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Escribe Antonio Piñero


Pregunta


Me permito molestarle para preguntarle sobre los ejemplares mas antiguos de las Cartas de Pablo. Usted ha explicado claramente en varias ocasiones que nuestro conocimiento sobre los evangelios es a través de retazos más o menos completos contenidos en papiros desde el siglo II.
Y para las cartas de Pablo ? Hay algún texto original de Pablo de Tarso? Cómo hemos llegado a saber sobre las cartas de Pablo ?


Respuesta:


Tenemos algunos papiros de los siglos III y posteriores con fragmentos de cartas de Pablo. Así los Papiros 14. 16. 40. etc. que nos permiten establecer el texto de Pablo para esa época. Antes hay solamente citas de escritores antiguos, pero posteriores a Pablo. Se inició pronto la costumbre de copiar las cartas recibidas por cada comunidad y de enviarlas a otras, a la vez que se recibía como intercambio la que había sido allí enviada. Colosenses, no auténtica, anterior al año 100, apunta hacia lo que quizás se hacía ya en vida de Pablo, y sobre todo posteriormente: Una vez que hayáis leído esta carta entre vosotros, procurad que sea también leída en la iglesia de Laodicea. Y por vuestra parte leed vosotros la que os venga de Laodicea (Col 4,16).

Los más inquietos de entre los sucesores de Pablo debieron de preocuparse en primer lugar por reunir las cartas que iban difundiéndose, de copiarlas, de añadir algunos fragmentos aclarativos, que se suelen detectar con relativa facilidad como “glosas” o interpolaciones. A pesar de la copia e intercambio de cartas entre comunidades, es más que posible que Pablo no pensara jamás que sus textos iban a servir para generaciones futuras, entre otras razones porque para él el fin del mundo era inmediato (1 Tes 4,16; 1 Cor 7,29, etc.). Pero como este final no llegó, lo que él había escrito se convirtió tras su muerte en fuente de autoridad para las siguientes generaciones de sus seguidores.

Sospechamos que a finales del siglo I hubo ya una cierta colección de cartas de Pablo, reunida con la intención de que su pensamiento llegara a otras comunidades, que serían “paulinas”. El conjunto judeocristiano de Jerusalén, al que cabe de algún modo denominar iglesia madre, había perecido presumiblemente casi al completo en la conquista de Jerusalén, al final de la Primera Revuelta judía contra Roma (66–70 e.c), pues la retirada a la ciudad de Pella, en Transjordania, gracias a un oráculo divino es probablemente una leyenda. Aunque otros pequeños grupos judeocristianos, de Galilea por ejemplo, no debieron de mostrar gran interés por conocer el pensamiento de un Pablo que hacía su propia interpretación de Jesús y de la Ley, es posible también que pudieran perecer del mismo modo en la feroz respuesta de los romanos a la revolución del 66.

Sea como fuere, indicios de la existencia de esta colección de cartas a finales del siglo I son diversos textos de escritos cristianos primitivos que contienen alusiones a textos paulinos: Primera epístola de Clemente de Roma, compuesta hacia el 96 a.C.; pasajes de las cartas de Ignacio de Antioquía, muerto alrededor del 110 d.C. (¿?), y un pasaje de uno de los últimos escritos que ingresaron en el canon del Nuevo Testamento: 2 Pedro 3,15-16, ¿compuesta hacia el 120? He aquí estos textos:

a) Clemente de Roma escribe desde la Urbe a quienes habían promovido una “sedición” contra las autoridades de la comunidad cristiana de Corinto. Invoca entonces el recuerdo del apóstol Pablo:

Tomad en vuestra mano la carta del bienaventurado Pablo apóstol. ¿Cómo os escribió en los comienzos del evangelio? A la verdad, divinamente inspirado, os escribió acerca de sí mismo, de Cefas y de Apolo, como quiera que ya entonces formabais grupos rivales (1 Clem 47,1-3).

La carta supone que en Roma, fundación judeocristiana antigua, 1 Corintios al menos era patrimonio común y fuente de autoridad (“divinamente inspirada”).

b) Ignacio de Antioquía, Carta a los cristianos de Éfeso, 12,2:

Sois estación de paso para los que por la muerte caminan hacia Dios (Ignacio pasa por Éfeso, prisionero, camino de su martirio en Roma), compañeros de iniciación (en los misterios divinos) de Pablo, el que fue santificado, el que fue atestiguado, el que es digno de toda felicidad, cuyas huellas me es dado seguir a mí cuando alcance a Dios; de Pablo, en fin, que en toda carta suya hace mención de vosotros.

Es evidente que Ignacio dispone de un grupo de cartas paulinas. Comenta el editor de Ignacio en su obra Padres Apostólicos:

No menos profunda es la huella que dejó san Pablo en el alma de san Ignacio… En todo caso, las cartas del Apóstol… estaban indudablemente en mano del obispo antioqueno… El hecho es tan palpable que huelga toda demostración. De una de ellas…, la primera… a los corintios, se ha podido autorizadamente afirmar que “debió de conocerla Ignacio casi de memoria” (Ruiz Bueno 1967, 393).

c) 2 Pedro 3,15-16:

Tened presente que la paciencia de nuestro Señor significa salvación, tal como les escribió también nuestro querido hermano Pablo, con la sabiduría que Dios le dio. En todas sus cartas se refiere a estos mismos temas. Hay en ellas algunos puntos difíciles de entender, que los ignorantes e inconstantes tergiversan, como lo hacen también con las demás Escrituras, para su propia perdición.


P.:



¿Por qué el evangelista nombra dos veces el nacimiento de Jesús como por ejemplo en Mateo: 1-25 Y sin que hubieran tenido relaciones, dio a luz un hijo, al que puso por nombre Jesús. Aquí se lee que Jesús nació, pero no presenta el lugar del nacimiento, ahora, Jesús había nacido en Belén de Judá durante el reinado de Herodes. Los evangelista escribieron dos veces el nacimiento de Jesús, en el 2 capitulo vemos que nació en Belén tiene nombre el nacimiento. A que se debe esta inconsistencia?. ¿El otro punto se ve que el ángel se le presenta a José por medio de un sueño, creer en sueños es cultura judía, al igual que los egipcios que creían en los "sueños", que papel juega los "Sueños en la Biblia"?


R.:


Lea bien, por favor, los evangelios, porque no se trata estrictamente de repeticiones, sino de precisiones.

Tampoco veo insistencia alguna aparte de que los evangelistas Mateo y Lucas trataran el tema con cierta amplitud. Marcos y Juan lo omiten del todo.

Los sueños son muy importantes como comunicación divina tanto en el mundo grecorromano, como en la Biblia, y en general en toda la antigüedad.
Por favor, consulte un buen Diccionario bíblico


Pr.:


Estoy haciendo un trabajo sobre el libro Jesus de Nazaret encontre un buen estudio de su persona.sí me da permiso de citarlo cm el autor .y cm debo de hacerlo .sí me puede dar alguna conclusión .sobre el tema confesion de fe en Jesus como hijo de Dios apartir de los datos historicos .y cm puedo aplicarlo ala vida cotidiana hoy en dia


R.:

Por supuesto, puede Usted citarme por mi nombre y apellido, luego el libro, con la editorial y año, y luego la página.


Siento decirle que sobre el tema "confesion de fe en Jesus como hijo de Dios apartir de los datos historicos", no tenemos dato histórico alguno.

Toda confesión de fe pertenece al ámbito de las creencias privadas y al de la teología, no al de la historia. Los evangelios contienen ciertamente datos históricos, pero son ante todo libros de propaganda de la fe en Jesús. Todo lo que se refiera al “hijo de Dios” en el sentido que hoy se entiende, pertenece a la fe.

Tampoco sé, ni incumbe a un mero historiador, cómo se puede aplicar una creencia a la vida cotidiana.

Siento no poder ayudarle más.



Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Jueves, 30 de Abril 2015

Notas

Hoy escribe Fernando Bermejo

Informo hoy a los lectores sobre la aparición reciente de dos volúmenes –uno sobre Jesús, otro sobre maniqueísmo– que contienen sendas contribuciones de quien firma estas líneas. La noticia es a título meramente informativo, pues ambos volúmenes son excepcionalmente caros y específicos. Aun así, algunos aspectos de sus respectivos contenidos merecen una mención para nuestros lectores más curiosos.

El primer libro se titula Teaching the Historical Jesus. Issues and Exegesis, y ha sido publicado en Londres y Nueva York por la editorial Routledge, en enero de este año, habiendo sido su editor literario el catedrático emérito de Estudios Judíos en Los Angeles Valley College, Zev Garber. El proyecto, original y hasta idiosincrásico, fue concebido para exponer experiencias relacionadas con la enseñanza de la figura histórica de Jesús en diversos ámbitos, en particular universitarios (aunque no solo), a estudiantes de diversos trasfondos culturales.

La mayor parte de autores son profesores judíos norteamericanos, aunque hay también algunos cristianos; muchos de ellos son profesores de “Religious Studies”, Estudios Judíos y estudiosos de las relaciones entre judaísmo y cristianismo. Y en este grupo variopinto está también quien firma estas líneas. El lector interesado en saber algo más sobre este curioso proyecto puede ver más detalles en el siguiente enlace: http://www.routledge.com/books/details/9781138794610/

El segundo volumen es Mani in Dublin. Selected Papers from the Seventh International Conference of the International Association of Manichaean Studies in the Chester Beatty Library, Dublin, 8-12 September, 2009, Leiden / Boston, Brill, 2015, del que son editores literarios Siegfried G. Richter (profesor de Coptología en la Universidad de Münster), Charles Horton (antiguo director de las colecciones de la Chester Beatty Library) y el egiptólogo Klaus Ohlhafer.

El volumen, aparecido con considerable retraso por razones que no vienen al caso, recoge una selección de 22 contribuciones (en inglés, alemán y francés) de entre las presentadas en el congreso que la IAMS (Asociación Internacional de Estudios Maniqueos) celebró en Dublín hace ya seis años. Todos los volúmenes de Brill son caros, pero este lo es particularmente, dada la gran cantidad de ilustraciones a color que contiene.

