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Cristianismo e Historia

Hoy escribe Antonio Piñero

Aun a riesgo de ser pesadito y para los que viváis en Madrid y alrededores, y os interese, os recuerdo que hoy, 30 de septiembre martes, habrá una mesa redonda sobre «La trata de niña y mujeres en las guerras de Oriente Próximo. Feminismo antigüo y actual", que va unida a la presentación del libro: "Jesús y las mujeres".

Intervendrán:

Antonio Piñero
María Victoria Caro
Nazanin Armanian
Lidia Falcón

Día: 30 de septiembre de 2014
Lugar: Ateneo de Madrid
Sala Nueva Estafeta
c/ Prado, 21
Madrid
Hora: 19:00 h

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Hoy una pregunta única, cuya respuesta es larga:
Pregunta:

Esta misiva es para solicitarle y presiento que será muy polémico, más información sobre Simon el Mago, a muchos nos interesa la realidad de los hechos pasados ya que somos curiosos intelectuales...

Respuesta:

Como base, no tenemos sobre este personaje más que un texto de los Hechos de los Apóstoles, que transcribo a continuación. Lo demás son todo comentarios. Verán que el tema no es fácil porque hay mucha especulación gnóstica:
9 Hacía tiempo que había en aquella ciudad de Samaria un hombre llamado Simón, que practicaba la magia y tenía fuera de sí a la gente de Samaria diciendo que era alguien importante. 10 Todos le prestaban atención desde el más pequeño al más grande, y decían: “Éste es el llamado Gran Poder de Dios”. 11 Y le prestaban atención porque durante largo tiempo los había tenido fuera de sí con sus artes mágicas. 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que predicaba la buena nueva sobre el reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban tanto hombres como mujeres. 13 El mismo Simón también creyó, y una vez que se bautizó, permanecía asiduamente con Felipe, y estaba fuera de sí al ver los signos y grandes milagros que sucedían.
14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan, 15 quienes bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo. 16 Porque todavía no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. 18 Cuando Simón vio que mediante la imposición de manos de los apóstoles se daba el Espíritu, les ofreció dinero 19 diciendo: “Dadme también a mí este poder, para que aquel a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo”. 20 Pero Pedro le dijo: “Que tu dinero quede contigo para tu perdición, porque has pensado que el don de Dios se adquiere con dinero. 21 Tú no tienes arte ni parte en este asunto, pues tu corazón no es recto a los ojos de Dios. 22 Arrepiéntete, pues, de esta maldad tuya y ora al Señor para que te perdone este pensamiento de tu corazón. 23 Pues veo que estás sumergido en amargura como la hiel y prisionero de la iniquidad. 24 Simón replicó diciendo: “Orad vosotros al Señor por mí para que no me suceda nada de lo que habéis dicho”. 25 Pero ellos, después de dar testimonio y de hablar la palabra del Señor, regresaban a Jerusalén y predicaban el Evangelio en muchas aldeas de los samaritanos.

Transcribo unos extractos de un seminario amplio sobre “La gnosis judía”, organizado por el Prof. Dr. D. José Montserrat y por mí mismo. La parte IV trató de Simón Mago. Los textos van numerados. Como se verá, el tema no es fácil.

La figura de Simón Mago es el primer exponente claro de una protognosis judía, pero su figura pertenece parte a la historia y parte a la leyenda o a las opiniones que de Simón se fueron formando sus seguidores. Las fuentes mismas (divididas en tres grupos: del siglo I; del II, y del III y IV) ayudan a discernir en las noticias sobre Simón y sus secuaces diversos estratos de información. Esta distinción nos ayudará a formarnos una idea más precisa del Simón histórico y del simonianismo, o sistema gnóstico que se formó en torno a su figura.
A) El primer estrato de información, del siglo I, corresponde a los Hechos de los apóstoles (en torno al 90 d.C.): en Hch 8, 9-24 se describe a Simón como un mago samaritano. Texto 1:

Hch 8,9-13: “Había en la ciudad un hombre llamado Simón, que desde tiempo atrás ejercía la magia y traía maravillada a la gente de Samaría. Decía que él era un gran personaje. Todos le hacían caso, grandes y pequeños, pues decían: Éste el la potencia de Dios llamada grande. Le hacían caso porque durante baste tiempo les había estado embaucando con sus artes mágicas. Pero cuando creyeron a Felipe que les evangelizaba acerca del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, se bautizaron hombres y mujeres. El mismo Simón creyó y una vez bautizado no cesaba de acompañar a Felipe y cuando veía señales y grandes prodigios que sucedían se maravillaban. Viendo Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se otorgaba el Espíritu Santo, les ofreció dinero diciendo: Dadme a mí también ese poder, de modo que aquél al que imponga yo las manos reciba el Espíritu Santo. pedro le contestó: Que tu dinero vaya contigo a la perdición porque intentaste comprar con dinero el don de Dios, tú no tienes arte ni parte en este asunto, ya que tu corazón no es recto a los ojos de Dios. Arrepiéntete, pues, de tu maldad y ruega al Señor a ver si se aparta de ti esa idea de tu corazón, puesto que te veo destinado a la hiel amarga y a las cadenas de los inicuos. Simón respondió Rogad al Señor por mí a fin de que no me suceda nada de lo que habéis dicho”.

Comentario de J. Montserrat (en diversos lugares de su obra fundamental, Los gnósticos I y II, Gredos, Madrid, 1983).

“Esta perícopa es redaccional, muestra el triunfo del cristianismo sobre otros grupos judíos religiosos rivales. Lucas reajusta la figura de Simón y la coloca debajo de la de Jesús y los cristianos, como ya se hizo con Juan Bautista y sus seguidores. Núcleo histórico: que Simón fue un taumaturgo; que desarrolló su actividad en Samaría a la vez que los primeros misioneros cristianos, que la gente le creyera enviado de Dios o encarnación de Dios (“Fuerza de Dios”).
Como Celso y otras fuentes (Orígenes; Eusebio) creen que los simonianos era cristianos, es posible que el bautismo de Simón no sea un rasgo apologético de la redacción de Lucas”.

B) Segundo estrato: Justino Mártir (hacia el 150 d.C.) ofrece nuevos datos sobre Simón, quizás de una fuente independiente de Lucas (Textos: 1 Ap. 26. 56; Dial. 120) y representa un segundo estrato. Justino escribió una breve obra (Sýntagma = Compositio) sobre Simón, hoy perdida, pero que probablemente utilizó Ireneo de Lyon. Textos 12, 13 y 14:

2 Segundo estrato: Justino Mártir (1 Ap. 26, 1-3):

“Después de la ascensión de Cristo al cielo los demonios suscitaron a ciertos hombres que se proclamaban dioses, los cuales no sólo no fueron perseguidos por vosotros, sino que los hallasteis dignos de recibir honores. Por ejemplo, un tal Simón samaritano, originario de una aldea llamada Gitón, que en tiempos del César Claudio realizó prodigios mágicos por arte de los demonios que lo movían, fue tenido por Dios en vuestra ciudad imperial de Roma y honrado entre vosotros con una estatua como un Dios. Esta imagen se levantó en el río Tíber entre dos puentes y lleva la siguiente inscripción en lengua latina: Simoni Deo Sancto, es decir, A Simón Dios Santo. Casi todos los samaritanos y unos pocos hombres en las demás naciones lo adoran y lo consideran como el primer Dios. Una cierta Helena, que lo acompañaba en sus vagabundeos en aquel tiempo, y que antes había vivido en un prostíbulo, es considerada el primer pensamiento producido por él”.

3 Justino, 1 Ap. 56: “Simón en tiempos de Claudio César es honrado con una estatua en Roma y tenido por Dios”.

4 Justino, Diálogo con Trifón, 120, 6: “He comunicado por escrito al Emperador que los samaritanos están engañados siguiendo al mago Simón, de su propio pueblo, que afirman ellos ser Dios por encima de todo principio (arkhé), potestad (exousía) y potencia (dýnamis)”.

¿Qué añade o precisa Justino mártir? Que Simón nació en Gitón, Samaría, cerca de Flavia Neápolis (patria de Justino); confirma la acusación de magia; precisa que sus seguidores le tuvieron por Dios, lo divinizaron. Le llamaban el “Dios primero”. Justino añade también que los samaritanos adoran también a una cierta Helena, que acompañó a Simón en sus peregrinaciones, rescatada por Simón de un prostíbulo, y que a esta Helena le llamaban “Primer pensamiento” (Énnoia), nacida de Simón.
Comentario de José Montserrat (Los Gnósticos…):

“Justino prueba esta afirmación apelando a una supuesta estatua erigida en Roma a Simón (Simoni Deo Sancto , estatua en Roma, pro en realidad Semo [Deo] Sanco: una deidad sabina = sincretizado con Zeus).
Puede ser histórico que a la muerte de Simón sus secuaces le dieran culto como Dios (Gran Potencia). Es imposible saber con certeza si ese título se lo dio Simón a sí mismo o se lo atribuyeron sus seguidores.
De manera incidental es interesante observar que ya a finales del siglo I no sólo fue divinizado Jesús, sino también algún que otro personaje, en concreto Simón. Esto es importante a la hora de hacer una historia de la evolución teológica del cristianismo primitivo.
Respecto a Helena lo más probable es que fuera divinizada no en vida, sino tras la muerte de Simón, y que los simonianos la llamaran “Primer pensamiento”. Esto supone ya un sistema gnóstico bastante desarrollado”.

C) El tercer estrato corresponde a las noticias sobre Simón de Ireneo de Lyon e Hipólito de Roma. Texto 15.

5 Tercer estrato: Ireneo de Lyon.

Ireneo, Adv. Haer., I 23, 1ss: “Simón ha sido glorificado por muchos como Dios. Si bien había aparecido como Hijo entre los judíos; había descendido a Samaría como Padre y había venido a las demás naciones como Espíritu Santo, afirmaba que él era la Potencia altísima, es decir, el Padre que está sobre todas las cosas, aunque toleraba ser invocado por los hombres bajo variadas denominaciones. He aquí la doctrina de la secta de Simón samaritano, del que procedieron todas las herejías. Simón rescató a una prostituta llamada Helena en Tiro de Fenicia, y la llevaba consigo diciendo que era el Primer pensamiento (Énnoia) de su mente, madre del universo, por medio de la cual al principio había pensado hacer a los ángeles y arcángeles. Este Pensamiento, surgiendo de él y sabiendo lo que quería su Padre, descendió a las cosas de abajo y engendró ángeles y potestades, por los cuales fue creado este mundo. Una vez engendrados, retuvieron a Énnoia por envidia, ya que no querían que se les tuviera por progenie de algún otro. Efectivamente, desconocían en absoluto la existencia de Simón, quedando la Énnoia retenida por las potestades y los ángeles que había emitido, quienes le hicieron sufrir toda clase de vejámenes para que no se remontase hacia su Padre; hasta tal punto que la encerraron en un cuerpo humano y estuvo siglos enteros transmigrando de un cuerpo de mujer a otro, como en un continuo trasvase. De este modo se encontraba en aquella Helena que fue la causa de la guerra de Troya… Transmigrando de cuerpo en cuerpo, sufriendo siempre vejación por esta causa, vino a parar de prostituta en un burdel…, y ésta es la oveja perdida. Por esto vino Simón, con el fin de recogerla la primera y librarla de sus cadenas, y con el fin también de otorgar la salvación a los hombres por medio de la conciencia de sí mismos. Dado que los ángeles gobernaban mal el mundo, ya que cada uno deseaba para sí el primer lugar, vino para enderezar este estado de cosas, y descendió trasmudado de aspecto y hecho semejante a los principados y a las potestades y a los ángeles, hasta aparecer como hombre entre los hombres, aun sin ser él mismo hombre. Y se creyó que había sufrido pasión en Judea, cuando de hecho no la sufrió. Los profetas pronunciaron sus profecías inspira¬dos por los ángeles creadores del mundo; por esto los que han puesto su esperanza en él y en su Helena no se preocupan ya más de los profetas y, a fuer de libres, hacen lo que quieren. Los hombres se salvan por la gracia de Simón, no por mérito de sus buenas obras, ya que no se dan acciones justas por naturaleza, sino sólo por convención. Así lo establecieron los ángeles que hicieron el mundo, que esclavizaron a los hombres por medio de aquellos preceptos. Por lo cual, Simón prometió que el mundo seria destruido y que los suyos serían liberados del dominio de los que lo crearon.
En consecuencia, los sacerdotes de sus misterios vi ven en la lujuria, practicando las artes mágicas cada uno como puede. Utilizan exorcismos y encantamien tos; se entregan a filtros amorosos y excitantes, a los espíritus demoníacos e inductores de sueños, y a toda clase de artes mágicas. Poseen una estatua de Simón que reproduce la figura de Júpiter, y otra de Helena en figura de Minerva, y las adoran 216. Se les llama simonianos, del nombre de Simón, iniciador de su impiísima doctrina; en ellos tuvo inicio el falso conocimiento, según se deduce de sus mismas afirmaciones”.

