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Hoy escribe Antonio Piñero

Una vez presentados conjuntamente los textos bíblicos que los aficionados a los ovnis ofrecen como los más característicos de su hipótesis acerca de la existencia de estos artefactos en la Biblia, paso a mi crítica. Repito cada texto para comodidad del lector

1. Yahvé iba en una nave espacial

A. Ex 13,21-22

Yahvé iba al frente de ellos, de día en columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en columna de fuego para alumbrarlos, de modo que pudiesen marchar de día y de noche.22 No se apartó del pueblo ni la columna de nube por el día, ni la columna de fuego por la noche.

B. Ex 14,19-20

Se puso en marcha el Ángel de Yahvé que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás, 20 poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa y transcurrió la noche sin que pudieran trabar contacto unos con otros en toda la noche.

Mi explicación de estos fenómenos desde el punto de vista del historiador crítico, y que procura ser independiente y ecuánime, constará de dos partes. La primera: algunas deducciones lógicas de la interpretación corriente para muchos que indica que estos pasajes son testimonios bíblicos de la existencia de ovnis en tiempos pretéritos y de su acción. La segunda parte será una historia del modo cómo se compuso la Biblia, en especial el Antiguo Testamento, y de las consecuencias que pueden obtenerse de su veracidad para el tema de la existencia o no de ovnis en la Biblia.

En todos los casos presentados por los textos citados la explicación usual entre muchos es que ciertos extraterrestres en sus naves espaciales han intervenido en la tierra. Vaya por delante mi estupefacción como historiador de la antigüedad, pero mi posible respeto ante esta interpretación con tal de que pudiera defenderse con argumentos sólidos. Por otro lado se puede examinar la consistencia de la teoría en sí obteniendo unas sencillas conclusiones de la lectura de los textos. Se parte del supuesto de que los textos bíblicos son al menos en parte verídicos, pues se acepta su testimonio de que son un indicio probatorio de la existencia de ovnis en la antigüedad.

El texto número 1 A. y B. habla de la presencia de Yahvé –o el “Ángel de Yahvé, que es lo mismo, pues en esta época se usaba indistintamente la expresión-- con su pueblo manifestada en una nube y una columna de fuego que acompañaba a los israelitas por el desierto. Se afirma que esta teofanía era en realidad un ovni, visible por todos claramente. De ello debemos deducir que o bien Yahvé, el Dios de los judíos, cristianos y musulmanes, pedía prestado a los extraterrestres una nave espacial para causar un efecto también especial en sus criaturas a las que deseaba guiar por el desierto, o bien Yahvé es un extraterrestre que posee su propia nave extraterrestre también. Esta segunda hipótesis, supongo, sería la preferida, pues el texto dice que Yahvé mismo era el que se manifestaba a sí mismo como nube o fuego. De donde se supone también que toda la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, un texto inspirado por la divinidad, ha sido generada por un extraterrestre, Yahvé, que con sus oráculos e historias ha intervenido de manera tan colosal en nuestras vidas que las ha controlado ideológicamente hasta hoy.

Igual deducción puede obtenerse del texto nº 2: Moisés es visitado por Yahvé que viaja en una nave espacial. Los efectos son iguales a los del primer pasaje ya comentado: Yahvé se presenta como nube y como fuego, luego Yahvé está con su nave espacial dictando la ley a Moisés. A Yahvé propiamente no se lo ve, sino a su nave de nube y fuego. De nuevo debe deducirse que ese extraterrestre es el verdadero autor de la ley judía o ley de Moisés.


5. El profeta Elías es secuestrado por un OVNI

2 Reyes 2,11-12

Iban caminando mientras hablaban, cuando un carro de fuego con caballos de fuego se interpuso entre ellos; y Elías subió al cielo en el torbellino.12 Eliseo le veía y clamaba: «¡Padre mío, padre mío! Carro y caballos de Israel! ¡Auriga suyo!» Y no le vio más


En el pasaje nº 5: Yahvé secuestra al profeta Elías por medio de un ovni y lo sitúa en el cielo sin morir. Naturalmente ese mismo Yahvé, que viaja en nave espacial, prepara durante siglos al pueblo israelita y le hace suscitar la esperanza --que aparece sobre todo en el profeta Malaquías y luego en el Nuevo Testamento-- de que Elías volverá a la tierra para preparar el terreno al salvador del Israel, el mesías. Y como el Nuevo Testamento defiende que el espíritu de Elías es el que se ha aposentado en Juan Bautista, para preparar el camino del mesías Jesús, este Juan Bautista debió de bajar a la tierra por el mismo procedimiento, una nave espacial, con lo cual todas las historias de su nacimiento y crianza y vida en el desierto, desde donde se muestra a Israel son un puro engaño del evangelista Lucas que las narra.

Que se dio por parte de Yahvé, una captura semejante de un profeta suyo por medio de un ovni, es lo que debemos creer a partir del texto nº 7, Jonás en el vientre del pez. Sin duda todos los investigadores, incluidos los católicos, están equivocados, puesto que ven en la historia de Jonás un mero cuento fantasioso, casi infantil, de característica totalmente orientales, una pura leyenda inventada para proclamar que el judaísmo tiene una vertiente universalista, y para exponer una verdad moral: mientras que los judíos, el pueblo elegido, son infieles a su Dios, otros extranjeros, como los poderosos asirios de Nínive, se arrepienten y se convierten a ese Dios.

Naturalmente Yahvé tuvo a bien no aplacar la tormenta marina en la que viajaba Jonás, su mensajero, lo cual o bien le era perfectamente posible como se vio luego cuando los marineros tiran a Jonás al agua –o si no le era posible era un Dios inane y sin potencia alguna--, sino enviar una de sus naves espaciales para librar a Jonás, quien estuvo dentro de ellas tres días y luego fue depositado milagrosamente en tierra. Parece ser que muy cerca, pues antes de que el mar se calmase estos intentaron acercarse a remo a tierra y no pudieron.


6. El profeta Ezequiel ve aterrizar una nave espacial

Ez 1,3-28

La palabra de Yahvé fue dirigida al sacerdote Ezequiel, hijo de Buzí, en el país de los caldeos, a orillas del río Kebar, y allí fue sobre él la mano de Yahvé. 4 Yo miré: vi un viento huracanado que venía del norte, una gran nube con fuego fulgurante y resplandores en torno, y en el medio como el fulgor del electro, en medio del fuego. 5 Había en el centro como una forma de cuatro seres cuyo aspecto era el siguiente: tenían forma humana. 6 Tenían cada uno cuatro caras, y cuatro alas cada uno. 7 Sus piernas eran rectas y la planta de sus pies era como la planta de la pezuña del buey, y relucían como el fulgor del bronce bruñido. 8 Bajo sus alas había unas manos humanas vueltas hacia las cuatro direcciones, lo mismo que sus caras y sus alas, las de los cuatro. 9 Sus alas estaban unidas una con otra; al andar no se volvían; cada uno marchaba de frente. 10 En cuanto a la forma de sus caras, era una cara de hombre, y los cuatro tenían cara de león a la derecha, los cuatro tenían cara de toro a la izquierda, y los cuatro tenían cara de águila. 11 Sus alas estaban desplegadas hacia lo alto; cada uno tenía dos alas que se tocaban entre sí y otras dos que le cubrían el cuerpo; 12 y cada uno marchaba de frente; donde el espíritu les hacía ir, allí iban, y no se volvían en su marcha. 13 Entre los seres había algo como brasas incandescentes, con aspecto de antorchas, que se movía entre los seres; el fuego despedía un resplandor, y del fuego salían rayos. 14 Y los seres iban y venían con el aspecto del relámpago. 15 Miré entonces a los seres y vi que había una rueda en el suelo, al lado de los seres de cuatro caras. 16 El aspecto de las ruedas y su estructura era como el destello del crisólito. Tenían las cuatro la misma forma y parecían dispuestas como si una rueda estuviese dentro de la otra. 17 En su marcha avanzaban en las cuatro direcciones; no se volvían en su marcha. 18 Su circunferencia tenía gran altura, era imponente, y la circunferencia de las cuatro estaba llena de destellos todo alrededor. 19 Cuando los seres avanzaban, avanzaban las ruedas junto a ellos, y cuando los seres se elevaban del suelo, se elevaban las ruedas. 20 Donde el espíritu les hacía ir, allí iban, y las ruedas se elevaban juntamente con ellos, porque el espíritu del ser estaba en las ruedas. 21 Cuando avanzaban ellos, avanzaban ellas, cuando ellos se paraban, se paraban ellas, y cuando ellos se elevaban del suelo, las ruedas se elevaban juntamente con ellos, porque el espíritu del ser estaba en las ruedas. 22 Sobre las cabezas del ser había una forma de bóveda resplandeciente como el cristal, extendida por encima de sus cabezas, 23 y bajo la bóveda sus alas estaban rectas, una paralela a la otra; cada uno tenía dos que le cubrían el cuerpo. 24 Y oí el ruido de sus alas, como un ruido de muchas aguas, como la voz de Sadday; cuando marchaban, era un ruido atronador, como ruido de batalla; cuando se paraban, replegaban sus alas. 25 Y se produjo un ruido. 26 Por encima de la bóveda que estaba sobre sus cabezas, había algo como una piedra de zafiro en forma de trono, y sobre esta forma de trono, por encima, en lo más alto, una figura de apariencia humana. 27 Vi luego como el fulgor del electro, algo como un fuego que formaba una envoltura, todo alrededor, desde lo que parecía ser sus caderas para arriba; y desde lo que parecía ser sus caderas para abajo, vi algo como fuego que producía un resplandor en torno, 28 con el aspecto del arco iris que aparece en las nubes los días de lluvia: tal era el aspecto de este resplandor, todo en torno. Era algo como la forma de la gloria de Yahvé. A su vista caí rostro en tierra y oí una voz que hablaba.

