Recomendar este blog Notificar al moderador
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía IX

Continúa el tema de la posesión diabólica

En el largo parlamento de Pedro desarrolla consejos y recomendaciones acerca de la posesión diabólica, que presenta como una lucha con todos sus matices. Los demonios tienen sus estrategias de asalto y defensa. Los cristianos tienen la ayuda de Dios y la defensa básica del bautismo. Frente a estos dos elementos, el demonio se encuentra prácticamente indefenso. El bautizado es esencialmente un amigo de Dios. Esta nueva realidad provoca una situación especial. Dios protege a sus amigos mientras que el demonio los teme.

La amistad de Dios, escudo contra el poder del demonio

El que se ha entregado a Dios y practica la lógica fidelidad sólo con hablar es escuchado por los demonios, que se retiran de quienes son más fuertes que ellos. Pues de la misma forma que todos los generales, los campamentos y las ciudades temen y respetan al César, “así también al que se refugia en Dios y lleva la fe justa como su imagen en su corazón, todos los espíritus que provocan dolencias lo honran y huyen de él, atemorizados por un cierto sentimiento natural” (Hom IX 21,3).

Eso no es todo. Las ventajas de la amistad con Dios trascienden esfuerzos y buenas intenciones. Aunque todos los demonios, dice Pedro, con todas las dolencias huyan de vosotros, no hay razón para alegrarse solamente por esto, sino porque por la complacencia divina vuestros nombres están escritos en el cielo. El Espíritu Santo se alegra porque el amigo de Dios ha vencido a la muerte.

Ejemplaridad de la expulsión diabólica

El hecho de expulsar o rechazar a los demonios sirve también para la curación de otros hombres que están amenazados por el riesgo de la posesión diabólica. Son realmente muchos los casos en que los demonios huyen de algunos hombres impíos por causa de un nombre venerado como amigo del Todopoderoso. El autor alude, al parecer, a la práctica de paganos o judíos que expulsaban a los demonios invocando el nombre de Dios o de Cristo.

Entonces es objeto de insidias tanto el que expulsa como el testigo de la expulsión. El que expulsa, como si fuera honrado por su justicia cuando desconoce de hecho la maldad del demonio. Y con la expulsión ha orientado al impío hacia la idea de su justicia y lo ha engañado para que no se convierta. Y el testigo, porque familiarizándose con el que ha expulsado como si fuera piadoso, se apresura a adoptar una forma de vida semejante, y acaba pereciendo.

Importancia del libre albedrío

El libre albedrío del que gozan los fieles cristianos bautizados tiene también la capacidad de librar al cristiano del poder de los demonios. “Queremos, añade Pedro, que vosotros conozcáis también esto, que si alguien no se entrega voluntariamente como esclavo a los demonios, como he dicho hace poco, el demonio no tiene potestad contra él. Eligiendo dar culto a un solo Dios, absteniéndoos de la mesa de los demonios, practicando la castidad con la filantropía y la justicia, bautizados con la invocación tres veces bienaventurada para el perdón de los pecados, entregándoos cuanto podáis a la perfecta pureza, podéis libraros de un eterno castigo y ser constituidos herederos de los bienes eternos” (Hom IX 23, 1).

Prosigue el desarrollo de los medios disponibles contra la posesión y el poder de los demonios. Ante todo, el culto a un solo Dios. A la vez la abstención de participar en la mesa de los demonios. Luego la práctica de la castidad, la justicia y la filantropía. Y todo dentro del contexto del rito bautismal. Este programa de vida es la garantía de la herencia de los bienes eternos y la liberación del eterno castigo.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro





Domingo, 30 de Noviembre 2014
Hoy escribe Antonio Piñero

Pregunta:


¿Por qué Jesús, busca a Zaqueo (el recaudador de impuestos), y almuerza, sabiendo que el hombre es un pecador y malvado con el pueblo?

Respuesta:


No es difícil de responder. Recuerde el dicho de Jesús “No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores”. “No necesitan del médico los que están sanos, sino los enfermos”. En el fondo me sorprende un poco la pregunta porque toda la vida de Jesús y toda su proclamación del Reino es precisamente eso…, buscar a los “enfermos”, sanarlos y prepararlos para el Reino.


Pregunta:

Le agradecería tuviera la amabilidad de aclararme las siguientes preguntas.

1¿Qué tan popular
fue Jesús?

2¿Por qué Judas tiene que besar a Jesús para identificarlo ante las
personas que fueron a prenderle?

3¿Acaso no era conocido entre la multitud,
cambiaba de apariencia, o simplemente en esos tiempos se sabía más de las
personas por lo que decían que por su apariencia?

4¿Hubo conflicto entre Pablo
y Santiago por el liderazgo del cristianismo primitivo? Me llama la atención
que, salvo la acre disputa entre Pedro y Pablo, no haya habido un choque como
sucede en liderazgos de religiones donde la familia o parientes del líder, se
adjudican la continuidad del liderazgo.

5¿Fue tan convincente la concepción de
cristo e inteligencia de Pablo ante todos los apóstoles, incluyendo el hermano
de Jesús?

Pienso que al haber destruído Roma a los Judíos y el templo, para
ese entonces, lo que menos querían los cristianos primitivos era parecerse a
judíos y por lo tanto, pues ¿QUién llevaba 20 años predicando a gentiles?
Pues Pablo! y de ahí que cobrara fuerza su postura.


Respuesta:

1. Según los datos evangélicos las muchedumbres se arremolinaban de tal modo en torno a Jesús, que no tenía ni tiempo para comer (6,31); necesitaba subirse a una barca para hablar desde allí a las gentes (Mt 13,2); a veces se tuvo que retirar al monte solo, a orar, probablemente agobiado de la presión de tanta gente (Mt 14,23); tras una multiplicación de los panes (entiéndase este milagro como se entienda) quisieron hacerlo rey (Jn 6,15); no querían prenderlo en la Pascua por temor a una revuelta popular (Mt 26,5)

2. Probablemente lo del beso en sí no es histórico, sino una leyenda para engrandecer la traición de un íntimo. Pero en una noche, aunque de luna llena, en la que Jesús estaba rodeado de quizás cien o más discípulos, algunos o casi todos armados, era necesario a la cohorte y otros (Evangelio de Juan) señalar con seguridad al cabecilla del movimiento. En principio los romanos no deseaban matar a mucha gente porque eso provocaría una revuelta. Eso explica por qué dejan marchar a los discípulos.. ¡Y sobre todo en la Pascua, con miles de peregrinos!

3. El cambio de apariencia de Jesús es solo un dato que aparece en los Hechos apócrifos de Juan (polimorfía) y es un dato no histórico

4. Probablemente sí, o al menos seguidores de la rama fanática de la comunidad de Jerusalén que persiguieron a Pablo durante toda su vida por haber predicado que una parte de la ley de Moisés, la concreta y específica para los judíos, no estaba vigente para los paganos convertidos a la fe en Jesús.

5. Probablemente no. Fue convincente solo para la rama cristiana paulina, es decir, los convertidos por Pablo o sus colaboradores a la fe en el mesías Jesús


Pregunta:


¿La persecución de Hch 8:1, es la misma
de Gál 1:13, o es otra distinta?. Aunque en el Hch 8:3 aparece la respuesta, no
estoy muy seguro. Al parecer esa persecución fué despues del tema de Esteban
s/Hch 11:19, pero parece que Pablo era todavía era muy joven. La palabra
"Iglesia" de Hechos, ¿Es la misma que la de Gálatas?. ¿Podía la autoridad
religiosa entrar "casa por casa"?. saludos. Enfín, un lío.



Respuesta:

Se supone que es la misma, pero contada por Lucas en un contexto que la mayoría de los comentaristas y críticos independientes no aceptan, ya que consideren que la persecución en Jerusalén no es histórica, sino en Damasco. Un pasaje de la Carta los gálatas, 1,22-23 donde Pablo dice que Personalmente era desconocido de las iglesias de Judea. Solamente habían oído: «El que antes nos perseguía ahora evangeliza la fe que entonces quería destruir» pone en duda esta persecución. Cuando Pablo escribe estas frases en torno al 54 d.C. el número de judeocristianos en Jerusalén era muy pequeño. Parece imposible que en un grupo relativamente pequeño de piadosos extremos, la rama de los seguidores de Jesús, fuera Pablo un perfecto desconocido si es que había pasado años en la capital formándose y adquiriendo gran notoriedad como conocedor de la Ley y de las costumbres tradicionales.

Pablo mismo en su Carta a los gálatas --no su biógrafo en los Hechos-- nada afirma en favor ni en contra de una persecución suya en la capital de Judea, ni precisa su orientación teológica como enemigo precisamente de la iglesia de Jerusalén, es decir, no aclara nunca sus razones como perseguidor; sólo constata el hecho. Pero cuando nos preguntábamos anteriormente si el Apóstol se había formado en Jerusalén, lo pusimos en duda porque luego, tras contar su llamada a seguir a Jesús, afirmó que en Judea no lo conocía nadie, sino que sólo de oídas sabían de él. Por consiguiente y por la misma razón, nos parece imposible que Pablo hubiese perseguido a los judeocristianos de Jerusalén, algunos de los cuales fueron condenados a muerte con su voto.

