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Hoy escribe Antonio Piñero

En la última entrega de este miniserie hice una cita del l Prof. Dr. Ramón Teja, en su artículo “El oro de Cirilo de Alejandría: compra de voluntades y sobornos en el Concilio Ecuménico de Éfeso I (431)” 327-337, publicado en la obra, G. Bravo - R. González Salinero (eds.), LA CORRUPCIÓN EN EL MUNDO ROMANO, Editorial Signifer, Madrid 2008. Y dije que iba a poner unos ejemplos sobre la corrupción eclesiástica. Son tres:

1: Las comidas con las autoridades
2: Los inicios del negocio de las reliquias.

Empiezo con el número 1 y utilizo el material del Dr. Teja. Retomo la cita repitiendo algo de lo que ya cité para tomar bien el hilo:

“Si ya resulta difícil y arriesgado establecer comparaciones entre países actuales sobre la valoración social de la corrupción, mucho más lo es, con el riesgo de caer en anacronismos groseros, trasladar nuestros hábitos y esquemas de valores a otras épocas históricas. Es una constatación evidente que la política en el Mundo Romano se basaba en formas de actuación que con nuestros esquemas de moral pública actual podríamos calificar sin ninguna duda como «corrupción». La venta de cargos, el nepotismo, el clientelismo, los favoritismos de todo tipo, etc., estaban profundamente arraigados en la praxis y las mentalidades colectivas de la época.

“Quizá la cuestión radica en saber hasta qué punto estas prácticas eran compatibles y desembocaron o no en una «privatización» del poder del Estado y luego de la Iglesia que con el tiempo, y con su asentamiento definitivo en el mundo grecorromano a partir del siglo IV se convierte, también y no solo, en otra estructura de poder. Nos vamos a limitar a plantear el tema/hipótesis de trabajo de que las formas de corrupción imperantes en el Imperio fueron aceptadas sin escrúpulos y, a veces, ampliamente superadas por los poderes eclesiásticos. Lo cual no debe extrañar. La Iglesia es una institución que surge en el Imperio Romano, se desarrolla y consolida durante el Imperio adaptándose a las mentalidades y formas de ejercicio del poder dominantes en la sociedad del momento.

El ejemplo nº 1, el contacto / banquetes con las autoridades para conseguir bienes para la Iglesia, o al revés, de las autoridades para conseguir algo que la Iglesia de otro modo no hubiera dado merece ser comentado con palabras del mismo Prof. Teja, porque la mentalidad es en ciertos aspectos muy parecida a la de ahora, y en otros hemos avanzado algo, quizás en que ya las cosas se hacen con mayor disimulo:

“En la sociedad romana ser admitido a la presencia de un poderoso significaba mucho más de lo que seguramente representa para nosotros. El acceso era acordado previamente, tras oportuna y meditada reflexión, pues implicaba escuchar al que accedía, condescender eventualmente a sus peticiones, prometer favores y, por lo tanto, concederle algún elemento de poder. Y la forma más apreciada era poder sentarse a la mesa con el poderoso. Ello suponía una especial atención para el privilegiado, porque no se hacía de una forma discreta y todos sabían lo que esto significaba. Un privilegio como éste era tan ambicionado que el poderoso senador del siglo IV Petronio Probo se vanagloriaba en su epitafio de «que disfrutó de la distinción de sentarse a la mesa con el emperador, conversando con él y con sus amigos» (CIL VI, 1756, lín. 11 E; cónsul en el 371, murió después del 388).

“En este contexto se puede explicar el significado de un pasaje de Eusebio de Cesarea en la Vita Constantini en que describe el banquete que Constantino ofreció a todos los obispos presentes en el Concilio de Nicea:

“Por el mismo tiempo se cumplió el vigésimo aniversario de su subida al Imperio. Mientras que en las restantes regiones se llevaban a cabo celebraciones públicas, el emperador en persona tuvo la iniciativa de organizar un banquete en homenaje de los ministros de Dios, y el hecho de comportarse como un comensal más con los que había hecho las paces, era como si rindiera, a través de ellos, este adecuado sacrificio. Y no faltó ningún obispo al festín imperial.

“El evento resultó de una grandiosidad superior a cualquiera intento de descripción: doríforos, hoplitas con las hojas de sus espadas desenvainadas, en círculo, velaban en guardia los accesos al palacio, por en medio de ellos, pasaban libres del temor los hombres de Dios, y se internaban en lo más íntimo de la mansión. Después, mientras algunos se acostaban junto a él, otros se recostaron en los lechos de madera, instalados a ambos costados. Uno podría imaginarse que se estaba representando una imagen del reino de Cristo y que lo que estaba ocurriendo «un sueño era, que no la realidad» (Odis., XIX, 547). Tras concluir de modo tan brillante el festín, todavía el emperador recibió a los presentes entre corteses saludos honrando con magnanimidad a cada uno con sus dádivas personales, según su rango (Vita Const., 3, 15). No sorprende que después todos los obispos asintiesen a las fórmulas dogmáticas patrocinadas por el Emperador”

Segundo ejemplo: en el 326 o a inicios del 327, Constantino envió a su madre, Elena, a las provincias de Oriente. Elena, según Eusebio, tenía solo una finalidad piadosa: viajar a Tierra Santa para conocerla y agradecer a Dios el don de haberle concedido su hijo Constantino. Pero la verdadera finalidad, como señala la historiadora Pepa Castillo, en su obra fue con el fin de conseguir la fidelidad de los cristianos, y sobre todo de sus obispos, a la causa del Emperador en Oriente, a saber afianzar allí su poder y conseguir finalmente ser el único augusto/emperador en las dos partes del Imperio. Y la manera era repartir abundantes dones que los obispos aceptaban muy gustosos. En concreto sobre Jerusalén estamos bien informados. Cuenta la tradición que fue a Elena a la que se le ocurrió la idea de construir una basílica encima de la gruta en recuerdo de la natividad del Salvador, pues desde mediados del siglo II se decía que Jesús había nacido en una gruta cercana a Belén, donde había además un pesebre. Sin embargo, lo más probable es que la primera idea fuera del obispo de Jerusalén y que santa Elena se encontrarse con los trabajos ya iniciados. Para ganarse la voluntad del obispo Macario, aportó cuantiosos medios económicos de modo que la obra siguió adelante. Parece que hacia el 327, y bajo la supervisión del obispo, los trabajos iban ya de tal modo que en el 333, con los nuevos dineros de Elena la estaba la basílica concluida.
Del obispo Macario se cuenta que fue el “inventor” de la reliquia, muy prestigiada, del Lignum Crucis. En las excavaciones ordenadas por santa Elena en el Gólgota se hallaron tres cruces (la de Jesús y sus dos “acompañantes”, muy probablemente seguidores suyos, no pacíficos, sino armados contra el Imperio). La cuestión era saber cuál era la de Cristo. Macario tomó las tres cruces y las acercó al lecho de una noble dama moribunda y e hicieron que su cuerpo rozara las tres cruces. Solo una de ellas hizo que la dama sanara al instante. También se dice que se hallaron los tres clavos que habían sujetado a Jesús en la cruz. Lo cierto es que, a partir de estos hallazgos, el comercio con estas reliquias fue tremendamente exitoso. Macario y luego su sucesor, Cirilo de Jerusalén, hicieron de su diócesis una de las más ricas de Oriente. El gran negocio de las reliquias había comenzado de una manera oficial.

En la época de Constantino y hasta bien entrado el siglo V encontramos un par de movimientos en la comunidad cristiana que optan decididamente por una iglesia de los pobres y de los puros, lo cual es un indicio absolutamente claro de que entre la masa de los cristianos se percibían síntomas de corrupción económica. Estos grupos son, por orden cronológico, el de los donatistas y los priscilianistas.

Seguiremos.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Miércoles, 31 de Diciembre 2014
Hoy escribe Antonio Piñero


Pregunta:

¿ Como es posible que Hechos de los Apóstol, se hallan equivocado del lugar donde esta enterrado al patriarca Abraham?

Respuesta:


El autor de Hechos es como un hombre cualquiera, falible. La teoría tradicional es que Dios utiliza canales humanos, y por tanto sujetos a errores para su revelación. Por tanto, es poco sano partir de la idea de la infalibilidad de la Biblia, aun dentro de la creencia.


Segundo: Prácticamente todas las noticias sobre Abrahán son legendarias. No se sabe dónde está su tumba. Así que en rigor Usted no puede decir que el autor de Hechos se ha equivocado.


Tercero: las fuentes de información de Hechos no siempre sin fiables. La discusión crítica al respecto es interminable. Pero los historiadores del cristianismo independientes suelen analizar Lucas/Hechos caso por caso y se le concede o no credibilidad.



Pregunta:

A ver si me da una mano con una duda que manejo de hace muchas años. En la iconografía mariana en el arte Copto Ortodoxo aparece junto a su imagen el nombre, en caracteres griegos, MP cuya transliteración latina sería MR . Basado en un tecnicismo de la egiptología para la pronunciación jeroglífica del antiguo Egipto, origen del copto, por su ausencia de vocales lo más propio sería, fonéticamente \"M(e)R\" y no M(a)R(ia). . . peeeero, resulta que la traducción correcta de ese término ( M(e)R ) es ( cáigase de espaldas) AMOR ( !!!!!) que creo sería la perfecta etimología para el nombre de la madre orgánica de Jesús y no las casi 70 absurdas bases etimológicas que brindan para su nombre que incluyen hasta . . . \" Estrella de Mar\" ( ??!!)

Respuesta:

Hay numerosos estudios al respecto que no tengo a mano ahora, aparte de que la cuestión me queda un poco de lado. Pero para responderle me he entretenido en buscar en Internet con sentido crítico:
Según la “Enciclopedia Católica”: “La etimología del nombre Miriam (MRYM) es extremadamente dudosa” y ha tomado desde el significado de “rebelión” [tras las acciones de Miriam, la hermana de Moisés y Aarón en el antiguo testamento], hasta el de “obesa” (lo equivalente a “bella” en esos tiempos). También hay quienes consideran la influencia egipcia en el significado “amada del Señor” (“Mari-Yam”).
Pero, lo más probable, y el significado más apoyado por los Padres de la Iglesia es el significado arameo y hebreo de “Miriam” or “Mariam”: “Señora” o “Soberana”, significado que los egipcios conocían en forma masculina e incluyeron en papiros (según se explica al final de esta fuente).

