijo Cam, del que se derivaron las tribus de los egipcios, babilonios y persas. Las relaciones entre todos estos pueblos fueron cualquier cosa menos cordiales y solidarias.

Pedro traslada estos ejemplos a la esfera de los dioses paganos, su culto, sus instituciones y sus devotos. Las Pseudo Clementinas contarán las repetidas luchas entre los distintos dioses del panteón griego. Los poetas mismos narran sus guerras, sus adulterios y su corrupción con tal de eliminar los peligros de verse privados del ambicionado reino con sus poderes y sus honores.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro




Antonio Piñero Domingo, 19 de Octubre 2014
Hoy escribe Antonio Piñero


Pregunta:

De la lectura del libro de Rius-Camps "Lucas. Demostración a Teófilo: Evangelio y Hechos de los Apóstoles según el Códice Beza" me queda la impresión de que el texto llamado alejandrino está más "editado" respecto al original que el de este códice. Usted dice en un artículo que este tipo textual utiliza trasposiciones y correcciones ¿Podría dar ejemplos? ¿Tienen alguna tendencia?
Respuesta:


El texto del Códice Beza es de 1 a un 10% más largo (según lugares) que el que se imprime normalmente (basado en el códice Vaticano fundamentalmente más el Sinaítico). Creo que su impresión de que el Codice Beza está más editado que el Sinaítico y Vaticano es errónea.

Siento ahora no tener mucho tiempo, porque estoy abrumado con compromisos editoriales, para poner ejemplos detenidamente. Las pequeñas transposiciones y cambios son continuas en D respecto a Vaticano y Sinaítico. Vea por favor el aparto crítico de Nestle-Aland 28ª y lo comprobará Usted mismo. Y par cambios más amplios, vea por favor, en el mismo aparto crítico:

D 6,10-11
D 11,2
D 11,25-26
D 12,10
D 13,28
D 14,7
D 15,7, etc.

En Lucas es famosa la adición entre los vv. 4-6 del capítulo 6. Otra famosa es el texto largo y corto del relato de la Última Cena: Lc 22, 15-20 donde Lc omite parte del v. 19 y todo el 20; o en Mt 20,28 hay un añadido muy largo

En cuanto al sesgo del códice D: me parece imposible poderlo resumirlo en pocas palabras porque hay que precisarlo en cada variante.



Pregunta:
¿Es histórica la matanza de los inocentes narrada por Mateo?

Respuesta:

Opino lo mismo que en el caso anterior. Este hecho es también altamente inverosímil, no porque Herodes no fuera capaz de las mayores atrocidades, sino porque conocemos muy bien por Flavio Josefo los últimos años del monarca y en ninguna parte de su obra, ni en los fragmentos de otros autores, se recoge una acción de tal calibre, una matanza indiscriminada de niños entre sus súbditos, que habría provocado una revuelta popular sin precedentes, tal que habría dejado alguna huella en los textos que hablan del final del reinado de ese monarca.

El interés de la leyenda popular recogida por Mateo es realzar la trascendencia del personaje, Jesús, que se mide por la tremenda reacción de sus adversarios importantes, y a la vez impotentes, contra él.

Saludos cordiales

Antonio Piñero Domingo, 19 de Octubre 2014
La Vida de Jesús a la luz de los Evangelios Apócrifos (534). Las conclusiones del libro
Hoy escribe Antonio Piñero

Tal como prometí ayer transcribo hoy los párrafos conclusivos del libro, porque creo que pueden ser de interés general:

Hoy día asistimos a un cierto resurgimiento del interés por la literatura apócrifa neotestamentaria, en especial por los evangelios. Mucho de ello se debe, en círculos esotéricos o afines de nuestros días, al deseo morboso de encontrar en este corpus de escritos no admitidos como sagrados por la Iglesia oficial, algunas verdades, más o menos interesantes o comprometidas, que esa misma Iglesia, sobre todo la católica, habría pretendido ocultar a la vista de los fieles. Además algunas personas creen poder encontrar en la enseñanza secreta de Jesús, que parcialmente transmiten algunos apócrifos sobre todo los de Nag Hammadi y afines, la cara oculta de Cristo.

Frente a este interés se debe insistir en varias cosas. Primera: estos textos apócrifos no pueden hoy ocultarse. Son manuscritos conservados en museos e instituciones públicas; no son ya propiedad de las iglesias cristianas, sino de las ciencias de la Antigüedad --la filología y la historia antigua-- que deben estudiarlos, y de hecho lo hacen, como cualesquiera otros documentos que nos han legado los pasados siglos en Occidente. Segunda, como la Iglesia libró y ganó la batalla contra ellos sobre todo a partir del siglo IV, hoy día no tiene interés ninguno en mantenerlos ocultos. Insistimos en que la inmensa mayoría de las ediciones modernas de los evangelios apócrifos está realizada por eclesiásticos con las bendiciones de los obispos respectivos. Tercera: es importante tener en cuenta la fecha de composición de los evangelios apócrifos. Como hemos sostenido ya, la inmensa mayoría son muy tardíos, y los más antiguos de todos, como el Evangelio gnóstico de Tomás y el Protoevangelio de Santiago, son en su forma actual al menos posteriores cronológicamente a la composición de los evangelios aceptados como canónicos. Da la casualidad que los escritos de Marcos, Mateo Lucas y Juan son los evangelios probadamente más antiguos de todos los que se conocen. Sólo este dato coloca de inmediato a estas obras apócrifas evangélicas en el rango de la literatura de ficción, a la vez que arroja luz sobre el valor y trascendencia de estos textos: en verdad casi sólo valen para la historia de la teología y de las ideas religiosas del siglo II, o posteriores a él, y no para desvelar auténticos secretos de la vida de Jesús o de los orígenes del cristianismo.