De hecho, uno de los aspectos más apasionantes de este volumen es la importante proporción de trabajos sobre arte maniqueo, y en particular la atención dedicada a las pinturas medievales halladas en Japón procedentes de China, e identificadas como maniqueas en años recientes. El volumen contiene contribuciones de los (y las) mejores especialistas en arte maniqueo, como Zsuzsanna Gulácsi, Jorinde Ebert, Gábor Kósa y Yutaka Yoshida.

Otra de las dimensiones que hacen de este volumen algo tan interesante para los historiadores de la religión es la presencia de varios trabajos de especialistas chinos en torno a los últimos restos materiales de maniqueísmo hallados en China, en particular el templo de Cao’an, con una estatua de Mani que fue considerada durante mucho tiempo equivocadamente una representación de Buda.
El índice del volumen puede ser consultado en el siguiente enlace: http://www.brill.com/products/book/mani-dublin

Por si a algún lector le interesa, las referencias de mis contribuciones en estos volúmenes son accesibles en https://uned.academia.edu/FernandoBermejoRubio/Papers
Por el momento no he descargado los trabajos por razones de copyright de Brill y Routledge, pero todo se andará.

Saludos cordiales de Fernando Bermejo
Miércoles, 29 de Abril 2015
“Compartir” (95) de 28 de abril de 2015. Preguntas y respuestas

Escribe Antonio Piñero


Pregunta:

En esta ocasión, le hago la siguiente consulta: Los evangelios narran, que las mujeres pretendieron atender el cuerpo de Jesús días después de su fallecimiento. Siendo consciente, de que la narración de la muerte de tres días de Jesús obedece a la leyenda del cristo celestial, e independientemente de aceptar o no de si jesús recibió una sepultura personal, mi pregunta es, si es posible, en base a las reticencias que los judíos sentían hacia el trato con cadáveres, que el cadaver de una persona fuese atendido, cuando este ya había entrado en estado de putrefacción. Pienso que podría haber ecepciones, si el fallecimiento ocurriese en el día del Sabbat, o para evitar contaminarse el día de la pascua. De existir esas excepciones, ¿donde están documentadas?


Respuesta:

El trato con cadáveres es ambivalente en el judaísmo. Produce impureza ritual (¡¡que no es pecado aluno!!) y no permite ese día entrar en el Templo. Pero fuera de ese ámbito, la impureza desaparece en una semana.

Por otro lado, no enterrar, no “tratar” bien a un cadáver, sobre de familiares, proporcionarle las honras fúnebres convenientes y enterrarlo dignamente sería una ignominia en el judaísmo.

Por tanto, no hay contradicción alguna.

Para la legislación, repase el texto del Levítico, caps. 5, 11, 21. Los comentarios de los rabinos están la Misná y en el Talmud. El moderno comentario al Levítico de Milgrom (Google) es muy bueno y da toda suerte de información.

Pero observe, cómo la intención de las mujeres de embalsamar el cadáver demuestra indirectamente que las predicciones de su resurrección que el Jesús sinóptico hace tres veces son añadidos de la tradición puestos en boca de Jesús y no auténticos. Las mujeres, al menos, no tenían idea alguna de que Jesús iba a resucitar. El Evangelio de Juan (cap. 20: María Magdalena) lo demuestra igualmente.



Pr.:

Queria saber su opinion sobre este libro y sobre el autor si es posible:

-Introduccion al Antiguo Testamento(Jean-Louis Ska, SJ)ed.Sal Terrae

Y por ultimo saber que opina acerca de como la biblia nos enseña que la virgen Maria dio a luz a Jesus,ya que he visto ultimamente varias interpretaciones,como una que dice que Maria se pudo acostar con un soldado Romano...


R.:


Ese libro, como todos los editados por Sal Terrae en su serie científica, es bueno en líneas generales. Es naturalmente confesional, pero en él se encuentran las líneas modernas de interpretación general del Antiguo Testamento.

Sobre su segunda pregunta:

Nuestras únicas fuentes al respecto son los dos primeros capítulos de los evangelios canónicos de Lucas y Mateo. Reléalos por favor y lea también una buena introducción a estos textos de la infancia. Si ya estos son en grandísima parte legendarios, ¡cuánto más otras leyendas posteriores!

Le recomiendo, R. E. Brown, El nacimiento del Mesías, de Edit. Cristiandad, 1982. Y entrdo en años, pero aún muy bueno.

Y un libro mío reciente: La vida (oculta) de Jesús a la luz de los evangelios (canónicos) y apócrifos. Editorial “Libros del Olivo”, Madrid 2014.

Ahí tiene respuestas prácticamente a todo.


P.:

¿Tiene Usted alguna traducción de los evangelios?


R.:

Sí. Se titula "Todos los evangelios" y están todos los conservados hasta hoy: unos 83.

Lo publica. Editorial EDAF, Madrid, 2010 con varias reediciones. No sé el precio, Pero creo que en torno a los 20 euros. Debe de existir versión electrónica.


Pr.:

¿Qué son el “Testamento de Leví” y la “Víspera”? ¿Apócrifos?


R.:

“La Víspera”, como tal no me suena en absoluto. No sé qué es. Investigue, por favor, a ver si tiene algún otro nombre.


El Testamento de Leví es ciertamente un apócrifo del Antiguo Testamento, y muy importante. Pertenece a la obra judía “Testamentos de los XII Patriarcas y se cree que su base puede ser del siglo I c, aunque en la versión actual está muy elaborada por los escribas cristianos.

Consulte la obra colectiva “Apócrifos del Antiguo Testamento” de Editorial Cristiandad, Madrid, vol. V (de 1985) de seis, editados por A. Díez Macho y A. Piñero. En concreto vea la Introducción a los XII Patriarcas.

De mi selección de textos apócrifos (Apócrifos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Selección de Antonio Piñero. Alianza Editorial, Colección “Religión y mitología”, Madrid 2010, 540 pp. ISBN: 978-84-206-6911-3. Libro de bolsillo, paso a copiarle lo que en ese libro ofrezco del Testamento de Leví:

Alabanza de la Ley y de la sabiduría que otorga (Testamento de Leví, 13, AAT V 55-56)

Hijos míos, esto os mando ahora: temed a nuestro Señor con todo el corazón; caminad con sencillez de acuerdo con su ley. Enseñad a leer a vuestros hijos, para que tengan sabiduría durante toda su vida, leyendo sin descanso la ley de Dios. Porque todo el que conoce la ley del Señor tendrá honra; no será un extraño allá donde vaya. Conseguirá en verdad muchos amigos, más que sus padres. Muchos hombres anhelarán ser su servidor y escuchar la Ley de sus labios. Obrad la justicia sobre la tierra, hijos míos, y la hallaréis en los cielos. Sembrad el bien en vuestras almas, para que lo encontréis en vuestras vidas. Pues si sembráis el mal, cosecharéis inquietud y tribulación. Adquirid diligentemente la sabiduría con el temor de Dios. Porque, aunque os conduzcan a la esclavitud, destruyan las ciudades y sus tierras, perezcan el oro, la plata y todas las riquezas, nadie podrá arrebatar al sabio su sabiduría, salvo la ceguera de la impiedad y la obstinación pecaminosa. La sabiduría será para él luz entre los enemigos, patria en tierra extraña, y amiga en medio de los adversarios. Si enseñas esto y lo pones en práctica, te sentarás en el trono con los reyes, como José nuestro hermano.

6. El mesías ejecuta las funciones ideales de Judá (guerreras) y las de Leví (sacerdotales): (Testamento de Leví, 16,1 + 18,1-19,4; AAT V 57-61)

He leído en el Libro de Henoc que andaréis errantes durante setenta semanas y que mancharéis el sacerdocio y profanaréis los sacrificios […] Después de que el Señor haya tomado venganza de ellos se interrumpirá el sacerdocio. Entonces suscitará el Señor un sacerdote nuevo, a quien serán reveladas todas las palabras del Señor. Él juzgará rectamente en la tierra durante muchos días. Brillará como el sol en la tierra, eliminará todas las tinieblas bajo el cielo, y habrá paz en todo el mundo. Los cielos se regocijarán en sus días, y la tierra se alegrará. Las nubes exultarán; el conocimiento del Señor se verterá sobre la tierra como agua de los mares; y los ángeles de la gloria se alegrarán en él. Desde el templo glorioso bajará sobre él la santificación con la voz del Padre, como la de Abrahán a Isaac. Le será concedida la gloria del Altísimo, y el espíritu de sabiduría y santidad reposará sobre él.

Él transmitirá a sus verdaderos hijos la grandeza del Señor por siempre y no tendrá otro sucesor de generación en generación eternamente. Durante su sacerdocio, los pueblos gentiles de la tierra abundarán en conocimiento y se verán iluminados por la gracia del Señor. Durante su sacerdocio se eliminará el pecado, y los impíos cesarán de obrar el mal. Él abrirá ciertamente las puertas del paraíso y apartará de Adán la espada amenazante. A los santos dará a comer del árbol de la vida, y el espíritu de la santidad estará sobre ellos. Él atará a Beliar y dará poder a sus hijos para pisotear a los malos espíritus. El Señor se regocijará en sus hijos y pondrá sus complacencias en sus amados para siempre. Entonces exultarán Abrahán, Isaac y Jacob. Yo me alegraré también y todos los santos se revestirán de alegría. Ahora, hijos míos, escuchad esto: escoged vosotros mismos entre la oscuridad y la luz; entre la ley del Señor y las obras de Beliar.

Respondimos todos a nuestro padre:

— Caminaremos delante del Señor, según su ley. Añadió nuestro padre: — Testigos son el Señor y sus ángeles; testigo yo y todos vosotros de las palabras de mi boca.

Respondimos:

— Testigos somos. Y así acabó nuestro padre de dar órdenes y recomendaciones a sus hijos; extendió sus pies y se unió a sus padres tras haber vivido ciento treinta y siete años. Le colocaron en un ataúd, y posteriormente lo enterraron en Hebrón al lado de Abrahán, Isaac y Jacob".


