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Cristianismo e Historia

Escribe Antonio Piñero

Como vimos por la lectura de un fragmento del salmo 17 de los Salmos de Salomón, la idea de un mesianismo, liberador sobre todo de las penurias sociales, económicas y religiosas (no poder cumplir la Ley por la presencia a veces ominosa de extranjeros) se había extendido por Israel firmemente en el siglo I.

Una prueba de que el mesianismo era entendido por la mayoría de las gentes en aquella época está en los “targumes”, traducciones parafrásticas al arameo (lengua popular) de los pasajes de la Biblia hebrea que se leían en esa lengua (culta) los sábados en la sinagoga. Creo que he citado alguna vez en tiempos pasados los textos que ahora voy a transcribir. Pero vendrá bien refrescar la memoria y aplicarlo claramente a la idea de cómo se entendía en el siglo I lo que iba a ser el Hijo de David.

El targum llamado “Neófiti”, quizás del s. I de nuestra era, o un poco posterior (hay discusión entre los estudiosos) pinta así al mesías como rey y la era mesiánica:


Cuán hermosos son
los ojos del Rey Mesías.
Son como el vino puro.
Sus dientes, más blancos
que la leche.
Se tornarán rojos los montes
por las cepas
y sus lagares por el vino,
y blanquearán los collados
por la abundancia de trigo
y por los rebaños de ovejas.


Pero antes este mesías rey habrá destruido sin piedad al enemigo:


Cuán hermoso es
el Rey Mesías
que ha de surgir
de entre los de la casa de Judá.
Ciñe los lomos
y sale a la guerra contra los enemigos
y mata a reyes con príncipes.
Enrojece los montes
con la sangre de sus muertos
y blanquea los collados
con la grasa de sus guerreros.
Sus vestidos están envueltos en sangre:
se parece al que pisa racimos de uva.


Otro de los temas mesiánicos a los que he aludido ayer antes, la espera de un mesías “sacerdotal” (sobre todo con la idea de que tiene que saber muchísimo de la ley de Moisés, se la explica al pueblo y pone los medios socio-políticos para que se cumpla en Israel), aparece en una obra muy importante compuesta en su forma básica en torno a la época que consideramos, el siglo I d.C.: la obra llamada Testamentos de los XII Patriarcas. El Testamento de Leví anuncia claramente la venida de un mesías “sacerdotal”. Dice así:


Después de que el Señor haya tomado venganza, se interrumpirá el sacerdocio. Entonces suscitará el Señor un sacerdote nuevo, a quien serán reveladas todas las palabras del Señor. Él juzgará rectamente en la tierra muchos días. Su estrella se levantará en el cielo como un rey, brillando como luz del conocimiento, al igual que el sol durante el día, y será ensalzado en el mundo hasta su recepción… Brillará como el sol y eliminará todas las tinieblas bajo el cielo y habrá paz en todo el mundo (18,1-4).


Este mesías será, pues, un nuevo sacerdote que abrirá las puertas del paraíso a los justos, a los santos dará de comer del árbol de la vida, impartirá el conocimiento de la ley de Moisés, encadenará al Diablo e inaugurará una era de felicidad poniendo fin al pecado y derramando como agua sobre la tierra el conocimiento de Dios. Este conocimiento perfecto será la base del buen funcionamiento del mundo futuro. Para las gentes que contemplan la posibilidad de dos mesías y no uno; y este sacerdotal será superior al mesías guerrero, que le obedecerá. Así ocurre con algunos de los esenios. Lo más interesante de la aportación de los Manuscritos del Mar Muerto para dibujar la imagen del mesías son los textos que hablan claramente de esta figura con tintes de personaje celestial, y otros pasajes que anuncian no uno, sino dos mesías; pero esto quede para otro día.


Los gérmenes de la concepción de un mesías como profeta (como vimos en la postal anterior) no se desarrollan plenamente nunca. Los judíos esperaban en el Año 1 la venida de un profeta definitivo, “el profeta” por antonomasia, pero no se le consideraba un mesías estricto, sino su precursor. Este profeta será una encarnación de Elías, y actuará sobre todo como predicador de la penitencia previa que ha de preparar el camino al mesías propiamente tal y a la venida del reino de Dios.

Es bien conocido que la idea del mesías ante todo como rey se había extendido entre el pueblo israelita desde hacía siglos por la influencia de dos profecías:

1ª: 2 Samuel 7, 12-17:

“12 Y cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré el trono de su realeza. 13 (El constituirá una casa para mi Nombre y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre.) 14 Yo seré para él padre y él será para mí hijo. Si hace mal, le castigaré con vara de hombres y con golpes de hombres, 15 pero no apartaré de él mi amor, como lo aparté de Saúl a quien quité de delante de mí. 16 Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí; tu trono estará firme, eternamente.» 17 Natán habló a David según todas estas palabras y esta visión”.

2ª: Miqueas 5,1 en donde se habla de Belén como lugar de donde procede David y su descendiente: el mesías:

“Mas tú, Belén de Efratá, aunque eres la menor entre las familias de Judá, de ti me ha de salir aquel que ha de dominar en Israel, y cuyos orígenes son de antigüedad, desde los días de antaño”.

Con este transfondo, pasamos ahora a considerar los textos del Nuevo Testamento, directos o indirectos, en los que la idea del mesías como descendiente directo de David es clara, lo que excluye sin duda alguna la concepción virginal de Jesús, al menos que se hagan piruetas intelectuales.

Comenzamos por Pablo de Tarso que es el autor de las obras (cartas) más antiguas recogidas en el Antiguo Testamento, cuyo pensamiento se interpone entre Jesús de Nazaret o el Nazoreo y los evangelistas –a los que influencia en mayor o menor medida– en unos momentos en los que las consecuencias de la Primera Guerra (dos o tres según se considere) de los judíos contra Roma con la consecuencia devastadora que los judeocristianos –a quienes los romanos distinguían muy mal de los judíos, digamos, “normales”– fueron aniquilados en gran parte. Naturalmente no desaparecieron del mapa ni mucho menos (de lo contrario no se explicarían los restos que tenemos de evangelios apócrifos judeocristianos y sobre todo la literatura Pseudo Clementina que es muy judeocristiana, compuesta en su base entre el 230 y 250 d.C. con la asunción de escritos anteriores como el “Kerigma de Pedro”), pero la influencia de sus comunidades se vio tremendamente mermada a partir del año 70 d.C. Desde luego desapareció por completo la comunidad madre de Jerusalén y con ella su influencia, muy perceptible aún en Pablo.

Como veremos en la próxima postal, Pablo de Tarso acepta que el mesías Jesús era un mero hombre, pero sometido por Dios mismo a un “proceso” de “divinización”. Por ello Pablo, aunque considere que Jesús era un mero ser humano (Gal 4,4 y Rom 1,4), en realidad es considerado por él solo desde el punto de vista del final de ese “proceso”, como el Resucitado y el Exaltado. Y esto tiene sus consecuencias, porque –de una manera consciente o semiconsciente– proyectará sobra la vida humana del mesías terreno rasgos que solo pertenecen al mesías cuando ya ha resucitado.