Y una última y clara consecuencia: prácticamente toda la segunda parte de este libro, que está basada en los evangelios apócrifos –menos, como dijimos, la primera sección de la sección dedicada a “Jesús y el sexo”- es pura ficción: no corresponde a ningún Jesús de la historia, sino a uno legendario, a veces desagradable. Y si la imagen de Jesús que de estos evangelios apócrifos se desprende es la que hemos intentado presentar a nuestros lectores, podemos preguntarnos al como indicamos en el Prólogo: ¿es éste “otro Jesús” -muy diferente en verdad al que conocemos comúnmente- más interesante y complejo que el que se trasluce a través de la lectura crítica de los evangelios reconocidos como oficiales? ¿Resultaría hoy productivo y operante esconder o escamotear estos documentos apócrifos a los ojos de los “cristianos de a pie” como si la imagen del Jesús que de ellos se desprende fuera una maravilla por contraste con la que nos proporcionan otros textos antiguos aceptados como canónicos por el común sentir de las iglesias cristianas? Al lector le toca juzgar y responder a estas cuestiones aunque el autor se ha expresado ya con claridad.

Así pues, quien esto escribe deja la última palabra al lector. En la segunda parte de este libro el autor no tiene ningún interés personal por esta imagen –todo lo contrario-, sino que se ha limitado a recomponer la historia que de modo confuso, deslavazado, repetitivo y hasta cierto punto notablemente aburrida nos presenta el abigarrado conjunto de nuestros apócrifos evangélicos. Es muy posible que se perciba así gráficamente que el acercamiento al Jesús de la historia, el único que en verdad interesa, debe hacerse a través de los documentos más cercanos cronológicamente a Jesús, los evangelios canónicos, aunque de la mano de la crítica filológica e histórica.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Antonio Piñero Sábado, 18 de Octubre 2014
La Vida de Jesús a la luz de los Evangelios Apócrifos (533)
Hoy escribe Antonio Piñero

Hace unas tres semanas o más que ha salido la 3ª edición, corregida y muy aumentada de un libro mío escrito en 1992 que se titulaba entonces “El otro Jesús. Vida de Jesús según los evangelios apócrifos”. Fue publicado en El Almendro de Córdoba y tuvo en España varias reimpresiones. Tuve la suerte de que el libro se tradujera al francés, alemán, italiano, portugués (en sus dos versiones, europeo y brasileño) y finalmente ahora se está traduciendo al inglés después de tantos años. En el extranjero el libro tuvo buena fortuna y se hicieron al menos dos ediciones en todas la lenguas, menos en italiano que fueron tres, muy bellamente ilustradas con láminas de pintores italianos a todo color. Una de estas fue una coedición con el periódico “Il Corriere della Sera”, donde salió como una suerte de colofón a la venta en gruesos fascículos de La Biblia de Jerusalén en italiano. A la verdad tuvo suficiente éxito, y calculo que en Italia han debido de venderse más de 70.000 (digo “calculo” porque si escribo aquí el pago de regalías o derechos de autor, los autores se tirarían al suelo de risa o bien se llenarían de lágrimas).

Pasó el tiempo y desembarcó en España la Editorial Esquilo de Lisboa, y uno de los libros que publicó fue este. Entonces, para no editarlo exactamente igual después de tantos años, se me ocurrió añadir un par de capítulos que presentaran los datos más importantes de la vida oculta de Jesús según los Evangelios canónicos. Trataba así de los siguientes temas: la familia, padres y los antecesores de Jesús, su fecha y lugar probables de nacimiento, incluido el día, si es que se podía precisar, o no; su lengua materna, oficio, si pertenecía o no a una familia de sacerdotes, puesto que se afirmaba de su pariente Juan Bautista que sí pertenecía, y finalmente cuánto duró la vida oculta. Aunque estos capítulos no ocupaban muchas páginas, había ya una reelaboración, un añadido y sobre todo el suministro de datos de los evangelios canónicos para que el lector pudiera compararlos con los ofrecidos por los apócrifos. El libro, bien editado, llevaba el título: “Jesús. La vida oculta”.

Pero la Editorial Esquilo no prosperó en España, más por impericia y desconocimiento del mercado español de su director que por la falta de los lectores. Lo cierto es que de la noche a la mañana desapareció del mapa, sin despedirse…, naturalmente dejando tras sí una buena ristra de impagados.

Parecía ya que el libro dormía su sueño definitivo, cuando Sebastián Vázquez y un grupo de amigos fundaron una nueva editorial, con el título de “Los Libros del Olivo”, en donde se suscitó la idea de una reedición. No me pareció entonces, una vez más, publicarlo tal cual, sino someterlo de nuevo a revisión, dándole una primera parte definitiva, por muchos años, según creo. La idea fue ofrecer al lector no unos cuantos datos de la vida oculta de Jesús según los textos canónicos, sino un breve, pero completo, comentario a los denominados “Evangelios de la Infancia”, es decir, Mateo 1-2 y Lucas 1-2. Este comentario me parecía para el lector mucho más interesante, pues era un análisis de los textos canónicos en donde no faltara ningún tema importante. El método de análisis sería el filológico usual, histórico crítico y literario, de modo que ofreciera a los lectores los medios de formarse por sí mismo un opinión acerca de la vida oculta de Jesús, esta vez no según los apócrifos, sino según los textos admitidos por la Iglesia como sagrados.

Este añadido tiene unas 110 páginas. Opino que suministra la información esencial y está dividido en 38 pequeños apartados que recogen la información de la edición anterior y las ideas que he vertido en mi obra de divulgación “Ciudadano Jesús” (Madrid, Atanor, 2012). Son los siguientes:

1 Cómo empezaron a recogerse noticias de la vida oculta de Jesús
2 Antecedentes: el origen de Jesús: Mateo 1,1-17 + Lucas 3,1
3 El nacimiento de Juan Bautista: Lucas 1,5-25
1. Personajes que intervienen: Lucas 1,5-7:
2. Anunciación del nacimiento de Juan Bautista = diálogo del ángel con Zacarías, padre del Bautista: Lucas 1,8-23
4 La anunciación a María: Lucas 1,26-38
5 Las dudas de José
Virginidad antes del parto
6 Visitación a Isabel y “Magnificat”: Lucas 1,39-56
7 El nacimiento del Bautista (Lucas 1,57-66)
8 El “Benedictus” (Lucas 1,67-79.80)
9 El nacimiento de Jesús (Mateo 1,25 + Lucas 2,1-6)
Virginidad durante el parto
Virginidad después del parto
10 ¿Nació Jesús de un modo ilegítimo?
11 ¿Dónde nació Jesús?
12 Fecha del nacimiento de Jesús
Fecha del censo de Quirino
Dificultades con el censo de Quirino
13 ¿Computamos bien los años? ¿Cuándo fue realmente el año 1?
14 ¿Cuál fue el día del nacimiento de Jesús?
15 La anunciación angélica a unos pastores (Lucas 2,8-9)
16 Reacción de los pastores (Lucas 2,15-20)
17 Circuncisión e imposición del nombre (Lucas 2,21)
18 Presentación de Jesús en el Templo. Purificación de María (Lucas 2,22-24)
19 Los profetas Simeón y Ana (Lucas 2,25-35)
20 Los magos de oriente (Mateo 2,1-12)
21 El mensaje teológico de este pasaje en su conjunto
22 La historicidad del relato de los Magos
23 ¿Cómo pudo plasmarse en concreto la historia de los magos y la estrella maravillosa?
24 ¿Cuál pudo ser el transfondo del Antiguo Testamento que ayudó a plasmar la leyenda de los magos?
25 Herodes intenta matar al recién nacido rey de los judíos (Mateo 3,13-20)
26 ¿Es verosímil la matanza de los inocentes?
27 Claves para entender lo que quiso decir Mateo
28 Huida a Egipto y vuelta a Israel (Mateo 2,21-23)
29 ¿Interpretaciones modernas?
30 ¿Creía Mateo que lo que él narraba había ocurrido así?
31 La duración de la vida oculta de Jesús
32 ¿Tuvo Jesús hermanos?
33 La lengua hablada por Jesús
34 La formación de Jesús: ¿sabía leer y escribir?
35 El oficio de Jesús
36 Jesús ¿soltero, casado, viudo? El estado civil de Jesús
37 Jesús, ¿laico o sacerdote?
38 Jesús y su madre en el templo de Jerusalén (Lucas 2,41-52)

La segunda parte ha quedado igual, salvo la corrección de erratas. Los temas de los capítulos son:

1 María la elegida
2 El nacimiento del Salvador
3 El nacimiento de María
4 El nacimiento del Salvador
5 El rey Herodes
6 Vuelta a Nazaret
7 La muerte de José
8 Vida pública
9 Jesús y el sexo
10 El final terreno de Jesús
11 Descenso a los infiernos
12 El final de Antipas y Pilato
13 El tránsito de María
14 Las enseñanzas secretas de Jesús


El prólogo y el epílogo han sido modificados en consecuencia. Y la intención, según he indicado ha sido que, leyendo este libro, el lector observe y juzgue por sí mismo en qué grado pueden los evangelios apócrifos enriquecer o cambiar la imagen que de Jesús se puede uno formar leyendo críticamente las fuentes que informan sobre él en los libros aceptados como canónicos, es decir, fundamen¬talmente los tres primeros evangelios, Marcos, Mateo y Lucas. ¿Es realmente más atractiva la imagen de Jesús de los evangelios apócrifos que la ofrecida por los canónicos? Cuando llegue a las páginas finales de este libro, estoy totalmente seguro de que el lector podrá sin duda responderla.

También, de paso, podrá formarse el lector una idea sobre el debatido tema del ocultamiento sospechoso por parte de las diversas iglesias, en especial la católica, de estas fuentes apócrifas, por el temor de que se pueda descubrir ante los lectores una imagen de Jesús más atractiva que la ofrecida comúnmente a sus fieles en la predica¬ción o en los libros de lectura espiritual que reinterpretan la imagen de Jesús presentada en los evangelios canónicos. Hay actualmente mucha gente que opina que los detalles desconocidos de la vida de Jesús, y las obras que los contienen –los evangelios apócrifos- han sido escamoteados sistemáticamente por las iglesias cristianas, en especial la católica. Puedo adelantar al lector que esto no es verdad, puesto que los restos de los escritos evangélicos apócrifos –a veces obras enteras, otras algunos fragmentos de ellas, en algunos casos sólo los títulos- han sido publicados en todos los idiomas cultos. En muchas ocasiones han sido autores eclesiásticos, con las bendiciones de sus iglesias respectivas, los que han editado estos textos a partir de los manuscritos más antiguos. Por tanto, son perfectamente accesibles y legibles por cualquiera que tenga interés.

Mañana transcribiré los últimos párrafos del epílogo porque creo que son de interés general.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
Www.antoniopinero.com
Antonio Piñero Viernes, 17 de Octubre 2014


Hoy escribe Antonio Piñero


Pregunta:

Me gustaría nos de un alcance y explicación del libro El discurso verdadero contra los cristianos de Celso.

Respuesta:
La respuesta más fácil y directa la tiene Usted en la Wikipedia en inglés o en alemán, su Usted puede leerlo. Es información normal.
Lo fundamental de Celso es que su obra se perdió (la quemarían los cristianos) ya que era un ataque racionalista y virulento contra los Evangelios, Jesús y la Iglesia, compuesto en el 170 d.C. Pero tenemos la refutación de Orígenes, y como lo cita al pie de la letra ante de oponerle sus razones, hemos podido recuperarlo.

Pregunta:

Profesor, podría ud. luego explicar con mejores detalles la siguiente opinión?
En el Nuevo Testamento se traduce la palabra Gehenna por Infierno, mas esa palabra hace referencia al Valle de Hinón, en Jerusalén, que en tiempos de Jesús había un basurero allí donde la gente lanzaba desperdicios y cadáveres o les pegaban fuego a la basura y los muertos.
Parece que para un judíos o israelita, ir a parar allí era vergonzoso. Ir a parar allí significaba haber muerto fuera de la bendición de Jehová, el cual según Isaías y otros autores, formaría un nuevo cielo y una nueva tierra que sería habitada por los justos y los resucitados.
Para un hebreo de esa época la meta de la vida no era ir al Cielo, sino vivir prósperamente: con rebaños, granos, y una descendencia noble que le diera continuidad a esa prosperidad. Una muerte noble significaba ir a parar al Seol, es decir, ser enterrado con honor por sus familiares.
En el Antiguo Testamento prácticamente no hay mención de la Ultratumba, el mundo sombrío donde la gente continuaba existiendo. En el judaísmo el hombre es barro animado por el espíritu prestado de Jehová. No hay nada que tenga que sobreviva a la muerte.
En el cristianismo es que se introduce eso de la vida después de la muerte.

