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Escribe Antonio Piñero


Pregunta:


Me gustaría mucho, si es usted tan amable de leer el escrito que le redacto a continuación, que me diera su opinión sobre él, ya que está suscitando controversia entre los lectores del blog en el que aparece. Mi admiración por usted y su trabajo. Un cordial saludo.


\"Bastardo. Se entiende como aquel hijo de un hombre nacido de una mujer distinta a su esposa canónica. Se le identifica con el nombre. Sus apellidos son: el primero es el de la madre y el segundo se refiere como \"de padre no conocido\". El hijo de quien no sea esposo de su madre, se le refiere con la condición de \"ilegítimo\" Nunca al hijo ilegítimo se le puede dar el apellido de du padre biológico, aunque sí se le puede dar el del esposo de su madre,al que se considera \"padre legítimo\" El hijo ilegítimo nunca puede heredar de su padre ilegítimo. Si hereda, no deja de ser heredero, de su padre legítimo por ser este el esposo de su madre. El padre ilegítimo no puede acceder a la condición de padre legítimo. María era esposa de José. José era el esposo de María. María tuvo un hijo de Dios. Hijo que le dió por nombre Jesús. Hijo ilegítimo, o de padre no conocido. Dios nunca pudo reconocer a Jesús como hijo, ni nunca le pudo dejar herencia alguna. Jesús es hijo legítimo de José por ser Maria su esposa. Jesús tiene la condición de bastardo. Jesús se atribuye el ser hijo de Dios. Atribución que no es legítima.


No se sabe si Jesús sabía que José no era su padre y que él era fruto de una relación ilegítima, o extramatrimonial de aquella que decía ser su madre. Tampoco Jesús sabía si María era su madre biológica por cuanto no tenía en su parto más testigos que unos animales. Si estuvo o no José durante el parto, tampoco se sabe. Cuando se dice que Dios engendró a Jesús, no convivía con su esposa Astarté, pero sí que era su esposa, ya que habiéndose desvinculado ambos (no sabemos si Astarté ha sido quien se desvinculó de Jahvé, o ha sido éste el que se desvinculó de squella). Teniendo en cuenta que el vínculo del matrimonio es indisoluble (puede que lo sea por Dios y no por el Hombre), Jesús es hijo ilegítimo, de padre desconocido, o bastardo de José\".


RESPUESTA:


He leído atentamente su escrito/pregunta. Y me he quedado un tanto perplejo porque Usted une un razonamiento básico del derecho occidental con datos que son bíblicos, pero de la parte legendaria y mítica de los textos bíblicos.


Por tanto, esas disquisiciones que Usted hace sobre Astarté y Yahvé, la paternidad de Dios y la paternidad legítima de José están parcialmente desenfocadas. Un historiador debe distinguir entre mito e historia. Por tanto, y le ruego que no se moleste conmigo ni se sienta ofendido, porque no estamos tratando de temas personales ni de personas en sí, sino de ideas que deben criticarse, yo no podría firmar un texto como el suyo.


Sin embargo, estoy de acuerdo con Usted en que es muy probable que toda esta discusión y los datos que nos ofrecen los dos evangelios canónicos de Mateo Lucas sobre el nacimiento de Jesús, escondan un trasfondo real de otras discusiones en tiempos de Jesús y noticias contradictorias (véase Evangelio de Juan 6,42 Y decían: «¿No es éste Jesús, hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora: He bajado del cielo?» y Evangelio Jn 8,40-41, que le cito abajo) acerca del origen legítimo ilegítimo de Jesús según el derecho judío. Y esto lo reconocen incluso los críticos y comentaristas católicos de los “evangelios de la infancia”.


Le copio lo que escribo en mi libro “Ciudadano Jesús” al respecto:


¿Hay algún indicio histórico que se hubieran considerado ilegítimos la concepción y nacimiento de Jesús?


Sí los hay. Orígenes, Padre de la Iglesia, recoge en su obra Contra Celso (248 d.C.) una acusación de este personaje en un libelo contra los cristianos compuesto en el 178 d.C., con el título El discurso verdadero. Decía Celso que existía en su tiempo una tradición muy consolidada y que era la siguiente: José, el carpintero, había echado de casa a María, su esposa, había cometido adulterio con un soldado romano apodado Pantera. Era, pues una acusación contra Jesús corriente entre paganos, y también entre los judíos del siglo II d.C.


Hay en los Evangelios dos pasajes que podrían apuntar un leve indicio en el sentido del nacimiento ilegítimo. En el primero, Mc 6,3, preguntan los vecinos de Nazaret:


“¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joseto, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?» Y se escandalizaban a causa de él”


Y en Jn 8,40-41: replica Jesús a los judíos:


“Tratáis de matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre (el Diablo).» Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; no tenemos más padre que a Dios”.


El primer texto supone que se nombra a Jesús “hijo de María”, por ser ilegítimo. Por ello se omite la mención del padre. El segundo, recoge la misma acusación al mencionar lo de “nacido de la prostitución”.


Mi opinión: los indicios no son probatorios en sí. Pero es posible que circulara ese rumor de ilegitimidad, y que los añadidos de los evangelios de Mateo y Lucas, lo dos primeros capítulos, compuestos después de terminados ambos escritos, fueran una réplica cristiana a tal acusación.


O también es posible que la acusación judía, recogida por Celso a finales del siglo II, sea una parodia burlesca de la afirmación cristiana del nacimiento virginal de Jesús.


No es fácil decidir.


En general le recomiendo la lectura de “Ciudadano Jesús” porque trato en él de forma sintética y clara muchos problemas/cuestiones en torno a Jesús que interesan a mucha gente. Vea, si le es posible www.ciudadanojesus.com.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Miércoles, 30 de Marzo 2016
Escribe Antonio Piñero

Pregunta:

Debatiendo con creyentes, estos argumentan la perfección de la Biblia, en el sentido de texto que no presenta contradicciones y donde todo encaja fantásticamente bien. Aparte de las ya conocidas por todos, me atrevo a sugerirle un par de ellas sobre las que he reflexionado últimamente (y que muy probablemente ya habrán sido señaladas previamente por alguien) y que afectan a dogmas importantes del catolicismo. Son las siguientes:

1- Jesús es Hijo de Dios (él mismo es Dios de hecho) concebido milagrosamente por María sin cópula ni nada parecido. Sin embargo, en Romanos 1:1-5, leemos:

“1 Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, 2 que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, 3 acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, 4 que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos,5 y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre”

En el texto se habla de “que era del linaje de David según la carne”, por lo que se reconoce la naturaleza carnal y enteramente humana de Jesús, ya que ese linaje, de ser cierto, sería exclusivamente el de José. Por otro lado, se lee “que fue declarado Hijo de Dios…”, lo que supone que en un momento dado de su vida Jesús llegó a esa situación, sin que hubiera una “paternidad” de Dios previa.

Conclusión: Estos versículos comprometen seriamente tanto la concepción milagrosa de Jesús como su papel de Hijo de Dios.

2- Cuando Adán y Eva pecaron, esa falta se transmitió a las siguientes generaciones, que quedaron marcadas por el pecado desde su misma concepción. En Levítico 24:16 se lee:

“Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado”

Conclusión: Aunque el contexto se refiere al trato a dispensar a sirvientes y demás, el dogma del pecado original queda en entredicho ¿Cómo pudo Dios establecer una norma que ni él mismo pudo aplicar a aquella incipiente humanidad?