¿No estarán equivocados los Hechos de los apóstoles y persiguió Pablo a otra iglesia, no la de Jerusalén? La hipótesis es posible ya que los Hechos se compusieron quizás hacia el 120 d.C. es decir, unos cien años después de los hechos para los que en apariencia no había registro alguno. La afirmación de Hechos de que “Pablo devastaba la iglesia” permite una aclaración diversa ya que todos los estudiosos están de acuerdo en que la narración de Lucas pudo situar la persecución en Jerusalén por motivos teológicos. Desde luego sólo se duda de la localización no del hecho, que el mismo Apóstol afirma que existió tal persecución.

Entonces ante la casi certeza de que la estancia de en la capital no tuvo lugar ni tampoco la persecución allí porque luego nadie sabía quién era, queda pregunta: ¿A qué comunidad se refiere Pablo cuando habla de persecución? La respuesta es que no podemos llegar a saberlo con seguridad, pero que tenemos un indicio en el desarrollo de los acontecimientos presentado por Pablo en los comienzos de su Carta a los gálatas donde relata el suceso. Primero menciona el hecho de que fue un perseguidor. Luego señala el motivo genérico de la persecución, la ruptura de ciertas tradiciones patrias por parte de los nuevos creyentes en Jesús como mesías. Posteriormente relata su vocación al apostolado. Y finalmente escribe que tras la “llamada”, no subí a Jerusalén donde los apóstoles anteriores a mí, sino que fui a Arabia, y de nuevo volví a Damasco.
Por tanto, si la estancia en Jerusalén del joven Pablo es más que dudosa, y él mismo afirma que “volvió a Damasco”, puede deducirse verosímilmente que Pablo, tras abandonar Tarso, residió en Damasco, que fue allí miembro de una comunidad judía pujante, que allí se hizo fariseo o bien partidario de las ideas fariseas, que se distinguió por su celo de la Ley y las tradiciones patrias, y que fue a algunos miembros judíos de esa comunidad damascena, convertidos en seguidores del mesías Jesús, a los que persiguió porque se apartaban de las tradiciones de los padres. Ello no descarta que persiguiera también a algunas comunidades de “nazarenos” en las cercanías; pero indica que su centro de operaciones era Damasco.

Pregunta:

La Traducción del Nuevo Mundo de los Testigos de Jehová sustituye "Señor" (kyrios) por "Jehová" en 237 lugares del Nuevo Testamento (por ej., Luc 1, 68; Rom 10, 13; 1 Cor 4, 4; Apo 1, 8). Sus traductores y revisores sostienen que Jesús y sus discípulos sí que utilizaron con normalidad el tetragrámaton, y que fueron los copistas del siglo II los que lo cambiaron por "Señor" en los Evangelios y en los escritos apostólicos. ¿Considera factible esta hipótesis? En caso de que sí, ¿los indicios serían suficientes como para que sea legítimo introducir "Jehová" o "Yahvé" en el Nuevo Testamento? ¿Qué opinión le merece en general la Traducción del Nuevo Mundo?

Respuesta:

En el habla ningún judío piadoso se atrevía jamás a pronunciar el tetragrámmaton con la vocalización correcta. Era sustituido por Señor, Santo, Altísimo, Presencia, etc. Solo el sumo sacerdote y una vez al año, en el sancta sanctorum del Templo pronunciaba en voz baja el nombre de Yahvé.

La transcripción Jehová es incorrecta. Utilice el buscador de “El Blog de Antonio Piñero”, pues hay un artículo sobre ello.

No he utilizado esa traducción, puesto que empleo el original griego (Nestle-Aland edic. 28)

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

------------


NOTA

Un audio de un programa de radio sobre mi libro “La vida (oculta) de Jesús a la luz de los evangelio apócrifos”, de Editorial Los libros del Olivo, Madrid, 2014
http://www.ivoox.com/hora-bruja-13x07-la-vida-oculta-audios-mp3_rf_3792873_1.html
Domingo, 30 de Noviembre 2014

Hoy escribe Peio Salburua

Demas en la Segunda Epístola a Timoteo


En esta carta, escrita supuestamente desde Roma (2 Ti 1:17), Pablo pide a Timoteo que se dé prisa en ir a verle antes de que llegue el invierno pero, temiendo tal vez que llegue demasiado tarde, le da una larga lista de consejos.
El motivo por el que Pablo desea que Timoteo vaya a verle sin demora es su soledad, pues solamente está con él Lucas, aunque en su despedida envía saludos a Timoteo de parte de Eubulo, Pudente, Lino, Claudia y los demás hermanos, algo extraño teniendo en cuenta que solo estaba con él Lucas.

A continuación, transcribo la parte autobiográfica de esta carta:

Apresúrate a venir a mí cuanto antes, porque me ha abandonado Demas por amor a este mundo y se ha marchado a Tesalónica; Crescente, a Galacia; Tito, a Dalmacia.
El único que está conmigo es Lucas. Toma a Marcos y tráele contigo, pues me es muy útil para el ministerio.
A Tíquico le he mandado a Éfeso.
Cuando vengas, tráeme el capote que me dejé en Tróade, en casa de Carpo, y los libros, en especial los pergaminos.
Alejandro, el broncista, me ha hecho mucho mal. El Señor le retribuirá según sus obras. Tú también guárdate de él, pues se ha opuesto tenazmente a nuestra predicación.

En mi primera defensa nadie me asistió, antes bien todos me desampararon. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor me asistió y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todos los gentiles. Y fui librado de la boca del león.
El Señor me librará de toda obra mala y me salvará guardándome para su Reino celestial. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Saluda a Prisca y Aquila y a la familia de Onesíforo.
Erasto se quedó en Corinto; a Trófimo le dejé enfermo en Mileto.
Como se ve, cinco de los personajes del dramatis personae aparecen en Filemón o Colosenses: Timoteo (que pasa de corremitente a receptor), Lucas, Marcos, Demas y Tíquico.

A continuación, vamos a ver cómo el dato de la deserción de Demas no solo no es fiable sino que, además, es casi imposible que sea cierto.

Si suponemos por reducción al absurdo que esta carta es paulina y escrita en Roma, hay dos posibilidades de datación. Una primera opción, que es la que proponen los comentaristas de la Biblia de Jerusalén, es que se escribió hacia el final de los dos años de arresto domiciliario en Roma que narra Hechos. Si esto es así, habría que pensar que la “primera defensa” de Pablo sería la comparecencia de Pablo ante Festo (Hch. 25), para lo cual habría que forzar los textos.
Además, como acabamos de ver, se dice que Pablo dejó a Trófimo enfermo en Mileto. Sin embargo, Hechos nos informa de que llegó a Jerusalén (Hch. 21:29) y, cuando Pablo fue llevado prisionero a Roma, su barco no se detuvo en Mileto. Además, cuando Hechos narra la estancia de 7 días de Pablo en Tróade, no da a entender que saliese apresuradamente olvidándose la capa y unos libros (Hch. 20:7-12).

Por lo tanto, si se da por buena esta opción, hay que rechazar de plano buena parte de los datos que suministra Hechos de los Apóstoles.

La segunda opción supone que Pablo, después del final abierto de Hechos, fue puesto en libertad, viajó de nuevo hacia el Egeo y, después, a Roma, en donde fue condenado a muerte, probablemente durante la persecución de Nerón. Por algún motivo que desconocemos, Pablo no dio a Timoteo detalles de su primera defensa y esperó a informarle en la carta que comentamos.

Según esta opción, Pablo debió separarse de Timoteo de forma muy repentina y sin despedirse de él, pues no tuvo tiempo para decirle in voce que tuviese cuidado con Alejandro el broncista, ni que había abandonado a Trófimo dejándole enfermo en Mileto, ni que Erasto estaba en Corinto... Por algún motivo, tal vez por su arresto, hubo de salir precipitadamente de Tróade dejándose la capa y unos libros en casa de su amigo Carpo. Por eso, pide a Timoteo que vaya urgentemente a Roma dando un rodeo por Tróade, en vez de tomar un barco.
Una vez en Roma, Lucas y Demas viajaron a la urbe para estar junto a Pablo, lo mismo que el desconocido Crescente, Tito y Tíquico, un viajero incansable que, además de viajar con Pablo a Jerusalén con la colecta (Hch. 20:4), entregó las cartas pseudopaulinas a los Efesios y los Colosenses (Ef. 6:21; Col. 4:7), viajó con Pablo a Nicópolis, en la región del Epiro (Tt. 3:12) y finalmente, de Roma a Éfeso, no estando claro si también viajó de Nicópolis a Creta para relevar a Tito.
Sin embargo, después de haber realizado ese largo viaje, Demas le abandonó para irse a Tesalónica, no estando claro si también desertaron o se fueron a predicar Crescente y Tito, que se fueron a Galacia y Dalmacia, respectivamente. También viajó de Éfeso a Roma un tal Onesíforo que, al parecer, murió (2 Ti 1:16-18).