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

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Por si pudiera ser de interés para algunos:


Este es el enlace de una postal / síntesis que un amable lector amigo ha compuesto, a base de intervenciones recientes mías, sobre la figura del Jesúsn histórico.

http://conectaconlahistoria.blogspot.com.es/…/existio-jesus…

Y otro amable lector me envía este vínculo, de otra entrevista que, según él ha investigado, no se ha dado a conocer aún en FBook y otros medios

http://canariasplural.com/…/795-evalgelios-el-puzle-perdido…

Saludos de nuevo,
A. Piñero
Martes, 28 de Abril 2015
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía XI

Retomamos nuestro comentario de la afirmación apodíctica de Pedro, según la cual “el conocimiento destruye la ignorancia”. Y la fuente impoluta del conocimiento es el Profeta Verdadero. En el amplio campo de la doctrina de este Profeta no hay espacio para la duda ni para la ignorancia. Su palabra es la Verdad sin el menor atisbo de oscuridad. Una vez que sabemos que es profeta, el definitivo, no tenemos problema sobre el alcance y el contenido de “toda la verdad” según la expresión de Juan 16,13.

El conocimiento, principio de unidad

El conocimiento es, además, principio de unidad. Frente a la sorpresa de que haya familiares que se separan unos de otros, Pedro considera que es lo más lógico y justo. Porq ue los que desean salvarse huyen de los que ni lo quieren ni lo buscan, ya que quieren perecer y hacer perecer. Pero el conocimiento une mentes e intenciones en la práctica de la verdad. Y la verdad es como la luz, que se posee y se emite para la iluminación de los que van por el camino recto.

Además, los que son sensatos no quieren separarse, sino convivir y ayudarse con la mutua presentación de las cosas mejores. La unidad es en opinión de Pedro fruto de la sensatez. Por ese motivo, los incrédulos, que no querían escucharse, se hacen la guerra separándose, persiguiéndose, odiándose. Los que sufren estas cosas, compadeciéndose de aquellos que están sufriendo las insidias de la ignorancia, oran mediante la doctrina de la prudencia por los que preparan males contra ellos, pues están convencidos de que la ignorancia es la causa de su pecado. El mismo Maestro Jesús, estando clavado, rogaba al Padre que quitara el pecado a los que lo mataban diciendo: “Padre, perdónales sus pecados, pues no saben lo que hacen” (Lc 23,34).

Como imitadores del Maestro, también ellos, en sus sufrimientos, ruegan por sus perseguidores tal como han sido instruidos. Por eso, ni odiando a sus padres, se separan de ellos, siendo así que elevan plegarias incluso por los que no eran sus padres sino sus enemigos, y tratan de amarlos como se les ha recomendado.

El amor al Padre, Dios Creador del universo

Uno de los deberes que la naturaleza impone a los hombres es el amor a los padres. Explicando qué son los padres, Pedro los define como “los autores del origen” (XI 21,2). Por esta suprema razón los hombres deben amar a Dios, Creador original del universo entero con todo su contenido, del que ha nombrado reyes a los hombres. Sin embargo, muchos seres humanos se olvidan de la verdad transcendental de su existencia y no aman al que es el origen del universo y eligen amar y dar culto a los ídolos, elementos insensibles sin conocimiento.

Los ídolos son creación del hombre

Es verdad que no siempre es fácil saber qué y quién es Dios, sin embargo, los seres racionales no pueden dejar de saber lo que Dios no es, como para comprender que Dios no es madera, ni piedra, ni bronce ni cualquiera otra cosa hecha de materia corruptible. Esos ídolos que tienen ojos y no ven, oídos y no oyen, cerebros imaginados, pero no piensan ni sienten. Los más ignorantes de los hombres saben perfectamente que Dios no es madera, ni piedra, ni bronce ni cualquiera otra cosa hecha de materia corruptible.

En consecuencia se pregunta Pedro: “¿Acaso no han sido cincelados con hierro, y el hierro que los ha cincelado no ha sido ablandado por fuego, y el fuego no se apaga con agua? ¿Y no tiene su movimiento el agua por el viento, y el viento no tiene su primer impulso de Dios que todo lo ha creado?” (Hom XI 22,1). Moisés narraba así la obra original de la creación: “En el principio hizo Dios el cielo y la tierra. La tierra estaba invisible y caótica, las tinieblas estaban sobre el abismo y el Espíritu de Dios se deslizaba sobre el agua” (Gén 1,2).

Este Espíritu, al decir de Dios, como si fuera su mano, fabricó todas las cosas separando la luz de las tinieblas; y después del cielo invisible, desplegó el visible, para que los ángeles de luz habitaran los lugares superiores, y lοs inferiores fueran habitadοs por el hombre y las cosas creadas para él. Porque la realidad es que “Dios hizo todo en favor de los hombres”.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro





Domingo, 26 de Abril 2015
Escribe Antonio Piñero


Pregunta:

Profesor, según Pablo en su epístola a los Filipenses (2,5-8) Jesús era Dios encarnado. Es posible que esa carta haya sido adulterada como se hizo con el Testimonio de Josefo?

Respuesta:

Su afirmación respecto a la comprensión del pensamiento de Pablo en esos versículos es demasiado tajante. No podemos afirmar que Pablo dijera eso porque no entendemos con seguridad qué es lo que quiso decir. Así que tampoco podemos afirmar que Filipenses esté adulterada. Y tampoco sabemos si Pablo tomó un himno cristiano previo y lo remodeló según su pensamiento o lo compuso él. Demasiadas preguntas sin respuestas seguras por parte de la interpretación a lo largo de los siglos. Y esto pasa muchas veces con las caras paulinas.

El pensamiento del himno parece corresponder al siguiente esquema: un ser superior, el Mesías, padece una notable humillación, sufre la muerte, pero luego –precisamente por esa humillación-- recibe su recompensa: es exaltado notablemente por la divinidad suprema (“conceder un nombre” significa otorgar a alguien un estado especial). Pablo sostiene que al igual que hizo con el Mesías, Dios hará con los elegidos. La renuncia a pretendidos o fundados derechos, la fraternidad a un mismo nivel de los que son o se creen superiores gracias a la imitación de Jesús, ha de formar uno de los rasgos sociales prioritarios que conforman la identidad de los seguidores del Mesías hasta que él venga, quienes han de poseer unos sentimientos como él.

Es discutidísimo entre los estudiosos cuál es la naturaleza del personaje que se humilla, y de ello depende si Pablo pensaba que el Mesías era una entidad divina preexistente –lo que más tarde quedaría formulado en el Prólogo del evangelio de Juan y alcanzaría su plenitud de definición en el Concilio de Calcedonia del 451--, o bien si, para el Apóstol, el Mesías era humano-divino ciertamente, pero no preexistente.

La primera interpretación, tradicional, argumenta que el Mesías, según el himno, es preexistente. Al existir desde siempre como Dios, tiene que descender del cielo. Se encarna entonces en un ser humano, es decir, adopta la forma de un esclavo y sufre obedientemente hasta la muerte en cruz. Por ello Dios lo exalta de nuevo hasta la plenitud de la divinidad, de modo que recibe la adoración del universo entero. Si el que se autohumilla es preexistente, el Apóstol presentaría a sus lectores un caso formidable y ejemplar de autohumillación.

En la segunda se acepta igualmente la intención didáctica de Pablo, pero se opina que para el ejemplo de autohumillación el Apóstol piensa en un mesías humano, no preexistente. Al ser el mesías, podría haber tenido en esta tierra una vida digna de un rey o de un héroe con mucho poder, pero se abajó a ser un hombre como los demás, o peor: fue como un esclavo y acabó en la cruz como tal.

El transfondo, de modo obscuro y casi implícito, al tratarse de una composición semipoética, de esta comparación sería doble. Por un lado, el relato de la creación según el Génesis en la que se dice que el hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios es semejante a éste (Gn 1,27: tendría la forma de Dios). El Mesías sería el paradigma del ser humano perfecto, y podría haber vivido una vida excelente. Por otro, la concepción de un mesías humano se apoyaría en el paradigma de la contraposición entre el primer Adán y Jesús como segundo Adán, que en principio son ambos humanos. Tal esquema se halla en textos como Rom 5,14-15, Pero reinó la muerte desde Adán… Pues si por el delito de uno (solo) murieron todos ¡cuánto más la gracia de Dios y el don (otorgado) por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, se ha desbordado sobre todos!, o 1 Cor 15,20.45: 20 Como, pues, en Adán mueren todos, así también en Cristo serán vivificados… 45 Y así está escrito: Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente; el último Adán, espíritu que da vida. El himno sería una reflexión sobre la vida de Jesús, que no fue la existencia gloriosa, como mesías que era, de los señores, o héroes con grandes poderes, que eran aclamados como tales en los reinos de la época, sino que se abajó a una vida y muerte de esclavo. Pablo –sostienen algunos estudiosos-- estaría quizás contraponiendo las actitudes y la actuación política y humana de un gobernante malvado, Nerón en esa época, a la del Mesías que obró radicalmente al revés.

Esta segunda exégesis hace hincapié en la dificultad enorme de aceptar la preexistencia de un ser a quien Dios luego resucita (la exaltación a los cielos es también una forma antigua del judeocristianismo para expresar la resurrección) y sitúa en una posición privilegiada. Y es claro que en la segunda parte del himno se habla de una divinidad suprema y de una entidad inferior que es exaltada posteriormente al rango divino; de ningún modo se expresa la igualdad, por así decirlo, de sustancia divina propia de dos seres.

De cualquier modo, en las dos interpretaciones, el premio a la humillación es deslumbrante: o bien se recobra externamente el estatus divino que nunca se perdió, o bien la divinidad exalta al Mesías humano hasta un rango divino tras su resurrección: hay, pues, una apoteosis. Esta segunda interpretación es minoritaria y menos conocida, pero va ganando terreno.

Personalmente me inclino --tras muchas dudas y tras haber defendido desde hace tiempo la primera opción-- por esta segunda posibilidad, que veo en conjunto más congruente con el pensamiento global de un Pablo judío y practicante, aunque debe confesarse que el v. 6 es difícil. No es lo mismo en griego ser in eikôn, una “imagen” de Dios, que “existir en forma de” (griego en morphéi theoû hypárchein) de Dios, que apunta hacia la unidad de forma y sustancia. Estaríamos en uno de los casos difíciles de imprecisión retórica en los que Pablo, que está pensando siempre en el Cristo celestial, retroproyecta poéticamente al Jesús humano cualidades divinas, como en 1 Cor 10,4 y 15,45-49.