Seguiremos el próximo día.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Miércoles, 24 de Agosto 2016


Escribe Antonio Piñero

Otra de las cuestiones que se suscitan con la lectura de los capítulos 1-2 de los evangelios de Mateo y de Lucas es la afecta al sintagma “Hijo de David” en el sentido estricto de título mesiánico. Dando por supuesto esta premisa y que la inmensa mayoría del pueblo israelita del siglo I pensaba que una de las características del mesías era la de ser descendiente del gran rey de Israel, las preguntas que pueden suscitarse en la mente del lector son: ¿En qué sentido creía Jesús de sí mismo que era el mesías? ¿Desde cuándo pensaron los discípulos que Jesús lo era? ¿Desde más o menos la mitad de su ministerio público tal como parece testimoniarlo la declaración de Pedro en Cesarea de Filipo (Mc 8,27ss)? O bien, Jesús nunca se consideró mesías y la creencia en su mesianismo solo surgió entre sus discípulos después de la creencia en su resurrección, confirmada por las apariciones? Y luego surgirán otras cuestiones, que mencionaremos.

A. Sobre que el pueblo creía que el mesías era hijo de David… no es necesaria ninguna demostración porque es evidente aunque solo tuviéramos el testimonio del Evangelio de Marcos. Es pues, inútil, una recogida penosa de citas de la literatura judía del Segundo Templo para demostrarlo.

También hemos escrito ya abundantemente que en las 39 veces que aparece en la Biblia hebrea el sustantivo “mesías” ninguna de ellas tiene el significado que posee claramente hoy día. Significa simplemente “ungido” (con aceite) y se aplica a tres figuras: el rey (es ungido en el rito de acceso al trono), el profeta, y el sumo sacerdote. Pero también observamos que a partir del siglo II a.C. la palabra va adquiriendo ese significado que conocemos hoy haciendo converger en una figura salvadora las cualidades de esas tres figuras previas: como profeta (“Un profeta al estilo de Moisés, que es demás legislador y caudillo del pueblo: Dt ) es el canal de comunicación de la voluntad divina; como rey exitoso, gracias a la ayuda del brazo poderoso de Yahvé, liberará a Israel de todos sus enemigos y hará que el pueblo elegido sea el pueblo supremo del mundo y que el resto de las naciones lo miren con respeto y temor, y como sumo sacerdote conocerá perfectamente la Ley y se la explicará al pueblo.

Sin duda alguna, hacia mediados del siglo I a.C. ya estaba formado perfectamente este concepto del mesías entre el pueblo (y entre los sacerdotes y los fariseos) como lo testimonian los salmos 17 y 18 de la colección apócrifa conocida como Salmos de Salomón (que forma parte de la Biblia griego de los Setenta) compuestos entre el 60-40 a.C., sin duda alguna). El Salmo 17 destaca que el aspecto guerrero del mesías es el dominante. He aquí la síntesis de lo que piensan los autores de estos salmos (varios y probablemente fariseos) tal como lo recojo en mi Introducción a la edición española con notas de la colección Apócrifos del Antiguo Testamento (Madrid, Cristiandad 2002, 2ª edición, pp. 26-27:

El Mesías y su reino:


En medio del lamento por la triste situación moral del pueblo elegido brilla la esperanza del Mesías. Los manuscritos de Qumrán y los SalSl son los primeros textos no apocalípticos en los que aparece claramente esta figura, que expresa la esperanza de la restauración escatológica de Israel (Isaías 27,12-13; 43,5-6; Oseas 11,11; 2 Macabeos 1,27; 2,18; Henoc (etíope) 57,1; OrSib II 170-173: Salmos de Salomón (= SalSl: 8,28; 11,2-3;) Los SalSl hablan claramente de un mesías único y de la línea de David. Dios suscitará su Ungido (17,21), como cumplimiento de su alianza y pro¬mesa (7,10; 17,4), que vendrá a poner orden en un caos pecaminoso; los reyes asmoneos/macabeos no son davídidas; por tanto a ellos nada les prometió Dios (17,5).


El Mesías es un ser humano maravilloso, recipiendario de los dones del Espíritu divino (17,37), lugarteniente de Yahvé sobre la tierra, ejecutor de su teocracia, rey (17,21.32). La fuerza, el poder, la sabiduría, el consejo, la justicia, la misericordia son el ornato de su gloria (17,23.26, etc.). Es, pues, un personaje con un doble aspecto: por un lado el descendiente de David (17,21), político, nacional y guerrero; por otro, la figura de un dirigente de alta moralidad, libre de pecado (17,36), ungido y movido por el Espíritu divino, enseñado por Dios y que confía en Él (17,32.34.37), que ha de restaurar en Israel la justicia y la observancia de la Ley. Reúne al pueblo, lo conduce, lo juzga, lo purga de la presencia de los gentiles, lo pastorea, le da la felicidad (17,26-43; 18,7-9). Su poderío se extiende físicamente sobre la tierra elegida a la que servirán, con respetuoso temor, “las naciones” (17,30). Destroza a las naciones infieles; y éstas huyen, o acaban sirviendo a Israel. Pero su poder se basa en su fuerza espiritual. No confía en guerreros ni armamento (17,33); su eficacia radica en la prestancia moral y la ayuda divina.


El Ungido o Mesías será el recipiendario legítimo del poder real y del sacerdocio, sustituyendo a la familia usurpadora —los Asmoneos—, a “los que Dios nada había prometido” (17,5b). Tras liberar al país de los enemigos (17,22), hará volver a la patria a los hijos de Jerusalén dispersos entre las naciones (17,31). Su reino tendrá un funcionamiento perfecto, pues su base la constituyen todas las virtudes (17,27).


El Mesías no tiene en los SalSl nada de divino; es un ser humano, aunque extraordinario.

He aquí la traducción de los versículos que creo más significativos sobre el mesías como caudillo guerrero y político

4 Tú, Señor, escogiste a David como rey sobre Israel; Tú le hiciste juramento sobre su posteridad, de que nunca dejaría de existir ante Ti su casa real.
Míralo, Señor, y suscítales un rey, un hijo de David,
en el momento que tú elijas, oh Dios, para que reine en Israel tu siervo.

22 Rodéalo de fuerza, para quebrantar a los príncipes injustos,
para purificar a Jerusalén de los gentiles que la pisotean, destruyéndola,

23 para expulsar con tu justa sabiduría a los pecadores de tu heredad,
para quebrar el orgullo del pecador como vaso de alfarero,

24 para machacar con vara de hierro todo su ser,
para aniquilar a las naciones impías con la palabra de su boca,

25 para que ante su amenaza huyan los gentiles de su presencia
y para dejar convictos a los pecadores con el testimonio de sus corazones.

26 Reunirá (el Rey) un pueblo santo al que conducirá con justicia;
gobernará las tribus del pueblo santificado por el Señor su Dios.