Respuesta:

Lo que Usted dice es solo aplicable al judaísmo anterior a la época helenística, es decir, después de la muerte de Alejandro Magno en el 323 a.C. hasta la época de Jesús, en lo que aquí nos interesa.

Entonces el judaísmo cambió muchísimo y entre otras cosas aceptó de la religión griega popular y de la religión irania las creencias en el mundo futuro, en le inmortalidad del hombre (no solo del alma) en la justicia divina de ultratumba, el cielo y el infierno, etc.
En tiempos de Jesús ya los judíos piadosos creían en todo eso. Nada de ello lo inventó el cristianismo, sino que lo recibió del judaísmo helenizado.

Si le fuera posible, consulte mi libro, “Biblia y Helenismo. Pensamiento griego y formación del cristianismo”, Edit. El Almendro, Córdoba, España, 2006, el capítulo dedicado a la transformación del judaísmo en la época helenística. Creo que hay versión electrónica.

Pregunta:

1) La historia de samson, jonas y el gran pez, son reales o tan solo leyenda? 2) los acontecimientos de moises fueron historicos o tan solo tradicion? Hay pruebas de los poderes de y la salvacion de moises cuando niño? 4) job historico o leyenda? 5) fue salomon el hombre mas sabio del mundo como la biblia lo pinta? 6) como podriamos comparar o avaluar la sabiduria de salomon con hombres no biblicos y no judios como; pitagoras, nicolas teslar, y otros?

Respuesta:

1 Son leyendas populares utilizadas para transmitir un mensaje religioso.
2 En su inmensa mayoría, también legendarios. No hay pruebas.
4 Job canónico es una obra literaria con mensaje teológico. Por tanto no tiene un transfondo real. El Job Apócrifo (Apócrifos del Antiguo Testamento, Edic. Cristiandad, Madrid, 1986, vol. V) es totalmente legendario
5 Salomón es prácticamente todo legendario. Hay un libro de Finkelstein y Silbermann exactamente sobre David y Salomón. Busque en Google.
6 No se puede comparar históricamente.



Pregunta:

Me tomo la libertad de escribirte para preguntarte acerca de la novela que nos comentaste el otro día en la grabación de La Escóbula. He leído que el próximo día 17 hay presentación en Madrid, pero me surge la duda de si es exclusivamente para la prensa o yo podría asistir. En caso de ser cerrada, ¿planeáis presentarla en algún momento para el público? Muchas gracias de antemano.

Respuesta:

A la verdad solo sé que por ahora no hay presentación pública de “El trono maldito” (que por cierto sale a la venta mañana, 14 oct., simultáneamente en toda España, ya que Planet saa sus novedades los martes) por ahora. Lo del día 17 oct. Es una presentación a la prensa, radio y TV. Pero tampoco sé por ahora exactamente cómo.

Pregunta:

Quisiera saber su opinión sobre el santo cáliz de la catedral de Valencia, recientemente el vaticano ha reconocido su posición a favor de esta reliquia ¿Que opina usted sobre este tema?. Gracias.
Respuesta:

Es cierto lo del apoyo de parte de la Iglesia. Por ejemplo, no la de León.
Pero hay por lo menos 200 cálices “auténticos”. Las noticias sobre esos cálices empiezan en serio unos quinientos años después Dios la muerte de Jesús.
Además: Lea por favor mi respuesta en este mismo “Compartir” sobre la inverosimilitud de la interpretación de la Última Cena como se entiende normalmente siguiendo una visión divina de Pablo de Tarso.

Pregunta:

¿Evolucionó la leyenda de los “magos”?

Respuesta:

Este desarrollo comienza muy pronto, pues la piedad popular se interesó por estas figuras simpáticas, pero muy poco dibujadas en la narración de Mateo. A mediados del siglo II, el evangelio apócrifo, llamado Protoevangelio de Santiago, son sólo los magos los que acuden a rendir homenaje al mesías y ¡no los pastores!

Con el éxito de las reliquias entre los cristianos, sobre todo a partir del siglo IV, cuando la madre del emperador Constantino trajo a Europa restos del lignum crucis, se propagaron también reliquias de los magos. El emperador Federico Barbarroja, que había hecho una campaña contra Italia, se apoderó de las reliquias y las trasladó a la catedral de Colonia. Todavía se conservan allí.

El siguiente paso fue precisar el vocablo “magos”, sin más. ¿Cuántos? Eran tres exactamente. Con toda probabilidad se pensó que cada uno portaba uno de los tres regalos: oro, incienso y mirra. Hubo varias interpretaciones alegóricas de los regalos, pero finalmente se desarrolló una de ellas: el oro simboliza la virtud; el incienso, la oración; la mirra, el sufrimiento.

Otro paso fue darles nombres: En Oriente el primer intento conocido es el de un escrito siríaco, del siglo IV, anónimo, llamado “Cueva de los tesoros”, que los llama Hormizda, rey de Persia; Yazdegerd, rey de Sabá, y Perozad, rey de Arabia. Más conocida por los cristianos es la tradición occidental que los denomina Melkón o Melchor, Gaspar y Baltasar. La primera mención aparece en una traducción al latín, del siglo VI, de una crónica griega anterior.


Saludos cordiales
Antonio Piñero Jueves, 16 de Octubre 2014
Hoy escribe Fernando Bermejo

Los relatos evangélicos del arresto de Jesús contienen algunas de las incongruencias más flagrantes de estos textos. Las contradicciones se dan entre los distintos evangelios, pero se producen también en el seno de una misma obra. Otras incoherencias afectan por igual a todos los relatos: por ejemplo, precisamente quien –según los propios evangelios– se hace responsable de recurrir a la violencia no es arrestado ni crucificado, mientras que sí lo es quien no lo hace –y quien, según varios evangelios, se opone a su uso (hasta el punto de realizar un acto milagroso para contrarrestar sus efectos).