Comentario de José Montserrat (Los Gnósticos…)

“Sus fuentes son heresiólogos romanos desconocidos (deducido a partir de la historia de Simón en AcPe) y el Syntagma de Justino sobre Simón. Ireneo presenta ya sobre Simón un esquema teológico desarrollado que pertenece sin duda más a los simonianos que a Simón y que se incardina bien en la teología del siglo II.
La fórmula trinitaria debe entenderse como en el cristianismo (fórmula bautismal de fines del siglo I = Mt 28,19 = no había conciencia clara de la Trinidad = no hay aún diversidad de personas, sino sólo diferentes modos de presencia).
Potencia altísima: En el contexto de una angelología considerablemente desarrollada, Simón en la exposición de Ireneo se reserva la denominación de dýnamis. En otros documentos cristiano judaicos las dynámeis aparecen junto a otras designaciones angélicas (cf., 1 Cor 15, 24; Ef 1, 21; 1 Pe 3, 22; Ignacio de Antioquía, Ef 13, l), pero en la recensión ireneana se distingue entre los principados, las potestades y los ángeles, de una parte y la dýnamis de otra: Simón es la dýnamis suprema.
Helena: La prostituta Helena de Tiro ha ofrecido material inagotable a los eruditos. Lo más esencial es que los doctrinarios quieren indicar que la Sabiduría divina (Helena) cayó en el mundo inferior (el lupanar) y fue rescatada por el Salvador. Se han aducido suficientes paralelos en la historia de las religiones próximas: W. Bousset aduce que, según Epifanio, la diosa Isis había ejercido la prostitución en Tiro (Hauptprobleme der Gnosis. Gotinga, 1907, pág. 81). A esto agrega GRANT que Isis fue sincretísticamente identificada con Astarté, la principal diosa de Tiro, y con Atenea, asimilada a Helena por los simonianos (Gnosticism..., págs. 81 y 83). El mismo Grant aduce una antigua leyenda sumeria referente a la diosa Inanna, trasvasada después a la diosa acadia Isthar; según estas leyendas, la diosa cayó al mundo de las tinieblas y fue rescatada por un divinidad masculina (ibíd., págs. 81 y ss.). La diosa Helena recibió culto en Samaria.
Señalemos que en el episodio de la prostituta puede hallarse una alusión al matrimonio de Oseas con una meretriz (Oseas 3, l).
Angeloi y exousíai: (cf. Hipólito, Ref. VI 19, 3), seres demiúrgicos. La virtualidad creadora de los ángeles es un trazo típicamente gnóstico y aparece por primera vez en Simón. El judaísmo tardío había desarrollado una meticulosa angelología, parcialmente heredada por el cristianismo, pero nunca atribuyó la creación del mundo a los ángeles. Para los simonianos, Yahwé debla de ser uno o el principal de estos ángeles demiurgos; esto sólo basta para evidenciar su distanciamiento de la ortodoxia judaica.
Envidia: La envidia aproxima los ángeles simonianos a los diablos. Efectivamente, la envidia era pecado diabólico por excelencia, y, por esto, Ptolomeo dice que los diablos proceden de la tristeza de Sophia Achamot, siendo la envidia una especie de la tristeza (Adv. Haer. I 5, 4).
Trasmigración: La doctrina se remonta a los órficos, de los que pasaría a Pitágoras. Además de los simonianos, profesan la trasmigración otros gnósticos como Carpócrates (I 25, 4); Basílides, según los Excerpta ex Theod. 28, etc.
Estesícoro, lírico griego que floreció hacia la segunda mitad del siglo vi a. C., había denigrado a Helena calificándola de «mujer de dos o tres maridos, esposa infiel» (Fr. 17, DIM). A causa de este agravio, narra Platón, fue privado de la vista (Fedro 243a). Entonces escribió la Palinodia, donde declara que Helena no fue la causa de la guerra de Troya: «No subiste a las naves de perfectos puentes, ni llegaste a la fortaleza de Troya» (Fr. 192). Gracias a esta retractación recobró la vista. Los simonianos presumen aquí de finos homeristas, pero no parecen conocer las Palinodias.
Oveja perdida: Mt 18, 12. Observación probablemente de Ireneo o de su fuente.
Primer lugar: La doctrina de los ángeles de las naciones aparece por primera vez en la apocalíptica judaica (Dn 10, 13; 1 Henoc 89, 51; II Henoc 10, 14) y fue aceptada por los eclesiásticos (Adv. Haer. III 12, 9; Clemente de Alejandría, Strom. VI 17, 159). Entre los gnósticos el tema se halla, además, en Basílides (I 24, 4), en los «ofitas» (1 30, 5) y en Justino (Ref. V 26, 11 14), siempre bajo un punto de vista negativo.
Descendió: El tema del descenso incógnito del Salvador es judeocristiano. En la Ascensión de Isaías leemos: «Ha sido escondido a todos los cielos y a todos los principados y a todos los dioses del mundo» (11, 16; cf. 10, 7 ss.). Cf. 1 Cor 2, 8; Ef 3, 10 12; Ignacio de Antioquía, Ef 19, 1; Epistola Apostol. 24.
Aun sin ser él mismo hombre: La expresión no tiene por qué ser entendida en sentido doceta estricto (que supone la negación de la humanidad de Cristo), sino en la línea del docetismo mitigado propio de los gnósticos (negación de materia crasa en el Salvador). Puede interpretarse que los simonianos no negaban la verdadera humanidad del Salvador (sea Jesús o Simón), sino que subrayaban su divinidad. La teología cristiana tardó siglos en aclararse sobre este punto.
No por mérito de buenas obras: La doctrina de la salvación por la fe y no por las obras es también paulina, cf. Ef 2, 8 9.”

En síntesis: según Ireneo, Simón es el causante de todas las herejías = el primer gnóstico; que Simón era el Dios supremo y que su Énnoia (femenino) era Helena, que ésta (parecida a la Sofía valentiniana) había producido la creación, pero que cayó en poder de los ángeles (malos = la materia) y acabó por la presión de éstos como una mujer hundida en esa materia, una prostituta; esta Helena en una de sus múltiples reencarnaciones fue Helena de Troya, causante de la guerra que describió Homero. Finalmente fue liberada por Simón (= parecida al alma, que cae en las redes de la materia y la gnosis/redentor la salvan = AcTh); que Simón descendió como redentor y engañó a las potencias celestes malvadas en su muerte aparente en la cruz; que practicaba la magia y que los simonianos eran unos libertinos.
B) Hipólito habla de Simón en Ref. VI 9-18. El heresiólogo reproduce –por una parte— una sección de escrito atribuido a Simón Mago, la Apóphasis Megále, y por otra, noticias tomadas de Ireneo y de una obrilla propia suya sobre el mismo Simón, con noticias que ya sabemos.
La doctrina que Hipólito atribuye a Simón en su primera parte es ya un sistema gnóstico completo –que no podemos resumir aquí— y que toma por principio una exégesis alegórica del Pentateuco: el principio de todo es una Potencia Infinita que se puede asimilar al fuego. Este fuego no es simple, y de él proceden todos los seres, tanto los invisibles (las potencias celestiales [Intelecto, Voz, Nombre, etc.] como los visibles (el cielo y la tierra) y luego el hombre..., etc. Luego se afirma que Simón se declara a sí mismo Dios…, se describe la creación del hombre…
Como muestra de este sistema veamos el texto del fragmento 10 referido a las potencias primordiales. Texto 16:

6 B) Hipólito de Roma, Refutación VI 18 (Fragmento 10):

“En la Apóphasis, Simón discu¬rre largo y tendido acerca de estas materias, diciendo literalmente: «Os digo lo que digo y os escribo lo que escribo, y aquí está lo que he escrito. En el conjunto de los eones hay dos brotes que no tienen ni principio ni fin, procedentes de una sola raíz, que es potencia, silencio, invisible, incomprensible. De ellos, uno aparece viniendo de lo alto, y es la gran Potencia, Intelecto del todo, que lo gobierna todo, y es masculino; el otro aparece desde abajo, y es la gran Intelección, femenina, que engendra todas las cosas. En consecuencia, contraponiéndose el uno al otro, se unen en cópula, y hacen aparecer el espacio intermedio, el aire incomprensible que no tiene principio ni fin. En este espacio se halla el Padre que lleva sobre si y nutre todas las cosas que tienen principio y fin. Éste es el que permanece, permaneció y permanecerá firme, y es potencia andrógina en conformidad con la potencia infinita preexistente, la cual no tiene principio ni fin y mora en la unicidad, puesto que a partir de ella salió en unicidad la intelección y resultaron dos”.

Comentario de J. Montserrat (Los Gnósticos…):

“En la Apóphasis, Simón discu¬rre largo y tendido acerca de estas materias, diciendo literalmente: «Os digo lo que digo y os escribo lo que escribo, y aquí está lo que he escrito. En el conjunto de los eones hay dos brotes que no tienen ni principio ni fin, procedentes de una sola raíz, que es potencia, silencio, invisible, incomprensible. De ellos, uno aparece viniendo de lo alto, y es la gran Potencia, Intelecto del todo, que lo gobierna todo, y es masculino; el otro aparece desde abajo, y es la gran Intelección, femenina, que engendra todas las cosas. En consecuencia, contraponiéndose el uno al otro, se unen en cópula, y hacen aparecer el espacio intermedio, el aire incomprensible que no tiene principio ni fin. En este espacio se halla el Padre que lleva sobre si y nutre todas las cosas que tienen principio y fin. Éste es el que permanece, permaneció y permanecerá firme, y es potencia andrógina en conformidad con la potencia infinita preexistente, la cual no tiene principio ni fin y mora en la unicidad, puesto que a partir de ella salió en unicidad la intelección y resultaron dos”.
Esta «sola raíz» es el Sumo Trascendente, ingénito, raramente aludido en los fragmentos conservados de la Apóphasis.
Se unen en cópula: Si bien la intención del pasaje señala la teología, las imágenes no pueden dejar de evocar el mito de la unión del y la tierra. «Lo alto» y «de abajo» no de¬ben entenderse anacrónicamente en sentido cósmico. Son expresiones que indican, en primer lugar, el carácter respectiva¬mente activo y pasivo de los dos eones, y, en segundo lugar, su procedencia independiente del Sumo Trascendente. Es importante observar cómo aquí, al igual que entre los valentinianos, el objeto del acto del Intelecto viene dado por el Primer principio. El Nous no comprende cualquier contenido de Dios, la parte que éste ha querido circunscribir: su economía de comunicación.
Intelección: En el desarrollo subsiguiente, Intelecto e Intelección no son asumidos ya como principios activo y pasivo, sino como Potencia Intelecto y acto Intelección , En este sentido, la Potencia es «Padre» del acto, pero, una vez actuada, la Intelección guarda en su seno a la potencia. El texto es bastante confuso debido al entrecruzamiento de las dos correlaciones (actividad-pasividad; potencia-acto)”.