27 No permitirá en adelante que la injusticia se asiente entre ellos,
ni que habite allí hombre alguno que cometa maldad,
pues sabrá que todos son hijos de Dios.

28 Los dividirá en sus tribus sobre la tierra;
el emigrante y el extranjero no habitará más entre ellos;

29 juzgará a los pueblos y a las naciones con justa sabiduría.


Este texto es muy elocuente. Habla por sí mismo acerca de lo que esperaba el pueblo judío (y siguen esperando los más piadosos entre ellos.

Seguiremos.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Martes, 23 de Agosto 2016
Escribe Antonio Piñero

Pregunta:



Pablo fue un artífice aplicando y re-interpretando conceptos del AT y del helenismo, como redención, propiciación, etc., y colocando como eje central la cruz y Jesucristo, garantizando así una salvación eterna. Pero, habló Pablo del infierno, del castigo eterno, si no se acepta a Jesucristo como salvador? Más o menos cuándo se integraron esos conceptos en las comunidades cristianas?


RESPUESTA:


Pablo no habla estrictamente del infierno ni del sheol, o gehenna, como sí lo hace Jesús. Pablo no lo hace porque no lo considera necesario ni pertinente. Todo el mundo judío conoce esto. Sólo le interesa insistir en la salvación…, a saber la de Israel ante todo, y la de los gentiles conversos necesarios para que se forme el nuevo Israel mesiánico, la nueva familia de Dios antes del Juicio inminente.


Pablo sí habla indirectamente de aquellos que no escuchan el mensaje del evangelio y que están destinados a la perdición (da por supuesto que es aniquilación total o castigo eterno), pro no lo expresa. Tomo algunas notas de mi libro sobre Pablo (“Guía para entender a Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino”. Editorial Trota, Madrid, 2015. (Hay versión electrónica; consúltese, por favor, la Página Web de la Editorial).


Me pregunto: Según Pablo, ¿quiénes se van a salvar? La respuesta puramente teórica es: Todos, o mejor, potencialmente todos: 1 Cor 15,22: Como, pues, en Adán mueren todos, así también en Cristo serán vivificados; 2 Cor 5,19: la reconciliación con Dios del “mundo” es la reconciliación de toda la humanidad = Rom 11,15; Rom 5,18: Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también por la obra de justicia de uno solo se procura a todos los seres humanos la justificación que da la vida. Pero, de facto, da la impresión al leer a Pablo de que muchos perecerán. Los que se van a salvar son pocos en realidad, a tenor de lo que se desprende de la lectura de 1 Tes 4,13-17 (se salva un puñado de fieles). Igualmente en una serie de pasajes:


• Y si todavía nuestro evangelio está velado, lo está entre los que se pierden, 4 para los incrédulos, cuyos pensamientos cegó el dios de este mundo para que no les brille la luz del evangelio de la gloria de Cristo (2 Cor 2,3-4).


• Pues muchos caminan según os dije muchas veces, y ahora os lo repito llorando, como enemigos de la cruz de Cristo, 19 cuyo final es la perdición, cuyo Dios es el vientre, y cuya gloria está en su vergüenza y que piensan en las cosas de la tierra (Flp 3,18-19).


• Pues cuantos sin Ley pecaron, sin Ley también perecerán; y cuantos pecaron bajo la Ley, por la Ley serán juzgados (Rom 2,12; pero nadie cumple la Ley completa: Rom 3,23 etc.).


Parece no tener Pablo una teología al respecto en nada diferente del autor del Libro IV de Esdras, un poco posterior a su época (en torno al 100 d.C.): son muchos los hombres sobre la tierra, pero casi todos son impíos. Tanto los israelitas como los gentiles se salvarán por el cumplimiento de la Ley, pero muy pocos son verdaderamente observantes, por lo que quienes se salvarán son escasos.


Véase lo que dice en Rom 9,20-23


20 ¡Oh hombre! ¿Quién eres en verdad tú para replicar a Dios? ¿Acaso la pieza de barro dirá a quien la modeló: “Por qué me hiciste así”? (Is 29,26 LXX) […] 22 Pues bien, ¿Y qué si Dios, queriendo manifestar su ira y dar a conocer su poder, soportó con gran paciencia objetos de ira dispuestos para la perdición, 23 a fin de mostrar la riqueza de su gloria con los objetos de misericordia que de antemano había preparado para gloria…


2 Cor 2,14-16 apunta a una cierta predestinación de los que se salvan y de los que se pierden:


Gracias a Dios que por todas partes nos asocia en su triunfo en Cristo, y hace perceptible por nosotros el olor de su conocimiento. 15 Porque somos para Dios el buen olor de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden. 16 Para unos, olor de muerte hacia la muerte; para otros, olor de vida para la vida.

El olor de muerte hacia la muerte; para otros, olor de vida para la vida son frases que suponen una teología paulina de la predestinación. Y en 2 Cor 4,3-6 Pablo parece indicar que la divinidad permite que el dios de este mundo (Satán) ciegue a los incrédulos, lo cual es una suerte de predestinación:

Y si todavía nuestro evangelio está velado, lo está entre los que se pierden, 4 para los incrédulos, cuyos pensamientos cegó el dios de este mundo para que no les brille la luz del evangelio de la gloria de Cristo, que es imagen de Dios.


Y la pregunta: ¿a dónde van los condenados, los perdidos, etc.? Pues Pablo como buen judío que es, y pensador de la época del Segundo Templo, no necesita responder a algo que todos soben. Irán los perdidos o los condenados a la gehenna del fuego eterno. Esto es doctrina común judía en esa época.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Lunes, 22 de Agosto 2016
Escribe Antonio Piñero


Motiva mi correo la siguiente pregunta:


En Lucas 7:1-10 se narra el hecho del centurión que quiere ver a Jesús para que vaya y sane a su sirviente. La gente le dijo anda porque "es bueno con nosotros" y hasta "nos ha construido una sinagoga". Podría esto ser cierto? Un centurión podía hacer eso y tener los recursos, poder y autorización para ello? Muchas gracias por su respuesta.


RESPUESTA:


No puedo, ni creo que nadie pueda, responder con seguridad a su pregunta. No sabemos ni siquiera en qué grado fue esa pretendida construcción y qué medios contaba un centurión concreto que se podría haber enriquecido de mil maneras honestas o fraudulentas a lo largo de su vida.


Pero sí sabemos que es perfectamente plausible la noticia ya que el judaísmo tenía un notable número de admiradores y seguidores en el Imperio Romano. Son los llamados temerosos de Dios en Hch 10,2, por ejemplo.


El permiso o autorización no era problema alguno, pues se trataba de construir una casita con una gran alacena para custodiar las copias que hubiere de las Escrituras y una habitación anexa para que el hassán, o “servidor” hiciera las funciones de maestro.