La Wikipedia alemana le ofrece lo siguiente:

Neben der Herleitung zu Miriam (umstritten, wahrscheinlich von ägyptisch mry „geliebt“) ist auch die zum hebräischen Stamm מרא MRA, „mästen“ (vergleiche den Begriff מריא MRIA, „Mastvieh, -kälber“ in 2 Sam 6,13 EU, 1 Kön 1,19-25 EU, Am 5,22 EU Jes 1,11 EU, Ez 39,18 EU und andere) denkbar. Maria würde demnach „die Wohlgenährte“ bedeuten.

Traducción propia:

Además del paso a Miriam (controvertida, probablemente de mry egipcio "amado") es también posible la raíz hebrea מרא ARM "engordar" (“ganado de engorde”: terneros" en 2 Sam 6,13 1 Reyes 1,19-25 , Amós 5,22 Isaías 1,11 , Ezequiel 39,18 y otros pasajes: Maria por lo tanto significaría "la bien alimentada".

Y en el ámbito inglés: (ofrezco a continuación una horrible traducción automática)

Usual English form of Maria, which was the Latin form of the New Testament Greek names Μαριαμ (Mariam) and Μαρια (Maria)- the spellings are interchangeable - which were from the Hebrew name מִרְיָם (Miryam). The meaning is not known for certain, but there are several theories including "sea of bitterness", "rebelliousness", and "wished for child". However it was most likely originally an Egyptian name, perhaps derived in part from mry "beloved" or mr "love".


Mary is a feminine given name, the English form of the name Maria, which was in turn a Latin form of the Greek names Μαριαμ, or Mariam, and Μαρια, orMaria, found in the New Testament. Both New Testament names were forms of the Hebrew name מִרְיָם or Miryam.[1]


The usual meaning given by various sources for the name is the Hebrew מרר m-r-r meaning "bitterness" (cf. myrrh). Other meanings suggested include "rebelliousness" (מרי m-r-y), or "wished-for child" or "Our Lady" (ש"ע מריה Sha Mrih) or "beloved lady", referring to the Christian reverence for the Virgin Mary. The Web site Behind the Name notes that the name could also be a name of Egyptian origin, perhaps from the word elements mry, meaning "beloved" ormr, meaning "love".[1] However, surviving Greek papyrus from ancient only attests the Christian usage of this name, as opposed to Jewish, only from the middle of the third century AD onwards.[2]

The Hebrew form of her name is miryam denoting in the Old Testament only the sister of Moses. In 1 Chronicles 4:17, the Massoretic text applies the same name to a son of Jalon, but, as the Septuagint version transcribes this name as Maron, we must infer that the orthography of the Hebrew text has been altered by the transcribers. The same version renders miryam by Marian, a form analogous to the Syriac and Aramaic word Maryam. In the New Testament the name of the Virgin Mary is always Mariam, excepting in the Vatican Codex and the Codex Bezaefollowed by a few critics who read Maria in Luke 2:19. Possibly the Evangelists kept the archaic form of the name for the Blessed Virgin, so as to distinguish her from the other women who bore the same name. The Vulgaterenders the name by Maria, both in the Old Testament and the New; Josephus (Ant. Jud., II, ix, 4) changes the name to Mariamme.

It is antecedently probable that God should have chosen for Mary a name suitable to her high dignity. What has been said about the form of the name Mary shows that for its meaning we must investigate the meaning of theHebrew form miryam. Bardenhewer has published a most satisfactory monograph on the subject, in which he explains and discusses about seventy different meanings of the name miryam (Der Name Maria. Geschichte der Deutung desselben. Freiburg, 1895); we shall be able to give only an outline of his work. Fr. von Hummelauer (in Exod. et Levit., Paris, 1897, p. 161) mentions the possibility that miryam may be of Egyptian origin. Moses,Aaron, and their sister were born in Egypt; the name Aaron cannot be explained from the Hebrew; the daughter of Pharaoh imposed the name Moses on the child she had saved from the waters of the Nile; hence it is possible that their sister's name Mary was also of Egyptian origin. This seems to become even probable if we consider the fact that the name Mary was not borne by any woman in the Old Testament excepting the sister of Moses. But the question why was not the name Mary more common in the Old Testament, if it was of Hebrew origin, is answered by another question, why was the name Mary chosen by the parents of Our Blessed Lady and by a number of others mentioned in the New Testament, if the word was Egyptian? Though the meaning of Mary as derived from the Egyptian Mery, Meryt (cherished, beloved), is most suitable for an only daughter, such a derivation is only possible, or at best barely probable.

Most interpreters derive the name Mary from the Hebrew, considering it either as a compound word or as a simple. Miryam has been regarded as composed as a noun and a pronominal suffix, or of a noun and an adjective, or again of two nouns. Gesenius was the first to consider miryam as a compound of the noun meri and the pronominal suffix am; this word actually occurs in II Esd., ix, 17, meaning "their rebellion". But such an expression is not a suitable name for a young girl. Gesenius himself abandoned this explanation, but it wasadopted by some of his followers, e.g. by J. Grimm (Das Leben Jesu; sec. edit., I, 414-431, Regensburg, 1890) and Schanz (Comment. uber d. Ev. d. hl. Matthäus, p. 78, Freiburg, 1879). One of the meanings assigned to the name Mary in Martianay's edition of St. Jerome's works (S. Hier. opp., t. II, Parisiis, 1699, 2°, cols. 109-170, 181-246, 245-270) is pikra thalassa, bitter sea. Owing to the corrupt condition in which St. Jerome found the "Onomastica" of Philo and of Origen, which he in a way re-edited, it is hard to say whether the interpretation "bitter sea" is really due to either of these two authorities; at any rate, it is based on the assumption that the name miryam is composed of the Hebrew words mar (bitter) and yam (sea). Since in Hebrew the adjective follows its substantive, the compound of the two words ought to read yam mar; and even if the inverse order of words be admitted as possible, we have at best maryam, not miryam. Those who consider miryam as a compound word usually explain it as consisting of two nouns: mor and yam (myrrh of the sea); mari (cf. Daniel 4:16) and yam (mistress of the sea); mar (cf. Isaiah 40:15) and yam (drop of the sea). But these and all similar derivations of the name Mary are philogically inadmissible, and of little use to the theologian. This is notably trueof the explanation photizousa autous, enlightening them, whether it be based on the identification of miryam withme'iram (part. Hiphil of 'or with pronominal suffix of 3 plur.), or with mar'am (part. Hiphil of ra'ah with pron. suffix of 3 plur.), or again with mar'eya (part. Hiphil of raah with Aramaic fem. termination ya; cf. Knabenbauer, Evang. sec. Matt., pars prior, Parisiis, 1892, p. 43).


Here a word has to be added concerning the explanation stella maris, star of the sea. It is more popular than any other interpretation of the name Mary, and is dated back to St. Jerome (De nomin. hebraic., de Exod., de Matth., P.L., XXIII, col, 789, 842). But the great Doctor of the Church knew Hebrew too well to translate the first syllable of the name miryam by star; in Isaiah 40:15, he renders the word mar by stilla (drop), not stella (star). ABamberg manuscript dating from the end of the ninth century reads stilla maris instead of stella maris. Since Varro, Quintillian, and Aulus Gelliius testify that the Latin peasantry often substituted an e for an i, reading veafor via, vella for villa, speca for spica, etc., the substitution of maris stella for maris stilla is easily explained. Neither an appeal to the Egyptian Minur-juma (cf. Zeitschr. f. kathol. Theol., IV, 1880, p. 389) nor the suggestion that St. Jerome may have regarded miryam as a contracted form of me'or yam (cf. Schegg, Jacobus der Bruder des Herrn, Munchen, 1882, p. 56 Anm.) will account for his supposed interpretation stella maris (star of the sea) instead of stilla maris (a drop of the sea).

It was Hiller (Onomasticum sacrum, Tübingen, 1706, pp. 170, 173, 876) who first gave a philological explanation of miryam as a simple word. The termination am is according to this writer a mere formative affix intensifying or amplifying the meaning of the noun. But practically miryam had been considered as a simple noun long beforeHiller. Philo (De somn., II, 20; ed. Mangey, II, 677) is said to have explained the word as meaning elpis (hope), deriving the word either from ra'ah (to see, to expect?) or from morash (hope); but as Philo can hardly have seriously believed in such a hazardous derivation, he probably presented Mary the sister of Moses as a meresymbol of hope without maintaining that her very name meant hope. In Rabbinic literature miryam is explained as meaning merum (bitterness; cf. J. Levy, Neuhebraisches und chaldaisches Wörterbuch uber die Talmudim und Midraschim, Leipzig, 1876-89, s.v. merum); but such a meaning of the word is historically improbable, and the derivation of miryam from marar grammatically inadmissible. Other meanings assigned to miryam viewed as a simple word are: bitter one, great sorrow (from marar or marah; cf. Simonis, Onomasticum Veteris Testamenti, Halae Magdeburgicae, 1741, p. 360; Onom. Novi Test., ibid., 1762, p. 106); rebellion (from meri; cf. Gesenius, Thesaur. philol. critic. ling. hebr. et chald. Beter. Testamenti, edit. altera, Lipsiae, 1835-38, II, p. 819b); healed one (cf. Schäfer, Die Gottesmutter in der hl. Schrift, Münster, 1887, pp. 135-144); fat one, well nourished one(from mara; cf. Schegg, Evangelium nach Matthäus, Bd. I, München, 1856, p. 419; id., Jacobus der Bruder des Herrn, München, 1882, p. 56; Furst, Hebr. und chald. Hanwörterb. über d. alte Test., Leipzig, 1857-1861, s.v.miryam); mistress (from mari; cf. v. Haneberg, Geschichte d. biblisch. Offenbarung, 4th edit., Regensburg, 1876, p. 604); strong one, ruling one (from marah; cf. Bisping, Erklärung d. Evang. nach Matth., Münster, 1867, p. 42); gracious or charming one (from ra'am which word does not have this meaning in the Old Testament; cf. v.Haneberg, 1, c.); myrrh (from mor, though it does not appear how this word can be identified with miryam; cf. Knabenbauer, Evang. sec. Matth., pars prior, Parisiis, 1892, p. 44); exalted one (from rum; cf. Caninius, De locis S. Scripturae hebraicis comment., Antverpiae, 1600, pp. 63-64).