Le ruego disculpe la extensión de la consulta, pero tengo verdadero interés en conocer su opinión al respecto, de la que quedaría muy agradecido.


RESPUESTA:


No puedo menos que estar de acuerdo con su opinión. Además existen en el mercado libros sobre las contradicciones de la Biblia. No hay más que buscar en Internet.

A lo que Usted dice añadiría que un mero análisis superficial de los Evangelios de la Infancia de Mateo 1 y Lucas 1 demuestran que son imposibles de casar entre sí. O un análisis de la historia de la pasión de Jesús está plagada de contradicciones. Por otro lado, nada es nuevo al respecto porque las Iglesias son conscientes de ello y siempre sostienen que el concepto mismo de revelación a través de cauces humanos, prfetas, hagiógrafos, evangelistas, etc. las suponen.

A propósito del Hijo de Dios, me permito enviarle una nota que he escrito 1 Tesaloniceses 1,10:

“Como indica Pablo luego, este hijo es Jesús, el cual –según la carne— es un ser humano, como se indica en Gal 4,4-5; Rm 1,3-4; 5,10. En este lugar recalca esa humanidad añadiendo que fue Dios el que lo resucitó. Igualmente afirma en otros pasajes que solo hay un Dios, el Dios de Jesús (1 Tes 1,9-10; 1 Cor 1,3; 8,6; 15,28; Flp 2,11; 2 Cor 1,3-4; 11,31) y que este es un mero intercesor celestial ante Dios Padre (Rm 8,34). Pablo refleja en su vocabulario que en la liturgia de sus comunidades hay diferencias en el culto: las expresiones más técnicas como latreúo: «adorar» (Rm 1,9; 12,1; Flp 3,3) y proskynéo: «hincar la rodilla ante alguien» (1 Cor 14,25) sólo las emplea Pablo para Dios Padre; la acción de gracias es siempre a Dios, nunca a Cristo o al «Señor» = Rm 1,8; 7,25; 1 Cor 1,4.14; Flp 1,3 y se especifica a veces que tal acción de gracias es «por medio de Jesucristo»: Rm 1,8; 7,25;

Sin embargo, en otros lugares da la impresión de que Pablo pensaba que Jesús tenía desde siempre algunas funciones como las de Yahvé: por ejemplo, la preexistencia (1 Cor 10,4: Jesús como la Sabiduría divina); es objeto de súplica, solo o junto con Dios (2 Cor 12,7-9); se invoca el nombre de Jesús como el de Dios (1 Cor 1,2); es Señor, como lo es Yahvé (1 Cor 1,9); es el Señor de la gloria (1 Cor 2,8); es Espíritu/posee el Espíritu/es Espíritu vivificante como Yahvé (2 Cor 3,15-18).

Tras la lectura de estos dos grandes bloques de textos en apariencia antagónicos se suscitan preguntas que quizás no se puedan responder netamente: ¿consideró Pablo a Jesús totalmente como Dios?, o bien ¿tuvo Pablo una concepción de Dios, monoteísta ciertamente, pero distinta a la nuestra?

Partiendo de la base de que el Apóstol es un judío mesiánico y apocalíptico; que no abandonó su religión que no emplea ante sus lectores gentiles la expresión «Hijo del Hombre» como título mesiánico, pero que sí acepta ese trasfondo como se prueba al dibujar a Jesús en su parusía transportado por nubes (Dn 7,13-14: un vehículo exclusivamente divino), se podría sostener que Pablo no parece haber sentido inconveniente mental alguno –como tampoco otros judíos «monoteístas» de su misma época– en admitir la existencia de una figura mesiánica con naturaleza doble e imprecisa a nuestros ojos. Es humana, porque al ser Pablo un judío cabal, este «hijo», el mesías, sólo puede entenderse metafóricamente, no ónticamente: para un judío Dios no tiene jamás un hijo físico y menos mortal. Pero, por otro lado, después de muerto ese mesías, es resucitado, elevado y exaltado al cielo por Dios y es transformado allí en una entidad divina. Habría, pues, en Pablo una mezcla de esquemas judíos –un mesías humano– con una noción grecorromana de adopción de un ser humano por parte de Dios y de apoteosis de este que se concierte en entidad divina.

La solución a este enigma podría estar en una concepción que solo ese halla testimoniadas en el judaísmo tardío, a saber que el concepto de ciertas entidades, que solo se dan en la tierra, pudo preexistir en la mente divina. En el Talmud de Babilonia, tratados Pesahim 54a y Nedarim 39b, y en midrás Tehillim 8,72 y 90,2-3, se nos dice que siete entidades fueron creadas por Dios antes que el universo; son, pues, preexistentes: «La Torá (la ley de Moisés), el arrepentimiento, el paraíso, la gehena o infierno, el trono de Gloria, el templo celestial y el nombre (o esencia) del mesías». Si esta idea hundiera sus raíces en la teología de la época del Segundo Templo, como parece a lo fue, se podría pensar que Pablo albergaba un pensamiento acerca del mesías parecido al reflejado en la obra del desconocido autor del Libro de las Parábolas de Henoc (obra precristiana anterior al año 70 e.c.), en concreto 1 Henoc 48,1-6 . En este capítulo se sostiene literalmente que el «nombre» del mesías es preexistente y que luego toma cuerpo en un hombre concreto, el profeta Henoc, el quinto varón después de Adán. Tras su vida, Henoc es trasladado al cielo (70,1-3) y desde allí vendrá a la tierra finalmente como mesías al final de los tiempos, actuando como juez de vivos y muertos (71,14-17).

Pablo podría pensar de Jesús de Nazaret/ o el Nazoreo algo parecido. Eso explica que en las cartas de Pablo el mesías, el Cristo, sea una entidad preexistente (1 Cor 10,4: la Roca que seguía a los israelitas en el desierto era el Mesías), y al mismo tiempo un hombre mortal en el tiempo, descendiente de David (Rm 1,3-5) en quien ese «nombre» o esencia del mesías se ha corporizado. Y, después de su paso por la tierra como hijo/agente de la divinidad, Jesús fue resucitado por Dios, exaltado al cielo y allí, en un acto de apoteosis, fue declarado por Dios mismo «señor y mesías», es decir, una entidad divina pero subordinada a Dios padre (1 Cor 15,28).

Otros judíos de la época del Segundo Templo, en torno a la época de Pablo, albergaron esta creencia en un agente humano de Dios, pero que a la vez –tras haber desaparecido de esta tierra—tiene su asiento en el cielo, por disposición divina, en un trono parecido al de aquel. Estos judíos concibieron la existencia de «dos tronos o dos poderes celestiales, uno grande y otro menor», uno para el Dios supremo; otro para el agente/mesías. Ello indica que ese ser humano, tras su muerte, vive en el cielo y está dotado de cualidades divinas, elevado al rango superior de «ayudante» en el reino supraceleste de una divinidad suprema y única y subordinado a esta.