Pregunta:


Tengo una pregunta en privado para Usted. Tenemos fechada la primera representación artística de la Virgen con el Niño a finales del siglo II en la catacumba romana de Priscila. Este asunto es el que da pie a mis siguientes preguntas:


- Me sorprende mucho el protagonismo femenino y me da la sensación de que el cristianismo de los primeros tiempos atraía fuertemente a las mujeres (mire, por ejemplo, el papel de la madre del emperador Constantino). Mi pregunta es ¿por qué? Quiero saber lo que usted piensa sobre esto.


- En la representación de la primera Virgen que tenemos documentada (recordemos, finales del siglo II) aparece a su lado lo que se ha identificado como el profeta Balaán. ¿Qué significaba Balaán para los primeros cristianos? ¿Por qué Balaán junto a la madre de Jesús?


- Si nos fijamos en el arte paleocristiano, hay un gran componente de referencias, historias, temas, símbolos puramente judíos. En el caso de las catacumbas es verdaderamente llamativo, parecen más judíos que cristianos. En el caso de la Catacumba de Priscila estamos hablando de una familia que debió pertenecer a la clase senatorial romana. ¿Fue para esas primeras comunidades de cristianos el Antiguo Testamento tan importante?



RESPUESTA:


A propósito del protagonismo femenino en los comienzos del cristianismo, que es indudable, he escrito en dos obras, que son perfectamente accesibles y que espero que le interesen

- Jesús y las mujeres. Aguilar-Santillana, Madrid, 2008, 284 pp. ISBN: 978-83-03-09901-2. 2ª edición aumentada y revisada: Trotta, Madrid, 2014, 256 pp. ISBN: 978-84-9879-501-1( versión electrónica disponible)

- “Guía para entender a Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino”. Editorial Trota, Madrid, 215. (Hay versión electrónica; consulte, por favor, la Página Web de la Editorial).

En líneas generales ese protagonismo se debe a que los grupos de cristianos primitivos eran “iglesias domésticas”, de ámbito privado y ahí las dueñas son las féminas. En cuanto los grupos crecen y se necesitan locales más amplios para reunirse, se transforman en asociaciones cultuales como muchas otras del Imperio, pasan al ámbito público, y entonces dominan los varones. Era un hecho social inveterado. No había conspiración misógina en absoluto, como se ha pretendido: había la dominació usual que hoy consideramos abusiva de todo punto, pero entonces parecía que ere “el orden natural”..

Sobre el protagonismo de Balaán en el cristianismo primitivo y su aparición al lado de la madre de Jesús: se explica porque Balaán es el “autor” de la primera “profecía” sobre el nacimiento de un futuro mesías. Le transcribo unos párrafos de mi obra: “La vida (oculta) de Jesús a la luz de los evangelios (canónicos) y apócrifos, Los Libros del Olivo, Madrid, 2014, ISBN 98-84-942142-7-1.

«Estudios muy concienzudos, que comparan el texto de Mateo con la Biblia, tanto la hebrea, como la traducción al griego llamada de los Setenta, que analizan el vocabulario del mismo Mateo y el vocabulario bíblico, y que estudian las tradiciones de uno y otra, han llegado a la conclusión de que la narración sobre los magos se inspira en la historia del profeta y mago pagano Balaán --relatada en el libro de los Números capítulos 23-24--, un personaje que no era israelita, que podía predecir el futuro y practicaba la magia, que venía del Oriente y que en parte predijo la venida del Mesías.

»En efecto, Balaán fue llamado por un rey enemigo de Israel para que lo maldijera antes de una batalla decisiva. Aunque el monarca le pagó muy bien, Balaán hizo justamente lo contrario de lo que se le pedía: reconoció la grandeza de Israel y por inspiración divina acabó bendiciéndolo y proclamando que el pueblo elegido regiría finalmente el mundo, porque en su seno nacería un rey que acabaría controlando a todas las naciones. La parte más interesante del oráculo de Balaán dice así:


Lo veo, aunque no para ahora, lo diviso, pero no de cerca: de Jacob avanza una estrella, un cetro surge de Israel. Aplasta las sienes de Moab, el cráneo de todos los hijos de Set (Números 24,17).


»Este oráculo fue considerado mesiánico por los judíos desde muy pronto. Un siglo después de la muerte de Jesús, durante la Segunda Revuelta judía, del 130-135, durante el gobierno del emperador Adriano, el jefe espiritual del judaísmo del momento, el Rabí Aquiba, proclamó Mesías al jefe de la revuelta, por lo que fue conocido popularmente como Bar Kokebá, “Hijo de la estrella”. “Por tanto, junto a las semejanzas de título (mago), de origen (viene del Oriente) y de función (anunciar al Mesías), entre el mago Balaán y los magos del Evangelio de Mateo, tenemos la semejanza de que Balaán predijo que aparecería una estrella como símbolo de ese Mesías” . Y como los cristianos tenían el convencimiento profundo de que todo el Antiguo Testamento era una profecía sobre Jesús, que éste era el cumplimiento de la antigua Alianza…, Mateo –o el cristiano que lo hubiese reflexionado antes y había inventado el relato- tenía todos los elementos en su mano para componer una historia…, pero teológica».


Y sobre el Antiguo Testamento y su importancia en el cristianismo … puede Usted misma caer en la cuenta si piensa que el cristianismo al principio no es más que una secta judía con una única diferencia, que reía que el Mesías había ya llegado al mundo y era Jesús de Nazaret. El Antiguo Testamento es también Escritura Santa para los cristianos… solo que no se interpreta literalmente ni como los judíos de hoy.


«El único libro sagrado de los cristianos hasta mediados del siglo II era la Biblia judía. Y no como reminiscencia de un pasado declinante, sino como fuente viva de inspiración religiosa. Por lo tanto, desde el punto de vista de la historia general de las religiones, el cristianismo de esta época debe ser considerado como una rama o secta del judaísmo. Los cristianos se sirvieron casi siempre de la versión griega de los Setenta (Septuaginta), la única completa existente en este período. No consta que alguno de los autores de los escritos cristianos recogidos en el Nuevo Testamento usara la Biblia hebrea de modo sistemático. Pero, en resumidas cuentas, el joven «cristianismo» nunca estuvo sin una Escritura sagrada.

»Jesús y sus seguidores habían heredado un canon judío de las Escrituras que constaba de la Ley, los Profetas y ciertos «Escritos», es decir, historias, libros sapienciales y salmos. Este canon, sin embargo, aún no estaba totalmente cerrado, pues su formación era relativamente reciente y las autoridades religiosas judías no se habían pronunciado sobre qué libros lo componían exactamente. Casi todo el mundo en el Israel de Jesús reconocía como canónicos la «Ley y los Profetas», más los Salmos, aunque algún grupo, como el de los saduceos, no aceptaba estos dos últimos bloques. El conjunto de obras llamado los «Escritos» era considerado por muchos también como sagrado aunque no tan ampliamente aceptado. Además iba unido a otras obras, como el Libro de Henoc, Jubileos, Testamento de Moisés, etc., que sólo más tarde fueron declarados apócrifos. Por tanto, el sentido de «libros canónicos» era aún fluido y no absolutamente determinado durante la vida de Jesús y del primer cristianismo».