D) Un cuarto estrato son otros testimonio más tardíos, de los siglos III y IV de Eusebio, Epifanio y Teodoreto, que no deben ser tenidos en cuenta como fuentes primarias, pues dependen de Hechos de los apóstoles, Justino e Ireneo. Eusebio contiene, sin embargo, un detalle interesante (en H.E. II 13, 7) a saber que los simonianos llamaban a Simón “el que está de pie” (griego: ), referido a la pretensión de Simón (crucificado) de que habría de resucitar (“estar de pie). Es posible que este detalle sea verdadero y que Simón de algún modo se creyera una suerte de redentor/mesías cuya suerte había de contener la resurrección después de su muerte.
En la última fuente que vamos a comentar sobre Simón, los AcPe y PsClem se habla de Simón que se presenta en Roma como la Gran fuerza, un antimesías, el que “está de pie” y que es derrotado por Pedro, el representante del verdadero mesías y verdadero Dios.
Como hemos dicho, de estos cuatro estratos la investigación separa lo que pudo ser el Simón histórico y el desarrollo del simonianismo con su mito gnóstico, obra de sus discípulos. Por lo general se cree que a partir de la noticia de Ireneo (segundo estrato) lo que se describe son más las creencias y prácticas simonianas que al Simón histórico. Segundo: se suele sostener que el mito sencillo de Simón = Dios + Ennoia /Sofía / Helena es anterior cronológicamente el mito de Sofía en los valentinianos y barbelognósticos (Int. General. 52). Se ha argumentado que en el simonianismo la divinidad que cae es Énnoia, la suprema divinidad femenina, mientras que en los setianos (ApJn, Zos, PensTr, All) posteriores es el “quinto estrato”, Sabiduría, un eón inferior, la que cae y produce el mundo (Barbeló es el segundo estrato). Esta simplicidad es indicio de antigüedad, aunque pertenezca a los simonianos y no al simón histórico. Es decir, que muerto Simón se construyó el mito de Énnoia / Helena. El fundamento de esta afirmación es que Justino en su Apología no pone claramente en relación este mito simoniano con Simón, sino que dice que eran los discípulos de éste los que llaman a Helena el “Primer pensamiento de la Gran Potencia”. El mito gnóstico de Simón (Fuerza + Énnoia) tal como lo conocemos haya sido perfilado por sus seguidores.
Creo que esta interpretación es verdadera porque encaja mejor con lo que sabemos del tremendo desarrollo de la gnosis desde el siglo I al II. Pero personalmente dudo también si no hay en esta distinción ciertos intereses apologéticos, por no poner un sistema gnóstico tan a principios del siglo I, lo cual hace que el cristianismo se pueda concebir como más expuesto en su mismo comienzo a ser influido por la gnosis que lo que se desearía) modernos investigadores piensan que este sistema es propiamente de los simonianos y no del Simón histórico.

Saludos cordiales
Antonio Piñero Martes, 30 de Septiembre 2014
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía VIII

Consecuencias de la caída de los ángeles

Pedro estaba hablando del caso de los ángeles, de su metamorfosis y sus amplias consecuencias, concretadas en su caída. Su naturaleza había sufrido una profunda transformación. Según el texto bíblico, los ángeles habían caído en la tentación de la humana concupiscencia, lo que provocó el nacimiento de la raza de los gigantes. El autor se detiene en la descripción de la aparición de unos nuevos seres, producto de la unión de los ángeles con las mujeres. Dos naturalezas distintas y muy distantes habían dado vida a unos seres monstruosos.

Nacimiento de los gigantes

“De aquella unión ilegítima nacieron hombres bastardos, mucho mayores que los hombres en estatura, a quienes los posteriores llamaron gigantes” (Hom VIII 15,1). Eran distintos de los gigantes cantados en los mitos de los griegos. Éstos tenían carácter de fieras y eran mayores que los hombres en tamaño, ya que habían nacido de ángeles, pero menores que los ángeles, puesto que habían nacido de mujeres. El cuadro trazado por Pedro es estremecedor. La mezcla de naturalezas había producido seres monstruosos que no tenían espacio ni contexto en un mundo creado para los hombres con sus tendencias y dimensiones.

Se habían convertido en un estado salvaje. Dios salió al paso de su situación con la intención de remediar de algún modo su nueva existencia. Sabedor de que su naturaleza original tenía exigencias particulares, les proporcionó el maná como alimento bajado del cielo. Pero fue inútil. Hechos hombres con sus apetencias y limitaciones, Por su nueva naturaleza espuria, no se avenían a alimentarse con alimentos puros, sino que apetecían el gusto de la carne y la sangre.

Canibalismo en la humanidad

La conducta de los ángeles fue un ejemplo para los hombres, que a imitación de los gigantes se hicieron caníbales. Tanto más cuanto que por entonces empezaron a escasear animales, por lo que no tuvieron más remedio que recurrir a alimentarse de carne humana. No era, dice Pedro, una forma natural, sino un recurso buscado por la imitación de los gigantes y la escasez extrema de alimentos. Y como entonces escasearon los brutos animales, “los hombres bastardos comieron también carnes humanas”.

La vida en la tierra se convirtió en irrespirable y peligrosa por diversos motivos. El abundante derramamiento de sangre, el aire puro, corrupto por la impura respiración y contaminando a los que lo respiraban, los ponía enfermos hasta el punto de que los hombres morían por lo demás prematuramente. La tierra quedó muy contaminada a consecuencia de todas estas circunstancias. Aparecieron entonces animales venenosos y perniciosos, que animados por demonios ponían en peligro la existencia de la raza humana en un mundo corrupto.

La corrupción universal fue la causa del Diluvio

Fue el motivo que movió a Dios para buscar una solución drástica, que representara algo así como una nueva creación libre del ambiente creado por el influjo de los ángeles transformados. La solución anularía la posibilidad de que se implantara en el mundo la impiedad como estado natural. A grandes males, grandes remedios. La corrupción universal exigía una purificación de carácter planetario. La solución hallada por Dios en su infinita sabiduría e inmenso poder no fue otra que el Diluvio.

Salvación de Noé y sus hijos en el arca

El autor se siente obligado a exponer al remedio ideado por el Altísimo para salvar a la humanidad, que caminaba rauda y veloz hacia el abismo. Por esta razón, dice, después de avisar a un solo hombre justo con sus tres hijos y sus correspondientes mujeres junto con sus hijos para que se salvaran en un arca, envió agua en forma de diluvio. Así destruidos todos, el mundo purificado sería entregado puro al que se había salvado en el arca como principio de una nueva vida (Hom VIII).

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro



Antonio Piñero Domingo, 28 de Septiembre 2014


Hoy escribe Antonio Piñero

He aquí algunas preguntas y respuestas:


Pregunta:


Jesus aconseja comprar espadas y según el Evangelio de Juan, Pedro llevaba una.
¿Estaba permitidos llevar espada o estaban prohibidas por las autoridades?
Respuesta:


Pregunta:
En uno de los últimos podcast que he escuchado de Vd., lanzó al aire una interesante pregunta que acabó sin ser respondida por desviarse la entrevista a otros derroteros, a saber¿Por qué los discípulos no fueron también ejecutados junto a su maestro?. Los imagino participando de la algarada de la expulsión de mercaderes del templo y por ello igual de punibles que Jesus. Por otra parte si estaban con El en el monte de los olivos parece plausible apresar al grupo o parte de él dado que hay que suponer a los guardias en superioridad numérica, aunque también es cierto que dice “Marcos 14-50 “Y todos lo abandonaron y huyeron.” (fueron los dos bandidos en realidad discípulos?). Aun en el caso de salir huyendo con éxito imagino a los sacerdotes con muy buena memoria como para castigarlos aunque fuese de forma diferida.
Tampoco acierto a comprender lo del joven desnudo (51 Lo iba siguiendo un muchacho envuelto solo en una sábana; y le echaron mano, 52 pero él, soltando la sábana, se les escapó desnudo. ) que debió ser tan chocante que quedó en la memoria del relator de la tradición. En una tertulia en la que Vd. participaba se apuntó que probablemente era un rito iniciático pero tampoco se profundizó en el tema, y solo se descartó que fuese una actividad homosexual.


Respuesta:

El movimiento de Jesús, aunque en sus últimos instantes fue armado, en parte al menos (Getsemaní), no provocó alarma en las autoridades, porque era mínimo. Los romanos siempre consideraron, a veces erróneamente, que bastaba con descabezar los movimientos semi peligrosos para que se extinguieran solos. Perseguir a más discípulos causaría alarma social e invadiría competencias de Herodes Antipas.

Respecto a ese vers., cuyo significado profundo se me escapa, y a muchos otros comentarists, vea el comentario de Joel Marcus al Evangelio de Marcos, Edit. Sígueme, y mi libro “Jesús y las mujeres” (Edit. Trotta, Madrid, 2014) el capítulo dedicado al posible (casi todo lo es) , pero no probable, en absoluto, al Jesús homosexual.
Pregunta:

En alguna ocasión leí u oí en algún programa de radio, que Usted indicaba algunas diferencias entre los 4 evangelios canónicos, en el aspecto de la divinidad de Jesús, pero no recuerdo bien como era, a saber:
En Marcos (el más antiguo) Jesús era una persona normal y es en el momento de el bautismo cuando se convierte en una especie de "dios", en Mateo y Lucas no lo tengo claro, y en Juan es Dios desde siempre....

si me pudiera aclarar este tema, como estudiante del grado en Ciencias Religiosas en Tarragona, se lo agradecería eternamente.



Respuesta:

Tanto Pablo (Rom 1,3s) como Pedro en su discurso de Pentecostés (Hechos 2,36) piensan que Jesús es divino sólo tras su resurrección; la divinidad confirmaba que su enviado era de verdad el Mesías, aunque hubiera fracaso en apariencia muriendo en la cruz, y lo disponía para que volviera al mundo, su segunda venida, para concluir su misión instaurando, esta vez con éxito, el reino de Dios.
Marcos adelanta la divinidad de Jesús al momento del bautismo: Mc1,9-11: adopción como Hijo divino en el bautismo; confirmación tras la resurrección.
Los evangelistas Mateo y Lucas a su vez corrigen a Marcos y adelantan el momento en el que Jesús es hijo de Dios: no en su adopción por el bautismo sino al de su concepción milagrosa por el Espíritu Santo.
El Evangelio de Juan adelanta aún más la divinidad de Jesús: éste es divino desde toda la eternidad, es el Logos, el Hijo de Dios eterno (Jn 1,1ss), que se encarna como hombre en Jesús.