In 1906 Zorrell advanced another explanation of the name Mary, based on its derivation from the Egyptian meror mar, to love, and the Hebrew Divine name Yam or Yahweh (Zeitschrift für katholische Theologie, 1906, pp. 356 sqq.). Thus explained the name denotes "one loving Yahweh" or "one beloved by Yahweh". We have already pointed out the difficulty implied in an Egyptian origin of the name Mary. Probably it is safer to adhere toBardenhewer's conclusions (l. c., pp. 154 sq.): Mariam and Maria are the later forms of the Hebrew miryam;miryam is not a compound word consisting of two nouns, or a noun and an adjective, or a noun and a pronominal suffix, but it is a simple though derivative noun; the noun is not formed by means of a prefix (m), but by the addition of a suffix (am). Presupposing these principles, the name miryam may be derived either from marah, to be rebellious, or from mara, to be well nourished. Etymology does not decide which of these derivations is to be preferred; but it is hardly probable that the name of a young girl should be connected with the idea of rebellion, while Orientals consider the idea of being well nourished as synonymous with beauty and bodily perfection, so that they would be apt to give their daughters a name derived from mara Mary means therefore The beautiful orThe perfect one.

Como le dije, busque por favor un traductor en línea que le ayude. Aquí le ofrezco una (horrible) traducción automática, si es que puede llamarse traducción.


Generalmente forma inglesa de María, que era la forma latina del griego del nuevo testamento los nombres Μαριαμ (Mariam) y Μαρια (Maria) - los deletreos son intercambiables - que provenían del nombre hebreo מִרְיָם (Miryam). El significado no se conoce con certeza, pero hay varias teorías, incluyendo "mar de amargura", "rebeldía" y "deseado por el niño". Sin embargo probablemente era originalmente un nombre egipcio, tal vez derivado en parte de mry "querido" o "amor". María es un nombre femenino, la forma inglesa del nombre Maria, que a su vez era una forma latina de la griega orMaria nombres Μαριαμ, o Μαρια y Mariam, encontrado en el nuevo testamento. Ambos nombres Nuevo Testamento eran las formas del nombre hebreo מִרְיָם o Miryam.[1] el significado habitual dado por diversas fuentes para el nombre es el hebreo מרר m-r-r significa "amargura" (cf. Mirra). Otros significados sugeridos incluyen "rebeldía" (מרי m-r-y), o "deseado por el niño" o "Nuestra señora" (ש "ע מריה Sha Mrih) o"amada Señora", refiriéndose al Cristo...

a) Hebreo forma de su nombre es miryam denotando en el Antiguo Testamento sólo la hermana de Moisés. En 1 Crónicas 04:17 , el Masorético texto se aplica el mismo nombre a un hijo de Jalon, pero, como la Versión de los Setenta transcribe este nombre como Maron, debemos inferir que la ortografía de la Hebreo texto ha sido alterado por los transcriptores. La misma versión hace miryam por Marian, una forma análoga a la Siríaco y la palabra aramea Maryam. En el Nuevo Testamento el nombre de la Virgen María es siempre Mariam, excepto en el Vaticano Codex y la Códice de Beza seguido por unos pocos críticos que leer Maria en Lucas 02:19 . Posiblemente el Evangelistas mantenido la forma arcaica del nombre para el Santísima Virgen, con el fin de distinguirla de la otra mujeres que llevaba el mismo nombre. La Vulgata vierte el nombre por Maria, tanto en el Antiguo Testamento y el Nuevo; Josefo (Ant. Jud., II, IX, 4) cambia el nombre por el de Mariamme.

Es probable que antecedently Dios debería haber elegido para María un nombre adecuado a su alta dignidad. Lo que se ha dicho acerca de la forma del nombre María muestra que por su significado debemos investigar el significado del hebreo forma miryam. Bardenhewer ha publicado una más satisfactorio monografía sobre el tema, en el que explica y discute alrededor de setenta diferentes significados del nombre miryam (Nombre Der Maria. Der Geschichte Deutung desselben. Freiburg, 1895); hemos de ser capaces de dar sólo un resumen de su trabajo. Padre Hummelauer (en Ex. Levit et., París, 1897, p. 161) menciona la posibilidad de que miryam pueden ser de Egipcio origen. Moisés, Aarón y su hermana nacieron en Egipto ; el nombre Aaron no se puede explicar a partir de la Hebreo; la hija de Faraón impuesto el nombre Moisés en el niño que tenía salvado de las aguas del Nilo; por lo tanto, es posible que el nombre de su hermana María fue también de Egipcio origen. Esto parece ser aún probable si tenemos en cuenta el hecho de que el nombre María no fue soportado por cualquier mujer en el Antiguo Testamento a excepción de la hermana de Moisés. Pero la pregunta de por qué no era el nombre María más común en el Antiguo Testamento , si era de Hebreo origen, se contesta con otra pregunta, ¿por qué fue el nombre María elegido por el padres de Nuestra Señora y por un número de otros mencionados en el Nuevo Testamento , si la palabra era Egipcia ? Aunque el significado de María como se deriva de la Egipcio Mery, Meryt (Acariciado, amado), es la más adecuada para una hija única, tal derivación sólo es posible, o en el mejor de apenas probable.

La mayoría de los intérpretes derivan el nombre María desde Hebreo, teniendo en cuenta que ya sea como una palabra compuesta o como simple. Miryam ha sido considerado como un compuesto como un sustantivo y un sufijo pronominal, o de un sustantivo y un adjetivo, o también de dos sustantivos. Gesenius fue el primero en considerar miryam como un compuesto del sustantivo meri y el sufijo pronominal am; esta palabra que realmente ocurre en la Segunda Esd., Ix, 17, que significa "la rebelión". Pero tal expresión no es un nombre apropiado para una chica joven. Gesenius mismo abandonado esta explicación, pero wasadopted por algunos de sus seguidores, por ejemplo por J. Grimm (Das Leben Jesu; seg. edit., I, 414-431, Ratisbona, 1890) y Schanz (Comentario. uber d. Ev. d. hl. Matthäus, p. 78, Freiburg, 1879). Uno de los significados asignados al nombre María en Martianay de edición de San Jerónimo de obras (S. Hier. del opp., t. II, Parisiis, 1699, 2 °, cols. 109-170, 181-246, 245-270) es pikra Thalassa, mar amarga. Debido a los corruptos condición en la que San Jerónimo encontrado el "Onomastica" de Philo y de Orígenes , que de una manera re-editado, es difícil decir si la interpretación "mar amarga" se debe realmente a cualquiera de estos dos autoridades; en cualquier caso, que se basa en la asunción que el nombre miryam se compone de la Hebreo palabras mar (Amargo) y batata (Mar). Dado que en la Hebreo el adjetivo sigue a su sustantivo, el compuesto de las dos palabras debe leer ñame mar; e incluso si el orden inverso de palabras admitirse como sea posible, tenemos que en el mejor de Maryam, no miryam. Los que se consideran miryam como una palabra compuesta generalmente explicarlo como un conjunto de dos sustantivos: mor y batata (Mirra del mar); mari (Cf. Daniel 04:16 ) y batata (Dueña del mar); mar (Cf. Isaías 40:15 ) y batata (Caída del mar). Pero estas y todas las derivaciones similares del nombre María son philogically inadmisible, y de poca utilidad para el teólogo . Esto es especialmente verdadera de la explicación photizousa autous,iluminándolos, si se basa en la identificación de miryam conme'iram (Parte. Hifil de 'O con sufijo pronominal de 3 plur.), o con mar'am (Parte. Hifil de ra'ah con pron. sufijo de 3 plur.), o de nuevo con mar'eya (Parte. Hifil de raah con fem arameo. terminación ya; cf. Knabenbauer, Evang. seg. Mat., Pars antes, Parisiis, 1892, p. 43).

Aquí una palabra tiene que ser añadido en relación con la explicación stella maris, estrella del mar. Es más popular que cualquier otra interpretación del nombre María, y es fechado de nuevo a San Jerónimo (De Nomin. Hebraico., De Ex., De Matth., PL, XXIII, col, 789, 842). Pero la gran Doctor de la Iglesia Sabía Hebreo demasiado bien para traducir la primera sílaba del nombre miryam por la estrella; en Isaías 40:15 , que hace que la palabra mar por stilla (Gota), no stella (Estrella). ABamberg manuscrito citas desde finales del siglo IX lee stilla maris en lugar de maris stella. Desde Varrón, Quintiliano, y Aulo Gelliius testimonio de que la Latín campesinado menudo sustituido una dirección para un i, la lectura Vea por a través de, vella para villa, SPECA para spica, etc., la sustitución de maris stella para maris stilla es fácil de explicar. Ni un apelación al Egipcio Minur-juma (cf. Zeitschr. f. Kathol. Theol., IV, 1880, p. 389) ni la sugerencia de que San Jerónimo puede haber considerado miryam como un contratada forma de ñame Me'or (Cf. Schegg, Jacobus Bruder der des Herrn, Munich, 1882, p. 56 Anm.) voluntad cuenta por su supuesta interpretación stella maris (Estrella de mar) en lugar de stilla maris (Una gota de mar).