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Domingo, 21 de Agosto 2016
Escribe Antonio Piñero


Pregunta:

¿Hasta qué punto se ajustaba Jesús a las perspectivas judías sobre el fin de la época que le había tocado vivir y la restauración de Israel, y cuál fue la posición que adoptó frente a otras instituciones, grupos y realidades del judaísmo?


RESPUESTA:


Es una pregunta demasiado amplia para responderla debidamente. Se necesitaría escribir un libro, pues habría que hablar de toda la teología de la restauración y de la posición de Jesús frente al Templo, saduceos, fariseos y esenios.

Pero respondo telegráficamente:

• Frente al judaísmo en general: era su religión y su Dios. él quiere profundizar su esencia

• Frente al fin del mundo: compartía totalmente el pensamiento
apocalíptico general de la época, en especial el de Juan Bautista

• Frente al Templo: aceptación plena del sistema sacrificial. desea que se purifique y se restaure su sentido primitivo.

• Frente a los fariseos: aceptación casi plena de sus doctrinas. Cuestionamiento de sus tradiciones que van en contra de lo que él cree la esencia de la Ley.

• Saduceos: rechazo de sus doctrinas.

• Esenios: comparte con ellos mucha teología sobre el fin del mundo, la esencia de la Ley y sobre el matrimonio, por ejemplo.

Pregunta:

Me gustaría consultarle algo sobre su entrada en el blog titulada "La infancia de Jesús. Revisión crítica (VII)". Hay como una especie de machacona insistencia, por parte de algunas personas, especialmente dedicadas al desprestigio político de la Iglesia de Roma, en recurrir a la judeidad de Jesús como intentando demostrar con ello que la iglesia católica no tiene legitimidad para reivindicar su figura, algo que, usted estará conmigo, es un absurdo, ya que la historia de la Iglesia Católica se legimita precisamente a sí misma. ¿Cuántas sectas judías había en tiempos de Jesús? Él mismo perteneció a una facción que "interpretó" la historia de Israel desde uno de los muchos puntos de vista existentes en su tiempo. ¿Por qué se dice que no fundó ninguna iglesia?

Creo que es completamente falsa esa interpretación, porque desde el mismo momento en que se expone, tiene seguidores, y se manifiesta en la Historia, crea una ruptura (aunque se institucionalice con posterioridad) con los judaísmos de su tiempo. Esto no es interpretación teológica sino mera Historia. De la misma manera que no podemos entender el Partido Comunista Italiano, fundado por Gramsci, sin la existencia de un Marx que lo legitima y le da sentido material, no siendo Marx el fundador del PCI, no podemos entender la iglesia Católica y su tradición sin el Jesús súper judío por muy judiísimo que fuera. El conflicto de los católicos con los judíos no fue tanto por ser judíos como por no reconocer a Cristo como mesías. Por lo tanto, el intento de demostrar la judeidad del cristianismo con la intención de denostar a la Iglesia Católica de ciertas gentes, me parece un esfuerzo realmente vano por no decir que no saben lo que en realidad hacen. Me gustaría saber qué opina usted sobre esto. ¿No fueron sus seguidores, cristianos, los que fundaron la Iglesia/sinagoga cristiana? Creo que esos paganos cristianizados debieron saber los orígenes judíos de esta su nueva religión, y por lo visto no le hicieron muchos ascos.

Y volviendo a la entrada de su blog, dice usted que el mensaje del evangelio de Lucas así como el de Jesús en general se limitó a los judíos. Es lógico. Pero es que estos textos hablan del ministerio de Jesús, en un contexto histórico donde obviamente no existían paganos cristianizados ya que el cristianismo no se había extendido. Por lo tanto me parece lógico que el mensaje de Jesús se limitase a Israel, y no por ello es antipagano. Si vemos qué entendía el judío de entonces por tal y teniendo en cuenta de que eran un pueblo colonizado por una potencia extranjera llena de ideas delirantes sobre dioses vulgares, hasta me parece sensato desde el punto de vista antropológico que se autoexcluyeran, se encerrasen en sí mismos y crearan una coraza súper nacionalista para protegerse y no acabar siendo asimilados. ¿A usted no?

Jesús no pudo hablar a favor de los paganos pues los paganos eran los enemigos de su religión. No conocían a Abraham, ni a Moisés... Pero los cristianos al adoptar la fe en Cristo asimilan todo su judaísmo aunque no se practique conscientemente como tal. Si Jesús viese lo que ocurrió tres siglos después de su muerte, y cómo la fe judía se extendió gracias a su figura por todas las naciones paganas hasta llegar a derrumbar esos ídolos que tanto debió odiar, dudo que siguiera considerando "paganos" a los cristianos de tal origen por no tener "sangre" judía.


RESPUESTA:

Mi posición es:

• Ciertos comentaristas defienden:

- Que Jesús fue un predicador universalista; es decir, que no restringió su predicación a solo Israel
- Que fue el fundador del cristianismo
- Que Jesús fundó la Iglesia, al menos en el núcleo original

Respuestas:

• Ningún investigador independiente niega que el cristianismo no se entiende sin el judaísmo. Al revés el cristianismo no es más que una secta mesiánica judía que gracias al influjo de Pablo de Tarso y sus seguidores se va convirtiendo lentamente en otra cosa y que tardó siglos en hacerlo.

• Todo investigador independiente niega que Jesús fuera un predicador universalista. No lo fue. El que salva es Israel y los paganos, si no se convierten al Dios de Israel serán condenados.

• Todo investigador independiente niega que Jesús pretendiera fundar religión nueva alguna, sino profundizar en la esencia de su religión, el judaísmo.

• Jesús es el fundamento indispensable del cristianismo. Pero no el Jesús de la historia, sino el Jesucristo de la fe, que comienza a ser reinterpretado, idealizado, exaltado inmediatamente después de su muerte.

• Todo investigador independiente afirma que Jesús jamás pretendió fundar iglesia alguna, sino que sus 12 elegidos (apóstoles, una sola vez en el Evangelio de Marcos) simbolizan a las doce tribus del Israel restaurado en el mundo futuro o reino de Dios.

No sé si estas respuestas le valen. Por favor, si le es posible, lea mis obras Guía para entender el Nuevo Testamento, Trotta, Madrid 2006. 568 pp. ISBN: 84-8164-832-9. 2ª edición 2007. 3ª edic. 2008. 4ª edic. 2011. 5ª edic. 2016 y “Guía para entender a Pablo”. Una interpretación del pensamiento paulino”. Editorial Trota, Madrid, 215. (Hay versión electrónica; consulte, por favor, la Página Web de la Editorial). Ahí tiene todo mi pensamiento.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Viernes, 19 de Agosto 2016
Escribe Antonio Piñero

Pregunta:


A propósito del artículo: “Eterna (y ya aburrida cuestión) sobre la existencia histórica de
Jesús”. “Compartir” (232) de 12 de agosto de 2016. Preguntas y respuestas

Sr. Piñero, es Vd. el que demuestra atrevimiento y osadía calificando de
“palabras necias” y de “graves tonterías” algo que ni siquiera ha
tenido el valor de leer. Si ha leído mi libro, “Año 303. Inventan el
Cristianismo”, dígame en qué página del mismo digo “necedades y
tonterías”, como ha afirmado Vd. textualmente. Y si NO lo ha leído,
reconozca en este mismo medio que no lo ha leído y que hablaba por hablar.
Atentamente, Fernando Conde.