Tales incongruencias inducen a pensar que algo considerablemente más grave sucedió en Getsemaní, algo que el relato preservado ha estilizado hasta extremos prácticamente irreconocibles. Esta es la tesis de varios estudiosos desde el s. XVIII, y es francamente plausible, pues está también en consonancia con la obvia edición que han sufrido a todas luces otros muchos pasajes, como el relato del incidente del Templo o el absurdo diálogo relativo a las espadas en Lc 22.

Por supuesto, los exegetas confesionales se atienen como a un clavo ardiendo al incongruente relato evangélico, según el cual la violencia de Getsemaní se limita a un acto aislado de un sujeto especialmente beligerante, un discípulo de Jesús lo bastante obtuso como para no haber entendido que su venerado maestro nada quería tener que ver ni tenía que ver con espadas, como no fuera en sentido metafórico.

El relato de Lc hace pensar algo diferente, por supuesto a pesar del piadoso evangelista. De entrada, en Lc 22, 49, los discípulos preguntan: “Señor, ¿golpeamos con la espada?”, lo cual presupone que ellos –todos ellos– estaban armados [recientemente, un conocido exegeta, Dale Martin, ha tenido la decencia –aunque en un artículo que deja, por otros motivos, bastante que desear– de reconocer que esta es la lectura con mucho más probable, tanto de Lc como también de Marcos, y que si los discípulos estaban armados es porque Jesús quería que lo estuvieran: cf. D. B. Martin, “Jesus in Jerusalem: Armed and Not Dangerous”, Journal for the Study of the New Testament 37, 1 (2014) 3-24.]

Pero o el discípulo o el evangelista tenía mucha prisa, pues en el relato no se recoge la respuesta de Jesús. Uno de ellos saca la espada para hacer de las suyas y cortar una oreja. El resto es conocido, pues las Sagradas Escrituras no mienten ni se equivocan:

“Y respondiendo dijo Jesús: ‘Dejadlo, hasta aquí’. Y tocándole la oreja, lo curó”.

Lo que aquí nos interesa no es cómo cura Jesús una oreja cortada, pues esto es un milagro y los milagros están más allá de nuestro pobre entendimiento. Tampoco nos interesa cómo es que nadie le da las gracias por tan gentil –o judío– gesto. Un poco de gratitud no estaría mal, ¿no? Pero ya sabemos que quienes van a detener a Jesús son malos malísimos, y como no son bien nacidos no son agradecidos

No, lo que aquí nos interesa es otra cosa. Nos interesa esa concisa frase que Jesús emplea justo antes de su generoso milagro auditivo. Porque, aunque a menudo se traduce como “Ea, ya basta”, “No haya más”, o algo por el estilo, resulta que en griego la expresión –o más bien la doble expresión– es: eâte heōs toútou, en la que eâte es la segunda persona de plural del presente de imperativo del verbo eáo. Repitámoslo: la segunda persona de plural. Esto significa que –a diferencia de lo que ocurre en Mt 26, 52 y Jn 18, 11– en donde Jesús se dirige solo al discípulo que usa la espada– aquí ordena parar una acción a varios discípulos (¿a los discípulos en general?), a pesar de que antes se ha dicho que solo uno de ellos había sacado la espada.

Por supuesto, esto probablemente no signifique nada, pues aquello que los doctores de la Santa Madre Iglesia no reconocen como significativo no tiene significación alguna. Pero vayan ustedes a saber si algunos más de entre los discípulos, armados todos con espada como reconoce Dale Martin, no la habrán desenvainado para probar su acero. Vayan ustedes a saber si no tenían ya ganas de pegarle unos mandobles al poder de las tinieblas y a sus acólitos. Vayan ustedes a saber qué les dijo realmente Jesús, si les dijo algo. Vayan ustedes a saber por qué los discípulos estaban armados con armas pesadas (¿o es que las mákhairai eran armas ligerísimas…?) si su venerado maestro era un pacifista que jamás habría permitido su uso. Vayan ustedes a saber.

Saludos cordiales de Fernando Bermejo
Antonio Piñero Miércoles, 15 de Octubre 2014
Hoy escribe Antonio Piñero

Pregunta:

Acabo de escuchar en el programa de radio la Escóbula de la brújula en R4G su intervención sobre los apócrifos. Como siempre, me ha parecido muy interesante todo lo que Usted aporta, de hecho ya llevo dos libros suyos leídos. Pero al tocar el tema de la mujer en tiempos de Jesús me ha sorprendido cuando Usted ha comentado que la tendencia de los estudiosos de hoy en día es hacia que la mujer jugó un papel más importante de lo que nos han contado. Mi pregunta, o reflexión, es ¿Pueden los historiadores estar influidos por las tendencias de la época a la hora de tratar un tema? ¿La influencia del feminismo actual influye en la manera de ver este tema, o es que hay nuevas pruebas que demuestran el cambio de criterio?

Respuesta:

No recuerdo qué dije exactamente, pero mi idea es:

A) Que en un papiro descubierto no hace demasiado tiempo, no me acuerdo ahora su denominación exacta, se permite a la mujer enajenar propiedades, tomar la iniciativa en el divorcio, exigir reparaciones económicas al marido que inicia el divorcio, etc. Por tanto, tenía la mujer más atribuciones que las que creíamos.

B) Que en Galilea tenemos noticias de mujeres que llevaban los negocios de la casa, que iban a los mercados a vender y comprar sin sus maridos y que ejercían oficios como los de cantinera u hospedera por sí mismas.


Pregunta:

¿Designar a Jesús como "hijo de María" era bastante insólito. Marcos nunca menciona a José. Eso podía ser una alusión a la posibilidad, e incluso probabilidad, de que Jesús fuera conocido en Nazaret como hijo ilegítimo.
No cabe la menor duda de que este texto preocupó a la Iglesia primitiva, pues cambió sustancialmente cuando Mateo incorporó esta parte del evangelio de Marcos a su propio evangelio?