Era Hiller (Sacro Onomasticum, Tübingen, 1706, pp. 170, 173, 876), quien primero dio una explicación filológica de miryam como una simple palabra. La terminación soy es según este escritor un mero formativa afijo intensificar o ampliar el significado del sustantivo. Pero en la práctica miryam había sido considerado como un largo beforeHiller sencilla sustantivo. Philo . (De somn, II, 20; ed. Mangey, II, 677) se dice que ha explicado la palabra en el sentido de elpis (Esperanza), que se deriva de la palabra, ya sea desde ra'ah (Ver, a esperar?) O de Morash (Esperanza); sino como Philo difícilmente puede tener graves creído en tal derivación peligrosos, probablemente presentó María la hermana de Moisés como un meresymbol de esperanza sin mantener que su propio nombre significaba la esperanza. En Rabínico literatura miryam se explica en el sentido de merum (Amargura; cf. J. Levy, Neuhebraisches und chaldaisches Wörterbuch Über die Talmudim und Midraschim, Leipzig, 1876-1889, sv merum); pero un significado de la palabra tal es históricamente improbable, y la derivación de miryam desde marar gramaticalmente inadmisible. Otros significados asignados a miryam visto como una simple palabra son: uno amargo, gran dolor (De marar o marah; cf. Simonis, Onomasticum Veteris Testamenti, Halae Magdeburgicae, 1741, p. 360; Onom. Novi Test., Ibid., 1762, p. 106); rebelión (De meri; cf. Gesenius, Thesaur. Philol. crítico. ling. Hebr. et chald. Beter. Testamenti, editar. altera, Lipsiae, 1835-1838, II, p. 819b); uno sanado (Cf. Schäfer, Die Gottesmutter in der hl. Schrift, Münster, 1887, pp 135-144).; una grasa, una bien nutrida (de mara; cf. Schegg, Evangelium nach Matthäus, Bd. I, München, 1856, p. 419; id., Jacobus Bruder der des Herrn, München, 1882, p. 56; Furst, Hebr. chald und. Hanwörterb. über d. Prueba alte, Leipzig, 1857-1861, miryam sv).; amante (De mari; cf. v. Haneberg, Geschichte d. biblisch. Offenbarung, cuarta edición., Regensburg , 1876, p. 604); fuerte, un gobernante (De marah; cf. Bisping, Erklärung d. Evang. nach Matth., Münster, 1867, p. 42); uno lleno de gracia o encanto (De Raam que la palabra no tiene este significado en el Antiguo Testamento ; cf. v.Haneberg, 1, c).; mirra (De mor, aunque no aparece cómo esta palabra puede ser identificado con miryam; cf. Knabenbauer, Evang. seg. Matth., Pars antes, Parisiis, 1892, p. 44); exaltado (De ron; cf. Caninio, De locis comentario S. Scripturae hebraicis., Antverpiae, 1600, pp. 63-64).

En 1906 Zorrell avanzó otra explicación del nombre María, sobre la base de su derivación de la Egipcio mer o mar, a el amor , y la Hebreo Nombre Divino Batata o Yahweh (Zeitschrift für Theologie katholische, 1906, pp. 356 y ss.). Así explica el nombre denota "una amoroso Yahweh "o" un querido por Yahvé ". Ya hemos señalado la dificultad implícita en un Egipcio origen del nombre María. Probablemente es más seguro para adherirse toBardenhewer de conclusiones (. lc, pp 154 ss.): Mariam y Maria son los más tarde formas de los Hebreo miryam; miryam No es una palabra compuesta que consta de dos sustantivos, o un sustantivo y un adjetivo o un sustantivo y un sufijo pronominal, pero es un sencillo, aunque sustantivo derivado; el sustantivo no se forma por medio de un prefijo (m), sino por la adición de un sufijo (AM). Presuponiendo estos principios, el nombre miryam puede derivarse ya sea desde marah, ser rebelde o de mara, estar bien nutrido. Etimología no decide cuál de estas derivaciones es preferible; pero es poco probable que el nombre de una chica joven se debe conectar con el idea de la rebelión, mientras que Orientales considerar la idea de estar bien alimentado como sinónimo de belleza y corporales la perfección, por lo que sería conveniente dar a sus hijas un nombre derivado de mara María por lo tanto, significa La hermosa o El perfecto uno.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

Martes, 30 de Diciembre 2014
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía X

El problema del politeísmo

Sigue Pedro exponiendo uno de los temas problemáticos en el contexto de las Pseudo Clementinas. Hemos visto en otros pasajes la advertencia de que la idolatría o el politeísmo es el pecado más censurado en la historia bíblica. Detrás de ese terrible pecado está siempre la terrible serpiente que os sugiere la idea de pensar y decir eso mismo que dicen los más de los pagaos: “Nosotros también sabemos que existe un solo Dios, el Señor de todos, pero éstos también son dioses”. Lo argumentan con el ejemplo práctico de la vida social o política.

Está claro que detrás de su argumentación late la sugestión de la serpiente. Por eso concluyen que de la misma manera que hay un solo César, pero que tiene bajo su poder administradores -cónsules, gobernadores, tribunos, centuriones, decuriones-, de la misma manera, siendo uno solo el gran Dios, como el César, hay también dioses según la razón de sus poderes inferiores, sometidos a él, pero que nos gobiernan a nosotros. Ante este evidente peligro, advierte Pedro diciendo: “Escuchad, pues, los que habéis sido infectados (por la serpiente) con esta doctrina como con un terrible veneno, -me refiero a la perversa concepción de este ejemplo-, para que conozcáis qué es bueno y qué malo. Porque todavía no habéis recobrado la vista, ya que ni siquiera prestáis atención a lo que vosotros proponéis (Hom X 14,3).

El politeísmo es ultraje del Dios único

Los insensatos llegan hasta afirmar que, como en el caso del César, Dios tiene poderes subordinados, los denominados dioses. Pero ni aún así están de acuerdo con la doctrina de la serpiente. Pues si lo estuvieran, tendrían que reconocer que como no es lícito dar a otro el nombre de César, -quiero decir a un cónsul, a un gobernador, a un tribuno o a otro cualquiera-, ya que el que se lo diera no viviría, y el que lo tomara sería eliminado, así no es lícito dar a otro el nombre de Dios. Dado que el que intente o darlo o recibirlo está perdido.

Ahora bien, el ultraje del hombre idólatra lleva consigo una pena, ya que los que llaman dioses a otros estarán sometidos a un castigo eterno, por haber ultrajado a Dios. Y con razón, porque someten a todo ultraje posible el nombre que se les entregó para que honraran su carácter único. Pues Dios no es realmente su nombre, sino que vosotros al haberlo recibido hasta ahora, habéis ultrajado lo que se os ha entregado; de forma que el uso que hagáis de él sea aplicado a su nombre real. Pero vosotros lo sometisteis a toda clase de ultraje.

Ultraje de los egipcios al nombre de Dios

Un caso paradigmático es el del pueblo egipcio, un pueblo orgulloso por sus amplios conocimientos en meteorología y en magia. Creen dominar el curso de las estrellas y someten el nombre de Dios a toda clase de deshonor. “Algunos de ellos enseñaron que se debía dar culto a un buey llamado Apis, otros a un macho cabrío, otros a un gato, otros a una serpiente, incluso a un pez, a cebollas, a flatulencias gástricas, a cloacas, a miembros de animales irracionales y a otros millares de abominaciones absurdas totalmente vergonzosas” (Hom X 16,2). La enumeración de semejantes ultrajes provocó
la risa en el auditorio de Pedro, quien aprovechó el detalle para reprender la actitud de los que se reían de los ejemplos egipcios.

Pretexto vano de los egipcios

Se reían con razón los oyentes de Pedro, pues no era para menos. Sin embargo, Pedro les echaba en cara sus propios errores, motivo de risa igualmente para los egipcios. Una vez más se repetía en la conducta humana lo que el Pseudo Clemente recuerda de forma reiterada en su texto. Llevados sus oyentes al engaño por una mala costumbre, no veían sus propios defectos, ya que la costumbre tiene fuerza de ley. Estoy de acuerdo, clamaba Pedro, en que os reís realmente con razón de los egipcios, ya que siendo racionales adoran a animales irracionales, que además son mortales. Pero también ellos se ríen de vosotros: “Nosotros, dicen, adoramos a animales mortales, que al menos han vivido alguna vez; pero vosotros dais culto a cosas que nunca han vivido”. A lo que replicaron: “Deseando honrar la forma de un solo Dios y al no encontrar cuál es, elegimos venerar toda forma”. Y sin embargo, al decir cosas semejantes creen que piensan más correctamente que vosotros (Hom X 17,4).

Frente al politeísmo la fe en un solo Dios

Pedro ofrece a su auditorio la respuesta idónea a la argumentación de los egipcios. Porque la realidad es que entre ellos se da una guerra sorda. Los que consideran a la cebolla como una divinidad son enemigos irreconciliables con los que consideran dioses a las flatulencias gástricas. Como igualmente los que dan culto a un miembro de un animal son enemigos de los que dan culto a otro miembro distinto. Frente a tanto desatino, el apóstol llega a la conclusión de que todo se resuelve con la fe en la existencia de un Dios único, el único que por naturaleza es yh merece ser llamado Dios.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro


Domingo, 28 de Diciembre 2014
Escribe Antonio Piñero

Seguimos con el tema del día pasado, el II Simposio sobre el tema del título.

La siguiente aportación, muy interesante fue la del Profesor Emérito de la Universidad de Zaragoza (si no me equivoco) José Antonio Ferrer Benimelli, jesuita, cuyo título era “La aportación de la masonería en la regeneración del hombre en la sociedad en la España de los siglos XVIII al XXI”, pero que en realidad se mantuvo más bien en la exposición y prueba documental del origen estrictamente cristiano de la masonería.