RESPUESTA:


No he leído el libro del Señor Don Fernando Conde Torrens. Lo reconozco. Pero “no hablo por hablar”, sino fundado en razones serias que forman un consenso científico. Y no lo he leído al igual que no he leído muchos otros. En el ámbito universitario se cae enseguida en la cuenta de que por mucho que se estudie, nunca se llegará a saber todo lo que sería necesario para poder llegar a comprender a fondo la disciplina a la que te dedicas.

Pero los títulos y las tesis generales de un libro, resumidas en proposiciones inteligibles, bastan y sobran para saber que un libro está fuera de la órbita de una disciplina científica. En el caso de la historia antigua, sabemos que tenemos pocos datos para reconstruir el rompecabezas de una obra, un personaje o una época. Pero tenemos datos y esos hay que saber combinarlos para lograr algo probable.
No conocemos totalmente, sino que conjeturamos.

El cristianismo y el Nuevo Testamento, todo él escrito en griego, entra dentro del ámbito de la filología griega y de la historia de Israel y del Imperio grecorromano del siglo I. Y conocemos bastante del siglo I, pero no lo suficiente. Es como un rompecabezas de 1.000 piezas de los que la tradición nos ha transmitido cien o unas pocas más. Y con esas cien, tenemos que hacer hipótesis razonables. Cuanto más datos explique una hipótesis, mejor es. Y hay otras hipótesis que por el consenso entre los investigadores se ve que no son razonables y sobre todo que no explican lo que sabemos con cierta seguridad. En una palabra que explican lo que ya es oscuro en si por lo más oscuro y además hipotético.

Y este es el caso de del título del Sr. Conde Torrens: “Año 303. Inventan el
Cristianismo”. Inventar el cristianismo es absolutamente imposible ya que tardó, por lo menos unos 420 años en constituirse. Y si se ha leído el Nuevo Testamento en griego se caerá en la cuenta que es absolutamente imposible que sea un producto del 303. Entonces, un libro que defiende una hipótesis como esa es un libro que no merece la pena leerse. Es sencillamente perder el tiempo cuando hay tantísimas cosas que leer.

Y lo dice un filólogo, un escéptico, un racionalista, un agnóstico a quien le da igual que el resultado de su investigación contradiga sus propios presupuestos, que solo busca la posible y probable “verdad histórica”. No tengo ningún inconveniente en aceptar que se inventó el cristianismo en el 303, si la hipótesis que sustenta esta afirmación es razonable y explica los datos. Y voy a dar solo uno: tenemos papiros, del Nuevo Testamento datados por ateos científicos, que centre todos contienen ya el Nuevo Testamento hacia el año 200!!! Y tenemos uno especialmente, el Papiro 52, de más o menos el 150, que contiene ya el texto muy parecido al que se reconstruye científicamente hoy, del Evangelio de Juan 18,31-33.37-38. Este papiro se halla en la John Rylands University Library de Manchester con la signatura “Gr. Pablo 457” y es estudiable a través de cristales protectores por cualquier científico que se acredite.

La hipótesis del Señor Don Fernando Conde Torrens es absolutamente imposible y no perderé el tiempo en leer su libro.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Jueves, 18 de Agosto 2016
Escribe Antonio Piñero

En esta revisión crítico histórica no caben, ni discutimos, los elementos maravillosos que rodean el nacimiento de Jesús como son la anunciación de Gabriel a María, la concepción y nacimiento virginal y los acontecimientos maravillosos que rodaron su nacimiento. Todo ello pertenece al ámbito de la leyenda piadosa y de la hagiografía popular, de las cuales la historia no puede obtener nada.

El origen de tales leyendas hay que buscarlo en los textos proféticos de Israel que anuncian el nacimiento de aquel que regirá en el futuro los destinos maravillosos del pueblo elegido, en los mitos populares y cuentos del folklore de la zona israelita y sobre todo grecorromana. En este ambiente nacen ya los evangelios apócrifos neotestamentarios. Con otras palabras: si estos dos capítulos de Mateo y Lucas, que son tardías, quizás de inicios del siglo II, hubiera que juzgarlos desde el punto de vista crítico habría que considerarlos parte de la literatura apócrifa, al estilo menos ampuloso que el Protoevangelio de Santiago, pero muy parecido.

Los nombres de los padres de Jesús son María y José. Y no creo que haya elementos de duda razonable. Los textos de apoyo son –aparte de Mt 1-2 Lc 1-2:

Jn 1,45: “Felipe se encuentra con Natanael y le dice: «Ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret»”.

Jn 6,42: “Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del cielo». Y decían: «¿No es éste Jesús, hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo?»”.

A. Respecto a José puede haber alguna duda porque Marcos no lo nombra: ¿había muerto ya? Probablemente. Pero no sabemos nada.

¿Era José carpintero de oficio? Los textos pertinentes son:

Mc 6,3: “¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?» Y se escandalizaban a causa de él.”

Mt 13,55: ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?

Lc 4,21-22: “Comenzó, pues, a decirles: «Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy». Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es éste el hijo de José?»

La base es sin duda Marcos. Pero no el Marcos que nosotros tenemos, sino probablemente –a tenor de la opinión de algunos críticos– un texto (¿1ª edición de Marcos?) que rezaba así:

“¿No es éste el hijo del carpintero, el hijo de María…”

Ahora bien, en arameo “hijo del carpintero” podría ser el modo de decir simplemente “carpintero, del mismo modo que “hijo de la iniquidad” equivale a inicuo, e “hijo de hombre” es igual a hombre. Entonces, es posible que el Marcos actual al ponerlo en mejor griego escribiera simplemente “carpintero”; pero Mateo, que lee en su edición de Marcos “hijo del carpintero”, mantiene la frase tal cual en griego.

Y si esta suposición se acerca a la verdad, los textos dicen nada más que el carpintero era Jesús, sin hablar para nada de José. Pero no es en absoluto inverosímil que José lo fuera también y hubiera transmitido el oficio a su hijo.

Así pues, podemos aceptar con dudas que se llamaba José y que era carpintero. En realidad importa poco para su figura. Lo importante es que la familia de Jesús era muy probablemente de hombres libres y de clase media baja, de condición más o menos humilde. Pero de José nada sabemos si era de la familia de David porque las genealogías no son de fiar. Es dudosísimo, por ejemplo, que se hay transmitido correctamente el nombre del padre de José. El nombre del abuelo paterno de Jesús, según Mt 1,16, tenía por nombre Jacob; según Lc 3,23: se llamaba “Helí”.