Sea cual fuere la interpretación que se adopte, la lección moral del himno es clara: los que viven en Cristo no deben aferrarse a su situación de privilegiados (por su llamada y su fe), sino ser humildes entre sí como esclavos de Dios, obedientes a Él hasta la muerte si es preciso, como Cristo. Recibirán luego una espléndida recompensa. La identidad cristiana hasta la parusía se forma por medio de la imitación de Mesías.

Pregunta:
.
Mi pregunta es concerniente a los calvinistas. Ellos dicen que en Efesios 1 y Romanos 8 la palabra que se utiliza para "predestinacion" es "proorizo" . Y aunque estoy de acuerdo con eso tengo mis dudas sobre si en realidad "proorizo" significa "predestinacion". ¿Cuál es en realidad el significado de la palabra en griego "proorizo". Estaré agradecido por su ayuda.

Respuesta:

Voy a dejar de lado Efesios 1,5.11, que es de un discípulo de Pablo, y que en general comenta y precisa Colosenses, y me concentraré en Romanos 8,29.30, que es genuinamente paulina. Mi traducción es. “Y a los que predestinó (griego proórisen) a ésos también los llamó; y a los que llamó los justificó; a los que justificó, a ésos también los glorificó”. Hóros en griego significa “límite”, “término” (de ahí viene el vocablo “horizonte”= el límite o término de nuestra vista, que parece como una raya detrás de la cual no vemos más); y el preverbio pro- significa como el castellano pre- : lo anterior lo previo. Por tanto, “Dios puso límites previos a algo, en esta caso a una llamada, destinada a la justificación (= declaración de un hombre antes pecador como justo delante del triobunad divino), y los glorificó (= pasada la existencia terrena, vivirán una vida de gloria, participando de la gloria divina, en el paraíso).

Personalmente creo que Pablo defendía la predestinación divina. Pero a la vez (contradictoriamente desde nuestro punto de vista) defendía la libertad humana de rechazar la llamada = Flp 3,12-14, Pablo sostiene que la llamada de Dios incita a vivir y comportarse de tal modo (según la ley del Mesías) que se consuma la elección/llamada: “No que lo haya ya conseguido o que sea ya perfecto, sino que sigo persiguiéndolo por si consigo alcanzarlo, en cuanto que yo mismo he sido alcanzado por Cristo Jesús. 13 Hermanos, yo mismo no creo haberlo alcanzado todavía. Pero una cosa: olvidándome de lo que dejé atrás, me estiro y me lanzo hacia el objetivo, 14 y corro hacia el galardón de la llamada de Dios, desde lo alto en Cristo Jesús”.

Espero que dentro de poco, a lo largo del ms de mayo 2015, vea la luz mi “Guía para entender a Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino, Edit. Trotta, Madrid, donde en una “Aclaración” trato el problema de la “llamada, elección y predestinación”.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Domingo, 26 de Abril 2015
Conversaciones con el biblista Josep Rius-Camps (576)
Escribe Antonio Piñero

Tengo que confesar que he acabado entusiasmado con este libro. Hay partes que les he leído dos veces y en conjunto me ha parecido tan interesante como el relato de las aventuras de un héroe nada común. Y como Josep se define a sí mismo, entre otras cosas, como un detective dentro de la ciencia filológica bíblica, el relato de su vida me parece que se adecúa perfectamente a esta definición. Como conozco a Rius Camps desde hace décadas y siempre lo he admirado mucho, aunque en las reseñas de sus obras le hay puesto a veces ciertas pegas, hago esta reseña desde la admiración, pero no por ello a ojos ciegas. Por eso me dolió mucho que a la presentación que se hizo en público en Madrid, organizada por José Manuel Vidal, director de “Religiondigital”, y a pesar de la repetida propaganda que se hizo, no fueran más que unas quince o veinte personas. Y la mayoría catalanas, por lo que oí hablar. Además el formato de esa presentación, como si la obra de Rius Camps fuese una tesis doctoral, cuya brillantez se da por supuesta, pero a la que hay que poner “pegas” ante todo, no sé si fue muy acertada.

Una pena lo de la falta de público. Porque el contacto con los grandes hombres enriquece muchísimo. Y además el libro está en castellano, no hay barrera lingüística alguna. No sé si la “gente nueva” considera ya poco atractivo el trabajo filológico serio, o si hay –además— un divorcio entre los catalanes y el resto de los españoles, que explique un cierto desinterés. No lo sé. Es este un terreno complicado, pero –digo lo que siento— si los “mesetarios” consideráramos la lengua catalana como totalmente nuestra, y aprendiéramos en la escuela aunque fueran los rudimentos de ella, y si interiorizáramos más la idea no de “España”, sino de “las Españas”, parte de los problemas de entendimiento desaparecerían. Lo escrito en catalán es nuestro. Y a la inversa, si los catalanes consideraran la lengua y cultura castellana como totalmente suya, sería difícil de entender eso del “divorcio de sentimientos” y el alejamiento afectivo entre “castellanos” y catalanes”.

Y volviendo al libro: me ha gustado mucho porque en Rius Camps veo al científico insobornable, totalmente en busca de lo que cree más acertado; un científico que no se deja acogotar por la presión de los “grandes” teólogos o filólogos del pasado, que trabaja directamente sobre los textos, que se toma todo el tiempo posible, sin prisas para realizar un trabajo bien hecho. Recuerdo a este propósito una conversación con Josep Montserrat (del que hace poco reseñé su libro “¿Quién mató a Jesús? La patraña del pueblo deicida”) sobre Rius Camps y su tarea en la interpretación de la Literatura Pseudoclementina. El tema lo había sacado yo porque estaba ponderando ante Josep un largo artículo de Rius Camps en la Revista Catalana de 1975, sobre Las Pseudo Clementinas cuya fotocopia no encontraba ya entre mis libros, en donde planteaba una nueva interpretación de esta literatura, y donde Rius rebatía punto por punto la interpretación “canónica” en Alemania de esta obra, complejísima e interesante, hecha por Georg Strecker de la Universidad de Tubinga, y que era aceptada por la mayoría.

Me contaba Montserrat lo admirado que él estaba cuando vio el fichero, o índice de vocablos, hecho manualmente, compuesto de miles de fichas metidas en cajas de zapatos, confeccionado por Rius, y gracias al cual pudo rebatir la teoría interpretativa de Strecker. Y con éxito. A mí por lo menos me ha convencido, aunque aseguro que yo dudaba, ya mucho antes, de las hipótesis de Strecker. La contribución de Rius será sin duda importante a la edición científica del último volumen (el cuarto) de los Hechos apócrifos de los apóstoles, que estamos preparando Gonzalo del Cerro y yo para la B.A.C.

Yo recordaba a Montserrat cómo había visto el Nuevo Testamento griego de Rius (y también una edición de las cartas de Ignacio de Antioquía) donde todo él se veía subrayado con diversos colores, como dividido por temas. Nada de ir a la bibliografía primero y dejarse influenciar por ella. Primero a los textos originales y leérselos tantas veces cuantas sean necesarias para casi aprendérselos de memoria en griego. También hablamos de la aportación de Rius Camps en el campo de la edición e interpretación de la mencionada obra de Ignacio de Antioquía (la fecha de composición del corpus actual sigue siendo insegura). Creo que la obra de Rius ha dejado en claro que no puede admitirse como auténtico todo el corpus ignaciano. Y que hay que andarse con cuidado. De las siete cartas más menos la mitad pueden ser auténticas y las otras son falsas o interpoladas.

Y continué la conversación con Montserrat admirando el trabajo previo de Rius sobre el Códice Bezae Cantabrigensis (manuscrito D), antes de sus grandes obras sobre él, que a lo largo de decenios había hecho este incansable detective de la ciencia estudiando una por una las variantes de ese códice, y como el fruto de su tarea infatigable (un enorme monto de artículos técnicos sobre cada una de las variantes publicados en la revista Filología Neotestamentaria) había causado mi admiración durante años. El fruto de esta tarea ha sido el comentario en 4 volúmenes a los Hechos de los apóstoles, también aparecido en inglés, y su edición conjunta de Lucas/Hechos.

A este respecto Rius acepta, naturalmente, la tesis de un autor único de la doble obra, pero que no es éste el Lucas clásico, sino otro personaje de la sociedad jerusalemita, un maestro judío, que dedica la obra al sumo sacerdote Teófilo para explicarle como es la “secta” (“opinión teológica”, griego haíresis, acerca de Jesús como mesías) a un personaje tan importante cono Teófilo, hijo de Anás y cuñado de Caifás. Esta última obra está hecha, así como el Comentario a Hechos, en colaboración con Jenny Red-Heimerdinger, biblista británica.

Y finalmente hablamos los dos, Montserrat y yo, del libro de Rius sobre Marcos (cuya reseña publiqué en este Blog) con sus luces y sus sombras. Que se admita o no que sean exactamente tres ediciones como Rius propone es harina de otro costal. Pero que ciertamente el núcleo de su tesis es acertado se indica en el hecho de que me parece indudable que el “Evangelio de Marcos” que leemos no es la primera edición que salió de la pluma de su autor.

Y ahora me voy a permitir transcribir lo que aparece escrito en la contracubierta del libro, porque me parece que no podría decirlo yo mejor con mis propias palabras. En lo que sigue se indica qué significa este interesantísimo volumen: “Brillantez intelectual, profundidad espiritual, riqueza discursiva, calidez humana, son algunos de los rasgos que permiten caracterizar, por simple aproximación, un carisma imposible de explicar con palabras: el del teólogo, patrólogo y biblista Josep Rius-Camps. Erudito apasionado, destaca por la originalidad y osadía de sus aportaciones en los ámbitos bíblico y patrístico.

En este libro, Josep Rius Camps explica no solamente los resultados de sus investigaciones, sino la manera como lo ha logrado. Encontramos también el relato de una vida nada convencional (estudios normales de bachillerato; formación en un seminario, estudios de teología en Roma y en Alemania, docencia en ese país, retorno a Cataluña, instalación en una ermita cercana a Barcelona…) así como intuiciones en torno a temas (filosóficos, teológicos, de la vida en general…) que no son objeto de investigaciones académicas, pero sí de sus inquietudes, digamos “existenciales”.

El libro sorprende por la profundidad de los intereses sustanciales de Josep Rius Camps y por los episodios desconocidos de su vida, constituida no solamente por hechos exteriores, sino también por acontecimiento muy importantes de carácter interior”.