Las raíces de esta concepción, extraña para una mentalidad del siglo XXI, se hunden en el judaísmo helenístico y comenzaron mucho antes de Pablo, en concreto cuando en los siglos III-I a.C. la teología judía distanció a Dios de la esfera terrenal, y lo trascendentalizó en grado tan eminente, que se vio como impedido a actuar directamente en el mundo material. Este proceso mental estuvo influido sin duda, o mejor, solo fue posible, porque el platonismo vulgarizado (p. *) –con su idea del Uno-Bien supertrascendente que se halla en la cumbre de todo el universo, y que emplea a un Demiurgo o agente divino para tratar las cosas de la materia, puro reflejo secundario de las ideas–, había calado en las mentes de los judíos espiritualistas de la época helenística, como una buena manera de explicar la dualidad espíritu / materia. Dios no podía «mancharse las manos» interviniendo directamente en los asuntos de su creación.

Esta concepción de la divinidad en época de Pablo era ya considerado por los judíos como un movimiento intelectual puramente judío e interior a su judaísmo, pero nosotros lo percibimos y encuadramos intelectualmente mejor: es judío ciertamente, pero impulsado por ideas helénicas, venidas de fuera, de un mundo de prestigio como el griego.

A esta tendencia de respeto y distancia hacia el Dios transcendente deben su nacimiento, quizás desde el siglo III a.C., las especulaciones judías sobre las hipóstasis de la divi¬nidad, Sabiduría, Palabra, Presencia, que para unos judíos eran meros modos de Dios que actuaban hacia fuera, hacia el mundo, dependientes de la divinidad, pero que otros consideraban personificados, hipostasiados, al no ser iguales al Dios transcendente. Muchos judíos intelectualizados comenzaron a pensar, desde esos años, que no fue la divinidad ultra suprema quien había operado directamente en el solemne momento de la creación, sino su Sabiduría, su Palabra o su Presencia personificadas… y al final de los tiempos, para enderezar el mal rumbo de la creación, el Mesías actuaría de un modo semejante.

La trascendencia divina queda a salvo. Los que concebían a estas entidades como meros modos, sin existencia real en sí mismos, serían estrictamente monoteístas. Pero los que las consideraban como entidades reales distintas del Dios trascendente apuntaban hacia una suerte de «binitarismo» rudimentario: una divinidad doble, una superior; otra, subordinada. En este segundo movimiento se halla el pensamiento paulino acerca del «hijo»”.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Martes, 29 de Marzo 2016
Escribe Antonio Piñero

Pregunta:


¿Qué pasó históricamente, con Pilato y los fariseos, cuando se dieron cuenta que muchos hablaban que Jesús había resucitado?


RESPUESTA:


No creo que sea posible responder con exactitud a su pregunta… como ocurre con muchas otras. En historia antigua (y lo que hacemos es historia y no teología) solo se pueden responder las cuestiones sobre las que hablan de alguna manera los textos, directa o indirectamente de modo que se puedan proponer hipótesis plausibles.


Y su pregunta no es respondida por los textos de ninguna de esas dos maneras. Podemos suponer que se asombrarían en general. Y que las actitudes serían muy distintas. Pilato pensaría que los judíos eran unos fanáticos irracionales y que “muerto el perro se había acabado la rabia”. Por tanto, si creían que Jesús había resucitado, no había que preocuparse hasta que esa creencia se transformara de nuevo en hechos molestos o inconvenientes para el Imperio. Y si no, ¿para qué preocuparse?


Y sobre los fariseos: pues no sabemos qué opinarían. Probablemente pensarían que esos judeocristianos eran unos fanáticos más, como otros muchos. Y como dice Gamaliel en los Hechos: “Si viene de Dios esa creencia, ya se demostrará verdadera con el paso del tiempo. Y si no viene, no hay por qué preocuparse” (Hch 5,38-39).


Pregunta:


¿El Logos en el evangelio de Juan es un ser divino (hijo de Dios) o la Sabiduría personificada de Eclesiástico 24? Es que quiero entenderlo bien.


RESPUESTA:


Es una cuestión casi imposible de responder con absoluta seguridad.


Lo que me parece seguro es que el uso de Logos en el Evangelio de Juan, en el Prólogo, y toda esta pieza en sí misma es un comentario midrásico al Génesis 1,1.


Por tanto estamos en un ambiente judío y a priori solo podemos pensar que el Logos/Sabiduría /Palabra proferida hacia fuera por la divinidad e una entidad divina que no puede chocar en absoluto con el monoteísmo judío.


Y otra idea: el Prólogo del Evangelio de Juan se mueve en el mismo ambiente judío que el de Pablo de Tarso, conoce las ideas de Pablo, es su “discípulo” en la manera cómo concibe la muerte y resurrección de Jesús, y avanza un poco, sobre el pensamiento paulino.


Por tanto, creo que solo se puede decir que el autor del Evangelio de Juan es de los que piensan que el Logos/Sabiduría/Palabra eterna, preexistente, como un “modo” de Dios actuando hacia fuera, se encarna en un mero ser humano , aunque especial, Jesús el Nazoreo o de Nazaret, y se funden durante la existencia mortal de este.


La parte humana no es preexistente. La parte divina, que nunca se explica cómo, sí lo es. Y el conjunto es una entidad divina que desde el primer momento de su existencia en la tierra es divina (siempre sin explicar cómo) y avanza sobre Pablo en que este piensa que Jesús es un ser humano adoptado como hijo de Dios verdaderamente sólo después de su resurrección, no antes (Rom 1,2-4).


Juan pone los fundamentos para que siglos más tarde se precise su pensamiento en los concilios de Nicea, Éfeso y
Calcedonia y se piense en una Trinidad. Juan no piensa aún en una trinidad, sino en un binitarismo.


Le aconsejo, que si le es posible, lea la Aclaración 16, “Monoteísmo, binitarismo y la naturaleza del mesías” de mi libro “Guía para entender a Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino, Madrid, Trotta 2015, del que hay versión electrónica.


En síntesis no puedo ofrecer una respuesta nítida a su pregunta.


Y también creo que como la base del uso de Logos en el cristianismo está en el empleo que hace el Cuarto Evangelio en su himno, al principio, lo mejor que puedo recomendarle es que adquiera un buen comentario al Evangelio de Juan, donde, si es de verdad bueno, encontrará alguna respuesta a todas sus preguntas. Le sugiero el comentario de Raymond E. Brown, publicado en español por la Editorial Verbo Divino (si no me equivoco, porque yo tengo la inglesa). Es sencillamente sensacional por lo completo y claro. Pero tampoco le responderá a su absoluto gusto.



Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Lunes, 28 de Marzo 2016
Escribe Antonio Piñero


Pregunta:

D. Antonio, una pregunta, ¿Jesucristo nos utilizó y engañó? Me explico, él sabía que tendría que ser crucificado y para eso utilizó a los romanos. ¿Qué puede decirme al respecto?