B. María. No tenemos por qué dudar de que su nombre fuera este ya que era corriente muy corriente en Israel. Estudios de antroponimia (inscripciones en osarios o tumbas) aseguran que el 25% de las mujeres israelitas del siglo I se llamaba María.

No sabemos dada seguro de su ascendencia familiar. No sé de dónde se sacan algunos comentaristas que también María era descendiente de David. Y he afirmado que lo que en todo caso aarónica, si fuere digno de fiar lo que afirma Lucas de su parienta Isabel que procedía de una familia descendiente de Aarón (Lc 1,5). Y si fuera de la familia de David, naturalmente no importaría par considera a Jesús, el Mesías, “hijo de David”, dado su nacimiento virginal.

Tampoco sabemos nada seguro de ella durante la vida pública de Jesús, salvo las posibles malas relaciones, o al menos tensas, con su hijo (Mc 3,20; 3,31-35; véase “Jesús y las mujeres”, Trotta, Madrid, 22014). Ni son fiables en absoluto la noticias del Evangelio de Juan que presentan a María Magdalena, el Discípulo amado y a María al pie de la cruz (19,25-26).

Después de la muerte de Jesús tampoco sabemos nada seguro, pues la tradición de Hch 1,12-14 es poco fiable:

“Entonces se volvieron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que dista poco de Jerusalén, el espacio de un camino sabático.Y cuando llegaron subieron a la estancia superior, donde vivían, Pedro, Juan, Santiago y Andrés; Felipe y Tomás; Bartolomé y Mateo; Santiago de Alfeo, Simón el Zelotes y Judas de Santiago. Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos”.

Esta tradición es legendaria ya que en la práctica:

• Ignora la huida de los discípulos y las apariciones en Galilea, de las es fiador el Evangelio de Juan 21. Si es así, considerando las apariciones como fenómenos subjetivos, pero ciertamente vividos, es inverosímil que volvieran tan pronto a Jerusalén.

• Es contradictoria con las apariciones en Galilea anunciadas en Mateo: una en un monte no nominado: Mt 28,16-17).

• No hay mariología (ciencia teológica sobre María como “madre de Dios”) hasta el siglo V (Concilio de Calcedonia y más tarde la presunta herejía de Nestorio) y sobre todo a partir del siglo VII.

La ausencia de noticias sobre José y María podría explicarse porque en el proceso de divinización de Jesús desde el siglo I al V había dos tendencias contrarias a hablar demasiado de la infancia de Jesús o buscar noticias sobre ella.

A. La primera, la tensa espera del fin del mundo y la consecuente parusía de Jesús

B. La segunda: cuanto más se supiera de la familia terrena de Jesús, más se lo alejaba del ámbito celestial, que era lo que importaba en este proceso continuo de divinización de Jesús que había comenzado ya desde Pablo, quien había escrito expresamente que él en el fondo no quería saber más que de Cristo crucificado y resucitado. En 1 Cor 1,23 escribe: “Nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles”; y en 2 Cor 5, 16 “Así que, en adelante, ya no conocemos a nadie según la carne. Y si conocimos a Cristo según la carne, ya no le conocemos así”.

En síntesis: lo que sabemos con seguridad histórica sobre los padres de Jesús se reduce a muy poco: sus nombres; quizás el oficio de José; que vivían en Galilea y que eran de familia media- baja, humilde.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Miércoles, 17 de Agosto 2016
Me remiten de “Actualidad Radio” de Miami, Florida, USA, del programa “Profe Morales” con el que colaboro casa segundo domingo de mes, de 10 a 11 de la mañana (hora española) con un diálogo sobre el siglo I con el Profe, lo siguiente:

Profe Morales te ha enviado un mensaje de www.ivoox.com, tu portal de Audio a la Carta, recomendándote el siguiente audio:
Entrevista al Dr Antonio Piñero 08-14-16

El Profe Morales entrevista al Dr. Antonio Piñero desde España. Nos habla del Siglo I del cristianismo. Se refiere a la reencarnación y a la metempsícosis, Doctrina religiosa y filosófica de varias escuelas orientales, y renovada por otras de Occidente, según la cual las almas transmigran después de lamuerte a otros cuerpos más o menos perfectos, conforme a los merecimientos alcanzados en la existencia anterior.

http://www.ivoox.com/entrevista-al-dr-antonio-pinero-08-14-16_rf_12541115_1.html

Como el tema es muy interesante he pedido a los autores, Profs. Draª Mercedes López Salvá y Dr. D. Miguel Herrero de Jáuregui, colegas de mi “Departamento de Filología Griega” del Universidad Complutense de Madrid, permiso para reproducir su capítulo “La transmigración en el cristianismo primitivo” del libro “Reencarnación”, de A. Bernabé- M. Kahle y M. A. Santamaría (eds.), Editorial Abada, Madrid 2011.

Y si es posible, lo publicaré. Así quedarán respondidas con un montón de datos mil preguntas que me hacen.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Martes, 16 de Agosto 2016


Escribe Antonio Piñero


Pregunta:

Me gustaría su análisis sobre estas palabras de Jesús.

En Mateo 5:22 (en el contexto del Sermón de Monte) dice: "...quedará expuesto al infierno d fuego".
29,30: ".......tu cuerpo será echado al infierno".
10:28: "......temed a aquél que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno".
18:9: "........que teniendo los dos ojos sea en el infierno de fuego".
23:23: "......¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?

Si, considerando la Fuente Q, admitimos estas palabras o algunas de ellas como provenientes de Jesús, ¿cómo, entonces, Jesús entendía el concepto del infierno? ¿Igual a como los fundamentalistas cristianos lo entienden hoy, como los pentecostales?


RESPUESTA:

La respuesta es muy simple. Sí. Pero Jesús no es un pensador aislado en la época. Los judíos religiosos del siglo I tenían todos esta misma idea.

Pregunta

Le escribo a propósito de su libro “Gnosis, Cristianismo Primitivo y Manuscritos del Mar Muerto” del cual tuve noticia en su página de internet. Me lo compré hace unas semanas y he de decirle que lo estoy disfrutando mucho. Todo lo que rodea las religiones, sectas, escritos, etc. coetaneos al cristianismo me interesan. Es una buena forma de hacerse una idea del por qué es como es. Tenía especial interés en saber si existen nuevas aportaciones sobre la estructura organizativa de Qumrán y en especial conocer su opinión sobre su curiosa distribución (12 miembros dirigidos por otros 3). Aunque en el libro no lo trata mucho.


RESPUESTA:


Estrictamente no lo sé, sino solo sospechas. Dese luego no estoy al tanto de la bibliografía específica de Qumrán porque la qumranología es una disciplina por sí misma que exige al investigador entero.