Me resultó apabullante la prueba documental ofrecida, pues desde el siglo IX, en York, Inglaterra, el Prof. Ferrer Benimeli se dedicó a mencionar una detrás de otra una catarata de documentos masónicos, las constituciones básicas de las diversas logias de las que quedan constancia escrita de sus textos fundacionales y de sus reglas. Y como diré al final, de nuevo, todas, absolutamente todas, hasta el siglo XX en la práctica, comienzan con una alabanza a la Trinidad, al Dios Padre, a Jesucristo, la Santa Virgen María, a los Cuatro Santos mártires coronados (de la época de la persecución de Diocleciano)… ¡Todas referencias cristianas, muchas de ellas católicas, absolutamente piadosas!

Así, y señalo las que más me impresionaron, fueron las de Bolonia de 1248; de 1458 de Amberes; 1459 Estrasburgo y Ratisbona; 1462 Torgan, en el norte de Alemania; 1462, en Brujas (donde empiezan a nombrarse las fiestas de los solsticios y su celebración masónica; el de invierno, con la misma imaginería que hoy: el triunfo de la luz y del sol invicto que es Jesucristo; 1658 de Scon, donde ya se menciona expresamente el respeto por el Templo de Salomón y sus símbolos; en 1696 de Estrasburgo donde se menciona por vez primera también el precepto de guardar silencio sobre las iniciaciones (al igual que en los cultos mistéricos de la antigua Grecia); 1721 de Bruselas;

Se detuvo Ferrer Benimeli en la más que importante Constitución de 1723 / 2ª edición de 1738 la más que famosa regla de J. Anderson y J. Th. Désaguliers, que es el acta de nacimiento de la francmasonería (probablemente no significa “franca”, étnico procedente de los francos, sino corrupción de alemán “freie”, libre). En esta constitución, fundamental como base de otras posteriores, se describe, en su primera parte una suerte de narración o relato mítico del surgimiento de la masonería, como agrupación que viene de antiguo de guildas libres (de constructores de catedrales, canteros, aparejadores y arquitectos en lenguaje moderno), que desean mantenerse unidos y ayudarse mutuamente. En la segunda parte se ofrecen listas de los derechos y deberes de los francmasones y se escribe sobre la falta de fundamentación filosófica del ateísmo; sobre la necesidad de una religión universal basada en la creencia en el Gran Arquitecto del Universo; sobre la fratría compuesta por los miembros de las diferentes logias, etc. y sobre las leyes generales por las que deben regirse los hermanos masones.

Ferrer Benimeli insistió, después de leer bastantes párrafos iniciales de diversas constituciones, en la exigencia de ser cristiano (y en países católicos, de ser de esta confesión) para poder ser miembro de la francmasonería. Insistió también en la libertad existente, incluso en las logias de Inglaterra, Escocia y norte de Alemania, para que no todos los miembros hubieran de profesar necesariamente el protestantismo; en el rechazo del deísmo panteísta, que se basa en la creencia de un Dios no personal; en la feroz crítica a los “estúpidos ateos” (sic! Hay una enorme discusión sobre el sentido de esta expresión) y a los “libertinos irreligiosos”; en el apoyo al cristianismo como la única religión verdadera, etc., de modo que los masones se presentaban a sí mismos como una suerte de orden, aunque no estrictamente religiosa, pero cuyos fundamentos eran indudablemente cristianos; y finalmente sobre la idea de que es la única religión aceptada por todos (en sus diversas versiones) en el mundo occidental que es, de momento, o único que interesaba a los masones.

En las preguntas volvió a salir el tema de si la masonería es o no es una religión. Quedó claro que no lo es. Ya antes se había preguntado si la iniciación masónica, y como base las iniciaciones cristianas del bautismo y de la eucaristía eran, históricamente hablando, una copia de los ritos de los cultos de misterios antiguos. En esa discusión intervine y expuse mi conocida tesis: aseguré que el primero que presenta esta suerte de “iniciaciones” cristianas es Pablo de Tarso. Pero que éste no copia de esos cultos mistéricos, de ningún modo, sino que opone esas “iniciaciones cristianas” (“vividas en Cristo/ en el Mesías”; no en el sentido de hoy) a las paganas como algo mucho mejor, más sencillo y más barato. Ofrece Pablo algo superior a las costosas y largas iniciaciones mistéricas. Como es natural, y de una crítica superficial viene el tema de la “copia”, emplea Pablo el lenguaje de sus adversarios para mejor exponer su doctrina y refutar la de sus adversarios.

Y como colofón, para remachar la idea, transcribo el inicio de la Constitución de Anderson-Désaguliers al que aludió Ferrer Benimeli

“Historia, Leyes, Deberes, Órdenes, Reglas y Usos de la justamente
honorable FRATERNIDAD de los aceptados FRANCMASONES compilada
de sus generales ARCHIVOS y fieles TRADICIONES de muchos siglos. Para
leerla en la admisión de un NUEVO HERMANO por el Venerable o un
Vigilante, o por algún otro Hermano a quien se le ordene leerla, como
sigue:

“Adán, nuestro primer Padre, creado a imagen de Dios, el Gran
Arquitecto del Universo, debió de tener escritas en su corazón las Ciencias
Liberales, particularmente la Geometría, porque aun después de la Caída,
hallamos los Principios de ella en el corazón de su prole, los cuales, en el
transcurso del tiempo, se expusieron en un conveniente Método de
Proposiciones, al observar las Leyes de la Proporción inducidas de la
Mecánica. Así como las Artes Mecánicas dieron ocasión a los entendidos
para metodizar los elementos de Geometría, así esta noble ciencia
metodizada es el fundamento de todas las artes (particularmente de la
Masonería y la Arquitectura) y la regla que las guía y realiza.
Indudablemente Adán enseñó Geometría a sus hijos y el uso de ella en
las varias Artes y Oficios convenientes al menos en aquellos primitivos
tiempos; porque vemos que CAÍN edificó una ciudad, a la que puso el
nombre de su hijo primogénito HENOCH. Llegó Caín a ser el Príncipe de la
mitad del género humano y sus descendientes imitaron su regio ejemplo,
fomentando la noble Ciencia y el útil Arte.
.
“No podemos suponer que SETH estuviese menos instruido, pues siendo
el Príncipe de la otra mitad del género humano, y el primer cultivador de la
Astronomía, tendría mucho cuidado de enseñar Geometría y Masonería a
sus hijos, quienes también gozaron de la enorme ventaja de que ADÁN
viviera entre ellos”.

En síntesis: creo que hay pocas dudas sobre el origen cristiano, y de acendrada piedad, de la masonería.

Saludos cordiales Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

Domingo, 28 de Diciembre 2014



Hoy escribe Antonio Piñero

Publico hoy unos extractos de la crítica a mi libro “Jesús y las mujeres”, y remito a la “Revistadelibros” (edición electrónica del 23 diciembre 2014) para consultar, al que le interese, la crítica entera. La reseña es obra del Prof. Dr. D. Raúl González Salinero, del que hay un somero curriculum al final.

Es innegable que la visión «feminista» de la teología cristiana suscitó, y aún suscita, encendidos debates que han obligado a dar respuesta a cuestiones deliberadamente ignoradas por la exégesis tradicional. Es innegable que la visión «feminista» de la teología cristiana suscitó, y aún suscita, encendidos debates que han obligado a dar respuesta a cuestiones deliberadamente ignoradas por la exégesis tradicional.

El autor, Antonio Piñero, emprende en esta obra el estudio de la relación que existió o pudo existir entre la figura histórica de Jesús y el mundo femenino de su entorno, no sin antes interrogarse sobre el carácter de verosimilitud histórica que presentan las fuentes disponibles. No olvida Piñero que, debido a la maraña de relatos diversos y a veces contradictorios presentes en el conjunto heterogéneo de textos que conforman el canon neotestamentario, existen dificultades para percibir en su justa medida la posición y actuación de Jesús respecto de las mujeres –incluida su madre– con que mantuvo relación directa y, sobre todo, sus convicciones más profundas acerca del mundo femenino.

Por ello, resulta prioritario para el autor examinar científicamente unos textos que, desde su mismo origen, han sufrido una constante superposición ideológica que fue alejándolos paulatinamente de la realidad sobre la que pretendían asentarse. No puede, sin embargo, ignorarse que todavía persisten en ellos, aunque desvirtuados, algunos retazos de noticias procedentes de diversas tradiciones orales que pudieron aproximarse mucho más al momento en que vivió el Jesús histórico. Acceder a este tipo de información, que correspondería a lo que el autor denomina estrato A, sólo es posible a partir del análisis científico conforme a la metodología propia de la Filología y de la Historia antigua.

Puede afirmarse que, desde un punto de vista legal, el lugar que ocupaba la mujer judía en la sociedad civil no se diferenciaba mucho del que estaba asignado a la mujer pagana en esa misma época: su capacidad de movimiento estaba restringida en ambos casos al ámbito doméstico y su participación en la esfera pública (tanto en el ámbito político como social) era, también en ambos casos, prácticamente nula. Ahora bien, aun admitiendo estos presupuestos, sin la necesidad de cargar las tintas en los aspectos negativos observables en el mundo judío del siglo I, cabría preguntarse, tal y como hace Antonio Piñero, si el ministerio de Jesús estuvo verdaderamente encaminado a la «liberación» social de la mujer.


Muchos son los temas que, a tenor de la información desvelada por las fuentes, nuestro autor se ve obligado examinar concienzudamente para ofrecer una respuesta sobre el particular que obedezca exclusivamente a la evidencia histórica.

El análisis de todos estos aspectos que, desde su conocida independencia ideológica y su rigor científico, Antonio Piñero lleva a cabo en esta documentadísima obra, conduce irremediablemente hacia la negación de cualquier «revolución» de Jesús en favor de una supuesta «liberación» de la mujer judía de su época. De hecho, la presencia de mujeres en la vida del Maestro no fue realmente significativa, ni siquiera en sus últimos días. El texto que, en este sentido, adquiere mayor relevancia es Lucas 8, 1-3 (inspirado, aunque modificado, en Marcos 15, 40-41), donde se menciona el nombre de alguna de ellas y se da a conocer su condición de simples sirvientas.