Si damos por buena esta segunda opción, a pesar de los malabarismos que hay que realizar, habría que aceptar que el autor de Hechos se equivocó cuando puso en boca de Pablo que los efesios no volverían a verle (Hch. 20:25, 38)
Por lo tanto, parece que los datos autobiográficos no son nada fiables. Además, hay dos motivos más para restarles todavía más credibilidad:

- Resulta extraño que no haya en la carta ecos de la persecución de Nerón. Habría que suponer que Pablo fue hecho prisionero un tiempo después del final abierto de Hechos y antes de la persecución de Nerón (c. 64) pues, de lo contrario, sería extraño que invitase a Timoteo y Marcos a meterse en la boca del lobo.

- El falsario parece desconocer que Prisca y Aquila abandonaron Éfeso para regresar a Roma (Rom. 16:3). Hago un inciso para decir que, hace años, estuvo de moda decir que Romanos 16 era en realidad un billete para Éfeso pero, en la actualidad, la gran mayoría de los autores considera que forma parte de la Carta a los Romanos por una serie de motivos que, si se me preguntan, responderé gustosamente.

Teniendo en cuenta las incoherencias y mentiras de esta carta, ¿merece algo de credibilidad la noticia de la deserción de Demas? En absoluto. Nos hallamos ante una vil calumnia realizada por un falsario que ha elaborado un dramatis personae que no hay por dónde agarrarlo tomando algunos personajes citados en Hechos de los Apóstoles y algunas cartas paulinas o pseudopaulinas. En esta serie de mentiras, le tocó la peor parte a Demas, a causa de que el creyó equivocadamente que Filemón o Colosenses fueron escritas en Roma. La elección de Demas como víctima pudo deberse a que, como hemos dicho, en la Epístola pseudopaulina a los colosenses, es el único del que “Pablo” no hace ningún comentario elogioso o que muestre cariño.

Saludos cordiales, de
Peio Salburua

Sábado, 29 de Noviembre 2014
Hoy escribe Peio Salburua


Doy paso a esta nueva firma que tiene algo muy interesante que decir.
Saludos, A. Piñero

Demas es un oscuro colaborador de Pablo citado en la Epístola paulina a Filemón y en las pseudopaulinas epístolas a los Colosenses y Segunda a Timoteo. En esta última, “Pablo” dice a “Timoteo” que “Demas me ha abandonado por amor a este mundo y se ha marchado a Tesalónica” (2 Ti 4:10).

A partir de este momento, pasa a convertirse en un prototipo de anticristiano. Así, Policarpo de Esmirna, pensando probablemente en Demas, escribió en una carta una lista de mártires de los que dijo que no amaron a este mundo y, Juan Crisóstomo, escribió que Demas prefirió vivir lujosamente en su casa que vivir penurias. También es insultado en los Hechos de Pablo y Tecla, en los que se dice que estaba “lleno de hipocresía” y se le muestra como un nuevo Judas que traiciona a Pablo.

Aunque la Segunda Epístola a Timoteo es claramente pseudopaulina, no es imposible a priori que la deserción de Demas tenga alguna base. Sin embargo, no es así. En esta serie espero demostrar que se trata de una calumnia realizada por el falsario y formular una hipótesis acerca de cómo se gestó.

Demas en la Epístola a Filemón

En esta carta auténticamente paulina, Demas es un colaborador de Pablo que, en ese momento, se encontraba en arresto domiciliario esperando ser juzgado. En el dramatis personae de esta carta figuran:

- Los remitentes: Pablo y Timoteo

- Los destinatarios: Filemón, Apfia, Arquipo (probablemente esposa e hijo de Filemón) y los que se reúnen en su casa

- El portador: Onésimo

- El compañero de cautiverio de Pablo: Epafras

- Los colaboradores de Pablo: Marcos, Aristarco, Demas y Lucas

El contenido de esta carta creo que es conocido por los lectores del blog: Pablo se encuentra en prisión preventiva bajo arresto domiciliario acompañado de Onésimo, esclavo de Filemón que, probablemente, se ha fugado y ha acudido donde Pablo (hay una hipótesis minoritaria que sugiere que no se escapó, sino que fue enviado por Filemón para asistir a Pablo). En su carta, Pablo pide a Filemón que acoja a Onésimo como a un hermano y que, si algo le debe, lo ponga a su cuenta.

Sobre el lugar en el que se escribió esta carta hay tres hipótesis: Éfeso, Roma y Cesárea, aunque esta última hipótesis, sugerida en la primera mitad del siglo XX, hoy en día está abandonada. Si se supone que Onésimo y Filemón residían en Colosas, como sugiere la carta escrita supuestamente a esta comunidad, la hipótesis más probable es la primera, pues es más probable que Onésimo viajase de Colosas a Éfeso (160 km) que a la lejana Roma (1.600 km) y, además, Pablo pide a Filemón que le prepare hospedaje, pues espera visitarle en caso de ser liberado, lo que apunta a que no debía haber una gran distancia entre las ciudades en las que se encontraban ambos.

A estos argumentos clásicos, añadiría otro que supongo que se le habrá ocurrido a alguien antes que a mí, aunque no me consta: Pablo dice que tiene noticia del amor y de la fe de Filemón (Fl 5) y, en mi opinión, resulta muy difícil que a Pablo le informen de alguien que vive a muchos kilómetros de donde se encuentra.

Y, si hacemos como si Colosenses no hubiese sido escrita nunca, también es más probable la hipótesis de Éfeso por las razones anteriores y otras:

- No consta que Timoteo estuviese con Pablo en Roma. Si nos fiamos de Hechos, Pablo viajó a Roma con la única compañía de Aristarco y el anónimo autor del libro, que escribe en primera persona del plural (puede discutirse largo y tendido acerca del “nosotros” de Hechos, pero no lo vamos a hacer para no desviarnos del tema principal).

- Filemón había sido convertido por Pablo (Fl. 19). Es más fácil que esto haya tenido lugar en los tres años que Pablo estuvo en Asia que en Roma, en donde Pablo llegó preso y permaneció dos años bajo arresto domiciliario.


Demas en la Epístola a los Colosenses


Esta carta pseudopaulina está supuestamente dirigida a la comunidad cristiana de Colosas, situada a unos 160 km al este de Éfeso y que, hacia el año 61, sufrió un terremoto que provocó su decadencia. Me parece significativo que esta ciudad no sea destinataria de ninguna de las 7 cartas a las iglesias de Asia que contiene el Apocalipsis, lo cual puede ser un indicio de que, cuando se escribió, tal vez no había cristianos.

Según se dice en esa carta, Pablo no ha viajado nunca a esa ciudad, que fue evangelizada por Epafras, supuestamente colosense, que transmitió a Pablo noticias buenas y malas que motivaron la escritura de esta carta que fue portada por Tíquico y Onésimo.

Si, por reducción al absurdo, suponemos que esta carta es auténtica, el lugar más probable de composición sería Éfeso, por los mismos motivos que hemos dicho respecto a la carta a Filemón y porque Tíquico era efesio (Hch. 20:4)

Sus dramatis personae es muy similar al de Filemón, así que vamos a indicar solo algunas diferencias:

- De los destinatarios, se menciona expresamente a Arquipo y se dice que Onésimo es colosense, por lo que se supone que Filemón y Apfia residían en Colosas.

- En Filemón son cinco los que envían saludos al destinatario. En esta carta son seis: los mismos y un tal Jesús llamado Justo.

- Pese a que, en otras cartas, Pablo parece no dar importancia al hecho de estar circuncidado, en esta carta se muestra muy locuaz dando detalles de los que envían saludos y diciendo quiénes están circuncidados.

- En Filemón, Pablo se muestra muy escueto al citar a sus colaboradores. En cambio, en Colosenses se explaya más y elogia a todos ellos, excepto a Demas.

- Aristarco, que estaba en libertad cuando se escribió Filemón, pasa a ser ahora un compañero de cautiverio de Pablo. Por el contrario, Epafras, que era compañero de prisión de Pablo cuando escribió Filemón, ahora parece que está en libertad.

Para explicar la gestación de la falsa acusación de deserción de Pablo, es conveniente que sepamos algo más sobre esta carta.

En mi opinión, el simple intercambio de papeles entre Aristarco y Epafras es suficiente para sospechar que Colosenses y Filemón no son del mismo autor. Parece claro que el falsario de Colosenses leyó la carta a Filemón pero no la tenía a mano, por lo que cometió este desliz al citar nombres para intentar dar credibilidad a su carta y camuflar el engaño. Pero, además, centrándonos solo en el dramatis personae, hay otros motivos para dudar de la autoría paulina de la carta y de que sus destinatarios estén en Colosas:

-Pablo no ha estado en Colosas, pero sabemos que Pablo y Filemón se conocían personalmente y que Filemón fue convertido por Pablo.