Y, por parte no tengo nada más que decir que felicitar muy cordialmente a Ignasi Moreta, el director de la Editorial Fragmenta que edita el libro, por esta idea tan fecunda y tan apasionante, como es acercarse a la vida de quien es y ha sido verdaderamente importante en la vida cultural y religiosa de este país y que ha influido, y mucho, en nosotros.

He aquí la ficha completa y seguida del libro: Ignasi Moreta, “Conversaciones con el biblista Josep Rius-Camps”, Fragmenta Editorial, 978-84- 15518-06-8, 252 pp. El original fue editado en catalán y la versión castellana es del mismo Ignasi Moreta, con revisión de Josep Rius Camps.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com



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Para los residentes en Madrid

Por si alguien tiene interés, os aviso de que
Hoy sábado 25 de abril de 2015, pronunciaré una conferencia con el título

“Los milagros de Jesús. Perspectiva histórica”

en el Museo de Ciencias Esotéricas de la calle HERMOSILLA 95 bajo, Madrid.

Hora: 13.00 (es un poco rara, pero ahora los datos son correctos).


Saludos
Jueves, 23 de Abril 2015
Escribe Antonio Piñero

A propósito de mi postal “Compartir” nº 80 de 15 de Marzo 2015, se me formuló esta pregunta: “Usted como experto en griego, en el evangelio de juan concretamente en 1:1 en casi todas las biblias se traduce\"Juan 1:1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. ¿es correcta esta traducción? o en vez de era DIOS, se traduce era un dios,como lo traduce la traducción del nuevo mundo, y quisiera saber si hay otras biblias que la traducen igual que los testigos de jehová.

Respondí: “Una buena traducción es la siguiente: “Al principio existía la Palabra, la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios”. No se puede traducir era “un dios” porque el segundo “Dios”, que es el primero (pero el orden aquí no importa) en la frase griega es un predicado de una frase copulativa, y el predicado no lleva artículo. Traducir “un dios” (sic) creo que es un disparate en un texto totalmente judío que en el fondo es un midrás (un comentario) a Génesis 1,1. Y si hay otras Biblias que las traducen como la de los “Testigos de Jehová”, a la verdad no lo sé, porque no me he puesto a comparar otras traducciones a este versículo de momento, y a la verdad creo que esa tarea es poco interesante. Mucho más provechoso es leer un buen comentario al Evangelio de Juan, como el de Raymond E. Brown, traducido por la Editorial Verbo Divino, y ahí encontrará eso y mucho más.

Réplica de un lector:


Y es Usted experto???.


Pues un simple copy paste le bastaria para saber que otras traducciones tambein lo vierten como un dios y no como Dios 1808: “y la palabra era un dios” (The New Testament in an Improved Version, Upon the Basis
of Archbishop Newcome’s New Translation: With a Corrected Text). 1864: “y un
dios era la Palabra” (The Emphatic Diaglott, lectura interlineal, por Benjamin
Wilson). 1928: “y la Palabra era un ser divino” (La Bible du Centenaire,
L’Evangile selon Jean, por Maurice Goguel). 1935: “y la Palabra era
divino” (The Bible—An American Translation, por J. M. P. Smith y
E. J. Goodspeed). 1946: “y de género divino era la Palabra” (Das Neue
Testament, por Ludwig Thimme). 1958: “y la Palabra era un Dios” (The New
Testament, por James L. Tomanek). 1963: “y la Palabra era un dios”
(Traducción del Nuevo Mundo de las Escrituras Griegas Cristianas). 1975: “y
un dios (o: de género divino) era la Palabra” (Das Evangelium nach Johannes,
por Siegfried Schulz). 1978: “y de género parecido a Dios era el Logos”
(Das Evangelium nach Johannes, por Johannes Schneider).

Respecto a la versión copta, el mismo crítico escribe

Copto sahídico. El copto se hablaba en Egipto durante los siglos
inmediatamente posteriores al ministerio terrestre de Jesús, y el sahídico era
un dialecto literario de dicho idioma. Hablando sobre las traducciones bíblicas
más antiguas en copto, cierta obra especializada señala: “Como la LXX
[Septuaginta] y el NT [Nuevo Testamento] se tradujeron al copto durante el siglo
III, la versión en esta lengua está basada en mms. gr. [manuscritos griegos]
mucho más antiguos que la inmensa mayoría de los testimonios existentes”
(The Anchor Bible Dictionary).

Hay dos razones por las que el texto en copto
sahídico resulta tan destacable. En primer lugar, como ya se ha indicado,
porque revela la forma en que se entendía este versículo antes del siglo IV,
que es cuando se adoptó oficialmente la doctrina de la Trinidad. Y en segundo
lugar, porque la gramática copta es relativamente parecida a la de algunos
idiomas modernos —como el inglés y el español— en el uso de los artículos
indefinidos. ¿Y qué tiene esto de importante? Pues bien, las traducciones
más antiguas de las Escrituras Griegas Cristianas se realizaron en siríaco,
latín y copto. Y aunque el siríaco y el latín no contaban con un artículo
indefinido (al igual que el griego de aquel tiempo), el copto sí lo tenía.


Lo que es más, el erudito Thomas Lambdin explica: “El empleo de los
artículos coptos, tanto el definido como el indefinido, se corresponde
estrechamente con el uso de los artículos en inglés” (Introduction to
Sahidic Coptic). Y en líneas generales puede decirse lo mismo del español.
Así pues, en la traducción de las Escrituras Griegas en copto podemos
descubrir datos relevantes sobre cómo se entendía entonces Juan 1:1. ¿Y qué
hallamos? Que la parte final de este versículo incluye el artículo indefinido,
por lo que se lee de este modo: “Y la Palabra era un dios”. Sin duda,
aquellos traductores comprendían que las palabras de Juan 1:1 no indicaban que
Jesús fuera Dios. En efecto, la Palabra era “un dios” (es decir, un ser
divino), y no el Dios todopoderoso. Puede revisar el papiro ; PAPIRO CHESTER
BEATTY-813



E inmediatamente, antes de que yo respondiera, un lector muy atento, y estudioso de nuestros temas me escribe:


Recientemente he leído un artículo suyo donde, respondiendo a algunas preguntas, hace referencia al evangelio de Juan 1:1, y la Traducción del Nuevo Mundo.

He recopilado alguna información a este respecto que desearía compartir con usted para mostrarle porqué dicha traducción utiliza la expresión;

"En [el] principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios" (Juan 1:1)

Primera cuestión

En primer lugar, hay que tener en cuenta que el Evangelio de Juan fue escrito en griego koiné (común) y que este idioma tiene normas específicas sobre el uso del artículo definido. El biblista Archibald Thomas Robertson explica que cuando el sujeto y el predicado llevan artículo, significa que “ambos son definidos y se los considera idénticos, la misma cosa; por tanto, son intercambiables”. Él pone como ejemplo Mateo 13:38, donde leemos: “El campo [en griego, ho agrós] es el mundo [en griego, ho kósmos]”. Gracias a la gramática, comprendemos que aquí el mundo también es el campo.

Pero ¿qué ocurre si el sujeto tiene un artículo definido, pero el predicado no lo tiene, como es el caso de Juan 1:1? Hablando precisamente sobre ese versículo, el especialista James Allen Hewett destaca lo siguiente: “En esa construcción, el sujeto y el predicado no son lo mismo, ni idénticos, ni equivalentes, ni nada por el estilo”.

Para ilustrar esta idea, este erudito cita 1 Juan 1:5, donde se dice que “Dios es luz”. En griego, la palabra “Dios” aparece como ho theós, es decir, con el artículo definido. Sin embargo, la palabra para “luz” (fos) no va precedida de ningún artículo. ¿Qué indica esto? Hewett señala: “Siempre puede decirse que Dios es luz, pero no que la luz es Dios”. Hallamos ejemplos parecidos en Juan 4:24 (“Dios es un Espíritu”) y en 1 Juan 4:16 (“Dios es amor”). En ambos casos, los sujetos tienen en griego un artículo definido, pero los términos “Espíritu” y “amor” no lo tienen. Por tanto, los sujetos y los predicados no son intercambiables; dichos versículos no pueden significar que “el Espíritu es Dios” ni que “el amor es Dios”.

Segunda cuestion

Muchos helenistas y traductores de la Biblia concuerdan en que Juan 1:1 no pretende revelar la identidad de “la Palabra”, sino resaltar una de sus cualidades. El Comentario al Nuevo Testamento, de William Barclay, explica: “Cuando no se usa el artículo determinado con un nombre, ese nombre se usa como adjetivo. Juan no dijo [...] que Jesús es el mismo que Dios, sino que Jesús es lo mismo que Dios” (cursivas del autor). En la misma línea, Jason David BeDuhn, especialista en temas religiosos, señala: “En griego, si en una oración como la de Juan 1:1c no se le pone el artículo a la palabra theós, los lectores entenderán que se refiere a ‘un dios’. [...] La ausencia del artículo hace que entre theós y ho theós haya una diferencia tan clara como entre ‘un dios’ y ‘Dios’”. Y añade: “En Juan 1:1, la Palabra no es el Dios todopoderoso, sino un dios, es decir, un ser divino”. En la obra Juan. Texto y Comentario, de Juan Mateos (traductor de laNueva Biblia Española) en colaboración con Juan Barreto, se dice algo semejante sobre Juan 1:1, 2: “De los tres casos que aparece en estos [versículos] el término ‘Dios’, la primera y la tercera lleva[n] artículo determinado (el Dios); la segunda, no lo lleva (un Dios, un ser divino)”. En su Análisis Gramatical del Griego del Nuevo Testamento, el erudito católico Max Zerwick señala: “‘La Palabra era divina’, pred[icado] sin art[ículo], insiste sobre la naturaleza de la Palabra”. Y la obra protestante Clave Lingüística del Nuevo Testamento Griego ofrece la misma explicación.


¿Cuál es la forma correcta de traducirlo? Tanto la gramática griega como el contexto apuntan claramente a que la solución de la Traducción del Nuevo Mundo —“la Palabra era un dios”— es acertada, y a que “la Palabra” no es el “Dios” al que se hace referencia justo antes. Con todo, como el griego del siglo I no tenía artículo indefinido (un, una, unos y unas), hay quienes sostienen un punto de vista diferente. Por tal razón nos interesa consultar una antigua versión escrita en una lengua que se hablaba en los primeros siglos de nuestra era.