La función de humilde servicio de las mujeres para con Jesús y su grupo no parece haber supuesto un cambio ni tampoco una proclamación teórica por parte del Nazareno de un deseo de cambio o mejora del estatus de la mujer» (p. 95). El autor reconoce, finalmente, que «el Jesús de la historia trastocó hasta cierto punto ciertos valores religiosos de la sociedad de su tiempo», pero, al mismo tiempo, «no parece –concluye– que pusiera los fundamentos teóricos para una nueva consideración del papel de la mujer en esa sociedad en la que vivió»


Raúl González Salinero es profesor de Historia Antigua en la UNED. Sus últimos libros son Biblia y polémica antijudía en Jerónimo (Madrid, CSIC, 2003), Las persecuciones contra los cristianos en el Imperio romano. Una aproximación crítica(Madrid, Signifer, 2005), Judíos y cristianos durante la Antigüedad tardía. Entre la convivencia y la controversia (Barcelona, Riopiedras, 2006) e Infelix Iudaea. La polémica antijudía en el pensamiento histórico-político de Prudencio (Madrid, CSIC, 2010).

Para leer más en Revista de Libros, edición electrónica, dirigida por Álvaro Delgado-Gal;
http://www.revistadelibros.com/resenas/las-mujeres-en-torno-a-jesus

En otras ocasiones he alabado y recomendado esta revista. Ahora, a pesar de que alguien pueda creer que mi alabanza es interesada, lo vuelvo a hacer. Me parece muy seria, la gente escogida para las reseñas escribe muy bien y los temas, aunque rara vez de religión, son actuales, pues la selección de llibros a comentar está muy bien hecha.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

Sábado, 27 de Diciembre 2014

Notas

10votos

¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad! Os deseo a todos, queridos amigos, unos felices días, quizás de asueto, y que el año 2015 sea razonablemente próspero y especialmente saludable. Con un abrazo, Antonio Piñero
Jueves, 25 de Diciembre 2014
Hoy escribe Fernando Bermejo

Recientemente, un amable lector preguntaba si yo había cambiado de opinión porque “en las páginas 132 y 133 de su artículo en JSNT acerca de si Jesús fue crucificado solo, parece dar credibilidad a la escena de las negaciones de Pedro en casa de Caifás”.

Ante todo tengo que decir, de manera genérica, que en ocasiones yo sí he cambiado de opinión. Los cambios de opinión fundados me parecen algo bastante sano, pues rectificar es de sabios. Sin embargo, en aquello a lo que –creo– se refiere el lector me parece no haber cambiado.

Lo cierto es que –como me ocurre a menudo– yo no tengo la menor idea acerca de si la escena de las negaciones de Pedro en casa de Caifás es histórica o no. Pero entonces, ¿por qué hablo de esto en mi artículo de JSNT?

La cuestión que abordo en esa sección a la que el lector se refiere es el extendido presupuesto según el cual Jesús fue el único miembro de su grupo en ser crucificado, y ello porque las autoridades no habrían estado interesadas en arrestar a los discípulos. Mi argumento es que, a pesar de que lo ocurrido ha sido convenientemente editado por la tradición y/o los evangelistas, sí hay algunos rastros de que las autoridades estuvieron interesadas en ocuparse no solo de Jesús.

El primer indicio es un pasaje del Cuarto Evangelio (Jn 18, 19), según el cual el sumo sacerdote pregunta a Jesús “acerca de sus discípulos y de su doctrina”. Esta mención traiciona un claro interés por las figuras de los seguidores de Jesús que no casa bien con la imagen extendida según la cual el único foco de interés de esas autoridades fue Jesús.

Un segundo indicio es que, según los evangelios, en el momento del arresto los discípulos huyeron. Independientemente de ante quiénes huyeron, lo que esto evidencia es que temían algo. Y teniendo en cuenta que, según todas las apariencias, estos señores armados con espadas no eran hermanitas de la caridad y no eran tampoco precisamente prorromanos, lo que parece es que lo que temían era algún castigo ejemplar –algo como la crucifixión de su maestro, sin ir más lejos.

Un tercer indicio –que en mi artículo consta solo como una nota- es la noticia de Mc 14, 51ss –muy oscura, como casi todo lo que los evangelios tienen que decir sobre los últimos días de Jesús– relativa a un joven seguidor de Jesús al que se detiene (por cierto, esta noticia contradice lo que el evangelista afirma en 14, 50, relativa a una huida universal); el verbo empleado es el mismo que el utilizado pocos versículos antes para describir el arresto de Jesús.

En el último lugar de mi argumentación en esta sección menciono en las pp. 132-133 el episodio de la negación de Pedro. Allí escribo:

Irrespective of whether this episode has a historical basis, it reveals a powerful motive for avoiding recognition as one of Jesus’ disciples. The simplest explanation of both the flight and the denial is that the disciples feared sharing the same fate as their master (Independientemente de si este episodio tiene una base histórica (o no), revela un poderoso motivo para evitar declararse discípulo de Jesús. La explicación más simple, tanto de la huida como de la negación, es que los discípulos temieron compartir el mismo destino que su maestro)

Esto muestra con claridad que yo no presupongo que el episodio es histórico –una vez más, no creo que nadie esté en condiciones de decantarse, con argumentos convincentes, por una de las alternativas–. Todo lo que digo es que, piénsese lo que se quiera de su historicidad, lo que el relato transmite es la aprensión de un discípulo a confesar su pertenencia al grupo de Jesús, y por tanto su miedo. Y esto resulta significativo, precisamente porque, una vez más, contradice la idea extendida según la cual las autoridades estaban interesadas únicamente en quitar de en medio a Jesús.

Lo anterior es solo uno de los argumentos que respaldan la idea de que, a diferencia de lo que casi todo el mundo –y desde luego la práctica totalidad de la exégesis confesional– afirma, lo que con mucho resulta históricamente más plausible es que los crucificados del Gólgota estaban ideológica y/u operativamente estrechamente relacionados entre sí, siendo probablemente los co-crucificados seguidores de Jesús.

Ahora bien, si lo que el amigo lector pretende es que la historicidad (repito: dudosa) del episodio que tiene lugar en el patio de la casa del sumo sacerdote mostraría la fiabilidad de los relatos evangélicos en relación a la iniciativa de las autoridades de Jerusalén en el arresto de Jesús –y que por tanto yo me contradigo al poner en cuestión la fiabilidad de las noticias sobre esa iniciativa–, tengo que decir que tampoco esto puede concederse. ¿Por qué? No solo porque tal historicidad no es demostrable, sino también porque, como ya argumentó el insigne exegeta protestante francés Maurice Goguel hace más de un siglo, en su artículo de 1910 “Juifs et romains dans l’histoire de la passion”, publicado en la Revue de l’histoire des religions, es perfectamente posible imaginar una participación judía en la historia de Jesús que se haya limitado –por ejemplo– pura y simplemente a una mera consulta preventiva por parte de Pilato a las autoridades con el objeto de asegurarse que en su iniciativa contra el grupo de Jesús no contaría con oposición, y que luego la noticia sobre la falta de oposición de las autoridades a esta acción haya sido magnificada y tergiversada en la tradición hasta convertirse en la historia que todos conocemos.

Volviendo al principio de este texto, quien esté interesado en una exposición sistemática y al menos parcialmente novedosa de los argumentos a favor de la hipótesis de la implicación de Jesús y su grupo en ideología y/o actividad antirromana, puede leer ahora mi artículo “Jesus and the Anti-Roman Resistance. A Reassessment of the Arguments”, Journal for the Study of the Historical Jesus 12 (2014), pp. 1-105, publicado ya hace algunas semanas. Por razones de copyright de la editorial no me es posible colgar, como era mi deseo, este largo trabajo en mi página de academia.edu, pero puede obtenerse en la página web de Brill:

http://booksandjournals.brillonline.com/content/journals/17455197/12/1-2

Feliz solsticio de invierno, feliz Navidad, feliz Año Nuevo.

Saludos cordiales de Fernando Bermejo
Miércoles, 24 de Diciembre 2014


Hoy escribe Antonio Piñero

Pregunta:

Me gustaría saber la autentica verdad sobre lo que dicen de Moisés, si era realmente lo que dice la biblia ,si hay documentación en algún pergamino si es que lo hay , gracias un saludo.

Respuesta:

Sólo tenemos documentación respecto a Moisés, en lo que hay en la Biblia hebrea. Y solo, prácticamente en el Pentateuco. En el resto casi desaparece. No hay papiros , ni estelas ni inscripciones en Egipto sobre su figura, ni nada de nada fuera de la Biblia, que es un relato legendario.

Le copio lo que he publicado en la revista, “La Aventura de la historia” (que recomiendo vivamente), en el número de diciembre de 2014:

Dudas razonables acerca de este relato

Esta portentosa historia de la salida de Egipto, permanencia en el desierto, cruce del Jordán y conquista de la tierra prometida, ha sido creída a pies juntillas por innumerables creyentes durante siglos. Pero a partir del siglo XIX la filología, la arqueología y la historia de Israel han puesto en duda su historicidad.

Las razones para tales dudas son de orden histórico y arqueológico. En primer lugar se han hecho calas arqueológicas muy precisas en todos los lugares por donde pasó el pueblo elegido --mencionados por la Biblia, y que han podido ser identificada--, desde Succot, lugar de partida, hasta Cadés-Barnea, en donde permaneció Israel 38 años. No ha sido posible encontrar resto alguno que corresponda al estrato del siglo XIII a.C. Y esta es la fecha probable de la salida de los hebreos, puesto que la Biblia (Génesis 47,11 y Éxodo 1,11 y 12,37) señala que estos trabajaron en la edificación de Pitom y Rameses, ciudades almacenes de grano, lo que señala la época de Ramsés II, que reinó de 1279 a 1213 a.C
Algunos escépticos afirman que un argumento negativo no tiene valor alguno. Pero otros responden que es imposible que dos millones de personas no hayan dejado ningún resto en Cadés-Barnea ni en Ezión- Guéber, Jabel-Musa o la misma Succot. El desierto del Sinaí estuvo deshabitado en esa época. Este dato es seguro porque la arqueología tiene técnicas muy avanzadas capaces de detectar la menor huella de restos de pastores nómadas o cazadores. El resultado de la tenaz investigación arqueológica, conducida sobre todo por profesionales israelíes, es que los emplazamientos del éxodo pudieron reales…, pero que todos los lugares identificados se hallaban despoblados precisamente en los momentos en los que se cuenta que tuvieron un papel relevante en él.