Del nº 6, la visión del trono de Yahvé por parte de Ezequiel, se deduce que el trono de Dios está radicado en un ovni. Este artilugio viene precedido de un viento huracanado, del norte, y la nave está rodeada de una gran nube llena de fuego fulgurante. Lo curioso es que el vidente observa que en el centro del fuego está la nave que tiene, literalmente, como una forma de cuatro seres cuyo aspecto era el siguiente: tenían forma humana. 6 Tenían cada uno cuatro caras, y cuatro alas cada uno. No tenemos más remedio que creer que el vidente Ezequiel vio eso, y que nosotros sabiamente lo interpretamos como un ovni. Si no creemos a Ezequiel no podemos deducir que lo que la Biblia está describiendo en realidad no es trono de Yahvé, sino un ovni.

Es una pena la ignorancia de los judíos que no han caído en la cuenta de esta realidad, porque toda la Cábala -- cuyos orígenes radican en los siglos II y III de nuestra era a propósito de esta visión de Ezequiel-- ha interpretado que el trono de Israel no es un ovni, sino un carro, y que la visión del Carro, merkabá en hebreo, las especulaciones sobre él, y sobre la esencia innombrable de quien se sienta en él es el origen de toda la mística de la Cábala. Ello está testimoniado desde los siglos II y III (por los libros hebreo y eslavo del profeta Henoc, denominados libros 2º y 3º de Henoc). La Cábala sufre unos siglos de ocultamiento pero renace con fuerza en el norte de España, con el famosísimo libro Zohar, El Esplendor, de Moisés de León y alcanza su plenitud en Centroeuropa con las explicaciones de los rabinos Luria y Cordovero.

Seguiremos.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

Viernes, 28 de Febrero 2014
Hoy escribe Fernando Bermejo

Aunque existen en español varias introducciones al budismo, normalmente en traducción, la que acaba de aparecer editada por la editorial Herder nos parece una de las más completas: Paul Williams (con Anthony Tribe y Alexander Wynne), Pensamiento budista. Una introducción completa a la tradición india, Herder, Barcelona, 2013, es la traducción –a cargo de Agustina Luengo– del original inglés Buddhist Thought, publicado por la prestigiosa editorial Routledge en 2012 (segunda edición, completamente revisada, de la original publicada en 2000).

La mayor parte del libro ha sido escrita por Paul Williams, profesor emérito de Filosofía India y Tibetana de la Universidad de Bristol y expresidente de la Asociación de Estudios Budistas del Reino Unido, y una autoridad en el ámbito del budismo Mahayana. Un capítulo importante, sobre el budismo tántrico, ha sido redactado por Anthony Tribe. La contribución de Alexander Wynne consiste en haber revisado algunos de los capítulos de Williams; el hecho de que aparezca como co-autor es un justo reconocimiento a la valiosa y ardua labor que supone a menudo la revisión de la escritura de otros.

Toda introducción al budismo habla, por supuesto, de las ariyasaccani o –como suele traducirse- “nobles verdades”: Duhkha, Samudaya, Nirodha y Marga, del origen dependiente, etc. Una obra que en traducción española tiene 440 páginas ofrece mucho más. Entre sus aciertos me parece conveniente señalar los siguientes.

El primer capítulo, “La posición doctrinal de Buda en contexto” resulta muy clarificador por varios motivos: entre otros aspectos, sitúa el pensamiento de Gautama en el marco doctrinal brahmánico, dedica una sección al carácter hagiográfico de las presuntas biografías de Buda, advierte al lector sobre la incertidumbre existente en cuanto a la datación tradicional de la figura, y expone los diversos enfoques respecto a la cuestión de hasta qué punto podemos valernos de las fuentes disponibles para conocer con exactitud lo enseñado por Gautama.

Un segundo acierto de esta obra, a mi juicio, consiste en que, además de un extenso capítulo sobre el budismo antiguo y otro dedicado a distinguir las principales escuelas de este, se dedican 3 capítulos al budismo mahayana, su filosofía y a la posición de Buda en esta corriente. Aunque las introducciones al budismo suelen abordar esta cuestión, no acostumbran a hacerlo con la prolijidad y la cantidad de información proporcionadas en esta.

Como tercera contribución importante del libro debe señalarse el largo capítulo (el último de la obra) dedicado al budismo tántrico en la India. El budismo tántrico ha sido considerado habitualmente como una suerte de degeneración y decadencia del budismo antiguo, en virtud de una serie barroca y vertiginosa de deidades, prácticas y símbolos, habiendo sido identificado con elementos sexuales y antinómicos. Anthony Tribe ofrece una consideración renovada y sistemática del budismo tántrico y del Vajrayana o “vía del diamante”.

La obra se redondea con un buen número de secciones adicionales y una amplia bibliografía. Entre los pocos reparos que pueden ponerse a una obra como esta se halla la de que la bibliografía está (como tan a menudo) centrada en las obras escritas en lengua inglesa, y se echa en falta, al menos, la investigación alemana, francesa e italiana. Habría sido también interesante elaborar un apéndice con la bibliografía sobre budismo disponible en castellano.

Ofrezco a continuación a los lectores el índice del volumen:

Cap. 1. La posición doctrinal de Buda en contexto
Cap. 2. El budismo antiguo: el pensamiento básico de Buda
Cap. 3. La naturaleza y los orígenes del budismo Mahayana
Cap. 4. Algunas escuelas del pensamiento budista.
Cap. 5. Filosofía Mahayana
Cap. 6. Buda en el budismo Mahayana
Cap. 7. Mantranaya/Vajrayana: el budismo tántrico en la India.
Lecturas adicionales y sitios webs
Algunas preguntas de estudio y de examen
Guía de pronunciación sánscrita y pali
Glosario de términos budistas
Mapa de algunos sitios importantes en la India budista
Bibliografía de obras citadas
Índice de nombres y conceptos

En suma, nos hallamos ante una obra muy recomendable para cualquier lector interesado en el budismo, y en general en la historia de las religiones, y solo podemos felicitar a los responsables de la editorial Herder por esta elección.

Saludos cordiales de Fernando Bermejo
Miércoles, 26 de Febrero 2014
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía III (40)

El problema de las Escrituras

Nos encontramos en pleno debate del apóstol Pedro con Simón Mago. El tema fundamental gira en torno al carácter de Dios, su unidad, sus cualidades y su poder. Simón pretendía aferrarse a las Escrituras en el convencimiento de que Dios está sometido a toda clase de deficiencias y padecimientos. Tal visión de las cosas abonaba su concepto de un Dios creador ignorante y deficiente en múltiples aspectos. Para Pedro, esa manera de explicar las cosas no bajaba de la categoría de blasfemia.

Contradicciones de las Escrituras

Pedro replicaba argumentando igualmente a partir de las Escrituras. Dios es el responsable de que la Ley cuente los errores cometidos por el creador. Esta actitud demuestra su honradez, cuando no tiene reparo en que la Biblia publique de forma solemne sus deficiencias. Así libra a los hombres de los errores a los que podía conducir su conducta. Si Dios fuera realmente malo y perverso, no le gustaría en absoluto reconocerse culpable de sus errores. Para Pedro, pues, Dios no puede ser malo ni perverso cuando por voluntad propia sus defectos han sido presentados en público por escrito. Para Simón, esta argumentación de Pedro no tiene otra escapatoria, sino reconocer que ha sido otra mano ajena la que ha propalado tales deficiencias en Dios.

Pedro responde que si Dios se acusa a sí mismo, como Simón parecía reconocer unas frases antes, Dios no es perverso, sino honrado; pero si es otro poder el que atribuye a Dios sus deficiencias, se debe investigar quién ha sido el osado de atribuir toda clase de males al único que es bueno por naturaleza. Simón, como hace con frecuencia en estos debates, acusa a Pedro de no querer escuchar por sistema las acusaciones de las Escrituras contra Dios. Pero Pedro, a su vez, echa en cara a Simón su actitud negativa a seguir el orden lógico de una disputa. Porque lo que interesa a los adversarios dialécticos es dejar claro quién es el autor de las afirmaciones contra la bondad de Dios.