- Se supone que Epafras es colosense y conocido por toda la comunidad. Sin embargo, en la carta a Filemón, Pablo se refiere a su compañero de prisión como si fuese desconocido por el destinatario.

Para conciliar estas contradicciones, habría que suponer que Filemón y Onésimo conocieron a Pablo en algún lugar diferente a Colosas y que luego emigraron a esta ciudad, motivo por el cual no conocían al colosense Epafrás.

Si, como parece, Colosenses es pseudopaulina, se escribió en un momento en que Colosas era una ciudad decadente que había sido arrasada por un terremoto y en la que, probablemente, no había cristianos, como parece indicarlo el hecho de que esta ciudad no está citada en el Apocalipsis de Juan. Es este el motivo por el que el falsario eligió esta imaginaria comunidad. Puesto que en la zona del Egeo había una primera recopilación de cartas de Pablo, para el falsario era más fácil hacer pasar por auténtica una carta escrita a una localidad en la que no había cristianos que pudiesen desmentir la autoría paulina. Por ese motivo se escribieron también cartas pseudopaulinas con destinatarios individuales como Timoteo y Tito.

Para justificar que Pablo tuviese conocidos en Colosas, una ciudad sin cristianos que no había visitado, el falsario convirtió en colosense a Epafras que, en realidad, se trata probablemente de Epafrodito, un cristiano de Filipos que, estando Pablo encarcelado en Éfeso, viajó a entregarle una colecta de los cristianos filipenses y que, durante un tiempo, permaneció con Pablo en su cárcel, por lo que muy bien podía ser calificado de compañero de cautiverio.


Mañana finalizaremos
Saludos cordiales, de
Peio Salburua






Viernes, 28 de Noviembre 2014
Hoy escribe Antonio Piñero

Pregunta:

Una pregunta otra vez.
Es posible que los caminantes de Emmaus fueran un matrimonio?, o al menos uno es mujer?


Respuesta:

No tengo ni idea, ni creo que nadie lo sepa. Entre otras razones porque está bien fundada la hipótesis de que esa historia sea simbólica, a saber la escenificación de cómo a través del estudio de las Escrituras, iluminado por el espíritu del Resucitado, se le llega a conocer bien, profundamente y en su realidad mesiánica que no se percibe con los ojos materiales.


Pregunta:


Me dirijo a usted para hacerle una pregunta muy concreta, ¿qué es la "energíacrística", es un invento de estas teorías de la Nueva Era, es algo real, en la Biblia se dice algo sobre esto?

Escucho muchas veces esta expresión en la radio, también lo he visto en varias páginas de internet y hace unos días me lo comentó una señora, además me lo dijo con la misma naturalidad como si me dijera "buenos días".



Respuesta:


Habrá que preguntárselo a ellos, porque ese ámbito de las “energías” no pertenece a la historia. Pienso que quizás hayan tomado la idea de que según el cristianismo sobre todo primitivo, el Resucitado vivía en la comunidad y le comunicaba su apoyo y fuerza por medio del Espíritu. Pero no creo que ellos piensen en eso, sino en la energía mental positiva de su imagen interior del Cristo que ellos mismos se han formado y que les transmite energía positiva.


Pregunta:


Terminé de leer su muy bien documentado libro " JESUS DE NAZARET, EL HOMBRE DE LAS CIEN CARAS " ( Actualmente estoy leyendo JESUS Y LAS MUJERES, pero al entrar en su página encontré otro libro, titulado " LA VIDA DE JESUS, A LA LUZ DE LOS EVENGELIOS APÓCRIFOS " Y que CASA DEL LIBRO EN CIUDAD DE MEXICO, me lo puede conseguir. Ahora bien, acabo de recibir otro libro sobre Jesus y se llama LA CARA OCULTA DE JESUS, por MARIANO FERNÁNDEZ. Pues bien, mi pregunta es la siguiente, ¿CREE USTED QUE PODRÍA TENER MÁS INFORMACIÓN SOBRE JESUS QUE EL ENCONTRADO EN LOS LIBROS MENCIONADOS ?

Respuesta:


Pienso que la mejor información sobre Jesús se halla en los Evangelios canónicos, los más cercanos cronológicamente a la muerte de Jesús.

Le aconsejo que lea una buena “Introducción al Nuevo Testamento”, como la de Raymond E. Brown, de la Editorial Trotta, o la mía, más modesta, pero útil, creo, "Guía para entender el Nuevo Testamento" igualmente de Trotta,

Igualmente debe leer buenos comentarios a los Evangelios de autores solventes, como Ulrich Luz (Mateo), Joel Marcus (Mc), François Bovon (Lc; los tres de de Edit. Sígueme), el mismo R. E. Brown para el Cuarto Evangelio, Edit. VerboDivino. Así aprenderá de un modo seguro cosas sobre Jesús. Y luego contrastará con otros autores de editoriales de contrastad fama de científicas.

Puede ayudarle también una ojeada al Israel del siglo I, como la que ofrezco en "Año UNO. Israel y su mundo cuando nació Jesús”, de Editorial Laberinto, Madrid, 2ª edic. 2014.

Saludos y ánimos porque es un mundo apasionante.


Pregunta:


Me surge otra duda y recurro a usted nuevamente, después de haber buscado. Sabemos que Mesías en hebreo significa ungido, y que no es un nombre propio. Luego en griego aparece jristos, que dicen que también significa ungido. Pero, es correcto este término en griego? Es decir, el ungido tiene sentido en hebreo, pero en griego lo tiene igual? Inventaron la palabra jristos para traducir en el NT el ungido hebreo, o realmente se añadió en el lenguaje griego? Es cierto que jristos proviene de la palabra Zeus?


Respuesta:


Cristós es una palabra perfectamente griega y significa el (atleta u otra persona) ungido normalmente con aceite. En hebreo significaba lo mismo, sólo que el vocablo se especializó para los ungidos especiales, el rey, el profeta, el sumo sacerdote. Ciro, rey de los persas, era por ejemplo, un “ungido”.

2. No tiene nada que ver el verbo “chrío”, ungir, con “Zeus”, genitivo “diós, que está relacionado con la luz diurna. Zeus es la divinidad celeste y de la luz por excelencia, y de los fenómenos atmosféricos, más que Helios o Febo Apolo.

Pregunta:


Me dirijo a usted para pedirle su opinión acerca de una cuestión bastante interesante, y planteada hoy día 26/11/2014 en su blog (el cual sigo diariamente) por D. Fernando Bermejo.

D. Fernando Bermejo dice que la pregunta de ¿por qué no arrestó Pilato a Jesús? está mal planteada, a continuación explica el porqué de este mal planteamiento, nos dice cuál sería la pregunta correcta, y termina concluyendo que “quienes arrestaron a Jesús no fueron con toda probabilidad las autoridades judías, sino… la autoridad romana. Es decir, Poncio Pilato”. Me gustaría saber cuál es su opinión al respecto.


Respuesta:

Es una idea muy interesante, y probablemente más cercana a la verdad histórica que cualquier otro supuesto, que ya puso de relieve José Montserrat en un libro con el título ¿QUIÉN MATÓ A JESÚS? LA PATRAÑA DEL PUEBLO DEICIDA, que no sé si ha visto ya la luz. También me consta que el Dr. Bermejo está preparando un artículo sobre este tema. Así que, de momento, prefiero esperar para ver la argumentación completa.

Pregunta:



• Me gustaría que explique públicamente en su Muro esto. Mateo 13: 41 El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; 42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.
"Horno de fuego" aquí parece referirse al infierno. En otros pasajes se usa Gehenna (que se refiere al espantoso basurero del Valle de Hinón) y Hades (el inframundo griego).


Respecto al "horno de fuego" del que se habla en Mateo. Se usa la palabra Hades creo que una vez en el NT pero ese Hades es un concepto griego. La otra palabra es Gehenna que se refiere al Valle de Hinón y su basurero espeluznante. Pero ese Horno... parecería que se refiere al infierno. También en el AT me parece que en Isaías se habla de un lugar de mucho calor. Aunque parece metafórico. Por favor, en el compartir responda a esto. Será de beneficio para muchos.


Respuesta:


En los Evangelios se ve muy claro lo que es ya una tesis muy clara para la investigación histórica del Israel del siglo I d.C., a saber que aunque los judíos se creían muy judíos estaban influenciados por la cultura griega desde hacía tres siglos. Por eso emplean indistintamente (y los Evangelios están escritos en griego y contienen palabras de Jesús pronunciadas en arameo pero que ya habían sido vertidas al griego) Hades y Gehenna con el mismo significado: “infierno eterno”. Es lo mismo que lo que ocurre, por ejemplo, con el vocabulario deportivo influenciado por el inglés tenemos “eliminatorias” y la gente dice y escribe “play off”; tenemos “triplete” y la gente dice y escribe “Hat trick”.

He escrito sobre el profundo cambio de la religión judía en le época helenística, es decir, a partir de la muerte de Alejandro Magno en el libro conjunto editado por mí “Biblia y Helenismo”, El Almendro, Córdoba 2006


Pregunta:


Lo he escuchado en algunas conferencias y debates que Ud. no cree en los extraterrestres, mi pregunta sería: ¿Por qué?