Respuesta:

Ciertamente es insólito si se parte del supuesto de que sabemos con seguridad de que José vivía aún. Pero no lo sabemos. Por tanto, en el caso de que José hubiese fallecido ya en esas fechas –cosa más que posible dada la edad de Jesús, de la mortandad media de varones en la época y de la posibilidad de que fuese cierta la tradición de que José se casara con María a una edad madura (por la razón que fuera)-- esa denominación sería muy natural.
Así que en realidad no sabemos.


Pregunta:

Ud. sostiene que Jesús fue un personaje histórico que fue idealizado y divinizado por sus seguidores y que en los Evangelios se encuentran superpuestos tanto el Jesús histórico como el Cristo Celestial, mi pregunta es la siguiente: la institución de la eucarística ¿puede ser considerada como un hecho histórico posible o es tan solo un elemento mítico del personaje de Jesús? La inquietud se origina en base a los demás mitos paganos existentes en la antigüedad donde la consagración del pan y del vino ocupa un lugar central como rito religioso.

Respuesta:

He escrito muchas veces sobre este tema en mis Blogs, “Cristianismo e Historia” y “El Blog de Antonio Piñero”. Utilice el buscador, por favor. Pero le respondo:

La Eucaristía tal como la interpreta Pablo en 1 Corintios 11,23-26, y entendida al modo católico común, no es una tradición comunitaria, aunque suele afirmarse que es así, sino el producto de una revelación divina a Pablo, según él mismo lo expresa. Además es casi imposible que encaje con lo que sabemos del Jesús histórico.

Encaja muy difícilmente, por no pronunciar un no rotundo. Me parece que la institución de la eucaristía no pudo proceder de Jesús, o mejor no se le pudo pasar a Jesús por la cabeza, porque hubiera supuesto para él (es decir, al haber instituido una eucaristía tal como lo presentan Pablo y los Evangelios) una ruptura absoluta con todos los esquemas sacramentales del judaísmo que él profesaba.

El judaísmo no tenía propiamente en el siglo I ninguna concepción parecida a la de “sacramento” --idea que desarrollarán más tarde los cristianos pasado el tiempo--, pero sí la idea básica de que toda acción que conllevara el perdón, la gracia divina o la presencia divina había de hacerse en el Templo y por medio de ritos ejecutados por los sacerdotes de la estirpe de Aarón y Sadoq.

Además: en el judaísmo no cabía, ni cabe, ni por asomo, la idea de la “comunión o ingestión del dios”. Y la eucaristía cristiana, con su ingestión de vino y pan como sangre y cuerpo de Cristo se parece muchísimo a este concepto. Creo que el Jesús histórico no habría podido admitirlo.

Sabemos que parece probado por la investigación sobre el Jesús de la historia que éste jamás rompió los lazos con el judaísmo, ni se le ocurrió fundar religión nueva alguna. Por ello, resulta bastante improbable que fuera él el que instituyera un rito que rompía los moldes del judaísmo. ¿Cómo se iba a presentar Jesús, como prototipo de un mesías judío, un “domingo de ramos”; poco más tarde, al día siguiente, lunes purificar el Templo con lo que afirmaba su validez absoluta, y en la noche del jueves instituir un rito que rompía con todo el sistema expiatorio y sacrificial del judaísmo y que, por si esto fuera poco, estaba construido sobre y contra un tabú firme de los judíos, el tabú de no ingerir sangre?

Además, los judeocristianos que frecuentaban el Templo, es decir, los cristianos primitivos dibujados en los Hechos de los Apóstoles, dirigidos por los apóstoles, que habrían estado en la Última Cena, no podían a la vez ser piadosos judíos y participar en una eucaristía paulina. También ellos romperían con el judaísmo…, y sabemos con toda seguridad que eso no fue así en absoluto.


Pregunta:

No se si puede contestar a mi pregunta pero siempre he intentado saber donde esta la verdad, que religion es la que mas se aproxima al autentico cristianismo. y como se puede saber a ciencia cierta. Gracias.

Respuesta:

El auténtico cristianismo es una cuestión de la indagación histórica. Y en la historia, sobre todo la antigua, donde hay tan pocos datos, es muy difícil alcanzar la verdad. Puede decirse que la verdad absoluta no existe y que si hay alguna verdad sería aquello en lo están más o menos de acuerdo todos los historiadores –es decir, el consenso— formado acerca de cada cuestión concreta. Y aquí, en lo que Usted pregunta, no encuentro un consenso.

Por tanto, es posible que lo que se parezca más al verdadero cristianismo y al Jesús histórico es lo que intente imitar aquello que él fue: un predicador del reino de Dios, con todas sus características, sobre todo a los pobres. Yo creo que lo que más se parece a eso el grupo o comunidades del cristianismo que practica sinceramente la teología de la liberación.

Pregunta:

¿El pasaje de la transfiguración que se encuentra en los tres primeros evangélios hace referencia al "Jesús Histórico" o al "Jesús resucitado"? ¿Será un añadido?
Entonces para usted Antonio, el Jesús Historico ¿Es un ser? y además ¿Cual sería la diferencia entre el Jesús historico y la "Segunda Persona de la Trinidad"?

Respuesta:

La transfiguración no es un suceso histórico, sino lo que se denomina una leyenda cultual, que presupone ya la divinización de Jesús.
El Jesús histórico fue un rabino carismático, exorcista, sanador, profeta-proclamador de la venida inmediata del reino de Dios. Por tanto un ser como Usted y yo.
Esa persona se diferencia de la Segunda Persona de la Trinidad porque esto último es un constructo teológico. Pertenece a la fe y no a la historia. El historiador ahí no se mete ni opina.