Simón quiere conocer la verdad de Dios

La reconocida habilidad dialéctica de Simón busca sus intereses contra las posturas de Pedro. Según Simón, lo primero y principal es examinar lo que las Escrituras afirman de Dios, si son o no son verdad. Porque entonces quedaría demostrado que el Creador no es el Dios supremo, sino sometido a toda clase de errores y defectos. Una vez aclarado este principio, procede examinar quién ha sido el autor de tales afirmaciones. Pedro se refugia en su personal seguridad, afirmando que “aunque las cosas escritas contra Dios fueran verdaderas, todavía no prueban que Dios sea malvado” (Hom III 41,4). Simón pide lógicamente a su adversario razones de afirmaciones tan seguras, al menos en apariencia.

El tenor de las Escrituras

Pedro y Simón se enfrascan en una discusión acerca del tenor de las Escrituras. Pedro reconoce abiertamente que “se han escrito cosas contrarias a las voces que hablan mal de Dios, por eso no es posible confirmar ni una cosa ni otra”. Es decir, en las Escrituras se habla de dioses en plural, a los que no hay que seguir; pero a la vez de repite con insistencia que sólo hay un Dios supremo, autor del universo y organizador de su estructura y de su marcha. Por eso, la Escritura resulta problemática porque parece afirmar cosas y sus contrarias.

Simón pregunta a Pedro “cómo es que siendo así que unas Escrituras hablan mal de Dios, y otras bien, ¿cómo es posible reconocer la verdad?” La respuesta de Pedro lleva a su actitud inconmovible y repetitiva: “Aquellas palabras de las Escrituras que están de acuerdo con la creación hecha por él, son verdaderas, y las que le son contrarias son falsas”. Pero esta afirmación, en opinión de Simón, equivaldría a demostrar que las Escrituras son contrarias a ellas mismas.

Pensamientos curvilíneos de los contendientes

El debate transcurre por unos derroteros llenos de regates y pensamientos curvilíneos. Pedro acusa a Simón de haber presentado a Adán como ciego e ignorante cuando fue capaz de imponer a las criaturas los nombres más idóneos a sus naturalezas. La ceguera de Adán, dice Simón, se refería a su ceguera mental. Pero Simón replica a Pedro preguntando cómo es que no supo advertir de antemano que su mujer sería engañada por la serpiente. Pedro contesta que Adán tenía presciencia, como lo demuestra el hecho de que en el momento de nacer sus dos primeros hijos, les impuso los nombres más convenientes a sus futuras conductas. Al primero lo llamó “Caín”, que significa envidia, porque por envidia mató a su hermano. Al segundo lo llamó Abel, que quiere decir “duelo”, porque fue el primer hombre por el que sus madres hicieron duelo.

Adán, pues, tenía presciencia como obra de Dios que era, ser omnisciente por naturaleza. En consecuencia, “es falso lo que está escrito «consideró Dios» (Gén 6,6), como si necesitara reflexionar a causa de su ignorancia. Y lo mismo si el Señor tentaba a Abrahán para conocer si le obedecería (Gén 22,1). En ambos casos, como en otros muchos, Dios no necesitaba informarse de lo que por natural presciencia ya conocía con todo detalle.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro






Domingo, 23 de Febrero 2014

Hoy escribe Antonio Piñero

El viernes pasado 14 de febrero di una conferencia a petición del grupo de periodistas que forman “El Ojo crítico” y hacen congresos anuales, invitando a todo tipo de especialistas, muchos de ellos universitarios, a hablar de temas sobre el que reina el desconcierto entre las gentes o abundan los tópicos, casi siempre erróneos, o la superstición o sencillamente la desinformación.

Me pidieron que diera una conferencia sobre la existencia o no de ovnis en la Biblia… lo cual me pareció asombroso, cuanto menos. Ante mi cara de espanto, me aseguró David Cuevas, el organizador, que había muchísima más gente que la que yo creía que estaba convencida de que la la Biblia describe objetos extraterrestres, y que había que salir al paso de semejante idea. Con cierta renuencia, acepté. No les pareció mal del todo la conferencia y me pidieron si podía colgarla en la red. Asentí y eso hago. Va la conferencia tal cual, dividida en secciones de sentido, sin especiales correcciones, por lo que pido indulgencia de antemano. Así pues, empezamos este viernes.

Señoras y Señores:

“La Biblia tiene 70 caras”, dicen los rabinos, y añaden: “La Biblia es como una cueva de ladrones. Todo el que entre en ella puede encontrar allí lo que quiera”. Estas expresiones nos indican la inmensa riqueza del libro --enorme por otro lado pues en formato y letra normal tiene aproximadamente 1.500 páginas— que forma el sustrato de tres religiones potentes en la actualidad, judaísmo, cristianismo e islam. En una primera lectura, una persona culta de hoy vería en ella un amasijo de relatos literarios, otros con apariencia histórica y otros muchos de milagros y hechos portentosos, y deduciría que desde el punto de vista de la crítica histórica independiente pertenece la Biblia al género literario de la leyenda. Pero esta asignación no significa en absoluto que el historiador adopte hacia ella una actitud totalmente negativa y la desprecie sin más como fuente histórica. Ni mucho menos, porque estas leyendas pueden contener un buen número de datos históricos y ser al mismo tiempo el testimonio de la literatura popular del pueblo hebreo y del cristianismo luego, o si se prefiere de los pueblos del Mediterráneo oriental y del Medio Oriente próximo. Es un libro, pues, que como conjunto debe tratarse con el máximo respeto.

Dentro del notable número de hechos portentosos que cuenta la Biblia hay una serie de fenómenos aéreos paranormales que son sorprendentes y que requieren nuestra atención ahora. Nuestro amigo Manuel Carballal ha hecho una selección de los casos más populares y más referenciados en la literatura ufológica, aunque hay más. Toda aparición angélica o fenómeno sobrenatural consignado en la Biblia es interpretado como de origen extraterrestre por quienes creen en la posibilidad de la intervención en nuestro mundo de personajes de otros planetas, extraterrestres en suma. Les presento muy brevemente esta muestra selecta de los fenómenos a los que me refiero:

1. Yahvé iba en una nave espacial
A. Ex 13,21-22

Yahvé iba al frente de ellos, de día en columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en columna de fuego para alumbrarlos, de modo que pudiesen marchar de día y de noche.22 No se apartó del pueblo ni la columna de nube por el día, ni la columna de fuego por la noche.

B. Ex 14,19-20
Se puso en marcha el Ángel de Yahvé que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás, 20 poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa y transcurrió la noche sin que pudieran trabar contacto unos con otros en toda la noche.

2. Moisés visitado por una nave espacial

Ex 24,15-18

Y subió Moisés al monte. La nube cubrió el monte. 16 La gloria de Yahvé descansó sobre el monte Sinaí y la nube lo cubrió por seis días. Al séptimo día, llamó Yahvé a Moisés de en medio de la nube. 17 La gloria de Yahvé aparecía a la vista de los hijos de Israel como fuego devorador sobre la cumbre del monte. 18 Moisés entró dentro de la nube y subió al monte. Y permaneció Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.

3. Relaciones sexuales entre extraterrestres y mujeres terrestres

Gn 6,1-4:

Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre el haz de la tierra y les nacieron hijas, 2 vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que preferían de entre todas ellas. 3 Entonces dijo Yahvé: «No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne; que sus días sean 120 años.» 4 Los nefilim existían en la tierra por aquel entonces (y también después), cuando los hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas les daban hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos.


4. Un arma nuclear cae sobre Sodoma y Gomorra

A. Gn 19,24-28:

Entonces Yahvé hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego de parte de Yahvé. 25 Y arrasó aquellas ciudades, y toda la redonda con todos los habitantes de las ciudades y la vegetación del suelo. 26 Su mujer miró hacia atrás y se volvió poste de sal.
27 Levantóse Abrahán de madrugada y fue al lugar donde había estado en presencia de Yahvé. 28 Dirigió la vista en dirección de Sodoma y Gomorra y de toda la región de la redonda, miró, y he aquí que subía una humareda de la tierra cual la de una fogata

Aquí habría que añadir el episodio del Nuevo Testamento que narra cómo dos de los discípulos, del grupo de los íntimos de Jesús, Santiago y Juan pidieron a éste que rogara a
Dios que enviara fuego del cielo sobre un pueblo de samaritanos que no los había recibido porque iban a dorar a Dios en Jerusalén y no en el monte Garizim:

B. Lc 9,51-54

Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, 52 y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; 53 pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. 54 Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?»