La arqueología ha llegado a la conclusión de que la escena básica dibujada en este relato, una gran masa de población asentada en el delta del Nilo y un movimiento de gentes por el desierto del Sinaí corresponde al siglo VII a.C., a la dinastía XXVI gobernada por el faraón Psamético I (664-610) y su hijo Necó II (610-595): exactamente la época del rey Josías de Judá, cuando el país de Israel pasaba por una situación de paz y relativa prosperidad, se sentía fuerte y pudo atraer a israelitas asentados en Egipto hacia su país de origen. Fue en este momento cuando en Cadés-Barnea, se edificó una gran fortaleza.

El segundo argumento de peso procede de los textos egipcios. A pesar de que han llegado hasta nosotros suficientes relaciones de sucesos importantes del siglo XIII a.C., no hay mención alguna de una fuga masiva de seiscientos mil esclavos varones, junto con sus mujeres e hijos.

El tercero es que la narración del éxodo procede básicamente de un par de libros, Éxodo y Números, que forman parte del Pentateuco, los cinco primeros libros de la Biblia. El conjunto de estos textos transmite historias que ocurrieron presuntamente desde el comienzo de la creación hasta más o menos el siglo XIII. No pueden ser posteriores, ya que se conserva un estela del faraón Merneptah (1213-1203), sucesor de Ramsés II, que señala que un pueblo llamado Israel fue derrotado por él. Por tanto, una fecha posterior es imposible. Y un estudio pormenorizado del Pentateuco señala que las gentes en él descritas habían formado ya una sociedad asentada, sedentaria, con campos e incluso viñas, que corresponde más bien a los siglos IX y VIII a.C. Así, Finkelstein y Silberman, los autores israelíes del renombrado libro La Biblia desenterrada, sostienen que las numerosas referencias a los arameos, a un reino de Edom bien constituido, y a mercaderes que transportan en sus camellos mirra, resina y bálsamo apuntan a una sociedad del siglo IX o posterior.

¿Cuándo y por qué pudo componerse en realidad?

Estos argumentos ponen en duda seriamente que el relato bíblico del éxodo haya ocurrido exactamente igual a lo que ha narrado la Biblia. Pero igualmente parece poco sensato postular que algún, o algunos individuos, haya emprendido la tarea de narrar una historia tan amplia llena de sucesos absolutamente ficticios a sabiendas de que eran así en realidad. Muchos estudiosos opinan que existe lo que se ha dado denominado “mnemohistoria” o historia memorizada por los pueblos antiguos de eventos reales y extraordinarios del pasado, que han sido luego idealizados y aumentados con detalles de época posterior. Es muy posible que el relato bíblico del éxodo haya extraído toda su fuerza no sólo de tradiciones antiguas sino también de detalles geográficos y demográficos contemporáneos a finales del siglo VIII y el VII, y en concreto de manera muy directa de las realidades políticas de la época del rey Josías (640-609 a.C.).
Se podría afirmar, pues, que el relato fundacional del éxodo es una construcción mítica hacia atrás, hacia los siglos precedentes, elaborada conscientemente para establecer los fundamentos gloriosos de un pueblo, el israelita del siglo VII a.C., que con su rey Josías a la cabeza comenzó a soñar --en un momento en el que el imperio asirio estaba hundido y los egipcios se mantenían tranquilos y sin pretensiones hegemónicas-- que iba a establecerse en Judá una monarquía gloriosa, un estado grande y unificado, expandido hacia el norte hasta Galilea y que formaría “un pueblo que veneraría a un solo Dios, con una capital clara, Jerusalén y un solo templo”. Los fundamentos de ese pueblo serían: Yahvé cumplió la triple promesa, hecha por él al patriarca Abrahán siglos atrás, de conceder una tierra propia, descendencia y un gran poder. Y el cumplimiento fueron los sucesos ocurridos durante la liberación del pueblo, nacido de Abrahán, de la servidumbre de Egipto por la mano de Moisés, la conquista de Canaán y la continuación de la gloriosa monarquía de David y Salomón.

Así pues, la arqueología moderna ha revelado que esta gloriosa construcción es en gran parte literaria y mítica, aunque es seguro que guarda recuerdos antiguos. Los eventos del pasado fueron adornados, pulidos y aumentados con nuevos elementos de siglos posteriores, de modo que la concreta narración del éxodo comenzó a forjarse durante el exilio en Babilonia (580 al 500 a.C.), y se redactó definitivamente durante la época de Esdras y Nehemías, que comienza en torno al 460 a.C., por redactores que se fueron encargando de la última recogida y edición de materiales aptos para servir y dar sustento al nuevo intento de restablecer el reino de Judá en Israel.

La figura de Moisés

Naturalmente si no es posible defender la veracidad absoluta del éxodo, se cuestiona también la historicidad completa de su figura principal, Moisés. Hoy día el sentir medio de la investigación se debate entre admitir algún que otro rasgo histórico en las hazañas de este personaje –por ejemplo que fue él el que introdujo la veneración a Yahvé, una divinidad de Madián, no israelita, en competencia con el dios cananeo ’El y su príncipe Baal-- o declarar que es más bien un extraordinario montaje literario. Ya su nacimiento y primeras vicisitudes, como el rescate de las aguas del río están montadas sobre la leyenda del nacimiento del rey asirio Sargón II (722-705 a.C.).

Sobre la vida posterior de Moisés se dividen también los estudiosos: unos creen que su imagen fue delineada tomando rasgos de la figura de un gran visir egipcio, anterior al siglo XIII, que había sustentado la candidatura a faraón de una mujer, la reina madre, cuyo hijo, el faraón, había muerto de niño. Pero este visir fracasó en su empeño y hubo de huir con sus gentes de Egipto. Otros piensan que el mito de Moisés está montado sobre vagos recuerdos históricos de la acción reformadora religiosa del faraón Akhenatón, en la que se coadunan tres elementos fundamentales: a) reforma religiosa; b) grandes plagas, o enfermedades, que cayeron sobre el pueblo egipcio, y c) la salida de poblaciones orientales, semitas, que huyeron del país. Pero estas hipótesis parecen endebles.

En realidad no sabemos, ni sabremos qué hay de verdad en la historia de Moisés. Lo que sí sabemos es que de la reunión, elaboración y montaje final de leyendas, sagas y epopeyas de héroes con nebulosos y vagos recuerdos históricos se puede aprender mucho no de la historia, sino de la autocomprensión del pueblo de Israel y de sus relaciones con los pueblos vecinos. Israel deseaba, y debía, fundarse sólidamente, siendo como era un pueblo pequeño en un país pobre pero apetecido por las grandes potencias porque era paso obligado de Egipto hacia el norte, Siria, Asia Menor o Mesopotamia. Israel, además, tenía una franja costera hacia el Mediterráneo apetecible para los imperios mesopotámicos.


Preguntar

Solo preguntar por su parecer sobre un libro : vida y misterio de Jesus de Nazaret ; de JL Martin Descalzo. Y , que biografia recomendaria sobre la vida de Jesus. Muchas gracias si lee esto. Y si me contesta seria para mi un honor.


Respuesta:

Es un libro que tengo en casa, y que respeto mucho. Pero es un libro ante todo teológico, piadoso, bien escrito, emocional, etc. Pero en el ámbito de la investigación de la figura del Jesús histórico, este libro no cuenta. A lo mejor desgraciadamente para algunos.

Pregunta:

Un pasaje bíblico del Nuevo Testamento me llama la atención el versículo de Juan en el capitulo 7, 9. Lo voy exponer en forma histórica ya que mi persona no cree en adivinaciones soy muy escépticos a temas de milagros. Este pesaje ve a un Jesús muy preocupado, temeroso de no ir a Judea, tal vez, se dio cuenta que un grupo de judío lo querían matar, también evitar ir a la fiesta judía que para él era de mucha importancia, se ve que Jesús actuaba a escondidas o en secreto, que su familia no se diera bueno algunos de sus familiares se daban cuenta pero de una forma de una forma muy secreta, tal vez, Jesús era líder un grupo de revoltoso (rebeldes o mafiosos) . Cuando uno actúa de una forma muy misteriosa y escondidas de la familia y evitar ir a fiesta importante eso significa que Jesús hizo algo malo. Jesús dice" yo no voy porque aun no llega el momento", no cree usted que esa respuesta es muy extraña, es un respuesta de preocupación que esconde algo?

Respuesta:

El Evangelio de Juan es simbólico, y tiene líneas esenciales de interpretación que forman un pensamiento relativamente coherente (porque actuaron varias manos en la composición del Evangelio = lea, por favor, G. Fontana Elboj, “El Evangelio de Juan. La construcción de un texto complejo: orígenes históricos y proceso compositivo”. Monografías de Filología Clásica 24, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2014 y VIDAL, S., Evangelio y Cartas de Juan. Génesis de los textos juánicos, Mensajero, Bilbao, 2013, si le fueren accesibles de algún modo).