Pregunta:
Yo soy protestante de corte calvinista. ¿ Cree usted que Jesús o Pablo en alguna manera estarían de acuerdo con el calvinismo, todo el tema de la predestinación, y la no existencia del libre albedrío?.

Respuesta:

Mi respuesta es sí.
Para Jesús basta con estudiar a fondo el sentido de las parábolas según el Jesús de Marcos 4,10-13. Para Pablo basta con estudiar atentamente los temas de la “elección”, y la “llamada”, para percibir un fuerte sesgo predeterminista. De Pablo, véase en Gál 4,28-31, historia de la elección de Jacob y del rechazo de Esaú, Pablo defiende implícitamente esa aparente arbitrariedad de Dios y la explicitación de Rom 9,6-13. Otros textos son Rom 11,1-6: los israelitas y paganos que se van a salvar son solo los elegidos; 2 Cor 2,14-16 apunta a una cierta predestinación de los que se salvan y de los que se pierden; En las famosas sentencias de Pablo acerca de la salvación final de Israel está también presente un cierto sentido de predestinación, Rom 11,25-35 En 1 Cor 1,18-25 el evangelio de la cruz es necedad para los que han de perecer; mas para los que han de salvarse, para nosotros, es fuerza de Dios. En el v. 18 las frases los que han de perecer; mas para los que han de salvarse son la traducción de un participio pasivo cuyo sujeto agente es Dios. Por tanto, Pablo cree firmemente que desde toda la eternidad Dios ha elegido a aquellos que han de salvarse, por su gracia y elección, y sabe perfectamente quienes se condenarán al no recibir, o al no aceptar, la llamada del evangelio. De nuevo: solo los llamados se salvarán (v. 24). 1 Cor 7,17-20 insiste en la idea de que la salvación es una llamada personal para judíos y gentiles; y en 2 Cor 4,3-6 Pablo parece indicar que la divinidad permite que el dios de este mundo (Satán) ciegue a los incrédulos, lo cual es una suerte de predestinación. Finalmente, Rom 8,30 utiliza sin empacho el vocablo “predestinar”. el esquema predeterminista, ya sea sobre el caso concreto del número de los que van a salvar, como sobre el tema específico del control férreo de la divinidad sobre la historia y los humanos es común en la Biblia y sobre todo en los escritos judíos de época helenística más cercanos a la mentalidad del Apóstol. Así Jud 9,6; 9,4. Tob 6,18; 14,4; Daniel-Susana (1,42.44 Teodoción); Eclo 23,20; 42,18-20. En Qumrán, como es bien conocido, no faltan tampoco ejemplos: 1QS 3,15; 4,25. 1QH IX (1) 7-8.



Pregunta:


Quería preguntarle, don Antonio, acerca de unos textos que mostró en esta conferencia https://www.youtube.com/watch?v=M9-r5hnLBM4, en la que en torno al minuto 56, expone ante el público un texto con el que trata de argumentar la tesis de que no todas las iglesias compartían la importancia de la "santa cena" como después hizo Pablo.

Me gustaría, por favor, si no le importa, que me diga dónde puedo encontrarlos o si me puede enviar las referencias de esos textos de los que habló, porque para los que no fuimos público en esa conferencia nos resulta muy difícil entender su posterior conclusión. Asimismo, si pudiera también añadir los textos a los que estuvo refiriéndose durante toda la conferencia, se lo agradecería mucho.

Por último, quisiera pedirle bibliografía acerca de la hipótesis que se baraja para situar la fecha en la que se celebró la hipotética "cena pascual" y la cuestión de situar en el tiempo el ajusticiamiento de Jesús.

Respuesta:

Los textos más antiguos acerca de la Eucaristía y su sentido son los siguientes


1. Pablo de Tarso escribe entre el 54-58 d.C. su primera Carta a los corintios. En 11, 23-2:

“23 Porque yo recibí del Señor lo que os transmití a vosotros: que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, 24 dio gracias, lo par¬tió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vos¬otros; haced lo mismo en memoria mía». 25 Después de ce¬nar, hizo igual con la copa, diciendo: «Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre; cada vez que bebáis, haced lo mismo en memoria mía». 26 Pues de hecho, cada vez que coméis de ese pan y bebéis de esa copa, proclamáis la muerte del Señor hasta que vuelva. Por consiguiente, el que come del pan o bebe de la copa del Señor indignamente tendrá que responder del cuerpo y de la sangre del Señor”. 27 Por tanto, quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. 28 Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba de la copa. 29 Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo. 30 Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y muchos débiles, y mueren no pocos.

A este texto hay que añadir 1 Cor 10, 16-21:

16 La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? 17 Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan […] 21 No podéis beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios. No podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios.

2. Mc 14, 22-26 (hacia el 71 d.C.):

22 Mientras estaban comiendo cogió un pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio, diciendo: ‘Tomad, esto es mi cuerpo’. 23 Y, tomando una copa, pronunció una acción de gra¬cias, se la pasó y todos bebieron de ella. 24 Y les dijo: ‘Esta es la sangre de mi alianza, que se derrama por muchos. 25 Os aseguro que ya no beberé más del producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba nuevo en el reino de Dios’. 26 Y después de cantar salieron para el Monte de los Olivos”.

3. Mateo (unos diez después de Marcos) 26,26-29:

26 Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: «Tomad, comed, éste es mi cuerpo.» 27 Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: «Bebed de ella todos, 28 porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados. 29 Y os digo que desde ahora no beberé de este producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre.»

4. El texto de Lc 22, 14-20 (unos quince años después de Marcos) Textos largo y breve. El breve aparece en el llamado Códice Beza, y en las antiguas versiones ítala y siríaca del Nuevo Testamento:

14 Cuando llegó la hora, se recostó Jesús a la mesa y los apóstoles con él. 15 Y les dijo: ‘¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta Pascua antes de mi pasión! Porque os digo que no la volveré a comer hasta que tenga su cumplimiento en el reino de Dios. Y tomando una copa pronunció la acción de gracias y dijo: ‘Tomad, repartidla entre vosotros; porque os digo que desde ahora no beberé más del producto de la vid hasta que no llegue el reinado de Dios. Y tomando un pan pronunció una acción de gracias, lo partió y se lo dio a ellos diciendo: Esto es mi cuerpo”.

El texto largo –de la mayoría de los manuscritos-- añade los vv. 19b y 20:

“Que se entrega por vosotros; haced lo mismo en memoria mía. Después de cenar hizo igual con la copa diciendo: ‘Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre, que es derramada por vosotros’”.

5. Los Hechos de los apóstoles (del mismo autor que Lucas, pero posterior al evangelio, del que es la segunda parte: ¿compuesto hacia el 100-110?) mencionan la “fracción del pan” en diversos pasajes: 2,42.46; 20,7.11; 27,35.
2,46: “Diariamente acudían unánimemente al Templo, partían el pan en las casas y tomaban su alimento con alegría y sencillez de corazón”. El resto de los pasajes dice exactamente lo mismo, “partir el pan”, sin ninguna mención a lo que hoy entendemos por eucaristía con su referencia al cuerpo y sangre de Cristo.
2,42: “Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión [reuniones en común], a la fracción del pan y a las oraciones”.
20,7.11: “El primer día de la semana [es decir, el domingo; los primeros cristianos iban el sábado a la sinagoga y el domingo celebraban sus reuniones particulares], estando nosotros reunidos para la fracción del pan…”; “Subió luego [Pablo]; partió el pan y comió; después platicó largo tiempo, hasta el amanecer. Entonces se marchó”.
27,35: “Diciendo esto, tomó [Pablo] pan, dio gracias a Dios en presencia de todos, lo partió y se puso a comer.”

6. La Didaché o “Doctrina de los Doce apóstoles” (compuesto hacia el 110)

“Respecto a la acción de gracias (= “eucaristía”), daréis gracias de la siguiente manera: primeramente sobre el cáliz: ‘Te damos gracias, Padre nuestro, por la santa viña de David tu siervo, la que nos diste a conocer por medio de Jesús, tu siervo, a ti sea la gloria por los siglos’. Luego sobre el fragmento (de pan): ‘Te damos gracias, Padre nuestro, por la vida y el conocimiento que nos manifestaste por medio de Jesús tu siervo. A ti sea la gloria por los siglos.
Como este pan estaba disperso sobre los montes, y reunido se hizo uno, así sea reunida tu Iglesia de los confines de la tierra en tu Reino. Porque tuya es la gloria y el poder por Jesucristo eternamente.
Que nadie coma ni beba de vuestra acción de gracias (“eucaristía”), sino los bautizados en el nombre del Señor, pues acerca de ello dijo el Señor: No deis lo santo a los perros. “Después de saciaros (de comer) daréis gracias así: ‘Te damos gracias, Padre Santo por tu santo nombre […] Tu, Señor omnipotente, creaste todas las cosas por tu nombre, y diste a los hombres comida y bebida para su disfrute. Mas a nosotros nos hiciste gracia de comida y bebida espiritual y de vida eterna por tu siervo (Jesús) […]
Acuérdate, Señor, de tu iglesia para librarla de todo mal, y hacerla perfecta en tu amor, y reúnela de los cuatro vientos, santificada en tu Reino, que has preparado. Porque tuyo es el poder y la gloria por los siglos”.

Para bibliografía, consulte el comentario al Evangelio de Juan de Raymond E. Brown y vea también, si le parece, mi libro, La verdadera historia de la Pasión, EDAF, Madrid, 2011.

Saludos cordiales


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NOTA

Mª Victoria Caro Bernal, del Ateneo de Madrid, me acaba de enviar la siguiente fotografía del acto del 30 de septiembre a las 19.00 c/ Prado 21. Madrid. Hay una importante modificación, y es que participa también Lidia Falcón!!

“Compartir” (21B) de  28 de septiembre 2014. Preguntas y respuestas.
Antonio Piñero Domingo, 28 de Septiembre 2014
La vida sobre una columna. Maravillosas vidas de antiguos santos (531)
Hoy escribe Antonio Piñero

José Simón Palmer --antiguo colega en mi Departamento de Filología griega de la Universidad Complutense de Madrid, doctor en Filología griega, catedrático de instituto de los de antes, de esos que saben mucho más griego antiguo (y moderno) que muchos catedráticos hodiernos de universidad-- ha publicado anteriormente diversos estudios sobre el monacato oriental y la hagiografía (o “vidas de santos”) bizantina. En mi opinión, y en el de otros estudiosos, que saben mucho más que yo de este tema, su libro de 1993, El monacato oriental en el Pratum Spirituale de Juan Mosco, es uno de los estudios indispensables a nivel mundial sobre la historia del monacato en la época de emperador Justiniano e inmediatamente después. Simón Palmer ha realizado además numerosas traducciones del ruso al español en la revista Erytheia, de la que fue secretario (¡arduo y meritorio trabajo) desde 1994 hasta 2006, gracias a los que ha introducido en nuestro país a notables estudiosos de la bizantinística rusa contemporánea, que de otro modo serían absolutamente desconocidos, inaccesibles.

Simón Palmer nos acaba de regala una pequeña joya bibliográfica: ¡Vidas de santos antiguos! Ahora que la mayoría de las gentes cree poco en santos, ni antiguos y modernos, que pone en duda los sistemas ultrarrápidos de canonización, que desconfía incluso de la vida íntima de algunos santos modernos, cuya beatificación y canonización han sido impulsadas por poderosas organizaciones católicas, estoy persuadido de que hay un nuevo mercado para estas obras entre otras gentes deseosas de evadirse de nuestra superficialidad y frivolidad imperantes. He aquí la ficha de este pequeño/gran libro: La vida sobre una columna. Vida de Simeón estilita, de Antonio. Vida de Daniel estilita, Anónimo. Introducción, Traducción y notas. Editorial Trotta, Madrid, 2014 Colección: Estructuras y Procesos. Religión. ISBN: 978-84-9879-529-5; 14 x 23 cms. 152 pp. Precio: 13,00 €.