5. El profeta Elías es secuestrado por un OVNI

2 Reyes 2,11-12

Iban caminando mientras hablaban, cuando un carro de fuego con caballos de fuego se interpuso entre ellos; y Elías subió al cielo en el torbellino.12 Eliseo le veía y clamaba: «¡Padre mío, padre mío! Carro y caballos de Israel! ¡Auriga suyo!» Y no le vio más


6. El profeta Ezequiel ve aterrizar una nave espacial

Ez 1,3-28

La palabra de Yahvé fue dirigida al sacerdote Ezequiel, hijo de Buzí, en el país de los caldeos, a orillas del río Kebar, y allí fue sobre él la mano de Yahvé. 4 Yo miré: vi un viento huracanado que venía del norte, una gran nube con fuego fulgurante y resplandores en torno, y en el medio como el fulgor del electro, en medio del fuego. 5 Había en el centro como una forma de cuatro seres cuyo aspecto era el siguiente: tenían forma humana. 6 Tenían cada uno cuatro caras, y cuatro alas cada uno. 7 Sus piernas eran rectas y la planta de sus pies era como la planta de la pezuña del buey, y relucían como el fulgor del bronce bruñido. 8 Bajo sus alas había unas manos humanas vueltas hacia las cuatro direcciones, lo mismo que sus caras y sus alas, las de los cuatro. 9 Sus alas estaban unidas una con otra; al andar no se volvían; cada uno marchaba de frente. 10 En cuanto a la forma de sus caras, era una cara de hombre, y los cuatro tenían cara de león a la derecha, los cuatro tenían cara de toro a la izquierda, y los cuatro tenían cara de águila. 11 Sus alas estaban desplegadas hacia lo alto; cada uno tenía dos alas que se tocaban entre sí y otras dos que le cubrían el cuerpo; 12 y cada uno marchaba de frente; donde el espíritu les hacía ir, allí iban, y no se volvían en su marcha. 13 Entre los seres había algo como brasas incandescentes, con aspecto de antorchas, que se movía entre los seres; el fuego despedía un resplandor, y del fuego salían rayos. 14 Y los seres iban y venían con el aspecto del relámpago. 15 Miré entonces a los seres y vi que había una rueda en el suelo, al lado de los seres de cuatro caras. 16 El aspecto de las ruedas y su estructura era como el destello del crisólito. Tenían las cuatro la misma forma y parecían dispuestas como si una rueda estuviese dentro de la otra. 17 En su marcha avanzaban en las cuatro direcciones; no se volvían en su marcha. 18 Su circunferencia tenía gran altura, era imponente, y la circunferencia de las cuatro estaba llena de destellos todo alrededor. 19 Cuando los seres avanzaban, avanzaban las ruedas junto a ellos, y cuando los seres se elevaban del suelo, se elevaban las ruedas. 20 Donde el espíritu les hacía ir, allí iban, y las ruedas se elevaban juntamente con ellos, porque el espíritu del ser estaba en las ruedas. 21 Cuando avanzaban ellos, avanzaban ellas, cuando ellos se paraban, se paraban ellas, y cuando ellos se elevaban del suelo, las ruedas se elevaban juntamente con ellos, porque el espíritu del ser estaba en las ruedas. 22 Sobre las cabezas del ser había una forma de bóveda resplandeciente como el cristal, extendida por encima de sus cabezas, 23 y bajo la bóveda sus alas estaban rectas, una paralela a la otra; cada uno tenía dos que le cubrían el cuerpo. 24 Y oí el ruido de sus alas, como un ruido de muchas aguas, como la voz de Sadday; cuando marchaban, era un ruido atronador, como ruido de batalla; cuando se paraban, replegaban sus alas. 25 Y se produjo un ruido. 26 Por encima de la bóveda que estaba sobre sus cabezas, había algo como una piedra de zafiro en forma de trono, y sobre esta forma de trono, por encima, en lo más alto, una figura de apariencia humana. 27 Vi luego como el fulgor del electro, algo como un fuego que formaba una envoltura, todo alrededor, desde lo que parecía ser sus caderas para arriba; y desde lo que parecía ser sus caderas para abajo, vi algo como fuego que producía un resplandor en torno, 28 con el aspecto del arco iris que aparece en las nubes los días de lluvia: tal era el aspecto de este resplandor, todo en torno. Era algo como la forma de la gloria de Yahvé. A su vista caí rostro en tierra y oí una voz que hablaba.


7. Jonás es capturado dentro de un OVNI

Dispuso Yahvé un gran pez que se tragase a Jonás, y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches.


8. Un OVNI guió a los 3 reyes magos

Mt 2,1-10:

Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, 2 diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.» 3 En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. 4 Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. 5 Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: 6 Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.» 7 Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. 8 Después, enviándolos a Belén, les dijo: «Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.» 9 Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. 10 Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.

9. La nueva Jerusalén que desciende de los cielos era un OVNI

Ap 21,10:

Me trasladó en espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la Ciudad Santa de Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios

El próximo día comenzaremos la discusión de estos temas. Mi explicación de estos fenómenos desde el punto de vista del historiador crítico, y que procura ser independiente y ecuánime, constará de dos partes. La primera: algunas deducciones lógicas de la interpretación corriente para muchos que indica que estos pasajes son testimonios bíblicos de la existencia de ovnis en tiempos pretéritos y de su acción. La segunda parte será una historia del modo cómo se compuso la Biblia, en especial el Antiguo Testamento, y de las consecuencias que pueden obtenerse de su veracidad para el tema de la existencia o no de ovnis en la Biblia. Como apéndice haré una breve descripción de la cosmovisión bíblica y me preguntaré si es posible que dentro de su idea del mundo pudiera haber o no extraterrestres y naves espaciales.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Viernes, 21 de Febrero 2014

Notas

Hoy escribe Fernando Bermejo

En postales anteriores hemos analizado los argumentos ofrecidos por aquellos autores –actualmente, una mayoría– que sostienen que el original del TF era “neutral” hacia Jesús. Hemos concluido que ni uno solo de ellos se sostiene, y que en su conjunto carecen de fuerza. Sin embargo, con ello no se ha hecho otra cosa que comenzar a limpiar el terreno para el análisis del texto.

En efecto, a pesar de que en el pasaje de Josefo han intervenido manos cristianas, un análisis detenido proporciona información muy valiosa. Es en este análisis en el que emergen una serie de razones que permiten ya no simplemente poner en cuestión, sino desmontar positivamente la tesis mayoritaria. Dado que esos argumentos son expuestos detalladamente en dos artículos en prensa (v. infra), me limito aquí a enumerarlos de modo muy conciso.

Primero, el texto (no solo el conservado, sino incluso el reconstruido por los defensores de un texto “neutral”) conserva una serie de expresiones y frases que tienen significados o ecos negativos. Que haya media docena de frases o términos que en un texto breve tengan un sentido negativo en relación a Jesús y/o a los cristianos permite sospechar, de entrada, de la credibilidad de todo intento de defender su carácter neutral. No es casual que esa significación negativa de una parte del texto sea sistemáticamente olvidada o minimizada por la mayor parte de autores contemporáneos.

Segundo, hay al menos una de las reconstrucciones del TF en sentido negativo que goza de apoyo textual. En uno de los manuscritos de la cita del pasaje de Josefo en algunas obras de Eusebio de Cesarea se encuentra el pronombre “tis” después del nombre de Jesús. La expresión “un cierto Jesús” es con toda probabilidad original, pues su sentido potencialmente despectivo hace que sea mucho más fácil explicar su supresión en los manuscritos a manos de escribas piadosos molestos ante su presencia, que su creación por parte de un copista cristiano.

Aunque las anteriores razones son determinantes para postular un texto original negativo, tenemos más. La tercera de ellas es el contexto. El TF se integra en una secuencia de acontecimientos sucedidos bajo Pilato cuyo mandato es descrito como una serie de disturbios (A. J. XVIII, 55-89). Esto hace pensar que o bien un término como “tumulto” o “revuelta” formó parte del texto original, pero fue eliminado por los cristianos; o que lo descrito en el texto original hubo de ser comprendido como una convulsión política, con o sin un término explícito. Las referencias mesiánicas del pasaje de Josefo confirman estas sospechas.

Por último, un original negativo explica mucho mejor el hecho de que el texto haya sido retocado e interpolado. La explicación más simple y probable para la intervención en un texto no es que un escriba se hubiera sentido insatisfecho con un pasaje neutral, sino que lo hubiera encontrado embarazoso.

Los lectores interesados pueden encontrar un análisis muy detallado de estos argumentos en dos artículos míos en prensa:

“Was the Hypothetical Vorlage of the Testimonium Flavianum a “Neutral” Text? Challenging the Common Wisdom on Antiquitates Judaicae XVIII 63-64”, Journal for the Study of Judaism 45 (2014).

“La naturaleza del texto original del Testimonium Flavianum. Una crítica de la propuesta de John P. Meier”, Estudios Bíblicos 2014.