Nos referimos al copto sahídico. El copto se hablaba en Egipto durante los siglos inmediatamente posteriores al ministerio terrestre de Jesús, y el sahídico era un dialecto literario de dicho idioma. Hablando sobre las traducciones bíblicas más antiguas en copto, cierta obra especializada señala: “Como la LXX [Septuaginta] y el NT [Nuevo Testamento] se tradujeron al copto durante el siglo III, la versión en esta lengua está basada en mms. gr. [manuscritos griegos] mucho más antiguos que la inmensa mayoría de los testimonios existentes” (The Anchor Bible Dictionary).

Hay dos razones por las que el texto en copto sahídico resulta tan destacable. En primer lugar, como ya se ha indicado, porque revela la forma en que se entendía este versículo antes del siglo IV, que es cuando se adoptó oficialmente la doctrina de la Trinidad. Y en segundo lugar, porque la gramática copta es relativamente parecida a la de algunos idiomas modernos —como el inglés y el español— en el uso de los artículos indefinidos. ¿Y qué tiene esto de importante? Pues bien, las traducciones más antiguas de las Escrituras Griegas Cristianas se realizaron en siríaco, latín y copto. Y aunque el siríaco y el latín no contaban con un artículo indefinido (al igual que el griego de aquel tiempo), el copto sí lo tenía. Lo que es más, el erudito Thomas Lambdin explica: “El empleo de los artículos coptos, tanto el definido como el indefinido, se corresponde estrechamente con el uso de los artículos en inglés” (Introduction to Sahidic Coptic). Y en líneas generales puede decirse lo mismo del español.

Así pues, en la traducción de las Escrituras Griegas en copto podemos descubrir datos relevantes sobre cómo se entendía entonces Juan 1:1. ¿Y qué hallamos? Que la parte final de este versículo incluye el artículo indefinido, por lo que se lee de este modo: “Y la Palabra era un dios”. Sin duda, aquellos traductores comprendían que las palabras de Juan 1:1 no indicaban que Jesús fuera Dios. En efecto, la Palabra era “un dios” (es decir, un ser divino), y no el Dios todopoderoso.


Por ejemplo, veamos lo que escribió Juan más adelante, en el capítulo 1, versículo 18: “A Dios [Todopoderoso] ningún hombre lo ha visto jamás”. Sin embargo, algunos seres humanos sí vieron al Hijo de Dios, Jesús, pues Juan dice: “La Palabra [Jesús] se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria” (Juan 1:14, BJL). Entonces, ¿cómo puede decirse que el Hijo sea parte del Dios todopoderoso? Además, Juan señala que la Palabra estaba “junto a Dios”. ¿Cómo es posible que alguien esté junto a otro ser, y que a la vez sea ese mismo ser? Además, en Juan 17:3 vemos que Jesús establece una clara distinción entre él y su Padre celestial, al que llama “el único Dios verdadero”. Y casi al final de su Evangelio, Juan hace el siguiente resumen: “Estas [cosas] han sido escritas para que ustedes crean que Jesús es el Cristo [y] el Hijo de Dios” (Juan 20:31). Observamos que en este versículo no se dice que Jesús es Dios, sino el Hijo de Dios. Todos estos datos que añade el Evangelio de Juan muestran cómo debemos entender Juan 1:1. La Palabra, es decir, Jesús, es un “dios”, o sea, un ser que tiene una elevada posición, pero que no es igual al Dios todopoderoso.

Si este versículo se interpretara como que Jesús es el Dios todopoderoso, estaría contradiciendo la declaración anterior: “La Palabra estaba junto a Dios”. Alguien que está “junto a” otra persona no puede ser al mismo tiempo la persona a la que acompaña. Por esa razón, un buen número de versiones de la Biblia en diversos idiomas hacen una distinción, dejando claro que la Palabra no era el Dios todopoderoso. Por ejemplo, algunos biblistas ofrecen las siguientes lecturas de este pasaje: “Un ser divino era el Proyecto”, “la Palabra era divina” y “dios era la Palabra”.

Ciertos versículos de la Biblia que en griego utilizan una construcción similar a la de Juan 1:1 usan la expresión “un dios”, con minúscula. Por ejemplo, refiriéndose a Herodes Agripa I, la multitud exclamó: “¡Es un diosel que habla[!]”. Y cuando Pablo sobrevivió a la picadura de una serpiente venenosa, la gente empezó a llamarlo “un dios” (Hechos 12:22; 28:3-6,BJL). Así pues, referirse a la Palabra, no como Dios, sino como “un dios”, está en armonía tanto con la gramática griega como con las enseñanzas bíblicas (Juan 1:1).

Hay que tener en cuenta el modo en que Juan identificó a “la Palabra” en el primer capítulo de su Evangelio. “La Palabra vino a ser carne y residió entre nosotros —escribió—, y tuvimos una vista de su gloria, gloria como la que pertenece [no a Dios, sino] a un hijo unigénito de parte de un padre.” De modo que “la Palabra”, que vino a ser carne, vivió en la Tierra como el hombre Jesús y fue vista por la gente. Por lo tanto, la Palabra no puede haber sido el Todopoderoso, respecto a quien Juan dice: “A Dios ningún hombre lo ha visto jamás” (Juan 1:14, 18).

Algunos dicen que Juan 1:1 [“en el principio era la palabra”] nos presenta con una segunda persona quien existe antes de su concepción. Si este argumento fuese verdad, entonces el apóstol Juan estaría contradiciendo el resto del NT. El Jesús de Mateo y Lucas claramente sostienen una concepción y nacimiento terrenal, meses después que su primo, Juan el bautista, y no “eternamente engendrado”.

Juan no escribe: “en el principio era el hijo de Dios” o “en el principio era Jesús”. Lo que está escrito es: “en el principio era lapalabra”, y “palabra” [logos] no es en mayúscula [como si se estuviera refiriéndose a un ser humano]. Por lo tanto, no es correcto traducir lo siguiente como que “todas las cosas fueron hechas a través de él”. Esta traducción inapropiadamente nos lleva a creer en la “palabra” como una segunda persona divina, en vez del plan omente de Dios. Ocho traducciones de koiné griego original, antes del Latín Vulgata [de cual proviene la RV], no leen así. Este versículo aparece como “todas las cosas fueron hechas a través de ese [o este]”, ya que la palabra logos gramáticamente es neutro.
La “palabra” [logos] conlleva el sentido de un plan o propósito.

Respuesta:

Agradezco estos extensos correos. Naturalmente no conocía algunos autores, pero la inmensa mayoría, sí. Y conozco también su pensamiento global subyacente.


Las explicaciones sobre el griego koiné y la importancia de las versiones antiguas son absolutamente elementales y no hay discusión. Sí puede haberla en su elenco de autoridades.


Si se traduce "un ser divino", la versión española sería más aceptable.


Pero la versión "En [el] principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios", me parece un español altamente equívoco y mal entendible por la mayoría.


Así como se presta a un enorme equívoco equiparar el pensamiento del autor del Prólogo, a lo que la gente entendía por "un dios" cuando se dirigía a Herodes Agripa I, intentando así aclarar qué debe entenderse por "un dios" y como esta expresión no es equiparable a "Dios".


Como las diferencias entre la Divinidad trascendente y su Palabra, Hijo, etc. como se la denomina entre los antiguos, eran evidentes para todos los pensadores de la época, dirigir su artillería contra una intelección trinitaria de esa frase --como si yo, o cualquier otro pudiera entender que el Logos y Dios son idénticos en todo-- me parece fuera de lugar: nadie lo entendía así en la Antigüedad.


Por tanto, me parece muchísimo mejor traducir como propongo y (en caso de publicación, como es este) aclarar el significado en nota.


Y lo importante es destacar entre los evangelistas, en algún aspecto todos dependientes del pensamiento paulino, el grado de intensidad en la participación de la divinidad por parte de Jesús, creciente entre los evangelistas, con el que cada uno de ellos trata de aclarar qué idea subyacente albergaba sobre la divinidad de Jesús.


Y respecto a loss últimos párrafos: naturalmente que el Evangelio de Juan corrige a lo evangelistas anteriores. Todos lo hacen y cada evangelio es una enmienda al anterior. De lo contrario no se habrían compuesto y publicado.


Hay cuatro, al menos cuatro, (no menciono aquí la cristología angélica es en realidad un ángel que se trasluce en Hebreos) cristologías contradictorias en el Nuevo Testamento:


• (Teóricos discursos de Pedro en Hch 2 y de Pablo en Romanos 1,3ss): Jesús es un mero hombre, un profeta, y es adoptado como “hijo de Dios” solo tras su resurrección. Allí es confirmado en su función de mesías y señor.


• Evangelio de Marcos: Jesús es adoptado como “hijo” antes de la resurrección, en el bautismo: Mc 1,11


• Evangelios de Mateo / Lucas. Jesús es hijo de Dios antes de su vida pública: lo es en el momento de su concepción maravillosa. Aquí no hay encarnación: Mt 1-2 y Lc 1-2


• El Logos es una hipóstasis divina (midrás a Gn 1,1ss) y existe antes de la creación del mundo, al igual que la Sabiduría divina. Ese Logos se encarna en un cuerpo mortal (estrictamente no importa nada su origen). Sí hay encarnación. Ese Logos-Jesús- Salvador-Revelador orov¡clama su “unidad” con el Padre antes de la creación el mundo.


Estas cristologías no son estrictamente coordinables entre sí y son en realidad contradictorias. Denotan un impulso entre los autores del Nuevo Testamento de adelantar en el tiempo el momento en el que un ser humano es declarado “hijo” (entiéndase como se entienda esta filiación, jamás explicada claramente en el Nuevo Testamento).