RESPUESTA:

Me sorprende su pregunta porque no creo posible deducir de los evangelios –por muy escéptico que se sea respecto al núcleo de verdad histórica que contengan– esa imagen. Por el contrario la figura de un Jesús muy religioso, judío de su tiempo, totalmente sincero con su religión –aunque no podamos comprenderlo hoy en todos sus extremos que nos parecen un tanto fanáticos– es perfectamente plausible en el siglo. I. Le complemento este punto de vista mío con palabras del Profesor Fernando Bermejo: “el núcleo básico de las narraciones evangélicas –la trayectoria de un predicador apocalíptico procedente de Galilea que fue discípulo del Bautista, predicó la inminente llegada del reino de Dios, fracasó rotundamente y acabó sus días crucificado por los romanos en Jerusalén– tiene, de entrada, plausibilidad histórica: nos ofrece a un judío carismático plenamente comprensible en la religiosidad y cultura de su tiempo, y al mismo tiempo dotado de la fisonomía específica de un sujeto de carne y hueso”.

En esta imagen no encaja en absoluto la idea que él sabía que iba a morir. No entraba en sus propósitos al entrar en Jesús como pretendiente mesiánico. La idea de la muerte de Jesús como un designio eterno divino no pertenece al Jesús histórico que deseaba triunfar en todo momento. Se trata de una noción teológica que se inventa después precisamente para dar significado a su tremendo fracaso en la cruz. Por tanto, no hay engaño alguno en la figura histórica de Jesús de Nazaret, o mejor el Nazoreo, que se trasparenta de una lectura crítica de los evangelios, ni utilización de los romanos, ni nada de eso. Me parece un desenfoque histórico total ese punto de vista.

Pregunta:


La entrada de Jesús en Jerusalem tal como dicen los evangelios, es ratificado históricamente por los investigadores? Encima de un borrico y recibido por la multitud con ramas de olivo …. ¿Pertenece al Jesús histórico o al Jesús de la fe?.


RESPUESTA:


Pertenece al Jesús histórico por más que los detalles queden en la penumbra y la investigación no pueda resolverlos totalmente.


Probablemente, por el uso de palmas, típico de la Fiesta de los Tabernáculos y por el amontonamiento de acciones y dichos, discursos de Jesús imposibles de concentrar en una semana, la entrada en Jerusalén ocurrió en el mes de septiembre. La pasión es una historia comprimida, para lograr la unidad de lugar, tiempo y de acción, por un desconocido autor, antes de llegar a manos del evangelista Marcos.


La imitación de Zacarías 9,9 (el rey mesiánico montado en una asnilla) debió de ser una imitación consciente por parte de Jesús. Pero el historiador no puede olvidar que antes de entrar así en Jerusalén el “mesías humilde y pacífico que presenta Zacarías” había acabado militarmente, gracias al brazo poderoso de Yahvé, con todas las naciones rebeldes a aceptar a Yahvé como Dios y a su mesías.


Probablemente fue una entrada en la ciudad que prueba que, al menos al final de su vida, y quizás por influjo de sus seguidores más fanáticos, Jesús se declaró pretendiente mesiánico y pretendiente regio, rey de Israel , ante el pueblo y las autoridades.


Y muy probablemente también sólo debió de ser apoyado solo por sus seguidores galileos, que eran pocos.


La entrada en Jerusalén debió de tener muy poca trascendencia pues Jesús no fue detenido inmediatamente por los romanos.


Por tanto es posible que Jesús se retirara de Jerusalén, a los alrededores y que solo poco a poco ocurrieran los acontecimientos que narra la historia de la Pasión.


Pero hay que examinarlos uno a uno para comprobar su grado de historicidad, ya que en alto grado están inspirados en textos del Antiguo Testamento y por tanto idealizados.


Le recuerdo que escribí un libro en colaboración, “La verdadera historia de la pasión”, Editorial EDAF, Madrid, 2010 donde trato todas estas cuestiones. Si puede, léalo.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

P.S.

Les añado un vínculo de una entrevista radiofónica:

El Profe Morales de Miami entrevista a Antonio Piñero (domingo 20 de marzo 2016) sobre los acontecimientos que llevaron a Jesús de Nazaret a ser condenado a la cruz
http://www.ivoox.com/entrevista-al-dr-antonio-pinero-03-20-16_rf_10870354_1.html

Saludos de nuevo
Domingo, 27 de Marzo 2016
Escribe Antonio Piñero


No tienen base alguna en los textos que nos ha legado la Antigüedad hipótesis fantasiosas sobre la no muerte de Jesús: que le dieron láudano o cualquier otro producto…, que de hecho no murió…, que fue bajado inconsciente sólo de la cruz…, que escapó de la tumba –¡todos estaban de acuerdo para fingir su muerte!- y luego que huyó a la India o al Nepal…, etc., teorías todas que me parecen innecesarias y absolutamente descabelladas. Son además, teoría recientes basadas sobre el cliché del manuscrito descubierto en cierto momento (en el siglo XIX… ¡unos 1.800 años después del acontecimiento!) que contiene revelaciones sensacionales. En mi opinión sólo puede formular estas hipótesis quien desconozca la atmósfera y el ambiente del siglo I en Judea y cómo se las gastaban los romanos con aquellos que les suponían el menor impedimento. Como he dicho en ocasiones, los romanos sabían matar estupendamente. Y más cuando estaba en juego la estabilidad del Imperio. Naturalmente, el que un individuo se presentara en Jerusalén con pretensiones mesiánicas, es decir, regias, no era cosa banal y había que dar un escarmiento. Tales teorías son impensables, pues, en aquellas circunstancias.

Pero, como ocurre otras veces, esto no significa que todo lo que los evangelistas afirman sobre la muerte de Jesús pase el filtro de los criterios para probar la historicidad. Así, por ejemplo, es muy inseguro afirmar cuáles fueron las palabras que Jesús dijo al morir, si es que dijo alguna. Parece cierto la mención de un grito del Nazareno antes de expirar, grito que debe entenderse quizá literalmente. El criterio de dificultad nos lleva a pensar que no había motivos para que lo hubieran inventado los cristianos, ya que el grito final podría malentenderse como de desesperación. Las razones en contra de algunos estudiosos no son convincentes .

Pero, ¿pronunció Jesús algunas palabras, además del grito? El que éstas pertenezcan al Sal 22, 2: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?”, tiene un matiz sospechoso (= traídas para “probar” la veracidad de un salmo ya considerado profético), pero tiene más fuerza aún el argumento contra su historicidad el que el Evangelio de Juan no recoja palabra alguna de Jesús al morir y Lucas presente otras: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” = Sal 31, 6 que Lucas pone también en boca del mártir Esteban (Hch 7, 59-60).

De todos modos las palabras del Sal 22, 2 (Marcos / Mateo), sean históricas o no, encajan muy bien con una imagen del Jesús de la historia que esperaba la pronta venida del Reino de Dios, pero que se podía sentir traicionado y fracasado al no llegar éste en realidad durante su vida, y que pudo experimentar en algún momento el desgarro del abandono, al menos aparente, de Dios.

Igualmente es dudosa la noticia de Mc 15, 36 + Jn 19, 28-29 de la sed de Jesús (¡como cumplimiento de la Escritura!, expresamente afirmado por EvJn en 19, 28) y la oferta de vinagre. El hecho es plausible en sí, pero imposible de garantizar como histórico por los criterios usuales.

En conjunto, pues, sobre este tema: es muy posible que sólo se pueda defender como estrictamente histórico Mc 15, 37: “Y Jesús, lanzando un gran grito, expiró”. El resto parece relleno o dramatización de Marcos -o su fuente- o de los otros evangelistas, pues la influencia formativa de la Escritura parece estar presente por doquier (Sal 22, 2.16 + Sal 69, 22 + el motivo de Elías: Mc 15, 2.35).