Saludos cordiales de Fernando Bermejo
Miércoles, 19 de Febrero 2014
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía III

Los misterios de Dios en la creación

La pasada semana dejábamos a Pedro pronunciando una introducción a su debate, en la que dejaba claro su sentido de Dios, su naturaleza y las infinitas lejanías de su ser. Nuestra imaginación se perdía sin remedio en la multiplicidad de sus misterios. El mundo visible es apenas un insignificante apéndice de la obra de Dios. Y si no somos capaces de penetrar en sus secretos, ¿qué podemos decir de lo que está más allá del mundo visible? En el cielo que contemplamos hay vientos, truenos, nubes, ríos, mares y miles de maravillas que nos llenan de admiración. Las aves, los animales, el hombre, las plantas con sus frutos, las estaciones están ahí con sus sucesiones puntuales como los eclipses.

Admiración y gratitud

Ante toda esta teoría de grandezas, el hombre apenas sabe prestar otra respuesta que la admiración y la gratitud. Y todo, sin dar el salto a lo invisible, a lo desconocido, que ahora sabemos que es mucho más que lo conocido en unas medidas sin límites. De todo el único dueño y señor es el Dios creador, con quien ningún ser comparte el dominio y el gobierno. Porque es el único que es y merecer ser llamado Dios. El que se atreve a compartir la posibilidad de ese dominio y atribuir a otros seres el nombre de Dios, será reo de un castigo eterno. El autor de las Pseudo Clementinas repite con reiteración la idea de que el gran pecado de la humanidad es la idolatría, que introdujo la serpiente del Paraíso en el mundo y en la historia (Hom III 37).

Interpelación de Simón

Simón no pudo guardar silencio ante las afirmaciones de Pedro y le dirigió una amarga interpelación en estos términos: “¿Por qué pretendes engañar con mentiras a la multitud ignorante que está a tu lado, convenciéndola de que no es lícito ni creer en dioses ni decir que existen, cuando los libros públicos de los judíos dicen que hay muchos dioses?” (Hom III 38,1). Pedro había sido claro y contundente en la presentación de sus teorías sobre las calidades del ser divino. Pero Simón tampoco ocultaba sus cartas, sino que las exhibía con toda contundencia. Pedro se verá obligado a responder a Simón por cuanto que Simón se valía en su argumentación de afirmaciones de la misma Sagrada Escritura, en la que desde el Paraíso se habla de otros dioses. La promesa a nuestros primeros padres era que, si comían del árbol del centro del Paraíso, se convertirían en “conocedores de bien y del mal”. Es decir, serían como Dios, otros seres que igualarían o superarían a Dios en la amplitud eterna de su ciencia.

Pero Simón añade nuevos argumentos y nuevas referencias a la Ley y las Escrituras. De la misma manera que Adán ignoraba muchas cosas, igualmente las ignoraba Dios que lo había creado. Así se expresaba en medio de la multitud: “De la misma manera, también Dios que lo formó, como no ve desde todas partes, dice cuando sucedió la catástrofe de Sodoma: «Venid, y bajemos para ver si están actuando según el clamor que llega hasta mí; y si no para que lo sepa» (Gén 18,21). Lo que demuestra que lo ignoraba”. Simón argumenta, no sin razón, que si Dios necesitaba informarse de algún dato en particular, es porque su ignorancia le impedía conocerlo todo, como Pedro presumía.

Simón insistía que “El escribir «olió el Señor el perfume suave» es propio de un necesitado, y disfrutar con la grasa de la carne (Gén 8,21) no es propio de una buena persona. Lo de «tentar», como está escrito: «Tentó el Señor a Abraham» (Gén 22,1), es de mala persona y de alguien que desconoce el resultado de la paciencia”.

La Ley va contra el concepto de Dios defendido por Pedro

Simón demostraba de este modo que Dios, según las Escrituras, está sometido a toda clase de padecimientos, lo que va contra el concepto de Dios, proclamado por Pedro. La réplica de Pedro recurre al hecho de que Dios permite que en la Escritura alguien escriba lo que parece ir contra su absoluta ciencia y bondad: “¿Pero cómo puede ser malo y perverso Dios, si por voluntad suya las maldades contra él han sido presentadas en público por escrito?” (Hom III 40,2) Algo así como si Pedro quisiera demostrar que Dios está por encima de los pasajes dudosos de la Escritura. Más adelante se aferrará al argumento categórico de que cualquier afirmación contraria a la bondad de Dios es simplemente una falsedad.

Sigue replicando Pedro: “Investiguemos sobre este tema. Si se culpó Dios a sí mismo por propia voluntad, como hace un momento confesabas, no es perverso; pero si fue por otro poder, se debe investigar y examinar con todo interés si alguien ha atribuido todos los males al único que es bueno” (Hom III 40,3). El primero de los grandes debates entre Pedro y el Mago estaba planteado en toda su extensión y con toda intención. Seguiremos viendo los resultados.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro











Domingo, 16 de Febrero 2014
Panegírico de los santos Cirilo y Metodio (486)
Panegírico de los santos Cirilo y Metodio I (486)


Hoy escribe Antonio Piñero



Concluimos hoy con la presentación de la obra, la segunda, de los Profs. Salustio Alvarado y Renata Bojnicanova sobre los santos Cirilo y Metodio, en honor al 1150 aniversario de la trascendental llegda de estos hermanos a la Gran Moravia.
Datos del libro:

En los orígenes de la literatura de los eslavos. Textos apologéticos de la vida y la obra de San Cirilo y San Metodio: Proanafónesis del Santo Evangelio. Panegíricos de los Santos Cirilo y Metodio. Sobre las letras. Plegaria alfabética. Ediciones Xorki. Madrid. 2014. ISBN 978-84-941505-6-2 (283 páginas).

ÍNDICE


PRÓLOGO DE Dra. Tania Dimitrova Láleva ................................................ 13

INTRODUCCIÓN ............................................................................................ 17

EN LOS ORÍGENES DE LA LITERATURA DE LOS ESLAVOS .............................. 21

1. LA MISIÓN DE LOS SANTOS HERMANOS EN SU CONTEXTO HISTÓRICO Y GEOPOLÍTICO ........................................................................................... 21

1.1. ANTECEDENTES ORIENTALES DE LA MISIÓN CIRILO-METODIANA ….. 23

1.1.1. EGIPTO ......................................................................................... 23

1.1.2. ETIOPÍA ........................................................................................ 27

1.1.3. ARABIA ........................................................................................ 31

1.1.4. SIRIA ............................................................................................ 38

1.1.5. ARMENIA ..................................................................................... 40

1.1.6. GEORGIA ...................................................................................... 40

2. LA CREACIÓN DE LAS LETRAS ESLAVAS ................................................... 41

3. LOS ORÍGENES DE LAS LITERATURAS ESLAVAS ........................................ 59

4. TEXTOS APOLOGÉTICOS DE LA VIDA Y LA OBRA DE SAN CIRILO Y SAN METODIO ..................................................................................................... 76

4.1. PROANAFÓNESIS DEL SANTO EVANGELIO.......................................... 76

4.2. ENCOMIO A SAN CIRILO EL FILÓSOFO Y DISCURSO PANEGÍRICO A SAN CIRILO Y SAN METODIO ...................................................................... 95

4.3. SOBRE LAS LETRAS DEL “MONJE POLEMISTA” ............................... 107

4.4. PLEGARIA ALFABÉTICA ................................................................. 120

LISTA DE SIGLAS ........................................................................................ 128

ACERCA DE LA EDICIÓN.............................................................................. 128

ACERCA DE LA TRADUCCIÓN...................................................................... 130

BIBLIOGRAFÍA ........................................................................................... 131

PROANAFÓNESIS – proglasú ................................................................ 149

ENCOMIO DE CIRILO EL FILÓSOFO – Похвала Кѵрілла Філософа ............................................................................................... 163

DISCURSO PANEGÍRICO A CIRILO Y METODIO – Slovo poxval;no KÃrĩll¿´ i MeÄod;[ .................................................................................................. 185

SOBRE LAS LETRAS – О ПИСМЕНЬХЪ ............................................................. 239

PLEGARIA ALFABÉTICA – (АЗЪБУЧЬНАЯ МОЛИТВА)..................................... 263

PLEGARIA ALFABÉTICA – (azúbu~ínay molitva) .................... 271

RESUMEN (EN ESPAÑOL) ............................................................................ 275

SUMMARY (EN INGLÉS)............................................................................ 278

RESUMÉ (EN ESLOVACO) ......................................................................... 281



INTRODUCCIÓN

En este libro ofrecemos cinco obras que se sitúan, como anuncia el título mismo de la publicación, en los orígenes de las literaturas eslavas, pues están relacionadas estrechamente con los apóstoles de los eslavos y su escuela. Estas cinco obras tienen, además, un denominador común: son apologías de la obra cirilo-metodiana.
Este libro está destinado primordialmente a los eslavistas, aunque igualmente va dirigido a los interesados tanto en la cultura eslavo-bizantina, como en la historia del cristianismo o en la literatura medieval.
Por último queremos dar las gracias a todas las instituciones españolas y eslovacas que han apoyado esta publicación, al igual que a los recensores de la misma, los doctores Tania Dimitrova Láleva y Ján Kačala.