Saludos cordiales
Antonio Piñero Martes, 14 de Octubre 2014
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía VIII

La Ley de Dios como garantía de libertad

Dios continúa su cuidado de la humanidad mediante el regalo de su Ley. Y aunque las leyes representan una especie de límite a la libertad de los hombres, la intención de Dios es proporcionar a sus criaturas la forma de conseguir la más amplia libertad del poder de los demonios. Es un sistema de imponer su poder supremo sobre el poder demoníaco. Este poder lo ejercen los demonios sobre los que de alguna manera se someten a su servicio. Es lo que han hecho muchos hombres destruyendo con sus conductas egoístas las normas que Dios les había dado para su felicidad.

La infidelidad y la corrupción

La humanidad desconoció por sus malas obras las normas prefijadas por Dios. Por eso, cayeron los hombres bajo la potestad del rey de los impíos. Quedaron corruptos de cuerpo y alma, por lo que en el tiempo presente son maltratados por las enfermedades y los demonios, y en el futuro sufrirán el castigo de sus almas. El Hijo de Dios había dado un ejemplo con su victoria en las tentaciones frente a las insinuaciones del príncipe del mal. El resultado de la situación de los extraviados no fue efecto de la ignorancia, sino que también algunos de nuestra nación, sojuzgados en sus malas obras por el gobernador de la maldad, como los invitados por el padre que celebraba la boda de su hijo, no hicieron caso.

La indiferencia a la invitación de Dios

Pedro cuenta cómo en el lugar de los que rehusaron por sus ocupaciones o sus excusas, el padre que celebraba la boda de su hijo, nos ordenó a nosotros por medio del Profeta de la Verdad que saliéramos a los cruces de los caminos para que os condujéramos a la fiesta de las bodas. Pero era preciso que os pusiéramos el vestido puro de bodas, es decir, el bautismo, que se administra para el perdón de los pecados que habéis hecho. De este modo hicimos entrar a los buenos en el banquete de Dios después del arrepentimiento, aunque al principio habían quedado fuera del convite (Hom VIII,22).

El remedio es el bautismo con las buenas obras

Si los extraviados quieren volver a la conducta recta, el remedio es el bautismo, que no solamente es la vestidura de la boda, sino la garantía de la promesa del reino. Para ello, Pedro recomienda que los aspirantes al reino de la verdad y de la gloria se apresuren a despojarse del sucio velo, que es el espíritu impuro y el vestido inmundo. Pero no podrán despojarse de tales prendas si antes no se bautizan con buenas obras. Es una preocupación obsesiva del autor de las Pseudo Clementinas, su convencimiento de que todo debe ir acompañado por las buenas obras. El bautismo no es simplemente un rito, sino un nuevo nacimiento a una nueva vida. Es la condición para que, purificados de cuerpo y alma, consigan los bautizados el cumplimiento de la promesa del futuro reino eterno. Es también la doctrina proclamada en otros pasajes acerca de la necesidad de renunciar al hombre viejo y revestirse del nuevo (Col 3,10).

La conducta recta según Dios

Pedro ofrece detalles de la conducta recta según la voluntad de Dios: “No creáis, pues, en los ídolos ni participéis de su mesa inmunda, no matéis, no cometáis adulterio, no odiéis a los que no es justo, no robéis ni os dediquéis en absoluto a ninguna clase de malas obras” (Hom VIII 23,2). Los que no observen estas normas serán atormentados en el tiempo presente por los malos demonios y los sufrimientos duros, y en el siglo futuro serán castigados con el fuego eterno. Como es reiterativo en el Pseudo Clemente, la idolatría es el mayor de los pecados posibles. Después siguen el homicidio y el adulterio. La consecuencia de estos pecados no puede ser igualmente otra cosa que el castigo correspondiente.

Sin embargo, como el autor reitera en abundantes pasajes de su obra, los errores o pecados pueden curarse con la mejor medicina que es la penitencia. En los casos que trata, la solución está en las manos del libre albedrío del pecador. El que se siente enredado por sufrimientos y tormentos debe poner toda la atención y los medios en su posible curación. Los justos pueden y deben vivir y disfrutar de la paz y la esperanza.

Termina así una jornada más en la vida de Pedro. La gente está esperando los milagros prometidos por el Apóstol. Los enfermos, por la esperanza de ser curados. Los demás por la ilusión de ser testigos del poder de Dios y de acrecentar su fe por la contemplación de los prodigios realizados por su admirado Pedro. No quedaron defraudados en su deseo. Su fe se hizo más firme y más luminosa su esperanza. Antes de retirarse a descansar con los suyos, Pedro convocó a la muchedumbre para nuevas enseñanzas en el día siguiente (Hom VIII 24).

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro













Antonio Piñero Lunes, 13 de Octubre 2014
Hoy escribe Antonio Piñero


En el número 27 de “Compartir” de 8 de octubre, puse como ejemplo las Cartas auténticas de Pablo acerca de la hipótesis muy verosímil de que en el siglo II hubo una revisión de los escritos cristianos que estaban dentro de la “pista” de salida cuya meta era la declaración, con el tiempo, de “escrito sagrado” del cristianismo con la misma autoridad que el Antiguo Testamento.

Creo, dándole vueltas al asunto que hay, al menos dos ejemplos más que abonen esta hipótesis. El primero, de buen peso, es el añadido de Mt 1-2 y Lc 1-2, dos capítulos previos a esos evangelios, muy probablemente por mano distinta de los autores del cuerpo principal del evangelio respectivo (Mt 3-28; Lc 3-24), como una añadidura necesaria para que esas respectivas biografías” de Jesús no carecieran de lo que otras biografías helenísticas tenían, a saber, datos sobre la infancia y juventud del “héroe” –en este caso Jesús--, cuya vida se cuenta.

Marcos, en efecto, había iniciado su evangelio con la predicación de Juan Bautista y con el bautismo de un Jesús adulto que se sentía atraído por la predicación del Bautista. Digamos de paso que al ejecutar este propósito de añadir un par de capítulos biográficos sobre María y su hijo Jesús, Mateo (¿?) y Lucas (¿?) se basaron en fuentes absolutamente distintas entre sí, a veces hasta contradictorias, y compusieron obras que presentan estos rasgos del mismo personaje de manera imposible de casar entre sí. Es como si estuvieran contando los orígenes no del mismo héroe, sino de dos, casi completamente distintos porque lo que dice uno lo ignora el otro, o cuando hablan de lo mimo dan detalles distintos.