Dentro de esas líneas es imposible del todo punto que el Evangelio ni siquiera sugiera que Jesús podría estar haciendo algo malo. Indica sin embargo, varias cosas: que los “judíos” no entendían a Jesús; que había fricciones con su familia carnal; que los tiempos, incluso los de su muerte, los controla Él, Jesús, el Verbo encarnado. Que de momento la gente no lo entiende, pero tras su muerte, vendrá el Paráclito, su Espíritu y el del Padre y lo explicará todo.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com



Martes, 23 de Diciembre 2014
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Literatura Pseudo Clementina

Homilía X

Cuestión fundamental en las Pseudo Clementinas

Pedro está desarrollando su doctrina opuesta a la idolatría y a posturas similares defendidas por Simón Mago. El debate gira alrededor de las dos posturas defendidas por las diversas culturas. Una vez más, vuelve a la palestra la idea del gobierno del mundo. Si existe una fuerza poderosa, buena y sabia que gobierna el mundo creado, o si todo es obra del azar o de la casualidad del nacimiento o del horóscopo. Las consecuencias son de alcance planetario y condicionan la existencia humana. Está claro que nada representan los ídolos hechos de materia inerte por las manos humanas. Pero es un hecho que culturas importantes no admiten la unidad de Dios, indispensable para mentalidades como la hebrea y la cristiana.

Importancia del libre albedrío

En nuestro momento histórico tiene transcendencia especial el concepto del libre albedrío, el ansia de libertad interpretada con criterios dispares. Para el autor de las Pseudo Clementinas, el libre albedrío condiciona toda la mentalidad humana. Porque sin libre albedrío no se explica la responsabilidad y, en consecuencia, no es posible un juicio y sus resultados de duración eterna. Tampoco tiene lugar en la lógica la existencia de un cielo bienaventurado y de un infierno desdichado.

La naturaleza carece de opciones. El árbol no tiene otro remedio que vivir hundiendo sus raíces en la tierra o lanzando sus ramas al aire. El hombre tiene las dos opciones básicas de inclinarse a la justicia o a la impiedad. Su vocación original lo situaba en la senda de la justicia. Fue creado para la felicidad y para la eternidad. Pero la caída, decía Pedro, había desviado al hombre de su destino. Quedaba, sin embargo, intacta la otra opción, la de un libre albedrío, que optaba por las obras buenas recomendadas insistentemente por el bautismo. Pero todo dentro de la fe en un solo Dios. Las grandes afirmaciones bíblicas afloran con fuerza decisiva en la doctrina del Pseudo Clemente. El punto de partida es la unidad de Dios.

Pedro lo explica en detalles cuando asegura que “la gloria suprema es propia de uno solo, el único que es increado, porque todas las demás cosas han sido creadas. Pues de la misma manera que lo propio del ser increado es ser Dios, así cualquier otra cosa creada no es realmente Dios” (Hom X 10,1). La misma serpiente tentadora que mora en nuestro interior y “sube reptando desde nuestro cerebro hasta nuestra médula espinal” lo sabe muy bien y pretende conducirnos con sus engaños a una vida de injusticia e impiedad.

El pecado contra la unidad de Dios

La serpiente sabe que el gran pecado del hombre es el que se comete contra el bien de la unidad de Dios. Es por lo demás el criterio redundante en la Sagrada Escritura, según el cual el mayor pecado y el más castigado es la idolatría. Lo contrario es la fe en el Dios único, que lleva al hombre a su salvación. Por eso, la serpiente combate contra esa fe, consciente de que el pecado contra la unidad de Dios es lo mismo que la perdición del hombre, que es una ganancia para ella. Pedro explica sus propias razones: “Porque condenada a comer tierra, tiene la facultad de comer al que por el pecado se disolvió en tierra (se convirtió en tierra), al hundirse sus almas en el vientre de su fuego. En consecuencia, para que sufráis estas cosas, os suscita toda clase de pensamientos para perjuicio vuestro” (Hom X 11,2).

La ignorancia, veneno mortal, causa de todos los males

Pedro explica las razones de sus afirmaciones desarrollando su concepto de que la ignorancia es la causa de todos los males. La serpiente se encarga de sembrar todas las suposiciones falsas contra la unidad divina con la intención calculada de hacer al hombre un daño difícilmente reparable. Sus asechanzas van orquestadas, como en el caso de nuestros primeros padres, con el pretexto de abrir las mentes a nuevos conocimientos. Es decir, a los conocimientos del bien y del mal. Y uno de sus argumentos generales para todos los hombres es que si alguien no escucha las normas de la verdadera religión y no las practica, no por ello será reo de juicio. Con ello, muchos hombres son engañados hasta el punto de no querer escuchar la verdad y seguir en la ignorancia, que en opinión de Pedro es un veneno mortífero.

La ignorancia no vale como pretexto para obrar el mal

Una cosa debe quedar clara: Que la ignorancia no excusa al pecador ni lo libra del consiguiente castigo. Porque todos los hombres tienen abiertos los caminos que conducen al conocimiento de la verdad. Pedro lo explica así: “Si el juicio sigue por la desobediencia a la doctrina, mucho más Dios destruirá a los que no quieran aceptar su culto. Pues el que no quiere aprender para no ser reo de juicio, ya está juzgado como responsable. Porque conoce lo que no quiere oír; de modo que esta estratagema nada puede como defensa frente a Dios, que sondea los corazones” (Hom X 13,1-2).

En ese contexto abunda la argumentación de la serpiente. Pues el que no quiere aprender para no ser reo de condena, ya está condenado. Porque conoce de alguna manera lo que conscientemente no quiere oír. Lo que no deja de ser una torpe jugada que nada puede como defensa frente a Dios. Y aunque la serpiente trate de mantener la mente de los hombres en la ignorancia y en la indiferencia, de nada les servirá esta excusa. Porque aunque realmente uno termine la vida presente en la ignorancia, será acusado de que no conoció durante su vida, porque no quiso, quién fue el benefactor que le proporcionó las ventajas de su existencia. Además, como insensible, desagradecido y como siervo muy indigno, será apartado del reino de Dios.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro







Domingo, 21 de Diciembre 2014
Fecundo intercambio de ideas entre un racionalista agnóstico y un evangélico baptista (549)

Hoy escribe Antonio Piñero

Le hago partícipes de un intercambio de mensajes entre el conocido biblista norteamericano, Ben Witherington (III) evangélico, de corte más bien tradicional, con el que “he discutido” bastante en mi obra “Jesús y las mujeres”, ya que tiene un ensayo importante sobre el tema: Witherington, B., III, Women in the Ministry of Jesus. A Study of Jesus’ Attitudes to Women and their Roles as Reflected in His Earthly Life, Cambridge University Press, New York, 1991, y Thomas Hudgins a propósito de la fundación del Blog “Across the Atlantic” en lengua inglesa confeccionado a base de material reunido desde 2007 en mis dos Blogs. ¡En este caso Thomas ha traducido al español lo qu escribió en inglés a su colega norteamericano!


De: Ben Witherington < benw333@hotmail.com >
Fecha: Sábado, 20 de diciembre 2014 a 15:15
Para: Thomas Hudgins < THudgins@lbc.edu >
Asunto: RE: Sitio web

¡Interesante!

Gracias Tom,

Feliz Navidad,

Ben W.
________________________________________
Desde: THudgins@lbc.edu
Para: benw333@hotmail.com
Asunto: Sitio web
Fecha: sábado, 20 de diciembre 2014 19:18:48 +0000
Estimado Dr. Witherington,

Antonio Piñero (profesor emérito de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid) y yo queríamos compartir nuestro nuevo blog con usted. Se llama "Al otro lado del Atlántico" ( www.pineroandhudgins.com ). Proporciono una descripción sobre el blog a continuación. Nos encantaría para que usted lo expanda hacia fuera. Y, tal vez, si sabe de alguien que está interesado, usted podría pasar el enlace junto a ellos o alertar a su público a la misma. Nos usted y su familia una feliz Navidad deseamos!

"Bienvenidos al otro lado del Atlántico! Este no es tu blog cotidiano normal. De hecho, este es probablemente el único blog en su tipo. Por lo general no encontrará en la que dos personas con tales creencias diferentes escriben de lado a lado. Antonio Piñero es un escéptico y agnóstico. Thomas W. Hudgins es un cristiano evangélico. Antonio vive en España, Thomas en los Estados Unidos. Antonio piensa que fue una coincidencia que él y Thomas se reunieron; Thomas considera que es parte del plan de Dios. Sí, sus mundos son muy diferentes. Pero también tienen un montón de cosas en común, uno de los cuales es su esperanza de que usted encontrará este blog interesante y perspicaz. La mayoría de ellos tratará de los orígenes del cristianismo. Eso significa que van a tener que tocar en algunas de las preguntas más importantes acerca de Jesús, el Nuevo Testamento, la iglesia primitiva, etc.

Antonio ha escrito una gran cantidad de información en su blog personal ( El blog de Antonio Piñero / Cristianismo e Historia ), acumulando más de 5.000 mensajes (é escribe “postales”) desde su creación en 2007. Con el fin de no reinventar la rueda, él y Thomas van a utilizar la información que se encuentra en esos blogs, sólo que aquí la discusión será en Inglés y contará con puntos de vista y perspectiva de Thomas.

Más allá de eso, esperan incluir algún contenido original como el tiempo lo permite. Para navegar por la página y distinguir entre lo que está diciendo, lo siguiente es importante tener en cuenta. Las palabras de Antonio están marcados por un punto de acceso antes del inicio de sus pensamientos (AP). Thomas están marcadas por un TWH. De esta manera no DEBERÍA ser demasiado difícil distinguir entre las dos voces en el blog. Una vez más, la bienvenida al otro lado del Atlántico. Gracias por parar cerca, y volver a menudo".

Bendiciones,

Dr. Thomas W. Hudgins
Profesor Adjunto de Estudios Bíblicos y Teológicos
Capital Seminary and School
301.552.1400 ext 5806
fax: 301.477.2222
301.552.140 0 | bible.edu
www.thomashudgins.com

Añado por mi parte a los lectores de esta noticia: a los que puedan leer en inglés les rogaría que entraran en este nuevo Blog “Across the Atlantic” porque tendrán ocasión de seguir unas argumentaciones religiosas que son un poco distintas a las nuestras. Y su “pinchazo” contribuirá a que el contador electrónico indique un mayor número de visitas, lo cual es muy favorable para su difusión. ¡Mil gracias! El sitio es el siguiente:
www.pineroandhudgins.com

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
Domingo, 21 de Diciembre 2014
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Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.








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