La confesión del centurión (Mc 15, 39) que proclama a Jesús “hijo de Dios” corresponde a la teología cristiana postpascual, por lo que tampoco parece histórico.

En el cristianismo antiguo casi nada es como parece. Todo debe ser examinado… pero “sine ira et studio”.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Viernes, 25 de Marzo 2016
Escribe Antonio Piñero

Pregunta:

Hola. ¿se puede retirar o cancelar una promesa hecha a Dios? si uno hace una promesa a Dios y se arrepiente de esa promesa ¿puede eliminar la promesa o tiene que cumplirla? ¿La Biblia permite cancelarlas?


RESPUESTA:


De ningún modo, en principio. La Biblia lo dice de múltiples maneras, sobre todo a base de ejemplos. El más duro e impactante de los que recuerdo ahora es el de Jefté (su historia puede verse en el libro de los Jueces, capítulo 11, del Antiguo Testamento, la Biblia hebrea (aunque no tengo una Biblia en casa, búsquelo en Internet y tendrá el texto completo). Jefté era un juez de Israel, un caudillo militar y gobernador del pueblo. Pidió a Yahvé la victoria sobre los enemigos y le prometió que sacrificaría en su honor a la primera persona que le saliera al encuentro después de la victoria… Y esa persona resultó ser su hija. A pesar de lo bárbaro de la promesa…, la cumplió. Y no hay una crítica acerva en la Biblia por haberlo hecho.

Ahora bien, no sé si los teólogos dirán ahora que las promesas bárbaras hechas a Dios no son promesas, sino locuras y que esa no hay que cumplirlas. Me parece muy bien esta sentencia, pero este ámbito pertenece a la teología, disciplina en la que no me siento competente.


Pregunta:

Mi primera pregunta es si es correcta la traducción de los Testigos de Jehová de Juan 1:1 ,,,
En [el] principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios.


El argumento de ellos que καὶ ὁ λόγος ἦν πρὸς τὸν θεόν, καὶ θεὸς ἦν ὁ λόγος
como se aprecia theon primero va precidido del articulo ton y en la segunda oración no,

Solamente saber su opinión al respecto sobre esta traducción.

Por último,

Simplemente quisiera que me dijera cuales son los siete versos donde se le llama Dios a Jesús.



RESPUESTA:


Primera

He respondido a esta pregunta, y otros aspectos en

Evangelio de Juan 1,1 (Preg y Respuestas, 23 mayo 2014, Blogs y FBook)
Evangelio de Juan 1,1 (PyR, 26 junio 2013, Blogs y FB)
Evangelio de Juan 1,1 traducción ("Compartir", 15 marzo 2015, Blog/FB). Utilice por favor el buscador


Segunda:


Jesús como Dios. Siete textos del Nuevo Testamento solamente lo afirman con claridad. El resto de las “afirmaciones” son indirectas: presentando a Jesús haciendo prodigios contra las leyes de la naturaleza como Dios; suponiendo que es él el que perdona los pecados, invocándolo como igual a Dios (con reservas a menudo).


Jn 1,1;
Jn 1,4;
Jn 20,28.
Tito 2,23.
Heb 1,8.
2 Pe 1,1.
(Rm 9,5, en extremo dudoso)



Pregunta:


Hola, profesor, me gustaría formularle una nueva pregunta: ¿Cuáles considera Ud. que son las dos variantes más importantes e interesantes del texto del Nuevo Testamento y por qué? Un saludo y agradecimientos por su labor.


RESPUESTA:


Tengo ante mis ojos la obra básica de Bruce M. Metzger, “A Textual Commentry on the Greek New Testament”, edición de la United Bible Societies de 1971…, que analiza todas las variantes importantes del Nuevo Testamento y no se decide por ninguna importante. Y a la verdad yo tampoco logro decidirme por ninguna. Le ruego que si le es posible consulte usted esta obra y verá que tiene poco sentido decidirse. En todo caso me decidiría por una solo, la del añadido del Comma Johanneum de 1 Jn 5,7-8, que añaden “Y en el cielo el Padre, el Logos y el Espíritu Santo y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra”. Pero la inmensa mayoría de los manuscritos la omiten.

También puede consultar la obra de Bart Ehrmann, The Orthodox Corruption of Scripture (buque en Google editorial y año) en busca de alguna importante.


Pregunta:


Quería preguntarle si me puede decir, cuál es el monumento o construcción romano más antiguo de España....y otra duda es... Si ya están revelados o descifrados todos los manuscritos del Mar muerto???



RESPUESTA:


Respecto a lo primero: no lo sé. Habría que preguntar a un arqueólogo. Muchas veces he repetido el famoso verso de Virgilio "Non omnia possumus omnes" = No todos podemos todas las cosas (Égloga VIII, si no me equivoco)


Segunda: Todos están editados, todos... La edición oficial en 22 grandes volúmenes se titula "The Discoveries of the Judaean Desert", de Oxford, Clarendon Press. Aunque haya mínimos fragmentos (media línea, palabra suelta, letras aisladas, que no pueden editarse y que no tienen interés).



Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Jueves, 24 de Marzo 2016
Escribe Antonio Piñero


Pregunta:

Le escribo en primer lugar para preguntarle: -¿donde esta escrito que el nombre del cristo era Jesús? -¿por que el Cristo repetía muy a menudo que el no era de este mundo? -¿como cree que se quedo embarazada la madre del Cristo? -¿por que ese odio y esa animadversión que tienen algunos como los judíos por el Cristo? -¿cree UD. que se pudiera estar confundiendo al Cristo con Juan el Bautista o cualquier otra figura? -¿cree usted en la posibilidad de que el Cristo no fuera originario de este planeta-plano? -¿cree usted en la posibilidad de que el cristo tuviera algún tipo de poder energético con capacidad para curar y realizar otras acciones que nosotros los hominidos(monos venidos a mas)lo consideraríamos como milagros? -¿cree usted que existen otras civilizaciones inteligentes,muchísimo mas inteligentes y desarrolladas que nosotros en el universo \"conocido\"y en otros universos,o por el contrario cree que nosotros somos la única forma de vida \"inteligente\"?-¿quien cree que era el Cristo para usted y por que se le llamaba Mesías? -¿cree usted en la bestia y en los demonios?

Bueno,de momento estas son algunas preguntas que le hago,aunque tengo muchas mas,pero de momento le ruego ,si le es posible me conteste a estas preguntas. Sin mas,dándole las gracias de antemano,y esperando su pronta contestación

RESPUESTA:


No solo me pregunta Usted toda una batería de cuestiones, más de diez, sino además me pide una pronta contestación. Le ruego que no se enfade conmigo si le hago alguna que otra reflexión; por favor, le repito: no se enfade. ¿Ha reflexionado Usted sobre lo que me está pidiendo. Como Usted hay muchísimos que quieren preguntar, pero son más moderados. Si todos hicieran lo que Usted, yo no podría trabajar (y necesito muchas horas para sacar hacia adelante los proyectos en marcha, con contrato editorial) en lo que estoy actualmente escribiendo.