Dice Simón Palmer en su “Introducción a la Vida de Simeón estilita” que un estilita era un anacoreta que vivía sobre una columna, de la que no se bajaba jamás. El fundador de esta espectacular forma de vida ascética fue este personaje sirio, Simeón (m. 459), que la practicó durante treinta y siete años en su país natal. Tuvo muchos imitadores en el Oriente cristiano durante los siglos siguientes. El primero de ellos fue el también sirio Daniel, que vivió sobre su columna cerca de Constantinopla entre 460 y 493, en una región donde el clima era mucho más duro y que a punto estuvo en un par de ocasiones de perder su vida por las terribles tormentas que hubo de soportar.

La vida, pues, de un estilita estaba sujeta a mortificaciones extremas: ataduras con cadenas de hierro, exposición ininterrumpida a las inclemencias del tiempo, vigilias interminables; permanencia constante de pie, durmiendo así o casi enrollado sobre sí mismo, etc. Ambos estilitas atrajeron en vida a muchedumbres de peregrinos procedentes de todo el mundo cristiano y, como se puede apreciar en sus Vidas, llegaron a tener gran influencia tanto sobre la gente corriente como sobre dignatarios y emperadores.

La Vida de Simeón Estilita (390-459), atribuida a su discípulo Antonio (que no debe confundirse con el santo egipcio, abad, fundador del monacato en ese país y que vivió entre el 251 y 356), es uno de los testimonios principales sobre las hazañas ascéticas y los milagros de este santo. Breve en extensión y simple en su concepción, gozó de gran popularidad desde muy pronto. Ya en el siglo VI fue traducida al latín. Se lee muy fácilmente.

La Vida de Daniel Estilita, debida también a un discípulo del santo, es el único documento que tenemos sobre Daniel. Más larga que la anterior y mejor escrita, aunque también de lectura fácil, está considerada como un valioso testimonio histórico no solo sobre su protagonista y su género de vida, sino también sobre la Constantinopla del siglo V y sus gentes. Daniel vivió en su columna desde los 51 a los 84 años, haciendo bueno el dicho actual de los médicos de que quien come y duerme poco, además de ejercitarse constantemente, intelectual y físicamente, vive más que los que tienen una existencia regalada.

Simón Palmer ofrece en este pequeño libro la primera traducción del griego al español de estas dos obras únicas, así como de un largo fragmento de la Historia eclesiástica, de Evagrio Escolástico (sigloVI), con anécdotas sobre Simeón Estilita.

Aunque conservan ciertas tradiciones de las biografías griegas de grandes hombres, las “Vidas de santos” constituían un género literario nuevo, que hacía el elogio de un comportamiento absolutamente inusual basado en el rechazo de los valores terrenales a cambio de asegurarse la futura y excelente recompensa en una vida futura. La hagiografía cristiana siguió el ejemplo del enkomion (“alabanza”  espíritual; “encomiástico”, por ejemplo), pero lo combinó con otros géneros como las actas de los mártires, los hechos apócrifos de los apóstoles, los apotegmas, o dichos célebres de los Padres, etc.
Muy interesantes me han parecido las introducciones a cada uno de los textos, que contienen la vida de los dos santos a grandes rasgos, un estudio sobre el autor (Antonio en el primer caso), donde el lector de hoy encuentra muchas sorpresas, como el cuestionamiento crítico de los estudiosos modernos de los datos que sobre sí mismo y sobre algunos detalles de la vida del santo que aporta el redactor de la Vida. Y también me parece muy interesante la comparación de esta vida con otras que se escribieron en la antigüedad sobre Simeón, como la famosa de Teodoreto de Ciro.

Y hay una tercera parte de la introducción que trata de temas también curiosos como: los seguidores de Simeón; qué relaciones tuvieron estos santos tan raros con la iglesia de su entorno, en nada propensa esta ascesis extrema; cómo eran las columnas (el libro reproduce los dibujos de estelas antiguas en donde aparecen estos pilares) sobre las que vivían, y cuáles eran las funciones sociales de las prácticas ascéticas de estos santos, que acababan convirtiéndose en directores espirituales de muchos fieles o mediadores entre los humildes y los poderosos, gracias al gran predicamento del que gozaban en el pueblo sencillo.

Y me parecen también interesantes, ya en plan más erudito, las páginas dedicadas a las ediciones del texto y las traducciones hechas a otros lenguas (insisto en que estas versiones que presentamos son las primeras en castellano) junto con una bibliografía sucinta que tienen relación con las obras traducidas. Las notas no están a pie de página, sino al final de cada versión. Son muy sucintas, pero no tienen desperdicio.
En síntesis: este librito me ha encantado y me ha sacado felizmente de la rutina cotidiana; me ha introducido en un mundo casi mágico, por los abundantes milagros y prodigios del pasado, y me ha recordado historias maravillosas de santos que me contaban de niño mis deudos, sobre todo una piadosísima tía soltera que sabía relatar con maestría cosas portentosas de la religión. Además, como conozco al autor desde hace tantos años y sé de su valía intelectual y personal, me agrada mucho dejar constancia aquí de su buen hacer. Se pasa un rato buenísimo leyendo estos prodigios rescatados de los tesoros del griego antiguo.

Saludos cordiales Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
Www.antoniopinero.com



Antonio Piñero Viernes, 26 de Septiembre 2014
Presentación del libro "Jesús y las mujeres"
Para los posibles interesados que estén en Madrid

PRESENTACIÓN del libro "Jesús y las mujeres" en Madrid

En la Gran Logia Provincial de Madrid el próximo 1 de octubre se presentará el libro Jesús y las mujeres publicado por Editorial Trotta.

Intervendrán en el acto:
Antonio Piñero
Javier Escalada

Día: 1 de octubre de 2014
Lugar: Gran Logia Provincial de Madrid
Templo Jónico
c/ Juan Ramón Jiménez, 6 bajos
Madrid
Hora: 20:00 h




Además, Antonio Piñero participará el próximo día 30 de septiembre en una mesa redonda sobre «La trata de niña y mujeres en las guerras de Oriente Próximo. Feminismo antiguo y actual. Presentación del libro: Jesús y las mujeres».

Intervendrán:
Antonio Piñero
María Victoria Caro
Nazanin Armanian




PRESENTACIÓN del libro "Jesús y las mujeres" en Madrid
En la Gran Logia Provincial de Madrid el próximo 1 de octubre se presentará el libro Jesús y las mujeres publicado por Editorial Trotta.

Intervendrán en el acto:
Antonio Piñero
Javier Escalada

Día: 1 de octubre de 2014
Lugar: Gran Logia Provincial de Madrid
Templo Jónico
c/ Juan Ramón Jiménez, 6 bajos
Madrid
Hora: 20:00 h

Para más información puede pulsar este enlace
Además, Antonio Piñero participará el próximo día 30 de septiembre en una mesa redonda sobre «La trata de niña y mujeres en las guerras de Oriente Próximo. Feminismo antigüo y actual. Presentación del libro: Jesús y las mujeres».

Intervendrán:
Antonio Piñero
María Victoria Caro
Nazanin Armanian

Día: 30 de septiembre de 2014
Lugar: Ateneo de Madrid
Sala Nueva Estafeta
c/ Prado, 21
Madrid
Hora: 19:00 h
Antonio Piñero Jueves, 25 de Septiembre 2014
Hoy escribe Antonio Piñero

Queridos amigos:

Aunque durante un cierto tiempo no voy a poder contestar a preguntas porque tengo que terminar urgentemente dos trabajos. No desearía que se acumularan un montón de preguntas y respuestas y, si encuentro un hueco, publicaré los que pueda

He aquí algunas preguntas y respuestas:

Pregunta:

la interpretación de la respuesta de Jesús a la cuestión de pagar impuesto al César. Aunque estoy de acuerdo con sus explicaciones, otra respuesta que se le podría dar sería partiendo de contestar a la siguiente pregunta:

¿Pagaban Jesús y sus seguidores el impuesto? En mi opinión, obviamente no, porque no explotaban tierras, ni desarrollaban actividad profesional o mercantil alguna. Esto me parece muy claro en el caso de Jesús, pero en el caso de los Doce, creo que también. ¿Y si además, existieran ya entonces seguidores que habían vendido todo y vivían del reparto de bienes que hacía la comunidad? ¿estamos del todo seguros que esto comenzó solo después de la desaparición de Jesús? Si así fuera, la respuesta 'dad a Dios lo que es de Dios' podría ser una invitación a formar parte de su grupo. No olvidemos que entonces Jesús ya se creería el Mesías, y se arrogaría frases del tipo 'ser de los míos es ser de los de Dios' o cosas así.

Podría significar: 'dad al César lo que es del César=que se quede con lo mundano, lo material, lo que corrompe, lo que será su perdición. Dad a Dios lo que es de Dios=Uníos a nosotros, que no pagamos impuestos y no nos pasa nada. Porque nosotros somos los de Dios, los espirituales, el verdadero Mesías y sus discípulos, vivimos como hay que vivir esperando el Reino, y viviendo así cumplimos con la Ley y no pagamos el impuesto'. Jesús se permitía el lujo de ir por ahí llamando a no pagar el impuesto, según Lucas, porque él no lo hacía. Ni los suyos. Y sin problemas con Roma. Y quién sabe si la llamada a no pagarlo no sería un argumento para que se le uniera la gente, ya que el tema del impuesto al César removería las conciencias de muchos.

En fin, conjeturas y más conjeturas. Pero en mi opinión, qué importante sería hacer un cuadro más completo de la vida de Jesús con sus discípulos y seguidores, como grupo. ¿Alguna obra recomendada?

<!--more-->
Respuesta:

Lo que Usted presenta como hipótesis es posible. Pero al fin y al cabo Jesús se presentaría ante los ojos de Pilato, en cuanto se los abrieran (y para eso había saduceos y herodianos) como alguien que predicba el no pago del impuesto. Eso era delito.

Santiago Guijarro Oporto ha escrito bastante sobre el discipulado (buscar en Google), pero yo creo, por lo que recuerdo que no apunta a la formación de grupos grandes y estrictamente organizados de seguimiento. Véase, por ejemplo, “La llamada de Jesús. Vocación, discipulado y misión en los evangelios” de este autor.




Pregunta:

¿Hasta qué punto está aceptada/demostrada para los estudiosos la existencia como grupo organizado de la comunidad de seguidores de Jesús durante su vida pública? Quiero decir: si durante la vida pública de Jesús, sus seguidores ya se reunían entre ellos, si lo hacían en fechas señaladas, si oraban lo que Jesús les enseñaba, si procedían a la fracción del pan, si existían administradores de los recursos de la comunidad, si había requisitos para formar parte de esas comunidades (como vender todas las propiedades, bautizarse, o lo que fuera), etc.

Respuesta:

Los evangelios testimonian que la fracción del pan no existió hasta la Última Cena, sino solo comidas comunes. Orar y ayunar juntos sí. No había requisitos, no había fechas señaladas, nada de eso: son acciones de los grupos de seguidores de Jesús después de su muerte.

Pregunta:

He vuelto a ver la pelicula EL DISCIPULO en la cual se nombra de que usted está de acuerdo con el contenido.