Respuesta:


Porque no creo que hay ninguna prueba científica de su existencia y si muchas hipótesis científicas razonables de la imposibilidad de comunicación con sistemas fuera del sistema solar nuestro.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

Jueves, 27 de Noviembre 2014
Hoy escribe Fernando Bermejo

Una de las experiencias más desesperantes –y más comunes– de un autor que dedica una parte de sus esfuerzos a recuperar de un modo históricamente creíble la figura de Jesús estriba en señalar de entrada el carácter sesgado e inverosímil de las fuentes disponibles para que, a continuación, alguien le ponga objeciones a su reconstrucción basándose en consideraciones que presuponen la completa credibilidad de esas mismas fuentes.

El problema –o quizás simplemente el hecho– es que hay mucha gente bienaventurada que considera fiable la práctica totalidad del texto de los Evangelios. (Dicho sea de paso, recientemente me he encontrado con libros sobre Jesús de un profesor de derecho romano que considera históricamente fiable todo el texto evangélico, incluyendo cosas como el episodio del sueño de la mujer de Pilato, el llamado “privilegio pascual” y hasta la frase de Mt 27, 25... La verdad, queridos lectores, aún no sé si es más razonable escribir una crítica de este autor o –lo que me ahorraría mesarme los cabellos muchas veces en el futuro– hacerme directamente el harakiri. Lo pensaré).

En fin, en esta línea un amable lector nos ha escrito para preguntarnos lo siguiente: si es verdad Jesús estuvo implicado en la resistencia antirromana –como han sostenido unos cuantos investigadores de muy distinta proveniencia ideológica a lo largo de dos siglos y medio, y como sostiene quien firma–, entonces ¿por qué no fue arrestado por el prefecto romano Poncio Pilato? La respuesta a esta pregunta está dada ya en el primer párrafo que hoy escribo, pero la explicitaré a continuación.

Como saben nuestros lectores, hace un año publiqué un artículo titulado “(Why) Was Jesus Crucified alone? Solving a False Conundrum” en el que comenzaba diciendo que la pregunta habitual formulada implícita o explícitamente por legiones de exegetas y adláteres está mal formulada. La pregunta que uno debe hacerse no es: “Si Jesús estuvo implicado en ideología y/o actividad antirromana, ¿por qué fue el único (de su grupo) crucificado?”, sino “¿Fue Jesús el único de su grupo en ser crucificado?”. La primera pregunta presupone la fiabilidad de la presentación evangélica y las paráfrasis del evangelio que se encuentran en innumerables obras de exegetas, teólogos y demás. La segunda no lo presupone, y conduce a conclusiones inesperadas.

Mutatis mutandis, lo mismo para la pregunta de nuestro amable lector. La pregunta “¿Por qué no arrestó Pilato a Jesús?” está mal formulada, porque presupone cosas que no son seguras. Presupone la fiabilidad histórica de fuentes sesgadas, apologéticas, hagiográficas e infestadas de incongruencias (¿cuándo vamos a tener la decencia de reconocer esto abiertamente, y de obrar en consecuencia? Quien no lo haga, está condenado a no entender nada). Pues bien, la pregunta bien formulada es: “¿Arrestó Pilato a Jesús?”. O, si lo prefieren: “¿Quién arrestó a Jesús?”. Cuando se plantea bien la pregunta, entonces tal vez pueda llegarse a una respuesta sensata. Si no se plantea bien, uno está destinado a dar vueltas, sin salida, como un pobre asno atado.

Por supuesto, esta manera de ver las cosas no es original de quien firma estas líneas. Los estudiosos independientes llevan actuando de esta forma desde hace mucho tiempo. De hecho, resulta que la cuestión de quién arrestó a Jesús fue planteada lúcida y explícitamente hace ya más de un siglo –sí, han leído bien: hace más de un siglo– y luego, de nuevo, en los años 30 del s. XX. Y en este caso no me refiero a estudiosos ateos, agnósticos o radicales. No, me refiero a estudiosos confesionales, hombres de fe, piadosos exegetas protestantes.

Estos caballeros –porque eran unos caballeros, además de respetadísimas luminarias de la exégesis de Francia y Alemania– llegaron a la conclusión de que una lectura crítica de los relatos evangélicos de la pasión conduce a la conclusión de que quienes arrestaron a Jesús no fueron con toda probabilidad las autoridades judías, sino… la autoridad romana. O sea, el prefecto Poncio Pilato.

Y ustedes, queridos lectores, se preguntarán: ¿Y por qué nadie nos habla de estos buenos exegetas? Buena pregunta. A estos señores no los cita prácticamente nadie, por varias razones. O porque la mayor parte de los exegetas confesionales (también algunos no confesionales) ni siquiera han leído sus obras sobre el asunto (aunque todos conocen sus nombres). O porque las han leído, pero no les interesa citarlos. Una de dos.

En su momento hablaremos de este asunto, que hoy ya me he alargado demasiado. Entretanto, termino con una reflexión elemental: las preguntas bien planteadas son aquellas que no presuponen más de lo que tienen que presuponer, e incluso aquellas que se atreven a poner en cuestión aquello que se presupone. Desde luego, las preguntas bien planteadas son aquellas que no presuponen la fiabilidad de fuentes tendenciosas e incongruentes, como -por ejemplo- los evangelios canónicos.

Saludos cordiales de Fernando Bermejo
Miércoles, 26 de Noviembre 2014
Hoy escribe Antonio Piñero


Pregunta:


Me ha parecido oirle decir o leerle que el libro de daniel es de año 160 mas menos antes de cristo¿hay alguna referencia donde aseverar ese dicho?


Respuesta:


Ha oído bien. En el texto, sin embargo, no hay alusión absolutamente directa a esa fecha porque se estropearía lo que pretende el autor, que es colocar el relato en tiempos de Nabucodonosor. Sin embargo, al conocer bien la historia de Grecia y de Israel y la relación del rey Antíoco IV Epífanes, y todo lo ocurrió, el lector ilustrado cae en seguida en la cuenta de que el autor de Daniel está contando exactamente lo que pasó y que sabemos ya por otro lado.

Además este fenómeno de ficción ocurre mucho en la literatura judía de este período. Como la tradición declaró que el profetismo oficial había cesado, por voluntad divina, a la vuelta del exilio de Babilonia, en tiempos de Artajerjes II, si no me equivoco, hacia el 427 a.C. , todo escrito espiritual o teológico tenía que ponerse a nombre de un sabio o profeta del pasado. En este caso, Daniel.


Pregunta:


a) Usted menciona que Pablo alega la preexistencia de Jesús. pero ¿Lo diviniza al mismo nivel que yavé o lo considera un dios menor (como diría ustded "un dios de algún modo")?

b) ¿La resurrección que Pablo dio a Eutico es un hecho histórico o una tradición legendaria?.

c) Haciendo usted una pequeña conclusió, ¿la salvación es por fe o por la ley? hay forma de concluir el asunto?


Respuesta:


a) Después de reflexionar mucho para escribir mi último libro, que saldrá hacia marzo 2015, sobre Pablo, con el título “Guía para entender a Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino”, en Edit. Trotta, Madrid, no estoy tan seguro de que el Apóstol haya creído en una preexistencia plena del Mesías. Creo más bien, que al igual que los judíos creían en la preexistencia de la Ley, que luego se concretaba en la ley específica, la del Sinaí, igual en Pablo. La preexistencia es de la idea o concepto del Mesías, que luego se realiza, o concretiza, al fin de la historia en un hombre concreto, Jesús.


b) Sospechamos que es un hecho legendario. Pero la historia no se ocupa de esos temas que no se pueden comprobar empíricamente. Afirma que lo creía la gente, pero sin afirmar si es verdad o no.


c) Según Pablo, la salvación es siempre por la fe en el mesías, tanto para el pueblo elegido como para los gentiles. PERO, según Pablo también, los judíos, precisamente por ser ese pueblo y tener una alianza especial, han de seguir cumpliendo la Ley. Y los gentiles, que son los “otros pueblos” de la promesa de Abrahán, de Gn 17, no están obligados a cumplir aquellas normas de la Ley que son solo para los judíos, como la circuncisión y las leyes alimentarias. Esto lo expongo muy claro en el libro que le he mencionado.


Pregunta:


Le pregunto en esta ocasión por la novela Jesús, el judío, de César Vidal. Salvo pequeños detalles (unos más importantes que otros) la figura que se describe en ese libro y en el suyo, Ciudadano Jesús, coinciden en muchos puntos. Sin embargo hay un aspecto en el que el sr.Vidal, se muestra mucho más optimista que usted. Afirma que, teniendo en cuenta la decepción y el mazazo que supuso para los discípulos la muerte en la cruz de Jesús, algo debieron ver realmente (refiriéndose a la resurrección) para tener poco después un cambio de actitud tan brutal, comenzando una evangelización llena de entusiasmo y éxito, que propago el cristianismo por medio mundo. ¿Cómo valora usted ese cambió de actitud de los apóstoles tras ver a Cristo resucitado? o quizás ¿hubo algún otro motivo?