Salustio Alvarado y Renáta Bojničanová
Torrelodones – Bratislava, 2013



RESUMEN

Este libro se centra en unas obras que se sitúan en el origen de las literaturas eslavas. Surgieron en el territorio de la Gran Moravia y en el Reino de Bulgaria y sus autores pertenecen a la primera generación de eruditos y escritores eslavos, empezando por Constantino el Filósofo y siguiendo por Clemente de Ócrida, Constantino de Preslav o el “Monje Polemista”.

La selección de textos que presentamos y analizamos en esta publicación, además de su antigüedad, se fundamenta en otro rasgo común, y es su carácter panegírico, en algunos casos también defensivo. Su inspiración es la reivindicación de las letras y del conocimiento, el alborozo por el inicio de una nueva época para los eslavos (Proanafónesis del Santo Evangelio o Proglas), la alabanza de las personalidades fundadoras de la cultura eslava San Cirilo y San Metodio (Encomio y Discurso panegírico) y la defensa del alfabeto de los eslavos y de su literatura, así como de nuevo, de sus creadores (Sobre las letras, Plegaria alfabética). La selección de textos así concebida representa también las dos épocas iniciales de la literatura eslava, la época granmoraviense y la primera edad de oro de la literatura búlgara antigua.

En el estudio titulado “En los orígenes de la literatura de los eslavos”, que se basa en los análisis de estos escritos, nos ocupamos, en primer lugar, de las circunstancias históricas y culturales que propiciaron el surgimiento de las letras eslavas y de los antecedentes que pueden encontrarse en otros pueblos situados en la órbita del Imperio Romano de Oriente. El siguiente capítulo se centra en un estudio lingüístico sobre los orígenes de los alfabetos glagolítico y cirílico, enlazándolo con el capítulo sobre la variedad genérica y temática de la temprana literatura eslava.

En la siguiente parte del estudio ofrecemos el análisis de cada texto, haciendo hincapié en sus relaciones mutuas.

La Proanafónesis del Santo Evangelio, obra atribuida al propio Constantino-Cirilo, además de prefacio a su traducción de los evangelios, pudo ser, según la hipótesis que aquí se propone, el discurso inaugural de su misión, que el Filósofo habría pronunciado a su llegada a la Gran Moravia ante la corte del príncipe Rastislao.

Dos discursos de alabanza, el Encomio a Cirilo el Filósofo y el Discurso panegírico a Cirilo y Metodio, expresan el elogio a los santos hermanos como maestros del pueblo eslavo y surgieron probablemente al mismo tiempo que sus hagiografías, tal como demuestra el análisis conjunto de estas obras, las cuales salieron de la pluma de alguno de los discípulos de los santos hermanos, muy probablemente de San Clemente de Ócrida, si bien no faltan algunas discrepancias sobre tal atribución. En estas obras el antiguo eslavo, elevado por la labor de los isoapóstoles y de sus discípulos al rango de lengua literaria, se revela como un instrumento capaz de asumir y adaptar los recursos de la retórica bizantina, lo que también señalamos en nuestro estudio.

La Plegaria Alfabética se considera, junto con la Proanafónesis, una de las más antiguas poesías eslavas. Se trata de un acróstico alfabético basado en el orden del alfabeto glagolítico.
El tratado Sobre las letras es una contundente defensa de la obra de San Cirilo y demuestra la superioridad de las letras eslavas sobre las letras griegas, pues estas últimas fueron creadas por helenos paganos, en tanto que las primeras fueron inspiradas por Dios a un hombre santo. Su autor se esconde bajo el pseudónimo de Monje Polemista, habiéndose suscitado grandes discusiones entre los especialistas para intentar averiguar quién estaba detrás de este pseudónimo.

Todos los textos están presentados, junto con la traducción al español, en su versión original en antiguo eslavo, en grafía cirílica, en tanto que el poema Proanafónesis se ofrece en grafía glagolítica y la Plegaria alfabética aparece en una doble versión, glagolítica y cirílica. Hemos aplicado el método de la traducción lingüísticamente exacta, en la que cada expresión del antiguo eslavo encuentra correspondencia en la medida de lo posible con su equivalente traducido, según el modelo de las ediciones de eslavistas de reconocido prestigio como André Vaillant, Dmitrij Sergeevič Lichačëv, Eugen Pauliny, Josef Vašica, etc.

Esta publicación se encuadra dentro de los trabajos científicos de la especialidad de filología eslava y está, por tanto, como en el caso de las ediciones arriba mencionadas, destinada a un público especializado, primordialmente a los eslavistas, aunque igualmente va dirigido a los interesados tanto en la cultura eslavo-bizantina, como en la historia del
cristianismo o en la literatura medieval.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Sábado, 15 de Febrero 2014
Vida y obra de los santos Cirilo y Metodio  I  (485)
Hoy escribe Antonio Piñero

Entre hoy y mañana quiero presentarles un par de trabajos que se están llevando a cabo actualmente en el Departamento de eslavística de la Universidad Complutense que se unen a otras publicaciones de 2013 que conmemoran el 1150 aniversario de la llegada de os hermanos Cirilio y Metodio a la Gran Moravia. A ellos se debe la creación de un nuevo alfabeto, el glagolítico, y la complección de la traducción de la Biblia a la lengua de los eslavos occidentales. Como ocurrió con La King James Version al inglés, o la traducción de Martín Lutero y colegas al alemán, esta versión bíblica moldeó literariamente la lengua eslava occidental. La posesión de la Biblia y su difusión supuso la cristianización más profunda de esas regiones con sus inmensas consecuencias históricas.

Mi modesto y sincero homenaje al esfuerzo que se está haciendo en España por eslavistas universitarios para dar a conocer este aspecto de nuestra cultura va a consistir en hacer visibles estas obras para el público de este Blog, por medio de la publicación de su contenido, o índice, la Introducción y el Sumario, de cada una de estas dos obras publicadas por Salustio Alvarado y Renata Bojnicanova en la Editorial EWTN Internacional.

Datos del libro:
Hagiografías eslavas: Las vidas de los santos Cirilo y Metodio. Introducción, transcripción de los textos eslavos, traducción y notas. Ediciones Xorki. Madrid. 2014. ISBN 978-84-941505-7-9 (329 páginas).

I Vida de los santos Cirilo y Metodio



ÍNDICE



PRÓLOGO del prof. PhDr. Ján Kačala, DrSc. .............................................. 15

INTRODUCCIÓN ............................................................................................ 17

LAS VIDAS DE LOS SANTOS CIRILO Y METODIO: ENTRE LA HISTORIA Y LA LEYENDA ..................................................................................................... 21

1. CLAVES HISTÓRICAS DE LA ÉPOCA DE LOS SANTOS CIRILO Y METODIO...................................................................................................... 21

2. TESTIMONIOS HISTÓRICOS ACERCA DE LOS SANTOS HERMANOS CONSTANTINO-CIRILO Y METODIO ............................................................. 30

3. LA HAGIOGRAFÍA COMO GÉNERO DE LA LITERATURA BIZANTINA ........... 31

4. LAS HAGIOGRAFÍAS DE LOS SANTOS CONSTANTINO-CIRILO Y METODIO EN EL CONTEXTO DE LAS HAGIOGRAFÍAS BIZANTINAS Y ESLAVAS ................... 36

5. ESTRUCTURA, ELEMENTOS HISTÓRICOS Y ELEMENTOS SIMBÓLICOS Y LEGENDARIOS EN LAS HAGIOGRAFÍAS DE LOS SANTOS CIRILO Y METODIO ..................................................................................................................... 51

5.1. EDUCACIÓN CLÁSICA ...................................................................... 52

5.2. MISIÓN ENTRE LOS AGARENOS ........................................................ 54

5.3. CONSTANTINO EL FILÓSOFO Y LA LENGUA HEBREA .......................... 58

5.4. LAS “LETRAS RUSAS” ...................................................................... 61

5.5. LOS PUEBLOS QUE TIENEN LIBROS Y DAN GLORIA A DIOS CADA UNO EN SU LENGUA ............................................................................................. 63

5.5.1. Armenios ................................................................................. 64

5.5.2. Persas ...................................................................................... 65

5.5.3. Abasgos ....................................................................................... 68

5.5.4. Iberos, es decir, georgianos ......................................................... 68

5.5.5. Sogdianos .................................................................................... 69

5.5.6. Godos .......................................................................................... 69

5.5.7. Ávaros ......................................................................................... 70