Yo también (excepto algunas pinceladas...)
Mi pregunta es referente al inicio antes de la pelicula en la cual se menciona que desde 1769 son 139 los eruditos que estan de acuerdo en el contenido ofrecido por la pelicula.

Me gustaría saber quienes son estos (nombres) y en que están de acuerdo (pues no se de donde sacan esas ideas de que Jesus era cojo Y QUE ESO PASÓ tras ser herido por un romano con su espada al matar a su padre Jose...)
Respuesta:

Si no me traiciona la memoria lo que dice la película, en un letrero al comienzo, no es eso exactamente, sino que desde 1769 hasta aproximadamente el final del siglo XX son más de 300 los investigadores independientes que están de acuerdo con l hipótesis general dela película, a saber un Jesús muy interesado por lo social-político y mucho más vinculado con las gentes antirromanas de su época de lo que se cree. Además que no condenó expresamente la violencia, que tuvo discípulos armados y que al final de su vida le acompañaron unos pocos que portaban armas como se deduce de la escena del prendimiento.
Lo de que era cojo etc., es pura ficción .

Pregunta:
Buenos Días Don Antonio. Perdón por escribirle de esta forma. No sé si lo prefiere así. En fin, mi pregunta es un poco pueril, pero es que tengo un pequeño jaleo acerca de lo que un cristiano católico acepta como lo que le ocurre justo cuando muere. Según podemos leer en el Apocalipsis de San Juan Evangelista, ¿Qué ocurre exactamente con el cuerpo y con el alma? ¿Resucita directamente? ¿Espera a ese Gran Juicio Universal? Sé que tiene grandes obras sobre Los Apocalipsis, que ya tengo en mi poder. Y leyéndolos, me ha despertado la duda. Ahora no sé si cuando un sacerdote dice... "murió con la esperanza de la resurrección ....", significa que algún día resucitará...... y se le juzgará e irá al cielo o al infierno..... o resucita directamente. Todo esto referido al Apocalipsis de San juan, entiendo que el Pueblo Judío lo mismo ni se planteaba esto. ¿Los muertos en cristo y los pecadores resucitarían para esos 7 años de tribulaciones? ¿O sólo lo vivirán los que vivan en esa época ? ¿Y después? ¿Esos mil años ?¿quién los vivirán? ¿Es la resurrección posterior a esos mil años? ¿O va después? Perdone por tales preguntas de antemano. Espero que pueda contestarme y le mando un gran abrazo. Soy admirador suyo y procuro ir a todas las conferencias. Muchísimas gracias de antemano.

Respuesta:
Su pregunta es tan amplia que creo que debo dirigirle a un libro mío (con Eugenio Gómez Segura, como coeditor), El Juicio Final, Madrid EDAF 2011, que trata sobre estos temas. Pero por ahora procure leer un artículo sobre la resurrección en un buen Diccionario de la Biblia, como el de la Editorial Herder, o el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia de Alfonso Ropero Berzosa (editor general), de Editorial Clie, y de Pablo de Tarso 1 Corintios cap. 15.

Saludos cordiales
Antonio Piñero Miércoles, 24 de Septiembre 2014
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía VIII

La ingratitud humana frente a la bondad del Creador

El día pasado dejamos nuestra reflexión en la exposición que Pedro hacía sobre la ingratitud de los hombres frente a la bondad y generosidad del Dios Creador, que todo lo ha hecho para favorecer a la humanidad y dotar su existencia de ventajas y comodidades. La actitud de los hombres disgustó a los ángeles, que procuraron cambiar su naturaleza y hacerse como hombres para castigar a los insolentes. Cuando lo consiguieron, “se transformaron, dice Pedro, en toda clase de naturaleza, ya que al ser de una sustancia más divina, podían cambiarse fácilmente en cualquier cosa” (Hom VIII 12,2).

Consecuencia de la metamorfosis de los ángeles

Pedro echa su imaginación a volar guiado por “vuestros poetas”. Cuenta que los ángeles se convirtieron en piedras preciosas, perlas y costosos metales, que los hombres robaban con ambición desmedida. Pero también se transformaron los ángeles en toda clase de cuadrúpedos, reptiles, volátiles, peces y en cualquier cosa que deseaban. En virtud de esta facultad podían convertirse también en hombres con las cualidades de la naturaleza humana. Las consecuencias fueron imprevisibles, porque los hombres tenían algo que no tenían los ángeles, como era la concupiscencia con sus riesgos y consecuencias.

“Dominados por ella, se deslizaron a la cohabitación con mujeres; y apareados con ellas y contaminados por la corrupción, privados totalmente de su primer poder, no pudieron devolver sus miembros salidos del fuego a su primitiva naturaleza incorruptible” (Hom VIII 13,2). Es lo que los exégetas interpretan como la “caída de los ángeles”, de la que cuenta el capítulo sexto del libro del Génesis. La posibilidad de la metamorfosis de la naturaleza angélica impidió incluso su regreso a la primitiva naturaleza incorruptible.

La caída de los ángeles

Su fuego natural caído en la carne por el peso de la concupiscencia, provocó la pérdida de su nivel celestial y siguieron caminando hacia abajo por el camino de la impiedad. Porque encadenados por los lazos de la carne, quedaron retenidos y fuertemente atados, por lo que ya no pudieron volver al cielo. La consecuencia de la caída quedó reflejada en la historia bíblica.

El relator de las Pseudo Clementinas hace una presentación original de las consecuencias que vinieron tras su metamorfosis en seres de una nueva naturaleza contaminada y corruptible. Para satisfacer a sus enamoradas tuvieron que inventar nuevas posibilidades gracias a sus poderes y conocimientos. Extrajeron de las entrañas de la tierra toda clase de piedras preciosas para satisfacer los caprichos de sus amadas. Con estas mágicas piedras, entregaron también las artes de los asuntos pertenecientes a cualquier tema, mostraron la magia, enseñaron la astronomía, el poder de las raíces y todo lo que no era posible descubrir por el entendimiento humano; más aún, la fundición del oro, de la plata y similares con variados teñidos de los vestidos.

Los ángeles y el ornato femenino

En una palabra, cuantas cosas se refieren al ornato y deleite de las mujeres son inventos de los demonios sujetos en la carne. Unos demonios sujetos a la naturaleza de la carne, que no eran otra cosa que los ángeles caídos de su primitiva e incorruptible naturaleza. Desearon ser como los hombres, y lo fueron con todas las consecuencias. Entre ellas, la corrupción en la que había caído también la humanidad creada por Dios para la eternidad y la felicidad. Un proyecto quebrado en el Paraíso por el error monumental de nuestros primeros padres.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro










Antonio Piñero Domingo, 21 de Septiembre 2014
"Historia de Jesús" de Xabier Pikaza (530)
Hoy escribe Antonio Piñero

Si no me equivoco, este es el último libro de nuestro conocido y prestigiado exegeta, publicado en Verbo Divino, 20013, ISBN: 978-84-9945-604-1, 671 pp. Tiene abundante bibliografía dividida por temas, a veces brevemente comentada. Precio: desde 20, 57 IV incluido.

El libro me ha interesado mucho porque pienso que el volumen es como una síntesis de la fecunda vida de su autor (que yo sepa ha debido de escribir unos 90 libros), en especial todo lo relacionado con los Evangelios y en particular su reciente comentario del Evangelio de Marcos. Es bien sabido que la realización de un comentario obliga a multitud de lecturas. Además, la figura de Jesús ha sido el objeto de otros varios libros del autor, que ahora se ven reflejados en esta obra de síntesis.

Aunque el título es “historia de Jesús”, creo que Pikaza utiliza el sustantivo “historia” más como relato que como obra historiográfica pura y dura. El autor admite con gozo que es creyente y que va a transmitir el relato de una “vida” de Jesús que contiene no solo datos históricos, sino también teología. En esta obra entiendo yo, personalmente, por “teología” el estrujar los textos, o combinación de textos evangélicos, procurando ofrecer una interpretación no meramente historicista, sino también espiritual, que refleja la necesaria proyección de la vida de Jesús sobre el lector cristianismo, miembro de una iglesia con la que está más o menos de acuerdo, una interpretación prácticamente siempre positiva de la vid de Jesús con unas consecuencias que ponen en juego el sentido de la propia salvación del creyente.

Esta interpretación histórico-teológica contiene bastantes más reflexiones en torno a la historia de la salvación en la que se proyecta la peripecia vital de Jesús que las presentadas en una obra de mera historia. En este sentido --y si aceptamos estos presupuestos, que tienen mucho de tradicionales y que en el fondo no puede admitir algunas perspectivas sobre Jesús que van contra esa tradición y contra la fe común-- la obra de Pikaza cumple con su cometido. No hay faceta positiva, animante, progresista de la fe cristiana fundamentada en Jesús que no se halle en este libro

La obra presente está compuesta con un notable afán didáctico. El autor divida la lectura en tres niveles:

A. El primero, con tipo de letra redonda, normal, es un relato seguido que contiene en síntesis todo lo que le puede interesar al lector medio que desea ir al grano. Para ayudar a la comprensión, todos los capítulos tienen una introducción (también en letra de tipo normal) que ofrecen la perspectiva general de lo que se va a desarrollar en lo que sigue.

B. El segundo son resúmenes o ampliaciones de lo dicho en el cuerpo normal del capítulo; en otros casos pueden ser un adelanto de lo que se va a decir. Todo está dividido por secciones que indican en negrita la idea central que va a tener una amplificación sobre el texto normal. Las nociones centrales se perciben con una imple ojeada. El lector interesado en el grueso de las ideas puede omitir esta parte –según el autor-- para leerla quizás en un segundo momento, cuando tenga ya formada una idea general de todos los temas.

C. El tercero está compuesto de notas científicas, no a pie de página, sino al final de cada capítulo. En ellas se complementan aún más los puntos de vista desarrollados antes en A. y en B., se confirman con bibliografía o se discute la opinión diversa de otros autores. El 95% de la bibliografía presentada o discutida es netamente confesional. Echo de menos una discusión con otros autores que presentan perspectivas independientes. Pongamos un par de ejemplos de esto último: cuando se estudia la relación de Jesús con Juan Bautista, aunque se admite de grado que el primero pasó un cierto tiempo con su maestro y que su pensamiento se vio condicionada por el esquema apocalíptico del Bautista, a la hora de emitir opiniones conclusivas me parece que Pikaza insiste mucho más en hacer de Jesús un únicum, algo muy especial, que en las enormes concomitancias entre los dos. En este Blog F. Bermejo –en discusión concreta con Pikaza-- ha insistido en los notables puntos de contacto entre los dos personajes. Esta orientción recibe poca atención en la obra que comentamos.

Otro ejemplo: cuando se trata del posible sustrato “revolucionario” de Jesús, en el sentido de que no hay en ninguna de sus sentencias conservadas de él ninguna condenación expresa de la violencia, y que en otros muchos detalles de los evangelios (que han sido designados como “material furtivo” por G. Puente Ojea) aparece un Jesús opuesto a Roma y atento a las circunstancias socio-políticas de su época, sería deseable una confrontación científica con autores independientes, del estilo de P. Winter, H. Maccoby, M. Goguel, Ch. Gignebert, R. Eissler y otros, incluido, por ejemplo, A. Loisy, que han presentado ya una imagen de Jesús que es más afín a una postura antirromana de lo que suele concederse.