Respuesta:


Siento no haber leído la novela de César Vidal. Por tanto no puedo opinar. Pero me alegra mucho de que coincidamos. Poco a poco se va formando un consenso entre los investigadores, sobre Jesús, y ese consenso forma la “verdad” histórica

Respecto la resurrección / apariciones / algo más que incite a creer. A la verdad no lo sé, ni ningún historiador lo sabe. La historia sólo se ocupa, en este caso sobre todo, de constatar que ciertamente los seguidores de Jesús creyeron que hubo algo, sea psicológico o real (de eso se ocupa la psicología científica). Lo único que dice el historiador es que sin el convencimiento absoluto de la resurrección de Jesús y de que el Crucificado era entonces El Viviente y el Exaltado, no se explica lo que pasó después, la génesis del movimiento de seguidores de Jesús que con el paso de los siglos se convirtió en cristianismo.


Pregunta:


El Lucas, aparece los discipulados diciéndolo a Jesús que oreemos de la forma de que nos enseño Juan (el padre nuestro), y luego en Mateo a parece Jesús con el Padre Nuestro, pero más extenso. Se que el evangelio de Mateo lo hicieron como comenta usted en Guía Para entender el Nuevo Testamento, que es un profeta cristiano de la Iglesia Primitiva de esos tiempos. La pregunta es: ¿ Quién creo la oración del Padre Nuestro?.

¿En la Guerra de lo Judíos, aparecen revoltoso contra los romanos se que se llama: Simón, Juan y tal Jesús hijo de Hanan, ellos aparecen como zelotes en el libro. Tal vez, me podría explicarlo como historiador a estos personajes?



Respuesta:


Ante todo no recuerdo, si es que entiendo bien su redacción, que en la “Guía” diga yo que Mateo es un profeta cristiano. Lo que sí digo es que es un “escriba cristiano”, es decir, un experto en las Escrituras.

En cuanto al Padre Nuestro: no sabemos con certeza si la compuso Jesús o Juan Bautista. Lea bien el texto: las dos posibilidades son reales. Y se compuso con temas muy judíos, bíblicos y proféticos.

Si Usted lee bien la Guerra de los judíos de F. Josefo, verá que no hace falta que yo le explique nada sobre Simón bar Giora y sus colegas. Eran pretendientes mesiánicos, al igual que los otros a los que nombra Josefo en las “Antigüedades” como gentes que llevaron con sus ideas mesiánicas a Israel a la locura colectiva de enfrentarse a Roma creyendo que Dios los ayudaría.


Pregunta:


¿Es cierto que el concepto que tenemos hoy día de la virgen, y todo el culto que se le rinde, se deben a textos posteriores que nada tienen que ver con los evangelios canónicos? En qué momento la iglesia primitiva empieza a dar tanta relevancia a la madre de Jesús? Es realmente llamativo que su papel sea muy pequeño en los canónicos, y que sin embargo, su importancia en ritos, veneración y oraciones sea a veces incluso mayor que la del propio protagonista.



Respuesta:



Sí. Es totalmente cierto. No hay más que echar una ojeada a las novelas cristianas de los siglos II al IV, los Hechos apócrifos de los apóstoles y toda la Literatura Pseudo Clementina, y comprobar en los índices analíticos (tomos I-III de la edición de A. Piñero- G. del Cerro,, tres vols. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 2005.2006.2011, Índices; la Literatura Pseudo Clementina, futuro tomo IV está en fase muy avanzada de elaboración) y en los textos apócrifos, gnósticos, de la Biblioteca de Nag Hammadi (Trotta, Madrid, 4ª edic. 2012; índices analíticos) para comprobarlo.


El momento debió de ser hacia finales del siglo IV por una política directa de la Iglesia después del Concilio de Nicea (325) en su deseo de superponer la veneración de Jesús y María a la del Sol Invicto y a la de Isis, o Deméter como diosa madre y celestial.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
Www.antoniopinero.com


----------------

NOTA

Me acaba de llegar de la UNED de Calatayud la noticia de que que ya se pueden ver los vídeos de las ponencias del Seminario de Augusto. Están colgados en la web de la UNED de Calatayud (pongo el enlace abajo). 13-14 noviembre 2014
Hay uno mío sobre Herodes el Grande y sus hijos y su relación con Augusto, a propósito de la publicación de "El Trono Maldito"

http://www.calatayud.uned.es/news/q.asp?id=3575
Martes, 25 de Noviembre 2014
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía IX

Estrategias de la posesión diabólica

Pedro sigue hablando de los detalles de la posesión diabólica con la intención de poner al descubierto sus prácticas para proteger a los posesos de sus peligros y anular los intentos y los proyectos del diablo. Muchos posesos falsifican oráculos y curaciones realizadas según ellos por los ídolos sin vida ni sensación y hasta las confirman con juramentos (Hom IX 18,1). Muchos no dudan en ofrecer salarios para sufrir dolencias mediante fantasías con el objeto de proclamar luego que han sido curados por la intervención de ídolos insensibles.

La magia interpretada como poder divino

Lo que es objeto de la magia de los demonios es presentado como efecto del poder soberano de los dioses ocultos en estatuas de material inerte. Es el engaño supremo, que no es otra cosa que un plan para desviar a la humanidad del camino de su salvación y hundirla en la miseria de la mentira y la perdición. La magia que desde el principio fue usada para curar y adivinar es interpretada como manifestación de los poderes de unos dioses ocultos en estatuas y templos.

La paciencia de Dios

Pedro proclama con una cierta solemnidad el poder y la voluntad de Dios para contrarrestar los planes. Como bueno y justo que es, tiene paciencia para aguardar el momento del arrepentimiento de los pecadores y su práctica de buenas obras. Cuando llegue el día del juicio divino, su vida ordenada tendrá el reconocimiento correspondiente y en consecuencia disfrutarán de la recompensa de sus merecimientos.

De acuerdo con estas perspectivas, Pedro recomienda a sus oyentes que adopten una actitud de obediencia a la palabra de Dios y se pongan manos a la obra. Es el momento de comenzar ya a oponerse a los malos deseos y razonamientos para recuperar la primera religión salvífica que fue encomendada a la humanidad. Inmediatamente surgirán bienes para los fieles, por los cuales abandonarán en adelante la experiencia de los males. Por todo deben dar gracias a Dios que les suministra los bienes para que puedan disfrutar para siempre con el rey de la paz de esos bienes inefables.

El remedio a la posesión diabólica es el bautismo

La solución a la problemática planteada por la posesión diabólica y sus intentos está en el bautismo y sus efectos. Lo explica de forma plástica y contundente el apóstol: “Bañándoos en un perenne río, o en una fuente o hasta en el mar con la invocación tres veces bienaventurada, no solamente podréis expulsar los espíritus que acechan dentro de vosotros, sino que vosotros mismos, no volviendo a pecar y creyendo en Dios sin dudar, expulsaréis los malos espíritus de los demás y los demonios difíciles con las terribles dolencias que provocan” (Hom IX 19,4).

Ante todo, el baño sagrado en aguas vivas con la triple invocación trinitaria o fórmula ritual del bautismo, que el autor define de esta forma un tanto tímida. La consecuencia es la expulsión de los demonios que pretenden implantar su dominio en el cuerpo y en el alma de los señalados para la posesión diabólica. Pero además los bautizados no volverán al camino de una conducta indigna. Su fe en Dios los hará capaces de expulsar también a los demonios de los demás posesos. Y como el poder de Dios está muy por encima del de los malos espíritus, no habrá demonio difícil que pueda resistirse al poder de la fe del bautizado. Huirá, pues, el demonio definitivamente con sus pretensiones y las dolencias que su presencia provocaba.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro


Domingo, 23 de Noviembre 2014
Filiación. Cultura pagana, religión de Israel, orígenes del cristianismo, volumen V (y II, 541)
Hoy escribe Antonio Piñero

Cumplo hoy lo prometido ayer, tratar de los artículos sobre el Nuevo Testamento en el volumen V de “Filiación”. Bajo el epígrafe «Orígenes del cristianismo», el volumen ofrece, en primer lugar, un estudio acerca del significado del título «Hijo de Dios» en las epístolas paulinas. A continuación, un trabajo sobre la expresión «en tois tou patros mou» (Lucas 2,49) explica el sentido profundo de las primeras palabras de Jesús en Lucas a la luz del conjunto Lucas-Hechos. En este apartado, el lector encontrará también un estudio acerca de la filiación divina en 1 Juan.