5.5.8. Turcos .......................................................................................... 70

5.5.9. Cázaros ........................................................................................ 71

5.5.10. Árabes ........................................................................................ 71

5.5.11. Egipcios, es decir, coptos .......................................................... 73

5.5.12. Sirios ....................................................................................... 75

5.5.13. Y muchos otros .......................................................................... 77

5.6. ELEMENTOS SIMBÓLICOS ................................................................ 67

6. COMPARACIONES, PARÁFRASIS Y DEMÁS ELEMENTOS DE ORIGEN BÍBLICO EN LAS HAGIOGRAFÍAS DE LOS SANTOS CIRILO Y METODIO ....................... 81

7. ACERCA DE LA EDICIÓN ........................................................................... 87

8. ACERCA DE LA TRADUCCIÓN ................................................................... 87

BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................. 89

TEXTOS ESLAVOS Y SU TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL....................................... 89

VIDA DE SAN CIRILO – Жить¬ св¯та¬го Кvр¶лла ............................ 103

VIDA DE SAN METODIO – Жить¬ св¯та¬го М2»одья .............. 253

RESUMEN (EN ESPAÑOL) ........................................................................... 321

SUMMARY (EN INGLÉS) ............................................................................. 323

RESUMÉ (EN ESLOVACO) .......................................................................... 325


INTRODUCCIÓN


Este libro viene a unirse al conjunto de publicaciones científicas con las que en el año 2013 se conmemora el 1150 aniversario de la llegada de los santos hermanos Constantino-Cirilo (Tesalónica, ± 826/827 – Roma, 14. II. 869) y Metodio (Tesalónica, ± 815 – Gran Moravia, 6. IV. 885) a la Gran Moravia, estado medieval étnicamente eslavo situado en la Europa Central, donde completarían la traducción de las Sagradas Escrituras al antiguo eslavo meridional, según el dialecto hablado en la región de Tesalónica, el cual, aunque ligeramente diferente de la lengua que hablaban los eslavos occidentales de la Gran Moravia, era perfectamente comprensible para ellos. Para llevar a cabo dicha traducción antes tuvieron que crear el primer sistema gráfico eslavo, el alfabeto llamado glagolítico, de aspecto realmente extraño debido a la profusión de terminaciones circulares de sus letras, pero esto fue debido a que, para no herir las susceptibilidades ni de Roma ni de Constantinopla, tales grafías no debían parecerse ni de lejos a las letras griegas o a las letras latinas.
El motivo para el inicio de la labor evangelizadora y culturalizadora de Constantino-Cirilo y Metodio entre los eslavos fue la petición de Rastislao I, príncipe de la Gran Moravia, dirigida al emperador romano de Oriente Miguel III en el año 862, para que les enviara a un “obispo y maestro”. Los santos hermanos asumieron esta responsabilidad de sistematizar, consolidar y oficializar un proceso de evangelización que se había iniciado muchos años antes, pero de manera poco metódica, y gracias a sus desvelos los eslavos de la Gran Moravia se integraron en el concierto europeo de las naciones cristianas y alcanzaron un nivel cultural equiparable al de los otros países de su entorno.
La importancia de San Cirilo y San Metodio no sólo para la cultura eslava, sino para la civilización de todo el continente europeo queda confirmada por el hecho de que en el año 1980 fueron proclamados por el papa Juan Pablo II copatronos de Europa en virtud de la carta apostólica Engregiae virtutis de 31 de diciembre de dicho año.
Aunque el estado de la Gran Moravia no tuvo una larga duración (833 – 907) y sucumbió a la presión de magiares y germanos, gracias a la obra comenzada allí los eslavos occidentales pudieron conservar a lo largo de los siglos su identidad nacional y cultural, superando toda clase de vicisitudes.
Por otro lado, tras la expulsión de la Gran Moravia, los dispículos de San Cirilo y San Metodio encontraron refugio en países vecinos y especialmente en Bulgaria, desarrollando una labor cultural que irradiaría a Serbia y posteriormente a Rusia. Se conocen los nombres de varios de dichos discípulos, sobre todo de aquellos que continuaron su obra literaria y evangelizadora, como Clemente, Gorazdo, Naúm, Sabas y Angelario, quienes junto con sus maestros forman el grupo de llamados “heptaritmos”, en eslavo седмочисльници, según el griego ἑπτάριθμοι. A éstos habría que añadir otra importantísima figura, Constantino de Preslav, al cual, sin embargo, no se le considera, a pesar de sus méritos, miembro de este grupo por no haber sido, al contrario que los otros siete, elevado a los altares.
En este libro ofrecemos las dos hagiografías, Vida de San Cirilo y Vida de San Metodio, que son las principales fuentes históricas acerca de la vida y la obra de los santos hermanos, por mucho que en ellas se encuentren entremezclados ciertos elementos legendarios propios del género de la leyenda hagiográfica bizantina. Ofrecemos los textos en antiguo eslavo, la lengua que ellos elevaron a la categoría de vehículo de cultura, junto con su traducción al español. Las traducciones son lo más fieles que ha sido posible a los originales en antiguo eslavo, complementadas con numerosas notas explicativas para su mejor comprensión. Las traducciones están precedidas por un estudio introductorio en el se que explican diferentes circunstancias relacionadas con estos textos, tanto de índole histórica como literaria y lingüística.
Este libro está destinado a un público especializado, sobre todo a eslavistas, pero también a los interesados en la cultura bizantina y la historia del cristianismo. Asimismo se dirige a un círculo más amplio de lectores, sobre todo a aquellos que deseen profundizar sus conocimientos sobre la historia de los pueblos eslavos y sobre las vidas y la obra de dos personalidades representativas de la cultura europea, San Cirilo y San Metodio, copatronos de Europa.
Por último queremos dar las gracias a todas las instituciones que han apoyado esta publicación, al igual que a los recensores de la misma, los doctores Ján Kačala y Tania Dimitrova Láleva.

Salustio Alvarado y Renáta Bojničanová
Torrelodones – Bratislava, 2013


RESUMEN

Esta publicación se centra en dos importantes obras literarias de la época granmoraviense, Vida de San Cirilo y Vida de San Metodio, conocidas también como Leyendas moravo-panónicas. Según la opinión más extendida, fueron escritas poco después de los respectivos fallecimientos de los santos por alguno de sus discípulos, probablemente por San Clemente de Ócrida, si bien respecto a la autoría existen varias hipótesis controvertidas y se supone que las dos obras tienen autores diferentes. No sólo son las más antiguas hagiografías eslavas, sino también se consideran la fuente básica de datos históricos sobre la misión evangelizadora y cultural que llevaron a cabo los dos hermanos tesalonicences, así como de su vida, de su obra y de su época.
En el estudio titulado “Las vidas de los Santos Cirilo y Metodio: entre la historia y la leyenda” presentamos un concienzudo análisis de estos textos desde el punto de vista histórico, literario, cultural y lingüístico.
En el primer capítulo explicamos las claves históricas referentes a la misión culturalizadora y evangelizadora de San Cirilo y San Metodio, remontándonos a los inicios del cristianismo en el Imperio Romano, pasando por su consolidación como religión oficial de dicho imperio y la definición de su ortodoxia, la rivalidad entre Roma y Constantinopla, etc., enlazando estos temas con el repaso de la historia de la Gran Moravia, en el que resuminos los hechos claves del devenir de este estado medieval, poniéndolos en relación con los grandes acontecimientos históricos que le precedieron y condicionaron su existencia y su caída. En este capítulo nos centramos especialmente en los factores que determinaron el éxito o, en su caso, el fracaso de la obra cirilo-metodiana.
En el segundo apartado explicamos los aspectos culturales y literarios de ambas hagiografías en relación con los modelos bizantinos de los que dependen, señalando en qué puntos se ajustan al esquema tradicional de las leyendas hagiográficas bizantinas y qué rasgos hacen de ellas obras innovadoras, hasta poder llamarlas obras específicas de la escuela granmoraviense. Una amplia parte de este capítulo se dedica a la comparación de las características comunes y de las diferencias entre la Vida de San Cirilo y la Vida de San Metodio, señalando los factores que condicionaron tales diferencias.
En el tercer capítulo analizamos los elementos estructurales de las dos hagiografías, distinguiendo los históricos de los legendarios. Nos detenemos en ciertos puntos que resultan polémicos y acerca de los cuales no hay consenso entre los especialistas. Por ejemplo, a partir de testimonios tomados de fuentes árabes demostramos que el episodio del debate teológico de San Cirilo con los sarracenos es perfectamente plausible desde el punto de vista histórico. También señalamos algunos ingredientes de origen posiblemente legendario, como la simbología de los números tres y siete en la Vida de San Cirilo.
Finalmente abordamos la problemática de la relación de estas obras literarias medievales con las Sagradas Escrituras. Analizamos las citas, comparaciones y paráfrasis bíblicas que se encuentran en las dos obras, y señalamos ciertas peculiaridades de su empleo en relación con los propósitos del hagiógrafo. Con esto asimismo aportamos información complementaria a las notas a pie de página.
Nuestro estudio parte de los textos originales en antiguo eslavo, en redacción normalizada según la edición de František Pastrnek (Praga, 1902), revisados en ciertos aspectos ortográficos por Salustio Alvarado. Presentamos estos textos junto con su traducción al español, tratándose de una traducción lingüísticamente exacta y comentada, según el modelo de las ediciones de eslavistas de reconocido prestigio que han vertido estos textos a lenguas clásicas y modernas, como František Pastrnek al latín, André Vaillant al francés, Ján Stanislav, Peter Ratkoš y Štefan Vragaš al eslovaco, Josef Vašica al checo, Donka Petkanova, Petăr Nikolov Dinekov e Ivan Simeonov Dujčev al búlgaro, Dmitrij Sergeevič Lichačëv al ruso y otros. Una de las particularidades de esta edición es su presentación bilingüe, gracias a la cual es posible seguir paralelamente la correspondencia entre el texto eslavo y el texto español, lo que se complementa con abundantes notas a pie de página, muchas veces en forma de referencia cruzada, en las que explicamos cuestiones lingüísticas, culturales e históricas de ambos textos. Este libro que contiene las primeras traducciones completas de las dos hagiografías al español, las cuales sirven como punto de apoyo y material básico para nuestro estudio, está destinado a un público especializado, sobre todo a eslavistas, pero también a los interesados en la cultura bizantina y la historia del cristianismo.