Respecto a A. y B. creo que se logra el que los lectores se sientan cómodos con esta división. Pero se nota, a veces que, por el afán didáctico, se repiten varias veces las mismas ideas. Pongo un ejemplo: se habla desde el principio del libro que Jesús fue un pretendiente mesiánico nazoreo, y ciertamente se explica un tanto la primera vez que aparece qué se entiende por este vocablo. Pero hay que esperar hasta la p. 111 para que en las notas (que están destinadas a una tercera lectura, como dijimos) se entere el lector exactamente de lo que piensa el autor, y de las diferencias entre nazoreo y nazireo y sus respectivas raíces y cómo los dos vocablos llegan a confundirse en ocasiones. En el entretnto el vocablo nazoreo aparece Nazaret y otra vez.

Por otro lado, tengo que decir que Pikaza es muy valiente y no oculta las dificultades que para la fe tradicional tienen –por ejemplo-- los primeros capítulos de Mateo y Lucas acerca de la infancia de Jesús. Tampoco evita los problemas históricos de la resurrección y las apariciones, aunque una discusión de ellos se deje para un par de apéndices. Y es de alabar esta valentía en tratar todo lo que desea un lector saber sobre Jesús, ya que otros autores (J. Gnilka, por ejemplo, si no me equivoco, omite los escabrosos problemas de la vida oculta de Jesús e inicia directamente su relato con el bautismo de éste por Juan Bautista). Pero aquí yo diría que me gustaría una mayor claridad. Después de leer el libro, y continuando con este tema de la infancia de Jesús, no estoy del todo seguro si Pikaza cree o no que el padre carnal de Jesús fue José y si tuvo hermanos carnales o no. Hay, en este y otros aspectos, una cierta nebulosa en su libro.

Otro ejemplo: el autor insiste respecto a la interpretación de la Eucaristía en la tarea de la Iglesia transmisora de este episodio, una Iglesia que remodeló muy profundamente el relato de una Última Cena que fue más de despedida apocalíptico-escatológica que pascual. Pero me he quedado sin saber con exactitud qué piensa Pikaza de verdad sobre si Jesús instituyó o no realmente la eucaristía tal como se entiende hoy, y tal como es hoy interpretada por muchos como centro de su piedad.

Y finalmente, sobre lo que considero interpretaciones teológicas abundantes en su libro (ejemplos: el sentido de la filiación divina que se deduce del episodio del bautismo; el concepto del reino de Dios presente; Jesús y el juicio; la universalidad, o no, de la misión concreto de Jesús; en qué sentido es su mesianismo nuevo, su postura antirromana, etc.) este libro es tan rico que merecería una discusión punto por punto, que sobrepasaría, con mucho, el propósito de una reseña como esta. Un ejemplo: después de haber escrito a fondo sobre el tema “Jesús y las mujeres”, tendría que discutir con Pikaza cómo es que se puede afirmar históricamente que Jesús puso en pie de igualdad a hombres y mujeres y cómo rompió Jesús directa y definitivamente el esquema patriarcal de la comprensión del matrimonio. Jesús simplementa está en la línea interpretativa de Génesis 1,27 de los esenios o del rigorista Shammai, quienes ni elevaron el estatus social de las mujeres ni rompieron el esquema patriarcal del matrimonio.

Y otra cosa: rogaría al autor que tuviera cuidado con el uso abusivo en su obra y contrario a las normas de la lengua del pretérito perfecto compuesto en vez del simple. Un ejemplo (hay centenares): “Jesús ha comenzado su andadura en el Jordán… ha centrado su misión en Galilea… ha culminado su tarea en Jerusalén”, Pikaza debería heber escrito “Jesús comenzó… centró… culminó” porque esas acciones son finitas, no duran hasta hoy. El pasado compuesto se usa cuando se describe una acción que va incluida dentro de un lapso de tiempo que todavía dura, no concluido. Así con expresiones que van encabezadas con “Hoy… este mes… año… desde 1850…”. Así: “Desde 1850 ha llovido mucho”. Pero “Ayer llovió mucho”. Expresiones con “desde”… “hasta” son cerradas. Luego hay que usar el pretérito indefinido, ¡pero si la acción sigue hasta el presente! Así, “Hasta 1950 la Medicina progresó enormemente” (“ha progresado es incorrecto porque la acción no dura hasta hoy día). Pero “Desde 1850 hasta 1950 la medicina progresó mucho”.
Pikaza tampoco distingue entre “deber” y “deber de”. El primero expresa obligación, el segundo, siempre posibilidad (véanse, por ejemplo, y entre otras, las pp. 94 y 95, notas 8 y 13. Y otro caso distinto, porque no quiero insistir demasiado en defectos de forma: es que no es lo mismo "El mismo Dios" que "Dios mismo" (aquí creo que el corrector de Verbo Divino no ha tenido la vista fina, así como en las erratas que aparecen de vez en cuando). Y hay otras cosas más, pero no deseo ser un pesado.

Y ahora dejando las quisquillosidades sobre el lenguaje y yendo a lo esencial, diré como síntesis de mi comentario: creo que merece la pena leer el libro de Pikaza porque es la decantación de un pensamiento reflexivo durante decenios de estudio sobre su objeto, la persona y obra de Jesús de Nazaret. El lector avisado e interesado en el aspecto científico-histórico tiene en las notas muchísimo material sobre el que reflexionar. Pikaza hace un buen resumen de lo que se piensa sobre Jesús, sus palabras y sus hechos, su mensaje y su impacto, entre los exegetas confesionales moderadamente abiertos a las propuestas de los investigadores independientes.

Felicito a la Editorial también porque en tiempos de penuria, de pirateo infame, que va a acabar con los deseos de escribir, y de escasez de ventas de los “ensayos” y libros científicos se ha atrevido (¡su atrevimiento dura hasta hoy!) a publicar un libro de casi 700 páginas.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
Www.antoniopinero.com

Antonio Piñero Jueves, 18 de Septiembre 2014
Hoy escribe Fernando Bermejo

En la disciplina de la historia, y en general en el ámbito de la ciencia, el valor de una hipótesis radica en su simplicidad y su valor explicativo, pero también en su capacidad de responder satisfactoriamente a las objeciones y anomalías a las que se enfrenta –o a las que se la enfrenta–.

Como he señalado en alguna ocasión, la hipótesis de que el galileo Jesús de Nazaret estuvo implicado en ideología y/o práctica de resistencia anti-romana, a pesar de su enorme capacidad explicativa, suscita un profundo rechazo en muchas personas, que han multiplicado objeciones para intentar desacreditarla.
El hecho de que las objeciones se multipliquen es muy comprensible, según algunos, porque la hipótesis carece de fundamento; según otros, en cambio, porque la admisión de la hipótesis pone en cuestión creencias profundamente arraigadas y sentimientos no menos arraigados. En cualquier caso, la hipótesis se beneficia de tales objeciones cuando es capaz de responderlas de manera plausible.

Una constatación muy elemental es la de que quienes rechazan por principio la hipótesis acumulan objeciones sin cesar, sin reparar suficientemente en el fundamento empírico (en nuestro caso, textual) de la hipótesis, en su capacidad explicativa, y en los eventuales gravísimos defectos de las soluciones alternativas.

Esta constatación invita a responder sistemática y simultáneamente a las objeciones habituales a la hipótesis, con el objeto de que quienes se aproximan a la cuestión con voluntad de verdad y sine ira et studio, puedan sopesar –repitámoslo: tras haber comprendido el fundamento empírico, la capacidad explicativa, y la fragilidad argumentativa de las alternativas– tranquilamente la capacidad de la hipótesis para dar cuenta de las objeciones habituales.
Ello ha llevado al autor de estas líneas a publicar el artículo “Has the Hypothesis of a Seditionist Jesus Been Dealt a Fatal Blow? A Systematic Answer to the Doubters”, Bandue 7 (2013), pp. 19-57 (un número correspondiente en efecto a 2013, pero que ha aparecido con un año de retraso). Aunque este artículo no presenta la totalidad de la hipótesis –cosa que el autor hace en un trabajo mucho más extenso que está en prensa en el Journal for the Study of the Historical Jesus, y que será publicado en dos partes–, responde provisionalmente a la veintena de objeciones que cabe detectar tanto en el ámbito académico como en el popular.

Entre ellas cabe mencionar, por ejemplo: Si Jesús hubiera estado implicado en ideología y/o actividad anti-romana, ¿acaso no dispondríamos de más testimonios al respecto? ¿Cómo podría Jesús haber abogado por una resistencia (acaso violenta) al Imperio, si parece haber pensado que la instauración del Reino sería asunto reservado a Dios mismo? ¿Cómo es posible hablar de ideología anti-romana en un autor cuyas críticas parecen haberse dirigido más bien a las autoridades sacerdotales de Jerusalén? ¿No será que los aparentes indicios de implicación política del galileo dependen de una malinterpretación de su mensaje? ¿Acaso Jesús no rechaza la violencia, según Mt 26, 52-53? ¿No es cierto que el mensaje del “amor a los enemigos” (Mt 5) pone a Jesús más allá de los antagonismos políticos de su tiempo?

Dado que no siempre es fácil tener acceso a las revistas científicas, los lectores que lo deseen pueden consultar desde ahora libremente el artículo citado, y otros muchos del autor, sobre la figura histórica de Jesús y sobre sus otros ámbitos de investigación, en el siguiente enlace a una página recién abierta:

https://uned.academia.edu/FernandoBermejoRubio

Saludos cordiales de Fernando Bermejo
Antonio Piñero Miércoles, 17 de Septiembre 2014

Hoy escribe Antonio Piñero

Durante unos días no voy a poder responder a todas las preguntas porque tengo que terminar dos trabajos urgentes. Sin embargo, por hoy, he aquí algunas preguntas y respuestas de días pasados:

Pregunta:

Jesús habló que benditos los pobres de espíritu, que para un rico sería muy difícil de entrar en el reino de los cielos, mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen..., expulsó a los mercaderes del templo. La teología de liberación lo conceptualiza como un "Cristo Liberador". Antonio Escohotado, en su libro "Los enemigos del comercio", aborda el fenómeno de aquella secta judía que alteró la quietud ideológica del poderoso Imperio Romano levantando la bandera del “pobrismo”. No obstante, la interpretación del calvinismo de las escrituras fue muy diferente, lo que tuvo repercusión directa en los países de dominio protestante, a diferencia de latinoamerica por ejemplo. Me gustaría conocer su opinión al respecto o lecturas para ahondar en el tema.

Respuesta:

Lo que dice Usted es cierto. Calvino interpretó, al estilo del Antiguo Testamento, a saber, que la bendición de Dios en esta vida, debido a una vida justa, se mostraba en la concesión divina de la riqueza acá abajo. Y mi opinión: le diría como los rabinos: “Setenta caras tiene la Biblia y cada uno encuentra en ella lo que busca” y “La Torá, la Biblia, es como una cueva de ladrones; en ella encuentra cada uno lo que quiere”.

Para leer más, busque en Google información sobre ediciones en español de la obra de Max Weber, que es el que reflexionó sobre el fenómeno que Usted describe.

Pregunta:

A propósito de una pregunta en qué consistía el pecado de Sodoma y Gomorra en la que yo respondí lo siguiente,
“Sobre todo el primero (la homosexualidad). Para un judío la sexualidad desviada, sobre todo homofílica, es el gran pecado”,
quiero transcribir, porque las considero muy interesantes las consideraciones del prestigioso teólogo Ariel Álvarez Valdés en la siguiente
Respuesta:

Como siempre, me resultan muy interesantes las respuestas que usted publica en su blog.

Hoy leí sobre el pecado de Sodoma y Gomorra, donde usted contesta que éste sería “sobre todo el primero (la homosexualidad). Para un judío la sexualidad desviada, sobre todo homofílica, es el gran pecado”.