De todos modos, procuraré responderle en lo que pueda. Divido las preguntas


1: ¿donde esta escrito que el nombre del cristo era Jesús?

RESPUESTA: En los Evangelios de Lucas y de Mateo en los dos primeros capítulos. Son perfectamente accesibles; léalos, por favor. Cristo es griego y significa “ungido” / “mesías”.

2: -¿por que el Cristo repetía muy a menudo que el no era de este mundo?

RESPUESTA: Estrictamente, sólo lo dice una vez; indirectamente muchas veces. Me imagino que se refiere a la respuesta de Jesús ante Pilato, cuyo texto es: “Respondió Jesús: «Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí», que está en el Evangelio de Juan 18,36. Pero, no conozco ningún investigador serio que admita que estas frases las dijo el Jesús histórico. Es teología del propio evangelista puesta en boca de Jesús. Es una manera de decir, de un modo retórico, que el verdadero Jesús, el Cristo auténtico, según su opinión, no consideraba este mundo como “interesante”, que el verdadero mundo es el que viene, el celeste y que él, como Revelador, viene a revelar que lo que importa es entrar en el reino de Dios celeste e intramundano. Este mundo material no importa.

3: ¿como cree que se quedo embarazada la madre del Cristo?

RESPUESTA: Pues como historiador, pienso que por medio de los cauces normales. Para la fe, sin embargo, sabe Usted ya que fue de otra manera. Lea de nuevo los primeros capítulos de los Evangelios de Lucas y de Mateo.

4: ¿por que ese odio y esa animadversión que tienen algunos como los judíos por el Cristo?


RESPUESTA: Porque consideran que fue en un mesías falso. Y porque, leyendo acríticamente los Evangelios piensan que Jesús se declaró hijo real de Dios. Pero el Jesús histórico no pensó así. Lea, si le es posible, mi libro “Guía para entender el Nuevo Testamento” (información sobre ella, con índices, etc., tiene Usted en mi página web.


5: -¿cree UD. que se pudiera estar confundiendo al Cristo con Juan el Bautista o cualquier otra figura?


RESPUESTA: No. Rotundamente no. Después de casi 250 años de investigación histórica por miles de investigadores de todas las procedencias y mentalidades, lo que Usted pregunta solo tiene una respuesta totalmente negativa.


6: -¿cree usted en la posibilidad de que el Cristo no fuera originario de este planeta-plano?


RESPUESTA: No. Es un mito o fabulación imposible científicamente.


7: -¿cree usted en la posibilidad de que el cristo tuviera algún tipo de poder energético con capacidad para curar y realizar otras acciones que nosotros los homínidos (monos venidos a mas) lo consideraríamos como milagros?


RESPUESTA: Sí. Como muchos sanadores a lo largo de la historia e incluso hoy día. Lo admiten prácticamente todos los historiadores. Otra cosa son los “milagros contra la naturaleza”, como andar sobre las aguas, etc., que parecen imposibles.

8: -¿cree usted que existen otras civilizaciones inteligentes,muchísimo mas inteligentes y desarrolladas que nosotros en el universo \"conocido\"y en otros universos,o por el contrario cree que nosotros somos la única forma de vida \"inteligente\"?


RESPUESTA: No lo sé. Teóricamente es posible. Pero dentro de nuestro sistema solar es improbable.


9: -¿quien cree que era el Cristo para usted y por que se le llamaba Mesías?


RESPUESTA: Jesús el Nazoreo, o al modo griego “Jesús de Nazaret”, quien al menos al final de su vida se proclamó, probablemente, no es del todo seguro, mesías/pretendiente regio al trono de Israel. Jesús como maestro de la Ley, profeta y aspirante mesiánico a ese trono, que fracasó en sus propósitos, es una figura perfectamente encajable en el Israel del siglo I de nuestra era.


10: -¿cree usted en la bestia y en los demonios?


RESPUESTA: Como historiador, al menos aficionado, filólogo, racionalista, escéptico y agnóstico, no creo en ellos.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Miércoles, 23 de Marzo 2016
Escribe Antonio Piñero


Pregunta:


Perdone mi atrevimiento al formularle unas preguntas, pero creo que es Ud una de las personas más indicadas para responderlas desde el conocimiento y no desde la fe: -

1. ¿Por qué la aparición de la figura del cerdo en varios pasajes del NT? ¿Realmente es una referencia que usara un judío de los siglos I y II DC?

2. Analizando el relato histórico de la pasión, a poco que se sepa de Derecho Romano, el pretor peregrino jamás habría dejado ajusticiar a un hombre sin seguir la ley, de modo que le juzgaría él y le condenaría él bajo el amparo de la lex. De hecho, en los propios canónicos se indica que la condena es por sedición (uno de los delitos más graves desde el punto de vista romano). Esto, unido a lo anterior y algún factor más (al Cesar lo del Cesar, el pasaje del centurión...) ¿No resulta un relato de acontecimientos, digamos, con tintes prorromanos?

3. Una última pregunta: Uno de los debates más manidos por el cristianismo es la supuesta exaltación de la pobreza como forma de vida cristiana pero, según lo que apuntan los textos canónicos hay detalles como que su padre era "tékton" (constructor o ingeniero más que carpintero), comía y bebía con publicanos (recaudadores de impuestos para Roma, que los romanos buscaban entre los ricos para que no hubieran desfalcos), su mejor amigo (Lázaro) era un terrateniente, tenía algún tipo de relación con José de Arimatea, miembro del partido de los ricos (saduceo) o los romanos se sortean su túnica (debía ser de tela muy buena porque de otro modo no tendría sentido)...

¿Era Jesús pobre?



RESPUESTA:


1) El texto más sorprendente es el del endemoniado de Gerasa contado por Marcos 5,1-20. Ciertamente los judíos podían nombrar todos los animales, cuya ingesta estaba prohibida por la Ley (Lv 11,7; Dt 14,8)… ¡pero no estaba prohibido nombrarlos o utilizar sus nombres para descripciones, etc.! En líneas generales los judíos utilizaban también el nombre de algunos animales impuros o poco recomendables para nombrar a los paganos, entre ellos el cerdo. En el Nuevo Testamento aparece otro, que es el “perro” en la historia de la hija de la mujer cananea que cura Jesús en el entorno de Tiro y Sidón (Marcos 7,).

En el caso del cerdo de Marcos 5, su nombre es “legión” y algunos comentaristas han visto en ello El nombre podría indicar solo el gran número de demonios, pero a la luz del destino infausto que esa «legión» tiene en lo que sigue cabe la posibilidad de una lectura política del episodio: este podría aludir al carácter negativo del ejército romano (representado por el cerdo) presente en la región siropalestina y al anhelo velado por su derrota y retirada.


2) Sí lo es. Sobre todo por los diversas exclamaciones (sobre todo en el Evangelio de Mateo en las que el prefecto declara inocente a Jesús, el lavatorio de las manos, la denigración de las intenciones de los jefes judíos que actúan de mala fe y por envidia, y el hecho que lo entrega a la muerte solo para que no lo denuncien ante Tiberio. Es cosa admitida por todos los comentarista es que los relatos de la Pasión son prorromanos y buscan exonerar, a la vez a Jesús del cargo de sedición. Si le es posible, lea el libro editado por mí “La verdadera historia de la pasión”, EDAF, Madrid, 2010, donde se comentan todos los aspectos de la pasión con cierta extensión.