La segunda razón que tuvieron para escribir estos capítulos iniciales fue indicar, que como otros grandes personajes de la antigüedad, Jesús tuvo también una infancia prodigiosa que señalaba ya, antes de mostrarse al mundo como adulto, que era alguien muy importante. Mateo –y Lucas- al narrar los prodigios que rodean el nacimiento de Jesús muestran que éste es más trascendental e importante que cualesquiera héroes paganos, dioses o semidioses, que se solían presentar como ejemplos ya desde las escuelas, por ejemplo, Hércules, o Platón o Alejandro Magno, o incluso el mismísimo emperador Augusto que era como un dios en la tierra.

Y ahora viene el núcleo del argumento: estos dos capítulos complementarios de Mateo y Lucas fueron añadidos posteriormente, una vez concluidos los evangelios. Y como estos fueron compuestos probablemente hacia el 85 +- (Mateo) y hacia el 90+- (Lucas), es más que posible que estas añadiduras fueran hechas al mismo tiempo que el anónimo editor de as cartas de Pablo etaba haciendo su trabajo. Por tanto a principios del siglo II.

Y que el autor de estas añadiduras (Mt 1-2 y Lc 1-2) no fueron los autores del resto de los evangelios respectivos, sino otros, es más que verosímil. ¿Por qué lo sabemos? La razón principal para sostener esta suposición es sólida: en el resto de los respectivos evangelios de Mateo y Lucas no parece que los personajes principales tengan idea alguna de lo que ha ocurrido anteriormente, es decir, no saben nada de la vida de María y cómo tuvo a su hijo, ni tampoco de la infancia de Jesús y de Juan Bautista. Y lo más curioso es que, al parecer, María misma tampoco sabe nada de la anunciación del ángel y sus consecuencias. En efecto, en los Evangelio de Mateo y de Lucas, María como madre de Jesús no muestra el menor conocimiento de que el nacimiento de su hijo había sido portentoso, virginal; de que ya desde muy pequeño sabía el joven Jesús, de doce años, que “debía ocuparse de las cosas de su Padre”. María ignora que Jesús había sido declarado Mesías, hijo de David, desde su concepción misma, y que estaba destinado a grandes empresas en Israel. Y María se suma a los hermanos de Jesús en la opinión de éste estaba fuera de sus cabales y que había que hacerle volver a casa y que dejara de predicar la venida del reino de Dios en el episodio que narra Marcos en 3,20 y 3,31-35 (Jesús no hace caso a su madre y hermanos cuando lo buscan mientras él está ocupado predicando a la muchedumbre concentrada ante una casa).

Igualmente, el pariente cercano de Jesús, Juan Bautista, a pesar de haber saltado en el seno materno tan pronto como supo que Jesús, aún el vientre de su madre, era el señor Mesías, no conoce quién es Jesús y tiene que preguntar si él es en verdad el Mesías o “había que esperar a otro” (Mt 11,3; Lc 7,9).

Por tanto, es indudable que estos capítulos iniciales de Mateo y Lucas fueron añadidos después de que terminara la composición del cuerpo amplio de los evangelios respectivos y que los autores no se ocuparon de armonizar los datos entre sí. Y como la crítica está de acuerdo en que los bloques principales de Mateo y Lucas fueron escritos entre el 80/85, el primero, y 90/95 el segundo, debemos concluir que desde la muerte de Jesús (probablemente en abril del año 30 d.C.; o en abril del año 33 d.C. ) hasta el momento en que se compusieron los evangelios de la infancia habían pasado decenas de años, unos 60 en total, por lo que había habido mucho tiempo para reflexionar sobre la vida y misión de Jesús, para hacer teología e incluso para que se formaran leyendas sobre la infancia del Mesías.

En síntesis: detrás de estos capítulos se hallan las tradiciones peculiares sobre la vida de María y la infancia de Jesús, a veces muy dispares, que las dos comunidades o grupos, en los que debe situarse a Mateo y Lucas, cultivaban como recuerdo de lo poco que se sabía sobre la infancia de su héroe, Jesús. Pero estas tradiciones no siempre estaban de acuerdo con la teología de los evangelios completos de Mateo y Lucas. Y fueron añadidas por otras manos que no eran los evangelistas.

Y otro argumento para la hipótesis de la revisión de textos cristianos incipientemente sagrados podría ser el hecho muy posible de las ediciones sucesivas del Evangelio de Marcos y la composición del Evangelio secreto de Marcos (Morton Smith) como versión solo para iniciados. Hay comentaristas como Rius-Camps –y lo he mostrado en este mismo Blog (utilícese el “Buscador”) la crítica de su obra sobre las sucesivas ediciones del Evangelio de Marcos-- que opinan que se hicieron tres ediciones. ¿La hizo el autor? No es seguro. Es posible –y solo posible—que entren de lleno en la corriente de revisión y nueva edición de incipientes escritos sagrados cristianos de inicios del siglo II d.C.

El último argumento, o más bien posibilidad, que se me ocurre de la refección de una obra cristiana, posiblemente previa, es el actual Evangelio de Juan. Estudios muy recientes, como el de Senén Vidal, “Evangelio y cartas de Juan”, Edit. Mensajero, Bilbao, 2013 –también reseñado en este Blog--, señala con el conveniente aparato científico, los avatares de edición y revisión de este Evangelio. Según S. Vidal, a un “primer evangelio” se añadió un “evangelio transformado”, una edición refundida y alargado, y finalmente un “Evangelio glosado”, que agregó todavía más elementos a la “edición refundida”. Sin duda alguna, el “autor” del Evangelio es el que está detrás de la primera versión. La segunda y la tercera son como correcciones.

Y todo ello debió de tener lugar igualmente a principios del siglo II d.C. donde hubo una poderosa corriente de revisión de textos cristianos incipientemente sagrados.

Saludos cordiales.

Antonio Piñero Domingo, 12 de Octubre 2014
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Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.







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