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com



Jueves, 23 de Abril 2015
Escribe Antonio Piñero

Pregunta:


Quiero hacerle dos preguntas:

a- ¿Qué tan cierto es el hecho de que el obispo Eusebio de Cesarea fue el descubridor del llamado “Testimonio Flaviano” y si es así fue él quien lo redactó totalmente o realizó añadidos apologéticos de la figura de Jesús? Tengo entendido que los padres de la Iglesia Cristiana anteriores a él y demás personajes que dejaron textos cristianos no mencionaron a dicho testimonio como prueba de la existencia del personaje de Jesús.

b- ¿Dónde considera que fue el lugar exacto o aproximado donde fueron escritos los Evangelios, en especial los Canónicos? Algunos autores sostienen que los Evangelios, como en el caso de los Canónicos, no fueron redactados en tierras hebreas debido a los errores e inexactitudes geográficas que poseen y que el origen de dichos escritos no fue en Palestina precisamente sino en otro sitio, por poner un ejemplo, en la ciudad egipcia de Alejandría y sus alrededores.
Saludos.-

Respuesta:


Respecto a 1. No es absoluto cierto. El Testimonio Flaviano está en los manuscritos de F. Josefo y corresponde a su obra las “Antigüedades de los judíos” XVIII 64ss , aunque haya sido interpolado por los escribas cristianos. Es cierto que Eusebio fue el primero en llamar la atención sobre él. Pero Orígenes ya conocía a Josefo, aunque no mencione el Testimonio, según creo.

Todo esto lo tiene en John P. Meier, “Un judío marginal”, tomo I Editorial Verbo Divino Estella, España (vea web)

2: Todas sus preguntas no tienen una respuesta exacta. Sencillamente no se sabe. Se deduce por el contenido de los Evangelios.

Tiene Usted información abundante en cualquier “Introducción al Nuevo Testamento” (por ejemplo, la de R. E. Brown de Edit Trotta), o bien en mi “Guía para entender el Nuevo Testamento”, de la misma Edit. (vea pág. Web). Además hay versión electrónica.



Pr.:


Hace poco he estado leyendo acerca de la posibilidad de que el Cristianismo fuese realmente una invención creada en tiempos de Constantino. Esta idea me inquieta mucho ya que soy cristiano. He estado intentando documentarme por mi cuenta, pero el resultado sólo ha conseguido confundirme mucho más. A fin de formarme una opinión más fundada sobre el tema, me animé a escribirle. Soy consciente de que para intentar ilustrarme sobre el asunto sería necesaria un nivel de pericia de conocimiento histórico del que no cuento. En esta situación me doy cuenta del gran lujo que es contar con expertos como usted en nuestro país. Le agradecería mucho si en alguno de las futuras entradas de su blog pudiese abordar este tema que le expuse al principio. Estoy seguro que nos resultaría muy interesante a muchos de sus lectores. Concretando mejor los aspectos de mi cuestión: -¿Sería plausible que el Cristianismo como religión institucionalizada no fuese más que una creación política para intentar controlar mejor a la población de un vasto imperio que contaba ya con múltiples elementos internos y externos que lo desestabilizaban? -¿Sería posible que, en el afán anteriormente expuesto, se intentase crear una \"superreligión\" que aunara elementos de cultos paganos y de creencia cristiana en una sola religión, con el propósito de cohesionar el imperio y de asimilar socialmente elementos subversivos como podían ser los cristianos? -¿Hasta qué punto el Cristianismo es algo original y no una copia de muchos de ritos y simbología de otros cultos paganos anteriores como los cultos mitraicos? He leído que la ceremonia cristiana de la Eucaristía puede estar basada no en una anécdota real de la vida de Jesús, sino en ritos que se realizaban con anterioridad en otras religiones, como el sacrificio de Mitra hiriendo al toro y la sangre derramada por éste. Don Antonio, le agradezco de antemano su ayuda en esta cuestión y quiero dejar patente aquí el profundo respeto y admiración por la labor que ha estado usted haciendo durante años para acercanos a todos la figura de Jesús desde una perspectiva histórica. Muchas gracias.

R.:


Puede Usted tranquilizarse porque todas esas hipótesis son burdas e ignorantísimas. A pesar de mi agnosticismo y escepticismo, veo con enorme claridad que esas ideas son sencillamente fruto de la ignorancia interesada.

Tiene Usted dos respuestas cumplidas:
Una en mi obra “Guía para entender el Nuevo Testamento” = los orígenes del cristianismo están ahí, si entiende históricamente bien , 4ª edic. Edit. Trotta, Madrid 2011.

Una crítica serena y amplia a esas tonterías en mi obra “Jesús y las mujeres” reed. de la Editorial Trotta, también 2014.



Pr. :



Mi consulta es la siguiente: He consultado su bibliografía (de la cual tengo los Evangelios Apócrifos) y no he encontrado una Biblia. Estoy interesado en leerla -y si está comentada, mejor- pero no sé qué edición ni qué traducción me puede convenir. Escuché hace tiempo que la traducción más fiel era una que comenzaba refiriéndose a "los Dioses" en lugar de a "Dios", pero no sé si es correcto.
Le agradecería enormemente me sugiriera alguna en concreto, ya sea en este mismo correo o a todos los oyentes en el programa.


R.:


En lo que respecta las Biblias no suele haber problema hoy, en las ediciones serias, respecto al texto. Suele traducirse bien. Lo importante son las introducciones y las notas a las obras.

Respecto al Antiguo Testamento, le recomiendo lo que tantas veces he escrito: la Biblia de Cantera-Iglesias de la Editorial B.A. C. y respecto al Nuevo Testamento en conjunto, la Biblia de Jerusalén.

Estamos preparando una edición anotada del Nuevo Testamento en mi grupo, pero no verá la luz hasta 2016, finales, o 2017.



Pr.:


Ya tengo respuesta a la pregunta que le hice y que usted no pudo darme por andar bastante atareado. Parece ser que muletillas como ”pero yo os digo” y “en verdad en verdad os digo” no son en cuanto tales fórmulas de autenticidad que anteceden a una máxima o dicho significativo; sino más bien fórmulas que se utilizaban generalmente en los escritos apocalípticos, que utilizaban o se ponían en boca de «videntes apocalípticos» y cuyo uso en el Nuevo Testamento se desarrolló poco a poco por influjo de los judeo-cristianos de lengua griega, quedando prácticamente limitado a su ámbito. Así por ejemplo puede verse en "pistos" ó "logos" = esta palabra es verdadera’ (Jn 4, 37; Ibíd Ap 3, 14; 21, 15; 22) y en "passim" (en las cartas pastorales). O sea, en cierta medida Jesús tuvo algo de vidente o así lo interpretaron estos relatadores.



R.:


Una observación tan solo: Podría estar de acuerdo con "En verdad en verdad os digo", aunque tiene también tiene otra explicación: la alta conciencia de Jesús como proclamador del Reino de Dios.

Pero no estoy de acuerdo con "Pero yo os digo": son afirmaciones puestas en boca de Jesús por Mateo, puesto que lo considera el mesías, y que el mesías es un nuevo Moisés y por tanto tiene capacidad para cambiar la Ley en época mesiánica. En unos casos la intensifica; en otros, la cambia (divorcio)

Esto afecta especialmente a que los paganos no tengan que observar la ley completa de Moisés = paulinismo. La parte de la Ley específica y temporal, la que afecta a los alimentos y la pureza ritual más la circuncisión no tiene por qué ser observada por los paganos convrtedos a la fe en el Mesías.

Para una mayor aclaración, espere menos de un mes. En ese lapso de tiempo espero que vea la luz mi libro "Guía para entender Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino”, de Editorial Trotta, Madrid, donde trato este problema.

Pr.:

Me remito a Ud, como el experto que es en lenguas clásicas, para ver si me puede iluminar. Quisiera saber si la traducción de la lanzada en el costado es correcta. Como traumatólogo, tengo dudas de que la herida se pudiera producir en el costado y, por lo tanto, quisiera estar seguro de que la traducción de Juan es correcta. Agradecido de antemano por su ipinión, muchas gracias.

R.:

Una “traducción” (que no merece este nombre, pero para que nos entendamos) literal de Evangelio de Juan 19,34 sería: “Pero uno de los soldados con la lanza de él la pleura (sic) perforó”) y salió de inmediato sangre y agua”.

No debe entenderse esta frase al pie de la letra, sino con un sentido profundamente simbólico y relacionándolo con Evangelio Juan 7, 37-38: “El último día de la fiesta, el más solemne, Jesús puesto en pie, gritó: «Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba el que crea en mí», como dice la Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva”. La sangre es la consumación del sacrificio del Hijo, ordenado por el Padre desde toda la eternidad y que restablece la amistad perdida humanidad pecadora – divinidad creadora y ofendida. El agua es símbolo de la sabiduría/espíritu (y también del bautismo, otorgador del Espíritu vivificante) que imparte el Revelador Jesús.
Además es el cumplimiento de dos profecías, de Zacarías 14,8: de Jerusalén fluyen aguas vivas y de Zac 12,10: “Y mirarán al que traspasaron”
Y a esta luz debe verse cualquier cuestión traumatológica que no interesaba al evangelista.

Pr.:
¿Por qué el nacimiento de Jesús se presenta como un nacimiento pobre, sin dinero, como que no tenia nada en este mundo?¿ Algunas fuentes judías dice que José ganaba bien por ser carpintero, no era pobre, el oficio de carpintero tenia buena demanda para esos tiempos?


R.:


Según los presupuestos del evangelista Lucas, José y María se tienen que trasladar desde Nazaret a Belén para censarse. Naturalmente, un carpintero es de clase media baja y no podía tener muchas alegrías económicas.

Según el presupuesto de Mateo, los padres de Jesús vivían ya en Belén y se supone que tendrían su casa.

Los datos no casan entre sí, porque son tradiciones diferentes.

Si había demanda o no en Nazaret o Séforis o Tiberíades de buenos carpinteros, nada sbamos de cierto. Pero suponemos que sí habría.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Miércoles, 22 de Abril 2015
Escribe Antonio Piñero


Pregunta:


Me gustaría saber si la Iglesia Católica fue realmente la que compiló la Biblia, y si es así, ¿cómo puedo comprobarlo? Muchas gracias de antemano.



Respuesta:


Una pregunta como la suya supone de respuesta la escritura de un tratado sobre “Cómo y por qué se formó el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento”. Se han escrito muchos libros sobre ello.
Le recomiendo que lea, supongo que hay versión electrónica, el libro editado por mí:


Los libros sagrados en las grandes religiones: judaísmo, cristianismo, islam, hinduismo y budismo. Los fundamentalismos, El Almendro, Córdoba, 2007, 298 pp. ISBN 978-84-8005-107-1. Editado junto con J. Peláez. Para el Nuevo Testamento es interesante el capítulo “Cómo y porqué se formó el canon del Nuevo Testamento”, pp. 177-210.