3) Probablemente lo era, aunque no le hacía ascos a los ricos si podía convertirlos. El frecuentarlos no es signo exclusivo de los ricos. El tékton es ante todo un artesano, considerado por los historiadores de Israel del siglo I como de clase media baja. Leyendo los evangelios con sentido crítico da la impresión de que un grupo de unas treinta personas que se alimentaba de o que le daban en las diversas villas que visitaban para predicar la inmediata venida del reino de Dios, que huía de la policía, que necesitaba el apoyo de féminas adineradas para sobrevivir (lc 8,1-3) no parece que fuera muy rico.

La figura de Lázaro es legendaria del todo punto. De igual modo toda la historia de José de Arimatea no es de fiar históricamente. La mayoría de los intérpretes dudan de su existencia tal como se cuenta en los evangelios. El reparto de las vestiduras se hacía siempre en esa época, fuera rico o menos rico. Desde luego su manto no debía de ser absolutamente zarrapastroso, pero nada más.

Saludos cordiales da Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Martes, 22 de Marzo 2016
Queridos amigos:

He grabado hace unos días en un par de sesiones un curso sobre Jesús de Nazaret y el cristianismo primitivo que, espero, no hay quedado demasiado mal. He visto que en Religión Digital se ha ce mención del Curso y de la empresa que lo ha filmado, que se llama “Fractal Media” y que tiene un proyecto que denomina “Televisión consciente” del que se informa también ahí.

El título de la noticia era “¿Qué conocemos de la figura de Jesús de Nazaret?” (Eolo Comunicación). Con la llegada de Semana Santa, la figura de Jesucristo se ensalza y se analiza públicamente.


Os paso el vínculo para que podáis echarle una ojeada si os parece bien:

http://www.periodistadigital.com/religion/educacion/2016/03/19/que-conocemos-de-la-figura-de-jesus-de-nazaret-mitos-verdad-iglesia-religion-dios-papa-antonio-pinero-evangelios-curso-online-tv-consciente.shtml

De lo que no estoy seguro es si la foto escogida es demasiado afortunada por mi parte. El retablo es el de la iglesia del Monasterio de El Paular de Segovia, un lugar muy recomendable.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Lunes, 21 de Marzo 2016
Identidad judía e identidad cristiana en pugna
Escribe Antonio Piñero

En el último número de la revista BANDUE, órgano de la sociedad española de Ciencias de las Religiones, que edita beneméritamente Trotta, Madrid, vol. VIII 2014-2015, pp. 63-82 hay un artículo interesante del Prof. Dr. Julio Trebolle con el siguiente título “Formación y desrrollo de la identidad judía antes y después del año 70 d.C.: líneas de continuidad y de ruptura dentro del judaísmo y entre judaísmo y cristianismo”, que contiene ideas sugestivas.

Ofrezco en primer lugar el “Resumen/Abstract” y luego paso a comentar brevemente una idea, que me parece interesante, de la última parte de este artículo:

“La identidad judía se mueve, entre otras polaridades, entre lo religioso y lo étnico y entre el universalismo y el particularismo. El presente artículo estudia algunos aspectos del desarrollo de la identidad judía en el periodo del Segundo Templo, en las épocas persa y helenística, y en el periodo romano tras la destrucción de Jerusalén en el año 70. La primera parte se centra en la oposición entre dos corrientes del judaísmo, una más universalista y otra más particularista. Los libros de Crónicas y Esdras-Nehemías forman una obra historiográfica única, caracterizada por un particularismo xenófobo o, conforme a otra corriente de opinión; Crónicas (tipo horizontal de etnicidad) tiene planteamientos más tolerantes y abiertos que Esdras-Nehemías en los procesos de exclusión, transformación e inclusión (tipo vertical). La segunda parte analiza algunos aspectos del desarrollo de las identidades de los diversos grupos judíos en el tránsito de la época del Segundo Templo a la época rabínica. La tercera parte trata de señalar líneas de continuidad y de ruptura entre las identidades judías y la identidad (judeo)cristiana en proceso de formación”.

En la sección final destaca, en la formación de las respectivas identidades, la judía y la judeocristiana, la disputa por la posesión de la Biblia hebrea y su traducción al griego. Los judeocristianos sostenían firmemente que el Israel de Dios eran ellos y que los judíos que no habían creído en el Mesías no eran más que el Israel carnal, condenado a la exclusión eterna del paraíso salvo que aceptaran el Mesías. En medio de esa tensión ambos bandos, que tenían en sus manos versiones de la Biblia en hebreo y en griego disputaban ariamente acusándose de falsear el texto bíblico. Por ejemplo, la famosa cuestión del texto de Isaías 7,14: “He aquí que una mujer joven / una virgen está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel”. Cada uno defendía su lectura, ya que en el siglo II comenzaba a haber numerosos partidarios entre los cristianos de la virginidad de María a la hora de concebir al Salvador (lo que hubiera hecho María con su matrimonio después de alumbrar al héroe Jesús no les interesaba). Justino Mértir y el rebino Trifón disputaban por ello. Y el primero acusaa al judío de que en su Biblia se “habían suprimido diversos pasajes de los que se podía demostrar que el Mesías, el crucificado, era a la vez Dios y hombre” (Diálogo con Trifón 71,2): compuesto hacia el año 150 d.C.

Hoy día –señala Trebolle– habría sido inconcebible a la luz de lo que sabemos del estado del texto hebreo y griego del Antiguo Testamento en el siglo I de nuestra era, sobre todo a raíz de los descubrimientos de los textos de los manuscritos del Mar Muerto y otros más: no se trataba de un texto fijo, sino de una pluralidad de textos que circulaban por regiones diversas. “La diferencias entre los textos de unos y de otros no se debían a deformaciones mal intencionadas, sino a un simple hecho del que todos habían perdido memoria: la pluralidad de textos y ediciones, más o menos amplias, en las que antes del año 70 circulaban numerosos libros de las Escrituras judías sin que ellos significara merma alguna de la autoridad de las mismas ni motivo de cisma dentro del judaísmo” (p. 76).
Y continúa Trebolle:

“Hasta muy avanzado el proceso de separación entre judíos y cristianos () consumado hacia los siglos IV y V de nuestra era) eran frecuentes los cruces de influencias entre unos y otros en cuestiones que afectaban a la identidad de todos ellos. Un cruce muy significativo se manifiesta e la diferente interpretación de la primera palabra del Génesis, hebreo Bereshît, «Al principio», que es también la primera palabra del Prólogo del Evangelio de Juan (griego en arché). Desde la perspectiva de la filología moderna, la explicación que sigue a continuación resulta sumamente arbitraria; exige además al lector un penoso esfuerzo de comprensión que resulta, sin embargo, imprescindible si se quiere entrar en el meollo de las concepciones judías y cristianas. El arranque del Evangelio de Juan: «Al principio era el Verbo…» constituye una réplica del inicio del Génesis: «Al principio creó Dios...».