Si me permite, discrepo con su opinión.

Primero, porque el texto dice que todos los habitantes de Sodoma participaron del asalto a la casa de Lot. Y la palabra hebrea enoshim (habitantes) alude tanto a hombres como a mujeres.
Segundo, porque el hecho de que Lot quiera entregar a sus hijas en lugar de sus huéspedes, indica que sus vecinos tenían intereses heterosexuales.
Tercero, porque las hijas de Lot estaban comprometidas con hombres de Sodoma, lo cual demuestra que no todos los sodomitas tenían inclinación hacia el mismo sexo.

Pero el argumento más fuerte contra la homosexualidad es que, jamás, en la tradición bíblica, se interpretó así ese pecado.
En efecto, Isaías dice que tal pecado consistió en la práctica de un culto superficial, la opresión de los más pobres (Is 1,10-17) y la corrupción de los jueces (Is 3,9).
Jeremías dice que fue el adulterio, la mentira y el no arrepentimiento (Jr 23,14).
Ezequiel, que fue el orgullo, la gula y la pereza (Ez 16,49-50).
El Eclesiástico dice que era la soberbia (Eclo 16,8).
El 3º libro de los Macabeos (obra apócrifa judía) dice que era la arrogancia (3 Mac 2,5).
O sea que en ningún libro del Antiguo Testamento es posible encontrar un solo testimonio de que en Sodoma se practicara la homosexualidad.

El Nuevo Testamento también habla del pecado de Sodoma: Mateo (10,14-15; 11,23-24), Lucas (10,12; 17,29), la 2º carta de Pedro (2,6-8), el Apocalipsis (11,7-8). Y ninguno precisa cuál era. Sólo la Carta de Judas (1,7) hace una pequeña alusión: “También Sodoma y Gomorra fornicaron y fueron tras una carne diferente” (es decir, no humana sino de ángeles). O sea que el pecado habría consistido en querer unirse a seres de otra especie, como eran los ángeles. No se trata de la homosexualidad.
Por lo tanto, ningún autor bíblico, cuando habla del pecado de Sodoma hace referencia a la homosexualidad, lo cual resulta sumamente curioso porque en esa época las prácticas homosexuales no estaban bien vistas.

Fue en el siglo II a.C. cuando se produjo el cambio de interpretación.
La más antigua referencia a ella está en El Testamento de Neftalí (4,1), donde por primera vez se identifica a los sodomitas como homosexuales.
La segunda, en El 2º libro de Henoc (10,3).
También Filón, en De Abrahamo (26,134-136), se une a ella.
Y Flavio Josefo, en las Antigüedades Judías comenta lo mismo.

Esta nueva interpretación pasó después al cristianismo.

Que el pecado que se pretende condenar con el relato de Sodoma es el de la falta de hospitalidad queda confirmado por el relato semejante a este de la esposa del levita en Guibeá, (Jue 19,1-30), donde sí se dice expresamente que el pecado fue la falta de hospitalidad (Jue 20,4-6).
También el libro de la Sabiduría (19,13) afirma que el pecado de Sodoma fue la falta de hospitalidad.
Una última confirmación la ofrece Jesús, cuando envía a sus discípulos a predicar y dice: “Si a ustedes no los reciben en un lugar, salgan de la casa o de la ciudad, sacudiendo el polvo de sus pies; porque les aseguro que el día del juicio, Sodoma y Gomorra serán juzgadas con menos dureza que esa ciudad” (Mt 10,11-15).

Un cordial saludo.


Pregunta:

Hace poco leí unos libros de la cultura egipcia en donde aparece la familia: Osiris, Isis y Horus, don de la religion cristiana seria por ejemplo: José, Maríay Jesús su puestamente ellos tomaron de la los egipcio esa representación de divida de la sagrada familia, el cristianismos primitivo pensó que haciendo estos cambios darían mayor importancia a la religión. Ya que leyendo la biblia el nacimiento de Jesús, se ve muy turbio, no tiene lógica como nació no hay algo concreto, luego creo que los judíos se se creían ese nacimiento por obra del espíritu santo.
a: Pienso que los cristianos primitivos quisieron modificar o cambiar la religion judía, pero no lo permitieron.
b: Ningún judío aceptaría ese nacimiento de Jesús de una forma como dicen las escrituras.
c: Creo que los cristianos tomaron muchos símbolos egipcios y a la vez paganos para influir.

Respuesta:

A. Los cristianos primitivos creyeron “vivir el verdadero judaísmo en el Cristo, es decir, en el mesías”. La modificación del judaísmo vino poco a poco sobre todo cuando l incorporación de gentiles (= paganos) a ese “judaísmo vivido en Cristo” fue muy abundante
B. Desde luego que era muy difícil que lo aceptaran
C. El cristianismo naciente no solo toma conceptos de la religión egipcia, casi todos de forma indirecta (aceptados primero por el judaísmo helenístico) sino sobre todo de las religiones o cultos de misterio del mundo grecorromano. He procurado dejar en claro, y espero que se ve así cuando aparezca el año que viene mi libro “Guía para entender a Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino” en la Edit. Trotta.

Pregunta:


Cuándo se pervierte el mensaje evangélico, el kerigma paulino, el anuncio del reino... y se empieza a vender la moto que se puede vender según el lugar. ¿Podría ser Pablo hablando del dios desconocido o fue siglos después cuando se sustituye el culto ancestral a Isis, Astarté y otras deidades femeninas por María?

¿Nació el cristianismo inculturando?

Respuesta:

Me es muy difícil responder a preguntas tan enormemente generales y tan fundamentales, porque necesitaría un tratado para dar cuenta de cada aspecto.
El cristianismo no nace de repente, sino que necesita unos cinco ssiglos para conformarse. Pongamos hasta el Concilio de Calcedonia en 451… ¡y algunos estudiosos lo discutirían!

El cristianismo no nace de un padre solo, sino de muchos: Pablo (que no pretendió jamás fundarlo, pero puso sus fundamentos) Mateo, Lucas, Juan, el autor del Apocalipsis, los PP apostólicos y apolegetas del siglo II , etc. Por tanto, la inculturación de Issis y Astarrté va iuall de lenta. Ciertamente no fue Pablo, sino mucho más tarde. No hay devoción a María de un modo general quizás hasta el siglo IV.

Naturalmente el cristianismo nace inculturando, como cualquier obra humana con una gran carga ideológica que va naciendo en diversos lugares.

Pregunta:


¿Es el Cristianismo como el Monoteísmo una construcción colectiva, colaborativa elaborada a lo largo del tiempo? No pudiéndo decir en ningún momento que el monoteísmo se lo debemos a un Yahvista del Antiguo Testaento, sino a un colectivo que ha contribuido directa o indirectamente en la elaboración de este constructo teológico. De la misma forma podríamos decir que Pablo de Tarso no es el creador del Cristianismo, sino un impulsor más como San Aniceto o San Ambrosío desde sus respectivas perspectivas cada uno. ¿Es aproximadamente correcto esto?

La otra consulta esta orientada a una escena en concreto de la polémica película "La última tentación de Cristo". En un pasaje concreto ese Jesús que no muere en la cruz se encuentra con un predicador: Pablo de Tarso. Allí se da una discusión muy acalorado sobre lo que es "la verdad" y lo que "el pueblo necesita saber". La pregunta es: ¿Las nuevas investigaciones están haciendo cada vez más evidente algo que antes era imposible siquiera demostrar? No es esta una disputa entre una concepción clásica de Jesús y otra moderna basada en las investigaciones contemporáneas.
Respuesta:

Ciertamente así es. Es clarísimo que antes del exilio en Babilonia no había un monoteísmo claro en Israel. Y durante siglos se siguió discutiendo si Dios operó en el mundo por sí mismo o bien por modos suyos, como su Palabra o su Sabiduría y se discutió durante siglos en el judaísmo si estos modos eran así, o bien hipóstasis o personificaciones reales de una entidad divina.

Segundo: También respondería que sí. Una perspectiva sobre Jesús como judío radical que no quiso fundar religión alguna y al menos que no condenó la violencia contra Roma es algo que se va abriendo paso modernamente. Pero, la defensa de la postura tradicional es cada vez más inteligente y busca nuevas vueltas a los textos para reivindicar lo tradicional. Por ahora no se agotará esta discusión.

Pregunta:
Se han expuesto argumentos para considerar
"paulino" el evangelio de Marcos,como: 1) el "rechazo" que en éste se dá a los
parientes de Jesús.(por extensión a Santiago considerado éste como líder de
la comunidad de Jerusalem, de alguna manera enfrentado a Pablo.......) 2) el
"rechazo" a los doce, por su torpeza en entender,su falta de fé, y su
cobardía, y especialmente a Pedro (hasta resucitado les reprocha su anterior
falta de fé),esto parece "desacreditar" bastante a los discípulos, y situar a
Pablo en la misma categoría de comprensión de solo después de la
resurrección. 3) el "rechazo" a la "jerarquía" fariseica, y la interpretación
"literal" de la ley. 4)La predicación "universal", basada en 16:15, que
también me ha parecido leer que puede ser un texto añadido. No creo que sean
argumentos de peso porque,no veo con claridad lo más importante en la teología
mesiánica paulina como: -La anexión al nuevo Israel de los convertidos.
Podría ser más claro Marcos y no lo es. - El como se adjuntan, es decir la
validez de la ley Mosáica. Que no es cuestionada, por el Jesús de Marcos, para
los gentiles que en un futuro se convertirían. - Si en Pablo,la divinización
de Jesús no está clara, en Marcos está menos,siendo el secreto mesiánico un
galimatias inexcrutable. - El mesianismo de Pablo, y la venida del Cristo, no
creo que que estén en la línea del cap 13 de Marcos - Habéis escrito que el
evangelio de Marcos, es una extensión de la Pasión, y yo lo comparto, pero
para Pablo la pasión no es lo importante. En fin, me surge dos preguntas: 1.
¿Marcos leyo alguna vez alguna carta de Pablo las "serias", (Gal, Rom,
1ª Tes,..)?, perdonad la expresión pero Pablo tenía que ser un buén cotilla,
metiéndose en temas costumbristas, personales etc., con la que tenía encima.
2.- Si Pablo hubiera leído a Marcos ¿Que le habría parecido?.

Respuesta:

Un buen resumen del paulinismo de Marcos se halla en el vol. I del Comentario al Evangelio de Marcos, de Joel Marcus, Editorial Sígueme, Salamanca 2011. Hay que fijarse en la interpretación global de Jesús y de su muerte y resurrección (y contrastarla con lo poco que sabemos de la mentalidad teológica de los judeocristianos) y no solo en los detalles. En concreto un buen análidis de o que circula por debajo del Evangelio de Marcos presenta en mi opinión un Jesús “histórico” mucho más divino que el de Pablo.

• No sabemos si Marcos es Juan Marcos y si acompañó de veras a Pablo. Tampoco sabemos cuánto se expandieron las cartas del Apóstol hacia el 70-75. Pero el paulinismo ra una teología bien conocida por los pocos cristianos había entonces.

• Pablo se habría extrañado del retraso de la Parusía… ¡y mucho! Pero si hubiera asumido este retraso, quizás no le extrañara –aparte de detalles—la idea general de Marcos sobre la vida terrena de Jesús que era también salvífica (la imitación de Cristo es un tema muy paulino) y habría admitido la necesidad de un “evangelio” .

Saludos cordiales
Antonio Piñero Martes, 16 de Septiembre 2014
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Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.







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