En síntesis: el Antiguo Testamento se formó durante unos 9 siglos de reunión de textos legales, historias y leyendas del pueblo de Israel (desde el reinado del rey Josías en el siglo VII a.C. hasta la proclamación del canon en algún momento del siglo II d.C. por los rabinos. Los cristianos no siguieron este canon hebreo y recogieron la misma Biblia, pero en su versión griega que tenía unos 7 libros más).


El Nuevo Testamento empieza a formarse tras la muerte de Jesús con la recogida de material oral y escrito sobre su persona. Luego vino Pablo de Tarso con sus cartas. Luego los evangelistas y finalmente el resto de todos los autores del Nuevo Testamento. Hasta 27 libros.


El canon empieza a formarse entre las iglesias paulinas a inicios del siglo II y se conforma a finales de ese siglo en su mayoría. Pero tarda un par de siglos más en formarse definitivamente (hasta finales del siglo IV, tanto en Oriente como en Occidente).


La declaración oficial del canon bíblico entre los católicos no se hizo hasta el Concilio de Trento, hacia 1568)


La comprobación de que esto es así consta de infinidad de documentos que ha recogido la historia a partir de finales del siglo II y que usted tendría que leer.

Pregunta:


Quisiera su opinion sobre la obra en tres tomos de Daniel Rops.El pueblo de la Biblia,Jesus en su tiempo y La iglesia de los apostoles y de los martires. Que opinion tiene del autor?



Respuesta:


Siento defraudarle, pero no sé responder a esta pregunta
Conozco al autor, pero no la he leído.


Supongo que será --a tenor del autor-- una obra de historiografía confesional, en el sentido no peyorativo del término, sino de que tampoco aportaría grandes novedades.


Pr.:


Que significa, de una buena vez por todas....ese pasaje de 1cor " mas cuando venga lo perfecto" ?
Que es lo perfecto? ¿Cual es la explicacion correcta?


R.:


El texto al que Usted se refiere es 1 Cor 13 8-12. Mi traducción es

Desaparecerán las profecías, cesarán las lenguas, desaparecerá la ciencia. 9 Pues en parte conocemos y en parte profetizamos. 10 Cuando venga lo perfecto, desaparecerá lo parcial. 11 Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Cuando me hice varón, eliminé todas las cosas de niño. 12 Pues ahora vemos en un espejo, en enigma; entonces, cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido.

Si considera el contexto y teniendo en cuenta lo que va a hablar Pablo en el capítulo 15, la resurrección, y el reino de Dios y de su Mesías, me parece casi evidente que lo perfecto, es el "estar siempre con el Señor de 1 Tes 4,17: el reino futuro, el paraíso cuya felicidad es ser conocido por Dios, y conocerlo.




P.:


¿Se puede dar una fecha de la primera cita de un texto del nuevo testamento?en otras palabras, ¿Cuál es la fecha de la mas antigua referencia a un evangelio sinóptico? ¿y a cualquier evangelio?



R.:


No se puede, porque en los orígenes del cristianismo todo son hipótesis más o menos razonables. Es posible que la 1 Epístola de Clemente (datable hacia el 96 d.C. tenga citas del material sinóptico (Mateo, en concreto) y de Hebreos, y también la Didaché (datable entre 110-130, igualmente por lo que se refiere al material sinóptico).



Pr.:


Me gustaría preguntarle sobre la muerte de Jesús, y es que si dicen los evangelistas que resucitó al tercer
día, ¿Cómo es que murió viernes y resucitó domingo?



R.:


Esta cuestión se aclara por la manera de contar los judíos. Aunque Jesús haya muerto el viernes hacia las tres de la tarde, se cuenta como un día. Al caer la tarde del viernes, cuando ya no se distingue un hilo blanco de uno negro, como dicen los rabinos empieza el sábado, segundo día, y en la tarde del sábado comienza el primer día de la semana, que más tarde los cristianos de lengua latina llamarían “dies dominica”, día del “dominus” o señor = Jesús.



Pr.:


Los misterios de Jesús (Timothy Freke & Peter Gandy)
Mi pregunta es sencilla. ¿Tiene algún rigor científico esta obra? ¿Que opinión le merece el libro?


R.:

Me han preguntado más veces por esta obra, de lo que deduzco que ha impactado en muchos lectores. Pero siento decirle que no lo he leído. Y me ocurre así con muchos otros libros que no circulan en ámbito académico y que no son considerados científicos por la mayoría de nosotros, independientemente de nuestras creencias personales.


El tiempo es escaso y no podemos perderlo en leer libros que según dicen contienen especulaciones e hipótesis carentes de toda verosimilitud. Discúlpeme por no poder decirle más.



Pr.:


¿ A Ud. no le parece por la evidencia documental, las circunstacias cronológicas y políticas de la época que el "Rey de Reyes " que buscaba Herodes para asesinar era Cesarión y no Jesús ?



R.:


Se me escapa qué suerte de pruebas documentales se refiere Usted para formular esa hipótesis.


En general es totalmente legendaria la idea de que Herodes el Grnade buscaba matar, casi en su lecho de muerte, a un niño del que se decían cosas maravillosas (legendario también ) es una
hipótesis a no tener en cuenta en el ámbito científico.


Cesarión, al ser el hijo de Julio César y de Cleopatra VII había sido asesinado ya en el 4 a.C., fecha de la muerte de Herodes el Grnade. En todo caso debía de ser bastante mayorcito para esa fecha ya que Julio César murió en el 44 a.C.


Pr.:

Tengo una pregunta ¿ por que razon se sitúa el nacimiento de jesus el año 7/6 a.c? Si contamos el paso del tiempo desde el nacimiento de jesus como es posible? Quizás Jesús nació antes del año 0 de la era cristiana. Muchas gracias. Un saludo


R.:


Porque hay un error desde finales del siglo IV d.C. en la computación de los años.


Parece cierto que Jesús nació antes de morir Herodes el Grande, y este rey falleció, sin duda alguna, el 4 a.C. Los evangelistas Mateo y Lucas coinciden en este dato. Por tanto, Jesús nació antes de Cristo!!!!

Lo explico bien en un capítulo breve de mi libro "Año Uno. Israel y su mundo cuando nació Jesús", Edit. Laberinto 2ª edic 2014, Madrid


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com



___________________


NOTA:

Entrevista sobre el Apocalipis que me hizo hace unos días Gabriel Andrade, ddesde maracaibo, Venezuela:

https://www.youtube.com/watch?v=6-dkLlQN_90&feature=youtu.be
Martes, 21 de Abril 2015
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía XI

Los idólatras bajo el poder de los demonios

En su prolijo discurso acerca de la idolatría, se detiene Pedro en aportar detalles que la definen y ponen a los idólatras en el blanco de la ira de Dios. Y siendo este hecho una tragedia humana, otro hecho la aumenta y multiplica. Porque los idólatras se encuentran bajo el poder de los demonios con las consecuencias penosas de la posesión diabólica. Una posesión que “os destruye astutamente sin que os enteréis, para que no os deis cuenta de la conjura que os amenaza. Con la excusa de cierta ofensa, o necesidad, amor, ira o tristeza los demonios os ahogan con un lazo o con agua, os arrojan de un precipicio y os quitan la vida mediante suicidio, apoplejía o cualquiera otra dolencia” (Hom XI 15,7-8). Todo medio es apto para perpetrar la perdición definitiva de los idólatras.

Las promesas de la religión

De forma insistente, reitera el apóstol el convencimiento de que en el camino de la humanidad plantó Dios la Ley con todas sus ventajas y como solución al desvarío de los ingratos. El cumplimiento de los preceptos de la Ley es la forma que Dios exige de la piedad. Una de las promesas más importantes de la religión es la seguridad de que “para todos hay una recompensa”. No se pierde un detalle de la conducta de los hombres que luchan por conseguir en buena lid los bienes de la salvación eterna. Sin embargo, es un riesgo lamentable que los pasos del hombre tropiezan con harta frecuencia con la amenaza de los placeres. Por eso nosotros, dice Pedro, intentamos demostraros lo que os conviene, para que bien informados sobre las promesas de la religión, podáis por las buenas obras heredar con nosotros el mundo bienaventurado.

La herencia prometida

No se trata de señuelos sin contenido ni sustancia. Más allá de la vida espera un mundo bienaventurado, con el esencial perfil de eterno. Los apóstoles aseguran que sus promesas tienen el carisma de la verdad. No hablan de supuestos, sino de la palabra del Profeta Verdadero, fuente y garantía de verdad. “No os enfadéis con nosotros, como si os mintiéramos acerca de los bienes que os deseamos. Pues las cosas que consideramos verdaderas y buenas, no hemos tenido reparo en ofrecéroslas, sino al contrario, nos hemos apresurado en haceros coherederos de los bienes que nosotros estimamos como tales. Pues así es preciso hablar a los incrédulos. Pero que realmente decimos la verdad sobre lo que hablamos, no de otro modo podréis conocerlo si antes no escucháis con deseo de conocer la verdad” (Hom XI 17,3-4). Una forma de definir la actitud necesaria se oculta tras “el deseo de conocer la verdad”, que anula las tinieblas de la ignorancia.

Encantar a la serpiente

La serpiente, que se oculta en el interior del hombre, quiere tender miles de lazos y provocar malos razonamientos y dificultades. Por todo ello, con mayor razón deben los hombres oponerse a ella y escuchar asiduamente a los predicadores de la verdad. “Cuando hablo de encantar quiero decir oponerse a sus malos consejos con vuestro razonamiento, recordando que en el principio introdujo la muerte en el mundo con la promesa de conocimiento”. Adán y Eva serían como dioses conocedores del bien y del mal. El mensaje apostólico podría reducirse a ese deseo original, la verdad como opuesto a la ignorancia, fuente y raíz de todos los males.

Escuchar al Profeta de la Verdad

La situación de la humanidad condujo al Profeta de la Verdad a buscar una solución radical y definitiva. Pues sabía que el mundo andaba muy equivocado, y viendo que estaba conforme con la maldad, no quiso la paz con él, puesto que su conduta nacía del error. Por eso hasta el final mantiene su ira contra todos los que están de acuerdo con la maldad, consciente de que el conocimiento destruye la ignorancia.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro



Domingo, 19 de Abril 2015
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Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.








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