En cuanto a mi opinión sobre el 12 y el 3:


He mantenido en otras ocasiones que la presidencia de 12 corresponde a una teología de la restauración de Israel que implica que Dios al final de los tiempos volverá a integrar en el Israel “actual” las casi diez tribus perdidas durante el asalto al reino del Norte (“Israel”) por el rey asirio Salmanasar y su conquista de Samaria en el 721 a.C. y la primera deportación a Asiria-Babilonia.


El número tres es un número también perfecto. A este respecto consulte un trtqdo de Numerología o Internet mismo en algún artículo serio.


Pregunta:


Participaban los esenios de la cábala y de la mística?
Hay influencia de la cábala en el cristianismo primitivo?



RESPUESTA:


Por ser secta judía (los saduceos también lo eran) no por eso van a ser místicos / cabalistas, ni en potencia. El cristianismo primitivo centra sus esfuerzos no en los Sefirot, que al fin y al cabo son solo “modos” de Dios de manera que no se rompa el estricto monoteísmo, sino en integrar la divinidad de Jesús en el monoteísmo de manera que se llegue a un binitarismo suave y luego a la Trinidad.


La mística cristiana posterior que comienza con fuerza en el Medioevo, sí se parece a la cábala en algo, pero va por caminos de unión amorosa con la divinidad más que por el camino de sondear su esencia y comprenderla filosóficamente.



Pregunta:


¿En Jn 17:5 el Jesús del Ev. Juan se esta refiriendo a la gloria que tenía antes de que el mundo fuese en el 'Pleroma' o donde? ¿No esta hablando de un ser preexistente verdad?
Entiendo que no por el verso 22. Me corrige.


RESPUESTA:


Entiendo que sí, que se está refiriendo a la preexistencia del Verbo/Palabra que se ha encarnado en el hombre Jesús. Pero lo único que puede decirse que de nuevo aparece anacrónicamente en boca de Jesús histórico una creencia que nunca fue suya sino que fue típica de muchas de las comunidades de sus seguidores, y desde luego de la johánica, según la cual Jesús preexistía de modo glorioso junto a Dios (vea, por favor, Jn 8,58: “Antes de que Abrahán existiera, yo soy”).


El v. 22 no es objeción alguna.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

Lunes, 15 de Agosto 2016
Escribe Antonio Piñero

Tengo una duda sobre lapidación de Esteban, ya que, si Roma era el Imperio de
entonces la lapidación de Esteban no se pudo hacer fuera de la cuidad. Los fariseos tenían que aplicar la leyes dentro de su sinagoga. ¿ Fue realmente así, o el evangelio tiene un error?


RESPUESTA:


La historia no está en los Evangelios sino en Hechos de los apóstoles. Además tiene rasgos muy legendarios, aunque la base pueda ser histórica en cuanto a la muerte. Tal como lo dibuja Hechos fue un “linchamiento” y ahí no se respetan reglas. Según el texto, Hch 7,57-58, la lapidación que aprobó expresamente Pablo (“57 Entonces, gritando fuertemente, se taparon sus oídos y se precipitaron todos a una sobre él; 58 le echaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearlo. Los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un joven llamado Saulo”.) Esta aprobación es una opinión del autor de Hechos y corresponde a su plan teológico de dibujar a su conveniencia la figura de Pablo. No es segura históricamente, ni mucho menos.


Pregunta:



---Parece ser que Jesús no mandó formar un ejército, a pesar de su posicionamiento político claro contra Roma. ¿Qué quiso ser entonces Jesús, quedarse en un profeta más, un mesías-rey político o un mesías-sacerdote?


RESPUESTA:


Sin duda, durante gran parte de su vida pública Jesús debió de creerse un profeta. Pero no más, sino un gran profeta a quien la había tocado la tarea de anunciar la inminente venida del Reino de Dios . Solo al final de su vida pública es muy posible que se proclamara mesías… y regio = rey mesiánico de Israel, por impulso de gente de su grupo. No podía formar un ejército por varias razones; a) era pobre; b) no lo necesitaba: Dios intervendría con doce legiones de ángeles. Pero no consta en absoluto que pretendiera ser un mesías sacerdote.


Pregunta:


---¿Podemos confirmar que el "no se hizo el hombre para el Sabbath" es legítima de Jesús? ¿Cómo interpreta usted esta sentencia?


RESPUESTA:


Es muy posible porque consta de otros rabinos pensaban lo mismo. Dios no creó el sábado sino para que el ser humano descansara y lo honrara a él como creador; no para mortificarlo. Otra cosa es como lo presenta Marcos y colegas: la expresión “un hijo de hombre” (= profeta, como ser humano, y visionario como Ezequiel) se entiende en ámbito griego como “el Hijo del Hombre”, título mesiánico, basándose en Daniel 7,13-14. Y desde ese punto de vista, sobre todo en el Evangelio de Mateo, ese Hijo del Hombre como mesías interpreta la ley de Moisés de una manera soberana por inspiración divina. Igual que el Maestro de Justicia de Qumrán.


Pregunta:


---¿Cómo se castigaba la pederastia en tiempos de Jesús?



En la antigüedad no existía –al menos yo no lo conozco– una acusación legal de pederastia al estilo como nos la imaginamos hoy. No sé cómo se castigará si se descubría in fraganti. Desde luego, y en Israel, como la homosexualidad, con pena de muerte (Levítico 18,22 y 20,13)


Pregunta:


---En su libro "Jesús y las mujeres" ¿podré encontrar información sobre la vida de las mujeres en tiempos de Jesús o no se trata
ese aspecto más social?


RESPUESTA:


Se trata al principio sobre todo en una sección dedicada específicamente al tema. Y en general, en la mayoría de los casos indirectamente en todo el libro. Para una mujer interesada en el tema de un posible, o no, Jesús feminista y su trato con la mujer, este libro me parece interesante. Diría que fundamental, porque recoge y analiza todos los textos, hasta el siglo II, que tratan del tema Jesús y la mujeres.




Pregunta:



Sr. Piñero ¿No es controvertido afirmar que Jesús se rige por el desprecio absoluto de la riqueza? Como figura en los evangelios: comía y bebía, acudía a banquetes, se relacionaba con publicanos (ricos) o su mejor amigo era Lázaro (terrateniente)... ¿No resulta, cuando menos, contradictorio el mensaje al respecto de los evangelios?



RESPUESTA:


En apariencia sí. Pero no en el fondo. Jesús busca en todo momento ganar adeptos para su causa de la penitencia / conversión para estar preparados para la inminente venida del Reino. Acepta las comidas y allí predica sus ideas (por ejemplo, ante el fariseo de Lucas 7 (unción a Jesús de la pecadora). Son más importantes y decisivas sus afirmaciones de “Vende y da todo a los pobres” (por ejemplo, Mt 19,21) que cualquier otra acción, que se describe en los Evangelios sin duda, pero que los mismos autores no consideraban contradictoria con el mensaje de Jesús.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Domingo, 14 de Agosto 2016
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Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.








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