Mañana continuaremos con la presentación del segundo libro que contiene el “Encomio a san Cirilo el filósofo y Discurso panegírico a san Cirilo y san Metodio

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com





Viernes, 14 de Febrero 2014

Notas

Hoy escribe Fernando Bermejo

La semana pasada empezamos a cuestionar la pretensión de esa mayoría de autores que llevan décadas repitiendo la cantilena de que la reconstrucción más plausible del texto original del Testimonium Flavianum es un texto neutral hacia Jesús, resultado de sustraerle simplemente tres frases que parecen interpolaciones cristianas.

Tras mostrar que el concepto de “simplicidad” utilizado resulta un tanto arbitrario (pues supone de entrada eliminar la tercera parte del texto), vimos que es más que discutible que el procedimiento más sencillo sea eliminar de un plumazo la primera de las frases. Por razones distintas, cabe decir lo mismo de las restantes.

Resulta bastante claro que la frase “este era el Mesías” no parece haber podido ser enunciada por Josefo. Ahora bien, la decisión de Meier y de tantos otros de soslayar la posibilidad de que el original haya podido tener un enunciado en estilo indirecto, que presentara la afirmación como una creencia subjetiva, se da de bruces contra varios argumentos poderosos: una referencia al “Cristo” en el texto explica mejor la referencia a los “cristianos” al final del TF; la aseveración tajante de Orígenes de que Josefo no creía que Jesús fuera el mesías; y, sobre todo, la existencia de versiones convergentes del texto de Josefo, una latina transmitida por Jerónimo y otra siríaca transmitida por Miguel el Sirio, que contienen una oratio obliqua del tipo “se creía que era el Cristo”.

Respecto a la tercera frase –“pues se les apareció al tercer día, vivo de nuevo, tal como los divinos profetas habían dicho…”–, puede sostenerse algo similar. Aunque resulta sospechosa en razón de su contenido típicamente kerigmático, lo cierto es que de nuevo cabe la posibilidad de mantenerla si se supone que la original estaba formulada en estilo indirecto, expresando así (probablemente con un toque irónico) una creencia cristiana fundamental. La propuesta habitual de suprimirla no es imposible, pero llama la atención la obstinación con la que se rechaza la posibilidad de conservarla mediante la sencilla suposición de una eliminación de la oratio obliqua.

Existen, por tanto, maneras filológicamente más económicas de explicar el texto recibido de Josefo, por lo que la reconstrucción habitual no puede presumir de ser precisamente la más simple.

Saludos cordiales de Fernando Bermejo
Miércoles, 12 de Febrero 2014
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía III

El saludo de Pedro a las turbas como introducción a su primer gran debate termina con el planteamiento general de sus tesis fundamentales sobre el carácter de Dios. Era importante ante las actitudes de Simón dejar claros los conceptos básicos, puestos en duda, cuando no negados abiertamente, por su adversario dialéctico. Sobre todo, deben los fieles aspirar a lo que más les conviene, que es la salvación eterna, en el fondo el gran don de Dios a sus fieles. Porque la realidad es que Dios es el único capaz de proporcionarla a los que cumplen determinadas condiciones.

La obra de la Creación

Este principio da a Pedro la oportunidad de ofrecer una primera y elemental visión de la obra de la creación. Porque Dios fue quien “llevó lo no existente a la existencia, el que fabricó el cielo, el que condensó la tierra, el que puso límites al mar, el que encerró las cosas que hay en el Hades y el que llenó todo de aire” (III 32,2). Es decir, Dios convirtió el caos primitivo en “cosmos” (orden). Puso todas las cosas en su sitio y las dotó de los medios necesarios para la vida de sus futuros habitantes.

Convencido de la importancia del tema, Pedro se explaya describiendo la creación en sus diversos apartados de forma detallada. Ante todo cuenta cómo Dios cambió la sustancia primera y simple en cuatro formas mezclándolas. Hizo diversas combinaciones para que, así mezcladas, produjeran el gozo de la vida a partir de elementos contrarios.

Luego pobló los cielos de ángeles y espíritus con un simple gesto de su voluntad. El cielo sería la residencia de los ángeles, como luego hizo la tierra como residencia de la raza humana. Adornó el cielo visible con astros, a los que señaló sus caminos y carreras. Preparó la tierra con toda clase de ventajas para que se convirtiera en la fuente de la vida humana con sus frutos. Tuvo cuidado para que los frutos encontraran en cada ocasión los medios de prosperar. Para ello señaló los límites al mar y a la tierra seca, como lugares para que habitaran los seres marinos y los terrestres. Salió al paso de las necesidades de los seres vivos para que pudieran conservar y desarrollar su capacidad de vida. Llenó el espacio de aire para que todos los animales pudieran respirar cómodamente (III 33).

Alaba luego Pedro la mano poderosa de Dios, que hace bien todas las cosas. La mejor prueba de esa afirmación es la contemplación de la obra creadora. Si contemplamos los volátiles, nos vemos obligados a reconocer la habilidad del que los ha creado y los ha lanzado a vivir por los espacios en una variedad innumerable y en una diversidad de formas, colores, cantos y costumbres. Es también admirable la infinidad de plantas en sabores, olores y capacidad alimenticia como para dar satisfacción a la cantidad y diversidad de seres que con ellas se mantienen. Y para todos ha preparado Dios los lugares más adecuados a su desarrollo, ya sean los mares, los ríos, la tierra, las montañas, las hondonadas y todo lo necesario para vivir, defenderse y alimentarse (III 34).

Más allá del cielo estrellado

El autor de las Pseudo Clementinas es consciente de que el mundo creado que contemplamos no agota ni completa la obra de Dios. Más allá de las estrellas, de los vientos, de las fuentes, de la misma vida, se ocultan misterios insondables desconocidos para la ciencia humana. Hay una gama infinita de “porqués”, que no tienen respuesta en los estrechos límites de la existencia del hombre. ¿Cómo es el camino de las estrellas? ¿De dónde procede su luz y su calor? ¿Cuál es la fuente de las aguas que vierten en el mar? ¿Por qué el mar ni se llena ni se desborda? ¿De dónde brota el soplo que produce los vientos? El hombre ignora la naturaleza del trueno, del relámpago, del granizo, de la nieve; desconoce incluso el origen de la vida y su desarrollo.

Las lejanías de la ciencia

Posiblemente, la ciencia moderna ofrezca solución natural a ciertos interrogantes del universo. Pero cuanto más se alejan los límites de la observación humana, el hombre tropieza con más interrogantes sin respuesta. Cuando los astrónomos preparan la confección de un mapa que sitúe en su sitio y en su dirección a millones de estrellas de la Vía Láctea, seguimos interrogándonos con el autor de las Pseudo Clementinas dónde está el fin de nuestras curiosidades. El autor de esta literatura no tenía mayor perspectiva que el espacio de unos pocos miles de años. Ahora sabemos que el sistema solar gira alrededor de nuestra galaxia y tarda 52 millones de años en dar una vuelta completa. O los astrónomos nos aseguran que el sistema solar, con la tierra y la luna, se formaron hace 4.500 millones de años. Y nuestras naves más sofisticadas apenas se asoman a las cercanías del universo. El “más allá” se aleja de una manera prácticamente infinita. De forma que ahora nos preguntamos con la ciencia en nuestras manos si realmente el universo tiene un límite.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro






Domingo, 9 de Febrero 2014
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Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.








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