El primero es de Martin Karrer, con el título “Hijo de Dios en las cartas de Pablo”. En él encuentra el lector la mayoría de los temas que podrían ocurrírsele respecto al título del trabajo. Así, en “De Pablo a Jesús”, en donde afirma que el origen de la cristología paulina sobre el Hijo (con mayúscula, para recalcar el origen divino de esta filiación) se halla en el recuerdo del Jesús terreno y de su Pasión por parte de Pablo y la teología primitiva que él representa. De una manera un tanto críptica en el apartado siguiente, “El significado Dios la experiencia de Pascua”, afirma el autor que apenas es posible buscar el origen de la expresión “Hijo de Dios” a partir de la visión de Cristo en Gálatas y de su predicación primitiva. Luego afirma que tampoco podemos fiarnos de los Hechos, 13,33, donde Pablo parece desarrollar su idea del “Hijo de Dios” a partir del Salmo 2,7: “Tú eres mi hijo, hoy te he engendrado”. Deja, pues, aparte el Prof. Karrer esta pregunta y afirma que lo único que puede saberse que “el Hijo, entro todos los hijos de Dios es el único que manifiesta el sí de Dios a los hombres”. Según Karrer, “Hijo de Dios”, al no ser biológico, es en Pablo una “metáfora estricta” (en el fondo una manera de hablar) lo que “dificulta el tránsito inmediato a la alta teología eclesiástica primitiva sobre el Hijo de Dios”. Pero a la vez, se puede precisar (como uno quiera, casi) y permite el diálogo interreligioso. Me quedo bastante a oscuras con estas afirmaciones.

El punto fuerte de la filiación divina se refleja, según Karrer, en la soteriología o doctrina sobre la salvación. El envío del Hijo, según Pablo, corresponde a las promesas hechas por Dios a Israel y a la “proexistencia” (un concepto inventado o puesto en circulación al menos por Schürmann, que significa que “vivió en pro o para los demás”). La actitud salvífica de Dios, la reconciliación, expiación, rescate y conceptos complementarios en la teología de Pablo, siguen vigentes en la teología de hoy. Pablo se interesa por el poder del Hijo afirmando que la potencia salvadora de éste acaba con el pecado y la muerte por medio de la cruz.
Todo ello es bien sabido, pero pienso que nos quedamos sin saber qué opina Karrer de dónde saca Pablo esta filiación y con qué rasgos más concretos, pero sí afirma que como el Apóstol es judío, tal filiación no puede ser biológica. Karrer rechaza también que el concepto de la filiación divina en Pablo pueda explicarse por medio de metáforas sapienciales (por ejemplo, el envío de la Sabiduría divina a la tierra). En honor a la verdad ese artículo me ha sabido a poco, porque se afirma sin más lo que es prácticamente evidente con la lectura de los textos, pero no aborda el problema básico de cómo Pablo entendía la naturaleza del Hijo-Mesías, es decir, cómo puede estar hablando en sus cartas de un Hijo que el lector entiende como “biológico” (sea como se explique), a la vez que se afirma que Pablo habla en pura metáfora que nunca aclara.

El artículo de Andrés García Serrano, “En los asuntos de mi padre (Lc 2,49)”, es interesante por la exhaustividad con la que aborda, al modo filológico tradicional, el análisis de esta frase del Jesús adolescente a la luz de su contexto literario próximo, la perícopa completa de Jesús perdido y hallado en el Templo, y de su contexto literario menos próximo, el “evangelio de la infancia lucano” y finalmente en el contexto lejano, el resto del Evangelio de Lucas completo. Admito que las consecuencias obtenidas de su análisis son convincentes, y amplias, si se admiten dos cosas muy dudosas. La primera la historicidad de los dos capítulos del evangelio de la infancia de Lucas. La segunda, que se superen todas las dudas de que se puede considerar como obra del mismo autor el resto del Evangelio de Lucas, pues tanto estos dos capítulos iniciales en este evangelio, como en el caso de Mateo, dan toda la impresión de haber sido añadidos posteriormente, una vez finalizado el evangelio, por una mano diversa a la del autor. Por tanto, con una teología diversa y en ocasiones en nada armonizable con el cuerpo del Evangelio.

El último artículo que deseo comentar con algo de detenimiento, ya que de momento deseo ceñirme al Nuevo Testamento, es el de Udo Schnelle, “La polémica sobre la filiación divina de Jesucristo en la Primera carta de Juan”. Su autor es importante en la panorámica de la investigación actual porque, entre otros méritos, haescrito una “Introducción al Nuevo Testamento” que va ya por la séptima edición. Estoy de acuerdo con él –y hoy parece ser ya un consenso casi común-- en que es preciso distinguir entre el autor de 1 Jn, el del Evangelio de Juan 1-20 y el redactor final cuya mano se nota sobre todo en el capítulo 21.

También estoy de acuerdo en que el Evangelio de Juan trata de fijar el debate cristológico dentro de la “escuela johánica”, y que corrige expresamente la cristología deficiente, según la misma escuela, de Marcos, Mateo y de Lucas. Creo que es así, y llevo diciéndolo y escribiéndolo unos treinta años. Es probable, con U. Schnelle también, que el orden cronológico de composición sea 2-3 Jn / 1Jn / EvJn 1-20 / redactor final = cap. 21 y retoques en el interior de 1-20, más añadidos de duplicados en los discursos de Jesús. Las repeticiones de ideas en los discursos de Jesús (por ejemplo, partes de 16,4-33 duplican conceptos ya expresados en ese mismo capítulo; 3,31-36 repite lo dicho ya en 3,7.11-13 y 15-18), que cansan al lector, se deben a muy probablemente a que el revisor final encontró entre los papeles del redactor principal otras versiones de esos discursos, y no quiso que se perdieran. Por ello las incorporó en el cuerpo de lo que ya estaba escrito, produciendo repeticiones.

Y finalmente, estoy de acuerdo con Schnelle en que lo que importa al misterioso autor del Evangelio de Juan 1-20 es recalcar la identidad entre el Preexistente / Encarnado / Crucificado / Exaltado, como atestigua la exclamación de Tomás en 20,29: “Señor mío y Dios mío”. Pero el lector se queda bastante a medias cuando Schnelle afirma que el “muerto en la cruz fue elevado por Dios y es Palabra viviente de Dios… la divinidad de Jesús, la humanidad y la pasión en la cruz son vinculadas mutuamente de modo consciente y no son excluyentes entre sí”. En efecto, me imagino que el lector se pregunta si en un libro sobre la “filiación” debe terminarse constatando la divinidad de Jesús sin explicar cómo, dentro de qué marco mental, qué avance sobre Pablo, por ejemplo, hay en esta teología johánica, cómo supuso quizás el comienzo de la ruptura del judeocristianismo con el judaísmo normativo, etc., y no se da sobre ello explicación alguna. Quizás tenemos que esperar hasta Filiación VI para que estas preguntas se respondan propiamente.

El resto del libro es también de altura, pero por ahora me contento con mencionarlo. Los escritos apócrifos están representados en el volumen por varias contribuciones de autores relevantes. La primera está dedicada a la filiación en la Ascensión de Isaías (Enrico Norelli). La segunda se ocupa del Apocalipsis de Pedro (Tobías Nicklas). La tercera se dedica a la cristología en los Hechos de Juan (Jean-Daniel Kaestli). Esta sección se completa con tres estudios sobre textos patrísticos, dedicados al Autólico de Teófilo de Antioquía (Patricio de Navascués), al Sobre la Pascua de Melitón de Sardes y a una obra de temática pascual como es la homilía anónima In sanctum Pascha (los dos de Andrés Sáez Gutiérrez).

A pesar del paso del tiempo, que como una lima difumina la memoria, creo –recordando los otros volúmenes— que este, el V, es el que más me ha gustado de todos. A pesar de las limitaciones, la empresa, el trabajo completo que ha llevado a la edición de todos los volúmenes, merece la pena. Y este más. Y como todavía queda tela por cortar, espero el siguiente.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

Sábado, 22 de Noviembre 2014
Filiación. Cultura pagana, religión de Israel, orígenes del cristianismo, volumen V. ( 540)
Hoy escribe Antonio Piñero

Recordarán quizá los lectores que he reseñado ya todos los volúmenes anteriores, si no me equivoco. El propósito de esta serie es indagar en la religión de Grecia y Roma, en la religión egipcia, en la de Israel, en el Nuevo Testamento y en la patrística cómo se entiende el concepto de filiación que tanta importancia tuvo en Jesús de Nazaret, en los escritos de Pablo y en la construcción de la teología cristiana primitiva.

Este volumen contiene las Actas de las Jornadas de Estudio «La filiación en los orígenes de la reflexión cristiana» celebradas en los años 2011 y 2012 en la Facultad de Literatura Cristiana y Clásica San Justino (UESD, Madrid). Está editado por Patricio de Navascués, Manuel Crespo Losada y Andrés Sáez Gutiérrez en coedición de Editorial Trotta/Fundación San Justino, Madrid, 2014, 407 pp. 23 x 14,5 cms. Precio 30 euros. ISBN: 978-84-9879-502-8.