»En una típica asociación de términos y de pasajes bíblicos, la tradición judía interpretaba el hebreo bereshît («Al principio») en referencia a la Sabiduría (hokmâ), basándose para ello en Proverbios, donde la Sabiduría es llamada ἀρχή, «Principio» (8,2). También el targum Yerushalmi refiere bereshît a la Sabiduría preexistente y, en ocasiones, al Logos o Memra («Palabra» en arameo). Otros textos de la tradición judía identifican el «Principio» (reshît) con la Torá, la Ley preexistente. De este modo, la tradición judía identificaba la Ley o Torá preexistente con el Principio, la Sabiduría, la Palabra (Logos). Más llamativa es todavía la especulación de la haggadá judía sobre la primera letra del Génesis que no es la primera letra del alfabeto hebreo, Alef, sino la segunda, Bet. La exégesis haggádica interpretaba este hecho en el sentido de que Dios creó en Ben, «en el hijo». De este modo la Torá preexistente es también Hijo o Primer nacido.

»La tradición cristiana recogió todos estos elementos judíos dándoles sentido cristológico. Los mismos términos y categorías —el Principio, la Sabiduría, la Palabra (Logos) y el Hijo o Primer nacido— son aplicados a Cristo, Hijo de Dios y Palabra-Logos. Desde muy pronto, la tradición cristiana aplicó también a Cristo la designación ἀρχή, «Principio» o «Hijo» (Carta a los Colosenses 1,15-18). La equivalencia ἀρχή-«hijo» se explica por ser este el equivalente de «primer nacido» (πρωτοτόκος), que es uno de los significados de bereshît, «principio». El comienzo del Evangelio de Juan apunta a un comienzo absoluto, el de la creación a través del Hijo, «Primer nacido». A mediados del siglo ii, el escritor judeocristiano Aristón de Pella leía el comienzo del Génesis haciendo corresponder el hebreo bereshît a filio, «Hijo», en una traducción que no deja de resultar extraña: «En el Hijo, Dios hizo el cielo y la tierra» (In filio [bereshît] Deus fecit coelum et terram). Del mismo modo, Ireneo interpreta, más que traduce, o traduce interpretando: «El Hijo al Principio; luego Dios creó el cielo y la tierra». A su vez, Hilario comenta así estas palabras: «Bresith es una palabra hebrea de una triple significación: en el principio, en la cabeza y en el hijo» (Bresith verbum hebraïcum est: id tres significantias habet, id est in principio, in capite et in filio).

»De este modo, la diferente concepción del Logos era ya en el siglo ii una verdadera piedra de toque de la identidad de judíos y cristianos. Según Justino, esta concepción era característica de las fuentes cristianas, ausente, por el contrario, en las judías. Sin embargo, el judaísmo, tanto el palestino como el de la diáspora, desarrollaron la doctrina del Logos/Memrá y de la Sabiduría/Sophia con categoría de deuteros theos («dios segundo»), sin que una concepción tan arriesgada cuestionara el monoteísmo judío. Esta creencia tenía antecedentes bíblicos en la figura del Ángel de Yahvé (Ex 33,1-3; 23,20-21; 33,34 y 33,2-3). Los cristianos desarrollaron estas concepciones a través de una primera cristología angélica típica del judeocristianismo (Hurtado 1988). Como reacción a esta doctrina cristiana, los rabinos abandonaron las anteriores judías sobre el Logos y la Sabiduría, declarándolas heréticas para no dar pábulo a la creencia en «dos poderes en el cielo», que ahora consideraban distintiva de la doctrina cristiana. De este modo, el culto del Logos-Principio-Sabiduría preexistente encarnado en Jesús el Cristo-Palabra constituye un novum cristiano, pero no deja de estar basado en anteriores concepciones bíblicas y judías.

»El cristianismo ha oscilado siempre entre una tendencia hebraizante, de retorno a la Biblia hebrea, y otra helenizante, de fidelidad a la versión griega adoptada desde un principio como el Antiguo Testamento de la Biblia cristiana. Jerónimo y la versión de la Vulgata representan la primera corriente; Agustín en Occidente personifica la segunda. La coexistencia entre estas dos tradiciones, hebraizante y helenizante, ha enriquecido de modo considerable el cristianismo, pero la tensión entre ellas no ha dejado de generar ciertas incongruencias. Los padres griegos y latinos acuñaron el lenguaje cristiano utilizando términos y conceptos de la Biblia griega y de las más antiguas versiones latinas basadas en ella. Pero la teología y, en general, la cultura occidental se asientan sobre la Vulgata y las versiones protestantes que siguen la tradición textual hebrea, caracterizada por concepciones muy diferentes de las griegas. Así pues, las identidades judía y cristiana se formaron a lo largo de los primeros tres o cuatro siglos de nuestra era a través de contactos intensos en algunos momentos o en torno a determinados temas, y rotos en mayor o menor medida según tiempos y lugares” (pp. 77-78).

Como puede observarse por quien lea atentamente lo arriba transcrito es una excelente muestra de la interdependencia y trasvase ideas entre judaísmo normativo y el naciente judeocristianismo. Y termino con otra cita de Julio Trebolle que me paree clave para entender la interinfluencia y vasos comunicantes entre judaísmo normativo cristianismo más allá incluso del concilio de Nicea (325) que definió l identidad cristiana al precisar cómo era la naturaleza humana y la naturaleza divina de Jesús el mesís de Israel, pro también del mundo entero:

“Si no es posible estudiar los orígenes cristianos sin referencia al judaísmo del Segundo Templo ni la identidad cristiana sin relación con la judía, tampoco cabe seguir estudiando el desarrollo del judaísmo sin tener en cuenta las fuentes cristianas. Los historiadores del judaísmo han tendido a minimizar el impacto cristiano sobre el mundo judío, como si el cristianismo no hubiera sido más que una secta desprendida del judaísmo o uno de los numerosos cultos grecorromanos. Ha prevalecido incluso la idea de que el judaísmo influyó más en el cristianismo que este en aquel. El hecho es que a lo largo del periodo talmúdico, entre los siglos IV y VI, el avance de la religión cristiana condicionó decisivamente el desarrollo del judaísmo. Así, la Misná codificada en torno al año 200 d.C., no refleja todavía el impacto de la aparición del cristianismo, mientras que el Talmud de Jerusalén (ca. 400 d.C.) y otras obras vinculadas al mismo, como Génesis Rabbah y Levítico Rabbah, revelan los cambios operados en el judaísmo a consecuencia de la propagación del cristianismo en el mundo antiguo, de modo que los orígenes y el desarrollo del judaísmo y del cristianismo no constituyen dos historias independientes” (pp. 74 y 75).

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
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El Jesús de la historia


Enlace de la entrevista radiofónica con un equipo de estudiantes de la Universidad de Extremadura


Sobre el Jesús histórico, a propósito de la Semana Santa


http://www.ivoox.com/secreto-caverna-3x22-jesus-audios-mp3_rf_10820857_1.html


Temas principales tratados:

¿En qué aspectos se diferencian el Jesús histórico del Cristo de la fe?

¿Puede decirse que existió históricamente “Jesucristo”?

¿Qué aportan los evangelios apócrifos a su conocimiento?

¿Hay documentos ocultos en el Vaticano sobre la figura de Jesús?


Saludos de nuevo,


Antonio Piñero
Domingo, 20 de Marzo 2016
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Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.








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