Hay en este libro artículos muy interesantes. El primero, dentro del apartado «Cultura pagana», el estudio de Francisco L. Borrego Gallardo, se retrotrae hasta el antiguo Egipto para tratar de la filiación divina del rey egipcio en el tercer mileno a.C. Son fechas muy lejanas y a los lectores les parecerá quizás exótica, pero hay que advertir que a lo largo Dios los siglos, los conceptos esenciales de la filiación del faraón, como encarnación de Horus en a tierra, respecto a las divinidades esenciales, Isis y Osiris, no cambaron nada.

Es curioso observar que en las declaraciones conservadas acerca de la divinidad de los faraones griegos, incluso hasta la época cercana al paso de Egipto a ser colonia romana, el ritual de declarar al gobernante “hijo de Dios” había variado en esencia muy poco. Cuando el cristianismo entró, probablemente por mano de mercaderes judeocristianos del grupo de Jerusalén, en la ciudad de Alejandría, al pueblo le fue muy fácil cambiar el concepto de “Hijo de Dios” de un Cristo celestial sentado a la derecha del Padre (capítulo 2 de Hechos de los apóstoles, discurso de Pedro, que Lucas atribuye a teología judeocristiana).

La sección de literatura griega me parece interesantísima, pues toca temas vitales para el cristianismo primitivo, ya que cuando el concepto de “filiación” empieza a desarrollarse plenamente es en Pablo y de él depende luego la teología posterior cristiana de los siglos III al V. Sin duda, Pablo utiliza conceptos judíos, del judaísmo de Segundo Templo. Pero las especulaciones sobre los modos de Dios que se proyectan hacia el exterior, como Sabiduría, Palabra/Logos/Verbo, Presencia / Espíritu procede sin duda del transfondo de un platonismo popularizado.

Miguel Herrero de Jáuregui escribe sobre “La filiación en las teogonías griegas según la literatura apologética cristiana”, en donde resalta cómo los apologistas cristianos critican duramente los conceptos de filiación “carnales” entre los dioses, o entre dioses y mortales. Opinan estos defensores de la fe que son concepciones ridículas y poco respetuosas con la divinidad. M. Herrero hace un repaso sobre las posiciones de Justino (“Los hijos de Zeus”), Atenágoras sobre los dioses nacidos al modo de los mortales; y la “antiteogonía” (generación de los dioses) en la argumentación de Teófilo de Antioquía, que critica por qué los dioses –si tienen la cualidad de generar como los seres humanos, no lo siguen haciendo en su tiempo. Ya en la época posterior, Orígenes, hacia el 250, cuando cita, comenta y critica el “Discurso verdadero” de Celso, escrito un siglo antes, da por superada la cuestión de los hiijos de los dioses paganos y opina que casi no hay que tratar más esa cuestión.

Pero señala M. Herrero, el caso contrario de Lactancio que intenta integrar los hallazgos de los antiguos poetas o teólogos antiguos sobre los dioses con la teología cristiana, afirmando que aquellos hablaban imperfectamente porque aún no habían reflexionado suficientemente sobre la divinidad, o bien porque la revelación de Dios a los mortales va lenta. Lactancio argumenta que si se interpreta alegóricamente lo que dijeron los antiguos obtendríamos conceptos sobre la divinidad y sus “hijos” muy parecidos a los de la teología cristiana. Esta interesante vía no tuvo éxito entre los cristianos posteriores.
Aurelio Pérez Jiménez, destacado filólogo latino, pero que domina muy bien el griego, presenta un artículo sobre Plutarco, “La filiación en las Vidas paralelas”, de este autor, que muere hacia el 120 de nuestra era. Concluye Pérez Jiménez que Plutarco tiene una concepción muy elevada de la divinidad, trascendente y providente, y que admite a duras penas el que haya personajes humanos, históricos, que puedan ser considerados hijos de los dioses (menores). En esos casos, y cuando le interesa por la argumentación, lo admite de forma casi mecánica en caso de reyes como Teseo, Rómulo, Alejandro Magno o el mismo Minos de Creta.

En general somete Plutarco esas historias populares al criterio de la verosimilitud e intenta racionalizarlas. En el fondo las entiende como engaños piadosos, útiles, para volver sumiso al pueblo para que acepte reformas políticas, por ejemplo, constitucionales, de esos reyes en favor del Bien común. Además intenta buscar otras versiones, o se las inventa él mismo, según las cuales basan las explicaciones humanas. Por ejemplo, en el caso de Teseo o Rómulo, tales historias se inventaron para dar explicaciones de un embarazo extramatrimonial, y en el caso de Alejandro Magno, con claras intenciones de propaganda política. Otros casos, como el de Lisandro, el vencedor de los atenienses en la Guerra del Peloponeso, que fue declarado divinidad benefactora, utilizó esos oráculos en benefico no de los demás, sino propio. En una palabra, ya Plutarco tiene sus razones para no creer eso de que “los dioses tienen hijos entre los hombres”.

El artículo de Lautaro Roig Lanzillota, profesor de Nuevo Testamento y literatura cristiana en la Universidad de Groningen, titulado “Dios como padre y artífice en las ‘Moralia’ de Plutarco, aporta conclusiones muy interesantes en su estudio, sobre todo para la época clásica de la patrología cristiana a partir del siglo III, muy influenciada en sus concepciones teológicas por el platonismo medio, del que Plutarco es un buen representante.
Para Plutarco, la divinidad es tan superior que no se toca en absoluto con la materia. Pero frente al riesgo de abandonar al mundo y al hombre a un universo caprichoso y caótico, postula que existe en una ordenación del caos material preexistente por parte de la divinidad que crea el “alma del mundo”. Como el ser humano participa de esa alma puesto que está compuesto de intelecto, alma y cuerpo, jerárquicamente subordinadas, y como el alma del mundo comparte con la divinidad la inteligibilidad, el ser humano puede comprender el universo… e incluso a la divinidad de algún modo, pues su espíritu, inteligible, es en el fondo consustancial con la divinidad.

Al ser Dios el padre y artífice del mundo (insisto que solo como ordenador del caos preexistente), y al afirmar que el hombre posee un elemento divino, puede considerarse “hijo y parte de Dios”. Al final de su vida en la tierra, el cuerpo vuelve a los elementos materiales y permanece en el ámbito sublunar; el alma retorna a la zona de los astros, (que albergan el movimiento = el alma es el principio el movimiento en el ser humano), y allí se disuelve. Pero el intelecto, indestructible y divino, retorna a su origen que es la esfera de la divinidad. Toda esta especulación es anterior a la teología cristiana y creo que se ve claro cuánto depende esta teología del platonismo medio. El espíritu humano acaba su transcurso en la contemplación final de Dios por medio de dos vías: la de la “eminencia” y la “imitación”…, es decir siempre por analogía, porque el ser divino permanece en sí mismo como inalcanzable.

En la sección dedicada a «Religión de Israel», se presenta un estudio exegético sobre Isaías 7,14, de Enrique Farfán Navarro, que ofrece la siguiente traducción literal del texto hebreo de este pasaje: “Mirad la doncella, encinta y pariendo un hijo; y llamando su nombre ‘Con nosotros Dios’”. El autor rechaza, pues, que el texto se refiera a una “mujer joven”, sino que el almáh hebreo debe traducirse como “virgen” y que ahí está el milagro anunciado por Isaías.
No existe en hebreo la palabra “virgen”, por lo que el significado pleno de almáh debe deducirse del contexto. Is 7,14 “viene a decirnos que el mesías procede de Dios, no de una simple mujer joven o estéril, sino de una virgen, directamente de Dios y de modo gratuito. Y cree que este pasaje de Isaías debe ponerse en contacto con Sal 2,7 “Hoy te he engendrado” y con Sal 110,3 que traduce así: “Del seno de la aurora te engendré como rocío”. Por tanto, los cristianos no inventaron nada, sino que las Escrituras se lo dieron todo dado.

Concluye así: “Cumpliéndose el oráculo en María de Nazaret, se cumple en la Iglesia. La atemporalidad de los participios del texto hebreo (“pariendo” y “llamando”) facilita extender el cumplimiento al misterio escatológico de la Iglesia –Virgen y Madre—que, encinta de la Gracia, engendra sin cesar a «Dios con nosotros» en este tiempo de la historia”. Muy bello, pero demasiado teológico. Personalmente pienso que el autor intenta defender la historia cristiana, como verdadera y auténtica, en contra de la “calumnia” que ya se planteó en el siglo I y en el II, a saber, que los cristianos habían inventado lo del embarazo virginal para eludir la acusación de un embarazo extramatrimonial en María. Personalmente también pienso que quizás no sea necesaria esta explicación, o no esta sola, sino que los cristianos desearon positivamente igualar el nacimiento de Jesús con el de Alejandro, Platón, Pitágoras o Demócrito, y que eso llevó la concepción virginal.

Dejo para mañana el comentario a tres artículos sobre el Nuevo Testamento:filiación en las cartas de Pablo; el significado de la frase “Ocuparme de las cosas de mi Padre” de Lucas 2, y el sentido de la filiación en la Primera carta de Juan.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com



Viernes, 21 de Noviembre 2014
1 2 3


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.








RSS ATOM RSS comment PODCAST Mobile